Últimos temas
Afiliados
|
Directorios
|
Créditos
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
|
|
Hermanos
|
Élite
— There's no guarantee, that this will be easy
Skipping Stone :: Zona de rol :: Zona de Rol Libre :: Plots
Página 3 de 3. • Comparte •
Página 3 de 3. •
1, 2, 3
— There's no guarantee, that this will be easy
Recuerdo del primer mensaje :
Todos saben que las universidades albergan a cientos de jóvenes dispuestos a cumplir sus metas y encaminarse así a la ardua vida de la adultez. Lo que no es novedad es la divergencia que acoge entre sus paredes. Tanto mujeres como hombres convergen en un lugar repleto de duras obligaciones, tanto por presiones familiares, propias o simplemente por seguir sus ideales.
Este es el caso de dos jóvenes. Charlotte y Jaden, quienes no tienen la menor idea de la existencia del otro, o tal vez alguno de ellos si lo conoce a la perfección pero prefiere obviarlo evitándose posible problemas. Pero el destino parece querer jugarles una muy mala pasada por lo que gracias a un pequeño conflicto y malentendido los dos desconocidos terminan liándose más de lo que alguna vez imaginaron si quiera.
A pesar de ello, su relación no comenzó siendo la mejor de todas, incluso podría decirse que se notaba todo el odio en el aire cada que terminaban juntos. O al menos eso parecía…
Como todos jóvenes universitarios que son, aman las fiestas. Sería ridículo omitir esta parte, pero la realidad es que en Stanford las fiestas eran un pilar muy importante para cada uno de los alumnos, ya sean de diferentes fraternidades, o grupos sociales como los nerds, los populares, entre otros, participaban sin importar que. Sobre todo de una fiesta, la más popular he importante de todas las que se realizaban allí. En ésa misma es cuando las cosas terminan siendo un embrollo. Charlotte y Jaden vuelven a enfrentarse cara a cara, aunque esta vez las cosas no salen para nada mal, al contrario, parase ser que el alcohol es capaz de domar a cualquier fiera, por lo que ambos comienzan a entablar una conversación… una que puede terminar llevándolos a la perdición tiempo después.
Todo parecía haberse arreglado, pero en realidad las heridas no pueden soldarse con cinta adhesiva y nada más, porque uno de los dos comienza a despertar sentimientos fuertes por el otro y es allí donde la verdadera historia comienza. Ella lo vio a él besándose con alguien más. Su propia pesadilla se había hecho realidad. Ahora él debía aclarar sus sentimientos al respecto de ella y enfrentarse a la verdad.
§
Charlotte Gilliard 20 años - estudiante de relaciones internacionales- Holland Roden - She Vulcan Charlotte nace en Los Ángeles, California, en una unión acomodada entre un joven congresista y una joven abogada. Desde siempre recuerda su debilidad por la Política, razón por la que decidió estudiar Relaciones Internacionales en Stanford, que le pillaba relativamente cerca de casa. A pesar de tener un don para hablar delante de multitudes o representar derechos internacionales, no es una persona realmente sociable. De hecho, suele ser mas amiga de los libros que de las personas. Es amable, sí, pero también bastante reservada, y algo vergonzosa. Muy inteligente y con una concentración extraordinaria. Le gusta la fiesta, como a todo el mundo, pero muy de vez en cuando. | & | Jaden Brickstone 21 años - estudiante de Informática/ Psicología- Dylan O'brien - Cherry Blssom Jaden es un joven bastante popular en la universidad de Stanford, lugar en el cual siempre soñó transitar sus estudios de informática. Por lo que tuvo que mudarse directamente a un lujoso departamento cerca de allí, dejando la comodidad de su verdadero hogar en California por sus estudios. Se trata de un joven popular, que a pesar de no ser el único muchacho con propuestas indecentes de chicas fáciles, tiene su influencia en ellas, por lo que podría denominarse como popular. Simpático, estudioso, amable pero eso no le quita el derecho a divertirse, todo lo contrario, al ser alguien quien se le da bastante fácil sus estudios se permite salir de fiesta regularmente con su grupo de amigos. Tan fácil le es para él que cursa dos carreras, tanto de informática como psicología. |
in
There's no guarantee, that this will be easy
1x1 - plot - realista - drama-romance
Stanford University, año 2016
Todos saben que las universidades albergan a cientos de jóvenes dispuestos a cumplir sus metas y encaminarse así a la ardua vida de la adultez. Lo que no es novedad es la divergencia que acoge entre sus paredes. Tanto mujeres como hombres convergen en un lugar repleto de duras obligaciones, tanto por presiones familiares, propias o simplemente por seguir sus ideales.
Este es el caso de dos jóvenes. Charlotte y Jaden, quienes no tienen la menor idea de la existencia del otro, o tal vez alguno de ellos si lo conoce a la perfección pero prefiere obviarlo evitándose posible problemas. Pero el destino parece querer jugarles una muy mala pasada por lo que gracias a un pequeño conflicto y malentendido los dos desconocidos terminan liándose más de lo que alguna vez imaginaron si quiera.
A pesar de ello, su relación no comenzó siendo la mejor de todas, incluso podría decirse que se notaba todo el odio en el aire cada que terminaban juntos. O al menos eso parecía…
Como todos jóvenes universitarios que son, aman las fiestas. Sería ridículo omitir esta parte, pero la realidad es que en Stanford las fiestas eran un pilar muy importante para cada uno de los alumnos, ya sean de diferentes fraternidades, o grupos sociales como los nerds, los populares, entre otros, participaban sin importar que. Sobre todo de una fiesta, la más popular he importante de todas las que se realizaban allí. En ésa misma es cuando las cosas terminan siendo un embrollo. Charlotte y Jaden vuelven a enfrentarse cara a cara, aunque esta vez las cosas no salen para nada mal, al contrario, parase ser que el alcohol es capaz de domar a cualquier fiera, por lo que ambos comienzan a entablar una conversación… una que puede terminar llevándolos a la perdición tiempo después.
Todo parecía haberse arreglado, pero en realidad las heridas no pueden soldarse con cinta adhesiva y nada más, porque uno de los dos comienza a despertar sentimientos fuertes por el otro y es allí donde la verdadera historia comienza. Ella lo vio a él besándose con alguien más. Su propia pesadilla se había hecho realidad. Ahora él debía aclarar sus sentimientos al respecto de ella y enfrentarse a la verdad.
§
Última edición por Cherry Blossom el Jue Mar 31, 2016 4:43 am, editado 1 vez

- The real love:




Re: — There's no guarantee, that this will be easy
02. NOT SO NICE PARTY
Jaden | LOCAL DE PALO ALTO | NOCHE | CON Charlotte
Molesto y dolido era poco en comparación a lo que esos dos sentimientos se dedicaban a causar en su interior. Luchar contra las emociones tan negativas era prácticamente imposible, como así también el hecho que le parecía todo tan irreal, en un primer momento se encontraba disfrutando de una gran velada para que todo terminara en el cesto de basura por un estúpido comentario de alguien quien no aprecia su vida y lo único que pretendía era tener renombre en la universidad, como lo era el caso de la odiosa rubia que se aseguró de destruirle la felicidad.
Jaden no estaba dispuesto a humillarla, nunca haría eso, pero sin embargo tenía pensado brindarle una lección y no solamente a ella. Si podía conseguir que todos recapacitasen sería un plus genial, a pesar de que contaba con que todos los jóvenes allí presentes terminasen drogados, alcoholizados más tarde, al menos él se sentiría liberado. No pensaba armar más dramas del que ya existía, simplemente pretendía hacer lo que en esos momentos de enojo creía correcto, y luego todo acabaría. El moreno se aseguraría de no volver a molestar a Charlotte para evitarse futuros problemas, como que su pecho sintiese ésa misma presión dolorosa que muy pocas veces fue capaz de sentir.
En cuestión de segundos su llegada fue inminente. Aparcó el automóvil en un hueco vacío, cerró la puerta de un golpe, provocando que varios alumnos se quedaran observándolo con cara de pocos amigos. Dio vuelta por el perímetro del carro para llegar a la puerta del copiloto, y así poder tomar a la pelirroja del brazo, cerró la puerta y tironeó de la fémina a rastras, guiándola entre las miradas confusas de su público. Muchos de ellos los observaban sorprendidos, mientras que el resto se dedicaba a murmurar cosas que, en ese preciso momento, a Jaden le resultaban tan insulsas como el agua. Continuó con su recorrido, ingresando por las enormes puertas del reciento, abriéndose paso entre la multitud, para así poder llegar al escenario donde se encargó de hablar con el DJ quien le cedió atentamente el micrófono.
A pesar de contar con la firmeza de las palabras de Charlotte no estaba dispuesto a correr el riesgo de que saltara al suelo para lanzarse en huida lejos de todo el público expectante por saber qué es lo que ocurriría allí. Los jóvenes voltearon interesados al ver al morocho parado dispuesto a soltar sus palabras, otros incluso protestaron ante el corte abrupto de la música pero al comprobar que algo bueno vendría pronto cesaron sus murmullos, fue en ese preciso momento donde Jaden procuró iniciar su discurso — A muchos les sorprenderá esto, teniendo en cuenta el escándalo que ambos provocamos antes — señaló tanto su presencia como la femenina, la cual se encargó de apretarle con más intensidad la mano — . Pero es precisamente por ese motivo el que me ven y escuchan— aclaró su garganta, intentando dejar los nervios de lado — . La mayoría de ustedes me conocen, o creen hacerlo por ser algo popular. Lo que nadie sabes es cómo soy realmente. La única persona que en verdad lo sabía es Charlotte Gillian — de un movimiento se aseguró de traerla a su lado— . Pero gracias a sus patéticos status quo, que pretenden encasillar ciertos grupos con otros, han arruinado esto, consiguiendo que ella se sintiese patética, sintiéndose que no es adecuada para permanecer a mi lado. Todo por culpa de unas simples palabras. Pero, ¿saben una cosa? Ella no es la que en verdad tenía dudas con respecto a esto, sino que yo me preguntó todo el tiempo porqué alguien tan perfecta como ella se fijaría en alguien tan simple y común como yo— observó al público — . Sin embargo, y gracias a algunas personas dispuestas a todo, han arruinado todo esto. Pero déjenme decirles una sola cosa, los grupos sociales no son para nada una barrera que frena las relaciones, si creen que eso es así entonces son ustedes patéticos. Los sentimientos no se miden por algo tan patético y mediocre como eso, simplemente se sienten porque uno no elige con quién sentirlo —miró a la pelirroja a los ojos — Me gustas Charlotte, pero si tanto te importa lo que el resto pueda pensar o decir acerca de ti, es obvio que cualquier cosa que pudiese suceder entre nosotros será un rotundo fracaso. Siento todo esto— murmuró lo último solamente para ella, para luego acercarse y plantarle un beso en la mejilla. Sin más le plantó el micro entre las manos, sus labios reaccionaron a tener una mueca que parecía ser una sonrisa, la última que le dedicaría a la fémina porque desde ese día no volvería a tener contacto con ella, si no quería que hablasen de ella a sus espaldas por estar con alguien como él, entonces nada tenía sentido.
— . Adiós Charlotte — soltó al aire mientras comenzaba con las manos en los bolsillos dispuesto a dirigirse a su auto con un rumbo sin marcar, necesitaba distraerse y alejarse de todos al menos por esa noche. Los aplausos y silbidos no se hicieron de esperar, algunos mantenían su semblante normal, otros sonreían por las dulces palabras mientras que otros echaban fuego por la boca al ser tratados de tal manera, pero a decir verdad a Jaden poco le interesaba el resto. La única persona que le interesaba conocer sus pensamientos y sentimientos le había clavado un puñal en la espalda por no haberse jugado como debía, ahora su dolor era infinito.
Jaden no estaba dispuesto a humillarla, nunca haría eso, pero sin embargo tenía pensado brindarle una lección y no solamente a ella. Si podía conseguir que todos recapacitasen sería un plus genial, a pesar de que contaba con que todos los jóvenes allí presentes terminasen drogados, alcoholizados más tarde, al menos él se sentiría liberado. No pensaba armar más dramas del que ya existía, simplemente pretendía hacer lo que en esos momentos de enojo creía correcto, y luego todo acabaría. El moreno se aseguraría de no volver a molestar a Charlotte para evitarse futuros problemas, como que su pecho sintiese ésa misma presión dolorosa que muy pocas veces fue capaz de sentir.
En cuestión de segundos su llegada fue inminente. Aparcó el automóvil en un hueco vacío, cerró la puerta de un golpe, provocando que varios alumnos se quedaran observándolo con cara de pocos amigos. Dio vuelta por el perímetro del carro para llegar a la puerta del copiloto, y así poder tomar a la pelirroja del brazo, cerró la puerta y tironeó de la fémina a rastras, guiándola entre las miradas confusas de su público. Muchos de ellos los observaban sorprendidos, mientras que el resto se dedicaba a murmurar cosas que, en ese preciso momento, a Jaden le resultaban tan insulsas como el agua. Continuó con su recorrido, ingresando por las enormes puertas del reciento, abriéndose paso entre la multitud, para así poder llegar al escenario donde se encargó de hablar con el DJ quien le cedió atentamente el micrófono.
A pesar de contar con la firmeza de las palabras de Charlotte no estaba dispuesto a correr el riesgo de que saltara al suelo para lanzarse en huida lejos de todo el público expectante por saber qué es lo que ocurriría allí. Los jóvenes voltearon interesados al ver al morocho parado dispuesto a soltar sus palabras, otros incluso protestaron ante el corte abrupto de la música pero al comprobar que algo bueno vendría pronto cesaron sus murmullos, fue en ese preciso momento donde Jaden procuró iniciar su discurso — A muchos les sorprenderá esto, teniendo en cuenta el escándalo que ambos provocamos antes — señaló tanto su presencia como la femenina, la cual se encargó de apretarle con más intensidad la mano — . Pero es precisamente por ese motivo el que me ven y escuchan— aclaró su garganta, intentando dejar los nervios de lado — . La mayoría de ustedes me conocen, o creen hacerlo por ser algo popular. Lo que nadie sabes es cómo soy realmente. La única persona que en verdad lo sabía es Charlotte Gillian — de un movimiento se aseguró de traerla a su lado— . Pero gracias a sus patéticos status quo, que pretenden encasillar ciertos grupos con otros, han arruinado esto, consiguiendo que ella se sintiese patética, sintiéndose que no es adecuada para permanecer a mi lado. Todo por culpa de unas simples palabras. Pero, ¿saben una cosa? Ella no es la que en verdad tenía dudas con respecto a esto, sino que yo me preguntó todo el tiempo porqué alguien tan perfecta como ella se fijaría en alguien tan simple y común como yo— observó al público — . Sin embargo, y gracias a algunas personas dispuestas a todo, han arruinado todo esto. Pero déjenme decirles una sola cosa, los grupos sociales no son para nada una barrera que frena las relaciones, si creen que eso es así entonces son ustedes patéticos. Los sentimientos no se miden por algo tan patético y mediocre como eso, simplemente se sienten porque uno no elige con quién sentirlo —miró a la pelirroja a los ojos — Me gustas Charlotte, pero si tanto te importa lo que el resto pueda pensar o decir acerca de ti, es obvio que cualquier cosa que pudiese suceder entre nosotros será un rotundo fracaso. Siento todo esto— murmuró lo último solamente para ella, para luego acercarse y plantarle un beso en la mejilla. Sin más le plantó el micro entre las manos, sus labios reaccionaron a tener una mueca que parecía ser una sonrisa, la última que le dedicaría a la fémina porque desde ese día no volvería a tener contacto con ella, si no quería que hablasen de ella a sus espaldas por estar con alguien como él, entonces nada tenía sentido.
— . Adiós Charlotte — soltó al aire mientras comenzaba con las manos en los bolsillos dispuesto a dirigirse a su auto con un rumbo sin marcar, necesitaba distraerse y alejarse de todos al menos por esa noche. Los aplausos y silbidos no se hicieron de esperar, algunos mantenían su semblante normal, otros sonreían por las dulces palabras mientras que otros echaban fuego por la boca al ser tratados de tal manera, pero a decir verdad a Jaden poco le interesaba el resto. La única persona que le interesaba conocer sus pensamientos y sentimientos le había clavado un puñal en la espalda por no haberse jugado como debía, ahora su dolor era infinito.

- The real love:




Re: — There's no guarantee, that this will be easy
03. All the same
Charlotte | Ascensor universitario | tarde | con Jaden
Las cosas eran muy diferentes ahora. Todo había sucedido como jamás Charlotte lo esperó. Y tenía que lidiar con ello, día sí, y día también. Poco a poco iba acostumbrándose a ese rol en el que se había encontrado toda su vida, en el que pasaba desapercibida y de esa manera conseguía sentirse tranquila. Donde antes había un enorme abismo de indiferencia que la pelirroja había agradecido todos y cada uno de los días de su vida, ahora se instauraban insistentes miradas acusadoras hacia la chica de ojos verdes. Ni si quiera en su propia fraternidad había pasado desapercibido el escándalo. Aunque eran pocas las personas que acostumbraban las fiestas allí, algunos presenciaron aquello. Por aquella parte tuvo comentarios de todo tipo, buenos y malos. Pero andar por el campus, andar por la facultad era otra historia. Se había ganado una etiqueta, una reputación. La de la loca inesperada, al parecer. Al menos había dejado un aura de sorpresa en el ambiente.
No fue capaz de reaccionar al discurso de Jaden en su momento. La reina de las discursos se quedó con el rostro blanco como si de un fantasma se tratase mientras observaba a Jaden alejarse. Cuando se dio cuenta, fue ella la que volvió a repetir lo del taxi, sólo que aquella vez no estaba tan desnuda como la primera. Y sí, efectivamente, había dejado de importar todo después de aquellas palabras tan duras. ¿Lo que decían los demás mientras abandonaba de nuevo el local? Ni lo escuchó. Y así parecía ser cada vez que volvían al ataque. Charlotte parecía no escucharlos. A pesar de notar la tensión, a pesar de que a veces incluso parecía que tenía la peste. Él tenía razón. Los demás importaban un pimiento, mucho más cuando sólo iban a hacer daño, cuando sólo buscaban llamar la atención y degradar a los demás con tal de pasar por encima, con tal de quedr los primeros, los más importantes.
Pero Charlotte no se sentía importante ahora que todo el mundo la conocía. Se sentía miserable...pero no por ellos. Si no porque le había perdido a él. Para siempre, temía. Había estado evitándolo desde la noche de la fiesta. Si tenía que acercarse a su facultad a por un libro, mandaba a alguna de las pocas amigas que le quedaban (y que había tenido siempre, pues siempre fue de grupos pequeños) a por ello, y si tenía que devolverlo igual. Aquél modo de proceder era por dos motivos diferentes: el primero era la vergüenza que le daba el simple hecho de mirarle a los ojos. Aunque tuviese una imagen distorsionada de ella ahora, sabía que era por su propia culpa, que ella se había buscado aquella fatídica situación. El segundo, aunque igual de importante e intenso, era que le daba miedo el pensar que podía volver a molestarlo o hacerle daño. Jamás, bajo ninguna circunstancia, quiso hacerle sentir de aquella manera, independientemente de lo que dijera el resto.
Pero aquél día el destino iba a correr en su contra.
Tenía que ir al edificio del vicedecanato a entregar unos papeles. Estaban en obras, y le aconsejaron que utilizara las escaleras. Pero era un edificio enorme, de muchos pisos, y no le apetecía en absoluto subirlos todos, ya que tenía que ir a la última planta. Pasó de las recomendaciones y subió al ascensor, sola. Pero la misma máquina paró en la primera planta, y abrió las puertas...dejando ver a Jaden entrando allí. Charlotte notó como su corazón daba un pequeño (gigantesco) salto en su pecho cuando lo reconoció al instante.
— Hola. — Dijo por educación, pero no pudo mantener la mirada más de tres segundos. De repente decidió que el suelo era bastante más interesante...aunque ni de lejos. Las puertas volvieron a cerrarse con ellos dos dentro, y cuando estaban llegando al cuarto piso, de repente el ascensor se paró y las luces se apagaron, quedando sólo encendidas las de emergencia. — Oh, vaya. — Comento, llevada por el asombro. Eso le pasaba por no hacer caso de las recomendaciones. Notó como empezaba a ponerse nerviosa, sin saber qué decir. ¿Que lo sentía? No estaba segura de que sirviera mucho. Las palabras no servían de nada, eran los actos los que mostraban la verdad. Y Charlotte tampoco sabía qué hacer.
No fue capaz de reaccionar al discurso de Jaden en su momento. La reina de las discursos se quedó con el rostro blanco como si de un fantasma se tratase mientras observaba a Jaden alejarse. Cuando se dio cuenta, fue ella la que volvió a repetir lo del taxi, sólo que aquella vez no estaba tan desnuda como la primera. Y sí, efectivamente, había dejado de importar todo después de aquellas palabras tan duras. ¿Lo que decían los demás mientras abandonaba de nuevo el local? Ni lo escuchó. Y así parecía ser cada vez que volvían al ataque. Charlotte parecía no escucharlos. A pesar de notar la tensión, a pesar de que a veces incluso parecía que tenía la peste. Él tenía razón. Los demás importaban un pimiento, mucho más cuando sólo iban a hacer daño, cuando sólo buscaban llamar la atención y degradar a los demás con tal de pasar por encima, con tal de quedr los primeros, los más importantes.
Pero Charlotte no se sentía importante ahora que todo el mundo la conocía. Se sentía miserable...pero no por ellos. Si no porque le había perdido a él. Para siempre, temía. Había estado evitándolo desde la noche de la fiesta. Si tenía que acercarse a su facultad a por un libro, mandaba a alguna de las pocas amigas que le quedaban (y que había tenido siempre, pues siempre fue de grupos pequeños) a por ello, y si tenía que devolverlo igual. Aquél modo de proceder era por dos motivos diferentes: el primero era la vergüenza que le daba el simple hecho de mirarle a los ojos. Aunque tuviese una imagen distorsionada de ella ahora, sabía que era por su propia culpa, que ella se había buscado aquella fatídica situación. El segundo, aunque igual de importante e intenso, era que le daba miedo el pensar que podía volver a molestarlo o hacerle daño. Jamás, bajo ninguna circunstancia, quiso hacerle sentir de aquella manera, independientemente de lo que dijera el resto.
Pero aquél día el destino iba a correr en su contra.
Tenía que ir al edificio del vicedecanato a entregar unos papeles. Estaban en obras, y le aconsejaron que utilizara las escaleras. Pero era un edificio enorme, de muchos pisos, y no le apetecía en absoluto subirlos todos, ya que tenía que ir a la última planta. Pasó de las recomendaciones y subió al ascensor, sola. Pero la misma máquina paró en la primera planta, y abrió las puertas...dejando ver a Jaden entrando allí. Charlotte notó como su corazón daba un pequeño (gigantesco) salto en su pecho cuando lo reconoció al instante.
— Hola. — Dijo por educación, pero no pudo mantener la mirada más de tres segundos. De repente decidió que el suelo era bastante más interesante...aunque ni de lejos. Las puertas volvieron a cerrarse con ellos dos dentro, y cuando estaban llegando al cuarto piso, de repente el ascensor se paró y las luces se apagaron, quedando sólo encendidas las de emergencia. — Oh, vaya. — Comento, llevada por el asombro. Eso le pasaba por no hacer caso de las recomendaciones. Notó como empezaba a ponerse nerviosa, sin saber qué decir. ¿Que lo sentía? No estaba segura de que sirviera mucho. Las palabras no servían de nada, eran los actos los que mostraban la verdad. Y Charlotte tampoco sabía qué hacer.
Re: — There's no guarantee, that this will be easy
03. ALL THE SAME
Jaden | ASCENSOR UNIVERSITARIO | TARDE | CON Charlotte
Luego de que aquella catastrófica fiesta diera final, o más bien, él decidiera plantar bandera blanca a dicha celebración —que después de todo lo que menos resultó ser fue jolgorio— no volvió a tener conocimiento de la pelirroja, aunque debía admitir que tampoco pretendía saber demasiado sobre su paradero. Jaden permanecía lo suficientemente herido, un gran golpe bajo en su orgullo y masculinidad como para regresar cual perro faldero a implorar una mísera oportunidad a alguien quién, al parecer, poco y nada le interesaba. Ya se había expuesto suficiente humillándose al subir al escenario para soltar sus propios pensamientos. Mientras ella permanecía firme en su postura de complacer a los demás, ya no más, no gastaría sus neuronas para intentar atar cabos. Después de todo el daño ya estaba hecho.
Todos los días posteriores no resultaron ser para nada los mejores, de hecho parecía ser que su único propósito además de continuar con sus estudios, un nuevo pasatiempo tomó control de su vida. Nada atractivo a simple vista, de hecho conservaba las secuelas de ello, pero tal vez de esa manera conseguía canalizar toda su ira acumulada, y claro, por más que lo negara no iba a permitir que se faltara el respeto, no después de todo por lo que él tuvo que pasar. Así es, él estaba defendiendo su orgullo ante todos los comentarios absurdos que lanzaba hacia su persona porque luego de rebajarse resultó ser que su popularidad decayó en picada. O bueno, gran parte de ella.
Poco le interesaba a decir verdad. Él no se valía de un título impuesto por el resto del campus, a Jaden le daba igual, no era como ella. A pesar de ello sus amigos, algunos se encontraban de acuerdo con su punto de vista mientras que el resto del grupo parecía sumamente molesto por su accionar, es ahí donde su vida perfecta comenzó a caer en pedazos, y tan solo por una mujer. Una simple mujer que consiguió destruir lo poco que logró construir en sus años de educación.
El joven Brickstone había optado por faltar a clases, ése día sus ánimos no eran los mejores para soportar las tediosas clases del profesor Pierce, ya más tarde se pondría al tanto gracias a sus compañeros. Por lo que prefirió escabullirse, marcharse para intentar pensar y ordenar su turbada mente. No lo pensó, se dirigió hacia los elevadores, desconociendo el problema que éstos acarreaban, al estar en reformas sería inevitable lo que sucedería, salvo por un pequeño detalle.
Con sus auriculares puesto a tope, su capucha y unos oscuros lentes de sol que se aseguraban de mantener en las sombras sus facciones ingresó al mismo sin si quiera prestar verdadera atención a su acompañante. Simplemente apoyó su espalda en una de las paredes, cruzó sus brazos sobre su pecho y permaneció así, en la lejanía ignorando todo. Al menos eso pretendió de no ser por el brinco que el elevador causó anunciando su deteriorado andar.
Estaba atrapado — Tch — chasqueó la lengua frustrado. Quitando su capucha se acercó al teclado con los pisos para intentar solucionarlo, pero era inútil, lo único que podía hacer sería presionar el botón de alerta. Y así lo hizo — Señorita debemos esperar — comunicó sin siquiera molestarse en quitarse los audífonos, posteriormente se dio vuelta. Hasta que la vio allí, frente a él, con su rostro sereno o tal vez más confuso por verlo allí — Mierda — murmuró encaminándose a una esquina, dejándose caer al suelo de esta. No había nada más que hacer que esperar. ¿Su vida no podía ser más miserable?
Todos los días posteriores no resultaron ser para nada los mejores, de hecho parecía ser que su único propósito además de continuar con sus estudios, un nuevo pasatiempo tomó control de su vida. Nada atractivo a simple vista, de hecho conservaba las secuelas de ello, pero tal vez de esa manera conseguía canalizar toda su ira acumulada, y claro, por más que lo negara no iba a permitir que se faltara el respeto, no después de todo por lo que él tuvo que pasar. Así es, él estaba defendiendo su orgullo ante todos los comentarios absurdos que lanzaba hacia su persona porque luego de rebajarse resultó ser que su popularidad decayó en picada. O bueno, gran parte de ella.
Poco le interesaba a decir verdad. Él no se valía de un título impuesto por el resto del campus, a Jaden le daba igual, no era como ella. A pesar de ello sus amigos, algunos se encontraban de acuerdo con su punto de vista mientras que el resto del grupo parecía sumamente molesto por su accionar, es ahí donde su vida perfecta comenzó a caer en pedazos, y tan solo por una mujer. Una simple mujer que consiguió destruir lo poco que logró construir en sus años de educación.
El joven Brickstone había optado por faltar a clases, ése día sus ánimos no eran los mejores para soportar las tediosas clases del profesor Pierce, ya más tarde se pondría al tanto gracias a sus compañeros. Por lo que prefirió escabullirse, marcharse para intentar pensar y ordenar su turbada mente. No lo pensó, se dirigió hacia los elevadores, desconociendo el problema que éstos acarreaban, al estar en reformas sería inevitable lo que sucedería, salvo por un pequeño detalle.
Con sus auriculares puesto a tope, su capucha y unos oscuros lentes de sol que se aseguraban de mantener en las sombras sus facciones ingresó al mismo sin si quiera prestar verdadera atención a su acompañante. Simplemente apoyó su espalda en una de las paredes, cruzó sus brazos sobre su pecho y permaneció así, en la lejanía ignorando todo. Al menos eso pretendió de no ser por el brinco que el elevador causó anunciando su deteriorado andar.
Estaba atrapado — Tch — chasqueó la lengua frustrado. Quitando su capucha se acercó al teclado con los pisos para intentar solucionarlo, pero era inútil, lo único que podía hacer sería presionar el botón de alerta. Y así lo hizo — Señorita debemos esperar — comunicó sin siquiera molestarse en quitarse los audífonos, posteriormente se dio vuelta. Hasta que la vio allí, frente a él, con su rostro sereno o tal vez más confuso por verlo allí — Mierda — murmuró encaminándose a una esquina, dejándose caer al suelo de esta. No había nada más que hacer que esperar. ¿Su vida no podía ser más miserable?

- The real love:




Re: — There's no guarantee, that this will be easy
03. All the same
Charlotte | Ascensor universitario | tarde | con Jaden
No sabía cómo no se le caía la cara de vergüenza en aquél mismo momento. Probablemente era porque después de aquellas semanas de silencio con el chico y de señalamientos, murmullos y comentarios por parte del resto de alumnos, se había hecho un poco inmune a aquello de la vergüenza. La misma vergüenza que había destruido aquello que ahora Charlotte jamás descubriría qué pudo ser. Además, él ni si quiera se había dado cuenta de su presencia, o eso había parecido, después del "Señorita, debemos esperar", que quedó bastante más claro después del "mierda".
Y ahora Charlotte no tenía ni idea de lo que podía hacer. A pesar de que el contacto había sido completamente interrumpido desde aquella noche, el chico seguía formando parte de sus pensamientos prácticamente durante todo el día. Daba igual si estaba en clase, presentado, con sus amigos o incluso dando alguno de sus amados discursos. Jaden aparecía siempre de fondo como una imagen proyectada por su mente con el único propósito de que la pelirroja no fuese capaz de olvidar el enorme error que había cometido. Probablemente el más grande de su vida, al menos durante los escasos veinte años que llevaba viva. Lo miraba por el rabillo del ojo, notando como ella misma con sus propios pensamientos se ponía cada vez más nerviosa.
Además, por otro lado, no tenía ni la más remota idea de cuánto tiempo iban a estar ahí encerrados. Dese luego, últimamente parecía no decidir nada con certeza. Todo parecía írsele del revés. Aunque, por un instante, se dio cuenta de que probablemente Jaden estaría más jodido por aquella situación que ella. No por nada bien claro le había dejado en aquella noche que, aunque la bronca fuese tremenda, la última palabra pensaba tenerla él, y fue para decir adiós. No podía soportarlo. Tenía que dejar de recordar aquél momento o algo dentro de ella iba a acabar estallando para quedarse impregnado en las paredes del ascensor.
Bien. Si él quería tener la última palabra, ella tendría la primera.
— Lo siento. — Estalló. Aunque él estaba tirado sobre una de las esquinas del ascensor, Charlotte lo miraba de pie con los brazos cruzados. Por fin había podido quedarse mirándolo sin sentir que iba a vomitar o algo parecido. Y aquellas palabras le nacieron de repente, desde lo más profundo de su alma. Casi incapaz de decir nada más, hizo el esfuerzo por continuar. — Me he pasado todos estos días pensando que hacer para compensar lo que sucedió... Pero no se me ocurrió nada que pudiera compensarlo. — Ahora el suelo. parecía mucho más interesante que el chico, aunque eso no fuese ni remotamente verdad. Pero necesitaba acabar aquello. — Y como sé que las palabras no son suficientes... — ¿Y por qué entonces no se callaba? Ya no podía parar. — Lo siento de verdad. Y si crees que lo que ha pasado era lo que pretendía conseguir...está muy lejos de ello. Lo digo de verdad. — No podía saber a ciencia cierta hasta que punto le había importado o molestado aquello a Jaden. Pero ella estaba en el último lugar en el que querría estar, y eso él debería saberlo.
Y ahora Charlotte no tenía ni idea de lo que podía hacer. A pesar de que el contacto había sido completamente interrumpido desde aquella noche, el chico seguía formando parte de sus pensamientos prácticamente durante todo el día. Daba igual si estaba en clase, presentado, con sus amigos o incluso dando alguno de sus amados discursos. Jaden aparecía siempre de fondo como una imagen proyectada por su mente con el único propósito de que la pelirroja no fuese capaz de olvidar el enorme error que había cometido. Probablemente el más grande de su vida, al menos durante los escasos veinte años que llevaba viva. Lo miraba por el rabillo del ojo, notando como ella misma con sus propios pensamientos se ponía cada vez más nerviosa.
Además, por otro lado, no tenía ni la más remota idea de cuánto tiempo iban a estar ahí encerrados. Dese luego, últimamente parecía no decidir nada con certeza. Todo parecía írsele del revés. Aunque, por un instante, se dio cuenta de que probablemente Jaden estaría más jodido por aquella situación que ella. No por nada bien claro le había dejado en aquella noche que, aunque la bronca fuese tremenda, la última palabra pensaba tenerla él, y fue para decir adiós. No podía soportarlo. Tenía que dejar de recordar aquél momento o algo dentro de ella iba a acabar estallando para quedarse impregnado en las paredes del ascensor.
Bien. Si él quería tener la última palabra, ella tendría la primera.
— Lo siento. — Estalló. Aunque él estaba tirado sobre una de las esquinas del ascensor, Charlotte lo miraba de pie con los brazos cruzados. Por fin había podido quedarse mirándolo sin sentir que iba a vomitar o algo parecido. Y aquellas palabras le nacieron de repente, desde lo más profundo de su alma. Casi incapaz de decir nada más, hizo el esfuerzo por continuar. — Me he pasado todos estos días pensando que hacer para compensar lo que sucedió... Pero no se me ocurrió nada que pudiera compensarlo. — Ahora el suelo. parecía mucho más interesante que el chico, aunque eso no fuese ni remotamente verdad. Pero necesitaba acabar aquello. — Y como sé que las palabras no son suficientes... — ¿Y por qué entonces no se callaba? Ya no podía parar. — Lo siento de verdad. Y si crees que lo que ha pasado era lo que pretendía conseguir...está muy lejos de ello. Lo digo de verdad. — No podía saber a ciencia cierta hasta que punto le había importado o molestado aquello a Jaden. Pero ella estaba en el último lugar en el que querría estar, y eso él debería saberlo.
Re: — There's no guarantee, that this will be easy
03. ALL THE SAME
Jaden | ASCENSOR UNIVERSITARIO | TARDE | CON Charlotte
Maldita sea su suerte, o mejor dicho su desgracia. ¿Existía alguna posibilidad en que todos los planetas se alineasen para brindarle una chispa de positivismo en su vida? No, claro que no, parecía ser como si los planetas simplemente pretendieran emparejar sus posturas con un único propósito de arruinarle la poca gota de orgullo que yacía dentro de él.
Volverla a ver se encontraba en la lista de las perores cosas que jamás debería hacer. O al menos eso pretendía, pero claro, para un mortal insignificante como él no tendría chance alguna para enfrentarse al caballero destino ganándole la contienda. Es por eso que sus estancia en ese maldito elevador sería un completo desastre, sobre todo porque no estaba muy seguro de cuánto tiempo aguantaría permanecer respirando el mismo aire que la pelirroja, de la misma mujer que días atrás consiguió joderle su maldita y perfecta existencia, dejándolo en pedazos. Fragmentos que ya no iban a volver a unirse por más que se adhiriesen con pegamento.
Jaden ni lento ni perezoso prefirió omitir algún otro tipo de palabra, mientras más lejos se encontrase de ella sería perfecto. Ya demasiados dolores de cabeza le provocó su estúpido comportamiento como para tener que soportar su aguardentosa voz ondear al viento. Y esos dolores de cabeza no se trataban de un simple decir, todo lo contrario, los vivía día a día con cada acción que tomaba, después de todo no estaba dispuesto a permitir que dijesen cualquier cosa de ella. Porque sí, podía pretender quererla lejos, pero nunca iba a dejar que un indefenso no contara con esa chance de defensa, y él, como ya no tenía que más perder no le importaba ser un marginado estudiantil exclusivamente por ella.
Pretendió mantenerse callado, en su lugar sin si quiera mover un solo cabello de su revuelta cabeza, al igual que tampoco amagó a apagar la música que ingresaba a sus oídos intentando apaciguar la fiera adormecida en su interior. Sus rodillas flexionadas sirvieron de apoyo para sus codos, mientras que sus manos amortiguaban su cabeza entre las mismas. Cerró los ojos, procurando concentrarse en la música y no en las banales palabras ajenas. Después de todo ya no le creía absolutamente nada, eso lo tenía marcado a fuego gracias a cada una de las acciones torpes que cometió en la fiesta. Pero vamos, ¿quién era él para juzgarla? Él realmente no era absolutamente nada, un ser totalmente insignificante.
Intentando denotar el poco interés que realmente no tenía, dejo que su pie comenzara a marcar el ritmo de los acordes de la guitarra. Sus brazos cedieron ante la tentación cayendo a cada lado de su cuerpo mientras que con una sonrisa cínica que se comenzaba a dibujar en sus labios, como si nunca hubiese sucedido nada, y previo a destapar uno de sus oídos comentó por primera vez — Lo siento. ¿Decías algo? — Sí, un verdadero patán. Estaba bien claro incluso para alguien como él, pero si ella en verdad quería ver otra cara de Jaden Brickstone, entonces le demostraría lo borde, egocéntrico, pedante y grosero que podía llegar a ser.
Ni si quiera sabía a qué estaba jugando, simplemente pretendía y rogaba porque esa maldita chatarra comenzara a funcionar antes de que tuviese que actuar más hostil de lo que ya hacía, esa forma de ser que tanto odiaba. Pero si tenía que hacerlo para evitarse más disgustos con esa mujer, entonces destrozaría cada una de las esperanzas o intenciones de solucionar las cosas que podía llegar a tener. Suficiente daño había causado en su vida. Ya no más. De errores se aprende.
Volverla a ver se encontraba en la lista de las perores cosas que jamás debería hacer. O al menos eso pretendía, pero claro, para un mortal insignificante como él no tendría chance alguna para enfrentarse al caballero destino ganándole la contienda. Es por eso que sus estancia en ese maldito elevador sería un completo desastre, sobre todo porque no estaba muy seguro de cuánto tiempo aguantaría permanecer respirando el mismo aire que la pelirroja, de la misma mujer que días atrás consiguió joderle su maldita y perfecta existencia, dejándolo en pedazos. Fragmentos que ya no iban a volver a unirse por más que se adhiriesen con pegamento.
Jaden ni lento ni perezoso prefirió omitir algún otro tipo de palabra, mientras más lejos se encontrase de ella sería perfecto. Ya demasiados dolores de cabeza le provocó su estúpido comportamiento como para tener que soportar su aguardentosa voz ondear al viento. Y esos dolores de cabeza no se trataban de un simple decir, todo lo contrario, los vivía día a día con cada acción que tomaba, después de todo no estaba dispuesto a permitir que dijesen cualquier cosa de ella. Porque sí, podía pretender quererla lejos, pero nunca iba a dejar que un indefenso no contara con esa chance de defensa, y él, como ya no tenía que más perder no le importaba ser un marginado estudiantil exclusivamente por ella.
Pretendió mantenerse callado, en su lugar sin si quiera mover un solo cabello de su revuelta cabeza, al igual que tampoco amagó a apagar la música que ingresaba a sus oídos intentando apaciguar la fiera adormecida en su interior. Sus rodillas flexionadas sirvieron de apoyo para sus codos, mientras que sus manos amortiguaban su cabeza entre las mismas. Cerró los ojos, procurando concentrarse en la música y no en las banales palabras ajenas. Después de todo ya no le creía absolutamente nada, eso lo tenía marcado a fuego gracias a cada una de las acciones torpes que cometió en la fiesta. Pero vamos, ¿quién era él para juzgarla? Él realmente no era absolutamente nada, un ser totalmente insignificante.
Intentando denotar el poco interés que realmente no tenía, dejo que su pie comenzara a marcar el ritmo de los acordes de la guitarra. Sus brazos cedieron ante la tentación cayendo a cada lado de su cuerpo mientras que con una sonrisa cínica que se comenzaba a dibujar en sus labios, como si nunca hubiese sucedido nada, y previo a destapar uno de sus oídos comentó por primera vez — Lo siento. ¿Decías algo? — Sí, un verdadero patán. Estaba bien claro incluso para alguien como él, pero si ella en verdad quería ver otra cara de Jaden Brickstone, entonces le demostraría lo borde, egocéntrico, pedante y grosero que podía llegar a ser.
Ni si quiera sabía a qué estaba jugando, simplemente pretendía y rogaba porque esa maldita chatarra comenzara a funcionar antes de que tuviese que actuar más hostil de lo que ya hacía, esa forma de ser que tanto odiaba. Pero si tenía que hacerlo para evitarse más disgustos con esa mujer, entonces destrozaría cada una de las esperanzas o intenciones de solucionar las cosas que podía llegar a tener. Suficiente daño había causado en su vida. Ya no más. De errores se aprende.

- The real love:




Re: — There's no guarantee, that this will be easy
03. All the same
Charlotte | Ascensor universitario | tarde | con Jaden
Él se levantaba poco a poco, al mismo tiempo que Charlotte continuaba dejando que su verborrea diese rienda suelta. Por un momento sintió que estaba haciendo algo real, que de alguna manera estaba llegando al chico. Por un loco instante pensó que tal vez podría arreglar las cosas de alguna manera, que en cualquier momento se le ocurriría aquella acción que demostrara sus palabras, que pudiese hacer que Jaden recuperase aunque fuese un poco de confianza en ella, algo sobre lo que poder trabajar, algo que poder reforzar. Ni si quiera él daba señales de algo parecido, probablemente eran sus propias ilusiones las que le estaban hablando en ese momento, llenando su cabeza de pequeños y molestos pajaritos, imposibles de evadir. Como cada noche cuando se acostaba y los terribles recuerdos de la fiesta le asaltaban la cabeza.
Pero sus emociones iban demasiado rápido. A veces corrían incluso más que ella, y eso, desde luego, no podía ser bueno. Porque él todavía no se había pronunciado al respecto. Hasta que, finalmente, se quitó uno de los auriculares e hizo que Charlotte escuchara su voz.
Y todo se fue de nuevo a la mierda, estallando contra el suelo del ascensor en un grito ahogado en el silencio. No supo como fue exactamente su reacción pero notó como algo en su rostro se crispaba. Seguía mirándole, ahora incapaz de apartar la mirada. Y lo peor de todo era que en el fondo, podía entender al chico, podía entender el por qué de aquella respuesta. Si la situación fuese al revés, Charlotte no estaba segura de ser capaz de dar una segunda oportunidad. Entonces, ¿qué estaba intentando?
Por lo que había podido averiguar a corto plazo...no volverse loca.
— ¿Hay algo que pueda hacer para arreglarlo? — Esa fue su respuesta. Se escuchó a sí misma hablar, como a través de un sueño. La retahíla anterior era demasiado como para volver a repetirla, y había salido tan espontánea como la pregunta que le estaba haciendo en ese momento. Y en el fondo, ya, se esperaba cualquier cosa, que se riera de ella, que le dijera que no volviese a acercarse ni a él ni a su facultad nunca jamás en la vida, que al pasar a su lado fingiera no conocerle y ni lo mirase. Podía entender que le pidiera cualquiera de aquellas cosas, y si lo hacía...ella obedecería. Dijese lo que dijese, ella lo acataría sin más. No quería molestarle, no quería hacerle, por mucho que le doliesen a ella las ganas de suplicarle por su perdón, y el hecho de no hacerlo.
Iba a ser doloroso....muy doloroso, lo presentía. Pero no podía simplemente hacer como si nada o fingir en ese momento indiferencia, como él hacía. Para eso necesitaba que él se lo pidiera. Porque era incapaz de hacerlo por sí misma, de fingir que todo aquello no había pasado, o que no había cosas que aclarar entre ellos...porque las había, unas cuantas.O por lo menos es era lo que ella pensaba.
Pero sus emociones iban demasiado rápido. A veces corrían incluso más que ella, y eso, desde luego, no podía ser bueno. Porque él todavía no se había pronunciado al respecto. Hasta que, finalmente, se quitó uno de los auriculares e hizo que Charlotte escuchara su voz.
Y todo se fue de nuevo a la mierda, estallando contra el suelo del ascensor en un grito ahogado en el silencio. No supo como fue exactamente su reacción pero notó como algo en su rostro se crispaba. Seguía mirándole, ahora incapaz de apartar la mirada. Y lo peor de todo era que en el fondo, podía entender al chico, podía entender el por qué de aquella respuesta. Si la situación fuese al revés, Charlotte no estaba segura de ser capaz de dar una segunda oportunidad. Entonces, ¿qué estaba intentando?
Por lo que había podido averiguar a corto plazo...no volverse loca.
— ¿Hay algo que pueda hacer para arreglarlo? — Esa fue su respuesta. Se escuchó a sí misma hablar, como a través de un sueño. La retahíla anterior era demasiado como para volver a repetirla, y había salido tan espontánea como la pregunta que le estaba haciendo en ese momento. Y en el fondo, ya, se esperaba cualquier cosa, que se riera de ella, que le dijera que no volviese a acercarse ni a él ni a su facultad nunca jamás en la vida, que al pasar a su lado fingiera no conocerle y ni lo mirase. Podía entender que le pidiera cualquiera de aquellas cosas, y si lo hacía...ella obedecería. Dijese lo que dijese, ella lo acataría sin más. No quería molestarle, no quería hacerle, por mucho que le doliesen a ella las ganas de suplicarle por su perdón, y el hecho de no hacerlo.
Iba a ser doloroso....muy doloroso, lo presentía. Pero no podía simplemente hacer como si nada o fingir en ese momento indiferencia, como él hacía. Para eso necesitaba que él se lo pidiera. Porque era incapaz de hacerlo por sí misma, de fingir que todo aquello no había pasado, o que no había cosas que aclarar entre ellos...porque las había, unas cuantas.O por lo menos es era lo que ella pensaba.
Re: — There's no guarantee, that this will be easy
03. ALL THE SAME
Jaden | ASCENSOR UNIVERSITARIO | TARDE | CON Charlotte
Jaden esperó pero nada sucedió, ningún grito de verdadera molestia por su despreocupada respuesta luego de dejarle bastante claro que no había escuchado ni la mitad de su discurso, que no debía ser un adivino para saber de qué iba el mismo, aun así cualquier reacción divertida no se manchó en su semblante, simplemente mantenía en alto su maltrecho orgullo. Una vez podía conseguir que le hiciese sentirse la peor de las mierdas existentes en el mundo, pero una segunda vez ya era el colmo de colmos, y claramente el joven Brickstone no estaba dispuesto a ser considerado escoria nuevamente. No después de todo por lo que vivió luego de aquella fatídica noche.
Charlotte pretendía arreglarlo así como así. El problema radicaba en que el dolor generado en él ya estaba calado, y sinceramente no pretendía volver a tener algún tipo de conversación sobre ello con nadie, mucho menos con ella. Intentó odiarla pero eso era algo que no iba con él. Despreciarla, otra cosa que descartó rápidamente. Para finalmente desistir a cualquier tipo de encuentros, mientras menos la viese y supiese sobre su persona mejor sería su estado de ánimo. Aunque claro, por más que pretendiese sacársela de la cabeza, picoteando en alguna que otra florecilla para conseguir el néctar de la misma, ciertos acontecimientos volvían a joderle la vida recordándole lo patético que era su accionar por sentir en carne propia lo que era tener el corazón partido por una mujer. Una condenada mujer que se colaba en sus pensamientos noche tras noche, torturándolo de la manera más escabrosa posible. Siendo esa Charlotte de la que sentía un interés sin igual, de la que entendió —en su momento— escondía ciertos sentimientos que nunca antes experimentó jamás.
Retiró el otro audífono de su oído para enfrentarse a la hora de la verdad. ¿Así que estaba interesada en iniciar la conversación? Eso sería divertido, y quizá mucho más de lo que imaginaba teniendo en cuenta que estaría un tiempo prudencial allí dentro a la espera de que alguien de mantenimiento fuese por ellos.
— Siendo sincero, no lo creo —meditó con cautela su frase, intentado descubrir qué palabras eran las apropiadas para entablar una conversación con ella—. A menos claro, que conozcas de ascensores y tecnología, cosa que dudo demasiado —comentó altanero haciendo única referencia al dilema del aparato que los mantenía encerrados, con esa mueca socarrona en su rostro resplandeciendo cada vez más por el orgullo propio. Estaba más que claro que esa no sería la tan ansiada respuesta que ella necesitaba escuchar de los labios masculinos, sin embargo él tampoco iba a soltarse melancólico ni mucho menos sentimentalista. Una vez le demostró lo sentimental que podía llegar a ser para con ella y la fractura de su pseudo relación llegó en menos de lo que canta un gallo. Un fracaso inmenso.
Ella fue capaz de desatar ese horrible monstruo que yacía frente a sus ojos, ése adefesio capacitado para soltar cualquier granada en mitad de un campo de batalla sin importarle nada con tal de vencer a sus oponentes. Y ahora, por más irreal que sonase, Charlotte Gilliard estaba en el lugar y momento equivocado. Estaba en mitad de su propio campo de batalla personal.
Charlotte pretendía arreglarlo así como así. El problema radicaba en que el dolor generado en él ya estaba calado, y sinceramente no pretendía volver a tener algún tipo de conversación sobre ello con nadie, mucho menos con ella. Intentó odiarla pero eso era algo que no iba con él. Despreciarla, otra cosa que descartó rápidamente. Para finalmente desistir a cualquier tipo de encuentros, mientras menos la viese y supiese sobre su persona mejor sería su estado de ánimo. Aunque claro, por más que pretendiese sacársela de la cabeza, picoteando en alguna que otra florecilla para conseguir el néctar de la misma, ciertos acontecimientos volvían a joderle la vida recordándole lo patético que era su accionar por sentir en carne propia lo que era tener el corazón partido por una mujer. Una condenada mujer que se colaba en sus pensamientos noche tras noche, torturándolo de la manera más escabrosa posible. Siendo esa Charlotte de la que sentía un interés sin igual, de la que entendió —en su momento— escondía ciertos sentimientos que nunca antes experimentó jamás.
Retiró el otro audífono de su oído para enfrentarse a la hora de la verdad. ¿Así que estaba interesada en iniciar la conversación? Eso sería divertido, y quizá mucho más de lo que imaginaba teniendo en cuenta que estaría un tiempo prudencial allí dentro a la espera de que alguien de mantenimiento fuese por ellos.
— Siendo sincero, no lo creo —meditó con cautela su frase, intentado descubrir qué palabras eran las apropiadas para entablar una conversación con ella—. A menos claro, que conozcas de ascensores y tecnología, cosa que dudo demasiado —comentó altanero haciendo única referencia al dilema del aparato que los mantenía encerrados, con esa mueca socarrona en su rostro resplandeciendo cada vez más por el orgullo propio. Estaba más que claro que esa no sería la tan ansiada respuesta que ella necesitaba escuchar de los labios masculinos, sin embargo él tampoco iba a soltarse melancólico ni mucho menos sentimentalista. Una vez le demostró lo sentimental que podía llegar a ser para con ella y la fractura de su pseudo relación llegó en menos de lo que canta un gallo. Un fracaso inmenso.
Ella fue capaz de desatar ese horrible monstruo que yacía frente a sus ojos, ése adefesio capacitado para soltar cualquier granada en mitad de un campo de batalla sin importarle nada con tal de vencer a sus oponentes. Y ahora, por más irreal que sonase, Charlotte Gilliard estaba en el lugar y momento equivocado. Estaba en mitad de su propio campo de batalla personal.

- The real love:




Página 3 de 3. •
1, 2, 3
Skipping Stone :: Zona de rol :: Zona de Rol Libre :: Plots
Página 3 de 3.
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.






































































» No Man Lives Forever, Commander
» ♠ You have a sin to confess?
» Howl of the hound and the wolf.
» El Lado Oculto de la Luna
» —Deeper than the truth
» Won't catch me.
» The most illogial being.
» ♠ But I don't wanna see you gone.
» —The beauty of a broken angel
» Dulce desde el primer aliento
» You'll be my lady.
» ▌1. Where's the 'fun' in funeral?
» But he's my father
» Pedido de afiliaciones Élite y Hermana