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Akō jiken

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Akō jiken

Mensaje por Sheena el Sáb 26 Ago - 17:21


Ako jiken 赤穂事件
CS | Trama original | 1x1

Japón, 1699. La joven Homu, de tan solo 17 años, viaja con su abuelo para trasladarse de la ciudad al campo a causa de sus problemas económicos. En medio del camino hacen parada en un restaurante para reponer fuerzas. Allí son identificados por dos hombres que les exigen el pago de las deudas del difunto padre de Homu. Al no tener manera de pagarlas, los usureros deciden quedarse con la joven en calidad de esclava como compensación.

Todo parece perdido, ya que el anciano no es capaz de desenvainar su katana para proteger a su nieta. Pero la joven se resiste a que la lleven y, en medio de la trifulca, uno de los prestamistas tira al suelo un biombo del restaurante sobre un comensal. Éste no es otro que el caballero Kanzaki, un valeroso samurai que inmediatamente sale en ayuda de Homu, paga su deuda y espanta a los malvados hombres.

Anegados por la gratitud, el anciano y la joven le visitan más tarde en su casa de la ciudad para presentar sus respetos al valiente guerrero, quien resulta ser vecino de su antiguo barrio. Al enterarse de sus problemas económicos, el samurai generosamente se ofrece a resolverlos, logrando así que ambos puedan conservar su casa.

Desgraciadamente, a los pocos días, el abuelo de Homu muere víctima de un ataque cardíaco. La joven se queda sola, huérfana y sin más familiares que puedan encargarse de ella. A Kanzaki le apena este hecho y decide retrasar la misión que se le ha encomendado para cuidarla. En ese tiempo, ambos se enamoran. Pero Homu ignora una cosa: Kanzaki es, en realidad, un rōnin. Un samurai sin amo que ha prometido vengarse de los que causaron la muerte de su señor y la caída del clan de Akō. Cuando esto ocurra, juró darse muerte junto con todos sus compañeros. ¿Será capaz de confersárselo a Homu? ¿Cómo reaccionará ella cuando se entere? ¿Será el amor que siente Kanzaki más fuerte que su honor de samurai?

Homu Takenaka
17
Huérfana
SapphireDragon
Ryō Kanzaki
37
Rōnin
Sheena

Cronología



Última edición por Sheena el Dom 29 Oct - 18:48, editado 4 veces


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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Dom 27 Ago - 17:22


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

Un delicioso aroma a comida flotaba en el aire. Olerlo mientras se acercaban al local de donde procedía solo logró que abuelo y nieta resoplasen agotados. Llevaban caminando toda la mañana y necesitaban, sin duda alguna, un breve descanso antes de proseguir con el viaje, por lo que decidieron hacer una breve parada en aquel lugar. Además… se les había abierto indudablemente el apetito, algo que quedó completamente demostrado con el rugido de sus estómagos. No era que dispusiesen de mucho dinero… Pero si les daba para comer algo en un modesto restaurante como lo era aquel.

Una hermosa jovencita, vestida con una preciosa yukata les atendió en la puerta y les guio hasta una pequeña mesa para dos, separada de las otras por diferentes biombos. Se sentaron educadamente y pidieron lo más sencillo de la carta junto a una jarra de agua.

Es un lugar muy agradable, ¿no crees, ojiisan? –dijo la muchacha con una sonrisa, admirando el lugar–. Supongo que llegaremos a nuestra nueva casa casi rozando la noche… Pero si necesitas descansar más, podemos posponer el continuar para mañana por la mañana –añadió preocupada por la salud de su abuelo. El cuerpo del mayor comenzaba a fallarle cuando eran largas distancias las que debían caminar.

No te preocupes, Homu… Seguiremos en cuanto terminemos de comer. Debemos lograr alejarnos de la ciudad cuanto antes…

Tenía razón… Debían poner cuanta más tierra entre ellos y la ciudad, mejor. La joven bajó la mirada a su regazo mientras les servían finalmente la comida. Las deudas de su padre no habían sido saldadas antes de su muerte y, la gente a las que les debía dinero, había decidido que por muy muerto que el señor Takenaka estuviera, querían su dinero de vuelta… Y sería su única hija la que lo pagase. Un pequeño suspiro escapó de sus labios justo antes de dar gracias por la comida y tomar los palillos entre sus finos dedos.

Pasaron apenas diez minutos disfrutando de ella, cuando unos ruidosos hombres entraron. Homu no los vio directamente, pero se quedó helada al escuchar sus voces. Eran ellos… Los usureros. Tragó saliva y miró con horror a su abuelo, que también parecía haber caído en la cuenta de ese detalle. Para cuando quisieron darse cuenta, dos hombres corpulentos y armados, con una sonrisa claramente perversa en la cara, estaban junto a su mesa.

¿Cuántas veces tenemos que decírselo? ¡No tenemos ese dinero! ¡Es una cantidad demasiado alta! ¡Déjennos tranquilos! –la joven no dudó en levantarse e interponerse entre su abuelo y los matones.

Ambos la miraron con odio, soltando mil maldiciones distintas, asegurándoles que les importaba bien poco eso. Tenían que pagar, de una forma o de otra… Y ya se les había ocurrido cuál podía ser esa otra. Casi sin pensárselo, uno de ellos agarró con fuerza de la muñeca a la chica, comenzando a tirar de ella.

¡Si no podéis pagarnos lo que tu padre nos debía, serás nuestra esclava! Seguro que cocinas muy bien… Y escondes mucho más de lo que parece debajo de esas insulsas ropas –comentó echándole un descarado vistazo de arriba abajo.

Homu gritó, llamando la atención de varios comensales, de mesas cercanas. Sin embargo, ninguno parecía estar dispuesto a acudir en su ayuda. Trató de zafarse de su agarre con todo lo que tenía, sin lograr nada más que una risa cruel por parte de los usureros. Viendo que no le quedaba otra, hincó los dientes en el brazo ajeno, logrando que éste la soltase finalmente. Por la fuerza que había estado haciendo para liberarse, no pudo evitar caer hacia atrás, de culo, empujando el biombo hacia el otro lado, donde un solitario hombre se encontraba almorzando.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Lun 28 Ago - 0:00


1. Alone in the world
Con Homu Takenaka
En restaurante
Hora de comer

El plan estaba en marcha. Por fin, dos años después de la muerte de su querido señor, podían comenzar sus movimientos sin levantar las sospechas del enemigo. Eso creía Oishi Kuranosuke, el que orquestaba la venganza como primer sirviente del príncipe de Akō. Kanzaki y todos los demás habían pasado dos años vagando por tierras lejanas, haciendo ver que ningún rencor oscurecía sus corazones para engañar a los agentes de Kira que les vigilaban. Pero en su interior sentían todo lo contrario, por eso era el momento de hacer pagar a ese miserable lo que había provocado.

Lo primero era asegurarse de que la farsa había surtido efecto. Por eso, Kanzaki fue enviado a espiar los movimientos del noble Kira. Su misión era recopilar toda la información posible sobre él: cuántos guardias tenía, si seguía sospechando de un ataque contra su persona, cuáles eran sus planes para el futuro. Era una tarea que ciertamente requería de una gran habilidad para pasar desapercibido. Cosa no muy difícil para quien llevaba dos años errando por los caminos como el simple rōnin que era.

Hacia los dominios de Kira se dirigía cuando la campana de un templo en la lejanía le informó de que el día estaba ya avanzado. Un poco más adelante en el camino vio un restaurante y decidió parar allí para recuperar fuerzas antes de continuar. Le recibieron con la debida cortesía y le condujeron a una mesa en la zona interior, separada del resto del salón por un biombo. Esa área estaba reservada para el pueblo llano, mientras que donde él se encontraba era una zona para samuráis y personas de rango superior.

No tardaron el servirle el refrigerio que había ordenado. Al otro lado del biombo, la charla de los campesinos y caminantes allí reunidos le llegaba como un constante murmullo amortiguado. Hasta que ésta cesó de golpe, interrumpida por unas voces autoritarias y demandantes seguidas de un agudo chillido de mujer. ¿Qué demonios estaba pasando? Bueno, no era asunto suyo. Al menos, hasta que se escuchó un golpe, seguido de un ruido sordo y, de repente, Kanzaki tenía el biombo que separaba las dos zonas del restaurante caído sobre él… y a su lado una muchacha con expresión de terror en la mirada.

Con mucha calma, Kanzaki dirigió su mirada a los hombres que se habían precipitado tras la mujer, solo para encontrarse con él en su lugar. Se puso en pie, despacio, sin apartar los ojos de aquellos que presumiblemente eran los causantes del tumulto, con la espada en la mano. Se la ciñó al cinto, sin desenvainarla por el momento, con movimientos pausados.

- ¿Qué está pasando aquí? – preguntó con toda tranquilidad, pero con un tono helado en la voz, suficiente para intimidar a quien se estuviera dirigiendo - ¿Sabéis acaso lo que acabáis de hacer?



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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Lun 28 Ago - 14:56


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

Homu no sabía cómo iban a lograr pagar aquello. Estaba claro que aquellos matones no tenían intención alguna de entrar en razón y marcharse de allí por las buenas. ¿De verdad tenían que ser tan crueles? Sintió el ligero dolor que la caída había provocado, también el golpe en la espalda contra el biombo que ahora estaba medio caído sobre el comensal que se encontraba al otro lado de éste. Tragó saliva. Teniendo en cuenta la suerte que parecía acompañarles, probablemente quisiera rendir cuentas también con ella por haberle tirado el biombo encima…

Lo que no se esperó para nada fue que, tras apartar las láminas de madera pintada hacia un lado con cuidados, fue que el samurái, ahora en pie, se dirigiese directamente a los usureros. Parpadeó algo perpleja y tragó saliva. Dudó en si alzar la vista y mirarle… Pero finalmente no pudo evitar hacerlo cuando escuchó su voz aunque calmada, claramente cortante y helada… como si contuviese un enfado de forma cuidadosa.

Era un samurái de ojos azules oscuro. Su media melena estaba recogida a un lado en una coleta y su semblante permanecía impasible, con un gesto inmutable mientras colocaba su espada envainada en el cinto. Por su porte y comportamiento, Homu estaba casi segura de que aquel era un habilidoso espadachín… Al que no se debía enfadar si no se quería tener problemas.

Y-Yo… –trató de hablar, pero parecía que las palabras no salían de sus labios. Quería pedirle disculpas y rogarle que no se preocupase. A fin de cuentas, el tema del pago no era cosa suya. Sin embargo, ya no solo porque no fuese capaz de hablar, sino porque los matones se apresuraron a contestarle de malas maneras.

¡A ti no te incumbe en absoluto! Vuelve a lo que estabas haciendo y no la tomaremos contigo –se atrevió a decir uno de ellos, incluso después de esa mirada intimidante que les había dedicado. A ella desde luego le había helado la sangre con ella.

Sin saber muy bien qué hacer, retrocedió ligeramente, pues se encontraba demasiado cerca de aquellos tres hombres entre los que la tensión de un enfrentamiento comenzaba a sentirse en el ambiente.

¡Exacto! Vuelve a lo que estuvieras haciendo, rounin. Solo queremos saldar una cuenta pendiente. La chica será el pago –continuó entonces el otro, echando mano a la espada que él también llevaba al cinto.

Se escuchó una expresión ahogada del resto de comensales, que curiosos pero temerosos, se habían asomado a ver de qué iba todo aquel barullo. La joven que les había atendido a la entrada se apresuró a acercarse. Parecía apurada, igual que preocupada en lo que pedía con educación a los dos matones que se marchasen del local, que estaban molestando a todos los clientes. Por supuesto, la mandaron callar con un grito, asustándola.

Sintió entonces la mirada de ellos sobre sí antes de que empezasen a caminar hacia ella, pasando junto al samurái dándole un empujón cada uno con una sonrisa maliciosa. Se apresuró a colocarse nuevamente por delante de su abuelo. Le protegería de alguna forma si intentaban golpearle… o hacerle cualquier cosa.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Mar 29 Ago - 13:58


1. Alone in the world
Con Homu Takenaka
En restaurante
Hora de comer

Kanzaki respiró hondo, sin dar un ápice de importancia a las amenazas de los dos malvados. Estaba sopesando internamente la situación. Podía despacharlos con facilidad, desde luego, pero no quería hacer un desastre dentro del restaurante. Había inocentes de por medio que podrían verse afectados. Además, las súplicas de la asustada camarera no hacían sino confirmar que no podía permitirse un destrozo más en el local. Probablemente, era todo lo que tenía y su único medio de subsistencia. Por eso, retiró la mano de la empuñadura de la espada. Volvió a hablar con calma, pero manteniendo su tono de advertencia:

- Me incumbe desde el momento en que me habéis interrumpido – declaró, como si esa simple explicación no fuera necesaria ya que hasta un niño podría entenderlo, cuanto menos aquellos sujetos – No sé quiénes sois ni me importa, solo sé que estáis perturbando la paz de este lugar. Será mejor que os marchéis de inmediato. Y dejad a esta joven en paz, de paso. Ha dicho que no tiene con qué pagaros.

Sus palabras no dejaban lugar a dudas: no era una petición, sino una orden. Un silencio absoluto reinaba en el restaurante. El anciano y la chica le miraban asustados, lo mismo que la camarera. El tiempo parecía haberse ralentizado… Hasta que las risas burlonas de los prestamistas rompieron ese silencio.

“Parece que tendremos que ocuparnos primero de ti” dijo uno de ellos, al tiempo que sacaba una daga oculta entre sus ropas. El segundo, con gesto amenazador, imitó a su compañero. Sin embargo, no tuvieron tiempo de hacer uso de las armas. Kanzaki, previendo sus intenciones desde hacía rato, se había anticipado a sus movimientos. Derribó al primero de una fuerte patada en el estómago, evadiendo la puñalada que pretendía asestarle; una vez en el suelo colocó la rodilla sobre su muñeca obligándole a soltar el arma, que colocó en su cuello para impedir que volviera a atacar. El otro hombre aprovechó para tratar de asestarle una cuchillada en la espalda, pero él ya había soltado la espada del cinto, girándose rápidamente para detener el arma con la funda de la misma. Sorprendido, el asaltante retrocedió.

- Quieto. O mato a tu amigo – dijo el rōnin para impedir un segundo ataque.

Funcionó. El tipo se quedó inmóvil, parándose por primera vez a evaluar la situación.

- Lo repetiré de nuevo: marchaos. Os dejaré ir sin sufrir daño alguno; yo mismo me haré cargo de la deuda de la señorita. Pero – y en este momento, dirigió una fría mirada al hombre al que amenazaba con la daga en el cuello – si os negáis, tendréis que compensarme por haberme molestado. Y creedme, no os conviene.

Nuevamente, en el restaurante se podría haber escuchado caer un alfiler. Tras él, la muchacha y el anciano contenían la respiración, esperando la respuesta de sus enemigos.



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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Jue 31 Ago - 11:41


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

Estaba esforzándose por evitar que las piernas le fallasen, aunque cada vez lo veía más complicado. Se sintió culpable por el grito que la camarera había recibido, también por todo lo que estaba sucediendo, pues a fin de cuentas, había sido causado por su presencia allí. Deberían haber continuado el camino. Ya habrían comido cuando hubiesen llegado a su nuevo hogar…

Homu abrió los ojos casi de forma desmesurada por segunda vez en esos últimos minutos, posándolos en el rounin que por unos segundos, había tomado la empuñadura de su arma entre sus dedos, con las claras intenciones de utilizarla. Sin embargo, ya no lo hacía. Ahora sus manos permanecían a sendos lados de su cuerpo sin más mientras hacía esa declaración en voz alta, tratando de proteger a su abuelo y a ella.

Entonces los dos usureros, a medio camino ya de tomarla para llevársela, se dieron la vuelta con diversión aunque molestos. Aquello no iba a acabar bien, estaba claro… Prácticamente todos lo sabían y estaban conteniendo la respiración como la propia Homu, a la espera del siguiente movimiento.

Todo sucedió muy deprisa. Para cuando se quiso dar cuenta, uno de los maleantes estaba tirado en el suelo, inmovilizado por el joven de guerrero con una de sus rodillas y el cuchillo que había sacado para atacarle, sobre su garganta. Unos segundos después, su compañero también estaba inmovilizado tras que hubiese parado con la funda de su espada el cuchillo de éste. La voz no le tembló, no había duda alguna en ella cuando pronunció aquella amenazada de muerte. Los segundos silenciosos transcurrieron. Ninguno de los presentes en el restaurante era capaz de moverse o de continuar con lo que estaba haciendo antes de todo aquello.

Fue entonces cuando de sus nuevas palabras, aseguró que él mismo se encargaría de la deuda. ¿Qué? No. No podía permitirlo… ¿Pero qué otra opción tenían? Si no les pagaban, les perseguirían hasta que la tomasen a ella como esclava y su abuelo quedase solo, casi sin poder cuidarse a sí mismo. Moriría… Se tragó el orgullo al no decir nada, bajando momentáneamente la mirada al suelo. Ya le debían mucho por haberles hecho frente a ambos… Y ahora iban a dejar que les pagase la deuda, si es que ellos aceptaban. Su menudo cuerpo estaba completamente en tensión, a la espera de una contestación por parte de los contrarios.

¿De verdad te ofreces a pagar la deuda del padre de la chiquilla? No es una pequeña suma de dinero. ¿Cómo sabemos que nos lo puedes pagar todo? –preguntó el que aún estaba en pie, con la mandíbula ligeramente tensada, lanzando una mirada asesina a su contrincante antes de desviarla a su compañero. Justo después, expresó en voz alta la cifra que les tenía que ser devuelta. Varias exclamaciones ahogadas se escucharon. No era poca cosa, no… Y se veía a la legua por lo poco que llevaban y sus ropas, que carecían de ese dinero.

Homu se sentía tan avergonzada de encontrarse en una situación como aquella y además, probablemente, el samurái no pudiera hacerle frente tampoco. Además, ¿quién, en una era como la que vivían, podría permitirse pagar semejante deuda sin problema alguno? No tenía esperanza alguna.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Vie 1 Sep - 23:59


1. Alone in the world
Con Homu Takenaka
En restaurante
Hora de comer

- He dicho – habló nuevamente, un poco más alto, para cortar en seco las protestas del hombre, que aseguraba no sería capaz de hacer frente al pago y ponía en duda que dispusiera del dinero – que me haré cargo. No tenéis por qué dudar de mi palabra – y para enfatizar lo dicho, presionó un poco más la daga contra el cuello del hombre tendido en el suelo, lo justo para que decidieran dejarse de tonterías y aceptar lo que se les proponía de una vez por todas.

Funcionó. Kanzaki ni pestañeó al conocer la cantidad que se les debía. Simplemente se puso en pie, liberando al hombre de su presa, aunque desde luego se quedó con el cuchillo. Éste se apresuró a acudir al lado de su socio, frotándose el cuello con cara  de pocos amigos tras la humillación sufrida. Sin hacer el más mínimo caso de sus miradas asesinas, el rōnin sacó la bolsa donde guardaba el dinero, de la cual extrajo las piezas de metal correspondientes a la suma indicada y se las tendió a los hombres sin mediar palabra. Éstos, todavía incrédulos, se miraron el uno al otro sin saber muy bien qué hacer o decir. Cansado ya de toda esa escena, Kanzaki volvió a atar y guardar la bolsa del dinero antes de acortar la distancia que le separaba de ellos en dos pasos y enfrentarlos por última vez.

- Ahora, largo de aquí. No volváis a cruzaros en el camino de esta gente o perderéis algo bastante más valioso que vuestro orgullo. ¡Marchaos! – y sin más, les propinó un empujón en dirección a la puerta. Los dos malhechores no necesitaron que se lo repitiera más veces, aunque salieron del local murmurando algo sobre tomarse la revancha. A Kanzaki no le importó lo más mínimo.

Al fin, el revuelo había acabado y parecía que la paz volvía a reinar en el pequeño restaurante. Los comensales dejaron de centrar su atención en ellos para volver a sus platos de comida a medio terminar y sus charlas despreocupadas, mientras que la camarera colocaba el biombo en su sitio, limpiaba el desastre ocasionado y pedía repetidas disculpas a sus clientes. Después fue su turno, agradeciéndole profusamente que hubiera evitado un destrozo en su local que la hubiera conducido a la ruina. Kanzaki declinó con modestia sus amables palabras, ya que no era el autor de ninguna heroicidad.

Pero al parecer, la muchacha a la que había defendido y su familiar no pensaban lo mismo. Ellos fueron los siguientes en mostrar su gratitud, haciendo repetidas reverencias frente a él. En especial la chica, pues era la que había estado a punto de correr un terrible destino.

- Por favor, no es necesario – alzó una mano, tratando de detener aquel despliegue de formalidad – Solo hice lo que debía. La libertad no es algo que se pueda comprar ni vender. No se puede traficar con las vidas de la gente honrada – pues era conocido por todos que ese era un destino solo reservado para los prisioneros de guerra; cualquier otro tipo de esclavitud no estaba permitido – Espero que ahora sean capaces de continuar su camino en paz.



Última edición por Sheena el Sáb 16 Sep - 19:00, editado 1 vez


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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Lun 4 Sep - 22:56


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

Los grandes ojos castaños de la joven se abrieron de par en par cuando el samurái retiró el cuchillo del cuello de aquel hombre para sacar una bolsita llena de dinero. Parpadeó varias veces sin creerse lo que estaba viendo… Sacó la cantidad que les habían estado pidiendo desde hacía bastantes días sin inmutarse. Una cantidad que ella no habría logrado conseguir ni trabajando durante varias semanas durante más de 12 horas. Se sintió verdaderamente avergonzada de no ser capaz de lidiar con sus propios problemas, de no poder solucionarlos por sí misma… Ojalá su padre no hubiera perdido todo ese dinero.

Mientras pensaba en todo aquello, con la mirada perdida en sus temblorosas manos, el guerrero se deshizo de los dos maleantes finalmente, que a pesar de haber obtenido finalmente su pago, no estaban para nada contentos. El local poco a poco iba recuperando el ambiento de cuando entraron, mientras oía sin llegar a escuchar a la camarera agradeciéndole el haber evitado una catástrofe dentro del local. Homu apretó los labios hasta que se convirtieron en una fina línea, mientras cerraba los puños entorno a la tela de sus ropas. Las palabras no iban a hacer justicia a ese sentimiento de gratitud que sentía y además… no tenía ni idea de cómo narices su abuelo y ella iban a pagarle. Se mordisqueó nerviosamente el labio antes de que el guerrero se quedase finalmente solo. Juntos, abuelo y nieta se acercaron a él y se inclinaron varias veces.

Las palabras de agradecimiento brotaban de sus labios, casi pisándose las unas a las otras, tartamudeando. Su abuelo también las profesaba, pero con algo más de dificultad y un claro temblor en todo su cuerpo.

Fue entonces cuando él volvió a hablar y Homu se irguió un poco alzando momentáneamente la mirada al rostro del extraño, pero volviéndola a bajar. No tenía derecho mirar a un hombre tan bueno a la cara.

¿Cómo podemos compensarle? Desearíamos poder hacerlo de alguna forma. Esa cantidad de dinero era bastante alta y… —volvió a morderse el labio inferior insegura.

No tuvo oportunidad de seguir hablando. El samurái había alzado una mano en un pequeño gesto, mientras negaba con la cabeza. Les dedicó aquellas palabras tan amables y preocupadas por su bienestar. Se sonrojó ligeramente y bajó la mirada, terminando por aceptar aquello. Pero aún así…

Si-Siempre estaremos en deuda con voz, señor… —musitó haciendo una nueva reverencia—. Y siento muchísimo que por nuestra culpa su comida se haya visto interrumpida… —añadió esbozando una sonrisa vergonzosa y culpable al pensar en ello.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Mar 5 Sep - 23:36


1. Alone in the world
Con Homu Takenaka
En restaurante
Hora de comer

No le extrañaban nada los reparos de la joven. Porque ¿quién, en ese mundo despiadado, velaba por alguien más que no fuera uno mismo? Pero, aunque él fuera un simple rōnin, no soportaba las injusticias. Por una injusticia, su amo se había visto forzado a quitarse la vida y él se había quedado sin señor. Por una injusticia, su vida tal como la conocía había desaparecido y ahora no era más que un vagabundo (al menos, a ojos del mundo). Era consciente de que nadie se lo había pedido, de que no estaba incluido dentro de su misión, pero no podía quedarse sentado sin hacer nada cuando una chica que apenas había empezado a vivir enfrentaba un destino terrible y, por encima de todo, injusto. Podría ser un rōnin, pero su honor de samurái seguía intacto.

- No me deben nada – aseguró, pues no los había ayudado buscando una recompensa. Tampoco que el dinero le sirviera de mucho, y había quedado claro que no le faltaba – No lo he hecho para que la deuda cambie de manos. Olvídenlo. Tan solo tengan cuidado – con eso se sentía más que satisfecho.

Sin embargo, la muchacha parecía reacia a aceptarlo sin más. Buscaba sin cesar una manera de agradecer su intervención y Kanzaki se dio cuenta de que debía sentirse mal consigo misma. No era esa su intención, en ningún caso, por lo que trató de hacérselo ver.

- No se preocupe, señorita… ¿querría decirme su nombre? – y por ver primera, una brevísima pero cálida sonrisa asomó a los labios del hombre, con intención de tranquilizarla – Apenas acababa de sentarme cuando llegaron. Dígame, usted y el anciano ¿adónde se dirigen? Parecen gente honrada ¿cómo acabaron metidos en problemas con maleantes de esa calaña, si me permite la indiscreción de preguntar?

Antes de darle tiempo a la joven para que pudiera responder, se percató de que no era el mejor lugar para mantener esa charla. Seguían de pie en medio del restaurante y, aunque la mayoría de los clientes habían vuelto a sus platos de comida, notó que algunos escuchaban disimuladamente por el simple hecho de curiosear. Por eso, le propuso algo a la chica:

- Aguarde ¿le parece bien si pedimos la comida para llevar y continuamos esta conversación en el camino?

Lo dijo en el tono más informal posible. Pero, en el fondo, tenía sus reservas sobre los bandidos. Temía que, al caer la noche, volvieran a extorsionar a los pobres viajeros, aunque ya tuvieran su dinero. Y no se había desprendido de él para eso. Por lo cual, decidió que los acompañaría durante un trecho del camino para asegurarse de que se mantuvieran a salvo. Si los malhechores les veían con él, seguramente se les quitarían las ganas de intentar nada más.



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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Jue 7 Sep - 19:17


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

Por mucho que aquel joven hombre de expresión tranquila y profundos ojos azules le dijese aquello, Homu iba a ser incapaz de olvidarlo. ¿Cómo se podía olvidar a un extraño que sin duda alguna, había salvado su vida y la de su abuelo al lograr que pudiera permanecer junto a él? El aire escapó de entre sus labios cuando profirió un pequeño suspiro, mientras se colocaba un mechón tras la oreja.

Deuda o no… Le estaremos eternamente agradecidos, de verdad —le aseguró inclinándose nuevamente en otra reverencia. Había perdido la cuenta de todas las que había hecho ya, pero no podía evitarlo… Ni sus palabras ni sus inclinaciones eran suficiente para expresarle todo aquello.

Antes de continuar hablando, el anciano que a su lado se encontraba y que a duras penas lograba mantenerse en pie después de todo lo acontecido, comenzó a toser. Homu se giró hacia el de inmediato, con gesto preocupado, tomándole de la mano y ayudando a que se sentase nuevamente junto a la mesa. Le acercó el vaso con algo de agua y le ayudó a beber, pues las ya arrugadas manos temblaban aún, sin poder sostenerlo. Continúa comiendo y descansa, abuelo, le dijo con voz dulce, dejando un beso en su mejilla, antes de acudir nuevamente frente al samurái.

Discúlpeme… —dijo mordiéndose el labio, aunque echando un último vistazo a su familiar. Cuando volvió el rostro hacia él, sus miradas se encontraron—. Y-Yo… Mi nombre es Homu Takenaka. Un placer —se presentó contestando a su pregunta, realizando otra educada reverencia y apreciando esa breve sonrisa curvarse en las comisuras de sus labios. Algo le dijo que no era muy común que el desconocido sonriese, así que se sintió afortunada.

El miedo por la situación a la que se había enfrentado unos minutos atrás, había remitido. Sin embargo, unos ligeros nervios afloraron en su pecho ante su pregunta. Sabía que sencillamente se estaba preocupando por ellos, siendo educado… Y deseaba contestarle aunque eso implicase dejar a la luz la vergüenza que las apuestas de su padre habían traído a su familia. Se tomó unos segundos y abrió los labios para contestar mas no llegó a hacerlo. Sorprendida por su propuesta, parpadeó sorprendida e inmediatamente comprendió las razones. Miró disimuladamente a su alrededor… La gente de mesas cercanas aún parecía estar atenta a su conversación. ¿De verdad no se podían meter en sus propios asuntos?

Así pues, aceptó. Ambos le pidieron a la hermosa camarera que les preparase lo servido para llevar. Lo que ellos habían pedido no era que fuese mucho, así que no habría gran problema para transportarlo. Mientras esperaban, Homu comenzó a tomar todas las pertenencias empaquetadas que habían traído consigo ayudando seguidamente a su abuelo a levantarse.

Pocos minutos después, tras haber pagado, se encontraban en la calle, lejos del ruido del restaurante y de los cotillas. Echaron a andar por ella, alejándose poco a poco del restaurante. Ya a cierta distancia, la joven comenzó a hablar.

Nos estamos trasladando a las afueras de la ciudad, al campo. Allí la vida es más humilde y podré trabajar para obtener lo suficiente para salir adelante —hizo una breve pausa. Aquella no era realmente toda la razón por la que se habían marchado—. También creímos que alejándonos de los usureros se olvidarían de nosotros, que no nos buscarían tras haber desaparecido. Pero está claro que nos equivocamos. Sí… Les debíamos esa suma de dinero que usted ha pagado tan generosamente. Era una deuda acumulada que mi padre me había dejado al fallecer —hizo una mueca, mientras sus ojos avellana permanecían fijados en el camino, tristes—. Se gastó el poco dinero que teníamos apostando… Y poco a poco fue perdiendo incluso el que no teníamos ya. Se obsesionó. Ni siquiera trató de buscar formas para ganar un poco más, para pagar lo que debía —conforme iba hablando, su voz se iba apagando, hasta el punto en que enmudeció.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Mar 12 Sep - 0:45


1. Alone in the world
Con Homu Takenaka
En el camino
Hora de comer

Ni bien la camarera hubo empaquetado los alimentos para que pudieran llevárselos consigo, Kanzaki pagó por ellos y salieron del restaurante, libres por fin de las miradas curiosas. El ambiente era húmedo y más a esa hora de la tarde, por lo que sugirió avanzar hasta alguna zona con sombra y una vez allí comer tranquilamente. Dudaba que el anciano pudiera andar durante mucho tiempo, pues ese clima hacía que cualquier caminante se cansara el doble de rápido de lo habitual.

Se pusieron en marcha mientras la chica, que se presentó con el nombre de Homu, le relataba su historia. Era más o menos lo que había imaginado. Había visto más veces de las que le gustaría los cuerpos sin vida de las personas que no pudieron hacer frente a sus deudas y acabaron pagándolas con ella. El intento de la muchacha de trasladarse al campo, donde era más difícil que les localizaran, no era malo, pero en todo caso hubiera sido inútil. Los prestamistas perseguían a sus deudores hasta el infierno si hacía falta con tal de recuperar su dinero, cuanto menos si se trataba de una elevada cantidad con altos intereses. Kanzaki los detestaba porque eran personas sin honor que se aprovechaban de los demás, normalmente gente desesperada que acudían a ellos porque no les quedaba otro remedio. En tanto que estaban en su derecho de reclamar su dinero, lo correcto era acudir a los tribunales si no se les pagaba, nunca ceder al asesinato y acosar a los familiares que no tenían nada que ver. Eso era deplorable y por ello se alegraba de haber dado su merecido a aquellos dos.

Pero bastante habían pasado ya ese pobre hombre y su nieta, por lo que no les dijo nada de esto. En su lugar, escuchó con atención antes de dirigirle a la muchacha las mejores palabras de ánimo que pudo encontrar:

- Comprendo. Cierto es que algunas personas no son conscientes de sus propios límites. La avaricia es un mal tan severo como cualquier enfermedad del cuerpo. Y no es fácil curarse de ella, por desgracia. Vuestro padre no sería el primer ni el último hombre que sucumbe a sus efectos, Homu-san.

No quiso decir más, pues no había conocido al señor Takenaka y no quería hablar irrespetuosamente de un muerto. Continuó el camino en silencio hasta que llegaron a un recodo del sendero; los campos de arroz ya se vislumbraban a lo lejos. ¿Sería ese el destino de la reducida familia?

- No obstante, tengo que decir que es muy encomiable que decidiera pensar en una solución por sí sola – elogió - ¿Es allí donde se dirigen? – señaló hacia la zona rural - ¿Tienen ya un lugar donde quedarse?

No se paró a pensar que tal vez era de mala educación hacer tantas preguntas. Lejos de formularlas por curiosidad, solo quería asegurarse de que esa gente, en especial la joven, estaban a salvo tras librarse por fin de sus perseguidores.



Última edición por Sheena el Sáb 16 Sep - 18:33, editado 1 vez


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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 16 Sep - 12:40


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

Homu era completamente consciente de que muchas otras personas habían pasado por lo que ellos. El haber adquirido una deuda por parte de un familiar cuando éste había caído en la obsesión del juego de forma irremediable, por desgracia, era algo muy común en esos tiempos. Muchos empezaban simplemente creyendo que la suerte del principiante les ayudaría para poder incrementar la escasa fortuna de la familia y así poder mejorar la calidad de vida de su esposa e hijos. Otros, sin embargo, lo hacían por despecho… buscaban el consuelo del juego y el riesgo para poder superar una pérdida o un mal momento.

Su padre, por desgracia, había sido de los segundos. Desde que su madre murió y con el paso de los años, se fue encerrando en sí mismo. Aquellos buenos momentos entre padre e hija comenzaron a faltar… Solía irse a trabajar temprano y volver tarde, después salía a beber algo. Homu terminó al cargo de su abuelo mientras el cabeza de familia desaparecía durante todo el día –aunque más que ser cuidada, era ella la que estaba pendiente de su abuelo–. Cuando ya fue tarde, descubrieron que había perdido el trabajo muchos meses antes de su muerte y que la deuda era casi inviable de pagar para ellos.

Tragó saliva. El guerrero no podía estar más en lo cierto. La avaricia era una maldita enfermedad… Que llevaba a la desgracia no solo a quien la padecía, sino también a todos sus seres queridos.

Lo sé… Y no toda la gente que se encontrase en nuestra misma situación tendrán la fortuna de encontrarse con alguien que desee ayudarles de forma desinteresada –respondió en un susurro varios segundos después de que él terminase de hablar, esbozando una pequeña sonrisa antes de alzar la vista a su acompañante y salvador.

Se sonrojó notable e inevitablemente cuando fue elogiada. No creía que fuese para tanto… Sobre todo teniendo en cuenta que había sido una idea desesperada y que implicaba dejar parte de lo que tenían y no podían transportar, atrás. Además, de que en un principio ni siquiera había surtido efecto, pues los usureros les habían encontrado a medio camino.

Sí, allí es donde pretendemos ir… Había contemplado la idea de regresar a casa mientras esperábamos a la comida para llevarla. Sin embargo… Por muy pagada que esté nuestra deuda, aún tengo miedo de que regresen por nosotros. No se fueron demasiado contentos aquellos hombres –comentó el hecho haciendo una pequeña mueca–. Nos quedaremos un par de días con un antiguo conocido de mi abuelo mientras encontramos algún pequeño sitio donde poder quedarnos sin molestar a nadie. Después trataré de encontrar algún trabajo –volvió la mirada a su abuelo, que caminaba lentamente junto a ellos, sujetado a su brazo. Empezar a trabajar significaría dejarle solo muchas horas… Aquello no le gustaba un pelo, pero no le quedaba otro remedio.

Perdida en sus pensamientos, se percató repentinamente entonces de una cosa. Le había agradecido numerosas veces su ayuda… Pero aun no sabía el nombre de su salvador.

Pe-Perdone… ¿Podría saber el nombre de quien nos ha ayudado tanto? –mientras formulaba la pregunta con clara timidez y nerviosismo, volvió a sonrojarse.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Sáb 16 Sep - 19:08


1. Alone in the world
Con Homu Takenaka
En el camino
Hora de comer

Kanzaki se quedó mirando a la muchacha unos segundos sin decir nada. ¿De verdad le veía como alguien tan altruista? Vale que había sido un gesto desinteresado pero no tenía que concederle tanto crédito. Total, no le quedaba mucho tiempo en ese mundo. Prefería emplear el dinero que tenía en algo útil, si no para él, para los demás. Se trataba de los ahorros que le quedaban por sus años de servicio a la casa de Ako, que Oishi Kuranosuke había repartido tras la disolución oficial del clan. No durarían una larga temporada, pero eran más que suficientes para el tiempo que le restaba entre los vivos.

Aunque ella no tenía por qué saber nada de eso. Parecía haberle tomado por un samurái y él prefirió no desmentirlo. Era mucho más conveniente y le ayudaba a mantener un perfil bajo en caso de que apareciera alguien preguntando por él. Apartando la vista de la joven, buscó un lugar apartado del sendero pero no demasiado lejos para que pudieran sentarse a comer tranquilamente. No mucho más allá encontró unas rocas al amparo de un pequeño arroyo, donde los tres se acomodaron a dar cuenta de los manjares que llevaban consigo. El hombre tomó un onigiri antes de responder, algo pensativo:

- Tal vez no solo haya intervenido la suerte. Tal vez los dioses hayan decidido que era nuestro destino encontrarnos hoy – hablaba de ambos, pero se dirigió especialmente a Homu. Su sonrisa, que hasta entonces era la primera vez que la veía, le suavizaba las facciones de una forma increíble. Era como si todas sus preocupaciones hubieran desaparecido por un momento. Como si de pronto se convirtiera en la chica alegre de diecisiete años que debía ser, en vez de una mujer responsable del destino de su familia y que se había convertido en adulta demasiado rápido. Junto a ese bonito gesto, sus mejillas ligeramente coloreadas de un ligero tono rosado le otorgaban, en conjunto, un aspecto encantador. Kanzaki se sorprendió pensando en lo diferente que parecía y en que debería mostrar ese rostro sonriente más a menudo.

No obstante, rápidamente apartó de su mente estos pensamientos inapropiados. Podría admirar la belleza cuando la veía, ya fuera en la naturaleza, en una pintura o en una mujer, pero nada más. No podía permitirse el lujo de perder de vista su misión principal. Por eso, resolvió que le indicaría a la familia el camino hasta el pueblo y regresaría lo más rápido posible, para evitar más distracciones.

- Comprendo. La vida en el campo es dura – advirtió – pero con lo mucho que se esfuerza seguro que podrá salir adelante – al menos eso esperaba, de todo corazón. Y no fue hasta que ella formuló la pregunta, que no se dio cuenta de que, efectivamente, no se había presentado. Ya que su tarea era permanecer de incógnito, simplemente indicó – Yo… solo soy un hombre solitario que decidió parar a descansar en el mismo restaurante que ustedes – dijo, enigmático, con una pequeña sonrisa - Ha sido un placer conocerles – terminado su frugal almuerzo, se puso en pie para hacer una pequeña reverencia – Lo lamento, pero aquí es donde debemos separarnos. He de continuar hacia Higashiyama – en ese barrio de Kioto pensaba establecerse, pues estaba dentro de los dominios del malvado Kira, al que debía vigilar.



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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Jue 21 Sep - 13:22


1. Alone in the world
Con RYŌ KANZAKI
En restaurante
Hora de comer

La sola mención de que la fortuna no había sido lo único que había intervenido le hizo sonreír. Pudiera ser que tuviese razón. Era demasiada coincidencia como para ser así, ¿no? El destino sonaba mucho más verídico para ella (aunque para muchos otros resultase ser una tontería).

Tiene razón, tal vez el destino haya sido el responsable —coincidió en voz alta, sin perder esa pequeña sonrisa que hacía mucho que no esbozaba de forma natural.

Ojalá el destino les deparase a ella y a su anciano abuelo más momentos buenos y felices, con menos dificultades. Ojalá pudiese hacer algo para cambiarlo si de verdad lo único a los que se dirigían era a más penurias y pobreza.

Había estado perdida en sus pensamientos, sentada sobre una piedra mientras continuaban con su comida, tras decir aquello, razón por la cual, cuando finalmente se percató de la mirada del samurái y sus ojos se encontraron, fue por un efímero momento, pues él ya la estaba apartando, desviándola a un punto cualquiera por delante de su camino. Así hizo ella también, aunque se preocupó por el bienestar de su abuelo, que comía lentamente junto a ellos y en completo silencio.

La pequeña sonrisa que había estado curvando la comisura de los labios se transformó en una pequeña pero significativa mueca. Era consciente de aquello, de que la vida rural podía resultar ser bastante dura. Pero, ¿acaso les quedaba otra opción? Además, tampoco es que la vida de la ciudad les hubiera sido precisamente fácil. Seguramente de haber vivido años antes lejos de ella, el vicio pecaminoso que su padre adquirió meses antes de su fallecimiento no habría existido y no se encontrarían en esa situación. Le dedicó un sencillo asentimiento con la cabeza. No sabía qué decirle con exactitud… Tampoco tenía muy claro qué tipo de trabajo le ofrecerían y podría llevar a cabo de forma satisfactoria, pero si algo sabía era que tenía facilidad para aprender… Así que si necesitaba conocer algo nuevo, lo lograría sin problema alguno.

La respuesta a su tímida pregunta fue todo menos lo que ella esperaba. A pesar de haberles salvado y de ella haberse presentado, no parecía que el hombre sintiese la confianza para darse a conocer frente a ellos. Era un guerrero, estaba claro… Y muchos de ellos preferían mantener su identidad ocultar por su propia seguridad. Se sintió culpable por haberle preguntado así sin más. De hecho, tenía intención de pedirle disculpas cuando les informó de su destino. Parpadeó claramente perpleja y necesitó unos segundos antes de hablar.

¿Higashiyama? —repitió de forma interrogante, aún sin creérselo. Se incorporó casi a la vez que él—. No-nosotros vivíamos bastante cerca de allí, ¿verdad, abuelo? —el anciano asintió con la cabeza. Homu sonrió con cierta tristeza antes de corresponder su inclinación con una propia—. Ya sé que me ha dicho que no me preocupe y también que ya se lo repetido varias veces pero… Muchísimas gracias por su ayuda —musitó mordiéndose el labio inferior—. H-Ha sido un placer conocerle y deseamos que tenga un buen camino hacia Hagashiyama —terminó por decir, finalmente incorporándose y tratando de que su sonrisa dejase a un lado esa tristeza que hacía un segundo había mostrado.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Dom 24 Sep - 22:20


2. Us against the world
Con Homu Takenaka
En Higashiyama
Por la tarde

Sin mirar atrás una sola vez, Kanzaki se echó de nuevo al camino, volviendo sobre sus pasos en dirección a Kyoto. No obstante, la joven a la que había ayudado seguía presente en sus pensamientos. Encontraba admirable que alguien de tanta sencillez escondiese semejante fortaleza. Se dijo que había mucho de las mujeres que los hombres desconocían, y también que era cierto eso que se decía de que, en situaciones muy graves, podían mostrar tanta valentía como el más osado de los guerreros. Por su parte, con Homu lo había comprobado por sí mismo y le agradaba que existieran personas como ella. Esperaba que en adelante la vida la tratase mejor y que pudiera al fin vivir en paz con su abuelo. Se lo merecían, los dos.

Llegó al que sería su nuevo hogar cuando ya había anochecido. Siguiendo las instrucciones que le habían proporcionado, se estableció en la vivienda que estaba ya preparada para él. Era sencilla, pues no se trataba más que de un mero puesto de observación para su investigación sobre Kira. Como él, había otros conjurados vigilando las demás casas que poseía en diferentes puntos del país, infiltrados entre el pueblo llano pero siempre al acecho, anotando todos sus movimientos. Kanzaki adoptaría el papel de un samurái que cuidaba de la propiedad de su señor, algo habitual dado que muchos solían enviar vasallos de confianza con el fin de no dejar sus posesiones desprotegidas, al amparo de bandidos y ladrones. Eso le proporcionaría la excusa de mantener una vida ociosa, un tanto desocupada, mientras que en realidad se convertía en la sombra del noble Kira.

No tardó muchos días en acomodarse, puesto que sus posesiones eran escasas. Pocos días después algunos hombres que conocía y que trabajaban para Oishi Kuranosuke las trajeron, haciendo que la casa pareciera un poco más acogedora. Dedicó este tiempo a familiarizarse con el barrio antes de empezar su verdadera misión; también estudió a sus vecinos, aunque éstos no se acercaron a él ni se preocuparon de darle la bienvenida. Kanzaki supuso que le encontrarían intimidante; tampoco es que le importara mucho.

Por ello, se sorprendió cuando, menos de una semana después, llamaron a su puerta. Unos golpes algo tímidos pero lo bastante firmes le llegaron desde la entrada. Acababa de instalarse ¿quién podría visitarle? Esto se preguntaba mientras se ponía en pie y se echaba un haori encima de la yukata para estar presentable. Y cuán grande fue su asombro cuando encontró ante la puerta a la joven Homu, quien esta vez no venía acompañada.



Última edición por Sheena el Dom 8 Oct - 21:04, editado 1 vez


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Re: Akō jiken

Mensaje por SapphireDragon el Dom 8 Oct - 17:02


2. Us against the world
Con RYŌ KANZAKI
EN HIGASHIYAMA
Media tarde

Habían pasado alrededor de cinco días desde que Homu y su anciano abuelo habían empacado unas pocas cosas de su antigua casa para dirigirse a las afueras de la ciudad, al campo… donde un conocido los esperaría. Habían tratado de huir de los usureros que reclamaban el dinero que su fallecido padre les debía, pero su plan había sido de todo menos afortunado… O quizás no tanto. A fin de cuentas, la suerte o el destino, había querido que un noble guerrero diese la cara por ellos, pagase su deuda y los salvase de un destino nada halagüeño. Cuando se despidieron, lo único que Homu supo de él era que su nueva residencia se encontraría en su antiguo barrio, el de Hagashiyama… Pues cuando preguntó por su nombre no recibió respuesta directa. Solo soy un hombre solitario que decidió parar a descansar en el mismo restaurante que ustedes, fue lo que le dijo de forma enigmática.

Desde entonces, la pequeña familia Takenaka se había instalado en una pequeña y sencilla casa, donde había lo esencial para poder vivir: un pequeño dormitorio para ambos, un baño algo estrecho al que debían meter mano y arreglarlo un poco, y la cocina adjunta a la pequeña salita de estar. No era mucho… Pero no podían esperar mucho más, teniendo en cuenta que aquello era gracias a la caridad de un antiguo conocido.

Al día siguiente de instalarse, Homu salió por los alrededores, preguntando de forma educada a diferentes personas por un puesto de trabajo. Las negativas, una a una, fueron minando el espíritu esperanzado de la muchacha, que probó suerte una última vez en un pequeño pero conocido restaurante. Ahí, la mujer que lo regentaba aseguró que necesitaba una persona más en la cocina; la interrogó largo y tendido acerca de sus capacidades culinarias… Tuvo la suerte de causar una buena impresión con sus respuestas y su comportamiento, lo que le facilitó que la dueña la contratase de inmediato. La suerte parecía haberle sonreído esa vez… pues el trabajo que podría haber encontrado estando tan desesperada podría haber sido muchísimo peor…

Era media tarde cuando recibió el permiso para marcharse. Desde que fue contratada, la muchacha había acudido religiosamente todos los días al local y había dado lo mejor de sí, ya fuese limpiando utensilios, mesas o ayudando en la elaboración de algún plato. Contenta con su trabajo, su jefa le había permitido llevarse una pequeña porción del dulce que la propia Homu había hecho. Pensó en lo mucho que aquello le gustaría a su abuelo… Pero de alguna manera… su mente terminó volviendo al samurái que la había salvado.

Sabía bien que no deseaba su agradecimiento, que lo había hecho encantado… Pero aún así, la muchacha sentía que debía mostrarle nuevamente sus respetos. Por esa misma razón, la joven Takenaka caminó por las calles de la bulliciosa ciudad, en dirección a su antiguo barrio. Cierto era que no sabía exactamente dónde vivía… Pero siendo la gente como era, si preguntaba por él, alguien sabría indicarle.

La información de unas pocas personas le llevó a una propiedad bien situada dentro Hagashiyama, cuya extensión era envidiable si pensaba en su actual hogar o incluso en el anterior. Tomó una bocanada de aire algo nerviosa, sosteniendo entre sus pequeñas manos el paquete donde llevaba el dulce, antes de acercarse a la puerta del lugar y tocar varias veces.

La puerta tardó un poco en deslizarse y abrirse con lentitud. Su mirada avellana se encontró con la profunda y azul del joven guerrero que días atrás la había salvado.

Bu-Buenas tardes, señor… —saludó con educación antes de realizar una profunda educación—. Yo… Siento importunarle. Ya… ya sé que me dijo que no debía preocuparme por lo que hizo por nosotros pero… —se mordió el labio con cierta fuerza, mientras trataba de encontrar las siguientes palabras, unas que fuesen adecuadas—. No me sentiría bien si al menos no le trajese un presente como agradecimiento… Es muy poco, lo sé… Solo deseo que pueda disfrutar de ello —terminó cogiendo carrerilla, antes de extender los brazos hacia él, a fin de entregarle el paquete. Su cabeza seguía inclinada en ese gesto de respeto, y sus ojos fuertemente cerrados, a la espera de una respuesta.



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Re: Akō jiken

Mensaje por Sheena el Sáb 21 Oct - 1:03


2. Us against the world
Con Homu Takenaka
En Higashiyama
Por la tarde

Durante unos segundos tan solo el silencio llenó el aire, mientras que el ronin, aún con una mano sobre el vano de la puerta, observaba anonadado a la chica frente a él. Lo que menos esperaba era volver a verla, pues el suyo había sido un encuentro casual. Sin embargo, los dioses o el destino habían decidido que sus caminos no solo se cruzarían una única vez. Ella esperaba que aceptase el detalle que le presentaba como agradecimiento y él, como el hombre educado que era, no estaba dispuesto a rechazarlo. Por lo cual se echó hacia un lado para permitirle la entrada al tiempo que la invitaba a su hogar:

- Por favor, pase… No era necesario que se molestara, es un largo camino hasta aquí – dijo mientras cerraba la puerta tras de sí, una vez la chica se encontró dentro de la casa. Tomó el pequeño paquete de sus manos al tiempo que ella se descalzaba y, cuando lo hubo hecho, le indicó con un gesto de cabeza que le siguiera al interior – Estaba a punto de tomar el té de la tarde. Parece que su presente será más que adecuado en este momento. Espero que me acompañe.

Dicho lo cual, llamó a uno de sus sirvientes. Eran un par de hombres los que convivían con él, criados de confianza contratados por Oishi Kuranosuke que se ocupaban de los quehaceres de la casa para que Kanzaki pudiera dedicarse completamente a la vigilancia de Kira. Ellos limpiaban, cocinaban, hacían la compra y se encargaban de cualquier otra tarea de índole doméstica. Uno de los dos apareció al poco tiempo en la estancia y el samurái le entregó el paquete, indicándole que lo sirviera junto al té para dos. Después guió a la joven hasta la salita donde, tras sus jornadas de investigación, solía redactar las cartas y los informes que enviaba regularmente con los movimientos que registraba de su enemigo.

El sirviente no tardó mucho en acompañar, trayendo consigo una bandeja con una tetera, dos vasos y dos platos en los que había repartido el dulce que había traído Homu. Kanzaki le dio las gracias antes de que les dejara solos de nuevo. Como anfitrión, se cargó de servir el té y alcanzó un vaso a la muchacha; luego, reposó las manos sobre la mesita baja y dirigió toda su atención de nuevo hacia ella.

- Entonces, Homu-dono ¿cómo le está yendo la vida en el campo? ¿Se encuentra bien su abuelo? No han vuelto a tener problemas con ningún indeseable ¿verdad?

Antes de darse cuenta, se estaba interesando por la seguridad de la reducida familia. No era para menos: después de haberles conocido y de saber sobre su desafortunada historia, tratándose de dos personas que no podían defenderse por sí mismas su instinto de samurái despertaba. Aunque él ya no lo fuera más, no olvidaba que había jurado dedicar su vida a defender el honor y la justicia. Estos preceptos que eran su bandera estaban demasiado arraigados para olvidarse de ellos; además, pretendía cumplir con ellos hasta el final.



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Re: Akō jiken

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