Últimos temas
Afiliados
|
Directorios
|
Créditos
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
|
|
Hermanos
|
Élite
~Tell me you didn't do this.~
Página 1 de 1. • Comparte •
~Tell me you didn't do this.~
Tell me you didn't do this.
Crackship | 1x1 | Película | The Prince of Egypt | X
Egipto, 1279 a. C. Tras nombrar como príncipe regente a su hijo Ramsés, el faraón Seti I puede al fin descansar un poco de sus funciones. Hace tiempo que sus problemas de corazón han empezado a agravarse, y los sacerdotes tienen que admitir que su fallecimiento es sólo cuestión de tiempo. En esta situación de incertidumbre el joven Moisés, hermano pequeño de Ramsés, descubre sus verdaderos orígenes y la crueldad detrás de ellos.
MOISÉS PRÍNCIPE | PB: MOVIE | AVERSITEESPABILAS | RAMSÉS II FUTURO FARAÓN | PB: MOVIE | ARTISAWEAPON |
© by Farah.
Última edición por Aversiteespabilas el 26/5/2016, 19:11, editado 1 vez
His daughter
Me encanta el olor a rol por la mañana...
Re: ~Tell me you didn't do this.~
01. THE MAN I ONCE CALLED FATHER.
MOISÉS | POR LA TARDE | EN EL TEMPLO
Sólo eran esclavos.
Eso es lo que le había dicho. Había una carga terrible en las palabras de su padre de la que Moisés nunca se había dado cuenta. Esos últimos días tras su encuentro con aquella joven hebrea habían estado teñidos de un extraño anhelo y tristeza. ¿Era cierto que no tenía sangre real? ¿No había ninguna diferencia entre él y los esclavos que trabajaban sin descanso sólo a unos muros de distancia? Le costaba asumir aquella realidad, la realidad de que por puro capricho de los dioses no había sido devorado por los monstruos de las aguas del Nilo. La realidad de que su familia ya no era su familia, y que todo lo que había creído verdad hasta el momento no existía.
Su padre, por razones comprensibles, no estaba ni estaría allí para apoyarle nunca, con toda probabilidad. Había sido su madre quien había intentado consolarlo diciendo que aquello era una bendición de los dioses, que debería estar agradecido. Y en cierto modo, tenía razón. Debería sentirse bendecido y gozoso por que los dioses hubieran salvado su vida... Pero había algo más que le molestaba y le quitaba el sueño. Era su familia real. Las personas que lo habían engendrado en un primer momento y habían sido torturadas (y seguían siéndolo) por ello. Ya no podía ver a los esclavos con la misma mirada indiferente.
Su hermano no sabía nada de todo esto, ya que ni Moisés ni sus padres se habían atrevido a contárselo. Probablemente contribuía a ello el entusiasmo del príncipe heredero por su nuevo puesto como regente. Se había puesto enseguida manos a la obra, haciendo planes como un loco para terminar los proyectos de Seti y empezar los suyos propios. Los hebreos trabajaban como nunca, y Moisés se negaba a salir de los muros del templo sólo para no tener que ver sus rostros.
El sol empezaba a disminuir la intensidad de sus rayos cuando Moisés decidió acercarse a ver a sus caballos, de los que ni siquiera se había acordado. Una joven esclava se encargaba de ellos, cepillando sus crines y hablando con ellos con tono cariñoso, como si de sus propios hijos se tratara. Los animales también parecían animados, acercándose sin miedo a sus manos para que les acariciase el hocico. Al ver al príncipe, la mujer dio un respingo, sorprendida, intentando buscar las palabras para disculparse por quién sabe qué. Moisés evitó mirarla a los ojos cuando le ordenó que se retirara.
"Gracias..." Lo dijo con sinceridad, aunque se apreciaba cierta apatía en su tono. Últimamente no estaba de humor para nada.
Apenas había alargado la mano para rascar a uno de los animales tras las orejas, cuando escuchó los pasos y los rezos del séquito de sacerdotes que ahora solían acompañar a su hermano. Ramsés y él cada vez hablaban menos, y no podía imaginarse toda la responsabilidad que iba a recaer pronto sobre el mayor.
De todos modos, seguro que no pesaría tanto como la piedra que cargaba Moisés...
Eso es lo que le había dicho. Había una carga terrible en las palabras de su padre de la que Moisés nunca se había dado cuenta. Esos últimos días tras su encuentro con aquella joven hebrea habían estado teñidos de un extraño anhelo y tristeza. ¿Era cierto que no tenía sangre real? ¿No había ninguna diferencia entre él y los esclavos que trabajaban sin descanso sólo a unos muros de distancia? Le costaba asumir aquella realidad, la realidad de que por puro capricho de los dioses no había sido devorado por los monstruos de las aguas del Nilo. La realidad de que su familia ya no era su familia, y que todo lo que había creído verdad hasta el momento no existía.
Su padre, por razones comprensibles, no estaba ni estaría allí para apoyarle nunca, con toda probabilidad. Había sido su madre quien había intentado consolarlo diciendo que aquello era una bendición de los dioses, que debería estar agradecido. Y en cierto modo, tenía razón. Debería sentirse bendecido y gozoso por que los dioses hubieran salvado su vida... Pero había algo más que le molestaba y le quitaba el sueño. Era su familia real. Las personas que lo habían engendrado en un primer momento y habían sido torturadas (y seguían siéndolo) por ello. Ya no podía ver a los esclavos con la misma mirada indiferente.
Su hermano no sabía nada de todo esto, ya que ni Moisés ni sus padres se habían atrevido a contárselo. Probablemente contribuía a ello el entusiasmo del príncipe heredero por su nuevo puesto como regente. Se había puesto enseguida manos a la obra, haciendo planes como un loco para terminar los proyectos de Seti y empezar los suyos propios. Los hebreos trabajaban como nunca, y Moisés se negaba a salir de los muros del templo sólo para no tener que ver sus rostros.
El sol empezaba a disminuir la intensidad de sus rayos cuando Moisés decidió acercarse a ver a sus caballos, de los que ni siquiera se había acordado. Una joven esclava se encargaba de ellos, cepillando sus crines y hablando con ellos con tono cariñoso, como si de sus propios hijos se tratara. Los animales también parecían animados, acercándose sin miedo a sus manos para que les acariciase el hocico. Al ver al príncipe, la mujer dio un respingo, sorprendida, intentando buscar las palabras para disculparse por quién sabe qué. Moisés evitó mirarla a los ojos cuando le ordenó que se retirara.
"Gracias..." Lo dijo con sinceridad, aunque se apreciaba cierta apatía en su tono. Últimamente no estaba de humor para nada.
Apenas había alargado la mano para rascar a uno de los animales tras las orejas, cuando escuchó los pasos y los rezos del séquito de sacerdotes que ahora solían acompañar a su hermano. Ramsés y él cada vez hablaban menos, y no podía imaginarse toda la responsabilidad que iba a recaer pronto sobre el mayor.
De todos modos, seguro que no pesaría tanto como la piedra que cargaba Moisés...
© by Farah.
His daughter
Me encanta el olor a rol por la mañana...
Re: ~Tell me you didn't do this.~
01. THE MAN I ONCE CALLED FATHER.
RAMSÉS | POR LA TARDE | EN EL TEMPLO
Ajeno a todas las preocupaciones que parecían perseguir a su hermano, Ramsés se encargaba día y noche de supervisar los nuevos proyectos que él mismo se había encargado de elaborar para hacer de aquella dinastía la más majestuosa que la humanidad hubiese visto y para, por supuesto, demostrar a su padre que nunca había sido ni sería el eslabón débil de la cadena. Por ello, las horas de labor de los esclavos habían aumentado, dado que todo debía estar a punto para cuando su padre falleciera y transcurrieran los 70 días de luto hasta la coronación del nuevo faraón.
Sin embargo, y a pesar de sus ocupaciones, el futuro faraón era consciente de la brecha que parecía haber empezado a crecer entre su hermano Moisés y él, pues si bien sabía que era normal que no pasaran tanto tiempo juntos, no comprendía por qué muchas veces era el otro el que lo evitaba. ¿Acaso no había sido idea suya el que su padre le diera una nueva oportunidad y se sentía celoso? No. Ramsés sabía que Moisés no era así y que probablemente había algo que lo estuviese atormentando. ¿Tal vez fuese el que aquella joven hebrea que le había regalado había conseguido escapar? Ya le había dicho varias veces que no debía preocuparse, que era un simple esclava, que siempre podían conseguir otra mil veces mejor, pues, después de todo, los hebreos no eran más que simple mercancía que había nacido con la única función de satisfacer todas las necesidades que ellos albergaban.
Acostumbrado a no tener grandes labores, el que ahora los sumos sacerdotes y todo su séquito lo siguieran la mayor parte del tiempo, llegaba a agobiarlo bastante, y si bien estos lo sabían, le instaban a comportarse y a arrepentirse por las travesuras que había cometido dejándose influir, según ellos, por Moisés.
Con la llegada del atardecer llegaba también un tiempo de descanso para el joven regente, y por ello, ya casi libre de sus obligaciones, se dirigía al salón del trono, donde por fin los sacerdotes lo purificarían por última vez en aquel día y podría retirarse a sus aposentos, donde ya tendría preparado un relajante baño para él. Detuvo sus pasos, y los de todos los que lo seguían cuando una esclava se interpuso en su camino, proveniente de las cuadras, lo que hizo que las miradas de todos se dirigieran hacia el lugar, más fue Ramsés el que se adelantó, ignorando las advertencias de los sacerdotes y asomándose al lugar. Su mirada buscó al causante de que la mujer hubiese salido prácticamente huyendo y cuando sus ojos cayeron sobre su hermano, una inevitable sonrisa apareció en su rostro.
- Últimamente es tan difícil encontrarte como lo es encontrar agua en el desierto, Moisés. - comentó en voz alta, buscando llamar la atención del contrario.
La última vez que había tenido ocasión de salir a montar con Moisés había terminado desencadenando aquella fuerte discusión con el padre de ambos, más también había significado que se abriera una nueva oportunidad ante el futuro de Ramsés, por lo que se le hacía imposible culpar de cualquier forma a su hermano.
- Ordenaré que preparen la cena en mis aposentos...¿Vendrás? - inquirió con cierta incertidumbre, pues no estaba seguro de que el otro quisiera pasar tiempo con él. Además, lo invitaba porque sabía que, por mucho que quisiera escaparse en aquellos momentos en un carro con él, no era posible. No podía decepcionar de aquel modo a todos. No otra vez. - Hay demasiados temas sobre los que deseo hablar contigo, hermano.
© by Farah.
Killjoys, make some noise!
I've got too many faces and not enough mirrors
Página 1 de 1.
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.































































» Maybe I am a monster
» – Second Chances
» ― You can always find me where the skies are blue
» What now?
» But your eyes'll lead me straight back home
» Feel so close
» You're Little Red and I am the Big Bad Wolf.
» she got me thinking about getting involved
» Chocolate and cigarettes
» Like a gun loves bullets
» × There's just this, and it's magical
» III. Dificult to explain.
» Ni hem piao liang.
» The Demons of Our Past