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♦ The Dinosaurs Lords ♦
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♦ The Dinosaurs Lords ♦

The Dinosaurs Lords
Crackship | Jurassic Park | Rol Libre
Tras el incidente INGEN con los obreros de las instalaciones, los accionistas de Jurassic Park necesitaban un informe que avalara la seguridad y viabilidad de la isla y sus animales.
Para ello, John Hammond reunió a un grupo variopinto de especialistas y organizó una visita completa como prueba durante un fin de semana. Alan Grant, Ian Malcolm, Ellie Sattler y Richard Bones fueron los científicos elegidos.
Acompañados de Donald Gennaro, los nietos de Hammod y la jefa de seguridad del parque, Lindsay Macknamara, el grupo pronto se vio envuelto e imbuido por la magia y los sueños de Jurassic Park, sin saber que muy pronto dichos sueños iban a convertirse en terribles pesadillas a las que no todos podrían sobrevivir.
Para ello, John Hammond reunió a un grupo variopinto de especialistas y organizó una visita completa como prueba durante un fin de semana. Alan Grant, Ian Malcolm, Ellie Sattler y Richard Bones fueron los científicos elegidos.
Acompañados de Donald Gennaro, los nietos de Hammod y la jefa de seguridad del parque, Lindsay Macknamara, el grupo pronto se vio envuelto e imbuido por la magia y los sueños de Jurassic Park, sin saber que muy pronto dichos sueños iban a convertirse en terribles pesadillas a las que no todos podrían sobrevivir.
PERSONAJES
Richard (Dick) Bones | 29 años | Paleoecólogo | Garrett Hedlund | Tanis | Lindsay (Mac) Macknamara | 26 años | Jefa de Seguridad | Daisy Ridley | Snow |
Cronología
© RED FOR SS
Última edición por Tanis el Miér Mayo 25, 2016 11:34 pm, editado 1 vez
"In brightest day, in blackest night "
Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
Cuando el reloj despertador sonó, Mack lo apagó de un manotazo y siguió cinco minutos despierta en su cama, mirando el techo. Por suerte le había tocado una habitación para ella sola, pequeña sin ventana y con un pequeño armario y un escritorio, ella no necesitaba más, incluso tenía más lujos de cuando era pequeña, pues había vivido sola con su padre en una pequeña casa al lado de la tienda de tablas de surf que regentaba el mismo. Pero ella no era de ese mundo, siempre había necesitad más acción, su cuerpo se lo pedía y la marina estadounidense se lo dio, fueron unos años buenos hasta que su cabeza no dio para más y se tomó un descanso.
El agua fría de la ducha le ayudó a disipar esos borrosos recuerdos de esa época, pero algunos como las horas interminables con un rifle en la mano no se iban. Esbozo una pequeña sonrisa cuando se enfundó el uniforme de la seguridad del Parque, había sido una suerte que el señor Hammond había confiado en ella para tal puesto de seguridad en la isla, la cual conocía cada rincón de ella, además ese aire fresco y la naturaleza le tranquilizaba hasta tal punto de estar en paz con ella misma y con los demás. Lo único que le daba miedo era que los dinosaurios tomasen cuentan de su libertad y la requiriesen para ellos, hay si que tendrían un problema.
Después de desayunar con los demás miembros del equipo, el propio Hammond dio una pequeña charla en la que Mack aprovecho para repasar la lista de invitados e hizo una mueca. Niños, encima sus nietos. Esperaba con todas su fuerzas que no lo tocasen con ellos, pues no iban a ir solos, cada coche tenía un guardia de seguridad por lo que pudiera ocurrir. Suspiró aliviada al ver en que el coche donde iba solo había un nombre, un paleoecólogo, esperaba con todas sus fuerzas que no fuera uno de esos charlatanes y le diera el viaje más pesado de su vida.
— Bien muchachos, vamos de paseo — Bromeó a lo que los demás rieron. Al bajar al recibidor, sonrió en como un Hammond era abordado por sus nietos. Qué tierna escena pensó haciendo una mueca de repulsión. Miró a su alrededor y reconoció a su compañero de viaje, así que respiró hondo y se acercó a él con paso firme — Señor Bones, soy Mack y seré su acompañante en el coche — Dijo de manera algo fría y estirando su mano en forma de saludo, solo por educación tal y como le habían enseñado en la marina.
El agua fría de la ducha le ayudó a disipar esos borrosos recuerdos de esa época, pero algunos como las horas interminables con un rifle en la mano no se iban. Esbozo una pequeña sonrisa cuando se enfundó el uniforme de la seguridad del Parque, había sido una suerte que el señor Hammond había confiado en ella para tal puesto de seguridad en la isla, la cual conocía cada rincón de ella, además ese aire fresco y la naturaleza le tranquilizaba hasta tal punto de estar en paz con ella misma y con los demás. Lo único que le daba miedo era que los dinosaurios tomasen cuentan de su libertad y la requiriesen para ellos, hay si que tendrían un problema.
Después de desayunar con los demás miembros del equipo, el propio Hammond dio una pequeña charla en la que Mack aprovecho para repasar la lista de invitados e hizo una mueca. Niños, encima sus nietos. Esperaba con todas su fuerzas que no lo tocasen con ellos, pues no iban a ir solos, cada coche tenía un guardia de seguridad por lo que pudiera ocurrir. Suspiró aliviada al ver en que el coche donde iba solo había un nombre, un paleoecólogo, esperaba con todas sus fuerzas que no fuera uno de esos charlatanes y le diera el viaje más pesado de su vida.
— Bien muchachos, vamos de paseo — Bromeó a lo que los demás rieron. Al bajar al recibidor, sonrió en como un Hammond era abordado por sus nietos. Qué tierna escena pensó haciendo una mueca de repulsión. Miró a su alrededor y reconoció a su compañero de viaje, así que respiró hondo y se acercó a él con paso firme — Señor Bones, soy Mack y seré su acompañante en el coche — Dijo de manera algo fría y estirando su mano en forma de saludo, solo por educación tal y como le habían enseñado en la marina.
A girl has no name
You are Arya of Winterfell, daughter of the North. You told me you could be strong. You have the wolf blood in you
Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
No se lo podía creer. Todavía no se lo podía creer. Era de verdad, estaba allí, a punto de realizar la visita soñada de cualquier paleontólogo. Iba a ver dinosaurios. Más dinosaurios. Dick reconocía que durante la entrevista con Hammond jamás se le habría pasado por la cabeza que pudiera ser algo como Jurassic Park, que lo que quería de él sólo era cierto tipo de asistencia profesional. Que eso no estaba alejado de la realidad, pero... Cuando bajó del helicóptero y subió a ese jeep, y ese jeep les llevó a través de parte de la espesura del parque junto a un brachiosaurio, Dick sintió ganas de llorar.
Porque estaba ante un dinosaurio vivo, porque Hammond había conseguido traer a los dinosaurios del más allá, porque podría de verdad estudiar sus ecosistemas sin dar palos de ciego... Claro que no se le habían ocurrido las cuestiones que expuso Malcolm hasta que el matemático las lanzó al aire. ¿Estaba bien hacer lo que Hammond estaba haciendo? ¿Era de verdad posible mantener a criaturas como los dinosaurios en un recinto totalmente aislado para siempre?
«La vida se abre camino...».
Pensó en ello mientras el equipo de seguridad asignaba coches a los viajeros. Huelga decir que le hubiera gustado viajar con el doctor Grant o la doctora Sattler, para poder hablar sobre lo que iban a ver o estaban viendo, pero resultó ser el único científico que iría solo en su coche. Por una parte se sintió decepcionado al estar apartado de sus colegas, pero por otro se alegró de no tener que compartir vehículo con los nietos de Hammond. No le disgustaban los niños, pero pensaba que ese público objetivo debería haberse dejado para más adelante. Claro que al menos uno de los críos era tan fanático de los dinosaurios como cualquiera de los científicos adultos, así que...
Dick se volvió hacia su acompañante del equipo de vigilancia y cabeceó esbozando una sonrisa débil.
—Por favor, puede llamarme Dick, sólo mi casera me llama señor Bones —No creía que la broma le hiciera gracia a la mujer, pero estrechó su mano con cortesía—. Encantado de conocerla.
Quizá el paseo no fuera tan aburrido, aunque por la expresión de Mack, Dick dudaba de que fuera del tipo de persona hablador y dicharachero. Inspiró hondo y entró al coche en cuanto dieron el permiso. Estaba tan emocionado como cuando siendo niño sus padres le llevaron a Coney Island por primera vez. Sentado en su asiento, tenía la espalda recta y las manos sobre el regazo, aguantándose las ganas de tamborilear con los dedos sobre las rodillas y con los pies sobre la alfombrilla del vehículo.
—Lo que han conseguido aquí es impresionante —dijo al poco de que se pusieran en movimiento—. No sólo tienen a los dinosaurios, también han recreado sus hábitats de forma casi exacta si descontamos la falta de humedad y las plantas imposibles de traer de vuelta...
Guardó silencio entonces, porque se acercaban a la gran puerta que anunciaba el inicio del recorrido. Dick levantó la vista y contempló el rótulo y las antorchas, con el corazón inflado casi a punto de salirse del pecho.
Porque estaba ante un dinosaurio vivo, porque Hammond había conseguido traer a los dinosaurios del más allá, porque podría de verdad estudiar sus ecosistemas sin dar palos de ciego... Claro que no se le habían ocurrido las cuestiones que expuso Malcolm hasta que el matemático las lanzó al aire. ¿Estaba bien hacer lo que Hammond estaba haciendo? ¿Era de verdad posible mantener a criaturas como los dinosaurios en un recinto totalmente aislado para siempre?
«La vida se abre camino...».
Pensó en ello mientras el equipo de seguridad asignaba coches a los viajeros. Huelga decir que le hubiera gustado viajar con el doctor Grant o la doctora Sattler, para poder hablar sobre lo que iban a ver o estaban viendo, pero resultó ser el único científico que iría solo en su coche. Por una parte se sintió decepcionado al estar apartado de sus colegas, pero por otro se alegró de no tener que compartir vehículo con los nietos de Hammond. No le disgustaban los niños, pero pensaba que ese público objetivo debería haberse dejado para más adelante. Claro que al menos uno de los críos era tan fanático de los dinosaurios como cualquiera de los científicos adultos, así que...
Dick se volvió hacia su acompañante del equipo de vigilancia y cabeceó esbozando una sonrisa débil.
—Por favor, puede llamarme Dick, sólo mi casera me llama señor Bones —No creía que la broma le hiciera gracia a la mujer, pero estrechó su mano con cortesía—. Encantado de conocerla.
Quizá el paseo no fuera tan aburrido, aunque por la expresión de Mack, Dick dudaba de que fuera del tipo de persona hablador y dicharachero. Inspiró hondo y entró al coche en cuanto dieron el permiso. Estaba tan emocionado como cuando siendo niño sus padres le llevaron a Coney Island por primera vez. Sentado en su asiento, tenía la espalda recta y las manos sobre el regazo, aguantándose las ganas de tamborilear con los dedos sobre las rodillas y con los pies sobre la alfombrilla del vehículo.
—Lo que han conseguido aquí es impresionante —dijo al poco de que se pusieran en movimiento—. No sólo tienen a los dinosaurios, también han recreado sus hábitats de forma casi exacta si descontamos la falta de humedad y las plantas imposibles de traer de vuelta...
Guardó silencio entonces, porque se acercaban a la gran puerta que anunciaba el inicio del recorrido. Dick levantó la vista y contempló el rótulo y las antorchas, con el corazón inflado casi a punto de salirse del pecho.
Bones & Mack
"In brightest day, in blackest night "
Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
Oh, genial.
Pensó la chica al estrechar la mano del paleontólogo, esperando por su propio bien que no fuera tan hablador como aparentaba, asintió con su cabeza una vez terminado el saludo, no pretendía hacer amigos en ese trabajo, o parecer que era una chica amable que no podría disparar un arma cuando el peligro les acechase, claro que podía hacerlo, incluso a uno de esos dinosaurios que tanto amaban y que ella pensaba que no deberían estar ahí con los humanos, creía en la evolución y en que aquellos bichos ya habían tenido su época, sin duda pensaba que a Hammond se lo pasaba en grande jugando a ser dios.
Una vez llegaron los coches eléctricos - otro fallo según ella - dejó que Dick eligiese asiento para entrar luego ella y ocupar un asiento a su lado. Para ella era algo nuevo tan bien, les habían entrenado en instalaciones privadas, enseñado planos y armas nuevas para utilizar en caso solo de emergencia de nueva generación, pero Mack aún seguía viendo defectos en ese parque temático y a pesar de haber alertado al dueño, este simplemente ignoró sus sugerencias. Miró a su compañero de viaje y sintió envidia de verlo tan ilusionado, ella se lo tomaba como un trabajo más y por lo tanto debía ser parcial en todo lo que veía, pero tenía que darle la razón: la estética del parque era mejor incluso que la de Disney World — Mantened walkies encendidos y los ojos abiertos, chicos — Dijo llevándose el aparato a sus labios. Tenía que salir todo bien, por todos los presentes que estaban ahí en los coches y por conservar su trabajo.
Se dejo llevar por sus instintos e igual que el científico asomó su cabeza por la ventanilla, admirando las antorchas encendidas y el calor que el fuego le hacía sentir incluso desde esa distancia — Señor Dick, quisiera advertirle que ese viaje es una prueba para determinad la seguridad de la isla. Por su integridad le pediría que no saliera del coche y no se alejase de mí — Informó al moreno volviendo a su posición de vista al frente. Estaba nerviosa, más que en la marina, pues sabía como actuaba un humano, no un t-rex el cual podría arrancarle un brazo a alguien en cuestión de segundos. Por suerte, Hammond había aprovisionado en los coches rifles de asaltos, vengalas de auxilio, botiquín y alimentos de primera necesidad. Mack solo pensaba en terminar ese viaje feliz sin tener que usar ninguna de esas cosas, que el parque fuera aceptado por sus normas de seguridad y conseguir un puesto en las oficinas de vigilancias del resort en el que se encontraba.
Pensó la chica al estrechar la mano del paleontólogo, esperando por su propio bien que no fuera tan hablador como aparentaba, asintió con su cabeza una vez terminado el saludo, no pretendía hacer amigos en ese trabajo, o parecer que era una chica amable que no podría disparar un arma cuando el peligro les acechase, claro que podía hacerlo, incluso a uno de esos dinosaurios que tanto amaban y que ella pensaba que no deberían estar ahí con los humanos, creía en la evolución y en que aquellos bichos ya habían tenido su época, sin duda pensaba que a Hammond se lo pasaba en grande jugando a ser dios.
Una vez llegaron los coches eléctricos - otro fallo según ella - dejó que Dick eligiese asiento para entrar luego ella y ocupar un asiento a su lado. Para ella era algo nuevo tan bien, les habían entrenado en instalaciones privadas, enseñado planos y armas nuevas para utilizar en caso solo de emergencia de nueva generación, pero Mack aún seguía viendo defectos en ese parque temático y a pesar de haber alertado al dueño, este simplemente ignoró sus sugerencias. Miró a su compañero de viaje y sintió envidia de verlo tan ilusionado, ella se lo tomaba como un trabajo más y por lo tanto debía ser parcial en todo lo que veía, pero tenía que darle la razón: la estética del parque era mejor incluso que la de Disney World — Mantened walkies encendidos y los ojos abiertos, chicos — Dijo llevándose el aparato a sus labios. Tenía que salir todo bien, por todos los presentes que estaban ahí en los coches y por conservar su trabajo.
Se dejo llevar por sus instintos e igual que el científico asomó su cabeza por la ventanilla, admirando las antorchas encendidas y el calor que el fuego le hacía sentir incluso desde esa distancia — Señor Dick, quisiera advertirle que ese viaje es una prueba para determinad la seguridad de la isla. Por su integridad le pediría que no saliera del coche y no se alejase de mí — Informó al moreno volviendo a su posición de vista al frente. Estaba nerviosa, más que en la marina, pues sabía como actuaba un humano, no un t-rex el cual podría arrancarle un brazo a alguien en cuestión de segundos. Por suerte, Hammond había aprovisionado en los coches rifles de asaltos, vengalas de auxilio, botiquín y alimentos de primera necesidad. Mack solo pensaba en terminar ese viaje feliz sin tener que usar ninguna de esas cosas, que el parque fuera aceptado por sus normas de seguridad y conseguir un puesto en las oficinas de vigilancias del resort en el que se encontraba.
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Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
Dick arrugó un poquito el ceño, irritado pero resignado, cuando Mack expresó su indirecto desacuerdo sobre sentirse tan entusiasmado como para olvidarse de las reglas básicas de seguridad. Volvió a meterse totalmente en el coche, subió la ventanilla hasta arriba y se quedó quietecito en su asiento.
—No pensaba salir del coche ni alejarme de usted —murmuro como un barrunto, casi un gruñido, como si fuera un niño al que su madre le hubiera dicho que no cogiera las galletas que se encontraban en lo alto del aparador.
La gran puerta se cerró cuando el último coche, en el que ellos iban, atravesó por completo el umbral. Dick miró hacia atrás por la ventanilla trasera y devolvió la vista al frente en cuanto empezaron a acercarse a la primera jaula. Bueno, llamarlo jaula era un poco seco. A pesar de la alambrada electrificada, el recinto de cualquiera de los dinosaurios del parque era más grande que la planta entera de su bloque de apartamentos, aunque superar eso tampoco era muy complicado.
—La verdad sea dicha, Mack... Si los dinosaurios no aparecen creo que va a ser el parque más seguro del mundo —comentó no totalmente pegado al cristal de su ventanilla, pero casi en un intento de atisbar a lo que sería el primer dinosaurio de la visita, el dilophosaurus.
Sonó decepcionado, pero que el que un animal relativamente pequeño no estuviera esperándoles al pie de la alambrada no significaba que no pudieran ver a los demás. Con un poco de suerte, el siguiente sí se encontraría más a la vista, pero de momento, Dick tomó nota de la estructura del follaje y la composición del hábitat de la jaula. Clásico y jurásico, pocas plantas modernas en realidad. Silbó por lo bajo, eso sí que le impresionaba.
—¡Dios mío, eso es una wollemia nobilis, creía que estaban extintas!
Los ojos casi le hicieron chiribitas cuando descubrió aquellos árboles, tan altos y fuertemente plantados como si durante mucho tiempo nadie hubiera dicho que llevaban fuera del mundo desde el jurásico. Dick, que había visto muestras de aquellos árboles bajo microscopio, se deleitó con la visión de un bosque entero de ellos. ¿Como lo habían hecho? ¿De dónde los habían sacado? ¿Cuánto habían tardado en crecer, cuál era su ciclo?
—No pensaba salir del coche ni alejarme de usted —murmuro como un barrunto, casi un gruñido, como si fuera un niño al que su madre le hubiera dicho que no cogiera las galletas que se encontraban en lo alto del aparador.
La gran puerta se cerró cuando el último coche, en el que ellos iban, atravesó por completo el umbral. Dick miró hacia atrás por la ventanilla trasera y devolvió la vista al frente en cuanto empezaron a acercarse a la primera jaula. Bueno, llamarlo jaula era un poco seco. A pesar de la alambrada electrificada, el recinto de cualquiera de los dinosaurios del parque era más grande que la planta entera de su bloque de apartamentos, aunque superar eso tampoco era muy complicado.
—La verdad sea dicha, Mack... Si los dinosaurios no aparecen creo que va a ser el parque más seguro del mundo —comentó no totalmente pegado al cristal de su ventanilla, pero casi en un intento de atisbar a lo que sería el primer dinosaurio de la visita, el dilophosaurus.
Sonó decepcionado, pero que el que un animal relativamente pequeño no estuviera esperándoles al pie de la alambrada no significaba que no pudieran ver a los demás. Con un poco de suerte, el siguiente sí se encontraría más a la vista, pero de momento, Dick tomó nota de la estructura del follaje y la composición del hábitat de la jaula. Clásico y jurásico, pocas plantas modernas en realidad. Silbó por lo bajo, eso sí que le impresionaba.
—¡Dios mío, eso es una wollemia nobilis, creía que estaban extintas!
Los ojos casi le hicieron chiribitas cuando descubrió aquellos árboles, tan altos y fuertemente plantados como si durante mucho tiempo nadie hubiera dicho que llevaban fuera del mundo desde el jurásico. Dick, que había visto muestras de aquellos árboles bajo microscopio, se deleitó con la visión de un bosque entero de ellos. ¿Como lo habían hecho? ¿De dónde los habían sacado? ¿Cuánto habían tardado en crecer, cuál era su ciclo?
Bones & Mack
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Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
Miraba al frente, en su horario de trabajo, Mack no pretendía hacer amigos, era algo que no estaba dentro de su condición y por lo tanto trataba a Dick como si fuera uno de sus chicos — Es por seguridad, si sale puede perderse y créame, no le gustará pasar una noche en este paraje — Hizo una mueca mirando por la ventana. Sabía lo que ocurría por la noche gracias a sus horas de insomnio, esas horas en las que se pegaba a los monitores de seguridad para ver qué ocurría. Y era espeluznante como los dinosaurios apodados pacíficos salían de caza y atrapaban a presas más pequeñas. Mack no entendía de dinosaurios pero su comportamiento era muy parecido a la fauna africana y eso le preocupaba pues si eran capaces de hacer eso con un animal ¿Qué harían con una pieza de carne desconocida para ellos indefensa? Respiró hondo quitando ese pensamiento de su cabeza, el parque se había gastado una millonada en seguridad y tenía un buen equipo, por lo tanto no iba a pasar nada.
Rió con suavidad, aquel hombre parecía un niño de cinco años en Disney Word — Denle tiempo. Piense que esta perturbando su rutina, pero tarde o temprano se acostumbran y salen a ver qué sucede — Eran curiosos por naturaleza y lo entendía, porque suponía que para ellos sería algo extraño ver una hilera de coches pasear por la mitad de aquella selva. Mack activo una pequeña pantalla la cual estaba encajada en el asiento delantero, donde podían ver el recorrido que harían — Mire, son unos treinta minuto de paseo, creo que le dará tiempo ver algún dinosaurio — Señaló la línea roja que traspasaba la pantalla, para terminar el encuentro deberían dirigirse al restaurante donde Hammond tenía preparado un gran banquete para los visitantes especiales.
— ¿No lo sabe? Hammond ha reconstruido cada detalle de la época de los dinosaurios, incluso el follajes. Esto sin duda es una réplica exacta de lo que sucedió entonces, encontrará plantas que ahora sería impensable volver a tener entre nosotros, salvo aquí — Lo malo de esos coches es que las ventanillas no se podían bajar y Mack empezaba a entrar en calor, odiaba los espacios cerrados y los coches eran uno de ellos, por eso cerro los ojos un instante y respiró hondo un par de veces para tranquilizarse ella misma, no iba a darle a Dick algo con lo que pudiera criticar su trabajo frente a su jefe.
El coche se detuvo y eso hizo que abriera los ojos para mirar a su derecha — Eh, estamos en la primera jaula ¿le digo cual es o prefiere llevarse una sorpresa? — Por supuesto no era el t-rex, ese estaba el último como si fuera una gran sorpresa para todos. Pero los Carcharodontosaurus saharicus por ser dinosaurios carnivoros también tenían su propia jaula por simple seguridad y recibían cinco comidas al días, por eso una pobre vaca bajaba ante sus ojos atada con un arnés para introducirla dentro de la jaula.
Rió con suavidad, aquel hombre parecía un niño de cinco años en Disney Word — Denle tiempo. Piense que esta perturbando su rutina, pero tarde o temprano se acostumbran y salen a ver qué sucede — Eran curiosos por naturaleza y lo entendía, porque suponía que para ellos sería algo extraño ver una hilera de coches pasear por la mitad de aquella selva. Mack activo una pequeña pantalla la cual estaba encajada en el asiento delantero, donde podían ver el recorrido que harían — Mire, son unos treinta minuto de paseo, creo que le dará tiempo ver algún dinosaurio — Señaló la línea roja que traspasaba la pantalla, para terminar el encuentro deberían dirigirse al restaurante donde Hammond tenía preparado un gran banquete para los visitantes especiales.
— ¿No lo sabe? Hammond ha reconstruido cada detalle de la época de los dinosaurios, incluso el follajes. Esto sin duda es una réplica exacta de lo que sucedió entonces, encontrará plantas que ahora sería impensable volver a tener entre nosotros, salvo aquí — Lo malo de esos coches es que las ventanillas no se podían bajar y Mack empezaba a entrar en calor, odiaba los espacios cerrados y los coches eran uno de ellos, por eso cerro los ojos un instante y respiró hondo un par de veces para tranquilizarse ella misma, no iba a darle a Dick algo con lo que pudiera criticar su trabajo frente a su jefe.
El coche se detuvo y eso hizo que abriera los ojos para mirar a su derecha — Eh, estamos en la primera jaula ¿le digo cual es o prefiere llevarse una sorpresa? — Por supuesto no era el t-rex, ese estaba el último como si fuera una gran sorpresa para todos. Pero los Carcharodontosaurus saharicus por ser dinosaurios carnivoros también tenían su propia jaula por simple seguridad y recibían cinco comidas al días, por eso una pobre vaca bajaba ante sus ojos atada con un arnés para introducirla dentro de la jaula.
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Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
Dick no se lo dijo, claro, pero tanto como le fascinaba contemplar la posibilidad de ver dinosaurios de cerca desde el coche, le aterraba la posibilidad de encontrarse con ellos, incluso herbívoros inofensivos, en plena jungla, de noche, tal y como Mack había dicho. Le producía cierta curiosidad que ella pensara que lo que más quería era salir y corretear alegremente por entre las jaulas.
Nada más lejos de la relidad, por supuesto, pero eso tampoco se lo dijo. Dick, amistoso, extrovertido y alegre por naturaleza, sabía notar cuándo a alguien no le apetecía ser tan amistoso, extrovertido o alegre como él. No tenía más compañía en el coche, no obstante, y si Mack quería que se quedase callado más tarde, tendría que aguantarle un par de conversaciones más. Él no lo hacía a propósito, sabía que un trabajador no querría hacer amigos durante sus horas de curro, pero hablar con él no la haría daño. ¿Verdad?
—Tiene razón —comentó con un murmullo no apenado.
Ella estaba en lo cierto. Los dinosaurios seguían siendo animales, no cosas que pudieran acomodarse a las necesidades de visita humanas. Tenía una suerte jodida de estar ahí siquiera, no debería quejarse. Estiró un poco el cuello para mirar por encima del follaje de la jaula que ya estaban dejando atrás, sin atisbar nada. Al arrellanarse luego en el asiento, observó la pantalla del recorrido y asintió con una sonrisita emocionada.
—Lo sabía, pero... No lo creía. Recrear animales es una cosa, plantas es... otra diferente —musitó más para sí mismo que para ella.
Se quedó callado entonces, pensando y mirando a través de la ventanilla hasta que el vehículo se detuvo. Al principio sintió un pinchazo de pánico creyendo que algo se había estropeado, sobre todo al ver que los coches delanteros se habían parado también. Sin embargo, las palabras de Mack le tranquilizaron. Le tranquilizaron y le emocionaron de nuevo.
—Sorpresa, por favor.
Al otear hacia la derecha, vio a aquella vaca siendo bajada en un arnés y enseguida supo que estaba a punto de ver a un carnívoro enorme. Obviamente no podía tratarse de la jaula de los velociraptores, ya que aquella estaba apartada y contaba con mayor seguridad.
No.
Aquello era grande, muy grande.
La vaca bajó del todo y plantó las pezuñas en el suelo con un mugido asustado. Dick lo sintió por el animal, que iba a servir de carnaza y almuerzo para que él y el resto de la visita pudieran echarle un ojo a los dinosaurios. Contó los segundos a partir de que la vaca estuvo en el suelo y sin darse cuenta empezó a contener la respiración. Buscaba entre la maleza cualquier cosa que le indicara que algo había allí, sólo que no había... nada.
Entonces le vio.
Un gran carcharodontosaurus asomó el morro entre las hojas y ramas de los árboles, sin que su presa se percatara de ello. Al otro lado de la valla, dentro del coche, Dick se tensó y se mordió la lengua por dentro. Una cosa era ver a un herbívoro y otra muy distinta a un carnívoro que de no ser por la alambrada, se les podría echar encima y devorarles. La adrenalina le quemó en la sangre.
—Está ahí, está ahiiiiií —masculló.
El dinosaurio exhaló fuerte por los agujeros de la nariz y derribó a la vaca en un abrir y cerrar de ojos. En otro abrir y cerrar de ojos le había desgarrado el cuello y el lomo y la estaba devorando. Dick se apoyó en el asiento delantero frente a él y se estiró todo lo que pudo sin incomodar a Mack para observar al carcharodontosaurus. Le embargaba una mezcla de fascinación y pavor, aunque no estaba seguro de que eso fuese bueno o malo. No hizo ningún comentario ingenioso, no fue capaz.
Nada más lejos de la relidad, por supuesto, pero eso tampoco se lo dijo. Dick, amistoso, extrovertido y alegre por naturaleza, sabía notar cuándo a alguien no le apetecía ser tan amistoso, extrovertido o alegre como él. No tenía más compañía en el coche, no obstante, y si Mack quería que se quedase callado más tarde, tendría que aguantarle un par de conversaciones más. Él no lo hacía a propósito, sabía que un trabajador no querría hacer amigos durante sus horas de curro, pero hablar con él no la haría daño. ¿Verdad?
—Tiene razón —comentó con un murmullo no apenado.
Ella estaba en lo cierto. Los dinosaurios seguían siendo animales, no cosas que pudieran acomodarse a las necesidades de visita humanas. Tenía una suerte jodida de estar ahí siquiera, no debería quejarse. Estiró un poco el cuello para mirar por encima del follaje de la jaula que ya estaban dejando atrás, sin atisbar nada. Al arrellanarse luego en el asiento, observó la pantalla del recorrido y asintió con una sonrisita emocionada.
—Lo sabía, pero... No lo creía. Recrear animales es una cosa, plantas es... otra diferente —musitó más para sí mismo que para ella.
Se quedó callado entonces, pensando y mirando a través de la ventanilla hasta que el vehículo se detuvo. Al principio sintió un pinchazo de pánico creyendo que algo se había estropeado, sobre todo al ver que los coches delanteros se habían parado también. Sin embargo, las palabras de Mack le tranquilizaron. Le tranquilizaron y le emocionaron de nuevo.
—Sorpresa, por favor.
Al otear hacia la derecha, vio a aquella vaca siendo bajada en un arnés y enseguida supo que estaba a punto de ver a un carnívoro enorme. Obviamente no podía tratarse de la jaula de los velociraptores, ya que aquella estaba apartada y contaba con mayor seguridad.
No.
Aquello era grande, muy grande.
La vaca bajó del todo y plantó las pezuñas en el suelo con un mugido asustado. Dick lo sintió por el animal, que iba a servir de carnaza y almuerzo para que él y el resto de la visita pudieran echarle un ojo a los dinosaurios. Contó los segundos a partir de que la vaca estuvo en el suelo y sin darse cuenta empezó a contener la respiración. Buscaba entre la maleza cualquier cosa que le indicara que algo había allí, sólo que no había... nada.
Entonces le vio.
Un gran carcharodontosaurus asomó el morro entre las hojas y ramas de los árboles, sin que su presa se percatara de ello. Al otro lado de la valla, dentro del coche, Dick se tensó y se mordió la lengua por dentro. Una cosa era ver a un herbívoro y otra muy distinta a un carnívoro que de no ser por la alambrada, se les podría echar encima y devorarles. La adrenalina le quemó en la sangre.
—Está ahí, está ahiiiiií —masculló.
El dinosaurio exhaló fuerte por los agujeros de la nariz y derribó a la vaca en un abrir y cerrar de ojos. En otro abrir y cerrar de ojos le había desgarrado el cuello y el lomo y la estaba devorando. Dick se apoyó en el asiento delantero frente a él y se estiró todo lo que pudo sin incomodar a Mack para observar al carcharodontosaurus. Le embargaba una mezcla de fascinación y pavor, aunque no estaba seguro de que eso fuese bueno o malo. No hizo ningún comentario ingenioso, no fue capaz.
Bones & Mack
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Re: ♦ The Dinosaurs Lords ♦
Isla Sonar • cap.1
Esbozó una pequeña sonrisa ante el entusiasmo de su compañero de viaje, era como un niño pequeño abriendo sus regalos el día de Navidad — Hammon no ha escatimado en gastos para abrir este parque, todo detalle esta cuidado por él mismo, incluso las plantas — Muchos decían que el viejo estaba loco, pero Mack pensaba que era alguien buscando sus sueños, le envidiaba por eso y que por fin lo había conseguido — Esperemos que no llueva, se esta nublando — Chasqueó su lengua viendo como unas nubes se iban agolpando poco a poco, eso si, el tiempo aún se escapaba de la magia del dueño del parque.
Se concentró en el pobre animal que estaba sujeto al arnés e hizo una mueca, terminar de esa forma... qué triste, pensó escuchando los berridos que soltaba la vaca, sabiendo cual iba a ser su final — Pobre animal — Murmuró apartando la mirada de la jaula, aún no estaba acostumbrada a ver como los dinosaurios se zampaban a un animal en menos de un bocado, pues esa vaca solo era el aperitivo — Cámbiese conmigo, disfrutará mejor del viaje — Propuso forzando el cierre de la puerta del coche, el cual empezó a pitar avisando de una avería. Ignorando aquella señal salió del coche, uno de sus compañeros hizo que su walkie sonase — No tranquilos, no pasa nada. Solo voy a dejar que el señor Bones disfrute mejor de su viaje — Cerró la puerta de un golpe y cruzó por los raíles, todo estaba electrizado y por lo tanto conectado. Aprovecho para respirar hondo, le gustaba el aroma de la naturaleza de ese lugar.
Paro sus pasos cuando ante ella una especie de lagarto de unos quince centímetros se puso frente a ella. Mack no se movió, apenas deslizó su mano hacia la culeta de su arma, pero el animal pareció sonreirle y correteo de nuevo en dirección contraria. Respiró aliviada y caminó rápida hacia el coche para entrar en el y cerrar de un portazo fuerte. Cerró los ojos un momento y se regañó a si misma, algunas especies estaban en libertad, había hecho una locura ¿y si hubiera sido más grande con intenciones de atacarla?
— Debido a una pequeña avería, la ruta para este coche se detendrá unos minutos, por favor no salgan del vehículo y no toquen nada. El sistema se activará solo.
Resopló, su coche era el último, perderían a la excursión y terminarían más tarde de lo normal. Ya le iba a caer una de las broncas más grandes desde que estaba ahí y con razón — Siento todo esto, no me llevo muy bien con la tecnología — Masculló dándole una pequeña patada al asiento delantero. No sonó su walkie, esta vez su móvil empezó a sonar y solo podía ser una cosa: Su superior para saber que ocurría, miró con recelo a Dick pero finalmente descolgó — Jefe... si lo siento ha sido una imprudencia, no, no volverá a ocurrir. No él no ha salido...
Se concentró en el pobre animal que estaba sujeto al arnés e hizo una mueca, terminar de esa forma... qué triste, pensó escuchando los berridos que soltaba la vaca, sabiendo cual iba a ser su final — Pobre animal — Murmuró apartando la mirada de la jaula, aún no estaba acostumbrada a ver como los dinosaurios se zampaban a un animal en menos de un bocado, pues esa vaca solo era el aperitivo — Cámbiese conmigo, disfrutará mejor del viaje — Propuso forzando el cierre de la puerta del coche, el cual empezó a pitar avisando de una avería. Ignorando aquella señal salió del coche, uno de sus compañeros hizo que su walkie sonase — No tranquilos, no pasa nada. Solo voy a dejar que el señor Bones disfrute mejor de su viaje — Cerró la puerta de un golpe y cruzó por los raíles, todo estaba electrizado y por lo tanto conectado. Aprovecho para respirar hondo, le gustaba el aroma de la naturaleza de ese lugar.
Paro sus pasos cuando ante ella una especie de lagarto de unos quince centímetros se puso frente a ella. Mack no se movió, apenas deslizó su mano hacia la culeta de su arma, pero el animal pareció sonreirle y correteo de nuevo en dirección contraria. Respiró aliviada y caminó rápida hacia el coche para entrar en el y cerrar de un portazo fuerte. Cerró los ojos un momento y se regañó a si misma, algunas especies estaban en libertad, había hecho una locura ¿y si hubiera sido más grande con intenciones de atacarla?
— Debido a una pequeña avería, la ruta para este coche se detendrá unos minutos, por favor no salgan del vehículo y no toquen nada. El sistema se activará solo.
Resopló, su coche era el último, perderían a la excursión y terminarían más tarde de lo normal. Ya le iba a caer una de las broncas más grandes desde que estaba ahí y con razón — Siento todo esto, no me llevo muy bien con la tecnología — Masculló dándole una pequeña patada al asiento delantero. No sonó su walkie, esta vez su móvil empezó a sonar y solo podía ser una cosa: Su superior para saber que ocurría, miró con recelo a Dick pero finalmente descolgó — Jefe... si lo siento ha sido una imprudencia, no, no volverá a ocurrir. No él no ha salido...
A girl has no name
You are Arya of Winterfell, daughter of the North. You told me you could be strong. You have the wolf blood in you
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