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IV. «In somnis veritas».

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IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Lun 19 Jun - 22:33

IV. «In somnis veritas».
Aquella noche, Ronan soñó.


Había algo que molestaba a Ronan hasta más no poder. Más bien, un conjunto de todas las cosas que más odiaba. Un fuerte olor a incienso le azotó el olfato de mala manera, incapaz de identificar cualquier otro olor. Arriba, un cielo negruzco del que llovían cortinas pesadas, espesas. El mero hecho de verlas le asfixiaba, a pesar de encontrarse a una distancia considerable de ellas. Quería irse. Él no había elegido estar ahí. Al contrario, quería sentir la libertad que le brindaba Cabeswater. No aquello.

Puedo ver un amor tan puro, capaz de conmover el mismísimo cielo.

Alguien al otro lado de la mesa había hablado, con una voz tan grave que había estremecido unas llamas a su alrededor. Gracias a las velas pudo verle. Una silueta dibujada con sombras, un claroscuro horripilante. El horror nocturno, le alertó el corazón. No, no era el horror nocturno. Tenía el enorme pico que le caracterizaba, pero sus garras se habían convertido en manos humanas. Unas manos que no tardó en reconocer.

¿Adam? —Se encaró al enmascarado. Eran sus manos, no cabía duda. Frunció el ceño, impaciente. Sin respuesta. En su lugar, el enmascarado colocó una segunda carta sobre la mesa ante Ronan. Aquella voz se parecería a la de Adam de no ser por lo distorsionada que sonaba. Desagradable, áspera.

Le estaba leyendo el futuro.

Un amor verdadero que jamás flaqueará.

En un arrebato de ira, confusión y quizás algo de miedo por saber sus próximas palabras, se alzó. El chirrido que emitió la silla no alarmó al desconocido y continuó desplegando las cartas. Ronan comenzó a sudar. El incienso no le ayudaba a pensar con claridad y las cortinas le paralizaban. No le gustaban las cartas. No le gustaba que le analizaran. ¿Por qué no podía irse de una vez?

También puedo ver algo interfiriéndose en este amor.

¡Adam! —gritó a pleno pulmón, desgarrando sus cuerdas vocales. Se dirigía al techo de sombras. Tenía que sacarle de ahí.

Era una pesadilla.



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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Mar 20 Jun - 14:11

IV. «In somnis veritas».
Aquella noche, Adam también soñó.

Lejos de tener el poder del Greywaren, Adam no soñaba a todo detalle. Sucesiones de imágenes oscurecidas, escenas que se retorcían en vórtices incomprensibles, le acompañaron durante la primera parte del sueño. No sacaría ningún objeto porque tampoco era capaz de idealizarlos con exactitud, pero a medida que Adam percibía el rumor espeluznante de los únicos árboles que se acudían al sol de una brisa, supo a dónde se dirigían sus pasos. Nada sería como Cabeswater, nada tan sumamente mágico como tal lugar idílico creado por un soñador. Pero el mago había hecho un pacto con la naturaleza asentada en la línea ley, y se llevó un pedazo de su esencia.

Todavía no podía atribuir una razón concreta a la súbita nitidez de su sueño en pleno bosque, una copia barata de Cabeswater creada a partir de sus recuerdos. El aire estaba cargado de electricidad, pero ninguna comparada como la que perpetuaba en Cabeswater durante el reinado del demonio. Además, había algo sobrehumano que le llevaría un rato en descubrir qué con exactitud. La incógnita apuntaba hacia la línea ley y su capacidad de regeneración. Mientras, el mago se sentía empujado por el instinto de supervivencia a recorrer el bosque. Atravesaba riachuelos, cuya agua no circulaba hacia abajo, sino en su sentido opuesto. El suelo crujía ahí donde no había hojas. Algunos árboles tienen raíces en el lugar que deberían estar sus frondosas copas de hoja perenne.

Al cruzar un puente formado por un tronco, Adam mantuvo el equilibrio y por poco no se cayó. Había escuchado un grito. Un golpe de voz sin vocablos claros, ni timbre ni intención.

—¿Hay alguien ahí? La nada. Se encogió de hombros y el práctico Adam Parrish siguió avanzando.

Cuando cruzó la otra orilla y oteó el panorama por encima de su hombro, una espesura negra había engullido al bosque.

No volvió a mirar hacia atrás.





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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Jue 22 Jun - 12:18

IV. «In somnis veritas».
Sin respuesta. Adam no podría ayudarle. Quizá por culpa de la linea ley. Quizá porque su propio subconsciente le había bloqueado cualquier contacto fuera de su sueño. Quizá porque sabía que podía enfrentarse a aquello él solo. Era lo que había estado haciendo toda su vida, ¿por qué no ahora? ¿Por qué...?

Se había acostumbrado a la comodidad tenerle siempre a su lado.

El enmascarado reposaba los brazos sobre la mesa con una serenidad envidiable mientras las cuencas de sus ojos, vacías, le observaban. Era imposible de saber, pero Ronan estaba seguro de que estaba sonriendo y le recorrió un escalofrío por la nuca. Vamos, Ronan, se gruñó a sí mismo. Tú eres más que esto.

Así que retrocedió un paso, dos. Se volvió y se congeló al encontrarse sin salida. —Joder —masculló después de dar unas brazadas hacia la oscuridad. No había absolutamente nada que tocar, nada a lo que agarrarse ni nada que le pudiera tragar. La nada.

Veo...

No sigas —rugió, en vano. El enmascarado ya estaba sacando a la luz una última carta. No quería girarse, algo le decía que no lo hiciera, pero se obligó a hacerlo. Le perforó con la mirada. El ceño tan fruncido que apenas podía ver al misterioso ser. Pero no tuvo afecto alguno en él. El pájaro con manos de humano –de Adam– acarició su carta. La carta.

Veo pesar.

Su voz, a pesar de continuar siendo grave y cavernosa, había adquirido un matiz piadoso. Solo se estaba burlando. Y Ronan desvió la mirada a su presunto destino. Una carta con el dibujo de un hombre con la mirada perdida en un mar de oscuridad. Debajo, el nombre: "La Soledad". Ronan cogió aire, negándose a creerse aquello. La carta estaba invertida. Y lo que no sabía Ronan era que todo podría haber salido bien de haber salido al revés. No entendía a qué venía todo eso.

¿O sí?

De todas formas, no tuvo tiempo para reflexionar en el mensaje. El ser enmascarado desplegó sus manos por encima de las cartas y sentenció:

Las cartas han hablado.

Y el suelo bajo los pies de Ronan se hizo trozos antes de que pudiera lanzarse sobre su cuello –si es que tenía. Intentó agarrarse algo, pero le envolvía la misma oscuridad que antes. El corazón le martilleaba en el pecho, la adrenalina le aceleró el pulso y comenzó a pensar en muchas cosas. Demasiadas. Se centró en una y cerró los ojos. Alas. Sin embargo, antes de que pudiera alzar al vuelo, le tragó una gran masa de agua.



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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Sáb 24 Jun - 20:23

IV. «In somnis veritas».
La nada asustaba a Adam: desde el sentirse inferior hasta poder ser trascendental para alguien hasta la incapacidad por hacer algo en absoluto. Y, precisamente, tener la nada pegada a los talones en un espacio onírico (uno realmente no sabe que sueña hasta que despierta, ¿no es así como funcionan los sueños?), se podía terminar torciendo en una pesadilla de gran calibre. El desasosiego parecía demasiado real, demasiado vívido. Adam siguió avanzando a través del bosque, llegandose a guiar por una corriente telúrica de energía. Sí, cada vez estaba más seguro de que se trataba de la línea ley. Por supuesto, el mago que había encontrado un camino ausente de escepticismo, no podía desprenderse de nuevas corazonadas. Solo sentía ese cosquilleo en las puntas de los dedos cuando pellizcaba la línea ley, cuando hundía los dedos en el follaje del suelo de Cabeswater y circulaba a través de su cuerpo, como un nuevo torrente sanguíneo. ¿Adónde me llevas?

No le llevó mucho tiempo alcanzar lo que parecía un cubiculo oscuro formado por telas que ondeaban solas, sin ser empujadas por el viento. A medida que se acercaba, adivinaba una forma más parecida a una cabaña, la típica tienda de las ferias donde se sitúan las videntes. Retiró lo que parecía ser la entrada y le absorberia una negrura tan parecida a la que le pisaba los talones —o eso creía todavía—, de no ser por el fuerte olor a incienso y a velas misticas. En su oído izquierdo zumbaba una cantinela, palabras inentendibles que pusieron a Adam en alerta (no, otra vez no...) y se sostuvo en la mesa central para no perder el equilibrio.

Antes de darse cuenta, el punto de vista de Adam había cambiado para pasar al otro lado de la mesa. Sus manos eran lo único que se veían, pero también veía a un ser enmascarado dándole la espalda. Mientras que su visión había quedado reducida a una baraja y a las cartas que sugería. Después, frente a sus ojos —¿o los del enmascarado?— estaba Ronan Lynch. Furioso. Contrariado. Asustado. No entendía nada. — Ronan, ¿qué te pasa? —Parecía no verlo. Incognoscible. —Pero si estoy aquí.¿Dónde es aquí? Ahora su oído derecho estaba en silencio y solo en el izquierdo percibía gritos y mantras extraños. — ¡Mírame!

Sin respuesta para Adam, la tienda desapareció, para situarlo en pleno bosque con el torrente invertido a su izquierda. La línea ley enmudecía a intervalos, pero él necesitaba busca a Ronan desesperadamente. —¡Mierda, Ronan! ¿¡Dónde estás!?Aquí ya no es aquí.






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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Miér 28 Jun - 20:23

IV. «In somnis veritas».
En tan solo una milésima de segundo, su cabeza logró crear un torrente de imágenes. Los pensamientos fluían a tanta velocidad y con tanta coherencia que cualquiera podría jurar que la cuarta dimensión no existía en su cabeza. Creaba ideas que, en el caso de que le obligaran a verbalizarlas, necesitaría unas horas para tratar de despedazar cada teoría y otras tantas horas para tratar de explicarse. A pesar de encontrarse en una situación comprometida, la mente de Ronan no se le veía muy predispuesta a ayudarle. Por si fuera poco lo que ya sufría, por si no fuera suficiente que se le llenasen los pulmones de agua, su cabeza divagaba en lo más oscuro de su ser. Le daba vueltas a las palabras del enmascarado. Pensaba en mil y una razones por las que aquel ser tenía las manos de Adam. Le reconcomía, sobre todo, la existencia de aquella carta invertida. Soledad. Todo aquello, resultado de una milésima de segundo. Suficiente para hundirle el pecho al Greywaren. Preciso para quitarle las ganas de batallar ese instante.

Apenas podría recordar el número de pesadillas que había tenido hasta ese día. Llegó a ser algo tan habitual que ni lo cuestionaba, ni lo rebatía. Simplemente no se podían evitar. Y todas y cada una de ellas le han recordado lo más recóndito en él, lo que menos quería mostrar el mundo, de lo que más se avergonzaba y lo que más le aterrorizaba. Esas malditas pesadillas le echaban en cara las cosas que, en "el mundo real" Ronan no quería enfrentar. Esa noche, la "Soledad" era la protagonista. Y conocía de sobras la razón. Y aquello era lo que más le asustaba.

Adam, su mente buscó aire para pensar en su nombre. La corriente se le llevaba, le revolvía sin piedad, le desorientaba y angustiaba. Sus improvisadas alas habían quedado destrozadas. Cada hueso que las formaba se había roto en pequeños pedazos en cada golpe contra las rocas, recordándole que eran igual de reales que sus otras extremidades. Así pues, antes de que se desmayara del dolor y no de falta de oxígeno, se deshizo de ellas con la misma rapidez con las que las creó. Se difuminaron en el agua, convergieron con su origen.

Era cuestión de tiempo que su cuerpo llegase al límite. Solo así esperaba poder despertar al fin, huír de allí. Pero, mientras tanto, continuaría maldiciendo la soledad que le esperaría si tan solo fuese cierto lo que le habían dictaminado.


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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Vie 30 Jun - 22:44

IV. «In somnis veritas».
Un muy, pero que muy mal presentimiento recorría la espina de Adam y le impedía relajarse un solo segundo. No después de ver a Ronan evaporarse delante de sus ojos. No después de que fuera incapaz de verle, a pesar de tenerle a dos palmos de distancia. Habia algo sobrenatural que los mantenía alejados en el espacio onírico, que ya empezaba a ser desalentador y demasiado vívido como para ser un sueño normal y corriente. Desde que Adam se ofreciera al bosque mágico soñado, la sucesión de fenómenos paranormales aumentaba.

Tal vez Adam no tuviera la capacidad mágica de Ronan para llevarse los objetos del mundo onírico al real, pero podía guiar la linea ley con proponerselo fervientemente. Hacia meses que no entraba en trance. Y tuvo que hacerlo para acallar los gritos que le pedían ayuda en su oído inútil una vez identificó su dueño: eran los de Ronan. "Adam." Sin duda, era él. El fuerte torrente ensordecía su oído derecho, pero una vez tomó aire por la nariz y se arrodilló junto al agua, mojándose las manos en la tierra blanda salpicada, intentó sentir al Greywaren. Sí, estoy contigo. Estoy contigo. Voy a llegar a ti. Oscuridad, remolinos, una marejada.... Volvió bruscamente, sosteniéndose a la roca más cercana y boqueando cuando notó que los pulmones se le llenaban, y no precisamente de aire. —Maldita sea —maldijo, echando a correr junto a la orilla al distinguir una figura oscura emergiendo y desapareciendo, girando al son de los caprichos del invertido transcurso del río. —¡Ronan! —Corrió más y más, adelantándose para extender un brazo cuando llegase el momento de agarrar al soñador...

Se le torció la muñeca cuando el hombro inerte de Ronan impactó con su mano y se escapó de su agarre. La impresión fue descorazonadora y Adam se resbaló hasta hundirse en el agua.

Cuando volvió a ser dueño de sus sentidos en el mundo terrenal, se frotó los ojos con rabia para eliminar una lágrima, el velo del sueño y voltearse hacia el lado de la cama que Ronan ocupaba. En pleno verano mantenían una distancia prudencial, pero él se le había arrimado y se convulsionaba de tanto en tanto, con los ojos parcialmente abiertos. En tal caso, Adam ya había estado advertido de ello: cuando Ronan se hundía demasiado en su subconsciente onírico, tardaba lo suyo en volver en sí y no podía hacerlo con brusquedad. Pensó a toda velocidad, ordenando las cartas con las opciones más viables que tenía en su mente y atesoró las lecciones con las videntes del 300 Fox Way. —Calma —se dijo a sí mismo, y también a Ronan... dondequiera que estuviera su conciencia. Se sentó en la cama y cruzó las piernas, colocando las manos extendidas desde la sien hasta el hueso frontal del cráneo de Ronan. A continuación, se sumergió en un breve trance que ayudaría a despertar con más dulzura al soñador, ayudado por la energía telúrica y de la línea ley. El ambiente seguía enrarecido y electrificado. Vuelve. Adam no tendría conciencia del tiempo, pero cada minuto que Ronan tardase en volver, él se inclinaba hasta que sus labios se recostaban en su frente y rogaba por su vuelta.  Perder la paciencia le costaría caro.






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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Miér 5 Jul - 23:23

IV. «In somnis veritas».
De poco servían los consejos banales de autores reconocidos mundialmente. Aquellas típicas frases: "continúa andando, sin importar qué", "la salida está más cerca de lo que tu mente te deja creer", "al final del túnel siempre hay una luz" y muchas otras con el mismo sentido pero expresadas de forma diferente. A Ronan no le funcionaba aquel estilo de vida. Siemplemente eran incompatibles. ¿En qué momento ha encontrado la luz al final del túnel? ¿Fue con Adam? Estaba seguro de ello, al menos quería creerlo. Pero, entonces, ¿por qué se repetía esa sensación de angustia? ¿Por qué había vuelto de nuevo al túnel? Continúa andando, ¿cómo, si incluso su subconsciente sabía que lo haría solo? Esas eran unas de las razones por las que Ronan no encontraba la salida de aquel torrente. Otra era la incapacidad física. Necesitaba aire. Gasolina para sus músculos.

Incluso cuando el mundo se le había oscurecido completamente, Ronan notó un desgarrador anhelo en su hombro. Y le bastó con un simple toque para saber que él había ido a por él. Luchó por recuperar la consciencia, abrir los ojos bajo el agua o chapotear, pero lo siguiente que supo era que su cuerpo había dejado de moverse. Estaba suspendido en el aire. O en el espacio. No. En la nada. En la misma nada que le había provocado un escalofrío en la sala de adivinación. Un silencio profundo le llenaba de paz y a la vez le inquietaba.

Vuelve, resonaba en su mente. Insistía.

E insistía.

Y abrió los ojos. Inmediatamente, le nació la necesidad de vomitar agua. Vaciar sus pulmones. Mojar más la cama de lo que estaba. Tosió acto seguido y buscó aire como nunca antes. Tenía la muñeca de Adam agarrada, algo débil. Quizá como acto reflejo. Quizá porque quería acallar el temblor de sus manos. Poco a poco, su corazón se tranquilizó. Aunque no lo suficiente. El no despegar la mirada de la de Adam no le ayudaba a recuperar el control de sus latidos. Desvió la atención antes de que le pudiera leer la preocupación y el sinvivir en los ojos. Soledad, repetía una voz en su cabeza. Las sábanas estaban mojadas, y era muy probable que el colchón también, al igual que su cuerpo y ropa interior. Y aquello no era lo único que se había traído de la pesadilla. No obstante, el elemento mágico pasó desapercibido para el Greywaren cuando se incorporó. Una mezcla de frustración, vergüenza y miedo no le dejaba desviar la mirada de la puerta.— Tengo que tomar el aire —le dijo mientras se dirigía al pasillo.

Iría al mismo lugar de siempre. Al punto donde sus pensamientos se aclaraban y sus ideas tomaban forma. Pero antes, necesitaba beber algo. Así pues, se refugió tras la nevera, en la cocina, con la mirada perdida en los pocos víveres y refrigerios que les quedaban.



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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Vie 7 Jul - 23:00

IV. «In somnis veritas».
Del temor al alivio podían haber doscientos pasos o un ligero empujón para que Adam no perdiese la poca esperanza que tenía. Despertarle fue tan desgarrador como tranquilizador. Fue instintivo alejarse para que sus cabezas no colisionaran, que el soñador tuviese un minuto para asimilar que había sido traído de vuelta y que todo estaba... bien. Adam no movió la mano —ni tampoco quiso, pues Ronan había atrapado su muñeca— y se sintió inútil y violento al ver cómo se iba mojando progresivamente la cama. Ya había presenciado ese extraño proceso mágico anteriormente pero la aparición de un elemento del sueño de Ronan en su mundo real era inaudito. Para más inri, la pesadilla podría hacerse real si seguía tosiendo de tal manera. Cuando iba a palmearle la espalda, el Greywaren ya tuvo suficiente.

Te podías haber perdido en tu propia mente. Quería decir como para romper el hielo con el sonido de su voz y no de la respiración agitada ajena y la mirada sosegada... pero sus labios estaban apretados en una fina línea. Y mientras, tu cuerpo seguiría aquí y te hubieras ahogado en mis narices. Quería añadir. No me lo perdonaría. Pero no era ni el momento ni lo más apropiado. ¿Por que recalcar lo evidente? ¿Y qué culpa tenía él? Procura ser práctico. Aceptó darle ese margen de tiempo y espacio. Ambos habían sido arrancados del sueño con una violencia poco sana; las secuelas de Ronan exigían un respeto mínimo. Adam le dio todo y más; le dejó ir a tomarse un respiro. Después, salió de la cama y retiró un tanto las sábanas mojadas, de modo que pudieran secarse cuanto antes, mejor. También cogió una muda de ropa para Ronan.

El reloj de cuco al final del pasillo marcaba las cinco de la madrugada; un escalofrío le recorrió la espina a Adam y esta vez, fue muy vívido. Retazos del sueño le confundían aun estando despierto, pero paseando por los pasillos de los Graneros, concluyó que la línea ley estaba ganando fuerza. Lo refutó en cuanto se dirigió al baño para lavarse la cara, mojarse los labios y hacerse con una toalla. Colgadas las prendas de su brazo y la cabeza yendo a mil por hora, Adam no esperó encontrarse a Ronan en la cocina antes de salir al porche. ¿El tiempo que le había dado había sido suficiente? Solo había una manera de saberlo. —Estaría bien que te cambiaras de ropa antes de salir —sugirió con suavidad, sin un resquicio de condescendencia. Supuso que Ronan estaría incómodo, mojado. Le dejó la ropa en la mesa de la cocina, ligeramente iluminada por el resplandor de la nevera. —Y podemos hablar. —Una petición. Un consejo. Aquella noche estaba resultando caótica tanto en sueño como en estado de vigilia. Las paredes de los Graneros parecían zumbar y los objetos de Niall Lynch acechaban en el exterior. Era algo que un mago podía percibir nítidamente.




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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Dom 9 Jul - 17:25

IV. «In somnis veritas».
Su mente todavía seguía dando vueltas incluso después del primer trago de cerveza. Música, necesitaba música. La melodía envolvente y acaparadora de sus auriculares. Pero no podía. Primero tendría que mirar a Adam a los ojos. Mientras se encontrara a solas, procuraría poner la mente en blanco. Sin embargo, sin importar qué, su mente acababa llegando a la misma conclusión: algo pasaba con la linea ley. Le dio otro trago al botellín, forzosamente largo y lento. O quizá solo sea yo y sus habituales paranoias mentales. Se estremeció ante la contemplación de ambas opciones, y por el frío que le empezaría a calar los huesos gracias a la ropa mojada. La nevera acentuaba aquel malestar, abierta de par en par, pero necesaria para iluminar la sala e invitar a más cervezas si así lo necesitaba.

De no ser por la entrada de Adam, Ronan se habría refugiado tras los botellines y la débil luz durante unos minutos más. Incluso horas. Ahora le veía ahí; cauteloso, sereno. Mirándole. Analizándole, posiblemente. Contemplando lo avergonzado y frustrado que se sentía Ronan, desnudo ante su ojo crítico. Pero solo eran imaginaciones suyas, de nuevo. Ronan sabía que jamás le haría sentir así, de ninguna manera. De todas formas, su subconsciente le gustaba recordar sus miedos en los momentos más inesperados.

Tensó la mandíbula, mirada clavada en la ropa seca que le había traído. Gracias, decían sus labios sellados. Se cambió enseguida, la vergüenza rápidamente substituida por la rabia y la impotencia. Qué vergüenza, pensaba con cada prenda mojada que se quitaba. Había estado a punto de morir. Todo por un estúpido complejo de su más profundo interior. Mierda, joder, tenía que haber estado más atento. Tenía que haberse despertado antes de que todo se hubiera ido al traste.

Podría haber arrastrado a Adam conmigo.

Vayamos arriba —aceptó su propuesta con el máximo de serenidad que pudo reunir. Se adelantó después de cerrar la nevera y dejar el resto como estaba. Se sentó en el tejado y enseguida buscó el contacto de Adam cuando estuvo a su lado. Le había cogido la mano con las suyas y, después de acariciarla, le preguntó: —¿Estás bien? —tenía que haberlo dicho antes. Estar despierto, atento a cada movimiento de Ronan y repentinamente encontrarse con las sábanas mojadas tenía que ser agotador.


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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Lun 10 Jul - 21:22

IV. «In somnis veritas».
Por el rabillo del ojo, advirtió que Ronan había aceptado su modesta ayuda y su pecho se quitó un gran peso de encima. Se cruzó de brazos y le dio la espalda mientras se cambiaba, abrazándose a sí mismo y sopesando su culpa. Si es que la tenía. Tal vez tenía que haber actuado antes de que el sueño se complicara más. Lo siento. La sucesión de fenómenos paranormales no dejaba lugar al positivismo, no para alguien como Adam. Lo mínimo que podía hacer era darle privacidad, aunque se supiese de memoria cada parte del cuerpo de Ronan.

No fue consciente de la tirantez de su cuerpo entero hasta que el Greywaren cedió en que le acompañara a su lugar favorito de todos los Graneros: el tejado. Treparon juntos arriba por un atajo. Procuró posicionarse a su izquierda; si es que llegaban a conversar, Adam no quería perder un solo detalle. Se acomodaron muy, muy pegados. O, al menos, así Ronan lo quiso. Ahora era él quien mandaba, dada la situación. Desde que atrapó su mano, su pecho se ensanchó un poquito más cuando descubrió que Ronan encontraba paz en sus falanges, en la rugosidad de sus nudillos, en las lineas de sus palmas. Todavía podía serle útil.

El soñador rompió el hielo. ¿De verdad me está haciendo esta pregunta? Por supuesto. Ronan Lynch se preocupaba tanto por los suyos que hasta olvidaba que él era el más afectado. Adam estaba consternado, pero no tanto como para dejarlo notar en la mirada. —Sí, yo sí —reconoció con la mirada clavada en sus manos. No pudo mirarlo a los ojos desde que salieron de casa. Deseaba con todas sus fuerzas no alertar más a Ronan; su pragmatismo le decía que describiese los hechos para analizarlos conjuntamente. Por otro lado, la desesperación de verse de nuevo implicado en semejante enredo mágico le hacía temblar. Tardaría un poco más de tiempo en comprender que era un mago a tiempo completo. —Pero tu... —Era evidente que él no estaba curado del susto. —Te vi ahí abajo. Estaba en tu sueño. O a lo mejor, tú estabas en el mío. Y no podías verme, ni escucharme, ni sentirme —narraba, a la que únicamente liberó el pulgar y le acarició nudillos ajenos con mimo y esmero. Encogió las piernas y recostó el mentón en una rodilla; por fin le miró. — Lo peor no era sentirme ignorado. —ya había pasado por esa fase— Lo peor era saber que no estabas bien y que no pudieras acudir a mi.




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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Dom 16 Jul - 16:42

IV. «In somnis veritas».
Si por él fuera, la conversación habría acabado en el momento en que Adam aseguró que se escontraba bien. Ronan no necesitaba saber nada más. Aunque un intercambio de opiniones –si podía llamarse considerarse "tranquilo", siendo Ronan uno de los interlocutores– podría llegar a apaciguarle, a aclarar su mente. Un pozo oscuro, sin fin, lleno de dudas e inseguridades. Pero, si algo no quería Ronan, era preocupar innecesariamente a Adam, no más de lo que estaba en su mundo aparte.

Sabiendo que Adam no había recibido daño alguno de ninguna manera, Ronan pudo descartar que aquel ser misterioso de su pesadilla pudiera ser el mago. Ni siquiera debía haberse planteado tal idea, pero en el mundo onírico, donde parte de los sucesos ocurren inconscientemente, era una posibilidad. Sus manos. Las manos que estaba tocando en ese momento. Eran idénticas a las del sueño, no cabía duda. Adam estuvo con él, en su sueño, en el de ambos, pero no tomó parte de la pesadilla. O quizá sí; de forma pasiva. Ronan negó con la cabeza automáticamente, aunque todavía tuviera la carta invertida dibujada en su mente. —Las cosas habían empezado mal —respondió, mordiéndose el interior del labio inferior. Todo habría cambiado drásticamente si hubiera podido escuchar a Adam. —Pero no sabía que empeorarían tanto —le devolvió la mirada, desgarradora, profundamente consternada. Era una de esas pocas veces que no encontraba palabras para continuar. Su mente iba a mil, pero sus labios se negaban a separarse.

No debía mencionarle lo de la carta. No debía confesar que su pesadilla giraba en torno a Adam, y que, por poco, le ahogó en un río eterno. O en sus llantos. —Ha sido una paranoia de mierda. —algo que le causaría insomnio en los próximos días. —Que le jodan. Lo que importa es que al final me has despertado —asió de su mano con fuerza para transmitirle seguridad. Aunque su temblor dejara ver lo contrario. —Qué pena. Te tocará aguantarme una temporada más —soltó una carcajada ronca, observando cómo el sol quebraba el cielo rosado.

Si, como decía, Adam ha estado en su sueño, ¿quería decir que lo había visto todo? En el caso de que eso fuese cierto, sería del todo inútil callarse los puntos críticos de la pesadilla. No obstante, como no estaba seguro de ello, prefirió el silencio. Quizá,si Adam le hacía las preguntas adecuadas, Ronan cedería finalmente.


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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Miér 19 Jul - 0:04

IV. «In somnis veritas».
Por mucho que sostenerle la mirada a Ronan tras un grave episodio de pesadillas supusiera un gran esfuerzo, Adam mantendría la compostura, así como la promesa de estar a su lado. Era la mente más clara en esos momentos, era el mensajero entre la inminente línea ley y el soñador angustiado. Para comprenderle, debía partir de la base de que Ronan no soñaba como la mayoría de las personas, sino que sus sueños eran dimensiones enteras. Sus temores, sus pasiones, sus emociones en sí aparecían en ellos: esos conceptos abstractos y radicales se materializaban y podían ser peligrosos.

—El poder de la línea ley está renaciendo —admitió de una vez por todas, respetando su turno de palabra. —Y no puedo controlarla a mi antojo. —Demostró en su día ejercer sus poderes de mago y conducirla hacia otro ramal, nunca atenuarla— pero sí desviarla de tus sueños. — Aquella noche había surtido efecto y en su comisura apareció la aprobación cuando el soñador valoró su intervención. Pero el apretón de manos ajeno pedía ayuda a gritos y solo un insensato no lo apreciaria. Mejor dicho, alguien que no conociera cómo funcionaba Ronan Lynch le pasaría desapercibido. A Adam se le puso el corazón en la garganta y se incorporó. El pasotismo del contrario solo era una fachada, una de tantas máscaras diseñadas expresamente para salir del paso. No le dejó escapar: —Estoy seguro. Eres un hueso duro de roer.

No obstante, Adam no era tonto, ni Ronan le trataba como tal. Pero protegerlo de la crudeza de sus pesadillas no era algo que fuese a permitir. Insistió sutilmente:  —Recapitulemos: la línea ley actúa cuando estás más débil, desprotegido. Si hay algo que te molesta... puedo entender que interfiera. —El poder de la mente del Greywaren era asombroso. Tal y como había experimentado el mago, actuaba como un imán místico demasiado potente. Ronan, que siempre había esquivado las lecturas del tarot y había rehuido que ahondaran en su pasado y en su futuro, todo aquello que se escapara de su férreo control, había tenido que soportar el juicio de las cartas en sueños. Adam soltó una exclamación ahogada, casi imperceptible y se aproximó más a él. — ¿Cómo resumirías el sueño, con menos palabrotas y más adjetivos?Por favor. Deseaba con todas sus fuerzas que Ronan pudiera cerrar los ojos y soñar con su familia y no con los demonios de sus emociones.




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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Merigold el Sáb 22 Jul - 12:52

IV. «In somnis veritas».
Aquel era otro de esos mensajes sarcásticos que el mundo tanto amaba enviar. El mago era su perdición a la vez que su salvación, una droga mucho más dulce que el tequila o el ron. Era capaz de protegerle de sus propias pesadillas. Sabiendo esto, ¿cómo podría Ronan separarse de él? Día a día le daba más razones para echarle de menos en sus sueños. Eres un hueso duro de roer, repitió en su cabeza con un tono burlón pero amargo.

Con una sonrisa resignada, escuchó a Adam sin interrumpirle. Estaba demasiado absorto en admirar cómo las luces del alba enmarcaban su cuerpo y coloreaba su silueta de un tono rosado. Incluso las pecas, llegando a niveles de belleza que creía inalcanzables.

Si por él fuera, soñaría con esa misma imagen todos los días de su vida.

Interpretó la pausa de Adam como una invitación para opinar, pero lo que aportó Ronan no cambiaría la vida de nadie: —¿Y cuándo no me molesta algo? —ahora estaba siendo tozudo y asquerosamente sarcástico. Todo sería más fácil si diera su brazo a torcer. Volvió a abrir la boca para ceder finalmente, pero las palabras murieron en su garganta. No era tan fácil. Me molesta que te vayas sin mí. Si dijera eso, retrocederían a la misma discusión del día anterior. No había solución.

Por suerte, Adam lo puso más fácil, como si hubiera leído las arrugas de frustración en el ceño de Ronan, y propuso una forma para expresarse. Cogió aire. Mucho aire. Y acabó dejándolo escapar por las fosas nasales ruidosamente. Negó con la cabeza e hizo un esfuerzo. Adam se lo merecía. —Un horror. Horroroso. Eso es un adjetivo, ¿verdad? —Ronan podía hacerlo mejor, así que volvió a intentarlo después de una pausa: —Parecía una película, una de esas en 4D. Podía mirar, pero nada de lo que dijera o hiciera cambiaría nada. Sentía y podía tocar las cosas a mi alrededor. Era un espectador. —se encogió de hombros. Expresarse sin utilizar como media dos tacos en cada frase era bien difícil. —A mi cerebro le pareció bien poner en cartelera uno de mis peores miedos, los mezcló con otros y... —extendió las manos delante de él— Corpore insepulto—acabó por resumir en latín. Así era como se sentía Ronan; como un cadáver antes de la sepultura. Esperando el momento, impotente y sin voz.

Aquello era lo mejor que podía hacer en ese momento. Las heridas todavía eran muy recientes. Adam acabaría conociendo cada detalle de la pesadilla en otro momento, solo habría que esperar unos días.


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Re: IV. «In somnis veritas».

Mensaje por Heartrender el Sáb 22 Jul - 23:22

IV. «In somnis veritas».
Tenia que reconocer que Ronan tenia un punto: vivía continuamente fastidiado con las más pequeñas e insignificantes cosas, y no lo podía evitar: un atasco, que Adam trabajara más de la cuenta, que Opal no le hiciera caso, que se acabara la cerveza... No obstante, bajo esa fachada de cascarrabias, había temores reales. Ronan seguiría mirándole como si fuese a desaparecer de un momento a otro, como si fuese a evaporarse cuando se desdibujara el crepusculo o no volviese jamás de una pieza del trabajo. Acostumbrado a la intensidad de su mirada, también tenía que hacer de tripas corazón y ver entre las lineas azules cristalinas de sus iris toda la verdad: que Adam se iría a la universidad y se sentiria terriblemente solo.

Adam podía ser todo lo listo que se pudiera esperar de un alumno ejemplar, un chico que se sacaba las propias castañas del fuego. Pero también le costaba procesar la cruda verdad. Todavía necesitaba tiempo para comprender que una relación sentimental conllevaba altibajos y desnudarse mutuamente el corazón. Necesitaba acostumbrarse a ser querido, más que nada. El soñador hablaba de su mayor temor como si Adam ya lo conociera o lo tuviese que conocer. Él asentía, pues no se equivocaba. Habían discutido recientemente y todas las piezas encajaban, estuviesen en latín o no. No quiero hacerte sentir así. Y Adam no sería quien le diese sepultura a Ronan. Sería quien lo desenterrara. Tan sólo necesitaba unos días de más para analizar la línea ley, entender los nuevos cambios y... apartar los temores del soñador. Todos y cada uno de ellos. — Dame tiempo. Lo conseguiremos arreglar.

Liberó su mano para pasársela al Greywaren por la espalda, llegar a su nuca y cerrar los dedos, de manera que lo acercó a sí y le besó el pómulo, el mentón, los labios. —No hay nada como madrugar. —Quiso limar todas las asperezas del rostro de Ronan antes de volver hacia adentro a por una manta. La luz solar incidía por las ventanas de los Graneros con más intensidad, y no necesitó encender ningún interruptor para llegar al dormitorio. Se encontró a Sierra como dueña y señora de la cama, desplegando sus alas por las arrugas y gorjeando un saludo para Adam. —Imagino que ya se ha secado —le respondió a su manera. Quién le iba a decir que acabaría hablando con el pájaro de Ronan, a solas. Retiró las sábanas todavía más para cerciorarse, bajo la mirada del cuervo. —Vale, tenías razón. ¿Contenta? —Como su amo, pareció orgullosa y revoloteó hasta los pies de la cama, dejando a Adam con las sábanas libres para hacer la cama. En el proceso, algo le rozó el pie y lo retiró, haciendo que una carta se deslizara por el suelo. Extrañado, la recogió y se encontró con la carta de la Soledad invertida; su dedo pulgar tornándose blanco según la sostenía. El agua no había sido lo único que el Greywaren se había traído de su sueño. La determinación del mago cobraba forma según pasaban los  minutos y recordaba que ya había visto esa carta (o, mejor dicho, una versión de si mismo la había ofrecido).

Sí, tenía mucho trabajo por hacer.





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Re: IV. «In somnis veritas».

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