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If you step out that door
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If you step out that door
If you step out that door
CS — Marvel — 1x1 — Superhéroes
Desde que los Vengadores se juntaran para hacerle frente al asgardiano Loki hace ya unos años, el grupo de superhéroes ha combatido a favor de la humanidad y en pro del más débil, enfrentándose a enemigos tan peligrosos como Hydra y AIM. Sin embargo, su mayor amenaza se engendró entre ellos mismos cuando Tony Stark creó al androide Ultrón, que jugó con su interfaz -inicialmente programada para proteger- y se volvió en contra de Los Vengadores y toda la raza humana.
La batalla no fue sencilla; hubo que hacer sacrificios, hubo que pelear, que sangrar y que lamentarse de muchas cosas, pero al final Ultrón fue destruido en el terrible enfrentamiento de Sokovia y el grupo de superhéroes se alzó con más fuerza que nunca, pues contaba con nuevos integrantes y un objetivo crucial: salvaguardar La Tierra y sus habitantes.
Ahora, Los Vengadores cuentan con un nuevo y equipado hogar, cedido por su generoso mecenas Tony Stark. Allí, los héroes veteranos podrán seguir entrenando, convertidos en profesores que instruirán a los nuevos integrantes del grupo para que ellos puedan ocupar su papel como defensores de la justicia.
Personajes

Wanda Maximoff | 27 años | Mejorada | Elizabeth Olsen | Snow
- Información:
- Wanda nació siendo la hermana gemela de Pietro. Ambos se encontraban en casa, cenando apaciblemente con su familia, cuando su cuidad fue bombardeada. Sus padres fallecieron a causa del bombardeo, y ellos quedaron atrapados pero milagrosamente intactos junto a una de las bombas empleadas, que portaba el nombre de Industrias Stark. Desde aquél momento, crecieron uniéndose a revueltas y buscando venganza contra aquél hombre aún cuando Stark no tenía nada que ver con el fin que se le daba a sus armas.
Finalmente, los hermanos aceptaron ser empleados como sujetos de pruebas para Hydra, que los convirtió en mejorados y les otorgó ciertos poderes. Más tarde, los gemelos Maximoff se unirían a las filas de Ultrón para terminar comprendiendo que este no pretendía nada bueno. Wanda y Pietro lucharon en el bando de Los Vengadores en la batalla de Sokovia, en la que el hermano perdería la vida.
Terminad el enfrentamiento con Ultrón, Wanda ingresó en el equipo de Los Vengadores.
Entre los poderes de Wanda figuran el vuelo, la telequinesis y la manipulación mental.

Clint Barton | 45 años | Humano | Jeremy Renner | Hatshepsut
- Información:
- Clint Barton se inició en sus artes cuando comenzó a entrenar en el circo donde trabajaba de arquero. Sin embargo, no tardó en cruzarse con Shield; al principio de mala manera, pero luego para unirse a la asociación bajo el rango de espía secreto. Cumpliendo con esta función sería enviado a detener a la Viuda Negra -entre otros enemigos de Shield-, pero su gran humanidad le dio una oportunidad de redención que ella aceptó de buen grado. Así, ambos se convirtieron en amigos inseparables. Ingresarían juntos en el equipo de Avengers cuando el dios nórdico Loki intentó apoderarse de la tierra, y desde entonces trabajaron mano a mano con el resto de superhéroes para garantizar la seguridad del planeta.
Más tarde, Clint formaría parte de la fuerza que se enfrentaría al robot Ultrón, ofreciendo no solo una mano de lucha sino un refugio donde Los Vengadores podrían ocultarse: la granja donde vive con su esposa y sus dos hijos.
Finalmente, el arquero sería salvado de la muerte por Pietro, el hermano de Wanda, por lo que se siente en deuda con la más joven Maximoff, a la que animó para formar parte del grupo de superhéroes.
Entre sus habilidades destacan el espionaje profesional, gran resistencia física y puntería infalible.

Re: If you step out that door
01. Empathy
La habitación estaba totalmente a oscuras, solo había luz que la noche dejaba entrever por la única ventana que tenía la habitación. Muchas veces Wanda pensaba que aquello era una cárcel y ella tenía que pagar la condena por haber dejado morir a su hermano y que las pesadillas como las de esa noche, eran su castigo, no podía dormir. Desde que se unió al equipo tenía pesadillas en las que su hermano muerto quería arrastrarla hacia una oscuridad infinita y eso le creaba ansiedad, no ver que pasaba o que iba a pasar. Por eso en la madrugada de esa noche seguía despierta en su cama boca arriba y mirando al techo, sus manos agarraban con fuerza las sábanas pues pensaba que si las soltaba podía empezar a agitarse y no quería que los demás pagasen lo suyo, no era justo.
Con un sonoro suspiró decidió levantarse, su pijama consistía en una de las viejas camisetas que habían pertenecido a Pietro, era como si mantuvieran vivo el recuerdo cerca de ella y no pensaba desprenderse de las prendas que aún tenía guardada de él. Camino descalza y después de entrar al baño y lavarse la cara con abundante agua recorrió la mansión a oscuras y con tranquilidad hasta que vio una luz procedente de las cocinas y sus pasos fueron hacia la estancia y no se sorprendió a quien se encontró sentado en uno de los taburetes altos con una copa en la mano, dudo que hubiera notado su presencia. Ocupo uno de los asientos vacíos que estaban frente a él y se cruzó de brazos sobre la encimera de mármol. Sabía que no era la única con problemas ahí, pero no lo veía como una opción para darse al alcohol, tomo la botella que estaba a medio camino de los dos — Vodka — Murmuro reconociendo el nombre en su etiqueta ¿Se lo habría dado Natasha? No sería tan amiga como presumía, tuvo la intención de vaciar el contenido en el fregado pero se contuvo, ya había hecho demasiado daño en esos últimos años como para seguir esa línea.
— ¿Estás seguro que quieres emborracharte solo en mitad de la noche? ¿O prefieres compañía? — Preguntó con la duda de darle un trago a la botella ella misma, no quería dormir, era inútil si seguía teniendo esas pesadillas nada más cerrar los ojos, quizás el alcohol le ayudaba dejándola cao, aunque tuvieran que gastar toda la botella entre ellos dos — Tengo... pesadillas, así que puedo pasarme toda el tiempo que quieras aquí contigo — Y lo dijo como si fuera lo más normal del mundo. Pero era extraño, Clint había sido el único con quien se entendía mejor después de la muerte de su hermano, verle en ese estado también le producía a ella cierta empatía, tenía que devolverle la ayuda que él le brindó cuando se quedo sola, aunque fuera en silencio viendo como se consumía en el alcohol.
Con un sonoro suspiró decidió levantarse, su pijama consistía en una de las viejas camisetas que habían pertenecido a Pietro, era como si mantuvieran vivo el recuerdo cerca de ella y no pensaba desprenderse de las prendas que aún tenía guardada de él. Camino descalza y después de entrar al baño y lavarse la cara con abundante agua recorrió la mansión a oscuras y con tranquilidad hasta que vio una luz procedente de las cocinas y sus pasos fueron hacia la estancia y no se sorprendió a quien se encontró sentado en uno de los taburetes altos con una copa en la mano, dudo que hubiera notado su presencia. Ocupo uno de los asientos vacíos que estaban frente a él y se cruzó de brazos sobre la encimera de mármol. Sabía que no era la única con problemas ahí, pero no lo veía como una opción para darse al alcohol, tomo la botella que estaba a medio camino de los dos — Vodka — Murmuro reconociendo el nombre en su etiqueta ¿Se lo habría dado Natasha? No sería tan amiga como presumía, tuvo la intención de vaciar el contenido en el fregado pero se contuvo, ya había hecho demasiado daño en esos últimos años como para seguir esa línea.
— ¿Estás seguro que quieres emborracharte solo en mitad de la noche? ¿O prefieres compañía? — Preguntó con la duda de darle un trago a la botella ella misma, no quería dormir, era inútil si seguía teniendo esas pesadillas nada más cerrar los ojos, quizás el alcohol le ayudaba dejándola cao, aunque tuvieran que gastar toda la botella entre ellos dos — Tengo... pesadillas, así que puedo pasarme toda el tiempo que quieras aquí contigo — Y lo dijo como si fuera lo más normal del mundo. Pero era extraño, Clint había sido el único con quien se entendía mejor después de la muerte de su hermano, verle en ese estado también le producía a ella cierta empatía, tenía que devolverle la ayuda que él le brindó cuando se quedo sola, aunque fuera en silencio viendo como se consumía en el alcohol.
A girl has no name
You are Arya of Winterfell, daughter of the North. You told me you could be strong. You have the wolf blood in you
Re: If you step out that door
01. Empathy
Clint no sabría decir exactamente cuándo se acostumbró a dormir unas cuatro horas al día. ¿Fue a lo largo de su trayectoria como espía para shield? ¿Fue en alguna de aquellas misiones especialmente complicadas a las que se había enfrentado con más frecuencia de la deseada? ¿Fue después de tener a su primer hijo, cuando surgió su temor a perderlo? Quizá fuera mucho después, cuando se enteró de que había una jodida y enorme amenaza allá fuera, en el espacio, donde un arquero tenía escasas probabilidades. Claro que también podía haber sido muchísimo antes, cuando solo era un artista descerebrado que se enfrentaba a la ley en vez de luchar a su lado. En realidad no le importaba demasiado. Lo único que sabía era que podía pegarle una patada a esas estadísticas que aseguraban que una persona -totalmente humana, claro, no iba a contar al Capitán América o a Thor- necesitaba dormir un mínimo de ocho horas al día. O su cuerpo se había acostumbrado a apañárselas con cuatro horas de descanso, o algo estaba funcionando bastante mal en su cerebro.
Pese a todo, dedicarle pocas horas a la cama tenía sus ventajas. Más tiempo libre, por ejemplo. Pero había noches que se volvían demasiado largas; el sol parecía retrasar su salida con el único fin de tocar las narices. En ese tipo de noches, Clint disponía de horas de sobra para pensar, y odiaba tener demasiadas horas para pensar. Para un superespía, pensar no era precisamente bueno. Había muchas cosas a las que darle vueltas: misiones fallidas, asesinatos, objetivos de dudosa moralidad, familiares lejanos y compañeros caídos. Culpa, remordimiento, arrepentimiento, impotencia... lo dicho: nada bueno, ni para el cuerpo ni para el alma. Pasar una noche con todo aquello en la mente era equivalente a recibir una paliza de Hulk, estaba seguro. Incluso prefería tener que vérselas con algún villano de pacotilla antes de enfrentarse a lo que él mismo tenía guardado en la cabeza. Sin embargo, las noches que no había ninguna nueva amenaza para la humanidad, ningún dios con el ego subido o ningún ejército de robots con instintos homicidas, Clint se buscaba otras distracciones. Una de ellas era el alcohol. Un mal hábito, sin duda -él era un héroe, sabía mejor que nadie lo que estaba bien y lo que estaba mal-, pero bastante efectivo cuando se quería neutralizar al cerebro. Tampoco es que se pasara las noches con una botella en la mano, ya que Natasha le patearía el culo si llegara a enterarse de algo así, pero había ocasiones en las que le apetecía desinhibirse un poco. Eso por no mencionar lo divertido que era practicar puntería cuando se iba beodo.
Aquella noche, Clint ocupó un lugar en la cocina de la mansión que les había cedido Stark -el jodido no se cansaba de fardar de su fortuna-, se hizo con una botella de Vodka cuyo origen no confesaría sin tortura previa y se dedicó a beber mientras contemplaba el cielo estrellado que se extendía tras los grandes ventanales. Oh, sí, aquello era vida. La vida de un héroe. El arquero brindó por ello en silencio, aunque no tardó en escuchar unos pasos que se hicieron más y más audibles conforme trazaban el camino en su dirección. Al principio pensó que sería Steve, o quizá Vision -que al parecer tenía problemas para adaptarse a los horarios de sueño humanos-, pero la persona que atravesó el umbral de la puerta y se sentó frente a él no era ni más ni menos que la joven Maximoff. Su expresión no era precisamente descansada, y su postura revelaba cierta tensión. Clint se percataba de detalles como aquellos sin darse cuenta, a fuerza de la costumbre y el trabajo. Pese a todo, no quiso preguntar si había ocurrido algo. Wanda sabía que podía contar con él -o al menos esperaba que lo supiera-, y lo último que quería era actuar como un padre que la presiona para que confiese sus preocupaciones. El papá de todos, al fin de cuentas, era Rogers.
–La compañía nunca viene mal –Clint sonrió y alzó la mirada hacia ella. La contempló durante un instante, percatándose del curioso y poco recatado pijama que vestía, y luego observó la botella de alcohol–. Pero esto no es para jovencitas –el arquero ensanchó su sonrisa, dándole un tinte burlón, y tomó el recipiente de Vodka para arrastrarlo sobre la encimera, dejándolo exageradamente lejos de Wanda– y tampoco es lo mejor que uno puede tomar para las pesadillas, créeme. Al principio funciona... pero al final te arrepientes –lo cierto es que podía imaginarse la cara de reproche que pondría el estricto Capitán América si llegara a enterarse de que el miembro más joven del equipo lo había pillado bebiendo en mitad de la noche. Pero él no se sentía avergonzado; no tenía sentido esconderse de sus compañeros, y mucho menos si no estaba haciendo nada malo. No es como si estuviera borracho y bailando desnudo sobre la mesa de la cocina–. Puedes quedarte conmigo si quieres, pero prométeme que no le dirás nada al sargento americano.
Clint apuró su vaso de bebida y contempló los restos de líquido que quedaron atrapados en el fondo. Los cubitos de hielo tintinearon contra el cristal, y el aquero tensó los labios. No hacía falta ser un genio para saber el motivo de las pesadillas de Wanda: Sokovia destruída, robots psicópatas, Pietro asesinado... otros se habrían vuelto locos, pero ella era lo bastante fuerte como para no rendirse, darle la vuelta al asunto y meterse en las filas de Los Vengadores. Era joven, pero había pasado por tantas cosas que ya disponía de su propio “lado oscuro”. Y aquella oscuridad era necesaria para ser un héroe, pues solo así se comprendía lo que podía llegar a perderse si uno no se implicaba lo suficiente.
Pese a todo, dedicarle pocas horas a la cama tenía sus ventajas. Más tiempo libre, por ejemplo. Pero había noches que se volvían demasiado largas; el sol parecía retrasar su salida con el único fin de tocar las narices. En ese tipo de noches, Clint disponía de horas de sobra para pensar, y odiaba tener demasiadas horas para pensar. Para un superespía, pensar no era precisamente bueno. Había muchas cosas a las que darle vueltas: misiones fallidas, asesinatos, objetivos de dudosa moralidad, familiares lejanos y compañeros caídos. Culpa, remordimiento, arrepentimiento, impotencia... lo dicho: nada bueno, ni para el cuerpo ni para el alma. Pasar una noche con todo aquello en la mente era equivalente a recibir una paliza de Hulk, estaba seguro. Incluso prefería tener que vérselas con algún villano de pacotilla antes de enfrentarse a lo que él mismo tenía guardado en la cabeza. Sin embargo, las noches que no había ninguna nueva amenaza para la humanidad, ningún dios con el ego subido o ningún ejército de robots con instintos homicidas, Clint se buscaba otras distracciones. Una de ellas era el alcohol. Un mal hábito, sin duda -él era un héroe, sabía mejor que nadie lo que estaba bien y lo que estaba mal-, pero bastante efectivo cuando se quería neutralizar al cerebro. Tampoco es que se pasara las noches con una botella en la mano, ya que Natasha le patearía el culo si llegara a enterarse de algo así, pero había ocasiones en las que le apetecía desinhibirse un poco. Eso por no mencionar lo divertido que era practicar puntería cuando se iba beodo.
Aquella noche, Clint ocupó un lugar en la cocina de la mansión que les había cedido Stark -el jodido no se cansaba de fardar de su fortuna-, se hizo con una botella de Vodka cuyo origen no confesaría sin tortura previa y se dedicó a beber mientras contemplaba el cielo estrellado que se extendía tras los grandes ventanales. Oh, sí, aquello era vida. La vida de un héroe. El arquero brindó por ello en silencio, aunque no tardó en escuchar unos pasos que se hicieron más y más audibles conforme trazaban el camino en su dirección. Al principio pensó que sería Steve, o quizá Vision -que al parecer tenía problemas para adaptarse a los horarios de sueño humanos-, pero la persona que atravesó el umbral de la puerta y se sentó frente a él no era ni más ni menos que la joven Maximoff. Su expresión no era precisamente descansada, y su postura revelaba cierta tensión. Clint se percataba de detalles como aquellos sin darse cuenta, a fuerza de la costumbre y el trabajo. Pese a todo, no quiso preguntar si había ocurrido algo. Wanda sabía que podía contar con él -o al menos esperaba que lo supiera-, y lo último que quería era actuar como un padre que la presiona para que confiese sus preocupaciones. El papá de todos, al fin de cuentas, era Rogers.
–La compañía nunca viene mal –Clint sonrió y alzó la mirada hacia ella. La contempló durante un instante, percatándose del curioso y poco recatado pijama que vestía, y luego observó la botella de alcohol–. Pero esto no es para jovencitas –el arquero ensanchó su sonrisa, dándole un tinte burlón, y tomó el recipiente de Vodka para arrastrarlo sobre la encimera, dejándolo exageradamente lejos de Wanda– y tampoco es lo mejor que uno puede tomar para las pesadillas, créeme. Al principio funciona... pero al final te arrepientes –lo cierto es que podía imaginarse la cara de reproche que pondría el estricto Capitán América si llegara a enterarse de que el miembro más joven del equipo lo había pillado bebiendo en mitad de la noche. Pero él no se sentía avergonzado; no tenía sentido esconderse de sus compañeros, y mucho menos si no estaba haciendo nada malo. No es como si estuviera borracho y bailando desnudo sobre la mesa de la cocina–. Puedes quedarte conmigo si quieres, pero prométeme que no le dirás nada al sargento americano.
Clint apuró su vaso de bebida y contempló los restos de líquido que quedaron atrapados en el fondo. Los cubitos de hielo tintinearon contra el cristal, y el aquero tensó los labios. No hacía falta ser un genio para saber el motivo de las pesadillas de Wanda: Sokovia destruída, robots psicópatas, Pietro asesinado... otros se habrían vuelto locos, pero ella era lo bastante fuerte como para no rendirse, darle la vuelta al asunto y meterse en las filas de Los Vengadores. Era joven, pero había pasado por tantas cosas que ya disponía de su propio “lado oscuro”. Y aquella oscuridad era necesaria para ser un héroe, pues solo así se comprendía lo que podía llegar a perderse si uno no se implicaba lo suficiente.

Re: If you step out that door
01. Empathy
Alzó una de sus cejas, aún no entendí la preocupación que todos tenía por ella respecto a la edad, era joven si, pero HYDRA le había hecho madurar a gran escala, su cabeza a pesar de las pesadillas, las indecisiones y preocupaciones que tenía el resto del día, estaba en perfectas condiciones — ¿Acaso se te ha olvidado de donde vengo? — Preguntó mirándole incrédula, Sokovia había sido un lugar frío, casi helado para pasar su infancia y parte de adolescencia, junto a su hermano Pietro uno de sus entretenimiento era robar botellas de Vodka para luego venderlas a un precio más barato y algunas eran para ellos pus había noches que ni una docena de mantas calentaban sus cuerpo. El clima ahí era distinto, no le gustaba tanto sol pero se alegraba de morir congelada por la noche, era sin duda un punto a su favor.
Esbozó una pequeña sonrisa ante el gesto del arquero, estaba borracho, porque se le había olvidado que con un simple movimiento de mano, la botella volvería a ella, esquivó su mirada cuando habló de las pesadillas, se sentía vulnerable cuando hablaba de sus puntos débiles, si sabía que no haría nada en contra suya pero no podía evitarlo, pues por muy fuerte que la vieran también tenía sus puntos más delicados — Quizás tengas razón, pero mis pesadillas no se irán nunca — Murmuró mirándolo de nuevo ¿Cómo iba a dejar de pensar en Pietro? ¿O de que su ciudad había sido destruida? Sin mencionar de las pruebas a las que fue sometida en HYDRA, aunque esa parte estaba borrosa por toda la medicación que le daban, los pocos recuerdos que mantenía en su mente no eran para nada agradable y fáciles de comentar con psicólogo.
Suspiró cerrando sus ojos un momento y sonrió, el sargento americano como le había nombrado podía ser muy estricto con las normas y horarios que debían seguir en esa casa para el entretenimiento, si les encontraba ahí, simplemente hablando les regañaría como un padre cabreado por hacer alguna maldad — Sabes que no diré nada — Respondió con voz firme, no se veía descubriendo su secreto de media noche, cada quien hacía lo que quería con su vida, además si se levantaban ambos por la noche, tendrían la compañía del otro.
Wanda se levantó y fue hacia una pequeña barra donde tenían siempre algo de vino y bebidas alcohólicas, era propiedad de Stark pero ya había visto a más de uno servirse como si fuera agua, pero en ve de una botella cogió un vaso y se sentó al lado del hombre, poniendo el vaso vació junto al suyo — Solo una copa, quiero dormir unas horas seguidas sin despertarme — Le pidió haciendo una mueca, aunque una copa no era una gran cantidad para tumbarla, pero haría que tuviera el sueño más pesado — No deberías estar aquí. Tendrías... que ir a tu casa, tienes una familia, seguro que tus hijos te echan de menos y total, aquí no hacemos gran cosa — Aunque tenía que admitir que sin su presencia los días serían más largos, cierto era que también Vision no se separaba de su lado por alguna extraña razón, pero le tenía cierto temor... Y con Clint las conversaciones eran más fluidas, a pesar que en los últimos días estaba demasiado taciturno para su preocupación.
Esbozó una pequeña sonrisa ante el gesto del arquero, estaba borracho, porque se le había olvidado que con un simple movimiento de mano, la botella volvería a ella, esquivó su mirada cuando habló de las pesadillas, se sentía vulnerable cuando hablaba de sus puntos débiles, si sabía que no haría nada en contra suya pero no podía evitarlo, pues por muy fuerte que la vieran también tenía sus puntos más delicados — Quizás tengas razón, pero mis pesadillas no se irán nunca — Murmuró mirándolo de nuevo ¿Cómo iba a dejar de pensar en Pietro? ¿O de que su ciudad había sido destruida? Sin mencionar de las pruebas a las que fue sometida en HYDRA, aunque esa parte estaba borrosa por toda la medicación que le daban, los pocos recuerdos que mantenía en su mente no eran para nada agradable y fáciles de comentar con psicólogo.
Suspiró cerrando sus ojos un momento y sonrió, el sargento americano como le había nombrado podía ser muy estricto con las normas y horarios que debían seguir en esa casa para el entretenimiento, si les encontraba ahí, simplemente hablando les regañaría como un padre cabreado por hacer alguna maldad — Sabes que no diré nada — Respondió con voz firme, no se veía descubriendo su secreto de media noche, cada quien hacía lo que quería con su vida, además si se levantaban ambos por la noche, tendrían la compañía del otro.
Wanda se levantó y fue hacia una pequeña barra donde tenían siempre algo de vino y bebidas alcohólicas, era propiedad de Stark pero ya había visto a más de uno servirse como si fuera agua, pero en ve de una botella cogió un vaso y se sentó al lado del hombre, poniendo el vaso vació junto al suyo — Solo una copa, quiero dormir unas horas seguidas sin despertarme — Le pidió haciendo una mueca, aunque una copa no era una gran cantidad para tumbarla, pero haría que tuviera el sueño más pesado — No deberías estar aquí. Tendrías... que ir a tu casa, tienes una familia, seguro que tus hijos te echan de menos y total, aquí no hacemos gran cosa — Aunque tenía que admitir que sin su presencia los días serían más largos, cierto era que también Vision no se separaba de su lado por alguna extraña razón, pero le tenía cierto temor... Y con Clint las conversaciones eran más fluidas, a pesar que en los últimos días estaba demasiado taciturno para su preocupación.
A girl has no name
You are Arya of Winterfell, daughter of the North. You told me you could be strong. You have the wolf blood in you
Re: If you step out that door
01. Empathy
Clint bajó la mirada hacia su vaso una vez más y usó el pulgar para trazar el redondeado borde del cristal al mismo tiempo que negaba suavemente con la cabeza. No, desde luego que no había olvidado de dónde venía Wanda. Aquello era algo que tenía en cuenta cada instante, cada segundo que compartía con ella. Además, la chica podía recordárselo con solo una mirada, pues era en sus ojos donde había quedado impreso todo el dolor, los conflictos y el sufrimiento a los que había tenido que hacer frente a lo largo de su corta vida. ¿Era justo? No, por supuesto que no. Clint hubiera preferido que Wanda no hubiese tenido que experimentar nada de aquello, que no hubiera perdido a su familia siendo una niña, que no hubiera tenido que criarse en las calles con su hermano, que no se hubiera visto envuelta en los experimentos de Hydra y en la guerra contra Ultrón y, por supuesto, que no hubiera tenido que perder a su hermano cuando tanto se necesitaban el uno al otro. No era justo en absoluto, pero era lo que había ocurrido, y por desgracia no podía cambiarse. Por muy héroes que fueran él y el resto de Vengadores, no podían altear el pasado, y tampoco podían estar presentes en todos los conflictos que acontecían en el mundo. Eran humanos -por lo menos la mayoría de ellos-, y se veían limitados. Pero esa no era una justificación, pues tanto a él como al resto de superhéroes les pesaba el no poder actuar en cada caso. A veces, el poder era una mierda si no podías emplearlo para neutralizar cada una de las injusticias.
– En absoluto –respondió con expresión seria, aunque se apresuró a suavizarla con una sonrisa–: Precisamente por eso, Wanda. Todos los que estamos aquí sabemos por lo que has pasado, conocemos tu templanza y te admiramos por ello. Eres nuestra compañera, y tenemos que mimarte por eso –el arquero ensanchó un poco más su sonrisa, convirtiéndola en una mueca algo burlona–. Aunque en el fondo seas una macarra.
Aunque la joven Maximoff no fuera consciente de ello, su presencia en Los Vengadores se había convertido en un símbolo. Al ser la más joven (sin contar a Vision, que técnicamente tenía un par de semanas de vida), el resto veían en ella un recuerdo de por qué tenían que continuar luchando. Era el futuro, la esperanza, la fuerza, el ejemplo de que había que levantarse cada vez que te aplastaban contra el suelo y te hacían morder el polvo. La debilidad era un espejismo de la mente, una limitación flexible que podía estirarse siempre que uno quisiera hacerlo. El dolor y la pérdida dolían, dolían como condenados, pero eran un modo de mantenerse firme. Parecía paradójico, pero Ojo de halcón sabía que, en el fondo, tenía su lógica. En cualquier caso él no era el genio ni el filósofo del equipo, sino el tipo que tiraba flechas junto a sus compañeros indestructibles.
– No vas a hacerme caso, ¿verdad? –murmuró Clint, haciéndose el dolido, cuando Wanda puso el vaso sobre la encimera–. Creo que incluso la máquina de café tiene más autoridad que yo en este condenado edificio –se lamentó, pero tomó la botella para servirle algo de Vodka a la chica. Luego aprovechó para rellenar su propio vaso, vertiendo en él el doble de contenido del que le había puesto a Wanda.
Tras volver a apartar la botella, que ya se encontraba prácticamente vacía, Clint se llevó el vaso a los labios y pegó un par de tragos largos que arrastraron un conocido calor por su carganta. Carraspeó suavemente para aminorarlo y apoyó los codos en la mesa. Las últimas palabras de Wanda hacían eco en su cabeza; su hogar y su familia eran una de las principales preocupaciones que lo torturaban últimamente. Desde que nació Nathaniel, las cosas no habían ido demasiado bien.
–Hago más aquí de lo que podría hacer allí –dijo al fin. En principio iba a permanecer callado, como siempre hacía respecto a los temas que tenían que ver con su familia, pero el alcohol y la soledad le habían ablandado la lengua–. Hay... ya sabes, “problemas en el paraíso”, como diría Stark –sí, sin duda aquello es lo que diría Tony si llegara a enterarse de que la relación con su esposa no iba demasiado bien. De hecho, hacía meses que había dejado de funcionar–. Y el mejor modo de proteger a mis hijos es asegurándome de que no surge ninguna amenaza que pueda ponerlos en peligro.
– En absoluto –respondió con expresión seria, aunque se apresuró a suavizarla con una sonrisa–: Precisamente por eso, Wanda. Todos los que estamos aquí sabemos por lo que has pasado, conocemos tu templanza y te admiramos por ello. Eres nuestra compañera, y tenemos que mimarte por eso –el arquero ensanchó un poco más su sonrisa, convirtiéndola en una mueca algo burlona–. Aunque en el fondo seas una macarra.
Aunque la joven Maximoff no fuera consciente de ello, su presencia en Los Vengadores se había convertido en un símbolo. Al ser la más joven (sin contar a Vision, que técnicamente tenía un par de semanas de vida), el resto veían en ella un recuerdo de por qué tenían que continuar luchando. Era el futuro, la esperanza, la fuerza, el ejemplo de que había que levantarse cada vez que te aplastaban contra el suelo y te hacían morder el polvo. La debilidad era un espejismo de la mente, una limitación flexible que podía estirarse siempre que uno quisiera hacerlo. El dolor y la pérdida dolían, dolían como condenados, pero eran un modo de mantenerse firme. Parecía paradójico, pero Ojo de halcón sabía que, en el fondo, tenía su lógica. En cualquier caso él no era el genio ni el filósofo del equipo, sino el tipo que tiraba flechas junto a sus compañeros indestructibles.
– No vas a hacerme caso, ¿verdad? –murmuró Clint, haciéndose el dolido, cuando Wanda puso el vaso sobre la encimera–. Creo que incluso la máquina de café tiene más autoridad que yo en este condenado edificio –se lamentó, pero tomó la botella para servirle algo de Vodka a la chica. Luego aprovechó para rellenar su propio vaso, vertiendo en él el doble de contenido del que le había puesto a Wanda.
Tras volver a apartar la botella, que ya se encontraba prácticamente vacía, Clint se llevó el vaso a los labios y pegó un par de tragos largos que arrastraron un conocido calor por su carganta. Carraspeó suavemente para aminorarlo y apoyó los codos en la mesa. Las últimas palabras de Wanda hacían eco en su cabeza; su hogar y su familia eran una de las principales preocupaciones que lo torturaban últimamente. Desde que nació Nathaniel, las cosas no habían ido demasiado bien.
–Hago más aquí de lo que podría hacer allí –dijo al fin. En principio iba a permanecer callado, como siempre hacía respecto a los temas que tenían que ver con su familia, pero el alcohol y la soledad le habían ablandado la lengua–. Hay... ya sabes, “problemas en el paraíso”, como diría Stark –sí, sin duda aquello es lo que diría Tony si llegara a enterarse de que la relación con su esposa no iba demasiado bien. De hecho, hacía meses que había dejado de funcionar–. Y el mejor modo de proteger a mis hijos es asegurándome de que no surge ninguna amenaza que pueda ponerlos en peligro.

Re: If you step out that door
01. Empathy
A Wanda le costaba exteriorizar sus emociones, era extraña la vez que le veían llorar o decepcionarse de ella misma. La última vez que lloró fue cuando Pietro murió y Sokovia quedó destruida, intentaba no leer la prensa las negativas que lanzaban sobre ellos mismo o no entrar en las reuniones que últimamente mantenían Tony y Steve — ¿Mimarme? Esto parece más bien una cárcel de lujo — Había intentando salir a dar un paseo, pero a los cinco minutos Vision ya estaba a su lado y eso le sacaba de quicio — ¡No soy una macarra! Solo... soy fácil de enfadar — Se defendió esbozando una sonrisa, intentaba controlar su genio porque la última vez que él mismo le había provocado en uno de los entrenamientos para controlar su ira, destrozó una de las paredes del gimnasio dejando a Stark una terraza improvisada que rápidamente fue reconstruida — En realidad me gusta estar rodeada de vosotros. Odio quedarme a solas — Reconoció pasando el dedo índice por el vaso, incluso a media noche se alegraba de Clint estuviera despierto y ahí con ella.
— ¿No sabes que también soy una tozuda? — Alzó una de sus cejas, era difícil de convencer, tenías que tener un buen argumento para convencerla y el equipo de Rogers tenía una buena razón para estar ahí con ellos — Si te sirve de consuelo... eres con quien más cómoda estoy. Tienes el don de saber cuando callarte y dejarme hablar o de estar en silencio sin que sea incómodo — Apoyó su cabeza en uno de los hombros, con Vision por ejemplo no era lo mismo, le agobia, con Steve podía hablar pero lo veía más protector como un padre, a Clint no sabía en que grupo meterle. Olió el suave licor del vodka y dio un trago, recordando el sabor al pasar la garganta — Salud hermano — Murmuró en su idioma natal, no podía dejar de acordarse de Pietro en cosas tan cotidianas como aquella — Mmh, Natasha no tiene tan mal gusto como pensaba — Estaba claro de quien había sido el regalo y para que negarlo, muchas veces sentía celos inexplicable sobre la pelirroja.
Se recostó dejando sus brazos sobre la mesa mirando en dirección de Halcón, su corazón se encogió al escucharle, tener familia y preferir quedarse en la mansión de Stark.. — Diría que Stark nunca a tenido una relación seria ni con esa mujer pelirroja con la que esta algunas veces, parecen tan distantes — Como una relación forzada tras estar los años juntos ¿a Clint le pasaría lo mismo? ¿O se llevaría bien con su mujer? Solo conocía a Laura según lo que contaba (que no era mucho) el propio Halcón — Si quieres un consejo: no te alejes mucho de ellos, mírate. Eres un héroe, tendría que estar contigo o en colegio dando alguna charla. Lo he visto en alguna serie americana. Todas son iguales — Bromeó intentando no sonar demasiada dura, pero sentía tristeza que no pudiera disfrutar de su familia — Pero en todo caso me tienes a mi. Ya sabes a lo que quiero decir — Eran un buen equipo, Wanda no podía pasar un día sin hablar con él, saber como estaba o en que misión se había metido. Dio un trago y se bebió el vodka de una vez, cerrando los ojos al notar como bajaba con rapidez por su garganta.
— Y a la mansión de Stark ¿Sabes lo que me gusta hacer cuando no puedo dormir?— Preguntó con una sonrisa en sus labios y señaló con un dedo la botella de alcohol para luego bajar del taburete de un salto. Con el vaso en mano, ando por los pasillos silencioso de la casa hasta llegar a la piscina climatizada en la que muchas veces hundía los pies en el agua sentándose en borde de la misma. Por eso activó las luces tenues e hizo lo propio, viendo como sus dedos se veían a través del agua cristalinas, más blanco de lo normal y y el esmalte de color negro de sus dedos haciendo que piel pareciese más blanca de lo normal.
— ¿No sabes que también soy una tozuda? — Alzó una de sus cejas, era difícil de convencer, tenías que tener un buen argumento para convencerla y el equipo de Rogers tenía una buena razón para estar ahí con ellos — Si te sirve de consuelo... eres con quien más cómoda estoy. Tienes el don de saber cuando callarte y dejarme hablar o de estar en silencio sin que sea incómodo — Apoyó su cabeza en uno de los hombros, con Vision por ejemplo no era lo mismo, le agobia, con Steve podía hablar pero lo veía más protector como un padre, a Clint no sabía en que grupo meterle. Olió el suave licor del vodka y dio un trago, recordando el sabor al pasar la garganta — Salud hermano — Murmuró en su idioma natal, no podía dejar de acordarse de Pietro en cosas tan cotidianas como aquella — Mmh, Natasha no tiene tan mal gusto como pensaba — Estaba claro de quien había sido el regalo y para que negarlo, muchas veces sentía celos inexplicable sobre la pelirroja.
Se recostó dejando sus brazos sobre la mesa mirando en dirección de Halcón, su corazón se encogió al escucharle, tener familia y preferir quedarse en la mansión de Stark.. — Diría que Stark nunca a tenido una relación seria ni con esa mujer pelirroja con la que esta algunas veces, parecen tan distantes — Como una relación forzada tras estar los años juntos ¿a Clint le pasaría lo mismo? ¿O se llevaría bien con su mujer? Solo conocía a Laura según lo que contaba (que no era mucho) el propio Halcón — Si quieres un consejo: no te alejes mucho de ellos, mírate. Eres un héroe, tendría que estar contigo o en colegio dando alguna charla. Lo he visto en alguna serie americana. Todas son iguales — Bromeó intentando no sonar demasiada dura, pero sentía tristeza que no pudiera disfrutar de su familia — Pero en todo caso me tienes a mi. Ya sabes a lo que quiero decir — Eran un buen equipo, Wanda no podía pasar un día sin hablar con él, saber como estaba o en que misión se había metido. Dio un trago y se bebió el vodka de una vez, cerrando los ojos al notar como bajaba con rapidez por su garganta.
— Y a la mansión de Stark ¿Sabes lo que me gusta hacer cuando no puedo dormir?— Preguntó con una sonrisa en sus labios y señaló con un dedo la botella de alcohol para luego bajar del taburete de un salto. Con el vaso en mano, ando por los pasillos silencioso de la casa hasta llegar a la piscina climatizada en la que muchas veces hundía los pies en el agua sentándose en borde de la misma. Por eso activó las luces tenues e hizo lo propio, viendo como sus dedos se veían a través del agua cristalinas, más blanco de lo normal y y el esmalte de color negro de sus dedos haciendo que piel pareciese más blanca de lo normal.
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Re: If you step out that door
01. Empathy
Clint asintió para si mismo ante las palabras de Wanda. “Odio quedarme a solas”, había dicho, y el arquero pensó que no podía estar más de acuerdo con aquello. Estar a solas estaba bien, pero quedarse a solas... eso era otro asunto. Una persona se quedaba a solas cuando los demás se esfumaban, o simplemente cuando se estaba rodeado de gente que sin embargo no podía comprenderte. Para ser francos, Clint siempre había agradecido la soledad, aunque no era una persona que disfrutara del aislamiento (a diferencia de Natasha, por ejemplo, cuyo carácter la hacía parecer una reclusa en determinadas ocasiones). A él le gustaba estar en compañía, le gustaba bromear, le gustaba hablar hasta que las palabras dejaban de tener un sentido lógico. Por muy complicada que hubiera sido su carrera como espía, siempre había encontrado cierto alivio en su relación con los demás, ya fueran compañeros, amigos... o familia. Una familia de la que ahora no podía disponer, y cuya presencia se volvía cada vez más dudosa. No sabía cuándo se habían torcido las cosas con Laura. Quizá era culpa suya, por estar siempre ausente, por arriesgar su vida en cada misión, por no comprender que su familia lo necesitaba tanto o más que las personas que eran amenazadas por todo el mundo. ¿Tan incompatible era el ser un vengador con el ser un buen padre y un esposo ejemplar? ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? Necesitaba una tregua, aunque fuera pequeña.
–Stark es más complicado de lo que parece –dijo con una sonrisa, respondiendo a las palabras de Wanda y sintiéndose un poco mejor con la mente ligeramente nublada a causa del alcohol. ¿Era estúpido dejarse animar por el vodka? Sí, definitivamente. ¿Le importaba eso en aquél momento? No, para nada. Al fin y al cabo, quizá se le estaba prestando la tregua que tanto había necesitado los últimos días–. Eh, ¿adónde demonios vas...? –preguntó ensanchando su sonrisa al ver que Wanda abandonaba su asiento y se perdía por la puerta–. Wanda... –la llamó, procurando no alzar demasiado la voz. Si hubiera estado completamente sobrio, habría caído en la cuenta de que la mansión era demasiado grande, y sus muros demasiado gruesos, como para que sus palabras pudieran incordiar a los vengadores que dormían.
A diferencia de Wanda, Clint optó por abandonar su vaso, pues prefirió tomar una nueva botella del mini-bar. Ni siquiera se molestó en comprobar qué clase de bebida era, pues en aquél instante le bastaba con que tuviera algo de alcohol y un sabor aceptable. Y, qué demonios, todo lo que tenía Tony Stark en el bar era de calidad excelente. Aquél condenado sabía muy bien qué beber.
El arquero siguió a Wanda de cerca. Al caminar por los pasillos se percató de que, en efecto, tenía la mente algo nublada, pero tan solo un poco. Podía mantener el equilibrio sin problemas (algo que agradeció, no tenía ganas de que la joven le perdiera el respeto), y su capacidad de razonar no parecía demasiado afectada. Si su cuerpo podía soportar la batalla con alienígenas, robots maníacos y supervillanos de todo el mundo, aguantaría frente a unos vasos de alcohol.
–¿Vienes a la piscina cuando no puedes dormir? –Clint alzó una ceja, sorprendido, cuando se encontró de pie frente a la enorme piscina de la mansión–. Bueno, debo admitir que no está mal... –reconoció echándole un vistazo al panorama: la suave iluminación barría la superficie del agua, destacando su transparencia. Al ser de noche, la depuradora estaba activada, por lo que había algunos chorros que rompían la tranquilidad de la superficie y creaban unas ondas bastante hipnóticas. Por si fuera poco, la pared que quedaba a la izquierda de la piscina era una enorme cristalera que ofrecía un hermoso paisaje, constituido a base del cielo estrellado y la arboleda que rodeaba las instalaciones de Los Vengadores–. Y supongo que nadie sabrá que vienes aquí –apuntó y, a diferencia de Wanda, se sentó en el borde de la piscina pero sin entrar en contacto con el agua–. ¿Sueles nadar o simplemente disfrutas del panorama? –de pronto, Clint sintió aquella curiosidad, por lo que le cedió el turno de palabra a su acompañante. Mientras, se dedicó a abrir la nueva botella y a llevársela a los labios directamente, dándole un largo trago.
–Stark es más complicado de lo que parece –dijo con una sonrisa, respondiendo a las palabras de Wanda y sintiéndose un poco mejor con la mente ligeramente nublada a causa del alcohol. ¿Era estúpido dejarse animar por el vodka? Sí, definitivamente. ¿Le importaba eso en aquél momento? No, para nada. Al fin y al cabo, quizá se le estaba prestando la tregua que tanto había necesitado los últimos días–. Eh, ¿adónde demonios vas...? –preguntó ensanchando su sonrisa al ver que Wanda abandonaba su asiento y se perdía por la puerta–. Wanda... –la llamó, procurando no alzar demasiado la voz. Si hubiera estado completamente sobrio, habría caído en la cuenta de que la mansión era demasiado grande, y sus muros demasiado gruesos, como para que sus palabras pudieran incordiar a los vengadores que dormían.
A diferencia de Wanda, Clint optó por abandonar su vaso, pues prefirió tomar una nueva botella del mini-bar. Ni siquiera se molestó en comprobar qué clase de bebida era, pues en aquél instante le bastaba con que tuviera algo de alcohol y un sabor aceptable. Y, qué demonios, todo lo que tenía Tony Stark en el bar era de calidad excelente. Aquél condenado sabía muy bien qué beber.
El arquero siguió a Wanda de cerca. Al caminar por los pasillos se percató de que, en efecto, tenía la mente algo nublada, pero tan solo un poco. Podía mantener el equilibrio sin problemas (algo que agradeció, no tenía ganas de que la joven le perdiera el respeto), y su capacidad de razonar no parecía demasiado afectada. Si su cuerpo podía soportar la batalla con alienígenas, robots maníacos y supervillanos de todo el mundo, aguantaría frente a unos vasos de alcohol.
–¿Vienes a la piscina cuando no puedes dormir? –Clint alzó una ceja, sorprendido, cuando se encontró de pie frente a la enorme piscina de la mansión–. Bueno, debo admitir que no está mal... –reconoció echándole un vistazo al panorama: la suave iluminación barría la superficie del agua, destacando su transparencia. Al ser de noche, la depuradora estaba activada, por lo que había algunos chorros que rompían la tranquilidad de la superficie y creaban unas ondas bastante hipnóticas. Por si fuera poco, la pared que quedaba a la izquierda de la piscina era una enorme cristalera que ofrecía un hermoso paisaje, constituido a base del cielo estrellado y la arboleda que rodeaba las instalaciones de Los Vengadores–. Y supongo que nadie sabrá que vienes aquí –apuntó y, a diferencia de Wanda, se sentó en el borde de la piscina pero sin entrar en contacto con el agua–. ¿Sueles nadar o simplemente disfrutas del panorama? –de pronto, Clint sintió aquella curiosidad, por lo que le cedió el turno de palabra a su acompañante. Mientras, se dedicó a abrir la nueva botella y a llevársela a los labios directamente, dándole un largo trago.

Re: If you step out that door
01. Empathy
Miró de reojo a su compañero cuando se sentó a su lado, dándose cuenta de que había tomado otra botella distinta a la que tenía en cocinas, suspiró desviando su mirada hacia el frente, todo estaba oscurecido y apenas había alguna luz lejana de algún coche que atravesaba las montañas que rodeaban la casa. Estaban escondido como ratas, a la espera de alguna orden o de pudrirse ahí adentro y Wanda sentía más la segunda opción dentro de ella que la de ser útil para alguien, pues últimamente destrozaba más que arreglaba. Era un buen sitio en donde al menos pocos sabían que pasaba allí las noches en velas.
Asintió con su cabeza — En Sokovia solo teníamos montañas, el ruido del agua me relaja — Nunca había pisado una playa como las que veía por televisión, sentía curiosidad por saber que se sentía cuando la brisa golpeaba tu rostro o el ruido de las olas junto con el salitre del mar. Se pregunto si Clint habría ido a alguna de esos paraísos, seguramente la respuesta sería afirmativa... ya fuera de pequeño o con su mujer de luna de miel. Suspiro echando los brazos hacia atrás y apoyando sus manos en el suelo — Vosotros solo usáis la sala de reuniones y de entrenamiento — Tenían una sala llena de máquinas que ella no solía utilizar y menos pisar la sala de reuniones al menos que fuera necesario, le ponían de los nervios ese tipo de sala, prefería el jardín o la piscina donde se encontraban — Espero que me guardes el secreto o si no tendré a Vision todas las noches conmigo, parece mi guarda espaldas — No le molestaba la presencia del hombre pero algunas veces le agobiaba con sus preguntas o su forma de pensar tan mecánica — No se nadar — Murmuró para luego carraspear con su garganta. Muchas veces lo había intentado, con un bañador del equipo se había puesto al borde de la piscina, preparada para dar el salto a la piscina, pero se ahogaba con tan solo pensar que no podría subir a la superficie por ella.
— Estas bebiendo demasiado. Y mañana no habrá quien te soporte — Dijo quitándole de las manos la botella, no quería escuchar la bronca que le echaría Natasha por pasarse así la noche en vez de ser alguien responsable y ejemplar para los demás. Miró la etiqueta y pensó en la mezcla que estaría haciendo con el ron y el vodka, aquello no iba a ser bueno para su cabeza al día siguiente — Clint — Guardó silencio ante la pregunta que iba a hacer, sabía que podía ser una buena oportunidad de que al día siguiente no recordara nada — ¿Alguna vez has pensado en abandonar todo esto? ¿En ser una persona normal? — Preguntó dejando la botella al lado más lejano del arquero y se miro sus propias manos. Siempre pensaba en como hubiera sido su vida sin que Hydra se metiera de por medio en ella o de si su hermano seguiría vivo si no se hubieran unido a Los Vengadores, pero todo aquello sabía que era hipótesis para ella.
Asintió con su cabeza — En Sokovia solo teníamos montañas, el ruido del agua me relaja — Nunca había pisado una playa como las que veía por televisión, sentía curiosidad por saber que se sentía cuando la brisa golpeaba tu rostro o el ruido de las olas junto con el salitre del mar. Se pregunto si Clint habría ido a alguna de esos paraísos, seguramente la respuesta sería afirmativa... ya fuera de pequeño o con su mujer de luna de miel. Suspiro echando los brazos hacia atrás y apoyando sus manos en el suelo — Vosotros solo usáis la sala de reuniones y de entrenamiento — Tenían una sala llena de máquinas que ella no solía utilizar y menos pisar la sala de reuniones al menos que fuera necesario, le ponían de los nervios ese tipo de sala, prefería el jardín o la piscina donde se encontraban — Espero que me guardes el secreto o si no tendré a Vision todas las noches conmigo, parece mi guarda espaldas — No le molestaba la presencia del hombre pero algunas veces le agobiaba con sus preguntas o su forma de pensar tan mecánica — No se nadar — Murmuró para luego carraspear con su garganta. Muchas veces lo había intentado, con un bañador del equipo se había puesto al borde de la piscina, preparada para dar el salto a la piscina, pero se ahogaba con tan solo pensar que no podría subir a la superficie por ella.
— Estas bebiendo demasiado. Y mañana no habrá quien te soporte — Dijo quitándole de las manos la botella, no quería escuchar la bronca que le echaría Natasha por pasarse así la noche en vez de ser alguien responsable y ejemplar para los demás. Miró la etiqueta y pensó en la mezcla que estaría haciendo con el ron y el vodka, aquello no iba a ser bueno para su cabeza al día siguiente — Clint — Guardó silencio ante la pregunta que iba a hacer, sabía que podía ser una buena oportunidad de que al día siguiente no recordara nada — ¿Alguna vez has pensado en abandonar todo esto? ¿En ser una persona normal? — Preguntó dejando la botella al lado más lejano del arquero y se miro sus propias manos. Siempre pensaba en como hubiera sido su vida sin que Hydra se metiera de por medio en ella o de si su hermano seguiría vivo si no se hubieran unido a Los Vengadores, pero todo aquello sabía que era hipótesis para ella.
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Re: If you step out that door
01. Empathy
Clint contempló el paisaje forestal que se extendía al otro lado de las vitrinas que se abrían en la sala. A veces, y aún después de pasar semanas en aquél edificio, aún le parecía extraño estar perdido en medio de un bosque. No iba a decir que le resultara incómodo, ya que a él le gustaba estar aislado, tanto que incluso había instalado la granja que era su hogar en un lugar remoto, pero sí un poco increíble. A pesar de mantenerse lejos de ciudades y grandes poblaciones, Los Vengadores estaban al tanto de todo lo que ocurría alrededor del globo, así que resultaba difícil desconectar incluso en un paraje como aquél, que ofrecía visiones tan maravillosas como la que se exhibía en aquél momento: un cielo cuajado de estrellas -estrellas que eran invisibles en las ciudades pero que le recordaban a las que podía ver desde su granja- y una gran luna blanca dominando el firmamento.
–Tranquila, soy una tumba –le respondió a Wanda cuando esta expresó su preocupación sobre lo de tener a Vision de guardaeslapdas. Clint podía entenderla: el androide le caía fenomenal, y para ser claros les había salvado la vida a él y a todos sus compañeros, pero su inocencia lo hacía actuar de forma invasiva en determinadas ocasiones–. Ten paciencia con Visión, aún tiene que aprender conceptos como el espacio personal. Ya tiene que ser bastante duro nacer siendo un adulto. Es normal que se sienta identificado con la persona más joven del grupo... temporalmente hablando no es más que un chiquillo –Clint hizo una pausa, recordando que, de hecho, la curiosidad que Vision mostraba por el mundo tenía mucha semejanza con la que podría mostrar un niño... con la que, de hecho, mostraban sus hijos cuando le preguntaban por las aventuras que vivía junto a Los Vengadores–. ¿No sabes nadar? –el arquero soltó una carcajada, incapaz de contenerse ya fuera por el alcohol o por la gracia que le hizo la confesión de Wanda–. Nunca lo habría imaginado. Es decir, si puedes volar... nadar debería ser sencillo –¿tenía lógica aquella deducción? Clint no estaba seguro, pero en aquél momento su cerebro la daba por válida.
Los labios del vengador se torcieron en una mueca de desagrado cuando la muchacha le quitó la botella que tenía en la mano, pero no dijo nada al respecto. Quizá tenía razón, al fin y al cabo, y se estaba sobrepasando. Y no le hacía ninguna ilusión caer dormido con toda la modorra al lado de una piscina. Por lo menos ya tenía asumido que la mañana siguiente traería consigo una bonita resaca que tendría que disimular para que nadie sospechara sobre su noche en vela. Por suerte, eso de ser espía traía consigo la habilidad de ser un buen actor.
–¿Una persona normal? –repitió Clint después de que Wanda le lanzara la pregunta. Se tomó un par de segundos para responder, y cuando lo hizo acompañó sus palabras de una sonrisa–. Bueno, técnicamente ya soy una persona normal. Ya sabes, no tengo habilidades extrahumanas, ni soy un dios nórdico, ni un hombre que lleva el suero del supersoldado en las venas o un célebre científico que guarda en su interior una gran e iracunda bestia verde –al arquero siempre le hacía gracia pensar que él era, junto a Natasha, la única persona medianamente normal en aquél edificio. Ni siquiera Stark parecía humano cuando se revestía con su armadura–. Pero creo que sí –su sonrisa se esfumó al mismo tiempo que dirigía la mirada hacia el agua de la piscina–. Varias veces. Hay ocasiones en las que crees que todo te sobrepasa, que te parece que todo es demasiado complicado para ti, que no vas a poder cumplir las expectativas... o, simplemente, que te exigen demasiado. Cuando te despiertas una mañana y sabes que vas a tener que enfrentarte a una cuadrilla de robots con complejos de nazi, te da por pensar “¿qué narices he hecho yo para terminar metido en esto? ¡solo soy un tipo corriente!” –Clint se encogió de hombros y echó de menos la botella que Wanda le había quitado–. Pero eso es lo normal, ¿sabes? Todos nosotros, todos los que estamos aquí, nos hemos planteado el dejarlo en algún momento. Y eso es lo que nos hace héroes: conocemos el dolor, la responsabilidad, sabemos que ninguno es invulnerable y aún así nos negamos a tirar la toalla. Somos imperfectos, pero nos necesitan –terminó el vengador, y alzó una mano para colocarla sobre uno de los hombros de Wanda, intentando animarla–. Y aún así eres una persona libre. Nadie te culparía ni te reprocharía nada si escogieras marcharte mañana mismo, intentar vivir la vida que te quitaron las circunstancias que has pasado. Puedes ser una persona normal si eso te va a hacer feliz.
–Tranquila, soy una tumba –le respondió a Wanda cuando esta expresó su preocupación sobre lo de tener a Vision de guardaeslapdas. Clint podía entenderla: el androide le caía fenomenal, y para ser claros les había salvado la vida a él y a todos sus compañeros, pero su inocencia lo hacía actuar de forma invasiva en determinadas ocasiones–. Ten paciencia con Visión, aún tiene que aprender conceptos como el espacio personal. Ya tiene que ser bastante duro nacer siendo un adulto. Es normal que se sienta identificado con la persona más joven del grupo... temporalmente hablando no es más que un chiquillo –Clint hizo una pausa, recordando que, de hecho, la curiosidad que Vision mostraba por el mundo tenía mucha semejanza con la que podría mostrar un niño... con la que, de hecho, mostraban sus hijos cuando le preguntaban por las aventuras que vivía junto a Los Vengadores–. ¿No sabes nadar? –el arquero soltó una carcajada, incapaz de contenerse ya fuera por el alcohol o por la gracia que le hizo la confesión de Wanda–. Nunca lo habría imaginado. Es decir, si puedes volar... nadar debería ser sencillo –¿tenía lógica aquella deducción? Clint no estaba seguro, pero en aquél momento su cerebro la daba por válida.
Los labios del vengador se torcieron en una mueca de desagrado cuando la muchacha le quitó la botella que tenía en la mano, pero no dijo nada al respecto. Quizá tenía razón, al fin y al cabo, y se estaba sobrepasando. Y no le hacía ninguna ilusión caer dormido con toda la modorra al lado de una piscina. Por lo menos ya tenía asumido que la mañana siguiente traería consigo una bonita resaca que tendría que disimular para que nadie sospechara sobre su noche en vela. Por suerte, eso de ser espía traía consigo la habilidad de ser un buen actor.
–¿Una persona normal? –repitió Clint después de que Wanda le lanzara la pregunta. Se tomó un par de segundos para responder, y cuando lo hizo acompañó sus palabras de una sonrisa–. Bueno, técnicamente ya soy una persona normal. Ya sabes, no tengo habilidades extrahumanas, ni soy un dios nórdico, ni un hombre que lleva el suero del supersoldado en las venas o un célebre científico que guarda en su interior una gran e iracunda bestia verde –al arquero siempre le hacía gracia pensar que él era, junto a Natasha, la única persona medianamente normal en aquél edificio. Ni siquiera Stark parecía humano cuando se revestía con su armadura–. Pero creo que sí –su sonrisa se esfumó al mismo tiempo que dirigía la mirada hacia el agua de la piscina–. Varias veces. Hay ocasiones en las que crees que todo te sobrepasa, que te parece que todo es demasiado complicado para ti, que no vas a poder cumplir las expectativas... o, simplemente, que te exigen demasiado. Cuando te despiertas una mañana y sabes que vas a tener que enfrentarte a una cuadrilla de robots con complejos de nazi, te da por pensar “¿qué narices he hecho yo para terminar metido en esto? ¡solo soy un tipo corriente!” –Clint se encogió de hombros y echó de menos la botella que Wanda le había quitado–. Pero eso es lo normal, ¿sabes? Todos nosotros, todos los que estamos aquí, nos hemos planteado el dejarlo en algún momento. Y eso es lo que nos hace héroes: conocemos el dolor, la responsabilidad, sabemos que ninguno es invulnerable y aún así nos negamos a tirar la toalla. Somos imperfectos, pero nos necesitan –terminó el vengador, y alzó una mano para colocarla sobre uno de los hombros de Wanda, intentando animarla–. Y aún así eres una persona libre. Nadie te culparía ni te reprocharía nada si escogieras marcharte mañana mismo, intentar vivir la vida que te quitaron las circunstancias que has pasado. Puedes ser una persona normal si eso te va a hacer feliz.

Re: If you step out that door
01. Empathy
Asintió con su cabeza pues sabía de sobra que Vision aún no había conocido la maldad de la humanidad en uno mismo, pero no se acostumbraba a que alguien que tuviera unas semanas de vidas podía aparentar como unos treinta años más o menos — Algunas veces es divertido, sobretodo cuando entra en mi habitación y estoy con una toalla recién salida de la ducha, aunque le tengo prohibido que lo haga parece que siempre se le olvida — Rió con suavidad al recordar la cara del android al verla con tan poca ropa, hasta juraría que su rojo del rostro se volvía con más intensidad de lo normal — Antes de todo esto no era una persona muy sociable... ahora tampoco lo soy, interactuar con un niño me es complicado — Hizo una mueca moviendo los pies en el agua, estaba fría pero apenas se molestaba por ello, lo mejor era notar la sensación del movimiento de las burbujas que hacía el limpiador de la piscina. Sin pensarlo dos veces le dio un manotazo en su hombro — Intento ser normal. Si usara mis poderes, haría trampa — Explicó encogiendo uno de sus hombros. Solo usaba sus poderes cuando era necesario, lo más mínimo que pudiera permitirse ser alguien medianamente normal, a pesar de que muchas veces no lo lograba, algo en su interior siempre quemaba indicándole quien era en realidad.
Resopló rodando sus ojos en blanco, hasta él no era normal, vamos ¿quién tenía tan buena puntería? ¿o era uno de los súper soldados que afianzaban el grupo, hasta le parecía superior que Natasha por mucho que lo negara. Mordió su labio inferior apartando su mirada al frente escuchando sus palabras, así era como se sentía ellas todas las mañanas al estar ahí, incluso antes cuando estaba encerrada en HYDRA junto a Pietro sabía que nunca lograría llevar una vida fuera de las heroicidades. No pedía mucho, una familia propia -por mucho que se hiciera a la idea de que Los Vengadores eran su única familia- un hogar y protestar todas las mañana por madrugar al tener que trabajar y es que algunas veces lo simple era lo que más le gustaba.
— Estoy cansada de sentir dolor — Murmuró cerrando los ojos. Esa opresión en el pecho que sentía constantemente a diario no se iba con un simple medicamento, sabía por qué era: le faltaba su hermano y por el hecho de pensar en todas las víctimas que ella había causado en las misiones junto con sus compañeros. La culpa era quien no la dejaba dormir por la noche a pesar de que el doctor Banner le había ofrecido pastillas para inducir el sueño, eso sí era de cobardes.
Intentó sonreír mirándolo de nuevo — ¿Qué vida? Lo único que conozco es esto — Era triste, pensar que después de haber salido de todo aquello ahora no tenía con quien empezar de cero como decía Clint — He pensado muchas veces en desaparecer, pero no me atrevo. No conozco nada y tampoco sé si podría controlar mis poderes sola las veinticuatro horas del día, si causaría más daño así — Dio la vuelta a sus manos para mirar sus palmas, de ella empezaron a salir dos pequeñas llamas de color rojo y negro — Supongo que es mi condena — Murmuró lanzando un suspiro al mismo tiempo que sus manos quedaron limpias.
Resopló rodando sus ojos en blanco, hasta él no era normal, vamos ¿quién tenía tan buena puntería? ¿o era uno de los súper soldados que afianzaban el grupo, hasta le parecía superior que Natasha por mucho que lo negara. Mordió su labio inferior apartando su mirada al frente escuchando sus palabras, así era como se sentía ellas todas las mañanas al estar ahí, incluso antes cuando estaba encerrada en HYDRA junto a Pietro sabía que nunca lograría llevar una vida fuera de las heroicidades. No pedía mucho, una familia propia -por mucho que se hiciera a la idea de que Los Vengadores eran su única familia- un hogar y protestar todas las mañana por madrugar al tener que trabajar y es que algunas veces lo simple era lo que más le gustaba.
— Estoy cansada de sentir dolor — Murmuró cerrando los ojos. Esa opresión en el pecho que sentía constantemente a diario no se iba con un simple medicamento, sabía por qué era: le faltaba su hermano y por el hecho de pensar en todas las víctimas que ella había causado en las misiones junto con sus compañeros. La culpa era quien no la dejaba dormir por la noche a pesar de que el doctor Banner le había ofrecido pastillas para inducir el sueño, eso sí era de cobardes.
Intentó sonreír mirándolo de nuevo — ¿Qué vida? Lo único que conozco es esto — Era triste, pensar que después de haber salido de todo aquello ahora no tenía con quien empezar de cero como decía Clint — He pensado muchas veces en desaparecer, pero no me atrevo. No conozco nada y tampoco sé si podría controlar mis poderes sola las veinticuatro horas del día, si causaría más daño así — Dio la vuelta a sus manos para mirar sus palmas, de ella empezaron a salir dos pequeñas llamas de color rojo y negro — Supongo que es mi condena — Murmuró lanzando un suspiro al mismo tiempo que sus manos quedaron limpias.
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