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—Man is the cruelest animal

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—Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Mar 23 Feb - 21:36

MAN IS THE CRUELEST ANIMAL
Plot | 1x1 | Original / Medieval / Drama

Resumen de Plot. Edmund y Elan nacieron en la Inglaterra medieval, dentro del seno de dos familias que sin la necesidad de compartir un lazo sanguíneo, fueron hermanas desde siempre.

Ambos feudos eran cercanos, el padre de Edmund entonces, frecuentaba el castillo de los padres de Elan con frecuencia y por lo tanto, ambos niños se conocieron desde que estuvieron en la cuna. Una cuna privilegiada, pero no por eso una de oro. La mayor parte de los señores feudales tenía su título aristocrático, sin embargo, eso no los exentaba de pasar hambre también, sobre todo cuando cada vez que conquistaban o saqueaban, terminaban por gastarse todo su dinero en fiestas lujosas y excesivas.

Los padres de Edmund y Elan no eran pobres, pero tampoco tenían las requisas de algunos otros más arriesgados… menos escrupulosos. Y fue precisamente por esa razón que ambos niños juraron encontrar la manera de mantener siempre sus privilegios, de escalar en el poder y tomar lo necesario. Gracias a esta decisión, ambos separaron sus caminos en la temprana adolescencia; uno tratando de encontrar gloria y riqueza en la ciudad real, formando fuertes lazos con la corona y el otro, intentando hacerse una carrera dentro del clero.

Años después, la casualidad les ha reunido una vez más y sus almas oscuras parecen haber encontrado cobijo, una bajo la otra.

LORD EDMUND OF GURNEY
32 AÑOS | RICHARD ARMITAGE | MERYWEEE
ELAN OF HEREFORD
31 AÑOS | KIERAN CULKIN | BLACKFIG
Cronología

Chapter 01. LITTLE MONSTER
Chapter 02. SOMEBODY'S SINS

© by Farah.


Última edición por BlackFig el Sáb 21 Mayo - 21:55, editado 5 veces


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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Miér 24 Feb - 1:09

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
Para Edmund el haber vuelto de la guerra estaba resultado toda una odisea. La noticia del fallecimiento de su padre le había tomado por sorpresa, pero no era algo que le hubiese afectado demasiado dado que la relación entre ellos siempre había sido tensa, por no decir odiosa. Lo que más le había descolocado había sido su recien adquirido dominio de las tierras, junto con su madre, que las había estado administrando en su ausencia.

También le había indignado el mero hecho de tener que casarse por deber, solo porque no era normal el estar soltero a su edad y más aún siendo ahora el dueño de su tierras. Era por eso que al mes de volver se había prometido con Eleanor, hija de un viejo caballero del rey con una dote bastante interesante para sus tierras.

Era aquel el motivo que había hecho que el Lord saliese del castillo, y de sus tierras, y marchase con su prometida a la Iglesia más cercana. Un lugar que prefería no pisar demasiado, por mucho que a Nora le gustase el ir los domingos a la casa del señor ¿Por qué perder el tiempo rezando cuando podía ir a cazar?

La pareja bajó del carruaje y caminó de la mano hacia el edificio, no eran los primeros, pero tampoco los últimos, así que lograron tomar asiento entre otros nobles. La gran mayoría, amigas de su esposa y Lores de otras tierras cercanas.
   

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Jue 25 Feb - 6:43

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
Lo vio hasta que se encontraba sobre el púlpito, pero no le miró sino hasta que le dio la comunión. Sus ojos se clavaron entonces en los azules de Edmund y no se separaron de ahí en ningún instante. Elan se atrevió incluso a sonreírle, mientras introducía el trozo de pan sin levadura entre los labios del caballero.

¿Hacía cuantos años que no le veía? No podía siquiera recordarlo. Sus infancias habían estado unidas a pesar de que desde niños, sus vidas apuntaron en distintas direcciones. Elan jamás había sido bueno peleando, mucho menos diestro con la espada; para su padre, siempre fue claro que su primogénito habría de convertirse en un sacerdote o un monje. Elan tenía que admitir, que durante muchos años estuvo celoso de su amigo, sin embargo, ahora comprendía, que el camino del señor era el indicado para él. Sobre todo ahora, cuando tan solo le hacía falta un voto para poder suceder al obispo que estaba cercano a morir.

El sacerdote había escuchado las felices noticias, que Lord Gurney estaba ahora comprometido con una hermosa y casadera doncella. No le sorprendió, sobre todo no después de escuchar un aproximado de la dote de la grácil señorita. Además, era obvio que aquello pasaría tarde o temprano, Elan estaba incluso sorprendido de que no estuviesen ya casados, después de todo, Edmund ahora era el señor de las tierras de su difunto padre y siempre había sido extraño tener un señor sin una dama que le ayudara con la administración de su castillo.

Cuando la misa terminó y pudo deshacerse por fin de algunos de los feligreses, el cura se acercó por fin a saludar.

Milord, ¿cómo se encuentra esta mañana? Me sorprende que estando aquí desde hace ya un par de semanas, no me haya dignado con una visita —dijo, y aunque estaba hablándole a Edmund, fingiéndose herido, sus ojos se posaron sobre Eleanore, negros cual carbón.

Milady.

Hizo una inclinación de cabeza en dirección a la joven y después, giró por completo el rostro, alzando la mandíbula para, en esta ocasión, enfrentar al caballero. Una sonrisa burlona apreció en sus labios, pero no dijo más, esperaría a ver que se atrevía el otro a decir, sobre todo, frente a su inocente prometida.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Jue 25 Feb - 20:07

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
Lo último que se había esperado encontrar había sido la presencia de Elan allí. Su madre le había mencionado un par de veces en las largas conversaciones que habían tenido a su regreso. Ambos habían sido muy cercanos cuando no eran más que un par de críos jugando a ser caballeros, muy a menudo causando más destrozos que otra cosa. Le había contado de su elección, de que al parecer había seguido al igual que Edmund había hecho, el camino que su padre había elegido para él. Y ahora que lo veía subido al altar, orgulloso de llevar aquel collar blanco, suponía que era lo mejor que su amigo podría haber escogido.

El Lord se había pasado toda la misa con los ojos clavados en él y una sonrisa satisfecha casi asomando en sus labios. Pero hasta que no estuvieron cara a cara, no se dignó su viejo amigo a mirarlo. Tardó más de lo necesario en marcharse de la cola de la comunión, sosteniendo la mirada del sacerdote hasta que su prometida no carraspeó la garganta detrás suyo obligándolo a caminar de vuelta a su sitio.

Una de las condiciones que había dado a Eleanore para acompañarla a la Iglesia, había sido que nada más terminar la misa ambos se marcharían. El hombre conocía a la perfección a su futura esposa, por mucho que solo llevasen prometidos un mes, y sabía que gustaba de charlar con sus amigas y pavonearse de haber sido elegida por Lord Gurney.

Una vez terminó la misa, ambos se olvidaron convenientemente de aquella condición. Eleanore porque esperaba que él no la recordase y Edmund porque había encontrado cosas mejores que hacer en la casa del Señor que en su propio castillo. Así que soportó la presencia de otros Lores y sus respectivas doncellas hasta que Elan se acercó a ellos. Demostrando con tan solo un par de frase que ni su actitud, ni la relación que tenían entre ellos, había cambiado pese a los años que los habían separado. Nora lo saludó con cordialidad pese a que era bien evidente que el interés de párroco no estaba en la joven.

- Apenas acabo de recuperarme de las heridas de la batalla. Espero que me disculpe... padre. - Mintió el caballero sin preocuparse lo más mínimo que se le notase, aquella última palabra cargada de tanta burla como la sonrisa de su amigo.

- Edmund... ¿Te importa que vaya a saludar a mis padres?

- Por supuesto que no, querida.
-Contestó el Lord sin desviar la mirada de otro hombre, más que agradecido de que su prometida le hubiese brindado una perfecta oportunidad para poder charlar más libremente con Elan. - Estaré con vosotros en unos momento. - Y con esto se marchó la joven. Dejando a ambos hombres mirándose con diversión el uno a otro.
   

   


   


Última edición por MeryWeee el Lun 29 Feb - 16:54, editado 1 vez
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Dom 28 Feb - 3:49

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
La discreción sigue sin ser una de sus virtudes, Milord —murmuró una vez estuvieron solos, sosteniendo la mirada al caballero mientras su mujer partía para reunirse con sus padres.

Debieron ser heridas terribles —dijo el sacerdote, entrecerrando los ojos, fingiendo preocupación al recorrer el cuerpo ajeno con los mismos, como en busca de alguna señal que confirmara las palabras del Lord—, pero veo que no han dejado marca alguna, ni algo que tuviese que ser curado a través de los meses —agregó, clavando la mirada en la de Edmund y casi por inercia, las comisuras de sus labios volvieron a alzarse de forma retorcida.

He de suponer que se ha confesado ya, puesto que se ha levantado a tomar la comunión casi de inmediato —dijo, humedeciendo después sus labios—. Pero si me equivoco, propongo que vayamos a un lugar más privado para resarcir ese terrible error. Es un sacrilegio recibir el cuerpo y la sangre de Cristo sin estar absuelto de todo pecado —agregó de forma casual, ladeando ligeramente el rostro mientras su sonrisa volvía a tornarse cínica. Se dio la vuelta después y comenzó a caminar, esperando que Edmund le siguiera.

Elan condujo al caballero hasta la sacristía con paso solemne, donde se deshizo de quien guardaba en esos momentos los objetos necesarios para la Santa Misa con una rapidez inaudita. Una vez solos y cerrando la puerta tras de sí, el clérigo se volvió para mirar a su más antiguo compañero de juegos con ojos completamente distintos Si antes Lord Gurney había pretendido burlarse de su título eclesiástico, ahora podía hacerlo con fundamento y a sus anchas.

¿Heridas de batalla? —preguntó, deshaciéndose primero del Alba y después del amito, sacándolos con desparpajo por encima de su cabeza, quedando al fin en su usual habito de un color tan oscuro como el de su cabello—. Me sorprende que no hayas venido antes, considerando como has retrasado tus pasos en la fila a la comunión. Porque podría apostar por Dios todo poderoso, que no te has confesado en al menos un año entero —dijo, riendo en un bufido, acomodando la ropa entre sus manos para después depositarla con cuidado con el resto de los objetos que ya se habían guardado.

Milord, es usted un idiota —volvió a utilizar un tono formal mientras cerraba el cofre con candado antes de girarse a ver una vez más a su acompañante—. Ven acá —agregó después de una pausa. Quería verle mejor, después de todo no habían cruzado camino en años y ahora, Elan, no podía dejar de pensar en aquel desperdicio de tiempo.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Lun 29 Feb - 17:50

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
Gurney tenía muchas virtudes. Era diestro con la espada, tenía un porte envidiable y una labia cuando quería que había heredado de su padre. Pero todo hombre tenía defectos. El mero hecho de tener un gran ego era uno de los más llamativos del Lord. Todo el mundo sabía de antemano que el caballero siempre atenponía sus intereses a los de cualquier otra persona. Por lo que no le importó lo más mínimo que su viejo amigo se quejase de su poca discreción en lo relacionado al poco interés que le mostraba a su prometida. Era más que evidente que no había sido el amor lo que había unido a la pareja.

- Lo fueron, padre. La fiebre me impidió dejar el castillo.
-Respondió con fingida molestia. No esforzándose nuevamente en que su expresión y tono resultasen creíbles al oído ajeno. - Cuento con buenos curanderos entre mis sirvientes. - Cierto era aquello último. Pero las visitas a sus curanderos habían sido más bien excasas desde su llegada. Si bien había estado en necesidad de una buena dosis de hierbas medicinales para fortalecerlo y reducir el dolor que sus sobrecargados músculos habían sorportado, para había estado en manos de ellos de la forma que describía.

Alzando ambas cejas y con una expresión de culpabilidad que raramente se veía en el rostro del Lord, Edmund bajó el rostro y su porte se mostró mucho menos altivo ante las palabras del sacerdote. - Mis disculpas. - ¿Quién era el mejor actor de todas sus tierras? - Estaré encantado de remediar cuanto antes mi mal proceder ante las normas de Nuestro Señor.

No dudó en seguirlo, aún con aquel fingido porte de culpabilidad que arrastró hasta que la puerta de la sacristía se cerró y ambos quedaron solos. Donde el narcisista caballero volvió a tomar riendas.

- Oh vamos... He estado años peleando con infieles y otros tantos idiotas... No me digas que no es una buena excusa.
- Dijo riendo entre dientes, observando atentamente cómo Elan se despojaba de su atuendo eclesiástico sin miramiento alguno. Su prometida se había creído su mentira, todos en sus tierras lo había hecho. No era de sorprenderse que el Lord volviese con heridas por muy buen espadachin que fuese. - Te quedas corto, mi querido amigo... Llevo más o menos cinco años sin contarle mis innumerables pecados a un siervo del Señor. - Dijo con cierta pedantería, sintiéndose orgulloso de haber logrado pasar tanto tiempo sin profesar su cristiandad y no haber sido aún considerado un infiel por aquello.

Se acercó ante su petición, pasos cargados de seguridad como siempre hasta que su rostro quedó iluminado bajo la luz del candelabro cercano al cura. Ambos habían cambiado físicamente, pero lo que más alegraba al Lord era el hecho de que a pesar de los años separados, de los caminos diferentes, ambos seguían siendo los mismos diablillos inseparables de antes. - ¿Piensas seguir reprochándome cosas o vas a darme un abrazo de una maldita vez?
   

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Mar 1 Mar - 6:47

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
Intentar comprar tu entrada al cielo es tan pecaminoso —dijo el sacerdote, fingiéndose enfadado, recalcando la última palabra con guasa—, no sé porque no me sorprende viniendo de ti —agregó, acompañando la risa del otro con una corta carcajada.

Cinco años —repitió, alzando ambas cejas—todo un logro en definitiva—satirizó, cruzándose de brazos mientras le miraba—¿A caso deseas un premio por ello? —dijo, mofándose de la clara pedantería de Edmund, que al parecer, no había aminorado con los años.

Se calló, sin embargo, cuando notó que el caballero se acercaba al fin, siguiéndolo con la mirada mientras caminaba con aquella seguridad y ese porte que tanto lo caracterizaba. En definitiva las personas jamás cambiaban, tan solo aprendían a actuar mejor, a camuflarse.

Miró las facciones del otro desde su posición. Con aquella luz tenue, parecía incluso más siniestro de lo que recordaba. Físicamente no era el mismo, pero había un par de rasgos que seguían inmutables, como sus ojos.

Oh, ¿hemos entrado ya a la etapa sentimental del rencuentro? —dijo, chasqueando la lengua, dando un paso al frente de una vez por todas para estrechar al otro entre sus brazos. ¿Estaba más alto? Recordaba que cuando eran un par de chiquillos la diferencia de estatura no era tan marcada. No que importara, era simplemente otra huella del tiempo que les había separado y que Elan sentía palpable de alguna manera en aquel instante.

Te sienta bien el cabello largo —sonrió de medio lado, en esta ocasión de forma sincera, dejando de lado el humor al fin. Aunque el gesto quedó perdido entre las largas hebras del alborotado cabello negro de Lord Gurney.

¿Y bien?, ¿vas a darme tu confesión? —preguntó sin apartar los ojos negros de los claros—Y por confesión me refiero a noticias del frente. No tienes una idea de lo aburrido que es ser cura y de lo terriblemente fastidiosos y ridículos que son todos los feligreses —frunció el labio superior, soltando un suspiro hastiado.

Al menos contigo puedo tener una conversación inteligente —y aunque sus palabras eran una invitación a conversar, Elan no ofreció una silla ni se movió de su lugar, continuando peligrosamente cerca del Lord, como si de repente, estando ahí parado, acortara todo el tiempo que habían tenido que pasar apartados.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Jue 3 Mar - 22:31

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
Gurney consideraba bastante relajante el poder hablar con libertad frente al sacerdote. Elan era de las pocas personas que había visto lo peor de él y además continuaban apreciando su compañía. La lista no era precisamente grande, de hecho le sobraban dedos de una mano si contaba a esas personas. - El dinero puede comprar lo que sea, Elan. -Respondió sin pena alguna. Le gustaba no tener que fingir como lo hacía con todos.

Alzó ambas manos y se encogió de hombros. - Siempre y cuando el premio no sea echarme la espalda abajo a base de latigazos, acepto lo que proponga, padre. -Dijo con tono de burla, de nuevo llamándolo por su título con aquella condescendencia que antes había usado. Tardaría bastante en aceptar que su amigo ahora era un siervo del Señor por mucho que hubiese sido ese el destino que todos habían visto en él. Si la gente supiese cómo era el hombre seguro no lo preferirían tras el altar.

- Maldito. - Gruñó con una sonrisa divertida. Sus robustos brazos se envolvieron sin vacilación alguna al rededor del cuerpo del otro hombre, notando con cierto interés la diferencia entre el adolescente que había dejado atrás antes de marcharse al frente y el hombre que ahora tenía en sus brazos. - Lo sé... -Respondió agitando su cabello hacia atrás de forma altiva, orgulloso de si mismo, una vez se separaron.

Ni el sacerdote ni el caballero se alejaron el uno del otro, mantieniendo una distancia que a ojos ajenos se vería más bien demasiado íntima. Rió nuevamente con las palabras de Hereford. - Estoy seguro que debe ser divertido de vez en cuando... Escuchar a las mujeres de los Lores confesándose y admitiendo las cosas escandalosas que hacen con el chico de los establos. -Bromeó, muy consciente de los rumores que corrían entre los miembros de las tierras colindantes con las de ambos.

Se apartó con cierta reticencia para sentarse sobre una de las mesas donde el cura tenía nítidamente colocados objetos que solían usarse para las eucaristías. - ¿Qué quieres que te cuente? Mi historia es bastante sangrienta... Aunque también hay mujeres de por medio y vino... Gran cantidad de vino -Soltó una carcajada y observó por primera vez el lugar donde se encontraban. - Por cierto ¿Te quitaron las maneras con tus votos y ya no le ofreces nada de beber a un Lord? - Se quejó, ladeando la cabeza y arqueando una ceja, prepotente.    

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Dom 6 Mar - 0:25

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
¿Podía realmente el dinero comprarlo todo? Elan no estaba tan seguro de aquello, había visto morir bastantes nobles muy jóvenes en su lecho, rodeados de montones de tesoros que no podían comprar la salud que les faltaba, como para no dudar de aquellas palabras. Sin embargo, no hacía mal tener un par de comodidades extra en tu camino hacia el infierno. Porque el sacerdote estaba seguro de que personas como él y como Edmund, tarde o temprano, iban a ir a parar a aquel sitio. ¿Existiría de verdad? Se lo había preguntado infinidad de veces, pero su fe no era algo que le gustara discutir con el resto, así que calló y escuchó al caballero con paciencia.

Oh, puedo pensar en un par de cosas mucho más interesantes que el lastimarlo de manera tan brutal, Milord —sonrió inocentemente—dígame usted que quiere y pensaré seriamente en si merece o no que se lo conceda—dijo, alzando una ceja.

Elan rodó los ojos sin molestarse en ocultarlo en absoluto en cuanto se separó del caballero, sonriendo divertido mientras soltaba un bufido fingidamente hastiado.

Eres increíble —se quejó, en esta ocasión con un poco más de seriedad—te lo digo en este momento y no lo pienso repetir. Esa vanidad tuya va a convertirse en tu ruina algún día —su dedo se posó sobre el pecho del otro, presionando ahí con fuerza antes de separarse, volviendo a cruzar los brazos, mirando con fastidio el cabello del otro agitarse sobre sus hombros.

Supongo, aunque escuchar sobre felaciones y algunos otros actos que sinceramente no creí jamás posibles —comenzó por decir, mirando al techo mientras recordaba la sarta de confesiones que los feligreses solían soltar tras aquella delgada malla, hincados, esperando absolución. Era ridículo, a veces incluso sorpresivo que algunos de ellos decidieran ser tan estúpidos como para permitir que alguien supiera la mitad de todo aquello—, no es precisamente mi pan de cada día —terminó la oración, volviendo a posar sus ojos sobre los de su acompañante.

Idiotas, aburridos además, debo insistir. Afortunadamente para mí, son cosas que pueden transformarse después en chantajes espectaculares —dijo con tranquilidad—. ¿Sabías que me falta tan solo un voto para conseguir el puesto del obispo? El actual esta bastante enfermo, creo que no durará siquiera hasta el verano.

Elan caminó hasta colocarse a un lado de Gurney mientras le escuchaba y extrayendo el cáliz para la eucaristía de su sitio, lo llenó con el vino que aún quedaba a un lado en una pequeña ánfora.

Pecar un poco más no te hará daño, ¿eh? —dijo, pasándole la copa hecha en oro puro—¿qué más da cometer un par de sacrilegios más cuando tu historia es sangrienta ya? —se mofó sin responder a sus preguntas, sentándose a su lado.

¿Y hombres? ¿Algún mozo de establo en tus haberes? —preguntó luego de un momento, después de tomar él mismo un largo trago de la copa que había recuperado de manos de Edmund antes de devolvérsela una vez más.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Dom 6 Mar - 20:21

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
El caballero lo miró con una sonrisa torcida, el interés brillando en sus ojos claros al escuchar las palabras del sacerdote y ver aquella sonrisa inocente en sus finos rasgos. - ¿Y qué es lo que tiene en mente, padre? - Dijo bajando varios grados su tono normal de voz, su mirada volviéndose intensa tras esto. - Quiero muchas cosas pero no estoy seguro que sea capaz de concederme la gran mayoría.

Soltó una carcajada al ver como su antiguo compañero de juegos rodaba los ojos ante su vanidoso comportamiento. No le molestaba en absoluto que lo acusase de serlo, de hecho le producía más orgullo que vergüenza. - La vanidad solo es una ruina para quien no sabe usarla. - Como esos Lores que creían que su vanidad ganaba guerras. No, lo que ganaba guerra era el combate cuerpo a cuerpo y, sobretodo, tener hombres que luchasen por y con él. Como Gurney era orgulloso de tener.

Lo que confesó su amigo podría haber escandalizado a muchos. Un sacerdote había jurado silencio ante las confesiones, había jurado privacidad a sus feligreses. Pero Elan no era ningún santo, nunca lo había sido, por lo que aquella confesión solo hizo que Edmund se divirtiese más aún. Le alegraba que el clero no hubiese podido cambiar a su mejor amigo.

- Mi madre me lo ha comentado... Si quieres puedo encargarme de acelerar su muerte.
-Se ofreció como quien se ofrece a cuidar por un tiempo las ovejas del otro. Como si no acabase de ofrecerse el asesinar al viejo obispo. - Te mereces ese puesto y no ese viejo lascivo. - Tomó el cáliz que le ofrecía y le dio un largo trago, saboreando el amargor de aquel vino que solo debía beberse en la eucaristía.

- Voy a ir al infierno igualmente ¿No?
-Se encogió de hombros, sin importarle demasiado aquello. -Un pecado más, un pecado menos no hará que Satan me vea con mejores o peores ojos.

La copa le fue arrebatada por su compañero, que bebió de la misma en un acto de intimidad al que Edmund no estaba acostumbrado. Ambos había separado sus caminos años después de la mayoría de edad y no había compartido con nadie momentos tan privados como lo que actualmente estaba compartiendo. Peor aún fue cuando de repente Hereford le preguntó por hombres y por primera vez su seguridad le abandonó, dejándolo confuso e incierto.

- Por supuesto que no
. -Negó con rapidez. Frunciendo el ceño y bebiendo de la copa que de nuevo le fue devuelta. Fue entonces cuando la llama de la curiosidad le hizo preguntarle lo mismo a su amigo. - ¿Y tu? ¿Algún monaguillo inocente que se haya creído tus mentiras? - Lo miró de reojo, sonriendo nuevamente con cierta condescendencia. Aquellos temas era algo tabú entre su círculo de conocidos, solo Elan sabía de sus más oscuros gustos.  

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Lun 7 Mar - 7:14

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
El interés que el otro mostró por sus palabras le hizo ensanchar la sonrisa que había empezado apenas curvando la comisura de sus labios. Sin embargo, no contestó al instante, prefiriendo dejarlo pasar, haciéndole creer al otro que estaba ignorándolo.

Te crees muy listo, pero no vaya a ser que el asunto se te escape de las manos. La vanidad no es fácil de controlar —aseguró, tan solo por llevarle la contraria, Elan bien sabía que su amigo no era ningún tonto y que seguramente haría buen uso de semejante arma; porque Edmund tenía razones de sobra para alardear.

Le alegraba saber que aún podía confiar aquel tipo de secretos al caballero que le acompañaba sin que este se asombrara en absoluto. El solo gesto en el rostro del lord le hizo recordar cuando eran unos chiquillos y juntos, robaban a punta de estafa a varios viajantes que transitaban el camino principal hacia Londres. La belleza—si es que se le podía llamar de aquella manera—de Edmund y la facilidad que el ahora sacerdote tenía para mentir, eran habilidades que jamás habían sido tiradas a la basura y su práctica, se remontaba a sus tiernos años mozos. Buenos tiempos, pensó Elan, observando de manera afectuosa al otro por apenas un segundo, antes de borrar semejante sentimiento y volver a su usual mirada burlona.

No, no —dijo, alzando las manos y negando con la cabeza—. Todavía no, necesito obtener ese voto que me falta antes de que el vejestorio se muera, si no, podría correr el peligro de no sucederle a pesar de todo—explicó con rapidez, soltando un ligero suspiro—. Pero se agradece su interés milord, lo tomaré en cuenta en un par de semanas si es que todo me sale como lo tengo planeado —dijo, un tono de diversión en su voz que pronto fue borrado por aquel último comentario. Elan sabía que merecía aquel puesto, había mentido, engañado, robado y hecho una infinidad de cosas terribles para conseguirlo y sin embargo, que alguien más se lo admitiera a sabiendas de todo aquel río de manchas pecaminosas en su haber, le hacía sentir extrañamente halagado.

Sí, lo merezco —corroboró casi con el mismo nivel de pedantería que el caballero ostentaba, aunque su tono de voz era el de alguien que se siente agradecido.

Iremos al infierno —le corrigió. Le gustaba que Edmund no fuera como el resto de los nobles, que vivían temerosos del más allá, tan perturbados por lo que les deparaba la vida después de la muerte, que incluso donaban exorbitantes cantidades de oro tan solo para lograr comprar su puesto en el cielo y así, no molestar a un Dios al que habían defraudado de mil y un maneras—-. Y tal vez, si pecamos lo suficiente, Satán mismo venga por nuestra alma cuando llegue el momento —alardeó, divertido con la idea, notando además la ligera incomodidad que había pasado por el semblante ajeno ante su acción. Se relamió entonces los labios y volvió a tomar la copa de entre las manos de Gurney, colocándola nuevamente sobre la mesa, lejos de ellos.

¿No? —preguntó con un tono decepcionado mientras se acomodaba una pulgada más cerca de su acompañante, su cadera casi rozando la del caballero—Hace un rato no parecía molestarte entablar conversación a cerca de esas ideas que rondaban mi mente, esas acerca del premio que mereces por ser el peor feligrés de la historia —continuó con voz aterciopelada, su mano se deslizó sobre la mesa, cada vez más cerca del otro—. Este sería el momento para ponerme a prueba, estoy seguro que podría concederte cada una de las cosas que se te han ocurrido después de escuchar mis palabras—djio, alzando una mano para acomodar un mechón de largo cabello negro, dejando descubierto de paso, uno de los oídos del lord—, todas ellas, Edmund —murmuró haciendo especial énfasis en el nombre, esbozando una sonrisa torcida antes de volver a separarse como si nada hubiese ocurrido.

Los monaguillos son aburridos —dijo, acomodando su túnica, que en definitiva, estaba más pulcra que nunca y no necesitaba ni un solo retoque—. Su inexperiencia en este caso, no es una ventaja en absoluto —agregó con aquel tono inocente que tanto solía desesperar al otro en su infancia, girando el rostro finalmente para volver a clavar sus ojos en los claros de su amigo, ofreciéndole una vez más, la sonrisa de quien no ha roto un plato.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Dom 13 Mar - 22:37

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
Resopló e hizo una mueca en desacuerdo a sus palabras. - No soy estúpido, Elan. - Dijo simplemente, sin ganas de discutir algo que ni él ni su amigo creían. Sabía que el sacerdote solo le estaba buscando las cosquillas como siempre. Uno de los pasatiempos favoritos de su viejo amigo.

Edmund simplemente le dedicó un asentimiento de cabeza al escucharlo. Matar al obispo no habría resultado problema alguno, pero si él quería tiempo, le daría tiempo. - De acuerdo. Si dentro de ese tiempo decides aceptar mi oferta estaré más que encantado de hacerte el favor. - Sus ojos claros observaron atentamente al otro hombre que por extrañas razones pasó de lucir divertido a parecer bastante contrariado. Sus siguientes palabras no le explicaron el porqué de aquel cambio y el caballero sabía que era mejor no insistir en el tema. Así que simplemente calló y asintió, porque no había nadie más cerca del puesto que lo mereciese tanto como Hereford.

Un último trago al amargo pero caro vino fue lo único que le pudo dar antes de que se le fuese arrebatada nuevamente por Elan, que incluso se deleitó al beberla. No pudo evitar mirarlo con cierta intensidad al verlo relamerse. - Todo un honor entonces... Seríamos unos privilegiados si el mismo diablo viniese a recogernos... ¿Crees que nos haría una fiesta de bienvenida? -Bromeó, carcajeando con su propia idea. Burlarse de aquello estaba tan mal visto que la mera idea de poder hacerlo no solo con alguien sino que ese alguien era sacerdote, le suponía bastante entretenido e interesante. Cosas de las que su vida carecía desde que había llegado de la batalla.

La cercanía del cuerpo ajeno lo distrajo levemente, tanto como su suave voz. Su sangre no tardó en comenzar a burbujear dentro de sus venas. Ahí estaba la diferencia entre ambos. Podían ser ególatras, manipuladores y mentirosos. Pero Elan era bueno con las palabras mientras que Edmund era más bien bueno con sus acciones. - ¿Todas ellas? - Chasqueó la lengua y barrió su cuerpo con la mirada sin molestarse en ocultarlo. - Qué pensarán sus feligreses, padre... Si viesen a su querido sacerdote profanar de todas las maneras un lugar santo.

Con cierta brusquedad y sin previo aviso, tomó el mentón del otro hombre en su mano, alzándolo levemente hasta que su pálido e inmaculado cuello quedó expuesto. - A veces la inocencia es aprovechable. -Musitó llevando su pulgar a los labios del sacerdote, queriendo borrar aquella sonrisa de su rostro.

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Dom 20 Mar - 4:02

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
Sonrió complacido ante la respuesta de su acompañante, le alegraba saber que a pesar de los años, Edmund todavía era capaz distinguir una que otra de sus mentiras. Era aburrido cuando todo mundo se creía absolutamente cada una de ellas.

Lo tendré en cuenta —aseguró casi solemne, antes de volver a su usual tono burlón.

Quizá, pero me gusta pensar que el privilegiado sería él —acotó, sonriendo ante la carcajada del caballero—. No todos los días se reciben almas tan negras como las nuestras —dijo, disfrutando la sola idea de que el diablo se regodeara en lo crueles y viles que ambos habían sido en vida. El honor pues, sería para el mismísimo satán, ¿no es cierto?

Milord sabe que soy el mejor mentiroso del pueblo, pero que cuando hablo de estos menesteres, sobre todo con usted, no me atrevería a hacer uso de mis artimañas tan descaradamente —dijo serio, alzando una ceja mientras fingía sentirse ofendido, llevando incluso una mano hasta posar los dedos de la misma sobre su pecho—. Así que, la respuesta es sí, todas ellas. No dude más de mi palabra —agregó con un tono delicado, acomodándose en su lugar para que su amigo pudiese estudiarlo mejor.

¿Debería importarme? —preguntó, sonriendo con suspicacia—Hasta donde yo sé, el único que puede juzgarme es Dios, dejemos pues que lo haga desde lo alto y que piense lo que quiera. Ya habíamos establecido que es mucho más divertido acompañar al diablo a su reino —dijo, acercándose aún más, posando una mano sobre el hombro ajeno—. Además, ¿qué harías sin mí en el abismo? No quiero que me extrañes.

Hasta ese momento, la sonrisa había sido permanente en su rostro y sin embargo, cuando Edmund lo tomó por el mentón, ésta se borró casi al instante. Su visión se ennegreció y su expresión se tornó mucho más seria.

¿De verdad? —murmuró sin resistirse al movimiento que el Sir había forzado en su cabeza—¿Cómo? —agregó, clavando las pupilas en las de Edmund mientras su boca se abría ante el contacto sobre sus labios y la punta de su lengua se deslizaba entre los mismos y sobre el pulgar del otro hombre sin mostrar vergüenza alguna.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Vie 8 Abr - 16:31

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
Le gustaba poder ser de ayuda a Hereford. Se imaginaba que llegar al punto de casi ser obispo no le había resultado un camino de rosas. La vida de Edmund había sido relativamente fácil, sin contar las batallas en las que se había jugado la vida, había tenido el camino medianamente abierto al ser el primogénito y tan solo le habían bastado un par de golpes con su espada para gozar ahora del puesto que ostentaba. Elan, por supuesto, había tenido que pelearlo más, de forma figurada claro. Mucho dudaba que su amigo blandiese una espada con tanta facilidad con la que él lo hacía.

— Estoy seguro que estará expectante por recibirnos. — Respondió con diversión. Nadie en su sano juicio estaría orgulloso de cargar con almas tan oscuras como las que los hombres allí presentes tenían ¿Estaban acaso ambos poco cuerdos? Tal vez la respuesta era afirmativa. O tal vez tenían tal ego que poco les importaban los medios que usasen para llegar al fin que querían.

Todas ellas. Una promesa a la que Edmund solo se limitó a sonreír con cierto orgullo. — ¿Suele ser tan servicial con todos los caballeros a los que deja entrar en su sacristía o debo sentirme afortunado, padre? — Posesivo eran uno de los calificativos que mejor definían a Gurney, dejando de lado los de narcisista y cruel por supuesto. Y por mucho que él no fuese a ser una persona fiel en su vida, exigía que aquellos a su alrededor lo fuesen. O que al menos fuesen lo suficiente inteligentes como para evitar que él se enterasen. O que Dios los pillase confesados.

— No te extrañaría, tendría bastante entretenimiento allá abajo. — Añadió antes de que todo tiempo se detuviese.

Las pupilas de los ojos azulados del caballero, se dilataron debido al deseo. Su mirada, que hasta entonces nunca había abandonado los ojos del otro hombre, se desviaron hacia sus labios, sus fosas nasales abriéndose y su mandíbula tensándose al ver su lengua sedosa deslizarse por su calloso pulgar. Le costó unos segundos hablar, habiendo estado más pendiente a las reacciones de su propio cuerpo que a la conversación que estaban manteniendo. — No hay nada como pervertirla, Elan. — Respondió con voz sedosa, sin apartar su dedo de sus labios, empujando su lengua para poder deslizarlo lentamente dentro de su boca. — Ver a alguien puro dejarse atrapar por la oscuridad es todo un deleite para nuestros ojos. — Sonrió de lado, acercándose más a él, ambos cuerpo casi tocándose al completo.

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Vie 22 Abr - 0:25

Chapter 1: Little Monster
Iglesia - Con Edmund
¿Por qué? —devolvió la pregunta con otra, sonriendo inocente—¿Te molestaría que así fuera? —agregó con cinismo. Elan no era un hombre celoso, pero le gustaba que sus amantes fueran posesivos, le divertía sobre manera, aunque algo debía admitir y eso era que a ninguno le había permitido avanzar más allá de unos cuantos coqueteos superficiales.

Si lo que deseas es exclusividad, solo tienes que pedirlo —agregó con una pequeña sonrisa en sus labios, tampoco iba a confesar tan fácilmente que en realidad jamás se había envuelto con alguien de forma intima. Supuso que era obvio lo peligroso que eso podía ser, lo terrible que podía resultar para su carrera eclesiástica.

No, Elan era mucho más inteligente que eso y a pesar de todo, sus ojos no se despegaron de los azules; hambrientos, se percataron al instante de como ahora se posaban sobre sus labios que se abrieron con ligereza permitiendo el ingreso del dedo ajeno dentro de su boca.

Un ligero gemido escapó de su garganta antes de que Hereford comenzara a succionar con ligereza, sus labios se apartaron una vez más y su lengua giró dentro de la misma, acariciando el pulgar intruso.

No respondió a las palabras del caballero por obvias razones, pero la intensidad en sus ojos delataba su deseo. Alzó una mano y tomó la muñeca ajena, apretando la mano apenas un poco, provocando durante la extracción de la extremidad un ruido húmedo y casi obsceno.

Edmund —murmuro, la voz seca y más grave de lo normal.

Si se trataba de Gurney , no le importaba demasiado arriesgarse. No iba a desperdiciar aquella oportunidad.




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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Dom 15 Mayo - 18:16

Chapter 1: Little Monster
Iglesia- Con Elan
El oscuro ceño del caballero se frunció en un gesto de evidente molestia. Edmund nunca se había replanteado su relación con Elan. Nunca habían pasado a mayores pero tampoco se habían quedado como simples amigos. Pero el mero hecho de imaginarlo con otro hombre le hizo hervir la sangre de una manera que solo había sentido momentos antes de hundir su espada en el pecho de un enemigo. — ¿Debería molestarme? — Ni siquiera sabía si su viejo amigo tenía relaciones con otros caballeros o miembros del clero. Desconocía la vida de Elan desde que se habían separado para madurar en diferentes direcciones.

— Sería un poco injusto ¿no crees? —
Gurney estaba prometido y, a pesar de que su futura esposa le causaba más dolores de cabeza que otra cosa, se esperaba de él participación en ciertas actividades. La chica era atractiva y guapa al menos, solo esperaba que no le cogiese demasiado gusto a compartir cama con él y todos tan contentos.

Sus ojos azules se volvieron casi negros, pupilas dilatadas con el deseo. No emitió ningún sonido, al contrario que el otro hombre, que le regaló un gemido que lo excitó tanto o más que cualquier caricia. Se perdió en las sensaciones, nunca perdiendo el contacto de la mirada ajena, hasta que el cura decidió parar. El sonido de su nombre tuvo el mismo efecto que oírlo gemir y de no haber sido por el golpe contra la puerta de la sacristía y la voz de su prometida preguntando por él, estuvo seguro que ambos habrían sucumbido al deseo acumulado año tras año.

— Me temo que tendremos que continuar nuestra charla en otro momento, padre. —
Su rostro no mostraba ningún signo de deseo en aquel momento, solo sus ojos lo engañaban, aún mirándolo con aquella intensidad que amenazaba con devorarlo. Se giró y camino con paso altivo hacia la puerta, la cual abrió encontrándose cara a cara con su futura esposa. — Disculpa mi tardanza, querida. Tu futuro marido tiene una larga de pecados que confesar tras la guerra, me temo que de no haber sido por tu llamada, nuestro querido sacerdote se habría aburrido de escucharme. — Incluso su tono al hablar con ella era diferente, falso, como si fuese otra persona completamente. Ella mencionó algo a cerca de quedarse en paz con su alma o cualquier otra tontería que no le interesaba. — Ha sido un placer por mi parte, padre. — Dijo desviando la mirada hacia el otro hombre antes de alejarse finalmente con su bonita prometida colgada del brazo.

   


   
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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por BlackFig el Sáb 21 Mayo - 21:50

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Decir que no le había molestado la interrupción de la prometida de Edmund la última vez que tuvo la oportunidad de verlo, sería una mentira; pero mentir se le daba tan bien, que incluso era capaz de creerse la falsedad en sus propias palabras y su cabeza había dictado aquel día, que la situación en realidad no le resultaba particularmente fastidiosa.

Un patético consuelo—aunque él no lo viera de esa manera—era pensar que pronto podría verle la cara a su amigo una vez más, pero los días habían pasado hasta convertirse en semanas y la primera noticia que recibió del susodicho fue hasta después de un mes de aquel primer encuentro. Una carta, no, una invitación para su boda. Había pensado en rechazar la oferta, pero la curiosidad había podido más que su propia dignidad—la cual no es que fuera muy robusta desde un inicio—y al final, había terminado por aceptar incluso oficiar la ceremonia.

Así era como había acabado en medio de un tumulto de caballeros y damas elegantes, algunos comiendo, otros dando un espectáculo francamente grotesco de sus dotes danzantes. ¿Edmund? No tenía idea, lo había divisado disfrutando del festín ofrecido luego de que le invitara  a quedarse a la fiesta y sin embargo, después de aquello, había desaparecido como la última vez. Quizá era que el sacerdote estaba más bien intentando evitarlo a toda costa.

Elan suprimió un bostezo que hubiese resultado particularmente llamativo y en su lugar, sonrió de forma amable, casi inocente, procurando hablar por al menos un par de minutos con todo aquel fiel feligrés que se acercaba a pedir su consejo o simplemente a saludarle. Varias felicitaciones acompañaron aquellas conversaciones ese día, sobre todo porque el Obispo había finalmente fallecido hacía dos semanas y los votos para elegir al siguiente estaban ya sobre la mesa. Se rumoraba que faltaba solamente uno y que lo más probable es que la decisión se tomara justo aquel día.

A Hereford le fastidiaba que la situación no hubiese quedado zanjada dese el inicio, pero el voto faltante pertenecía al prior de una aislada iglesia en medio de la nada. Malditos monjes, viviendo aún en la época de las cavernas, en lugares tan apartados a los que una simple misiva no podía llegar en menos de un par de semanas.

Muy amable de su parte milady, Dios decidirá—respondió a la última muchacha que se cruzó en su camino y que incluso se había atrevido a tomar su mano para besarla. Elan hizo la señal de la cruz sobre su cabeza y ocultó una media sonrisa en el borde de la copa que le había entregado llena de vino especiado. Recordaría aquel rosto, de eso estaba seguro.
con EDMUND en TIERRAS DE GURNEY.


Última edición por BlackFig el Mar 24 Mayo - 1:58, editado 1 vez


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Re: —Man is the cruelest animal

Mensaje por MeryWeee el Lun 23 Mayo - 18:14

SOMEBODY'S SINS

No estaba muy seguro de dónde se había ido el tiempo, pero se había marchado con tanta rapidez que cuando se vino a dar cuenta se había encontrado a si mismo frente al altar esperando a su prometida pero con la mirada fija en Elan. No lo había visto desde hacía varias semanas, justo cuando ambos habían estado a punto de cometer una locura en su sacristía, era toda una ironía que fuese Hereford quien oficiase la ceremonia. Quizás por eso lo había elegido, también por mostrar su apoyo al futuro obispo, para dejar claro dónde quedaba su voto -aunque él no votaba- por si aún había alguien con dudas.

La ceremonia pasó sin pena ni gloria, Edmund se mostró sonriente y con aquella falsa actitud de hombre enamorado que realmente no tenía y que solo sirvió para engañar a sus invitados, a su ahora esposa e incluso a su propia madre. En cierta manera, se sentía contento y no tuvo que esforzarse demasiado en mantener una sonrisa satisfecha durante el banquete. Aquel matrimonio le había asegurado sus propias tierras y las de Nora cuando su viejo padre falleciese -o Gurney se encargase de matarlo-, una dote bastante llamativa y la posibilidad de un heredero. No había nada de lo que sentirse triste, no con una estabilidad como la que él se había garantizado. Cada uno estaba contento a su manera.

Tras terminar de bailar con su mujer, el caballero decidió descansar un poco y se acercó a tomar algo de vino. Como otras veces, su mirada se desvió hacia el sacerdote que lo había ignorado durante toda la velada, muy a pesar de que Gurney se había encargado de mirarlo con bastante frecuencia. Decidido a dar el primer paso, tomó su copa de vino y caminó con paso decidido hacia el clérigo, esperando que terminase de hablar con aquella joven antes de hacerlo él mismo.

— Espero que no esté buscando nuevas presas entre mis invitados, padre. —
Conocía aquella sonrisa torcida en el rostro de su amigo. Aquella que auguraba travesuras cuando no eran más que críos y que ahora auguraba probablemente algo más depravado y oscuro. Algo que el mismo Gurney se había visto tentado a probar.
con ELAN en TIERRAS DE GURNEY.
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Re: —Man is the cruelest animal

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