Últimos temas
» Art means freedom
Hoy a las 16:24 por Storm Queen

» ♠ Kneel before me.
Hoy a las 15:42 por Storm Queen

» Set fire to the rain
Hoy a las 15:39 por Kalel

» Kingdom of hell
Hoy a las 15:23 por Storm Queen

» 9. Let me in.
Hoy a las 14:37 por Storm Queen

» ❃ Let's Misbehave
Hoy a las 14:24 por Hellcat

» 4-Don't be a woman that needs a man...
Hoy a las 12:56 por Storm Queen

» 2. Bullshit.
Hoy a las 12:34 por Storm Queen

» 3-She's in control
Hoy a las 11:59 por Storm Queen

» — Time to start over again.
Hoy a las 11:46 por AuraBelmont

» Gods among men
Hoy a las 11:40 por Storm Queen

» ♠ Find my way back.
Hoy a las 3:24 por Natzabel

» Almost the end
Hoy a las 2:57 por Sagittarius

» 01. All the world have demons
Hoy a las 0:01 por FireFly

» 49. Perseverance
Ayer a las 23:28 por Sonder

Créditos...
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
DIRECTORIOS
The X project
function selectCode(e) { var doc = document , text = $(e).closest("dl").find(".cont_code,code").get(0) , range, selection ; if (doc.body.createTextRange) { range = document.body.createTextRange(); range.moveToElementText(text); range.select(); } else if (window.getSelection) { selection = window.getSelection(); range = document.createRange(); range.selectNodeContents(text); selection.removeAllRanges(); selection.addRange(range); } }; $(function(){$("dl.codebox:not(.spoiler,.hidecode) > dd.code, dl.codebox:not(.spoiler,.hidecode) > dd > code").closest("dl").find('dt').append('Seleccionar')});

× Mi única patria, la mar

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

× Mi única patria, la mar

Mensaje por Kerouac el Vie 13 Abr - 20:04

MI LEY, LA FUERZA Y EL VIENTO
1x1 • histórico/black sails au
Lachlan McMillan .•
34, sam heughan, timonel,
by winter wiccan.
Desde su aparición en el Golfo Pérsico y su extensión por el Mediterráneo en la Antigüedad, los piratas no han dejado de robar, extorsionar y atemorizar a los grupos de poder de los países. Sin embargo, no es hasta comienzos del siglo XVIII, en la llamada Edad de Oro de la piratería, cuando sus acciones son capaces de hacer temblar el sistema, de demostrar que es posible cambiar las reglas, de demostrar que otra forma de vida era posible. Que uno podía ser libre sin consecuencias.

En este escenario se encuentran multitud de capitanes cuyas andanzas llegan hasta Madagascar y nombres como Barbanegra, Charles Vane, James Flint o Isaac Bardouth, más conocido como Berserk, están en boca de todos. Fieros, violentos, de mirada fría, sin escrúpulos, lo único que bscan es la libertad, a cualquier precio. Así será como Isaac conozca a un timonel británico que parece tener todas las papeletas para ascender en la escala de mando; un timonel que podría ser capitán de navío de guerra si así quisiese.

Pero Isaac no se lo pondrá fácil. Berserk sólo se muestra misericordioso con aquellos capaces de hacerse un hueco no en su corazón, sino en sus planes de futuro.
ISAAC “BERSERK”.•
41, capitán del Fortress,
by kerouac.





We are Assassins:
The frayed ends of sanity:
Time rots everything. Even us:
Miscellaneus:

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
969

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Kerouac el Vie 13 Abr - 20:09

I. GUNPOWDER .•
Con el viento en su contra, la Fortress hacía todo lo posible por ganarle terreno a la corbeta británica, disparando los cañones de estribor y proa. Isaac daba órdenes desde la cofa mientras disparaba con una bayoneta. Era bueno en los combates cuerpo a cuerpo, pero los dejaba para el final, cuando sus hombres conseguían juntar ambos barcos y abordar el contrario. Hasta entonces, con una puntería que había adquirido en su infancia y adolescencia practicando tiro con arco en los jardines de su casa, disparaba a los hombres del otro navío. Era una gran proeza, teniendo en cuenta las columnas de humo que ascendían de ambos barcos cuando disparaban los cañones. Pero le encantaba. Si tuviera que elegir un sólo olor para percibirlo durante el resto de su vida sería el de la pólvora quemada.

¡Maldición, Luke! ¡Todo a estribor! A ver si conseguimos embestir y partir en dos a esos hijos de puta... —se mordió el labio inferior antes de colocarse la bayoneta contra el hombro y, tras varios segundos decidiendo su próximo objetivo, apenas una silueta entre el humo, disparó con una carcajada—. ¡Seremos vulnerables durante varios segundos, así que agarraos, pero lo que sea por atravesarles! ¡¡Vamos!!

Sus hombres confiaban en él y le obedecían, pero a Isaac nunca le parecían lo suficientemente rápidos. Él deseaba que todo aquello que dijese estuviese hecho al segundo siguiente. Incluido el virar todo un barco, recibir los cañonazos de sus enemigos en el proceso, ponerse a sotavento para aprovechar el empuje del viento y entonces atravesar la corbeta con el espolón. Y aun así Isaac sabía que no conseguirían partirla en dos, pues apenas les daría tiempo a coger el impulso suficiente.

Estaba tan sumido en sus planes de ataque que apenas pudo reaccionar cuando el cañonazo de los británicos impactó en el palo mayor, donde se encontraba la cofa. Se amarró como pudo a la jarcia más cercana, evitando así una caída que, si bien no habría sido mortal, le habría dejado incapacitado para el combate. Una vez recompuesto, descendió con rapidez y tiró a un lado la bayoneta para tomar la espada. Se colocó junto a Luke, el timonel, para asegurarse de que el plan de embestir al barco contrario era llevado a cabo correctamente. De nuevo, su mayor problema era la lentitud.

Vamos a pagar las reparaciones del barco con el oro de esos cabrones, te lo juro, Luke. Vamos a robarles hasta los dientes de oro, si alguno de ellos tiene.

Lo único que necesitaría era que, al menos, su proa quedase enganchada a babor de su barco para abordarles por ese costado izquierdo. Era más dificultoso que si estuviesen en paralelo, pero al menos el Fortress sufriría menos daños al obligarles a tener que reorientar los cañones.
Batalla en alta mar.
mozart






We are Assassins:
The frayed ends of sanity:
Time rots everything. Even us:
Miscellaneus:

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
969

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Winter Wiccan el Vie 13 Abr - 21:34

I. GUNPOWDER .•
El Saint-Anne, uno de los barcos más codiciados de la armada británica y, a la vez, dejado a su suerte por el tirano de su capitán. Lachlan se embarcó en la odisea de limpiar el Caribe años atrás, dejando tras de sí todo lo que le ofrecía su Gales natal. El frío del mar, la soledad mezclada con la compañía, todo era algo que atraía su alma inquieta… Aunque había algo más, siempre había algo más.

Habían pasado dos días desde la peor experiencia de su vida. Un recuerdo que, todavía, le taladraba los oídos, le quemaba el corazón y vertía sus ojos en salmuera. Sin embargo, ahí estaba, sirviendo al mismo malnacido que había convertido su vida en el barco en un infierno.

Cañones.

Ninguno los vio venir. Un galeón pirata, un navío de destrucción y pecado que se acercaba a ellos nudo y medio por encima de su velocidad. Por mucho que intentaran alejarse, estaban condenados. Las detonaciones en la cubierta dejaban claro que ese sería el escenario de una de tantas batallas como las anteriores. Sin embargo, algo le decía a Lachlan que esa sería la última.
Tal vez porque así lo quería.

El plan de abordaje de los piratas parecía distinto al habitual, pretendiendo bloquear sus armas. A Lachlan no le quedaba nada ahí. En un atisbo de un pensamiento abismal, en un canto de sirena, movió el timón en sentido contrario al que debía, estampando las dos embarcaciones entre sí.

Caos.

El ruido de las bayonetas, los cuchillos. Comenzaron a matarse entre ellos y Lachlan, por desgracia, tenía que unirse a la batalla del lado de los suyos. Su corazón, en cambio, lo que más quería era seccionar la yugular de su capitán, que vociferó por todos los arcángeles y ángeles que acompañaban a Dios en su trono. Cogió su pistola y salió al ataque, aunque fallando a propósito en todos los disparos a piratas y rozando, sin pretenderlo a los suyos. Odiaba ese barco, odiaba la nación que le había dado la espalda y, por encima de todo, odiaba al capitán que había huido como la rata sanguinaria que era.

Se encontró con un pirata en el suelo, cubierto de sangre, pero vivo y a punto de pelear otra vez. Le apuntó con el cañón y, a pesar de todo, no disparó. Su cabeza ya tenía precio en ese barco, no tenía sentido que cabreara a las únicas personas que podrían sacarle de ahí.

Un pensamiento ilógico, nefasto, el de un hombre que lo había perdido todo y no quería recuperar nada.
Batalla en alta mar.
mozart



AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
613

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Kerouac el Sáb 14 Abr - 0:41

I. GUNPOWDER .•
La colision llegó antes de lo esperado e Isaac se vio obligado a zafarse del propio timón para no caer. —¿Pero qué demonios...? —se dijo echando un rápido vistazo al barco enemigo. El timonel parecía en posición de defensa, hostil; un enemigo, al fin y al cabo. ¿Había perdido el rumbo? ¿O simplemente había dejado de intentar escapar del embiste porque sabía que la victoria sería para los piratas?

Sea cual fuere la respuesta, Isaac se hizo con dos espadas, pues la bayoneta era inútil a la hora de disparar tan de cerca, y saltó al barco contrario. Luchó con los soldados tan jóvenes que parecían recién incorporados a la marina antes de subir al castillo de popa. Allí encontró a uno de sus hombres en el suelo y al timonel británico apuntándole. Isaac se olvidó de la batalla por un instante, observando la escena con estupefacción.

¿A qué coño esperas, James? —le dio un puntapié a la pistola del susodicho, que había caído cerca, para que la tuviese a su alcance. Luego observó al timonel con el ceño fruncido. Simplemente tuvo que alargar una de sus manos para que su espada rozase su garganta—. Dime dónde está tu capitán. Si lo haces, te salvaré la vida. Yo, claro. Mis hombres no tanto. Así que habla. Vamos. Y tú, James, ponte en pie de una vez y mata a todo el que se nos acerque. No querría perforar la garganta de nuestro amigo sólo por recibir un balazo o una estocada en el brazo, ¿a que no?

Miró directamente al timonel. Por sus rasgos, supo que era del norte, tierras que solían ser separatistas e independientes. ¿Qué demonios hacía sirviendo a la Marina Real? Soltó una carcajada ante tal pensamiento y luego negó con la cabeza. En cuanto obtuviese la información, bajaría la espada hasta su pecho y le haría una perforación limpia.
Batalla en alta mar.
mozart






We are Assassins:
The frayed ends of sanity:
Time rots everything. Even us:
Miscellaneus:

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
969

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb 14 Abr - 19:35

I. GUNPOWDER .•
Sorprendentemente, se encontró con la espada del que parecía capitán del barco a la altura de su cuello y arengando al hombre, que estaba bastante malherido. Si aquel maleante pensaba que el otro se iba a levantar, lo tenía bastante claro. “No tiene pinta de que se vaya a levantar, pero no iba a dispararle, tranquilo.” Él era el que había traído a los piratas a su barco, no tenía motivos para mandar con los ángeles a cualquiera de ellos. “¿Así me vas a agradecer que te haya puesto el barco en bandeja?” Preguntó, dejando claro que aquella colisión no había sido casual.

Sabía que su vida pendía de un hilo tanto por un flanco de la batalla como por otro, pero había uno que podría perdonarle si jugaba bien las cartas y no era el que le daba un salario. “Ese malnacido se ha encerrado en su despacho. Se entra por esa puerta.” Comentó, señalando a la que había tras de él, oculta por el timón. Sabía que esa espada podía bajar por su torso tan rápido como quisiera, pero tenía un as de la manga. Sin embargo, las circunstancias, con su lado cayendo preso de la furia de los mares, quizá no eran las más adecuadas.

“Si quieres matarme, hazlo, pero te he entregado al capitán y al navío.” Dijo, insolemne, cuando vio que el contramaestre se acercaba por detrás al pirata. Lachlan miró a los ojos azules del bucanero antes de levantar el brazo en el que tenía la pistola y, en un movimiento rápido, disparar al centro de la frente del marino, que se desplomaba, inerte. “Capitán, navío y cadáver de contramaestre.” Reformuló sus regalos, sin perder la mirada en el líder de la emboscada. Aquel desgraciado era uno de los dos responsables de su angustia, solo le faltaba cobrarse la otra mitad de la sangre para estar en paz.
Batalla en alta mar.
mozart



AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
613

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Kerouac el Dom 15 Abr - 15:45

I. GUNPOWDER .•
Isaac no se inmutó cuando el contrario alzó el arma. Algo en su interior le decía que no tendría las narices de disparar y que sólo estaba amenazándole como él. Aun así, entrecerró los ojos al oír el disparo; cuando el cuerpo cayó, se giró para comprobar que, en efecto, no era de los suyos.

No sé a qué demonios estás jugando, pero eres bueno. Aun así, tendrás que hacerlo mucho mejor para salvar tu vida. Trae al capitán aquí, sin armas, y entonces hablamos. Pero escúchame, si intentas alguna tontería... quemo el barco con vosotros dentro. No me importa perder el botín. Sin jueguecitos, ¿estamos?

No bajó la espada hasta que no se marchó. Luego volvió a centrar su atención en James, pálido y aún tirado al suelo. Se arrodilló junto a él y le apretó un brazo. —Lo siento, James. Ha sido un honor tenerte entre los míos —el disparo en su cabeza se camufló entre los ruidos de la batalla que aún seguía en pie en el resto de la cubierta. Cerró los ojos de James y con un saltó bajó del castillo de popa para continuar batallando, sin perder los ojos de la puerta del camarote del capitán. Atestaba espadazos a todo aquel que se le acercaba con ropajes británicos, aunque era evidente que no estaba del todo concentrado en la lucha. ¿Y si era una trampa?
Batalla en alta mar.
mozart






We are Assassins:
The frayed ends of sanity:
Time rots everything. Even us:
Miscellaneus:

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
969

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Winter Wiccan el Dom 15 Abr - 15:59

I. GUNPOWDER .•
Había conseguido una oportunidad, una que valía su peso en oro. “Ahora es cuando he dejado de jugar.” Dijo, solemne, antes de darse la vuelta y adentrarse en el camarote del capitán. Pensaba mucho en lo que había pasado dos noches atrás, en las que lo poco que le ataba a esa cáscara vacía de madera se hundía en el gélido abrazo del océano. Ya no tenía miedo. No le debía nada a nadie. Fue en ese barco donde conoció la miel y el azufre. Ahora tenía que huir.

Abrió la puerta de una patada, encontrándose a ese amasijo de mocos y lágrimas que se hacía llamar comandante. Le encañonó la frente, solemne. “Levanta, desgraciado.” Escupió. Ante el temor del hombre que les había gobernado con mano de hierro, le propinó una patada en el abdomen y un puñetazo en el ojo, notando como la sangre surgía por sus venas como el fuego de las entrañas de la tierra. Necesitaba más, necesitaba hundirle en la peor de las torturas para que se sintiera como él lo hacía.

Pero no.

Le necesitaba vivo. Le quitó todas sus armas y le escupió. Lachlan notó ese charco ambarino en los pantalones que tenían más valor que su existencia. “Qué asco me dais.” Sentenció.

Con su pistola apuntando a la sien del comandante y su mano agarrando las escuálidas del noble, salió del camarote.
Notó el silencio. La ausencia del ruido de la batalla, el estupor de los hombres que presenciaban una traición que, para ellos era anunciada. “Aquí tienes lo que querías.” Chilló, hundiendo al jefe del navío en sus rodillas, sin apartar la pistola de la bóveda de sus pensamientos.

En medio de la quietud tensa, de la rabia contenida, sintió una voz que le llamaba desde el horizonte.

Era libre.
Batalla en alta mar.
mozart



AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
613

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: × Mi única patria, la mar

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
AvatarCamposContacto

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.