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+ 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
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+ 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
Come on, I want to put on a show | Daisy Skye Johnson
Casi todo iba bien en la vida de la castaña, su trabajo empezaba a gustarle, podía soportar el hecho de madrugar cada mañana con una sonrisa en la cara (qué en realidad eran las ganas de volver a ver a su jefe), soportar algunas pijas de otras secciones y estar trabajando a sus anchas en su ordenador. Tenía un buen sueldo, salía con sus amigos y por las tardes, podía ir al gimnasio o dar una simple vuelta. El casi era el hecho de que no podía quitarse de la cabeza a su jefe, el tema de las últimas semanas con Jemma trataba sobre él y Skye sentía que si no volvía a besar sus labios se desesperaría. Eran muchas las señales que indicaban que Grant deseaba lo mismo que ella, ese mismo día le había pillado mirándole el escote de su blusa dos veces. Y como esas señales divinas del destino, ella no era la única que se quedaba mirándole.
Su boca se le hacía agua, lo peor de todo es que una parte de ella quería olvidarse, seguir las reglas impuestas y no hacer algo que el día de mañana pudiera repercutir a ambos.
Pero Skye simplemente no podía olvidarse del hombre que veía cada maldito día, en cada momento, su sonrisa, sus palabras, sus gestos…incluso cuando tenía la mente en otra parte. En esos momentos no hacía absolutamente nada, se aburría y casi iba a levantarse al baño por tercera vez para darse una vuelta cuando escuchó la puerta abrirse y ver salir a todos los hombres con los que él se había reunido. Skye se levanto despidiéndose de cada uno de ellos y finalmente terminó por entrar en la sala. — Cómo te ha ido la reunión? Todo bien? — se acercó a la mesa donde empezó a retirar en una bandeja todos los vasos que los presentes habían usado. Skye empezó a sentir como su cuerpo se tensaba ante la cercanía del hombre, cada vez que lo tenía cerca se encontraba como si no pudiera respirar. Por instinto, se relamió los labios aunque todavía no le había mirado desde que estaba a su lado, recogiéndolo todo.
♥ I remember how you lost me.
✘ Los finales felices no existen porque las buenas historias nunca terminan.“You are not the last dream of my soul. You are the first dream, the only dream I ever was unable to stop myself from dreaming. You are the first dream of my soul, and from that dream I hope will come all other dreams, a lifetime’s worth.”
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
I want to put on a show | Grant D. Ward
La mirada de Grant paseaba de uno a otro, mientras cada uno de los hombres iba haciendo su intervención, escuchando con atención a cada uno de estos, pero a la vez deseando que aquella reunión terminase lo mas pronto posible, porque ya lo único que estaban haciendo era redundar en el mismo tema una y otra vez: la complicada situación económica que atravesaba la empresa, y los sacrificios que debían hacer por ello. ¿Qué mas sacrificio querían que hiciera, si se iba a casar con una mujer a la que apenas conocía (si por conocer llamamos a una charla de no mas de dos minutos esporádicos, que se dio apenas un par de días atrás, y que se interrumpió cuando esta se puso a responder mensajes en su teléfono) por el bien de la compañía. Aquella semana había sido una tortura tras otra, aún no salía en los medios lo de su compromiso, su futuro socio/suegro quiere evitar la mala prensa al respecto, por lo tanto quiere que parezca como si no se tratara de un noviazgo arreglado, si no como algo real.
Aún tienen que concordar la primera cita con ella, y hacer su mejor actuación durante aquella pantomima, para que en verdad se crean los medios que pueda estar empezando alguna relación entre ambos herederos, y no que todo es orquestado por sus progenitores. Y no le tomen a mal, no tiene nada en contra de aquella chica con la que debe ir al altar, en algún otro momento de su vida estaría mas que encantado de tener alguna cita con esta, es ciertamente atractiva, y definitivamente tiene clase, pero no... el él que es en ese momento simplemente siente que no tiene nada en común con ella, que no hay forma en que pueda sentirse tan atraído por ella, como se siente atraído como, por ejemplo, su secretaria.
Esa es otra cosa que lo tiene con la cabeza en otro lado.
La presencia de Skye allí, en su oficina, le había estado torturando de una forma incontrolable las últimas semanas. Porque ella estaba allí, tan cerca, y tenía tantas ganas de recorrer su cuerpo una y otra vez como lo había hecho aquella noche en aquel reducido departamento, y no podía hacerlo. ¿Y por qué no podía? bueno, además del hecho que ella era su empleada, él también tenía aquel jodido compromiso de matrimonio, y era mejor evitar que todo se fuese al demonio por ello. Pero ella seguía entrando a su despacho, con aquellos jodidos uniformes que realzaban sus endemoniadas curvas, y le miraba con una sonrisa en sus labios, preguntándole como había estado su día, haciéndole desear mandar todo al demonio y volver a hacerla suya ahí mismo, en su despacho, como si no hubiese un mañana.
-Eh... si, me parece bien que concluyamos aquí, podemos continuar en otra ocasión. -le responde a uno de los empleados, quien le ha cuestionado si le parece bien suspender la reunión en aquel punto, y continuar otro día. La verdad es que, si no lo hubiese hecho este, él habría sido el que pusiese punto final en T menos 3 segundos. Se despidió de los hombres con diversos apretones de mano, y cuando la puerta se cerró detrás del último, se permitió algunos segundos allí, en silencio, disfrutando el final de aquella jornada. Pero la quietud no le duró mucho tiempo, porque entonces ella entró por la puerta, y él no pudo hacer otra cosa que quedársela mirando, mientras ella recorría el lugar recogiendo los vasos.
-Todo bien. -responde a la pregunta de ella, sin apartar su mirada. notando que no había puesto los ojos en él en ningún momento, ni siquiera al plantear aquella pregunta. -¿Qué haces aquí?, es tarde. -agrega, luego de ver el reloj en su propia muñeca, notando que la reunión se había alargado mucho mas de lo que creía. -No tenías que esperar. -agrega, él podría haber recogido los vasos, y llevarlos a donde corresponde, ella no tenía que hacer horas extras por algo tan insignificante. Decidió levantarse de su asiento y empezar a recoger también vasos, para demostrar su punto, por supuesto.
Aún tienen que concordar la primera cita con ella, y hacer su mejor actuación durante aquella pantomima, para que en verdad se crean los medios que pueda estar empezando alguna relación entre ambos herederos, y no que todo es orquestado por sus progenitores. Y no le tomen a mal, no tiene nada en contra de aquella chica con la que debe ir al altar, en algún otro momento de su vida estaría mas que encantado de tener alguna cita con esta, es ciertamente atractiva, y definitivamente tiene clase, pero no... el él que es en ese momento simplemente siente que no tiene nada en común con ella, que no hay forma en que pueda sentirse tan atraído por ella, como se siente atraído como, por ejemplo, su secretaria.
Esa es otra cosa que lo tiene con la cabeza en otro lado.
La presencia de Skye allí, en su oficina, le había estado torturando de una forma incontrolable las últimas semanas. Porque ella estaba allí, tan cerca, y tenía tantas ganas de recorrer su cuerpo una y otra vez como lo había hecho aquella noche en aquel reducido departamento, y no podía hacerlo. ¿Y por qué no podía? bueno, además del hecho que ella era su empleada, él también tenía aquel jodido compromiso de matrimonio, y era mejor evitar que todo se fuese al demonio por ello. Pero ella seguía entrando a su despacho, con aquellos jodidos uniformes que realzaban sus endemoniadas curvas, y le miraba con una sonrisa en sus labios, preguntándole como había estado su día, haciéndole desear mandar todo al demonio y volver a hacerla suya ahí mismo, en su despacho, como si no hubiese un mañana.
-Eh... si, me parece bien que concluyamos aquí, podemos continuar en otra ocasión. -le responde a uno de los empleados, quien le ha cuestionado si le parece bien suspender la reunión en aquel punto, y continuar otro día. La verdad es que, si no lo hubiese hecho este, él habría sido el que pusiese punto final en T menos 3 segundos. Se despidió de los hombres con diversos apretones de mano, y cuando la puerta se cerró detrás del último, se permitió algunos segundos allí, en silencio, disfrutando el final de aquella jornada. Pero la quietud no le duró mucho tiempo, porque entonces ella entró por la puerta, y él no pudo hacer otra cosa que quedársela mirando, mientras ella recorría el lugar recogiendo los vasos.
-Todo bien. -responde a la pregunta de ella, sin apartar su mirada. notando que no había puesto los ojos en él en ningún momento, ni siquiera al plantear aquella pregunta. -¿Qué haces aquí?, es tarde. -agrega, luego de ver el reloj en su propia muñeca, notando que la reunión se había alargado mucho mas de lo que creía. -No tenías que esperar. -agrega, él podría haber recogido los vasos, y llevarlos a donde corresponde, ella no tenía que hacer horas extras por algo tan insignificante. Decidió levantarse de su asiento y empezar a recoger también vasos, para demostrar su punto, por supuesto.
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
Come on, I want to put on a show | Daisy Skye Johnson
Skye se va de un lado a otro recogiendo los vasos, habían sido muchas personas con las que el señor Ward se había reunido pero sus pasos eran lentos, aparte del dolor de pies no quería marcharse tan rápido de su oficina. Finalmente le miró por primera vez después de horas, con una ligerilla sonrisa auténtica en sus carnosos labios y su mirada como si estos pudiesen hablar de lo que verdaderamente ella hacía ahí : “Solo quiero estar un rato más contigo”. — La reunión se ha alargado y pensaba que podrías necesitarme — dijo con voz tranquila y en cierta parte era verdad, cuando él terminaba por reunirse él siempre la llamaba para hacer papeleos o consultas. Skye volvió a bajar la mirada hacia la mesa mientras siguió recogiendo algunos papelitos o demás que iba para la basura. — No me importa Ward, tampoco tengo prisa — le vuelve a mirar con otra de sus sonrisas pero esta cambio cuando el hombre se levanto para ayudarla, por instinto de que no lo hiciera, ella llevó una de sus manos a la suya con intención de detenerlo. — No te preocupes. Lo puedo terminar — sintió un cosquilleo ante el tacto de sus dedos y eso inmediatamente le hizo recordar la sensación de cómo se había sentido cuando él había recorrido sus manos en su cuerpo desnudo.
Skye trago saliva y retiró su mano lentamente para luego girarse a espaldas de él, con el corazón latiéndole a mil por hora por el impulso que sentía de besarlo ahí mismo y de querer con toda sus ganas volver a hacer lo mismo de aquella noche, sintiendo lo que sentía en ese instante tenía que huir por la puerta pero no lo hizo, siguió parada en su sitio. Terminó de retirar todo en la bandeja y la castaña se volvió hacia él con un nudo en el estómago, evitando mirar los labios de Grant, pero mirar a su hermosa y atractiva mirada era igual de peligroso. — ¿Puedo hacer algo más por ti? — “Maldición, haría lo que fuera que me pidieses ahora mismo” pensó para sus adentros y sin darse cuenta ella misma lo estaba mirando con cierto deseo contenido, las ganas de volver a probar el dulce que le ha gustado y que no puede dejar de probar. Ella no era capaz de comprender cómo un hombre había logrado hacerla sentir de esta forma pero si de algo estaba segura es que debía de significar algo. Grant no era el hombre que había pensado al saber de quién se trataba y eso le hacía aun mucho más especial, alguien diferente de los de su clase y eso le gustaba mucho a la castaña. ¿Por qué debía de estar mal si dos personas se gustaban? La única diferencia es que uno era rico y otro pobre, pero él no era un imbécil y se preocupaba por la gente normal. Él era normal, era humilde y eso a ella le gustaba aun más. Era como si los príncipes existiesen y ella nunca había creído en ellos hasta ahora que se había topado con él. Pero existía el problema en que él era el director y ella una trabajadora más, si la gente llegaba a enterarse de algo así...
Skye suspiró levemente y hizo un gesto de coger la bandeja con intención de marcharse, quizás aquello solo eran sus propias fantasias...
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
I want to put on a show | Grant D. Ward
La mirada de él no se ha despegado en ningún momento de ella, de sus andares, y de la forma en que su cuerpo le tentaba, hasta el punto que le hacía dificil contener las ganas de tomarla en sus brazos y volver a besarla, como lo había hecho semanas atrás. No puedes hacer eso, le dicta la conciencia, pero a cada segundo que pasa en aquella oficina con ella, le es mas difícil escucharla. Y entonces sus manos volvieron a encontrarse, cuando ella intentó quitar el vaso de su mano, y a la mente de él vinieron recuerdos de momentos pasados en los que sus pieles se tocaron, calentando el aire a su alrededor en un 300%, si es que eso es posible. Pero entonces ella apartó su mano, y de la misma forma se giró para darle la espalda, por lo que la mirada de él se posó en la nuca femenina, imaginando el camino de besos que podría dejar en esta.
Demonios.
Negó con la cabeza frenando el rumbo de sus pensamientos, apartando la mirada de ella y poniéndola en cualquier otro punto de la habitación, porque estaba seguro que si seguía mirándola, terminaría mandando al diablo todo, y haría todo lo que había deseado hacer durante esas semanas que habían pasado. ¿Que demonios estaba pensando? No podía volver a pasar aquella barrera que se habían auto impuesto, sería un desastre para ambos si se descubría algún romance entre lo dos, donde los chismes que volarían en la empresa serían su menor problema. Los inversionistas pedirían el despido de ella para evitar el escándalo,no podía hacerle eso. Y él se iba a casar con la hija de John Garrett, y todo parecía indicar que no había forma de dar reversa a ese asunto, por lo que un escándalo como tal tiraría todo por la borda.
Todos esos pensamientos se esfumaron cuando ella volvió a mirarle, y sus miradas se encontraron, porque le estaba preguntando si podía hacer algo mas por él, y ciertamente a él se le venía a la cabeza mas de una posibilidad acerca de lo que ella podía hacer por él, y ninguna de aquellas deberían ser denominadas para todo público. Y podía afirmar, sin temor a equivocarse, que ella deseaba lo mismo, lo podía ver en la forma en que le miraba. Abre la boca para responderle, no sale sonido alguno, por lo que simplemente se remite a negar con la cabeza.
La observa mientras ella suspira, hace puños con sus manos para detenerse a si mismo mientras ella toma la bandeja, y termina por perder toda su fuerza de voluntad cuando la ve girarse para salir del despacho. No es tan fuerte como pensaba. Alarga su mano, y con esta la toma del brazo para detener su avance y girarla hacia así, con la otra le quita la jodida bandeja de la mano, dejándola sobre el escritorio a su lado, y al final pega el cuerpo de ella al suyo, halando de su brazo y juntando sus frentes. -Lo intenté, demonios. -gruñe. -Intenté no hacer esto. -agrega, expulsando todo el aire de sus pulmones, mientras sus manos tomaban el rostro de ella, y su mirada rebuscó en la de ella algún indicio de no desear aquello, como último recurso posible para detenerse. Pero lo que encontró en ellos fue fuego, fue deseo, y eso terminar por derribar su última reserva, y lo llevó a capturar con sus labios los femeninos, con toda la pasión que traía encerrada en su interior.
Demonios.
Negó con la cabeza frenando el rumbo de sus pensamientos, apartando la mirada de ella y poniéndola en cualquier otro punto de la habitación, porque estaba seguro que si seguía mirándola, terminaría mandando al diablo todo, y haría todo lo que había deseado hacer durante esas semanas que habían pasado. ¿Que demonios estaba pensando? No podía volver a pasar aquella barrera que se habían auto impuesto, sería un desastre para ambos si se descubría algún romance entre lo dos, donde los chismes que volarían en la empresa serían su menor problema. Los inversionistas pedirían el despido de ella para evitar el escándalo,no podía hacerle eso. Y él se iba a casar con la hija de John Garrett, y todo parecía indicar que no había forma de dar reversa a ese asunto, por lo que un escándalo como tal tiraría todo por la borda.
Todos esos pensamientos se esfumaron cuando ella volvió a mirarle, y sus miradas se encontraron, porque le estaba preguntando si podía hacer algo mas por él, y ciertamente a él se le venía a la cabeza mas de una posibilidad acerca de lo que ella podía hacer por él, y ninguna de aquellas deberían ser denominadas para todo público. Y podía afirmar, sin temor a equivocarse, que ella deseaba lo mismo, lo podía ver en la forma en que le miraba. Abre la boca para responderle, no sale sonido alguno, por lo que simplemente se remite a negar con la cabeza.
La observa mientras ella suspira, hace puños con sus manos para detenerse a si mismo mientras ella toma la bandeja, y termina por perder toda su fuerza de voluntad cuando la ve girarse para salir del despacho. No es tan fuerte como pensaba. Alarga su mano, y con esta la toma del brazo para detener su avance y girarla hacia así, con la otra le quita la jodida bandeja de la mano, dejándola sobre el escritorio a su lado, y al final pega el cuerpo de ella al suyo, halando de su brazo y juntando sus frentes. -Lo intenté, demonios. -gruñe. -Intenté no hacer esto. -agrega, expulsando todo el aire de sus pulmones, mientras sus manos tomaban el rostro de ella, y su mirada rebuscó en la de ella algún indicio de no desear aquello, como último recurso posible para detenerse. Pero lo que encontró en ellos fue fuego, fue deseo, y eso terminar por derribar su última reserva, y lo llevó a capturar con sus labios los femeninos, con toda la pasión que traía encerrada en su interior.
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
Come on, I want to put on a show | Daisy Skye Johnson
Y como un día más, ella se marchaba tras una sensación de vacío en el cuerpo, como cada vez que cruzaba su puerta hasta el día siguiente. Pero esta vez fue diferente, el cuerpo de la castaña se tensó al completo cuando sintió su mano sobre su brazo y antes de que pudiera reaccionar a lo que estaba pasando se encontró su cuerpo pegado al suyo. La bandeja habia desaparecido de sus manos y sus ojos se posaron de nuevo en los suyos, directos y sin tan siquiera pestañear. — Hay cosas que son inevitables — susurro de forma cálida al sentir sus manos sobre su rostro. Ella repasó su rostro bajando un segundo a sus labios carnosos que tanto le estaban llamando la atención y luego, como si fuera a camara lenta, regresó a su mirada. Ella le dio permiso. Su cuerpo empezaba hablar por ella misma y en ese instante poco pensó en lo demás.
Skye cerró los ojos para entregarse de nuevo a sus labios, un suspiro se le escapó de su boca cuando los volvió a sentir y sus manos se aferraron a los hombros de Grant para apretujarse más a su cuerpo. La temperatura subió en cuanto su lengua se unió a la suya en un baile descontrolado y apasionado, las manos de la joven recorrían su espalda sin siquiera separarse de él y esperaba que no lo hiciera. No podía ni deseaba rechazar estas emociones que eran calientes y se sentía como el paraíso. Las manos de la joven desprendieron la americana del hombre e hizo que retrocediese unos pasos hasta que Grant hubo tropezado con su propio asiento donde terminó torpemente sentado. Ella rápidamente se sentó encima de él donde no tenía escapatoria. — No puedo creer que haya aguantado tanto sin esto… supongo que algunas normas están para romperse — bromeo divertida para aliviar un poco la tensión y Skye volvió a su boca para seguir besándole con la misma pasión que sentía. Aparte de pasión era hasta desesperación, quería tenerlo dentro suyo y que la hiciera suya allí mismo. ¿Cómo había aguantado tanto tiempo sin sus labios? ¿Y sin sus caricias? Un jadeo se le escapó de boca y se acerco a su cuello para entregarle pequeños chupetones mientras sus manos trabajaban en desabrocharle la camisa botón por botón.
Skye se había liberado después de semanas sin esto. Ahora era libre. Desabrochó la corbata de Grant mientras se lo quedaba mirando fijamente, la cara de Skye estaba enrojecida pero no estaba nada avergonzada, es más, estaba disfrutando mucho de la situación. Dejó caer la corbata de lado y abrió su camisa donde se acercó a sus pectorales para depositar beso y beso hasta que subio por su barbilla y de nuevo a su boca. Sus dedos acariciaron su mandibula perfectamente afeitada. — Te deseo Doug — susurró de forma especial poco antes de atrapar su labio inferior con dulzura, encontrándose relajada y con una completa felicidad que pocas veces había sentido.
Skye cerró los ojos para entregarse de nuevo a sus labios, un suspiro se le escapó de su boca cuando los volvió a sentir y sus manos se aferraron a los hombros de Grant para apretujarse más a su cuerpo. La temperatura subió en cuanto su lengua se unió a la suya en un baile descontrolado y apasionado, las manos de la joven recorrían su espalda sin siquiera separarse de él y esperaba que no lo hiciera. No podía ni deseaba rechazar estas emociones que eran calientes y se sentía como el paraíso. Las manos de la joven desprendieron la americana del hombre e hizo que retrocediese unos pasos hasta que Grant hubo tropezado con su propio asiento donde terminó torpemente sentado. Ella rápidamente se sentó encima de él donde no tenía escapatoria. — No puedo creer que haya aguantado tanto sin esto… supongo que algunas normas están para romperse — bromeo divertida para aliviar un poco la tensión y Skye volvió a su boca para seguir besándole con la misma pasión que sentía. Aparte de pasión era hasta desesperación, quería tenerlo dentro suyo y que la hiciera suya allí mismo. ¿Cómo había aguantado tanto tiempo sin sus labios? ¿Y sin sus caricias? Un jadeo se le escapó de boca y se acerco a su cuello para entregarle pequeños chupetones mientras sus manos trabajaban en desabrocharle la camisa botón por botón.
Skye se había liberado después de semanas sin esto. Ahora era libre. Desabrochó la corbata de Grant mientras se lo quedaba mirando fijamente, la cara de Skye estaba enrojecida pero no estaba nada avergonzada, es más, estaba disfrutando mucho de la situación. Dejó caer la corbata de lado y abrió su camisa donde se acercó a sus pectorales para depositar beso y beso hasta que subio por su barbilla y de nuevo a su boca. Sus dedos acariciaron su mandibula perfectamente afeitada. — Te deseo Doug — susurró de forma especial poco antes de atrapar su labio inferior con dulzura, encontrándose relajada y con una completa felicidad que pocas veces había sentido.
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
I want to put on a show | Grant D. Ward
Todo fue demasiado rápido, los labios de ella se encontraron con los suyos, y de inmediato la temperatura a su alrededor se incrementó, hasta el punto que pareciese que estuviesen en punto de ebullición. Lo estaban, en realidad. Con el deseo que había estado conteniendo hasta ese momento, la rodeó con sus brazos, y la atrajo hacia si hasta el punto que no quedase ni un milímetro entre sus cuerpos, devorando su boca como si de eso dependiese su vida, explorando cada rincón de esta con su lengua, olvidándose por completo de la existencia de la razón, la cual desistió de seguirle insistiendo en que aquello no era buena idea luego de minutos de ser ignorada.
Sin poner resistencia alguna, se dejó guiar por ella a través de su despacho, para al final caer sentado (de una forma un poco torpe, cabe resaltar) en su silla, mirándola con una sonrisa gamberra dibujada en su rostro, al verla sentarse sobre su regazo. Oh demonios, ¿cuantas veces no había fantaseado con eso? ¿cuantas veces no la había visto entrar a su oficina con aquella ridícula falda, y había deseado que caminase hasta donde se encontraba sentado, e hiciera exactamente lo que ahora estaba haciendo? Soltó una leve risa ante las palabras de ella, que se mezclo con un gruñido de placer que se escapó de su garganta al sentir su peso sobre sí. -Lo están. -susurra, antes que sus labios volviesen a encontrarse, respondiendo aquel beso con desenfreno, mientras sus manos bajaban por la espalda femenina, deslizándose con parsimonia por sobre su trasero, hasta alcanzar los firmes muslos, los cuales acarició como si tuviese todo el tiempo del mundo, aprovechando para subir a su paso el dobladillo de la falda.
Estaba enloqueciendo, y era única y exclusivamente por ella.
Sintió los labios femeninos deslizándose por su cuello dejando marcas en su camino, y los delicados dedos soltando los botones de su camisa, y todo su cuerpo se estremeció. Aquella mujer tenía algo que incrementaba su libido a altos niveles, y que le hacia saltarse todas las normas existentes sin siquiera dudarlo. ¿Por qué? no lo sabia, pero era como si se hubiese vuelto adicto a ella aquella noche, y se hubiese mantenido en abstinencia de aquella droga por tanto tiempo, que ahora que la tenía a su alcance implemente no pudiese controlarse a si mismo, y tuviese que tomar todo lo que pudiese.
Entonces las miradas de ambos se encontraron, mientras ella se deshacía de su corbata, y él sonrió al notar el enrojecimiento en su piel, que le decía cuanto le deseaba. Y por la posición en la que estaban, ella bien sabía que el deseo era mutuo. -Skye. -gruñó por lo bajo, cuando ella dejó un beso en su torso, apretando sus manos que en ese momento estaban en el redondeado trasero femenino, por debajo de la falda, atrayéndola mas a sí. Le llamó así, porque en aquel momento no eran Grant Ward y su secretaria Daisy Johnson, eran Douglas y Skye, eran los mismos que habían sido aquella noche en el piso de ella, sus yos reales, y no los que mostraban hacia e mundo. Los labios de ella ascendieron por su torso, por su barbilla, y volvieron a encontrar sus labios, los cuales él besó con detenimiento, sonriendo al escucharla. -Yo a ti. -responde, luego que ella capturase su labio inferior, haciendo lo mismo con el de ella. -No sabes cuanto. -agrega, justo antes de con su boca abrir la de ella, y deslizar su lengua en su interior, en un desenfrenado beso, mientras apartaba las manos de las piernas de ella para subirlas por el cuerpo femenino, hasta poder con estas deshacerse de la camisa de ella.
-Me enloqueces. -gruñe sobre sus labios, y desliza sus besos por el cuello de ella, también dejando marcar en la delicada piel, hasta encontrar el valle de sus senos, aún cubiertos por el sujetador. -¿Sabes la tortura que fue ver este escote todos los malditos días y no poder saborearlo. -gruñe por lo bajo, dejando besos en la piel que estaba a su alcance, mientras con sus manos en la espalda de ella se encargaba de soltar el broche, para luego apartar aquel artilugio del cuerpo de ella. -Mucho mejor. -gruñe, antes de tomar una de las puntas endurecidas entre sus dientes, mientras la otra era atendida por una de sus manos.
Sin poner resistencia alguna, se dejó guiar por ella a través de su despacho, para al final caer sentado (de una forma un poco torpe, cabe resaltar) en su silla, mirándola con una sonrisa gamberra dibujada en su rostro, al verla sentarse sobre su regazo. Oh demonios, ¿cuantas veces no había fantaseado con eso? ¿cuantas veces no la había visto entrar a su oficina con aquella ridícula falda, y había deseado que caminase hasta donde se encontraba sentado, e hiciera exactamente lo que ahora estaba haciendo? Soltó una leve risa ante las palabras de ella, que se mezclo con un gruñido de placer que se escapó de su garganta al sentir su peso sobre sí. -Lo están. -susurra, antes que sus labios volviesen a encontrarse, respondiendo aquel beso con desenfreno, mientras sus manos bajaban por la espalda femenina, deslizándose con parsimonia por sobre su trasero, hasta alcanzar los firmes muslos, los cuales acarició como si tuviese todo el tiempo del mundo, aprovechando para subir a su paso el dobladillo de la falda.
Estaba enloqueciendo, y era única y exclusivamente por ella.
Sintió los labios femeninos deslizándose por su cuello dejando marcas en su camino, y los delicados dedos soltando los botones de su camisa, y todo su cuerpo se estremeció. Aquella mujer tenía algo que incrementaba su libido a altos niveles, y que le hacia saltarse todas las normas existentes sin siquiera dudarlo. ¿Por qué? no lo sabia, pero era como si se hubiese vuelto adicto a ella aquella noche, y se hubiese mantenido en abstinencia de aquella droga por tanto tiempo, que ahora que la tenía a su alcance implemente no pudiese controlarse a si mismo, y tuviese que tomar todo lo que pudiese.
Entonces las miradas de ambos se encontraron, mientras ella se deshacía de su corbata, y él sonrió al notar el enrojecimiento en su piel, que le decía cuanto le deseaba. Y por la posición en la que estaban, ella bien sabía que el deseo era mutuo. -Skye. -gruñó por lo bajo, cuando ella dejó un beso en su torso, apretando sus manos que en ese momento estaban en el redondeado trasero femenino, por debajo de la falda, atrayéndola mas a sí. Le llamó así, porque en aquel momento no eran Grant Ward y su secretaria Daisy Johnson, eran Douglas y Skye, eran los mismos que habían sido aquella noche en el piso de ella, sus yos reales, y no los que mostraban hacia e mundo. Los labios de ella ascendieron por su torso, por su barbilla, y volvieron a encontrar sus labios, los cuales él besó con detenimiento, sonriendo al escucharla. -Yo a ti. -responde, luego que ella capturase su labio inferior, haciendo lo mismo con el de ella. -No sabes cuanto. -agrega, justo antes de con su boca abrir la de ella, y deslizar su lengua en su interior, en un desenfrenado beso, mientras apartaba las manos de las piernas de ella para subirlas por el cuerpo femenino, hasta poder con estas deshacerse de la camisa de ella.
-Me enloqueces. -gruñe sobre sus labios, y desliza sus besos por el cuello de ella, también dejando marcar en la delicada piel, hasta encontrar el valle de sus senos, aún cubiertos por el sujetador. -¿Sabes la tortura que fue ver este escote todos los malditos días y no poder saborearlo. -gruñe por lo bajo, dejando besos en la piel que estaba a su alcance, mientras con sus manos en la espalda de ella se encargaba de soltar el broche, para luego apartar aquel artilugio del cuerpo de ella. -Mucho mejor. -gruñe, antes de tomar una de las puntas endurecidas entre sus dientes, mientras la otra era atendida por una de sus manos.
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
Come on, I want to put on a show | Daisy Skye Johnson
Cuando Doug la apretujo contra sus labios ella se dejó caer, sus zapatos de tacón se habían perdido por el suelo y toda su temperatura había ascendido de repente. Su boca devoraba la suya saboreando cada rincón y casi faltándole el aliento, temía que en cualquier momento se acabase. Su cuerpo se tensaba en cada momento que Doug recorría sus manos por sus piernas hasta llegar a sus muslos, sintiendo como le subía el borde de su falda. — Puedes desabrochármela si quieres — susurro en su oreja con un tono pícaro, en realidad le molestaba bastante debido a la posición en la que se encontraba sentada, era el tipo de falda apretujada de la que se marcaba todo el culo y la cual Skye detestaba pero que sin duda no podía quejarse en absoluto si Doug había estado observándola. Con una de sus manos agarro su barbilla para que la mirase, le miro directamente a los ojos en un buen atractivo y a la vez con una pizca de dominación en sus ojos. Ella perfectamente se podía perder en ellos, y es todo lo que quería en este momento. Perderse. No habló, porque una mirada decía más que una palabra. “Qué me has hecho? ¿Por qué me haces sentir así? Por qué tú?” Lentamente y sin encontrar ninguna respuesta, fue bajando hasta sus labios para volver a besarlos, esta vez de una manera menos desesperada a la vez que relajaba el agarre de su barbilla. Besó sus labios con pasión mientras sus manos se iban a su torso para acariciarlo y tirar la camisa al fin al suelo, su cuerpo se movió a propósito para rozar su zona abultada y despertar a su amigo aun más. Ella soltó un jadeo contra sus labios.
— Pensaba que no volvería a probar tus labios…a probarte más. — susurra poco antes de que Doug volviera a su boca, su lengua rueda en un baile conjunto desenfrenado, mientras que con una de sus manos lo retiene en su nuca para profundizar aun más el beso hasta que ambos se separan para poder coger aire. Ella cierra los ojos y se echa el cabello hacia un lado cuando siente la boca de él recorrer la tersa piel de su cuello, una zona bastante sensible en su caso. Skye se queja de placer, diablos, nadie le había hecho sentirse así en su vida y la sensación era jodidamente placentera. La castaña bajó la mirada nada más escucharle, con las mejillas enrojecidas y sonriendo de oreja a oreja. — Lo sé. Me di cuenta desde el primer día de trabajo. — Ella alza los brazos para desprenderse totalmente de la prenda y ver con cierta gracia la fascinación de Doug en sus opechos. Unos perfectos pechos redondeados con la areola más oscuro y sus pezones ya algo duros. Skye suelta un quejido al sentir la lengua en uno de sus pezones y su boca sale otro quejido más grande cuando él la apretuja la otra con una mano, haciendo que se pegue más contra su cuerpo. Una de sus manos libres aprovecha para ir directamente a la cremallera de sus pantalones para bajarsela y sacar su miembro.
Skye lo bombardeó un par de veces, sintiendo como su respiración se le dificultaba un poco. Que dijera su nombre de siempre le gustó, le hacía sentír ella misma y no en el modo en el que ella era su secretaria, sino más personal. — Voy a cabalgarte hasta que veas las estrellas, Doug — soltó descarada en un susurro en su oído travieso y cachondo, con tal de ponerle a cien. Diablos, necesitaba tener autocontrol para contenerse pero ella lo necesitaba. Necesitaba estar dentro de él ya mismo. Su mano que seguía en su miembro siguió acariciándole y tras haberse deslizado de la molesta falda se sentó en sus nalgas, aun con sus braguitas de encaje puestas. Sus labios volvieron a buscar los suyos, echándoles en falta sintiendo como el ambiente se iba caldeando aun más.
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✘ Los finales felices no existen porque las buenas historias nunca terminan.“You are not the last dream of my soul. You are the first dream, the only dream I ever was unable to stop myself from dreaming. You are the first dream of my soul, and from that dream I hope will come all other dreams, a lifetime’s worth.”
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
I want to put on a show | Grant D. Ward
La mirada de ella se encuentra con la suya, y un estremecimiento casi imperceptible se desliza por su espina dorsal al verla sonreír, al sentir su cuerpo presionándose contra el suyo, y al escuchar sus palabras. -Y yo que creía ser bueno para esconder mis pensamientos. -responde, con un tono de juego en su voz. -Jamás jugaré al póquer. -agrega, con una leve risa, antes de volver a tomar su pecho entre sus dientes, y deslizar sus manos por la espalda de ella, atendiendo a cada una de sus costillas con sus dedos, como si tuviese todo el tiempo del mundo, cuando la verdad es todo lo contrario.
Siente la mano femenina deslizándose por su propio cuerpo, cada vez mas hacia el sur, hasta que esta alcanza el frente de su pantalón, causando que un leve gemido se escapara de su garganta, y se estrellara contra la piel de ella, al notar como liberaba su entrepierna y empezaba a estimularle.
-Joder. -gruñe con desesperación al sentir el movimiento de aquella endemoniada mano, que iba endureciéndolo cada vez mas, y que empezaba a hacerlo perder la coherencia de sus pensamientos. Ella le estaba volviendo loco, o quizás ya lo estaba, y solo ella tenía el poder de hacer que esa locura saliese a flote de su interior. -Skye. -volvió a decir el nombre de ella, esta vez en un gruñido bajo, mientras sentía todo su cuerpo reaccionar a las acciones de aquella endemoniada mujer, antes de escuchar su descarada voz prometerle que haría justo lo que el deseaba que hiciera.
Pero no respondió nada, o por lo menos nada coherente, en cambio la miró con el fuego del deseo ardiendo en sus pupilas, antes de ayudarla a deshacerse de su falda, lanzándola al final a cualquier lugar de aquel despacho. En ese momento la razón había dado un paso a un lado, y a él lo dominaban el instinto y el deseo que sentía por ella.
Ambos labios se vuelven a juntar, cuando el cuerpo de ella vuelve a estar sobre el suyo, y el utiliza sus propias manos para con estas deshacerse de su propio pantalón, que cayó al suelo acompañado de su ropa interior, uniéndose al resto de ropa que habían abandonado sus cuerpos. Solo quedaban las jodidas bragas de encaje entre sus cuerpos, pero no sería por mucho tiempo, piensa, mientras abandona los labios de ella para deslizar los suyos hasta su cuello, dejando leves mordiscos, y dirige sus manos por el cuerpo de ella, hasta que estas logran acariciar el húmedo encaje.
-Estás tan húmeda, que solo quiero follarte en estos momentos. -gruñe, al oído de ella, mientras aparta levemente la tela, para deslizar un par de dedos entre sus pliegues, estimulando su clítoris, sintiendo como se humedecía cada vez mas. -Me vuelves loco. -agrega, con voz ahogada, debido a la mano de ella deslizándose por su miembro, antes de mordisquear el lóbulo de su oído. Y tras unos segundos torturando aquel punto sensible de la anatomía femenina, deslizó sus dedos en su interior, follándola con estos, sonriendo ante la respuesta del cuerpo femenino.
Llevó su mano libre hasta la mano de ella que torturaba su entrepierna, deteniéndola. Si seguía por allí no iba a resistir mucho tiempo, y él quería liberarse en su interior. -Espero que no tengas ningún aprecio especial por estas bragas. -dice entonces, sobre los labios de ella, antes de deslizar sus dedos fuera de ella, y con estos jalar las bragas, hasta que el encaje se rompió y pudo lanzar el material destruido lejos de allí.
Quería estar ya dentro de ella.
Con presteza, llevó una de sus manos a la cadera de Skye, y con la otra guió su miembro al interior de esta, sintiendo todo su cuerpo estremecerse al recordar aquella jodidamente deliciosa sensación. No dijo nada en ese momento, solo lo disfrutó, concentrándose solamente en las sensaciones que invadían su cuerpo hasta que se encontró por completo hundido en ella, momento en el cual buscó sus labios, para besarle. -Cabálgame. -susurra casi sin aire, guiando con sus manos las caderas femeninas para que empezaran a moverse. -pero después te prometo que voy a follarte. -agregó.
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
Come on, I want to put on a show | Daisy Skye Johnson
A Skye se le escapó un gemido cuando sintió de nuevo la lengua de Grant jugar con su otro pezón. Sus manos dejaron lo que estaban haciendo para abrazarlo por el cuello y apretarlo aun más contra su pecho, con la intención de que eso durase unos minutos más. — No quiero que te detengas….Dios….Doug! — su cuerpo se mecía con suavidad contra el suyo, aunque cada vez lo hace con mucha más insistencia y a punto de perder el control. Sus manos viajaron por todas partes, sus buenos pectorales muy bien formados y de nuevo, otra vez en su miembro. Quiere divertirse también con él pero a la vez sabe que dadas las circunstancias, lo que más le urge es sentirlo dentro de ella.
Doug — gimió su nombre cuando escuchó el suyo, cada vez que la llamaba de esa forma tan caliente y llena de deseo le llegaba en lo más profundo, sintiéndose como una diosa y es que él le hacía sentir especial, como si fuera una especie de afrodita o algo parecido. Skye no comprendía cómo un hombre podía llegar a hacer perder su cabeza de tal forma pero aquello simplemente era maravilloso y lo deseaba con todo su ser. Su boca se dirigió al lado derecho de su cuello para besar su delicada piel, Skye sintió el aroma tan limpio y suave que desprendía Doug, incluso a sudor, a hombre, a él y se estremeció. Abrió su boca completamente y chupó hacia adentro con todo el placer y ganas, sintiéndolo dentro. Simplemente delicioso. Ella se fijo en la buena marca que le había dejado en su cuello y seguramente le duraría en varios días, una sonrisa traviesa se asomó en sus labios pues Doug recordaría la velada. Cuando volvió a mirarlo a los ojos sintió otro escalofrío que la dejó segundos paralizada, era esa mirada brillante e infernal que le hacía flaquear de arriba abajo. — Si eres el demonio no me importa en absoluto. Eres jodidamente caliente — susurró perdida en su propio placer y volviendo a sus labios desesperados por encontrar los suyos, sintiendo como su cuerpo reaccionaba contra el suyo con cada roce y sensación placentera. Demonios, si realmente fuera a ser el demonio que a ella no le importaría caer una y otra vez e ir al infierno.
Skye echó una mirada hacia abajo donde ve el abultado miembro listo para ella y cierra los ojos cuando él se inclina para susurrarle al oído, estremeciéndose otra vez. — Fuck…hazlo — susurró cuando sintió sus dedos deslizarse por sus pliegues y su mano siguió masturbándolo con más ímpetu y suavidad, no quiere que se corra, no aun. El cuerpo de Skye empezó a temblar ligeramente por los movimientos de los dedos de Grant y aun con los ojos cerrados, masculla entre susurros inteligibles. — Aahh siii siiii Doug…— gimió sin poder más a la vez que apartó su mano del miembro sabiendo que había llegado la hora de fundirse en él. No puede más ni él tampoco. Un nuevo jadeo salió de sus labios al sentir como destripaba su encaje y debido a esto se sintió más mojada. — En absoluto siempre y cuando seas tú quien lo haga — susurró entre cortada abriendo los ojos para mirar admirar lo caliente que se ve Doug, ambos se encuentran con algo de sudor y eso que no han hecho mucho. Skye se colocó en posición, ansiosa y sintiendo como su miembro entraba en la perfección en ella. Un suspiro se le escapó de sus labios justo antes de que Doug se volviera acercar a ellos.
Su miembro encajaba a la perfección en su interior, como si hubiese sido creado precisamente para ella. — No puedo estar más de acuerdo — respondió y empezó a moverse atrás a hacia adelante en un ritmo no rápido pero si insistente, sintiendo como más gemidos salían de su boca con cada embestida profunda. Su lengua volvió a introducirse en el interior de la boca de Doug para perderse y jugar con la suya, sin dejar de moverse con insistencia y escapándose sonidos ahogados.
Skye siente que tiene que hacer un esfuerzo por no ir demasiado rápido y pretender que dure lo máximo posible. __ Joder joder joder — susurra cuando le siente tan profundamente dentro de ella. Sus jugos vaginales lo están haciendo todo mucho más rico y es que diablos, él es el único que la ha hecho mojar de tal manera. Ella sigue al ritmo pero cada vez es insoportable y sus gemidos aumentan en tamaño. En un impulso feroz, Skye aumentó la velocidad gimiendo y besando su boca con el único pensamiento de fundirse en él, de llegar al clímax que tan rico se siente. — Doug…oh se siente tan bi-bien — Skye aflojó un poco la marcha abriendo aun más sus piernas en lo que puede en aquella silla y apretarse aun más en su miembro, a medida que sus lenguas iban por todas partes.
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Re: + 18 ♦ 3 - "Come on, I want to put on a show."
I want to put on a show | Grant D. Ward
-Si, así. -gruñó por lo bajo, al sentir como ella empezaba a mover sus caderas, y como su miembro era aprisionado por el calor de su interior, a un ritmo lento y embriagante, que le estaba volviendo loco. -Joder, Skye. -gruñó, sus manos se deslizaron por el cuerpo femenino, ascendiendo desde su cadera hasta el inicio de sus costillas, donde dejó una leve caricia con sus pulgares. La temperatura de aquel despacho había ascendido hasta el grado que una película de sudor cubría sus cuerpos, aun a pesar de lo lentos que eran sus movimientos. -Me vuelves loco. -gruñó contra los labios de ella, justo antes de aquel apasionado beso, que él profundizó al esconder una de sus manos en el cabello de ella, atrayéndola mas a sí.
La besó, con desespero, mientras gemidos ahogados salían de los labios de ambos y se perdían en la boca del otro, conforme el ritmo de las caderas de ella iba aumentando. -Demasiado bien. -gruñe, por lo bajo, mientras su otra mano va a la cadera de ella, para instarla a moverse mas, sintiendo como todo su propio cuerpo se estremecía de placer cada que su miembro se hundía profundamente en ella, mas cuando ella aminoró el ritmo y lo que hizo fue buscar que aquel encuentro entre sus cuerpos se profundizara. Él no entendía como había llegado a encontrar a una mujer como ella, con tanto fuego ardiendo en su interior, que lo encendía con solo mirarle. Era algún tipo de regalo divino, aunque él no creyese en esas cosas, o quizás una maldición, porque bien sabía que dadas las circunstancias aquello no podía terminar de una buena manera.
Ella lo odiará en cuanto se entere de lo del matrimonio.
Abandonó los labios de ella mientras espantaba ese pensamiento de su cabeza, y dirigió los suyos hacia su cuello, donde beso y dejó marcas que quizás harían que ella tuviese que llevar una bufanda en los próximos días. No era momento de pensar en ello, cuando el cuerpo de ella se movía sobre el suyo, cuando su miembro se movía de una forma embriagante en el interior de ella, que estaba tan húmedo y caliente que le estaba haciendo muy difícil eso de contener su propio orgasmo.
-¿Qué me has hecho, Skye? -le susurra al oído, luego de recorrerlo con su lengua. -Nunca he deseado a nadie como a tí. -agrega, antes de morder el lóbulo de este, y deslizar la mano que tenía en su rostro hasta sus pechos, apretando la punta endurecida de uno de estos con sus dedos, para luego seguir descendiendo con esta por su abdomen, hasta hundirse entre sus pliegues y estimular aquel cúmulo de nervios que bien sabía que la haría perder la razón. -Córrete para mí, Skye. Quiero sentir como llegas al orgasmo sobre mí. -sigue susurrando a su oído, antes de apretar el agarre que ya tenía con su mano en su cadera, y empezar a mover con mas fuerza su pelvis para compensar los movimientos y hundirse profundamente en su interior con fuertes embestidas.
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