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The Fox and the Mercenary

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The Fox and the Mercenary

Mensaje por Little Ball of Psycho el Lun 21 Ago - 17:30

Inari Kamiki
25 | Hideo Muraoka | Little Ball of Psycho


Mucho tiempo atrás un onmyoji (hechicero) llegó a las tierras del oeste en busca de nuevos conocimientos mágicos. Ahí conoció a un hombre del que se enamoró perdidamente, un fuerte guerrero osado, algo amoral y ciertamente bastante ácido. El joven hechicero gozaba de la una vida inmortal gracias a ser la encarnación de uno de los kami shintoístas: Inari. El joven siempre se rodeaba de zorros, los cuales eran sus familiares y servían a sus propósitos. Traviesos, astutos, seductores... Eran seres que encajaban demasiado bien con él. Por otra parte el guerrero se vendía al mejor postor, sin ningún tipo de honor y no le importaba por un buen precio usar su espada para realizar labores deshonrosas. A pesar de ello ambos se frecuentaban a menudo al caer la noche hasta que un día tal guerrero cometió una falta impensable a los ojos del onmyoji, que acabó abandonándole a su suerte un día, volviendo a las tierras en las que él nació. El guerrero por su parte le achaca la culpa al hechicero. Después de todo nunca ha destacado por dejar clarar sus intenciones, ni él tampoco se atrevió a confesar sus verdaderos sentimientos al brujo ni el onmyoji iba a ser tan estúpido como para mostrarse débil ante él. El orgullo de ambos pudo con lo que sentían, pero ahora la necesidad por una recompensa jugosa y unos artefactos mágicos poderosos que llamaron la atención del mercenario implicaban que, por una vez, tuviese que tragarse su orgullo y recorrer el mundo hasta la tierra natal de su antiguo amante, donde residía también ese tesoro oculto. Le tendrá que pedir su ayuda, y no sabe si se la brindará, pero... ¿Qué pasaría si su antiguo amante encuentra en la forma de ayudarle una manera de mortificarle y vengarse un poco por las afrentas del pasado? Después de todo la astucia de los zorros es infinita.


PLOT | 1x1 | Sobrenatural
Isaiah Guedv
27 | Brant Daugherty | Winter Wiccan

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Re: The Fox and the Mercenary

Mensaje por Winter Wiccan el Lun 21 Ago - 18:55

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Llevaba meses en su camino. Desde que recibió el encargo de su cliente en Aquisgrán, tuvo que viajar por tantos reinos e imperios que, con el tiempo, había perdido la cuenta. Pocos podían recorrer, sin seguridad, toda Asia a pie y vivir para contarlo, hasta coger un barco en el Mar de la China. Isaiah, sin embargo, podía formar parte de ese selecto grupo. El mercenario había recibido un negocio turbio, en el que tendría que arriesgarse igual que hizo su hermano años atrás, fallando estrepitosamente. Isaiah se encargaría de recuperar la gloria de su familia en ese sentido, triunfando donde él cayó.

Por desgracia, su orgullo se tendría que sacrificar ante el requisito que este ofrecía. Un pergamino, escrito en las letras del lejano Oriente, que demandaban la ayuda de una de las personas con las que había compartido un capítulo prohibido de su vida que había terminado muy mal. Una nota diciendo que aquello era un error, la única despedida que había recibido después de un par de años juntos, conviviendo en secreto en un piso franco. Inari estaría deseoso de verle arrastrándose, como siempre que le veía tontear con alguien en algunos de los pocos locales donde la gente giraba la cabeza.

Ya había atracado y estaba en la capital de ese reino en el último confín del mundo conocido. No sabía comunicarse con los aldeanos, pero, como siempre, un hechizo que le había regalado el que fue su pareja hace años hacía el trabajo por él. Un mercenario que podía comunicarse en todos los idiomas era demasiado jugoso para que no le pagaran todo lo que hacían.
Tenía un arcón de oro a la vuelta y podía gastarlo como le placiera. Con la ayuda de un par de señores ataviados en armadura, que observaron su espada de plata con cierta malicia, se dirigió hacia una trastienda, oscura, que daba a un sótano. Traqueó en la puerta como le habían indicado, pensando en todas las maneras que podía iniciar su conversación, ninguna fructífera.

La puerta cedió y pudo ver a Inari por primera vez después de años. Había recurrido todo el mundo por él, prácticamente, desde el corazón de Europa hasta uno de los bordes del mundo. “Necesito tu ayuda.” Dijo, sin decir nada más y tirando el pergamino junto a un saco de monedas de oro al espacio que había entre ellos.
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Re: The Fox and the Mercenary

Mensaje por Little Ball of Psycho el Lun 21 Ago - 19:30

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Inari tenía que hacer bastantes preparativos. El santuario que le correspondía como recipiente de Inari iniciaba uno de los rituales de las últimas cosechas antes del invierno y tanto él como los kitsune tenían que estar listos para todo. Empezaba la siembra y aunque él vivía en el corazón del Arashiyama, el bosque de bambú cercano a la ciudad eso no quitaba que ayudase en el santuario dedicado a él. Más cuando los negocios le pagaban tributo para poner un torii en su templo a cambio de su bendición, al punto que los terrenos estaban haciendo prácticamente pasillos inmensos de esos emblemas sagrados, al igual que de estatuas de zorros. Sin embargo la preparación necesitaba mucho tiempo y ahí se encontraba él, a media luna del ritual haciendo preparativos, como sacar el sake que había dejado fermentando el año pasado o el hechizo que garantizaba una abundante lluvia para el próximo año. En un cuenco estaban todos los ingredientes mezclándose, entre ellos unas gotas de su propia sangre cuando fue interrumpido por uno de los kitsune que le acompañaban, que en la lengua de los dioses le afirmó que venía a por él un viejo conocido: Un ex-amante con el que compartió un idilio hace un lustro, cuando viajó por el mundo en busca de nuevas experiencias que vivir y al que dejó porque consideró que eso no llegaba a ninguna parte: Él veía cómo el dinero siempre le importaba más y que le frecuentaba para un par de revolcones. Más allá de eso parecía que se avergonzaba de él. La sociedad del occidente era mucho más oscurantista y cerrada que la suya propia y habían tenido fuertes discusiones por ello: Inari le insistía en que en su tierra era hasta lo más normal dentro de los guerreros el tener parejas de su mismo sexo y que también lo eran en los monasterios de sus religiones, sin embargo, eso no ayudó. ¿Estaba resentido? Muchísimo. De hecho se estaba planteando arrojar una maldición sobre él para que le dejase en paz y volviese por donde ha venido.


Poco después el propio hombre decidió revelarse ante él, arrojando un pergamino y una bolsa de oro a la mesa, desdibujándole el intrincado símbolo que tenía trazado en harina de arroz y que le había costado dos horas hacer para iniciar mañana el ritual.- Y yo no quiero ayudarte, así que vete a donde el sol muere de nuevo. Me están pagando mucho más por lo que tengo entre manos, así que dime directamente qué necesitas, te volveré a decir que no y si te niegas los kitsune te arrancarán un brazo- Replicó hoscamente. El hechicero llevaba un kimono blanco con un hakama color escarlata como los sacerdotes shintoístas, revelando parte de sus pectorales, bien desarrollados debido a la magia y a un poco de ejercicio físico.- No tengo todo el día y me has arruinado ya dos horas de trabajo, así que te marchas- Apremió. Era la primera vez que el mercenario le veía como de verdad vestía, y el otro seguía igual, sólo que más barbudo y más musculoso.- Seguramente tendrás una esposa o hijos aguardándote como para verte con tu viejo amante.

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Re: The Fox and the Mercenary

Mensaje por Winter Wiccan el Lun 21 Ago - 20:30

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Y ahí estaba esa maldita prepotencia que le ponía de los nervios cada vez que Inari alardeaba cuando estaban juntos en Europa. Le dejó muy claro que aquello no podía funcionar, no cuando le veía flirteando indiscriminadamente las noches que iban a tomar una copa. Además, que comparara dos horas con lo que para el mercenario habían sido meses le enfadó más de lo que podía haber imaginado. Por suerte para él, conocía muy bien a la persona que tenía delante después de tanto tiempo juntos, aunque hubieran acabado de aquella manera. Le estaba echando en cara que se fuera, que negara lo que tenían, pero, para Isaiah, los negocios eran lo primero en ese momento. “Si al menos te molestaras en leer sabrías por qué me he pasado casi un año viniendo aquí.” Mantenía la mirada en el contrario, en un pulso en el que no hacían falta las manos, cuando llevó sus brazos tonificados después de batallas en la estepa a la bolsa.

Sacó el primer objeto, una capa que, según la traducción del pergamino, no ardía y que se realzaba con las llamas. Después, un cáliz de piedra que parecía hecho de oro macizo, que había robado de un templo situado en el margen del río Ganges y, por último, una joya que había tenido que pelear hasta su último aliento en su travesía por mar. “¿Te resulta familiar todo esto?” Dijo, enarcando una ceja y con una sonrisa complaciente en su rostro. “Tú llevarás dos horas con lo que fuera que estabas haciendo, pero yo llevo buscando estas piezas desde que salí del Imperio. Tienes el pergamino para refrescarte la memoria.” Era solo eso, negocios. Lo que había pasado entre ellos, si bien fue bonito en ocasiones, era parte del pasado y solo lo utilizaría si le ayudaba a conseguir su arcón de oro. “Y respecto a lo de mis hijos, creo que cualquier bastardo que haya engendrado no sabe de mi existencia.” Sí, se había acostado con otras personas, pero él estaba en la otra punta del mundo y solo le había dejado una jodida nota en la que le incriminaba por todo lo que había pasado. “Saca a los kitsunes si quieres, pero quiero la rama y la concha y tú sabes dónde están.” Se cruzó de brazos, con todo su inventario del recado tendido en el suelo, entre los dos.

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Re: The Fox and the Mercenary

Mensaje por Little Ball of Psycho el Lun 21 Ago - 21:31

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¿Venía a pedirle un favor y no sabía ni siquiera pedirlo de buenas maneras? Inari empezaba a impacientarse bastante. El kimono revelaba la parte que Isaiah había roto a lo largo de su idilio y una parte del kami, que a los ojos de Isaiah no era más que un onmyoji, un simple brujo: Su corazón. Se sentía emocionalmente desnudo y vulnerable, se sintió traicionado una y otra vez a lo largo de su relación, poco valorado y, para que no le diese por ganado había flirteado con otras personas sólo para despertar los celos de ese hombre. Y ni aún así lo hizo, lo que le llevó a pensar que en realidad no había sido más que una de las tantas rameras que seguramente habrían yacido con él en su idilio o, como bien aseguraba, después de este e incluso antes. Saber eso le había sentado como una puñalada en su corazón. "Otra más, esta no debería de dolerte", susurró en la lengua sagrada, asegurándose de que Isaiah no le podría entender al no ser una lengua mortal. No le hizo falta más que leer el sello del pergamino como para saber qué era, lo que hizo que el hechicero le dedicase una mirada casi de pavor.- No, no lo vas a hacer, ni yo te voy a ayudar. No sé quién te habrá dicho que yo tengo la concha esa, pero no es así. Vuelve al Imperio, sigue follándote putas, haciéndoles bastardos, como tú dices, pero tú aquí no tienes nada que ver. Estás jugando con cosas que no sabes.- Instintivamente se puso a la defensiva, con sus ojos castaños mostrando un fulgor rojizo, como el de sus zorros y las marcas que exhibían éstos, tapando la mesa con su cuerpo. Ahí estaba la concha, aunque disfrazada de cuenco, claro está. Inari sabía de sobra lo que esa princesa podría hacer. Él mismo fue encargado por Tsukuyomi, el kami de la Luna, a custoriar una de las joyas mientras él ocultaba las demás. Claramente sabía de la existencia y la localización exacta tanto de las cinco como del espejo que sellaba a ese ser y el portal a la Luna.

-Te lo repetiré por última vez, márchate.- Los ojos de Inari desafiaron a Isaiah como si fuese una bestia, un enemigo al que aplastar antes de que le aplastase. Los zorros emergieron de las sombras, gruñendo, con sus cabellos blancos y plateados como la seda amenazando y con sus nueve colas agitadas en señal de alerta. Había una menos de las que Isaiah había visto de todos ellos y a la cual había encomendado una tarea nada más venir de Europa.- No tengo todo el día, si no realizo cuanto antes este ritual no podré asegurar la bendición del dios para que traiga una buena cosecha.- Apremió, tratando de mostrarse sereno, relajado como cuando hacía que no tenía nada que ver en un asunto.- La concha no está aquí.-


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Re: The Fox and the Mercenary

Mensaje por Winter Wiccan el Jue 12 Oct - 20:25

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Rodó los ojos todo lo que pudo ante aquella pantomima. Inari podía mentir muy bien y eso lo sabían los dos, pero también era una realidad que Isaiah sabía ver más allá de su fachada y saber cuándo no le estaba diciendo la verdad. La concha estaba ahí y le daba igual lo que tuviera que hacer para conseguir ese dichoso chisme. “Guárdate los jueguecitos para otro.” Las palabras casi fueron escupidas, fruto de la rabia acumulada. No solo le abandonaba con una puñetera carta llena de malentendidos, sino que ahora le sacaba a los zorros para que le echara. “Si no estuviera la concha, no harías este paripé. Puede que no te haya conocido de verdad, pero sé cuándo me mientes.” Volvió a espetarle parte del pasado. “Bien, puedo pasarme aquí dos horas jodiéndote tu trabajo, tengo todo el tiempo del mundo y no he atravesado toda la tierra y un mar para que ahora no consiga la concha.” El hombre que pidió sus servicios en Aquisgrán le había avisado de que tendría muchos contratiempos, pero no sabía que Inari iba a ser uno de ellos, ¿cómo hacerlo cuando desapareció de la noche a la mañana?

Se apoyó en uno de los tableros de la estancia, haciendo caso omiso a los kitsunes que le miraban como si fuera a atacarle. No le iban a dar miedo unos zorritos cuando había peleado contra salvajes en medio de la estepa que había más allá de los Urales. Se crujió todos los dedos de las manos y mantuvo la mirada fija en Inari, impasible. “Si dices que no sé con qué juego, ¿por qué no tratas de explicármelo? ¿Acaso soy demasiado tonto para entenderte y por eso no te valgo?” Era todo músculo y no era la persona más inteligente del mundo, pero seguía herido por todo lo que había pasado. Apartó su mirada de la ajena para escudriñar aquel lugar hasta el último tapiz para ver una concha nacarada que estaba siendo usada como cuenco. Había dado con su objetivo. “Tú decides: o la concha o la cosecha.” Dio aquel ultimátum con serenidad, sabiendo que podía cogerla y huir sin ningún problema.

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Re: The Fox and the Mercenary

Mensaje por Little Ball of Psycho el Vie 13 Oct - 16:54

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Inari conocía de sobra esa mirada y sabía que le habían descubierto, que era cuestión de tiempo que averiguase cómo estaba oculta la concha y que podría recuperarla si no ponía unas sutiles protecciones para que no pudiese moverla. Aumento del peso a niveles imposibles de levantar, que quemase al tacto como si estuviese al rojo vivo... Se plantearon unas cuentas ideas con no podría llevar a cabo sin desatar un poco de caos como para distraerle. Maldijo internamente que Isaiah fuese capaz de entender su idioma natal, pero por fortuna ni sería capaz de entender ni pronunciar el de los dioses, por lo que decidió usarlo para comunicarse con sus familiares.- Miketsu, ataca por la espalda. Tsukumo, la izquierda es su flanco más débil, muérdele en el hombro.- Pronunció, aunque casi no se escuchó nada a los oídos de los mortales, nada más que un suspiro.

Para su desgracia, su mayor error del pasado seguía allí, así que debería de echarle de algún modo u otro.- Si supieses de verdad cuándo te estoy mintiendo o escondiendo algo sabrías mucho más de lo que sabes.- Le retó, pronunciándolo con un ligero tono venenoso. La deidad caminó un par de pasos hacia atrás, sabiendo el momento exacto en el que empezaría el ataque. Isaiah sabía de sobra los nombres de los zorros, pero no de la existencia de ese idioma ni de muchas de sus habilidades, por lo que en ese momento inició el ataque. ¿Le iba a intentar estropear los rituales? Lo sabía, pero se iría de allí con un brazo inutilizado si no se lo arrancaban las poderosas mandíbulas de sus familiares, y el otro... Sabía de sobra que un arma mortal era inútil contra una de sus criaturas y que los objetos sagrados occidentales tampoco surtían efecto allí. En cuanto los dos mencionados atacaron pronunció rápidamente un par de palabras, tocando la concha, que brilló sutilmente con un áureo brillo, casi imperceptible.- No deberías de haber dicho eso. Ya sabes que no suelen tener buen humor, y mucho menos ante alguien que no consideran adorable.- Alguna vez había enseñado a Isaiah que sus familiares eran igual o más inteligentes que un humano haciendo que pudiesen hablar y sabía de sobra que sobretodo los machos, mucho más celosos y territoriales, le habían manifestado cierta aversión y habían dicho a Inari claramente que no debía haberse buscado un mono gigante como amante, que no era "bonito".- Si la quieres llévatela, pero si juegas con el futuro de miles de personas no volverás vivo al mar.- Amenazó, sabiendo de sobra que se quemaría las manos en cuanto tratase de asirla. Tenía la misma temperatura que un hierro ardiendo por el influjo de su poder.

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Re: The Fox and the Mercenary

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