Últimos temas
Afiliados
|
Directorios
|
Créditos
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
|
|
Hermanos
|
Élite
El Retorno de Jareth
Página 1 de 1. • Comparte •
El Retorno de Jareth
Este rol esta basado (muy levemente) en un fic de la genial Mordaz. Si quieres saber de donde viene la idea, pasate, leelo y no olvides dejarle un comentario: leer aqui
Sarah/Jareth, New York 
Habían pasado más de veinte años desde que Sarah se enfrentará a Jareth en el laberinto. Ahora es una actriz de éxito en Broadway, o eso cree todo el mundo. Con treinta y seis años los papeles empiezan a escasear, los productores solo quieren a jovencitas que luzcan bien en el escenario y aunque sigue conservando su belleza, ya ha dejado atrás los veinte… y eso no hay maquillaje que lo oculte.
Sola en su apartamento de Upper East Side, Sarah mira por la ventana, su matrimonio se ha roto tras más de diez años y tres de peleas interminables. Su ex marido quería hijos, pero ella sabía que no podía permitírselo, no con su carrera. Bebe de su copa de vino y mira a la noche llena de rascacielos iluminados. Y a su memoria acuden los amigos que la acompañaron tras su aventura. Aquellos que ha ido dejando por el camino conforme se iba haciendo mayor… pero a quién más recuerda es a Jareth, el Rey que decía amarla. Rie en su soledad y se pregunta si Jareth aún la vería atractiva. Si aún querría al desastre de mujer que se ha convertido aquella adolescente a la que pensaba amar.
Próximamente.
✲ PSYCHONAUT

El Regreso de Jareth
Habían pasado más de veinte años desde que Sarah se enfrentará a Jareth en el laberinto. Ahora es una actriz de éxito en Broadway, o eso cree todo el mundo. Con treinta y seis años los papeles empiezan a escasear, los productores solo quieren a jovencitas que luzcan bien en el escenario y aunque sigue conservando su belleza, ya ha dejado atrás los veinte… y eso no hay maquillaje que lo oculte.
Sola en su apartamento de Upper East Side, Sarah mira por la ventana, su matrimonio se ha roto tras más de diez años y tres de peleas interminables. Su ex marido quería hijos, pero ella sabía que no podía permitírselo, no con su carrera. Bebe de su copa de vino y mira a la noche llena de rascacielos iluminados. Y a su memoria acuden los amigos que la acompañaron tras su aventura. Aquellos que ha ido dejando por el camino conforme se iba haciendo mayor… pero a quién más recuerda es a Jareth, el Rey que decía amarla. Rie en su soledad y se pregunta si Jareth aún la vería atractiva. Si aún querría al desastre de mujer que se ha convertido aquella adolescente a la que pensaba amar.
personajes
![]() | Jareth David Bowie ♠ King Of Goblins |
Sarah Jennifer Conelly♠ Adarae | ![]() |
cronología
Re: El Retorno de Jareth
Se ha cansado de mirar por la ventana y se ha acabado la copa de vino. Solo una. No quiere convertirse en una triste borracha, sola y consumida. Deja todo recogido en su impoluto apartamento. Decorado con gusto exquisito en colores calidos. Las paredes decoradas con fotos de sus viajes. Posters de sus obras. Cosas que ya no le dicen nada.
Atras quedaron los muñecos y las camas con dosel. Los cuentos infantiles y los disfraces, que ahora solo usa en el teatro… Incluso eso ha perdido el brillo de antaño, ser actriz. La ilusión se ha ido de su vida y solo ha quedado un apartamento vacio y lleno de recuerdos que no significan nada.
Se va desnudando camino del baño, dejando una estela de ropa que marca su camino, ya lo recogerá mañana.
Deja que el agua lave las pocas lagrimas que le quedan. Apoya la cabeza en los azulejos preguntandose qué le queda. Tantos años de renuncia para acabar en la más terrible soledad.
Se pone su pijama preferido y se va a su solitaria cama. Se mete entre las sabanas y coge el libro de su mesilla. Es uno de esos romanticos, nada que la haga pensar demasiado: “Nunca juzgues a una dama por su apariencia” de Sarah MacLean.
En cierta escena sus manos se deslizan por su vientre liso y vagan hacia la cintura del pantalón, pero antes de que pasen la frontera del ombligo, un movimiento en el límite de su visión la hace detenerse.
Allí, como salido de las sombras esta Jareth, pero no el que recuerda. Ahora es distinto, más adulto, más hombre. Pero la sonrisa es la misma, esa que ha buscado en cada amigo, cada amante, cada hombre que ha conocido a lo largo de los últimos veinte años. Y ahora él ha vuelto.
1. Soledad
![]() | Sarah Williams New York ♠ Presente ♠ Jareth |
Re: El Retorno de Jareth
El viento despeinaba su flequillo plateado mientras observaba por una de las largas y estrechas ventanas de su castillo de piedra, en lo más alto del centro del laberinto; con sus manos, enfundadas en guantes de piel negro, apoyadas a ambos lados de la abertura sin hojas que cerrar, y sus desiguales ojos clavados en la nada, en el infinito.
Las cosas habían cambiado mucho en todos estos años en el laberinto y en el castillo más allá de la ciudad de los goblins. Hasta él ya no era el mismo Rey que fuera tiempo atrás. Sus hombros y pecho se habían ensanchado, su cabello había abandonado la longitud que antes tenía y ahora solo llegaba a tapar un poco sus orejas, y en su rostro se podían ver algunas arrugas por el paso del tiempo. Ni siquiera su estilo en el vestir era el mismo que antes usaba. Ni estrechos pantalones de cuero, ni botas extremadamente altas, ni camisas con chorreras y puñetas… Ahora todo era seda para las camisas, buen paño para sus pantalones y chaquetas, sus zapatos portaban cordones, y se había limitado a usar algunos adornos poco excéntricos. Ya no era el joven que era. Hacía... ¿cuánto tiempo había pasado ya? ¿Un año? ¿Diez? ¿Cien?... ¿Acaso eso importaba? Los que sí seguían a su lado eran sus súbditos, pequeños y ruidosos goblins que se amontonaban en todos los rincones del palacio, llenándolo todo con sus risas y sus graznidos, como siempre habían hecho.
Suspiró sin apartar la vista del horizonte, como si esperase la llegada de algo, o de alguien. Pero Jareth sabía de sobra que aquello que tanto ansiaba jamás pasaría. Su corazón hacía tiempo que había aceptado, y acogido, la soledad y el aislamiento en lo más alto de su torre, y que allí jamás volverían aquellos ojos verdes que le miraron con una mezcla de temor y admiración; ni tampoco aquellos jóvenes y rosados labios, que se abrían hasta formar una pequeña “O” cada vez que él aparecía delante de ellos. Ni menos aún ese largo y sedoso cabello oscuro, sujeto por una pequeña pinza a un lado de la cabeza… Volvió a suspirar, esta vez con pesar, y dejó caer la cabeza hacia abajo, tocando su pecho con la barbilla. ¿Cómo había acabado así? ¿Cómo había podido perder la cabeza por una chiquilla insolente que jamás vería en él a alguien más que al malvado y retorcido Jareth, el mismísimo Rey de los Goblins? Sus manos cayeron también a ambos lados de su cuerpo, y retrocedió un par de pasos hasta casi ocultarse en la sombra que proporcionaba una de las paredes cercana a la ventana.
Todo había cambiado. Todo, menos el amor que el hombre sentía por aquella chiquilla que se había ido para no volver, que le había dejado solo en su enorme y perfecto laberinto; aunque para sus ojos desiguales ya no era tan perfecto. Y si aquello había cambiado era para hacerse más grande, para ahondar más y más en su oscura alma y hacerse con ella, alojándose allá donde no podía ser encontrado, pero donde se hacía sentir cada día, con fuerza.
Muchas veces había querido ir tras ella, buscarla y saber qué era de su vida. Y lo había hecho por un tiempo, sí. Muchas noches había volado hasta el árbol cercano a la ventana de la joven, la misma que hacía de escudo entre ambos, y en la rama de aquel árbol había pasado las horas muertas, solo viéndola dormir, o leer, o jugar con el pequeño Toby... Lo que fuera para calmar su necesidad de ella, de su compañía, para aplacar el sentimiento de pérdida continúo que sentía día sí y día también. Era como tenerla sin tenerla realmente, y eso le ayudó los primeros días, ¿o fueron semanas? Pero el dolor que le proporcionaba el saber que ella terminaría por olvidarle se hizo más fuerte con cada viaje, con cada aleteo de sus blancas alas, con cada mirada verde a través del cristal de la ventana sin verle, sin darse cuenta de que él la observaba furtivamente; y eso le había llevado dejar de lado aquellas visitas nocturnas al árbol de su jardín, antes de que el dolor le consumiera por completo y acabara con lo poco que había quedado de él tras aquel hiriente “No tienes poder sobre mí” que salió de los labios de Sarah.
Y así había pasado los días desde su marcha, asomado en aquella ventana, esperando inconscientemente el regreso que jamás llegaría.
Pero aquel día algo había cambiado. Algo en el interior de Jareth le decía que la joven Sarah le necesitaba. Y él temía que eso solo fuera fruto de su imaginación y de las terribles ganas que tenía de verla de nuevo, o que solo fuera una excusa para cruzar las enormes puertas de madera que le separaba del exterior para ir en su busca, para sólo posar sus extraños ojos sobre los verdes de ella por una última vez. Y por eso mismo se contuvo, sentándose en su viejo trono y alejándose de la ventana, la cual parecía hacerse más ancha al tiempo que sus ganas por salir volando por ella crecían también. Apartó la mirada y observó el centro de la redonda sala donde se encontraba con algunos de los goblins, que vivían en una fiesta continua, totalmente ajenos a lo que su rey sentía y padecía. Sacudió su plateada cabeza, buscando alejar esa sensación de él, intentando deshacerse de aquella extraña premonición que le angustiaba más por momentos.
El tiempo, con el que él había jugado siempre a su antojo, parecía no querer correr ahora, dejando las manecillas del dorado reloj casi estáticas ante la atenta mirada del Rey. Su pie derecho, cubierto por una exquisita piel de cuero de color negro brillante, golpeaba nervioso el sucio suelo de piedra gris, al tiempo que sus largos dedos tamborileaban en el brazo de su asiento. Los nervios lo consumían a cada segundo que parecía no correr, pero que sumado con todos los ya pasados habían traído la noche al reino de Jareth, tiñéndolo todo de negro y añil a su paso.
Poco, si no nada, sabía él del estado actual de la chica, de la precaria situación en la que Sarah vivía hacía años. Para él seguía siendo una chiquilla, seguramente igual de cabezota y de maleducada. Desconocía por completo que se había casado y luego divorciado, incluso mudado de ciudad, ya que se había prometido a sí mismo dejarla tranquila, por el bien de ella, pero sobre todo por el suyo propio. Qué ignorante era sin saberlo, qué sorpresa se llevaría si cediera a la tentación de ir a verla para asegurarse de que estaba bien, de que él estaba equivocado y todo era una treta de su corazón para poder verla de nuevo. Estaba seguro de que sus alas le llevarían hasta ella, pero ignoraba que no le llevarían donde siempre, a aquel árbol en el jardín de aquella casa blanca.
Tic tac, tic tac… El reloj marcaba casi media noche, un poco menos quizás, y Jareth se mantenía en su lugar, impasible, aunque solo en apariencia. Y volvió a mirar hacia la ventana, la cual enmarcaba una preciosa vista de la luna llena, en lo más alto, bañando de blanco los muros de piedra y hierba que formaban el laberinto que le rodeaba. Pero hizo caso omiso a todo aquello; su cabeza se encontraba en otro lado, mucho más allá de aquellos muros, más cerca de Sarah que de su reino. Hasta que ya no pudo más y terminó poniéndose en pie, caminando luego hasta la ventana que tenía a su lado para asomarse de nuevo, pero por poco tiempo. Pues en un abrir y cerrar de ojos estaba volando, envuelto en plumas blancas como la mismísima luna que presidía el cielo, sobrevolando sus dominios hasta perderse en la oscuridad del horizonte y aparecer en una ciudad poblada por un millón de luces, que se apiñaban hasta donde lograba alcanzar su vista. Aquella no era la ciudad donde apareció la última vez, no veía las pequeñas casas de maderas rodeadas por verde césped, ni el claro del parque… Solo veía edificios tan altos como su castillo, más incluso, hechos casi por entero de cristal. Nada de madera, todo era desconocido… Pero Jareth sentía que Sarah estaba cerca, podía escuchar su voz aun cuando no la veía, podía reconocer su olor entre tanto polvo y polución. Se encontraba allí, estaba seguro de ello.
Voló y voló hasta encontrarse con una ventana a medio cerrar, de la cual salía la tenue luz de una lámpara de noche y el inconfundible aroma de Sarah. Se posó en el alféizar, con sus ojos y redondos ojos oscuros mirando con curiosidad el interior de la habitación. Nada era como lo recordaba. No había una cama con dosel, ni muñecos de trapos, ni posters inundando las paredes. Todo era sencillo, adulto. Ladeó un poco la cabeza y de un salto casi se coló dentro, pero se detuvo de nuevo al ver a alguien en la cama. Una mujer, de unos treinta años o más, de pelo oscuro y ojos verdes que leía un libro. Algo se removió dentro del ave, que de otro salto ya se había metido en la casa, escondiéndose en un rincón oscuro donde poder verla mejor, abandonando su forma animal para volver a ser humano, o todo lo humano que él era.
Desde su nueva posición, y con su apariencia normal, podía observar mejor a la mujer, que ajena a todo seguía en la cama, enfrascada en su lectura, la cual parecía acalorarla un poco. Jareth volvió a mirar los ojos verdes que pasaban de palabra a palabra, de página a página, y volvió a sentir algo dentro de él. ¿Era ella? ¿Aquella preciosa mujer era su Sarah? Se inclinó un poco para verla mejor, con la incredulidad dibujada en su rostro normalmente impasible. Sus ojos no eran tan grandes como los de Sarah, pero sí igual de verdes. Su cabello oscuro, largo y lacio, eso no parecía haber cambiado. Sus labios eran algo más finos, pero igual de apetecibles… Jareth se sorprendió a su mismo relamiéndose los propios, sintiendo en el pecho una extraña sensación que jamás antes había experimentado, que se comenzó a prolongar más abajo de la cinturilla de su pantalón, allá donde se comenzaba perder la mano de la mujer, pero bajo sus propios pantalones. Jareth dio un respingo y dejó escapar un lento suspiro, que pareció llamar la atención de la mujer, ya que esta se giró a mirarle con ojos espantados.
“Pillado…” pensó mientras daba un paso al frente, esbozando una de sus típicas sonrisas, esas que hacía mucho que no se dejaba ver en sus labios. Ya le había visto, así que era inútil intentar esconderse, así que se detuvo allí donde la luz le iluminaba y dejaba ver con claridad su erguida figura ante los sorprendidos ojos de su acompañante.
- Buenas noches, Sarah… -se atrevió a decir sin estar seguro de si aquella mujer era la misma jovencita que le había retado en el pasado; pero sin dudar, tan seguro de sí mismo como siempre y como nunca. Tanto que hasta él mismo se sorprendió, ocultandolo casi al instante y sin el mayor problema. Se sentía nervioso, pero estar en presencia de su amada, o la que él creía que era su amada, le había vuelto de manera repentina su seguridad y altivez- Siento haberte molestado, no era mi intención interrumpirte... -una de sus cejas se alzó mientras sus palabras resonaban en la habitación, dejando que sus ojos viajaran hasta la mano perdida bajo la tela del pantalón de pijama, insinuando que sabía perfectamente que se disponía a hacer.
Luego se quedó en silencio, grande como jamás se había sentido, pero confuso al mismo tiempo. No comprendía del todo cómo había podido pasar de blanco a negro, de la ruina absoluta a la total prosperidad, en un abrir y cerrar de ojos. Dando un paso más se detuvo junto a la cama deshecha, con su inquilina mirándole fijamente mientras él cruzaba los brazos tras su espalda y esperaba respuesta.
1. Soledad
Jareth New York ♠ Presente ♠ Sarah | ![]() |
Re: El Retorno de Jareth
Lo mira sin terminar de creer lo que ve. Apenas entiende sus palabras, y la verdad es que tampoco le importan. Aparta la sabana y se baja de la cama. Los pantalones del pijama le bailan en las caderas, mientras se acerca a él con pasos vacilantes.
Se acerca y lo mira. Ya no es el sueño fantasioso de una adolescente. No. Es un hombre. Uno terriblemente atractivo. Y casi tiene que sujetarse las manos a la espalda para no tocarlo. Pero al final le pueden las ganas y su palma se apoya en su pecho, justo sobre su corazón.
—¿Eres real o sólo un mágico sueño?—su voz es tan trémula que apenas llega a susurro—¿Por qué estás aquí, Jareth? ¿Por qué has vuelto?— Le pregunta eso, pero no es lo que quiere decir. Tiene miedo de que sea real y está aterrorizada de haberse vuelto tan loca por la soledad que su mente lo haya conjurado. Quiere arrancarle la ropa y besarle… pero sabe que si lo hace le entregará su alma. Pues fantasía o realidad, el lazo del destino los une y sabe que el Rey de los Goblins no se conforma con un amor a medias. Él exige una entrega total. Y ella no sabe si está dispuesta a dársela. Por eso retira la mano y retrocede. Por eso no le dice cuánto lo desea. Por eso se traga la lujuria y hace preguntas sin sentido, que los dos saben que esconden verdades mucho más profundas.
1. Soledad
![]() | Sarah Williams New York ♠ 2006 ♠ Jareth |
Temas similares» ¿Un viaje sin retorno? ((cap 19))
» El retorno de los caídos
» el retorno del rey gris -w-
» Jareth Goblin King
» Comics Retorno al Laberinto
» El retorno de los caídos
» el retorno del rey gris -w-
» Jareth Goblin King
» Comics Retorno al Laberinto
Página 1 de 1.
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.








































































» Welcome to Hazbin Hotel! [Borrador/Sondeo]
» Dados de la suerte
» No matter what I think, I will never leave you.
» Confieso que...
» Petición de acciones Admin
» Don't walk away.
» ▬ Best people are crazy
» ▬ Goodbye Alice
» — Ideal man? A fictional character
» ▬ Never close your eyes
» ▬ No matter if you're ready or not
» — Who is in control?
» — Goodbye kiss
» III. Dificult to explain.