Últimos temas
» We are doomed to repeat our history
Hoy a las 3:36 por Magik

» > Song of the seven seas
Hoy a las 0:00 por Sheena

» ~ You could be loved again
Ayer a las 23:04 por SapphireDragon

» 35. Innocent
Ayer a las 22:29 por Nightingale

» 34. This place is haunted
Ayer a las 22:24 por Nightingale

» Death is equal
Ayer a las 20:59 por Arson

» Petición de Grupos
Ayer a las 19:41 por Carrie_B

» Petición de acciones Admin
Ayer a las 19:39 por Carrie_B

» Luz, Fuego, Destrucción
Ayer a las 17:54 por Arson

» ❝ Burning Desires.
Ayer a las 14:19 por Epoch

» Wizengarts University | Borrador
Ayer a las 14:08 por Cuatro

» ~ Distance is no excuse if we feel the same
Ayer a las 13:05 por Sheena

» Life is passion (+18)
Ayer a las 8:52 por Harley

» 29. Gravedad
Ayer a las 7:33 por Seishiro

» Why don't we find out?
Ayer a las 6:56 por Party Poison

Créditos...
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
DIRECTORIOS
The X project

The song of the wolf and the snake

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 16 Mar - 14:42

The song of the wolf and the snake
Crackship | Juego de tronos | Post-libros | 1x1

De nuevo un Targaryen se sienta en el trono de hierro, su reina es una princesa dorniense, Arianne Martell, y su poder se extiende por lo largo y ancho de los siete reinos. La larga guerra ha acabado, los traidores han sido ajusticiados, todo ha vuelto a las manos de sus legítimos dueños y la esperanza vuelve a llenar los corazones de los habitantes de cada uno de los reinos.

Sin embargo, los nuevos reyes saben que no pueden confiarse, el lejano Norte siempre ha sido diferente, más salvaje, más libre que ningún otro de los reinos excepto, tal vez, Dorne. Buscando la unidad del reino planean un enlace que unirá por siempre al Norte con las Tierras más al Sur de Poniente. Las dos culturas más contrapuestas del continente se unirán en un matrimonio que estrechará lazos entre dos grandes casas y, además, acercará más al Norte a la Corona, ¿pues qué mejor candidata para el nuevo Lord Stark que una de las primas de la reina?

Loreza Martell, la antigua bastarda y la más joven de las serpientes de arena, contraerá matrimonio con Rickon Stark, el salvaje señor del Norte. Sin embargo, tal vez ambos prometidos tengan algo que decir en contra de esta unión. Las serpientes y los lobos siempre han sido cazadores solitarios, ¿pero podrán esta vez conseguir una alianza?


Personajes



Loreza (Arena) Martell | Princesa de Dorne (Ex-Bastarda) | Katrina Law | Captain_Z
Información:
Octava y última de las Serpientes de Arena. Hija del difunto príncipe Oberyn Nymeros Martell, alias la Víbora Roja y de su amante, Ellaria Arena, hija natural de Lord Uller.

Durante la guerra, siendo apenas una niña, fue aislada primeramente en los Jardines de Agua. Así se mantuvo lejos de la corte de Dorne, que estaba revuelta trás la muerte de su progenitor. Del mismo modo, estuvo distanciada de la influencia de sus hermanas mayores. Con posterioridad, con todas las hermanas cumpliendo con un papel y en puntos distantes de Poniente, ella fue reducida a Sotoinfierno. Allí estuvo con su madre y protegida por su abuelo materno durante todo el transcurso de la guerra.

Con la llegada de Aegon Targaryen, primo de Loreza al pertenecen vía materna a la Casa Martell, los dornienses vieron incentivadas sus motivaciones y reveindicaciones, siendo uno de los principales benefactores del ahora rey Aegon. Arianne Martell, princesa heredera de Dorne, se convirtió en la reina consorte del recién retornado dragón. Cuando la guerra termina, tanto la reina Arianne como Aegon legitimaron a las Serpientes de Arena, poniendolas en orden sucesorio detrás del príncipe Trystanne.

Los años han transcurrido y los lazos de sangre permacen, así como sus deberes y obligaciones. Loreza vio cambiada su contribucción a la familia, convirtiendose en una hermosa pero voluntariosa doncella, tan semejante a su madre como a Nymeria. Su conocimiento de los venenos, así como amor por las escorpiones y serpientes, prevalecieron, la montura una de sus grandes pasiones y la arquería uno de sus puntos fuertes.

Y cuando apenas sentía que comenzaba a vivir, una sorpresa inesperada la alcanzó. Por intromición de su primo y principe de Dorne, así como de Aegon y Arianne, se vio comprometida de la noche a la mañana a Lord Rickon Stark, señor de Invernalia. Algo con lo que no contaba, algo que no ahnelaba … y algo contra lo que peleará contra viento y marea.


Rickon Stark | Lord | Señor del Norte - Salvaje | Jamie Dornan | Red
Información:
No era más que un niño cuando lo perdió todo, primero a sus padres, a su hermano y hermanas mayores, después su hogar y, finalmente, a las últimas personas que le importaban en el mundo. Cuando, entre lágrimas, dijo adiós a su hermano Bran y a los Reed todavía era un niño de verano, indefenso, débil y demasiado tonto. Osha, la salvaje que un día sirvió encadenada en Invernalida y que, de repente, se convirtió en la única persona en la que podía confiar, fue todo lo que le quedó junto a su lobo huargo, Shaggydog.

Viajaron hasta Skagos, siempre en secreto, siempre de noche o por los bosques como bandidos, navegaron por la bahía de las focas, superaron sus costas de aguas traicioneras y el frío glacial y se asentaron como ermitaños en las montañas de una isla llena de leyendas terroríficas. Achacado por el miedo y lleno de rabia y sed de venganza, el niño creció salvaje e imprudente. Fue entrenado por Osha, por sí mismo y por el mismo invierno. Perdió las costumbres ponientis, perdió el miedo, se volvió esquivo y desconfiado, acabó por convertirse en aquello que un día tanto había temido un salvaje. Aprendió a luchar, a rastrear, a disparar con el arco y a pelear sucio con puñales y espadas, a servirse de la naturaleza para vivir y, sobre todo, aprendió a sobrevivir por sí solo.

Cuando fue lo suficientemente adulto, volvió a casa para luchar junto a lo que quedaba de su manada, castigó a los traidores y, sin quererlo, recuperó aquello que le pertenecía por derecho, Invernalia e, incluso, una prometida no deseada venida de las tierras del sur. Sintiéndose como una fiera enjaulada su mayor deseo es rechazarlo todo y volver a su vida solitaria y salvaje, lejos de cualquier civilización, pero no puede negarse, en sus manos recae el futuro del Norte, el legado de su padre, su deber.

Cronología




Última edición por Red el Mar 26 Ene - 15:04, editado 6 veces


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Chapter I. Snake is Coming

Mensaje por CaptainZ el Miér 18 Mar - 22:33











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)


Cuando el príncipe Trystanne, señor de Dorne y primo de la serpiente, vino a ella lunas atrás no creyó que fuese con semejantes y funestas noticias. Las peores que hubiera acarecido, ni siquiera, imaginado. Loreza no lo tomo bien, menos aún el resto de las serpientes, pero se trataba de politica y alianzas. Recordó las complicaciones del pasado, y lo bien que haría para todos la unión de dos familias soberanas cuyos territorios estaban aislados en todos los aspectos posibles del resto de Poniente. La reina Arianne – aún le costaba llamarla así, para ella siempre sería su prima y princesa – se lo hubo pedido mediante un cuervo, y entre insistencias tuvo que aceptar.

Prácticamente no habló durante todo el camino, salvo en momentos dónde su descontento brotaba y las voces se alzaban. No podía evitar sentirse una oveja comercializada, como el resto de mujeres del Norte. Para ella, todos aquellos que se saliesen de las marcas de Dorne, serían norteños. Lo que no supo, hasta que se aproximaba al Cuello, es que aquello era el inicio del verdadero Norte. El paso de Dorne a Norte fue estrepitoso, cambiando no solo de atuendos por motivos obvios, sino la climatologia. Nunca hubiera sentido tanto frío como aquel, le quedaba mucho más de eso cuando llegase a Invernalia. Dejaba atrás su hogar y a sus hermanas, toda su infancia e inocencia, para partir al encuentro de un hombre desconocido para ella. No, definitivamente Loreza no estaba contenta.

Ojala continuase siento una Arena” Pensó, recordando así como eran las cosas por aquel entonces. Su padre jamás habría permitido aquello y su madre menos aún, pero ellos hacían mucho que habían muerto. Estaba desprotegida, aún contando con muchos hermanos. “ Todos los Arena´s somos hermanos, tengo mil de ellos en Dorne.” El Cuello sería el punto de encuentro e intercambio, dónde la comitiva dorniense la dejaría a su suerte a manos de vasallos y de su “futuro señor”. – Nunca. Yo no tengo señor. Él no será mi señor. - Masculla entre dientes, apretando las riendas de su caballo de arena. Aquella montura también tendría que dejarla, eran los mejores caballos de todo Poniente, instruidos en Dorne y con la capacidad de soportar días sin descanso o comida. Pero, probablemente, no podría soportar las temperaturas que habían en el Norte. Loreza tenía en alta estima a la yegua, por lo que prefería saberla viva y lejos que muerta y cerca.

Atrás quedaba los últimos vestigios de lo que una vez se denomino “Los Gemelos”. A día de hoy, Loreza solo vio dos torres derrumbadas y un puente que permanecía libre de peaje. La Casa Frey había desaparecido hace largo tiempo, pero tampoco los conocío ni pensó en ellos. Frente a la comitiva, donde los blasones dornienses ondeaban, se encontraba Foso Cailin, y al extremo sur del mismo, fue donde comenzaron a preparar las tiendas. Los norteños no parecían haber llegado, pero probablemente solo tardarían uno o dos días en llegar … O estarían al otro extremo, vigilando. Loreza no lo sabría, no hasta atrevesar esos muros por si misma. Detalle, al día siguiente, comenzó a realizar. Abandonó a sus compensales para vestirse abrigada, pero cómoda. Ropas masculinas, como las denominaría con gracia su hermana Sarella. Y así, hizo una de las mejores cosas que se le daba hacer: escapar, o intentarlo en gran medida, las paredes estaban llenas de musgo y las plantas corroían la piedra, era cuanto menos, peligroso.

Pero Loreza era una Martell de nombre y una Arena de corazón, por su sangre corría la de Nymeria. Nada ni nadie la detendría. Ni siquiera un Lord.

§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Miér 25 Mar - 0:18











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Loreza Martell


El lobo vio desde la lejanía la silueta trepando sin descanso por el muro. No trató de acercarse, sencillamente permaneció inmóvil entre el follaje observándola escalar. No supo porqué se quedó a observarla, tal vez porque le recordó a su hermano perdido, aunque por la distancia habría sido incapaz de decir si era un hombre o una mujer, un niño o un adulto. Tanto daba, su imagen quedó grabada en su retina. A kilómetros de allí, un hombre compartía su visión y su melancolía. Durante horas tampoco pudo olvidar aquella silueta trepadora.
***
La comitiva Norteña avanzaba en silencio mientras soplaba un viento frío que amilanaría a cualquiera que no pudiera llamarse Norteño de corazón. El sonido de los cascos de los caballos al avanzar era lo único que podía escucharse, tal vez estaban cansados del viaje, tal vez estaban hartos de servir a su huraño señor o, tal vez, era el propio carácter de los habitantes del Norte, silencioso y frío cual invierno, sombrío pero fuerte. Nadie podría haberlo sabido a ciencia cierta, pero Rickon Stark, nuevo señor del Norte, prefería ese silencio. El sonido incesante de voces lo ponían nervioso, demasiados años viviendo como un ermitaño suponía. Pero durante todos aquellos años no había olvidado de cómo dar órdenes, Osha no le había dejado olvidar algunas cosas, si no que las había alimentado.

- Nos detendremos aquí. –anunció, la silueta Foso Cailin se recortaba a lo lejos, en el horizonte.- Enviad exploradores para comprobar si los dornienses ya han llegado, de ser así comunicadles que mañana por la mañana recogeremos la entrega. –tarde recordó que la entrega no era otra cosa si no un ser vivo, una persona, su prometida para ser exactos. Debería de haberlo dicho con más tacto, pero Rickon no sabía hacer las cosas de otro modo. No se retractó, tampoco desperdició más de dos segundos en sentirse culpable. Sus hombres asintieron y raudos emprendieron manos a la obra para llevar a cabo las órdenes. Rickon los observó con ojos helados tras desmontar. Casi todos parecían sentir hacia él una especie de respetuoso miedo que los hacía mantenerse alejados, de nuevo lo prefería así. Cuando volvió, todos quisieron compararlo con Robb, pero él nunca podría ser como Robb, el fantasma muerto de su padre también muerto. Él nunca dejaría de ser un salvaje y, por ende, nunca dejaría de despertar cierta desconfianza entre su propia gente.

Había nacido entre ellos, había luchado junto a ellos, caminaba entre ellos, pero nunca sería por completo uno de ellos. Ya no.

- Saldré de caza. –informó con tono hosco a uno de los capitanes y en cuanto el hombre se ofreció a acompañarlo él se negó. No hubo insistencia alguna, tampoco preguntas de qué iba a cazar en ese territorio difícil. Rickon cogió su arco que pendía de las alforjas de su caballo, un carcaj lleno de flechas y se alejó del campamento que apenas empezaba a formarse. Tenía claro su destino, las tres torres de Foso Cailin empezaron a hacerse más grandes a sus ojos, cada vez más cerca. El terreno pantanoso dificultaba el andar, pero aquello no lo amilanó, en cuanto se adaptó a penas se dio cuenta. Cuando reposó a los pies de la torre alzó la mirada hacia el cielo. Ya no había nadie allí, al menos no podía verse a nadie. No era su intención espiar al escalador, sencillamente eran los recuerdos lo que lo habían acercado hasta allí. Cuando era niño solía observar con admiración como Bran trepaba sin miedo los muros más altos de Invernalia. Él entonces se había prometido que algún día lo acompañaría en sus escaladas, no tenía miedo, Bran nunca se caía, pero un día se cayó y él nunca pudo cumplir su promesa, la oportunidad le fue arrebatada de cuajo.

Tal vez fue en honor a su memoria y a sus propios recuerdos, tal vez por sacarse la espina clavada por la promesa incumplida de su niñez. No habría sabido decirlo, pero él también empezó a escalar. Fue difícil, pero sintió una increíble satisfacción al lograrlo. Bran estaría orgulloso, pensó sin darse cuenta, pero pronto sofocó aquel sentimiento ridículo. Bran ya no estaba, aunque a veces lo siguiera sintiendo a su lado al internarse en el bosque de dioses. Avanzó taciturno por el lugar, pronto notó que no estaba solo.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Lun 30 Mar - 13:59











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)


Debía de hacerlo con cuidado, aquella casi derruida fortaleza era más complicada de escalar de lo que esperaba. Las manos y dedos de la sureña estaban comenzando a congelarse, haciendo cada vez más ardua la labor que trataba de efectuar. A cada respiración dada, arrancaba bocanadas de aire frías, que brotaban de sus labios hasta perderse contra la pared. Estas, se hallaban cubiertas de serpentinas con musgos blancos y viscosos, la piedra humedecida. Cada poco, asegurando estar bien estacionada, debía detenerse y recalcar la zona por la que escalaba. Tres torres se alzaban delante de ella, determinando tomar el camino fácil e ir a por la más baja. En condiciones normales, tomaría la más alta, pero la climatologia y vientos no ayudaban, poniendo en peligro sus propias intenciones y, porque no decirlo, vida. La Torre del Borracho, aunque ella no supiera su nombre, era la más baja de las existentes aun en pie, pero se hallaba inclinada. Daba su nombre a que, su susodicha inclinación, se debía a que muchos creían que pronto caería y colapsaría contra el pantano. Llegó a la parte superior de la misma, aferrandose a la piedra de las almenaras hasta que sus piernas tocaron el suelo de la fortaleza. Allí se detubo, sin volverse a mirar las vistas de atrás o adelante, necesitaba recuperar el aliento perdido.

Su cuerpo se inclina, aferrándose a la piedra. Allí pasa varios minutos, debía su esfuerzo al agotamiento, pero esperaba recomponerlo pronto. Así lo hizo, levantando la vista poco después. Sus ojos se abrieron de par en par cuando se encontró con el sur visto desde una perspectiva nunca antes hallada, veía ríos y colinas, incluso fortalezas y molinos. Sería la última vez que vería el sur, más allá de todo lo que sus ojos ahora tenían delante, se encontrab Dorne. No era visible en esos instantes. Un gran sentimiento de nostalgia inunda a la princesa, conteniendo su propio pesar y lamento para sí misma. – Eres descendiende de Nymeria. - Se dijo así misma, procurando otorgarse fortaleza. Arianne y Aegon contaban con ella, aunque tristemente no tuvieron la delicadeza de darle tiempo para decidir por ella misma. Quentyl no estaba, murió hace mucho. Trystanne era el nuevo príncipe de Dorne, más que feliz en su hogar. Y sus hermanas, tan distintas todas ellas entre sí, practicamente hacían lo que se les antojaba. Aún le carcomía el porque debía ser ella quien fuese al Norte, pero ya no había caso. – Nunca doblegado, nunca roto. - Sentencia con fuerza, girando sobre sus propios talones. Allí, ya no solo es el viento que llena de golpe sus mejillas lo que la sorprende, sino el propio Norte. Extenciones de tierra nunca vistas, su nuevo hogar, cuyo limite no era posible de ver a simple vista.

Era el más grande y salvaje de los Siete Reinos.

Justo cuando creyó haberlo visto todo, se percata de que no esta sola. Pasos se escuchan desde algún lugar, su oído trata de localizar la fuente de aquellos ruidos. Con sigilo, avanza por la almenara, sin saber que pronto encontrará su destino entre las ruinas de Foso Cailin.


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 27 Abr - 14:06











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Loreza Martell

La torre de los Niños se alzaba hasta el cielo tan recta como una lanza, reminiscencias de lo que en un pasado había sido una construcción admirable. Gracias a construcciones como esa antaño habían podido dominar toda la zona y ningún enemigo había podido aproximarse sin ser visto. Ahora no era poco más que inútil, parecía que una bestia enorme había bajado del cielo para arrancar de un mordisco las almenas y desperdigar todos los trozos por los pantanos. La parte superior estaba destruida, abierta al cielo, al viento y a la lluvia. Rickon alzó el rostro y no despegó los ojos de la imagen de la cúpula derruida durante largos minutos.

”Bran habría trepado hasta allí arriba.”

El pensamiento lo golpeó sin preaviso, no quería pensar en su familia perdida, pero de repente no podía dejar de hacerlo. Había compartido más cosas con Bran que con cualquiera de sus otros hermanos. Los separaba un menor rango de edad y fue con él con quien tuvo que huir para salvar su vida, con él, con Osa, con Hodor y con los Reed. Hacía mucho tiempo que no se permitía pensar en aquellos años, como tampoco se paraba a pensar en la amarga despedida, el último recuerdo que guardaba de su hermano. Bran se había marchado con los Reed y con Hodor Más allá del Muro, donde los espectros gobernaban y donde Bran encontraría respuestas a sus sueños. Rickon no había querido separarse, pues algo le decía que nunca más los volvería a ver y no se equivocó. No volvió a  saberse nada más de Bran, ni de Jojen, ni de Meera, ni de Hodor. Ninguna noticia, ningún cuerpo, ningún cuervo… pero cuando entraba al bosque de Dioses y se sentaba a los pies del arciano creía poder sentirlo, aquel era el único consuelo que le quedaba.

Con expresión cansada acabó apartando los ojos de lo alto de la torre, dio un paso, otro y otro más, el arco seguía guardado a su espalda, junto al carcaj lleno de flechas. Las ruinas se habían convertido en una cárcel de ecos, aunque se esforzó por no hacer ruido no acababa de conseguirlo. Escuchaba tantos sonidos que ya no sabía si era él quien los producía o si, tal vez, había alguien más allí. Se detuvo en seco, cerró un momento los ojos y se concentró. No se trataba solo de oír, sino también de sentir y él creyó no tardó una presencia, un algo indeterminado que, al momento, lo puso en alerta. No estaba solo.

Cuando volvió a alzar la vista sondeó entre las almenas superiores, fue difícil, pero creyó ver algo. Probablemente otro lo habría pasado por alto, Rickon había aprendido a no pasar nada por alto pues la cosa más leve podría representar también aquello que lo matase. Tuvo el arco cargado en apenas unos segundos, el ceño fruncido, los ojos no se apartaron de las almenas.- ¿Quién anda ahí? –podría ser uno de sus soldados que, desobedeciéndolo lo había seguido pero, también podía ser alguien que quería matarlo. No todo el mundo estaba feliz con la vuelta de los Stark como gobernantes de Invernalia.

§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Vie 1 Mayo - 12:33











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)


Había reanudado el paso, deslizándose con cuidado y precaución por los pasillos de la alta edificación, a cada paso elevaba la mirada en busca de algún limite para el Norte. Sin embargo, sabía que no existía ninguno alcanzable a simple vista y menos aún ante el cierre de su puño. El frío la hacía estremecerse, era obvio que la dorniense no estaba acostumbrada a condiciones tan elevadas como las vividas en esos momentos. Tal vez era por ello que había escalado su pared y por lo que avanzaba, en busca de proporcionar algo de calor al cuerpo que lo había perdido desde su salida del hogar. Su tierra y su familia estaría siempre en Dorne, y en menor medida, en Desembarco del Rey. Eran localizaciones en las que sabía que estaba segura, dónde podía garantizar la comodidad y la felicidad. No obstante, eso era algo que no sentía por el Norte y que estaba segura de que nunca lograría sentir. Su cabello oscuro, libre de ataduras, se agitó con las brisas norteñas que procedían de su nuevo destino, provocando un segundo estremecimiento aún antes de poder abrazarse así misma.

Sin embargo, se vio inmovilizada cuando los pasos dejaron de ser propios o imaginarios, realmente se percato de la confirmación de sus dudas anteriores: Había alguien allá arriba. Así, la voz que escucha a continuación, acaba por confirmar sus preocupaciones. Suena masculina y procedente de su espalda, por lo que gira medio cuerpo para poder contemplar la procedencia. Era un hombre grande, aunque tal vez fuese más menudo y las distancias y las espesas montañas de pieles que llevaba encima fueran un engaño a la vista. En tal caso, era de entender que podía identificarlo como alguien nativo del Norte, pero no parecía ser de las ciénegas, como le habían hablado de los habitantes de los pantanos del Cuello. No se sintió amenazada por el arco, ella también lo manejaba y podría evadirlo con rapidez, además su nombre la protegería. “O puede que no, no estoy en Dorne” se dijo así misma, alzando la cabeza con orgullo. Con avidez propia de una serpiente, aclara su garganta y apenas sale un nombre de su boca.

– Loreza Martell -

Y tras ello, emprende el camino sobre sus pasos, aproximándose al individuo en cuestión. No sabía quien era, pero tampoco iba a mostrarse amenazada o temerosa por su flecha. Ella, después de todo, tampoco iba desarmada y si la situación se volvía en su contra, cuanto más cercana estuviese, más fácil sería para ella ajustar su venganza.

-  ¿Y vos? -


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Miér 13 Mayo - 15:41











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Loreza Martell


No habría sabido decir qué le sorprendió más: si ver aparecer a una mujer o percatarse de la falta de miedo en ella. Pese a los ropajes para cubrirse del frío no parecía Norteña, su piel era demasiado morena y sus rasgos faciales poco o nada tenían que ver con los de su pueblo. Era extranjera e intuyó que probablemente fuera dorniense, debía de haber venido con la comitiva de su prometida, aunque no alcanzó a imaginar que la había llevado hasta las ruinas. Fuera como fuese Rickon no bajó el arco hasta que ella abrió la boca y pronunció dos simples palabras. Decir que la causalidad no lo había sorprendido habría sido mentir. Los dioses parecían querer burlarse de él. Había huido de su propio campamento como mera excusa de retrasar el momento de conocerla y ahora, contra todo designio, allí estaba ella.

Era guapa, pensó al poder contemplarla mejor cuando esta empezó a aproximarse. También parecía altiva y demasiado orgullosa. No tenía nada que ver con el resto de damas que había conocido, ni las norteñas ni, mucho menos, las sureñas que conoció durante su infancia. Aquella mujer parecía ser todo exotismo, el mismo Dorne del que tanto había escuchado hablar. No había visto a la reina en persona, pero sabía que eran primas. Arianne Martell había concedido el apellido a todas sus primas bastardas, no le había importado lo que pensaran los demás. Había tenido determinación y, en su momento, al enterarse, Rickon admiró de alguna forma aquel acto. Pero tiempo después, cuando le fueron anunciados los planes de los reyes de comprometerlo con una de las primas de la reina, ya le gustó bastante menos. Pero, por lo menos, su prometida parecía ser valiente, no habría podido soportar a una prometida sumergida en el llanto a causa de la separación con su gente.

- Soy Rickon Stark. –se presentó sin florituras innecesarias, tal y como ella había hecho. Bajó el arco definitivamente, guardando de nuevo la flecha en el carcaj a su espalda y colgándose el arco.- El destino parece ser caprichoso. Pensé que no os conocería hasta mañana, pero aquí estáis, en mitad de las ruinas de foso Cailin. –como si lo persiguiera, como si quisiera cercarlo y cazarlo para arrebatar parte de su libertad, parte de lo que era.- Además vais desarmada. Aunque sean tiempos de paz, siempre hay peligros acechando. Es una insensatez que una dama ande sola por el territorio.

No sabía nada sobre ella, no le interesaba saberlo tampoco. Se encontraba repentinamente molesto por el encuentro por razones de las que ella no tenía realmente la culpa. Por lo que sabía, ella no había demandado tampoco ese compromiso, era una obligación, como lo era para él. Pero eso no hacía que le molestase menos. Se tragó un gruñido lleno de frustración pero, a lo lejos, se escuchó el aullido lejano de un lobo, como si él expresase lo que Rickon no podía.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Dom 31 Mayo - 16:31











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)


Su sorpresa fue mayúscula, claramente contemplada en las expresiones faciales de la dorniense. Al hombre al que menos esperaba encontrar, cuanto más tarde mejor, era precisamente el primero al que se encontraba. Sintió, repentinamente, como algo se retorcía en su interior. Muy probablemente, arcadas.

Anhelaba su libertad, su familia y Dorne. No estar atada, alejada de todos y en el Norte.

Norteño estúpido

Pensó para si misma, ofendida y molesta cuanto menos por las palabras que acababa de escuchar. Nunca se había considerado como tal, una dama como mencionaba, pero él parecía ponerlas a la misma altura que a la dorniense. Ello era denigrante, rebajándola a un montón de carne que no poseía mente ni iniciativa propia. En medio de su avance hacía el Guardián del Norte, la antigua bastarda guió los dedos hasta la manga de aquella misma mano, y aunque parecía estar cubriéndose del frío, nada más lejano a la realidad podía haberse imaginado.

– Me insultas, norteño. Y eso te pesará. No soy una simple damisela sureña como a la que estás acostumbrado; Soy Loreza Martell, hija del Príncipe Oberyn Martell, la sangre de la princesa Nymeria corre por mis venas -

Nada más culminar aquellas palabras, sacó nuevamente aquellos dedos. Deteniendo su proceder, sus pasos dejaron de retumbar en ecos por las ruinas de Foso Caitlin, siendo el único movimiento existente a su alrededor el que sería efectuado por la daga. Efectivamente, Loreza había mantenido escondidas aquellas armas bajo las prendas que cubrían su cuerpo, y ante la ofensa de Rickon, sacó está a relucir. Se la precipita, rasgando el aire a su paso. Sin saber, si esté podría o no ser capaz de evadirla o si, careciendo de instinto y agilidad como ella creía, recibiría el impacto. No obstante, no era un punto vital al que había sido lanzado – no por gusto, sino porque sabe que Arianne y Aegon se terminarían enfadando – sino que fue guiada en la única intención de “acariciar” la mejilla del hombre.

- Yo nunca voy desarmada -



§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 22 Jun - 19:25











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Loreza Martell


Inclinó el cuerpo unos milímetros hacia atrás justo a tiempo para que el peligroso filo de la daga no hiciera otra cosa si no acariciar el aire entorno a su cuello. Sin embargo no fue un movimiento precipitado, fue ejecutado con precisión, como si tuviera todo el tiempo del mundo para hacerlo. Ella no quería matarlo, solo asustarlo. Sin embargo no hizo otra cosa si no hacerlo reír mientras un único nombre cruzaba por su cabeza. ¿Cuánto tiempo hacía que no se reía?

”Arya.”

Los ojos de Rickon no se apartaron del rostro de la dorniense mientras sus labios se curvaban en una sonrisa divertida y dejaban escapar un par de carcajadas. No era su hermana, desde luego, pero por un momento vio en ella el mismo espíritu salvaje de su hermana en vez de la damita recatada que todo el mundo esperaba que fuera. Su prometida estaba resultando toda una sorpresa. Encontrarla en mitad de las ruinas de Foso Cailin no lo había esperado, pero que lo amenazara de aquella manera todavía menos.

- Ya veo. –logró responder en cuanto contuvo la risa mientras apartaba unos milímetros la daga con la punta de los dedos buscando posarse derecho de nuevo.- Retiraré mis palabras entonces. Vais armada, pero sigue siendo una insensatez por vuestra parte vagar a solas por unos territorios desconocidos. –pese a la reprimenda los vestigios de su sonrisa todavía permanecieron durante unos segundos en sus labios.- Pero os puedo asegurar que yo no represento ningún peligro.-no para ella al menos, no aquel día.- De manera que, ¿por qué no guardáis vuestra arma? –estaba convencido de que habría podido desarmarla si hubiera querido, Rickon estaba muy seguro de sus habilidades. Pero Osha le había enseñado a no confiarse demasiado, le había enseñado a reconocer el peligro y aquella mujer parecía supurarlo por cada uno de los morenos poros de su piel.

- Os acompañaré a vuestro campamento. Como he dicho no tenía planeado reunirme con vos y vuestra comitiva si no hasta mañana, pero ya que parece que los Dioses tienen otros planes no veo por qué evitarlos.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Dom 28 Jun - 14:41











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)



Parecía confiada en que dejaría algún tipo de marca en el norteño, si bien pudiese ser no física si al menos mental. Aprendería, por las malas, que con Loreza no se jugaba. Sin embargo, las actitudes del hombre sorprendieron a la dorniense, quien no esperaba que fuera tan ágil ni veloz. La castaña aprendió entonces que al menos su “prometido” no era un orondo hombre que carecía de mayor habilidad que con la espada. Rickon no había portado ninguna, tampoco la había sacado para hacer notar su valía, menos aún el titulo que le correspondía. Sin embargo, había evadido la daga e incluso cogido en el aire. Por un instante, la sorpresa se apodera del rostro de Loreza, pero se ve incluso más agrandada cuando le escucha echarse a reír. ¿Le había dejado tan tocado que perdió toda razón? Si fuese así, podría volver sobre sus pasos, a su amado Dorne. Arianne seguro que lo entendería.

No creía, sin embargo, tener tanta suerte.

Recupera la saga, guardándola nuevamente en el lugar correspondiente. Su cabello se agita en el proceso, pero también impulsado por los vientos que recorren entorno a las ruinas del foso y la altura, considerable, en la que se encontraban actualmente.

– ¿No crees que nuestros antepasados no habrían llegado hasta dónde estamos sus descendientes si nunca se hubieran adentrado en territorios inexplorados y desconocidos? -

Soltó de pronto, incapaz de dar su venía a torcer y, menos aún, verse derrotada por un hombre. Aquello era una fiel lección de historia y reflejo de su propio pasado, de la gran princesa guerrera Nymeria y sus barcos hasta arribar en las costas de Dorne. Si bien Loreza no tenia tanto poderío como su antepasada, ella también se estaba adentrando en tierras desconocidas y estaba dispuesta a defenderse de cualquiera que osara dañarla.

– No necesito que me acompañes, pude subir perfectamente sola, podré bajar de igual modo. -

Tras la corta pausa, y aquella respuesta cortante (pues no dejaba de creer que aquella risa que había soltado antes Rickon era insultante, considerándola como una burla para ella), gira medio cuerpo en dirección al borde de la edificación. Su lengua se chasquea, no solo por la altura, sino por la mención de los Dioses.

– Ya … Vuestros Dioses arboles. En Dorne no hay ninguno de vuestros arboles. -

La climatologia dorniense, después de todo, no acompañaba para el crecimiento de dichos ejemplares. Por otro lado, la religión de las tierras sureñas era diferente a la de cualquier otra de Poniente; En Dorne coexistían tres tipos de habitantes, cada cual con antepasados opuestos. Rhoyne, Andalos y Primeros Hombres. De esa manera, lo predominante era la fe de los Siete y también las distintas deidades de los Rhoyne, como la Madre Rhoyne, Viejo del Río y Rey Cangrejo entre otros.


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Vie 31 Jul - 18:07











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Loreza Martell

La mujer tenía carácter de sobras, una respuesta afilada fue lanzada ante cada una de sus palabras y aunque en otras circunstancias la ira se habría apoderado de él con la misma facilidad que cuando todavía era un niño, pero en esa ocasión se mantuvo sereno. Quizás era por el lugar, la tranquilidad que se respiraba en aquel páramo casi olvidado del Norte. Tal vez era por la mujer misma, era diferente, desde luego, y todavía no sabía que pensar de ella. Le recordaba a Arya, su hermana perdida y aunque sabía que no era ella la dicha pro el fantasmal reencuentro no podía ser ignorada.

- Agradeceré entonces estar en el Norte donde mis dioses pueden velar por mí. –sus padres y sus hermanos muertos había perecido lejos del Norte donde sus antiguos dioses no habían podido protegerlos. De niño no había sido muy creyente, pero Osha se había encargado de inculcarle la fe a su particular manera.

Lanzó una mirada al borde, tal y como ella misma ha hecho escasos momentos antes. Desde allí arriba todavía parece todo más alto y, desde luego, la bajada más dura. Cuando eran niños Bran solía decirle que lo difícil no era subir, si no bajar. ¿Sería capaz aquella dama de bajar sin romperse algún miembro? Un caballero insistiría en acompañarla, en buscar otro modo de descender. Pero Rickon no, él quiso saber si aquella impetuosa joven era capaz de cumplir con lo que promulgaba. ¿De verdad era capaz de valerse por sí misma? De acuerdo, quería verlo.- Pronto oscurecerá. –anunció al alzar su vista al cielo.- Queráis o no que os acompañe lo mejor será que volváis junto a vuestra comitiva. Estas tierras son traicioneras a plena luz del día y os aseguro que cuando oscurece todavía lo son más. Por muy intrépidos que fueran vuestros antepasados estoy seguro que estarían de acuerdo con mi consejo. –o tal vez no. Los Dornienses eran muy distintos al resto del pueblo Ponienti, muy distintos a los Norteños.

Un nuevo aullido se escuchó, más largo y cercano esta vez. Shaggydog no podía andar lejos, si hubiera cerrado los ojos tal vez podría haber notado el sabor a sangre en la boca y la barriga pesada por la carne ingerida. El huargo había acabado con su cacería y volvía junto a Rickon, donde pertenecía. Nunca había acabado de comprender cómo funcionaba la conexión que mantenía con el huargo pero siempre podían saber dónde estaba el otro. - Volveremos a vernos. –aseguró como si ella todavía no pudiera estar segura de ello.- Vigilad donde ponéis los pies. –el no bajaría todavía. Quería permanecer un poco más allí, solo en mitad de la naturaleza. Estaba más acostumbrado a vivir así que rodeado de hombres durmiendo sobre una cómoda cama y no el suelo duro y frío. Aquellos que lo llamaban el lobo salvaje probablemente nunca sabrían hasta que punto tenían razón.

§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Lun 3 Ago - 11:56











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)


“ - Unirás casi todas las Casas de Poniente con este matrimonio
- Pero Arianne . . .
- Una reina no suplica dos veces, Loreza. Pero soy tu prima, así que . . . por favor.
- . . .
- Poniente esta herido, aún se relame de sus heridas después de la guerra habida tras la muerte del Usurpador. Necesita paz, necesita estrechar lazos y los antiguamente enemigos ahora hermanarse.
- Lo haré por ti y por Aegon, pero no le debo nada a Poniente. Lo haré por Dorne.
- Nunca doblegado . . .
- . . . Nunca roto. ”

Dio un repaso mental a su última conversación con la princesa Arianne. No, reina Arianne Targaryen. Para ella todo aquello suponía el abandono de sus raíces, libertades y comodidades, pero estaba haciéndolo por su pueblo. Un matrimonio político a fin de cuentas siempre significaba eso. Se recordó precisamente esa visita, aquello que se le había solicitado, para por una vez ceder y morderse la lengua. Se contendría, de momento, aunque el impetuoso espíritu de Nymeria se apoderará de ella. “Hasta la princesa Nymeria se casó tres veces, todas ellas políticas: Un Martell, un Uller y un Dayne.”

Exhala un profundo suspiro, el frío norteño comienza a calar en sus huesos y se nota en aquel ligero gesto. Su mirada enfoca entonces al basto Norte, dónde algún día no muy lejano – nada lejano en realidad – visitará y vivirá hasta que llegué su muerte. La temperatura sería peor que desde el Cuello, afortunadamente estaban en Verano y aún quedaba mucho para el Invierno, que no sería tan largo como el último vivido y tan atormentado tenía a todos. De pronto el deseo de visitar aquella enorme estructura, el Muro, acrecentó en su interior, de explorar aquellos bosques y desvelar sus misterios.

Lo vio como una aventura, tratar de ver lo positivo – aunque tuviese poco – por encima de lo negativo. Para esto último, tenía sus serpientes , su arco, sus venenos y su daga.

– Lord Stark. -

Realizó entonces una reverencia, siendo esta un poco exagerada. Ello fue aposta, pues si bien el gesto simbolizaba respeto, su prolongación y exasperación de movimientos reflejaría rebeldía o sarcasmo en sus palabras. Se volvió sobre sus pasos, acercándose una vez más a los límites del borde. Tomó asiento en este y, antes de realizar cualquier otro gesto que diese a entender que descendía, se aseguró de tener todo bien sujeto en su cinturón, capa y guantes. Echó una mirada sobre su hombro, encontrándose una vez más con el hombre con el que había compartido no más de escasas palabras … Y tendría que compartir el resto de su vida. Sin embargo, no llegó a decirle nada. Si bien sus labios se abrieron para ello, el aullido de fondo la sorprendió nuevamente, obligandola a callar. ¿Qué había sido eso? Se preguntó mentalmente, pero no lo dijo. No quería parecer ilusa delante de Rickon Stark, lo averiguaría más adelante y por sus propios medios. Giró sobre su propio cuerpo, situando sus pies en las hiedras que decoraban toda la estructura del Foso, sus manos y dedos se aferraron a los entresijos de la piedra fría.

– Adiós, Stark. -

Y dicho esto, el cuerpo de la morena comenzó a desaparecer de la vista del hombre, descendiendo nuevamente por la pared frontal del Cuello. Al día siguiente, ambos se volverían a encontrar las caras y, dio por sentado, que para ninguno de los dos ello sería agradable.


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

II. It's our duty not our pleasure

Mensaje por Red el Miér 19 Ago - 14:11











It's our duty not our pleasure

Campamento Dorniense – Loreza Martell

Él siempre se alzaba con el sol y aquel día no fue distinto al resto, pese a que bien podría ser un día especial para el Señor del Norte, pues no todos los días uno conoce a su futura esposa, Rickon Stark no hizo nada fuera de lo común. Desayunó en silencio como un soldado más, desterrado en un rincón del campamento y ensilló su propio caballo. Pocas veces eran las que requería ayuda para hacer algo o en las que se comportaba como el señor noble que debía ser. Él no comía una comida diferente encerrado en su tienda, ni esperaba que otro ensillara su caballo o lo ayudara a vestirse. Tampoco se mostró deseoso de conocer a su prometida, ni intercambió bromas con los soldados sobre los Dornienses. Tantas atenciones que de niño vio como algo normal ahora lo incomodaban y huía de ellas como de la peste.

- En marcha. –anunció a sus hombres y no hizo falta más para que se pusieran en camino. Peludo trotaba a una distancia prudencia, no perdía de vista a Rickon, pero se aseguraba de no espantar al caballo con su cercanía. Tal vez el huargo sabía algo que el resto de hombres desconocía, quizás él tampoco había podido para de pensar en la extranjera que había visto a través de los ojos del hombre. Loreza Martell había sido toda una sorpresa, desde luego,  pero bestia y hombre parecían coincidir en que ninguno estaba seguro de si eso era algo bueno o no.

Los estandartes dornienses pronto empezaron a dislumbrarse en la lejanía. Su emblema, el sol de gules atravesado por la lanza de oro sobre el fondo naranja, resaltaba contra el paisaje Norteño y solo una mirada bastaba para que uno se diera cuenta de que aquel no era su lugar. Ordenó a sus hombres detenerse a pocos metros de los extranjeros. Durante un momento aguardó, observando los rostros poblados de facciones exóticas y lo colorido de sus vestimentas. Una parte de él se resistía a acercarse, la parte más salvaje de s carácter, aquella que tan hondo había tenido que enterrar al volver a Poniente se revolvía en su celda intentando escapar. Justo lo que a él le habría gustado hacer. Pero tenía un deber que cumplir, un honor que resguardar, su padre no habría aprobado que se negase a la boda y todo el mundo sabía que Eddard Stark era un hombre de honor. Su sangre corría por sus venas así como la de su madre, una Tully. El cumplimiento del deber era un legado.

Azuzó a su caballo y acabó de recorrer los pocos metros que lo separaban de los dornienses. Desmontó sin delación, tal vez temiendo que las dudas volvieran a asaltarlo, y tras aceptar el escueto saludo del que debía ser el hombre al mando de los soldados, se dirigió, por fin, a su prometida.- Lady Loreza, me alegra ver que llegasteis sana y salva. -pronunció con voz clara, la mayoría pensaría que se refería a su viaje desde Dorne, pero él se refería a su pequeña excursión a foso Cailin y estaba seguro que ella lo entendería.

Todo parecía marchar bien, pero de pronto uno de los soldados dornienses pareció tensarse por algo que vio a sus espaldas. A Rickon no le hizo falta girarse para saber a qué se debía.- No temáis no os hará nada… A no ser que yo se lo ordene.- no pudo evitar la sonrisa filosa que atravesó sus labios al pronunciar su advertencia. En cuanto silbó, Peludo acudió a du lado, sentando sus cuartos traseros en el suelo parecía relajado, pero las orejas en punta, alerta, lo delataban.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Lun 24 Ago - 17:07











Snake Is Coming

El Norte (El Cuello) – Rickon Stark (Red)


Nunca había tenido que abrigarse tanto como aquella mañana, supo que el resto de sus días y noches serían igual una vez cruzados aquel punto intermedio. El frío norteño era inmensamente más diferente de lo que su amado Dorne la hubo acostumbrado, aquellas fueron las catastróficas consecuencias. Loreza era de viveza y temperamento fuerte, pero debió de aceptar vestirse como las directrices norteñas acostumbraban. Por primera vez, cubrió su cuerpo de un vestido de lana color pardo y una capa de piel de zorro. El cabello, como de costumbre, lo dejó libre de cualquier atadura y aunque se le sugirió zapatos de tacón corto, prefirió llevar bajo aquel vestido unas botas de montar.

Comió poco, refunfuñada a más no poder con aquel impuesto compromiso, y poco después alistaron los caballos dornienses. No pretendería alejarse de su montura, siendo de las mejores que existían en los Siete Reinos. Levantado el campamento sureño, finalmente cruzaron las puertas de Foso Cailin dónde a medio camino encontraron a la otra comitiva. Loreza se despediría de sus compañeros de viaje y de los restos de su cultura aquel mismo día, quedando en custodia de las gentes del Norte. Aunque no lo admitió, algo en ella la hacía temer precisamente de eso. Decir adiós a todo lo conocido, aunque Nymeria hubo afrontado aquel reto eones atrás hasta llegar a Dorne.

Ella también debería y podría hacerlo. Por Dorne.

A diferencia de Lord Stark, a quien reconoció de sus aventuras del día anterior, ella no descendió de su montura. Desafiante y superior (más que nada porque, al estar sobre el caballo y él abajo, ella quedaba a mayor altura) contempló a su “prometido”. La bestia que llegaba tras de sí, provocó que algunos de los caballos se agitaran, probablemente porque nunca habían visto nada semejante a aquello. Los orbes de Loreza, pardos como los de su madre, se clavaron en la criatura y se cuestionó la familiaridad con la que se trataban. Reconoció, no mucho tiempo después, que debía de tratarse de un huargo, debido al parecido con el estandarte de los Stark.

“ Lady Loreza “

¿Se burlaba de ella? ¿Acaso le estaba recordando su antigua posición como bastarda? Debía de saber que era Princesa, pero la llamó por el titulo de Lady. A la dorniense no le importaban los rangos y títulos, fue buena parte de su vida una bastarda, pero todo lo proveniente de aquel hombre era desagradable e incomodo, y no le dejaría pasar ninguna.

– Princesa Loreza. -

Le corrige sin más, dando un leve cabeceo semejante a un asentimiento. Había captado su referencia.

– Me halaga vuestra preocupación, Lord Stark. También me satisface ver que os encontráis bien. -

“ En realidad, no”

– Esa criatura … Huargo... Debo suponer que es vuestro. ¿Tiene un nombre? -


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Jue 3 Sep - 19:09











It's our duty not our pleasure

Campamento Dorniense – Loreza Martell

No le pasó inadvertido el desafío de la mujer, pero pese a que en sus ojos pudo relucir un destello de ira durante un momento no dejó que este tomase más apariencia que aquella. Que no descabalgara si no quería, podía dormir en el caballo si así lo deseaba a él tanto le daba.

El pelaje oscuro de Peludo contrastaba a la perfección con la palidez de su piel poco acostumbrada a combatir con la luz del sol. Los ojos verdes y brillantes de la bestia se pasearon sobre los extranjeros evaluándolos uno a uno, olisqueando los exóticos aromas que debían rodearlos y determinado su peligrosidad. Sentía la mirada de sus hombres a sus espaldas quienes pese a estar ya acostumbrados a la presencia del huargo todavía se andaban con ojo con él, todos sabían de lo que era capaz, muchos lo habían llegado a ver con sus propios ojos. Probablemente muchos esperaban a que saltara contra algún dorniense, contra la misma princesa. Pocos aprobaban aquel matrimonio con una mujer venida de unas tierras tan al sur, los sueños de un Norte libre todavía perduraban en los corazones de muchos.

Ningún dorniense se movió y controlaron todos los encabritamientos de algunos de sus caballos. Mas fue Loreza la primera que se atrevió a hablar.- Peludo. –la respuesta fue al más puro estilo Rickon Stark, directa, clara y fría, sin adornos innecesarios de ninguna clase. Pero aun así se sintió incómodo, tantos ojos sobre él y tanta atención lo estaban poniendo ciertamente nervioso. La mirada furibunda de los ojos oscuros de su prometida, la prometida que no quería, tampoco le estaba poniendo las cosas fáciles, él realmente estaba intentando comportarse, ya no era un niño. Pero seguía teniendo la misma alma salvaje y poco paciente, seguía echando de menos las duras costas de Skagos y su vida solitaria y libre allí.

Peludo debió notar su momento de flaqueza, pues se tensó y emitió el inicio de un gruñido grave, una clara advertencia. Rickon lo agarró con firmeza clavando los dedos entre la piel de la nuca ejerciendo no más que la fuerza necesaria para que el huargo no se moviera. Al tirar de la piel dientes y colmillos se hicieron visibles, unas gotas de baba resbalaron de las encías y cayeron al suelo. Peludo gruñó de nuevo, tal vez por sentirse atrapado, tal vez por algo más, pero aun así Rickon no lo soltó.- Quieto. –no alzó la voz, pero la orden fue lo suficientemente clara y fuerte como para que el animal se mantuviera quieto.

-Si no os importa preferiría acabar con esto cuanto antes, han sido varios días de viaje, el Invierno está cada vez más cerca y preferiría que el frío no nos pillase por sorpresa. –y simple y llanamente no quería estar allí, pero decir eso habría sido demasiado maleducado, demasiado infantil, demasiado poco correcto.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Dom 6 Sep - 15:28











It's our duty not our pleasure

El Norte (El Cuello, campamento dorniense) – Rickon Stark (Red)


Resultó ser un nombre infantil, intuyó que porque se lo hubo puesto en su niñez. La criatura parecía desafiarla con la mirada, devolviendo la misma por parte de la princesa dorniense. Aún así, supo que tendría problemas con ese huargo tarde o temprano, había algo que no le gustaba. No le daba buena espina. Tal vez, porque ni el propio Norte o su prometido se lo daban, todo era exactamente igual. Loreza vio entonces que su futuro se cernía negro como la noche, a pesar de que aquellas tierras fuesen más conocidas por el níveo de sus campos cuando el invierno llamaba sus puertas. No contaría con sus amigos, familia ni aliados, no jugaba en casa. Cuantas más vueltas le daba, más sufría por dentro. Pero se fortalecía por fuera, era hija de su padre a fin de cuentas. Sacaría la forma de entornar y cambiar el partido a su favor.

Golpeó las riendas del garañón y comenzó a alejarse de la comitiva, sin pronunciar palabra al respeto. Más de la mitad se quedaron atrás, pues retornarían a Dorne al día siguiente. Solo unos diez dornienses cruzarían con ella el Cuello, llevando consigo las pertenencias de la princesa y, siendo uno de ellos, Lord Uller; El anciano abuelo de Loreza seria quien la entregase en las nupcias. Tras estas, todos ellos volverían a casa y ella tendría que llamar hogar esa tierra inhóspita y desconocida.  A muchos sorprendieron las palabras de Lord Stark, así como la aceptación instantánea de Loreza: El intercambio se esperaba con un festín, pero el Guardián del Norte tenía prisa y la princesa no quería extender la farsa más de lo irremediamente necesario.

– Id delante. -

Prácticamente pareció ordenarlo, pero era la lógica la que hablaba por ella. No conocía el trayecto, y debían de cruzar el Cuello dominado por las cienegas y pantanos, eran los norteños los que conocían aquellas tierras, ella no tendría de otra que seguirles el paso. No dio una mirada hacía atrás, pues supo que si lo hacía volvería a su casa, dónde la vida la vio nacer y era feliz. Debió de mirar al frente, orgullosa pero en realidad guardando apariencias hasta que la gran sombra por fin la consumió … Foso Cailin no tardó en ser cruzado y, con ello, su destino quedó marcado.

“Ya no hay vuelta atrás”


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Mar 22 Sep - 19:01











It's our duty not our pleasure

Campamento Dorniense – Loreza Martell

Las palabras de Loreza Martell marcaron el inicio del viaje. Rickon asintió, un simple movimientos de cabeza antes de dar media vuelta y volver a subirse a su caballo. Esperó unos minutos para que los Dornienses que no los acompañarían acabaran de despedirse y, azuzando al caballo y a sus propios hombres emprendieron camino. Peludo lo siguió de cerca, esta vez el gran lobo huargo no se separó del flanco del caballo, animal que, por suerte, ya estaba acostumbrado a él.

El camino de vuelta fue tan silencioso como el de ida. Rickon encabezó la marcha durante varias horas, la vista al frente, erguido en la silla de montar  y con Peludo a su lado en todo momento. El sol fue descendiendo poco a poco y el frío fue haciéndose cada vez más notorio ante la falta del astro. Pronto deberían detenerse para acampar, pues aunque sus hombres podrían aguantar el trote algo de más tiempo los dornienses, poco acostumbrados a aquella clase de clima, probablemente ya  estarían el doble de cansados al tener que hacer frente a tales inclemencias.  Al pensar en la comitiva extranjera, no pudo evitar lanzar una mirada por sobre el hombro para ubicar a Loreza. Increíblemente parecía encontrarse completamente bien, en absoluto vencida por las horas de cabalgata o por el frío. La princesa Martell hacía digno honor al lema de su casa.

Aminoró el paso de su montura y dejó que sus hombres lo adelantaran pese a las miradas curiosas ninguno dijo nada, volvieron al vista al frente tan pronto sus ojos se cruzaron con los de su señor.

- Pronto haremos alto para acampar y pasar la noche. –informó a la mujer tan pronto llegó a su lado, no habría sabido decir exactamente porque la informaba de ello, pero sentía que debía hacerlo.- Mañana hacia media tarde llegaremos a Invernalia. El frío aumentará conforme nos adentremos más y más en el territorio, tal vez queráis decírselo a vuestra escolta para que estén preparados. –también era un aviso hacia ella, pero lo poco que había conocido de la dorniense ya le había dejado ver que no le gustaba que le dijeron lo que tenía que hacer, pese a que fuera por su bien pues si no se abrigaban como debían podrían enfermar y un golpe de frío podía ser mortal. De todos modos, tampoco quería lidiar con al corte dorniense si alguno de sus enviados fallecía en sus tierras, ese tipo de pesadillas burocráticas eran su infierno particular.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Vie 25 Sep - 14:11











It's our duty not our pleasure

El Norte – Lord Rickon Stark (Red)


Las horas transcurrieron sin dar tregua, del mismo modo que el camino recorrido y el cielo sobre las cabezas de la comitiva. No eran numerosos, pero si los suficientes como para ser denominados “comitiva”. Tres cuartos de los dornienses habían puesto rumbo a Lanza del Sol desde el Cuello, y e resto acompañaba a la princesa Loreza hasta su destino final: Invernalia.

Intuía que aún quedaba mucho para su llegada, al corazón del mismísimo Norte. Habían dejado atrás la muy abandonada Foso Cailin, y poco a poco se adentraron en Los Túmulos. De todo ello estaba siendo informada, así de las características del terreno, Casas más cercanas y otras propiedades de uno de sus acompañantes. Aún había mitad de camino hasta el hogar de los Stark, algo que agotaba a Loreza en desmedida. Trataba de acostumbrarse a aquello, más las condiciones del clima estaban desbastando por dentro. No permitió que su fatiga se percibiera, orgullosa como siempre y doblegada nunca. Los caballos parecían estar perfectamente, los corceles de Arena eran después de todo lo mejor de lo mejor en Poniente. Estaban bien acostumbrados a los trayectos y eran capaces de aguantar hasta tres días sin descanso, comida y agua. De ellos no se preocupó, más si del resto de sus compañeros y familiares.

Hablaba con Lord Uller, su anciano abuelo, sobre cuanto tiempo creía que podrían aguantar. Aún llevando prendas más propias de los norteños, algo que incomodaba a Loreza, el frío estaba haciendo mella en ellos. De buena gana habría entrado en calor yendo a cazar o a recorrer el terreno ella misma. Cuando estuvo a punto de pronunciarse, el relinche de su caballo advirtió a la ex bastarda de la pronta llegada del Stark. Lord Uller se retiró eventualmente, permitiendo que ambos mantuvieran la conversación en privado.

Según fue comentada, ella asiente.

– Bien . . . Gracias por compartirlo con nosotros. -

A pesar de que su voz, además de que el porte, era regio y firme, poco a poco se comenzarían a notar los síntomas del trayecto en ella. Aquel cambio haría mella en ella, mucho más de lo que podría haber deseado o imaginado. Tras ella, Lord Uller había escuchado las indicaciones del huargo y, cuando Loreza  miró por encima del hombro y asintió, su abuelo captó la directa: Informar al resto de la comitiva.

Al retomar la postura inicial, acomodó un mechón rebelde de sus cabellos ébanos detrás de la oreja.

– Así que mañana a estas horas ya estaremos en vuestro hogar. . . -

De solo pensarlo, se revolvía el estomago.

- ¿Algo que deba saber? -



§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Miér 21 Oct - 17:50











It's our duty not our pleasure

Campamento Dorniense – Loreza Martell

No se esperaba un gracias demasiado enfático y eso fue precisamente lo que no tuvo. Tampoco le molestó demasiado, él mismo no era dado a las grandes muestras de emoción, por lo que a su particular manera agradecía que aparentemente ella tampoco lo fuera o, por lo menos, se esforzara para no parecerlo. Rickon siguió la mirada de la mujer y comprobó como el anciano dorniense hacía lo propio. Pese a que no debía ser claramente esa su intención, les dio algo más de privacidad y él empezó a sentirse incómodo en seguida.

La voz se Loreza sonando de nuevo lo confundió, pero no tardó de más en responder. Se encogió de hombros antes de decir nada.- Nada en especial, supongo. Invernalia debe de ser muy diferente a vuestra Lanza Del Sol, hace todavía más frío allí, pues estamos más cerca del muro. –no tenía ni idea de qué decirle. Tal vez debería de ser más compresivo e intentar hablarle de las maravillas de Invernalia, la nueva Invernalia reconstruida tras el incendio de su niñez, pero no había aun anda de maravilloso en aquel lugar para él, solo fantasmas de su vida pasaba. Por eso mismo intentaba pasarse todas las horas que podía fuera de ella, en los bosques. Solo había una cosa que lo hiciera volver a parte del deber; Osha.

- Conocerás a Osha. –dejó ir de repente al pensar en la mujer que, prácticamente, se había convertido en una especie de extraña segunda madre. Al volver a Invernalia ella había vuelto con él, pese a que no había sido su deseo en un inicio Rickon se había negado a volver sin ella. Osha lo había llamado niño caprichoso y así seguía llamándolo aun pero a Rickon le daba lo mismo mientras supiera que ella estaba bien, pues ya no era la misma Osha que lo había criado, ahora era más vieja, más débil.... - Ella es… algo especial. –concluyó sin saber muy bien cómo explicárselo. Si fuera del Norte bastaría con decirle que era una salvaje. Tampoco haría falta más para que sus gestos se torcieran en una expresión de franco horror.

- Acamparemos en esa planicie. –cambió de tema en seguida mientras azuzaba a su caballo para volver a avanzar y avisar a sus hombres. Ya había tenido suficiente charla por un día.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Sáb 24 Oct - 13:35











It's our duty not our pleasure

El Norte – Lord Rickon Stark (Red)


Nuevamente a solas, ella había aprovechado para hacerle una pregunta la mar de sencilla y común. Viniendo de otro reino tan aislado, ni más ni menos que del otro extremo de Poniente, no sería demasiado raro y como tal esperaba una respuesta. La recibida, sin embargo, no fue más que un balde de agua fría, siendo lógica su respuesta; tanto que Loreza misma había alcanzado a esa conclusión sola, no necesitaba esa clase de información. La mujer rueda los ojos ante ello, imaginando que cualquier otra cosa que preguntase tendría una resolución semejante. “Norteño cabeza hueca.” pensó a continuación y le permitió seguir hablando, por primera vez aludiendo a algo que llamó su atención. Más bien, a alguien. La princesa dorniense giró la cabeza en dirección a su prometido, casi como si tratase de advertir quien era la mencionada aún sin preguntarlo directamente. Por supuesto, fue un fracaso y se quedó con la duda.

Supuso, de esa manera, la respuesta: La tal Osha era su amante. Se sorprendió así misma con ello, pues aquel soso hombre parecía de todo menos apasionado, tampoco había advertido una tonalidad en su voz que le invitase a pensar en ello. No era el mismo timbre que su padre empleó en el pasado con su madre Ellaria. Fuese cual fuese, Loreza se encogió de hombros y no le dio importancia, pues que él tuviese o no amantes, o cualquier otra cosa, le importaba bien poco. Lo que no tuvo el mismo impacto fue el frío, cada vez calaba más en sus huesos aún cuando sus ropas eran más que adecuadas para sobrellevarlo. Maldijo para sus adentros el Norte y la decisión tomada por Arianne y Aegon, más ya estaba allí y poco podía hacer ahora para volver sobre sus pasos. Enguantada como estaba, sujetó con firmeza las riendas de su corcel de arena, los dedos sin embargo temblaron por el frío que inundaba el territorio y del que dudaba acostumbrarse alguna vez.

– Qué coincidencia, yo también deberé de presentaros a alguien al llegar. Más bien, a ocho. -

Alude a sus serpientes, aunque lógicamente el Señor de Invernalia eso no lo sabe. Su cabeza se alza en dirección al frente cuando menciona la planicie dónde acamparan, estando bastante cerca ya de dónde se encuentran actualmente. La noche ya no tardaría en precipitarse sobre sus cabezas, era una decisión aceptable; no podrían continuar moviéndose después de que el sol se ocultase. No pareció que hubieran nuevas palabras por parte de una ni de otro, después de todo Rickon decidió que no las hubieran, partió sin demora hacía el frente mientras que ella hizo girar su montura. La yegua volvió sobre sus pasos para retornar, pocos metros atrás, junto al resto de los dornienses, compartiendo conversaciones, privacidades y opiniones con ellos.


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Jue 5 Nov - 14:27











It's our duty not our pleasure

Campamento Dorniense – Loreza Martell

Rickon ladró órdenes escuetas a sus hombres para montar el campamento. La mayoría ya sabía de sobras lo que tenía que hacer, por lo que con cabezas gachas asintieron muchos tras empezar ya con su tarea. Rápidamente las tiendas se alzaron, los caballos se atendieron y la cena fue dispuesta al fuego de la hoguera. Rickon se autocastigó en un solitario rincón donde se dedicó a construir algunas de sus flechas. Osha le habían enseñado a hacerlo y, desde entonces, no disparaba flecha que no hubiera sido hecha con sus propias manos. Además, era un trabajo que le ayudaba a relajarse y distraerse. Las cosas habían estado tensas desde que se le notificó su inminente boda y conocer a su prometida no había ayudado a relajarlas.

Desde su posición contempló a Loreza entre su propia gente, Dornienses y Norteños descansaban igual que habían cabalgado, en paralelo, cada uno con su gente con cuidado de no mezclarse pero pareciendo simple casualidad. Tras la boda, Loreza no tendría más dornienses con los que juntarse para paliar su lejanía a casa, todos marcharían excepto ella pues una vez contrajeran votos frente al árbol sagrado sería una Stark e Invernalia sería todo el hogar que le quedaría. Al menos tendrían algo en común, ninguno de los dos sentiría Invernalia como su verdadero hogar, un buen tema sobre el que cimentar su matrimonio pensó con acritud. Peludo, estirado a su lado, gimió al parecer notar el malhumor repentino de Rickon.

Uno de sus hombres se acercó para depositar un plato de comida junto a él. Rickon no dio más señal que un leve asentimiento de cabeza para indicarle que lo había visto y, sobre todo, que podía marcharse. Sus hombres se habían apiñado en torno a la hoguera intercambiado anécdotas y chistes. Antes intentaban que participara, con el tiempo habían entendido que no era una actividad en la que estuviera interesado. ¿Sería algo propio de Loreza? Ella sí que parecía sentirse cómoda entre los suyos. Todos parecían apreciarla y la obedecían sin dudar, no le había pasado desapercibido que a algunos de sus hombres fruncieron el ceño al principio. Mas todos sabían de las extrañas costumbres dornienses y, de todos modos, no eran ellos los que tenían que obedecer. ¿Qué sucedería cuando Loreza intentara dictarles órdenes algún día? Pues estaba más que seguro de que lo haría.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Miér 11 Nov - 12:28











It's our duty not our pleasure

El Norte – Lord Rickon Stark (Red)



Finalmente se detuvieron. Sobre una amplía colina coronada con una pequeña formación de árboles, se distribuyeron norteños y dornienses por igual, mas si por separado. Estandartes Stark eran visibles desde el costado izquierdo, dónde las risas se expandieron y el fuego era poco vivo. En el lado derecho, fueron los estandartes Martell los que eran agitados por las fuertes y frías brisas norteñas pero sus llamas eran mucho más voluntariosas que las de sus vecinos aislados. Los dornienses, poco acostumbrados a aquellas condiciones climatologicas, se aseguraron de que los fuegos estuvieran bien prendidos apilando pequeñas cantidades de madera recién cortada. Los distintos olores, propios cada uno de sus respectivos lugares de origen, se mezclaron entre sí embriagando la tierra de un sinfín de aromas que abrían el apetito. Loreza se encontraba con los suyos, por supuesto, alimentándose y comentando palabras que no producían ecos lo suficientemente mayores como para ser captados por oídos ajenos a su entorno. A diferencia que durante la cabalgada, se la veía sonreír gratamente con sus familiares y vasallos, retomando conversaciones lo suficientemente animadas como para dispersar su mente de compromisos indeseados.

La zona central de la colina estaba reinada por una única tienda, así como por un único hombre y su animal. Loreza lo miró en alguna ocasión, llamando su atención. Los hombres parecían no buscarle, ni siquiera acompañarle más que para llevar su cena. La hija de la Víbora Roja alzó una ceja al verle en su soledad, pero no dio venía en ir a por él o hacerle compañía. Tendría toda una vida para soportarle, no comenzaría aquella noche precisamente. Así, en tres variedades diferentes, cuyos climas y ambientes diferían los unos con los otros, las horas transcurrieron poco a poco. Norteños y dornienses por igual fueron al interior de sus respectivas tiendas, quedando no más que dos o tres de cada campamento para hacer guardia. Los fuegos permanecieron encendidos, los sureños los necesitaban, así como excesivas capas de piel o mantas, no era su clima favorito y calaba en sus huesos. Loreza fue incapaz de descansar, aún siendo la hora del lobo*, más no por el frío que emanaba el Norte. Así pues, abandonó la comodidad que le rendía la tienda y se escabulló por la parte de atrás, sin ser vista – o eso esperaba -.

Iba vestida con ropas más abrigadas que durante el grueso del Cuello, siendo mucho más comunes a las características del Norte, y una capa tapaba su rostro al estar éste cubierto. Su sombra se perdió – no literalmente, pues no se alejó demasiado – entre los árboles más distantes y decidió pasar el transcurso de las horas por si misma, practicando un poco de sus habilidades y artes, como así lo fue la caza con el arco.


Nota
[*]: En la saga se hace referencia a “la hora del lobo” y la “hora de la lechuza”, ambas parecen ser “horas” concretas de la noche, pero desconozco si son la misma o diferentes y, más aún, cuales son. Aquí represento la “hora del lobo” como si fueran las doce de la noche.


§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 23 Nov - 12:48











It's our duty not our pleasure

Campamento Dorniense – Loreza Martell

Rickon se retiró pronto al interior de su tienda. No estaba expresamente cansado, pero la soledad que los muros de tela le proporcionaban era siempre grata. Llevaba demasiadas horas rodeado de gente, necesitaba un momento para él, solo un momento. No planeaba dormir, pero en cuanto se estiró, los párpados empezaron a pesarle y quedó dormido sin darse cuenta más cansado de lo que en realidad creía estar.

Los ojos del lobo captaron la figura escabulléndose del campamento en mitad de la noche. Peludo descansaba a la entrada de la puerta de la tienda de Rickon, montaba guardia inquieto ante los extranjeros. El viento soplaba lo suficiente para atraer hasta su hocico el olor potente de la mujer. Se puso en pie sobre sus cuatro patas y observó atento el lugar por donde había desaparecido. El ulular de un lobo rompió el silencio y pronto, a lo lejos, la canción de alguno de sus primos llegó hasta él. Siguió a la mujer en silencio, camuflándose entre arbustos y sombras sirviéndose de su pelaje negro, más sus ojos verdes brillaban en la oscuridad de tanto en cuando sin perder a la figura encapuchada de vista.

***

En sus sueños, Rickon recorría el bosque en forma de lobo. Las patas se apoyaban sin hacer ruido sobre el suelo helado y los sonidos del bosque lo rodeaban. Un conejo pasó frente a él, pero con el estómago lleno no le quedaron ganas de perseguirlo, no había necesidad y, además, tenía algo que hacer, una presa más importante a la que seguir. No podía verle la cara, pero podía ver a la figura que avanzaba con el arco al hombro. Se detuvo cuando ella lo hizo, permaneció escondido y no le quitó los ojos de encima. El humano en la cama frunció el ceño al no acabar de comprender qué hacía, el lobo torció un poco la cabeza hacia uno de los lados, los orejas de punta para captar cualquier posible enemigo acercándose. Sus primos habían dejado de cantar, pero él sabía que continuaban en aquellos bosques, al acecho. Ella no debería de estar allí, era como su hermana, siempre estaba donde no debía.

Cuando la primera flecha fue disparada, el humano abrió los ojos de golpe.

Rickón se incorporó, algo desubicado al principio pero reconociendo pronto dónde se encontraba. Pese a todos los años pasados desde que el primer sueño de lobo lo asaltara todavía se despertaba con cierta sensación de desconcierto. Mas ya no dudaba de lo que veía ni, tampoco, de a quién. Esa mujer consiguiera que la matasen antes de llegar a Invernalia. Ente un torrente de maldiciones se puso en pie, agarró su capa y, tras colocársela bien y armarse, salió en pos de Loreza. Peludo le había indicado bien dónde se encontraría, por lo que no tardó en verla.

- ¿No creéis que es un poco tarde para practicar arquería? –su voz furibunda se alzó entre la quietud reinante. Sus oídos humanos no alcanzaban a escuchar los mismos sonidos que Peludo, pero podía recordar cada uno.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Mar 1 Dic - 14:25











It's our duty not our pleasure

El Norte – Lord Rickon Stark (Red)


Las primeras flechas apuntaron a las cortezas de los árboles, pues no había dianas preparadas ni objetivos a los que disparar. Así, quedaban a la merced del lugar que mentalmente hubiera seleccionado Loreza, finalmente determinó una apuesta aún más arriesgada: Lanzar una sobre otra. La flecha se había clavado sobre un frondoso árbol común, y disparó las restantes de modo que perforaran la mitad de la anterior. Una a una, la sucesión fue dándose con una exactitud poco común. La dorniense estaba bien acostumbrada a las armas, sabiendo manejarse con ellas casi tan bien como con un vestido de seda. Era habilidosa con el arco, la lanza, cuchillos/dagas, espada – hasta cierto punto – y venenos, pero el látigo era demasiado voluble y nunca conseguía impactar dónde quería. Con los años, lo dejó a un lado. En el carcaj no quedaron pronto flechas para sus disparos, estando la última entre sus dedos temblorosos. Durante aquellos minutos, el frío había estado abriéndose paso por las gruesas prendas que llevaba, ejercitarse no solo la ayudaba a practicar, sino a entrar en calor.

Sin embargo la última flecha jamás abandonó el arco de la princesa. Gozaba de su habilidad bien desarrollada, incluso presumía de ello en ocasiones, pero no había podido detectar la presencia del hombre hasta que su voz lo hizo presente. Fue notoria la sorpresa de Loreza quién, a diferencia del accidentado primer encuentro, hizo a bien descender el arco hasta que la punta de la fecha pareció dirigirse contra la tierra bajo sus pies. Los latidos de su pecho fueron casi sometidos, obligados para que dejasen de bombear con tanta fuerza y velocidad. Despreciaba ser tomada por sorpresa, pues aquello era poco o nada frecuente. Luego, soltó un suspiro cuyo aire frío hizo bastante notar, para volverse a continuación a pos del encuentro con el norteño.

– Nunca es lo suficientemente tarde -

Fue su prematura respuesta, omitiendo reverencias. Retomó parte de la postura anterior, pero no para dedicarse a disparar, pues sabía que con aquel inquietante e idiota norteño detrás no podría acertar, sino para recoger los restos de las flechas lanzadas momentos atrás. Una a una, fue sacándolas de la corteza y tomando éstas del suelo.

- ¿Y a que habéis venido exactamente? Os creía durmiendo. ¿O acaso os gusta espiar a las mujeres? -



§


-
AvatarCamposContacto

USER
Mensajes :
2842

Localización :
¡A un flash de distancia!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Mar 8 Dic - 18:09











It's our duty not our pleasure

Campamento y Bosques – Loreza Martell

Rickon frunció el ceño ante la rápida y despreocupada respuesta, acabó incluso poniendo los ojos en blanco, aunque tal vez ella ni lo notase no solo por la oscuridad reinante, si no porque le había dado la espalda rápidamente para ponerse a recoger las flechas disparadas. Admiró entonces el norteño los blancos fijados por la mujer, las flechas clavadas una sobre otra se exhibían casi con orgullo haciendo así gala de la buena puntería de la arquera.

- Yo nunca duermo… no del todo al menos. –respondió a sus preguntas con la misma falta de detalles que ella.- Y espiar mujeres no es tampoco uno de mis placeres, pero cuidar de mi prometida me temo que sí que es uno de mis deberes. –con gusto o sin él, era lo que debía hacer. No recordaba mucho de su padre o su hermano mayor, pero sí que fueron hombres de honor empujados por el deber. Todo el mundo esperaba que él fuera igual de grande aunque los destinos de ambos hombres no hubiesen sido ni de lejos un cuento de hadas.

- Se os da bien. –comentó sin más avanzando un par de pasos más hacia ella. Peludo tenía que seguir por allí, pero no podía verlo entre las sombras y los matorrales.- Pero no deberíais correr tanto riesgo solo por lanzar unas flechas, estos bosques están llenos de criaturas salvajes como lobos y nunca se sabe cuando los bandidos pueden intentar asaltaros. –silbó entonces y el lobo huargo salió de su escondite, trotando hasta acabar junto a Rickon.- Peludo os vio y deicidio seguiros, él me trajo hasta aquí. –en sus sueños de lobo nunca estaba seguro si toda la voluntad le pertenecía a peludo o él compartía algo de poder decisivo. La mayoría de las veces no recordaba cien por cien bien lo que había vivido en sueños, ni si quiera cuando había empezado a ver de repente se encontraba allí y, de repente, se despertaba.

- Yo son dos veces que os internáis solas en tierras desconocidas, ¿he de prever que una vez estéis en Invernalia haréis lo mismo? –por supuesto que lo haría le susurró una vocecilla interior, ¿no lo hacía él mismo? Escaparse sin ser visto, pasar dos días lejos del bullicio de la población, la necesidad de libertad lo llamaba a menudo y a veces no era lo bastante fuerte para resistirse a ella.


§


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3849

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
AvatarCamposContacto

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.