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~ Distance is no excuse if we feel the same

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~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Miér 28 Jun - 16:59

Recuerdo del primer mensaje :


Distance is no excuse if we feel the same
CS | Free! | 1x1

En la prefectura de Tottori hay un pequeño pueblo, Iwati, donde la pasión por la natación es algo intrínseco en los jóvenes de la Academia Samezuka. El equipo de la escuela logró clasificarse para el campeonato de la prefectura bajo la capitanía de Mikoshiba Seijūrō , un alumno ejemplar, gran atleta, pero en el último curso y que ese verano cedió el cargo a un buen amigo suyo, Matsuoka Rin.

Seijūrō era un joven bastante popular entre las chicas de su promoción, igual que lo era en cursos inferiores. Había recibido en varias ocasiones invitaciones para salir, regalos y otra clase de detalles, pero no tenía novia. ¿Cómo iba a tenerla cuando toda su atención pertenecía a una joven de largos cabellos cobrizos, alumna del Instituto Iwatobi? Y era, ni más ni menos, que la hermana menor de Rin, Matsuoka Gou. Él podría asegurar que había sido amor a primera vista.

Gou estaba íntimamente relacionada con el mundo de la natación también. No formaba parte del Club de Natación de su instituto como nadadora, sino como la manager, también como una especie de entrenadora. Por esa misma razón, los encuentros entre ambos eran algo inevitable.

Numerosas habían sido las veces que Seijūrō había expresado lo mucho que Gou le gustaba, hasta el punto de haberle pedido salir en tantas ocasiones que ni siquiera él lo recordaba. Pero, de alguna forma, siempre alguien los interrumpía o la situación se veía eclipsada por algún evento que nunca dejaba a la chica contestar avergonzada. Aunque también había ocasiones en las que ella misma había rechazado la oferta. No era que no le gustase… Pero temía la diferencia de edad que entre ambos había y lo que pasaría cuando él se marchase a la universidad.

Sin embargo, en uno de los numerosos intentos del capitán a principios del verano antes de marcharse a la Universidad, Gou aceptó sin tener muy claro si eso sería una buena idea… Pero llevaba negándose a sí misma el salir juntos que ya estaba cansada de ello. Además, quizás luego viesen que no tenían nada en común o que no congeniaban. Tenían que averiguarlo…

Seijūrō Mikoshiba
19 años
Universitario
Nadador
Sheena
Gou Matsuoka
16 años
Estudiante de Instituto
Manager
SapphireDragon



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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Sáb 25 Nov - 17:57

Tanabata



Seijūro todavía seguía preguntándose si tendría que haber usado un yukata para la ocasión. Ya que habían acordado ir al festival, quizá era lo más apropiado… ahora sentía que desentonaba con Gou, si bien era cierto que en esa época era más normal para las chicas que para los chicos vestir el atuendo tradicional. Todo esto se le pasaba por la cabeza porque no podía dejar de pensar en que quería estar a la altura para ella. Cálmate, se dijo a sí mismo. Si no estaba relajado, todo sería un desastre. Y eso era lo último que quería.

- Es lo menos que podía hacer. ¿Qué hubiera pensado de mí tu familia si no? – dijo, con un falso gesto horrorizado y dramatizando de más, logrando una pequeña risa por parte de la chica – Tengo que dar buena impresión ante Rin ¿no? – continuó con la broma, pues ambos se conocían de sobra a esas alturas.

El sol de media tarde arrancaba reflejos del cabello cobrizo de Gou, detalle que el pelirrojo no pasó por alto, y hacía lo propio con los brillos que destellaban en la superficie del agua en el momento en que ambos cruzaban el río para dirigirse al festival. Ya se escuchaban la música y el bullicio propios del mismo a lo lejos, e incluso se podían ver los primeros puestos de comida, que desprendían un delicioso olor que el aire transportaba hasta allí. Caminaban despacio, puesto que no tenían prisa, disfrutando de la compañía del otro. El paseo había tranquilizado bastante a Seijūro, así como la conversación casual que estaban manteniendo.

- Bien, he estado algo ocupado – le contó – Preparando la mudanza y todo eso… mi madre está un poco histérica con que me vaya de casa. Ni siquiera está tan lejos – suspiró, pues en su opinión no había ser que se agobiara más que su madre – Además, todavía queda un mes. Tiempo de sobra – sentenció, quitándole importancia – Bueno, ya estamos aquí – anunció, sin que hiciera ninguna falta, cuando la calle principal apareció ante ellos - ¿Te… gustaría hacer algo en particular primero? – preguntó, dudoso. Su intención era que lo pasaran lo mejor posible, y aún tenían algo de tiempo antes de que empezara el evento principal de la celebración.
Festival — Por la tarde — Con Gou
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Mar 28 Nov - 13:34

Festival Night




La verdad debía de ser dicha: desde que habían quedado aquella tarde-noche en la piscina de la Academia Samezuka antes de que cerrasen para ese día, parecía que no había habido otro tema de conversación en la casa de los Matsuoka. Su madre volvía todos los días de trabajar con nuevas ideas sobre la ropa que debía escoger para ir al Tanabata, asegurando que no tendría porqué ponerse el yukata si prefería otra cosa, como un vestido algo más arreglado y que resaltase más su feminidad. A eso también se le añadía la repetitiva pregunta sobre cómo era Seijurō, dirigida tanto a Rin como a ella. La primera vez que su hermano mayor contestó, lo hizo de forma sincera, resaltando la mayoría de puntos positivos de su excapitán, para después picarla un poco dejando caer algún minúsculo defecto que a ella no le importaba lo más mínimo. Sin embargo, conforme el día se había ido acercando, Rin parecía haberse puesto más nervioso que ella misma, asegurando que le daría igual si era su amigo, pero que como se atreviese a hacerle daño se las vería con él, algo que Gou no dudaba lo más mínimo.

Pero si algo tenía claro la muchacha era que dudaba mucho que Seijurō fuese a hacerle daño de algún tipo. Además, había aceptado ir en esa cita con él a sabiendas de que dentro de poco él se marcharía a la universidad. Sí, aquello le daba bastante miedo, pues si las cosas salían bien, la distancia sería un gran impedimento, un obstáculo entre ellos que solo el dinero y el tiempo libre podía salvar y permitirles que se reencontrasen. Buscaremos alguna manera… Si llega a darse el caso, se había dicho repetidas veces a sí misma.

– Tengo que dar buena impresión ante Rin ¿no?

El pelirrojo logró el objetivo que había estado persiguiendo con esos gestos tan exagerados que acompañaban la broma: que la menor se riese con ganas. Se mordió el labio inferior suavemente tras unos segundos, y ladeó la cabeza hacia él.

Creo que mi madre ya pensaba muy bien de ti desde un principio cuando le recordamos que habías sido capitán este año. Dedujo enseguida que eres un chico responsable y un gran deportista —comentó sonrojándose levemente al decirlo—. Aunque Rin parece que te ha estado intentando quitar credibilidad estos últimos días… —le confesó volviendo a reír inevitablemente.

Habían alcanzado ya el río en cuya orilla opuesta ya se podía distinguir la muchedumbre, la música y las luces de diferentes colores de los puestecillos. El impulso de echar a correr como cuando era una enana para llegar cuanto antes creció en su pecho, aunque se esforzó por suprimirlo. No quería parecer infantil frente a él… que ya era todo un adulto. Escuchó atenta a las respuestas, que de alguna manera, entristecieron la mirada de la chica.

Aunque no sea muy lejos… Estoy segura de que te va a echar mucho de menos, Seijurō —fue lo único que llegó a contestarle, antes de obligarse a esbozar una sonrisa y continuar—. ¡Espero que esté yendo bien la mudanza! —dijo quizás con demasiada efusividad. Ahora pensará que me alegro de que se vaya… se reprendió a sí misma, bajando la mirada completamente avergonzada. Cuando no es así…

Con el obvio comentario, Gou echó un vistazo a la calle que frente a ellos se extendía. Había bastante gente, pero nada comparado con lo que habría por la noche, momento preferido para salir e ir a pasar un buen rato allí. Se quedó algo pensativa durante unos segundos.

Podríamos dar un paseo primero para ver qué hay y luego decir en qué sitios pararnos —propuso sin saber si vería bien la idea—. A ver si este año sigue estando el puesto de la pesca de globos… Y el de los pececillos —comentó sonriendo levemente.
Festival — Por la tarde— Con Seijūro
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Miér 29 Nov - 23:39

Tanabata



- Ese maldito Rin… ¡Juro que me vengaré! – exclamó solemnemente, alzando un puño al aire, sin poder mantener la expresión seria más de unos segundos antes de echarse a reír junto a ella – Bueno, aunque así fuera no le culpo… es el deber de un hermano mayor – se jactó – Me alegra que tu madre no le escuchara – añadió, dejando de lado la broma – Es una lástima que no haya tenido la oportunidad de hablar con ella, parece muy agradable. Y si encima habla bien de mí, seguro que es fantástica – la elogió, pagado de sí mismo, nuevamente exagerando – Pero claro, como la estabas acaparando toda para ti…

La conversación entre ellos estaba fluyendo de forma muy natural y eso ayudó a que el chico se relajase mucho, pasados esos primeros minutos de incertidumbre y cierta incomodidad. Nunca habían podido tener una charla apropiada, pues siempre se encontraban en competiciones o entrenamientos, encuentros que no propiciaban precisamente un diálogo ameno. Cuando querían darse cuenta, cada uno tenía que marcharse con sus respectivos equipos. Por eso, desde que se conocían, apenas habían intercambiado unas cuantas frases breves. Hasta que se bañaron juntos en la piscina de Samezuka, que de momento era el máximo periodo de tiempo que habían compartido.

El ambiente festivo que les envolvía también provocaba que se sintiera cómodo, pues estaba claro que había mucho que hacer allí. Aún quedaba más de una hora para que el sol desapareciera por el horizonte, momento en que daría comienzo el acto principal. Hasta entonces había muchas posibilidades: puestos que ofrecían la comida típica de los festivales, como yakitori, takoyaki o brochetas de calamar; juegos tradicionales como los que Gou mencionaba e incluso una zona donde hombres y mujeres danzaban animadamente, vestidos con sus yukatas. Era el momento de divertirse antes de la solemnidad del rito que tendría lugar a la caída del sol.

- ¿Así que te gustan los juegos de pesca? – preguntó con curiosidad – A mí me encantaban cuando era un enano, sobre todo el de atrapar pececillos… Momo y yo competíamos a ver quién pescaba más. Se nos daba bien y al final siempre conseguíamos un montón entre los dos. Nuestros padres nos reñían porque no querían tener tantos peces en casa y acabábamos soltándolos en el lago del parque cercano a nuestra casa – rememoró con calidez esos días de su infancia. Hacía mucho tiempo que no iba a ningún festival; hacía años que los entrenamientos y los estudios ocupaban casi toda su atención.

Sin más, buscó con la mirada el puesto con el característico letrero que anunciaba la actividad. No tardó mucho en identificar los caracteres, no muy lejos de donde se encontraban.

金魚すくい

- ¡Mira, allí es! – señaló con entusiasmo - ¿Qué te parece si probamos? Y el que pierda, invita a la comida que elija el que gane.

No podía evitarlo: su vena competitiva aparecía hasta en los momentos menos esperados. Aun así, no estaba mal añadirle un poco de emoción al asunto.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Mar 5 Dic - 0:43

Festival Night




Si bien simplemente habían sido impresiones en esos esporádicos encuentros que había compartido durante las competiciones y casualidades al caminar por el pueblo, ahora quedaba completamente comprobado y garantizado el carácter bromista y divertido de Seijurō. Con esos gestos tan teatreros y la enorme sonrisa infantil, que iluminaba sus peculiares ojos dorados. La risa melodiosa de Gou no remitió hasta un minuto más tarde de asegurar que llevaría a cabo la venganza contra su hermano mayor por todas las cosas que había estado diciendo de él.

Supongo que es normal, sí. Nunca antes se había comportado así… Aunque también es cierto que nunca antes he tenido una cita… –admitió mientras el rubor encendía sus mejillas nuevamente y desviaba la mirada al suelo. Jugueteó durante unos segundos con la correa del bolsito de tela que había llevado consigo–. Estoy segura de que ella también hubiera querido hablar contigo. ¡Y no la acaparaba! –sus mejillas se inflaron graciosamente, mientras fruncía el ceño levemente. De esa forma, la adolescente había adquirido un gracioso aire infantil–. Ella estaba ayudándome a prepararme…

Durante esos días había temido de verdad que no fuesen a encontrar de forma natural un tema del que hablar… A fin de cuentas, lo único que tenían los dos en común era la natación, y ella ni siquiera era una nadadora. No obstante, conforme los minutos pasaban y la conversación se alargaba sin dificultad alguna, Gou comprendió que lo que tanto le había estado preocupado era de todo menos un impedimento. Además, aún les quedaba mucho por conocer el uno del otro…

La música, las luces y los colores acaparaban la atención de la pequeña de los Matsuoka, quien dejó en más de una ocasión una frase a media, debido a una exclamación de admiración o sorpresa. Señaló al mayor varios puestos de comida con un delicioso olor, también alguno en donde vendía diferentes objetos y recuerdos típicos antes de que llegase a comentarle los puestos de juegos que más solían gustarle desde que era una enana.

Ladeó la cabeza con una tierna sonrisa curvada en sus comisuras según escuchaba la anécdota que Seijurō le relataba acerca de su hermano pequeño y él. Se le había olvidado por completo ese detalle: el pelirrojo tenía un hermano pequeño. Hasta la fecha, nunca le había visto… e inconscientemente se preguntó si sería tan apuesto y atento como lo era su acompañante. Al darse cuenta del rumbo que habían tomado sus pensamientos, sus mejillas se tiñeron de un gracioso y repentino rubor.

No volvió a alzar la mirada hasta que escuchó la exclamación del chico. Sus ojos granates encontraron sin problema el panel con los caracteres bien grandes que señalaba lo que andaban buscando. Se mordió con suavidad el labio inferior unos segundos al verlo. Le encantaba que fuesen a jugar a su actividad favorita de todo el festival juntos… de hecho, se había preguntado si no le resultaría infantil. Pero acababa de averiguar que no era así, ni mucho menos.

¡Trato hecho! –aceptó sin pensárselo dos veces, tras haber alzado una de sus cejas en una expresión divertida por la faceta competitiva que se había dejado entrever. Nada más decirlo, sin avisarle ni nada, echó a correr por delante de él, sacándole la lengua, en dirección al puesto–. ¡Ya puedes irte haciendo a la idea de que vas a pagar, Sei! –le gritó antes de soltar una risita. Lo que el muchacho no sabía era que nadie en su familia ni sus amigas, había logrado ganarla en los juegos de pesca desde que tenía uso de razón.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Mar 19 Dic - 12:54

Tanabata



Nunca antes he tenido una cita…

Seijurō no pudo pasar por alto estas palabras, dichas de un modo casual y casi en un murmullo. ¿Habría sido su intención que no las oyera? En todo caso, las había oído y eso le provocaba una sensación cálida que no sabía bien cómo describir. A lo mejor ella no había salido con nadie porque no tenía tiempo, o porque estaba centrada en otras cosas o simplemente porque no había encontrado a alguien con quien quisiera hacerlo. No significaba que él fuera especial ni nada, ni quería creérselo… pero la sensación seguía ahí, esa especie de satisfacción por ser su primera cita.

Fueron otras palabras suyas las que le devolvieron a la realidad: “¡trato hecho!” Parecía que Gou se estaba dejando llevar por el ambiente del festival, puesto que había aceptado su reto y ya se dirigía, adelantándole, hacia el mencionado puesto donde los peces esperaban a ser pescados. Apuró el paso para no perderla de vista entre la multitud, siguiendo el rastro de su cabellera rojiza. Cuando llegó hasta ella la encontró lista para comenzar, tendiéndole una pequeña redecilla de papel, más que dispuesta a aceptar su desafío… y a ganarlo.

- ¡No lo tengas tan claro, pequeña! – respondió a su provocación con ese apelativo cariñoso que le había salido sin pensar. Ni siquiera se había dado cuenta. Pero ella le había llamado Sei. Como en su familia. ¿Lo sabría ella? No, no recordaba habérselo dicho. Se trataba de una coincidencia entonces. Una agradable coincidencia - ¡Estás hablando con el experto pesquero!

Cuando les tocó el turno, ambos se arrodillaron ante el tanque donde cientos de pequeños pececillos nadaban en todas direcciones, inquietos, como si supieran el destino que les esperaba. Red en mano, Seijurō se concentró en la tarea que tenía por delante. Se trataba de divertirse, claro, pero si podía ganar, mejor que mejor. Aunque igual tenía intención de invitar a la chica fuera cual fuese el resultado… pero eso ella no tenía por qué saberlo. Confiaba en que sus habilidades siguieran intactas, pese a la falta de práctica.

A la señal del encargado, dio comienzo el juego. El pelirrojo puso toda su atención en los peces, que hacían su mayor esfuerzo por no quedar atrapados. La dificultad no radicaba solo en eso, sino que debía tener cuidado para no romper la frágil red de papel. El que la rompiese primero, perdía. Y no tenía intención de dejar que eso ocurriera hasta obtener un buen montón de pececillos en su haber.

De reojo, observó a Gou. La joven parecía tan concentrada como él, con el ceño fruncido incluso, pero sus movimientos eran precisos y calculados. Sorprendido, se dio cuenta de que en el contendor de plástico a su lado ya chapoteaban varios peces. Pero ¿en qué momento los había cogido? ¡Si él apenas tenía un par! Decidido a no quedarse atrás, renovó sus esfuerzos. Estaba dispuesto a ganar, al igual que cuando nadaba. Era, simplemente, algo implícito en su naturaleza.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 23 Dic - 2:25

Festival Night




Pequeña

Muchas personas se habían referido a ella por ese apelativo, entre ellas, su propio hermano Rin. De hecho, él siempre lo utilizaba porque sabía de sobra lo mucho que le molestaba quela llamase así. ¡Ya no era una niña! ¡Tenía dicieséis años! Era una mujercita hecha y derecha, por mucho que se empecinase en utilizar ese adjetivo. Sin embargo, la forma en que Seijurō lo pronunció era tan diferente. Cariñosa y agradable. No buscaba ofenderla de ningún modo. Por ese mismo motivo, sintió que sus mejillas se encendían hasta alcanzar un rubor similar a los tonos de su yukata y agradeció sin duda alguna estar corriendo de camino al puesto por delante de él. Así no podría percatarse de ello.

Aunque había algo de cola para poder jugar, esperaron pacientemente a su turno. Armada ya con la redecilla de papel, Gou echó un rápido vistazo a los pececillos que nadaban tranquilamente por el enorme recipiente de cristal. Había de todos los colores: rojo, azul, verde, naranja, morado, incluso había uno de reflejos dorados. Sin poder evitarlo, relacionó cada uno de esos colores con una persona que le era conocida: su hermano, Haruka-senpai, Makoto-senpai, Nagisa-kun, Rei-kun y… Seijurō. Sí, efectivamente, el dorado le recordaba a esos ojos de mirada amable y educada. Sonrió tontamente ante el pensamiento y, sin intención de posponerlo mucho más, se dispuso a coger uno de cada color antes de que se le rompiese la red.

Primero consiguió el de tonalidades rojizas, al que le siguió el verde y el morado. Logró pescar un segundo pez rojo, como si así estuvieran tanto su hermano como ella entre los pececitos. Uno verde… Otro azul. Pero al que más tenía ganas era al dorado que, curiosamente, era el más escurridizo de todos. ¡No te me escaparás! ¡Ven con la tita Gou! pensó mientras lo seguía con ojos entrecerrados y expresión concentrada.

Un gracioso grito de júbilo emergió de sus labios tan pronto como logró su objetivo y añadió a su botín de diminutos peces al dorado. Hizo un recuento rápido de los que había conseguido. Ya iban siete… y por el aspecto de su red, no aguantaría ya mucho. Quizás podría lograr coger uno más, pero no estaba segura. Se volvió entonces al mayor para valorar cómo iba todo por su parte. Según parecía, cuatro eran los pececillos que se movían en el interior de su contenedor de plástico y parecía querer ir a por su quinto en esos precisos instantes. La sonrisita de sus labios se amplió un poco más. Bueno, veamos si logro hacerme con el octavo o…

Sin pretenderlo, tanto Seijurō como Gou metieron su redecilla en el agua y tomaron un pez cada uno. Pero cuando las sacaron, las encontraron vacías debido al agujero que se había formado en el fondo de ambas. Parpadeó perpleja por la coincidencia y cuando sus miradas se encontraron un segundo después, ambos se echaron a reír.

Me parece… que he ganado —comentó como quien no quiere la cosa, con diversión y sacándole la lengua. Sabía bien que todo dependía de a quién se le rompiese la red primero. Pero en vistas de que eso había quedado en empate… por número de pescas, había una clara ganadora.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Mar 26 Dic - 23:03

Tanabata



Seijurō era consciente de que lo más importante en ese juego era tener paciencia. Si metía la red a lo loco los peces se asustarían y, además, habría más probabilidades de que se rompiese antes. Sin embargo, era más fácil pensarlo que ponerlo en práctica. Era una persona impulsiva por naturaleza, si bien no el que más en la familia (en eso le ganaba por mucho su hermano menor), por lo que eso le dificultaba un poco la captura de los escurridizos pececillos.

No obstante, se estaba desenvolviendo bastante bien. Logró atrapar cuatro: dos rojos, uno azul y uno verde. Notaba que el papel con el que estaba fabricada la red empezada a ceder por la humedad, lo cual le hizo suponer que no aguantaría mucho más. Echó una mirada al recipiente de Gou… y descubrió que la chica le ganaba por goleada. Además, había atrapado peces de todos los colores disponibles. ¿Cómo era que tenía tanta habilidad? Nunca lo hubiera pensado.

Empeñado en no dejarse vencer, Seijurō decidió ir a por todas en el poco tiempo que le quedaba, esperando que a Gou se le rompiera primero la red. Con gran resolución, introdujo la suya en el agua, justo al mismo tiempo que ella. Pero al sacarla, descubrió un agujero en la suya. En ese momento se dio cuenta de que a la chica le había pasado exactamente lo mismo, lo que provocó que ambos se echaran a reír sin poder contenerse. Claro que no le duró mucho el júbilo, al descubrir que había perdido. En efecto, había conseguido los cuatro peces, mientras que Gou tenía siete. El resultado era evidente, por lo que no le quedó más remedio que admitir su derrota lo más dignamente que pudo.

- Ya lo veo… mis respetos, señorita – hizo una parodia de reverencia, obsequiándola al mismo tiempo con una sonrisa burlona – Esta es tu venganza por lo de la piscina ¿verdad? – la miró con los ojos entrecerrados, fingiendo sospecha – ¡Eres implacable! ¡No tienes piedad! – se quejó ahora, poniendo su mejor cara de lástima. Esa que tanto a él como a Momotaro les funcionaba desde pequeños para casi todo. A ella, sin embargo, solo le hizo reír – Está bien, tengo que reconocer tu talento… y como buen perdedor, ahora te invitaré a lo que tú quieras – le dijo, mientras recogía las bolsas con los pececillos de ambos y las dejaban a cargo del propietario del puesto, para volver a buscarlas más tarde – Adelante.

Hizo un ademán con la mano, señalando nuevamente la calle llena de puestos. El sol había descendido un poco más mientras estaban entretenidos pescando y había algo más de bullicio ahora, sobre todo en los tenderetes de la comida. Sin pensárselo dos veces, Seijurō agarró a la chica de la manga de su yukata para evitar que se perdiera.

- Será mejor que no nos separemos – se justificó, aclarándose la garganta para evitar que se reflejara en su voz lo bien que le parecía, aunque fuera con esa excusa, poder estar más cerca de ella.
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Última edición por Sheena el Vie 29 Dic - 22:19, editado 1 vez


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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Vie 29 Dic - 1:27

Festival Night




Una pronunciada y fingida reverencia por parte del alto pelirrojo hizo que la risita que trataba de contener desde que había anunciado su clara victoria escapase finalmente. Cuando hizo mención a lo acontecido días antes en la piscina, el recuerdo regresó a su mente rápidamente (uno que había resultado recurrente en los días anteriores cuando menos se lo esperaba) y se sonrojó levemente. Pero aquel estado duró más bien poco al percatarse del gracioso e irresistible pucherito que dibujó en sus labios mientras reconocía nuevamente su maestría en ese juego. Sin duda le resultó adorable y rio nuevamente encantada.

Tras dejar los pececillos a buen recaudo hasta el final de su velada con el propietario del mismo puesto, la singular pareja se reincorporó a la riada de gente que iba y venía por el amplio paseo a lo largo del cual se disponían los coloridos y alegres puestecillos. Las luces anaranjadas y rosadas que iluminaban el cielo comenzaban ya a desvanecerse, por ello, las lamparitas de colores y las farolas comenzaron a lucir tenuemente. Ya comenzaba a resultar difícil caminar entre la gran cantidad de gente que había y por un momento, sintió el agobio y el temor de perderse.

A su lado, Seijurō destacaba en parte por su altura y su brillante cabello pelirrojo. Parecía complicado que pudiera perderle de vista… Pero una cosa era que ella le perdiese a él y otra completamente distinta, que él la perdiese a ella. A fin de cuentas, Gou no era más que una adolescente de dieciséis años de estatura media no muy alta. Por tanto, en aquella muchedumbre era muy probable que no pudiese distinguirla del resto.

La muchacha dio un respingo en el sitio al sentir que alguien había tomado la manga de su yukata y lo aferraba con fuerza. De hecho, tenía intención de decir cuatro cosas a esa persona antes de percatarse de que era la mano de su acompañante.

— Será mejor que no nos separemos —dijo como si hubiera leído sus propios pensamientos.

Más de acuerdo no podía estar con aquello y, tan pronto como entreabrió los labios para coincidir con él, un hombre, que pasaba en sentido contrario a ellos se las ingenió para pegarle un buen empujón. El agarre ajeno perdió fuerza hasta el punto que se soltó y se vieron irremediablemente separados. No… No, no, no… Durante una milésima de segundo sintió pánico, mientras sus grandes ojos granates buscaban a Seijurō con premura y desesperación. En cuanto le localizó de nuevo, mientras le escuchaba gritar su nombre repetidas veces también buscándola, se esforzó como buenamente pudo por abrirse paso hasta él y cuando lo logró, se aseguró de que no fuesen a soltarse otra vez. ¿Cómo? Pues tomando con una de sus pequeñas manos la de él y aferrándose con fuerza a su antebrazo con la otra. Sabía que era todo muy repentino pero…

No me sueltes… —le pidió exactamente igual que aquel día en la piscina, mientras intercambiaban una nueva mirada.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Miér 3 Ene - 23:29

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Seijurō tuvo un breve momento de agobio al notar que la riada de gente que caminaba en ambos sentidos le separaba de Gou. Si antes lo llegaba a decir, antes ocurría, pensó para sí, maldiciendo aquella desafortunada casualidad. Se vio obligado a soltar la manga de su yukata y, en menos de medio minuto, la perdió de vista entre el gentío. No era precisamente alta y además resultaba complicado encontrar a una persona en particular en medio de aquel mar de vestimentas de colores. La llamó repetidas veces por su nombre, a ver si con suerte le oía y su voz conseguía guiarle hasta él.

No debieron pasar más de un par de minutos hasta que se reencontraron, pero se le hicieron eternos. Finalmente ella logró volver sobre sus pasos hasta donde él la esperaba, provocándole una instantánea sensación de alivio. Apenas tuvo tiempo de abrir la boca para decir nada cuando la chica se aferró a su brazo, tomando al mismo tiempo su mano y cerrando por completo el espacio que los separaba. Se quedó descolocado durante unos segundos por lo repentino de la acción y lo cerca que estaban, así, en público… aunque había tanta gente que seguramente nadie se percataría de ello. “No me sueltes” le pidió con voz queda, de forma que le costó bastante escucharla sobre el bullicio que reinaba en la calle. No tenía que pedírselo dos veces.

- No te preocupes, no pasa nada – dijo para tranquilizarla - ¿Ves? Ya no puedes escaparte – al decir esto afianzó su agarre, correspondiendo al gesto de ella y cerrando la mano sobre la suya. Eso… eso era lo que hacían las parejas, pensó sin poder evitarlo, tragando saliva con cierto nerviosismo. No se trataba de ese caso, desde luego, pero no podía decir que no le agradaba pensar en ellos de esa forma, aunque fuera por una circunstancia como aquella – Cómo se nota que es la hora de la cena – comentó, dado lo llena que estaba la avenida principal – Venga, dime qué te apetece y nos sentamos en algún lugar tranquilo a comer ¿te parece?

Poco a poco, siguiendo el paso lento de la muchedumbre que, como ellos, habían decidido disfrutar de una tarde-noche de festival, fueron avanzando entre los diferentes tenderetes. Pese al alto volumen de asistentes, el aire fresco de la noche que se aproximaba hacía que el ambiente no fuera agobiante en exceso. No tenían prisa y Seijurō mentiría si dijera que no estaba disfrutando ese paseo con Gou. Una vez pasado el mal trago del momento anterior, continuaron charlando de todo y de nada, compartiendo anécdotas cada vez que surgía la oportunidad. En definitiva, conociéndose. Y puede que aún fuera demasiado pronto para cantar victoria, pero el pelirrojo no podía estar más satisfecho con cómo se estaba desarrollando la cita.
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Última edición por Sheena el Dom 14 Ene - 23:03, editado 1 vez


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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 13 Ene - 23:48

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Las mejillas de la pequeña Matsuoka estaban encendidas, haciendo juego de esa forma con su cabello cobrizo y el yukata rojizo con estampado de grandes flores. No podía evitarlo, la verdad… Sí, ella misma había sido la que había tomado la decisión de coger su mano y aferrarse a su brazo. Pero… Eso es lo que hacen las parejas, pensó inevitablemente. Lo que no se podía imaginar era que ese mismo pensamiento estaba cruzando la mente del pelirrojo en ese preciso instante también.

Durante los primeros segundos, después de que ella le hiciese aquella petición, Gou no se atrevió a alzar la mirada hacia esos ojos dorados que tan bonitos y peculiares le habían parecido desde la primera vez que se vieron. Se moría tantísimo de la vergüenza… y sentía su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Fue entonces cuando sintió el apretón de Seijuro en su mano, afinazando de esa forma el agarre entre ambos.

— ¿Ves? Ya no puedes escaparte —aseguró con su habitual tono de voz, quizás algo más bajo y con un deje… vergonzoso pero feliz.

No quiero escaparme… Ni tampoco que me dejes escapar.  Nuevamente, sus propios pensamientos la sorprendieron. De esa forma, admitiéndose a sí misma lo mucho que le gustaba la cercanía protectora y segura del mayor, el rubor continuó negándose a disiparse. Tragó saliva y se colocó uno de los pocos mechones largos que no estaban amarrados a su recogido, detrás de su oreja, en lo que pensaba en un respuesta.

Sus grandes ojos granates se pasearon por ambos lados de la calle principal, tratando de ver entre las cabezas los distintos puestos de comida que había. La verdad era que tenía ya bastante apetito y los olores provenientes de éstos solo lograban acrecentarla a cada segundo que pasaba. Sin embargo, era una decisión difícil, muy difícil… ¡Porque le gustaba todo! Arrugó entonces la nariz, en un gracioso gesto, mientras se iluminaban sus grandes ojos granates. Los alzó casi de inmediato hacia su acompañante, haciendo una leve presión en el brazo sobre el que mantenía un suave agarre y su mano.

¡Okonomiyaki! ¡Porfa, Sei! ¿Podemos cenar okonomiyaki? —preguntó con la emoción tiñendo sus palabras, como si de una niña pequeña se tratase—. Y después podríamos tomar de postre un kakigōri… O dango… O taiyaki —continuó diciendo mordiéndose el labio incapaz de controlar esa vena golosa suya. ¡Los dulces le encantaban demasiado! Su madre siempre tenía que tener cuidado con los que compraba, porque si llegaba a descuidarse, apenas un par de días después, Gou se los había zampado todos. Unos segundos después comprendió cómo había actuado, tan infantil…—. S-Solo si quieres. Si prefieres otra cosa podemos buscar lo que a ti más te apetezca… —musitó avergonzada, sin dejar de morderse el labio inferior.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Miér 17 Ene - 21:10

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Seijurō tenía suerte de no estar mirándose en un espejo en ese momento. De ser así, se hubiera asombrado de la sonrisa boba que tenía en la cara, esbozada sin darse cuenta. Seguro que, si le viera su hermano, se burlaría de él durante un mes entero. La cuestión era que no podía evitarlo: esas sonrisas se le escapaban solas al ver el entusiasmo que Gou le ponía a cualquier cosa le gustase, ya fuera la comida o el juego de pesca. Siempre que habían estado juntos era en otros contextos más serios, más responsables, por lo que nunca había visto su “verdadero yo”. Y ahora que lo estaba descubriendo, le agradaba cada vez más.

La muchacha de grandes y, en ese momento, brillantes ojos granates, apretó levemente su mano para llamar su atención. Seijurō dejó de pensar en las musarañas y llegó justo a tiempo para ver como ella se reprimía, al final, como si hubiera hecho mal en expresar lo que le apetecía. ¿Por qué motivo? ¡No había razón alguna para ello!

- ¡De eso nada! Lo prometido es deuda, y como ya sabes yo soy un hombre de honor, todo un caballero… así que vamos a por ese okonomiyaki, o de lo contrario la desgracia caerá sobre mí.

Una vez más, utilizaba el humor para restar seriedad a lo que podía percibir como una leve preocupación de la chica, para hacerle llegar lo que pasaba por su cabeza del único modo que sabía. Quizá en ese aspecto no había madurado mucho, quién sabía, pero hasta entonces ese método le había dado resultado. Por supuesto sabía ser serio, sus nadadores sabían de sobra cuán implacable podía llegar a ser, pero eso lo reservaba para sus momentos de liderazgo. Ahora solo estaban él y Gou, en su cita.

No se soltaron hasta que llegaron al puesto en cuestión, donde el pelirrojo se dispuso a esperar la fila mientras la chica cogía sitio para los dos en un banco cercano. Unos quince minutos después, él estaba de vuelta con dos platos de okonomiyaki y sendos refrescos. Dejó uno de cada al lado de Gou, en el banco, y él se sentó también con el plato sobre las rodillas.

- Rin nos mataría si nos viera comiendo esto – opinó, contemplando el vapor que ascendía de la superficie caliente de su okonomiyaki, cubierto de varios tipos de salsas – Yo mismo mataría a cualquier nadador que viera rompiendo su dieta de esta forma tan descarada… ¡pero estamos de vacaciones, un día es un día! – dicho esto, tomó los palillos para atacar su plato sin más dilación – Espero que estés pensando en el postre… personalmente no le diría que no a un kakigori, hace bastante calor. Podemos compartirlo… si quieres.

La idea se le ocurrió repentinamente. Pero ¿había acaso algo más típico? El propio Seijurō había visto la escena multitud de veces en mangas y películas, era un clásico… Y no por ello le apetecía menos, protagonizar la suya propia con Gou.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Lun 29 Ene - 15:57

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La inseguridad que había estado sintiendo todos esos días, desde que había aceptado la cita con Seijuro, se había desvanecido un buen rato atrás. Había tenido mucho miedo de que la cita fuese un verdadero desastre, de que el apuesto pelirrojo se percatase de que su edad suponía un problema, de que ella aún era demasiado infantil para él (aunque normalmente la gente tendía a decirle que era muy madura y responsable, pero eso no quitaba el hecho de que continuaba teniendo 15 años). Había deseado de corazón que todo fuese bien y… ¡sin duda así estaba sucediendo!

A pesar del momentáneo susto cuando se separaron, ahora sus manos estaban unidas con firmeza; ya no iban a separarse. Ninguno de los dos quería que se repitiese.

De esa forma, la pareja caminó entre el gentío, tratando de abrirse paso y esquivando a numerosas personas en un intento de no chocarse con ellas. La verdad era que resultaba bastante complicado avanzar e incluso agobiante permanecer mucho rato ahí en medio. Pero finalmente lograron alcanzar el puesto de okonomiyakis. Con cierta reticencia, una muy sonrojada Gou dejó ir la mano del mayor, para que pudiese ir a hacer la demanda mientras que ella se dedicaba a encontrar un sitio.

Tuvieron suerte, pues tan pronto como empezó a dar una vuelta por la zona más cercana al puesto, un par de ancianos se levantaron y dejaron dos sitios libres, justo los que necesitaban. Eso sí, tuvo casi que pelearse con una pareja que trataba de ocupar el lugar del nadador. Resopló indignada por el pequeño choque de genios con la otra muchacha justo antes de que Sei reapareciere junto a ella con la comida. Fue entonces cuando todo lo anterior se le olvidó y volvió a esbozar una de sus radiantes sonrisas, antes de que sus brillantes ojos granates se desviasen al plato que acababa de ofrecerle y que apoyó en su regazo cuidadosamente.

El comentario que hizo nada más sentarse a su lado logró que una divertida risita emergiese de sus labios y asintiese.

Tienes razón… Ahora que te va a suceder como capitán está preparando ya todo para el año que viene. Está muy motivado y animado. Hacía tiempo que no le veía así —comentó con una sonrisita feliz. Había echado de menos a esa forma de ser de su hermano—. Aunque yo también tengo vigilados a mis chicos con sus comidas. Pero Nagisa-kun siempre me ignora —dijo haciendo una mueca indignada, antes de tomar los palillos y empezar a comer junto al chico.

Le hizo gracia que recién empezado su plato principal, Seijuro estuviese hablando ya del postre. De hecho, ella misma había pensado en ello ya, mientras le esperaba ahí sentada. Pero viendo el enorme okonomiyaki que les habían preparado… Cuando se llevó el segundo trozo de la comida a la boca, éste se le cayó por los nervios que provocaron su propuesta.

¿Comparitr un kakigori? Sus mejillas se tiñeron de un gracioso rubor mientras se humedecía los labios. Si se era completamente sincera a sí misma… entonces debía decir que le hacía muchísima ilusión la idea. Y aunque tardó un poco en contestar, finalmente asintió con la cabeza despacito.

Me encantaría, Seijuro… —musitó con una pequeña sonrisa tímida curvada en los labios—. ¿Y de qué sabor te gustaría? ¿Cuál es tu favorito? —preguntó curiosa, venciendo esos nervios antes de continuar comiendo. Quería saber sus gustos, conocerle poco a poco, más y más fuera del ámbito competitivo y deportivo.

Quería conocer a Seijuro Mikoshiba.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Dom 4 Feb - 16:40

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- Era la decisión correcta – afirmó con simpleza, en referencia al nombramiento de Rin como su sucesor. Bien sabía que el año pasado había sido muy problemático para el chico, al menos en lo deportivo, aunque intuía que en lo personal también. Eso no quitaba el talento y el potencial que veía en él; sabía que no se había equivocado y que era el mejor para dirigir el equipo. Su legado estaba en buenas manos con él – Me alegra ver que se lo toma en serio – añadió con sinceridad, aunque no esperaba menos de él.

Casi ni se percató del bullicio a su alrededor ahora que habían conseguido un sitio para los dos solos. Dieron cuenta de sus okonomiyakis mientras charlaban tranquilamente, versando la conversación de forma principal sobre comida, ya que estaban en ello. Igual que él hasta hacía no mucho, la chica era quien se encargaba de elaborar las dietas correspondientes y equilibradas para los miembros de su equipo. No era una tarea fácil pero la cumplía con diligencia. Seijurō estaba gratamente sorprendido de que alguien tan joven fuera asimismo tan responsable. Seguro que su presencia era indispensable para el equipo.

- Pues a ver… deberíamos decidirlo antes de ir a comprarlo – sugirió – Mi favorito es el de menta ¡porque es el más fresquito! O el naranja también está bien – dijo – Cuando éramos pequeños, Momo y yo siempre peleábamos para elegir el sabor… odiaba perder porque a él le gustan de fresa y a mí no – recordó esos pasajes de su infancia, riendo – Y tú ¿cuál prefieres?

Tras discutirlo brevemente, acabaron optando por el de naranja, así que el pelirrojo se encargó de ir a comprarlo mientras Gou esperaba para no perder el sitio. Se dio prisa en volver para que no se derritiera el hielo y de nuevo se sentó al lado de la chica, ofreciéndole el postre para que tomase la primera cucharada.

- Adelante, señorita. Las damas primero – bromeó, haciendo una parodia de reverencia mientras sostenía la tarrina con una sola mano frente a ella. Con la otra se apoyó en el banco para mantener el equilibrio… lo bastante cerca para rozar con la punta de sus dedos, involuntariamente, los de ella.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Dom 11 Feb - 9:27

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Ser capitán es muy importante para Rin. Y más sabiendo que tú has visto en él un buen líder para el equipo de Samezuka. Se siente honrado y quiere estar a la altura de las circunstancias… incluso si faltan unas cuantas semanas hasta que retomemos las clases para el siguiente curso —comentó la joven de cabellos cobrizos antes de llevarse un nuevo bocado de su comida a la boca, soplando previamente para evitar quemarse.

Todo lo que había dicho era cierto. Y debía de admitir que, aunque ella en ese aspecto era mi parecida a su hermano mayor, se había sorprendido bastante al ver que ya se había puesto las pilas para iniciar las planificaciones de los entrenamientos de los primeros dos meses. Seguramente, si tuviera que encargarse de planificar otras cosas, no lo tomaría con tanto entusiasmo. Bueno… Así es Rin. Todo lo que tenga que ver con la natación y el agua logra despertar en él esa ilusión que durante tanto tiempo se había extinguido. Y en parte eso se debía a los chicos de su instituto: Haru, Makoto, Nagisa e incluso Rei, a quien había conocido ese último año por ser el último miembro del equipo de Iwatobi. Pero no solo eso, también era gracias a Seijurō y su decisión de nombrarle capitán. Sabía que la única razón por la que le había entregado la capitanía a Rin era porque sabía que sería un buen sucesor, lo que le equipo de Samezuka necesitaba, no por cualquier otro motivo como la amistad o el favoritismo.

El resto de conversación se versó en la comida. Resultó fluida y graciosa, comentando distintos aspectos o bien de la dieta impuesta a los nadadores o bien los gustos propios que cada uno tenía. A cada palabra que compartían, más sencillo se le hacía a Gou hablar con el muchacho de ojos dorados y más olvidaba los nervios y las dudas iniciales. El tiempo que estaban pasando juntos estaba siendo especial para ella y no quería que la noche del festival terminase.

—Mi favorito es el de menta ¡porque es el más fresquito! O el naranja también está bien. Cuando éramos pequeños, Momo y yo siempre peleábamos para elegir el sabor… odiaba perder porque a él le gustan de fresa y a mí no —le contó el mayor en lo que expresaba sus preferencias para el sabor del postre, una vez sus okonomiyakis habían sido completamente desgustados. Le gustaba cuando compartía con ella pequeñas anécdotas de su familia, con su hermano menos. Se les veía muy unidos y eso le gustaba—. Y tú, ¿cuál prefieres?

Bueno, pues esa era una muy buena pregunta, la verdad. Si Rin estuviese allí, probablemente se reiría a carcajada limpia de su hermanita, pues en todos los años que habían ido juntos, cuando se plantaban frente al puesto de los kakigori, Gou se volvía completamente indecisa. ¡Todos los sabores le gustaban! Quizás siempre tendría mayor preferencia por los sabores afrutados, pero…

Pu-Pues… —se colocó un mechón tras lo oreja, en lo que pensaba todos los que solía haber. Fresa no era una opción, pues Seijurō acababa de confesar que no le gustaba. Y el de menta no estaba mal, pero por alguna razón no le apetecía en especial esa noche—. Los de frutas siempre me han gustado mucho. De frutos del bosque, naranja, fruta de la pasión, mango, sandía… La verdad es que nunca sé por cuál decidirme porque todos me gustan demasiado —termina por confesar con un claro rubor en las mejillas.

Finalmente, tras unos minutos más, de alguna forma llegaron a la resolución del kakigori de naranja. Gou volvió a quedarse en el banco, guardando los sitios para ambos, mientras Seijuro desaparecía entre el gentío para ir a comprarlo. Comparado con la espera del okonomiyaki, aquella fue considerablemente más corta.

Una suave risita brotó de sus labios cuando, una vez sentado de nuevo a su lado, se inclinó en una tonta reverencia, para ofrecerle el helado, en un adorable pero caballeroso gesto. Antes de llegar a tomar una de las dos cucharas hundidas en el helado, se percató de ese mínimo roce entre sus dedos sobre el banco. De haber sido otra ocasión, de no haber ido la tarde bien, habría retirado la mano de inmediato, incomodada. Sin embargo… nada de eso había sucedido. Se sentía cómoda y se estaba divirtiendo muchísimo. Además de que no le importaría en absoluto volver a sentir sus manos juntas, como cuando la había tomado para no separarse de él una segunda vez. Por ese mismo motivo, con un cierto toque casual, Gou movió ligeramente su mano, provocando así que el toque de sus dedos fuese más consciente al entrelazarse un poco.

Gracias, Sei… —musitó regalándole una de sus sonrisa ruborizadas, para finalmente tomar la cucharita y probar el kakigori. El sabor dulzón y cítrico de la naranja embargó toda su boca y se relamió nada más sentir cómo se deslizaba por su garganta—. ¡Está delicioso! Venga, pruébalo, es tu turno —le instó queriendo saber su opinión al respecto. Cuando ya llevaban la mitad, la joven se percató de lo colorados que el muchacho llevaba los dedos por sujetar la tarrina de cartoncillo que contenía el helado—. Trae… Déjame que lo coja yo hasta que ya lo terminemos. Debes de tener los dedos congelados… —se ofreció tomando por la base el envase con su mano libre, sin querer mover la otra. A pesar de las quejas que recibió y de las veces que él le aseguró que estaba bien, hizo caso omiso. Era lo mínimo que podía hacer después de que estuviera siendo tan maravilloso invitándola y siendo su acompañante esa tarde-noche—. ¿Qué quieres hacer después? ¿Iremos al templo? —preguntó un par de minutos después, con curiosidad, mientras tomaba otra cucharada y se la llevaba a la boca.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Dom 4 Mar - 18:23

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Se había hecho prácticamente de noche mientras comían y conversaban, pero Seijurō no se había percatado apenas de ello, ni de lo fríos que tenía los dedos de la mano con la que sujetaba la tarrina hasta que ella lo mencionó. Estaba únicamente concentrado en el agraciado rostro de la muchacha, en su risa suave y musical que le encantaba escuchar cada vez que brotaba de sus labios, y sobre todo, en la calidez de los dedos de ella entrelazados con los suyos, esta vez sin excusa de por medio.

Un poco a regañadientes, le cedió el recipiente de cartón que contenía lo que les quedaba del postre. Lo finalizaron tranquilamente mientras decidían qué hacer a continuación. Aunque, dada la hora que era, estaba bastante claro. Ya casi todo el mundo se dirigía al templo, donde se celebraría el acto principal del tanabata, consistente en rezar a los dioses para pedir buena fortuna y que les concedieran sus deseos.

- Es lo suyo ¿no? – dijo, poniéndose en pie al tiempo que le ofrecía su mano para que se levantara del banco, sin que hiciera ninguna falta – Además, después de las plegarias encenderán los farolillos. Ya que estamos aquí, deberíamos quedarnos a verlo ¿no crees?

La verdad era que cuando solía visitar el festival con su familia, le interesaba más jugar y comer que las actividades propias de la celebración en sí. Sin embargo ahora le apetecía quedarse hasta el final, ver la ceremonia con Gou y guardar ese recuerdo de su último verano en Iwatobi antes de empezar la universidad. Quien sabe lo que pasaría después… aunque ahora mismo prefería no pensarlo. Solo quería centrarse en el presente, en la chica que le acompañaba camino del templo.

Llegaron cuando ya había oscurecido totalmente. Sin embargo, una hilera de linternas de papel colgando de los árboles que flanqueaban el camino al santuario guiaba sus pasos sin la menor dificultad. Era un bonito ambiente, animado y festivo. La gente se congregaba en la explanada frente al pequeño templo. Había bastantes personas y a Seijurō le preocupó que Gou no alcanzara a ver lo que pasaba delante de ellos.

- ¿Puedes ver bien? – quiso saber, tratando de buscar la mejor posición para ellos - ¿Te molesta la gente? – él no tenía muchos problemas al ser alto, pero no se podía decir lo mismo de ella. Aunque, si hacía falta, él mismo la auparía en brazos para que no se perdiera nada.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por SapphireDragon el Dom 22 Abr - 1:51

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El dulce sabor del helado que acababan de compartir permaneció durante un pequeño periodo de tiempo en los labios de la joven estudiante de secundaria, incluso después de haberse relamido de manera recatada antes de tomar la mano que el pelirrojo le ofrecía para incorporarse del banco de piedra donde habían estado cenando tranquilamente.

¡Es verdad! Los farolillos… —el ambiente de su cita había sido tan agradable y tranquilo, que lo único en lo que era capaz de pensar era precisamente en eso… Y en todas las sensaciones que le hacía sentir Seijurō –principalmente, con cada roce o contacto directo de sus pieles, el vuelco que el corazón le daba–. Por eso mismo, se había olvidado prácticamente que aquella era la noche de los farolillos—. ¿Estaría bien… que encendiésemos uno nosotros? Me gustaría mucho…—musitó Gou sintiendo que sus mejillas se encendían en lo que bajaba la mirada a sus manos unidas.

Fue así, sin soltarse, que avanzaron nuevamente entre la riada de gente, aproximándose al imponente edificio que era el cuerpo principal del templo. Ninguno de ellos había hecho mención alguna al respecto de ellos, simplemente, se aferraban con firmeza el uno al otro. Ella no quería volver a sentirse perdida entre todo el gentío como unas horas antes y, probablemente, el nadador no iba a permitir que eso se repitiese tampoco. Su mano es cálida y fuerte… También cariñosa. M-Me gusta muchísimo… se sorprendió pensando, sintiendo que el rubor no terminaba de abandonar sus mejillas.

Cuando se hubieron acercado lo suficiente, la densidad de gente era aún mayor que en el camino hacia allí. Debía de admitir que, aunque pasaba por aquello todos los años, no era capaz de evitar agobiarse. Encima… la gente era muy alta y ella demasiado bajita. Ya estaba tratando de ponerse de puntillas en un intento de ver por encima del hombro de la persona que tenía delante cuando…

— ¿Puedes ver bien? ¿Te molesta la gente? —le preguntó con cierta preocupación su acompañante, mientras miraba en varias direcciones, como buscando algo.

¿Está… está buscando un lugar mejor por mi? Ya no solo era un gran estudiante y deportista, muy buen chico y con humor, sino que además era atento y cariñoso. ¿Cómo era posible que hubiera estado negándose tanto tiempo a aquello? Realmente, Gou sabía la razón por mucho que se preguntase aquello: el miedo.

Miedo por la diferencia de edad. Miedo por la posible incompatibilidad que pudiera surgir cuando se conociesen con más profundidad. Miedo por la distancia que pronto les separaría inevitablemente. Miedo de esas vidas separadas que comenzarían a tener.

La muchacha bajó la mirada, mordiéndose suavemente el labio inferior y cerró los ojos momentáneamente los ojos. No es momento de pensar en eso… No ahora. Quiero disfrutar con él, lo que quede de noche. No pensar más allá de ahora, se dijo a sí misma, antes de hacer un gesto con la cabeza.

N-No… No veo demasiado bien. Es estos momentos en los que más odio ser tan pequeña y menuda —comentó haciendo una graciosa mueca, dibujando una sonrisita pequeña a su acompañante—. Pero tampoco es que quede mucho sitio al que ir, ¿verdad? Está todo muy lleno, como todos los años.
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Re: ~ Distance is no excuse if we feel the same

Mensaje por Sheena el Lun 14 Mayo - 18:50

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La joven tenía razón: estaba todo lleno de gente. Sin embargo, eso no impidió que los ojos ambarinos del nadador escrutaran entre la muchedumbre tratando de hallar un mejor lugar para presenciar la ceremonia. Y lo encontró. Así que, ni corto ni perezoso, tiró de la chica abriéndose paso entre el gentío, despejando el camino hasta posicionarse bastante más cerca de las primeras filas. Con su envergadura, no era un problema.

- ¡Así está mejor! – exclamó, algo pagado de sí mismo pero muy satisfecho con la nueva ubicación que habían obtenido.

Justo a tiempo. En ese momento las puertas del santuario se abrieron y de él salieron los sacerdotes y las mikos. La multitud calló de inmediato y a partir de ese momento solo se escuchó el sonido de los tambores y los rezos que se alzaban hacia el cielo. El pelirrojo presenció con atención cada paso del ritual, contagiándose del espíritu solemne de aquella ceremonia. De modo que él también dio dos palmadas y rezó junto al resto de asistentes cuando llegó el momento, aunque para ello se viera momentáneamente obligado a soltar la mano de Gou.

Para finalizar el evento, los sirvientes del templo encendían un farolillo de papel en el que escribían sus deseos y lo dejaban ir, con la esperanza de que sus anhelos alcanzaran a los dioses. Seijurō ni creía ni dejaba de creer en estos espíritus, pero participaba en las tradiciones como la primera visita al templo en el año nuevo o con el resto del equipo para pedir suerte en sus competiciones. Él solo sabía que para lograr sus objetivos tenía que esforzarse al máximo; si luego además los dioses existían y querían echarle una mano… no se iba a quejar.

Después de los sacerdotes, era el turno de los espectadores para encender sus linternas. Gou había dicho que quería hacerlo así que se adelantó a buscar una para los dos. Al ver que la chica miraba sorprendida lo que llevaba entre manos, le explicó:

- Pensé que sería buena idea usar la misma – dijo, rascándose la nuca con algo de vergüenza - ¿Está bien? ¿Quieres empezar? – le ofreció, alcanzándole el pincel que le había prestado una miko para la ocasión.

Para su alivió, ella aceptó. Sus rasgos mostraban concentración mientras escribía, en tanto que él sujetaba el farolillo para que le fuera más fácil. Seijurō tenía curiosidad. ¿Qué querría pedir? ¿Algo para sí misma o para alguien más? ¿Necesitaría ayuda con algo difícil? Bueno, si ese fuera el caso, también podía contar con él… aunque no había forma de hacérselo saber sin que resultara incómodo.

Y él ¿qué iba a pedir? Aún no lo había pensado, puesto que no le tocaba el turno, pero, perdido en las facciones suaves y armoniosas de la joven, en sus manos delicadas, en el brillo de sus ojos, en la forma en que sus cejas se arqueaban… bien podía pedir que esa noche no se terminara nunca.

Me gusta. Me gusta de verdad, pensó, casi sin ser consciente de ello.
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