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— You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Miér Mar 30, 2016 4:50 am


You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming
1x1 | Mitología griega (au)| Crackship
Él estaba dispuesto a todo, tanto así que no le importó tomar un pequeño premio como recompensa. Él había secuestrado a la bella joven florista, la hija de la dueña de su propio local.

Él, Silas Kingsbury buscaba venganza. Venía en busca de todo lo que le pertenecía, pero para su mala suerte la dueña de una tienda en particular se reveló contra él, demostrando su temperamento decidido y firme, no iba a regalarle su negocio a un desconocido que alegaba ser de su pertenencia. Hasta que ella aparece en escena, con la única intención de apaciguar las aguas, y que ambas partes recapaciten.

Lo que nadie supo es que Sila posó los ojos sobre ella, mandando al demonio toda su absurda venganza, ¿o tal vez no? Claro que no, ahora tendría su propio juguete personal donde descargar su ira, porque ella sería su nuevo títere el cual canalizaría todo lo que necesitaba, su tan ansiada venganza. Porque su atención ya no es más por ese simple y viejo negocio, ahora la deuda sería saldada de otra manera.

Al parecer el verdadero dueño del local tiempo atrás apostó sus escrituras nada más ni nada menos que en el casino del propio “Hades” perdiendo todo a su paso, sin si quiera ser racional y mandar una advertencia a sus inquilinos al respecto. El padre de Herine es el alcalde de la cuidad, y tras enterarse de lo que Siles pretendía hacer utiliza sus cartas personales para ganarle en su propio juego de azar, desconociendo que gracias a ello la ira corroe cada vez más a Silas, porque él simplemente no se dejaría aplastar por nadie, ni mucho menos por ese quien creía tener un poco de poder con renombre.

Debido a su reciente derrota es cuando su mente se reactiva, viendo una solución que creyó posible al verla a ella. Ella debía ser suya a como diera lugar. Y lo sería. Ése era el momento adecuado, tan sólo secuestrarla sería una simple venganza que tanto su madre como padre deberían soportar. Se aseguraría de que Herine tuviera todo lo que necesitase, un ambiente optimo y lo que quisiese… todo menos su libertad. Mientras tanto él se aseguraría de cazar a ese bastardo que lo timó y resguardaría la seguridad de su nueva invitada.
PERSONAJES
SILAS KINGSBURY (Hades) | 27 años | Empresario, capo | Ian Somerhalder | Psychonaut
Herina Miller (Perséfone) | 26 años | dependiente de tienda | emeraude toubia | Cherry Blossom
Cronología
© RED FOR SS


Última edición por Cherry Blossom el Mar Abr 26, 2016 4:18 am, editado 2 veces



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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Miér Mar 30, 2016 1:58 pm

01. You're mine
and you cannot help it.
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Silas Kingsbury era un hombre alto, imponente, serio, que andaba siempre con el ceño fruncido. Era difícil acercarse a él, era difícil alejarse si era él quien decidía invadir tu espacio vital. Un aura de peligrosidad lo envolvía allá dónde fuera, en el lugar y en el momento en el que se encontrase. Desprendía algo más, algo que nadie conseguía distinguir, diferenciar, o ponerle nombre propio. Algo que él de alguna manera era capaz de intuir pero cuyo origen desconocía como el resto, aunque actuase como si fuese un ser conocedor de todo. En parte esa sensación desconocida que le daba esa capacidad lo había llevado a estar donde estaba a pesar de su juventud. Había tenido que subir muchos escalones de manera desagradable, pero ahora gozaba de todo lo que se le antojaba.

De todo. Tamborileó los dedos sobre los asientos forrados de cuero de la enorme limusina que lo transportaba mientras la misma paseaba por las calles alumbradas gracias a la luz de las farolas. Silas estaba aburrido, soberanamente aburrido. Tenía un par de detectives rastreando la pista de aquél estafador al que le había ganado varios comercios en su casino y que le había acarreado unos cuantos problemas, problemas que iba a saldarse con el mismo número de dedos del cuerpo de ese hombre, a menos como aperitivo. Iban a llegarle cosas peores que la muerte, antes de la misma, y el moreno de iba a encargar de ello personalmente. Pero ya había llegado a un punto tan alto de la escala que el primer trabajo sucio lo hacían otros por él. Sus grandes ventajas.Por eso sabía que obsesionarse con aquél bastardo no le servía de nada hasta que encontraran el agujero en el que había metido su bastarda cabeza.

Sin embargo, alguien caminando por la acera hizo que sus pensamientos y su interés cambiasen drásticamente de un momento a otro. Se relamió los labios sin poder evitarlo, aunque seguía serio. Se quedó perdido durante unos instantes en su cabellera, y entonces se dio cuenta de algo. Bajó la ventanilla del conductor. — James, reduce la velocidad.— pidió, con su típico tono calmado, aunque siempre con un deje autoritario. James hizo lo suyo automáticamente, pero ella parecía no percatarse. La verdad es que para la muchacha que se encontraba observando en aquellos momentos, también tenía otros planes, y que apareciese de repente, sola, en la calle, en su campo de visión, le puso las cosas muchísimo más fáciles. — Para.— ordenó a su chófer, que hizo lo consecuente al instante.

La limusina paró unos pasos por delante de Herina. Silas abrió la puerta de la limusina con delicadeza y se alzó frente a ella, para observarla por primera vez de frente. Era simplemente preciosa. Sin embargo no hubo gesto en su rostro que denotara sus pensamientos. — Buenas noches, Señorita Miller.— Y, en ese momento, que se acercó un paso a ella y fue iluminado por una de las farolas, sonrió. Fue una risa que duró unos instantes, socarrona, desafiante. Silas sólo sonreía si tenía una buena razón para ello y todas y cada una de sus curvaturas labiales se encontraban perfectamente estudiadas y etiquetadas para sus usos. En su escala de valores la felicidad ocupada un puesto muy bajo. Al contrario que el resto de otros humanos, consideraba otras cosas muy por encima de ésta, que no valoraba ni como meta ni como estado. Sólo era algo que sucedía de vez en cuando y que no era para tanto. — Hace una noche muy fría como para que una señorita tenga que caminar sola hasta su destino, ¿no cree?.— Volvió a acercarse. Quería acortar toda la distancia posible, engatusarla. — Por suerte soy un hombre razonable, y me encantaría llevarla a su destino.— Comentó, señalando con una de sus manos la limusina parada.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Jue Mar 31, 2016 4:36 am

01. you're mine
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Una noche estrellada y fresca, esas típicas noches veraniegas en la que a cualquiera le encantaría utilizarla para alargar una cita con su pareja, o simplemente a divertirse con amigos. Cualquiera de esas dos opciones para Herina estaban borradas, no es que no frecuentara amigos o peor aún que no los tuviera, claro que no, pero en esa ocasión en especial... Bueno, las cosas se hallaban un tanto complejas de explicar. Ahora bien, en cuanto al tema amoroso… Prefería mantenerlo al margen o sus lágrimas no tardarían en descender lentamente por sus pómulos, recordándole la horrible y casi inexistente vida amorosa que llevaba. La pelinegra siempre mantenía su orgullo en alto, sin flaquear, recordando lo bastardos que todos los hombres podían llegar a ser con tan solo conocerlos a penas.

¿A quién quería engañar? Sus estándares siempre promediaban en lo elevado, casi tocando el cielo, y para su desdicha la perfección no existía. Sus exigencias generalmente marcaban un antes y después en sus rupturas, aunque claro, tampoco todo dependía de ella, recordar los patanes que accionaban con ella no se trataba de un detalle ínfimo ni mucho menos a olvidar.

Un suspiro escapó de sus labios, elevó su rostro al cielo estrellado que la incitó a sonreír tontamente. Esa calma y tranquilidad de la ciudad era perfecta, tan así que de no haber terminado de arreglar unos detalles en la tienda de su madre tan tarde, seguramente modificaría sus hábitos nocturnos como de caminatas bajo la luz de la luna o ejercicio nocturno. Aferró el bolso a su hombro, intentando idear algún tipo de plan que le permitiese continuar con su recorrido, en verdad le apetecía permanecer allí y evitarse el desastre que sería llegar a su casa. De hecho, saber que el legítimo dueño del local que madre e hija alquilaban cometió una estafa sin dar aviso alguno a cerca de un desalojo o algo semejante enfadaría a cualquiera, pero teniendo el carácter férreo y luchador de su madre logró convencer al hombre dispuesto a tomar sus pertenencias. Recapitular cada una de las escenas de ése día la frustraba de sobre manera, tampoco necesitaba imaginar lo que su propia madre haría si la desahuciaban de su negocio, era su vida; y ella como hija tomaría el toro por los cuernos para complacerla, después de todo su madre dio literalmente su vida por ella en pleno parto.

Herina no se trataba de una joven quien decantara permanecer en algún bando en particular, pero tampoco había que ser muy genio que a pesar de todo saltaría en defensa de la sangre de su sangre, dando su vida por ella si fuese necesario. Más bien la pelinegra relucía jovialmente su sosiego cuando alguna batalla campal mostraba sus filosos dientes, siempre optaba por tomar la palabra como método de arma y combatir así. Estaba de más aclarar que detestaba la venganza en cualquiera de sus formas, y si sus sospechas eran certeras,  prontamente algo sucedería acarreando a la misma.  Acción que cobró sentido cuando se percató de un coche siguiéndola casi de cerca, para luego frenar y contemplar quién descendía del lujoso modelo automotriz — Señor Kingsbury, buenas noches — saludó de forma gentil, no por ser conocedora de los problemas se encasillaría en reacia contra él, después de todo comprendía lo que era el sentido de pertenencia. Silas fue timado casi tanto o peor que su propia madre. Inclinó la cabeza en forma de saludo para luego declinar a su propuesta, no necesitaba un aventón, de hecho a tan solo unas calles más adelante yacía su casa — . ¿Usted así lo cree? — quizás el clima soplaba un tanto fresco, pero para alguien con sangre caliente como ella eso se trataba de una mera brisa temporal — . Le agradezco su ofrecimiento, pero me temo que debo rechazarlo — sonrió educadamente para hacerle saber que se sentía muy halagada ante tal petición. — . Ya creo yo que es un hombre razonable, pero le repito, mi casa se encuentra a unas cuantas calles de aquí, puedo continuar mi camino disfrutando de la hermosa velada — fue imposible rectificar el razonamiento ajeno, apaleando los acontecimientos antiguos. Sea cual fuese el hecho, no quería parecer descortés pero es que estaba disfrutando tanto de su mágica velada que en parte le fue insignificante hecho de desistir a tal oferta, después de todo nunca había tenido la dicha de pasear en uno de esos lujosos automóviles.

Como si su mal presentimiento tomara más percepción, el móvil comenzó a sonar perdiéndola completamente del hombre que permanecía frente a sus narices. Su madre, no tuvo que atreverse a tomarlo entre sus manos para comprobarlo puesto que el tono se lo aseguraba, seguramente empezaba a preocuparse por su retraso. Tal vez y sólo por ese hecho comenzaba a pensar que el aventón no sería tan mala idea — . Creo que aceptaré su invitación — sonrió algo avergonzada por su repentino cambio de actitud.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Jue Mar 31, 2016 12:13 pm

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El pelinegro de ojos azules no recuerda gestos de amor, de cariño, de ternura, por parte de sus padres. Vagamente recuerda a los susodichos progenitores. A veces, recién despierto, algunas imágenes que parecen recuerdos medio borrados aparecen impresas en sus pupilas, pero ninguna de ellas supone un caluroso abrazo, una caricia de cariño, o cosas por el estilo. Silas se crió en los suburbios de la ciudad, y sus padres faltaron cuando todavía era un simple e inocente niño que no entendía de mundo. Luego todo, como siempre, fue de mal en peor. Horfanatos, casas de acogida, primeros delitos. La rebeldía corriendo por sus venas, aburrido de vivir por vivir, ¿Qué sentido tenía? Él siempre lo pensó "Si tiene que pillarte la muerte, que sea en acción." Un curioso pensamiento para una mente tan oscura y retorcida. Cuando consiguió la mayoría de edad y los servicios sociales dejaron de tener un ojo sobre su espalda, Hades no necesitó mucho para abrirse camino entre los cargos de la mafia, comenzando por hacer los encargos más sucios y faltos de escrúpulos. Una de las razones principales por las que acabó cogiendo tanta fama, escalando como un buitre.

Y así, hacía con todo. Tomaba lo que necesitaba y luego no le importaba como quedara. Las consecuencias no eran algo que fueran con el hombre. Para él, todo eran simples daños colaterales, que no le importaban, ni le iban ni le venían, le resbalaban por la cara tela de la chaqueta de su traje hecho a medida con las mejores telas del mundo. En ese mundo sólo existían dos cosas, él y su comodidad. El resto era secundario. O eso era lo que él pensaba.

Tal vez se esperaba una reacción algo más defensiva o violenta por parte de la chica, por eso se sorprendió más de la cuenta cuando le devolvió el saludo con aquella cortesía, con aquella amabilidad. Aunque no se le notara en absoluto. Sólo, y sólo en sus adentros, admitía que aquello le había parecido fascinante, y era un hombre que se fascinaba ante pocas cosas. Las mujeres, además, no solían entrar en ellas. Iban y venían, y ninguna se quedaba, y era porque el moreno así lo deseaba. Pero había joyas especiales en el mundo que no se debían pasar por alto, Silas lo sabía, y se percató de ello la primera vez que tuvo en frente a Herina.

— Cualquier precaución se queda corta para una dama como usted.— Contestó, ante el esperado rechazo de la morena. Sabia que aquello no iba a ser fácil, pero no, no iba a permitir que otra cosa se le escapara de las manos otra noche más. Aquello era ya completamente personal, y no sólo por el local, sino porque aquella joven atraía a Silas de una manera que hasta el momento, había desconocido por completo. Y no sabía hasta qué punto podía ser aquello bueno. — Insisto.— Dijo, prácticamente al mismo tiempo que el móvil de la chica comenzó a sonar. Repentinamente ella cambió su respuesta, de una rotunda negativa a un sí que había llegado con demasiada facilidad.

— Acompáñeme, por favor.— Comentó, con delicadeza, pero sin perder su seriedad característica. Abrió la puerta de su limusina para que ella accediese al interior, la cerró, una vez estuvo dentro, y giró por la parte trasera del coche para entrar por la otra puerta. Una vez acomodado dentro, ordenó a James que continuara, con la velocidad reducida. — Me encantaría que compartiera una copa de champán conmigo para celebrar este momento.— Tendió a la chica una copa con el líquido ya dentro. Por supuesto que no tenía planeado llevarla a casa. Tenía con para la morena otras intenciones muy distintas, pero no podía llevársela despierta. Tenía que hacer que bebiera de esa copa, aunque fuesen dos míseras gotas, y el potente somnífero que llevaba haría el resto por él.



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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Vie Abr 01, 2016 7:07 am

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De no haber sido por aquella insistente llamada de su progenitora, aun permanecería disfrutando de la hermosa vista nocturna que sus ocelos tanto anhelaban continuar contemplando. Y de seguro tampoco hubiera terminado entre las filosas garras de un cazador nocturno, su propio felino dispuesto a asecharla sin que ella fuera realmente consciente de ello.

Asintió con la cabeza tras el caballeroso accionar del hombre y sin perder más tiempo ingresó al vehículo, asombrándose de lo espacioso que resultaba ser a simple vista. Si así era con tan sólo unos segundos no se imaginaba lo que podían aparecer detrás de ella al mirar con más detenimiento cada recoveco del habitáculo. Se acomodó en el mullido asiento, notando como el señor Silas hacia lo mismo a su lado para luego cerrar la puerta y reconocer que ya estaban en marcha rumbo a su casa. O al menos es lo que la pobre e ingenua Herina suponía. Nunca, pero jamás de los jamases deberías de confiar en un extraño, eso deberías saberlo de antemano querida Herina.

Captó como el moreno tomaba algo entre sus manos para luego entregarle una copa, la cual no le resultó tiempo en descubrir de qué se trataba esa burbujeante bebida — . Sería completamente descortés no aceptar la invitación de un poco de champagne — dijo tomando la copa entre sus delicadas manos — , pero temo que en esta ocasión deberá ser así, señor Kingsbury — es que no podía atreverse a beber de la misma gracias a que el alcohol le sentaba fatal, sumando el hecho de que en tan solo un par de calles más adelante yacía su casa. No pretendía llegar con olor a alcohol y mucho menos ser vista descendiendo de la limusina de quien, a los ojos de su madre, se trataba del malvado de la película. Algo que a decir verdad, tenía cierto realismo a pesar de que Herina desconociera ese detalle insignificante.

Su madre siempre se encargó de enseñarle modales, lo cual dudaba mucho que tener ese tipo de respuestas fuese lo correcto, y lo sabía. Pero aun así le era imposible aceptarlo, después de todo ni siquiera le había indicado el camino a su hogar y dudaba bastante que él fuera conocedor del mismo. Aunque a juzgar por la apariencia poderosa que contaba su aspecto físico ése hecho comenzaba a ser señalado con el dedo acusador, alegando pura vacilación ante tal — . Lo siento — desistió de todo tipo de encantamientos, no estaba lista para ceder ante cualquier ofrecimiento por parte del ajeno, porque que se atreviera a interceptarla a pocas cuadras de su domicilio, de noche y que como si fuera poco le hiciera una invitación a beber sonaba tan sospecho. No podía culparla, ¿quién confiaría en un sujeto furico que lo único que parecía tener raciocinio se trataba de poseer un vejestorio negocio con valores afectivos para una familia? Que la llamaran loca pero prefería ser descortés con él, no iba a ceder ante ninguno de sus propuestas, que de hecho, seguramente de eso es lo que se trataba esa jugarreta.

. No le he indicado el camino a mi hogar, creo que eso es más imprescindible que rechazarle ésta copa de alcohol— llámenla tonta o muy estúpida, pero definitivamente ella no se fiaba en lo absoluto de ese hombre a su lado. Tal vez ahora se lamentaba el haber tomado la decisión de no preocupar a su madre ingresando al automóvil de un completo desconocido.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Vie Abr 01, 2016 8:12 pm

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Silas no tardó en enterarse de que la muchacha, además de ser hermosa, también era muy lista, y no dudaba en sacar las garras por su familia. Él lo había visto en un par de ocasiones, cuando tuvo la oportunidad de conocer a la familia Miller, grupo de individuos que no le importaban en absoluto de no ser porque poseían una delicada y bella flor por hija. Una delicada y bella flor que de alguna manera, el hombre pensó desde el primer momento en que la vio que pertenecía a su jardín, que no podía andar suelta por ahí, en cualquier momento se la podría llevar volando el viento. Tenía que tener sumo cuidado con aquello, pero estaba más que claro que bebiese o no, aquella chica no volvería esa noche a su casa, Silas se iba a encargar personalmente de ello. Se relamió los labios ante su negativa, y bebió de su copa, que por supuesto llevaba sólo champagne.

— Me parte el alma, señorita, ¿Qué daño puede hacer una pequeña copa de champagne?.— Él acababa de demostrar que ninguno, aunque era claramente una treta, una mentira, que no tenía ni una pizca de piadosa. Y es que el problema principal de ese hombre, entre otros muchos, era que no tenía ni una pizca de remordimientos en su interior. Cuando escuchó las últimas palabras de la chica, una risa volvió a dibujarse en su rostro, una sonrisa que denotaba un claro atisbo de peligrosidad, y que hacía del rostro del moreno algo encantador, a partes iguales. Si sus ojos no estuviesen muertos, como dos estrellas apagadas por las circunstancias, por el maltrato constante al que te somete la vida, tal vez el resultado sería el triple de irresistible...algo que acarrearía serios problemas para alguien que ya de por sí era atractivo.

— Descuide señorita Miller...soy un hombre que pone gran interés en aquellos individuos que...digamos, impiden que consiga lo que es mío.— Era una manera algo sutil de decirle a la morena un claro "Sé dónde vives". — Como es el caso de su familia, que sigue ocupando mi local.— En un acuerdo al que, en el fondo, jamás habían llegado, pues, a ojos de Silas, todo había acabado en el aire después de aquella molesta intervención de manos del alcalde, y padre de la muchacha que tenía en frente en aquellos momentos. Ah, iba a degustar la venganza como si de la mejor carne de buey se tratase, hecha al punto, y con la mejor y más cremosa salsa. — No se preocupe...sólo vigilo que usted y su familia estén bien, y sigan teniendo un techo bajo el que dormir. — Sonaba tranquilo y de alguna manera al mismo tiempo amenazante.

— No necesito indicaciones, pero no me gustaría que bajase de mi humilde auto sin haber brindado antes conmigo.— No quería dormirla a la fuerza, aún así bajó el seguro de la limusina, cuyo control principal de todas las puertas quedaban en la puerta siempre al lado de Silas, por si acaso. De verdad esperaba que la morena hiciese las cosas más fáciles para poder llevársela sin necesidad de movimientos bruscos hasta su mansión. Y entonces, su verdadero plan comenzaría a ponerse en marcha, y la cacería por el timador se volvería más intensa que nunca, de eso el moreno estaba más que seguro.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Sáb Abr 02, 2016 6:20 am

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Si ya con anterioridad cierto malestar se alojó en su pecho, ahora, tras verlo poner el seguro sus tristes pensamientos se confirmaron. Nunca debió haber ingresado al automóvil por más tentadora que su propuesta fuera, y claro, cómo olvidarse de las frases que ella intuía un segundo sentido bien ocultas en cada una de ellas. Como si él pretendiese algo que a pesar de darle mil y una vueltas su mente parecía desconocer la razón del mismo, pero a decir verdad, tampoco pretendía averiguarlo. Los presentimientos negativos brotaron de ella cual pimpollo de flor naciente en primavera.

Claro que ningún daño, señor Kingsbury. Pero preferiría no brindar con usted, sea cual sea el caso no tengo ningún tipo de celebración que realizar con usted — dijo tajante, pero sin faltar a la verdad, que de hecho cierta parte suya se sentía completa y rotundamente como la mala del cuento por traicionar a su adorada madre subiéndose a la limusina del hombre que pretendía destruir vilmente su vida arrebatándole algo que por tiempo y sacrificio pertenecía a su propia familia. Si él podía sonar altanero y hasta en cierto punto frío con sus palabras ella actuaría de la misma manera, después de todo eran rivales y él mismo lo dejó bastante claro al recordarle que se hallaban en bandos completamente diferentes. Él pretendiendo recuperar algo que creía pertenecerle mientras que ella junto con su familia se trataba de la resistencia, oponiéndose al desalojo sin sentido que el pelinegro proponía.

Cerró los ojos soltando un leve suspiro de resignación, no debía bajar la guardia teniendo en cuenta que ahora yacía entre las redes del enemigo — . Déjeme decirle, señor Silas — poco le interesó perder el respeto que momento atrás utilizó para con él, era momento de mostrar las garras ante la férrea batalla — , que mi familia no le ha quitado nada. Nosotros no podemos responder por alguien que ha desaparecido frente a sus narices llevándose todo lo que apostó, pero sí le puedo asegurar que mi padre se encargará de que todo esto quede solucionado en breves, sin perjudicarlo a usted — finalizó segura de cada una de sus palabras, después de todo su padre se encontraba movilizando todo lo que tenía a su alcance para que todo se cerrase y tanto su esposa como su hija pudieran regresar a la tiendas sin saber que eran asechadas por un tipo pesado — . Por cierto, señor, debería saber que revelar que asecha tanto a mi madre como a mi suena demasiado escalofriante, nosotras no somos unas ladronas. Me extraña que no sepa eso si ya ha utilizado su equipamiento de espías para saber todo sobre sus propios enemigos, siento volver a ser descortés con usted, pero debería ocuparse mejor de sus verdaderos problemas, como por ejemplo, quien lo timó antes que dos inocentes mujeres — sentenció temerosa, realmente no era consciente por qué pretendía contraatacar sus palabras pero algo dentro de ella parecía indicarle que al ser enemigo sólo debía hacerlo y punto, ahora si sumaba sus oscuros presentimientos… sólo quería que la dejara frente a su casa y listo, toda esa pesadilla sería asunto del pasado. El juicio de valores de Silas era nulo, algo que Herina desconocía hasta ése entonces, ahora comenzaba a darse una idea.

Intentó sonreír para que sus palabras no resultasen tan duras, y elevó su copa, si con un mero brindes terminaría aquello entonces pondría punto final a ése desafortunado encuentro — . Debo admitir que no soy amantes de las bebidas burbujeantes y mucho menos alcohólicas, pero si con esto deja de ser tan tétrico y me permite bajar de su carro, entonces cumpliré su deseo — bebió unos cuantos sorbos, a pesar de que lo hacía sin fiarse del asunto, desconociendo que acababa de firmar un pacto con un demonio, un demonio llamado Silas Kingsbury, el demonio vengativo.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Sáb Abr 02, 2016 6:28 pm

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El hecho de que estuviese tan concienciada a resistirse, sólo conseguía que Silas se sintiese más atraído, más curioso, más deseoso de llegar hasta el fondo de la situación con aquella mujer. Un carácter peleón era lo que le faltaba a más de una, era un hombre que tenía aquél pensamiento firme, que fue comprobando como verdadero a lo largo de los años en base a sus experiencias. Menos mal que era demasiado astuto como para dejarse engatusar alguna vez por las promesas vacías de los corazones ambiciosos de las mujeres. Pero la que tenía delante peleaba con individualidad por lo que era suyo, en vez de buscar ser mantenida. Y aquello incendiaba a Silas por dentro.

En su rostro, sin embargo, fue como no haber escuchado absolutamente nada. Solía pasarle a menudo en temas de negocios que algunas personas le miraban intentando averiguar si realmente estaba escuchando. Claro que escuchaba, él lo escuchaba todo, no se le pasaba nada, odiaba perderse cualquier detalle, por ínfimo que fuese. Pero otra cosa que también odiaba, era expresar sus emociones o la reacción que pudiesen causar los demás en él, de alguna manera. Necesitaba mantenerse hermético, cerrado, a prueba de balas, a prueba de palabras. De alguna manera, no distaba tanto su manera de ser de la chica, sólo que su pelea era más introspectiva, más silenciosa...y con él mismo.

— Siempre hay algo que celebrar, Miss Miller...siempre.— Comentó, con cierta cautela, y al mismo tiempo con el descaro característico del tono de su autoritaria voz. Sin embargo, el resto de su discurso lo escuchó en silencio, pues al parecer la chica tenía mucho que decir. Era mejor dejarla descargarse que hacerla entrar en cólera, porque entonces sí que no bebería de aquella copa que le había ofrecido jamás en su vida. Mantener la calma era todo lo que podía hacer, intentar mostrar un respeto del que efectivamente carecía era su estrategia. Que ella se sintiera cómoda, un objetivo. Tenerla siempre cerca: su finalidad. Y nadie le iba a parar. Ni si quiera las palabras de la joven.

— Lo comprendo...comprendo que se vean como víctimas. Sé que también lo son.— Suspiró, fingiendo una molestia y una preocupación que en el fondo era incapaz de entender. — Y por eso mismo sé que su padre no podrá hacer nada por ayudarme, porque el estafador que ha jugado tanto conmigo como con su familia anda por fuera de la ley.— De nuevo esa preocupación, cuando él era un hombre que andaba siempre también por fuera de la ley. ¿Hipocresía? Sí, total y absoluta. Pero al fin y al cabo no le importaba. Lo único que le importaba era conseguir todo lo que anhelaba, y si tenía que pisar cabezas para ello, lo haría sin pensarlo dos veces. — Créame cuando le digo que mis mejores detectives se encuentran ocupándose de los asuntos de los que deben ocuparse. Pero sé que es una mujer lista y comprenderá que al inicio de todo este...embrollo, necesité comprobar que su familia era humilde y que efectivamente no tenía nada que ver con el estafador.— Carraspeó. — Nunca está de más asegurarse, ¿no cree?.— Intentaba hablar con la máxima amabilidad posible, esperaba que la morena comprendiera su punto de vista, aunque sabía que fuese incapaz de compartirlo.

Y entonces...llegó la victoria. Ella finalmente cedió y bebió, y Silas no necesitó decir mucho más, lo único que hizo fue limitarse a coger la copa cuando cayó de las manos de la morena en el momento en el que el potente somnífero hizo efecto. La tomó de los hombros para dejarla en una buena posición y que no se dislocara el cuello, y ordenó rumbo a su mansión, donde tenía y toda una ala de la enorme casa aclimatada para que la chica pudiese vivir allí. Los engranajes de su plan comenzaron a funcionar a la perfección. Apartó sus manos de la muchacha, no iba a hacer nada que ella no quisiera...salvo dormirla, secuestrarla y retenerla en contra de su voluntad. Tendría que dar muchas explicaciones en cuanto la chica despertara, estaba seguro de ello, y sin embargo el mero hecho de pensarlo le resultaba incluso divertido.

Cuando llegaron a la Mansión Kingsbury, la llevó en brazos hasta el ala asignada para ella y la dejó sobre la enorme cama que la había preparado. Había un enorme sofá de cuero negro al fondo de la misma habitación, donde el moreno se sentó a esperar que la chica despertase.

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Mensaje por Cherry Blossom el Dom Abr 03, 2016 4:48 am

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Su visión no tardó demasiado en volverse borrosa y pesada. ¿Qué le estaba sucediendo? En la lejanía pudo divisar como su hogar iba quedándose en la lejanía, mientras que ella continuaba dentro de un cubículo al lado de su enemigo. La copa se escurrió de sus manos cual agua, debido a que el poderoso somnífero ejecutó con su cometido a la perfección. Herina, simplemente cayó atrapada por los brazos de Morfeo sin si quiera poder hacer algo en contra, sus labios permanecían sellados casi como si le hubiesen administrado pegamento en los mismos. Ahora literalmente estaba atrapada en las garras de un vengativo Dios, Silas Kingsbury. Luego de ello, tanto sus sentidos como su conocimiento fueron demolidos por una espesa bruma negra.

Su cuerpo yacía pesado y lazo, como si acabaran de darle una paliza mortal, pero aun así la delicadeza bajo su cuerpo, proporcionada por el delicado colchón parecía reconfortar semejante aquejo. Su cabeza daba vueltas incansablemente, profesó unos pequeños gruñidos en forma de protesta por tan situación, nada grata. Intentó abrir sus orbes pero gracias a una molesta luz tuvo que recular ante semejante esfuerzo repentino, realmente se encontraba completa y totalmente noqueada. Sólo restaba  esperar a que los efectos de la droga finalizaran.

Aún recordaba vagamente unas cuantas sombras, como movilizaban su cuerpo contra su voluntad  mientras que ella luchaba en vano para librarse de las poderosas cadenas de Morfeo.  El aturdimiento todavía causaba estragos en su ahora débil cuerpo, pero nada que no pudiera soportar, tenía la necesidad de saber qué rayos sucedió de semejante manera. Y eso lo haría como que se llamaba Miller Herina. Lentamente comenzó a incorporarse, cerró sus ojos por la chillona luz y a continuación tomó su cabeza entre sus manos la cual martilleaba como si hubiera bebido hasta el hartazgo… Un momento. ¿Bebido? Frunció el ceño al tener un vago recuerdo. Eso era, el maldito Kingsbury la había drogado con la finalidad de… ése detalle era completamente desconocido.

¿Qué me… sucedió? ¿Dónde estoy? — habló con pesadez al aire, desconociendo que verdaderamente no se trataban de simples preguntas retóricas, alguien allí mismo podría aclarárselas a la perfección.  Realmente su aspecto dejaba bastante que desear, sentía que si ponía un solo pie en el suelo se derrumbaría por completo. Ahora lo comprendía, ese maldito no solo la drogó para dormirla, sino que, seguramente, agregó algo más a la mezcla demoníaca para atontarla y debilitarla. ¿Es que acaso eso se trataba de un secuestro? Ante ése pensamiento la pelinegra abrió en demasía sus ojos, de par en par. Intuir semejante aberración logró iluminarla y darle fuerzas para luchar contra aquel demonio, intentando regresar a la normalidad busco en el gran lecho su bolso, para tomar su móvil. Pero fue un fracaso total, no había nada, seguramente estaba todo fríamente calculado y ella con si “inocencia” contribuyó ante tal accionar. Maldijo para sus adentros.

Intentó levantarse, conteniendo su debilidad, pero le resultó completamente inútil. Estaba débil y no sanaría en un par de horas… tal vez. Su mirada, por primera vez, recorrió el establecimiento dando con una persona sentada, con un semblante serio y frío que según ella podía notar la diversión escondida en esas dos simples emociones. Ese bastardo — ¿Qué me has hecho? — indagó furica, sin importarle sus modales ni muchos menos, después de todo había sido raptada y él no se merecía buenos tratos.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Lun Abr 04, 2016 2:57 am

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La habitación que eligió para Herina era espaciosa, con baño propio y un enorme ventanal que daba al bosque más cercano a la ciudad. Normalmente le gustaba mantener su mansión oscura, por eso había elegido el ala más luminosa de la misma para la chica. Tenía una cama enorme, forrada con sábanas de seda de La India de colores vivos. La habitación disponía de un escritorio, un portátil sin acceso a internet, una televisión con todos los canales privados que existían, y dos estanterías enormes que ocupaban toda una pared llena de libros. Dos sofás (uno de ellos en el cual, Silas esperaba) y un biombo concluían el mobiliario final.

Y aquella no era la única habitación disponible para la chica. La había secuestrado, literalmente, arrebatado de la calle en contra de su libertad. Pero no la iba a tener como a una prisionera cualquiera. De hecho, algo le decía que, salvo por el detalle de la no libertad, probablemente allí podría estar más cómoda y despreocupada que en toda su vida. Y aunque esta era una decisión que Silas no podía tomar por ella, lo había hecho. Vaya que lo había hecho, y a lo grande, además. Tendría que felicitarse a sí mismo en algún momento por la rotundidad de sus planes, por como sus palabras podían acertar alguna vez. No tanto embaucar, sino despistar, atinaría a afirmar el moreno.

Antes de sentarse a esperar de aseguró de guardar cualquier objeto de comunicación posible de la chica. Dejó su cartera y algunos objetos personales que encontró en su bolso en el cajón de la mesita de noche que yacía junto a la cama, pero las llaves de su casa, su móvil y su agenda las guardó en una habitación muy lejana de la casa, de donde ellos dos se encontraban en aquél momento. Pasaron unas cuantas horas, horas en las que Silas hizo varias gestiones mediante su móvil y escribió otras cuantas órdenes que no podía permitir dejar en la nube. Cuando había que ensuciarse las manos, había que ensuciarse las manosE, Sin embargo pidió no ser molestado por los empleados de la casa.

Y al fin, ella despertó. Desde que notó un leve movimiento de la chica en la cama, dejó su móvil guardado en un bolsillo para sentarse cómo es debido y esperar cómodamente a una reacción que de forma lógica no sería nada cómoda. Sonrió divertido, cuando nadie podía observar su rostro, pero se puso serio mucho antes de que ella pudiese si quiera detectarlo en el ambiente. Le pareció escuchar alguna pregunta al aire, pero prefirió quedarse callado hasta que le habló directamente. Cuando eso sucedió, carraspeó, tranquilo.

— Era consciente de que no aceptaría visitar...mi humilde morada con una simple petición.— Suspiró. — Le voy a ser terco, señorita Miller. Digamos que hasta que no consiga coger al canalla que nos estafó tanto a mí como a su familia, voy a necesitar un seguro del terreno.— Cruel, pero cierto, aunque parte de la verdad seguía quedando escondida. No la admisión de esa obsesión enfermiza que sentía por la joven, que lo había atrapado desde el primer momento. No, aquello ya se descubriría en su debido momento, pues al fin y al cabo Silas lo tenía todo, absolutamente todo planeado. No por nada llegó hasta donde llegó siendo tan joven y comenzando desde cero, teniendo nada. Que en parte, fue una ventaja. Porque cuando no se tiene nada, no se tiene nada que perder. Y sin embargo ahora Kingsbury tenía demasiadas cosas.

— Siéntase cómo una invitada.— No se había movido de su sitio, era mejor no hacerlo. — Le recomiendo descansar un rato más, puesto que el somnífero aún debe estar haciendo efecto. Cuando vuelva a despertar, Sara vendrá con su desayuno.— Sara era la empleada de la casa que había designado para los cuidados de Herina cuando él tuviera que ausentarse. — Más tarde podrá descubrir el resto de habitaciones de las que podrá disfrutar durante sus estancia.— Comentó, con toda la tranquilidad del mundo, como si ella hubiese llegado a un hotel que la propia chica se hubiese costeado. Y estaba bastante lejana de aquella imagen idílica, sin embargo. Algo que no significaba que estuviese en peligro.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Mar Abr 12, 2016 5:06 am

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¿Sara? ¿Pero quién diablos era ella? No, inaceptable. A pesar de su insipiente mareo no iba a quedarse cruzada de brazos siendo el patético seguro de Silas, no se encontraba dispuesta a ayudarlo con una vil tontería que lo único que causaría serían grandes angustias y miedos a sus padres. Lo que le recordaba, ¡estaba secuestrada! O al menos eso fue lo que su mente dopada procesó al escuchar con lejanía las palabras del moreno. ¿Estaba loco? ¡No podía retenerla allí contra su voluntad! Además, tampoco era la culpa de ella que le hubiese visto la cara de imbécil mientras escapaban con su preciado dinero.

Era inaudito, ella no permanecería allí por mucho tiempo, en cuanto el hombre se descuidara ella se marcharía. No pensaba pasar vaya a saber quién cuánto tiempo allí, nadie le aseguraba que se tratasen de segundos, minutos, horas, días, meses o incluso años. Por más vueltas que le diese al asunto no colaboraría con él, jamás de los jamases. Él, simplemente estaba loco, un completo lunático.

Observó a su alrededor, como si con ellos y todas las pertenencias y objetos caros que yacían allí —e intuía serían para su propio uso personal—  se tratasen que mismísima basura. Poco y nada le interesaban esas cosas, admitía que se trataba de una mujer atraída fielmente a la lectura, por lo que no pudo evitar parpadear confusa ante su visión repleta de libros… pero aun así no conseguiría nada bueno de ella. No se trataba de una de esas rubias huecas a las cueles podría sobornar con una par de objetos caros para que cerrase su boquita, ella cual férrea luchadora aullaría para que su manada viniese a por ella, y hasta que no obtuviese resultados su rugido no cesaría. Nunca jamás aceptaría nada, ella podía lugar contra él.

Eres un cínico — a esas alturas poco le interesó ser respetuosa con el caballero, porque a juzgar por los acontecimientos y medidas precipitadas que tomó para con ella, lo de caballero le sobraba en demasía a sus títulos — . No puede retenerme como si de un seguro hablase, ¿si quiera escucha las palabras que suelta? Si es una broma, le ruego que pare porque no es nada divertida — su menta todavía sufría los estragos del somnífero, pero a pesar de ello no podría callarla ni lograría que permaneciera quieta — ¿Su patética idea es retenerme a la fuerza para conseguir qué? No tiene lógica, el sujeto que lo estafó es ajeno a mi familia por lo que no le interesará que yo esté aquí, no se entregará — y como si escuchar sus palabras fuese el interruptor para encender una bombilla fue lo que ocurrió. Había pasado por alto un pequeño detalle, su padre. Cuando él se enterase de ello no tardaría demasiado en acudir a su encuentro, después de todo ser el alcalde de la ciudad tenía sus beneficios, y se jugaba la cabeza que pondría en marcha un escuadrón en su búsqueda dando con ella… es ahí cuando el siniestro plan quebraría cual rodaja de pan crujiente.

. No sabe con quién se está metiendo. Mi padre vendrá por mi cuando se entere, y cuando sepa que está detrás de todo esto le aseguro… — tambaleándose intentó ponerse de pie, consiguiéndolo aunque con gran dificultad — , su vida será un maldito infierno. Se pudrirá en la cárcel por chantaje y privación ilegítima de la libertad — una mueca que, según ella, se trataba de una sonrisa socarrona surcó sus labios. Sus piernas le fallaron y terminó aferrada a las barandas que su nueva cama tenía, definitivamente ese maldito se aseguró de suministrarle el suficiente líquido para doparla. Sus ocelos pesaban, y su cabeza daba vueltas, seguramente pronto volvería a caer rendida ante los brazos de Morfeo una vez más, pero eso no sucedería sin antes batallar.

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Mensaje por Psychonaut el Mar Abr 12, 2016 11:55 pm

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Sus orbes azules no perdían detalle de los ligeros movimientos de la morena, aún en la penumbra dadas las horas que eran. Las farolas de las calles dejaban vislumbrar lo poco que se veía, aunque él no estaba exactamente oculto, sí medianamente a causa del juego de luces que proporcionaba aquella iluminación. Pero, si se le buscaba, también se le encontraba, y no con mucha dificultad. Así era como solía estar presente en casi todos los aspectos de su vida excepto cuando debía dar la cara. Todo a su alrededor se volvía difuso, oscuro, lúgubre de alguna manera, y por regla general era bastante difícil de evitar que así fuera. Además, al hombre tampoco le importaba, estaba más que acostumbrado, en gran parte era él el que había iniciado aquél tipo de relaciones, movimientos, o maneras de hacer las cosas.

Por que para maneras de hacer las cosas, sí, la suya era la única válida, al menos cuando se trataba de su vida y de sus intereses. Estaba dejándolo claro y patente con aquella acción, en aquél instante, en una habitación de su gran mansión, con una prácticamente desconocida, recluida entre aquellas paredes que por lo general no solían escuchar nada bueno. Allí, aún medio aturdida por el somnífero, parecía un respiro en medio de tanta negrura, un haz de luz que podía iluminar hasta el más perdido, negro y polvoriento de los rincones de aquél lugar. Lugar al que, le gustara más o menos tendría que acostumbrarse, por lo menos en su futuro más cercano.

Ella comenzaba a atacar. No le extrañaba en absoluto. Los buenos modales se iban a quedar lejos, Silas suponía que con razón. Tampoco se sentía faltado al respeto o dolido, le daba igual lo que la morena le llamase, él ya se había salido con la suya, y al fin y al cabo era lo único que le importaba. Al fin y al cabo la chica no entendía la realidad del asunto, pero no se la podía culpar a ella. Era Silas el que siempre andaba medio escondiendo sus planes, o más que esconderlos, andaba sin compartirlos prácticamente con nadie. Hablar consigo mismo a veces hasta le causaba placer. ¿Un cínico? Sí, por supuesto. Desde hacía muchos años, y ahora no iba a cambiar por nadie.

— No se entregará, tiene toda la razón...pero nunca se sabe...dónde me lo puedo encontrar. ¿Y si decido acercarse a la floristería? Si yo le pillara allí, y usted también lo estuviera.... — Pausa dramática, le encantaban aquellas cosas. — En esa situación, Señorita Miller, no podría garantizar su seguridad. — Porque iba a acribillar a tiros a esa sucia sanguijuela en el momento en el que se lo cruzara. A menos que fuese un lugar muy concurrido por la gente. Estaba claro que iba a acabar con aquella vida pero eso no lo iba a encerrar...como la morena le estaba chillando en esos precisos momentos.Sin embargo el hecho de que ella se pusiera de pie, hizo que el hombre también reaccionara, pues sabía que lo que le había administrado era muy potente y que ella podía caer en cualquier momento.

Pobrecita...si supiera lo que la política valía al lado de la mafia, nada. Daba igual que su padre fuese el alcalde, si no estaba corrupto, su partido lo estaría. Además, el hecho de no haberle sobornado en el momento en el que se puso en medio de las negociaciones Kingsbury-Miller, fue porque en aquél momento un objetivo más precioso se le cruzó en el camino. El objetivo que ahora tambaleante intentaba amenazarlo. Iba a contestar sobre la poca valía del cargo político cuando la vio casi precipitarse al suelo, sujetándose a duras penas en la cama. Se acercó a ella, sin pensarlo dos veces, y la cogió para volver a recostarla.

— Sé que en este momento lo último que quiere es que me acerque a usted, pero no pienso dejar que su nariz acabe rota contra mi suelo. — En su casa no se derramaba sangre, tenía mucho cuidado con aquello. — No voy a permitir que se rompa nada. En serio, vuelva a dormirse. — Se alejó de ella, para que de alguna manera entendiera que estaba segura, que no pensaba sobrepasarse más, pues aquél día su cupo de meterse donde no le llamaban ya estaba más que completo. — Podemos seguir con esta discusión más tarde. — comentó, dando dos pasos hacia atrás, aunque sin dejar de perder el contacto de sus ojos con la morena. Tampoco quería alejarse mucho por si decidía volver a levantarse.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Dom Abr 17, 2016 4:28 am

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¿En serio estaba tratando de protegerla a su modo? Es decir, era totalmente absurdo que lo planteara de ese modo. Después de todo, ¿qué tipo de interés podría tener alguien como él para apartarla de una posible venganza sangrienta si es que el verdadero ladrón se presentaba por su florería? Rotundamente absurdo e incoherente hasta la médula. Nada de lo que pretendía cobraba sentido suficiente como para poder comprenderlo o si quiera intentar ponerse en su lugar. Herina no daba crédito a las palabras ni acciones de su secuestrador.

¿Garantizar mi seguridad? — expresó alarmada, era un hecho que no podía controlar — ¿Si quiera escucha lo que dice? Nada tiene sentido, ni lo tendrá en un muy lejano tiempo— después de todo, y atando cabos ante la extraña situación, estaba más que cantado que el verdadero sujeto que provocó el timo no se acercaría a ningún lugar donde sabía que lo podrían estar esperando con un arma en la mano para provocarle un agujero en su frente. Eso, definitivamente, sería un completo acto suicida que alguien con semejante inteligencia como para timar a alguien lo sabría a la perfección — . No creo que ponerme a salvo resultase ser la mejor opción, ¿qué tan ingenuo lo cree a quien fue capaz de gastarle una buena jugarreta? No iría a la boca del lobo para morir a sus manos, téngalo por seguro. Lo más probable es que se encuentre lejos de aquí, incluso en otro país bañándose en los dólares que usted perdió por ingenuo — escupió con acides, ya nada le importaba, ni mucho menos que la estuviese tomando en brazos para depositarla nuevamente en su lecho.

Tal vez todo lo que estaba saliendo de su elocuente boca tenía que ver con la euforia que esa sustancia provocó al ser ingerida, y que claro, estaba siendo privada de su libertad sin un verdadero motivo. Su tontería de seguro ya no cuadraba en nada de su patética explicación, ¿es que en serio pensaba que su padre no sería capaz de rescatarla de entre sus terribles garras? El líquido ingerido volvía a tomar control de su cuerpo, provocando que sus parpados pesaran otra vez, a pesar de toda su voluntad y energía por conseguir respuestas e incluso su propia libertad fue en vano ya que estaba a punto de tocar la inconsciencia. Si quiera podía sentir sus extremidades, habían sido atrapadas con cadenas invisibles privándoles la capacidad de moverse libremente. Estaba perdida.

Antes de que sus ojos se cerrasen por completo, y que su boca se sellara hasta nuevo aviso, intentó enviar un último mensaje a sus secuestrador, o al menos eso intentó — . Yo… no… perma-neceré aquí p-por mucho tiempo, le aseguro que tendrá que buscar otro método más práctico para conseguir su victoria — informó segura de sí misma. Luego ya nada más tuvo luz, ni sonidos, todo a su alrededor permaneció en penumbra y silencio completo. Nuevamente cayó rendida ante los brazos de Morfeo. Nuevamente yacía entre la espada y la pared, intentando luchar contra las sombras que la abrazaban para poder luchar contra el verdadero villano de esa historia, Silas.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Mar Abr 19, 2016 2:29 pm

02. I never
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Observó auto-complaciéndose como ella volvía a perder la batalla contra el somnífero. Por lo menos ya podía salir de allí sin que ella no tuviese ningún tipo de exlicación. Aunque admitía que la explicación que le había dado le quedó bastante pobre, ese no era el mayor de sus problemas. Su objetivo no era tanto que le comprendiera, sino más que acabara aceptando que las cosas iban a ser así... al menos por un tiempo. Llamadle caprichoso, pues lo es, y no tiene nada que objetar al respecto. Al menos admite sus puntos desagradables...aunque él los ha visto siempre más como ventajas para la supervivencia, para el éxito, para el poder. Para conseguir todo lo que se propone a expensas de las consecuencias que le pudiera acarrear al resto del mundo.

— Eso es...ahora descansa. — Comentó, acercándose cuando la muchacha ya había vuelto a dormirse. La arropó bien, para que no pasara frío. — Vas a necesitar mucha fuerza para seguir sacando esas garras. — Su pequeña broma que sólo pudo escuchar él mismo. Una breve risa cruzó su boca, pero pasó tan rápida como había llegado. Sin más dilación abandonó la habitación que ahora, en cierto modo, pertenecía a Herina, dispuesto a salir de allí.

[ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . ]

Tuvo que irse. Al fin y al cabo y por mucho que le hubiera gustado. era un hombre ocupado y tenía varias cosas que arreglar. Incluso aunque fueran altas horas de la noche, no se fue a dormir. Los horarios de sueño del hombre eran bastante extraños. Tuvo que salir de la mansión para ir a revisar un par de cosas del "trabajo", además había quedado con dos de sus espías para concretar algunos asuntos. La pista tras el estafador estaba medio difusa, pero ya comenzaba a dar pasos más cercanos y más certeros. A aquella pobre alma, que no tenía ni idea de dónde se había metido realmente, le esperaban cosas bastante peores que la muerte si Siles conseguía poner sus manos sobre él. Tampoco tenía del todo preparados los planes de tortura para aquél miserable. Quería que fueran perfectos, lo suficientemente duraderos como para mantenerlo vivo durante un tiempo en verdaderas penurias.

Volvió al día siguiente, cuando el sol de la tarde ya comenzaba a bajar para esconderse. No tenía ni idea de dónde la encontraría, y probablemente había pasado cierta parte del día con Sara, aunque de eso se enteraría cuando hablara con la asistenta en particular. Cuando llegó, realmente cansado, no pudo evitar tener que pasarse a visitarla primero. Ya dormiría más tarde, pues había conseguido en aquellas horas atar todos los cabos que le quedaban sueltos. Tenía que averiguar cómo estaba su invitada.

No sabía dónde la podía encontrar. A parte de los enormes estantes de su habitación, había otra que era directamente una librería, o una biblioteca, depende de cómo lo mirases. Luego, otra habitación con unos ventanales enormes (cerrados herméticamente para que no se le ocurriera saltar y huir) daban al bosque a las afueras de la ciudad. Una televisión enorme decoraba otra habitación, con otro sofá enorme, y una mesa con varias sillas. Aquello, entre otras cosas. Sin embargo, cuando finalmente sus ojos dieron con el objeto de su búsqueda, no se sorprendió de verla mirando por el ventanal,hacia fuera, lugar que en aquél momento no era accesible para ella.

— Buenas tardes. — Comentó, observando la espalda de la morena. Como los mechones de pelo negro caían en cascada por la misma. — Espero que haya pasado...un buen primer día aquí. — Comentó, con cierto tono jocoso que no pudo evitar.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Mar Abr 26, 2016 4:13 am

02. I NEVER
GIVE EXPLANATIONS
You can't stop the spring to come
Sus ojos se abrieron lentamente, aunque pesados y cansados, cumplieron su cometido. Parpadeó confusa, tratando de ubicarse en tiempo y lugar. Cuando lo consiguió, sus extremidades reaccionaron permitiéndole utilizarlas a su propio antojo. Por lo que al tomar el mando quitó las mantas que la mantenían presa, sobó el tabique nasal, intentando rememorar cada uno de los detalles que la convirtieron en parte de ésa triste mansión.

Al principio, su mente le jugó una mala pasada, incluso intentó pensar que sus recuerdos se trataban de una pesadilla horrible, mas no fue así. Estaba secuestrada por un empresario corrompido por la avaricia, sediento de venganza y dispuesto a todo por conseguir lo que se proponía. Y ella estaba metida allí en medio. En medio de lo que no tardaría ser una batalla campal entre dos bandos claramente marcados.

Maldijo internamente. Sus suplicas resultaron ser un fracaso rotundo, yacía presa en una lúgubre mansión. Le habían cortado las alas por una banal necesidad de venganza, algo sumamente estúpido según ella. Todo el día sus ánimos se encontraban en el piso, de hecho al principio intento abrir la puerta, cosa que supuso permanecería cerrada con millones de seguros, sólo que en cuanto pretendió comprobarlo una señorita no más mayor que ella ingresó al cuarto con una bandeja repleta de comida de todo tipo. Intentó persuadir a la joven que la dejase marchar por todos los medios posibles, pero fue inútil. Parecía ser que la tal Sara había sido comprada totalmente por el sombrío Silas. Aun así no se rendiría. Tal vez estaba utilizando cartas sin medir las consecuencias, era lógico que Sara no la dejaría marchar, pero no perdía nada con intentar, quizás se compadecía de ella y lograría salir. Pero no. Simplemente cualquier tipo de idea que llegase a su cabeza debía utilizarla correctamente, analizar cada detalle junto con los pro y contras que realizarlo conllevaba.

Y así lo hizo. La joven que se encontraba a cargo de su cuidado regresó varias veces, insistiendo que debía probar bocado, pero siempre se marchaba frustrada y con la misma negativa de siempre. Un mutismo sepulcral. No le apetecía hablar en lo absoluto, sólo salir de allí lo antes posible.

El día comenzaba a llegar a su final, mientras que ella únicamente permanecía allí, intentando estudiar las estrategias factibles para poder salir de allí. Se acercó hacia la ventana más próxima, descubriendo con asombro que estas permanecían selladas, otra vía de escape clausurada. Suspiró y cerró los ojos, a pesar de todo no iba a descansar tranquila ni tampoco bajaría los brazos, mucho menos ahora. Como si todo conspirara en su contra, de hecho ya comenzaba a esperanzarse de no tener que saber nada más de él al menos por ese día, desistió  al escuchar la masculina voz a sus espaldas. De buenas no tenía nada, y el muy sínico lo sabía, simplemente se estaba burlando de su desgracia.

Buenas tardes serán para usted y lo sabe — volteó precipitadamente, haciéndole frente otra vez — . ¿Qué pretende que le diga, que sí? Pues si eso lo hace feliz piénselo, pero ya sabrá que no será esa mi verdadera respuesta — soltó repentinamente en lo que se acercaba hacia él, dispuesta a confrontarlo ahora con todos sus sentidos al cien por ciento.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Mar Mayo 03, 2016 8:55 pm

02. I never
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No sabía que tenían las mujeres que se empeñaban en ser autoritarias que siempre conseguían una directa llamada de atención por parte del moreno. Y aún así no todas aquellas que demostraban ese carácter, pasaban percibidas más de lo estrictamente necesario. La verdad es que las mujeres eran algo que iban y venían, pero que jamás se quedaban, y él se encargaba personalmente de que eso sucediera. No quería líos de cabeza con el género femenino, simplemente pasar un rato divertido acompañado de alguna belleza con carácter. Como la amazona que tenía en frente.

Que era, de entre todas las mujeres que habían llamado la atención a lo largo de su vida (las cuales podría contar con los dedos de una mano) la que sin duda más fascinado le había dejado. Y aunque ella probablemente no lo sabía, los trabajadores de su casa estaban asombrados ante la osadía y el acto del hombre de ojos azules y traicioneros. Jamás se había tomado tantas molestias por una mujer, mucho menos por una que no estaba dispuesta a colaborar, pues Silas podía ser muchas cosas, pero no le gustaba forzar a las personas...salvo a aquellas que le estafaban o se creían que podían intentarlo sin sufrir absolutamente ningún tipo de consecuencia. Esos malditos bastardos no habían tenido tiempo para contar como habían sorteado al joven Silas Kinsgbury, promesa de la Mafia. Todos excepto uno. Y ese, en cuanto lo pillara, se llevaría el peor castigo de todos los que jamás el hombre había impuesto.

Y al final de todo aquello, como siempre, Silas saldría recompensado. Por todas las partes posibles.

— Para mí lo han sido. — comentó, con una sonrisa socarrona que tan sólo duró unos instantes. Antes de contestar, se había perdido por unos instantes en el movimiento ondulatorio del pelo de la chica al mover la cabeza. Ese cabello tan negro como el de él de que alguna manera conseguía dejarlo hipnotizado. — Y para usted también podrían serlo si decidiera ver lo bueno de esta situación... — Sabía perfectamente que no la veía, que la morena se había comportado como un perro testarudo todo el día. Su fiel Sara se lo había contado en cuanto él llegó a su "humilde" residencia. Oh, la dulce Sara, hacía su trabajo con tanto encanto que Silas se había preguntado varias veces como había podido acabar trabajando para alguien como él.

— Acéptelo, Miss Miller. Mientras usted esté aquí...toda su familia está a salvo. Puede apostar por ello. — Tenía gente vigilando la floristería, gente vigilando el último lugar donde había sido visto el estafador y gente buscando y rondando por lugares insospechados. Y ahora, lo que parecía una fuerte amenaza hacia la morena, pero que en realidad no era una excusa. Por supuesto que no tenía pensado herir a su familia. Pero eso era algo que ella debería ir descubriendo poco a poco. — Aquí tiene de todo. Y si quiere algo que no consiga ver, sólo tiene que pedírmelo...pues se lo facilitaré enseguida. — Excepto su libertad, por supuesto, podía abastecerle de todo lo que pidiera, ropa, complemente, comida, mil millones de cosas materiales. Incluso si se portaba bien eventualmente la dejaría llamar a sus padres para que éstos se aseguraban de que ella seguía viva y sana. Aunque le daba la sensación de que para llegar a ese momento, aún deberían suceder muchas cosas.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Jue Mayo 19, 2016 5:29 am

02. I NEVER
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Jáh, estaba siendo completamente irónico, ¿cierto? No podía decirlo con verdad. Es decir, no podía pretender que ella le respondiera tan gentilmente y que su día resultase ser muy agraciado teniendo en cuenta que yacía en cautiverio con un completo lunático que se jactaba en querer recuperar sus pertenencias a costos altísimos, y sin si quiera importarle el derrumbe de una familia completamente ajena a los dramas. Bueno, ajena dependiendo de qué punto se mirase el asunto. Solamente estaban en el lugar y momento equivocado, exacto, eso sería la perfecta descripción para lo que su pobre familia acarreaba a sus espaldas. Y claro, ahora se le sumaba también la desaparición de su única hija.

Tiene que estar intentado contar un chiste— habló — , y muy malo por cierto — No era necesario explicarle el motivo del mismo, puesto que sabía apreciar lo inteligente que ese hombre podía ser con tan solo mirarlo, además de comprobar por sus planes, uno que la metía a ella como principal producto del mismo. Muy listo, sí. Tener una rehén para asegurarse de que el resto se moviese con suma cautela y así evitarse malos tragos amargos. Excelente, sí. Pero para ella no lo era así.

. Mi familia no estará a salvo en ningún momento. Cómo puedo yo saber eso, encerrada entre estas cuatro paredes — elevó sus manos a la altura de sus hombros, señalando las mismas — , y quedarme tranquila de ello. Qué tal si quien lo timó decide que es momento adecuado para tomar medidas severas y arrebatarle su negocio arrastrando consigo la vida de mis padres. Sería usted capaz de vivir con la carga de dos muertes sobre su hombro. ¡¿Eh?! Conteste— vociferó completamente exasperada. Tal vez todo estaba comenzando a alborotarla aún más de lo que ella misma esperaba, pero es que había sido privada de su libertad, le arrancaron las alas sin importarle si quiera el daño que aquello le causaría en su alma.

Ella no podía permanecer quieta, ni mucho menos encerrada. Esa no era su propia naturaleza, y si tenía que hacerselo saber a ese tipo entonces lo haría. Rogarle? No estaba tan loca como para besarle los pies, después de todo tampoco creía que algo así fuese necesario. Al contrario, parecía ser que él estaba a su servicio con todo lo que pretendía ofrecerle, cosas materiales que jamás reemplazarían lo que él muy cruelmente le arrebató. Su libertad — . ¿No se da cuenta cierto? No me interesa nada de lo que pueda ofrecerme, las cosas materiales me tienen sin cuidado. Solamente quiero mi libertad. Eso es todo — Murmuró con cansancio. Su voz se apagaba cada vez más, como si las flores del campo comenzaran a marchitarse porque no recibía la perfecta luz solar que la revitalizaba día a día, y así era. Si las flores no conseguían suficiente luz, al poco tiempo, se marchitaban, casi tanto como terminaría sucediendo con la bella joven.

Por muy ruda, fiera y guerreara que pudiese resultar ante los ojos de Silas, se trataba de una florecilla frágil que sin los cuidados necesarios se terminaría marchitando por simple naturaleza. Ella no estaba hecha para permanecer encerrada en una burbuja de cristal. Ella necesitaba ser libre.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Psychonaut el Dom Jun 05, 2016 4:11 pm

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— No señorita...yo no hago bromas. — Comentó, tensando por un momento el labio inferior. — Y aquellos que me conocen.... — Que era prácticamente nadie en este mundo. Silas había pasado mucho tiempo solo, y la confianza, la había perdido en alguna de las calles en las que vivió de pequeño. — Saben que cuando bromeo...es que algo va muy mal. — Miró intensamente a la chica, para después apartar la mirada, distraída, hacia el ventanal. Los árboles se mecían con un ligero viento que soplaba fuera de aquellas paredes. Un viento que, el moreno, estaba seguro, la chica quería ir a probar. Pero definitivamente no la dejaría. Porque aquello si que sería una broma de mal gusto para el ojiazul, y él sólo hacía bromas antes de pegarle una paliza a alguien, o mandar que se la dieran por él.

Ella se estaba emocionando, sacando la rabia que llevaba dentro. Pero Silas no perdió la calma en ningún momento. La muerte de otros seres humanos no era algo que no le permitiera dormir. Si la muchacha supiese todo lo que él era capaz de hacer...toda la sangre que era capaz de derramar sin pestañear. Si ella pudiese saber lo que tenía planeado para ese estafador...probablemente no podría volver a mirarlo a la cara, o a dirigirle la palabra. Y aunque no había pensado explicárselo en ningún momento, ni bajo ninguna circunstancia, las palabras de ella le hicieron imaginárselo por un momento. Algo que le causó una risa interior, que no mostró bajo ningún concepto.

— Ese pedazo de hijo de puta.... — Su voz se enfrió, instintivamente, más de lo habitual. Algo que podía llegar a dar miedo. — Antes de que pueda acercarse a más de cincuenta metros de algún miembro de su familia, yo ya lo habré atrapado. — Sentenció, sin una pizca de amabilidad en su voz, sin intentar endulzar el momento o quitar preocupaciones a la morena. Porque aquello no eran palabras que regalarle a sus oídos. Era la verdad, la más pura y absoluta verdad que el hombre podría haber dicho en aquellos momentos. Tenía toda la zona tan controlada, todas las horas de cada día, que era imposible que se le escapara. Pero aquellos detalles no tenía por qué ofrecerlos en voz alta, demasiado estaba diciendo ya. Era mejor dejarlo pasar, al fin y al cabo, hablar no servía de mucho hasta poder demostrarlo. Y si al final tenía que llevarle a Herina la cabeza arrancada del estafador, lo haría. Pero primero tenía que conseguirla.

Qué respuesta tan típica. Al parecer la chica tenía ganas de escuchar que aquello no era posible. Silas ladeó la cabeza, llevándose una mano a la sien, para poder apoyar su rostro instantes más tarde. — Muy bien...digamos que su libertad no es lo único que quiere...sino lo primero. — Volvió a apartar la mano de su rostro para quedarse recto. Seguía sin acercarse a ella. Podía ser el mayor hijo de puta del mundo pero jamás había forzado a una mujer. Entre otras cosas porque disfrutaba de sentirse deseado, más que de cualquier otra cosa, prácticamente. — Si fuese tan amable de seguir mi razonamiento...¿qué es lo segundo que más desea? — Si iba a decirle gilipolleces como la paz mundial seguiría contando hasta atrás para llegar a algo que sí pudiese darle. Silas no era estúpido, sabía que todo el mundo tenía ciertas necesidades que el dinero podía mitigar. Incluso los más humildes. Así funcionaba el mundo, y él se sentaba en la cima más sucia.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

Mensaje por Cherry Blossom el Miér Jun 08, 2016 3:15 am

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Su libertad era un precio muy grande y caro que ni el mismo Silas estaba tentado a pagar. Poco le interesaban las excusas patéticas que pudiese brindarle alguien tan corrompido capaz de volcar su rabia en alguien quién poco y nada tenía que ver con el problema que en verdad lo aquejaba. El muy bastardo tan solo se dedicaba a joderle la maldita vida por satisfacción propia, por tonterías que, claramente, desconocía.

Pelear era absurdo, tan solo conseguía mal gastar sus energías en una pelea unilateral porque, a juzgar por las apacibles respuestas que obtenía por parte de su captor, él parecía estar más interesado en otro tipo de necesidades. Si seguía allí y de esa manera lo único que conseguiría se trataba de obtener más prohibiciones, marchitándose cada día un poco más hasta que el final diese con ella, acarreando con una bella y perfumada flor marchita entre esas cuatro paredes. ¿Él estaría dispuesto a provocarle eso a tan bella mujer?

Que carecía de escrúpulos era un hecho como que ella se llamaba Irina Miller. ¿Pero a qué más estaría dispuesto a llegar por saciar sus más profundos y descabellados caprichos? Quizá, al recapitular un poco más recolectando información pudiese servirle de algo para conseguir escapar de allí, el dilema yacía en que el tiempo tenía un límite que, seguramente, ella no resistiría. Por lo que descartó cualquier idea que tuviese que ver con ello, pero alguna debilidad, algo que no fuese pasase desapercibido a su mirada detallista, mas sin embargo ese algo que él perdió de vista por resultarle ser algo tan insignificante. Cuando descubriese el más mínimo error de su parte, por más ínfimo que sea aquel  punto de inflexión se encargaría personalmente de crear tal daño que nunca más pasaría desapercibido por y para nadie en particular.

Silas podía traspasar ese apelativo para el hombre quien se atrevió a verle la cara en más de una ocasión, pero no tenía la capacidad para descubrir que quien verdadera debía recibir aquello no era nadie más a salvedad que él mismo. Porque era un maldito cabrón hijo de puta por cortarle las alas a una ninfa que su única prioridad se ubicaba en mantener la seguridad de sus padres, daba la vida por ellos, su única familia y ahora se encontraba en un laberinto sin salida que le urgía escaparse de allí no solo por ella, sino para poner en resguardo a sus seres queridos.

Poco me interesa saber cuándo o no se pone jocoso, ni si quiera qué tipo de chistes son los que suele utilizar —razonó. Lo que menos le interesaba era conocer en más profundidad a la persona que se interponía delante de su perfecta y apacible felicidad. Suplicar por su más preciado sueño no tenía sentido alguno y lo sabía, a decir verdad, comenzaba a dudar que pudiese tener algún tipo de sentimiento positivo y ni hablar sobre la sensibilidad de verla sufrir. Era un verdadero hijo de puta—. Y si usted es capaz de seguir el mío, sabría qué es lo segundo que deseo —retó observándolo con fiereza. ¿En serio no se daba cuenta qué lo siguiente a ello también sería la libertad, y lo siguiente a eso, y siguiente y siguiente? Por más objetivo que se marcase su único deseo ferviente era marcharse de tan abrumador lugar de una vez por todas.

. En verdad es una pena que no sepa cómo tratar a sus invitadas, comprarlas no hará que su estancia sea amena si han sido arrancadas en contra de su voluntad de su espacio natural —cantó sintiéndose victoriosa, el enfado parecía ser cosa del pasado, sin embargo nadie impedía que sacase las filosas garras dispuesta a lanzarle un zarpazo a la yugular y con ello tomar la llave que la llevaría a su tan ansiado deseo.

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Re: — You can cut all the flowers, but you can't stop spring from coming

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