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—Feels like war

Mensaje por BlackFig el Vie Abr 22, 2016 4:49 am

CS | 1X1 | HARRY POTTER AU
Ambientación

Severus Snape ha sobrevivido a la guerra, sin embargo, no está muy contento con semejante giro del destino. Más taciturno que nunca, se dedica a fabricar pociones sobre pedido en un pequeño taller que ha acomodado en el Knockturn. Continúa, sin embargo, enseñando en Hogwarts cuando Minerva le requiere, que es generalmente en aquellos momentos en los que Slughorn se encuentra enfermo o indispuesto. Por los viejo tiempos, porque a pesar de todo, Snape sabe que le debe mucho a McGonagall aunque no se atreva a confesarlo en voz alta.

A pesar de sus hazañas, la gente continúa evitándole. Sonrisas forzadas y silencios incómodos rigen su vida, pero dentro de ese infierno, William Weasley se ha convertido en oasis. Pareciera que lo ha conocido de mil vidas, pues ambos han danzado un baile fúnebre y doloroso por lo que parece ya una eternidad.

Bien dicen que el amor es como la guerra: fácil de empezar, difícil de deshacer e imposible de olvidar.
Rompedor de hechizos, trabaja para Gringotts desde que se graduó de Hogwarts y desde entonces no se ha separado de la firma que lo mantiene viajando por todo el mundo constantemente.

Estuvo casado con Fleur Delacour, pero se divorció pronto. Aun así, mantiene una relación civilizada con su ex esposa, principalmente por Victoire, su pequeña hija. Fleur supo de su existencia un par de semanas después de que tanto ella como Bill, decidieran terminar con la relación.

En la actualidad no tiene una vivienda fija, pero compró recientemente un pequeño apartamento cerca del Caldero Chorreante, para cuando visita Gran Bretaña, que últimamente, es bastante seguido.
William Weasley | Domhnall Gleeson
18-29 años | BlackFig.
Snape vive solo dentro de su antiguo hogar, pues se negó a deshacerse de él a pesar de todo lo ocurrido. Asiste a San Mungo para revisión médica por lo menos dos veces al mes, ya que el ataque de Naguini le dejó secuelas de por vida que deben ser tratadas. Permite las visitas de los Potter en su casa pero ya no desea hablar de la guerra y evita el tema a toda costa.

Tuvo algo que ver con Sirius Black, pero los únicos que supieron alguna vez sobre la extraña relación fueron Bill Weasley y Remus Lupin.
Severus Snape | Adam Driver
28-39 años | Jaegar.


Última edición por BlackFig el Lun Mayo 02, 2016 12:22 am, editado 2 veces


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Chapter 1 — Anthems For A Seventeen Year Old Boy

Mensaje por Jaegar el Dom Abr 24, 2016 6:42 am

ANTHEMS FOR A SEVENTEEN YEAR OLD BOY
HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON BILL WEASLEY

La navidad es para pasarla en familia. —repitió con sorna las palabras que hace segundos habían salido de la boca del Director de Hogwarts en su discurso de la cena especial en Nochebuena.

Así es Severus, y para ti no es imposible. Ésta es tu familia. —respondió afable, esbozando una sonrisa, pasando por alto el tono del comentario al cual estaba acostumbrado. El anciano no prestó atención a la expresión de desprecio del profesor de Pociones y se dedicó a probar sus papas cocidas con el pavo asado.

El profesor de nariz ganchuda echó un vistazo a todo el Gran Comedor, todos estaban presos de una energía que él no sentía en absoluto por esa festividad, ni siquiera le gustaba el pavo. Con el rebullicio estudiantil, las sorpresas navideñas en cada mesa, y los demás profesores comiendo y riendo, Snape se vio en la obligación de intentar comer algo, incluso sabía que Dumbledore no estaba escuchando en absoluto el chiste del profesor Flitwick sino que lo veía a él. Los finos labios de Severus no se despegaron para probar nada, soltó el cubierto y se levantó abruptamente de la mesa, susurrando una rápida disculpa. Salió y se perdió en la estrecha escalera de piedra que conducía a las mazmorras.

No, no había nada ni nadie que le interesara en ese lugar ¿Para qué fingir? Después de todo, la Navidad nunca había significado nada para él, no había regalos, ni visitas, ni cartas…. Cartas. La palabra resonó en su mente y trajo cierto nombre a su cabeza. Ahora no solo pensaba constantemente en personas muertas sino también en otras que probablemente ni siquiera lo recordaban. Perfecto.

Agitó la mano hacia la puerta de su despacho cuando entró en la cueva atestada de tarros de cristal, las sombrías paredes cubiertas por las estanterías y la chimenea apagada y vacía lo decían todo: allí no existía la navidad, no había una razón para eso.

Dumbledore. —suspiró cansinamente, levantando un paquete de papel verde de su escritorio. En efecto así era, la pulcra letra del Director relucía bajo el gran moño rojo, pero ni siquiera se atrevió a leerla. Aún seguía siendo la única persona que continuaba obsequiándole en esa fecha, porque no había ningún paquete más.

Lo bueno es que a ningún gracioso se le ocurrió alguna estúpida broma hoy. —murmuró sin saber muy bien cómo se sentía respecto a ello, ya que sin bromas no podía tener nadie a quien castigar como lo hacía todas las navidades. No había bolas de nieves explosivas en el asiento de su escritorio, ni huevos sorpresas malolientes en su gaveta, nada.

Ligeramente enfadado, dejó el paquete junto a sus viscosos frascos y se enfurruñó en su silla. Frunció el ceño y sacó su varita, aumentando la luz de sus lámparas. Sacó pergaminos, pluma y tinta y empezó a garabatear, preparando nuevos deberes para los cursos a los cuales enseñaba. La campana del colegio retumbó, Snape gruñó y dejó caer la pluma, sus ojos negros y fríos fueron a dar sobre algo que pasó por alto, un pequeño paquete de color rojo como los que recibió en su tiempo de estudiante, como los que ella le entregaba cada navidad. Alargó una mano, temblorosa, pero antes de tocar siquiera el papel de regalo, la puerta sonó con ese extraño sonido que recordaba de un tiempo atrás.

Pase. —dijo, frunciendo los labios por el fastidio que le producía aquella interrupción. Sus ojos pasaron en segundos del rojo vivo del papel a lo pelirrojo de su cabello ¿Qué clase de chiste era este?


Última edición por Jaegar el Dom Mayo 01, 2016 10:46 pm, editado 2 veces


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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Dom Abr 24, 2016 10:44 pm

ANTHEMS FOR A SEVENTEEN YEAR OLD BOY
HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON SEVERUS SNAPE

Visitar a su familia era una costumbre que había dejado tan solo para Navidad. No es que no disfrutara del bullicio que La Madriguera le había ofrecido durante la niñez, sino que la soledad que había descubierto lejos de su hogar, se abría como un abanico de posibilidades difícil de ignorar.

Recordaba el último día en Hogwarts claramente, como si éste hubiese quedado tatuado en su mente sin posibilidades a ser borrado jamás.

Nervioso y con las manos tan húmedas que apenas si podía sostener el pomo de la puerta, Bill había entrado en el aula de pociones tras la última clase y apenas terminó de hacer sus maletas.

Profesor Snape —saludó, toda su ansiedad disolviéndose al instante—. Vengo a despedirme —dijo, soltando la banda elástica que sostenía su cabello, colocándola sobre el escritorio y frente al porcionista. Una cascada rojiza cayó por encima de sus hombros sin alcanzar a rozarlos.

Guárdala por mí —tuteo, después de todo desde hacía un par de horas, Snape no era más su profesor—, guárdala hasta que seas capaz de corresponder lo que siento —agregó, sonriendo de medio lado, clavando sus ojos verdes en los negros por un largo momento antes de girar sobre sus talones.

Escribiré —soltó, girando apenas el rostro para mirar por última vez al oscuro profesor, desapareciendo al fin, sin mirar atrás.


Habían pasado dos años desde entonces y Bill volvía a recorrer ahora el mismo pasillo, volvía a tocar la misma puerta y cuando el hombre al otro lado respondió, el mayor de los hermanos Weasley sintió como si estuviera viviendo alguna especie de déjà vu.

Severus —dijo, rompiendo con la extraña sensación, cambiando el saludo por uno que sorpresivamente no había sonado tan extraño como esperaba—. Oh, veo que has visto mi regalo. ¿Qué esperas, no vas a abrirlo? —preguntó, notando el paquete envuelto en un tono rojizo a un lado del profesor. Había comprado aquello hacía un par de semanas, un simple set nuevo de pequeños frascos para viaje, que permitían tomar muestras de diferentes ingredientes y que estaban grabados en la parte superior con antiguos jeroglíficos egipcios que podían ser hechizadas con diferentes propósitos.

Espero que te guste —dijo, jalando de las mangas del sweater azul verdoso que su madre había tejido para él aquel año—. ¿Puedo sentarme? —agregó, señalando una de las sillas frente al escritorio de Snape, ofreciéndole la más brillante de sus sonrisas. Su cabello iba suelto y en esta ocasión, llegaba ya hasta sus hombros, cayendo por debajo de su cuello.


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Mar Abr 26, 2016 1:37 am

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HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON BILL WEASLEY

¿Severus? ¿Continuaba queriendo tratarlo de esa forma? Snape se había limitado a pensar que era cosa de un arrebato de momento dos años atrás, incluso, un atrevimiento que le había permitido al joven Weasley en cada carta que el profesor de pociones recibía de él.  Pero, justo ahora, William Weasley estaba de pie frente a él y persistía en su trato tan particular. Lo peor del asunto es que Severus ya no tenía excusa alguna para hacer que el veinteañero volviera a su trato anterior; es más, extrañamente no se sentía incómodo como la primera vez. Eso no significaba que sería capaz de confesar que muy en lo profundo lo estaba deseando, ya que eso significaba acortar la distancia entre los dos lo cual iba en contra de todo lo que intentó en sus rechazos impresos en las pocas misivas que había correspondido. ¿Tan solo se sentía? Frunció el ceño, recordaba cada palabra dicha por el joven Weasley después de su graduación y se juró que la situación no avanzaría hacia donde no quería.

Weasley, —susurró a penas, él quería seguir manteniendo esa enorme muralla que el joven se empeñaba en derrumbar ¿Por qué siempre los pelirrojos parecían tan obstinados?. Su rostro permaneció estoico, pero la oscuridad de sus ojos no se despegaba de los otros, centelleantes. Sus cejas se alzaron a penas mientras desviaba su atención otra vez hacia el paquete—no tenías que hacerlo, no debías. —suspiró cansinamente y frunció el ceño, retrajo su mano y dejó el regalo en el mismo lugar donde fue depositado furtivamente.

Puedes hacer lo que te plazca, después de todo te escabulles como ladrón en lugares que siempre serán prohibidos para cualquiera ¿No? —dijo levemente molesto por aquella sonrisa, desvió la vista y se encogió de hombros, cruzándose de brazos después. Todo era tan negro a su alrededor que sus ojos quisieran o no, terminaban sobre el azul verdoso del sweater y la contextura física del que lo vestía, ascendía por el cuello cubierto hasta las facciones que habían cambiado tan solo un poco. Alzó las cejas por el largo del cabello y su rojos más vivo que nunca. —Así que sí terminó por fin metido de cabeza en esas tumbas egipcias ¿mucho trabajo con las momias, no? Esa cicatriz. —sacó el tema debido a la pequeña cicatriz que había en la mandíbula del joven, diminuta pero visible. —Recuerdo muy bien su rostro, no la tenía ahí. —añadió, callando en el momento. ¿Ahora se convertiría en un imprudente?

No esperaba visitas Weasley, así que sea breve. ¿Qué es lo que quiere ésta vez? —dijo con un ademán, y bajó la vista a los pergaminos que preparaba. Sí, tal vez si no le prestaba la atención adecuada, terminaría por marcharse. —Y ésta vez pida algo que pueda darle, mire que estoy condescendiente, no lo arruine. —agregó, sin darle mayor importancia a su presencia. No encendería la chimenea, no le ofrecería nada de comer o beber, no le daría nada para pensar nada porque no existía nada.

Si lo que necesitas para marcharte es que me quede con esto, lo haré. Ya está. —agarró el regalo y abrió de un solo tirón el cajón de su escritorio donde pretendía arrojarlo con el centenar de cosas que tenía. La fuerza hizo que el cajón se saliera de su lugar y el montón de cosas cayeron al suelo, incluido una  caja de cristal que albergaba cierta banda elástica.



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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Mar Abr 26, 2016 6:49 am

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HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON SEVERUS SNAPE

La mención de su apellido, con saña o sin ella, le hizo sonreír de oreja a oreja, aún más si era posible.

No es cuestión de deber. Lo hice porque quería hacerlo —respondió con tranquilidad, descartando los reclamos y el suspiro molesto de su antiguo profesor.

Tomó asiento todavía contento, le importaba poco si el otro hombre le bombardeaba con palabras hirientes, Bill no había ido hasta ahí para rendirse de buenas a primeras. Si no se había dado por vencido en dos años, mucho menos lo haría ahora.

Pues sí, dicen que tengo un don para meter la cabeza en donde no me llaman —bromeó—tanto que he perfeccionado un montón de encantamientos tan solo para conseguir lo que se me niega.

Calló un momento, aprovechando para detallar el rostro de Snape, notando también ahí la aparición de un par de pequeñas arrugas quizá, nada del otro mundo, el profesor seguía siendo increíblemente joven. Claro, no tanto como cuando Bill le vio por primera vez, cuando él tenía 11 y Severus apenas 21. William estaba seguro que había sido amor a primera vista, aunque en sus primeros años dentro de Hogwarts, lo hubiese negado por completo.

No con las momias, pero sí con las maldiciones de quienes las enterraron ahí —respondió encogiéndose de hombros. Le gustaba su trabajo, era interesante y estaba lleno de acción—. Podría traerte un par de libros, ya te lo he dicho en mis cartas, pero te has negado en enviarme una lista de lo que realmente deseas. Voy a terminar comprándotelo todo aunque sea de segunda mano —agregó divertido, sabiéndose realmente capaz de ello.

Iba a continuar hablando cuando la voz de Snape lo paró en seco. El pelirrojo guardó silencio sepulcral y llevó un par de dedos hasta su mentón, acariciando ahí, la pequeña cicatriz con delicadeza.

Me la hice hace un año, nada de lo que debas preocuparte —comentó complacido, y la sonrisa que había borrado por la sorpresa, volvió a aparecer, tímida.

Pixies, me atacaron al llegar al Cairo, alguien las tenía mal enjauladas en la estación —explicó con rapidez sin darle demasiada importancia.

Recorrió el despacho con la vista, intentando hacer tiempo después de las siguientes palabras de Snape, sabía que aquello era una misión imposible, siempre lo supo, pero no por eso iba a claudicar. Se puso de pie y comenzó a caminar por la habitación, deteniéndose frente a una estantería de libros, pasando un dedo por cada tomo sin ejercer presión, parando en seco después de un momento.

Tú sabes que es lo que quiero —dijo, sintiéndose ligeramente herido por la última frase del Pocionista, girándose para mirar al otro a los ojos justo cuando el cajón salió volando y con el, un recuerdo del pasado.

Ábrelo, por favor —pidió, recogiendo el paquete, colocándolo sobre la mano de Snape antes de volver a bajar la vista hasta donde se encontraba aquella otra posesión aún más preciada.

Todavía no puedes devolvérmela —dijo, no era una pregunta y aunque quiso evitarlo, la desilusión trepó por sus facciones todavía demasiado lozanas. Dio un paso al frente y tomando la caja de cristal, la colocó dentro del cajón que con facilidad, volvió a introducir de una vez en el escritorio. Caminó después hasta la silla que había ocupado instantes atrás y se sentó, expectante.

Vamos, si no te gusta, puedes aventármelo a la cara y te prometo que no te obligaré a quedártelo —volvió a su habitual tono alegre, no tenía caso amargarse por esas cosas, aquello tardaría lo que tenía que tardar y eso estaba bien; Bill era un hombre paciente.


Última edición por BlackFig el Jue Abr 28, 2016 9:24 pm, editado 1 vez


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Jue Abr 28, 2016 6:51 am

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HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON BILL WEASLEY

No podía creerlo, abrió los ojos sorprendido cuando el chico se plantó en la silla. Dio un suspiro largo sin despegar los labios, apretándolos más por la incomodidad de toda esa situación. Snape casi había jurado que sus hirientes palabras serían suficientes para alejar al chico, ya que eso era lo que solía ocurrir con todo el mundo a excepción de Dumbledore, y casi se decepcionó de sí mismo cuando eso no pasó ¿Es que no había sido lo suficientemente claro? No, no. Se debía a la terquedad de su ex alumno, esa que lo estaba adentrando en la boca del lobo ¿Quería Snape detenerlo? Una pequeña duda empezaba a amenazar su buen juicio.

Eres…es usted un joven de ¿Cuántos? ¿Diecinueve, veinte? —dijo con voz melosa, sus ojos echaron un vistazo a la fisonomía del pelirrojo y su boca se torció en una mueca burlona— Oh sí, es comprensible, esa es la edad en la que todos alardean. —suspiró cansinamente y rodó los ojos por puro gusto; si no tuviera un control sobre sí mismo, se hubiese ruborizado en ese momento. Snape conocía el potencial de Weasley, por eso era que ocasiones le había ayudado, pero pensar que el esfuerzo actual del joven se debía a él era otra cosa. No podía dar crédito a las palabras de un niño, ese niño. — Es una suerte que el conocimiento adquirido le servirá para el resto de su vida, porque si no habrá perdido el tiempo por completo. —enfatizó sus últimas palabras, seguro que se entendía su significado.

Torció el gesto, apartando su rostro severo, moviéndolo de un lado a otro. Debía rechazar las atenciones de su acompañante, esas palabras y sobretodo el tono, ese tono tan alegre y atento, tan atrevido que tanto se asemejaba a su Lily.

Ya está señor Weasley. Nunca le haré semejante petición, no va a comprarme nada porque no lo aceptaré. Eso sería el comienzo de algo que no estoy dispuesto a dejar avanzar, no corra tan aprisa, ya sabe con quién habla. No soy idiota. —le advirtió con tranquilidad mientras se inclinaba hacia adelante, apoyando las manos sobre la superficie del escritorio, su brazos flexionados y su cara a un palmo de distancia de la de Bill. Se dejó caer pesadamente en su asiento, apretando los labios a penas con la explicación del otro. Sus dedos se clavaron en los pergaminos que manipulaba cuando el pelirrojo abandonó su lugar ¿Por qué se empeñaba en ponerlo nervioso?

Por supuesto que ya le había quedado claro lo que quería. Se abstuvo de mirarlo, Snape levantó el mentón y fijó sus ojos en la puerta <<También lo peligroso que podría ser>>, pensó para sí.

Deje sus ruegos para otra ocasión que sí los requiera. —gruñó Snape, alzando la palma de la mano después de escuchar las fastidiosas solicitudes de aquel hombre tan terco. Suspiró enfadado por su error y le dio un golpecito más al cajón que terminó de cerrarse por completo.

Calló, no tenía por qué dar explicaciones sobre qué demonios estaba haciendo esa liga después de dos años. Cada carta había logrado que Snape la enterrara más en el fondo del cajón sin siquiera saber exactamente el por qué.

El profesor se incorporó de su asiento y avanzó con parsimonia a través de la oscuridad reinante, sus ojos entornados y amaestrados cual gato se clavaron en la pelirroja cabellera, lo único lleno de vida en medio de aquel hoyo negro…

Hay algo que se llama barbería. —apuntó una vez estuvo a espaldas del chico. Sujetó sin ningún tipo de cuidado un manojo de la mata de cabello pelirroja y lo atrajo hacia él, ubicando dos dedos de su mano libre bajo la quijada. Acarició con uno de ellos la cicatriz, evaluándola cual medimago. —Tengo una pomada para esto. —agregó, soltando abruptamente las hebras finas de cabello.

No volvió a su asiento, sacó su varita y apuntó a la chimenea, el crepitar del fuego se oyó en cuestión de segundos. Snape se giró, dando la espalda a su acompañante mientras se tomaba las manos por detrás de su espalda.

Lo que quieres no es posible, entiéndelo de una vez. —retomó aquello, deseando que de una vez por todas se entendiera. Enfatizó el tono autoritario en su voz, pero seguía sin querer hacer contacto visual, hablando como si ensayara para alguna obra. Se giró con brusquedad y agarró con el mismo ímpetu el paquete, retirando el papel de regalo con rapidez. —Ya está, ahora puedes marchar…té.

Los grabados egipcios llamaron su atención, dejó de blandir con descuido el objeto y lo acercó a sus ojos. Aquello trajo a su mente los dos grandes frascos de cristal y madera con grabados noruegos que su madre no había podido comprarle en su segundo año de colegio, Snape se había jurado comprar muchos, incluso tener una colección cuando creciera pero la idea había quedado completamente en el olvido. Algo parecido a una sonrisa se dibujó fugazmente en los labios duros de Snape. Abrió la boca para decir algo, pero se quedó paralizado sin saber muy bien qué decir.

Lo deje muy claro en mis cartas ¿Qué sucede conti…con usted? Debería hacerle caso a lo que la gente dice, no soy alguien con quien se pueda tener relaciones, ningún tipo de relaciones. No siento interés en ellas y aunque así lo fuera, usted sería una de las personas que yo jamás tomaría en cuenta para eso. Váyase William, solo váyase y déjeme en paz.

Cada palabra más hiriente que la otra, su voz era clara y firme, sin titubeos y con un marcado desprecio. A pesar de ello, sus ojos permanecían fijos en el sweater Weasley y en lo que había bajo el tejido.



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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Vie Abr 29, 2016 2:06 am

ANTHEMS FOR A SEVENTEEN YEAR OLD BOY
HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON SEVERUS SNAPE

Veinte —respondió Bill sin inmutarse—, tengo un año menos que tú cuando entraste a dar clases por primera vez a Hogwarts —recalcó con seguridad, sin separar los ojos de los dos pozos sin fondo con los que Severus le observaba.

Creo que la edad que buscas, en la que se alardea, está por debajo de la mía. Pero admito que la madurez depende de muchos factores, deberías considerar este hecho —se defendió una vez más. Su voz no era presuntuosa, por el contrario, sonaba bastante humilde a diferencia de la de Percy, por ejemplo, quien seguramente exasperaba a Snape mucho más que nadie en su clase. Debería preguntarle por su hermano menor, al que le encantaba molestar precisamente por su conducta petulante.

Es cierto, es una suerte —dijo sonriendo con ligereza, asintiendo ante las palabras del profesor—. Una lástima que no todos comprendan que en ninguna situación se pierde el tiempo. No cuando uno desea algo de verdad —respondió, ampliando la sonrisa que sus labios ya mostraban.

No te estoy pidiendo nada a cambio, ¿sabes? —dijo, negando con la cabeza—No hasta que tú quieras dármelo en todo caso y aunque decidieras seguir ignorando lo que sea que existe entre nosotros, no puedes evitar que desee complacerte —explicó, apretando levemente los labios después—. Tira todos mis regalos, quema mis cartas si lo deseas…—no terminó la frase, pero su mirada lo decía todo: “Mientras no deseches esa banda para el cabello, no me rendiré jamás”.

No se movió de su lugar, mantuvo su posición, permitiendo que Snape invadiera su espacio personal. Reprimió en cambio el deseo de inclinarse hacia adelante para besar aquellos labios tensos, aquella nariz ganchuda. Severus no era un hombre atractivo físicamente, pero su personalidad y los atisbos de pasión y calidez que Bill había descubierto al trabajar con él, lo convertían en la persona más seductora a ojos del pelirrojo. Además, siendo sinceros, a William le encantaban sus anchos hombros, su cintura estrecha, sus piernas largas e interminables y aquellas manos enormes que de alguna manera inexplicable, lograban manipular  de forma efectiva el montón de pequeños y delicados frascos que se utilizaban a diario dentro del aula de pociones.

Es gracioso que por fin te des cuenta de que son ruegos, generalmente lo ignoras por completo, como el bastardo que siempre has sido —se mofó, preparándose para el enojo que el otro desplegaría ante la familiaridad con la que se había dirigido a él. Sin embargo, Snape no dijo nada, por el contrario, se puso de pie después de cerrar el cajón acomodado y se colocó a su espalda.

Bill ahogó una exclamación cuando el profesor tomó su cabello y tiró de él, dejó que su cabeza fuera guiada y clavó los ojos azul verdoso en los de su acompañante, cerrándolos tan solo cuando sintió los dedos del otro hombre sobre su mentón.

¿Me darás de esa pomada? —preguntó, encontrando su voz una vez más después de un momento, justo cuando ya comenzaba a extrañar el tacto ajeno.

William se giró en su asiento y miró entre las llamas mientras apoyaba la cabeza sobre el dorso de una de sus manos que a su vez, había ido a descansar sobre el respaldo de su asiento.

Contemplaría la posibilidad de cortarme el cabello, pero entonces… ¿Dónde voy a colocar el objeto que me estás guardando para cuando estés preparado? —dijo de repente con voz tranquila, casi soñolienta. Pero su comentario fue recibido con uno hiriente, uno que intentaba empujarlo lejos una vez más.

El pelirrojo estuvo a punto de levantar las manos para atrapar el regalo entre las mismas, pero Snape no había lanzado los frascos contra su rostro, por el contrario, se había quedado sin habla y Bill había alcanzado a percibir aquel atisbo de microsonrisa que había pasado cual ráfaga de viento sobre las facciones del pocionista.

Suspiró con alivio pero no tocó el tema, era mejor así por ahora. Weasley había trabajado lo suficiente en campo como para saber cuándo no tentar a la suerte.

Bill —le corrigió—llámame Bill.

Se puso de pie nuevamente y acortó la distancia que había entre ambos.

Si lo eres, pero por alguna razón, te gusta pensar que no —dijo en esta ocasión sin pensar y haciendo uso de toda su valentía Gryffindor, alzó una mano para colocarla sobre la mejilla ajena. Snape era apenas un par de centímetros más alto que Bill, una diferencia casi inexistente y que al pelirrojo le encantaba.

No quiso decir nada más, en lugar de responder a cada una de aquellas hirientes palabras que a pesar de todo le habían taladrado el corazón, William se inclinó hacia el frente y presionó sus finos labios contra los del profesor. Un beso cálido y casi casto, su lengua ni siquiera salió de su boca, no quería presionar pero tampoco había podido soportar el impulso.


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Dom Mayo 01, 2016 8:02 am

ANTHEMS FOR A SEVENTEEN YEAR OLD BOY
HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON BILL WEASLEY

Enfrentó aquella mirada, la insolente seguridad con la que el joven lo retaba selló sus labios por apenas unos instantes, soltando un innecesario bufido solo cuando se obligó a desviar sus ojos acentuando una mirada burlona antes de hacerlo. ¿Qué tanto significaba él para ese chico testarudo que recordaba esa clase de detalles de los que pasaba todo el mundo? Snape apretó los labios y se barrió la cortina de cabello negro hacia atrás con cierta elegancia, pero incómodo.

La idea de que alguien tan joven y con un futuro brillante por delante fijara sus ojos en él de esa forma, era tan ridícula e inverosímil, aunque cada palabra de Bill disminuía los argumentos de Snape que mantenían su postura. ¿Madurar? William Weasley siempre había estado por encima de su nivel para Severus Snape en ese aspecto, lo que ponía en duda ahora mismo era su inteligencia en esa situación.

No alcanza a imaginar las consecuencias de su deseo. Las aventuras que vive ni siquiera puede darle un preámbulo o una advertencia para la que buscas ahora. No desees lo que no puedes resistir. —dijo lo más cortante que su voz hiriente le permitió.

Ah Weasley, pensé que recordaba cómo eran las cosas conmigo, no le daré nada, —alzó las cejas y rio burlón e incrédulo viendo como cada vez la persistencia pisaba el juicio del pelirrojo—  cuando doy una negativa deben hacer más que malabares para que acceda si quiera a tildar de coherente la idea, y ya estoy hasta dudando de su capacidad de razonamiento. — se expresó pausadamente, su voz segura y despreciativa no admitía réplica. Snape puso los ojos en blanco, irritado  por el descaro.

Niño, una relación es de dos y si no importa que una de las dos partes no esté dispuesto a dar lo que el otro ¿Qué es lo que quieres? — dijo de repente con ojos relampagueantes, azotando la palma de la mano contra la superficie de su escritorio una vez. — ¿Cuántas veces ha soñado ya conmigo el pequeño Weasley que ya cree en la existencia de algo “entre nosotros”? —se cruzó de brazos y los delgados labios se torcieron en una mueca. —Solo yo decido en qué me complace alguien o no.

Su rostro pálido y cetrino enrojeció, un fulgor amenazante desfiguró sus facciones cuando tales insultos llegaron a sus oídos, y la confianza con la que el chico Weasley se empecinaba en tratarlo, pero supo controlar y no caer en provocaciones. Ya encontraré cómo cobrar esto, pensó.

No contestó, pues a éstas alturas ya estaba completamente seguro que Bill no aceptaría dicha pomada a cambio de marcharse. Probablemente prefería permanecer con cien cicatrices de esas antes que ceder, un maldito e inoportuno rasgo de familia.

Esto es ridículo. No estoy guardando nada con sus propósitos. Lo que desecho tiene valor para mí, lo que dejo olvidado, ninguno. —  gruñó sin titubeos tras el ultimátum, su quijada tan rígida como siempre y sus ojos firmes en los otros.

Pero ahí, en ese segundo lo vio todo, el rompedor de maldiciones no accedería con facilidad. Severus acariciaba la idea de tener que usar algún hechizo o poción, pero mientras su mente trabaja en tomar alguna decisión, la de Bill actuó con mayor rapidez. De repente sintió unos dedos externos donde no debían estar, sus ojos se abrieron ante la amenaza y levantó una de sus grandes manos a la altura de la mejilla pero aquel contacto le dejó peor que una víctima de un petrificus totalus.

¡¿Qué es lo que te sucede muchacho?! —exclamó con la cara contorsionada, las aletas de la nariz le vibraban. Arrancó la mano ajena de su mejilla y lo empujó fuertemente, sus labios no correspondieron al contacto. ¿Hace cuánto sus labios no habían tenido esa actividad? Años. Snape pasó una mano por sus labios y la limpió con brusquedad como si se tratara una enfermedad incurable. Avanzó a zancadas hasta su escritorio mientras persistía en estrujar sus labios, y abrió el cajón para sacar la liga de la caja de cristal.

¡¿Éste es todo tu maldito problema?! —agitó varias veces la mano, furioso. La liga colgaba entre los dedos largos del profesor cuando sacó su varita, las profundidades negras de sus ojos seguían clavados en los otros sin atreverse a mirar más, específicamente los labios. Esos que había sentido tan dulces y con una momentánea sensación de placer. Por Merlín, ¿Le había gustado? — Deja de pretender que me conoces, no lo soy y punto. —dijo airado, dando un solo movimiento de varita sobre la liga como cuchillo cortando alguna carne. De su mano colgaban ahora dos trozos de la liga, ofreció una al otro un instante antes de lanzarla al fuego crepitante de la chimenea. Snape permaneció en silencio por unos cuantos segundos antes de decidirse a avanzar lo retrocedido. Lo deseaba en el fondo y Bill se le ponía en bandeja de plata ¿Para qué seguir gastando saliva tratando con un terco? Maldito chico ¿por qué tuvo que besarlo? Snape se arrepentiría de esto, lo sabía.

Sabes que soy una mala persona, tan bastardo como dices. Si de verdad estás tan desesperado, te haré el favor, después de todo no fuiste tan mal alumno. —su voz melosa fluyó a centímetros del rostro ajeno. Snape depositó la mitad de la liga en la palma de la mano de William y la empuñó él mismo. —Nada de chillar, tan valiente como tu detestable casa.

Sus manos se movieron sobre la gran letra del sweater, ascendiendo a los menudos hombros y luego se enterraron en la bufanda, extrayéndola sin ningún tipo de cuidado. Severus alzó una mano al aire hacia una estantería de frascos y ésta se iluminó en la oscuridad, un pequeño tarro de cristal llegó disparado a su mano. Lo abrió con cuidado sin apartar su vista de Bill e introdujo dos dedos una y otra vez hasta que estuvieron bien impregnados, sujetó el delgado brazo del pelirrojo y lo atrajo hacia sí para untar la viscosa crema en la quijada. Enredó un par de dedos en el cabello de la nuca y tiró de él dos veces, descendiendo por toda su espina dorsal hasta la parte baja de su espalda. La expresión de Snape era de suma concentración, pero no demostraba placer ni algún tipo de rasgo seductor. Eran tan mecánico en esas caricias como lo solía ser en sus preparaciones y corrección de exámenes.

Si me vuelves a besar en los labios, esto se acaba. No puedes hacerme nada hasta que yo lo diga, y que sea la última vez que me corriges en la forma en que debo llamarte, William. —dio las instrucciones precisas que creyó en ese momento—Ahora, corrige tu error y haz los honores. —le dijo, mirando hacia la puerta. Presionó sus labios contra el cuello lozano dos veces, succionó una vez y dio una mordida más sustancial.

Mientras eso sucedía, Severus despojó a Bill de ese sweater Weasley tan similar al de años anteriores, y con él, reiniciaban en otro ámbito, su relación de profesor – alumno.  



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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Dom Mayo 01, 2016 8:52 am

ANTHEMS FOR A SEVENTEEN YEAR OLD BOY
HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON SEVERUS SNAPE

¿Te refieres a todas las ocaciones que tuviste que estar ausente en determinados periodos del año? —preguntó perspicaz, recordando que casi siempre, durante las vacaciones de invierno, Snape desaparecía sin dejar rastro. Bill volvía con su familia la mayor parte del tiempo, pero había también momentos en los que prefería quedarse en Hogwartas a estudiar, o simplemente a pasar un tiempo consigo mismo. Y no es que fuera un acosador sin remedio, pero era observador, especialmente de las cosas que le interesaban sobremanera.

No puedo mentirte, es cierto que posiblemente no esté preparado para lo que haces. Debe ser peligroso de verdad y detesto la idea de que quizá aún hoy, lo sigues haciendo. Pero no es como si pudiera evitarlo y sí he de aceptarte con ello, supongo que lo haré de cualquier modo, sin importar lo mal que me siente. Es tu vida Severus —le dijo con tranquilidad.

William clavó los ojos en los del professor y asintió en silencio, sonriendo ligeramente ante su desprecio, pero sobre todo, ante aquel color rojizo que sus pómulos habían adquirido ante su descaro.

Aprenderé a hacer malabares entonces… y un extra. Has respondido mis cartas, es gracioso ahora que digas todo esto, que me hagas estas preguntas. ¿No he sido lo suficientemente claro a caso?

No dijo nada ante el apelativo usado. Comprendía que Snape le viera como a un chiquillo, después de todo lo había conocido a tierna edad y era precisamente por eso que Bill había esperado hasta graduarse para confesar sus sentimientos y después de dos años de aquel evento, todavía ahora, el pelirrojo se sentía extrañamente afectado por esa diferencia de edad tan marcada y que parecía ser su peor enemigo a la hora de convencer a Severus sobre la veracidad de sus palabras.

Chasqueo la lengua y desvió la mirada, acentuando sin querer su juventud.

Eso ni siquiera tiene sentido. No insultes mi inteligencia —se quejó, levantando la voz por primera vez, exasperado. No iba a creerle ese cuento a cerca de lo que tenía o no valor para él. Era joven sí, pero no estúpido.

Su desesperación, por supuesto, se aplacó tras el beso a pesar de la terrible reacción que su acompañante había tenido. Al menos no le había golpeado o hechizado y eso era ya una victoria para Bill o al menos lo fue hasta que Snape se atrevió a romper lo que el pelirrojo pensaba un preciado tesoro. Sus hombros cayeron hacia adelante sin que él pudiese evitarlo, porque el chico seguía siendo un chico y su experiencia con los dolores del corazón era demasiado escasa.

Tragó pesado cuando el trozo de liga fue posado sobre su palma y sus ojos se clavaron ahí, en aquel puño mientras un terrible ruido blanco acallaba todo lo que ocurría a su alrededor. Los dedos fríos y el ungüento que estos portaban lo trajeron a la realidad. Se dio cuenta de que su bufanda ya no se encontraba en su lugar y de que Snape estaba ahora despojándolo de su sweater. William parpadeó confundido y tras humedecer sus labios, finalmente encontró su voz tras una garganta seca.

No —respondió cuando Snape le ordenó sellar el despacho—. Lo lamento, pero esto no es lo que quiero —dijo, colocando ambas manos sobre los hombros del pocionista, empujando con fuerza para poder separarlo de sí. Los besos en su cuello quemaban cual hierro ardiente, pero Bill intentó ignorarlo, consiguiéndolo por obra y gracia de algún ente que al parecer, estaba dispuesto a ayudarle en el camino.

Podría vivir mil vidas sin tu cuerpo, esto no es lo que necesito… ni lo que tú necesitas —tragó pesado y finalmente reunió el valor suficiente como para recoger el regalo de su madre y la bufanda que guardaba de su época de estudiante.

Todavía te pertenece —dijo, dejando el trozo de banda elástica que le quedaba sobre la mesita que había al lado del librero—. Quémala también si es lo que quieres —había intentado que su tono fuera neutro, fracasando inevitablemente. Su voz temblaba y el joven tuvo que pausar una vez más su perorata.

Escribiré —soltó por fin tras descubrir que en realidad no tenía nada más que decir—. Gracias por tu tiempo —casi murmuró, saliendo por la puerta, cerrándola a su espalda.

Bill se alejó del aula de pociones con paso lento, pero apenas se vio fuera de las mazmorras, comenzó a correr. Llevaba el corazón en la boca y cada latido parecía gritar: “Rápido, rápido, no mires atrás”.


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Dom Mayo 01, 2016 10:34 pm

ANTHEMS FOR A SEVENTEEN YEAR OLD BOY
HOGWARTS | DICIEMBRE 1989 | CON BILL WEASLEY

Ignoró la pregunta y la sarta de cosas sin sentido que el chico le replicaba. Snape le miró duramente ¿Por qué simplemente no tenía la suficiente cabeza de Lily y lo había hecho a un lado? Severus era una persona terrible y no dejaría de serlo, él simplemente no sabía vivir otro tipo de vida y estaba acostumbrado a que todos lo apartaran.

Lo que exponía Bill con tanta tranquilidad lo ponía en un camino tortuoso y lleno de dolor, su ignorancia sobre los asuntos de Snape era su pecado. Sí, porque Snape sabía que no podía quererlo al punto de estar dispuesto a cerrar los ojos y a aceptarlo aun cuando la conducta del pocionista estuviera en contra de sus principios. Lily le había demostrado que eso no era posible, ni siquiera para una amistad tan duradera como la de ellos. Snape dio tanto por ella y jamás recibió algo como lo que aquel muchacho le ofrecía ¿Podía sobrevivir el afecto que sentía Bill por él aun después de conocer todos sus más oscuros secretos? Imposible, Bill era todo luz y Snape no podía permitir que su oscuridad la engullera.  

Si estás dispuesto a perder tu tiempo estás en todo tu derecho. —espetó, torciendo el gesto. —Lo fuiste, pero eso no se puede, no y no. —continuó negándose a ceder— Ve a molestar a tu papi y mami con tus caprichos. —añadió, sabiendo que esas palabras no cabían ahí. Snape reconocía a Bill como un jovencito sensato a pesar de todo, y durante el tiempo que fue su profesor supo que el chico solo se esforzaba y empeñaba con lo que quería, tan diferente a su hermano Percy que lo pretendía todo. Pero quien sabía, quizá el pelirrojo llegaba a convencerse que de verdad se trataba de un capricho.

Apretó los labios y chasqueó la lengua enfadado, no le hacía gracia ser incapaz de engañar al chico. Rasgo que admiraba de Bill y que se debía a ser tan obstinadamente observador, Severus sintió cierto interés y curiosidad que se encargó de extinguir en cuanto apareció. Notó el movimiento en los hombros ajenos y sintió que el corazón en su garganta retornaba a su sitio, una diminuta sonrisa de triunfo había aparecido en su adusto rostro. Ser él quien hiriera las ilusiones del muchacho –si es que existían de verdad– le resultaba como anillo al dedo, puesto que imposibilitaría aún más que él se mantuviera firme a su palabra.

Y así pareció ocurrir por un par de segundos cuando el chico rechazó lo que Snape sí estaba dispuesto a dar, lo que le había costado a permitirse a sí mismo. Tropezó suavemente con la superficie del escritorio cuando fue empujado, una de las dos cortinas de cabello negro cubrió su rostro y Snape la apartó con un simple movimiento de cabeza, esbozando una sonrisa desagradable. Lo miró con decepción y burla, su comportamiento demostraba una completa insensibilidad hacia los sentimientos de Bill mientras que él se había ofendido seriamente ¿Debía interpretar esa reacción como que no lo deseaba como hombre? ¿Por qué no simplemente agarrar lo que le ofrecía? Sinceramente no le cabía en la cabeza que Weasley quisiera sacar agua de un pozo seco.

Ah ¿sí? Pues si no es suficiente para ti, déjame repetir por enésima vez que es todo lo que tendrás. Lo que yo puedo dar. —dijo con parsimoniosa frialdad, reclinándose sobre la orilla del escritorio mientras se sacudía la túnica negra con tranquilidad.

Sus uñas se clavaron en la madera, resistiéndose a usar su varita contra el joven. Estaba cansado ya de que el chico le arrojara en la cara lo que según él, Snape necesitaba, pero aún más le enfadaba que pudiera tener la razón. Severus había vivido casi toda su vida convenciéndose de ciertas cosas y el que apareciera alguien como William Weasley con el valor y seguridad para expresarlas era algo que el profesor de nariz ganchuda no podía soportar.

Pues entonces ya sabes que era lo único que estaba dispuesto a darte. Las oportunidades son una sola vez en la vida. — espetó enfadado pero consigo mismo por pensar que Bill lo deseaba de esa manera. ¿A quién quería engañar? Ahora sabía que el chico solo estaba fascinado con la idea de estar con un profesor, pero no cualquiera, sino el inaccesible Severus Snape al que todos odian.

¡Deja de decirme qué es lo que necesito o no! —exclamó con furia, impulsándose hacia adelante con los brazos flexionados. Había un destello de dolor en la expresión de Severus, aun así no desvió la mirada, permaneció con los dos ojos de profunda negrura clavados en los cálidos. —Tú no sabes nada de mí.—añadió con desprecio.

Ni siquiera vio el pequeño trozo de liga, eso no significaba nada para él después del rechazo. Captó la inseguridad en su voz, la ilusión viva a pesar de todo. Aquella tenacidad asustó a Snape.

William, no voy a responder. —avanzó con rapidez, atrapando la delgada muñeca por primera vez, sus ojos fijos y su expresión un poco más suave. — Acaba con esto o terminaré destruyéndote. —el brazo se soltó de su agarre y Snape no opuso resistencia.

Se quedó por un par de segundos de pie, chasqueó la lengua y avanzó a zancadas traspasando el umbral de la puerta. Sus ojos encontraron la oscuridad hermana en la profundidad del pasillo y el cuerpo de William perdiéndose en ella. No tuvo el valor de seguirle ¿Para qué? Después de todo era mejor así, que Weasley comprendiera donde estaban sus límites. Además, los golpes y desilusiones de la vida eran precisamente quienes convertían a las personas en lo que debían ser.

No haga preguntas por favor. —pidió el profesor a la figura que se plantaba en el extremo contrario por donde Weasley se había perdido.

Tal vez primero debiste abrir mi regalo, Severus. —dijo tranquilamente el profesor Dumbledore, antes de que Snape asintiera con la cabeza a modo de despedida y se volviera a su cueva.

Cerró la puerta con furia. Agarró el trozo de liga de la mesita y lo arrojó en el fuego. Desenvolvió el paquete de Dumbledore y examinó el objeto, percatándose de su fractura. Snape dejó el giratiempo en el escritorio y avanzó hasta la chimenea con la nota, un pergamino con la letra perfectamente caligrafiada del director.

“Siempre hay una segunda oportunidad, solo tienes que saber dónde buscarla. El tiempo no es tu enemigo en el camino a tu felicidad Severus, todos tenemos derecho a eso”.  

Se dejó caer en su sillón, el pergamino se deslizó por sus dedos y cayó sobre la mullida alfombra. Severus tragó grueso y sacó su varita, murmurando algo ininteligible apuntó al cúmulo de cenizas bajo los trozos de madera ardientes. Hizo una floritura y las mismas se transformaron en trozos de algo sin forma, con otro movimiento, la banda elástica flotaba de la chimenea hasta su mano. Apretó con fuerza permitiendo que el calor quemara su mano, y que éste aplacara su ser.

Quizá, solo quizá, después de todo, no era tan malo quedarse a escuchar los chistes estúpidos del profesor Flitwick la próxima vez.

Tema Finalizado.


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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Lun Mayo 02, 2016 12:20 am



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HOGWARTS | JUN 1992 | CON SEVERUS SNAPE
Sus vacaciones eran usualmente en diciembre, no había excepciones para los Duendes. Sin embargo, a cambio de no partir a su hogar durante las festividades navideñas de aquel año, Bill había conseguido un receso de cuatro días durante la tercera semana de Junio. Por supuesto, como no todo podía ser miel sobre hojuelas, el banco le había permitido partir hasta el último momento, justo el día en el que los alumnos tomaban el expreso a casa desde Hogwarts.

Bill se había aparecido en Hogsmeade sobre las cinco de la tarde y con el corazón en la boca, había corrido sin ningún tipo de decoro hasta el castillo, encontrándolo desierto a excepción de una figura que de la nada, había aparecido por un costado en el Hall principal, colocando una mano sobre su hombro mientras el pobre muchacho intentaba recuperar el aliento con ambas manos sobre sus rodillas, la cabeza gacha y cubierta por un ridículo sombrero que una pequeña niña francesa le había regalado hacía un par de días.

Ah, Bill. Hacía mucho que no te veía por aquí, me alegra que hayas decidido visitarnos una vez más. Aunque lamento informarte que Arthur se te ha adelantado y Ginny ha emprendido el camino a casa con él hace ya un par de horas —comentó el anciano director mientras le ofrecía una amplia sonrisa—. Casi todos han partido ya, solo aquellos que sufren un caso extremo de adicción al trabajo siguen por aquí. Al menos Minerva y Severus están aún en sus despachos —agregó casualmente para después de continuar con su camino, desapareciendo por uno de los pasillos que había más allá del vestíbulo.

William sonrió apenas pero no pudo responder a nada más, puesto que las palabras del profesor le provocaron un nudo en el estómago. Tragó pesado y asintió antes de morder su labio inferior. Descubrió su cabeza y acomodó su cabello antes de volver a embutirla con el gorro tejido en estambre.

Recordaba aún lo ocurrido hacía tres años, su abrupta partida. Los dedos de Snape sobre su muñeca aun ardían y aunque la situación le había costado un trozo de cordura, también era cierto que la esperanza había vuelto a resurgir en su pecho a pesar de todo, porque no podía saber si Severus había decidido o no quemar aquel trozo de banda elástica que dejara sobre la mesa de su despacho y eso, de alguna manera u otra, le había permitido mantener el deseo vivo, los trozos de ilusión intactos.

Había escrito, fiel a su promesa; una carta cada semana, dos cuando le era posible. Éstas hablaban sobre su vida, sobre lo que había descubierto y usualmente, iban acompañadas—al menos una vez cada tres meses—con un libro de segunda mano. Bill no había tocado el tema de la liga ni una sola vez, pero sí que había preguntado sobre el bienestar del profesor. Nunca obtuvo ni una sola respuesta, pero eso no menguó su empeño, como si el ejercicio de comunicación unilateral fuera una asignación importante para obtener una calificación final impecable.

Entró al despacho del profesor con la frente en alto, a pesar de que el miedo trepaba de forma mucho más brutal dentro de su pecho en esta ocasión. Su cabello colgaba sobre sus omóplatos, sus pantalones iban rotos a la altura de la rodilla, producto de encontrarse siempre postrado sobre roca o cualquier otro material en pos de tesoros. Una chaqueta de cuero de dragón roída caía con desparpajo sobre su holgada camisa blanca y sus pies portaban unos converse rojos tan desgastados, que prácticamente llevaban la marca registrada del apellido Weasley en ellos.

¿Estás bien? —fue lo primero que salió de su boca. Había hablado con Ginny por la mañana y sabía que en efecto, su hermana se encontraba en perfectas condiciones, al menos físicamente y aunque su madre le había recomendado tomarse su tiempo antes de partir hasta Inglaterra, eso no significaba que Bill pudiese mantenerse alejado también de Snape, a quien nadie podía consolar como Molly Weasley lo había hecho con su hija.

No hubo reclamos, ni comentarios a cerca de cosas que quizá no podrían ser jamás. Lo único que Bill tenía para ofrecer en esta ocasión, eran dos ojos cargados de preocupación y un corazón pesado.


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Lun Mayo 02, 2016 11:15 pm



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HOGWARTS | JUN 1992 | CON BILL WEASLEY
La insinuación del director lo sacó de quicio, no podía imaginar que considerara la idea de contratar a Lupin como próximo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras como reemplazo al zoquete de Lockhart, esto era un insulto. Severus no pudo controlarse y le recriminó que si lo hubiese dejado a él ocupar el puesto, lo ocurrido con la chica Weasley y Potter no habría sucedido. Y ahora, ahora quería estaba pensando poner el colegio en manos de un licántropo en lugar de darle una oportunidad ¿En qué estaba pensando? Era cierto que con el tiempo, y después de lo que él y Dumbledore habían decidido sellar en un mutuo silencio, Severus no cuestionaba las órdenes del director pero últimamente estaba convencido que en estas circunstancias, el anciano se dejaba llevar más por su corazón que por la cabeza. Pero claro, mejor dejarle el puesto a un hombre lobo que a un mortifago.

Era habitual en su vida, hasta Dumbledore quien parecía haberle dado una segunda oportunidad lo alejaba y demostraba desconfianza. Y en cambio, la única persona que se empecinaba en dar un trato diferente, era a quien más se había esforzado por alejar.

Snape acarició el lomo de uno de los tantos libros que Bill le envió en estos tres años, el mismo se encontraba entre los demás, todos insertados en la biblioteca personal del profesor. El orden del profesor era exacto, libros por apellidos del autor en orden alfabético, menos los obsequiados por el pelirrojo, los cuales se encontraban en el mismo orden en que fueron recibidos por Snape. Alcanzó uno de ellos y cerró la puerta de cristal ahumado de la estantería. Severus se dejó caer en su sillón, la chimenea estaba encendida ésta vez y su fuego chispeaba amenazante.

Leía página por página el ejemplar, incluso se dio cuenta que sonreía en algunos trozos de lectura, lo que le obligó a estar más pendiente de su rostro como si temiera que alguien lo viera en ese plan. ¿Cuántas veces había releído ese mismo libro? Quizá dos más, pero no lo abandonó por otro más, puesto que había hecho lo mismo con todos los demás. Cerró el libro de golpe y lo dejó caer sobre la alfombra. Estaba enfadado pero ni siquiera sabía exactamente la razón. Sacó su varita y la agitó en el aire, atrayendo para sí una copa acompañada de una botella de whiskey de fuego. Los objetos flotaban mientras se servía sin el más mínimo cuidado, un par de gotas del líquido cayeron sobre la portada del ejemplar.

¿Qué le sucedía? ¿Era releer lo que realmente le molestaba o querer saber de ese chico? Severus sacudió la cabeza, al parecer todo este asunto de Potter y la niña Weasley solo le había hecho recordar una vez más al muchacho, y sobre todo a su ultimo acercamiento. Snape bebió un poco, sus ojos sumidos en el crepitar del fuego. Weasley había sido fiel a su promesa, muy pocas personas le habían hecho promesas a Snape y la cumplieron. Su padre una vez le aseguró que jamás volvería a pegarle a su madre, mentira. Su madre le había dicho que nunca se dejaría morir y que siempre estaría a su lado, mentira. Lily, su Lily le había prometido que nunca sufriría su amistad y no dudó nada en dejarlo por ese idiota de Potter. No sabía cómo sentirse respecto a Bill, pero tampoco tenía la intención de dejar de leer una carta más y saber de la emocionante vida del rompedor de maldiciones. Pero él no se atrevería a incumplir con su promesa aunque quisiera, no podía responder nada, ni dar señales de vida al joven. No debía darle alas de esa forma, no podía ser tan cruel con quien le demostró lo que nadie hizo.

Afortunadamente para ti, no estás aquí. —se dijo a sí mismo, levantando la vista. Las cortinas negras que tenía como cabellos se replegaron y su nariz ganchuda apuntó a la chimenea.

Segundos después, los ojos de Snape se abrieron grandes al oír esa voz que lo había abandonado por tres años. Tragó grueso y se giró con parsimonia, esperando que sus oídos lo engañaran.

¿Por qué habría de estar mal? —preguntó cuándo encontró su voz. Su tono tan frío e impasible como siempre. ¿Dónde? ¿Dónde encontraba esa forma tan indiferente de hablar cuando en realidad estaba feliz de verlo y deseaba preguntarle más sobre sus aventuras? —No sé lo que te haya dicho Dumbledore, pero tu hermana no está aquí en mi oficina. —añadió, tanteando para ver si a eso había venido.

¿Qué es lo que haces aquí William? Y si quieres permanecer aquí por algo más que cinco segundos es mejor que no me contestes lo mismo que la última vez. — advirtió, tampoco estaba de humor para visitas, lo de Lupin lo seguía enfadando.

Snape no se levantó de su asiento, permaneció ahí con el cáliz en la mano. Sin recordar el libro en el suelo, prueba fehaciente de que no había un solo día en el que no recordara a ese hombre.



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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Mar Mayo 03, 2016 6:20 am



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HOGWARTS | JUN 1992 | CON SEVERUS SNAPE
Mmmm, veamos, ¿quizá porque un basilisco estuvo vagando por entre las paredes del castillo? Es un detalle muy pequeño, supongo que comprendo el por qué lo has olvidado por un momento —respondió sarcástico sin poder detener el tono con el que había pronunciado aquellas palabras.

Lo sé, mi padre se la llevó hace ya unas horas —agregó de forma mucho más seria, todavía estaba preocupado por Ginny y esperaba que Molly no le hubiese mentido cuando le escribió para decirle que se encontraba bien. De todos modos había decidido obedecerla y no asustar a su hermana con preguntas que posiblemente solo la harían sentir peor.

Suspiró.

¿A caso no puedo venir a ver cómo te encuentras? —inquirió—. Solo quiero compartir un momento contigo, eso es todo, no necesito ni quiero nada más, ¿crees que podrías concederme algo así? —sus ojos barrieron la figura del profesor y terminaron en la alfombra, posándose sobre el libro que ahí se encontraba. Bill lo tomó entre sus manos y lo colocó en la mesita que había junto al pocionista sin decir una sola palabra al respecto. Iba a respetar lo que el otro deseaba, aunque eso no significaba que sus sentimientos hubiesen cambiado en absoluto.

A pasado mucho tiempo… solo, sólo déjame estar contigo un rato. Me iré en un par de horas, después de todo quiero ver a mi hermana también antes de regresar a Paris. Los duendes me han enviado a Francia por un par de meses —explicó, sonriendo ligeramente—. Es un cambio agradable, he de admitir que extrañaba los climas húmedos, mucho más templados que el calor ardiente de Africa.

Tomó el gorro que portaba en su cabeza y se lo quitó, pasando una mano por su cabello para intentar acomodarlo en vano.

He aprendido algo allá —musitó de repente, sacando un par de navajas de la bolsa de su chamarra, agrandándolas con su varita antes de comenzar a hacer malabares con las mismas. Sabía que el otro entendería de lo que se trataba todo aquel numerito, así que no lo explicó, se quedó ahí con los ojos clavados en la curvatura que los objetos formaban sobre su cabeza mientras continuaba balanceando los filosos utensilios. Sabía que aquello era quizá arriesgarse mucho, pero no importaba, quería mostrarle que estaba dispuesto a todo por conseguir un poco de lo que fuera que palpitara bajo aquellas gruesas túnicas que Snape portaba siempre.


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Dom Mayo 15, 2016 6:53 pm



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HOGWARTS | JUN 1992 | CON BILL WEASLEY
Seguro, porque si lo veo lo primero que haré es perseguirlo hasta matarlo a costa de todo. —replicó Snape perezosamente. Era perfectamente capaz de controlarse al ver el largo de esa cabellera rojiza escapar de ese ridículo gorro, y sin embargo...sus ojos, sus malditos ojos, dos abismos de oscuridad que refulgían con ese rojo. —No soy un estúpido e imprudente niño de doce años, y hay mejores formas de llamar la atención que hacerse el maldito héroe. —prosiguió con desprecio, irritado por la forma en la que el hijo de Lily había puesto su vida en riesgo otra vez. —No, no. Se lo dejaría a Hagrid, ama a los monstruos. —asintió con seriedad, como si no hubiese sido una broma.

Puedes hacer lo que te plazca, pero de la puerta para afuera. Aquí mando yo.. —espetó groseramente un instante después, aferrando su mano libre al reposabrazos del mullido sillón. Bebió un poco del cáliz sin atreverse a ofrecer un poco de su vino, se negaba a dar alas al auto invitación de William, y sin embargo, no le había echado aun de su despacho. — ¿Momento conmigo? ¿Otra vez con eso? ¿Qué es lo que sucede contigo? —preguntó irritado, cansado de no comprender la insistencia del joven.

Frunció el ceño al notar por el rabillo del ojo el movimiento de Weasley, cerró los ojos por un par de segundos hasta que la visión del libro olvidado le impidió volver a mirar al otro a las pupilas. Snape se obligó a despegar los finos y fríos labios para decir algo, pero pensó que solo empeoraría todo. Soltó la copa a medio acabar sobre el libro y se cruzó de brazos, clavando los ojos en el crepitar del fuego.

Tienes solo un par de horas y todo lo que quieres es pasar un rato con un hombre al que todos detestan, en una celda oscura investida de libros, donde el silencio y el abandono reinan…—la incrédula voz de Snape fluyó mientras trataba de convencerse a sí mismo que no podía existir tal deseo en una persona. Todos huían de ese lugar, el mismo Dumbledore le instaba a pasar más tiempo en otra parte del colegio y visitaba poco ese despacho. —  Te has habituado a las cuevas y a los monstruos ¿no, William? —agregó, alzando ambas cejas y negando con la cabeza, formándose en sus labios algo parecido a una sonrisa.

Se giró en dirección al pelirrojo justo cuando éste se despojó de la prenda, sus ojos siguieron todos sus movimientos, centelleando una vez más mientras se perdía entre las largas hebras al rojo vivo. Sintió que su garganta se secó en segundos, suspiró pesadamente y descruzó los brazos, éstos cayeron lánguidos sobre los reposabrazos. En ese momento, Severus Snape perdió toda urgencia por quedarse solo. Snape alzó una ceja con el par de navajas pero no dijo nada, esperó, confiaba en William.

Las aletas de la nariz le vibraban, barrió las dos cortinas de cabello hacia atrás, su rostro cetrino se contorsionaba enfadado mientras se ponía de pie y rodeaba el sillón. Su túnica produjo un frufrú al ondearse hacia el oscuro rincón donde se alzaba la estantería de libros de cristal. Lo había entendido, por supuesto, aquel numerito solo decía todo lo demás de una forma distinta.

¿No te dejé todo muy claro en mis cartas? Oh, no, cierto. Nunca te envié ninguna. —nunca respondí fue lo que debió decir, Severus mordió un poco su lengua, esperaba que el detalle pasara inadvertido— Puedes quedarte aquí dos, tres hasta seis horas y yo seguiré inmutable ¿Qué medidas debo tomar para que lo entiendas? —giró su cuerpo, su rostro reapareció entre la negrura, su expresión tan fría e impasible como de costumbre.  Avanzó a zancadas hasta Bill, sus ojos fijos en las grandes navajas. No extendió las manos entorno a ellas, las mismas desaparecieron en los bolsillos de su toga.

Vas a Francia, busca a alguien de tu edad que pueda manejarlas, que quiera hacerlo. —su voz autoritaria apareció otra vez. —Me importa un rábano lo que hagas con tu vida, pero no deseo que sigas desperdiciando tu tiempo en esto y que me lo hagas perder a mí. —dijo fría y suavemente. Se inclinó un poco, su aliento a centímetro de esa perfilada nariz.

Suelta esas navajas ya o vas a sangrar mucho más que esto. —exigió, pasando un dedo índice por una de las hojas filosas, la sangre brotó detrás de la uña al instante.

William sabría que Snape no se refería literalmente a esas navajas, sino a las que él mismo representaba para el veinteañero. Y a pesar de exigirle que se alejara, su interés en William iba en aumento, el chico tenía una buena conversación y su madurez emergía hasta en su comportamiento. Razones suficientes para negarse a destrozarlo, dejarlo tan roto como lo estaba él.



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Re: —Feels like war

Mensaje por BlackFig el Dom Mayo 22, 2016 1:07 am



WAR IS LOVE
HOGWARTS | JUN 1992 | CON SEVERUS SNAPE
Una lástima que este se te escapara y que al final un imprudente niño de doce años tuviese que terminar con él —respondió, su voz se había endurecido. ¿Cómo podía fingir que nada había ocurrido, que su vida no había estado en peligro como la del resto de los habitantes del castillo? Bill no podía siquiera soportar la idea del cuerpo de Snape petrificado y sin vida.

Incluso Hagrid sabe admitir sus limitaciones, incluso él sabe dónde parar para no terminar muerto —agregó, desviando la mirada hasta el piso, de donde no la despegó ni después de recibir las siguientes palabras de lleno, tal como si fuesen una cachetada.

¿Es tan difícil entender que me agradas?¿Tan complicado aceptar que puedes gustarle a la gente? —preguntó, alzando el mentón un poco, mirando al profesor por entre sus traslúcidas pestañas.

Sonrió apenas cuando notó su expresión casi imperturbable y el cómo había callado de repente ante su acción. No dijo nada, sin embargo, no hasta que Snape volvió a retomar la palabra y le hizo aquella pregunta retórica.

Yo no te detesto, Dumbledore tampoco y estoy seguro que mucho del personal tan solo te encuentra… hermético —dijo, sin moverse de su lugar, los ojos una vez más clavados en los dos pozos oscuros que se negaban a mirarlo por ahora.

Hasta los monstruos tienen corazón —se atrevió a pronunciar. No quería desmentir que Snape lo fuera, porque en el fondo sabía que no le conocía del todo, que no sabía a qué se debía tanta amargura, tanto odio. Solo algo terrible podía dar fruto a semejante carácter y aun así, Bill se negaba a dar su brazo a torcer.

Sabía que el acto de las navajas podía llevarle a la ruina y aun así, había decidido proseguir con su idea. Paró cuando se dio cuenta que en efecto, todo parecía ir en picada una vez más.

¿Y no te he dicho yo que no necesito que me des nada a cambio más que un par de horas? —preguntó, no necesitaba respuesta a sus cartas, le bastaba con saber que eran leídas y el libro que había recogido hacía un rato, le decía que en efecto, eso había ocurrido.

Lo entiendo y está bien —dijo, sonriendo en una mezcla de cansancio y tranquilidad. Snape lucía como un depredador cuando se giró para verlo, pero Bill mantuvo su posición, imperturbable como el Gryffindor que era. Ni siquiera había dirigido la mirada a las navajas que de la nada, habían ido a parar a la túnica de Severus.

No necesito ni quiero que nadie más las maneje por mí y si he decidido aprender el truco, es porque soy capaz de todo, de educarme en sus secretos a pesar de que sé que pueden hacerme daño. Está bien, no importa si eso ocurre, solo quiero tener la oportunidad de intentarlo —dijo con seguridad absoluta sin siquiera perder el control de una sola de las palabras pronunciadas.

Sangrar no es tan malo cuando vale la pena —dijo, rompiendo un trozo de su ya desgastada pero limpia camiseta, para cubrir con él el dedo magullado; terminando de cerrar la herida con un simple movimiento de su varita. Sus ojos jamás dejaron los de Severus en esta ocasión.

¿Puedes dejar de pensar por cinco segundos que quiero destrozar tu perfecto y oscuro hábitat? Sé que estás cómodo tras esta barrera que has creado no sé porque razón, sé que es más fácil no dejarme entrar, no dejar entrar a nadie y no voy a hacer nada para impedir que siguas con ello. He dejado de ser necio en ese aspecto, no necesitas responder a mis cartas o corresponder lo que sea que siento, no necesitas ser mi amigo, solo… solo permíteme verte un par de horas, minutos si quieres cada tantos años. Déjame ver que no has sido consumido por lo que sea que te acecha y nada más.

Bill tomó su gorro una vez más, lo embutió en el bolsillo de su chamarra y esperó, como había hecho siempre desde que entregara aquella liga a Snape en su despacho.


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Re: —Feels like war

Mensaje por Jaegar el Lun Mayo 30, 2016 11:01 pm



WAR IS LOVE
HOGWARTS | JUN 1992 | CON BILL WEASLEY
A pesar de su naturaleza rezongona, Snape se aguantó todas las réplicas que tenía para Bill. ¿Qué caso tenía hacerlo cuando no iba a conseguir la satisfacción de cerrarle la boca con su autoridad? No podía esperar menos de Bill, sabía que él tenía razón. Desvió sus ojos hasta las flamígeras llamas de la chimenea, su malhumor parecía atizarlas.

Los labios de Severus se contorsionaron en una mueca burlona, pero no pasó de ahí, no despegó los labios para responder esas preguntas que pretendió olvidar en aquel mismo segundo sin éxito alguno. Su mente le empujaba a preguntarse cuál era la razón por la que aquel joven con un futuro por delante estaba tan interesado en alguien como él. Aun así, Snape no dejó caer la pregunta, puesto que no deseaba encontrarse con la respuesta sincera que sabía, Weasley le daría.

Su rostro permaneció imperturbable a pesar de las palabras del pelirrojo, Severus entendía ahora que el joven hablaba desde su más inocente ignorancia sobre su posición en el colegio y con respecto a sus colegas. Algo en su semblante se suavizó por unos segundos a causa de esto, recordando que él en un tiempo cuando gozaba de la misma edad y vitalidad del joven que le acompañaba, llegó a pensar de una forma tan optimista como Bill, pero la realidad le había golpeado con cada palabra hiriente, cada apelativo utilizado en él.

Conozco tus sentimientos William, puede que yo sintiera algo similar alguna vez y por eso puedo asegurarte que dos horas contemplándome nunca serán suficiente. —abrió la boca de una vez, su tono de voz fue tan sutil e inequívoco. —Siempre vas a querer más. ¿Crees que mi crueldad llega a tanto como para permitir que un viejo alumno favorito pase por eso? Si estuviera en tus zapatos, yo hubiese deseado que ella fuese hecho lo mismo por mí. —se apresuró a decir después de observar con preocupación cómo Bill aceptaba tan tranquilamente lo que propuso Snape.

El arraigado sentimiento del muchacho logró hacerle sentir alagado, pero también minimizaba a Lily hasta lo más hondo. Con el tiempo, a Snape le había costado comprender que él era el del problema y no Lily, y ahora ese ingenuo pero valiente joven se desvivía por demostrarle que era objetos de unos afectos que no pensó despertar en nadie, porque simplemente Lily se había encargado de matar toda semilla de amor en él, toda confianza. Miró a Bill, un joven con toda su determinación y ternura, y negó con la cabeza ante sus palabras que claramente usaban como simbolismo aquellas navajas. Y aunque éstas habían calado hondo en el corazón del profesor, no transparentó ninguno de todos los ardientes sentimientos que resucitaron en él.

Eres muy joven para creerte capaz de todo…—pronunció con gesto inmutable, como siempre, su máscara bien puesto. Snape era el maestro de pociones sí, pero también de máscaras. —Mis secretos te harían daño ¿Querrías intentarlo aun cuando eso pase? —agregó con una risita burlona que murió en una expresión de severidad.

Snape hizo un amago de retraer su dedo pero ya éste había sido alcanzado por las atenciones de Bill. Sus negros ojos sostuvieron los del joven, en su fuero interno estaba maravillado con la destreza del pelirrojo. Apartó la mirada hacia la camiseta rasgada, directamente hasta la piel blanquecina en el fondo. Con el trabajo tan peligroso que Weasley escogió, se preguntaba qué tantas cicatrices decoraban aquel cuerpo, a qué tanto dolor físico había estado expuesto el joven que no le importaba balancearlo con el que Snape podría darle si aceptaba pisar el camino que éste le ofrecía con sus peticiones. El hombre cuyas cortinas de cabello negro caían sobre sus hombros continuó observando aquella zona, sin ocultar su interés. No apartó los ojos hasta que el discurso de William lo sumió de nuevo en esa escapatoria que esa chimenea le servía.

Tan impulsivo. Veo que estás empecinado. —empezó por decir. Acarició la muñeca donde su marca tenebrosa estaba cubierta por aquella tela negra. Esperó unos segundos y retomó la palabra. — A ver William, cuando un día me veas consumido ¿Qué harás? Has dado en mi vena curiosa. —prosiguió con voz melosa, sus dos pozos negros escrutaron el rostro de Bill.

Mi cabeza no haya sentido a lo que pides. —agregó con tranquilidad, aunque había adquirido todo el sentido del mundo. Pero no, debía continuar firme en su resolución o sería él que estaría en grave peligro. Volvió a sentarse en su sillón, mientras en su mente se libraba una lucha encarnizada. Advirtió el movimiento con el gorro, y su atención se centró en esa larga cabellera. ¿La encontraría más larga en otra ocasión?

Y de repente, como si William mereciera una explicación, abrió la boca empujado por cierta preocupación.

Tú también deberías conocer tus limitaciones. Lo entiendes y lo sabes. —dijo, retomando su réplica con respecto al guardabosques. —Eres inteligente William, pero tu ignorancia te hace una presa fácil. Tu naturaleza es demasiado buena como para caer a voluntad en las fauces de un hombre marcado por el delito. ¿Acaso has hablado con algún profesor y le has preguntado por qué me evitan? Muchacho, son tan prudentes de no hablar como sus mentes le invitan por órdenes de Dumbledore. ¿Cómo puede tener corazón alguien que ha destrozado otros?, y hablo en sentido literal. —el tono de voz aumentaba, Snape se giró con brusquedad hacia el pelirrojo. Sus ojos estaban entornados cual dos rendijas, pero brillantes por primera vez entre tanta oscuridad. Snape arremangó su túnica y descubrió el tatuaje, la serpiente saliendo de la calavera como una lengua.

Y tú, ¿puedes no querer destrozarme cuando ves esto? —blandió su brazo, ofreciéndolo al otro para que se cerciorara bien. —Estoy cómodo tras ésta barrera porque tú estás más seguro de aquel lado, muchacho. No puedo dejar pasar a nadie. Ya fue suficiente con guardar tus cartas, tus libros, preguntarme cómo te va en tus aventuras y en una libertad que yo jamás alcanzaré. Ya es suficiente con haber conservado esto. —alzó la mano y el cajón de su escritorio se abrió, una pequeña caja de cristal salió disparada hasta su mano.

Si ahora después de esto, decides permanecer aquí yo no voy a detenerte, pero tampoco aplaudiré tu decisión. —añadió, abrió su mano donde se veía el contenido de aquella caja transparente, pero se abstuvo de ofrecerla al otro. Snape giró el cuello hacia la chimenea, esperando que William le ayudara a mantener su firmeza y a sellar un corazón cuyo latido estaba empecinado en ignorar.



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Re: —Feels like war

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