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A match made in hell

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A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Sáb 22 Jul - 23:43


A MATCH MADE IN HELL
1x1 | OC's | SOBRENATURAL (+18)
¿No lo decía el Padre, en misa, que los demonios están entre nosotros? Con un surtido armario de pieles y lenguas tan aterciopeladas que liman las asperezas del alma, son el germen de la discordia en el campo del Señor. Derraman gotas de carmín en los pétalos de sus más puras margaritas, corrompiendo su esencia y transformándolas en peones del mal. Algunos de estos demonios hoy en día hasta son humanos, y son difíciles de detener.

Humanos como Heinrich, maestros en la brujería más oscura, dedican su existencia y su arte a los actos que sus congéneres consideran diabólicos por el mero placer que le proporcionan: torturas, asesinatos, conspiraciones, canibalismo... Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, y las medidas posteriores que se tomaron para evitar que se repitieran tales violaciones a los derechos humanos, le dejaron un mundo en el que tendría que aprender a ser el artífice de sus propias guerras. Un mundo en el que afortunadamente todavía danzan los largos dedos de los demonios.

Otra bruja, bajo el bautizo oscuro de Asmodeo, lleva años sembrando discordia en Europa para el deleite de su Amo con los poderes que él le regaló.

Se cierne en el tiempo una amenaza de paz que pone en peligro el estilo de vida de estos brujos, por ahora desconocidos. El momento en que ambas fuerzas se unan sólo promete desastres en un continente todavía convulso.

PERSONAJES
Helmut | Till Lindemann | Hermosodehuerta
Vica | Leighton Meester | Sassdonyx
Cronología
© RED FOR SS


Última edición por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 14:03, editado 2 veces
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(AMMIH) 1. Rumanía

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 13:38

Brașov, Rumanía. Invierno de 1984

Hace ya más de tres años que escapaste de la STASI, cambiando tanto de forma que ya ni recuerdas ningún detalle de aquél Heinrich que se dedicaba a perseguir disidentes en el Berlín Oriental. Lo normal sería cruzar el telón de escapada al mundo libre, pero has decidido quedarte y aprovechar tu poder para causar estragos. En estos años, un reguero de cadáveres hace de rastro de aquellos que te persiguen, pero una cosa es que dejes cadáveres y otra muy diferente que seas detectable. ¿Quién va a ser capaz de dar contigo si a cada crimen que cometes, aparte de tener un modus operandi totalmente diferente, es cometido por una cara totalmente diferente al anterior? Además, no existen crímenes cuando se trata de masacrar a la pandemia roja que amenaza al mundo. No eres un justiciero ni nada similar; simplemente te guías por el odio. Aunque el otro bando no puede decirse que sea mucho mejor... no es tu enemigo directo, así que tampoco te molesta tomar parte.

Así pues, tus pasos te han llevado hasta Rumanía. Al parecer, esta buena gente lleva muerta de hambre desde hace bastantes años y están soportando el gobierno dictador de Caucescu. Dices al parecer, pero lo sabes perfectamente. De hecho llevas unos meses yendo por Rumanía con diferentes rostros, pero sin matar a nadie para no llamar demasiado la atención porque esto parece ser el principio de algo grande... sólo hay que abonar el sólido brote de la discordia que los años de vil comunismo han dejado en la población rumana.

Además de todo esto, parece que en la ciudad hay un nuevo jefe de la Securitate que en estos dos meses de invierno ha detenido a treinta y cinco disidentes, enviando vivos a uno de cada cinco como señal de lo que los disidentes tienen como una muestra de desprecio. Corre el rumor de que quien los apalea es una mujer, pero no acaba de cuadrarte en la descripción.

El caso es que paseas por las calles de Brașov con Brunhilda, como quien pasea a su perro... Pero es justamente lo que estás haciendo, ¿no? Claro. Es lo que estás haciendo; no estás maquinando la mejor manera de infiltrarte en el cuartel de la Securitate para saciar tu curiosidad. En absoluto. ¿Quién iba a sospechar del chico que pasea tranquilamente a su perro?


Última edición por Hermosodehuerta el Mar 25 Jul - 17:00, editado 1 vez
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 13:41


La bruja no gustaba de fumar, pero fingía hacerlo desde que el Departamento de Seguridad del Estado la pusiera en aquella complicada posición. Lo que inició como un juego divertido, en el que sólo era una de los tantos informantes que la Securitate tenía por toda la Rumanía comunista, terminó con una división a su propio cargo en la ciudad de Brașov, en la región de Transilvania. Cómo había pasado de un circo ambulante a delatar a mujeres que decidían terminar con sus embarazos, a pesar de permitirlo y quedarse ella con los fetos resultantes, y de ahí al espionaje a pie de calle, sólo era uno de los tantos impredecibles caminos de la mujer en la aventura lejos de los bosques de Irlanda. En cuestión de cinco años, en los que tuvo que adaptarse a la vida de ciudad por obligación, acabó convirtiéndose en un punto clave de la vigilancia del gobierno de Ceaușescu al punto de que si los rumanos sentían que uno de cada cuatro de sus vecinos era un informador de la Securitate era por ella. Tenía los contactos, y además, un cuervo chivato de su lado. El desdén por la humanidad y su gusto por la desdicha facilitaban el trabajo; le era divertido jugar a la dictadura y a la represión, a la tortura psicológica que el totalitarismo estalinista de Ceaușescu ejercía sobre el proletariado, pero no le gustaba el castigo físico. Podía llegar a aceptarlo cuando el dolor rompía toda las defensas de los desidentes que apresaba, pero no duraba lo suficiente para que al final de una larga jornada no se sintiese asqueada.

Maria Ileana Dalca, su identidad rumana, miraba a un hombre salir de un edificio bien abrigado, con una larga vara y un maletín metálico en la otra mano; un farolero. La energía y la comida se estaba racionando duramente en aquellos años, y las luces eléctricas de la calle sólo se encendían por las noches el par de horas que se suponía los trabajadores de las fábricas tardaban en regresar a sus hogares. Además sólo había luz en las calles céntricas. Maria supuso que hacia allá se dirigiría el farolero, un pobre voluntario al que los menos ahogados compensaban con unas monedas por unos faroles de aceite repartidos por las calles olvidadas. Aquello no hacía nada por las tasas de criminalidad, que subían y subían en proporción directa al hambre y la miseria. Aquilomeses, aburrido y posado en la fachada, siguió al farolero con la mirada hasta que desapareció. La bruja respiraba ese aire y se le hinchaba el pecho de gozo. Apoyada en un muro lateral de las oficinas de la Securitate en Brașov, aspiró el filtro de su cigarrillo oteando el atardecer entre lo alto de ese edificio y el del costado; apenas una rendija de cielo para lo que ella acostumbraba. Con un suspiro, exhaló el humo y se presionó un costado de la frente con los dedos. No había acabado: iba a quedarse toda la noche ahí con un puñado de fanáticos que la idolatraban por algún motivo en particular que a ella no le era de importancia. Sabía que unos cuantos querían meterse bajo su apretada falda negra porque no eran sutiles con ello, y en aquel cuartel no había más fémina que ella y un par de taquigrafistas que sólo se diferenciaban de Maria por el carácter: eran todo lo contrario a la cabecilla de aquella eficiente sección. Lo más divertido de todo era que ni siquiera era la jefa oficial de aquel cotarro, pero ya le venía bien que el título y las responsabilidades le correspondieran a otro. Era el trato perfecto para la novia de un príncipe demoníaco. Asmodeo estaba encantado con las almas que recibía, y si él era feliz ella sólo podía seguir.

Maria dio otra calada, y reparó en algo inusual. Era sabido por todos y por nadie que la Securitate de Brașov realizaba sus actividades en ese edificio, un secreto a voces, por lo que nadie ajeno a la organización se acercaba demasiado; un hombre paseaba a su imponente rottweiler en la misma acera. Era consciente de que era una mujer y que sus altos tacones jamás convertirían su pequeña presencia en una amenaza para nadie que no conociera su reputación sin delatarse como bruja, pero sabía de su poder y ahora de su influencia. Llevada por un sentido de territorialidad se apartó del muro, tiró el cigarrillo y salió a zancadas de la callejuela en la que se había metido a fumar para impedirle el paso. Ni el largo de sus piernas ni la estrechez de su falda de tubo eran ayudas, así que caminó deprisa. Lo que no se esperaba era que nada más aparecer el rottwailer le ladrase con el brío que lo hizo. Se sobresaltó medio segundo hasta que recordó que no solía agradarle a la mayoría de animales, pero eso sólo hizo que su mirada fuera mucho más dura para con su dueño.
—  Quieto. —le ordenó. A aquellas alturas el rumano ya fluía y sonaba lo bastante autoritario de su boca. — Dé la vuelta ahora mismo y regrese por donde ha venido.



Última edición por Sassdonyx el Jue 24 Ago - 19:00, editado 2 veces
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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 13:44

No es que pretendieras ser tan obvio como para plantarte en el edificio de la Securitate y simplemente llamar a la puerta. Simplemente tus pasos te han llevado hasta allí. Sabes que estás al filo de la navaja, pero no te preocupa lo más mínimo. Al fin y al cabo, no es que estés haciendo nada malo.

La mujer que se le acerca a rápidos pasos constreñidos por una falda de tubo se te hace bastante cómica, pero la manera de mirarla que tiene la poca gente que hay a tu alrededor te pone de alerta, y los ladridos de Brunhilda, que claman peligro, no ayudan a bajar tu estado de alerta.
Quieta, Kinga — ordenas a Brunhilda en un rumano fluido con un acento bien trabajado. La rottweiller calla al instante y baja las orejas en un gesto que a ti te quiere decir que sigue en alerta, pero que a cualquier otro, incluso siendo experto en cánidos, le diría que está mostrando una actitud sumisa ante su alfa —. Disculpe, señorita. Mi casa está en la dirección opuesta a la que me indica — no es muy difícil intuir, después de tu respuesta, que un pez muy gordo es quien está delante de ti. ¿Quizá sea esa mujer de la que hablan? Una sonrisa se dibuja en tu fuero interno, que no muestras para mantener la fachada sumisa que tiene tu rostro y tu ademán. Con un paso al lado, tratas de sortear a la pequeña mujer —. Me gustaría regresar antes de que caiga la noche del todo; las calles no son seguras en estos tiempos.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 13:53


Maria torció la cabeza, interponiéndose otra vez y examinando la expresión del hombre al que enfrentaba. Era rumano, así que debía saber de qué iba todo, pero se mostraba tan complaciente como los demás cuando sabían que estaban en líos. Pero si eso era así, ¿por qué estaba corriendo el riesgo? ¿O era simplemente un idiota? Aquilomeses se removió en su palco de cemento, tratando de llamar su atención, pero la bruja estaba demasiado encabezonada con aquello.

Mala suerte. —replicó ella volviendo a indicar, eso sí, de forma muy suave el otro lado de la calle. — Tendrá que dar un rodeo. Estoy segura de que su mascota sabrá tenerle a salvo. —durante dos segundos, bruja y familiar intercambiaron miradas.



Última edición por Sassdonyx el Vie 25 Ago - 19:36, editado 2 veces
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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 14:00

Definitivamente, es ella. No la miras a los ojos, no directamente. Aunque la mirada que bajas en ademán sumiso pasan por los ojos de la mujer. Expresan la seguridad que le da ser la autoridad por estos pagos, pero hay algo que le llama la atención poderosamente, no sabrías explicar qué. Pero quieres saber más. Brunhilda ha captado tu curiosidad y alza las orejas desde esa posición tumbada, sin alzar la cabeza, como si hubiera detectado algo.

Sin embargo, quizá esta no sea la ocasión para replicar. Tu curiosidad podrá ser saciada en algún momento, pero no en éste. La manera de mirar a Brunhilda dice también que las campanas tocan retirada.
Entendido — respondes, bajando la cabeza y dando la vuelta sobre sus pies. Una última mirada, tan sutil y efímera que es difícilmente notable salvo por los más avezados, sale como por naturaleza de tus ojos. Sabes que Brunhilda ha llamado la atención de la mujer y eso sólo puede querer decir dos cosas: la mujer sabe sobre la magia o es bruja. Un sutil giro de la cabeza de Brunhilda señala hacia un lugar sin relevancia, pero te fías de su instinto y miras de soslayo. Hay un cuervo.
Pase usted una buena noche — te despides inclinando la cabeza.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 14:02


Ella cruzó los brazos y alzó el mentón complacida, aunque en el fondo no le hubiera molestado una excusa para meterle dentro junto al resto de insurrectos. Significaría más trabajo, pero incluso las micromutilaciones tenían un pequeño encanto pasadas las horas de luz eléctrica oficial, al calor de una vela en pleno invierno rumano. Maria ni siquiera tenía que hacer uso de su poder para que la temperatura acabase de minar sus morales. — Buenas noches, y vaya con cuidado. —recomendó ella con cierta sorna, observándole fijamente hasta que el contraluz del atardecer se lo tragó. Entonces sí buscó a Aquilomeses con la mirada, pero no necesitó hacer nada más que el cuervo ya alzó el vuelo para seguir a aquel extraño hombre. Podría ser nuevo en la ciudad, ¿pero por qué correr el riesgo? No estaba donde estaba por que se la tomase como a idiota.

Una de las taquigrafistas, que acababa su turno, al salir del edificio le dijo que la buscaban. Con un bufido hastiado, dejando el rastro de su aliento en el cada vez más frío aire de la noche, regresó a su tarea. Fue menos bonito que todo lo que estuvo haciendo durante las horas de sol, pero al menos se derramó menos sangre; se quedó a uno de los prisioneros y lo utilizó de asiento mientras se quedaba terminando papeleo. Cuando dejó de serle de uso y Aquilomeses regresó, a eso de las cinco de la mañana, le clavó un abrecartas bajo el atlas y dejó que el cuervo anidase en sus manos para transmitirle todo lo que había averiguado. Pero no era suficiente: ¿otro brujo en la ciudad? Seguro que se había hecho el tonto, aunque la tonta había sido ella por no prestar la suficiente atención. Según Aquilomeses el brujo hedía a muerte. Aquella madrugada Maria se pasó el resto de horas hasta el amanecer en su despacho, comunando con Asmodeo a cambio de información más concreta por culpa de la paranoia. No estaba acostumbrada a compartir y aquel era su pequeño reinado de terror.

Cuando supo de sus fechorías en otros territorios comunistas no necesitó más para decidir que tenía que expulsarle de Brașov. O matarle; lo que ocurriese primero. Al día siguiente no fue a trabajar, pues pasó el día metida en la bañera con una mezcla que ella misma había formulado de placenta de aborto (que conservaba con mimo en su nevera), polvo de caparazón de tortuga, leche de rata y esencia de ortiga y ruda. Nunca había tenido necesidad de guardarse de otros brujos así que no sabía cuán efectiva sería su mesura, pero debía protegerse como pudiera de alguien tan supuestamente peligroso. La sensación que tenía en el pecho le era extraña; jamás encontró tampoco en sus años de vida un brujo que pudiera equipararla como amenaza. En secreto se admitió nerviosa. Aquilomeses tuvo a bien asegurarle que Asmodeo no permitiría perderla por una tontería como aquella.

Envió al cuervo primero, y cuando se aseguraron de que el hombre no estaba en casa Maria irrumpió en ella. Las cerraduras y alarmas normales nunca le impidieron entrar en los pisos de sus sospechosos a colocar sistemas de escucha, y con la vivienda del brujo no iba a ser menos. Trató primero de detectar alguna barrera mágica, pero al no hallar ninguna se despreocupó. No podía juzgarle porque ella tampoco las tenía por costumbre a parte de en su grimorio o sus ingredientes. Mientras esperase a su regreso curiosearía.



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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 14:03

¿Bruja? Bruja. Lo primero que te viene a la cabeza cuando el cuervo empieza a seguirte es eso. Quizá la seguridad de saberse intocable en esa situación ha provocado que haya estado poco atenta a la situación, o a lo mejor se la está jugando y está esperando en el apartamento donde vives para tenderte una emboscada. La verdad es que no sería muy difícil meterse ahí cuando tú estás dentro... pero ves que no está cuando llegas. Sin embargo, el cuervo sigue ahí, quedándose durante un rato. Sin hacer un signo de habers¡te dado cuenta de la presencia del cuervo, ves cómo finalmente se retira, convencido de que después del uno va el dos.

El dos no aparece y eso te intranquiliza. Quizá esté esperando a que tú te vayas para colarse en el habitáculo y esperarte con una cuadrilla de agentes con el objetivo de reducirte. Aunque técnicamente no tiene nada en tu contra, pero ¿cuándo han necesitado estos comunistas algo en contra de alguien más que la animadversión? O quizá el miedo... Sí, puede que ya se haya dado cuenta de que eres brujo y tenga miedo. El cuervo viene directamente al árbol frente al alféizar de tu ventana, como vigilando. Resuelves que quiere irrumpir en tu casa cuando no estés, así que te metes en una habitación sin ventanas, haces una copia de ti mismo y de Brunhilda y os transformáis en cucaracha. Tu copia te transmite cuando sale de la casa que el cuervo ha hecho lo propio, así que vais directamente al salón para hacer una serie de cambios de forma con el objetivo de dejar rastros de magia desperdigados por toda la casa, por despistar, y esperáis pacientemente a que la bruja aparezca camuflados en dos trozos de parqué desvencijados.

Cuando el hechizo de alerta te avisa, haces que la copia vuelva caminando. No hay ninguna barrera mágica, por lo tanto tiene sencillo entrar. ¿No ve que es demasiado sencillo? En fin... Dejas que pasee y se relaje. El cuervo está con ella, así que no tiene caso hacer volver a la copia. De hecho, la haces desaparecer. Seguramente sea fútil tenerla tan lejos. Y debes economizar energía por si se desata una batalla. Al menos, antes de desaparecer, la copia te informa de que la bruja viene sola. Un nuevo error.

Esperas a que la mujer se siente en el sofá para actuar. Ni el cacareo del cuervo puede alertarla con la suficiente rapidez como para que pueda llegar a notar la hoja de un cuchillo rozando su yugular, caliente, como si dentro del mismo hubiese un fuego esperando ser liberado.
Debes sentirte muy segura de ti misma para venir sola, Maria Ileana Dalca — declaras. No tienes ninguna intención de matarla, pues te parece un especimen interesante por un lado y demasiado poco interesante por otro, pero no dudarás en hacerlo si da algún problema. Brunhilda, por su parte, está atenta a cualquier movimiento del cuervo. No le hará falta una orden para lanzarse a despedazarlo con sus potentes mandíbulas —. No me gustaría matar a un brujo; quedamos muy pocos. Así que explícame qué haces aquí — es lo mínimo que mereces, al fin y al cabo, después de tenerla entre el cuchillo y el sofá con una jugada de tal calibre.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 14:04


La tensión de saber que el brujo regresaba se le pasó tan deprisa que ni se percató de ella; antes de que pudiera procesarla ya tenía la hoja en el cuello, el cuerpo aplastado sobre el respaldo del sofá y el pesado mirar del dueño de la casa sobre su cabeza. Había logrado engañarla. Y ella había sido descuidada. Por eso no se molestó en forcejear, ni siquiera pestañear; sólo estiró el cuello y lo volvió un poco para poder mirar al brujo a la cara. Sonrió. Aquilomeses en cambio no estaba ni la mitad de tranquilo, pues se debatía entre ir directo a por los ojos de Brunhilda o no jugársela con otro familiar.

Tú mismo lo has dicho, que quedamos pocos. —respondió Maria en su sonrisa calma, como si no tuviera el cuchillo sobre la piel. Sabía que de estar en peligro real él no le estaría concediendo esos segundos de vida. De igual forma dedujo que él sabía que ella no se estaba defendiendo porque no quería. No había venido a eso. — Esta ciudad no es lo bastante grande para ambos, y me temo que yo llegué antes. Quería sugerirte que te traslades a otro lugar.




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 14:06

No hace por defenderse; te da igual. Se queda tranquila con la hoja en la mano; también te da igual. Le basta con tenerla controlada y que simplemente exprese sus intenciones de manera clara y concisa. Irse de la ciudad no es una opción. No al menos cuando acaba de llegar.

Dices que es pequeña. No tengo problema con esa percepción — respondes, jugueteando con la hoja en la garganta de la mujer en una suerte de caricias ferrosas, todavía alerta a sus movimientos para cercenarle la garganta si hace algo raro —. Yo no tengo problema con lo que haces. Mi problema es para quién lo haces — ves oportuno aclararlo, porque parece ser que viene totalmente enterada de quién eres y qué es lo que haces —. No creo que haya ningún brujo tan estúpido como para ser leal a un sistema destinado a la autodestrucción porque crea enemigos tanto dentro de sus fronteras como fuera — todos tus años sirviendo a la STASI te han hecho llegar a esa conclusión, aunque las purgas de Stalin fueron suficiente motivo como para crearse enemigos por todo el territorio soviético —. Ni siquiera tenemos que repartirnos el pastel; tenemos intereses distintos — razonas —. La gente odia a Ceausescu y lo sabes; esto no va a tardar en reventar. Los rumanos tienen más sangre que el resto de satélites y Ceausescu no cae en gracia a Moscú desde lo de Praga. Mejor que cuando reviente estemos lejos habiendo sacado lo más posible, ¿no? Y para eso no necesitamos siquiera mirarnos — básicamente, le estás proponiendo dos cosas: la primera es un pacto de no-agresión entre vosotros dos. La segunda es un pacto de no-intervención de ninguno de los dos en los asuntos del otro.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 14:09


El cuchillo le cosquilleaba la piel al paso, así que estaba relajada: cada segundo que él no lo estaba hundiendo en su cuello era una confirmación de que no la dañaría, y segundos que ella ganaba para apartarle.

No confundas lealtad con conveniencia; yo ni siquiera quería acabar aquí. —le daba lo mismo confesarlo porque la realidad era otra y esa no se podía cambiar: la ciudad, como el terror de sus habitantes, era suya. — Ni siquiera me agrada Ceaușescu personalmente. Stalin al menos estaba un poco perturbado, pero Ceaușescu es, simple y llanamente, un campesino idiota que cae mal. Su sistema está establecido y eso a mí me permite campar a mis anchas, y genera una miseria que no veía desde la posguerra. Pienso apretar las tuercas del pueblo rumano hasta sus límites y entonces me marcharé. Lo peor que puede pasar es que te detenga pero podría no matarte. —sus planes tampoco eran secreto, menos para un brujo que como ella se dedicaba a sembrar la desidia. — ¿Cómo te haces llamar ahora, Heinrich?




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 14:09

Las palabras de la bruja no le pillan de sorpresa. Desde la animadversión por el dictador rumano, cosa que no le extraña y que con su análisis parece captar bastante bien su esencia, hasta la velada amenaza de detenerle, que te una ligera carcajada.

Sabes tan bien como yo que si me detienes tendrás que matarme para que no escape — respondes, pasando la parte afilada de la hoja por una parte no vital del cuello de Maria, abriendo un corte limpio que no sangra. Algo te dice que no va a hacer alusión alguna, pero que en el fondo le gusta este pequeño juego —. La seguridad en este reducto de campesinos es un juego de niños si lo comparas con la RDA — aseguras, categóricamente, queriéndole decir que que tú estés al mano es irrelevante —. Y para matarme primero tendrías que atraparme sabiendo que puedo estar literalmente en cualquier sitio — cuando te pregunta por tu nombre, te quedas pensativo —. Podrías inventarte un nombre ahora mismo, que sería tan correcto como el que yo te diga. ¿Desde cuándo a un hombre con mil rostros puedes catalogarlo con algo tan banal como un nombre? — replicas, con algo de desdén —. No has respondido a mi oferta, Maria — otro corte superficial como aviso: quien pregunta por nombres debe tener uno también.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 14:11


Los hombros de Maria dieron un brinco reflejo al sentir la hoja cortar su piel, pero ella cerró los ojos para sentirlo mejor y tratar de controlar ese placer velado que le producía la situación. La vida no era divertida sin enemigos a la par, y sembrar el terror en humanos a veces era demasiado sencillo. Aún no se sentía en peligro porque de lo contrario Asmodeo habría intervenido, pero habían pasado muchos años desde su última partida del gato y el ratón.

Oh señor, tienes razón; qué contratiempo... —suspiró en ánimo totalmente burlón. En el fondo sí era un contratiempo que el brujo que la apresaba pudiera desaparecer con facilidad, que de tantos miles de millones de humanos él pudiera ser cualquiera, y eso siempre que su poder se limitase a los humanos. Por lo que acababa de sufrir en sus carnes con tal emboscada, lo dudaba. Pero eso no se lo dijo. Sólo por fastidiar, decidió que le llamaría por el nombre que le había comunicado su amo. — No he respondido a tu oferta, Heinrich, porque no me has ofrecido nada. —la bruja dio otro respingo ante el nuevo corte. — Digamos que salimos ambos vivos de este salón y seguimos con nuestros planes. Sería inevitable un nuevo enfrentamiento, con intereses tan similares pero contrarios. Una verdadera lástima. —como si fuera la mano del brujo la que estaba acariciándole el cuello, Maria encerró el cuchillo pegando su hombro a su oreja y se frotó contra él. Un hilillo de sangre empezó a manchar el cuello de su blusa blanca, pero al tratarse de una herida voluntaria Maria ni se inmutó por el escozor. — ¿Por qué esperar a que reviente? Podríamos iniciar una revolución tú y yo, una masacre digna de 1789... La sangre es sangre, venga de donde venga.




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 14:12

No es lo que te molesta que te llame por tu nombre. Al fin y al cabo, es el tuyo. Te exaspera la situación en que eres tú quien tiene el cuchillo pero parece ser ella quien domina la conversación. Resistes el impulso primario de rajar el cuello de Maria porque es verdad que no quieres eliminar a un brujo, y mucho menos a uno que puede llegar a servirte de algo en un futuro no demasiado cercano.

¿Enfrentamiento? No lo has entendido — respondes, siguiendo con el juego de los cortes. Has notado un ligero cambio en la actitud de la bruja. O esa es la percepción que tienes al saberla escuchándote —. Si no has captado mi ofrecimiento es que quizá te he sobreestimado — respondes, abrazándola por detrás para, con el pulgar de la mano libre, recoger algo de la sangre que empieza a brotar de su cuello y olerla —. No necesitamos ni siquiera vernos. En este momento podría ser cualquier otra persona y estar de camino al edificio de Securitate para incendierlo camuflado en cualquiera de los que trabaje allí. ¿No lo captas? Todo el planeta es mi arma; no hay forma humana ni sobrenatural de detenerme — no es que no lo creas de verdad, pero desde fuera puede llegar a parecer que no eres más que un brujo perturbado con ínfulas de invulnerabilidad. Quizá lo seas, pero hasta ahora no ha habido nada que te demuestre que eres débil —. Con un par de movimientos inteligentes podríamos hacer que todo esto reviente... pero como sabrás tengo un problema con el Comunismo — explicas, trazando una linea con tu cuchillo por todo el cuello de la bruja, apenas marcando para no hacer ningún corte potencialmente mortal —. No somos tan contrarios, en realidad. Tú quieres ver colapsar a un pueblo y yo a un sistema de gobierno, pero en esencia el fin viene a ser el mismo: crear discordia. Tal como están las cosas podríamos provocar una guerra civil sin demasiado esfuerzo... y eso sería genial, ¿No crees? — al terminar de hablar, clavas la punta del cuchillo en el hombro de Maria, sin profundizar la herida; simplemente por el gusto de verla dar respingos de placer.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 14:13


A Maria no le importaba la megalomanía; las criaturas más divertidas lo eran, pero no por eso pudo evitar rodar los ojos ante una amenaza que realmente no le afectaba. Si el edificio entraba en llamas mientras ella no estaba sólo se perdería información que ella ya tenía almacenada en su memoria, y lo mejor, se destruirían unas cuantas pruebas por el camino. Volvería a Bucarest, se trasladaría a Sibiu y comenzaría de cero.

Cerró los ojos con fuerza cuando introdujo el cuchillo en su hombro. Fue un dolor momentáneo pero bastante intenso que casi logró que se quejara. Daba lo mismo, pues como él la estaba tocando se percataría. Separó los labios, tomó aire para reponerse y volvió a echar la cabeza hacia atrás para mirarle.

Si estamos de acuerdo en lo de la guerra civil por qué sigo atrapada. —le preguntó. Aquilomeses estaba empezando a ponerse nervioso y eso generaba en ella una pequeña inquietud. Quizás era el momento de apartar ese cuchillo de su frágil carne humana. — Creo que ya te has dado cuenta de que no le temo a tu cuchillo.



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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 14:16

Maria se niega a quejarse tras tu puñalada, pero notas su dolor. Lo que sí hace es responder a tu ofrecimiento. Estando totalmente de acuerdo en lo de provocar una guerra civil en este rincón del mundo dejado de la mano de los dioses, la verdad es que no hay motivo para dejarla atrapada...
Sigues atrapada, pero no te veo resistirte. De hecho... — haces una pausa, viendo el azoramiento del cuervo, sin duda familiar de la bruja, y respiras hondo, como si estuvieses oliendo algo — ... diría que te encanta mi cuchillo. No creo equivocarme al asumir que la situación te parece divertida y hasta excitante, y mi cuchillo te está poniendo... — vuelves a olfatear el aire — ...caliente como el infierno. O al menos algo cercano a eso.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 15:38


Maria cerró los ojos una vez más, escuchando cómo aspiraba el aire y el tono que le ponía a sus palabras. Caliente como el infierno fue la expresión que hizo que reaccionase con una risilla, cerrando de repente la mano en la que Heinrich sostenía el cuchillo contra su hombro. Ni lo apartó ni lo hundió más en sí misma; técnicamente le estaba tomando la mano.

Han pasado muchos años desde la última vez que alguien me amenazó. Puede que hasta por un diminuto segundo haya sentido peligro; ha sido divertido y refrescante. —se confesó divertida. — ¿Pero caliente? No creo que exista nada ni nadie en este plano que logre algo así. Y tú no podrías competir con mi amo.




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 15:39

Han pasado muchos años desde que te has cruzado con alguien mínimamente capaz y que tiene la cabeza para algo más que para cargar pelo — le corrige. Aunque su confesión hace una mínima marca en tu autoestima; competir con un demonio es difícil, pero puedes intentarlo —. Bueno, eso tú no lo sabes... — la retas, directamente, a que lo descubra —. Puede que incluso te lleves una sorpresa... Aunque si tu amo te ha contado cada detalle de mi poder, no debería — realmente te sientes un poco en inferioridad de condiciones sabiendo que la bruja tiene contacto con alguien que puede discernir cada detalle de tu ser sin saber tú realmente nada más sobre ella que un nombre falso y un cargo extraoficial. Pero en este momento te da igual; aun estando en inferioridad de condiciones sigues teniendo la ventaja táctica de tener todo un planeta como aliado.

Además, no es como si fuéseis a pelear ni nada por el estilo. No en ese aspecto.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 15:46


La bruja escucha manteniendo la sonrisa, intuyendo que su réplica -su reto- no es más que un reflejo de rebote de su autoestima, tan inflada en todos los aspectos. Porque Heinrich parecía muchas cosas, pero no el idiota por el que le había tomado la noche anterior: si había reaccionado de ese modo era porque había entendido qué clase de amo podía ser tan inequiparable.

Que conozca el alcance tan diverso de tu poder no significa que esté menos curiosa. —aprovechando que había tomado un pequeño control sobre el cuchillo lo probó. Apartó de su hombro la hoja, y al comprobar que el brujo no se resistía, lo puso ahora sobre su corazón. Una ligera fisura se abrió en la tela de la blusa por el arrastre de la hoja. Aquilomeses sacudió las plumas sobre el armario en el que se había subido para que la rottweiler no lo alcanzase. — Tú también debes estarlo después de mis palabras; ¿qué tipo de amo será, que todo lo sabe de ti y que tan satisfecha puede tener a una mujer como yo? Me pregunto si querrías conocerle...




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 16:02

La bruja raja su blusa con un cuchillo que te sustrae. Ya no hay animosidad alguna entre vosotros; se asume que lo del pacto de no agresión está hecho, así que no hay nada de malo en dejarse llevar por la lujuria, pero siempre con mesura. No quieres que te la juegue, así que sigues alerta. Y el movimiento del cuervo la verdad es que no ayuda en absoluto.

Yo sé de lo que soy capaz. Y si quiero conocerle no es la pregunta — respondes, dando la vuelta y tomando la mano de Vica para seguir bajando el cuchillo por la blusa, haciendo saltar los botones de la blusa al paso de la filosa hasta que finalmente saltan todos, dejando la parte del esternón y vientre de la bruja al descubierto... y marcada con el cuchillo, aunque no sangrante —. La pregunta es qué daría él para tener a alguien como yo — sentencias, abriendo violentamente la blusa dejando ver el busto de la mujer. El cuchillo ha volado, pero no ha quedado demasiado lejos.

No crees que haya precio tan alto como para confiar tu vida a un pacto demoníaco. Otra cosa es que hombre y demonio compartan los mismos intereses. En ese aspecto, no tienes por qué no prestar tu ayuda desinteresada a la causa, ya que también es la tuya.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 16:04


En el fondo no se esperaba que el brujo saltase tan fácil a su provocación, pero supuso que en el fondo no dejaba de ser un hombre humano. Dejó, aunque lamentándose la pérdida de una de sus pocas piezas de ropa buena, que el cuchillo le abriera la blusa. Mantuvo la entereza en silencio cuando Heinrich le puso las manos encima, le sostuvo la mirada pero no respondió; sólo esperaba con paciencia, pues sin el permiso de Asmodeo aquello no podía ocurrir.

El aire entre ambos brujos empezó a condensarse de un modo que incluso él pudo ver. Una turbulencia que finalmente estalló, literalmente, apartando con el violento empuje a Heinrich de Maria. Ella lo supo desde antes, pero ni se inmutó; aquello era de lo más normal, y eso que no lo había provocado ella. Aquilomeses había empezado a graznar, exaltado por la momentanea presencia del príncipe infernal en la estancia. Maria ladeó la sonrisa, sin muestra alguna de pudor por su desnudez parcial. El toque que había sentido por parte de Asmodeo, utilizándola como canal, había dejado sus orbes oculares ennegrecidas.
Creo que a mi Señor tu capacidad no le suficia, y yo soy una mera servidora. —suspirando se cerró la blusa, que es todo lo que podía hacer. Sus ojos poco a poco retornaron a su castaño ambarino natural. — Pero está bien; no le desagradas. Sólo es un poco posesivo.




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 16:06

Que algo raro está sucediendo es más evidente desde el momento en que la bruja no hace absolutamente nada. Ni por evitar que le rompa la blusa (que no parece que sea un problema), ni por colaborar en el asunto.

Lo que pasa entonces te da una idea aproximada de quién puede ser el Amo de la bruja. Un demonio que sea capaz de canalizarse a través de uno de sus servidores (cosa que no es extraña, en realidad, según lo que sabes sobre Demonología), sino que haya permitido que casi degüellen a su servidora, pero a la hora de follársela sea cuando actúe. Debería golpearte a la autoestima el hecho de que considere que no eres suficiente, pero lo que en realidad sucede es que está celoso. Eso o que no se atreve a medirse con un simple humano. Una sonrisa ladina se dibuja en su rostro mientras la mujer se cruza la blusa para tratar de tapar su desnudez. Comentarías algo, pero una cosa es jugar con la servidora de un demonio y otra muy diferente provocar al propio demonio. Tu vida es demasiado importante para eso.

Entonces, no creo que quede mucho más que decir — respondes, sacando del armario el mismo chaquetón con el que has mandado salir a la calle a una de tus copias. Una prenda de abrigo puede ser un gran aliado para el invierno rumano, pero ese no es problema para alguien como tú. Si lo quieres, simplemente aprovechas el caos que hay en las calles y lo tomas —. Es una lástima, pero qué se le va a hacer — te encoges de hombros, levantándote para mostrarle cortésmente la salida. Aunque seguramente ya la conozca: no crees que sea tan idiota como para haber entrado por la ventana de una calle céntrica de Brașov.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 16:51


Maria se hubiera reído de no ser porque aquella era una situación peliaguda; a pesar de haber aceptado un pacto de no-agresión y una colaboración en pos de una revolución nacional aquél era un trato verde que se había saldado con Asmodeo en modo posesivo, y aunque acostumbrada no dejaba de ser un acto tenso. Por lo que sabía de Heinrich, habiéndolo comprobado en carnes, se trataba de uno de esos hombres ligeramente perturbados que tanto atraían la curiosidad de Maria; precisamente porque los conocía sabía que no podía descuidarse hasta que captase bien su carácter, ya que un error le acabaría costando una extremidad. No que su Señor no se la pudiera recomponer, pero molesto era.

Sin hacer ningún comentario se levantó del sofá, esperó a que Aquilomeses se tranquilizase y acudiese a su hombro. Pero antes de abandonar el piso por donde había entrado le dedicó una despedida de cortesía para indicarle que volverían a verse pronto.

Pasaron apenas unos días hasta la primera vez, en que la muchacha y un equipo de la Securitate acudieron gracias a un soplo a desalojar un sótano en el centro de Brașov. Se iban a reunir Pîrvulescu, miembro del partido de Ceaușescu, y algunos autoproclamados intelectuales. Según el chivatazo podrían haber atrapado a algún otro miembro del Partido Comunista, pero debieron escapar antes de que la Securitate llegase y cargase contra todo lo que encontraba a su paso. De alguna manera Maria lo supo; recordaba como si se le hubiera grabado a fuego lo que le transmitía la mirada de Heinrich. Debía ser cosa de brujos, pero no había conocido hasta entonces a otro para afirmarlo con rotundidad. Le atizó un poco y dejó que escapara, comprendiendo que seguramente tanto el chivatazo como la huida de los políticos eran consecuencia de su presencia ahí. Esa sería su dinámica a partir de entonces, y a pesar de no prepararlo eran los perfectos actores de una obra que no hubiera salido mejor si se hubiera ensayado.

No se reunían luego para hablar de ello. Sólo se veían en el cumplimiento de su deber, en el que Maria se tornó algo laxa por el bien de la revolución. Los rumanos necesitaban reunirse y discutir sobre política para sembrar más semillas de discordia, estimular la idea de la rebelión; no saldrían a las calles si ella no se lo permitía. La contra de aquello era que la hacía parecer menos eficiente, que su reputación se vería muy afectada por eso. En otra ocasión aprovechó un desalojo para detenerle y meterle en el edificio de la Securitate, aprovechando la solitaria madrugada para conversar con él por primera vez desde hacía meses. Le pidió que la próxima vez la matase, e incluso que exhibiera su cadáver. Para entonces muchos de los disidentes sabían quién era la que de verdad movía los hilos en la policía secreta, y lo mejor, la mayoría de ellos habían salido con vida de las últimas redadas y pequeñas manifestaciones. Ella lo excusó frente a Bucarest como un crecimiento sobreproporcionado del movimiento contrario al gobierno. ¿Qué mejor momento para darle a Brașov un último empujón de esperanza? Aquel golpe a la Securitate, que entre ambos brujos denominaron con gracia "la liberación de Brașov", fue la espoleada que la ciudad necesitó para despertar, dejar salir toda la presión que habían aguantado como la mayor fuerza industrial de Rumanía y terminar levantándose en una huelga masiva durante las elecciones del quince de noviembre de 1987.

Todo aquello tuvo que observarlo Maria desde los límites del apartamento de Heinrich, o mediante informes de Aquilomeses. Sabía a lo que se exponía cuando se le ocurrió morir, pero la revolución se estaba desarrollando demasiado lento para su gusto desde que saliera de juego. De vez en cuando el brujo le permitía participar en alguna protesta bajo un disfraz y con eso se desahogaba. Por fortuna a partir de la rebelión de Brașov el régimen de Ceaușescu se vio seriamente afectado. Ya poco les quedaba por hacer en aquella ciudad y Maria se estaba cansando de oír cantar Deșteaptă-te, române! desde la calle, por lo que empacaron sus pocas pertenencias y partieron a seguir la estela de la rebelión. A Bucarest le siguió Timișoara, donde saborearon el primer bocado del auténtico caos que ayudaron a crear: el ejército llegó a hacer soporte a la policía y a la Securitate, derramose sangre en las calles por armas de fuego contra los bates de madera de los protestantes y se declaró la ley marcial. Maria Dalca decidió regresar a la vida cuando Ceaușescu regresó de Irán para apagar las llamas de Timișoara, pues necesitaba de sus contactos para seguir el rastro del líder comunista. Declaró que su muerte había sido una farsa por parte de los revolucionarios de Brașov y que la habían tenido cautiva hasta que puedo escapar. Lo hizo sabiendo que aquello no agradaría en la sede de Bucarest, y que estaba enviando un operativo a una muerte segura, pero a aquellas alturas poco le importó: tenían todo lo que querían. Sí sólo pudieran poner las manos sobre Nicolae Ceaușescu...

La bruja hacía bien en considerarle un idiota. Aún con todo el país en contra el presidente se atrevió a condenar el alzamiento de Timișoara desde Bucarest, por televisión, ante una multitud que ella y Heinrich sabían que habían llevado ahí bajo amenazas para aparentar fidelidad a su persona. Fue un acto tan desesperado y absurdo que ni quisieron intervenir, pues esa misma multitud empezó a cantar el nombre de Timișoara, dejando al hombre en pasmo. Maria pensó en la Revolución Rusa, de la que sólo oyó historias y algún testimonio de rusos refugiados en Inglaterra, y en cómo se le antojaba algo igual mientras veía cómo aquel patético intento se convertía en una protesta retransmitida en directo por la televisión. Debían entregar a Ceaușescu al pueblo.

Los propios habitantes de Bucarest se encargaron de acorralarle al punto de tenerles a él en la azotea de la sede del Partido Comunista Rumano, en espera de un helicóptero que los recogiera a él y a su esposa. Tuvo que enviar a Aquilomeses tras el helicóptero mientras ellos se preparaban para una salida escopeteada para ir allá donde él fuese. Sin los contactos de Maria disponibles para asistirles y la muerte del ministro de defensa, ambos brujos estaban a solas con sus medios mágicos. Ni siquiera fueron necesarios: el pueblo mismo se encargó de dar caza a la huida desesperada de los Ceaușescu. Podían sentarse a esperar a que las autoridades los devolvieran a Bucarest.

25 de diciembre de 1989. Bucarest.

Era una charada. Ellos lo sabían, los rumanos lo sabían y hasta seguro que Ceaușescu lo sabía. Maria no se explicaba por qué no les habían abierto mil ombligos a balazos a los dos cuando los detuvieron en Târgoviște; en vez de eso incluso se les organizó un juicio de juguete que duró apenas una hora. Al ya saber de antemano que el matrimonio sería sí o sí ejecutado en una base militar los brujos sólo tuvieron que encontrar una azotea lo más cercana posible para escuchar la salva de ejecución por mero gusto poético. Hacía un frío de mil demonios, pero ella había creado una burbuja de aire caliente a su alrededor para su comodidad. Una melancólica sensación de final la invadía, pues al final de todo podía decir que se lo había pasado de vicio tomando parte en algo como aquello. Había sido divertido sembrar la discordia con Heinrich, jugar a polis malos y polis buenos y a la revolución. La había absorbido de tal manera aquella obra que ahora empezaba a sentirse vacía.

El silencio se le hacía anormal, acostumbrada al caos de las protestas que habían vivido los últimos cinco años. La bruja se alzó la manga para ver el reloj: los Ceaușescu debían estar llegando a la base después del juicio. Se sentía impaciente. Con el tronar de los disparos en el aire se cerraba aquella aventura para ellos; el apoteósico final. ¡Se habían perdido el derrumbamiento del Muro de Berlín el mes anterior por aquello! Esperaba que la sensación de satisfacción fuera mayor y compensase tanta implicación. Pero sobre todo, esperaba que Asmodeo estuviera contento. Desde que Heinrich intentase tocarla no había sabido de él, más que algún encuentro fortuito de alcoba en el que le pareció que el demonio la compensaba por el caos que había creado.

Echándose el cabello tras las orejas volvió la vista al brujo, que tenía a su costado.
Voy a echarte de menos. —dijo monotonamente mientras se cruzaba de brazos. Pero estaba sincerándose. Realmente había aprendido a apreciar a ese brujo como compañero de fechorías. — Definitivamente estas han sido mis mejores navidades.




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Re: A match made in hell

Mensaje por Hermosodehuerta el Dom 23 Jul - 17:54

Durante los años postreros a vuestro primer encuentro todo seguía el mismo guión: morían unos cuantos comunistas, tú dabas el soplo de que algo pasaba y la Securitate entraba a matar. A ti te detenían y te soltaban medio muerto como a Maria le gustaba hacer para minar la moral de los habitantes de Brasov: para volver a empezar con el ciclo y hacer la pelota más grande con cada roce.

Lo de fingir su muerte, no te pilló de sorpresa en absoluto: ambos sabíais que la mecha seguiría mojada hasta que saliese el sol y que el sol no saldría hasta que la bruja saliese de la ecuación y, por tanto, las nubes se disipasen. Así que lo hicisteis de esa manera: protagonizando lo que después fue llamado La Liberación de Brasov, que no trascendió demasiado en los libros de historia, pero que quedó guardado a fuego en el imaginario popular rumano como la chispa que faltaba para que todo acabase por explotar.

Después de la muerte de tu compañera de juegos, pudiste moverte con más libertad. No sólo por Rumanía, sino también por territorios vecinos. Sabías que esto estaba en las últimas y querías buscar alguna alternativa antes de salir del todo del país dejándolo lamiéndose de las heridas de un conflicto.

Presenciaste desde primera linea el último discurso de Ceaucescu; en la primera linea de los que, en teoría, estaban de parte del dictador: desde el balcón, el sonido de los abucheos al líder eran como una sonata orgásmica para tus oídos, y cuando la gente empezó a asaltar el edificio del Comité Central, no te fue difícil mezclarte entre la gente para poder escapar sin mucha dificultad y reunirte con Maria para poder ver el caos desde un punto más seguro, lejos de las armas de ambos bandos. Aunque a ti te habría gustado participar en los enfrentamientos directos, ese no era parte del trato. Había que seguir a Ceausescu para ver personalmente su final.

Hoy, el día de Navidad de 1989, puedes ver cómo la semilla de la discordia ha acabado por florecer en forma de juicio a Ceausescu... Bueno, mucho juicio no fue teniendo la duración que duró; incluso las condenas a prisión por disidencia en la RDA tenían procesos más exhaustivos. Definitivamente, con este Gobierno provisional, Rumanía acabaría yéndose todavía más a pique, pero eso ya no te importa. Esto se ha acabado... y al ver el final de tu obra, tan perfecto... te sientes algo vacío.

Esto habría sido mucho más divertido de haber tenido un país menos dividido, ¿no crees? Pero me ha gustado... Hace que me dé menos pena haberme perdido la demolición del Muro — aunque en uno de tus viajes podrías haberte pasado por Alemania para verlo.. pero no se te ocurrió, la verdad —. ¿Qué harás a partir del nuevo año? — preguntas. La verdad es que te interesa bastante lo que tenga que decir; quizá le ofrezcas ir contigo allá donde vayas —. Parece que en los Balcanes va a haber algo grande. Supongo que me pasaré a ver qué se tercia — comenta, como quien habla sobre pasarse por un bar para ver el ambiente. Pero bueno, aquí cada uno se divierte como mejor sabe. Unos van a bares, otros de putas... tú te dedicas a destruir países.
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Re: A match made in hell

Mensaje por Sassdonyx el Dom 23 Jul - 18:05


No puedes ser tan exigente; creo que hemos creado algo muy bonito. —se sonrió Maria volviendo la vista al horizonte, en dirección a la base militar. — El comunismo estuvo bien, pero ha sido más divertido verlo caer. Larga vida a Occidente. —satirizó con sorna. Heinrich pues le preguntó cuál sería su destino después de Rumanía, y la dura realidad era que no lo había pensado. — Suelo seguir las sugerencias de mi Señor; él es quien me informa de dónde está la carne más tierna. Cuando calla suelo hacer un poco lo que a mí me apetece. —y últimamente Asmodeo había guardado un anormal silencio. La bruja lo interpretó como una conformidad superlativa, y una no-interferencia en su obra en la que le otorgaba gran libertad de poder destructivo. Maria cambió el soporte de su peso a sólo un costado de sus caderas, ladeando la cabeza. El aire que le llegaba hedía a terror. — Entonces, ¿crees que Yugoslavia sea un buen lugar? —preguntó curiosa, con el cuerpo vuelto hacia él pero la vista y oído aún buscando en el aire el final de Ceaușescu. Iba a agregar algo más, pero la primera salva rompió el silencio de la tarde seguida de otra, y una última. A la bruja le pareció que aquello había sido saña, y por la complacida sonrisa que se le puso en los labios estaba claro que le había encantado. Había incluso cerrado los ojos para disfrutarlo mejor, y volvió a abrirlos después dedicando su sonrisa a Heinrich. Una suerte de reconocimiento de camarada.




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