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Why don't we find out?

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Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Dom 15 Oct - 4:58

Recuerdo del primer mensaje :


WHY DON'T WE FIND OUT?

Jesse

Wes Bentley
27 años
agente blackwatch
Party Poison

Genji

Sen Mitsuji
25 años
agente blackwatch
Nébula
Corre el año 2067.

Jesse McCree, ex-miembro de la pandilla criminal Deadlock, ha sido miembro de Blackwatch por casi diez años. Aunque inicialmente se unió para evitar caer en prisión, los ideales de Gabriel Reyes, héroe de la crisis ómnica y su actual jefe, han hecho mella en su personalidad. Hoy día es uno de los agentes más valiosos de la organización de operaciones negras que se oculta del escrutinio de las Naciones Unidas detrás de la legal Overwatch, no sólo por sus habilidades en el campo de batalla y las salas interrogatorias, sino también por su fidelidad. McCree es un justiciero, un hombre de códigos fuertes y un sentido moral inamovible.

Genji Shimada solía ser el segundo heredero del clan Shimada hasta que su hermano Hanzo, luego de una discusión sobre su falta de dedicación a la familia, lo atacó y desfiguró, dejándolo al borde de la muerte. Fue Overwatch quién lo rescató y reconstruyó su cuerpo con las últimas tecnologías que la ingeniería médica puede ofrecer, otorgándole un cuerpo de fibras artificiales que lo coloca al límite entre humano y máquina. Lo poco que queda de quién era antes está cubierto de cicatrices, quemaduras y cortes. Su mente, aún más fragmentada.

McCree es un hombre empático y de buen corazón que ha superado sus circunstancias de vida para alzarse sobre ellas con más fuerza. Cuando conoce a Genji, no puede evitar querer lo mismo para él, pero el menor de los Shimada no está muy animado al respecto...
1x1  • CS • Drama






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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Dom 29 Oct - 14:48

Tuvo que hacer un esfuerzo consciente para  dejar de sonreír y tratar de hacer una mueca de tristeza, aunque sus ojos delataban que no era más que otra tonta continuación de aquél tono juguetón que de repente se filtraba entre todas las palabras de ambos.—¡Y yo que pensé que te había gustado como me quedaba! —se llevó una mano al corazón y echó la cabeza levemente hacia atrás, pero en medio, la risa salió aunque intentó aguantársela. Aún así no creía en su opinión, si es que era una sincera, porque su estilo era único y justo para él. Siempre se había sentido bien, desde el primer momento en que lo adoptó mientras estaba en Deadlock, al verse al espejo.

Haberlo tocado parecía ser más de lo que Genji podía soportar, aunque ese contacto no había tenido segundas intenciones. Jesse era un tipo que se dejaba guiar mucho por el instinto y la química del momento y simplemente hacía lo que sentía la mayor parte del tiempo. Que rozara su mano con la ajena no había significado nada muy especial. Tal vez un cariño, que se imaginaba que el otro lo necesitaba, o un agradecimiento por dejarse llevar por sus tonterías en lugar de ser un dolor de trasero como el primer día. Incluso cuando le plantó la mano humana sobre la cara y le dijo que era horrendo sintió que todo era más un juego que un insulto real. Sonrió a pesar de ella con aquello de los jeans y dejó que permaneciera allí un rato  antes de hacer lo inevitable: sacó la lengua y le lamió la palma.

Volvió a soltar una carcajada estruendosa y poco discreta. No había nadie en ese bosque para oírlo, él se estaba divirtiendo y, además, tenía que admitir que el alcohol en su sangre contribuía mucho a semejante humor. —Bien, bien, ya no te molestaré más —prometió, y luego: —Pero deja de mirar lo que exponen mis jeans, darlin', o ya no creeré que no soy tu tipo —No. No podía para con sus tontos chistes, incluso si estaba poniéndose algo pesado −aunque no lo notaría, no así de intoxicado. Se llevó por segunda vez el cigarro a los labios y le dio un par de caladas cortas mientras continuaba viendo fijo a Genji, aunque de a ratos su mirada parecía perdida y tenía los ojos brillosos. No se sentía ebrio, pero era obvio que lo estaba, al menos un poco.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Dom 29 Oct - 18:53



Eres un tipo muy extraño, vaquero...— Respondió el japonés a las palabras emitidas por su compañero. Realmente consideraba al mayor como un ser humano increíblemente peculiar, aún cuando estuviese acostumbrado a las excentricidades de grueso calibre. Digamos que Japón no podía catalogarse como un lugar tradicional, no en estas épocas, y menos aún, considerando el ambiente que solía frecuentar cuando aún vivía allí. Había visto de todo, desde fursonas comprando en el supermercado, hasta fetichistas de la más baja calaña. Él, incluso, solía traer su cabello de color verde fluorescente, y eso sin contar la colección de prendas peculiares que poblaba su armario. Nada era realmente extraño para el menor de los Shimada, pero el estilo tan anacrónico adoptado por ese sujeto, resultaba divertido. En el buen sentido, claro. Aunque nunca lo admitiría en voz alta.

Su ceño yacía fruncido en contraste con la traviesa aunque esquiva sonrisa que decoraba sus labios. Mantuvo la mano en el rostro ajeno, sosteniendo aquella desafiante mirada, hasta que sintió algo húmedo esparcirse por todo el sector de su palma. Abrió los ojos en sorpresa al tiempo que deducía lo que acababa de ocurrir.— ¡Mentira que me acabas de lamer! — Exclamó al tiempo que se apartaba, no sin antes limpiar la humedad en el hombro ajeno.— Que asco... — Reclamó frotando su mano contra la tela más del tiempo necesario. Siendo sinceros, la situación resultaba bastante graciosa, y de ser otro su estado, se hubiese lanzado a devolver el favor, lamiendo el rostro contrario con avidez. Pero digamos que sus energías no daban para tanto; eso, y algo en el interior de su cabeza le prohibía abandonar del todo ese escenario de resentimiento y abstracción. Era cierto, se había relajado, incluso bromeado, pero no quería dejar creer al moreno, que estaban siquiera cerca de ser amigos ¿Por qué?... No estaba seguro, pero simplemente no quería permitirlo. El dolor aún era mucho. Permitirse apreciar a alguien luego de lo ocurrido, sería casi un acto masoquista ¿o no?

Apretó los labios, incómodo por sus emergentes pensamientos oscuros ¿Por qué tenía que ser así? Lo estaba disfrutando, en serio lo estaba haciendo. Frunció el ceño, aunque la estruendosa carcajada ajena logró despertar algo de empatía en su interior.— No te creas tanto, no hay nada que mirar.— Respondió paseando inconscientemente sus ojos hacia aquel sector descubierto una vez más, deslizándose hasta un poco más abajo esta vez. Bien... eso había sido mala idea. El bulto bajo la cremallera ajena era considerable, razón suficiente para voltear el rostro rápidamente.— Estás borracho y yo soy heterosexual.— Que mentira mas grande. Sus ventiladores ya habían iniciado nuevamente su tarea, bombeando con rapidez la sangre de regreso al corazón, esparciendo líquido coolant por todos sus conductos.— Y basta de darlin — ahí estaba de nuevo su amargura. Había sido demasiado bueno para ser cierto. Suspiró con molestia, con frustración, enojo hacia sí mismo, enojo hacia Hanzo, enojo hacia la vida.

Observó por última vez la braza del puro encendiéndose ante la acción del americano, deseando volver a aspirar ese tóxico humo, pero no lo haría. Los cables en su espalda comenzaban a molestar, se hallaban aplastados contra el césped. Excusa perfecta para alejar su mirada de ese atractivo rostro. Con algo de dificultad, giro en el lugar, dándole la espalda a su compañero, clavando su rojiza mirada en el tronco de un grueso árbol que se izaba un par de metros más allá. De pronto, volvía a desear estar muerto.



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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Lun 30 Oct - 21:09

Cuando su risa, acrecentada por haber recibido la reacción de desagrado que esperaba, cesó, pudo percibir que algo en el ambiente era diferente. Había sido un cambio repentino aunque sutil, tanto en la voz de aquél muchacho a su lado como en la expresión que había teñido todas sus facciones. Incluso si veía que había vuelto a bajar la mirada con curiosidad, que seguía hablando casi como si nada pasara, Jesse sabía que hasta ahí había llegado ese momento divertido, y que Genji estaba nuevamente a la defensiva. Quiso decirle que ni siquiera así de borracho era capaz de creer que fuera heterosexual −era imposible con aquellas ojeadas tristemente disimuladas hacia el sur de su cuerpo− pero no lo hizo. En lugar de eso espejó el suspiro del contrario, exhalando de a poco el humo que había estado reposando dentro de su boca.

No más darlin', tus deseos son órdenes —asintió apenas, con el rastro de aquella sonrisa que había teñido sus labios durante unos cuantos minutos aún danzándole en el rostro. Se veía relajado, tranquilo incluso a pesar del claro cambio en la situación. No quería presionar a seguir en ese juego cuando Genji ya no estaba de humor, no importaba la razón por la que hubiese vuelto a estar a la defensiva. Le alcanzaba con saber que, por un rato, había logrado alejarlo de la realidad en la que se había visto inmerso a raíz de su ataque, cosa que nadie más en la base había sido capaz de hacer, si es que lo habían intentado siquiera.

Le permitió voltearse sin decir palabra, darle la espalda, esconder su vulnerabilidad. McCree no era un tipo que pensara que mostrarse vulnerable implicara que uno fuera débil, pero podía entender que muchas personas preferían tener esa clase de momentos en la intimidad. Él, sin ir más lejos, en las pocas ocasiones en las que lloraba, elegía estar solo, más para no preocupar ni molestar a nadie que porque se sintiera avergonzado al respecto. Pero no todos eran como él, y si Genji quería ignorarlo por un rato para meterse en su mundo, por muy oscuro que fuera, no lo obligaría a seguir teniendo esa conversación sin sentido por muy entretenida que fuera.

Se estiró hacia atrás, volviendo a ponerse boca arriba y clavando la mirada en el cielo. Era un día frío pero despejado, las estrellas y la luna daban suficiente visión como para poder distinguir con claridad el paisaje incluso a esas horas de la madrugada. Las camperas de Blackwatch, a pesar de no ser muy pesadas, mantenían bien el calor, y entre la calidez de su cuerpo, lo mucho que había disfrutado de su cigarro y el alcohol en sus venas, no tardó en comenzar a aletargarse. Apoyó lo que quedaba de su puro sobre el pasto húmedo y cruzó ambas manos sobre su abdomen. El ritmo constante de su respiración y el sonido de los motores de su compañero hicieron el resto del trabajo: en unos pocos minutos, se había dormido.
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Última edición por Party Poison el Mar 31 Oct - 4:03, editado 1 vez




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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Mar 31 Oct - 1:44

Tenía razones de sobra para estar enojado, para cuestionarse a sí mismo el porqué de todas las circunstancias de su actual vida, incluyendo la persistente presencia de aquel hombre que no temía a sus ácidos comentarios ni a su desagradable nueva apariencia. Le agradaba, no lo negaría, le agradaba su rostro, su cuerpo, sus gestos corporales; la manera en que lucia feliz cada que le mirases, incluso cuando creerías que el podría creer que nadie lo está observando. La manera en que todo es grande cuando se trata de él, y ahora podía afirmar que... todo era realmente grande. Sin embargo, no importaba cuanto pudiese agradarle McCree, Genji no tenía interés alguno en volver a permitirle aquella cercanía familiar que poseen los amigos, ni a él, ni a nadie. No lo merecía, y tampoco creía ser capaz de volver a confiar en alguien. Estaba atrapado en un cuerpo repugnante, impropio, antinatural, y no como esas personas que utilizan el apelativo hacia los homosexuales o las personas que se emparejan con omnicos, sino que antinatural de verdad. Ni siquiera estaba seguro de cuan capaz sería de volver a ingerir líquidos o alimentos alguna vez en su vida, o a caminar, correr... saltar. Dormir. Golpeó el piso con los nudillos mecánicos de su mano derecha, percibiendo nada más que un leve cosquilleo y un bombeo persistente en esa dirección. Esos instantes de bromas habían quedado sepultados, y peor ahora que incluso se había atrevido a darle la espalda al mayor.

Oye... vaquero, llévame de vuelta.—Espetó sin abandonar su posición, observando el tronco cercano, aunque sus orbes buscaban inconscientes al hombre que yacía a su lado. Al no recibir una respuesta rápida-como solía suceder con McCree- el japonés se volteó nuevamente, quedando de frente al ahora inerte cuerpo ajeno ¿Estaba dormido? Apretó sus labios acercándose con dificultad y cautela.— Oye... — murmuró picando el vientre ajeno, notando de inmediato como el ritmo de su respiración se había reducido, haciendo subir y bajar su amplio pecho de una manera envidiablemente apacible. Era fascinante observarlo, parecía un gran oso en época de hibernación, un oso grizzli, tan suave como intimidante.

Le permitió a sus ojos recorrer el cuerpo ajeno sin miramientos, deteniéndose en todos aquellos puntos que anteriormente se prohibió apreciar. Su rostro, ajado por el sol, su barba desaliñada, su amplio cuello, su pecho, su abdomen, y... el resto ¿Cuan psicopata debía verse admirando dormir a un completo desconocido?... Jamás lo había hecho antes; el trato con sus amantes solía ser mucho más impersonal. Mordió su labio inferior con pesar. Cuanto odiaba todo aquello, incluido ese amable hombre. Y de pronto, como si un pequeño foco se hubiese encendido al interior de su cabeza, todo pareció cobrar un nuevo sentido. Estaba ahí, solo, en el exterior... SOLO EN EL EXTERIOR. Mentiría si dijera que no había dedicado algunas de sus escasas horas de consciencia para tramar un par de planes de escape; planes medianamente funcionales, sin considerar el pequeño detalle de su dificultad de movimiento. Todos involucraban un bisturí, como menos, un par de golpes e incluso un asesinato ¿Después que haría? No importaba. Seguramente moriría tras un par de días sin asistencia médica, pero esa era la menor de sus preocupaciones. Pero claro, eso fue antes de que alguien fuese lo suficientemente iluso para confiar en él.

Utilizando sus extremidades , descubrió que el lado mecánico poseía al menos el doble de fuerza que el orgánico. Se deslizo con muchísima dificultad, pero en absoluto silencio, hasta aquel árbol que sirvió de entretención minutos atrás. Abrazado al tronco, logró ponerse de pie, a lo que sonrió triunfante. Al fin podría huir de ese espantoso lugar, dejar de ver rostros lastimeros, o voces enojadas. Lo sentía por McCree, incluso un poco por la rubia doctora, pero no había nada más importante en aquel momento, que su inminente huida. Finalmente, sus pies se estabilizaron en la humedad del pasto, dándole la posibilidad de trastabillar hasta el siguiente árbol. El sigilo siempre fue una de sus máximas habilidades, pero digamos que los cincuenta kilos de más no ayudaban demasiado. Volteó su cabeza ligeramente, verificando por un segundo, que su acompañante seguía dormido antes de correr hasta su siguiente apoyo.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Mar 31 Oct - 5:26

La caída de un poco de ceniza caliente sobre su mano que sostenía el cigarro lo devolvió al mundo de los vivos. —Mierda —murmuró, arrojando sin pensar lo que quedaba de él hacia un costado, al medio del bosque y sin apagar. El pasto húmedo se encargaría de no ocasionar un incendio; Jesse, mientras tanto, se miró la piel enrojecida con más insultos escapándole de los labios. No era gran cosa, pero ardía un poco y hacía años que no se quemaba con ceniza. No quería tener que decírselo a Angela, que tendría otra excusa para volver a decirle que fumar era malo para la salud, así que tendría que arreglárselas solo y curarse con un poco de antiséptico.

Tras unos segundos en los que maldijo a su estupidez por haberse dormido con el puro encendido notó que estaba solo. Sin Genji. Sin aquél muchacho al que él había llevado fuera a tomar aire, por el que se había arriesgado un regaño, tal vez hasta una suspensión de parte de Reyes por desobedecer protocolos. ¿Podrían haberlos encontrado y haberlo llevado de vuelta a la base? No, no, alguien le hubiese gritado hasta dejarlo sordo por haberse atrevido a violar tantas reglas en un solo impulso demente, ese que ahora lo había dejado sin el nuevo miembro, que dicho fuera de paso estaba en tratamiento médico, en mitad del bosque. No pudo evitar que el pánico se extendiera por su cuerpo, helándole la sangre de pies a cabeza. Con el valor que tenía Shimada para Blackwatch por su conocimiento íntimo del clan para desmantelar sus redes de tráfico, que Jesse lo hubiese perdido o dejado escapar lo ubicaba en el extremo opuesto de valor. No era hombre muerto, y era probable que Reyes pudiera sacarlo de casi cualquier aprieto, pero sentía inminente la amenaza de caer en la cárcel, más de ese temor irracional que lo invadía.

Por suerte, incluso en situaciones de pánico, McCree nunca había perdido la capacidad de actuar. Se llevó una mano al bolsillo, extrajo su móvil y dio un pequeño tap al botón de emergencias, hablando antes de que alguien pudiese responder primero. —Pallas, dime que Shimada tiene un rastreador o algo por el estilo encima —se dirigió al AI un tanto agitado. Se había puesto de pie tan rápido que otra vez el alcohol, lo que quedaba de él, se le subió a la cabeza, pero ya se sentía bastante más sobrio. Tras unos segundos de silencio, la voz apenas robótica de aquella máquina, que más que máquina era casi otro ser, devolvió la respuesta: —Afirmativo, Agente McCree. ¿Necesitas que envíe un mapa con su locación exacta a tu teléfono? —Jesse soltó un suspiro de estrés que venía acumulando durante esos breves minutos. —Por favor, Pal —se alejó apenas el móvil del oído y la pantalla se volvió a iluminar, dejando en vista un mapa del área alrededor de la base con un punto rojo que se movía con lentitud entre los árboles. Pocos, humanos o máquinas, eran tan efectivos como la inteligencia artificial que estaba a cargo de los datos en Blackwatch —. Gracias, pumpkin' —nervioso, cortó en seguida la comunicación. Aunque el sentimiento de terror inminente había comenzado a disiparse, Jesse estaba lejos de relajarse. Ahora que sabía dónde estaba Genji, había comenzado a invadirlo el enojo. Echó a correr en su dirección, sabiendo que lo alcanzaría en breve y casi sin ningún esfuerzo.

Dicho y hecho, tras apenas unos minutos de seguirlo por entre los árboles, saltando raíces y esquivando algunos pozos llenos de barro de alguna lluvia pasada, logró divisar al menor tambaleándose al andar. Hubiese sentido lástima de haber sido otra la situación, pero en esos momentos no podía evitar la furia que crecía más y más, y cuando se abalanzó sobre él, lo hizo arrojando todo su peso encima para tumbarlo al suelo sin pensar en si iba a dañar sus circuitos o quebrar alguna placa de hierro de su armadura. Le pasó las piernas por los costados, casi tomando asiento sobre la parte trasera de los muslos  artificiales contrarios, haciendo fuerza para dejarlo quieto. Había apoyado su antebrazo derecho sobre la parte superior de la espalda de Genji, mientras que con la mano izquierda le sostenía la muñeca tal vez con más fuerza de la necesaria, tal vez buscando lastimarlo. —Bien, pequeño hijo de puta traicionero —murmuró bien cerca de su oído, entre dientes, insultándolo a propósito —, creí que tú y yo estábamos entendiéndonos, pero resulta ser que decidiste abusarte y ahora estás en problemas —estaba amenazándolo, la sangre le hervía; no había nada peor que la traición y el abuso de privilegios, sobre todo si estos le eran entregados sin pretensiones como habían venido por parte de McCree. —¿Sabes por qué estás en problemas? Porque te acabas de quedar solo —remarcó la última palabra con más veneno en su voz del que creía que era capaz de soltar —, porque yo confié en ti y quise ayudarte, porque me agradabas, pero tú no tuviste mejor idea que ser el niño caprichoso que eres e intentar pasarte de listo —seguían corriendo por su cabeza imágenes de todas las cosas que podrían haberle pasado de haber perdido al menor de los Shimada, con la adrenalina bombeando su sangre a toda velocidad por el cuerpo. Casi podía escuchar pasar por sus oídos el ir y venir, los latidos ensordecedores apagando todo otro sonido a su alrededor. —Ahora tú y yo vamos a volver a la base, te limpiaremos la armadura como si no hubiera pasado nada y a partir de ahí puedes olvidarte de que alguien se encargará de que no te hundas en tu propia miseria. Pídele a Angela que te ayude si te antoja. ¿Entiendes, sweetheart? —estaba tan cerca del oído de Genji que podía sentir el calor de su propia respiración chocar con la piel de su cuello y regresar a sus labios antes de enfriarse. Ni hacía falta aclarar, con la forma en que escupió el apodo, que era irónico.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Mar 31 Oct - 6:22

No sabía cuánto tiempo llevaba avanzando entre los árboles, quizás diez, quizás quince minutos. No estaba seguro. Pero el esfuerzo era tal, que sentía como si su travesía hubiese comenzado meses atrás. Sus nuevas piernas pesaban horrores, y ni hablar de la dificultad para utilizar sus articulaciones a libertad. Para su fortuna, no había rastros de McCree, esperaba haberlo dejado ya muy lejos. Apoyó su siniestra en la rugosa superficie de un árbol cercano, agachando levemente la cabeza dándose fuerzas, luchando para respirar con profundidad antes de tambalearse en dirección al siguiente apoyo. Podía percibir la adrenalina gestándose al interior de su pecho, toda esa energía y valor que le permitiría salir de ahí por fin. No obstante, al parecer, una vez más, el universo buscaría manera de sabotear sus planes una vez más. Un enorme peso desestabilizó por completo sus tambaleantes pasos, haciéndolo caer de bruces al suelo. El dolor era increíble. Su quijada mecánica golpeó sin piedad, logrando así aturdirlo levemente. Cerró los ojos con fuerza, notando por pura intuición como la gran envergadura de McCree lo presionaba contra el duro suelo, susurrando cosas tan crudas que era difícil creer que proviniesen de su boca.

Tantas emociones pasaban por su cabeza; enojo, tristeza, ira, frustración, humillación. De haber estado en esa misma situación meses atrás, sería libre, estaría lejos, o quizás con el cuerpo del mayor sobre el propio, pero con fines muy distintos a los actuales. Quería voltearse, quería golpearlo, hacerlo callar... Lo que fuera. Sabía que se merecía todo aquello, sabía que estaba mal....No, no lo merecía. No merecía ser un prisionero, no merecía estar siendo humillado por ese sujeto, no merecía ser sanado en contra de su voluntad. Apretó los dientes hasta oírlos rechinar, dolía, dolía como la mierda. Ya no quería más guerra.—Anda, anda... devuélveme, sé un héroe, darlin... Quizás te den una estrellita— Siseó con toda la sorna que su pequeño cuerpo podía cultivar. —Estoy solo desde hace mucho ya...No te necesito—Era cierto. Desde la muerte de Sojiro, y la ascensión de Hanzo. Genji estaba solo contra el mundo. No necesitaba de ese vaquero, ni de nadie.

Quería decirle tantas cosas, quería escupirle en el rostro, golpearlo hasta perder la conciencia, pero lo cierto era que sus energías ya comenzaban a decaer. Era algo mayoritariamente físico, el rumor de sus motores se hacía más débil, sus ventiladores se habían activado, y un par de luces titilaban a la altura de su pecho. De haber logrado huir, no hubiese durado más de un par de horas vivo. Eso era seguro. Abrió los ojos levemente, observando el entorno, el césped que apenas cubría su visión. Quería llorar, quería patalear. Quizás si era el niño mimado que McCree decía. Muy en el fondo, y aunque no saldría jamás de sus labios, perder la oportunidad de una amistad con Jesse dolía horrores, era como haber dejado ir la única tabla de salvación en un océano congelado. Estaba solo, y probablemente sería así por el resto de su vida. Una pequeña lágrima asomó en su ojo izquierdo, notando como el aletargamiento producido por la reducción de actividad de sus sistemas comenzaba a nublar casi por completo su conciencia ¿Estaría muriendo acaso? .... Quizás sería lo mejor que podría suceder.


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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Miér 1 Nov - 1:53

¿Héroe? Eso era lo que ese niño mimado no entendía: que nadie iba a saber que habían puesto un pie afuera, mucho menos que había intentado huir, ni iban a enterarse de las palabras hirientes que acababa de profesarle. Al menos no por boca de McCree, aunque no descartaba que Genji, en un capricho mal dirigido o por pura bronca lo delatara. Ya lidiaría con las consecuencias de ser así, como había lidiado con todo en su vida, haciéndose responsable de sus actos y respondiendo por él mismo mucho antes de siquiera terminar la escuela.


Incluso en una posición tan vulnerable, el muchacho debajo suyo seguía respondiendo con prepotencia y desobediencia, y aunque en cierto punto podía respetar que no sintiera miedo ni se dejara intimidar, más que nada Jesse estaba enfurecido. Cuando él llegó a Blackwatch, ni se le hubiera ocurrido hablarle así a sus superiores. Tras la primera charla que tuvo con Reyes se le borró de la cabeza cualquier mínima idea de intentarlo, con la amenaza de pasarse la vida en una prisión de máxima seguridad latente siempre en su consciencia. Y si una falta no era suficiente para romper el trato entre ambos, estaba seguro de que el comandante le hubiese dado un golpe inolvidable al primer indicio de rebeldía injustificada. Pero McCree no era Reyes, no tenía incorporadas las reglas estrictas de un código militar ni estaba al mando de, tal vez, la organización secreta más peligrosa del mundo. Tampoco gustaba de ejercer su autoridad sobre otros, por mucho que su reacción de unos segundos atrás dijera lo contrario. Sólo era un muchacho extraído de un infierno para ir a parar a otro, y aunque allí estuviera calentito, cómodo y con un plato de comida delante, más allá de los detalles, él no era ningún Diablo. La culpa de tener que estar en esa posición comenzaba a asomarse desde los costados de su enojo, empujándolo, desvaneciéndolo.


Sintió el cuerpo debajo del suyo comenzar a relajarse. No había luchado en ningún momento, pero había estado tenso en los primeros instantes en los que se le lanzó encima. Ahora parecía que la vida lo había abandonado, pero por suerte el persistente sonido de ventiladores funcionando daba señal de lo contrario. Tal vez estaba cansado, así debía ser después de andar por primera vez en tanto tiempo. Jesse se le quitó de encima, poniéndose de pie y agachándose para alzar a su ahora inconsciente compañero con el esfuerzo que le suponía levantar un peso que superaba con creces al suyo. Por suerte tenía entrenamiento suficiente para hacerlo.


Hizo el camino de vuelta a la base con bastante más dificultad que de haber estado Genji despierto, pero con mucha menos incomodidad. En cierta forma, era un alivio. En una breve parada por su habitación limpió el lodo de su armadura, poniendo especial atención a sus pies, que habían estado en contacto directo con el suelo húmedo. Luego siguió su camino hasta la enfermería, que estaba tan desierta como cuando se habían marchado y sin señales de que alguien hubiese estado allí. Pallas pudo confirmarlo. Dejó aquel cuerpo inerte de nuevo sobre el colchón y volvió a reconectarlo a las máquinas antes de marcharse. En la soledad de su cama, tras otro vaso de whisky y con el recuerdo de ese rostro cubierto de cicatrices danzando en su imaginación, lo supo: a pesar de su acto de insubordinación, que había estado a muy poco de meterlos en problemas a ambos, no podría dejarlo solo.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Miér 1 Nov - 1:59

Tres días habían pasado desde su penoso intento de escape. Lo sabía porque su capacidad para calcular las horas mejoraba minuto a minuto. Ahora comprendía el rumor de la mayoría de sus máquinas, detectando sin mucha dificultad, una rigurosa rutina, una que se basaba en la manutención de todos sus sistemas, partiendo por el motor central, hasta llegar a los cuidados de su parte humana. Y aunque el día siguiente a su paseo con McCree había sido el peor en mucho tiempo, se esforzó fervientemente por fingir que nada había pasado. No quería repercusiones... aunque lo cierto era que si se enojaban con él poco importaba. Su real y secreta preocupación era Jesse. Ya no había manera de que fueran amigos, ni siquiera la más mínima, pero muy en el fondo, no deseaba causarle problemas al mayor, no con esa bestia que tenía por jefe.

Obviando el hecho de que aún seguía vivo, los dolores eran intensos, y resulta que sus sistemas iniciaron un protocolo de emergencia, reduciendo el gasto de energías al mínimo para así mantener su corazón en funcionamiento. Ángela-la doctora, de quien al fin de había aprendido el nombre- parecía fuera de si, incrédula por los repentinos fallos de su obra maestra. Debido a esto, su próxima rehabilitación debió retrasarse al menos tres o cuatro días. Días en los que no escuchó siquiera mencionar el nombre de quien fue su compañero de cuarto semanas atrás.

Luego de ser instruido rigurosamente por esa amable mujer, acerca del funcionamiento de sus circuitos, de sus capacidades e incapacidades- toda la parte inferior de su cuerpo yacía reconstruida mecánicamente, sus conductos auditivos y olfativos también; sus pulmones estaban constituidos en un setenta por ciento por piezas artificiales. Y como si fuera poco: No, no podía ingerir alimentos; No, tampoco podía volver a beber. No por ahora al menos. Y ni hablar de continuar con sus promiscuas prácticas pre-asesinato- estaba listo para comenzar su rehabilitación. Caminar lento entre barras metálicas, persecución de puntos, luces y colores. Todo con el fin de recuperar la coordinación y antigua habilidad en sus nuevas extremidades. En un comienzo pensó en resistirse, y efectivamente lo hizo, pero la intimidante presencia de Reyes, fue un factor importante a la hora de facilitarle la tarea a la doctora Ziegler. No era como que Genji le profesara demasiado respeto al hombre, pero digamos que su apariencia, su voz, todo rezumaba autoridad, la que comparada a su penosa capacidad de autovalencia, sacaba más que dos cabezas de ventaja.

Yacía sentado en una delgada colchoneta a ras de suelo, las piernas abrazadas hacia su pecho; ya acostumbrado casi por completo al rumor de sus motores, y genuinamente contrariado con respecto a su sentimiento en cuanto a los avances de la terapia. La cual, por cierto, continuaba siendo meramente física; lo que no le extrañaba en lo absoluto luego de su desencuentro con McCree. Entornó apenas la mirada al momento en que aquel apellido apareció en su cabeza. Llevaba semanas sin escucharlo, sin saber nada acerca de ese hombre. Cuestión poco sorprendente, al recordar las amenazas esgrimidas por ese teatral hombre.— Oye...— Inquirió con aquella impetuosidad que tanto lo caracterizaba. Podía ceder ante las rehabilitaciones, pero la autoridad era punto aparte.— Ehm... El sujeto, el del ridículo sombrero de vaquero...— esquivo, claro, buscaba los claros ojos de la sanadora.— como... ¿Que le pasaba en el ojo? — Ridícula interrogante, pero no sabía cómo abordar aquello de otro modo. Lo que resultó bastante bien, ya que Ángela se embarcó en una fascinante historia acerca de la habilidad máxima del sujeto en cuestión.— ¿Y... ahora está entrenando?— Bien, al fin había preguntado. Sin embargo, el gesto de la mujer cambió ligeramente.— No... él está en terreno.— Zanjó como si esa vaga explicación fuese suficiente.— Adivinaré... Mi rango es demasiado bajo para tener el honor de saberlo...— Atropelló las palabras ajenas con insistente acritud, a lo que Mercy se apresuró ignorar.— Pero no te desanimes, Genji... Te tengo una sorpresa — Retrucó ella antes de acercarse para ayudarlo a ponerse de pie.

Y resultó que la sorpresa mencionada por la doctora, era nada más y nada menos que un cuarto propio. Su movimiento personal ya era suficientemente apto como para mantenerse solo en aquel reducido espacio. La habitación era genérica. Nada de pertenencias propias más que un par de prendas con el logo de Blackwatch y una máquina de respiración asistida-a la que debía conectarse sin falta durante las noches- Quería enojarse, pero simplemente no podia. Al fin sería digno de algo de privacidad. Nada más Angela cerró la puerta a sus espaldas, Genji se apresuró a dejarse caer sobre la amplia superficie de su nueva cama. Cuanto había extrañado la soledad, pero la soledad completa y genuina, no esa que solo lucia como tal.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Jue 2 Nov - 16:37

Había estado pensando en Genji las últimas dos semanas. La noche luego de dejarlo en la enfermería, antes de dormir, había decidido que iba a disculparse por los insultos y las amenazas tan poco merecidas que había pronunciado en su momento de enojo, pero la suerte no siempre era tan generosa con Jesse McCree para esas cosas. Podía darle aparentes oportunidades de vivir infinitas, permitirle conservar su visión, tener la puntería más afilada, tal vez, en el mundo, pero no le permitiría una cosa tan simple como quitarse de encima un poco de culpa para alivianar su consciencia. Cuando Reyes lo despertó al grito de —¡McCree, arriba ahora mismo! —a las cinco de la mañana en punto, menos de dos horas después de haberse dormido, pensó que habían descubierto lo que había hecho. Por supuesto, saltó de la cama con el corazón casi escapándole del pecho sólo para enterarse de que tendría que salir en una misión de vuelta a Londres a llevar a cabo un trabajo de investigación y reconocimiento. Lo que claro, era mejor que ser descubierto, pero arruinaba su plan de ir a pedir perdón esa misma tarde.

Solían mandarlo solo. Reyes siempre le decía, con orgullo de haber sido quién le enseñó, que era un maestro del sigilo, por muy difícil que fuera de creer puesto que era imposible no notar su presencia en una habitación. Las espuelas que a diario delataban su llegada quedaban atrás cuando estaba en el campo de batalla, y en la base cumplían su función: avisar que estaba cerca, porque incluso con semejante tamaño se las arreglaba para llegar hasta la gente en silencio y al hablar de repente junto a ellos solía asustarlos. Que fueran parte del look cowboy no era más que un agregado que hacía que usarlas fuera algo placentero.

Pasó cada segundo libre pensando en el muchacho que había dejado en aquella enfermería la noche antes de irse. Angela no lo dejaría solo, eso era obvio, pero a veces tener alrededor a una persona tan formal y adherida al protocolo hacía poco por dar una sensación real de recuperación y compañía, hacía sentir a uno como un objeto. En las calles de la ciudad inglesa lograba enfocarse en su objetivo, pero cada atardecer luego de volver a la habitación de su hotel, en medio de los reportes a Reyes, no podía evitar colar sus preguntas. ¿Cómo estaba Genji? ¿Ya había comenzado su rehabilitación? ¿Caminaba? ¿Le habían procurado algún medio de entretenimiento? Gabriel lo inquirió sobre su interés durante los primeros dos o tres días; luego pareció resignarse a responder si decir palabra de más. Las respuestas eran positivas, esperanzadoras.

Ni bien puso pie en la base, luego de quince días de duchas casi frías y tal vez la cama más dura en la que había dormido en su vida sin contar el piso, llegar a su habitación fue casi un milagro. Fue directo al baño, llenó la tina y se metió como pudo considerando su tamaño, soltando un suspiro de alivio cuando el agua caliente le envolvió el cuerpo. Se quedó allí casi una hora, hasta que comenzó a sentir frío; cuando salió y se cambió, pidió específicamente a Reyes que le hiciera llegar comida hasta ahí y cenó en privado. Pensó en dormir, considerando que eran casi las dos de la mañana, pero sus disculpas pendientes ya habían esperado demasiado. Atravesó el pasillo casi hasta el otro lado, desde su habitación hasta la de Genji. Había sólo dos pisos dedicados a los cuartos, y el japonés había sido trasladado al mismo que él. ¿Obra de Reyes después de sus preguntas? Tendría que averiguarlo luego.

Observó la puerta con más interés del que ameritaría un pedazo de aluminio pintado de un gris tan aburrido como ese, preguntándose si era hora de ir a molestar, si no despertaría a su compañero. Si bien era probable, sentía que no podía dejar pasar más tiempo, así que se decidió a tocar de todas formas con un golpe suave tras otro. Genji lo encontraría de pie a unos pasos de la entrada con el sombrero sobre el pecho sostenido con una mano, en un gesto que esperaba fuera lo suficientemente amistoso como para no recibir un portazo en la cara. Que lo merecía después de sus insultos era seguro.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Jue 2 Nov - 20:33

Llevaba un par de horas encerrado en su nuevo cuarto. En un comienzo había sido relajante, pero no tardó en volverse monótono y sumamente estresante. Digamos que sus capacidades no iban mucho más allá de dar pasitos, mover las manos y caminar de aquí para allá. Llevaba mucho tiempo dormido, y aunque Ángela decía que eso compensaría todo el tiempo que pasaría despierto en cuanto sus sistemas se estabilizaran, Genji no quería seguir perdiendo su tiempo en aquel inquietante estado de semi-inconsciencia. Soñar y dormir estaban muy lejos de ser relajantes. A las nueve, la doctora se acercó a su puerta para ofrecerle una visita al comedor, la cual rechazó sin una pizca de delicadeza. Sentarse entre un grupo de desconocidos, que seguramente estarían disfrutando de los deliciosos alimentos que quizás él no podría volver a probar, no sonaba demasiado tentador. En su lugar, recibió una alentadora sonda que cubriría sus escasas necesidades humanas. Vitaminas, minerales y nutrientes ¿Cuanta frustración podía caber en un solo organismo? Ya había perdido la cuenta.

En cuanto el líquido de la bolsa descendió hasta la mitad, desconectó la aguja de su brazo humano, harto hasta límites inimaginables de aquella asquerosa sensación de satisfacción antinatural. Suspiró sentándose en el suelo, haciendo caso omiso al hilillo de sangre que escurría por su antebrazo. Los motores yacían relajados en su interior, introduciendo y sacando oxígeno de su sistema. Tanta soledad, tanta calma no podían más que traer a su cabeza la imagen de McCree ¿Como hubiesen sido las cosas de no haberla cagado de esa manera tan monumental? Quizás el vaquero estaría ahí, con su sonrisa bravucona, su ridiculo sombrero y su tentadora piel morena. Incluso podrían haber compartido unos puros...¡No! Negó rápidamente con su cabeza buscando apartar aquellos pensamientos amistosos. Jesse lo odiaba, y el sentimiento era mutuo. Podía arreglárselas solo, tal cual había inquirido semanas atrás. No lo necesitaba.

En un desesperado intento de alejar cualquier clase de pensamiento inadecuado-sin importar la índole-de su perturbada cabeza, se dispuso a buscar algún trozo de papel. Había pensado en pedírselo a la doctora, pero la idea de deber favores no le agradaba en lo más mínimo. Finalmente, un informe médico rellenado por la cuidadosa caligrafía de Ziegler fue el elegido. Lo doblo en cuidadosos y perfectos cuadrados, cortando los mismos sin demasiada dificultad. El origami siempre había sido una afición rescatable de su tradicional cultura. Sus favoritas eran las aves, le recordaban tiempos mejores. Se hallaba doblando la quinta de sus creaciones cuando los golpes a su puerta lograron sobresaltarlo.— Ya dije que no quiero ir al comedor...— Respondió alzando la voz desde su lugar. No obstante, al notar que la presencia exterior no emitía palabras, decidió ponerse de pie refunfuñando. Quizás de notar que eran pasadas las dos de la madrugada, hubiese supuesto que no se trataba de la doctora.

Abrió la puerta con brusquedad.— no voy...— la imagen que se encontró al otro lado del trozo de metal interrumpió sus palabras. Estaba muy lejos de ser Ángela. No pudo evitar la sorpresa que empapó sus facciones al divisar la imagen del objeto de sus pensamientos ¿Que hacía ahí? Frunció el ceño ligeramente, incluso cuando podría estar saltando de la emoción en ese mismo momento. McCree estaba ahí, y no lucia molesto.— si vienes a indultarme de nuevo... te advierto que ahora tengo fuerza en mi brazo derecho...— amenazo sin demasiadas intenciones de sonar intimidante.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Vie 3 Nov - 2:14

Ver a Genji era un alivio, más aún porque estaba viéndolo de pie por sí solo, sosteniéndose sobre ambas piernas de metal sin tambalearse ni trastabillar. La imagen le resultaba tan satisfactoria a la vista que ni siquiera la advertencia sobre su ahora funcional brazo derecho logró quitarle la sonrisa que se le había formado involuntariamente al verlo. Aunque pudiera sonar extraño si lo decía, porque él nada había tenido que ver con su recuperación, se sentía orgulloso de que hubiese progresado tanto en ella. Deseó haber estado ahí para verlo, tal vez haber ayudado un poco más que con su pobre intento aquella noche que, si bien había empezado bien, había terminado terrible.

Se aclaró la garganta y luchó por forzar una expresión solemne antes de decir —Oh, darlin', me merecería tus golpes si viniera a insultarte —y luego de bajar apenas la cabeza, alzó la mano que sostenía su sombrero y volvió a plantarlo sobre sus cabellos. Ahora el ala le cubría parcialmente los ojos, lo suficiente para oscurecer su mirada pero no tanto como para taparla. —Pero no. Todo lo contrario, he venido a disculparme —fue directo con sus intenciones como siempre lo era con todo, y es que no había razón por la cual darle vueltas al asunto. Cuanto antes pudieran dejarlo atrás, mejor para la futura relación entre ambos, aunque no fuera más que una de simples colegas —. Fui muy injusto contigo, con lo que dije, con como te traté la última vez.

Sabía que quería decir más, pero al notar aquél hilo de sangre en el brazo humano de Genji, no pudo evitar que su atención se desviara a él y surgiera una preocupación que no tardó en reflejarse en su rostro, como todos y cada uno de sus sentimientos. McCree era un libro abierto y más de una vez esto lo había metido en problemas, sobre todo cuando sus superiores decían algo que le molestaba o con lo que no estaba de acuerdo. Allá ellos. —Sweetheart... Estás sangrando —no quería ser tan obvio, pero fue lo primero que escapó de sus labios. Le pareció que el japonés ya tenía que haberlo notado, después de todo no era una cantidad insignificante. —¿Debería preocuparme? ¿Llamar a Angie? —aunque creía saber la respuesta a eso, mejor era cerciorarse. Esperaba que no  mintiera sobre si era algo grave o no.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Vie 3 Nov - 6:16

Sus labios se redujeron a una línea al momento de escuchar el verdadero objetivo de la visita del mayor. No podía estar hablando en serio ¿o si? ¿Realmente se estaba disculpando?... ¿Disculpando por haberlo detenido en un intento de huida? ¿En un acto rebelde? Genji no solía ser de aquellos que aceptan sus culpas, menos aún en una situación como aquella, una situación que aún no sabía bien si clasificar de secuestro, o rescate. Sin embargo, había sido capaz de catalogar su escape como una subordinación, algo totalmente merecedor de la ira de McCree. Sin embargo, ahí estaba él... Con una expresión suave en el rostro, con una arrepentida sonrisa y una azucarada actitud que, suponía, provenía de sus sureños orígenes ¿Quien era Jesse McCree, y de donde lo habían sacado? Jamás en sus veinticinco años se había topado con un individuo de aquella especie. Tan fuerte e implacable como un toro, pero suave y maleable como la miel. No podía más que odiarlo... odiarlo por despertar tan confusas sensaciones en su interior. Comenzando por ira, desagrado, pasando por empatía y amistoso aprecio, hasta esa ardiente pasión que encendía su interior al recordar la oscuridad de su bajo vientre, sus grandes manos... incluso ese acento ten exagerado y ridículo. ay....— Hm...— Que difícil era acceder sin sentirse débil ante ese hombre.— Quizás te perdonaría si no te hubieras vuelto a poner ese ridículo sombrero...— Comentó intentando empujar la sonrisa que se le asomaba hasta el fondo de su boca. No tenía nada que perdonar, pero tampoco es como que planease admitirlo.

La presencia de McCree le causaba alivio, ya no estaba solo, ya no era un ser vacío mirando al infinito. Aún no quería confiar en él, no quería darse ese lujo, tampoco dárselo al mayor. La ira y el resentimiento eran fuertes, pero la soledad y su desamparo lo eran aún más. Observó los ojos ajenos, los cuales no tardaron en desviarse hasta su propio brazo. Persiguió su mirada, llegando hasta aquel pequeño arrollo escarlata que no cesaba de escurrir. Suspiró pesadamente, regresando al interior del cuarto sin cerrar la puerta. No quería que Jesse se marchara, no aún.— No es nada...—Murmuró al tiempo que recogía un trozo de tela blanca-la funda de una almohada posiblemente- y la presionaba contra su brazo.— No llames a la doctora ¿Quieres?... me regañará por no comer toda mi cena.— Inquirió con ironía señalando la bolsa a medio vaciar que yacía colgada en el poste.

Regresó a su lugar en el piso, sentándose junto a sus cinco pajaritos de papel, aunque ahora con la presencia del vaquero, el origami había perdido casi por completo su atractivo.— Me muero por un trago...—Confesó finalmente, recogiendo un trozo de papel a medio doblar, y terminándolo en menos de veinte segundos.— Quizás así podría disculparte...— Insinuó alzando sus cejas en dirección a su compañero. No quería subestimar las disculpas ajenas, pues significaban muchísimo para el. Sin embargo, no estaba preparado mentalmente para aceptar y agradecer. Aunque... por lo poco que conocía al vaquero, una respuesta medianamente agradable, sería pago suficiente.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Sáb 4 Nov - 0:59

Genji era más difícil de leer que la persona promedio, eso tenía que admitirlo, aunque confiaba en que al ir conociéndolo mejor comenzaría a entender mejor sus actitudes. Por lo pronto, aquella línea blanca en la que se habían convertido sus labios juntos lo confundía. ¿Es que acaso no aceptaba sus disculpas? Por supuesto, había contemplado aquella posibilidad, pero tenía esperanzas de que pudieran hacer las paces. Cuando al fin habló, Jesse sintió como un peso se le levantaba de los hombros, porque aquella había sido una broma. A pesar de la cara seria del japonés, estaba seguro de que no hubiese dicho eso sino para burlarse. Soltó una risa nerviosa, porque no estaba del todo seguro, y el eco resonó por el pasillo. A las dos de la mañana. Oops.

Que dejara la puerta abierta tras de sí no podía ser más que una invitación, y Jesse, que acababa de hacer suficiente ruido como para despertar a sus compañeros de toda la base, no iba a declinar un buen escondite cuando se presentaba tan dispuesto. Eso y que, más que nada, no tenía intenciones de dejar a Genji a su merced sangrando ni dejar el asunto entre los dos a medio resolver. Quería su respuesta explícita: que aceptara sus disculpas si así era, o que lo mandara a la mierda si no. Los puntos medios no eran para una persona como McCree. —¿Sabes que hay un kit de primeros auxilios en cada baño? Digo, no tienes que andar usando la funda de tu almohada cuando existen los band-aids —señaló entretenido, desviando luego su atención al poste donde estaba el suero a medio vaciar. Sí, Angie lo retaría, y él sintió que debía hacer lo mismo porque si la doctora le había dejado esa cantidad exacta era porque eso necesitaba su cuerpo, y sin embargo... No pudo.

Cerró la puerta tras de sí y rodeó a Genji, que se había sentado en el suelo, para tomar asiento descaradamente y sin pedir permiso sobre su cama. Hasta tuvo el atrevimiento de recostarse sobre su almohada y subir las piernas al colchón, no sin antes quitarse las botas. —¿Hiciste tú todo eso? —gesticuló en dirección a él, refiriéndose a las figuras de papel. Conocía de qué iba más o menos el arte del origami, no era tan ignorante como la gente podía intentar inferir de su acento, pero aún así estaba sorprendido. Jesse no tenía ni la paciencia ni la disciplina para lograr algo como eso, aunque el arte en el que él era eficiente, el de ser un pistolero sin comparación, también requería de ambas.

Había pensado en ignorar el comentario del alcohol, al fin y al cabo no quería que Genji comenzara a pensar que él sería quién pusiera al alcance de su mano todos los vicios y alimentara sus malas costumbres, pero no pudo consigo mismo. —Darlin', sé que te mueres porque te emborrache —alzó las cejas y le dirigió una sonrisa amplia con los ojos entrecerrados, tras la cual vino una risotada —, pero... ¿Puedes beber? —y tras pensar unos segundos agregó: —Disculpa la falta de tacto en la pregunta.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Sáb 4 Nov - 2:24

Se encogió de hombros al escuchar las indicaciones ajenas acerca del botiquín que yacía en el baño. La verdad era que la sangre fluyendo fuera de su cuerpo lo traía genuinamente sin cuidado. Ya había perdido tanta, que las curitas parecían casi una broma. En aquel momento, lo único que importaba era la presencia del americano, y no solo por sus disculpas sino especialmente por el perdón que había decidido otorgarle sin siquiera pedírselo. Quería aprender de McCree, quería abusar de esa misericordia que no se merecía. Quería saber lo que era sentirse querido sin condiciones. Eso incluso si nunca se sentía capaz de confesarlo. Ese hombre era irreal, al menos lo que había presenciado hasta ahora. Sus dedos se disponían a doblar otro cuadrado de papel, esta vez con una forma mucho más compleja: Un dragón. Cuando la pregunta ajena llego a sus oídos— Si, estaba aburrido como la mierda...— Respondió mientras continuaba con su labor.— ten... — Le entregó el pequeño dragón de color blanco al más alto, quien se había recostado sin recato en su cama, aunque él aún no lo advertía del todo.

Se volteó ligeramente, encontrándose con el rostro ajeno casi de frente. Una sonrisa socarrona, para variar, adornaba sus toscas facciones, brindándole otro resto de atractivo a su peculiar apariencia. Y eso sin mencionar la enorme risotada que no tardó en llenar la pequeña estancia.— ¿Siempre eres tan ruidoso? —Cuestionó recalcando la primera palabra a propósito. Siempre había sido bueno con el doble sentido y las insinuaciones, y esperaba sinceramente no haber perdido tal capacidad. Sin embargo, la pregunta ajena logró devolverlo a la realidad. Ángela en su cabeza se paseaba enumerando sus molestas incapacidades, entre las cuales se hallaba ingerir cualquier clase de líquido, ni hablar de alcohol. Frunció el ceño con más ahínco del que él mismo hubiese esperado, indignado por esa persistente situación.—No...— Respondió con brusquedad y simpleza, volviendo a desviar su rostro, escapando de la mirada ajena.

Moría por emborracharse, no mentiría, el alcohol era una de sus más grandes aficiones cuando solía ser humano; servía de inhibidor para todas las asquerosidades que estaban ocurriendo en casa, lavado de cerebro de Hanzo incluido. Ahora, sumido en este nuevo infierno, no le vendrían nada mal unos tragos.—No puedo...—Continuó su respuesta mientras aplastaba uno de sus pajaritos de papel.—Estoy harto, vaquero... esto parece una prision.—Confesó finalmente, arrodillándose junto a la cama, posicionándose tan cerca del cuerpo ajeno, que podía sentir la agradable y tibia fragancia de una resiente ducha. Lujo que él tampoco se podía dar.—¿Que harías tú sin tú alcohol? ¿Ah? —Cuestionó con el ceño fruncido, batallando un poco para ponerse de pie. Suponía que el mayor solía beber, todo en el parecía fruto de un estereotipo, razón por l que apostaría su mano restante porque el whisky era una de sus típicas aficiones. El estar completamente erguido finalmente le permitió caer en cuenta que el americano estaba utilizando con plena confianza su lecho; lo que acentuó aún más las arrugas en su entrecejo.

Utilizó su mano derecha, consciente de que su parte robótica contaba con más fuerza de la natural; sujetó el tobillo ajeno y comenzó a jalar sin imprimir un cien por ciento de fuerza en aquel gesto.— Vas a apestar mi cama... fuera.—� Reclamó intentando jalarlo fuera del colchón, aunque debía admitir que en el fondo, muy en el fondo, moría por lanzarse sobre ese mullido cuerpo, y quedarse allí hasta que su propia piel se viera impregnada del aroma nocturno que despedía su morena piel.

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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Mar 7 Nov - 23:03

La cama de Genji era tan cómoda, o tal vez debería decir incómoda, como la suya. Tenía encima el mismo colchón, nuevo pero de baja calidad, que la de su habitación, y si algo las diferenciaba era que la de Genji no tenía sábanas ni frazadas como las suyas, que de a ratos hacían que dormir o yacer en ella fuera menos insoportable. McCree había hecho todo en su poder para convertir su habitación en algo que pudiera parecerse a un fragmento de hogar, porque los cuarteles de Blackwatch eran lo más cercano que había tenido en mucho tiempo a uno. —Gracias —recibió el dragón cuidadosamente doblado con ambas palmas juntas y las manos extendidas, sin atreverse a moverlo mucho. Se veía frágil y era, sin ninguna duda, una obra de arte. Al menos así que veía Jesse, que siempre había tenido un talento artístico casi nulo. Tocar la guitarra no contaba porque él sólo copiaba lo que otros componían y lo hacía para pasar el tiempo. Nunca había sentido la necesidad de hacer su propia música. —Eres muy talentoso, yo no tendría la paciencia necesaria para aprender esto.

No podía quitarle de encima los ojos a aquella tela, ahora manchada de sangre, que estaba presionada al brazo ajeno. Al menos, no pudo hasta que el muchacho delante suyo volteó a verlo, cuando alzó los ojos para devolverle la mirada y ensanchó su sonrisa, entornando los ojos en una expresión pícara. Oh, claro que había entendido el doble sentido en esas palabras, pero no sabía qué tan fuera de lugar estaría devolviéndolas. Aún así, no pudo resistirse. —Sólo en buena compañía —la insinuación de que él lo era estaba presente. ¿Qué tan lejos llevaría Genji ese juego, se preguntaba? Le resultaba difícil leer las intenciones detrás de algunas de sus frases o miradas. McCree era un conquistador natural por el simple arte de coquetear; lo hacía con todos. Hombres, mujeres, superiores… Nunca con una intención más allá de la simple idea de entretenerse o incomodar, dependiendo de la persona, aunque las veces que la química había estado presente no se había negado a más. Tal vez Shimada había captado ese rasgo de su personalidad y estaba siguiéndole el juego, era su teoría más fuerte. —¿Y tú eres siempre tan callado? Me gustaría ponerlo a prueba —le guiñó un ojo sin ninguna vergüenza.

El tono en su negativa desvaneció sus ánimos de coquetear. El cambio en su lenguaje corporal y la manera en la que destruyó su propia creación sólo acentuaban la incomodidad de McCree frente a lo que veía. No porque no supiera lidiar con el malestar ajeno, sino porque no podía hacerlo desaparecer; siempre era difícil para él no poder hacer nada cuando alguien estaba afligido, molesto o necesitaba ayuda. —Sin alcohol… Hm. Probablemente iría a terapia —se rió por lo bajo por lo absurdo de la idea, pero era cierto —. No es que esté comparando beber hasta el desmayo con el talento de un buen psicoanalista —se apresuró a aclarar, en un tono que dejaba en claro que eso era exactamente lo que estaba haciendo. —Mira, sweetheart… Podemos buscar algo que te haga sentir algo similar a estar borracho si necesitas —no se le ocurría qué al momento de ofrecerlo, pero eran hombres ingeniosos, algo se les ocurriría —, y ya sabes que me ofrezco a sacarte de aquí para que te sientas un poco menos agobiado… Siempre y cuando prometas no intentar huir de nuevo —ofreció y advirtió al mismo tiempo, no porque no pudiera volver a encontrarlo y detenerlo, sino más porque no le gustaría que su confianza fuera traicionada una vez más cuando la otorgaba con tanta esperanza.

Le lanzó una mirada algo desconfiada cuando Genji se puso de pie y lo observó así de… Bueno, no podía leer el significado exacto de esa expresión, pero podía intuir, sobre todo cuando se acercó más a la cama y se agachó rápidamente a tomarlo del tobillo. Jesse era igual de rápido −al menos por ahora, que su compañero no tenía control total de su cuerpo− y se apresuró a aferrarse a uno de los caños que componían el armazón de la cama. Las carcajadas vinieron solas e inesperadas; parecía que su cerebro interpretaba aquello como un juego. —¡Oye! —exclamó entre risas, fingiendo una ofensa que no sentía —¿Qué no te han enseñado a ser hospitalario? Además no apestaré nada: me bañé ante de venir —cosa que parecía obvia por su cabello a medio secar. Se sentó a medias, aún sosteniéndose del costado de la cama, para estirarse a tomar a Genji por la muñeca, intentando soltarlo del agarre de su tobillo tirando hacia él, hacia el colchón. No pensaba en tener éxito, pero era divertido jugar así.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Miér 8 Nov - 2:29

Siendo completamente honesto, se moría por continuar los coqueteos del mayor; siempre se le habían dado bien, era una de sus tantas habilidades infructuosas.-en opinión de sus entrenadores. Bueno, algunos- Solía coquetearle a todo aquello que se le pusiera por delante, hombres, mujeres, institutrices, guardaespaldas. No importaba el estatus, la edad, nada. Para Genji, ser encantador y descarado solía igualarse a respirar. En alguna ocasión, incluso Hanzo fue presa de sus insinuaciones, a las cuales por supuesto, el mayor no reaccionó. Lo que, afortunadamente, no podía decir de Jesse. Sin embargo, la repentina amargura que sus impedimentos le había causado, truncó toda posibilidad de continuar con ese tentador juego. Desde el primer momento lo supo: McCree era increíblemente atractivo, y lo mejor de todo, era cuanto lo hacía olvidar su asquerosa condición de cyborg.

Sus orbes se hallaban fijas en el piso, examinando las fibras que componían la horrenda alfombra. Detestaba aquellos lapsus de ira casi injustificada, los odiaba porque no encontraba manera de ordenar sus pensamientos. Seguía sin ser capaz de clasificar todo aquello ¿Lo tenían secuestrado, o le habían salvado la vida? Aún se sentía como el juguetón Genji de Hanamura, pero era obvio que estaba muy lejos de serlo. Tragó pesado, y como si las palabras ajenas fuesen un interruptor, se volteó en su dirección nuevamente, alzando su ceja derecha.—No huiré si tu me dejas de llamar sweetheart —Contraatacó a las condiciones ajenas, aunque el asunto del escape fallido seguía doliendo en algún lugar entre sus mecánicas costillas. No físicamente, sino más bien por culpa.

Podía percibir como la adrenalina corría por sus venas y conductos; adrenalina pura y sincera, que se traducía en intenso gozo y felicidad, algo que hasta ahora, no había experimentado sino en compañía de ese curioso hombre. Sus escandalosa risa invadía la habitación al tiempo que sus sentidos. Quería continuar serio, pero era imposible. Toda la vida emanada por el cuerpo de Jesse era contagiosa, tanto así, que ni siquiera notó cuando sus propias carcajadas se unieron a la escena; no eran tan estrepitosas, y aquel molesto sonsonete cibernético recalcaba su anti naturalidad. Pero nada de eso importaba, cuando todo su cuerpo se remecía al ritmo de la dicha que le producía intentar librarse del agarre ajeno. Luchaba por mantener los pies firmes al suelo, pero la fuerza ajena aún superaba a la recientemente adquirida propia.— Aunque te bañes, apestas... tus pies apestan.—Reclamo sin dejar de forcejear en su dirección. Quería ser victorioso, aunque lo veía muy poco probable.— Además no te invité a pasar, mucho menos a acostarte en mi cama.—Reclamó justo en el momento que sus pies resbalaron sobre la suave superficie de la alfombra, cayendo inevitablemente, sobre el cuerpo ajeno, haciéndolo regresar nuevamente de espaldas sobre el colchón. Durante un segundo, aguantó el aire, por instinto, por temor a precipitarse al vacío, aunque en el fondo sabía lo lejos que estaba de caer realmente. Su rostro golpeó un sector incierto entre el pecho y el vientre del americano, mientras que su sus manos, por instinto, se sujetaban al colchón. Cerró los ojos por un instante, tan agitado y sonriente, que apenas podía asimilar la tibia esencia de McCree bajo su cuerpo. Se enderezó, luchando por soltar el agarre a su muñeca y también despegar su cara del pecho ajeno, para así comenzar a golpearlo sin real intencionalidad.—� ¡Sal de aquí, asqueroso vaquero! —� Exclamó sin dejar de carcajear bajito en ningún momento.—� Voy a descubrir cuál es tu cuarto, ya verás... —� Amenazó, alzando con victoria, su puño al fin libre.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Jue 9 Nov - 3:20

Ya le había pedido una vez que deje de ponerle apodos, y McCree había tenido toda la intención de intentarlo, pero le era imposible, con él y con cualquiera. A veces dudaba de si eran dirigidos a sus interlocutores con una finalidad o si eran simples muletillas de su acento que no podía dejar de usar. No creía que pudiera molestarle tanto a Genji, incluso si insistía en que así era, pero aún así estuvo a punto de volver a pedirle perdón... Hasta que lo interrumpió aquel sonido desconcertante. No era tanto que no había entendido qué era −el muchacho delante suyo estaba riéndose− sino que nunca pensó que lograría eso con su jugueteo. Todo lo contrario, creyó que el momento de diversión duraría poco y nada y sería interrumpido por alguna protesta o insulto tras el que terminaría de vuelta en el pasillo y con un japonés enojado odiándolo otra vez.

Parecía que el contagio del momento de felicidad iba y venía entre los dos, porque las risotadas de Jesse se hacían cada vez más ruidosas a medida que el forcejeo continuaba. No podía contenerse, no con la dicha que le provocaba ver que por una vez Genji se permitía ser normal, disfrutar de la compañía. Podían decirle que era creído por pensarlo, pero él sabía muy bien que la gente pasaba buenos momentos a su lado, que tenía la capacidad de entretener e incluso distraer si alguien lo necesitaba. Por un segundo pensó en quejarse de que insistiera en que apestaba, o en decirle en broma que si no era bienvenido iba a marcharse, pero de un momento a otro el peso que lo tironeaba hacia el lado opuesto cedió, y McCree cayó hacia atrás, arrastrando al contrario consigo.

El golpe de Genji contra su pecho fue tan fuerte que le quitó el aire e interrumpió sus risas. Guardó silencio, uno breve pero inevitable, en el que se pausó ese juego que había surgido entre ambos sin buscarlo. Antes de que pudiera volverse incómodo, antes de que Jesse abriera la boca para disculparse, el muchacho encima suyo comenzó a luchar otra vez por liberarse y a soltar carcajadas por lo bajo. Desde tan cerca podía ver bien su sonrisa, los detalles en las arrugas de sus expresiones, las cicatrices que le adornaban todo el semblante; no pudo evitar pensar que el ataque que lo había dejado así no había logrado quitarle la belleza. Era precioso así, sin ponerse trabas, divirtiéndose junto a él. Tampoco pudo forzar a su cerebro a detener sus brazos a tiempo: le soltó la muñeca sólo para rodearlo con ambos y apretarlo contra su pecho. —Sé que te molestará, lo sé —murmuró al mismo tiempo, antes de poder recibir sus quejas —, pero me cuesta mucho detener estos impulsos, y necesitaba abrazarte, darlin’. Tienes una sonrisa que podría iluminar hasta las noches sin luna.

McCree no tenía filtro, solía dejarse sentir, decir y hacer sin tapujos. Si eso implicaba meterse en peleas con amigos, enfrentarse a sus superiores o poner en riesgo su vida, pues lo hacía con gusto si su corazón lo dictaba. Había deseado abrazar a Genji al verlo así de humano, así de vulnerable, y le importó muy poco que él siguiera inmerso en esa pelea que habían iniciado por diversión. Quería ser su amigo, quería hacerlo sentir todo el tiempo como en esos momentos. Y, porque tampoco iba a negar que era egoísta y que no todo lo que deseaba era altruista, era un poco adicto a dar y recibir cariño de las personas que le importaban, y el japonés se había ganado el lugar bajo ese título a pesar de su forzada antipatía.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Jue 9 Nov - 6:15

Se hallaba tan inmerso en aquella ridícula lucha, que ni siquiera notó lo comprometedora que resultaba la situación. Se estaba mostrando completo frente a Jesse, completo en un sentido único e irrepetible, reservado exclusivamente para aquellos que lograron acercarse lo suficiente a Genji Shimada para ver más allá de su faceta de Playboy. Quizás estaba yendo muy lejos, quizás le estaba dando demasiados privilegios a ese curioso hombre. Lo que, a su juicio, resultaba como menos, peligroso, considerando lo poco que lo conocía, y la situación que los envolvía. Al fin y al cabo ¿Quien era Jesse McCree? Aún así, decidió ignorar su paranoia por unos minutos, alejar esos oscuros pensamientos, y dejarse llevar. Reír nunca se sintió tan bien, incluso podía percibir cada músculo tensándose, relajándose. Era su mente acostumbrándose a las sensaciones que algunas partes de su nuevo cuerpo le podían proporcionar.

Se enderezó en su lugar, dispuesto a atacar el vientre ajeno, quizás con cosquillas, quizás con algún pequeño golpe, cuando percibió la fuerza implacable de esos dos brazos rodeando su cuerpo, y aunque creyó que le haría alguna especie de llave, lo que recibió no podía estar más lejos. Sus ojos se abrieron en sorpresa al notar que estaba siendo aprisionado contra el pecho ajeno en algo que podía definirse como... ¿un abrazo? Pestañeó rápidamente, con los brazos inmóviles a sus lados, con la boca entreabierta, moviéndose erráticamente, boqueando como un pez. Por un segundo volvió a percibir el rumor de sus motores, esta vez eran veloces, pero sin dudas, no era lo más inquietante. La mezcla de estos con los intensos y graves latidos de McCree si lo eran. Podía percibir todo su calor chocando contra la mejilla, su pecho amplio cobijándolo; su aroma a luna y carretera. Sería capaz de quedarse toda una vida escondido allí. Pero no lo haría, no estaba permitido. Jesse era terreno prohibido para su machacado ser.

Mordió su labio inferior al escuchar las palabras ajenas ¿Cómo podía decir aquello con tal ligereza? Era difícil, por no decir imposible, encontrar personas así en el mundo. Y ni mencionar que el americano se estaba refiriendo a un ser que era ochenta por ciento máquina. Sobre todo eso. El antiguo Genji hubiese espejado el halago; el actual moría por esconder su desagradable mandíbula mecánica. Haciendo uso de la poca cordura que le quedaba, Genji apoyó ambas manos en el fuerte pecho ajeno, alejándolo sin mucha dificultad, dedicándole una mirada que no se podía interpretar como otra cosa que amenazante.— No te pases, vaquero...— Espetó manteniendo su escarlata mirada con la ajena, aunque definitivamente fue una muy mala decisión. Los castaños ojos del mayor yacían iluminados por la dicha y sinceridad de las palabras recientemente emitidas; eran profundos, sinceros, y reflejaban todo el cansancio de un hombre que ha vivido y visto demasiado para sus jóvenes veintisiete años de vida. Quería abrazarlo de vuelta, o como menos responderle astutamente al cumplido. Pero no podía, estaba en trance.

Sin pensarlo demasiado-porque de hacerlo, seguro correría al vaquero de su cama, de su cuarto y posteriormente de su vida- escabulló sus manos hasta los costados ajenos, colando sus dedos por debajo del algodón de la camisa, comenzando a hacerle cosquillas con tanta maestría que hasta el más fuerte caería, incluso con su mano robótica en juego.— No te hagas el chistoso cowboy... — Advirtió. No lograba captar sus intensiones, tampoco tenía mucho interés en ellas por ahora.— y de silencioso no tengo nada... Pero necesitarás más que eso para comprobarlo — incitó alzando su ceja derecha con astucia, continuando al fin aquel coqueteo que dejó dolorosamente en el aire minutos atrás.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Sáb 18 Nov - 3:29

No había mucho más que la diversión del momento pasando por la mente de Jesse. Era un tipo que vivía mucho así, en el aquí y ahora, y pocas veces se ponía a pensar razones y consecuencias al hacer las cosas. Si había que arrepentirse o sentir culpas lo dejaba para después, en compañía del whisky y con la consciencia nublada, pero ahí en la cama con Genji y con lo bien que estaba pasándolo en ese juego tan inocente, sobre todo para lo que usualmente implicaba yacer así en una cama con otra persona, parecía que el arrepentimiento no vendría. Dejó que su mirada sostuviera a la del japonés cuando éste le buscó los ojos tras su abrazo. Hasta se atrevió a esbozar una sonrisa más amplia, pícara, desafiante.

Ni sus palabras de advertencia ni el peligro avisado por el contacto visual entre ambos pudieron alejar al cowboy, aunque sí lo consiguieron las manos que de un momento a otro invadieron su piel debajo de la camisa y comenzaron a recorrer los lados de su tórax. ¡Cosquillas! Jesse se estremeció en el lugar, intentando zafarse de aquellas manos con poco éxito. A pesar del poco dominio que el otro aún tenía sobre su cuerpo reconstruido, hasta apenas tocándolo hubiese recibido esa reacción de McCree, que era sensible a ellas y las detestaba. —Oye, oye, oye —se quejó entre bocanadas de aire y risas involuntarias —¡Estás haciendo trampa, Shimada! —era su turno de advertir, porque sí, esas palabras eran una advertencia: comenzaría a jugar sucio también si no paraba.

Justo cuando estuvo a punto de intentar zafarse otra vez, de repente, el tono de coqueteo estaba de regreso, y cualquier venganza que tuviera en mente se desvaneció en pos de volver al otro juego, un poco más peligroso pero también más divertido. Su odio a las cosquillas no había sido incentivo suficiente para soltarse, pero sí lo era el desafío oculto en las palabras de Genji, que le decían que necesitaba más que eso para romper con su silencio. Oh, Jesse McCree podía dar mucho, mucho más.

Flexionó los brazos para meter las manos debajo de su camisa, buscando las muñecas del muchacho encima suyo y aferrándose con fuerza a ellas, rodéandolas con los dedos. Logró quitarlas de ese lugar tan molesto que habían encontrado bajo su ropa, alzándolas a la altura de las cabezas de ambos y empujando a Genji hacia atrás con la fuerza de su cuerpo lo suficiente para poder maniobrar. Ayudándose con el tamaño y el peso de sus piernas movió el cuerpo ajeno, rotando en el lugar para quedar encima, invirtiendo las posiciones de los dos. Desde allí no tuvo más que apretar los brazos del contrario contra el colchón, al tiempo que deslizaba una pierna entre las del japonés y apretaba contra su ingle, en aquél lugar que unos meses atrás le hubiera hecho ver las estrellas de placer.

Lejos de buscar dejar en claro su victoria, volvía a sonreír con aquella picardía tan característica suya. Acercó sus labios al oído ajeno, casi rozándolo, y soltó un sonido apenas audible, sentre suspiro y fingido gemido, para luego susurrar: —¿Y considerarías que algo así está más cerca de hacerte mostrar lo poco que tienes de silencioso, sweetheart? —Comenzaba a darse cuenta de que al jugar con Genji así, también estaba jugando consigo mismo. O más bien, que la línea entre juego y coqueteo real comenzaba a desvanecerse para él.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Dom 19 Nov - 3:50

Todo ocurrió tan rápido que el japonés ni siquiera tuvo la oportunidad de pestañear. Percibió los fuertes dedos ajenos rodeando sus muñecas, sujetándolo, sometiéndolo sin el mínimo esfuerzo. Alzado con tal facilidad que una vez más olvidaba su condición de cyborg, golpeando el colchón con lo que quedaba de su espalda humana. Percibiendo del todo el la gran envergadura del americano sobre sí. Apretó los labios y los ojos en un vano esfuerzo por reprimir el pequeño gemido que yacía colgado en el abismo de su garganta. No quería enterarse del estrago que ocasionaba su sonsonete metálico en aquel sonido que solía ser tan puro, tan orgánico. Porque así era Genji, no le importaba si lo llamaban narcisista, después de todo lo era. Adoraba la intimidad, adoraba el calor emanado por aquellos cuerpos en sincronía, adoraba la humedad, el sonido, todo, parecía magia. Pero, aunque extraño e incomprensible para muchos, adoraba el tintinear de sus propios gemidos, musicales, perfectamente japoneses... más aún si contrastaban con un acento extranjero. O bueno, alguna vez los adoró, alguna vez vivió por eso. Ahora las cosas habían cambiado... habían cambiado del todo.

Percibía con claridad la incomodidad en su ingle, una incomodidad tan familiar como increíble. La aceleración de sus motores, el encendido de sus ventiladores, el flujo del líquido en su interior, todo revelaba cuánto deseo recorría su antinatural cuerpo. Pero al no estar ahí-porque no estaba ahí, ya lo había buscado y sufrido al encontrarse con puro metal-su pene no debería reaccionar como él sentía claramente que estaba ocurriendo. La sangre-que no tenía-concentrándose en su bajo vientre, el calor, el cosquilleo. La pierna de Jesse inmiscuyéndose allá donde no era invitada. Cielo santo, cielo santo... cuánto pagaría por tener su miembro de vuelta, cuanto pagaría por haber tenido a ese cowboy encima unos meses atrás. Cerró los ojos con fuerza, tragando saliva pesadamente al percibir la barba ajena rozando en su cuello, sus gemidos, su folclórico acento atenuado por el ronroneo pasional que los envolvía. Empuñó ambas manos, luego las relajó, repitiendo aquella acción al menos tres veces. Su corazón latía cerca de su garganta, y por si fuera poco... percibió claramente cómo su miembro fantasma daba un salto en su lugar. Señal suficiente para detener toda esa locura. Jesse solo estaba jugando con el, se estaba burlando.

Utilizando toda la fuerza que poseía, y que la excitación le había robado, se inclinó hacia adelante, llevando al vaquero consigo. Sus manos aún yacían en esa deliciosa prisión, aunque no tardó demasiado en liberarlas con brusquedad. Enfrentó sus escarlatas orbes con las profundidades castañas ajenas. Odiaba a ese hombre, lo odiaba por despertar tanto en él.—Jubunna...— Fue lo único que logro salir de su boca, lo único que su obnubilada mente fue capaz de esbozar. Y aunque seguro, el americano no comprendió. Genji se inclinó un poco, buscando liberar sus pies del gran cuerpo ajeno.— vete...—Sabía que nuevamente estaba arruinando algo positivo. Sin embargo, el calor en su rostro, la azucarada presencia ajena, y el doloroso luto y desprecio por su cuerpo, lo estaban atormentando más de lo que se creía capaz de soportar.— es hora de que te vayas a tu cuarto. Mañana tengo mucho que hacer.— Ordenó luego de liberarse al fin, abriendo la puerta, esquivándole la mirada. No quería que Jesse se marchara. No quería más soledad. Pero tampoco podía más con su presencia allí.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Mar 28 Nov - 3:20

El cuerpo, mitad humano y mitad cyborg, que yacía prácticamente inmóvil debajo suyo, delataba a través de los sonidos que emitía, la mayoría inorgánicos, lo mucho que Genji Shimada estaba disfrutando eso. Jesse sonrió para sí mismo, con los labios presionados apenas sobre el cuello del muchacho, porque él se sentía igual o incluso más extasiado. Desde adolescente había sido pasional, impulsivo y fácil de atraer; no le causaba vergüenza que el japonés debajo suyo lo hubiese logrado en ese poco tiempo, aunque tenía que admitir que estaba algo sorprendido consigo mismo. Se había acercado con buenas intenciones, sin pretender nada a cambio, con la idea de ofrecer un hombro amigo y una compañía dentro de aquella organización que no dejaba mucho lugar a la suavidad y el cariño. Si la voz del contrario, su forma de actuar, los momentos en los que se olvidaba de su condición y se dejaba ver como era… Si todo eso le había llamado la atención más de la cuenta, lo suficiente como para que no pudiera distinguir entre coqueteo y un simple juego, pues había sido obra de Genji y de nadie más. Nunca hasta ese momento se había visto atraído por ómnicos ni nada que se le pareciera, pero había una primera vez para todo y el cowboy lo sabía, jamás lo había negado ni se había resistido a que así fuera.

Quiso decírselo, quiso ser honesto y tal vez devolverle algo de la normalidad que le había sido despojada. Jesse no era estúpido, se daba cuenta de que hasta no hacía mucho su compañero de seguro emanaba seguridad, sensualidad, confianza; cuando dejaba de estar tan tenso, de establecer entre los dos tanta distancia, se notaba a simple vista. Abrió la boca para soltar esa serie de cumplidos que tenía en la punta de la lengua, pero el forcejeo del cuerpo debajo del suyo le avisó que ese juego había terminado unos segundos antes de que se clavara sobre sus ojos aquella mirada tan intensa.

En lugar de insistir, de intentar prolongar la diversión que había creído que era compartida, ayudó al japonés a quitárselo de encima; se hizo hacia un costado sobre la cama, quedando boca arriba durante unos segundos, frunciendo el entrecejo ante la palabra emitida por Genji que no tenía un puto sentido para sus oídos. Lo que sí pudo entender fue el ‘vete’ que le siguió, tan duro, tan diferente a lo último que había dicho cuando lo provocó a buscar que abandone su silencio. Jesse se sentó en la cama, estirándose para buscar las botas que habían quedado al costado de la misma, intentando evitar que la amargura que comenzaba a fluir por sus venas se filtrara a su expresión. Sabía que habían estado divirtiéndose juntos y no podía llegar a comprender que quisiera dejar eso atrás, aunque las razones por las que lo hacía le quedaban claras. Se forzó a sí mismo a sonreír, a adoptar una expresión plácida que dijera, sin palabras, que todo estaba bien.

Me voy, me voy —asintió en ritmo con sus palabras mientras se ataba los cordones. Cuando volvió a alzar la mirada, Genji tenía la puerta abierta. Se puso de pie y caminó hasta él con la cabeza gacha en algo que, esperaba, pudiera leerse como docilidad. Cuando llegó hasta él volvió a ponerle los ojos encima, ensanchando la sonrisa. —Que descanses, sweetheart —alzó la mano para saludar con el sombrero, eso tan típico en él, pero descubrió que no lo traía. Ni se le ocurrió ponerse a pensar que había quedado abandonado sobre la cama que acababa de dejar: pensó para sí mismo que debía habérselo olvidado en su habitación. —Si necesitas ayuda con todo eso que tienes para hacer mañana… Ven a buscarme —ofreció antes de cruzar el umbral de la puerta, dedicarle una última mirada, y marcharse.
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Nébula el Dom 3 Dic - 3:41

Efectivamente, esa mañana tenía un sin fin de cosas que hacer. No le gustaba enumerar sus actividades, pero la mujer que le asignaron como terapeuta-suponía que por obra del vaquero- le había aconsejado ordenar los quehaceres diarios, para así poder entrar en consciencia de lo que se trataba su nueva vida. Puras patrañas al juicio del japonés, pero por alguna razón, su mente había adoptado aquella molesta costumbre. Odiaba su nueva vida, no quería acostumbrarse a ella.

Cogió una de las sudaderas de Blackwatch que yacían hechas bola en una esquina del cuarto y la acomodo sobre su torso con sutil dificultad. No era como si tuviese mucho que ocultar, casi resultaba ridiculo usar ropa, pero algo, una pequeña molestia al interior de su cabeza lo incitaba a cubrirse. Además... debía admitirlo, lucir la más desgastada de sus tres precarias prendas tenía una razón oculta. Aquella noche, la noche en que volvió a ver el exterior, y al mismo tiempo, traicionó la confianza de Jesse McCree; el cowboy le prestó una de sus propias chaquetas, y a pesar de cualquier cosa... su rudimentario aroma continuaba impregnado sutilmente en el raído algodón. En un principio le pareció una locura querer conservarlo, pero luego del pasar de los días, y descubrir que el enojo del mayor iba en serio, experimentó una implacable necesidad de aferrarse a lo único que podía considerar como seguro en aquel lugar. Se volteó, intentando por milésima vez despegar sus ojos del desagradable reflejo que el espejo le ofrecía, cuando se encontró de lleno con el gran sombrero que descansaba sobre su penoso y desnudo colchón.

La noche anterior lloriqueó como un bebé al encontrarse con ese ridiculo trozo de cuero; lloriqueó porque había vuelto a arruinar un buen momento, lloriqueó porque la vida apestaba, lloriqueó porque sus bajos instintos le rogaban por ir a buscar a McCree y rogarle que lo dejara dormir en su cama. Era patético, lo sabía, era patético por anhelar su calor, por anhelar su cercanía. No le gustaba, claro que no...

Finalmente, y con mucho pesar, abandonó su cuarto, llevando el sombrero con él. Debía devolverlo, aunque fuese en contra de su voluntad. Ingresó a la enfermería, como era costumbre, y todos se voltearon a mirarle, también como era costumbre. Primero, ingresó al pequeño cuarto en que se llevaba a cabo su terapia, a la cual se mostró tan reticente como siempre. Se negaba rotundamente a revelar sus sentimientos a una desconocida. Finalmente, decidió que la charla había terminado, poniéndose de pie con algo de dificultad.— Se acabó, no quiero oírte más.— zanjó antes de salir de la consulta, encontrándose a boca de jarro con el precioso rostro de la doctora.—Genji—saludó con aquella amable sonrisa que tanto la caracterizaba m.— Tengo una noticia que te alegrará... Bueno, dos noticias, pero ambas muy buenas—continuó alzando un papel escrito a computadora.— Los terapeutas han autorizado el inicio de tus entrenamientos... Y adivina quien se ofreció a ayudar...
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Re: Why don't we find out?

Mensaje por Party Poison el Lun 4 Dic - 23:56

Al llegar a su habitación se había dado cuenta de que allí no estaba el sombrero, y había venido a él el recuerdo de haberlo llevado al ir a disculparse con Genji. Habérselo olvidado, porque eso concluyó que había pasado, lo traía sin cuidado: presentía que habría miles de oportunidades de recuperarlo. Durmió bien, seis horas sin despertar ni una vez, lo cual era mucho decir para un muchacho que solía despertarse hora tras hora por las pesadillas no mucho tiempo atrás. El cuartel de Blackwatch era su hogar, los residentes su familia... Ahí había empezado a sanar, y esperaba de todo corazón que Genji pudiera lograr lo mismo.

Esa era la principal razón por la que, luego del desayuno, le había enviado un mensaje a Ángela para que le informara al japonés que lo esperaría en la sala de entrenamiento. Se había enterado de las buenas noticias durante el desayuno también, por contacto con la doctora; parecía que ella ya había incorporado que eran amigos, o mínimamente, que el más joven no huía de su presencia como parecía hacer con la de casi todo el resto de la base. McCree lo consideraba una victoria, aunque pequeña. Tenía la sospecha de que muchas lo serían en compañía de tan complicado individuo.

Había pasado ya casi una hora disparando a las dianas con la mirada semi-ausente. De pie así, quieto y fuera de combate, requería que algo estuviera comiéndose su cerebro desde dentro para no acertar una y otra vez al centro. De todas formas, no planeaba usar su confiable Peacekeeper en la sesión de práctica con Genji, así que no venía mal disparar un poco antes aunque no le supusiera dificultad alguna. Reyes seguía molestándolo con eso de entrenar todos los días, hacerse una rutina, como si Jesse no fuera el agente que más satisfacciones le traía. No podía mentir, no cuando el cowboy tenía acceso a las computadoras, a los archivos privados del comandante. Era una confianza que se había ganado.

Había dado la orden explícita a Pallas de que sólo dejara entrar a Shimada, como una reserva exclusiva, con permiso de Reyes. Aquella sala tenía, además de cinco dianas distribuidas a lo largo del fondo de la habitación, un ring circular un poco más alto que el resto del suelo. El revestimiento del piso de aquel círculo era de una goma blanda que amortiguaba las caídas, para poder luchar mano a mano con sus compañeros sin preocuparse por heridas; no era realista en comparación con el campo de batalla, pero a la hora de entrenar valía más la mejora de la técnica que el dolor. Era contraproducente ir a luchas de verdad con heridas significativas de las prácticas.

Esperaba al cyborg para hacer uso de ese ring, y contaba con la exclusividad de utilización de la sala para que Genji no tuviese inhibiciones. Nadie lo vería fallar más que McCree, y a él no le importaba. Era parte de su rehabilitación después de todo.
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