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> Song of the seven seas

Mensaje por Sheena el Mar Jun 27, 2017 12:43 am

Recuerdo del primer mensaje :

Song of the seven seas

El pequeño pueblo costero en el que Rin Matsuoka veraneaba desde su infancia no tenía mucho de particular. Era uno de tantos que salpicaban el litoral australiano, a unos pocos cientos de kilómetros de la gran ciudad más cercana. Excepto en los meses estivales. Entonces, la localidad se llenaba de vida, de familias que acudían a pasar sus vacaciones y, sobre todo, de jóvenes de los lugares cercanos del interior que iban a disfrutar de su gran pasión: el surf. Uno de los deportes más arraigados y que contaba con miles de seguidores y practicantes en Australia. En verano era también cuando tenían lugar los torneos de esta disciplina, con lo cual los muchachos combinaban diversión y competitividad. Rin era uno de ellos. Adoraba el agua; había aprendido a nadar a muy temprana edad y le encantaba todo lo relacionado con ella. Por supuesto, el surf no era una excepción.

Había también otra cosa en ese pueblo: leyendas. Los viejos pescadores se entretenían contando a quien quisiera escucharles que aquellas costas, así como los islotes de los alrededores, estaban habitados por extrañas criaturas marinas; algunas con cuerpos de hombre y colas de pez, otras con un aspecto mucho menos humano, pero siempre con perversas intenciones. Aunque ya nadie creía en estas historias. ¿Sirenas? ¿En el mundo moderno, en pleno siglo XXI? Era absurdo. Solo eran eso, leyendas. Y eso querían seguir siendo para los hombres los habitantes de las profundidades, que eran muy reales. Uno de ellos en particular, Haruka Nanase, opinaba que cuanto menos supieran de su existencia, mejor. Los humanos eran peligrosos, les iba mejor manteniéndose alejados de ellos.

Pero, de forma imprevista, un día los mundos de Rin y Haruka colisionan. Ya no pueden hacer como si no supieran el uno del otro. Ya no pueden olvidar haberse visto. Y tal vez la canción que cantan las olas, que  ambos son capaces de escuchar, los lleve a encontrar un lugar solo para los dos, alguna parte entre la tierra y el infinito océano.
Personajes
Rin Matsuoka | 16 | Surfista | Sheena

Haruka Nanase | ¿? | Merman | SapphireDragon
AU | 1x1 | Free!
© RED FOR SS


Última edición por Sheena el Sáb Jul 15, 2017 10:45 pm, editado 1 vez


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Re: > Song of the seven seas

Mensaje por SapphireDragon el Dom Nov 26, 2017 8:52 pm

Chapter 2
Furtive meetings
Cueva | Mediatarde | Con Rin.
No pasaron ni unos segundos de ese acercamiento que había hecho hacia el humano —sus frentes unidas, sus narices rozándose, sus alientos entremezclándose— que éste se separó mientras respiraba tartamudeando. Haru le miró largo y tendido cuando se sentó cruzando las piernas frente a él, antes de perder la fuerza en sus brazos y dejar que su cuerpo regresase al agua. Aún así, se quedó apoyado en la roca, con los brazos doblados sobre ésta y apoyando la barbilla en ellos. De esa forma, con los ojos alzados, observaba a Rin.

Se ha separado de mi de una forma extraña. Y la piel de su rostro ha adquirido un tono rojo muy extraño. ¿Será una enfermedad propia de humanos? En el mundo de donde el tritón venía, el rubor no era algo muy común, de hecho lo poco que sabían era que a veces algunos humanos lo experimentaban al estar enfermos. Y no solo eso. El concepto de espacio personal así como el de incomodidad tampoco existían. Haru solo sabía que le gustaba la sensación tan nueva (aunque prohibida) que le provocaba el estar cerca de Rin Matsuoka. Por eso había llevado a cabo ese aproximamiento entre ellos.

Le escuchó con la calma que le caracterizaba y esa expresión invariable en su rostro. Su cola se movía lentamente en el agua, acariciándola suavemente y logrando que algunos destellos azulados se reflejasen en las paredes rocosas de la cueva de vez en cuando. Inevitable, ante la mención de una cosa llamada “pelis”, frunció ligeramente el entrecejo. Suponía que era una de las múltiples cosas humanas de las que era desconocedor. Pero entonces se sorprendió a sí mismo, una vez más desde que sus caminos se habían cruzado, pensando que quería saber mucho más del mundo terrestre… Algo que nunca le había interesado lo más mínimo. Quiero saber más de Rin Matsuoka…

¿Investigando? —repitió a modo de pregunta finalmente—. ¿Acerca de nosotros y de mi mundo entre vuestras creencias antiguas? —inquirió ladeando ligeramente la cabeza, aún con el tono tranquilo.

Él no podía permitirse comenzar a preguntar por el mundo humano. Si lo hacía, muchos empezarían a sospechar… Aunque no dudaba de que también lo harían si sus visitas a la costa se incrementaban. Podría mantener la excusa de seguir sus exploraciones por la zona, pero no durante mucho tiempo, pues el área tampoco era tan extensa como para que le llevase semanas… Bueno, aún tendría tiempo para pensar algo con lo que solucionarlo. Aunque estaba dando por hecho que se seguirían viendo a la larga, sin siquiera preguntar. Es lo normal, ¿no? El océano nos ha reunido según sus deseos… Y ambos nos hemos estado buscando. ¿Quiénes somos para negar lo obvio?

Pequeñas gotitas discurrían por el cabello oscuro del tritón hacia sus puntas y se deslizaban por la piel de su rostro perfilando su nariz, la silueta de sus ojos y sus labios. Continuó escuchando con atención lo que le contaba el pelirrojo. Se mostraba algo desilusionado pues su búsqueda no había sido tan fructífera como le hubiese gustado. Y entonces comenzó. Una retahíla seguida de preguntas guiadas por la curiosidad soltó casi sin respirar, algo que incluso llegó a preocupar a Haru, aunque lo ocultó tan bien como la mayoría de cosas que le pasaban por la cabeza. Le miró en silencio durante los siguientes segundos que transcurrieron, valorando cómo contestarle y empezando por el final, las preguntas más sencillas.

Sí, somos bastantes. Más de los que te puedes llegar a imaginar, teniendo en cuenta que casi tres cuartas partes del planeta en el que ambos vivimos son océanos y mares, ¿verdad? —comentó esbozando una minúscula y divertida sonrisa—. Solemos vivir agrupados en grandes familiar y sí… se podría decir que tenemos ciudades submarinas. Quedarías sorprendido de su belleza si las vieses… Estoy seguro de que te encantarían —murmuró completamente convencido de ello—. Creo que cada zona del planeta tiene un dialecto propio… Pero existe uno común para todas las familias —se encogió de hombros como si fuera lo más lógico—. Respecto a nuestra sociedad… Tenemos un jefe, que se encarga de dirigirnos y velar por la seguridad de la familia. También es el que valora las capacidades de cada uno y adjudica los trabajos más apropiados basándose en ello. A excepción del jefe, todos somos iguales, cada uno con su trabajo, pero nadie es mejor que nadie... —explicó. Lo que Haru no sabía era que en el mundo humano eso no era así—. Acerca de cómo nos ocultamos… Eso es más complicado de explicar


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Re: > Song of the seven seas

Mensaje por Sheena el Jue Nov 30, 2017 12:27 pm

Chapter 2
Furtive meetings
Cueva submarina| Media tarde | Con Haruka
Rin escuchaba con la máxima atención. No sabía si el tritón estaría dispuesto a responder a sus preguntas, ni siquiera se había parado a valorar cuán celoso era de su intimidad o la de los suyos, teniendo en cuenta que se ocultaban de los humanos. Al ver que le contaba todo lo que quería saber, su rostro se iluminó, y tomó nota mentalmente de lo que le decía. Quería aprender todo lo que pudiese de esa maravilla recién descubierta. Haruka hablaba con la mayor normalidad, puesto que se trataba de cosas obvias y familiares para él, pero a Rin todo le fascinaba. Compartía su deseo: ojalá pudiera ver las ciudades submarinas de las que le hablaba. Pero eso, por desgracia, nunca sería posible.

Lo único que no quiso decirle fue cómo se las apañaban para mantenerse escondidos, aunque ni por un momento se lo tomó a mal. Todos tenían sus secretos que proteger, cuanto menos los de una raza entera. La mente de Rin ya hacía cábalas pensando en algún tipo de magia, o de ciencia misteriosa que, a ojos de los humanos, igualmente parecería cosa de brujería. Su imaginación se desbordaba ante cada cosa que Haruka le contaba, haciendo que su entusiasmo creciera cada vez más.

- Ya veo… no me extraña que no pusiera nada de esto en los libros – comentó – Todo lo que he leído han de ser invenciones. Te reirías si te contara algunas de las cosas que se decían de vosotros – dijo, conteniendo él mismo una ligera risita – Dicen que todas las leyendas tienen una base real, pero en este caso lo dudo mucho – continuó – Lo único que aparecía en cada una de ellas era el culto al dios del mar. ¿Eso tiene algún significado para ti? – quiso saber, pues no le había preguntado acerca de sus creencias o religión, si es que tenían alguna – Al parecer, hace muchísimo tiempo, el dios del mar creó a todos sus hijos con vuestra forma, para que pudieran vivir en el agua. Y durante milenios su pueblo prosperó y se multiplicó, sin ningún contacto con el mundo exterior, hasta entonces deshabitado, pues al haber mucha más agua que tierra en el mundo, era lo más lógico que ésta fuera su hogar. Este pueblo rendía culto al dios del mar, agradeciéndole con ofrendas y festivales que les hubiera dado la vida y un lugar donde permanecer. Pero, con el paso del tiempo, este culto fue perdiendo fuerza. Algunos comenzaron a preguntarse qué había fuera de las aguas donde vivían. Finalmente, unos cuantos se atrevieron a salir al exterior. Entristecido, el dios del mar les quitó sus colas para siempre, cambiándolas por piernas para que no tuvieran posibilidad de volver al océano al que daban la espalda. Así comenzó la civilización humana. Este primer grupo fue expandiéndose y colonizando la superficie, dando origen a la humanidad tal como la conocemos hoy. Se olvidaron del mar y de su dios, y cayó el olvido sobre su verdadera procedencia. En cuanto a los que se quedaron en las aguas, siguieron venerando al dios del mar, que desde entonces se encarga de velar tan solo por los que permanecieron fieles a él.

Al terminar de relatar la leyenda, Rin se sintió un poco estúpido. Seguro que era una tontería, un cuento que no tenía nada que ver con la realidad, y Haruka se reiría de él. Tampoco es que lo creyese del todo, le parecía demasiado fantástico que los humanos como él descendieran de seres como Haruka, por no hablar de los dioses y sus poderes mágicos, pero le parecía una bonita historia sobre sus dos mundos para compartir con él.


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