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Mensaje por Seishiro el Dom 15 Oct - 8:35



❝Tienes esos lindos ojos
Haciéndome sentir que estoy en profundos problemas…
Pero sabes que, me gusta esa profundidad❞


¿A dónde vas a la 1:00AM? ¿Al bar? ¿La casa de tu amante?

Solo observas  su rostro bonito, sus piernas contorneándose en medio del estrado. Un atuendo llamativo, labios pintados de rojos y mucho brillo en sus parpados. La chica principal del evento, la que te sonríe y regala besos al aire… La que toma cada bendito dólar y por la cual cargas efectivo cada viernes.
Deseas tenerla, poseerla y una parte de ti está dispuesto a pagar miles de dólares por tenerla un par de horas en tu cama. Un rostro bonito que te acompaña aun cuando el sol brilla y debes lidiar con el rostro de personas dispuestos a vender su alma por tener negocios contigo.
Eres perfecto, un amante que cualquiera quisiera comprar, dispuesto a complacer y comprar regalos caros…

¿Entonces, porque te obliga a detenerte cuando las cosas se vuelve picantes?
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Re: ─I feel it coming

Mensaje por Momo el Mar 17 Oct - 1:44

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Scylla | 00:45 | Barrio rojo
La noche empezaba casi al mismo tiempo en el que el rubio abría los ojos entre gemidos perezosos que exhalaban alcohol, olor a cigarro y resaca. Se tomó su tiempo abrazado a la almohada, notando el resentimiento en la parte trasera de sus rodillas cada vez que las estiraba con un propósito tan simple como lo era el cambiar de postura. El frío tampoco ayudaba a que aquel malestar pudiese ser ignorado de ninguna forma. Cada día se prometía no caer desnudo en su lecho, y cada noche llegaba incendiado por la falsa sensación térmica que el vodka le proporcionaba y rompía su palabra hasta que le llegase el turno de arrepentirse a la mañana siguiente.

Finalmente, y tras lo que fue una costosa media hora, el joven muchacho decidió que ya era hora de volver al mundo al que, como si del tabaco se tratase, le generaba más problemas y gastos que el bien que le suponía al final del día. Enfundado en una sudadera y unos vaqueros desgastados, empacó todo lo necesario y con el cuidado suficiente antes de salir de aquel piso de mala muerte, observando el colchón en el suelo con el que se encontraría al amanecer: su único compañero fiel.

Después de una parada de metro y caminar otros quince minutos hasta una estación de servicio, el chico bloqueó el cuarto de baño una vez se hubo asegurado de que estaba solo antes de comenzar su transformación. Hacía ya casi un año que tenía que hacer aquello de forma religiosa desde que aquel puto loco demente lo había seguido hasta su casa. Había aprendido por las malas que su rutina no terminaba tras bajarse del último coche.

Sombras, brillo, pintalabios, el molesto pegamento de las pestañas postizas que arruinaron con dos intentos el eye-liner y que le obligaron volver a empezar, unos cuantos accesorios y aquel piercing falso de dos euros con una piedra engastada además del relleno que metió en ciertos lugares para resaltar algunas partes y obviar otras. Se aseguró la peluca, inclinado sobre el lavamanos mientras se cercioraba de que el nacimiento de esta se asemejase lo máximo posible a la realidad. Al fin y al cabo, hoy se podía decir que hoy iba con tiempo para permitirse aquellos “lujos”. Para cuando el reloj hubo marcado las once y media, la persona que salió del área de servicio era una totalmente diferente a la que había entrado y guardado la pobre sudadera en el tanque de uno de los inodoros, sólo protegido por una bolsa de plástico hermética.

El ambiente se iba caldeando a medida que sus tacones se abrían paso hacia el barrio rojo, resonando contra el asfalto húmedo mezcla del alcohol y el frío condensado del ambiente. Su mirada era altiva, su sonrisa provocadora. El ritmo de sus caderas, acorde con el movimiento del resto de su cuerpo y el meneo de su cabeza, le daba un aura coqueta e inalcanzable al mismo tiempo. Se posicionó donde siempre, y es que allí cada una se labraba su sitio. Un par de palabras animadas con su compañera, intercambio de cigarros y críticas. Experiencias que hacían más amena toda aquella mierda. Se encendió uno de los susodichos, volviendo a su puesto y recostándose en la pared mientras comenzaba a ver a los coches pasar cada vez más cerca. Al fin y al cabo, las palabras no eran lo que le daba de comer.





Última edición por Momo el Miér 15 Nov - 0:08, editado 1 vez


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Re: ─I feel it coming

Mensaje por Seishiro el Mar 14 Nov - 6:32

Your lips I trust

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Cypher es un hombre que no duda, toma lo que quiere, destruye a sus oponentes y es capaz incluso de usar métodos poco ortodoxos con tal de obtener sus objetivos.
La mañana había iniciado de forma normal. Desnudo en su cama siendo despertado por el sol anunciando un nuevo día. Los grandes ventanales de la habitación de hotel eran el mejor despertador. Sus ojos se abrieron con lentitud y entre bostezos se dirigió a la ducha a iniciar su rutina de aseo. Media hora después, con el traje puesto, salió del gran edificio rumbo a su oficina en el centro de la ciudad.
El dinero nunca le había sido un problema y era muy consciente de la mirada de los trabajadores del hotel, desde la recepcionista hasta el vigilante del estacionamiento. Observo entre el montón de autos destacar el suyo, un Lotus Elise Sprint color negro,  que se acercaba hasta él. Una sonrisa coqueta y algunos billetes como propina fueron lo suficiente para tener al chico sonriéndole como si fuera oro puro. Las llaves del auto terminaron en su mano. Lo primero que hizo al llegar a su oficina fue limpiarse las manos.

El desayuno y el almuerzo termino siendo más pesado de lo que pensó. Las juntas de la tarde eran un increíble dolor de cabeza cada vez que algún anciano miembro del consejo pedía los balances y el estado de situación.  Estaba aburrido de todo, aun cuando ya no era un niño de veinticinco, esos ancianos buscaban la manera de echarlo de su propia compañía. Rio con arrogancia al final de la junta, era siempre lo mismo. Sin soluciones, sin respuestas y una aplastante victoria de su parte.

La noche, sin embargo, era lo que más deseaba.

Ahí estaba ella. En una esquina observando los autos pasar y Cypher se sentía un maldito acosador al verla constantemente irse con otros clientes. Teniendo el dinero, las ganas (en realidad muchas ganas) y el tiempo, no se acercó. Había empezado como un interés curioso en medio de un accidente. La había visto por pura casualidad cuando la noche era aburrida; un socio y conocido le había contado su experiencia sobre esos temas. La costumbre de adquirir producto de calidad era natural en personas que podían pagar grandes sumas, pero era rutinario, ya se esperaba como iba a ser y no había nada que despertara en él ese deseo por más. Sin embargo,  y por cortesía de su socio, escucho la diferencia que existía.

Estaciono su auto a unas cuantas cuadras de la ubicación de la mujer. Su objetivo ya estaba trazado.

─ ¿Cuánto? ─Cypher pregunto sin apartar su mirada de los ojos de ella. Estaba seguro de que esa noche iba a calmar esa curiosidad y ganas que había estado acumulando por días. Su traje de Armani estaba ligeramente desarreglado. Relamió sus labios esperando por una respuesta.




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Re: ─I feel it coming

Mensaje por Momo el Miér 15 Nov - 0:07

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Scylla | 00:45 | Barrio rojo
El frío comienza a pasar factura en su menudo cuerpo. La rubia exhala un siseo a modo de queja a través de sus dientes que suenan como la advertencia de una serpiente ante un ataque inmediato. Con cuidado, pasa una de sus uñas postizas cerca del párpado inferior con el fin de aplacar el picor que los polvos y el líquido reseco provocan alrededor de sus ojos sin llevarse el maquillaje de por medio.

Observa una y otra vez a los turistas que, con curiosidad y morbo, revolotean a su alrededor sin atreverse a dar el paso decisivo. Asombrados porque algo taboo en el resto del mundo se desenvuelva de forma "natural" una vez cae la noche en aquel concreto lugar del mundo sin creerse del todo la legalidad que el asunto implica. ¿Venderse? Lo más parecido a un reclamo que sale de ella es una sonrisa burlona en su dirección. Quizás esté tiesa, pero nunca ha perdido el estilo gritando como si de una verdulera se tratase y hoy no iba a ser el día en que aquello fuese a cambiar.

Pasan los minutos y la única vez que alguien termina acercándose es para intentar negociar como si aquello fuese un mercado de feria. Tras un par de insultos y amenazas, el lugar vuelve a estar tranquilo otra vez. Es entonces cuando sus ojos se dirigen hacia la entrada al club que hay un par de calles más allá. Lugar donde suele terminar en noches como aquella en pos de no entrar en un estado de hipotermia ante la falta de movimiento. No obstante y cuando procede a movilizarse hacia el lugar tras acabarse su tercer cigarro, consigue vislumbrar una figura que bien puede tratarse de un billete de lotería o la peor de sus suertes para rematar la jornada dirigiéndose hacia ella específicamente; Hay algo en aquella decisión que consigue erizar su ya helada piel.

Antes de dar cualquier tipo de respuesta, busca con la mirada a sus compañeras que, negativa tras negativa, descartan cualquier indicio de peligro. Suelen estar atentas y de haber una señal de alarma por parte de los que venía a aguarle el negocio, ella se hubiese enterado sin demasiada demora. —Eso depende de lo que quieras.— Responde con naturalidad y de forma casi monótona. Lo aburrido de trabajar en un sitio con tanto turista era que prácticamente parecía un maldito loro explicándoles que cada cosa tenía un precio.

Un repaso rápido por el cuerpo del hombre. Era condenadamente atractivo, y aquello hizo que tuviese que volver a mirar a las otras para cerciorarse de que no era ningún policía, intento de chulo o cualquier otra cosa que pretendiese joderle a noche imponiendo reglas por encima de las suyas. El traje a primera vista no le pareció nada que no hubiese visto ya, un poco desgarbado incluso. Y la ausencia de coche lo hizo situarlo finalmente en alguien de renta media. No era el plato de mejor gusto aun siendo tan agradable a la vista. Mas bien cómo le estaba yendo la noche, nada era mejor que pérdida. —¿Por qué no me invitas a una copa y vemos cuánto te puedes permitir?.— Una sonrisa maliciosa burbujeó en sus labios a raíz del juego de palabras, dejando a entrever que no se estaba refiriendo precisamente a una bebida.



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Re: ─I feel it coming

Mensaje por Seishiro el Vie 17 Nov - 19:26

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Su primera impresión no fue muy acertada. Tenía que admitir que había una gran diferencia entre ambas, pero para él al final era lo mismo. Desde un punto de vista externo se podía ver claramente que era ‘otro cliente más’ y por la forma en la que la mujer parecía mirar a sus amigas, claramente había una posibilidad de rechazo. Cypher dejó escapar un suspiro de frustración ¿Quizás era el traje o por haber dejado el auto? Realmente no estaba muy seguro de cual pudiera ser la razón, volvió a observa los alrededor con sutileza y se replanteo la idea, pero era un hombre de negocios que jamás aceptaba un no por respuesta, esta no iba a ser su primera vez.


Sentirse como una pieza de arte en observación fue extraño cuando siempre era al revés, era él quien observa. Para cualquiera que supiera quien era realmente sabrían que estaban de suerte, incluso algunos tenía la loca idea de que al haber cruzado miradas podían obtener una posibilidad, pero Cypher es la clase de hombre que solo consume calidad; tener algo con él era tan difícil como conseguir ser su asistente y, pese a eso, la mujer frente a él parecía completamente ajena a toda regla. Una actitud que realmente le intrigaba. Había algo en su forma de pararse, moverse e incluso la gracia que tenían sus labios al hablar lo habían atraído lo suficiente como para estar parado en un lugar donde posiblemente alguien pudiera reconocerle y aun así, corría el riesgo.
─ Quiero muchas cosas─Cypher responde curvando sus labios en una sonrisa arrogante y sincera─.  La pregunta sería si eres capaz de dármelo.

Siempre es muy observador cuando trataba con las personas, la malicia en el mundo de los negocios era una constante, la venta de información, los espías corporativos lo obligaban a estar todo el maldito tiempo despierto, pero al mismo tiempo había logrado aprender que de entre toda la mierda de la gente, había una pequeña porción que hacia las cosas sin ninguna intención detrás, al menos no claramente visible, por eso cuando escucho su voz sintió parte de su cuerpo estremecerse ante esos tonos, el color de sus labios no ayudaba, pero no llegaba al punto de sentirse hipnotizado.

Sonrió en cuanto escucho su propuesta, le dio puntos, sabía venderse y estaba seguro de que experiencia tenía y de sobra. No espero a que ella le respondiera. Sus ojos le dieron una mirada rápida a su cuerpo para luego señalar hacia su auto─. Sígueme ─comento con tranquilidad caminando  sin estar muy seguro de si ella lo seguía─, supongo que aquí es cuando te doy mi nombre para que exista seguridad y blah blah que acostumbran ─divaga en voz alta sin darle mucha importancia al tema, no había forma de que ella pudiera si quiera tocarlo─ Cypher Black ─expresa sacando las llaves del bolsillo de su pantalón.

Le toma dos segundos abrir la puerta de su auto para que ella entrara. Por unos momentos recordó su primera negociación y lo excitado que estaba.





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Re: ─I feel it coming

Mensaje por Momo el Sáb 18 Nov - 2:19

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Scylla | 00:45 | Barrio rojo
La escena hubiese podido tornarse mucho más tensa de lo que fue. La respuesta del hombre, poco original pero directa al fin y al cabo, cayó en oídos de la rubia y la transformó en una sonrisa igual de orgullosa que la de su locutor tras tomarse aquel desafío de forma personal. ¿Estaba intentando resultar gracioso? ¿O ir más allá quizás, devolviéndole la pelota ante su comentario incisivo? Pocos clientes se daban cuenta de ellos, mucho menos se atrevían a responderlos. No es como si los hombres de aquella zona fuesen en mitad de la noche buscando el abrigo de una buena conversación al fin y al cabo.

Sentir los ojos del hombre acariciar su fisionomía hizo que los propios de la mujer se entrecerrasen casi con satisfacción, como si se estuviese estableciendo realmente algún tipo de contacto entre ambos; Algo de lo que, estaba segura, no iba a tardar demasiado en suceder.

Sin mediar palabra y aprovechando el punto ciego del hombre tras su indicativa -a la cual tintó con toques de orden- esta dedicó una mirada de ojos enormes y completamente abiertos, acompañada con una mueca divertida mientras emulaba el accionar una de aquellas palancas de máquina tragaperras. Algo poco común en la mujer y su reputación precedente, mas si alguna ocasión lo requería: ciertamente podía tratarse de esa. En cuanto a él, podía no tratarse del más pudiente, pero el no tener arcadas por su aspecto era una gran compensación a lo que, prometía,  iba a ser un rato agradable para los dos y no para uno, como acostumbraba a suceder la mayoría de sus viajes entre sábanas rígidas y asientos de cuero.

Gilipolleces.— Soltó de forma tajante en cuanto escuchó la primera interacción del hombre una vez emprendieron la marcha —Nadie da su nombre real, al fin y al cabo.— Comentó sin real deseo de entablar una conversación. Aunque con él debía de admitir que no le costaba tanto como con otros clientes. Y ni siquiera se habían quedado a solas todavía.

Una sonrisa amarga y ladina cruzó su rostro al escuchar aquel pobre intento de apodo de actor porno, posiblemente un resultado de dos marcas de productos que consumiría día a día el pobre diablo —Scylla.— Con todo, la educación era fundamental en cualquier presentación, y ella no iba a ser menos.

Hostia puta...— La respuesta sonora del coche obvió la pregunta que la mujer estaba por hacer, más el asombro que en esta se instauró al ver un bólido digno de exposición y no de estar aparcado en un barrio como aquel la nubló por completo —¿Es tuyo?.— Su mirada viajó entonces del coche al hombre, y una sola pregunta comenzó a resonar entonces por su mente. ¿Quién demonios era aquel tipo?

Intentando recuperar su compostura y no parecer una vulgar e impresionable ramera -oh, la ironía- se recolocó el abrigo de falsa piel antes de dedicarle una mirada por encima del hombro, entre curiosa y fascinada por el engaño que pudo ejercer sobre ella en una primera impresión antes de meterse -con poca elegancia y como mal pudo- en aquella máquina.

Inmediatamente, la mujer comenzó a reformular las tarifas pensadas para el hombre. Mas el asombro bloqueaba sus cálculos a medida que preguntas que se moría por hacerle la invadían en forma de molestas vocecitas ¿Por qué dejar el coche allí aparcado? ¿Por qué no llevarlo hasta delante de ella? La reticencia inicial hubiese podido ser obviada. No obstante, todo aquello tuvo que quedar en incógnita para la prostituta una vez escuchó la puerta del conductor cerrarse. —Primero, no lo hago sin goma. Nunca.— Puntualizó, haciendo especial énfasis en su última palabra —Me da igual cuanto pagues, lo que digas o como te pongas, nunca.— Reiteró en el tema, mirándolo de reojo. Extrañamente, imponerse le resultaba notablemente más difícil con él.

Segundo, si eres uno de esos raritos de sangre y mierdas varias, me bajo aquí.— Le señaló mientras sujetaba la correa del cinturón de seguridad esperando a que este le confirmase que no seguía el movimiento scat ni nada por el estilo. —Y tercero, lo de la copa iba en serio. Consumiciones y extras corren a tu cuenta.— Dicho aquello, la rubia se quedó mirando fijamente al hombre, esperando una palabra o señal que le diese a entender que aceptaba sus términos.



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