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The song of the wolf and the snake

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The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 16 Mar - 14:42

Recuerdo del primer mensaje :

The song of the wolf and the snake
Crackship | Juego de tronos | Post-libros | 1x1

De nuevo un Targaryen se sienta en el trono de hierro, su reina es una princesa dorniense, Arianne Martell, y su poder se extiende por lo largo y ancho de los siete reinos. La larga guerra ha acabado, los traidores han sido ajusticiados, todo ha vuelto a las manos de sus legítimos dueños y la esperanza vuelve a llenar los corazones de los habitantes de cada uno de los reinos.

Sin embargo, los nuevos reyes saben que no pueden confiarse, el lejano Norte siempre ha sido diferente, más salvaje, más libre que ningún otro de los reinos excepto, tal vez, Dorne. Buscando la unidad del reino planean un enlace que unirá por siempre al Norte con las Tierras más al Sur de Poniente. Las dos culturas más contrapuestas del continente se unirán en un matrimonio que estrechará lazos entre dos grandes casas y, además, acercará más al Norte a la Corona, ¿pues qué mejor candidata para el nuevo Lord Stark que una de las primas de la reina?

Loreza Martell, la antigua bastarda y la más joven de las serpientes de arena, contraerá matrimonio con Rickon Stark, el salvaje señor del Norte. Sin embargo, tal vez ambos prometidos tengan algo que decir en contra de esta unión. Las serpientes y los lobos siempre han sido cazadores solitarios, ¿pero podrán esta vez conseguir una alianza?


Personajes



Loreza (Arena) Martell | Princesa de Dorne (Ex-Bastarda) | Katrina Law | Captain_Z
Información:
Octava y última de las Serpientes de Arena. Hija del difunto príncipe Oberyn Nymeros Martell, alias la Víbora Roja y de su amante, Ellaria Arena, hija natural de Lord Uller.

Durante la guerra, siendo apenas una niña, fue aislada primeramente en los Jardines de Agua. Así se mantuvo lejos de la corte de Dorne, que estaba revuelta trás la muerte de su progenitor. Del mismo modo, estuvo distanciada de la influencia de sus hermanas mayores. Con posterioridad, con todas las hermanas cumpliendo con un papel y en puntos distantes de Poniente, ella fue reducida a Sotoinfierno. Allí estuvo con su madre y protegida por su abuelo materno durante todo el transcurso de la guerra.

Con la llegada de Aegon Targaryen, primo de Loreza al pertenecen vía materna a la Casa Martell, los dornienses vieron incentivadas sus motivaciones y reveindicaciones, siendo uno de los principales benefactores del ahora rey Aegon. Arianne Martell, princesa heredera de Dorne, se convirtió en la reina consorte del recién retornado dragón. Cuando la guerra termina, tanto la reina Arianne como Aegon legitimaron a las Serpientes de Arena, poniendolas en orden sucesorio detrás del príncipe Trystanne.

Los años han transcurrido y los lazos de sangre permacen, así como sus deberes y obligaciones. Loreza vio cambiada su contribucción a la familia, convirtiendose en una hermosa pero voluntariosa doncella, tan semejante a su madre como a Nymeria. Su conocimiento de los venenos, así como amor por las escorpiones y serpientes, prevalecieron, la montura una de sus grandes pasiones y la arquería uno de sus puntos fuertes.

Y cuando apenas sentía que comenzaba a vivir, una sorpresa inesperada la alcanzó. Por intromición de su primo y principe de Dorne, así como de Aegon y Arianne, se vio comprometida de la noche a la mañana a Lord Rickon Stark, señor de Invernalia. Algo con lo que no contaba, algo que no ahnelaba … y algo contra lo que peleará contra viento y marea.


Rickon Stark | Lord | Señor del Norte - Salvaje | Jamie Dornan | Red
Información:
No era más que un niño cuando lo perdió todo, primero a sus padres, a su hermano y hermanas mayores, después su hogar y, finalmente, a las últimas personas que le importaban en el mundo. Cuando, entre lágrimas, dijo adiós a su hermano Bran y a los Reed todavía era un niño de verano, indefenso, débil y demasiado tonto. Osha, la salvaje que un día sirvió encadenada en Invernalida y que, de repente, se convirtió en la única persona en la que podía confiar, fue todo lo que le quedó junto a su lobo huargo, Shaggydog.

Viajaron hasta Skagos, siempre en secreto, siempre de noche o por los bosques como bandidos, navegaron por la bahía de las focas, superaron sus costas de aguas traicioneras y el frío glacial y se asentaron como ermitaños en las montañas de una isla llena de leyendas terroríficas. Achacado por el miedo y lleno de rabia y sed de venganza, el niño creció salvaje e imprudente. Fue entrenado por Osha, por sí mismo y por el mismo invierno. Perdió las costumbres ponientis, perdió el miedo, se volvió esquivo y desconfiado, acabó por convertirse en aquello que un día tanto había temido un salvaje. Aprendió a luchar, a rastrear, a disparar con el arco y a pelear sucio con puñales y espadas, a servirse de la naturaleza para vivir y, sobre todo, aprendió a sobrevivir por sí solo.

Cuando fue lo suficientemente adulto, volvió a casa para luchar junto a lo que quedaba de su manada, castigó a los traidores y, sin quererlo, recuperó aquello que le pertenecía por derecho, Invernalia e, incluso, una prometida no deseada venida de las tierras del sur. Sintiéndose como una fiera enjaulada su mayor deseo es rechazarlo todo y volver a su vida solitaria y salvaje, lejos de cualquier civilización, pero no puede negarse, en sus manos recae el futuro del Norte, el legado de su padre, su deber.

Cronología




Última edición por Red el Mar 26 Ene - 15:04, editado 6 veces


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Jue 10 Dic - 17:30











It's our duty not our pleasure

El Norte – Lord Rickon Stark (Red)



Las flechas que aún servían fueron guardadas en el carcaj, podría darles utilidad en el futuro. Las que se habían roto, producto del impacto de otras, fueron también introducidas. No quiso dejar sucio el lugar, pues a pesar de serle desconocido lo respetaba. En Dorne no abundaba el verde, salvo en lugares muy excepcionales, así que ello y el agua eran venerados y bien recibidos por la princesa, casi hasta se sintió culpable de haber clavado la punta de sus flechas en las cortezas. Afortunadamente, aunque de ello no fue plenamente consciente, no fue dañado ningún árbol corazón o sonriente. Aquellos que poseían rostros, sonrientes o tristes, llorosos en algunos casos, habían quedado inmaculados de sus daños.

– No necesito que te preocupes por mi, no creo que a la tal Osha le guste escuchar esas palabras.  -

Sentencia aquella parte de la conversación, sin reproche en el tono de su voz. Eran mujeres, a fin de cuentas, y no sentía el mayor apego por el norteño. Su madre, sin ir más lejos, había sido una bastarda y amante del príncipe Oberyn Martell, por lo que no sería Loreza quién prohibiera o exhibiera celos de algún tipo el empleo de una amante. Hubo de entender que su falta de sueño, al menos comúnmente en Rickon, derivo precisamente por esa tal Osha. Por lo que menos aún hizo argumento a su favor o en contra. Terminado de recoger, al menos todas las que creyó haber lanzado, se enderezó otra vez. Ajusto el carcaj a la espalda, cruzando el pecho por la tira de cuero que la sujetaba. El arco fue depositado en el mismo lugar, a tiro de mano de alcanzarlo en caso de necesidad.

Ella río, casi divertida de comprobar el desconocimiento del hombre.

– No sabes nada, Rickon Stark. Las mujeres dornienses no hacemos bordados y menos aún nos pasamos el día rezando en los septos. Aprendemos a defendernos de muchas formas y también a matar si es necesario. Si algún hombre, esos asaltantes por ejemplo, intentan hacerme algo . . . Se quedarán sin polla y si algún lobo se me acerca con hambre . . . siempre puedo abrirlo en canal y hacerme un abrigo con su piel. -

Aquello que hubo entendido como una amenaza por parte de Rickon, fue respondida con otra de igual o mayor magnitud. Así se quedó quieta, pues era él quien se aproximaba a ella. Más no solo, el animal volvió a aparecer de entre la maleza y se expuso al lado de esté, cual perro guardián y protector. Loreza lo observó, frunciendo el ceño inicialmente. En última estancia, se puso de rodillas frente al animal, acercando su mano muy poco a poco.

– Así que. . . Fue él quien me espío. Interesante. Y trae consigo preguntas aún más interesantes. Si él me siguió ¿Cómo es que tú fuiste guiado después? -

Lanzó la pregunta, un tanto al aire que se formaba cada vez más frio. Las pieles que cubrían su cuerpo servían para mantenerla un poco en calor, pero su aliento no se vio impregnado por aquella cálida sensación. La melena se agitó por el viento levantado, apartándola del rostro con la mano libre.

– El Norte es grande, el que más de los Siete Reinos. Mire por dónde mire, desde Invernalia, solo veré Norte. ¿A que lugar extraño podría ir entonces? Además, ya llevo en lugares extraños desde que salí de Dorne y sigo de una pieza. -

§




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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 21 Dic - 16:15











It's our duty not our pleasure

Campamento y Bosques – Loreza Martell

No la comprendía, la mayor parte de las cosas que decía lo dejaban cuanto menos confuso. ¿Por qué nombraba ahora a Osha? Y, lo que era más importante, ¿por qué no iba a gustarle que se preocupase por ella? Osha era, de hecho, la primera que lo había instando a cuidar de su prometida. Viniendo de tierras tan al sur, le había dicho, esas tierras de leyenda de sol abrasador, el Norte sería un lugar terrible para ella. Pero lo cierto era que no parecía estarlo siendo, Loreza casi parecía que siempre hubiese vivido allí. Casi, pues si fuera un poco más Norteña sabría de sobras que no debería infravalorar los peligros de la noche.

- Sois una mujer valiente y eso siempre es algo a valorar, pero deberíais de ser más inteligente. –sincero y directo el Stark no perdió tiempo en florituras o frases que pudiesen resultar menos insultantes.- Puede que pudierais contra una banda de asaltantes, parecéis una mujer con aptitudes y, por lo que he podido comprobar, los asaltantes de caminos no tienen poco más que fuerza bruta. Sin embargo, con los lobos… –calló un momento entonces, cuando Peludo se inclinó un poco hacia delante para olisquear la mano de Loreza. Una parte de él temió que se lanzase con las fauces abiertas para arrancarle aquellos dedos atrevidos, pero el huargo se limitó a olisquearla.

- Los lobos son impredecibles. –soltó al final, por mucho que la mujer quisiera creer lo contrario no podría enfrentarse a una manada de lobos, los lobos eran inteligentes, sabían que para vencer era mejor cazar en manada, juntos. Tal vez si su familia hubiese adoptado la misma postura todavía estarían allí. Su padre siempre lo decía; cuando cae la nieve y sopla el viento blanco del invierno, el lobo solitario muere pero la manada sobrevive. Permanecer juntos era lo que les hacía sobrevivir.

Obvió a propósito su pregunta en cuanto a la manera en que consiguió llegar hasta ella. No era realmente un secreto su conexión con el lobo, pero tampoco algo que gritara a voces y, además, tampoco estaba seguro de que ella pudiese entenderlo realmente. ¿Tendrían en al sur algo parecido? Lo dudaba.

- Os sorprenderíais de los lugares extraños que hay en el Norte. –comentó con cierto amago de sonrisa el norteño.- Una vez estemos en Invernalia podréis investigarlos si queréis, sencillamente, en el futuro, dad aviso de que salís. –no quería que lo asaltaran continuamente con la preocupación ante la repentina desaparición de su esposa. Pensar en ella como su esposa por primera vez, cuando todavía no habían ni fijado el día para intercambiar los votos, le hizo sentir extraño, demasiado extraño y, sobre todo, tonto.- Si habéis acabado con vuestro entrenamiento lo mejor sería volver, tenemos que reponer fuerzas para lo que queda de camino. –ella debería hacerlo sobre todo, llevaba viajando más tiempo que él y cambiado de clima abruptamente.


§


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Jue 24 Dic - 13:05











It's our duty not our pleasure

El Norte ━  Lord Rickon Stark (Red)


Había escuchado un sinfín de historias y leyendas sobre los huargos, nunca tuvo uno delante o creyó en su existencia hasta que tuvo a ese delante. “Peludo” había dicho que se llamaba, un nombre que iba acorde a lo que veía. De pelaje negro como la noche, era claramente confundible y sin duda sería escurridizo. Las dimensiones y proporciones que poseían eran, cuanto menos, abrumadoras. Casi parecía un poni. Afortunadamente cuando Loreza le tendió la mano, no hubo daños que poder lamentar. El animal se limito a olerla, que era la intención que tuvo la dorniense cuando realizo aquel gesto. Al igual que su difunto padre, Loreza había heredado el buen tacto con los animales y su crianza, aunque los huargos eran muy diferentes a los caballos, serpientes y escorpiones (aunque estos no obedecían precisamente, solo los usaba para tomar su veneno). En adelante, convivían juntos, por lo que era precario que el huargo se acostumbrará a su olor y presencia. Apenas le dio un toquecito en el hocico cuando decidió descentrarse del animal y ocupar sus atenciones en el hombre que la acompaña.

No le pasó por alto ni inadvertida su negativa a responder su pregunta anterior, más no la olvidó. Se la haría más adelante o lo averiguaría por su cuenta. Tenía tiempo – aunque no paciencia – para ello. Desgraciadamente para Rickon, había tocado la fibra curiosa de la descendiente de Nymeria.

━  Y las serpientes también lo son, además de venenosas. No lo olvidéis nunca. ━  

Se harto de ello la princesa, reincorporándose una vez más de su antigua posición. Sacudió las rodillas de sus prendas, dónde había clavado en contacto con la tierra y probablemente ensuciado. Con posterioridad, se sacudió sus propias manos a fin de retirar la mugre restante. Casi parecía estar preparada para partir, pero su orientación en aquel bosque se había perdido. Observó a ambos lados, buscando el camino de retorno y, sin embargo, la presencia de Stark y huargo la había confundido y desconcentrado. No lo diría en voz alta, pues tampoco le daría ese gusto al hombre que la acompañaba, pero creía haberse perdido y ahora la asistencia de éste era bastante oportuna. Para disimular,  cuando estuvo preparada para partir, alzó una ceja con cierta impaciencia. Al menos, la aparentaba lo suficientemente bien como para pasar por ello.

━  De lo que ocurra, o no, en Invernalia será algo que averiguemos cuando lleguemos allí. ¿Vamos pues? Cómo decís, la noche se acaba y será adecuado descansar antes de retomar el camino mañana. ━  


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 4 Ene - 17:41











It's our duty not our pleasure

Campamento y Bosques – Loreza Martell

Por un momento estuvo a punto de soltar una carcajada que, a último momento, se tragó. Sospechó que si Loreza creía que se reía de ella, que en parte así era, las cosas no mejorarían nada entre ambos. Sin embargo, no se puso tampoco en camino de inmediato. La contempló en silencio unos instantes, esperando que ella quisiera ir primera, si algo había aprendido de Loreza Martell en el poco tiempo desde que la había conocido, era que parecía gustar de llevar la voz cantante. Pese a ello, increíblemente, le estaba permitiendo guiar a él.

No sabe cómo volver.

Podría habérselo echado en cara para demostrarle así que sus advertencias eran fundadas, mas no lo hizo. Si Loreza era lo bastante inteligente en el futuro cuidaría de saber volver a casa sin perderse. Aunque tal vez, una vez en Invernalia, podría enseñarle un poco a guiarse entre los bosques y los parejas del Norte. Tal vez. No era que Rickon pretendiese tener muchos detalles con su prometida, sencillamente quería evitarse el trabajo de tener que buscarla durante horas si volvía a perderse o, peor, tener que preparar su funeral si las cosas acababan realmente mal.

- Por supuesto, marchemos, princesa. –era la primera vez que pronunció tal título y se le hizo extraño en los oídos. ¿Qué pensarían sus padres ahora de saber que su caprichoso y salvaje niño iba a casarse con una princesa? Su madre estaría encantada, supuso, aunque Rickon nunca conoció su opinión sobre los dornienses. Su padre, en cambio, no sabía qué podría haber pensado. Él estuvo en Dorne en su día, pero no había conocido a ninguna princesa. Mucho menos una como la suya.

Emprendió camino en silencio, peludo se mantuvo a su lado en todo momento, dejándole a él abrir camino entre suelos de tierra dura y arbustos de denso follaje. Fue comprobando que ella le siguiese el ritmo y no se quedase atrás, el frío podía hacer que incluso un corto paseo como aquel se hiciese mucho más difícil. Pese a ello, Loreza aguantó y pronto desembocaron de nuevo en el silencioso campamento. Uno de sus hombres montaba guardia y los vio llegar, pero ante la ligera negación de Rickon devolvió su vista al frente y no se acercó.

- Descansad. –pronunció a modo de extraña despedida.- Aguantáis el frío mejor de lo que cabría esperar, con el tiempo os acostumbraréis a él como un norteño más. –no le quedaría otra, puesto que después de la boda estaría todo hecho. No habría vuelto atrás, Loreza sería una Stark, una huargo, y su lugar estaría en el nevado y glacial Norte. No más desiertos o mares de aguas cálidas para ella, no más sol abrasador ni el cariño de la familia cercana.

No dijo más, una levísima reverencia de cabeza y cuello agarrotados y, tras una última mirada se retiró hacia el interior de su tienda. Todos debían descansar y prepararse para lo que quedaba de viaje pues contra más cerca estuviesen de Invernalia, más temía Rickon que se complicase todo.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Sáb 9 Ene - 14:04











Welcome to Winterfell

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


Tras aquella noche en los bosques, ninguno de los dos volvió a conversar. Cada uno se mantuvo con su parte de la comitiva, aunque Loreza dio a bien el percatarse de que Rickon no se aproximaba en exceso ni a los propios norteños. Pensaba en lo extraño que era ello, en lo silencioso y reservado que demostraba ser el Stark, actitudes a las que no estaba del todo acostumbrada y, por lo tanto, no eran del todo de su agrado. Los días transcurrieron con lentitud, notándose con más fuerza el frío a medida que se adentraban al corazón del Norte. El camino real se le antojaba demasiado largo y con vistas que no variaban en exceso, bosques y pequeños poblados, algún que otro molino y, cómo no, árboles corazón. Aquellos rostros labrados en las cortezas de los árboles la ponían nerviosa, sintiendo como además era vigilada. Era una tontería, se repetía a medida que avanzaban, pero aquella sensación no terminaba de desaparecer ni aún cuando la trataba de obviar e ignorar.

Finalmente parecieron alcanzar el destino. Uno de los hombres que acompañaba a Rickon advirtió a los dornienses de la llegada a Invernalia, el hogar ancestral de los Stark. La fortaleza que Loreza contempló poco después la obligó a abrir los ojos, no queriendo perder detalle. Era redondeada, al menos por lo que veía a simple vista, confeccionada en piedra grisácea tirando a oscura – sobretodo, por los rumores y el conocimiento que poseía, a un incendio que tuvo lugar durante la guerra a manos del bastardo de los Bolton -. Había una gran muralla que rodeaba el fuerte, y tras está, una segunda muralla que era de mayor altura y grosor que la anterior. Posteriormente, se podían adivinar diversas torres y edificios, a niveles completamente diferentes. Loreza quiso explorar aquel territorio inhóspito y desconocido al mismo tiempo, pues no solo sería la Señora de aquellas tierras y fortaleza – para su desgracia – sino que también debería de convivir allí. Llamó su curiosidad, ciertamente, pero era tosca y sobria, muy diferente a Lanza del Sol o a cualquier otra conocida hasta la fecha por la princesa.

Primero pasaron por la llamada “Ciudad del Invierno”, un montón de casas, tabernas y establos situados a escaso paso de Invernalia. Ya desde allí notó la disminución del frío, más no por ello se retiró las prendas de abrigo que cubrían su cuerpo. Las miradas recibidas no fueron tan hostiles como creyó, pero tampoco del todo amigables. “Soy una extraña para ellos” pensó Loreza, pero no sintió amargura por ello. Lo intuía natural, de haber sido las tornas diferentes, Rickon habría tenido un recibimiento parecido o peor. Las puertas se terminaron de abrir poco después, mostrando un amplió patio lleno de criados y de edificios que poco conocía en ese momento, pero advirtió el olor a caballo en las cercanías por lo que los establos formaron parte de ellos. Distintos materiales podían ser vistos en estos, seguramente también por aquel famoso y triste incendio que arraso y casi destruyó Invernalia. Los criados si la recibieron con honores, haciendo reverencias correspondientes a la educación y el protocolo. Loreza no era dada a estas, nació como bastarda dorniense a fin de cuentas, pero las agradeció. En parte.

Aquel sería su nuevo hogar, más se sentía tan perdida que no sabía ni como comenzar. Al menos, desmontó de su caballo y le proporcionó las riendas del mismo al primer mozo que se le aproximó, a partir de ahí volvía a estar tan desorientada como en aquel bosque. . .


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Mar 26 Ene - 18:26











Welcome to Winterfell

Invernalia – Loreza Martell

Nadie habría sabido decir si, cuando los altos torreones de Invernalia despuntaron en el horizonte marcando así su cercanía, Lord Rickon Stark fue o no feliz. En el adusto semblante del joven Lord no se apreció cambio alguno ante la visión del hogar así como en el de muchos de sus soldados norteños sí que se produjo. La mayoría celebraron con sonrisas de alegría la vuelta a casa, ya fuera por volver a ver a los suyos o por poder descansar del largo viaje, otros se aplicaron al modelo de su señor, más se notó la impaciencia por traspasar las puertas de la ciudad del invierno al azuzar sutilmente a sus monturas para aumentar un poco la velocidad de la marcha.

Los habitantes de la ciudad levantada en torno a la fortaleza se apartaron del camino para dejarlos pasar, muchos de ellos los recibieron con sonrisas, con inclinaciones y saludos a los caballeros que conocían más cuando la comitiva dorniense llegaba a su altura las sonrisas de bienvenida se transformaban en ceños fruncidos y en miradas cautelosas. Para muchos de ellos aquella debía de ser la primera vez que veían a un ponienti de tan al sur, con aquellas pieles morenas, los ojos oscuros y las prendas de colores vibrantes sobresaliendo bajo los abrigos de piel. Rickon también había sufrido miradas así al principio, el lobo que volvió de la tumba, el farsante salvaje que venía a aprovecharse para apoderarse de lo que no era suyo.

Solo el tiempo les había hecho aceptarlo y lo mismo debería suceder con Loreza.

En el patio ya los esperaban. Rickon desmontó de su caballo y pasó las riendas al mozo de cuadras ya preparado junto a él. Peludo se posicionó a su derecha y esperó al igual que su dueño a que cada hombre y la única mujer desmontaran también. Como durante todo el trayecto, norteños y dornienses habían procurado mantenerse alejados, pero ninguno de los extranjeros pareció necesitar ayuda alguna por desconocido que pudiera serles el lugar.

Rickon se tomó su tiempo para contemplar a Loreza intentando averiguar a través de sus gestos y expresiones qué pensaba y le parecía el que, a partir de aquel momento, sería su hogar. Sin embargo, por más que la miró no habría sabido decir si estaba asombrada, asqueada o simplemente sentía curiosidad. Iba a ser más difícil de lo que en su momento pensó pero, pese a ello, debería de convivir con ella y para que eso sucediera Loreza debía de conocer mínimamente el lugar. Tal vez pese al posible cansancio del viaje ella agradeciese una pequeña presentación del lugar. Tal vez. Mas no estaba seguro de cómo iniciar el acercamiento la gente no era lo suyo.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Sáb 6 Feb - 14:06











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El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


Tras entregar las riendas de la montura, retornó a la perdición de los bosques. Se encontró desubicada, cuya única dirección lógica sería adentrarse al interior de la gran infraestructura que se hallaba delante. Su rostro se entornó satisfecho con esa expectativa, pues no estaba cansada para ir a los aposentos que probablemente se le habían asignado y que preparados ya debían de estar. Desvió entonces la mirada, gesto que realizó al cambiar la dirección de la cabeza. Situó la localización de los establos, pues contempló el rumbo tomado por los mozos que tiraban de las riendas de los caballos, fuesen de los norteños o de los dornienses. Al menos ya conocía una ubicación, era un comienzo, más delante de sí se encontraba un enorme amasijo de misterios que, por curiosidad y necesidad, dio a bien querer desentrañar.

━  Mi señora . . . ━  

Escuchó entonces una voz femenina, la sombra de su silueta advirtió que se localizaba en su costado derecho. Loreza se giró entonces para verla, parecía tener facciones amigables, pero algo toscas, y mejillas redondas, una anciana de cabello canoso y amplías pieles cubriendo su cuerpo. Con ello no advirtió si era oronda o delgada, más no importó.

━  Es princesa. ━  

Contradijo una voz más conocida por la dorniense, siendo uno de sus compañeros sureños. Estaba lo suficientemente cerca de ambas para haber escuchado el intento de inicio de conversación, así pues no tuvo pelos en la lengua para corregir a la desconocida. Loreza negó, siendo toda la vida una bastarda, estaba acostumbrada a títulos menores, no iniciaría una trifurca por ello.

━  Con Loreza es suficiente. Id a descansar y comer algo, Ser. Asegúrate de que todos lo hagan, nos veremos más tarde. ━  

Dedico las primeras palabras hacía la desconocida norteña, dirigiéndose posteriormente al dorniense. Con ciertos refunfuños del último, pudo así centrar todas sus atenciones en ella. Al igual que en la ocasión anterior, no tuvo tiempo a iniciar nuevamente las conversaciones, siendo la otra la que tomó la palabra. Se le propuso que fuera a descansar, pues estaría sin duda agotada por el trayecto transcurrido por el Camino Real, o que tomase unos baños de aguas calientes, para saciar el frío que el cuerpo pudiera albergar. Loreza, sin embargo, negó por segunda vez en presencia de la desconocida.

━  Estoy bien, gracias . . . Prefiero explorar el lugar. ¿Puedo, cierto? ━  

No esperó un rechazó o advertencia por parte de la mayor, pues algún día sería la Señora – de momento, aunque asqueada, la prometida – del lugar y no se le antojó extraño que quisiera conocer sus propios dominios. ¡Hasta tendría que aprender a dirigir ese hogareño castillo! De sólo pensar en esa carga, los hombros de la descendiente de Nymeria se sintieron más pesado de lo que nunca estuvieron.

Y mientras tanto, los bártulos, baúles y demás cosas de los dornienses – sobretodo los de Loreza, que no eran pocos considerando que vivía desde hoy allí – fueron transportados al interior de la fortaleza. Los propios sureños también ingresaron. La mujer, no se percató de que era observada por el señor de aquellas tierras, y en caso de hacerlo, lo ignoró. ¿Ella pedirle ayuda? Nunca.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Jue 25 Feb - 12:22











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Invernalia – Loreza Martell

No advirtió la presencia de la Osha hasta que esta se hizo presente en el patio. Podría acabar de llegar o haber estado allí desde mucho antes de que las puertas de la fortaleza se abrieran para ellos, pese a la avanzada edad la vieja salvaje seguía conservando muchos de sus trucos y todavía sabía pillarlo desprevenido.

Peludo se puso en pie al verla y meneó el rabo cual cachorro, observó a Rickon esperando la confirmación para correr hacia la anciana, pero Rickon estaba demasiado concentrado observando el intercambio de palabras entre ambas mujeres para prestarle atención. No estaba muy seguro de qué estaban diciéndose, pero cuando vio a Osha sonreír de aquella manera tuvo ganas de salir corriendo. Como si la mujer lo hubiera notado por fin dirigió hasta el su mirada y, ni corta ni perezosa, le lanzó un grito desde el otro lado del patio para que se acercase.

- Vamos. –gruñó al huargo y este satisfecho apretó el paso para llegar hasta Osha quien lo recompensó con una caricia en el hocico. Como el mismo, con el tiempo peludo había cogido un cariño especial a aquella salvaje. Una vez junto a ambas mujeres apenas le dio tiempo ni de saludar antes de que la mayor empezase a hablar, o más bien a dictarle órdenes.- Osha… –Osha agitó la mano en el aire para hacerlo callar, restando importancia a cualquier tipo de saludo con el que él quisiera dirigírsele.

- Tu princesa quiere conocer su nuevo hogar. –cierto tonillo de burla resonó en la voz de la salvaje al pronunciar la palabra princesa, no era nada raro, también solía burlarse de él cuando le llamaba mi lord.- Compórtate como un buen anfitrión y muéstraselo. –cuando era niño era un chico asalvajado y agresivo, siempre enfadado y triste, nunca quería hacer caso. Osha había tenido que regañarlo muchas veces y más de un capón había caído, la relación de confianza que habían llegado a forjar permitía que siguiera tratándolo de igual forma pese a la edad que tenía ahora y su sus títulos. Era la persona en quien más confiaba en el mundo, también la única con el poder de avergonzarlo con una sola mirada.- Me aseguraré de que a vuestra vuelta estén preparados unos buenos baños de agua caliente. Lo necesitas, chico. –lo miró de arriba abajo mientras echaba una carcajada y sin darle tiempo a replicar dio media vuelta y marchó hacia el interior de la fortaleza.

De haber querido habría podido pillarla, ya no andaba tan rápido como antes, pero no habría sabido qué decirle.

Incomodo permaneció unos momentos en silencio observando a Loreza. Tras un suspiro y desviando la mirada hacia la puerta de las caballerizas empezó a hablar.- Iba a visitar el bosque de los lobos, ¿queréis venir? La fortaleza podéis conocerla más tarde, pero si en vuestros días aquí queréis salir el bosque de los lobos es la mejor opción. Os vendría bien conocerlo. –y a él le vendría bien la tranquilidad del lugar.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Mar 8 Mar - 12:33











Welcome to Winterfell

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


El estruendoso grito de la mujer, más bien el reclamó a voz alzada, se le antojó divertido y llamativo. Desde que salió de Dorne, no había visto a ninguna ninguna fémina comportarse de aquella manera, una que reconocía más propia de su lugar de origen. Era tosca y natural, muy distante a las costumbres que la sociedad marcaba como estándar de la mujer ponientil. ¿Eran así todas las norteñas? Quiso preguntarlo, pero tampoco quería parecer más curiosa de lo que ya estaba o estúpida por semejante duda. A pesar de todo, sintió que podía caerle bien. Más aún cuando Rickon la obedeció. Una media sonrisa se conformó en los labios de la dorniense, cómo si una burla le dedicase al propio señor del Norte que, alicaído, se acercaba a las dos presentes. El huargo, como de costumbre, fue el primero en alcanzar al dúo y, para sorpresa de Loreza, fue hasta efusivo con la susodicha desconocida.

Definitivamente aquella mujer poseía más poder del que, a simple vista, podía atribuirle. Otorgó un rápido y renovado repaso, sin distinguir nada excesivamente llamativo en ella, tampoco emblemas que pudieran representarla como miembro de alguna familia o prendas que la advirtieran de septa. ¿Quién era ella? Se cuestionaba la princesa dorniense, su duda fue desvelada pronto – a medias – y los misterios por fin se resolvieron – otra vez a medias –. A su vez, otros se renovaron y despertaron de su interior. ¡Era Osha! Aquella misma a quién Loreza creyó que era la amante del joven lobo, pero ya podía darse cuenta de que no era ese rol el que ocupaba en la vida de su “flamante prometido” - a menos que tuviera gustos cuestionables, nunca se sabía con estos norteños –. No aludió ni abrió la boca durante la partida de la misma, aunque si hubo advertido aquel tonillo de burla con el que se refirió a ella.

No le dio consideración, ella misma había dicho que prefería ser aludida por su nombre de pila. Durante el tiempo que Rickon guardó silencio, también lo hizo la propia dorniense, más incómoda que él al encontrarse en un lugar tan diferente al hogar. Un lugar al que, desde aquel día, debía de adaptarse si o si.

━  ¿Al bosque de los lobos? ━

La mujer alzó una ceja, por fin decidió abrir la boca. ¿Un lugar lleno de árboles y lobos? El Norte era original, pensó con evidente sarcasmo que prefirió reservarse. De momento. Al pensarlo mejor, decidió que no era del todo mala idea, podría ser un lugar excelente para ir a cazar o divertirse. Así pues, Loreza secundó batiendo la cabeza.

━  Me parece bien, guiadme. ━

Frotó las manos con los guantes aún sobre estas, el frío del Norte era cada vez más molesto y no terminaba de adaptarse a este. Afortunadamente no había invierno cerca, algo que intuía la terminaría matando. Apenas dio un paso, pues desconocía si tomarían caballos o si el lugar estaba tan cercano como para ir a pie, más cuando llegó a la altura de su acompañante, a quién no miró en ningún momento, añadió.

━  ¿Quién es Osha exactamente? No parece una septa y tampoco un familiar. ━


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Mar 22 Mar - 16:01











Welcome to Winterfell

Invernalia – Loreza Martell

En silencio asintió ante la orden de ella de guiarla, aunque tal vez era una petición dicha por alguien que no estaba acostumbrada a hacerlas. Ella dio el primer paso y antes de que pudiese detenerla un momento para ir a buscar su arco, uno nunca sabía qué podía encontrarse en el bosque, ella dejó ir otra pregunta que lo detuvo en seco.

Rickon la observó, ella no le miraba, no parecía si quiera que le importase realmente la respuesta de la pregunta que ella misma había formulado y a la que casi había respondido sola. Él tampoco supo qué decirle exactamente, porque ni si quiera Rickon era capaz de encontrar una palabra que los demás pudieran entender para lo que Osha representaba para él. Pocos se habían atrevido a pedirle explicaciones y los pocos que recibieron alguna lo miraron entre asombrados y juzgadores, como si de alguna manera estuviera fallando a la memoria de su madre por considerar a aquella salvaje otra madre. Sin embargo Loreza era su prometida, tenía derecho a saberlo, y tampoco le importaría que lo juzgase mal.

- Os equivocáis. Los familiares no son únicamente aquellas personas a las que nos une la sangre.

La corrigió con voz plana mientras volvía tras sus pasos para recuperar su arco y su carcaj lleno de flechas que pendían todavía de su silla de montar. Con la destreza obtenida únicamente de las acciones repetidas hasta la saciedad se colocó el carcaj a la espalda y tomó su arco en la mano derecha. Volvió junto a Loreza para, esta vez sí, empezar a avanzar en dirección al bosque con Peludo trotando a su lado. No tardaron demasiado en ver aparecer el linde del bosque, fácil de reconocer por los robles de ramas retorcidas que hacían las veces de centinelas. Conforme se fueron alejando del bullicio de Invernalia Rickon empezó a sentirse automáticamente mejor.

- Osha prácticamente me crió. –dejó ir de pronto, mientras avanzaban sin descanso.- Era una salvaje, antes de toda la guerra. Servía en las cocinas, encadenada. Pese a que no nos debía nada ella me salvó la vida, a mí y a mi hermano, y se hizo cargo de mí hasta que volvimos. Es como mi segunda madre.

Ya está, ya lo había dicho. No tenía por qué dar tantas explicaciones, pero ella había preguntado y Osha se lo merecía. La salvaje había hecho más por él que cualquiera en el mundo y no se avergonzaba de ello, aunque incomodaba a la gente que lo rodeaba pensar en que su señor había sido criado por una salvaje, el enemigo durante tantísimo tiempo.

-Será mejor que en esta primera visita no os alejéis mucho de mí, es fácil perderse cuando no conocéis el lugar. –cambió drásticamente de tema, un punto y final con el que esperaba dejar claro que no le apetecía ahondar más en ello.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Dom 27 Mar - 13:45











Welcome to Winterfell

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


Durante un corto lapsus de tiempo, Loreza creyó que no recibiría respuesta alguna a su pregunta. El hombre, aquel norteño al que estaría sujeta en pocas lunas, fue evasivo y esquivó las dudas planteadas por la joven dorniense. Ofendida podría haberse sentido, pero ella no era como el resto de damas de alta cuna que se creían el centro del universo. La bastarda, aunque legitimada, no necesitaba pomposidad y adulaciones, de modo que tampoco requería las atenciones que un prometido – futuro marido – podría otorgarle. Podía averiguar las cosas por si misma, de interesarle realmente, sino las dejaría pasar y que el tiempo determinará que hacer. Se encogió de hombros y no insistió por segunda vez, parada en medio del patio dónde se encontraba, a la espera de que el norteño llegase a ella nuevamente. De reojo, comprobó los movimientos habilidosos que poseía, no muy comunes en aquellos señoritos con aires. A pesar de las grandes diferencias entre El Norte y Dorne, aceptaba que también existían ciertas similitudes, ojala hubieran sido más para satisfacerla plenamente en lugar de maldecir las intenciones de la reina Arianne.

Al volver a ella, solo siguió su camino a escasos pasos por detrás de él. Ojeaba, durante el trayecto emprendido, cada rincón que podía localizar a simple vista. El frío del Norte no solo era propio por las temperaturas, sino por el trato a la gente y el asentamiento. Carecía de vida, de color. De calor. Exhaló un suspiro con esos pensamientos brotando en su mente, pero pronto se fueron despejando como las nubes después de la tempestad, al escuchar la voz de aquel que encabezaba la marcha hacía el Bosque de Lobos. ━  Entiendo. . . ━ Y tanto que había errado, no era la amante. Era como una segunda madre, guardiana y protectora, para él. Trató de pensar como su acompañante, algo que sería del todo imposible, pero pudo llegar a comprender – un poco al menos, eso creía – el porque de tales palabras para definir a la curiosa y extraña Osha. No hacía falta indagar excesivamente en ello, la guerra asoló con grandes casas de los Siete Reinos, los Stark entre ellos. Incontables miembros se perdieron, eso lo sabían todos, y cuando el último descendiente varón vivo  de Lord Eddard apareció, muchos fueron los oídos que alcanzaron a escuchar esa noticia y las bocas que trasladaron su historia. Una historia desconocida, colmada de misterios y secretos.

Y ella solo rasgaba su superficie, encontrando como artífice de su retorno a la salvaje llamada Osha, quién procuró y mantuvo vivo al chico durante tantos años. ━  Es una buena mujer entonces, no dejes que te aparten de ella. ━   Ni siquiera pensó en sus palabras, simplemente las dijo tal cual le cruzaron por la mente. No se sorprendió al decirlas, aunque si desvió la mirada en caso de que él posase los ojos sobre ella. Había experimentado un dolor semejante durante la guerra, no tan doloroso como para él, pero siendo sensitiva procuró en ponerse en su piel. Así, poco a poco, ambos fueron dejando atrás Invernalia y se adentraron en los abismos del bosque que se hallaba ante sus ojos. Más árboles con rostros se manifestaron ante los dos, inquietando a la dorniense que más que resguardada que sentía observada por esos ojos grabados en la corteza de los árboles y sonrisas alzadas o caídas garabateadas justo debajo. Llamativo rojo sobresalía de estos, como si de sangre se tratará. ━ No me alejaré . . . De momento. Es la primera vez que veo tantos de este tipo de árbol juntos, en Dorne no hay ninguno. Sin embargo, no solo ello lo diferencia de los otros bosques que he visto durante mi camino, hay algo más. . . El ambiente, esta muy cargado. ¿O tal vez melancólico? No sabría descifrarlo. ━  

¿Y aquellos eran sus Dioses? Loreza no sabía en donde se metía, pese a ser hija de la Víbora Roja, aquel lugar estaba más marcado por la muerte que aquello que dio renombre a su progenitor.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Lun 11 Abr - 16:33











Welcome to Winterfell

Invernalia – Loreza Martell

Aquella especie de consejo por parte de la dorniense compone las últimas palabras dichas sobre el tema de Osha. Rickon responde a su manera habitual, con un quedo asentimiento de cabeza y un gruñido cuyo significado es difícil de asimilar, pero que tendrá que ser más que suficiente para Loreza.

Las hojas rojas de los arcianos se fundían con el verde natural del resto de flora. Las cortezas blancas de sus troncos, adornadas con caras fantasmales, les salían al paso a cada momento. Si algo recordaba Rickon de su anterior vida en el Norte eran precisamente los arcianos, su padre se perdía en aquel bosque cuando necesitaba pensar, se sumergía en sus pensamientos a los pies de un arciano afilando a hielo una y otra vez. Una vez lo había seguido junto a sus hermanos, Bran y Arya, Ned los había descubierto pronto pero, lejos de enfadarse, los hizo acercarse con su sonrisa afable.

- Son arcianos.-explicó a la par que vigilaba como Peludo les tomaba ventaja y empezaba a alejarse.- A través de sus rostros los dioses velan por nosotros. Los acontecimientos más importantes se llevan a cabo frente a ellos.-como su próxima boda, por ejemplo, su boda se llevaría a cabo frente a un árbol corazón para que sus dioses fueran testigo y los bendijeran. Tal vez si Robb se hubiese casado frente a un arciano todavía seguiría vivo. Pero no dijo ninguna de aquellas cosas en voz alta pues sería un tema que los incomodaría, o al menos, lo incomodaría a él. Tampoco preguntó por los dioses de ella o por sus tradiciones al casarse pues no iba a poder ser cumplidas y creyó cruel recordárselo.

El lobo huargo se detuvo de pronto y volteó a mirarlo, esperó su quedo asentimiento de cabeza para echar a correr y perderse entre la espesura. Volvería con el tiempo, cuando hubiese conseguido alguna buena presa o, sencillamente, se hubiera cansado de correr.

Le causó cierta gracia la manera que tuvo ella de referirse al ambiente que los rodeaba.- Cuando era niño solían decirme que atraves de los rostros de los arcianos los viejos dioses vigilaban todo lo que hacía. -así era como la vieja tata conseguía siempre que se comiera todas las gachas, por miedo a que los dioses pudieran verlo rehusándose a comer y enfadarse. Lo cual, ahora siendo adulto, resultaba absurdo.- Pero sí, supongo que hay algo de melancólico en el ambiente, como si los dioses intentaran contarnos todo lo que han visto.

Algo ausente ante el pensamiento alzó una mano y resiguió con la yema de los dedos la sonrisa rugosa tallada sobre la corteza blanca. Si los arcianos pudieran hablar, tal vez podrían contarle que sucedió con su hermano Bran, y con Arya, y con Jon, tal vez podrían ayudarle a comprender por qué había tenido que ser él quien volviera y no otro más capaz.

- Venid, os enseñaré a guiaros, una vez conoces las caras talladas es muy fácil, pero si no el arrollo es una buena opción. Está un poco más adelante.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Sáb 16 Abr - 13:41











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El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


En la espesura de los arbustos y pequeños grupos de árboles, el animal que siempre acompañaba al norteño desapareció. Más que un huargo – no una mascota sencillamente – parecía un perro guardián que custodiaba al hombre para su seguridad. O tal vez, por lo poco que había visto de ambos – siempre se movían juntos – como una sombra que complementaba a los dos como una única entidad. A Loreza no la ponía especialmente nerviosa, pero mentiría si no dijese que aquellas fauces eran tan peligrosas como las de una serpiente, y que poseía una mirada inquietante; como si observará cada movimiento que ejecutaba y analizará sus acciones. Algo arduo e imposible, no dejaba de ser un simple animal. Eso era lo que ella creía, pero era algo muy superficial. Poco lo conocía, poco tiempo había pasado con aquella bestia que capaz de destrozar cuellos sería. Con el tiempo, la definición cambiaría, al igual que su percepción.

Apartó la mirada de aquel rincón por donde el animal había desaparecido, pero tampoco condujo sus atenciones hacía el hombre que la acompañaba. Los orbes canela de la dorniense permanecieron sobre aquellos aburridos árboles cuyas expresiones, labradas en la propia corteza, si que la ponían realmente incomoda. Cada vestigio allí reflejado parecía invitarla a recordar que era una extraña, que se burlaban de su persona o sentían tristeza por el futuro que la aguardaría detrás de aquellos grisaceos muros que aún no había ni recorrido. ━  ¿Y tú te lo creías? O mejor dicho ¿Crees que sus rostros te vigilan y quieren transmitir algo? ━   Le preguntó, puestos a ser sinceros escuchar su respuesta podría ser interesante. Por lo que tenía entendido, el muchacho había estado perdido por a saber donde durante años, por lo que quizás podría ser más autentica su argumentación; no estaría bajo el yugo de la enseñanza y las costumbres.

━  Nosotros tenemos a los Siete, que nada hacen, y a los dioses del antiguo Rhyonar, que se supone proporcionaban el control de las aguas. Mi madre incluso adoraba a la diosa lysena del amor . . .  Pero nada he visto de ellos. ━   Mientras aceptó que la condujera hacía los caminos, ya fuesen entre aquellos árboles o por el mencionado arrollo, debió de continuar conversando con él. Además, de por fin anteponer su atención sobre su figura y las cantidades desbordadas de aquellas cortezas contemplativas que se fueron abriendo paso en mayor numero a medida que se encaminaban. ━  ¿Qué son ellos realmente más allá de rostros en los árboles? ━   No sería una buena adoradora si no creía en aquello que la hacían rezar, aún fingiendo respetarlos y aprenderse sus palabras, no habría en ella autentica devoción; ni siquiera la poseía por los Siete, los del Rhyonar o la diosa lysena del amor pese a que estos tres, en sus más y sus menos, provenían de distintos focos familiares.

Pues de haber existido realmente alguno de estos, incluso los Antiguos o cualquier otro, habrían hecho algo para evitar que las acciones del pasado se hubieran desarrollado. ¿No?



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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Vie 22 Abr - 17:40











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Invernalia – Loreza Martell

La pregunta de Loreza lo pilló un poco por sorpresa mientras apartaba las ramas bajas de uno de los tantos árboles para abrirse paso hasta el arrollo. Pese a parecerlo, no era una pregunta fácil, durante muchos años se había creído abandonado por los dioses o, lo que era peor, maldito. Pero siempre había creído en ellos, siempre, aunque tampoco es como si Osha le hubiese permitido olvidarlos.

Durante su tiempo en Skagos hubo algunas veces que se sintió observado, pero pese a buscar con ahínco casi obsesivo algún testigo escondido por las cercanías nunca halló nada más allá de la cara tallada en un solitario arciano de los que se podían encontrar de tanto en cuando por la helada isla. Los ojos rojos del árbol parecían mirarlo fijamente, vigirlarlo, como esperando que él hiciera o dijera algo, como anhelando que él reconociese en sus rasgos de corteza blanco algo que debería haber visto desde el primer instante. Pero Rickon nunca vio nada, mas siempre percibió algo, un presentimiento como una flecha ensartándose en su corazón que todavía no había logrado entender.

- Creo que sí.-respondió al final, cauteloso.- Creo que existen y creo que nos vigilan. Creo que, a veces, a algunos quieren transmitirnos cosas, pero nosotros no podemos entenderlos ni ellos pueden hacerse entender mejor. -una completa maldición. Cuando Osha le hablaba de todas las cosas místicas que había visto más allá del Muro Rickon soñaba con verlas también, con aprender de sus mágicas y comunicarse con aquellos poderes superiores que no habían hecho nada por su familia. Pero aquello había sido cuando era niño, cuando estaba enfadado con el mundo entero y deseoso de enfrentarse a los causantes de todos sus males. Ahora, de adulto, había visto demasiada venganza y demasiada muerte y, simplemente, estaba cansado, solo quería algo de paz.- Pero no creo que puedan hacer nada más que vigilarnos y tal vez velar por nosotros, al igual que los Siete de los que habláis, los Dioses nada hacen por nosotros. Solo los hombres y las mujeres los que se forjan su propio destino.

El arrollo ya empezaba a poder oírse si se agudizaba el oído, el sonido de la corriente atraído por el viento frío le hizo apretar un poco más el paso.- Nadie sabe qué o cómo son realmente. Simplemente sabemos que nos escuchan, eso es todo lo que hacen. Algún día podríais probar de hablarles, tal vez tengáis más suerte y os respondan. -por primera vez pareció intentar hacer una broma.- Aunque Osha siempre me ha dicho que los únicos verdaderamente capaces de hablar con los Dioses y entenderlos son los verdevidentes. -había conocido a dos verdevidentes en toda su vida, el muchacho Reed y su propio hermano, Bran. Pero entonces había sido demasiado pequeño para entender su poder.

Tras apartar otro grupo de arbustos pro fin llegaron al arrollo, el agua fluía cristalina y tranquila por el pequeño caudal. Rickon detuvo su andar y se esforzó por no fijarse en el gran árbol corazón junto a la orilla donde sabía que su padre solía meditar a veces.- Aquí es. Si algún día os perdéis no tenéis más que seguir al río, pronto llegaréis a alguna aldea desde la que os podrán prestar ayuda.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Jue 28 Abr - 17:36











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El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


No se sorprendió por la respuesta. Él era un norteño, aquella que sus oídos escucharon era un estándar establecido por educación y modelo social. No había otra manera de justificarlo, Loreza desde luego no pensó en ninguna otra. Hubiera osado desafiar sus creencias, pero estaba ahí parada con un destino claro que no quería cumplir, lo que menos necesitaba era sacar armas desde tan temprano y ser señalada. Aquellas dos referencias no le eran distintivas, sino más bien cercanas, sobretodo debido a su naturaleza dorniense y actitudes en la personalidad que en ella existía. Loreza casi parecía aburrirse con la conversación que el señor que proporcionaba, pero lo merecía en cierta medida, ya que ella había buscado tamañas reacciones con sus preguntas y planteamientos anteriores. Inocente había sido – pese a lo raro que ello pareciese – al haber originado la charla a la expectativa de algo nuevo y diferente, que llamase su atención. Nuevo y diferente era, ahí le daba la razón, pero no alberga mayor interés para la guerrera que aun más extranjera se hacía sentir en lejanas tierras del invierno permanente.

Aquel momento, mayor que antes, el sentimiento de soledad y añoranza se instauraría en su pecho. Algo le decía que nunca volvería a ver a su amado Dorne, los Jardines del Agua o Lanza del Sol, ni siquiera las Montañas Rojas, los Tablones o las Marcas. El propio desierto, días secos y noches frías. ¿Era su pesimismo o aquellos dioses que, realmente, eran capaces de guiarlos? Con recelo los observó, desafiante con la mirada. Ella marcaría su propio destino, alejada de las directrices que en ella querían anteponer. Nunca doblegada, nunca rota. Era miembro de la casa Nymeros Martell, aquel era su lema. ━ Tal vez sois muy inocente. ━ Comentaría como reflejo de sus pensamientos, más sabedura que las palabras eran más hirientes que las mordeduras de una serpiente, prefirió contener algunas de ellas para si misma. ━ Nunca he visto a un árbol haciendo de mayor guía que la indicación de un camino, no comprendo la naturaleza de tus dioses. ━ Razonaría en relación a los argumentos que él le proporcionaba, viendo como el arroyo se habría paso ante los ojos oscuros de la mujer. Era hermoso, pequeño pero igualmente caudaloso. El espacio abierto frente a ella se le antojo un pequeño oasis, aun cuando las temperaturas dispensaban de ello, un remanso de paz pese a que también habían más de esos arboles próximos a las orillas.

Enmudeció temporalmente, inconsciente del mundo que la rodeaba. Entre aquellos montones de abetos y distintos tipos de árboles, saber que era que no era su fuerte, ramas bajas y altas, casi le parecía imposible encontrar nuevamente el camino que había tomado. Menos aún, la propia Invernalia pese a la inmensidad de su construcción. ━ ¿Verdevidentes? ¿Qué es eso? ━ Dudaría al final, desviando la atención finalmente hacía el hombre que a su lado se hallaba. Secundó luego ante su comentario, agradecida por la explicación.



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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Miér 18 Mayo - 18:35











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Invernalia – Loreza Martell

Permaneció en silencio, en el linde del claro dejando que la mujer se adentrase en el mismo y investigase por su propia cuenta. Rickon no era dado a estar encima de los demás ni, mucho menos, a la sobreprotección, por suerte para él su prometida estaba demostrando ser una mujer lo suficientemente independiente par ano necesitar su constante guía. A lo lejos se escuchó el aullido de un lobo, sonido que Rickon inmediatamente reconoció como la voz de Peludo. Mas este no parecía correr ningún peligro por lo que no se alarmó, probablemente habría encontrado alguna presa.

Las preguntas no tardaron demasiado en ser retomadas. Debería de haber supuesto que la imagen de los verdevidentes le causaría cuanto menos curiosidad, pero lo cierto es que Rickon no estaba tampoco seguro de lo que representaba ser un verdevidente. En su día también había interrogado incansablemente a Osha en busca de respuestas que le ayudasen a comprender lo que era Bran y, sobre todo, porque él había tenido que recorrer un camino que lo llevaría tan lejos de casa, un camino del que jamás retornaría. Pero las respuestas dadas por la salvaje no lo habían ayudado a comprender del todo tampoco.

- Los verdevidentes son aquellos con el don de la profecía. Los dioses les hablan a través de sus sueños. -los sueños verdes entre los que había visto debatirse a su hermano en su huida por los bosques. Se adentró él también en el claro y se acercó hasta el arroyo donde se agachó y tomó algo de agua. Mientras contemplaba su reflejo deformado por las ondas de movimiento pensó de nuevo en Bran y en los Reed, incluso en el apacible gigante Hodor, todos habían seguido el sendero que marcaron los sueños de Bran. ¿Habrían llegado finalmente a su meta?

-Mi hermano, Bran, era verdevidente. -no estaba seguro de cuánto sabría ella sobre su familia. Probablemente no conociera nada de sus hermanos mayores, no más allá tal vez de Sansa, ahora señora del Valle. Podría contarle muchas cosas de ellos, pues aunque era muy niño la última vez que los vio se había obligado a sí mismo a atesorar cada momento y pequeño dato que recordase de sus hermanos y padres, incluso de Jon. Podría, incluso, contarle sobre su don de cambiapieles, aunque tal vez eso la asustaría y, además, no confiaba todavía en ella.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Jue 26 Mayo - 12:41











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El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


Era hija de Dorne y como tal bastante temperamental. Pocas veces trataba de razonar las cosas, aunque habia aprendido bien de las propias enseñanzas que Arianne recibió de su progenitor, el a difunto príncipe Doran Martell. Ser cauta era algo vital en aquellos casos, pero intuía que habia heredado más rasgos de la Víbora Roja que de otros tantos de sus parientes, para disgusto de la Arena que hubiera colmado con la paz en tiempos de guerra. Afortunadamente aquellos últimos ya no existían y desde el retorno del dragón una relativa calma existía entre los Siete Reinos, entre matrimonios organizados hasta podría decirse que casi todos eran familias entre si y otras habían caído bajo el yugo de la justicia por atroces actos cometidos. Ya no más que desechos y ruinas quedaban donde hace pocos años colosales castillos y torreones habían, como era el caso de Los Gemelos donde únicamente quedaba el puente como paso entre ambas tierras, más ya no era flaqueado por ninguna Casa.

Aquella personalidad suya la llevó a ser incapaz de tomarse enserio las menciones del norteño, a pesar de que sabía que algo la inquietaba en aquel bosque. Se sentía incapaz de describirlo con palabras, pero no del todo cómoda se hallaba y más una furtiva que una invitada – y futura señora, para su desgracia – la hacían sentir aquellos rostros decorados en los árboles. La sensación fue tal que, aun a pesar de sus intervenciones, procuraria emplear un tono menos burlesco del habitual y que meros susurros serían los empleados. No creía en nada de ello, ciertamente. En absoluto.   ━  Eso no existe, de haberlo hecho muchos más norteños serían verdevidentes y sabrían de ello. ¿No te parece? Es decir, no hay nada escrito sobre eso en los libros, ni siquiera vosotros parecéis hablar de ese tipo de cosas. — No había sido la estudiante más efectiva del maestre y tampoco interactuado con muchos norteños, pero ninguno mencionó nunca algo semejante. Tomó asiento en una de las piedras que sobresalía de la tierra, cercana a uno de los tramos del propio arroyo que Rickon continuaba contemplando como si se hubiera dejado arrastrar por sus aguas cristalinas.

Apelando a la lógica, se mantuvo en su decisión y palabras anteriores, mas a indicación de que el difunto hermano – o desaparecido, algo sabía de la familia Stark – de su acompañante había sido uno de esos verdevidentes la sorprendió en parte. Acomodó su posición sobre la fría roca, maldiciendo que hasta en la estructura natural hubiera semejante temperatura. — Es extraño. . . Lo que me estas contando, no él. — Se aseguró de ser rápida en sus intervenciones y explicaciones, para evitar así malos entendidos. Loreza podía ser directa, pero también sabedora del tacto cuando se trataba de personas y familiares fallecidos. Ella había perdido a Quentyn y a su padre durante la guerra, los Stark sufrido doblemente, por lo que no habría burla proveniente de sus labios que atañará a los caídos aun cuando no los hubiera conocido nunca. Evocó a un cambio de tema. — Parece que Peludo se divierte. ¿Llevas mucho tiempo teniendo al huargo contigo? —



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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Mar 14 Jun - 12:56











Welcome to Winterfell

Invernalia – Loreza Martell

El norteño ahogó una risa al escucharla afirmar tan categóricamente que todas aquellas cosas no existían. Él en otro tiempo también lo hubo creído así, también lo haría ahora de haber vivido otra historia, pero las cosas que había contado las había presenciado con sus propios ojos y sentido en sus carnes. Sin embargo, no intentó convencerla de creer, lo que le pedía era un acto de fe, creer en cosas y en dioses que no había visto nunca, y eso solo podría hacerlo cuando ella desease.

- Entiendo que es difícil para ti, si nuestra situación fuera a la inversa y yo estuviese en Dorne también me sería todo muy extraño. -para Rickon, de hecho, todavía era todo extraño vivir rodeado de tantas personas en el hogar que creía perdido.

Su intención al volver al continente no había sido quedarse en Invernalia, quería vengar a los suyos y luego simplemente desaparecer intentando hallar la paz. Sin embargo, el trono de Invernalia habría quedado vacío sin él y como muy buen le recordaron tenía un deber para con su apellido y su casa. No era su deseo tampoco estar allí, si no lo enfureciese tanto, casi le habría hecho gracia lo mucho que sus situaciones se parecían. Ninguno parecía querer el Norte, pero el Norte los reclamaba a los dos.

- Con el tiempo de acostumbrarás. -y eso fue lo último que dijo sobre el tema aceptando pronto la intención de la mujer de cambiar de tema.

El huargo escogió ese momento para aparecer, asomándose tras unos arbustos llegó lamiéndose los dientes manchados de rojo. Trotó hasta situarse al lado de Bran y se sentó sobre su cuartos traseros esperando a que el humano marcase alguna orden.- Lleva conmigo desde hace mucho tiempo, yo no era más que un niño cuando mi padre lo trajo todavía siendo un cachorro. Desde entonces me ha acompañado y protegido siempre. -sin él no habría sobrevivido a su periplo, de eso estaba seguro.- ¿No habéis tenido nunca a un compañero semejante? -par él Peludo era mucho más que un lobo era una parte de él.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Jue 23 Jun - 11:33











Welcome to Winterfell

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


A diferencia del norteño, que movido fue al guiarse hasta el huargo, ella permaneció acomodada sobre la roca. Con las palmas abiertas frotó los brazos contrarios, no dada a la frialdad que habituaba semejante territorio. Era común después de todo, procedía de Dorne donde la climatología era muy diferente, contraria de hecho, a la del Norte. El tema anterior quedó relegado a otro punto, congelado parecía, como lo estaría su bonito trasero de continuar allí sin hacer nada más que perder el tiempo. Por supuesto no lo dijo, tampoco lo dio a entender, pues abstraída se encontraba contemplando la escena que la envolvía por completo. El Bosque de Dioses era un lugar llamativo, excesivamente colorido a diferencia del resto del lugar. Frondoso, con hermosos arroyos y árboles con rostros grabados en su madera blanca. Estos últimos ponían nerviosa a la dorniense, que evitaba mirarlos demasiado. Ignorarlos más bien era lo que intentaba.

━ Se os nota, parece muy obediente contigo. De hecho, en todos los momentos en los que nos hemos encontrado, no lo he visto alejado de ti. ━ Comentó, no le importaba si con ello recaía en que no le había quitado el ojo de encima. Tal era su desparpajo. Aquella pregunta causó en Loreza que cierta sonrisa asomará por los labios, perfilando esta con diversión. ━ Podría decir que mis hermanas, pero ellas no cuentan como mascotas. ¿Cierto? ━ Aunque ella siendo la última, probablemente hubiera sido la “mascota” de las mayores. Todas ellas, casi todas más bien, se encontraban en las tierras de Dorne. ━  Tengo varias víboras y serpientes, si a ello te refieres. No son tan calidas como tu huargo, pero mis compañeras son a fin de al cabo. ━  


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Miér 27 Jul - 13:11











Welcome to Winterfell

Invernalia – Loreza Martell

Estaba descubriendo un lado de Loreza que no hubiera imaginado que la joven tendría, un lado que le divertía. Extrañamente se sentía cómodo allí, en el solitario bosque de dioses en compañía de su prometida. Rickon, que solo se sentía cómodo junto a su huargo y la salvaje Osha, se encontraba en aquel momento intercambiando sutiles bromas con la mujer que apenas conocía desde el día anterior.

- No, supongo que tus hermanas no cuentan y si es cierto que eres la menor mucho menos me temo.-él también había sido el menor de su camada. A penas tenía recuerdo de su vida feliz en Invernalia, pero recordaba que ser el menor de todos tantos beneficios como desventajas. Sin embargo, no deseaba perderse el los recuerdos troceados de su niñez por lo que pronto aprovechó el cambio de tema.

- ¿Las has traído contigo? -sus compañeras eran extrañas, ciertamente, pero no podían serlo más que su lobo en realidad. Compañeros mortales habían ido a escoger ambos, tal vez hablaban por ellos de alguna manera. Como los lobos, Rickon había aprendido a sobrevivir, salvaje y mortífero. La vida para Loreza tampoco debía de haber sido fácil. Dorne fue el gran foco de la rebelión y ella una bastarda ascendida más tarde a princesa.- Si necesitas cualquier cosa para ellas, no tienes más que pedirlo.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Mar 9 Ago - 10:52











Welcome to Winterfell

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


━ Tenía que intentarlo. ━

Por supuesto era todo broma, en un intento desesperado de aferrarse a lo añorado. Nunca antes había estado tan alejada del hogar, nunca volvería al mismo para quedarse. Solitaria se encontraba en el distante Norte, aún cuando trataba de adaptarse. Mucho habría que cambiar la situación para sentir aquel lugar como suyo, tanto así que lo dudaba considerablemente.

Para su propia sorpresa estaba haciendo buenas migas con el señor de Invernalia, aunque se resistía a tales pretenciones. La lógica le decía que sería lo conveniente, llevarse bien con quién sería su futuro marido. Sin embargo parte de Loreza le recordaba que, de hacerlo, era como aceptar que todo ello estaba ocurriendo; Qué daba su venía a un matrimonio que nunca deseo.

En sus pensamientos no quiso perderse excesivo tiempo. No cuando las conversaciones continuaban , quebrantando el silencio reinante. Un silencio que tampoco era real, aquel Bosque estaba más vivo de lo que hubiera imaginado. El gentió de Invernalia no era audible entre los arrollos y los vientos mecieno las hojas de los árboles. ━ Así es, las he traído conmigo. Sin embargo. . . ━ Meditó bien si revelar sus pensamientos, algo que terminaría haciendo. No buscando su consejo o aceptación, sino porque tal vez necesitaba compartirlo.

Una opinión, quizás. O simplemente decirlo para desahogarse. ━ No creo que se adapten a estos tiempos tan fríos. ━ Se frotó las manos. ━ Sería conveniente que volvieran a Dorne. ━ Al menos ellas deben tener esa oportunidad. ”.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Mar 30 Ago - 13:15











Welcome to Winterfell

Invernalia – Loreza Martell

Supo al instante que las palabras de la mujer no eran ni una pregunta ni una petición, si no sencillamente la expresión de un pensamiento que a leguas se veía la entristecía. Durante unos segundos Rickon no pronunció palabra, sencillamente la observó dándole pie a decir algo más si lo necesitaba pero encontrándose con silencio al final. Debía de ser duro pensar en separarse de un compañero, él sería incapaz de hacerlo pues Peludo era una parte de él.

- Si eso es lo que crees mejor dispondré todo lo necesario para que las lleven de vuelta. -pese a ser incapaz de pensar en separarse de su lobo, Rickon estaba seguro que, de ser lo mejor, lo haría por mucho que le doliese. Arya lo hizo en su día con Nymeria y él sabía que la loba todavía estaba viva recordando a su mitad humana.

El silencio volvió a rodearlos cuando el joven señor de Invernalia se encontró sin saber qué más decir. Probablemente en aquel rato había hablado más que en semanas enteras y la falta de costumbre empezaba a pasarle factura.- Creo que será mejor que volvamos ya, está apunto de anochecer. Osha debe tener ya preparado tu baño y pronto servirán la cena. -se levantó y Peludo lo imitó adelantándose pronto unos metros para abrir paso entre el follaje.

- Confio en que ahora, si deseas salir, sabrás cómo guiarte. Pero si necesitas que te acompañe, no tienes más que decírmelo. -él salía a menudo y Loreza no había resultado ser tan mala compañía como en un principio pudo pensar.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Sáb 3 Sep - 12:19











Welcome to Winterfell

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


━ Tras la boda haré que se las lleven. ━ Varios vasallos dornienses la habían acompañado hasta el corazón del Norte, estos mismos podrían cargar con las serpientes de vuelta a Dorne. En parte, Loreza quería dar un poco de tiempo a los animales para comprobar si verdaderamente no podrían adaptarse a tales temperaturas. Una esperanza que era marchita, conocía la respuesta aún sin llegar a buscarla. A pesar de eso, llegó a secundar agradecida por la “preocupación” que su prometido dio en manifiesto, al menos parecía que respetaban a los amigos (mascotas) de uno y otro, un punto que debía de ser el único que tendrían en común.

Tras el quebrando del silencio que se había expuesto entre los dos, bordeado con la cantidad inhumana de árboles con rostros que tanto la angustiaban, ella pensó bien que palabras tomar. Dudaba que se presentará a aquel bosque por si misma y propia voluntad, esos rostros esculpidos en los troncos de los árboles eran incomodos de sobre llevar. Se sentía anulada en cuanto a intimidad. ━ Tenéis razón, deberíamos volver ya. ━ De un pequeño brinco, se vio separada de la fría roca en la que hubiera estado sentada hasta momentos atrás. Volvió a sacudirse las ropas, al igual que soplar aire cálido de su boca para ser depositada en las manos enguantadas.

Aquellas temperaturas serían arduamente complicadas de sobrellevar. ━ Lo haré, el camino no es tan complicado de tomar. Aunque deberé de aprender bien cada rincón de la fortaleza y zonas adyacentes, como bien sabéis suelo salir mucho de la comodidad del hogar. ━ De su hogar, el de él más bien. Ella no lo sentía tan propio, no de momento y por mucho tiempo al menos. Emprendió el camino de retorno hacía Invernalia acompañada de Lord Rickon y Peludo, pero como en el pasado, iba dos o tres pasos por detrás del mismo.

En el futuro, iría por delante.


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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por Red el Sáb 19 Nov - 22:05











The white wedding

Invernalia – Frente al arciano – Loreza Martell

El día por fin había llegado, aquel día contraería matrimonio con Loreza Martell. El día había amanecido gris, algo común en las tierras norteñas, pero las nubes no amenazaban con nevadas y para aquellos acostumbrados al frío de Invernalia hacía incluso una temperatura agradable. Para Rickon, sin embargo, no era un día alegre precisamente. Había evitado aquel momento todo lo que había podido, pero por fin había llegado y no había nada que pudiera hacer por pararlo. Eran órdenes claras de los reyes, órdenes que debían ser obedecidas para seguir disfrutando de la paz.

Como cada mañana salió a dar un paseo por los bosques, esperando poder cazar algo que llevaría más tarde a la cocina. Era su costumbre, pues no soportaba pasar tanto tiempo encerrado en un lugar. Sin embargo, aquel día su hombre de mayor confianza lo esperaba a la salida de sus aposentos para acompañarlo y, Rickon sabía bien, asegurarse que no llegaría tarde para el enlace. Basta con decir que hizo un buen trabajo que solo logró poner de peor humor a su señor.

Después, vino la preparación. Osha lo obligó a bañarse y a vestirse con sus mejores ropas, aquellas de señorito que todavía no había si quiera estrenado. La capa con el sigilo Stark pensaba y era incómoda, sentía que lo asfixiaba, pero cuando se quejó Osha le recordó que ya no era un niño mimado y le dijo que se aguantase (claro que usando palabras más malsonantes).

Todo estaba preparado en el bosque de dioses, los testigos ya esperaban junto al árbol corazón en el bosque de Dioses en el que se llevaría a cabo el intercambio de los votos. Los reyes les habían dejado continuar con sus costumbres y tradiciones religiosas, así que su boda con Loreza se haría según las costumbres Norteñas. No estaba seguro de qué pensaría su futura mujer sobre ello o, si quiera, si alguien le había explicado exactamente cómo se llevaría a cabo la ceremonia. Debería de haber pensado antes en ello, pero lo cierto es que había intentado evitarlo todo lo posible. Además no había visto demasiado a Loreza, no desde el día de la llegada donde le mostró el bosque de los lobos.

Como si pudiera leer su pensamiento, Peludo trotó hasta él saliendo de entre los árboles. Nadie dijo nada al verlo acercarse hacia el árbol con el gran lobo a su lado, ni tampoco cuando el animal se sentó sobre su cuartos traseros junto a Rickon cuando este ocupó su lugar en la ceremonia. Era obvio que el lobo lo acompañaría en aquel paso igual que lo había acompañado en todos los demás. Ahora solo faltaba la novia.

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Re: The song of the wolf and the snake

Mensaje por CaptainZ el Jue 24 Nov - 15:05











The White Wedding

El Norte, Invernalia ━  Lord Rickon Stark (Red)


━  Parezco un copo de nieve andante. ━  

Y realmente lo parecía. El día del enlace, la noche más bien, había llegado para el gran pueblo del Norte. Todos parecían entusiasmados, el primer enlace Stark después de tantos años. Uno en el que esperaban muchos  nacimientos de futuras generaciones que realzaran a aquella antigua y ennoblecida familia. Loreza pensaba muy diferente, sintiéndose ahogada aún dentro de su propio vestido. Admitía su belleza, así como su utilidad – pues con el frío, algo tan abrigado sería de agradecer – pero no estaba acostumbrada a tantas capas de ropa sobre su piel. El traje era blanco inmaculado, con pequeños ribetes de plata y perlas que adornaban el confeccionamiento. Las pieles blancas cubrían sus hombros y nada sureño parecía adornar la belleza de aquel singular traje. Loreza por supuesto no lo permitió, bajo aquel inmenso copo de nieve – como así lo bautizó – había ocultado una daga con forma de sol en su empuñadura y una seriente como forma estructurada de la propia arma. La llevaba atada a su pierna, dispuesta a clavarsela en la entrepierna de aquel malhumorado muchacho si se atrevía a tocarle un solo pelo sin su aceptación.

El cabello se hallaba recogido también, pero se las ingenió para que, en el último momento, liberar dos o tres mechones rebeldes. Avanzó por el camino iluminado por las antorchas, donde las multitudes se acercaban más y más a ella a medida que el gran árbol se alzaba. Vio allí al norteño aguardando su llegada, junto al huargo que como de costumbre no se separaba de su vera. Osha pareció llevar la voz cantante como aquella que oficiaría el enlace.

━  ¿Quién va ahí? ━  

Y sería entregada por su abuelo. Fue el mismo quién habló, a diferencia de las bodas tradicionales de los Siete, de Loreza solo se esperaban cuatro palabras “Acepto a este hombre”.

━  La princesa Loreza Nymeros Martell, que viene a ser desposada. Una mujer adulta, de sangre y noble nombre, viene hoy a pedir la bendición de los dioses. ¿Quién viene a reclamarla? Yo, Lord XXX Uller la entrego, señor de Sotoinfierno y abuelo de la joven. ━  



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Re: The song of the wolf and the snake

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