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XII. Chritsmas is coming.
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XII. Chritsmas is coming.
"Christmas is coming..." |
Tiene que llevar la venda el mayor tiempo posible, así podrá hacer más efecto la crema. Esa fue las indicaciones del doctor que vino de San Mungo a la enfermería de Hogwarts, Lily había intentando ocultarlo a su familia pero su padre se dio cuenta el primer día y todo por el error de quitarse el jersey del colegio en la cocina, tuvo que contarle lo sucedido lo más suave que pudo, saltándose la parte en que la torturaron y sellaron sus labios, claro esta su padre se echó a llorar y ella con él. Le repitió mil veces que estaba bien, que James le llevó a la enfermería y que los médicos mágicos le habían obligado a ponerse la venda y darse una pomada hasta que la inscripción que tenía grabada desapareciera. No le dijo que ella también sabía que esas cosas no se iban con una simple crema de hospital así que eso se lo oculto. Pasaron los días y los días de vacaciones se resumieron en hincharse a comida de su madre y cartearse con James, le echaba de menos pero quería esperar hasta el día de Nochebuena, ya había hablado de eso con sus padres y hasta ellos mismos ofrecieron el sofá del salón para que durmiera en el.
Y al fin llego el la noche del veinticuatro, Lily había ido de compras con su madre para comprar los regalos. No pudo evitar comprarse un jersey azul con motivos navideños pero con ciervos. Dos ciervos para ser más exacto y lo compró al instante, seguro que a James le encantaría y más si no estaba enterado de nada, por eso ese día se ducho y después de estar casi unos veinte minutos mirándose la herida, pero negó con su cabeza y vendo la piel con rapidez, hoy como el día de su cumpleaños estaría feliz, reiría, comería y si podía ser dormiría con James y que ganas tenía, dormir tranquilos y despertarse con el olor del chocolate caliente desde la cocina. Bajo las escaleras e hizo una mueca de asco al ver a Petunia de forma... cariñosa con Vernon, eso podrían habérselo ahorrado, se refugio en la cocina con sus padres y un vaso de ponche, ayudo a su madre con el asado hasta que llamaron al timbre — ¡Ya voy! — Gritó corriendo por el pasillo hasta llegar al salón — Ya esta aquí el novio de mi hermana... el rarito — Rodó los ojos ante el comentario de su hermana — Seguro que os lleváis de maravilla, Vernon — Fulminó a la pareja antes de abrir la puerta y sonrió al ver a James ¿Se había peinado? O eso parecía, adoraba su cazadora de cuero y Merlín... que bien olía.
—... Hola Potter — Sonrió amplia dejando encajada la puerta, quería unos minutos a solas con él antes de entrar en casa, rió con suavidad, hasta se había puesto corbata — ¿Has visto lo guapo que estás? — Preguntó acercándose a él para jugar con su corbata y luego besar sus labios, vale habían estado separado unos días pero le había echado de menos. Aunque por fin el resto de las vacaciones que quedaban las pasaría con él y le venía de perlas porque sus padre se iban de crucero y Petunia a casa de los Dursley, estaba deseando que llegaran esos días.
Y al fin llego el la noche del veinticuatro, Lily había ido de compras con su madre para comprar los regalos. No pudo evitar comprarse un jersey azul con motivos navideños pero con ciervos. Dos ciervos para ser más exacto y lo compró al instante, seguro que a James le encantaría y más si no estaba enterado de nada, por eso ese día se ducho y después de estar casi unos veinte minutos mirándose la herida, pero negó con su cabeza y vendo la piel con rapidez, hoy como el día de su cumpleaños estaría feliz, reiría, comería y si podía ser dormiría con James y que ganas tenía, dormir tranquilos y despertarse con el olor del chocolate caliente desde la cocina. Bajo las escaleras e hizo una mueca de asco al ver a Petunia de forma... cariñosa con Vernon, eso podrían habérselo ahorrado, se refugio en la cocina con sus padres y un vaso de ponche, ayudo a su madre con el asado hasta que llamaron al timbre — ¡Ya voy! — Gritó corriendo por el pasillo hasta llegar al salón — Ya esta aquí el novio de mi hermana... el rarito — Rodó los ojos ante el comentario de su hermana — Seguro que os lleváis de maravilla, Vernon — Fulminó a la pareja antes de abrir la puerta y sonrió al ver a James ¿Se había peinado? O eso parecía, adoraba su cazadora de cuero y Merlín... que bien olía.
—... Hola Potter — Sonrió amplia dejando encajada la puerta, quería unos minutos a solas con él antes de entrar en casa, rió con suavidad, hasta se había puesto corbata — ¿Has visto lo guapo que estás? — Preguntó acercándose a él para jugar con su corbata y luego besar sus labios, vale habían estado separado unos días pero le había echado de menos. Aunque por fin el resto de las vacaciones que quedaban las pasaría con él y le venía de perlas porque sus padre se iban de crucero y Petunia a casa de los Dursley, estaba deseando que llegaran esos días.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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James se había pasado el día intentando domarse el estúpido pelo, se había duchado tres veces para quitarse todo el producto que se había echado en la cabeza y ni con ayuda de su madre había conseguido domar los rizos. Había conseguido un estúpido tupé más organizado que de costumbre pero nada más, algo que no siempre llevaba puesto que de normal se le quedaba mucho más ahuecado y deshecho. No le quedaba mal, quizá era ese aspecto dejado que le daba otro toque. La corbata había sido idea de Sirius, bajo las palabras "tienes que hacerles pensar que eres un buen tío mientras metes la mano por debajo de la falda de su hija" y vaya que lo haría, en cuanto pudiera, porque llevaba tanto tiempo sin rozar su piel que veinticuatro horas más y acabaría machacándosela como un mandril. O puede que menos, pero la echaba de menos, de todas las formas habidas y por haber, porque era Lily y porque era su puta droga.
Prendió un cigarrillo al salir de la casa, Sirius desde la ventana de su habitación le despedía con besos al aire y él no pudo evitar rodar los ojos y pensar en la Nochevieja que tendrían pasados los días, todos juntos. Entró en el coche volador y bajó la ventanilla, ya era mayor de edad para poder conducirlo y era jodidamente genial, no tenía que robar las llaves y tampoco ocultarles a sus padres que lo cogía.
Estaba nervioso, no sabía si por la cena familiar con los padres de Lily o de volver a verla, el cigarro ya hacía rato que se había consumido y su peinado se iba moldeando con el aire que entraba por la ventanilla, la chupa de cuero puesta evitaba que el frío le impregnara los huesos y los Beatles a todo volumen le infundían la motivación que necesitaba para poder enfrentarse a lo que estaba a punto de enfrentarse, iba confiado pues el primer contacto con los padres de Lily había sido bueno pero a sabiendas de que estaban tanto la hermana como el cuñado de su novia... prefería no cantar victoria antes de tiempo.
Volvió a hacer el mismo recorrido, bajó el coche en unas calles más abajo, continuó conduciendo hasta la puerta de la casa de los Evans y aparcó en batería. El coche de Vernon estaba ahí, aparcado justo delante del suyo, se contuvo de rallarlo y sacó dos bolsas grandes del maletero que había metido su madre, con regalos obviamente. Se acercó a la puerta y tocó sin poder evitar respirar profundamente.
— Todos los días Evans, el espejo me recuerda lo bueno que estoy — bromeó para después corresponder el beso — te he echado de menos, pelirroja... — se volvió a agachar para darle otro beso un poco más largo y cuando escuchó que lo llamaban desde el interior se apartó — ¡Lily no me deja pasar! ¡me está bloqueando la puerta! — sonrió y guiñó un ojo a su chica para pasar a saludar a los demás, no pudo evitar sonreír de una forma maliciosa cuando sus ojos se posaron sobre su cuñado.
Prendió un cigarrillo al salir de la casa, Sirius desde la ventana de su habitación le despedía con besos al aire y él no pudo evitar rodar los ojos y pensar en la Nochevieja que tendrían pasados los días, todos juntos. Entró en el coche volador y bajó la ventanilla, ya era mayor de edad para poder conducirlo y era jodidamente genial, no tenía que robar las llaves y tampoco ocultarles a sus padres que lo cogía.
Estaba nervioso, no sabía si por la cena familiar con los padres de Lily o de volver a verla, el cigarro ya hacía rato que se había consumido y su peinado se iba moldeando con el aire que entraba por la ventanilla, la chupa de cuero puesta evitaba que el frío le impregnara los huesos y los Beatles a todo volumen le infundían la motivación que necesitaba para poder enfrentarse a lo que estaba a punto de enfrentarse, iba confiado pues el primer contacto con los padres de Lily había sido bueno pero a sabiendas de que estaban tanto la hermana como el cuñado de su novia... prefería no cantar victoria antes de tiempo.
Volvió a hacer el mismo recorrido, bajó el coche en unas calles más abajo, continuó conduciendo hasta la puerta de la casa de los Evans y aparcó en batería. El coche de Vernon estaba ahí, aparcado justo delante del suyo, se contuvo de rallarlo y sacó dos bolsas grandes del maletero que había metido su madre, con regalos obviamente. Se acercó a la puerta y tocó sin poder evitar respirar profundamente.
— Todos los días Evans, el espejo me recuerda lo bueno que estoy — bromeó para después corresponder el beso — te he echado de menos, pelirroja... — se volvió a agachar para darle otro beso un poco más largo y cuando escuchó que lo llamaban desde el interior se apartó — ¡Lily no me deja pasar! ¡me está bloqueando la puerta! — sonrió y guiñó un ojo a su chica para pasar a saludar a los demás, no pudo evitar sonreír de una forma maliciosa cuando sus ojos se posaron sobre su cuñado.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Rió divertida, no podía negar que el narcisismo que algunas veces se gastaba le encantaba, siempre envidió la seguridad en si mismo que el chico tenía y que ha ella le faltaba. Rodeó su cuello con ambos brazos para recibir su beso, que bien sentaba estar así después de estar tanto tiempo separados, porque a pesar de que la pudieran tachar de exagerada a Lily le había parecido una eternidad — Yo también... demasiado, las cartas y las llamadas no han suficiente — Reconoció abrazándolo por una milésima de segundo y separándose de él cuando escucho a su padre que entrasen — ¡Es mentira! — Se defendió dándole un manotazo en el hombro y dejándolo pasar al interior del salón cerrando la puerta tras ella. Dejo de sonreír cuando vio como Petunia y Vernon les miraba con desprecio, esperaba por el bien de su hermana que no le hubiera contado nada sobre la magia a su novio porque eso no se lo perdonaría jamás — Ven a saludar a mis padres están en la cocina terminado de hacer la cena. Seguro que te gustará la tarta de manzana y oh, el puré de castañas, aunque ya sabes como cocina mi madre — Tiró de una de sus manos cuando vio ese brillo en sus ojos hacia Vernon, lo reconocía porque era así cuando se ponía al empezar una pelea. Y ahora era que por su propio bien se comportara, sus padres le adoraban y quería que siguiera siendo así.
Pero no llego a la cocina cuando su padre secándose las manos en un paño de cocina los aplaco en el pasillo. Lily sonrió cuando abrazo con todas sus fuerzas a James, su padre había servido en el ejército muggle algunos años y aún mantenía esa fuerza que fuer formada allí, cuando le abrazaba siempre bromeaba con que algún día le rompería alguna costilla — ¡James, que alegría verte! Lily a trucado la radia y ahora puedo escuchar los partidos de quidditch y mañana hay uno especial ¿no? Podemos escucharlo mientras desayunamos — Apoyó su espalda en la pared del pasillo, le gustaba verle hablar con su padre, tan formal que hasta ni parecía el propio James, hasta cuando se lo contó a Sirius cuando le estaba esperando para irse un sábado a Hosgmade, su mejor amigo se rió a carcajadas porque no podía creérselo.
Su madre les llamo y espero a que su padre fuera primero para abrazarle por la espalda — Quiero darte mi regalo ya. Aunque no sé si te va a gustar pero lo he estado pensando y... qué demonios claro que te gustará — Rió divertida, no tenía un regalo solo para él. Uno el que pensaba que era más importante, para ella incluída quería dárselo a solas, hablar con él sobre el tema sin bromas de por medio, estaba nerviosa por esa decisión que no conocía nada y tenía sus dudas si James aceptaría a la primera. Le besó su nuca justo cuando llegó a la cocina en donde se subió a la encimera más limpia que encontró, ya que su madre esparcía por toda la habitación todo lo que iba usando, luego Lily hacía trampas y con un simple hechizo lo recogía todo.
Pero no llego a la cocina cuando su padre secándose las manos en un paño de cocina los aplaco en el pasillo. Lily sonrió cuando abrazo con todas sus fuerzas a James, su padre había servido en el ejército muggle algunos años y aún mantenía esa fuerza que fuer formada allí, cuando le abrazaba siempre bromeaba con que algún día le rompería alguna costilla — ¡James, que alegría verte! Lily a trucado la radia y ahora puedo escuchar los partidos de quidditch y mañana hay uno especial ¿no? Podemos escucharlo mientras desayunamos — Apoyó su espalda en la pared del pasillo, le gustaba verle hablar con su padre, tan formal que hasta ni parecía el propio James, hasta cuando se lo contó a Sirius cuando le estaba esperando para irse un sábado a Hosgmade, su mejor amigo se rió a carcajadas porque no podía creérselo.
Su madre les llamo y espero a que su padre fuera primero para abrazarle por la espalda — Quiero darte mi regalo ya. Aunque no sé si te va a gustar pero lo he estado pensando y... qué demonios claro que te gustará — Rió divertida, no tenía un regalo solo para él. Uno el que pensaba que era más importante, para ella incluída quería dárselo a solas, hablar con él sobre el tema sin bromas de por medio, estaba nerviosa por esa decisión que no conocía nada y tenía sus dudas si James aceptaría a la primera. Le besó su nuca justo cuando llegó a la cocina en donde se subió a la encimera más limpia que encontró, ya que su madre esparcía por toda la habitación todo lo que iba usando, luego Lily hacía trampas y con un simple hechizo lo recogía todo.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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No tuvo demasiado tiempo para empezar una buena conversación con el muggle presente, lo único que hizo porque le metían prisa fue dejar las bolsas en una esquina y dejarse guiar por Lily hasta la cocina, o al menos esa era la intención pues el padre de ella ya estaba esperándolo a la mitad del pasillo para placarle con aquella fuerza descomunal que siempre había profesado — ¡Por las barbas de Merlín señor Evans, algún día me va a hacer papilla! — bromeó devolviendo el abrazo igual de fuerte, haberse criado con Sirius y con las peleas que le montaba había servido de algo — sería un buen bateador, ¿sabe que la corpulencia es importante en el quidditch? un buen empujón puede hacer que se desequilibre el cazador en la escoba y ¡adiós! — se separó de él para comenzar a seguirle cuando sintió los brazos de Lily por la espalda, sonrió acariciando una de sus manos — yo también tengo algo para ti — azotó levemente el trasero de la chica cuando pasó por su lado para sentarse en la encimera, un gesto travieso que esperaba nadie hubiera podido ver.
— ¡El partido! pues claro que podemos escucharlo, será largo, pueden durar días — se acercó hasta la señora Evans para dejar un beso en su mejilla y observar toda la cocina echa un desastre, su madre era completamente diferente y muchas veces le ayudaba el elfo doméstico a hacer las tareas — huele que alimenta, espero que sobre comida para poder llevarle a Sirius un poco, el muy pesado quería venir pero era mejor que no viniera, tendría que pelearme con él a muerte por las sobras — carcajeó un poco esperando que Lily al menos pillara la broma y después se apoyó en un mueble — ¿hace falta ayuda? cualquier cosa que haga falta no duden en pedírmelo — llevó una de sus manos al tupé para rascar un poco el cuero cabelludo y después señaló al padre de Lily — ¿entonces ha escuchado el partido de ayer? ¡dígame que sí! ¡por Dumbledore! ¡esos trucos, esas bateadas! — se separó un tanto del armario de la pared para después imitar a un bateador bateando una bludger — hubiera dado lo que fuera por poder haberlo visto, hay un bar muy bueno con unas bolas de cristal perfectas para seguir de cerca la liga — comentó.
— ¡El partido! pues claro que podemos escucharlo, será largo, pueden durar días — se acercó hasta la señora Evans para dejar un beso en su mejilla y observar toda la cocina echa un desastre, su madre era completamente diferente y muchas veces le ayudaba el elfo doméstico a hacer las tareas — huele que alimenta, espero que sobre comida para poder llevarle a Sirius un poco, el muy pesado quería venir pero era mejor que no viniera, tendría que pelearme con él a muerte por las sobras — carcajeó un poco esperando que Lily al menos pillara la broma y después se apoyó en un mueble — ¿hace falta ayuda? cualquier cosa que haga falta no duden en pedírmelo — llevó una de sus manos al tupé para rascar un poco el cuero cabelludo y después señaló al padre de Lily — ¿entonces ha escuchado el partido de ayer? ¡dígame que sí! ¡por Dumbledore! ¡esos trucos, esas bateadas! — se separó un tanto del armario de la pared para después imitar a un bateador bateando una bludger — hubiera dado lo que fuera por poder haberlo visto, hay un bar muy bueno con unas bolas de cristal perfectas para seguir de cerca la liga — comentó.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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LIly dio gracias de que nadie hubiera visto ese gesto de James, intentaba ser discreta cuando sus padres estaban cerca. Aunque se moría de ganas que fuera ya la hora de dormir y que James subiera para estar con ella para darle su regalo, tenía un conjunto de un gorro y una bufanda de su equipo favorito, el gorro en si cuando marcaba el equipo, echaba fuegos artificiales, eso seguro que también le gustaba. La gran duda era esa llave que tenía guardada en una cajita dorada dentro del cajón de su escritorio, se mordió su labio inferior, cada vez que pensaba en eso su corazón latía con rapidez. Mordió una zanahoria que le paso su madre mientras veía a su padre hablar con James de quidditch, era como si un muggle hablase con el de fútbol, pero esto era más divertido — Lleva todo el día con la radio puesta salvo cuando ha llegado Vernon — Hizo una mueca para luego quejarse de la cachetada que le dio su madre en el muslo, rodó los ojos en blanco. Menos mal que Vernon tenía que irse con Petunia sin desayunar y podrían pasar el día de Navidad tranquilos en el salón escuchando el partido.
Soltó una carcajada al escuchar lo de Sirius, era un caso, seguro que se convertía en perro hasta para conseguir comida — Puedes llamarle y que venga a desayunar con nosotros ¿verdad mamá? — Preguntó mientras veía a James hacer malabares como si estuviera jugando al quidditch en la cocina, su padre seguro que disfrutaba viendo un directo pero le daba miedo, vale que había más seguridad en el ámbito mágico más allá de lo costumbre — Ya esta puesta la mesa, te estábamos esperando — Se sacudió las manos y bajo de la encimera, tenía que buscar un hechizo para trucar la televisión de su padre, el de la radio sin duda había sido más fácil y creía que no sería tan difícil — Son como televisiones, papá — Le explicó cuando le miro con cara confusa por las bolas de cristal, y es que en el fondo tampoco eran tan diferentes — Tenemos que hablar de eso... ¿te apetece dos cervezas? Y no protestes, Daisy, que ya son mayores de edad ¿verdad? — Lily rió con suavidad al ver la cara de su madre negando con la cabeza su padre siempre decía eso cuando empezaban a pelearse por algo que Lily había hecho.
Sacó un pan de nueces del horno inundando la casa con ese olor dulzón tan característico que dejaba y Lily ya se moría de ganas por sentarse a la mesa e inflarse a comida. Estaba dejando el pan una bandeja para cortarlo cuando llamaron a la puerta, frunció el ceño en dirección a su madre y se encogió de hombros, estaban todos y no esperaban a nadie más — ¿Puedes abrir James? Seguro que es algún vecino necesitando algo — Todos se conocían y solo tenían que llamar a la puerta si necesitaban algo, seguro que en esa noche a alguien le faltaba algo, desde un huevo a una especie para darle sabor a la carne.
Soltó una carcajada al escuchar lo de Sirius, era un caso, seguro que se convertía en perro hasta para conseguir comida — Puedes llamarle y que venga a desayunar con nosotros ¿verdad mamá? — Preguntó mientras veía a James hacer malabares como si estuviera jugando al quidditch en la cocina, su padre seguro que disfrutaba viendo un directo pero le daba miedo, vale que había más seguridad en el ámbito mágico más allá de lo costumbre — Ya esta puesta la mesa, te estábamos esperando — Se sacudió las manos y bajo de la encimera, tenía que buscar un hechizo para trucar la televisión de su padre, el de la radio sin duda había sido más fácil y creía que no sería tan difícil — Son como televisiones, papá — Le explicó cuando le miro con cara confusa por las bolas de cristal, y es que en el fondo tampoco eran tan diferentes — Tenemos que hablar de eso... ¿te apetece dos cervezas? Y no protestes, Daisy, que ya son mayores de edad ¿verdad? — Lily rió con suavidad al ver la cara de su madre negando con la cabeza su padre siempre decía eso cuando empezaban a pelearse por algo que Lily había hecho.
Sacó un pan de nueces del horno inundando la casa con ese olor dulzón tan característico que dejaba y Lily ya se moría de ganas por sentarse a la mesa e inflarse a comida. Estaba dejando el pan una bandeja para cortarlo cuando llamaron a la puerta, frunció el ceño en dirección a su madre y se encogió de hombros, estaban todos y no esperaban a nadie más — ¿Puedes abrir James? Seguro que es algún vecino necesitando algo — Todos se conocían y solo tenían que llamar a la puerta si necesitaban algo, seguro que en esa noche a alguien le faltaba algo, desde un huevo a una especie para darle sabor a la carne.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Sonrió — hay unos comentaristas muy buenos, está mi cazador favorito desde que tengo uso de razón y no se le da nada mal... he pensado que a mi también se me daría bien pero creo que no soy tan rápido con las palabras como con la escoba — se encogió de hombros, seguía pensando lo de jugar al quidditch antes de meterse a auror pero la solicitud ya estaba firmaba y esperando a ser enviada, tenía tiempo hasta abril, si para entonces no le habían contactado de algún equipo tendría que meterse ahí.
— Puede aparecerse, no le costaría nada... un segundo — metió la mano al bolsillo para sacar el espejo, lo enseñó a Lily desde la posición en la que estaba — le llamamos luego, siempre lo lleva encima — sonrió para después volver a meter el espejo en el lugar de donde procedía. La vida en familia de los Evans le encantaba, eran todos muy amables con él y se comportaban como si fuera un miembro más. Todavía no había hablado con Vernon pero no le interesaba hacerlo, todavía quedaban muchos temas de conversación de los que hablar en la mesa, fútbol o cualquier otra tema muggle que pudieran tocar sin darse cuenta de que James era un completo negado en ese aspecto.
Rió un poco ante el ofrecimiento de la cerveza antes de que sonara la puerta, miró hacia el final del pasillo y tuvo una mala premonición, no lo exteriorizó puesto que no quería inquietar a nadie, mucho menos a Lily. Por ello, cuando ella le pidió que fuera a abrir se sintió mucho más aliviado. — Y cuando vuelva no se olvide de mi cerveza — bromeó mientras echaba a andar por el pasillo, tomó la varita de detrás de su pantalón y abrió, la sorpresa fue a quien vio ahí, no pudo evitar salir cerrando y agarrarle de la pechera contra una de las columnas del porche — ¿qué haces aquí? ¿has venido a ver si puedes hacerle un dibujo a juego en el otro brazo? — preguntó hincando la varita en la nuez del chico.
— Puede aparecerse, no le costaría nada... un segundo — metió la mano al bolsillo para sacar el espejo, lo enseñó a Lily desde la posición en la que estaba — le llamamos luego, siempre lo lleva encima — sonrió para después volver a meter el espejo en el lugar de donde procedía. La vida en familia de los Evans le encantaba, eran todos muy amables con él y se comportaban como si fuera un miembro más. Todavía no había hablado con Vernon pero no le interesaba hacerlo, todavía quedaban muchos temas de conversación de los que hablar en la mesa, fútbol o cualquier otra tema muggle que pudieran tocar sin darse cuenta de que James era un completo negado en ese aspecto.
Rió un poco ante el ofrecimiento de la cerveza antes de que sonara la puerta, miró hacia el final del pasillo y tuvo una mala premonición, no lo exteriorizó puesto que no quería inquietar a nadie, mucho menos a Lily. Por ello, cuando ella le pidió que fuera a abrir se sintió mucho más aliviado. — Y cuando vuelva no se olvide de mi cerveza — bromeó mientras echaba a andar por el pasillo, tomó la varita de detrás de su pantalón y abrió, la sorpresa fue a quien vio ahí, no pudo evitar salir cerrando y agarrarle de la pechera contra una de las columnas del porche — ¿qué haces aquí? ¿has venido a ver si puedes hacerle un dibujo a juego en el otro brazo? — preguntó hincando la varita en la nuez del chico.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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— Telo tengo dicho, deberías leer más ¿Terminates Grandes Esperanzas? — Preguntó mientras iba cortando el pan en pequeños cuadrados, esperaba que sobrase para desayunar, eso con crema de cacao estaba delicioso — Me gusta más esa opción que auror — Desde luego ser comentarista era más seguro que Auror, también trabajaría menos y podía estar más en casa más seguido, sin sobresaltos — Espera a que se le pase la resaca de hoy y le llamas — Esbozo una pequeña sonrisa, pensando en cómo habían cambiado las cosas de odiar a Sirius a querer a desayunar con él el día de Navidad — Ya no le falta nada a la carne ¿Verdad mamá? — Olía de vicio, ya casi era la hora de cenar, otra cosa no, pero la tradición de cenar en Nochebuena a las nueve de la noche se mantenía en el hogar de los Evans a raja tabla, pues luego les gustaba sentarse en el salón par disfrutar de té o chocolate caliente mientras esperaban que fuera media noche para abrir al menos un regalo, que era lo que su madre les dejaba.
— Lily, cada vez me gusta más James, no sé porque antes no le soportabas... — Rió divertida ante el comentario de su padre y le robo un trago a la cerveza de James, era algo más fuerte que la cerveza de mantequilla y no tenía el sabor dulzón que le gustaba pero un día era un día. Su padre salió de la cocina y Lily creyó que iría al salón con James, tampoco importaba si querían sentarse en la mesa, total ya estaba todo casi listo — Eh ¿es normal que James se haya ido? — Ante la pregunta de su padre salió al pasillo mordiendo un trozo de pan, eso no pintaba bien, Remus estaba con su madre esa noche y dudaba mucho que la visitase hoy a pesar de que sabía que James estaría con ellos — Voy a ver...
Se sacudió las manos, cuando fue a abrir la puerta, reconoció una segunda voz y su piel palideció... esa noche no por favor. Solo quiero verla a ella, Potter. Respiró hondo y la escena que vio era más que dantesca: James apuntando a Snape con la varita en plena calle ¿estaba loco? ¡Podían descubrirlo! — ¡JAMES! ¡Baja la varita por favor! Y que conste que no lo hago por ti ¿Qué haces aquí Severus? — Había cogido el brazo de James y le obligó a bajarlo, no quería que se presentasen allí los del ministerio. Solo quiero hablar contigo, Lily. Potter se puede quedar mi varita si quiere Frunció el ceño ¿para que demonios quería hablar con ella? ¿no tenía suficiente con llamarla sangre sucia? Pero no supo por qué suspiró — Mi padre te ha abierto la cerveza ¿por qué no vas con él? Tienes el collar ¿no? — Acarició su mejilla, quería que la entendiera, además estaba a cinco pasos de ella y si estuviera en peligro (cosa que dudaba) él llegaría rápido. Cuando James acepto a regañadientes, Lily se cruzó de brazos — Tienes cinco minutos, Severus — Le indicó sin miramientos, no iba a dejar que le comiera la cabeza como antes.
— Solo... te traje esto, es una crema, la de San Mungo no te hará nada y esta en un par de semana tu piel.... — Lily miró con recelo la bolsa de papel que le tendía, los remedios de Severus sin duda era mejor que la crema que usaba ahora, pero tenía miedo — Sé que pedirte perdón es tontería, pero también tienes que saber que yo me negué al ataque. No quería que te hicieran sufrir, Lils — Lily rió con amargura — SI no fuera por James todavía estaría en ese baño ¿algo más? — Parpadeó un par de veces intentando no llorar delante de él — Tranquila, las cosas van a ser muy diferente a partir de ahora. Tengo que irme, Lily por favor... — La pelirroja cogió la bolsa de mala manera, porque para ser sincera estaba deseando librarse de esa herida — Saluda a tus padres de mi parte.
Se quedó de pie en el porche viendo como la figura del moreno se perdía en la noche, con las piernas temblorosas, se sentó en un banco de madera que tenían en el porche dejando la bolsa de papel sobre sus muslos, dudaba como entraría de nuevo y hacer como si nada hubiera ocurrido o enfrentarse a James para poder echarse la crema, porque si algo tenía claro era que él se opondría que hasta querría mandarla a analizar. Y ella se la pondría allí mismo sin dudarlo. O eso creía.
— Lily, cada vez me gusta más James, no sé porque antes no le soportabas... — Rió divertida ante el comentario de su padre y le robo un trago a la cerveza de James, era algo más fuerte que la cerveza de mantequilla y no tenía el sabor dulzón que le gustaba pero un día era un día. Su padre salió de la cocina y Lily creyó que iría al salón con James, tampoco importaba si querían sentarse en la mesa, total ya estaba todo casi listo — Eh ¿es normal que James se haya ido? — Ante la pregunta de su padre salió al pasillo mordiendo un trozo de pan, eso no pintaba bien, Remus estaba con su madre esa noche y dudaba mucho que la visitase hoy a pesar de que sabía que James estaría con ellos — Voy a ver...
Se sacudió las manos, cuando fue a abrir la puerta, reconoció una segunda voz y su piel palideció... esa noche no por favor. Solo quiero verla a ella, Potter. Respiró hondo y la escena que vio era más que dantesca: James apuntando a Snape con la varita en plena calle ¿estaba loco? ¡Podían descubrirlo! — ¡JAMES! ¡Baja la varita por favor! Y que conste que no lo hago por ti ¿Qué haces aquí Severus? — Había cogido el brazo de James y le obligó a bajarlo, no quería que se presentasen allí los del ministerio. Solo quiero hablar contigo, Lily. Potter se puede quedar mi varita si quiere Frunció el ceño ¿para que demonios quería hablar con ella? ¿no tenía suficiente con llamarla sangre sucia? Pero no supo por qué suspiró — Mi padre te ha abierto la cerveza ¿por qué no vas con él? Tienes el collar ¿no? — Acarició su mejilla, quería que la entendiera, además estaba a cinco pasos de ella y si estuviera en peligro (cosa que dudaba) él llegaría rápido. Cuando James acepto a regañadientes, Lily se cruzó de brazos — Tienes cinco minutos, Severus — Le indicó sin miramientos, no iba a dejar que le comiera la cabeza como antes.
— Solo... te traje esto, es una crema, la de San Mungo no te hará nada y esta en un par de semana tu piel.... — Lily miró con recelo la bolsa de papel que le tendía, los remedios de Severus sin duda era mejor que la crema que usaba ahora, pero tenía miedo — Sé que pedirte perdón es tontería, pero también tienes que saber que yo me negué al ataque. No quería que te hicieran sufrir, Lils — Lily rió con amargura — SI no fuera por James todavía estaría en ese baño ¿algo más? — Parpadeó un par de veces intentando no llorar delante de él — Tranquila, las cosas van a ser muy diferente a partir de ahora. Tengo que irme, Lily por favor... — La pelirroja cogió la bolsa de mala manera, porque para ser sincera estaba deseando librarse de esa herida — Saluda a tus padres de mi parte.
Se quedó de pie en el porche viendo como la figura del moreno se perdía en la noche, con las piernas temblorosas, se sentó en un banco de madera que tenían en el porche dejando la bolsa de papel sobre sus muslos, dudaba como entraría de nuevo y hacer como si nada hubiera ocurrido o enfrentarse a James para poder echarse la crema, porque si algo tenía claro era que él se opondría que hasta querría mandarla a analizar. Y ella se la pondría allí mismo sin dudarlo. O eso creía.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
"Christmas is coming..." |
La simple voz de Severus le hacía enfermar, le odiaba, le odiaba tanto como podría odiar a todos los slytherin juntos, lo odiaba porque a pesar de saber que herirían a Lily no hacía nada para evitarlo, lo odiaba porque en vez de cuidar lo que una vez tuvo con su novia lo tiró por tierra y la avergonzó delante de todos, lo odiaba y punto. Por eso, cuando Lily salió y le instó a bajar la varita lo primero que hizo fue seguir mirándole incrustando un poco más la madera, si hubiera sido puntiaguda y afilada le hubiera hecho una herida bien hermosa bajo el cuello. Terminó por empujarlo un tanto y le siguió mirando — como le pase algo por mi madre que te asesino aquí delante de todos estos muggles — advirtió.
— Cinco minutos, Lily, cinco — dijo sin mirarla y entró de nuevo en la casa, antes de entrar del todo al salón respiró profundamente y se guardó de nuevo la varita en el lugar donde correspondía, tras la cadera por dentro del pantalón. Se sentó en uno de los sofás mirando hacia la televisión, de vez en cuando comentaba algo, cualquier cosa, sobre lo que estaban viendo y no pudo evitar sentir la mirada de sus cuñados encima todo el tiempo, eso hizo que se le minara mucho más la moral, ¿por qué tendría que haber aparecido ese gilipollas? lo estaba pasando bien, demasiado bien, y encima no bastaba solo con verle en el colegio sino que también se lo tenía que encontrar ahí. Lo mataría, algún día lo haría, por pesado y por traidor.
No paraba de mirar el colgante, a cada minuto que pasaba echaba un vistazo hasta que Vernon abrió la boca. — ¿Por qué te miras tanto el colgante, James? no es como si fuera a brillar de un momento para otro — se burló para hacer que James alzara una media sonrisa ladina. — No Vernon, si brilla saldré corriendo — Petunia captó el chiste a la primera y prefirió cambiar de tema — ¿cómo te está yendo en la escuela? Lily ha dicho que no eres un buen estudiante — cosa que le hizo soltar un par de risas — nadie es un buen estudiante al lado de Lilian... digamos que estoy poniendo más empeño en los deportes que en los estudios, pero tengo buenas notas, creo que soy el quinto mejor de mi casa, además de ser premio anual junto con tu hermana — comentó para llevar una mano hacia la cerveza que le esperaba encima de la mesita del salón, el padre de Lily pronto hizo aparición por la sala para sentarse a su lado y subir el volumen de la televisión — mira James, mi equipo favorito jugando — el chico desvió la mirada de la cara congestionada de Vernon hacia la pantalla y se quedó ahí esperando que de una buena vez entrara Lily, sino iba a salir a por ella y Severus no quería eso.
— Cinco minutos, Lily, cinco — dijo sin mirarla y entró de nuevo en la casa, antes de entrar del todo al salón respiró profundamente y se guardó de nuevo la varita en el lugar donde correspondía, tras la cadera por dentro del pantalón. Se sentó en uno de los sofás mirando hacia la televisión, de vez en cuando comentaba algo, cualquier cosa, sobre lo que estaban viendo y no pudo evitar sentir la mirada de sus cuñados encima todo el tiempo, eso hizo que se le minara mucho más la moral, ¿por qué tendría que haber aparecido ese gilipollas? lo estaba pasando bien, demasiado bien, y encima no bastaba solo con verle en el colegio sino que también se lo tenía que encontrar ahí. Lo mataría, algún día lo haría, por pesado y por traidor.
No paraba de mirar el colgante, a cada minuto que pasaba echaba un vistazo hasta que Vernon abrió la boca. — ¿Por qué te miras tanto el colgante, James? no es como si fuera a brillar de un momento para otro — se burló para hacer que James alzara una media sonrisa ladina. — No Vernon, si brilla saldré corriendo — Petunia captó el chiste a la primera y prefirió cambiar de tema — ¿cómo te está yendo en la escuela? Lily ha dicho que no eres un buen estudiante — cosa que le hizo soltar un par de risas — nadie es un buen estudiante al lado de Lilian... digamos que estoy poniendo más empeño en los deportes que en los estudios, pero tengo buenas notas, creo que soy el quinto mejor de mi casa, además de ser premio anual junto con tu hermana — comentó para llevar una mano hacia la cerveza que le esperaba encima de la mesita del salón, el padre de Lily pronto hizo aparición por la sala para sentarse a su lado y subir el volumen de la televisión — mira James, mi equipo favorito jugando — el chico desvió la mirada de la cara congestionada de Vernon hacia la pantalla y se quedó ahí esperando que de una buena vez entrara Lily, sino iba a salir a por ella y Severus no quería eso.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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El frío le helaba sus mejillas, no había nadie en las calles como era normal, solo las luces de las casas y alguna que otra farola iluminaban el barrio. Respiro hondo y trago saliva antes de ponerse de pie, no podía quedarse allí toda la noche y menos esperar para que James saliera montado en cólera. Agarró con fuerza la bolsa de papel con una mano y entró en el salón, menos su madre que seguía en la cocina, por suerte estaban embobados con un partido de fútbol, tenía que hablar con James a solas, aunque su padre lo sabía no quería amargarle las vacaciones con sus palabras así que se acercó a su novio y tomo una de sus manos — Necesito hablar a solas contigo — Murmuro moviendo su cabeza hacía un lado señalando la pequeña biblioteca y despacho que tenía su padre en la primera planta. También necesitaba un rato a solas con él y poner sus ideas claras ¿Era o no Severus su amigo o un enemigo? Estaba hecha un lío.
Camino despacio hacia la pequeña habitación y cuando ambos estuvieron dentro cerró la puerta tras ellos sacando el bote de cristal para ponerlo sobre la mesa de escritorio que había — Gracias por dejarme hablar con Severus a solas, no... no quería problemas no quería que tú tuvieras problemas por él — Había visto más de un duelo suyo o un partido de quidditch, era demasiado violento, competitivo y Severus también, no quería una batalla campal ahí en medio del porche de su casa — Me ha dado esto... dice que si me la pongo la marca desaparecerá en una semana — Explicó dando unos golpecitos en la tapa del tarro, era una crema de color blanco, espesa y llena hasta arriba. También quizás podría funcionar con las cicatrices de Remus, las más pequeñas y eso ya era mucho — No sé que hacer James, estaba muy raro y... ¿A que viene esto ahora? ¿Por qué me ayuda? — Preguntó más en voz alta que para obtener respuestas, suspiró hondo y se apoyó en el escritorio, no había sido normal su visita después de tantos meses sin hablarse, desde principio de curso para ser más exactos ¿Y ahora que pasaba? ¿Querría ser como antes? Pero el problema era que Lily no olvidaba.
— Di algo por favor — Le pidió quitándole el botellín que había traído consigo y dándole un trago a la misma, la etiqueta estaba quitada, al menos había calmado sus nervios con algo. Y ahora su brazo le quemaba, como incitándola a que echarse esa crema que descansaba con tranquilidad sobre la mesa como si la cosa no fuera con ella ¿y si funcionaba? ¿y si podía volver a enseñar el brazo sin ninguna preocupación de que alguien viera aquellas palabras color rojo oscuro que estaban en su antebrazo? Sería como olvidar un capítulo de un libro que no le gustaba. Porque desde esa noche y sin James, no había podido dormir del tirón, cerraba los ojos y veía aquellos ojos negros clavados en ella y casi podía volver a sentir la varita quemándole la piel..
Camino despacio hacia la pequeña habitación y cuando ambos estuvieron dentro cerró la puerta tras ellos sacando el bote de cristal para ponerlo sobre la mesa de escritorio que había — Gracias por dejarme hablar con Severus a solas, no... no quería problemas no quería que tú tuvieras problemas por él — Había visto más de un duelo suyo o un partido de quidditch, era demasiado violento, competitivo y Severus también, no quería una batalla campal ahí en medio del porche de su casa — Me ha dado esto... dice que si me la pongo la marca desaparecerá en una semana — Explicó dando unos golpecitos en la tapa del tarro, era una crema de color blanco, espesa y llena hasta arriba. También quizás podría funcionar con las cicatrices de Remus, las más pequeñas y eso ya era mucho — No sé que hacer James, estaba muy raro y... ¿A que viene esto ahora? ¿Por qué me ayuda? — Preguntó más en voz alta que para obtener respuestas, suspiró hondo y se apoyó en el escritorio, no había sido normal su visita después de tantos meses sin hablarse, desde principio de curso para ser más exactos ¿Y ahora que pasaba? ¿Querría ser como antes? Pero el problema era que Lily no olvidaba.
— Di algo por favor — Le pidió quitándole el botellín que había traído consigo y dándole un trago a la misma, la etiqueta estaba quitada, al menos había calmado sus nervios con algo. Y ahora su brazo le quemaba, como incitándola a que echarse esa crema que descansaba con tranquilidad sobre la mesa como si la cosa no fuera con ella ¿y si funcionaba? ¿y si podía volver a enseñar el brazo sin ninguna preocupación de que alguien viera aquellas palabras color rojo oscuro que estaban en su antebrazo? Sería como olvidar un capítulo de un libro que no le gustaba. Porque desde esa noche y sin James, no había podido dormir del tirón, cerraba los ojos y veía aquellos ojos negros clavados en ella y casi podía volver a sentir la varita quemándole la piel..
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Escuchó la puerta de la casa al cerrarse minutos después, cosa que le produjo tranquilidad puesto que se había estado temiendo que tendría que salir a por ella.
Mas su rostro y que le quisiera llevar a parte fue algo que le devolvió la intranquilidad, se excusó del padre de Lily para después coger la cerveza con la etiqueta arrancada a pedazos y la siguió por la casa. Había estado ahí antes pero no había entrado en ninguna habitación, sólo en la de su novia, por eso cuando torcieron a una dirección distinta a la de su puerta frunció el ceño extrañado.
Escuchó en silencio todo lo que ella tuvo para contarle, miró el bote una o dos veces como si intentara sacar de ahí respuestas a preguntas existenciales sobre la vida. Llevó la cerveza a su boca para dar un trago mientras pensaba, era un sabor amargo el que pasaba por su garganta, como lo que estaba sintiendo al darse cuenta de que Lilian todavía sentía algo por ese imbécil.
Cuando terminó de hablar no pudo contestar al instante, sus ojos se desviaban del frasco encima de la mesa al rostro de su chica y miraba sin mirar. Dejó ir la cerveza sin oponer resistencia y cuando ella hubo bajado la botella se pasó una mano por el pelo.
— No sé Lilian, sabes que nunca me ha gustado ese gilipollas, y que venga con cara de niño bueno después de lo que te hicieron no hace otra cosa que darme ganas de reventarsela — se sinceró, James era demasiado pasional para ese tipo de cosas, era algo que había aprendido de Sirius con el pasar de los años.
Bajó la mano a su costado y la dejó ahí muerta, realmente no sabía qué decir sin ponerse a chillar como un energúmeno — haz lo que quieras, Lily, hace tiempo que dejaste de hacerme caso en estos temas, lo que no quiero es que te ilusiones y luego vuelvas a darte de bruces contra el cristal porque Quejicus es traicionero, es una puta veleta que gira según le da el viento y sigues obcecada en que volverá a ser el de antes y yo sé que no es así, si realmente le hubieras importado hubiera ido al baño a ayudarte contra los Carrow — dijo para después desviar la mirada un tanto herido — yo a los únicos que vi por ahí fue a nosotros — añadió refiriéndose a los merodeadores, a ellos sí que les importaba la muchacha de ojos verdes, risa fácil y cabellos a juego con sus mejillas.
Mas su rostro y que le quisiera llevar a parte fue algo que le devolvió la intranquilidad, se excusó del padre de Lily para después coger la cerveza con la etiqueta arrancada a pedazos y la siguió por la casa. Había estado ahí antes pero no había entrado en ninguna habitación, sólo en la de su novia, por eso cuando torcieron a una dirección distinta a la de su puerta frunció el ceño extrañado.
Escuchó en silencio todo lo que ella tuvo para contarle, miró el bote una o dos veces como si intentara sacar de ahí respuestas a preguntas existenciales sobre la vida. Llevó la cerveza a su boca para dar un trago mientras pensaba, era un sabor amargo el que pasaba por su garganta, como lo que estaba sintiendo al darse cuenta de que Lilian todavía sentía algo por ese imbécil.
Cuando terminó de hablar no pudo contestar al instante, sus ojos se desviaban del frasco encima de la mesa al rostro de su chica y miraba sin mirar. Dejó ir la cerveza sin oponer resistencia y cuando ella hubo bajado la botella se pasó una mano por el pelo.
— No sé Lilian, sabes que nunca me ha gustado ese gilipollas, y que venga con cara de niño bueno después de lo que te hicieron no hace otra cosa que darme ganas de reventarsela — se sinceró, James era demasiado pasional para ese tipo de cosas, era algo que había aprendido de Sirius con el pasar de los años.
Bajó la mano a su costado y la dejó ahí muerta, realmente no sabía qué decir sin ponerse a chillar como un energúmeno — haz lo que quieras, Lily, hace tiempo que dejaste de hacerme caso en estos temas, lo que no quiero es que te ilusiones y luego vuelvas a darte de bruces contra el cristal porque Quejicus es traicionero, es una puta veleta que gira según le da el viento y sigues obcecada en que volverá a ser el de antes y yo sé que no es así, si realmente le hubieras importado hubiera ido al baño a ayudarte contra los Carrow — dijo para después desviar la mirada un tanto herido — yo a los únicos que vi por ahí fue a nosotros — añadió refiriéndose a los merodeadores, a ellos sí que les importaba la muchacha de ojos verdes, risa fácil y cabellos a juego con sus mejillas.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Las palabras de James le dolían, por el simple hecho de que tenía razón. No podía decir a ciencia cierta que Severus fuera el mismo de siempre, pero entonces ¿Por qué le ayudaba de esa forma? Si no la quería, no le habría dado la crema ¿no? O quizás era venenosa y se le caía el brazo a pedazos. Se paso ambas manos por el cabello ondulado, seguía teniendo el frío en el cuerpo pero ya era interno, como si se le hubiera pegado a los huesos, se acercó a James y puso sus manos sobre los hombros del chico — No quiero que te metas en problemas por Severus, ya no. Hay cosas más importantes ¿vale James? — Le pidió esbozando una media sonrisa, James valía más que su amigo, iba a compartir su vida con él y porque no, a tener hijos a su lado, no quería un tachón en su vida porque su otra mitad había decidido meterse en un duelo absurdo, la escuela ya estaba terminando y con suerte la mayoría de sus problemas también.
Arrugó su nariz, siempre le había pedido consejo en distintos temas y la mayoría de veces terminaba haciéndole caso, aunque para ser sincera esa vez tendría que llevarle la contraria — Eres mi novio, James. Bueno más que eso y tú opinión es más valiosa de lo que piensas — Se separó de su lado y miró por la ventana, era una noche demasiada oscura y las noticias habían anunciado grandes nevadas para esa fecha — No quiero estar marcada como una vaca el resto de mi vida. No sabes la cara que puso mi padre cuando la vio y le tuve que contar lo ocurrido — Hizo una mueca y encogió uno de sus hombros, tampoco quería ver cómo su padre le miraba con preocupación a cada momento, no era tonto y tarde o temprano tendría que sentarse con ellos para contarle lo que estaba sucediendo con los hijos nacidos de muggles — Al menos espero que si me caigo de bruces estés ahí para recogerme — Volvió a mirarlo lanzando luego un suspiro. No sabía cuando usaría esa crema, podía esperar a ir a Hogwarts y que la analizase Madame Pomfrey, pero no podría esperar tanto.
— Mira... puedo esperar un par de días ¿vale? Pasaremos las Navidades aquí y cuando estemos en tu casa puedo probar en un trozo de piel, si vemos que todo va bien... — Sin ningún tipo de reacción o algo por el estilo, además San Mungo quedaba más cerca de su casa que de la suya, le daba más tranquilidad en ese aspecto — Solo quiero que esto pase y que no estés cabreado ni con ganas de pegar a nadie porque ahora al que más tienes a mano es a Vernon — Bromeó intentando calmar la tensión entre ellos. Y ella que quería pasar unas Navidades tranquila con él y sus padre. Se acercó a él y lo rodeo por su cintura, dejando sus labios cerca de los suyos pero sin llegar a besarle — ¿Puedes dejar la crema en mi habitación? En el primer cajón de mi escritorio, yo iré a ayudar a mi madre a terminar de poner la mesa — Le pidió esbozando una pequeña sonrisa, sabía que así descubriría su regalo, pero ya le daba igual, necesitaba al menos que supiera que quería vivir con él porque con lo curioso que era James seguro que abriría esa cajita, la única que guardaba en el cajón.
Arrugó su nariz, siempre le había pedido consejo en distintos temas y la mayoría de veces terminaba haciéndole caso, aunque para ser sincera esa vez tendría que llevarle la contraria — Eres mi novio, James. Bueno más que eso y tú opinión es más valiosa de lo que piensas — Se separó de su lado y miró por la ventana, era una noche demasiada oscura y las noticias habían anunciado grandes nevadas para esa fecha — No quiero estar marcada como una vaca el resto de mi vida. No sabes la cara que puso mi padre cuando la vio y le tuve que contar lo ocurrido — Hizo una mueca y encogió uno de sus hombros, tampoco quería ver cómo su padre le miraba con preocupación a cada momento, no era tonto y tarde o temprano tendría que sentarse con ellos para contarle lo que estaba sucediendo con los hijos nacidos de muggles — Al menos espero que si me caigo de bruces estés ahí para recogerme — Volvió a mirarlo lanzando luego un suspiro. No sabía cuando usaría esa crema, podía esperar a ir a Hogwarts y que la analizase Madame Pomfrey, pero no podría esperar tanto.
— Mira... puedo esperar un par de días ¿vale? Pasaremos las Navidades aquí y cuando estemos en tu casa puedo probar en un trozo de piel, si vemos que todo va bien... — Sin ningún tipo de reacción o algo por el estilo, además San Mungo quedaba más cerca de su casa que de la suya, le daba más tranquilidad en ese aspecto — Solo quiero que esto pase y que no estés cabreado ni con ganas de pegar a nadie porque ahora al que más tienes a mano es a Vernon — Bromeó intentando calmar la tensión entre ellos. Y ella que quería pasar unas Navidades tranquila con él y sus padre. Se acercó a él y lo rodeo por su cintura, dejando sus labios cerca de los suyos pero sin llegar a besarle — ¿Puedes dejar la crema en mi habitación? En el primer cajón de mi escritorio, yo iré a ayudar a mi madre a terminar de poner la mesa — Le pidió esbozando una pequeña sonrisa, sabía que así descubriría su regalo, pero ya le daba igual, necesitaba al menos que supiera que quería vivir con él porque con lo curioso que era James seguro que abriría esa cajita, la única que guardaba en el cajón.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Mantuvo la mirada en ella, no quiso decir en voz alta que los Carrow pagarían lo que habían hecho, no podían decir nada acerca de cómo sabían que habían sido ellos porque sería revelar el secreto del mapa pero lo que sí podían hacer era tenderles una emboscada, a ellos y a todos los imbéciles que se pusieran en el camino. James estaba deseoso de sangre y a Sirius no había que calentarle demasiado la oreja para que saltara, al fin y al cabo eran familia y por las venas de ambos corría antecedentes comunes. — Está bien, no me meteré en problemas — mintió, era el último curso, no le importaba tener problemas aquél año, tenía todas sus notas bien estructuradas para poder entrar a la academia y solo tendría que hacer los últimos exámenes, nadie decía nada sobre tener el historial limpio de peleas.
— Ya estás marcada Lily, todos sabemos que tus padres son muggles, entre los magos de sangre pura nos conocemos — comentó, odiaba que dijera ese tipo de cosas, nadie tendría por qué decirle nada acerca de esa marca, era como si James tuviera una quaffle tatuada en el brazo o una snitch en la nalga. No dijo nada más pues sabía que para ciertos temas era mejor no meter la pata, era casi Navidad, lo que menos le interesaba en aquél momento era ponerse borde con ella y acabar saliendo por la puerta regreso a su casa. Snape era un completo estúpido, no hacía más que joder, James deseaba que desapareciera de la vida de Lily para siempre, no soportaba el hecho de que no tuviera los huevos suficientes para plantarse a los demás de su casa, él lo hubiera hecho, al igual que Sirius, pero esa era la diferencia entre Quejicus y él, que James era un Gryffindor y luchaba por sus pensamientos no por el de los demás.
Asintió y se alejó de ella para coger la crema — voy a llevarlo, bajo en seguida — comentó para después salir por la puerta dirigiéndose hacia su habitación. Ahí no tardó mucho en encontrar la mesilla donde guardarlo, abrió el cajón y la metió. Al ir a cerrar una caja dorada llamó su atención, alzó una ceja, no quería mirar pero la curiosidad que despertó en él fue demasiado como para no abrirla. Una llave, eso era lo que encontró, le dio un par de vueltas antes de marcharse y aún cuando estaba bajando las escaleras su mente estaba colgada de aquella pieza de metal. ¿Qué significaría? podría significar muchas cosas mas no le venían a la mente, seguía enfadado por Severus y cuando se obcecaba en algo lo demás no le terminaba de empapar.
En el salón ya estaban todos sentados a la mesa, anduvo hasta la derecha de su suegro y se sentó, quedando delante de Vernon. — Daisy... huele todo genial — comentó levantando un poco la silla para acercarse a la mesa. Bajó las manos y posó una sobre el muslo de Lily.
— Ya estás marcada Lily, todos sabemos que tus padres son muggles, entre los magos de sangre pura nos conocemos — comentó, odiaba que dijera ese tipo de cosas, nadie tendría por qué decirle nada acerca de esa marca, era como si James tuviera una quaffle tatuada en el brazo o una snitch en la nalga. No dijo nada más pues sabía que para ciertos temas era mejor no meter la pata, era casi Navidad, lo que menos le interesaba en aquél momento era ponerse borde con ella y acabar saliendo por la puerta regreso a su casa. Snape era un completo estúpido, no hacía más que joder, James deseaba que desapareciera de la vida de Lily para siempre, no soportaba el hecho de que no tuviera los huevos suficientes para plantarse a los demás de su casa, él lo hubiera hecho, al igual que Sirius, pero esa era la diferencia entre Quejicus y él, que James era un Gryffindor y luchaba por sus pensamientos no por el de los demás.
Asintió y se alejó de ella para coger la crema — voy a llevarlo, bajo en seguida — comentó para después salir por la puerta dirigiéndose hacia su habitación. Ahí no tardó mucho en encontrar la mesilla donde guardarlo, abrió el cajón y la metió. Al ir a cerrar una caja dorada llamó su atención, alzó una ceja, no quería mirar pero la curiosidad que despertó en él fue demasiado como para no abrirla. Una llave, eso era lo que encontró, le dio un par de vueltas antes de marcharse y aún cuando estaba bajando las escaleras su mente estaba colgada de aquella pieza de metal. ¿Qué significaría? podría significar muchas cosas mas no le venían a la mente, seguía enfadado por Severus y cuando se obcecaba en algo lo demás no le terminaba de empapar.
En el salón ya estaban todos sentados a la mesa, anduvo hasta la derecha de su suegro y se sentó, quedando delante de Vernon. — Daisy... huele todo genial — comentó levantando un poco la silla para acercarse a la mesa. Bajó las manos y posó una sobre el muslo de Lily.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Lily esperó a que James saliera de la habitación. Claro que sabía que estaba marcada, no solo de forma física si no para el resto de su vida sería perseguida por ser muggle, por eso respiró hondo antes de salir de la habitación, fue directa a la cocina y besó la mejilla de su madre la cual estaba sacando ya el pavo relleno del horno, llevó consigo la panera con panes varios y el cuenco del puré de patatas para dejarlo en la mesa — ¿Todo bien, Lily? — Miró a su padre — Si, solo era Severus, quería felicitar las fiesta y no se lleva muy bien con James — Se encogió de hombros, no quería dar más detalle y menos delante de Petunia y Vernon para que tuvieran más leña para echar al fuego, paso los platos a su madre para que fuera sirviendo justo en que James se sentaba en su lado. Sonrió al notar su mano sobre la tela de sus vaqueros, sin miramientos, bajo su mano y apretó la suya mirándole a los ojos, le quería demasiado para no confiar en él, como para dudar de su palabra, movió los labios sin pronunciar palabra para que solo le entendiera él debido a la cercanía, Te quiero. Carraspeo para luego beber un poco de agua, su padre había servido en todas las copas pero recordando la borrachera que pilló cuando James volvió a jugar al Quidditch prefirió dejarlo a un lado.
No prestaba atención a la conversación que su padre mantenía con Vernon sobre su nuevo trabajo en una fábrica de taladros, Lily lo veía demasiado aburrido comparado con el ser auror de James, ser auror era como un policía en el mundo muggle, salvo que no estaban empezando ninguna guerra contra Lord Voldemort — Por cierto... ¿Has visto algo en mi cajón? Pequeño, guardo en una cajita dorada. Es para ti, bueno en realidad es para ambos en un futuro si quieres — No quería darle más datos y menos delante de sus padres ¿y si James decía que no? Adiós a esa casa tan preciosa que había visto con Dorcas días atrás, era preciosa dos plantas con un jardín enorme además estaba cerca de la casa de los padres de James, cosa que creía que le gustaría, en pleno valle de Godric. Era perfecto para ellos dos, de momento claro.
— ¿Sabes James? Vernon acaba de empezar a trabajar en una fábrica de taladros ¿qué haréis al terminar de estudiar? Lily aún no lo sabe — Lily se atraganto con el agua que estaba bebiendo, su padre había dado con una de las preguntas que tanto temía que hiciera. Lily había pensado en apuntarse a un exámen que si lo aprobabas con buena nota podía elegir el departamento de Ministerio que quisieras, eso no lo tenía tan claro, le había contado algo así por encima a James que ella no lo tenía tan seguro como él — Pues... ¿James? — Lily miró a su chico ¿Cómo explicarle a ellos que iba a ser auror? Bueno, sobre todo a Vernon y Petunia, su padre ya estaba casi al corriente pero nunca habían entrado en profundidad sobre lo que harían después de terminar sus estudios.
No prestaba atención a la conversación que su padre mantenía con Vernon sobre su nuevo trabajo en una fábrica de taladros, Lily lo veía demasiado aburrido comparado con el ser auror de James, ser auror era como un policía en el mundo muggle, salvo que no estaban empezando ninguna guerra contra Lord Voldemort — Por cierto... ¿Has visto algo en mi cajón? Pequeño, guardo en una cajita dorada. Es para ti, bueno en realidad es para ambos en un futuro si quieres — No quería darle más datos y menos delante de sus padres ¿y si James decía que no? Adiós a esa casa tan preciosa que había visto con Dorcas días atrás, era preciosa dos plantas con un jardín enorme además estaba cerca de la casa de los padres de James, cosa que creía que le gustaría, en pleno valle de Godric. Era perfecto para ellos dos, de momento claro.
— ¿Sabes James? Vernon acaba de empezar a trabajar en una fábrica de taladros ¿qué haréis al terminar de estudiar? Lily aún no lo sabe — Lily se atraganto con el agua que estaba bebiendo, su padre había dado con una de las preguntas que tanto temía que hiciera. Lily había pensado en apuntarse a un exámen que si lo aprobabas con buena nota podía elegir el departamento de Ministerio que quisieras, eso no lo tenía tan claro, le había contado algo así por encima a James que ella no lo tenía tan seguro como él — Pues... ¿James? — Lily miró a su chico ¿Cómo explicarle a ellos que iba a ser auror? Bueno, sobre todo a Vernon y Petunia, su padre ya estaba casi al corriente pero nunca habían entrado en profundidad sobre lo que harían después de terminar sus estudios.
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Re: XII. Chritsmas is coming.
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Desvió la mirada hacia Lily cuando comenzó a hablar sobre la caja de la mesilla, alzó una ceja confuso y después sonrió como un estúpido. No se lo podía creer, una llave, la llave significaba que quería una casa donde poder vivir los dos juntos y él seguía sin poder creérselo. De un momento a otro el enfado que podría haber mantenido por culpa de Severus se borró por completo, la sonrisa se mantuvo bien alta en su boca y apretó el muslo ajeno — ¿en serio? — preguntó con alegrías renovadas por todo su cuerpo, en ese mismo momento, en el que empezó a creer que realmente era verdad un nudo se iba atorando en su estómago, nervios, mariposas, ganas de que el tiempo pasara rápido, una mezcla de todas esas sensaciones que empezaba a sentir en su interior.
Llevó una de sus manos hasta el rostro de Lilian y ahí acarició con cariño su mejilla, absorto en ella y escuchando de fondo cómo Vernon había conseguido un nuevo trabajo en una fábrica de tartillos. O algo así.
Guiñó un ojo a su chica para después llevar a sus labios la copa llena de vino que le habían puesto, no tardó demasiado en dejar de beber, no se podía ni comparar con el vino mágico.
Carraspeó, y llevó una de sus manos al cabello bien engominado, o al menos eso había pretendido en un momento, en aquél entonces estaba ya como si hubiera bajado de la escoba. — Es posible que me presente a las oposiciones de la policía — comentó en primera instancia viendo como su cuñado posaba toda su atención en él — en los cuerpos especiales de Escocia o aquí en Inglaterra — añadió, los aurores iban por todo el mundo y no supo muy bien cómo decirlo sin que sonara raro, al menos raro para el muggle sentado al frente suya. — También estoy esperando que se ponga en contacto algún ojeador conmigo y si no me sale bien nada de eso...con la fortuna que tienen mis padres podría vivir sin hacer nada el resto de mis días, no me preocupa mucho mi futuro — se hizo con un trozo de pan y comenzó a cortar un cacho para después señalar a Lily —se le da bien la medicina, los cuidados y todo eso, sería una buena medi...médico — engulló el trozo de pan.
Llevó una de sus manos hasta el rostro de Lilian y ahí acarició con cariño su mejilla, absorto en ella y escuchando de fondo cómo Vernon había conseguido un nuevo trabajo en una fábrica de tartillos. O algo así.
Guiñó un ojo a su chica para después llevar a sus labios la copa llena de vino que le habían puesto, no tardó demasiado en dejar de beber, no se podía ni comparar con el vino mágico.
Carraspeó, y llevó una de sus manos al cabello bien engominado, o al menos eso había pretendido en un momento, en aquél entonces estaba ya como si hubiera bajado de la escoba. — Es posible que me presente a las oposiciones de la policía — comentó en primera instancia viendo como su cuñado posaba toda su atención en él — en los cuerpos especiales de Escocia o aquí en Inglaterra — añadió, los aurores iban por todo el mundo y no supo muy bien cómo decirlo sin que sonara raro, al menos raro para el muggle sentado al frente suya. — También estoy esperando que se ponga en contacto algún ojeador conmigo y si no me sale bien nada de eso...con la fortuna que tienen mis padres podría vivir sin hacer nada el resto de mis días, no me preocupa mucho mi futuro — se hizo con un trozo de pan y comenzó a cortar un cacho para después señalar a Lily —se le da bien la medicina, los cuidados y todo eso, sería una buena medi...médico — engulló el trozo de pan.
en casa de los Evans | por la tarde/noche | con todos
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: XII. Chritsmas is coming.
"Christmas is coming..." |
Sonrió al ver a James tan feliz. Mucho mejor pensó en como estaba minutos antes con esa cara de pocos amigos y un humor de perros, se moría por besarle ahí en medio pero el estar sentados a la mesa con todos no le pareció buena idea, cerró los ojos al sentir su caricia, la calidez de su mano era lo mejor para sus mejillas que aún seguía algo frías — Quién sabe, a lo mejor no terminamos por tirándonos la vajilla a la cabeza — Bromeó como afirmación, seguro que discutía con él, como siempre, pero una lista de pros y contras que había hecho había ganado claramente los pros: dormir con él, bañarse sin temor a ser interrumpidos, casarse... tener hijos ¡y más cosas! Tenía que enseñarle esa lista para reírse los dos, había puesto de todo, desde si le escuchaba roncar o hasta que podía verle demasiado despeinado por las mañanas — Luego te lo cuento mejor ¿vale? — Le pidió pasándole la fuente de zanahoria de la cual se acababa de servir, estaba flotando como si estuviera en una nube y no le hacía falta la magia. Deseaba ver con él aquella casa e ir preparando todo los dos juntos, iba a extrañar a sus padres, claro, pero vivir con James era una idea que no podía rechazar.
Escuchó como contaba a medias que quería ser policía, recordaba haber visto en su habitación el formulario que debía echar para entrar en la academia, le dolía admitirlo pero poco a poco se estaba acostumbrando a que fuera auror, no le gustaba la idea y nunca lo haría, pero James lo necesitaba y también el mundo mágico necesitaba a alguien como James — Tiene notas muy buenas para entrar en la Scotland Yard — Miró a Petunia con superioridad, siempre se metía con ella porque pensaba que James era un zoquete, ni mucho menos. Solo que le costaba ponerse a estudiar y este semestre había pasado con todo limpio porque le obligaba a estudiar con ella, total hasta Sirius terminaba por unirse al grupo de estudios por aburrimiento. Pinchó un trozo de carne para mezclarlo con el puré de patatas, se había relajado por completo al ver a James como solucionaba el problema sin ningún esfuerzo y dio gracias de que sus padres le adoraban y entablasen conversaciones tópicas para no entrar en temas de profundidad — James juega al rugby — Aclaró al ver la cara de Vernon un poco confundido, su padre soltó una carcajada a lo que ella sonrió y se encogió de hombros, no estaba muy allá la comparación que hacía del rugby con el quidditch, salvo de que no podías caerte de una escoba desde tres metros de altura.
Miró como su hermana abrió la boca sorprendida, no había mencionado la fortuna de James en su casa para nada. Pensaba que no era importante mencionarlo hasta que fuera el momento adecuado — ¿Qué pasa Tuney? ¿Sigues pensando que elegí mal? A... ¿Como era? ¿Un tipo donde no tenía ni para caerse muerto? Creo que esas fueron tus palabras ¿no? — Sonrió de manera triunfal, no era de las que se regodeaba en un triunfo pero esa ocasión merecía la pena. Petunia siempre se metía con James, del coche que tenía, o de la ropa que algunas veces traía para ir a verla, sin saber realmente de donde provenía James ni su familia, una de las más ricas en el mundo mágico — Lo siento, pero no he podido evitarlo — Miró a James haciendo una mueca, volvería a ser la Lily después de eso ¡Pero como se la había jugado a Petunia y que bien sentaba! — Bueno a parte de... medicina, también tenía pensado en unas oposiciones al Ministerio, pero aún no sé a que departamento — Dijo cambiando de tema. San Mungo llamaba su atención, pero algunos departamentos del Ministerio también aunque la política no fuera uno de sus fuertes.
Escuchó como contaba a medias que quería ser policía, recordaba haber visto en su habitación el formulario que debía echar para entrar en la academia, le dolía admitirlo pero poco a poco se estaba acostumbrando a que fuera auror, no le gustaba la idea y nunca lo haría, pero James lo necesitaba y también el mundo mágico necesitaba a alguien como James — Tiene notas muy buenas para entrar en la Scotland Yard — Miró a Petunia con superioridad, siempre se metía con ella porque pensaba que James era un zoquete, ni mucho menos. Solo que le costaba ponerse a estudiar y este semestre había pasado con todo limpio porque le obligaba a estudiar con ella, total hasta Sirius terminaba por unirse al grupo de estudios por aburrimiento. Pinchó un trozo de carne para mezclarlo con el puré de patatas, se había relajado por completo al ver a James como solucionaba el problema sin ningún esfuerzo y dio gracias de que sus padres le adoraban y entablasen conversaciones tópicas para no entrar en temas de profundidad — James juega al rugby — Aclaró al ver la cara de Vernon un poco confundido, su padre soltó una carcajada a lo que ella sonrió y se encogió de hombros, no estaba muy allá la comparación que hacía del rugby con el quidditch, salvo de que no podías caerte de una escoba desde tres metros de altura.
Miró como su hermana abrió la boca sorprendida, no había mencionado la fortuna de James en su casa para nada. Pensaba que no era importante mencionarlo hasta que fuera el momento adecuado — ¿Qué pasa Tuney? ¿Sigues pensando que elegí mal? A... ¿Como era? ¿Un tipo donde no tenía ni para caerse muerto? Creo que esas fueron tus palabras ¿no? — Sonrió de manera triunfal, no era de las que se regodeaba en un triunfo pero esa ocasión merecía la pena. Petunia siempre se metía con James, del coche que tenía, o de la ropa que algunas veces traía para ir a verla, sin saber realmente de donde provenía James ni su familia, una de las más ricas en el mundo mágico — Lo siento, pero no he podido evitarlo — Miró a James haciendo una mueca, volvería a ser la Lily después de eso ¡Pero como se la había jugado a Petunia y que bien sentaba! — Bueno a parte de... medicina, también tenía pensado en unas oposiciones al Ministerio, pero aún no sé a que departamento — Dijo cambiando de tema. San Mungo llamaba su atención, pero algunos departamentos del Ministerio también aunque la política no fuera uno de sus fuertes.
en casa | por la tarde/noche | con todos
☆
It's a metaphor, see: You put the killing thing right between your teeth, but you don't give it the power to do its killing. A metaphor. .
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