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> Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Sáb Sep 02, 2017 1:26 am


Dusk till dawn
CS | Akatsuki no Yona | 1x1

Son tiempos convulsos en el reino de Kouka. Tras muchos años de paz y estabilidad bajo el reinado del rey Il, éste ha sido asesinado. Su única hija, Yona, está desaparecida. Corren rumores de que ha sido secuestrada por Hak, su guardaespaldas, quien no acepta la subida al trono de Soo-Won, el primo de la princesa y legítimo heredero en su ausencia. Algunas voces incluso aseguran que ella ha muerto. Por su parte el nuevo rey, Soo-Won, señala a Hak como el asesino de su tío.

Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el propio Soo-Won es el asesino. Hak y Yona han huido para evitar que ella corra el mismo destino que su padre. En su huida aprenden sobre la profecía de los cuatro dragones, la leyenda de la fundación del reino, que tiene mucho más de verdad que de mito. En su periplo a lo largo y ancho de Kouka se van encontrando con los dragones, criaturas con asombrosos poderes sobrenaturales que se unen a ellos en su viaje. Además de esto, Yona aprende muchas cosas que desconocía sobre su propio reino y sus habitantes, encerrada como estaba entre las cuatro paredes de su palacio, preocupándose solo por sí misma. Junto a ella, Hak hará todo lo posible por protegerla, renunciando a su nombre e incluso a la vida que tenía hasta entonces, encontrando cada vez más difícil esconder sus sentimientos por ella.

Pero su viaje está muy lejos de acabar con la reunión de los cuatro dragones. Yona ha decidido conocer hasta el último rincón de su país y su gente antes de regresar ante Soo-Won para exponer su crimen y recuperar lo que es suyo. Ante esto, Hak se ve obligado a posponer la venganza contra su amigo de la infancia, pues los deseos de Yona priman sobre los de su propio corazón. En el cual la princesa dispone de un lugar privilegiado, algo de lo que se irá dando cuenta debido a la cercanía y al tiempo que pasarán juntos.

Hak
18
Guardaespaldas
Sheena
Yona
16
Princesa
SapphireDragon

Cronología



Última edición por Sheena el Vie Dic 29, 2017 10:10 pm, editado 2 veces


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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por SapphireDragon el Lun Nov 27, 2017 11:27 pm


1. Lost little Princess
Con Hak
En el bosque
Por la noche

Humedad. Huele a humedad… Va a llover, pensó para sí misma unos segundos antes de que la primera gota encontrase su destino en el frío suelo. A esa le siguió otra, y otra más, hasta que el característico sonido que cada una de forma individual tenía se entrelazó formando la sinfonía propia de la lluvia. Dejó escapar un pequeño suspiro mientras miraba el techo de la cabaña. Parecía mentira… hacía un año no habría sido capaz de predecir con completa seguridad un fenómeno meteorológico.

Hacía un año las cosas eran muy distintas, tanto que se le antojaba que su vida como princesa no era su pasado, sino algo de una persona completamente ajena y diferente a ella. Había cambiado, era consciente de ello. Y quería seguir haciéndolo. Quería hacerse más fuerte para proteger al Reino de Kouka y la que ahora era su familia: a Yoon, a los cuatro dragones y… a Hak. Era por el que siempre se andaba esforzando… deseaba devolverle todo lo que había hecho por ella, todas esas veces que la había salvado, cuidado y velado por ella, siempre arriesgando su vida, saliendo herido. Pero la Bestia del Trueno no parecía comprender que ella  sufría cada vez que eso sucedía.

Se mordió el labio pensando en ello, tumbada en la única estancia que tenía la cabaña, junto al resto de chicos. Todos parecían dormir plácidamente, o esa fue la impresión que le dio cuando giró sobre sí misma y echó una ojeada a su alrededor. Yoon dormía abrazando una improvisada almohada justo a su lado; Ki-Ja no se encontraba demasiado lejos, completamente envuelto en su manta, logrando que ni un solo centímetro de sus ropajes o su piel desnuda estuviese en contacto con el suelo, como cuando dormían en mitad de un bosque, queriendo evitar así que cualquier bicho pudiese asaltarle cruelmente. Por su parte, Jae-Ha y Hak se encontraban apoyados en paredes opuestas, con la cabeza gacha y los ojos cerrados, sus respiraciones pausadas y rítmicas, pero en posición adecuada en caso de que algún imprevisto les asaltase. Shin-Ah no se encontraba mucho más lejos. El muchacho con los preciosos ojos del dragón azul, dormía plácidamente a su otro lado, con la máscara de madera a un lado, apoyado sobre su cómodo y mullido accesorio, donde su peludo y pequeño amigo descansaba adorablemente con él. Por último, estaba Zeno, el dragón amarillo, la última incorporación del grupo que había aparecido milagrosamente junto a ellos, cuando se disponían a ir en su busca. El muchacho de rostro infantil y preciosos cabellos dorados se encontraba hecho una bola junto a Jae-Ha y de vez en cuando se movía, murmurando cosas incomprensibles y sonriendo. Puede que esté soñando con comida… se le ocurrió mientras esbozaba una pequeña sonrisa.

A penas se hubo asegurado por completo de que todos se encontraban sumidos en un profundo sueño, la joven cabellos pelirrojos se incorporó lentamente y, de puntillas se desplazó hasta donde podían encontrar todo su equipaje, incluida las armas. Estaba tomando ya el carcaj y su arco, con el fin de retomar sus entrenamientos diarios y nocturnos aunque estuviese lloviendo. Pero entonces la vio. Una espada. Una espada de tamaño perfecto para ella. Llevaba semanas rogándole a Hak que fuese su maestro de esgrima, pero él no hacía más que negarse. ¿Por qué no entendía que deseaba ser más fuerte para luchar a su lado y poder protegerle como él hacía con ella?

Para cuando salió de la cabaña y notó las templadas gotas empapar su pelo rojizo y su vestido, ya no portaba el arco, sino que aferraba con fuerza la empuñadura de la espada. Echó un último vistazo al interior, donde había dejado a todos, antes de adentrarse en el bosque donde se encontraba la pequeña casa, alejándose para que cualquier ruido que pudiese hacer no les despertase ni alarmase de forma alguna.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Miér Nov 29, 2017 12:14 am


1. Lost little Princess
Con Yona
En el bosque
Por la noche

Hak hizo como que no se daba cuenta de que la princesa salía furtivamente de la cabaña en dirección al bosque. Como todas las otras veces, se hizo el dormido cuando pasó a su lado, se mantuvo en una fingida ignorancia al respecto de sus entrenamientos nocturnos. Desde luego, estaba despierto. Aunque no lo pareciera, montaba guardia hasta que se iba y solo volvía a dormir cuando regresaba. Así había sido testigo del espectacular avance de la princesa en su habilidad con el arco, si bien de cara a ella nunca mencionó que sabía lo que hacía todas las noches. De hecho, hasta se daba aires, orgulloso, diciendo que aquello era el resultado de sus lecciones, las que tenían lugar a plena luz del día. Encontraba muy positivo que Yona hiciera algo por sí misma, cuando hasta hacía poco más de un año se lo habían dado todo hecho. Que se impusiera esa tarea y se mantuviera constante en ella le parecía un buen cambio, cuanto más si la razón era que no quería depender continuamente de otros.

Claro que eso no significaba que él dejaría de protegerla. Por mucha destreza que desarrollase con el arco, por muy bien que aprendiera a pelear o a valerse por sí misma, él siempre estaría ahí para cuidarla. Pasara lo que pasase. Era a lo que se había comprometido, era su misión. Y mucho más ahora que ya no era el general de la Tribu del Viento. No tenía más objetivo que ese. Ese y matar a Soo-Won, el bastardo que había traicionado cruelmente la confianza de los dos. Aquel a quien un día pudo llamar mejor amigo y a quien en realidad nunca llegó a conocer. Hubiera puesto la mano en el fuego por él, jamás hubiera creído que fuera capaz de algo tan horrible como asesinar al rey Il, su propio tío. Pero el desgraciado había conseguido engañarle con esa faceta de amigo bondadoso y amable. Ojala hubiera podido ver bajo su máscara, antes de que pasara todo lo que había pasado y Yona tuviera que sufrir tanto.

Parecía mentira, pero ya había pasado un año. Y ahora la princesa practicaba sola bajo la lluvia cómo utilizar un arma, y él dejaba que así fuera. Nunca lo hubiera creído posible. No obstante, al ver que el aguacero no solo no amainaba sino que empeoraba, abandonó su actitud meditativa para ir en busca de la princesa. Enfermaría si continuaba a la intemperie mucho más tiempo, y bien sabía que no se retiraría solo a causa de la lluvia hasta que no completase su sesión diaria. El agua fría le recibió de un modo bastante desagradable, pero él siguió caminando a grandes pasos hasta donde se encontraba la chica. Cuál no fue su sorpresa al encontrarla y ver que no estaba disparando con su arco, como de costumbre, sino que había tomado un cuchillo e imitaba los movimientos que le había visto hacer a Shin-Ah durante sus peleas.

No pudo evitarlo; estaba algo enfadado porque hubiera desobedecido sus órdenes. Se acercó con sigilo, por detrás de su posición, previendo su siguiente movimiento. Así, cuando ella se giró sobre sí misma él ya la estaba esperando, con un cuchillo idéntico al suyo que utilizó para frenar la estocada que de repente iba dirigida a él. El asombro enseguida se hizo patente en los ojos violetas de la princesa. Y Hak tan solo mantuvo su gesto impasible mientras le preguntaba, como si no lo supiese:

- ¿Practicando con la espada?



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por SapphireDragon el Mar Dic 05, 2017 12:43 am


1. Lost little Princess
Con Hak
En el bosque
Por la noche

Avanzó por el espeso bosque en el que la cabaña del monje estaba camuflada, alejándose de ella y de todos los que en su interior dormían. La lluvia, en un principio ligera, no parecía tener intención alguna de remitir, sino todo lo contrario. A cada paso que daba, sentía la tierra más blanda y resbaladiza en aquellas zonas donde la hierba no crecía. Había riesgo de que se tropezase mientras practicaba o sencillamente que uno de sus pies se deslizase y le hiciera resbalar. Iba a correr el riesgo. A fin de cuentas, debía estar preparada para cualquier tipo de situación. No todos los enfrentamientos que fuesen a tener serían a plena luz del día o con un radiante sol brillando en el cielo despejado.

Para cuando llegó a un pequeño claro entre los árboles donde podría moverse sin dificultad y sin riesgo de golpearse, todas sus prendas estaban caladas. Pequeñas gotas caían de su cabello corto rojo como el fuego, cuyos mechones se habían pegado a su cuello, mejillas y frente. Dejó escapar un suspiro cerrando los ojos y apretando el agarre sobre la empuñadura de la espada. No recordaba ninguna ocasión, antes de todo aquello cuando aún era conocida como Princesa Yona, en que hubiese abandonado su alcoba un día de lluvia como ese. Siempre había permanecido refugiada bajo el techo, mirando a través de la ventana disfrutando la melodía que las gotas de lluvia producían al chocar contra la superficie. Solo de imaginarse empaparse se ponía mala. Y aunque hubiera querido salir a disfrutar de ella, alguno de sus sirvientes o sus damas se lo habría impedido, incluso el propio Hak con su forma de hacerle rabiar. Él es el único que sigue a mi lado… pensó inevitablemente. Era lo único que le quedaba de su antigua vida. Su amigo. Su guardaspaldas. La persona en quien más confiaba y por el que se esforzaría en hacerse fuerte para que no tuviera que recibir heridas por ella. Aunque ahora tengo también a Yoon, a Kija, a Shin-Ah, a Jae-Ha y a Zeno… Esa era su nueva familia. Y también quería protegerlos.

Finalmente, sus grandes y redondos ojos se abrieron. No podía perder más tiempo. Debía ponerse manos a la obra de inmediato. Sin embargo, antes de hacer cualquier movimiento por sí misma, evocó algunas imágenes de Shin-Ah luchando y entrenando, a quien había observado de cerca por si algún día encontraba la oportunidad de entrenar y aplicar lo aprendido de forma visual. La forma en que cogía la espada, los movientes más sencillos, también cómo la alzaba, los arcos que dibujaba así como la velocidad y la fuerza que ponía a sus movimientos, algo más complicado de discernir y que creía que solo lograría practicando. Hecho ese breve repaso, Yona se colocó en posición, espada alzada y piernas algo separadas y flexionadas.

Durante la siguiente hora, de forma incansable, reprodujo como mejor podía cada movimiento que era capaz de recordar: el juego de pies sobre el suelo, la forma en que su cuerpo acompañaba la fuerza que le aplicaba al arma. Pero también tenía que aprender a coordinar todo ello con su respiración. Hasta el momento, el tiro con arco no requería de un gran esfuerzo físico, era una ofensiva a media-larga distancia sin necesidad de acercarse al enemigo.

Con la mirada afilada y completamente concentrada, realizó un movimiento de retroceso para poder tomar impulso y lanzarse hacia delante, alzando la pequeña espada con su brazo derecho, trazando así un arco descendente desde la parte superior izquierda hasta… ¡Clanck! El filo de su arma se topó con la hoja de otra exactamente igual. Sus ojos demostraron la sorpresa que experimentó al abrirse ligeramente más de lo normal. Ahí estaba Hak, aparecido de la nada, bloqueando uno de sus movimientos de principiante. Sus iris azules parecían haberse estrechado mientras los mantenía posados sobre ella, con gesto muy serio y claramente enfadado.

– ¿Practicando con la espada? –fue lo único que le dijo, sin variar su expresión.

Hak… –musitó como respuesta, desviando la mirada a su arma mientras la apartaba de la de él. Una expresión de culpabilidad cruzó su rostro. El chico acababa de descubrirla entrenando con algo a lo que se había negado a enseñarle…

Pensó que le reprocharía en ese preciso instante lo que estaba haciendo, que se burlaría de ella más por un gesto de enfado y molestia que por cualquier otra cosa. Sin embargo, lo único que recibió fue una clara preocupación por su salud, proponiendo buscar algún refugio cercano en una formación rocosa que se encontraba no muy lejos de allí.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Lun Dic 18, 2017 9:52 pm


1. Lost little Princess
Con Yona
En la cueva
Por la noche

La princesa no puso ninguna objeción al depositar el arma en la palma extendida de su mano abierta, sin una orden de por medio pero con un requerimiento más que claro. Independientemente de lo que le pareciera que desafiara sus órdenes como mentor, se alegraba de que no fuera tan terca el cien por cien del tiempo. Era un poco irónico si se paraba a pensar que en realidad él era el sirviente y ella su maestra, aunque en el caso del aprendizaje con armas había prometido someterse a sus dictámenes. Al menos hasta esa noche, momento en que decidió por propia cuenta desafiarlos. En cualquier caso, no era momento de estar allí a la intemperie con un tiempo tan desfavorable, así que se guardó el cuchillo y señaló una cueva que se veía a lo lejos en la que tenía intención de refugiarse.

El camino hasta allí lo hicieron en silencio; la lluvia cayendo sobre sus cabezas tampoco invitaba mucho a entablar una conversación. No fue hasta que estuvieron a salvo de la inclemente cortina de agua que Hak clavó sus ojos en la princesa, pasándose una mano por el cabello húmedo para retirárselo de los ojos. Ella, entretanto, se deshacía de la capa con capucha que utilizaba siempre para ocultar su pelo rojo, su signo de identidad y por el que quizá podrían reconocerla. Las hebras pelirrojas ondearon alrededor de su rostro como fuego, momentáneamente inspirando algo de calidez en aquel ambiente frío y húmedo. O tal vez esto acontecía sólo en el corazón de Hak; que siempre se paraba durante unos segundos cuando veía a Yona de aquella forma. De esa forma en la que no debía mirarla, como se había repetido una y mil veces, porque le estaba prohibido. Porque él no era más que su arma, su escudo, lo que hiciera falta. Y nada más.

Apartó la vista, nuevamente enfadado consigo mismo, cosa que disimuló como tantas otras veces. Tomó asiento en el duro suelo de roca, que al menos estaba seco y ya era un cambio medio agradable. Desde allí escuchaban la lluvia cayendo en el exterior; pareciera que quisiera inundar el mundo. La princesa se sentó a su lado, silenciosa, tal vez aguardando la reprimenda que estaba por llegar. Si era así, no la iba a hacer esperar mucho.

- Las espadas son peligrosas, princesa. No sé cuantas veces tengo que repetirlo – comenzó, sintiéndose algo idiota precisamente por eso, porque se lo había explicado ya una y mil veces – Me pediste que te enseñara a luchar y defenderte y eso hice. Con el arco es suficiente: puedes tanto atacar como protegerte desde la distancia. Pero no voy a enseñarte a pelear con algo que te pondría en un riesgo mucho mayor. ¿Es tan complicado de entender?

Seguro que ahora venían los reproches, las quejas, los peros porque ella quería hacer más. Y eso volvería a desarmar a Hak, que, si bien seguiría manteniendo firme su postura, lo haría a duras penas porque ver cómo había cambiado ella hasta el punto de poner en riesgo su propia seguridad era algo que le hacía sentir orgulloso, en cierta medida. Sin embargo, por otro lado, era lo que más le aterraba. Porque temía que llegara el día en que Yona fuera lo suficientemente valiente y autónoma para valerse por sí misma. El día en que dejara de necesitarle. El día en que no dependiera de él. Cuando ese día llegara, porque llegaría, porque podía ver que la princesa iba por ese camino… ese día, no tenía ni idea de qué sería de él.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por SapphireDragon el Sáb Dic 23, 2017 2:24 am


1. Lost little Princess
Con Hak
En el bosque
Por la noche

La lluvia, lejos de escampar, se hacía a cada segundo más intensa y pesada. Había empapado por completo su cabello corto y pelirrojo, que se pegaba a su rostro y de cuyos mechones también caían pequeñas gotas; también la capa que llevaba y parte de su ropa diaria. Sus pequeños pies estaban congelados y los gastados zapatos que lucía no ayudaban a mejorar la situación de lo mojados que estaban.

Caminaron completamente en silencio. Hak lideraba la marcha, con ambas espadas cortas al cinto y una expresión seria en el rostro; Yona le seguía unos pasos por detrás, con ese sentimiento de culpabilidad creciendo en su interior mientras se miraba las manos llenas de cortes y magulladuras. Ya se imaginaba lo que le iba a decir una vez encontrasen refugio en la cueva ya visible desde el camino que seguían. Sería la misma reprimenda de siempre…

Y efectivamente, no se equivocó. Después de haber quitado la empapada y sucia capa para dejarla extendida sobre una roca seca, se revolvió graciosamente el cabello corto y rojizo que durante tanto tiempo había detestado, logrando que varias de las gotas que habían quedado adheridas a sus mechones saliesen despedidas en todas direcciones. Sintió entonces la mirada azulada del muchacho sobre su menuda figura. Cuando se volvió hacia él, lo encontró ya sentado, en el suelo, con la espalda apoyada contra la rocosa pared. Algo indecisa al principio y con sus finos brazos envolviéndose a sí misma en un intento de entrar en calor, se atrevió a salvar la distancia que los separaba para sentarse a su lado. Sin atreverse a mirarle, abrazó sus piernas contra su pecho, a la espera de que Hak hablase.

— Las espadas son peligrosas, princesa. No sé cuántas veces tengo que repetirlo —comenzó diciendo con un tono exasperado. Sí, ella también había perdido la cuenta de todas las veces que había dicho aquello como razón para apoyar su decisión de no enseñarle esgrima.

Pero también habían sido innumerables las veces las que ella le había dado la misma respuesta: que el arco no era suficiente, que no quería luchar en la retaguardia, escondida y a salvo. Era consciente de qué riesgos aguardaban en el frente de un campo de batalla, los había visto con esos grandes ojos violetas. Sabía bien que Hak quería protegerla y que daría su vida por ella, pues lo había demostrado recibiendo flechazos y estocadas de armas enemigas, permitiéndose sangrar para que la Princesa Kouka no lo hiciese… Como si su vida no valiese nada comparado con la de Yona. Y eso era algo que ella no soportaba. No le consideraba ni le quería como su escudo o como su espada. Hak era Hak, el único que había permanecido a su lado a pesar de todo, su guardaspaldas. Pero ante todo… era su amigo y una persona muy importante para ella.

No quiero… no quiero que tú salgas herido. Cada vez que recibes una herida resulta tan doloroso como si me la hicieran a mi, Hak… —admitió en apenas un hilillo de voz apretando los puños suavemente contra sus piernas—. Tampoco soporto que sufran Kija, Jae-Ha, Shin-Ah o Zeno. Quiero ser más fuerte para poder ayudaros, para poder evitaros las pocas heridas de las que os pueda proteger. No soporto quedarme quieta mientras os arriesgáis por mi siempre que tenemos problemas. —tragó saliva y sintió que los ojos le escocían levemente, razón por la que parpadeó varias veces seguidas tratando de aliviar la sensación. Fue después de eso que se atrevió a volver el rostro hacia el chico—. ¿Estás… Estás molesto, Hak?



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Sáb Dic 23, 2017 9:33 am


1. Lost little Princess
Con Yona
En la cueva
Por la noche

Las palabras de Yona no eran más que la confirmación de sus últimos pensamientos, de su mayor temor: el de ya no serle útil, el de tener que alejarse de ella, relegado a un segundo plano porque no le necesitaba. Y pese a todo, no podía reprocharle el querer ser más fuerte, el querer que no hiriesen a las personas importantes para ella. Era algo natural, lo que ocurría era que Hak aún no se hacía a la idea de lo mucho que había cambiado la princesa, después de toda la vida actuando de un modo totalmente diferente. En cierto modo, era como si no la conociera. Eso le aterraba.

Suspiró y volvió a pasarse una mano por el pelo húmedo, repentinamente cansado. ¿Cómo podía hacerle entender que ella era más importante que todos ellos juntos? ¿Que no importaba las heridas que tuviera que recibir con tal de mantenerla a salvo? La miró y vio dudas y algo de arrepentimiento en su mirada violácea. Al menos era consciente de que había hecho mal.

- No, no lo estoy – decidió finalmente, más como una confirmación en voz alta para sí mismo que para ella – Pero no me gusta que te expongas innecesariamente. No es tan difícil – dijo, exasperado.

Había mucho más que podría decirle pero ¿cómo ponerlo en palabras? No podía explicarle que no la había salvado de la muerte para ponerla en peligro en cada batalla, que debía mantenerse a salvo por el bien del reino (pues no estaba dispuesto a dejar el trono en manos de Soo-Won, así sin más), ni mucho menos que si le sucedía algo se le pararía el corazón en ese mismo instante.

No pudo evitarlo: al pensar en ello, cualquier mínimo rastro de enfado se desvaneció. Contempló a la princesa: estaba cerca, muy cerca… Lo suficiente para poder apreciar las gotas de agua escurriendo desde la puntas de su cabello en un camino descendente por la curvatura de su cuello, para percibir su aroma natural a camelias, para querer comprobar por sí mismo la suavidad y tersura de su piel. Una vez más, se obligó a reprimir estos deseos, conformándose con colocar una mano sobre su hombro. La palma se adhirió a la tela húmeda, y no pudo evitar imaginar lo que había debajo…

- ¿Recuerdas la leyenda de la formación del reino? Los cuatro dragones existen para proteger a la encarnación del rey Hiryuu, a ti – comenzó – Si crees en ella, puesto que has visto con tus propios ojos que ellos existen, debes dejar que hagan su trabajo. Ese es su papel; el tuyo es otro – aún no sabían cuál, pero era seguro que se acabaría revelando con el tiempo – Y el mío, aunque no sea una criatura mítica de increíbles poderes, es evitar que tus enemigos te hagan daño. Le di mi palabra al rey Il y no puedo incumplirla, princesa.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por SapphireDragon el Mar Dic 26, 2017 11:10 pm


1. Lost little Princess
Con Hak
En la cueva
Por la noche

La pequeña princesa continuaba con la mirada fijada en la el rostro de Hak en lo que esperaba una respuesta a su insegura pregunta. Lo último que había deseado haciendo aquello era molestarle o enfadarle. Sí, quizás era inevitable que ocurriese, pues a fin de cuentas había ignorado por completo los deseos del chico de que no aprendiese a empuñar una espada o un puñal. Y de hecho, creyó estar completamente segura de que sí estaba molesto por el suspiro que dejó escapar mientras se revolvía el cabello oscuro y mojado. Entonces sus miradas volvieron a encontrarse y parpadeó varias veces.

—No, no lo estoy. Pero no me gusta que te expongas innecesariamente. No es tan difícil —recibió finalmente por respuesta.

Ahora fue su turno de suspirar. Yona apartó la mirada de la de Hak para apoyar la barbilla cuidadosamente sobre sus brazos. Aunque un segundo después, mientras en su mente reproducía otra vez esas palabras, recordó algo. Una conversación con Jae-Ha mientras regresaban de vuelta al hogar de Yoon. Le había dicho unas cosas muy extrañas respecto a su amigo. Ella se había limitado a negarlo y no creérselo, porque a fin de cuentas, ¿por qué el joven guerrero querría hacer unas cosas como aquellas.

No tuvo oportunidad de hacer referencia a ello, pues la voz masculina y tranquila llegó hasta ella de nuevo y resonó con suavidad contra la piedra de la cueva y por encima del incesante ruido de la lluvia. Sin embargo, esta vez no se volvió hacia él, sencillamente le escuchó atentamente, asintiendo despacito para confirmarle que sí se acordaba de la leyenda de la que hablaba. Aunque la verdad era que, incluso teniendo ya a los cuatro dragones reunidos junto a ella… no lograba creerse que fuese la mismísima encarnación del rey Hiryuu. ¿Ella? Una princesa huérfana por culpa del primo al que siempre había amado y sin un trono en el que sentarse por todas las historias inventadas acerca de su desaparición.

Sintió que se hacía más pequeña conforme Hak iba hablando, abrazando con algo más de fuerza las rodillas contra su pecho. No le estaba pidiendo que incumpliese la promesa que le había hecho a su padre. Y entendía que su trabajo siempre había sido protegerla pero ahora no quería que fuese a costa de que él sufriese. ¿Tan difícil le resultaba de comprender a él eso?

¿Sabes? Cuando estábamos viniendo hacia aquí, Jae-Ha me dijo algo acerca de ti cuando le pedí que me enseñase a manejar una espada —a su lado, notó como el cuerpo alto y delgado del chico se ponía en tensión—. Tranquilo… Como Shin-Ah y tú, se negó. Pero él me dijo que tal vez… querías atarme. Y esconderme en algún lugar donde ningún otro hombre pudiese verme —musitó en lo que se volvía nuevamente hacia él, ladeando la cabeza y apoyando la mejilla en su brazo—. No llegó a explicarme a qué se refería porque Yoon nos interrumpió para meternos prisa —permaneció entonces unos segundos en silencio, pensativa. Seguía sin comprender porqué le había dicho aquello. ¿Por qué Hak querría impedir que otros la viesen? Era verdaderamente absurdo—. Lo sé, es una tontería. Me estaba tomando el pelo como le gusta hacer. ¿Por qué querrías esconderme de la gente? —soltó completamente segura e inocentemente.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Jue Dic 28, 2017 11:28 pm


1. Lost little Princess
Con Yona
En la cueva
Por la noche

- Ese idiota ojos caídos… - refunfuñó Hak por lo bajo, sin que la princesa lo oyera.

¿Quién le mandaba abrir la boca? Vale que fuera el mayor del grupo, el más avispado, y sobre todo en cuanto a mujeres, dado lo muy a la ligera que se tomaba el tema de sus amoríos. Tal vez por eso hubiera visto bajo su máscara imperturbable, la que ocultaba los sentimientos que tenía por Yona del mundo y de ella misma. No era descabellado pensar que lo hubiera adivinado. Pero eso no le daba ningún derecho a esparcir rumores por ahí, mucho menos a hacerle insinuaciones a la princesa. No era asunto suyo, lo que tenía que hacer era callarse y no sacar sus propias (y seguramente erróneas) conclusiones. Si ella llegaba a sospechar algo por culpa del dragón verde, no se lo perdonaría nunca. Yona no podía saber nada. Jamás.

Menos mal que, al parecer, no se había dado cuenta de nada. No sabía si era algo por lo que alegrarse, dado que la princesa siempre le había visto como su amigo y protector, y era improbable que le viera algún día como algo más. Pero, precisamente por eso, prefería que su secreto estuviera a salvo en su interior. Si Yona llegara a saber que estaba enamorado de ella desde que eran niños, solo causaría problemas e incomodidad entre ambos. Empezaría a verle de otra manera y eso era lo último que deseaba. No podía perderla, no podía provocar que se alejara de él por unos estúpidos sentimientos. Por eso era mejor callar, y agradecer a los cielos que el imbécil de Jae-Ha, aunque hubiera dado en el clavo, no había dado lugar a una desgracia peor.

- Claro que es una tontería – aseguró, maldiciendo una y mil veces que el dragón verde tuviera razón, a la vez que daba gracias de que ella fuera tan torpe y pensara tan poco en cuestiones “románticas” – No deberías hacerle caso a ese… a Jae-Ha – se calló el insulto que amenazaba con salir de su boca, por no ser malhablado delante de la princesa – En todo caso, es lo contrario – reflexionó, más serio ahora – Quisiera que todos te vean. Quisiera que todo el reino… e incluso Soo-Won, vean lo mucho que te esfuerzas – pronunció el nombre de su antaño mejor amigo con esfuerzo, como si hasta eso le escociera en la lengua, tal era el nivel de la traición – Que sepan quién es verdaderamente la princesa Yona.

Estaba diciendo la verdad. Por mucho que quisiera que Yona fuera solo para él, sabia que ese nunca había sido su destino. Ella estaba hecha para brillar, como los rayos del sol naciente que refulgían con el mismo color de su cabello. Las cosas se habían torcido un poco, bastante, mucho; pero llegaría el día en que retomaría lo que era suyo, en que todos verían en quién se había convertido. Era imposible ocultar algo así. Y no podía ser tan egoísta de pretenderlo… por más que deseara lo contrario.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por SapphireDragon el Jue Ene 04, 2018 9:40 am


1. Lost little Princess
Con Hak
En la cueva
Por la noche

La princesa de corto cabello rojizo no le había dado mucha importancia a aquella conversación con Jae-Ha, precisamente por lo que acababa de decirle. No creía posible que Hak quisiera hacer eso con ella. Y de serlo, la única razón posible sería querer protegerla de cualquier peligro. A fin de cuentas, esa era la misión que su padre le había encomendado y que seguía cumpliendo al pie de la letra.

Sus grandes y redondos ojos violetas se atrevieron a mirar de reojo al alto muchacho de ojos azules, y se percató de esa expresión ligeramente molesta trazada sobre las facciones de su rostro. ¿O quizás eran imaginaciones suyas? La verdad era que sabía perfectamente la relación que mantenían el Dragón Verde y la Bestia del Trueno, una similar a la de hermanos o mejores amigos que se picaban continuamente por cualquier cosa. Quizás esa había sido otras de las formas de hacerlo, ¿no? Dejó escapar un pequeño suspiro entre sus labios en lo que volvía a fijar la vista sobre el suelo rocoso de la cueva, aún con la barbilla apoyada. Fuera como fuese, lo mejor que podía hacer era olvidarse de ello, porque Hak acababa de confirmarle que era una tontería. Sin embargo, eso no fue lo único que dijo, sino que continuó hablando para justificarse…

—Quisiera que todos te vean. Quisiera que todo el reino… e incluso Soo-Won, vean lo mucho que te esfuerzas —solo escuchar el nombre de su primo hizo que se encogiese sobre sí misma e incluso el pulso se le acelerase. Inevitablemente recordó la última vez que se encontraron, cuando él descubrió que seguía viva, cuando le ocultó a sus propios generales su presencia al ocultarla bajo su capa. Había visto la espada que portaba en su cinto y aún así… dudó demasiado hasta que se decidió a intentar tomarla para acabar con todo de una vez. Apretó la mandíbula de forma imperceptible, con frustración. Aunque ese sentimiento no tardó en evaporarse por completo por lo siguiente que dijo Hak—. Que sepan quién es verdaderamente la princesa Yona.

Fue entonces cuando Yona alzó la cabeza y se volvió completamente hacia el chico. Su pulso continuaba acelerado, pero ahora no era la rabia lo que lo hacía latir, sino la felicidad. “…vean lo mucho que te esfuerzas. Que sepan quién es verdaderamente la princesa Yona”. No necesitaba más que saber que Hak la veía así para sentirse feliz. Él la veía, y aunque continuase protegiéndola de todo y de todos los que osasen ir contra ella, sabía que estaba haciendo su mejor esfuerzo por seguir adelante, por ser útil al Reino de Kouka a su manera, sin estar sentada en un trono ni rodeada de riquezas. Si él lo veía… Quizás algún día eso que deseaba para ella se cumpliese.

Lo único… esas palabras resultaban tan poco propias de Hak… Sus mejillas se encendieron con un gracioso rubor y comenzó a sentir sus ojos húmedos.

Di-Dices cosas muy raras, Hak… —respondió entonces de una forma verdaderamente tonta. Por el rabillo del ojo pudo comprobar como su amigo se llevaba la mano al rostro y le pedía que lo olvidase. ¿Pero cómo iba a hacer eso? Sencillamente no podía. Cualquier duda que hubiera tenido sobre sí mismo o lo que estaba haciendo se había desvanecido. Y las recordaría siempre que se sintiese insegura—. Ya es tarde. ¡No lo olvidaré! —terminó diciendo, regalándole una de sus mejores y más felices sonrisas, aún sintiendo las pocas lágrimas en sus ojos.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Jue Ene 18, 2018 7:00 pm


1. Lost little Princess
Con Yona
En la cueva
Por la noche

Di-Dices cosas muy raras, Hak…

- Sí, supongo que sí – murmuró para sí mismo, notando ya cómo el cansancio de los últimos días y la falta de horas de sueño hacían mella en él. No sabía qué más decir y por eso optó por no decir nada, dejando así que sus palabras murieran en el eco de la cueva. La princesa afirmaba que no olvidaría los deseos que tenía para ella. Solo esperaba no haber añadido, sin pretenderlo, un peso extra a sus muchas preocupaciones. No quería que lidiara con las expectativas de un súbdito idiota… pero que la conocía mejor que nadie.

- Princesa, deberíamos…

Justo cuando iba a sugerir que regresaran porque la lluvia parecía estar amainando, notó un ligero peso sobre su hombro derecho. Se dio cuenta de que era Yona, que había cedido al cansancio y se había terminado durmiendo, apoyando su cabeza ahí. Notó una sacudida en el estómago: la princesa estaba cerca, demasiado cerca. Por un momento se planteó la idea de cogerla en brazos y llevarla a la cabaña, pero parecía tan cómoda dormida, en paz… Lejos de la difícil realidad que le tocaba vivir, de la pena que experimentaba cada vez que se acordaba de su padre, del fantasma de su vida anterior.

Al menos, seguro que así no pensaba en Soo-Won. Hak sabía que lo hacía, la había visto más de una y dos veces cuando creía estar a solas, contemplando la horquilla que le había regalado. ¿Por qué no la tiraba? ¿Cómo podía albergar algún sentimiento hacia él que no fuera odio o resentimiento? Pero ella solo miraba el pasador, perdida en los recuerdos de días más felices, en los que había estado enamorada de su primo. Hak no quería pensar en la posibilidad de que todavía lo estuviera… porque sinceramente, le daban ganas de vomitar. Ese traidor era el asesino de su padre, no había más que discutir. Todo sentimiento de afecto que pudiera unirle a él tendría que haber muerto junto al rey ll.

Para evitar esos pensamientos teñidos de sangre y venganza, se concentró en la respiración tranquila y regular de Yona, en las gotas de lluvia que pendían de sus pestañas, en la suavidad de la piel de su mejilla sobre su cuello. La tentación de abrazarla era casi irresistible, estaba tan cerca, estaba dormida, seguramente no se enteraría… pero no, no podía aprovecharse del momento siquiera para algo tan inocente como eso. No que no hubiera hecho cosas peores estando ella consciente, impulsos de los que luego se había arrepentido, recordándose que nunca ocurriría nada entre ellos y que esos juegos nunca llegarían a nada, que debía parar. Pero precisamente por eso debía contenerse. Al final, él era quien saldría perdiendo, quien acabaría sufriendo. Y quizá, corría el riesgo de dañar a la princesa con sus actos.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por SapphireDragon el Sáb Feb 03, 2018 1:33 am


1. Lost little Princess
Con Hak
En la cueva
Por la noche

Entre todos esos momentos que la princesa y la Bestia del Trueno habían compartido juntos, pocos eran en los que Hak no se metía con ella y le decía lo poco femenina que era y que ningún hombre la desearía como esposa. Mas bien, pocos eran los momentos en los que el mayor se comportaba de formas extrañas –aunque había tratado de hacerlo, no había podido olvidar el incidente con la miel en sus manos magulladas; o cómo la atrapó entre su cuerpo y una pared rocosa mientras le aseguraba que no tenía que demostrar nada a nadie cuando supo que había aceptado el encargo de la capitana Gi-Gan; ni tampoco cómo estando en plena fase de recuperación, él se había acercado peligrosamente a ella como si intentase…–.

Sin embargo, Yona, sumida en su habitual inocencia e ignorancia acerca de los sentimientos de Hak, siempre encontraba alguna explicación a ese comportamiento: que no quería que la miel se desperdiciase (aunque sí, había más formas de recuperarla que lamiéndola directamente de sus finas manos como lo hizo); que continuaba velando por su seguridad como el guardaespaldas que había sido contratado y asignado a ella desde que tenía 13 años y quizás como el buen amigo que siempre había sido; o simplemente que intentaba jugar con ella y divertirse a su costa poniéndola nerviosa, creyendo que esos actos tan atrevidos la pondrían nerviosa –cosa que sí hacían–.

Aún con las lágrimas de felicidad brillando en sus grandes ojos violetas, el cansancio del viaje comenzó a manifestarse en su menudo cuerpo. Además, la lluvia que seguía cayendo incesantemente era como una melodía de cuna, que la incitaba a cerrar los ojos y dejarse llevar a un tranquilo y profundo sueño. Pero no podía hacerlo, en cuanto la tempestad amainase, debían de regresar a la cabaña con los cuatro dragones, el despistado sacerdote y el joven cocinero.

Se esforzó en permanecer despierta, pero el silencio entre ambos no ayudaba tampoco. La sonrisa tonta y alegre de sus labios, aunque curvada entre lágrimas, permaneció en su rostro incluso cuando sucumbió finalmente al sueño. Sin darse cuenta, su menudo cuerpo se deslizó por la pared en dirección al muchacho, terminando así por apoyar la mejilla sonrojada en su hombro.

Si soñó con algo durante el tiempo que permaneció dormida, no lo recordaría al despertar. A excepción de una cálida sensación que nació en su frente, y se extendió por todo su cuerpo… Una que no supo si fue parte del sueño o parte de la realidad… Una realidad que resultó ser un beso que Hak le regaló sin ser capaz de contener más un pequeño detalle cariñoso.



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Re: > Dusk till dawn

Mensaje por Sheena el Mar Feb 06, 2018 5:54 pm


1. Lost little Princess
Con Yona
En la cueva
Por la noche

Hak se sentía incapaz de moverse. Hacerlo implicaría separarse de la princesa y sabía que no había forma de tenerla tan cerca mientras estuviera despierta. Sí, era egoísta. No, no estaba orgulloso de ello. No era propio del general de la Tribu del Viento (antiguo general, debía recordarse de vez en cuando). No era propio del hombre que se suponía que debía ser, del Hak que se forzaba a ser desde que tenía uso de razón y entendió que Yona y Soo-Won se casarían algún día. Eso ya no iba a pasar, porque a Soo-Won le mataría él con sus propias manos, pero de todas formas Yona nunca le vería como algo más que su protector, su amigo quizá.

Y aun sabiéndolo, era tan difícil ser ese Hak… Tan difícil pensar que estaba mal acunar a la princesa entre sus brazos como lo estaba haciendo en ese momento. Tan difícil reprimir los pensamientos que le asaltaban cuando la veía así, tan inocente, tan a su merced. Daría cualquier cosa, lo que fuera, por sacarse esa espina de dentro, ese peso que cargaba sobre sus espaldas cada día, que le oprimía el pecho como una garra atenazadora. Si al menos fuera libre de sus sentimientos… pero eso no estaba en su mano. Le era imposible dejar de querer a Yona, tan imposible como dejar de respirar o como ordenarle a su corazón que dejara de latir. Si al menos pudiera liberarse, decírselo aunque supiera que no era correspondido… pero esa no era una opción. Solo estropearía las cosas entre ellos y Hak no podía permitirse el lujo de alejarse de la princesa. No solo porque se rompería de dolor, sino porque tenía que protegerla.

Yona se revolvió en sueños, tal vez por el frío o por la mala postura. Hak la acomodó mejor entre sus brazos, perdiéndose en sus facciones. La verdad, no era la chica más femenina que había conocido. Incluso su rostro aún tenía formas propias de una niña, al igual que su cuerpo. Y su pelo rojo como fuego era un desastre, rebelde e impredecible, como ella. Sin embargo, sus ojos violetas podrían competir con el cielo del crepúsculo. Aunque todo esto solo eran detalles sin importancia para Hak. La quería por lo que era, aun con lo irritante y cabezota y malcriada y quejica y pesada que era en el palacio.

Todos estos sentimientos inundaron a Hak, con la guardia baja por ese momento de descanso en el que no tenía que fingir que éstos no existían. Quizá por eso no pudo evitar atraer aún más a la princesa contra su pecho. Ni fijarse en los surcos que las lágrimas habían dejado en sus mejillas. Ni inclinarse sobre ella hasta depositar un beso en su frente. Era todo lo que podía permitirse. Y aunque por dentro le quemaran la rabia y frustración, durante ese minúsculo instante se sintió en paz.

Cuando despertara, todo volvería a ser igual. Continuarían su viaje, no se sabía adónde, para desentrañar el significado de la profecía. Yona era la heredera de Hiryuu y eso debía significar algo. Y él la ayudaría a encontrarlo… su lugar en el mundo.



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Re: > Dusk till dawn

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