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This is hell and we can't leave

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This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Miér 23 Ago - 5:39

Recuerdo del primer mensaje :

This is hell and we can't leave
1x1 — plot, prisión.

       Bryce, nacido en las sombras, azorado por las complicaciones de una realidad genética, la pobreza de su familia y la desgracia de malas decisiones, termina en prisión, condenado por las causas perdidas que rondaban su mente, por buscar un futuro mejor, por hacer justicia en su nombre y en el de su amada madre. Pero la vida y la ley no perdonan.  Para una sociedad y un sistema inoperante, solucionar los problemas por cuenta propia no significa ni de lejos lo que la herida mente de un niño agredido articularía como acto reflejo.  

Andreas, por otra parte, nacido y encaminado al éxito, criado bajo la mano dura de sus adoctrinados padres. Muchas exigencias pero un fácil camino a la felicidad. Sin embargo, el destino tenía otros planes: una vida de convencional confort era demasiado para un muchacho como él. Tras perder a sus progenitores e incurrir en aquellos caminos que las personas de bien deben evitar a toda costa, es juzgado y apresado por un crimen por muy debajo de sus estándares.

Nacidos en mundos opuestos, golpeados por la crueldad innata del universo, nada en común más que las desgracias que les otorgaron un lugar tras las rejas. Pero en prisión las diferencias no hacen más que darle un motivo de unión a las almas perdidas. Necesidades desesperadas, diferencias de opinión y principios, principios que a pesar de su historia, al mayor le sobran. ¿Encontrarán acaso, en brazos del otro, el hogar para ambos perdido?
       

       
Andreas Kinnaird.
34 — Travis Fimmel — Nébula.
Primer hijo de una cariñosa pareja de jóvenes policías, exitosos en todos los aspectos  de la vida. Educado en una escuela privada, estudiante estrella y perteneciente a diversos clubes, destacando especialmente en lucha y defensa personal, lo que ayudaba a contener a su pequeño hermano, quien era constantemente acosado por matones. A los doce años, un peligroso operativo policial les arrebató a sus padres, acabando por siempre con el brillante futuro de esa familia. Aprendió a robar y a delinquir para no acabar en la calle o en el sistema de acogida, pero tuvieron mala suerte. Finalmente acabaron en un mal hogar, uno en el cual se ganaron golpes, amenazas y una entrada más profunda al mundo de la delincuencia. Fue una agresión sexual en contra de su hermano lo que lo llevó a cometer su primer asesinato. Desde entonces se convirtió en prófugo y miembro de una peligrosa banda, en la cual trabajó de sicario tras hacerle un explícito favor al jefe de esta. Actualmente cumple condena en prisión por un crimen-señuelo mal ejecutado.
Bryce Hollins.
18 — Matthew Clevane — Party Poison
Un muchacho transgénero de clase baja, estuvo siempre sólo con su madre hasta que a los 16 llegó una pareja de ella al hogar para ayudar económicamente. Pero todo viene con un precio: el hombre era golpeador y maltratador. Cuando la situación escaló lo suficiente como para que representara un peligro real para su madre y luego de pensárselo un poco, lo envenenó y asesinó. Tras descubrirse su culpabilidad fue condenado y encarcelado, por su cambio legal de género y nombre y lo avanzado de su terapia hormonal, en una cárcel masculina.

       


Última edición por Party Poison el Jue 14 Sep - 8:02, editado 3 veces




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Jue 14 Sep - 2:25

What I do and don't deserve.
Leer a alguien como Andreas, incluso para alguien como Bryce, que estaba acostumbrado a tratar con todo tipo de personas en su día a día por el lugar en el que había vivido, resultaba sumamente difícil. En el transcurso de menos de una hora había pasado del silencio casi total y de fingir que el menos no estaba allí a hablarle como si no hubiese pasado nada y ofrecerle compartir un cigarro. Desde su punto de vista, así no se entablaban las relaciones humanas, aunque tal vez él tampoco era un experto en el tema dado que su forma de acercarse a las personas era invadir sus espacios e intimidades y hacer que cedieran casi a la fuerza.

Permaneció callado en las duchas y de camino a donde fuera que estuviesen yendo, aunque era obvio que el otro buscaba comunicarse con él de una u otra manera. Primero cuando lo había mirado sin disimular mientras se vestía, tal vez esperando que Bryce dijera algo -aunque él no tenía ánimos para hacerlo- y en esos momentos porque hablaba más de lo que lo había hecho en toda la semana que había pasado a su lado. Seguía sin entenderlo. Iba a sacárselo de encima, pero de repente quería entablar una conversación.

Llegaron, después de un rato de caminar por pasillos, a las cocinas. ¿Acaso Andreas tampoco había comido, o sabía que Bryce no lo había hecho porque él sí había estado presente en el comedor a la hora de la cena? Lo observó sacar de un estante dos porciones de comida y tuvo su respuesta, pero eso despertaba aún más interrogantes. No entendía por qué mierda de repente le importaba si él comía o no, si llegaba seguro al baño y lograba ducharse o no; no ahora y mucho menos de manera tan activa. No tenía sentido.

Aceptó el bowl de pasta porque moría de hambre, aunque no estaba seguro de si iba a poder mantener la comida dentro de su estómago. Seguía tan nervioso como a la tarde, tal vez aún más sabiendo que estaba más cerca de encontrarse solo. Y el descarado de Andreas tenía el atrevimiento de ser, ahora, más amable con él que nunca antes. ¿Qué carajos le importaba si el cocinero era o no su amigo? Esas nimiedades no tenían sentido en el cerebro de Bryce, que no podía parar de pensar en el comportamiento del otro. —No te entiendo —se le escapó al fin, cuando ya no pudo forzarse a mantener la boca cerrada. Tenía la voz más nasal y más aguda que lo usual, producto de haber llorado tanto. Ni quería imaginarse como tenía la cara. —Pasas toda una semana sin decir nada excepto órdenes casi ladradas, y de repente cuando vas a deshacerte de mí te pones verborrágico. ¿Por qué? ¿No es mejor ahorrarte el esfuerzo? ¿No crees que se te hará más difícil ir a pedir que me cambien mañana si me humanizas? —era lógica, nada más. Si enojaba más al otro, ¿qué más daba?




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Jue 14 Sep - 4:42

What I do and don't deserve.
¡¿Qué mierda estaba pasando aquí?! Andreas casi podía sentir como sus ideas y pensamientos comenzaban a andar en círculos, retorciéndose las manos, rogando por un poco de paciencia, por una respuesta, o por ambas ¿Cómo podía existir en el mundo alguien como Bryce? ¿Cómo era posible que alguien fuese tan contradictorio? Sabía que él mismo no estaba actuando en una sola dirección, pero… Vamos, sus habilidades sociales eran las de un sofá, y ni hablar de las sensitivas. No conocía la empatía, no conocía el ponerse en el lugar del otro, no si no les profesaba un devoto cariño, y digamos que aunque le obsesionaba, Bryce casi era un completo desconocido. Realmente quería ser amable, solo eso… ¿Tan difícil… Tan difícil era aceptar las buenas acciones y quedarse callado? Dios santo. Su ceño se frunció dramáticamente al notar como ese típico tono altanero volvía a escapar de los labios ajenos, como su tristeza y vulnerabilidad se escapaban nuevamente. Él no necesitaba protección, necesitaba a alguien que lo pusiera en su lugar. Golpeó el mesón con discreta fuerza, sintiendo como toda su anatomía se tensaba en menos de un segundo. Quizás la idea del cambio de celda debería mantenerse en pie.

Se volteó abruptamente, acercándose con apenas dos zancadas a su infame compañero de celda.--- Este no es lugar para malcriados …--- Espetó amenazadoramente, acortando la distancia entre ambos al punto de percibir el aliento ajeno chocando en su propio cuello. Quería decir tantas cosas, quería sostenerlo por la tela de su propia camiseta y hacerlo callar de una llana amenaza, una dulce y clara, que dejara al descubierto cuanto desprecio sentía por él en aquel momento. Pero era difícil mentir. Aun así, Bryce se había convertido de pronto, en alguien tan indeseable como alucinante. Ojalá aprendiera a ubicarse, ojalá dejase de bramar, lloriquear y tentar a su suerte. Porque él conocía a todos allí, los conocía de sobra. Sabía de lo que eran capaces, y muy pocos-por decir nadie- estaría dispuesto a ayudar. Hasta los más suaves y sumisos tenían sus dueños, gente a quien servir a cambio de sus vidas. No se arriesgarían por salvar a un pobre niñito insolente.

Sus ojos se cerraron en busca de algo de paz interior, pero en vista de que esta no tenía intenciones de regresar, decidió que lo mejor sería abandonar el lugar. Podría aguantar el hambre un par de horas más. Pateó la mesa cercana con el talón de su zapatilla y se retiró sin mediar una sola palabra más. No quería verlo nunca más, no quería ver sus pecas, no quería ver la altanería reflejada en esos castaños ocelos, no más, no creía poder contenerse mucho más ¿Qué había hecho para merecer aquello? Obviamente meterse donde no lo llamaban.

En menos de diez minutos, yacía ingresando a la celda, y cerrando sin demasiada delicadeza la puerta tras de sí. Su ira había sido tal que ni siquiera notó que el muchacho no lo había seguido. Bien, ahora tendría que rebuscárselas para regresar solo y vivo. Si al día siguiente abandonaría esa celda, tendría que habituarse ¿o no? Dio un par de vueltas a lo largo y ancho del pequeño cuarto, hasta que se decidió a lanzarse a su catre. Introdujo su diestra bajo la delgada colchoneta, extrayendo un brillante trozo de papel, una fotografía. Lo observó durante prolongados minutos, una foto actual de un delgado muchacho rubio. Quizás el culpable del intenso deseo de proteger a Bryce. Tan parecido a su hermano, en todo, incluso en su vulnerabilidad.





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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Jue 14 Sep - 5:51

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Su pánico no se había desvanecido por abrir la boca, para nada, pero el deseo de saber por qué Andreas estaba actuando como lo hacía era mucho mayor, tanto que no pudo contener ese impulso estúpido de hablar de más como siempre lo hacía. Bien lo había pensado, en realidad no importaba lo que hiciera o lo que no si estaba ya condenado. No podía negar que la ira que manifestó su compañero de celda sí lo asustó bastante, tanto que ante todos los movimientos que hacía, Bryce permaneció congelado. Se quedó en el lugar cuando el otro separó la distancia entre ambos tan rápido, hasta hizo su mayor esfuerzo para sostenerle la mirada cuando le acercó la cara. Fueron sus palabras las que más lo asustaron, porque le pareció que sólo había una forma de interpretarlas. Si estaba llamándolo malcriado, que era obvio que así era, y ese no era lugar para malcriados, entonces al pedir el cambio de celda se aseguraría de que ya no lo fuera. Se preguntó si Andreas deseaba que se reformara o si estaba diciéndole que no viviría ahí dentro, y aunque él mismo creía no ser un malcriado, el destino que lo esperaba era el mismo lo fuera o no. Lo observó irse sin poder hacer mucho más que eso.

No tenía mucho sentido seguirlo con desesperación para no quedarse atrás, sabía que su presencia era indeseada. Tenía hambre, aunque sentía náuseas por toda la situación, contaba con tiempo para terminar de comer y creía haber aprendido cómo regresar sin ser visto. Aprovecharía su ventaja a la hora de ser sigiloso: era delgado y bajito, por lo que pasaba desapercibido en la oscuridad. Se tomó casi media hora en terminar aquél plato de comida, no porque fuera abundante sino porque le costaba tragar. El nudo en la garganta seguía ahí, cerrándosela, haciéndole difícil hasta respirar.

Cuando se dispuso a volver, de camino a la salida, vio que el envase que contenía la comida de su compañero estaba sin tocar. Claro, si se había marchado antes. Meditó consigo mismo si llevárselo o no, y aunque tenía muchas razones para no hacerlo, podía ser insolente pero nunca había dejado que alguien tuviera hambre si podía evitarlo. Años en un barrio de pocos recursos se lo habían enseñado, grabado a fuego en la mente. El camino de vuelta a la celda fue tan sencillo como creyó que lo sería. Tanto que se preguntó por qué otros presos no andaban por ahí sueltos como él y Andreas. ¿Acaso tenía algún guardia amigo que dejaba su celda abierta? No era momento de preguntarlo, tal vez nunca lo sería.

Al entrar, dejó sobre el pequeño escritorio el recipiente de cartón con la pasta, que distaba mucho de un plato decente pero servía para calmar el hambre. —Te traje la comida que olvidaste —murmuró, y sin darle mucho tiempo a protestar, se impulsó de un salto para subir a su cama. No podría dormir, pero podía intentar estar cómodo una noche más. Una noche más. Eso lo separaba de dolores que hasta le costaba imaginar. Se cruzó de piernas y miró la pared. Si lloraba, que no se notase. Sí tuvo que contenerse de volver a divagar, estaba claro que al otro no le interesaba discutir sobre por qué hacía o dejaba de hacer las cosas, aunque Bryce necesitara explicaciones.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Jue 14 Sep - 6:28

What I do and don't deserve.
Esa noche había sido una completa tortura, casi podía percibir la energía del castaño emanando desde la cama superior. Estaba despierto, lo sabía, ambos lo estaban. Quería preguntarle qué era lo que pasaba por su mente, quería saber el porqué de su presencia en la cárcel. Pero no tenía las fuerzas ni el temple, además de no querer arriesgarse a recibir otro de esos insoportables desafíos. Se dio innumerables vueltas en su lugar, rodó de izquierda a derecha sin intenciones de disimular. No podía creer que el castaño se hubiese tomado la molestia de llevarle su comida, y aunque su estómago gruñía sin piedad, su orgullo le prohibía acercarse y probar siquiera un bocado de esa desagradable pasta. Esas eran las razones que lo habían obligado a aguantar, a no rendirse. Quería que Bryce siguiera creciendo y desarrollándose como lo que aún no aprendía a ser, pero sin dudas yacía en su interior. Nunca las horas habían pasado tan lento, necesitaba que llegasen pronto las seis de la mañana. Ya había tomado una decisión.

Apenas resonó en la celda el primer llamado al desayuno, el rubio rodó por el colchón, cayendo de pie hábilmente; abandonaría la celda sin volver a mirar a su compañero, no quería hacerlo, aunque era obvio que este continuaba despierto en lo alto de la litera. Inspiró profundo, girando en la esquina con dirección a la oficina general. Aún era muy temprano, los presidiarios continuaban la mayoría en sus celdas, menos los más jóvenes, quienes debían hacerse cargo de los favores de sus dueños. Finalmente, alcanzado su objetivo, un cínico hombre lo miraba desde el otro lado del escritorio. Sabía que esa conversación no sería demasiado corta, misma razón por la que debía prepararse a sufrir. Cuanto odiaba las largas charlas.

Una hora más tarde, yacía caminando de vuelta a la celda con un decreto entre manos, y dos gendarmes que lo harían efectivo. Uno de los guardias abrió la puerta antes de acomodarse ambos a los costados de esta. Sus cristalinas orbes buscaron a Bryce, necesitaba mirarlo una vez más.--- Suerte…--- Murmuró antes de acercarse a un montón de ropa limpia que yacía en una de las sillas de la celda. Sabía que quizás estaba metiendo la cabeza al inodoro, sabía que estaba haciendo el ridículo y cediendo una vez más. Pero definitivamente, no podía permitir que esos asquerosos sujetos convirtieran al castaño en una más de sus perras. Su condición ambigua de niño/niña, lo haría cien veces más vulnerable.--- Adiós…--- Ahora Compartiría celda con tres sujetos más, Bryce tendría una celda segura para él solo ¿Su recompensa? Algo de paz mental.






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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Jue 14 Sep - 8:02

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Estar solo era mucho, mucho peor que estar en silencio alrededor de Andreas. Cuando su ahora ex-compañero de celda se había marchado tres mañanas atrás para pedir el cambio de celda, jamás se había imaginado que iba a pedirlo para sí mismo y no para Bryce. Desde entonces, el menor había estado solo, por lo que la vida dentro de la cárcel se había vuelto mucho más complicada, aunque nada comparado a como hubiese sido de encontrarse en una celda compartida con otros hombres. Tenía que reconocer que el gesto le había estrujado el corazón, aunque aún no podía entender por qué un tipo adulto como Andreas se había visto tan amenazado por sus intentos de provocación muy obvios. Sólo se le ocurría la explicación más probable: que no era alguien acostumbrado a sociabilizar porque sí, que no entendía sus intenciones aunque fueran claras. Tal vez era un tipo simple, demasiado para el interés que Bryce había puesto inicialmente sobre él. Sí le quedaba claro que no era un desalmado, que cada vez que había tenido la opción de no mostrar compasión ante él lo había hecho de todas formas.

No era ningún estúpido. Se había cuidado el trasero lo mejor que había podido en ese tiempo solo. No salía de su celda salvo en horarios en los que los guardias estaban muy presentes, como a la hora de las comidas y escoltado para las visitas. El encierro y la soledad tal vez lo volverían loco, pero eran preferibles a estar en peligro y sabía que solo, lo estaba. Pero más allá de lo mucho que pudiera cuidarse él, sospechaba que detrás seguía teniendo a Andreas cuidándole la espalda, moviendo los hilos por él cuando era necesario. No podía quitar su mente de eso, y de la incertidumbre de no saber si el otro estaba bien -aunque fuera estúpido, porque era obvio que era un tipo que podía cuidarse solo- más que nada porque quería devolver el favor.

Había conservado el hábito de bañarse pasada la medianoche. La celda seguía abierta todo el día, tal vez porque se habían olvidado de que allí ya no estaba Andreas o tal vez por un pedido de él mismo. El resto del trabajo seguía siendo igual de sencillo. Salir luego de una ronda de vigilancia, ir pegado a la pared y agachado, mantenerse a la sombra siempre. Parecía que nadie andaba por la zona de los baños, tal vez a propósito o tal vez porque creían que era una zona desierta a esa hora. Bryce llegó al mismo cuarto de siempre, se quitó la ropa sabiendo que no había nadie ahí para verlo y se metió bajo la ducha de agua caliente. Era su momento del día favorito, ahí podía estar tranquilo. Ya sabía a quién le debía las gracias, pero lo mejor que podía hacer por él era mantenerse alejado.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Jue 14 Sep - 14:48

Safe, bored, lonely.
Debía admitir que aún no estaba seguro de haber tomado la mejor decisión. Compartir celda no era cosa nueva, lo experimentó durante los primeros dos años de condena. Sin embargo, gracias a algunos privilegios que venían de la mano de una oscura reputación, la celda solitaria fue su mayor logro. La extrañaba de tanto en tanto, extrañaba poder pasar sus noches de insomnio en un paseo constante, o incluso hacer ejercicio a curiosas horas de la madrugada. Por otra parte estaban los rumores que comenzaron a circular nada más un segundo luego de dejar la oficina del intendente. No negaría cuánto le sorprendían las habilidades creativas de los presidiarios. Desde intentos de violaciones hacía el castaño, cuya nariz ya casi no aparecía por los pasillos de la cárcel, hasta romances fallidos y ataques por parte del pequeño ¿si favorita? El castaño lo había provocado, Andreas casi perdió el control, y los guardias lo detuvieron justo antes de acabar con el. No era como que pudiese sentirse orgulloso de aquello, pero al menos sumaba leña a la hoguera de su mala reputación. Sus nuevos compañeros de celda eran irritantes, sujetos rudos como él a quienes conocía por la experiencia. No obstante, debía admitir que la parte más difícil había sido quitarse a Bryce de la cabeza. No era como si lo quisiera ni mucho menos, pero la preocupación se había convertido, por poco, en algo intrínseco. Dejarle su habitación era lo menos que podía hacer, pero aún así tenía claras las dificultades que se avecinaban para el menor.

Su decisión fue llana e implacable, comenzaría a vivir con la mayor normalidad posible; comidas a sus horas, igualmente que las duchas; pero al contrario del básico esquema trazado en su mente, la ausencia de Bryce en el baño y varias de las comidas, encendió sus alarmas internas. No quería preocuparse, no debía. Ese niño merecía todo lo que le estaba ocurriendo. Era lo que no cesaba de repetir en su cabeza. Pero no había más intenso que la paranoia.

Aquella noche todo se volvió más complicado, escuchó los cuchicheos de sus compañeros de celda, hablaban de Bryce, de como ahora estaba libre, de como aún yacía enfermo, encerrado en su celda por culpa del rubio. No quería ser evidente, no quería exponer más al pequeño, y más importante, a si mismo. Abandono la cama a mitad de la noche, lanzándose hacia el pasillo gracias a un favor recientemente pagado a los gendarmes. No tenía idea si es que Bryce continuaba tomando duchas a media noche, pero esperaba que fuese lo suficientemente inteligente para hacerlo. Él mismo había movido sus contactos para que la puerta de su antigua celda se mantuviera abierta las veinticuatro horas ¿por qué tantas molestias, por qué continuar protegiéndole? Era un regaño y una lucha constante consigo mismo.

Al llegar al sector de las duchas, no había rastros del de rizos, quizás lo había sobreestimado. Tomó asiento en una banca al interior de los camarines, donde encendió un cigarrillo para pasar el rato. Diez minutos serían suficientes para verificar su teoría. Apenas transcurridos cinco, el traqueteo de las cañerías logró llamar ah atención. Con todo el sigilo que un tipo de su tamaño podía poseer, se asomó a la zona de las regaderas, encontrándose inmediatamente con aquello que esperaba encontrar. ¿Que debía hacer? Quizás marcharse... al menos Bryce estaba vivo, ya simple vista, sano y salvo.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Vie 15 Sep - 0:42

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El sonido del agua podía ser tan relajante como peligroso. En Bryce, que se aferraba a cualquier momento de paz que pudiera tener en esos días en los que estar alerta había sido la única opción, tener un lugar donde aflojar los músculos y casi olvidarse de donde estaba llegaba a ser casi como una droga. Tanto que había comenzado a tentar a la suerte, quedándose más tiempo en las duchas -porque el agua para uno solo se acababa lento en un lugar así-, aprovechando al máximo el no estar confinado a una habitación de seis metros cuadrados.

Era un hombre con suerte. No muchos ahí dentro podían decir que gozaban de situaciones como esa, y la pura bendición de haber tenido la oportunidad lo asombraba. Había visto que otros más jóvenes tenían dueño, por decirlo de una manera, que gozaban de protección a cambio de favores que eran fáciles de imaginar. Los veía, con las cabezas gachas y silenciosos, y sabía que él nunca podría ser uno de esos. Demasiado rebelde, demasiado bocón. Podía ceder ante los abusos físicos en privado, como cualquier otra persona con miedo, pero no podría mostrarse públicamente como pertenencia de nadie. Sabía que, de llegar la oportunidad, los abusos físicos lo matarían mucho antes de pensar en ceder, sabía que los hombres allí morían por demostrar que tenían algo de poder, aunque sea un poco, sobre otros.

Su mente navegó otra vez a Andreas, a sus nuevos compañeros de celda. Se preguntaba si eran hombres a los que el mayor consideraba aliados o si lo habían enviado simplemente donde había lugar. Quería saber, quería hablarle, pero nunca parecía ser el momento ideal porque no quería hacerlo en público. No estaba segundo de cómo el otro iba a tomárselo y sería mejor recibir la reacción en privado. Podían pasar meses hasta que se le diera la oportunidad.

Más allá de bañarse, decidió aprovechar el momento para afeitarse. Algunos prisioneros no tenían el beneficio de acceder a navajas descartables, pero Bryce nunca había abusado de ese privilegio, por lo que aún lo conservaba. Las hormonas lo habían bendecido con vello facial, aunque era poco y él prefería no tenerlo, pero además de eso, solía remover el vello de abajo de los brazos para evitarse el mal olor. Sabía que era una decisión extraña entre hombres transgénero, pero no le importaba encajar el ningún estereotipo. Antes de lavarse el cabello, se enjabonó bien las axilas y comenzó a rasurarse con cuidado. Sabía, por experiencia adquirida luego de comenzar la terapia,  lo mucho que podía arder un corte tan pequeño en zonas tan sensibles.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Vie 15 Sep - 2:39

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Sus intenciones eran claras: necesitaba salir de ese lugar, regresar a la celda acabar con ese molesto círculo vicioso. Bryce estaba vivo, estaba bien, y aprovechando todos los consejos y técnicas que le enseñó durante las últimas dos semanas. Nada menos que esperar de ese insoportable mocoso. Al menos algo había logrado con sus buenas acciones, aunque casi podía imaginar al castaño lloriqueando en la celda al encontrarse completamente solo durante las veinticuatro horas del día. Ni siquiera podía salir a ejercitar, a pasear, de seguro las cosas más sencillas como acudir a la lavandería resultaban prácticamente imposibles. Pero claro, eso seguía sin incumbirle. Apretó los labios, y aunque seguía deseando desaparecer de ahí, sus pies no reaccionaban. Y claro, no es como que estuviese embobado por la curiosa imagen del muchacho rasurándose ¿Qué clase de hombre se suponía que era?... Las actitudes del menor se contradecían tanto, que cada vez que Andreas lograba llegar a una conclusión, este volvía a armar colisiones, destruyéndolas de un solo golpe ¿Qué hombre se afeitaba las axilas, por favor…? Pero simplemente no podía salir de ahí, algo en su interior deseaba ser notado. Eso era lo que pasaba con el muchacho, a distancia era completamente memorable, hasta nostálgico, lo que no ocurría al tenerlo a su alrededor.

Carraspeó un par de veces, pero el sonido del agua inundaba toda la habitación, eso y el espeso vapor que el prolongado uso de la ducha producía. Era el privilegio de bañarse a esas horas tan inimaginables. Y es que a la media noche todos dormían por obligación de gendarmería. Ya comenzaba a sentirse patético. Apagó el cigarrillo en un lavabo cercano, apresurándose a quitarse la ropa para ingresar a la ducha que solía usar tres días antes. Atravesó la habitación sin una pizca de discreción, situándose a espaldas del castaño durante un par de segundos. Ahora podía visualizar mucho mejor su cuerpo desnudo. Sus macabras cicatrices en el pecho, sus pecas, incluso un poco de su pelvis ¿Cómo comprender todo aquello? Suspiró sonoramente, abandonando esa imagen que continuaba siendo prohibida, para así encender finalmente su regadera. Si ahora Bryce no lo visualizaba, de seguro estaba demasiado molesto para hacerlo. Y de ser así, ya no había nada más que hacer. No le extrañaría proviniendo de su descarada forma de actuar.

Comenzó a sentir el agua hirviendo herir su piel una vez más, lo que le hacía recordar cuanto solía disfrutar las noches de ducha, solo o acompañado, no importaba. Cerró los ojos, permitiéndose un segundo de paz, uno antes de que el menor captase su presencia y comenzase a lanzar sus típicos comentarios fuera de lugar-no importaba si eran buenos o malos, siempre estaban fuera de lugar- Ojalá pudiese regresar a su celda, y quizás regresar a aquel momento en que no tenía un humano a quien cuidar. Extrañaba la tranquilidad de su hogar fuera de esas paredes, un departamento ridículamente lujoso, ilegal, curioso, pero sin dudas tranquilo y lo más importante: Suyo. Nunca gozó de una vida normal, no después de la muerte de sus padres; quería una casa, una familia, un lugar donde no tener que huir y fingir todo el día; pero digamos que algunas personas nacen con suerte, y otras están en prisión. Andreas, por su parte, ya ni siquiera estaba demasiado seguro de querer salir de ahí. En las calles no tenía nada… Ni siquiera su propio hijo le pertenecía ya.
Suspiró pesado ante sus divagaciones, abriendo los ojos finalmente, sintiendo como su largo cabello caía a los lados de su rostro, y el rabillo de su ojo izquierdo le permitía observar a Bryce una vez más.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Vie 15 Sep - 4:41

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Estuvo un rato largo concentrado en la tarea de no cortarse por todas partes con unas navajas de tan pésima calidad, y eso sumado al sonido de la ducha lo mantuvo lo suficientemente abstraído como para no notar la presencia de Andreas hasta que éste estuvo junto a él, en la ducha contigua. De repente, cuando abrió los ojos luego de enjuagarse todo el jabón, vio desde el rabillo del ojo la sombra de una persona y eso le detuvo el corazón durante un instante. Cuando desvió por completo la mirada y con los latidos golpeándole fuerte contra el pecho, se encontró con el rostro de su ex-compañero, mirándolo de lado, intentando disimular que lo hacía.

La tensión lo abandonó tan rápido como había venido. La primera palabra que se le ocurría al estar en su presencia era seguridad, todo lo que el mayor le había transmitido en el poco tiempo que llevaban conociéndose, aunque sus capacidades de comunicación fueran terribles. En esa situación en particular, era una obviedad enorme que estaba ahí para ver a Bryce, lo que en cierta forma reforzaba el saber que seguía preocupándose por él. Resistió el impulso de preguntar si lo había extrañado, pero no pudo disimular la sonrisa que le asomó al rostro. No molestarlo sólo porque podía contaba en parte como una victoria.

¿Cómo podía iniciar una conversación sin espantarlo o inducirle ira? Era casi como pedirse a sí mismo ser otra persona, porque sus comentarios pedantes, ridículos o provocadores eran parte de él. Se dio media vuelta en el lugar para verlo de frente, apoyándose contra la pared baja de la ducha -a la que apenas llegaba- con ambos codos, en parte para acercarse más y en su mayoría para ocultar su cuerpo de la cintura hacia abajo. —La celda te extraña, ¿sabes? —murmuró al fin, conservando la sonrisa. Habría querido decir que él lo extrañaba, o que se aburría, o que era una mierda estar solo, pero hablar de la celda era una forma de quitarle intimidad, era impersonal.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Vie 15 Sep - 5:17

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A pesar de que su mirada insistía en fijarse en el cuerpo ajeno-especialmente en su nariz poblada de pecas y en sus curiosas formas andróginas- se hallaba tan ensimismado en sus pensamientos, que fue incapaz de notar el minuto exacto en que el castaño reconoció su presencia, el momento exacto en que sus profundas orbes se abrieron en sorpresa, seguidas de esa infame sonrisilla que adornaba su precioso rostro ahora que se empinaba sobre el pequeño muro que los separaba del contacto directo entre sus desnudos cuerpos. Bryce era una criatura increíble, un espécimen tan extraño y peculiar, que de seguro estaba cerca de ser único en su especie. La energía que irradiaba era sobrenatural, hasta se sentía más vivo de pronto, sin ninguna necesidad, sin ningún esfuerzo. Quizás por eso el de su persistente obsesión. Andreas solía ser de los que absorben.

Sus cejas se alzaron al escuchar las palabras ajenas, le sorprendía la facilidad con que el muchacho le dirigía la palabra. Pero para ser sinceros, por primera vez, no tenía ganas de mal interpretar aquello. Su mente funcionaba de ese modo, a la defensiva, siempre con las garras afuera, listo para atacar. Sin embargo, no quería pensar que después de todo lo ocurrido, el castaño pudiese seguir burlándose de él. Porque sí, luego de mucho meditar, había descubierto la razón de su miedo y rechazo hacia su excompañero de celda. Las burlas y las muestras de superioridad no iban con el rubio. Eso jamás lo permitiría. Frunció el ceño rápidamente, regresando la mirada al frente, aun cuando los azulejos no eran ni un cuarto de interesantes y expresivos que el pequeño a su lado ¿Qué estaría pensando? ¿Estaría genuinamente contento de volver a verlo, o solo estaría burlándose? Inspiró profundo al tiempo que frutaba su húmeda frente con el  dorso de su diestra.--- No te burles de mí, niño…--- Escupió finalmente, aun cuando la vibra infantil de Bryce producía un trepidar protector y afectuoso en lo más profundo de su pecho. Porque a pesar de no demostrarlo hace años, Andreas sabía muy bien como querer a las personas y demostrarlo físicamente.--- Yo también extraño la celda…--- Confesó finalmente, cortando el agua, volteándose para mirar de frente al menor, después de tres días que parecieron tres años.

No mentía, extrañaba su celda, extrañaba su tranquilidad, su privacidad, incluso extrañaba la ambigua presencia de Bryce. Sin quererlo, se había acostumbrado a sus ires y venires, a su energía, esa que absorbía sin mucha consciencia, y en ese momento, ese momento en que sus cristalinas orbes apreciaban la sonrisa tan transparente tatuada entre las juguetonas pecas, no resultaba tan difícil aceptarlo para sí mismo. Pero jamás lo admitiría en voz alta.  





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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Vie 15 Sep - 6:07

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Bingo. Fue lo primero que pensó al leer la sorpresa en el rostro de Andreas, al saber que con sus palabras había conseguido captar su atención pero no generarle el malestar que otras veces era obvio que el rubio sentía. Se sentía realizado con ese pequeño logro, lo impulsaba a hablar más, a seguir intentando tener esa conversación que le había escapado la última semana y media y por la que había terminado solo en aquella celda que habían compartido. Tenía en las manos la llave para la puerta que era aquél hombre, pero sentía de a ratos que estaba intentando abrirla en la oscuridad.

Alzó las cejas ante aquél pedido que el otro le lanzó, sintiéndose algo mal de que pudiera pensar que estaba riéndose de él. Tal vez eso había interpretado todo ese tiempo Andreas, tal vez por eso había reaccionado con tanta molestia. —Nunca me burlé de ti, aunque te resulte fácil creer lo contrario. Si así fue, me malinterpretaste —decía la verdad y le pareció que podía ser ese el mejor momento para contárselo. En realidad, no había mejor ni peor momento, pero por lo menos en ese se encontraba con la buena predisposición ajena. Tal vez el sonreír le hacía al otro más ameno escucharlo, porque sabía que no se le daba muy bien oír los arranques de sinceridad de Bryce en las situaciones tensas como las que los habían envuelto anteriormente.

Lo observaba con tanta curiosidad como la que el otro le profesaba, porque por primera vez sentía que Andreas no estaba tratándolo como a un niño débil a pesar del uso del apodo. ¿Cuándo lo llamaría por su nombre? Tampoco habían tenido momentos de charla relajados. Bryce sabía que, en su afán por meterse en la cabeza del contrario, los había alejado. No era dueño de una mente paciente, todo lo contrario, siempre intentaba acelerar los procesos. La adaptación a un lugar tan hostil como la prisión no era más que otro de ellos, uno más atemorizante.

Se sentía maravillado de que Andreas hubiese cerrado el grifo para voltearse a verlo. Eso significaba que estaba poniéndole toda su atención, algo que le había faltado en esos días. Necesitaba la interacción, nunca en su vida había podido estar sin recibirla. —Pues regresa —ofreció, como la única solución lógica que se le ocurría. El brillo en sus ojos y lo amplio de su sonrisa debían delatar que no era sólo lo que le parecía lógico hacer, sino lo que él mismo deseaba —Ya no te molestaré más si prometes que de vez en cuando no harás como que no existo.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Vie 15 Sep - 7:22

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Para ser franco, la actitud ajena no paraba de sorprenderle. Lo conocía tan poco, y hace tan poco tiempo, que nunca tuvo la oportunidad de indagar en los gestos y reacciones-sin contar las de llanto y altanería- al más pequeño, pero sin lugar a dudas, la amplia y sincera sonrisa, sumada al increíble brillo que emanaban esos castaños ocelos, dejaban en claro cuánta sinceridad se hallaba cobijada en esas sencillas palabras. Bryce si lo había extrañado genuinamente, y aunque no debería importarle en lo más mínimo, aceptaría que el crepitar en su interior se intensificaba tras cada segundo de  presenciar la infantilidad con la que de comportaba El Niño a su lado. Necesitaba protegerlo, necesitaba abrazarlo, como hace mucho no hacía con nadie. Pero continuaba siendo una facultad que no podía darse el lujo de utilizar.

Sus cejas volvieron a alzarse ante la simpleza de los comentarios. Insistía ¿Como alguien podía ser poseedor de toda esa vitalidad, de esa fuerza? El rubio carcajeo sonoramente y negó, desviando su mirada en dirección al desierto pasillo.--- Tengo una duda...--- Murmuró evitando regresar la mirada del todo a los brillantes iris ajenos.--- si no cumplo las reglas ¿me volverás a molestar? --- Y es que no podía evitar reír ante la idea de que el castaño lo sacaba de quicio totalmente a propósito.

Quería regresar a la celda, lo deseaba locamente, pero no le daría el gusto al castaño, no lo dejaría salirse con la suya, aún cuando tuviese que ir en contra de sus propios deseos.--- No regresare...--- Aclaró con la templanza revoloteando al rededor de sus palabras. No quería iniciar discusiones, esa conversación apacible estaba resultando bastante bien como para arruinarla.--- te hará bien estar solo... Así no le hinchas las peloteas a nadie.--- murmuró regresando la mirada al de rizos, resistiendo el repentino impulso de tocar su hombro desnudo. Quería salirse de la ducha y acabar con esa distancia que ya comenzaba a incomodar, pero un pequeño-gran detalle lo golpeó de repente: No tenía toallas. Puta Madre ¿Que le hacía ese niñato?




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Mar 19 Sep - 11:08

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Rió con él, radiante de felicidad por haber logrado sacarle una carcajada cuando unos días atrás había recibido un par de miradas con tanta irritación, molesta, disgusto. Bryce no podía negar que de cuando en cuando le gustaba ser la piedra en el zapato de la gente, sobre todo la gente que lo merecía, pero su ex-compañero de celda no lo hacía. Ahora que finalmente estaba dándole lo que buscaba, una charla, por más superficial que fuera, mucho menos. La necesitaba. Y no le molestaba admitir que también necesitaba a Andreas, la seguridad que él le proveía. Era aparente que todo lo que necesitaba en el encierro, además de las visitas de su madre, llegaba de la misma persona.

¿Te volveré a insistir, dices? —corrigió el 'molestar' casi pisando las palabras del otro, porque en su opinión, aunque Andreas se hubiera sentido incómodo por sus intentos fallidos de entablar conversación, no lo molestaba. Por lo menos, no había sido aquella su intención cuando actuó tan rebelde a su alrededor. Su intención había fracasado y ahora había quedado solo en aquella habitación pequeña que habían compartido brevemente, pero si eso implicaba que podían hablar como estaban haciéndolo en ese momento, lo tomaría. —Pues tal vez. Depende de qué tan callado estés. Odio el silencio. Los que están sobre nosotros quieren que estemos en silencio, que no hablemos de lo que nos molesta, que estemos aislados —y  era una convicción que había aprendido en la calle, con gente de recursos aún más bajos que él pero que de alguna forma encontraba la forma de ayudar a los demás. Se preguntó si expresar una opinión así causaría que Andreas volviera a alejarse. Tal vez no la compartía, para ese punto Bryce ya estaba casi seguro de que era el tipo de persona que creía que abrirse a los demás lo hacía vulnerable cuando era todo lo contrario. Tenía un poco de miedo de volver a estar solo, sin nadie con quien hablar.

¿Por ahora, o jamás? —se inclinó apenas hacia adelante, haciendo fuerza con los codos para alzarse un poco sobre la media pared que los dividía. Estaba un poco hiperactivo por tanta interacción, le había hecho falta hablar con otra persona; hasta buscaba estar cerca de forma física para cubrir esa necesidad. —¿Y si sí prometo no molestar? ¿Te convencería? —lo dudaba, por lo que la pregunta iba más de broma que esperando un sí.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Miér 20 Sep - 19:52

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Tan concentrado se encontraba en las palabras y gestos faciales ajenos que, por primera vez, sus cristalinas orbes no se veían forzadas a escapar en pos de descifrar el misterio que el cuerpo ajeno era. Debía admitirlo, teniéndolo así de cerca no resultaba tan irritante como lo recordaba. Quizás era el descanso que había tenido de su arrolladora presencia, o quizás... aunque no lo admitiría jamás, algo de añoranza y sentimientos culposos que estaban plenamente prohibidos. Pero, como ya había dicho antes, Bryce era vida, era energía; cosas todas que Andreas sabía muy bien como absorber y utilizar a su favor. Tener a ese niño rondando significaba una pizca de la humanidad perdida hace ya mucho, y silenciosamente lo agradecía. Al menos así podían hacer algo el uno por el otro.

Frunció ligeramente el ceño al escuchar el comentario ajeno, su cabeza negaba en señal de desapruebo, aunque las comisuras de sus labios continuaban levemente alzadas, reflejando lo relajado que se encontraba. Ese muchacho no tenía remedio. Casi podía trazar su historia en la mente. Un chico de medianos recursos, lleno de ideales, cansado de represión y discriminacion por su ambigua condición; detenido por actos subversivos, insurgencia y otro sin fin de adjetivos que podrían describir a Bryce escueta, pero muy asertivamente.--- Te encanta meterte en problemas ¿cierto? --- Sabía que en parte, el muchacho tenía razón, lo había aprendido en las calles. A los superiores no les conviene el malestar general; porque al pueblo reconocer su ausencia de poder, este se incrementa automáticamente, gracias a su unión. Era fácil de comprender, pero no tanto de practicar, y menos en un lugar repleto de represión, como lo es la carcel.--- ¿Ósea que tu plan subversivo se basa en molestar a tu compañero de celda? --- Cuestionó con un dejo de gracia en su voz, imaginando un penoso intento ajeno de revelarse contra la ineptitud de gendarmería.--- No soy bueno hablando...--- Admitió finalmente, desviando la mirada de esa ilusionada sonrisa que no paraba de tentar desde el otro lado del medio muro.

Entornó levemente la mirada al notar como el castaño luchaba por inclinarse sobre el pequeño muro ¿Que pretendía? ¿Mirarlo, tocarlo? No entendía sus intenciones, pero su actitud resultaba tan infantil y refrescante que no podía darse el lujo de la hostilidad.--- jamás...--- Respondió escuetamente, carraspeando por lo bajo.--- regresar a la celda sería tan iluso como creer que dejarás de molestar... --- Concluyó utilizando la increíble fuerza de su índice derecho para picar la frente ajena, esperando hacerlo caer de vuelta a su cubiculo. Era primera vez que lo tocaba sin intenciones violentas o negativas, y se sentía bastante bien. Quizás Bryce no era tan malo como parecía.

Consigue me una toalla ¿quieres? --- Una orden disfrazada de pregunta. No sabía mucho de delicadeza, y ponerse ropa con el cuerpo húmedo no resultaba para nada tentador.--- ¿Vamos a comer?






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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Sáb 23 Sep - 16:37

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Había adivinado bien; la expresión, aunque leve, de molestia en el rostro de Andreas le indicó que no estaba para nada de acuerdo con su comentario. Que conservara aún así el ánimo por mantener la conversación le pareció a Bryce de lo más emocionante. Se inclinó un poco más, apenas, antes de que el otro lo empujara con un dedo de vuelta al piso. Bufó por lo bajo, más una queja infantil que una real. Ni él sabía cuál había sido su propósito al trepar apenas la pared que los separaba. Estaba hiperactivo, quería moverse de aquí para allá, hacer ejercicio, descargar la gran cantidad de energía que buscaba salir por todos sus poros pero no sabía cómo.

Mi plan subversivo es existir, ¿no te parece? —miró hacia abajo, no más allá de su pecho, donde las dos cicatrices de su cirugía se notaban debajo de sus pezones. El tiempo las desvanecería, eso le habían dicho, pero en esos momentos se veían y no había forma de ocultarlas, así de oscuras sobre piel tan pálida. Se llevó ambas manos a los pectorales, palpando la ausencia de aquello que tanto lo había torturado durante tanto tiempo. No estaba seguro de si Andreas comprendería a qué se refería, después de todo había nacido así y así la sociedad lo había aceptado. No había tenido que luchar por ser visto como era. Sentía, a pesar de eso, más aceptación por parte del hombre que lo observaba del otro lado de la pared baja que de muchas, casi todas, las personas que lo habían rodeado toda la vida. Alzó la mirada otra vez con una media sonrisa y dijo: —A mí no me parece que no seas bueno hablando, pero si insistes, creo que igual eres bueno escuchando. Y da la casualidad que yo sí soy bueno hablando.

Podría haber estado triste porque declarara que no iba a volver a la celda con él, pero había algo dentro suyo que decía que si retomaba la discusión más tarde podía conseguir otra respuesta aunque fuera por cansancio. Por lo pronto, acataría al pedido que Andreas acababa de lanzarle, y no porque hubiera sido una orden sino porque se sentía complaciente. Eso hacía en Bryce el buen humor. Sin ninguna pena por pasearse así como estaba por todo el baño, ya que lo habilitaba la ausencia de otros, tras un —Por supuesto que sí —echó a correr hacia los vestidores, al armario que contenía las toallas, y regresó pocos segundos después con una en mano.

El primer pensamiento que le atravesó la cabeza fue que quería envolver a Andreas con la toalla él mismo, aprovechando para darle un abrazo. Le lanzó una mirada rápida, estudiando la expresión que portaba y analizando la posibilidad de que se pusiera a gritarle o volviera a ser el mismo gruñón de siempre. Decidió aprovecharse de que sabía que mucho no iba a durarle para hacerlo de todos modos. Fue rápido. De un salto y con los brazos extendidos, sosteniendo la toalla de una punta con cada mano, lo rodeó. —Aquí tienes —casi tan rápido como había sido para hacer eso, se alejó, dejando la toalla pegada al cuerpo de su compañero y esperando que tuviera suficientes reflejos como para no dejarla caer al suelo mojado. Volvió a alzar la mirada, esta vez para ofrecerle una sonrisa que esperó  disminuyera la molestia inminente.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Sáb 23 Sep - 20:36

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Frunció levemente el ceño al escuchar las palabras ajenas. No se había detenido a pensarlo, pero Bryce en todo su esplendor, no era más que una ruptura. Y no precisamente porque él, como ser humano, lo estuviese; sino más bien como una ruptura profunda para el mundo, la sociedad y sus ideales. A ese niño de metro sesenta y pocos, no le importaba lo que la realidad pudiese haber diseñado para él al momento de gestarse en el vientre de su madre. Él luchaba, incluso había renegado a lo más básico que un ser humano puede poseer: su género. Y aún así continuaba dando saltitos y sonriendo, ignorando incluso el horroroso lugar en el que se hallaban. Quizás por eso no podía alejarse del todo. Bryce era infantil, enérgico, molesto, impertinente, pero por sobre todo... Fuerte, y lleno de vida; algo que a Andreas le hacía mucha falta. Suponía que tras quitar un par, se absorbe algo de la propia. Suspiro ligeramente ante sus pensamientos al tiempo que dirigía su mirada al sector que las manos ajenas acariciaban con añoranza. Ahora comprendía mejor... Bryce fue una niña ¿o lo continuaba siendo? No estaba seguro. Pero por alguna razón, esas cicatrices bajo sus pectorales provocaban un innato incremento en su necesidad de proteger. Era casi como una señal de daño a su cría, aunque se tratase de todo lo contrario.--- Teñía que ser...--- Coincidió tragándose un par de palabras, un par de dudas que solían escapar cada vez que se dedicaba a analizar el cuerpo ajeno.

Y por si fuera poco, Bryce se echó a correr completamente desnudo a través del baño. Sus ojos viajaron instantáneamente a ese sector que causaba tanta intriga. No, definitivamente no había nada entre sus piernas ¿aún así podía considerársele un hombre? Ya que más daba, tampoco era una niña. Su cabeza iba a estallar. Frotó sus sienes intentando apartar aquellas indescifrables dudas.--- no corras... el suelo está mojado. Te vas a caer, niño.---Advirtió, recalcando, más que nada para sí mismo, aquel apelativo masculino.

Estaba entrenado para percibir cosas inesperadas, vista periférica, sentido de alerta. Todo aquello es indispensable cuando trabajas con delincuentes, cuando tu tarea principal es asesinar gente a sangre fría, y por sobre todo, cuando esa gente tiene secuaces dispuestos a devolverte la mano. Ni siquiera dormir era seguro en aquellas oscuras épocas. No obstante, debía admitir que a pesar de haber divisado el fugaz rayo que produjo el cuerpo ajeno al correr en su dirección, saltando y ¿abrazándolo? Había logrado desestabilizar su permanente sentido de alerta. Sus ojos se abrieron en sorpresa, y no tardó en voltearse sosteniendo la toalla en sus anchos hombros. Podría haber sujetado a Bryce por una de sus delgadas muñecas, podría incluso haberlo golpeado, pero.... ¿por qué? No había razones aparentes... No había razones, punto. Y es que... Ahí yacía Bryce, con su típico descaro, con su travieso rostro adornado con una sonrisita de la misma índole; con su cuerpo totalmente desnudo, y con esa actitud que continuaba cautivando e irritando al mismo tiempo. Su ceño se arrugó por milésima vez aquella noche, gesto que se mantuvo mientras amarraba la toalla a sus caderas, cubriendo finalmente su virilidad.--- No te pases, niño... Ya te advertí acerca de tocarme.--- espetó, aunque su voz era incapaz de regresar a la dureza de siempre. Llevaba un buen sin recibir esa clase de contacto; y no mentiría, lo añoraba. Adiel y Marina le enseñaron a depender mucho del contacto físico, y digamos que la carcel no era el mejor lugar para obtenerlo. Pero ahí estaba Bryce, tentando a su suerte, rompiendo sus barreras...--- Cambia esa cara...--- Ordenó volteándose con el único fin de evadir esos nefastos súper poderes.

Se quitó la toalla y comenzó a acomodar sus bóxer.--- Vístete, te enfermarás...--- volvió a ordenar sin regresarle la mirada.--- No me respondiste ... ¿Vas a comer conmigo? --- Más que suficiente. ¿Quien era Bryce y qué le estaba haciendo?







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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Dom 24 Sep - 4:07

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Niño. No le molestaba la palabra, aunque a muchas personas de su edad sí podría haberles molestado. En ciertos aspectos él aún se sentía cómodo pensando en sí mismo como uno, aunque cualquier rastro de inocencia que le quedaba se había marchado el día que había decidido cometer el crimen que lo había llevado a la cárcel. Andreas no conocía esas circunstancias, estaba seguro, y tal vez por eso empleaba esa palabra para referirse a él. Algún día, cuando se enterara de por qué estaba allí, cambiarían las cosas; mientras tanto, podía seguir disfrutando de ello aunque sabía que no era la intención de su ex-compañero.

En ese momento, Bryce podría haber saltado en una pata. No sólo Andreas no se había molestado, ni lo había insultado, ni lo había golpeado -aunque eso último lo veía menos probable- sino que su tono que parecía pretender reafirmar autoridad había sonado tan poco convincente que al menor se le ocurrió que hasta se había alegrado de recibir el abrazo. ¿Cuánto tiempo habría pasado desde la última vez? Hacía menos de dos semanas desde que él mismo había recibido los últimos gestos de cariño físico de aquellas dos mujeres que siempre lo habían acompañado y ya se sentía como un animal encerrado, desesperado por recibir atención. No tentaría a su suerte con el otro hombre, tras un —Sí, capitán —más bromista que burlón, se dio media vuelta para ocultar la expresión de su rostro, ya que no podía cambiarla, y rodeó la pared para quedar de vuelta en su cubículo.

No hacía frío, no el suficiente como para andar preocupándose por su desnudez, sin embargo tomó su toalla y comenzó a secarse . Era una tarea que podía hacer rápido, el aire de los vestidores se encargaría de terminar el trabajo. Disfrutando de la libertad que le proporcionaba el horario, se envolvió el cabello luego de terminar y se encaminó a ellos. Desde allí, mientras se ponía el bóxer y la remera, respondió. —¿Tú quieres que te acompañe? A mí la idea de una segunda cena me suena genial —había estado cenando a las horas estipuladas; con tanto guardia dando vueltas nadie se había atrevido a acercarse a él con malas intenciones. Mientras esperaba a Andreas terminó de cambiarse.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Mar 26 Sep - 1:11

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Era casi divertido ver a Bryce actuando de ese modo, revoloteando y saltando como un pajarito que acaba de aprender a agitar sus alitas. Y no importaba, no importaba cuanta dureza le hubiese demostrado, él continuaba ahí, buscando su simpatía, buscando algo de aprobación y aprecio. Lo que resultaba irritante, pero bastante encantador. Andreas necesitaba sentirse útil en esa dirección, lo necesitaba casi como una necesidad primaria. Aunque adaptarse a vivir sin ellas ahí dentro era más común de lo que se debería. Una sonrisa infame se asomó en sus labios sin su permiso, y es que su humor se encontraba en tan bien estado que incluso la aceptación bromista de su orden le había parecido agradable. Conversar con Bryce era tan refrescante como una tarde de primavera, una de aquellas que llevaba tanto tiempo sin experimentar. Entonces... ¿Por qué renegarlo, por qué alejarlo si al menos ya parecía conocer y aceptar su lugar? ¿Si ya había decidido dejar de provocar y aprovecharse de sus buenas intenciones? Una dosis diaria de ese pequeño castaño no le haría mal. Y al parecer, no era el único que se alegraba por tan positiva interacción.

No tardó demasiado en acomodar su ropa, antes de voltearse completamente en dirección a su ex-compañero de celda, quien-para su fortuna-ya se encontraba completamente vestido, y con la toalla sujetando su largo cabello. Sin las castañas hebras delineando su rostro, Bryce lucia aún más infantil, indefenso, incluso femenino. Pero algo había ahí, quizás algo moral, algo que le prohibía volver a creerlo una chica. Aunque el sentimiento continuaba siendo ambiguo.--- No te invitaría si no...--- Respondió con aquel rodeo que no dejaba en claro cuánto deseaba ocultar aquel silencioso deseo de compañía.--- Vamos...--- Recogió su toalla y comenzó a caminar en la conocida dirección de la cocina. El menor había cenado, lo sabía, lo vio a la hora estipulada en el comedor; por ende, él también lo había hecho. No obstante, las minúsculas porciones entregadas por la administración nunca eran suficientes para un tipo como Andreas, quien gastaba muchísima energía, además de poseer un gran porte. Eso, y el escaso deseo de regresar a su celda común. Conversar un poco más con esa refrescante ráfaga de energía resultaba mucho más tentador.

Tras abrir la reja que separaba la cocina del pasillo, se apresuró a buscar en el mueble de acero que hago veces de alacena, encontrándose con algo inesperado.--- Mira, niño, parece que es tu día de suerte...--- Anunció sacando una bandeja llena de pequeños pastelillos; algo duros e insípidos, pero lo más cercano a un postre en la carcel.--- Me siento generoso, así que los compartiremos...---Bromeó con aquel sigilo de quien pisa la superficie de un lago congelado. Otra bandeja llena de arroz, y pequeños trozos de carne no demoró en utilizar la mesa acrílica del cocinero, quien parecía haber recordado su afición por los bocadillos nocturnos.

Lanzó los cubiertos a la mesa, sirvió dos vasos de jugo de dudoso sabor y se sentó en la silla que supuso, Bryce no querría ocupar.--- Siéntate...--- Espetó señalado el asiento desocupado, esperando silenciosamente que quizás aquello se convirtiese en una costumbre.






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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Miér 27 Sep - 4:04

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'No te invitaría si no' era casi tan bueno como que le dijera que quería tener su presencia alrededor sin más, y aunque en circunstancias normales hubiese presionado para obtener la respuesta exacta que deseaba, estaba de tan buen humor que no lo haría. No cuando Andreas respondía tan mala a la presión, pues no quería arriesgarse a perder el buen momento. Se daba cuenta de que era algo frágil, sobre todo considerando cómo habían salido los intentos anteriores de insistencia. Lo siguió todo el camino en silencio; un regalo que creía el otro merecía recibir por lo mucho que se había esforzado, aunque dijera que no era bueno para hablar y fingiera ser solitario, por mantener la conversación a flote.

Lo persiguió por la cocina, yendo con él hasta las alacenas y hasta poniéndose en puntitas de pie para llegar a ver dentro de ellas, aunque no había caso. En lugar de eso se apoyó contra la mesada baja y desde allí contempló a Andreas hurgar en los estantes en busca de comida. Era un tipo alto, no cabía duda, Bryce ni siquiera le llegaba al hombro -aunque por muy poco, en defensa de su genética-, y casi que era el doble de ancho que él. No tuvo mucho tiempo para contemplar la idea de comenzar a ejercitarse, lo cual era una suerte porque los otros presos jamás lo dejarían en paz en el gimnasio. Se lanzó sobre la bandeja de dulces ni bien Andreas se la mostró, acompañado de la pregunta —¿Estás seguro de que quieres dejar que yo coma azúcar? —se refería, claro, a la posibilidad de empeorar su hiperactividad constante. Luego, un poco más serio, preguntó: —¿Por qué el cocinero siempre te deja cosas aquí?

Lo mataba la curiosidad de saber si todas las personas ahí dentro salvo él se relacionaban con Andreas en base al miedo, o si esos eran sólo los miserables que buscaban aprovecharse de gente más débil, como habían querido hacer aquél día en el baño con él. No sabía si era porque de alguna forma recibía un trato especial, porque Bryce no era tonto y se daba cuenta de que así era, pero su ex-compañero de celda no le parecía un tipo al que temer. Tal vez no le temían aquellos con buenas intenciones, en ese caso debía comenzar a observar mejor para saber quiénes eran. Tomó su bandeja de comida y rompió con la punta del cuchillo el film que la envolvía, dejando los pastelillos a un lado para más tarde. Tras la nueva orden, se sentó y miró a su compañero, dando el primer bocado de su comida sin quitarle los ojos de encima. Tuvo que luchar con otras preguntas que le surgían, convenciéndose de que era mejor espaciarlas un poco para no avasallarlo.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Miér 27 Sep - 23:46

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No era sorpresa ni novedad el hecho de que las preguntas personales molestaban a Andreas. No le gustaba hablar acerca de sí mismo, y menos aún con personas que aún no ganaban esa confianza que ,consideraba, debía existir a la hora de transmitir un dato acerca de la vida propia. Cualidad y pensamiento, que evidentemente, Bryce no compartía. Lo observo por largos minutos antes de decidir si debía responder o no; minutos que utilizó para analizar una vez más ese curioso rostro. Más puntiagudo que angular, carente de vello, y sumamente delicado para pertenecer a un niño de más de dieciséis años. Entornó la mirada intentando abandonar ese trance que las pecas ajenas le producían, y regresar al tema central de la conversación.--- Puedes comer lo que se te de la gana. Total... No duermo contigo.--- Respondió a la primera pregunta haciendo hincapié en la última frase. Sabía que Bryce lo quería de vuelta en la celda, las razones no importaban, lo deseaba profundamente y se notaba, y eso era suficiente para bromear al respecto. No volvería, eso ya estaba dicho, repetirlo causaba bastante gracia. Las comisuras de sus labios ascendieron con sutileza antes de coger un tenedor y comenzar a seleccionar los trozos de carne más grandes de la bandeja. Quizás podía responder las preguntas ajenas, algunas y con mesura, no le haría daño, después de todo, precian haber iniciado una tregua bilateral, y resultaba relajante.

Echó a su boca los tres trozos de carne que yacían en su tenedor, y sin muchas intenciones de tragar antes de hablar, volvió a dirigir sus cristalinas orbes a las castañas ajenas.---... El cocinero me deja comida porque siempre tengo hambre por las noches...---Comentó con simpleza, aunque algo le decía que, como siempre, el castaño querría una respuesta más detallada.--- Es mi amigo...--- Murmuró luego de tragar y antes de beberse el jugo de un solo trago. Con eso bastaría; no era necesario profundizar en su relación, y mucho menos en la anemia que inminente si no consumía carnes rojas cada cierta cantidad de horas.--- Llevo cuatro años aquí...---continuó, notando que quizás si le gustaba un poco más conversar de lo que creía.--- Tengo un par de amigos...--- Quizás debería presentarle a su grupo a Bryce. Más que mal, no mentiría, le rompía el alma verlo comiendo solo a las horas estipuladas. Además, conocía a los infames de ese lugar, nadie-menos alguien con las características de Bryce-duraría mucho apareciendo solo en las instancias comunes. Él mismo había escuchado a sus compañeros de celda planeando en cómo convertir al niño en su protegido.

Se llevó una gran cucharada de arroz a la boca antes de volver a hablar. Cuanto amaba comer.--- Mañana los vas a conocer ...--- Informó sin intenciones de ser sutil. Tampoco quería dar explicaciones, pero conociendo a Bryce, dejarlo a su merced en el penal no tenía manera de ser seguro.--- A ver si ahí encuentras a alguien con quien desahogar tu bocaza y no me agobias tanto a mi...--- Espetó aunque debía admitir que algo en aquella frase había logrado encender una alerta en su interior. No lo admitiría jamás, ni en voz alta y mucho menos para sí mismo, pero la idea del menor dejando de buscar su atención era casi dolorosa.





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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Vie 29 Sep - 22:04

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Parecía estar provocándolo con eso de que ya no dormían juntos, y si no hubiera entendido que lo decía en tono de broma -lo cual era bastante obvio tras esa pequeña sonrisa que se había dibujando en sus labios- tal vez hasta se hubiera puesto triste. En ese momento, Bryce sentía que nada que fuera a ocurrir en lo que quedaba del día podía impactar de esa forma en su humor. Tenía más comida, estaba pasando un buen rato, y tras unos cuantos esfuerzos, al fin había logrado poner a Andreas a hablar.

Dicho sea de paso, le permitió hacerlo de corrido, sin interrupciones, mirándolo y asintiendo cada vez que decía una frase para que no sintiera que estaba haciéndolo en vano o que no lo escuchaba. Entre cada una de las cosas que decía, el menor se llevaba a la boca más arroz y carne. Le faltaban condimentos para su gusto, pero se parecía mucho a la comida de su madre. Como había tenido que trabajar casi toda su vida, jamás había aprendido a cocinar bien para su hijo, por lo que los platos que ponía frente a él en la infancia no hacían mucho más que saciar el hambre. No tenía muchas quejas, le agradecía por sólo intentarlo. —No me lo hubiera imaginado —no había ironía en la voz de Bryce cuando al fin habló —. Espero que no te ofendas, pero no pareces una persona que tiene muchos amigos. Digo, según tú —lo señaló con el tenedor de plástico —, no eres bueno hablando. Y esa es la base de las relaciones humanas. Creo.

Aunque había comenzado con la verdad, y tenía cierta curiosidad por que le contara más de esos amigos que decía tener, el castaño empleaba un tono que denotaba que estaba fastidiándolo, sobre todo por lo último. No obstante, el lugar que le dio para responder a eso fue muy poco, porque cuando escuchó que iba a conocerlos se estiró sobre la mesa, apoyándose sobre su bandeja de comida para tomarle las manos a Andreas —¿De verdad? ¿Vas a integrarme a tu grupo? Imagino que son más cool que tú, para ser amigos tuyos. Tienen que ser como yo. Cool, muy cool —no pudo evitar seguir molestándolo, pero el brillo de sus ojos, la manera en la que los había clavado sobre los azules al otro lado de la mesa, decía que estaba emocionadísimo. Quería conocer más gente, aunque tenía la sensación de que Andreas siempre sería su favorito. Era demasiado fácil de cabrear.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Sáb 30 Sep - 7:45

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Alzó las cejas al escuchar las palabras ajenas. Al parecer, la humildad y tranquilidad de Bryce se había esfumado más rápido de lo que esperó. Sus palabras eran evidentemente burlescas, o bromistas. No estaba seguro, no era bueno con esas cosas, no era bueno con las interacciones sociales, punto.  Pero aun así no podía enojarse del todo; el castaño había guardado silencio, lo escuchó, incluso fingió respeto hasta llegada la hora de emitir comentario. Inspiró profundo y liberó el aire lentamente en busca de paciencia. No quería volver a enojarse, no quería arruinar esa agradable instancia generada entre ambos. Pero digamos que resultaba demasiado sencillo desatar su ira, y ya parecía un poco más irritado que unos minutos atrás. Apretó los labios y negó sutilmente en forma de desapruebo.--- No te burles de mí, niño… Mi paciencia tiene un límite.--- anunció señalándolo con el tenedor antes de agarrar otro trozo de carne y echárselo a la boca. Realmente odiaba esa sensación de permitir que alguien tan pequeño como Bryce se aprovechara de él y su buena voluntad.--- ¿A ti como te va siendo una cotorra? --- Contraatacó el argumento ajeno. A él en lo personal, le agradaba la gente habladora, pero Bryce superaba los límites.

Lo siguiente, sin dudas, no lo vio venir. Su cuerpo se echó hacia atrás por instinto, casi pudo percibir como sus pupilas se dilataban, como todo su cuerpo se preparaba para atacar. Bryce a una distancia tan corta que intimidaba incluso con su diminuto tamaño. Era obvio que no intentaba algo malo, pero el rubio no sabía reaccionar de otro modo que no fuese a la defensiva. Su respiración se detuvo por unos segundos antes de apartar sus manos debajo de las contrarias. Tan pequeñas, tan delgadas… Tan frías. Entornó la mirada, meditando unos segundos acerca de lo que debía hacer. Estaba molesto, ya podía percibirlo, pero debía admitir que el brillo en los ojos ajenos continuaba encendiendo algo en lo más profundo de su ser ¿Estaría mal aquel inexplicable deseo de querer mantenerlo cerca? ¿De dónde venía? ¿Por qué continuaba asustándole? Solo era un niño de metro sesenta, solo era un… un niño. Cerró los ojos y utilizó su diestra para frotarlos con intensidad.--- Escúchame una cosa, niño… Sé que te parezco una broma, pero no lo soy…--- Advirtió poniéndose de pie finalmente.--- No me toques… Ya te lo advertí.--- Recordó al tiempo que echaba sus cubiertos al basurero y devolvía la bandeja medio vacía al refrigerador.

Su humor se había arruinado lo suficiente como para desear regresar a la cama.--- Agarra unos pasteles, los voy a tirar…--- Siguió su consejo y tomó un puñado de diversos pastelillos antes de alzar la bandeja. Devolvió la mirada al rostro ajeno, deseaba decirle un par de cosas, no regaños, no amenazas; quizás bromas sutiles, aun sentía ganas de ser amigo de ese niñito irritable, pero sentía que seguir dándole el favor era fomentar su rapidísima confianza.--- Regresa a tu celda…--- Ordenó antes de caminar en dirección a la salida.---- Mañana en la entrada del  comedor a las 6:30… te presentaré a mis amigos… y no se parecen a ti, en nada, precisamente por eso son cool--- Aclaró estirando su dedo hacia la frente ajena. Estaba molesto, pero quizás ya no había vuelta atrás con ese niñito mal criado.





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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Lun 2 Oct - 20:43

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Esa noche resultó más apacible de lo usual, gastar energías conversando con Bryce era una buena técnica para conciliar el sueño. Y debía admitir que por más que le desagradaba la imprudencia ajena, la compañía refrescaba su alma. Era como una pizca de vida para su ya apagado corazón. Lo que se agradecía. Normalmente, los jueves, las visitas de Adiel y de su hijo eran lo único que alentaba la vacía existencia dentro de prisión. Suponía, en el fondo siempre lo supo, quizás por eso solicitó la ubicación del pequeño en su celda, más que mal, tener a alguien a quien cuidar podría brindarle propósito a sus días. Pero claro, las cosas no funcionaron como el rubio lo imaginó, Bryce no era ni de lejos un niñito desamparado. Sí, necesitaba protección, pero de sumiso no tenía nada, y eso lo llevaba a ser un gran problema para su temple. Andreas no estaba acostumbrado a la desautorización de sus órdenes, y mucho menos a la gente que no le presentase alguna clase de temor, o respeto, en último caso.  Pero el castaño era diferente, alguien tan nuevo en la vida, y tan revolucionario, que había decidido no enfrentarla del modo en que todos lo hacían. Aquello lo hacía tan similar a Adiel, renegar de lo que te es impuesto, no temer, incluso cuando la amenaza es inminente. Por más desesperantes que ambos fueran, a juicio del rubio, merecían más que su admiración.

Nunca había sido de tener muchos amigos, o bueno, eso era lo que él percibía. De pequeño era bastante popular en la escuela, atractivo, miembro de clubes de deportes; su tendencia a guardar silencio no era demasiado importante en ese entonces, y no creía que llegase a serlo alguna vez. Al contrario de lo que Bryce pudiese pensar. Su grupo en prisión era bastante reducido, apenas cinco personas, pero era más que suficiente a su parecer. Además, dentro de la selecta población penal, esos cinco eran los únicos rescatables. Personas buenas, encerradas por injusticias, honorables… y lo más importante: No temían a la presencia de Andreas. Una vez llegado al comedor, sus ojos no tardaron demasiado en ponerse alerta, en el fondo, deseaba que el castaño acudiera; su presencia en el grupo los alegraría a todos, y a él en lo personal, le serviría para librarse de su constante y molesta presencia. Porque eso era lo que quería ¿no?

Luego de recibir sus alimentos de manos de Thomas, uno de sus amigos, se apresuró a su mesa habitual: la última en la esquina del comedor. Ahí yacían la mayoría sentados, todos, excepto los dos que se encargaban del servicio comedor. --- Hola, idiotas…--- Saludó sin miramientos, luciendo una sutil y astuta sonrisa. Así era su relación, cómoda, y mucho más sincera de la que cualquiera tenía dentro de esa prisión.--- ¿Les dije que viene el…? --- No sabía cómo mencionar a Bryce. Claro que les había comentado acerca de la molesta presencia de su ex compañero de celda, pero para nadie resultaba ajeno el hecho de que Andreas, el antisocial, aceptase compartir cuarto con alguien. Buscando disipar la atención de él, alzó la mirada hacia la puerta, buscando esa larga mata de rizos castaños.--- ¿Qué te pasa Andy… desde cuando tanto interés?--- cuestionó Archie, con su aterciopelada voz.--- ¿No será que te gusta el criajo?--- Insinuó agitando sus delgadas cejas, a lo que todos reaccionaron con sonoras carcajadas.--- ¿Con que con esas andamos? --- Devolvió el rubio, mordisqueando su duro trozo de pan. --- ¿Y no será que los follones que te están dando te afectaron el cerebro?--- Las carcajadas aumentaron ante su comentario, y finalmente Andreas pudo darse por satisfecho.
La mayoría del tiempo, Andreas no era bueno aceptando bromas, pero con ese grupo de idiotas, las cosas eran diferentes. Demasiada confianza para molestarse. Esperaba Bryce lograra adaptarse, quizás…¿Quién sabe? Sería agradable tenerlo allí.






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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Party Poison el Jue 5 Oct - 3:33

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Le había costado horrores dormir esa noche. Tras haber pasado unas horas junto a Andreas, en las que había estado más activo que las dos semanas anteriores, lo último que deseaba era descansar.  No, Bryce funcionaba al revés, esas cosas le daban energías para seguir y seguir y seguir. Por primera vez en casi dos años, se había puesto a hacer ejercicio en su celda luego de intentar dormir, aunque en realidad no lo había intentado mucho. Luego de apenas cinco minutos mirando la parte inferior de la cama de arriba, porque ahora él ocupaba la del mayor, saltó de su colchón y se puso a hacer sentadillas. Había estado pensando un poco en eso: en que quería ejercitarse, desarrollar algo de musculatura. Sabía que no estaba en su genética el ser un tipo grande, no como su ex-compañero de celda, pero también sabía que podía ser más que un debilucho, y era consciente de que en esos momentos lo era.

Estaba ansioso por el día que lo esperaba. Nunca había sido de esas personas que no se llevan bien con las situaciones sociales, todo lo contrario, casi siempre llamaba la atención en ellas y no era algo que le disgustara, pero en un lugar como prisión era diferente. Nadie se le había acercado el primer día, lo que era un indicador de que incluso los amigos de Andreas no lo habían querido cerca y no lo querrían de no ser porque ahora significaba algo para el hombre, fuera lo que fuese. No sólo eso, sino que los primero en acercarse a él en ese lugar habían sido tipos con muy malas intenciones. Esa experiencia no lo dejaba a uno con muchas ganas de andar por ahí hablando con otros internos, pero ahora tenía en quién apoyarse para hacerlo y lo cierto era que se moría de ganas.

Al final había conseguido dormirse, luego de casi dos horas de ejercicios, vueltas por la celda y de mirar la cama de arriba deseando que estuviera ocupada por aquél al que tanto disfrutaba molestar. La mañana lo había encontrado aún agotado, pero aún así salió de la cama con la primara sirena que indicaba que era la hora de levantarse. Tras ponerse la misma ropa que la noche anterior y lavarse los dientes, se ató el cabello con una liga vieja y un poco rota y echó a andar de camino al comedor. Cuando pasó la puerta lo invadieron las ansiedades. No por los ojos que a diario se posaban sobre él cuando lo hacía, sino porque, y recién entonces se daba cuenta, quería impresionar a los hombres que estaba a punto de conocer. No por ellos, para nada, sino por Andreas, y porque ganarse el favor de su grupo de alguna forma significaba que se ganaría el suyo también.

Sabía cuál era la mesa que ocupaban. Casi todos los días miraba con disimulo hacia allí sin querer acercarse a invadir aquél espacio que poco y nada le correspondía. Primero pasó por el sector donde se servía comida y recibió su plato diario, y luego atravesó fila tras fila de mesas hasta llegar a la última a la derecha. Varias veces pensó en darse la vuelta, pero estaban esperándolo y no quería hacer quedar mal al hombre que día tras día se había asegurado de mantenerlo seguro. Tú puedes, Bryce, se dijo a sí mismo, y cruzó los pocos metros que le quedaban para llegar, apoyando al fin su bandeja junto a la de Andreas, deslizándose en el lugar desocupado a su lado, y saludando con un —¿Qué onda, perras? —antes de darse cuenta que tal vez era mejor esperar a que los presentaran. Bueno, nunca había sido muy bueno con eso de mantener la boca cerrada. A modo de saludo un poco más personalizado se inclinó hacia el rubio y le dio un pequeño empujoncito con el hombro, un gesto cariñoso que podía bien pasar desapercibido a los demás.




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Re: This is hell and we can't leave

Mensaje por Nébula el Jue 5 Oct - 6:33

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En momentos como aquel, momentos en los que se encontraba reunido con sus amigos, riendo, olvidando incluso el entorno que los contenía, Andreas podía decir con certeza que la prision no era tan mala. No recordaba haber tenido amigos reales desde la escuela, y realmente significaba mucho, incluso cuando fingir desapego y dureza eran casi requisitos obligatorios de su personalidad. A ratos, la vida fuera de las rejas parecía incluso más aterradora; afuera no había nada, nada excepto Adiel, y eso, apostaría, espantaría hasta al más fuerte. En cambio, esos hombres que tenia al lado, representaban un pequeño hogar, un techo bajo el que refugiarse, por más débil que pareciera la idea, era algo que todos necesitaban. Quizás Bryce si tenía algo de razón en sus palabras, quizás conversar si los volvía más fuertes. Interrumpió una de sus carcajadas con un chasquido de labios en el momento exacto que el castaño ingresó a su mente. Casi olvidaba que la hora continuaba avanzando, y el Niño aún no aparecía. Estiró el cuello con el mayor disimulo que pudo concebir, encontrándose rápidamente con la menuda figura de su ex-compañero de celda. Su semblante lucia preocupado, ansioso, incluso más hiperactivo de lo normal ¿estaría preocupado por esa novedosa interacción? Seguramente sí, y no lo culpaba, después de tantos malos momentos en ese lugar, confiar en alguien no sería sencillo.

Estaba a punto de pedir discreción acerca de la ambigüedad de género ajena, cuando el castaño se dejó caer en picada sobre la mesa. Su entrada resultó incluso más imprudente de lo que pensó, como una emboscada silenciosa, como un disparo con silenciador. Sutil, pero finalmente letal. Frunció ligeramente el ceño ante el confianzudo saludo, y aunque se hubiese esperado lo contrario, se relajó ante la familiaridad del golpecito recibido. En ese ambiente, estar junto a Bryce era aún más refrescante que en privado, parecía casi como un chiste privado; algo contenido entre ambos, algo que el resto no conocía.— Cuidado, Niño...—Advirtió clavando la mirada en su bandeja.— Él es Bryce...— Presentó al grupo, señalando con el tenedor a cada uno. Realmente esperaba que el de rizos lo lograra, algo le hacía desear sinceramente el bienestar de ese malcriado muchacho.

Aay Bryce, hemos oído tanto de ti...— Saludó un chico de cabello rubio oscuro que yacía sentado frente a Andreas.— Soy Archie, corto el cabello, por si un día quieres... aunque me encanta el tuyo.— Comentó con una sonrisa amable y genuina el más joven del grupo. Luego vino Jude, amable, pero considerablemente más discreto que Archie, y finalmente quien estaba sentado justo al lado del recién llegado.— Yo soy Daniel, un gusto, Bryce... —Saludó sin ninguna intención de ocultar el intenso interés que esos castaños ojos le habían generado; estiró su diestra esperando que el pequeño la cogiera, para así agitarla cordialmente.— eres bienvenido aquí... me hizo gracia eso de perras.— Inquirió alzando una de sus cejas.— pero la única perra aquí es Archie...— Señaló al rubio con su tenedor, para así desatar otra ronda de carcajadas.— shh...no le hagas caso, Bryce... Me tienen envidia.— Replicó el aludido.— Pero tenemos una teoría, vamos dínoslo...¿Andy duerme desnudo?

¿Por qué, quieres ir a visitarme?...—Andreas observaba los ires y venires de esa espontánea conversación, y no podía menos que esperar que Bryce se sintiera maravillosamente. Esa gente le estaba prestando toda su atención al chico nuevo, lo que le quitaba rápidamente de encima la pesada carga de socializar y conversar con esa cotorra humana. No obstante, debía admitir que algo en su interior picaba sin cesar, algo incómodo y persistente... algo que se acentuaba cada vez que escuchaba la grave voz de Daniel alzarse entre las demás, y peor aún al notar sus ojos analizando cuidadosamente los gestos y movimientos de Bryce; sus bromas exageradamente personales. Dios santo ¿que le estaba ocurriendo?







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Re: This is hell and we can't leave

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