Últimos temas
Afiliados
|
Directorios
|
Créditos
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
|
|
Hermanos
|
Élite
Jurassic World isn't funny
Página 1 de 1. • Comparte •
Jurassic World isn't funny
Jurassic World isn't funny
CS ৩ PELICULAS ৩ 1x1
Un instituto lleva a sus alumnos como excursión al maravilloso parque del Jurásico, aquél de quien todo el mundo habla aprovechando que han sacado ofertas especiales a los grupos grandes.
Lo que no pueden ni imaginar es lo que les pasará ahí, un nuevo espécimen llamado el Indominus Rex se escapa sembrando el pánico en todo el parque. Numerosas muertes de dinosaurios, o asesinatos, son avistados por dos muchachos totalmente ajenos a lo que pasa en el exterior de la bola en la que están metidos, sin saber qué hacer o qué es lo que ha pasado deciden poner rumbo a lo que supuestamente debería ser la salida, al tener el gps de la máquina estropeada no pudieron hacer otra cosa que tomar manualmente los controles hasta que acabaron en una especie de zona privada en la cual no se podía entrar.
Tendrán que colaborar si quieren sobrevivir a la peor pesadilla del siglo XXI, diferentes como ellos solos, dos adolescentes que se ven obligados a subsistir el uno junto con el otro.
Lo que no pueden ni imaginar es lo que les pasará ahí, un nuevo espécimen llamado el Indominus Rex se escapa sembrando el pánico en todo el parque. Numerosas muertes de dinosaurios, o asesinatos, son avistados por dos muchachos totalmente ajenos a lo que pasa en el exterior de la bola en la que están metidos, sin saber qué hacer o qué es lo que ha pasado deciden poner rumbo a lo que supuestamente debería ser la salida, al tener el gps de la máquina estropeada no pudieron hacer otra cosa que tomar manualmente los controles hasta que acabaron en una especie de zona privada en la cual no se podía entrar.
Tendrán que colaborar si quieren sobrevivir a la peor pesadilla del siglo XXI, diferentes como ellos solos, dos adolescentes que se ven obligados a subsistir el uno junto con el otro.
Laurel Watkins ৩ 17 años ৩ Lucy Fry ৩ Red
La pija insoportable para algunos, la chica que desearían ser o tener a cualquier precio para otros, esa es Laurel Watkins. Hija de un congresista y de la reputada editora en jefe de la revista Runway siempre ha vivido una vida desahogada y, sobre todo, siempre ha sido el centro de atención de todo el mundo excepto de sus padres. Es la niña que ya vestía de Prada antes de aprender a caminar, la popular animadora y la chica a la que siempre escogen reina del baile. Siempre rodeada de amigos tan populares como ella y tan dispuestos a menospreciar a los que no lo son.
Directa y segura de sí misma, prepotente y en ocasiones algo cruel. Sabe que lo que se espera de ella y lo que quiere igual de bien que sabe cómo conseguirlo y con quien debe mezclarse para ello. No le gusta tener que depender de nadie y las órdenes las da más que las recibe, por lo que puede ser tachada de marimandona (y no faltaría razón). Alzarse la líder siempre ha sido fácil, pero perdida en una isla rodeada de criaturas dispuestas a devorarla ya es otro cantar así que si quiere salvarse quizás por primera vez en su vida tendrá que aprender a cerrar la boca y obedecer.
Directa y segura de sí misma, prepotente y en ocasiones algo cruel. Sabe que lo que se espera de ella y lo que quiere igual de bien que sabe cómo conseguirlo y con quien debe mezclarse para ello. No le gusta tener que depender de nadie y las órdenes las da más que las recibe, por lo que puede ser tachada de marimandona (y no faltaría razón). Alzarse la líder siempre ha sido fácil, pero perdida en una isla rodeada de criaturas dispuestas a devorarla ya es otro cantar así que si quiere salvarse quizás por primera vez en su vida tendrá que aprender a cerrar la boca y obedecer.
Jonathan Vera ৩ 17 años ৩ Jason Rodrigues ৩ Dopplebeater
Jony, como le gusta que le llamen, es el típico chico de instituto que se mete en el laboratorio de química y no sale hasta que se acaban las clases. Se amistó con otros dos chicos desde que pisó el colegio, igual de frikis que él con pasiones totalmente diferentes pero todos bastante respetuosos con los demás. Las pasiones de Jony son los videojuegos, le encanta pasarse la tarde delante del ordenador o de la consola, siempre está ahí metiendo horas matando zombies o cazando lo que se le ponga por delante.
Es muy pasivo, pasa de todo el mundo y va a su rollo, no le sigue el juego a nadie y los problemas prefiere dejarlos atrás. El invisible del instituto para algunos, el friki para otros, pero quizá el mejor de toda la clase para poder sobrevivir a lo que está a punto de pasar.
Es muy pasivo, pasa de todo el mundo y va a su rollo, no le sigue el juego a nadie y los problemas prefiere dejarlos atrás. El invisible del instituto para algunos, el friki para otros, pero quizá el mejor de toda la clase para poder sobrevivir a lo que está a punto de pasar.
Cronología
i solemnly swear that I am up to
no good
1. Plastic pressure
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Jurassic World era el destino de fantasía de todo niño como años atrás lo había sido Disneylandia. Era el regalo que pedían para Navidad y su cumpleaños y la aventura que soñaban con poder contarle a sus compañeros de colegio. Pero ella ya no era una niña y había ido ya dos veces, por lo que tenía el parque más que aburrido. Por eso, cuando anunciaron la salida en el instituto casi todo el mundo saltó de alegría menos Laurel Watkins. Pero era una salida obligatoria, así que no le quedó más remedio que ir pese a que eso significara tener que perderse el desfile de Valentino al que su madre había prometido llevarla.
Su vida no era justa, quizás por eso cuando la señorita Grenne pronunció los nombres de las parejas en voz alta Laurel no se lo podía creer. ¿Por día tener acaso peor mala suerte? ¿Es que tenían cinco años? Ella siempre se emparejaba con Clare, su mejor amiga o, en su defecto, con Ian, aunque de este último ya estaba algo aburrida. Pero, fuera como fuera, siempre iba con alguien de su mismo estatus social, ¡por dios pretendían que se pasara una hora entera con un friki encerrada en una bola de rata! Pero por mucho que se había quejado y quejado no había obtenido misericordia. Todo el mundo estaba ya emparejado y ninguno de sus amigos quería sacrificarse por ella así que le había tocado aguantarse. Hablarían por el móvil, le habían dicho para consolarla, pero Laurel no había hecho más que lanzarles una mala mirada.
Aunque nunca había hablado antes con él no le costó nada localizar a su compañero. De espaldas a ella se encontraba hablando y riendo con otros dos chicos que no recordaba haber visto en su vida. Parecía que ni si se había enterado de lo de las parejas. Le dio unos toquecitos en el hombro para llamar su atención, todavía conservaba cierto rastro de enfado en el rostro, pero aun así intentó sonreír cuando se dirigió a él, intentando no perder la compostura. Su padre siempre se lo recalcaba, pon siempre buena cara frente al público, ya maldecirás después..- ¿Jonathan, verdad? Nos toca ir en la bola de hámster juntos. –no se presentó, pues supuso que él ya sabría quien era. Todo el mundo en el instituto sabía quién era ella.
Ni si quiera se paró a mirar a los chicos que lo acompañaban antes de dar media vuelta y hacer un movimiento con la mano para que lo siguiera.- Vamos, no quiero estar mucho rato haciendo cola.-ya había tenido suficiente con los cincuenta minutos que había tenido que estar. Las veces anteriores que había tenido una pulsera VIP que le aseguraba la entrada a cualquier atracción sin hacer cola alguna, pero yendo con el instituto había tenido que esperar como cualquiera, otro motivo más por el que estaba detestando tanto aquella salida.
Su vida no era justa, quizás por eso cuando la señorita Grenne pronunció los nombres de las parejas en voz alta Laurel no se lo podía creer. ¿Por día tener acaso peor mala suerte? ¿Es que tenían cinco años? Ella siempre se emparejaba con Clare, su mejor amiga o, en su defecto, con Ian, aunque de este último ya estaba algo aburrida. Pero, fuera como fuera, siempre iba con alguien de su mismo estatus social, ¡por dios pretendían que se pasara una hora entera con un friki encerrada en una bola de rata! Pero por mucho que se había quejado y quejado no había obtenido misericordia. Todo el mundo estaba ya emparejado y ninguno de sus amigos quería sacrificarse por ella así que le había tocado aguantarse. Hablarían por el móvil, le habían dicho para consolarla, pero Laurel no había hecho más que lanzarles una mala mirada.
Aunque nunca había hablado antes con él no le costó nada localizar a su compañero. De espaldas a ella se encontraba hablando y riendo con otros dos chicos que no recordaba haber visto en su vida. Parecía que ni si se había enterado de lo de las parejas. Le dio unos toquecitos en el hombro para llamar su atención, todavía conservaba cierto rastro de enfado en el rostro, pero aun así intentó sonreír cuando se dirigió a él, intentando no perder la compostura. Su padre siempre se lo recalcaba, pon siempre buena cara frente al público, ya maldecirás después..- ¿Jonathan, verdad? Nos toca ir en la bola de hámster juntos. –no se presentó, pues supuso que él ya sabría quien era. Todo el mundo en el instituto sabía quién era ella.
Ni si quiera se paró a mirar a los chicos que lo acompañaban antes de dar media vuelta y hacer un movimiento con la mano para que lo siguiera.- Vamos, no quiero estar mucho rato haciendo cola.-ya había tenido suficiente con los cincuenta minutos que había tenido que estar. Las veces anteriores que había tenido una pulsera VIP que le aseguraba la entrada a cualquier atracción sin hacer cola alguna, pero yendo con el instituto había tenido que esperar como cualquiera, otro motivo más por el que estaba detestando tanto aquella salida.
Última edición por Red el Vie Nov 06, 2015 9:12 am, editado 2 veces
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
No podía creer que estuviera en Jurassic World, había leído tantas cosas geniales sobre ese parque de atracciones que no podía procesarlas todas a la vez. Sus amigos no paraban de hablar de los raptores y del enorme T-Rex que tenían en cautividad y eso hacía que una leve excitación le subiera por el pecho y tuviera ganas de ir corriendo hacia las zonas más peligrosas. También quería ver el número del dinosaurio en el agua, tenía tantas cosas por hacer que debería correr si quería hacerlas. Por ejemplo, debería de dejar de perder tiempo esperando en una cola interminable por media hora de paseo con dinosaurios vegetarianos, él quería ir directo a los que daban miedo.
Quizá por eso estaba demasiado absorto en una conversación con sus dos amigos cuando alguien le tocó el hombro por detrás e hizo que se diera la vuelta para mirar quién intentaba llamar su atención, algo muy raro puesto que siempre era el invisible de la clase. No pudo hacer otra cosa que alzar una ceja un tanto sorprendido al ver que quien le estaba llamando no era otra persona que la más popular del instituto. Miró hacia sus dos compañeros cuando ella empezó a darse la vuelta y ellos le obligaron a ir con ella, malditos vírgenes con poca autoestima.
Caminó unos metros por detrás de ella, no dijo nada puesto que creía que era lo mejor, no quería que empezara a darle lecciones sobre "no debes hablar conmigo porque eres una rata de laboratorio y las serpientes como yo lo único que hacemos es comeros". Estaba emocionado por ir en la bola, sí, pero no es que fuera un completo placer compartir un momento como ese con aquella que llamaban la reina del instituto.
Se montó en la bola justo después de ella y saludó a sus dos amigos que le miraban entre atónitos y llenos de envidia, realmente él habría dado todo por poder ir con uno de ellos dos. Nada más salir a campo abierto el piloto automático empezó a funcionar y un vídeo terrible de un supuesto científico se puso en marcha. Rodó los ojos — ¿pero qué mierda es esta? — dijo más para él que para ella y después miró hacia el paisaje, de momento no se podía ver nada más que no fuera hierva y árboles.
Quizá por eso estaba demasiado absorto en una conversación con sus dos amigos cuando alguien le tocó el hombro por detrás e hizo que se diera la vuelta para mirar quién intentaba llamar su atención, algo muy raro puesto que siempre era el invisible de la clase. No pudo hacer otra cosa que alzar una ceja un tanto sorprendido al ver que quien le estaba llamando no era otra persona que la más popular del instituto. Miró hacia sus dos compañeros cuando ella empezó a darse la vuelta y ellos le obligaron a ir con ella, malditos vírgenes con poca autoestima.
Caminó unos metros por detrás de ella, no dijo nada puesto que creía que era lo mejor, no quería que empezara a darle lecciones sobre "no debes hablar conmigo porque eres una rata de laboratorio y las serpientes como yo lo único que hacemos es comeros". Estaba emocionado por ir en la bola, sí, pero no es que fuera un completo placer compartir un momento como ese con aquella que llamaban la reina del instituto.
Se montó en la bola justo después de ella y saludó a sus dos amigos que le miraban entre atónitos y llenos de envidia, realmente él habría dado todo por poder ir con uno de ellos dos. Nada más salir a campo abierto el piloto automático empezó a funcionar y un vídeo terrible de un supuesto científico se puso en marcha. Rodó los ojos — ¿pero qué mierda es esta? — dijo más para él que para ella y después miró hacia el paisaje, de momento no se podía ver nada más que no fuera hierva y árboles.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Agradeció a su manera que el chico no dijera nada y simplemente se limitara a seguirla. Así era precisamente como le gustaba que se hicieran las cosas, ella dictaba las órdenes y el resto acataba sin reprochar, al fin y al cabo, ella siempre tenía razón. Mantuvo la pequeña sonrisa todo lo que duró la cola, seis largos minutos con sus 360 segundos, hasta que el chico encargado de la atracción, un chaval que no aparentaba tener un par o tres años más que ellos les abrió su bola y empezó a recitar las escuetas frases que les obligaban a decir a cada cliente. Esperamos que disfrute de esta atracción, había dicho, pero su mueca de desagrado decía todo lo contrario.
Laurel no dirigió ni una sola mirada a la pantalla entre ambos asientos. Ya había visto aquel vídeo antes y le había parecido igual de horrible que ahora.- Lo conocí en una fiesta el año pasado. –comentó como si tal cosa mientras rebuscaba en su bolso.- Tuvo que grabar la escena del principio unas cinco veces porque no era capaz de aprenderse el diálogo. –puso los ojos en blanco al recordarlo hablando sobre ello. No era mal cómico, pero si un actor horrible.- Puedes pararlo si quieres, yo ya lo he visto y no dice nada interesante. –solo hablaba de aburridos dinosaurios quienes, por cierto, mucho estaban tardando ya en aparecer.
La bola de hámster tenía un recorrido marcado, sabía por dónde tenía que dirigirse para que los visitantes pudieran ver a los dinosaurios, pero al principio para ellos todo fue campo abierto y algunas bolas de hámster más repartidas por la pradera. Las enormes bestias aparecieron de repente, elevando el cuello y mascando con parsimonia casi aburridas al ver pasar las mismas bolas de plástico que los contemplaban todos los días. Laurel podría haber admirado magnificencia de los diplodocus y el encanto de las crías caminando junto a sus madres si hubiera elevado los ojos unos pocos centímetros. Pero estaba demasiado ocupada mirando la pantalla de su móvil y tecleando a la velocidad de la luz a sus amigas. Era más importante hablar de los preparativos de su fiesta de la próxima semana que ver a aquel muermo de criaturas.
La primera vez que había estado dentro de la bola solo tenía siete años y se había pegado a los cristales intentando estar lo más cerca posible de los dinosaurios. Había estado entusiasmada hasta que, al girarse, contempló la cara agriada de su niñera en vez de la sonrisa de su madre, ella había estado muy ocupada relajándose en el spa. Al volver al hotel no habían preguntado por los dinosaurios que había visto, si no pro el vestido que iba a ponerse aquella noche para la cena. Laurel había entendido entonces que los dinosaurios no tenían nada de increíble.
Laurel no dirigió ni una sola mirada a la pantalla entre ambos asientos. Ya había visto aquel vídeo antes y le había parecido igual de horrible que ahora.- Lo conocí en una fiesta el año pasado. –comentó como si tal cosa mientras rebuscaba en su bolso.- Tuvo que grabar la escena del principio unas cinco veces porque no era capaz de aprenderse el diálogo. –puso los ojos en blanco al recordarlo hablando sobre ello. No era mal cómico, pero si un actor horrible.- Puedes pararlo si quieres, yo ya lo he visto y no dice nada interesante. –solo hablaba de aburridos dinosaurios quienes, por cierto, mucho estaban tardando ya en aparecer.
La bola de hámster tenía un recorrido marcado, sabía por dónde tenía que dirigirse para que los visitantes pudieran ver a los dinosaurios, pero al principio para ellos todo fue campo abierto y algunas bolas de hámster más repartidas por la pradera. Las enormes bestias aparecieron de repente, elevando el cuello y mascando con parsimonia casi aburridas al ver pasar las mismas bolas de plástico que los contemplaban todos los días. Laurel podría haber admirado magnificencia de los diplodocus y el encanto de las crías caminando junto a sus madres si hubiera elevado los ojos unos pocos centímetros. Pero estaba demasiado ocupada mirando la pantalla de su móvil y tecleando a la velocidad de la luz a sus amigas. Era más importante hablar de los preparativos de su fiesta de la próxima semana que ver a aquel muermo de criaturas.
La primera vez que había estado dentro de la bola solo tenía siete años y se había pegado a los cristales intentando estar lo más cerca posible de los dinosaurios. Había estado entusiasmada hasta que, al girarse, contempló la cara agriada de su niñera en vez de la sonrisa de su madre, ella había estado muy ocupada relajándose en el spa. Al volver al hotel no habían preguntado por los dinosaurios que había visto, si no pro el vestido que iba a ponerse aquella noche para la cena. Laurel había entendido entonces que los dinosaurios no tenían nada de increíble.
Última edición por Red el Vie Nov 06, 2015 9:13 am, editado 1 vez
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
La voz de la muchacha le pilló por sorpresa haciendo que la mirara como si acabara de decir algo totalmente incomprensible. ¿Le estaba hablando a él? frunció el ceño para después asentir — vale, gracias — silenció el vídeo pues la pantalla no se podía apagar y en cuanto alzó de nuevo la mirada no pudo hacer otra cosa que abrir la boca.
Frente a ellos se encontraban casi diez diplodocus y eso sin contar las crías, no podía creer que estuviera viendo aquello con sus propios ojos, él, que nunca había ni podido pensar en pagarse un billete al parque. Aún con la boca abierta miró hacia la rubia quien, más que compartir la ilusión por los dinosaurios, estaba golpeando la pantalla de su móvil con cierta velocidad que el muchacho no podría haber adquirido ni estando dos meses seguidos pegado a su propio teléfono. Frunció el ceño de nuevo — ¿en serio? ¿vas a estar mirando tu móvil antes que ver los pedazo bichos que tenemos delante? mira, una cría jugando con otra ¿de verdad es más importante lo que haces ahora? — medio regañó para después desviar la mirada hacia las crías que más que jugar parecía que se estaban dando de cabezazos uno contra el otro.
De un momento a otro las demás bolas de plástico desaparecieron por un camino estrecho que parecía que se alejaba de los dinosaurios para adentrarse en otro tipo de paisaje más agreste, Jonathan no supo por qué camino ir, había leído que tenía una forma manual y un mapa que te indicaba caminos diferentes para poder visitar y él, queriendo ver otro tipo de dinosaurios, sujetó el mando y lo giró de forma ligera hacia un camino completamente diferente al que el piloto automático les quería llevar.
— ¡Dios mío! — dijo antes de parar la bola y asomarse lo máximo posible hacia delante — ¡eh, mira eso! aquí no debe de haber carnívoros, en el folleto pone que... dios mío, dios mío — siguió diciendo para después mirar hacia la pantalla de la bola completamente apagada — ¿la has apagado tú? dime que no la has apagado tú — empezó a pegar golpes intentando que se encendiera puesto que si había algún problema desde ahí se pondrían en contacto con ellos. Comenzó a entrar en pánico, la criatura no se parecía a algún dinosaurio que hubiera visto antes y, la forma en la que tenía de posicionarse no le gustó nada. Los carnívoros debían estar encerrados por el simple hecho de que en vez de gente veía trozos de carne con patas.
Los mandos no respondían y la estúpida bola parecía haberse quedado inutilizada, fue entonces cuando vio cómo el espécimen se abalanzó contra los dinosaurios cercanos y empezó a desgarrar a dentelladas los cuerpos ajenos. — ¡OH DIOS MÍOS, TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ! — de pronto, como si la bola hubiera captado su urgencia, se encendió permitiendo que Jonathan manejara hasta intentar alejarse de allí pero lo único que logró fue llamar la atención del bicho.
Frente a ellos se encontraban casi diez diplodocus y eso sin contar las crías, no podía creer que estuviera viendo aquello con sus propios ojos, él, que nunca había ni podido pensar en pagarse un billete al parque. Aún con la boca abierta miró hacia la rubia quien, más que compartir la ilusión por los dinosaurios, estaba golpeando la pantalla de su móvil con cierta velocidad que el muchacho no podría haber adquirido ni estando dos meses seguidos pegado a su propio teléfono. Frunció el ceño de nuevo — ¿en serio? ¿vas a estar mirando tu móvil antes que ver los pedazo bichos que tenemos delante? mira, una cría jugando con otra ¿de verdad es más importante lo que haces ahora? — medio regañó para después desviar la mirada hacia las crías que más que jugar parecía que se estaban dando de cabezazos uno contra el otro.
De un momento a otro las demás bolas de plástico desaparecieron por un camino estrecho que parecía que se alejaba de los dinosaurios para adentrarse en otro tipo de paisaje más agreste, Jonathan no supo por qué camino ir, había leído que tenía una forma manual y un mapa que te indicaba caminos diferentes para poder visitar y él, queriendo ver otro tipo de dinosaurios, sujetó el mando y lo giró de forma ligera hacia un camino completamente diferente al que el piloto automático les quería llevar.
— ¡Dios mío! — dijo antes de parar la bola y asomarse lo máximo posible hacia delante — ¡eh, mira eso! aquí no debe de haber carnívoros, en el folleto pone que... dios mío, dios mío — siguió diciendo para después mirar hacia la pantalla de la bola completamente apagada — ¿la has apagado tú? dime que no la has apagado tú — empezó a pegar golpes intentando que se encendiera puesto que si había algún problema desde ahí se pondrían en contacto con ellos. Comenzó a entrar en pánico, la criatura no se parecía a algún dinosaurio que hubiera visto antes y, la forma en la que tenía de posicionarse no le gustó nada. Los carnívoros debían estar encerrados por el simple hecho de que en vez de gente veía trozos de carne con patas.
Los mandos no respondían y la estúpida bola parecía haberse quedado inutilizada, fue entonces cuando vio cómo el espécimen se abalanzó contra los dinosaurios cercanos y empezó a desgarrar a dentelladas los cuerpos ajenos. — ¡OH DIOS MÍOS, TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ! — de pronto, como si la bola hubiera captado su urgencia, se encendió permitiendo que Jonathan manejara hasta intentar alejarse de allí pero lo único que logró fue llamar la atención del bicho.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Lo escuchó hablar, pero como quien escucha de fondo una canción repetida en la radio. No le hizo ningún tipo de caso, aquel chaval no tenía ninguna clase de autoridad sobre ella y, además, su opinión le importaba bien poco. Pero no se calló tal y como Laurel esperaba que sucediera ante su silencio, aquel chico era realmente raro. Sus graznidos estaban empezando a ponerla verdaderamente nerviosa
- Mira, nos ha tocado ir juntos porque así lo ha querido la profesora pero eso no significa que… –que nos vayamos a hacer amigos o tengas permiso para hablarme. aquel habría sido el final contundente y perfecto para su frase pero jamás tuvo oportunidad para decirlo. La bola, que hasta entonces no se había dado cuenta de que había quedado parada, se puso en funcionamiento de repente con un movimiento brusco que la hizo temblar y, sorprendida, soltar el móvil. El aparato cayó sobre el suelo trasparente mientras el corazón de la joven daba un vuelco.- ¡Pero qué haces! ¡Te juro que como se haya roto lo pagas tú! ¡Es un modelo exclusivo con acabado de titanio que…! –pero de nuevo su frase quedó a medias cuando la bola volvió a sacudirse y ella se golpeó la cabeza contra el cristal, por suerte logró alcanzar el móvil.
- ¡Pero serás idiota! ¿Se puede saber qué te pasa? –el enfado era más que palpable en su voz. Tocándose la zona golpeada se irguió de nuevo en el asiento y, por fin, centró la mirada en algo que no fuera ella. No le hizo falta más que ver la enorme boca llena de dientes puntiagudos para que el corazón le diera un vuelco, la boca se le abriera hasta los topes de su mandíbula y, tras coger una honda inspiración de aire, empezar a gritar como una auténtica banshee.- ¡AHHHHH! –no paró hasta que sintió que definitivamente se ahogaba e incluso entonces cogió aire de nuevo y volvió a gritar.
- ¡Más rápido, más rápido, más rápido! –el dinosaurio estaba más y más cerca cada vez, sus ojos amarillos fijos en la bola de hámster, las fauces semiabiertas, los pequeños bracitos de garras mortales listos para atacar, las enormes patas haciendo temblar el suelo… Cuando lo vio coger impulso y saltar sobre la bola cerró los ojos con fuerza y se agarró al asiento. Si hubiera abierto los ojos habría podido ver los dientes del monstruo intentando romper el cristal. Atrapada la bola entre sus fauces la removió de lado a lado como el cuello de una presa que intentara romper. A causa de la presión la bola salió disparada, Laurel todavía gritó más alto mientras la bola aterrizaba sobre el suelo y daba vueltas y vueltas sobre su propio eje. Le entraron ganas de vomitar, pero ni si quiera entonces soltó el móvil.
- ¡Haz que pare! ¡Sácanos de aquí! –gritó todo lo alto que pudo aun sin atreverse a abrir los ojos. Debería haber intentado hacer ella algo, pero estaba tan paralizada por el miedo que no se podía mover. Además, Laurel no había sido nunca una chica de acción, pero si una mandona estupenda.
- Mira, nos ha tocado ir juntos porque así lo ha querido la profesora pero eso no significa que… –que nos vayamos a hacer amigos o tengas permiso para hablarme. aquel habría sido el final contundente y perfecto para su frase pero jamás tuvo oportunidad para decirlo. La bola, que hasta entonces no se había dado cuenta de que había quedado parada, se puso en funcionamiento de repente con un movimiento brusco que la hizo temblar y, sorprendida, soltar el móvil. El aparato cayó sobre el suelo trasparente mientras el corazón de la joven daba un vuelco.- ¡Pero qué haces! ¡Te juro que como se haya roto lo pagas tú! ¡Es un modelo exclusivo con acabado de titanio que…! –pero de nuevo su frase quedó a medias cuando la bola volvió a sacudirse y ella se golpeó la cabeza contra el cristal, por suerte logró alcanzar el móvil.
- ¡Pero serás idiota! ¿Se puede saber qué te pasa? –el enfado era más que palpable en su voz. Tocándose la zona golpeada se irguió de nuevo en el asiento y, por fin, centró la mirada en algo que no fuera ella. No le hizo falta más que ver la enorme boca llena de dientes puntiagudos para que el corazón le diera un vuelco, la boca se le abriera hasta los topes de su mandíbula y, tras coger una honda inspiración de aire, empezar a gritar como una auténtica banshee.- ¡AHHHHH! –no paró hasta que sintió que definitivamente se ahogaba e incluso entonces cogió aire de nuevo y volvió a gritar.
- ¡Más rápido, más rápido, más rápido! –el dinosaurio estaba más y más cerca cada vez, sus ojos amarillos fijos en la bola de hámster, las fauces semiabiertas, los pequeños bracitos de garras mortales listos para atacar, las enormes patas haciendo temblar el suelo… Cuando lo vio coger impulso y saltar sobre la bola cerró los ojos con fuerza y se agarró al asiento. Si hubiera abierto los ojos habría podido ver los dientes del monstruo intentando romper el cristal. Atrapada la bola entre sus fauces la removió de lado a lado como el cuello de una presa que intentara romper. A causa de la presión la bola salió disparada, Laurel todavía gritó más alto mientras la bola aterrizaba sobre el suelo y daba vueltas y vueltas sobre su propio eje. Le entraron ganas de vomitar, pero ni si quiera entonces soltó el móvil.
- ¡Haz que pare! ¡Sácanos de aquí! –gritó todo lo alto que pudo aun sin atreverse a abrir los ojos. Debería haber intentado hacer ella algo, pero estaba tan paralizada por el miedo que no se podía mover. Además, Laurel no había sido nunca una chica de acción, pero si una mandona estupenda.
Última edición por Red el Vie Nov 06, 2015 9:14 am, editado 1 vez
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Dejó de escuchar cualquier sonido del mundo real que no fueran las pisadas a su espalda del pedazo bicho que les estaba persiguiendo. No pudo relacionar nada más allá del mando de control y el camino para alejarse, por eso no escuchó nada de lo que su compañera de bola le tuvo para decir. No supo si chilló también, en aquél momento sólo podía pensar en una cosa y era salir de ahí cagando hostias.
Cuando la bola se hundió varios centímetros en el barro rezó, rezó a la virgen María y a Dios, rezó también a dioses que había estudiado en clase de Historia y rezó a la madre Naturaleza. Realmente pensó que iba a morir, iba a morir ahí con la estúpida de Laurel que no paraba de chillar y de querer que él hiciera todo el trabajo, no soltaba el teléfono ni cuando sabía que había un terrible monstruo acechándoles con los dientes más afilados que los cuchillos para cortar el jamón, eso le hizo cabrearse y empezar a pensar de una vez, gracias a ella y a su estúpida manía de ser la niña pija que era logró volver a escuchar todo a su alrededor y tomó consciencia de donde estaba, quién le iba a decir al muchacho que gracias a ella lograría algo como aquello.
Golpeó la puerta cerrada, al principio no pasó nada pero cuando volvió a golpearla sintió cómo crujía bajo su zapatilla de deporte. Aspiró fuerte y terminó de romper el plástico duro. Todavía mareado por todas las vueltas que acababa de hacer el transporte salió a gatas mirando con ojos desbocados para ver dónde diantres estaba aquél pedazo de tiranosaurio pero ya no lo veía, supo que era su oportunidad de salir corriendo hacia los árboles. — Laurel, sal, vamos se ha ido, corre — medio susurró desde su posición para no volver a llamar la atención del bicho — vamos mujer, si te quedas ahí... ¡se te ensuciará el bolso o algo! — comentó poniendo énfasis en todo aquello, como si realmente fuera algo importante.
Cuando la bola se hundió varios centímetros en el barro rezó, rezó a la virgen María y a Dios, rezó también a dioses que había estudiado en clase de Historia y rezó a la madre Naturaleza. Realmente pensó que iba a morir, iba a morir ahí con la estúpida de Laurel que no paraba de chillar y de querer que él hiciera todo el trabajo, no soltaba el teléfono ni cuando sabía que había un terrible monstruo acechándoles con los dientes más afilados que los cuchillos para cortar el jamón, eso le hizo cabrearse y empezar a pensar de una vez, gracias a ella y a su estúpida manía de ser la niña pija que era logró volver a escuchar todo a su alrededor y tomó consciencia de donde estaba, quién le iba a decir al muchacho que gracias a ella lograría algo como aquello.
Golpeó la puerta cerrada, al principio no pasó nada pero cuando volvió a golpearla sintió cómo crujía bajo su zapatilla de deporte. Aspiró fuerte y terminó de romper el plástico duro. Todavía mareado por todas las vueltas que acababa de hacer el transporte salió a gatas mirando con ojos desbocados para ver dónde diantres estaba aquél pedazo de tiranosaurio pero ya no lo veía, supo que era su oportunidad de salir corriendo hacia los árboles. — Laurel, sal, vamos se ha ido, corre — medio susurró desde su posición para no volver a llamar la atención del bicho — vamos mujer, si te quedas ahí... ¡se te ensuciará el bolso o algo! — comentó poniendo énfasis en todo aquello, como si realmente fuera algo importante.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Aunque podía escuchar perfectamente la voz del chico no se movió ni un centímetro, todavía aferrada al asiento, casi boca abajo lo único que era capaz de hacer era controlar el temblor que agitaba su cuerpo para que no se notara… demasiado.- Esto no está pasando, es una pesadilla, es una pesadilla… –susurró todavía con los ojos cerrados con fuerza.- Cuando me despierte estaré en mi cama, en mi casa lista para coger el vuelvo que me llevará a ver el desfile de… –estaba cavilando, algo que normalmente odiaba que hicieran los demás pero fallo en el que ella no pudo evitar recaer. Había que comprenderla, ¡un dinosaurio intentaba devorarla!
Pero, increíblemente, Jonathan supo exactamente qué botones presionar para hacerla reaccionar. Podía parecer una tontería, pero para alguien tan tremendamente material como Laurel Watkins sus posesiones eran algo vital y su bolso y su vida eran, desde luego, algo vital.
Se desabrochó el cinturón con manos temblorosas y cayó hacia un lado golpeándose de nuevo contra el cristal, no se preocupó de silenciar su quejido. A gatas avanzó hasta el agujero que Jonathan había abierto y lo mejor que pudo se coló por el procurando no tocar los bordes de vidrio roto. Ella no los tocó, efectivamente, pero la manga de su camisa sí y cuando encontró resistencia, ante los nervios de salir de allí aplicó más fuerza. La tela se desgarró, el cristal puntiagudo provocó un corte en su brazo y la chica, de la impresión soltó el teléfono.- ¡Au! –volvió a quejarse tocándose la zona herida.- ¡Me he cortado! Más vale que no me salga ninguna cicatriz. –lloriqueó con obviedad, pero no parecía más que un corte superficial, ni si quiera dolía. No, no era el corte por lo que tenía que preocuparse, si no por el móvil que, de repente, empezó a sonar a toda pastilla con uno de los últimos éxitos de Beyoncé con el nombre de Ashley en pantalla.
La chica se quedó blanca, paralizada de repente, sin saber qué hacer. Un alarido conmovió el prado y, de repente, la bestia volvió a aparecer a la carrera hacia su ubicación. Laurel volvió a chillar pero, esta vez, tuvo bastante sentido común como para ponerse en pie y echar a correr. En ningún momento esperó que Jonathan la siguiese, ella simplemente corrió y corrió alejándose todo lo que pudo del móvil que paró unos segundos de sonar para volver a reactivar el ritmo casi de inmediato.- ¡Deja de llamar! –gritó a la nada, pues Ashley decididamente no podía oírla.
Tras ella el dinosaurio embistió a lo que quedaba de la bola de hámster, pero aun así el móvil no dejó de sonar. Pese al terror no pudo evitar echar una mirada hacia atrás, por suerte el ruido lo había despistado lo suficiente como para que se olvidara de ellos. El dinosaurio parecía olisquear el móvil que vibraba y sonaba casi como si chillara. Entonces abrió las fauces y se lo tragó. La canción se detuvo no así Laurel que todavía apretó más la velocidad sin saber hasta aquel momento que era capaz de correr tan deprisa. Tenía suerte de pertenecer a las animadoras, los entrenamientos la había mantenido en forma.
Pero, increíblemente, Jonathan supo exactamente qué botones presionar para hacerla reaccionar. Podía parecer una tontería, pero para alguien tan tremendamente material como Laurel Watkins sus posesiones eran algo vital y su bolso y su vida eran, desde luego, algo vital.
Se desabrochó el cinturón con manos temblorosas y cayó hacia un lado golpeándose de nuevo contra el cristal, no se preocupó de silenciar su quejido. A gatas avanzó hasta el agujero que Jonathan había abierto y lo mejor que pudo se coló por el procurando no tocar los bordes de vidrio roto. Ella no los tocó, efectivamente, pero la manga de su camisa sí y cuando encontró resistencia, ante los nervios de salir de allí aplicó más fuerza. La tela se desgarró, el cristal puntiagudo provocó un corte en su brazo y la chica, de la impresión soltó el teléfono.- ¡Au! –volvió a quejarse tocándose la zona herida.- ¡Me he cortado! Más vale que no me salga ninguna cicatriz. –lloriqueó con obviedad, pero no parecía más que un corte superficial, ni si quiera dolía. No, no era el corte por lo que tenía que preocuparse, si no por el móvil que, de repente, empezó a sonar a toda pastilla con uno de los últimos éxitos de Beyoncé con el nombre de Ashley en pantalla.
La chica se quedó blanca, paralizada de repente, sin saber qué hacer. Un alarido conmovió el prado y, de repente, la bestia volvió a aparecer a la carrera hacia su ubicación. Laurel volvió a chillar pero, esta vez, tuvo bastante sentido común como para ponerse en pie y echar a correr. En ningún momento esperó que Jonathan la siguiese, ella simplemente corrió y corrió alejándose todo lo que pudo del móvil que paró unos segundos de sonar para volver a reactivar el ritmo casi de inmediato.- ¡Deja de llamar! –gritó a la nada, pues Ashley decididamente no podía oírla.
Tras ella el dinosaurio embistió a lo que quedaba de la bola de hámster, pero aun así el móvil no dejó de sonar. Pese al terror no pudo evitar echar una mirada hacia atrás, por suerte el ruido lo había despistado lo suficiente como para que se olvidara de ellos. El dinosaurio parecía olisquear el móvil que vibraba y sonaba casi como si chillara. Entonces abrió las fauces y se lo tragó. La canción se detuvo no así Laurel que todavía apretó más la velocidad sin saber hasta aquel momento que era capaz de correr tan deprisa. Tenía suerte de pertenecer a las animadoras, los entrenamientos la había mantenido en forma.
Última edición por Red el Vie Nov 06, 2015 9:17 am, editado 1 vez
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
No podía creer que hubiera funcionado, aquella tontería del bolso había funcionado y la estaba viendo moverse intentando mantener el control para poder salvar su bolso. Si hubiera estado en otra situación le hubiera chillado lo tonta que era pero en aquél momento lo último que quería era llamar la atención del bicho que, al parecer, había desaparecido por alguna parte. Sus instintos le decían que no había desaparecido del todo, que todavía les podía oír y oler y que debían correr lo más rápido posible para poder escapar, si es que lo podían hacer.
Observó en silencio cómo se deslizaba hasta el agujero y salía con éxito, al menos lo que parecía puesto que al segundo comenzó a chillar por un corte de nada en el brazo y él no pudo evitar rodar los ojos, la situación era completamente chocante y si no hubiera sonado aquél endemoniado teléfono móvil hubiera hecho algún comentario al respecto. Pero sonó y tras él sonó una especie de rugido que sacudió el corazón del chico haciendo que siguiera muy de cerca a la rubia para no perderla, lo peor de todo aquello sería quedarse solo en medio de la nada con un montón de dinosaurios carnívoros dispuestos a pegar un grandioso bocado de sus carnes.
No paró ni un segundo, ni siquiera cuando paró de escuchar las pisadas tras él, continuó sin mirar atrás hasta que vio más adelante una especie de agujero por el cual el dinosaurio no podría entrar a menos que intentara echar abajo todo aquello. Sujetó la mano de Laurel y la medio arrastró hasta aquél lugar entrando como un elefante a una ferretería. Una vez dentro inspeccionó el lugar con el corazón y los pulmones en la boca, nunca antes había corrido con tanta intensidad y su cuerpo se estaba quejando de ello, minutos después, cuando ya empezaba a calmarse, reparó en que no había soltado la mano de la chica por lo que la soltó en ese momento, rápido, como si acabara de tocar la mano de un leproso.
— Si no haces ruido estaremos aquí bien, tenemos que lograr ocultar nuestro olor, ya sabes, los dinosaurios son como los perros, nos huelen — pasó una de sus manos por la frente para quitarse el sudor de encima intentando ver si había algo que pudiera taparles el olor.
Observó en silencio cómo se deslizaba hasta el agujero y salía con éxito, al menos lo que parecía puesto que al segundo comenzó a chillar por un corte de nada en el brazo y él no pudo evitar rodar los ojos, la situación era completamente chocante y si no hubiera sonado aquél endemoniado teléfono móvil hubiera hecho algún comentario al respecto. Pero sonó y tras él sonó una especie de rugido que sacudió el corazón del chico haciendo que siguiera muy de cerca a la rubia para no perderla, lo peor de todo aquello sería quedarse solo en medio de la nada con un montón de dinosaurios carnívoros dispuestos a pegar un grandioso bocado de sus carnes.
No paró ni un segundo, ni siquiera cuando paró de escuchar las pisadas tras él, continuó sin mirar atrás hasta que vio más adelante una especie de agujero por el cual el dinosaurio no podría entrar a menos que intentara echar abajo todo aquello. Sujetó la mano de Laurel y la medio arrastró hasta aquél lugar entrando como un elefante a una ferretería. Una vez dentro inspeccionó el lugar con el corazón y los pulmones en la boca, nunca antes había corrido con tanta intensidad y su cuerpo se estaba quejando de ello, minutos después, cuando ya empezaba a calmarse, reparó en que no había soltado la mano de la chica por lo que la soltó en ese momento, rápido, como si acabara de tocar la mano de un leproso.
— Si no haces ruido estaremos aquí bien, tenemos que lograr ocultar nuestro olor, ya sabes, los dinosaurios son como los perros, nos huelen — pasó una de sus manos por la frente para quitarse el sudor de encima intentando ver si había algo que pudiera taparles el olor.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel corría, corría y corría sin mirar atrás ni una sola vez. No le hacía falta para saber que el dinosaurio los estaba persiguiendo, podía escuchar sus pasos de gigante retumbando cada vez que ponía una pata sobre el suelo y, lo que era peor, podía notarlo cada vez más cerca. Movía los bracos y las piernas frenéticamente para poder correr más rápido o, al menos, aguantar el ritmo, pero notaba que se estaba cansando, las piernas empezaban a pesarle y le dolía hasta respirar. Necesitaba parar, tenía que recuperar el aliento, pero si paraba se la iba a comer aquella cosa, casi podía sentir sus babas sobre ella. Era asqueroso a más no poder.
Fue entonces cuando sintió un tirón en el brazo, frenética luchó por liberarse, pero cuando enfocó bien la mirada y vio que se trataba de Jonathan y no del dinosaurio se calmó, un poco. Dejó que la arrastrara y se metió pro el pequeño agujero sin pensárselo dos veces pese a que seguro que se mancharía de tierra y vete a saber qué más. El bolso entró con ella, firmemente agarrado como si de un salvavidas se tratase.
Procedió a recuperar el aliento, tomando grandes bocanadas de oxígeno y soltando otras iguales de dióxido de carbono. Le dolía el respirar tan profundamente, sentía el corazón en los oídos y le temblaban las piernas a más no poder, aunque no sabía si era por el esfuerzo de la carrera o por el puro miedo, o por ambas cosas quizás.- ¿Tapar… tapar nuestro olor? –susurró de manera entrecortada echa un ovillo contra una de las paredes de la pequeña cueva. El bolso lo aferraba con fuerza en su pecho como si alguien fuera a quitárselo. Tenía los ojos abiertos como platos y las pupilas dilatadas pro el pánico. Los pasos del monstruo se escuchaban retumbando cerca, los debía de estar buscando, pero no podía verlos todavía.
Los nervios la estaban poniendo de mal humor, de peor humor del que estaba normalmente.- ¿Cómo vamos a hacer eso? -seguía susurrando, pero en su tono podía detectarse lo tonto que le parecía lo que acababa de decir.- Cualquier otro olor lo notará, como no consigamos oler a tierra ya me contarás. –si hubiera estado algo más tranquila, se habría cruzado de brazos y habría puesto los ojos en blanco.
- Todo esto es culpa tuya, tú te saliste del camino y por eso ahora estoy en este agujero asqueroso llenándome de barro mis botas favoritas. –por no mencionar el asunto del dinosaurio que estaba a punto de comérselos.
Fue entonces cuando sintió un tirón en el brazo, frenética luchó por liberarse, pero cuando enfocó bien la mirada y vio que se trataba de Jonathan y no del dinosaurio se calmó, un poco. Dejó que la arrastrara y se metió pro el pequeño agujero sin pensárselo dos veces pese a que seguro que se mancharía de tierra y vete a saber qué más. El bolso entró con ella, firmemente agarrado como si de un salvavidas se tratase.
Procedió a recuperar el aliento, tomando grandes bocanadas de oxígeno y soltando otras iguales de dióxido de carbono. Le dolía el respirar tan profundamente, sentía el corazón en los oídos y le temblaban las piernas a más no poder, aunque no sabía si era por el esfuerzo de la carrera o por el puro miedo, o por ambas cosas quizás.- ¿Tapar… tapar nuestro olor? –susurró de manera entrecortada echa un ovillo contra una de las paredes de la pequeña cueva. El bolso lo aferraba con fuerza en su pecho como si alguien fuera a quitárselo. Tenía los ojos abiertos como platos y las pupilas dilatadas pro el pánico. Los pasos del monstruo se escuchaban retumbando cerca, los debía de estar buscando, pero no podía verlos todavía.
Los nervios la estaban poniendo de mal humor, de peor humor del que estaba normalmente.- ¿Cómo vamos a hacer eso? -seguía susurrando, pero en su tono podía detectarse lo tonto que le parecía lo que acababa de decir.- Cualquier otro olor lo notará, como no consigamos oler a tierra ya me contarás. –si hubiera estado algo más tranquila, se habría cruzado de brazos y habría puesto los ojos en blanco.
- Todo esto es culpa tuya, tú te saliste del camino y por eso ahora estoy en este agujero asqueroso llenándome de barro mis botas favoritas. –por no mencionar el asunto del dinosaurio que estaba a punto de comérselos.
Última edición por Red el Vie Nov 06, 2015 9:18 am, editado 1 vez
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Bola de hámster ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Estaba comenzando a cansarse de Laurel, su personalidad no le dejaba respirar y le asfixiaba. Por eso empezó a dejar de escucharla hasta que algo en su mente hizo click y no pudo evitar que la idea no le hubiese venido antes. — ¡Pues claro! — dijo en un tono jovial y animado, comenzó a caminar por la zona para después encontrar el agujero por el que habían entrado, lleno de barro. No lo dudó dos veces y se puso a embadurnarse con ella, no prestó demasiada atención a la reacción de Laurel pero en cuanto tenía cubierto el rostro de barro se volvió hacia ella — ven Laurel, haz lo mismo que yo — le comentó para después seguir en su plan de camuflaje total, no quería quitarse la camiseta pero la sudadera sí que se la quitó, sufrió un poco porque era una de sus favoritas pero no pasaba nada, su vida era mucho más valiosa. Algo que le llevó a pensar si su compañera pensaría o no.
— Vamos, date prisa, podría estar aquí de un momento a otro — al ver que ella no se movía del sitio rodó los ojos y se acercó a ella con un montón de tierra en las manos, se la tiró encima y se encogió de hombros — vaya, ya estás manchada... supongo que ahora no te importará mancharte más ¿verdad? — rodó los ojos y volvió hacia la entrada para sacar la cabeza y ver que no había ni rastro del bicho que, sabía por experiencia, no era un T-rex normal.
¿A dónde se habría ido? no podía escucharlo ni tampoco verlo, era una muy mala señal puesto que los tiranosaurios sí que hacían ruido al moverse, solo se volvían más sigilosos cuando cazaban. Un escalofrío le subió por la espalda, sabía exactamente lo que estaba pasando, les estaba dando caza. Agarró más barro y se acercó a Laurel — nos está cazando — comentó para después esparcirle un poco de barro por la cara — no chilles, lo siento — se medio disculpó aunque no estaba sintiendo todo aquello en absoluto.
— Vamos, date prisa, podría estar aquí de un momento a otro — al ver que ella no se movía del sitio rodó los ojos y se acercó a ella con un montón de tierra en las manos, se la tiró encima y se encogió de hombros — vaya, ya estás manchada... supongo que ahora no te importará mancharte más ¿verdad? — rodó los ojos y volvió hacia la entrada para sacar la cabeza y ver que no había ni rastro del bicho que, sabía por experiencia, no era un T-rex normal.
¿A dónde se habría ido? no podía escucharlo ni tampoco verlo, era una muy mala señal puesto que los tiranosaurios sí que hacían ruido al moverse, solo se volvían más sigilosos cuando cazaban. Un escalofrío le subió por la espalda, sabía exactamente lo que estaba pasando, les estaba dando caza. Agarró más barro y se acercó a Laurel — nos está cazando — comentó para después esparcirle un poco de barro por la cara — no chilles, lo siento — se medio disculpó aunque no estaba sintiendo todo aquello en absoluto.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Agujero asqueroso ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
-¿Claro? ¿Claro qué? –masculló con el ceño fruncido ante la extraña sonrisa de él. Cuando lo vio empezar a embadurnarse de barro no pudo más que soltar un pequeño chillido de sorpresa. ¿Pero qué hacía? ¿Se había acabado de volver loco? ¿Y encima quería que ella lo hiciera también? Realmente se había vuelto loco.- Lo único que se me ocurre que pudiera empeorar todavía más este momento sería el estar cubierta de barro. –refunfuñó susurrante con miedo a ser escuchada.- Así que no. Gracias, pero no, grac….-el sarcasmo fue más que palpable en su voz. El punto álgido no habría sido otro que el final de su frase, pero Jonathan la roció con un buen puñado de barro antes de que pudiera acabarla.
Se tragó el potente grito de ira de puro milagro, mordiéndose la lengua con fuerza.- Te juro por dios que te haré pagar por esto. –la promesa de venganza fue más que palpable en sus palabras dejadas ir entre dientes apretados, pero el chico no apreció prestarle ni un mínimo de atención. Tras un suspiro hastiado, se colgó el bolso firmemente a modo bandolera (pese a al poco glamur que eso representaba era la mejor manera de que no se le cayera) y se acercó hasta el barro.- Está bien…-susurró infundiéndose ánimos a sí misma.-Es barro, solo barro. Es como un tratamiento en el spa, eso es. Un masaje de barro, una mascarilla facial de barro… –pero pese a sus argumentos la mueca de asco no desapareció ni un momento de su cara mientras se embadurnaba lentamente de barro. Jonathan pareció pensar que era demasiado lenta, pues se acercó a llenarle el mismo al cara.
- ¡Joder! ¡Tenía la boca abierta, idiota! –escupió un par de veces intentando quitarse el sabor terroso de la boca sin demasiados resultados. En una sola mañana estaba perdiendo todos sus perfectos modales. Maldito chico raro.- ¿Sigue ahí fuera? –pero antes de que respuesta alguna pudiese ser pronunciada un alarido estremecedor pareció agitarlo todo.- Saca la cabeza a ver si está cerca.-la orden fue clara, el empujoncito hacia la salida, también.- Tenemos que salir de aquí, este sitio es asqueroso y casi no se ve nada, podr… –aquel día no parecía ser capaz de acabar casi ninguna frase antes de que alguien, o algo, la interrumpiera. Esta vez no fue si no algo viscoso rozándole la pantorrilla. Se quedó sin respiración y se aferró con fuerza a Jonatha.- ¡Algo me ha tocado!
Se tragó el potente grito de ira de puro milagro, mordiéndose la lengua con fuerza.- Te juro por dios que te haré pagar por esto. –la promesa de venganza fue más que palpable en sus palabras dejadas ir entre dientes apretados, pero el chico no apreció prestarle ni un mínimo de atención. Tras un suspiro hastiado, se colgó el bolso firmemente a modo bandolera (pese a al poco glamur que eso representaba era la mejor manera de que no se le cayera) y se acercó hasta el barro.- Está bien…-susurró infundiéndose ánimos a sí misma.-Es barro, solo barro. Es como un tratamiento en el spa, eso es. Un masaje de barro, una mascarilla facial de barro… –pero pese a sus argumentos la mueca de asco no desapareció ni un momento de su cara mientras se embadurnaba lentamente de barro. Jonathan pareció pensar que era demasiado lenta, pues se acercó a llenarle el mismo al cara.
- ¡Joder! ¡Tenía la boca abierta, idiota! –escupió un par de veces intentando quitarse el sabor terroso de la boca sin demasiados resultados. En una sola mañana estaba perdiendo todos sus perfectos modales. Maldito chico raro.- ¿Sigue ahí fuera? –pero antes de que respuesta alguna pudiese ser pronunciada un alarido estremecedor pareció agitarlo todo.- Saca la cabeza a ver si está cerca.-la orden fue clara, el empujoncito hacia la salida, también.- Tenemos que salir de aquí, este sitio es asqueroso y casi no se ve nada, podr… –aquel día no parecía ser capaz de acabar casi ninguna frase antes de que alguien, o algo, la interrumpiera. Esta vez no fue si no algo viscoso rozándole la pantorrilla. Se quedó sin respiración y se aferró con fuerza a Jonatha.- ¡Algo me ha tocado!
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Agujero oscuro ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan no supo exactamente si quería reírse de aquello o ponerse a llorar, si le hubiera tocado compartir bola con alguno de sus amigos todo eso lo hubieran hecho sin rechistar y seguramente estarían meando por algún sitio para desviar la pista del dinosaurio. Pero no, le había tocado estar ahí, con ella, en aquél maldito agujero y no podría salir hasta Dios sabía cuando.
— Perdón, perdón — mintió, no le tenía aprecio y no le importaba mancharla, no cuando estaba viendo que le molestaba de sobremanera. En el fondo se lo estaba pasando bien, al menos la parte de manchar a Laurel y ver los gestos de asco tan exagerados que hacía, el barro era algo natural que vale, daba asco, pero tampoco era mierda, seguramente que la mierda hubiera sido peor, hasta él hubiera puesto esas caras.
El grito del dinosaurio hizo que el chico tuviera ganas de echarse a llorar por toda la situación, no quería morir, no quería morir allí, quería morir de viejo con el pelo blanco y muchos nietos a su alrededor intentando que le contara lo genial que era ir a Jurassic World. Poco después sintió el empujón e iba a salir cuando de pronto el cuerpo de la chica se acercó tanto al suyo que pudo sentir el latido de su corazón, contuvo la respiración unos segundos para realizar que estaba chillando. Miró hacia su pierna y no pudo evitar poner cara de asco — ¡es un gusano! — medio gritó para después quitarlo con el pie y pegarle una patada — ¡qué asco joder! — volvió a exclamar sacudiendo su cuerpo por el repentino escalofrío que le había recorrido la espina dorsal.
— Perdón, perdón — mintió, no le tenía aprecio y no le importaba mancharla, no cuando estaba viendo que le molestaba de sobremanera. En el fondo se lo estaba pasando bien, al menos la parte de manchar a Laurel y ver los gestos de asco tan exagerados que hacía, el barro era algo natural que vale, daba asco, pero tampoco era mierda, seguramente que la mierda hubiera sido peor, hasta él hubiera puesto esas caras.
El grito del dinosaurio hizo que el chico tuviera ganas de echarse a llorar por toda la situación, no quería morir, no quería morir allí, quería morir de viejo con el pelo blanco y muchos nietos a su alrededor intentando que le contara lo genial que era ir a Jurassic World. Poco después sintió el empujón e iba a salir cuando de pronto el cuerpo de la chica se acercó tanto al suyo que pudo sentir el latido de su corazón, contuvo la respiración unos segundos para realizar que estaba chillando. Miró hacia su pierna y no pudo evitar poner cara de asco — ¡es un gusano! — medio gritó para después quitarlo con el pie y pegarle una patada — ¡qué asco joder! — volvió a exclamar sacudiendo su cuerpo por el repentino escalofrío que le había recorrido la espina dorsal.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Agujero asqueroso ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Gusanos. Bichos.
Laurel Watkins no estaba preparada para algo como eso. Ella era una chica de ciudad, podía enfrentarse a un embudo de tránsito, a un móvil sin batería o a un restaurante de reservas llenas. Ella era la heroína de esa clase de situaciones, ella siempre sabía qué hacer o qué decir para arreglar los problemas, además llevaba en su bolso todo lo necesario para arreglar algo cuando solo con palabras no bastase. Nunca había tenido que tocar un bicho, ni si quiera en clase de ciencias cuando le tocó hacer la disección a un gusano. Así que, que ahora esa cosa asquerosa y monstruosa, pues eso no tenía el tamaño de un gusano normal, le tocara la piel desnuda de la pierna era, simplemente, inconcebible.
Nunca lo diría en voz alta, pero estuvo más que agradecida cuando él apartó la cosa con el pie. No lo quería ni remotamente cerca.
- ¡Tenemos que salir de aquí! –susurró todo lo alto que pudo, como si jamás hubiese dado el alarido anterior con el que probablemente ya hubiera alertado a su cazador de su posición.- No pienso quedarme en este agujero infestado de bichos esperando a que esa cosa me coma! –porque si había un gusano seguramente habría muchos más y Laurel no tenía ninguna gana de conocerlos.- ¡Sal y mira si esa cosa está ahí fuera! ¡Vamos! –ladró órdenes de nuevo y lo volvió a empujar, pero esta vez, ya fuera queriendo o sin querer, ella salió tras él. No pensaba quedarse en aquel agujero asqueroso infestado de bichos ella sola. Así que, agarrada a la tela trasera de la camiseta del chico, como si fueran niños de preescolar haciendo el tren, lo instó a salir.
- ¿Lo ves por alguna parte? –ella no, la pradera estaba en calma, como el fondo de pantalla de un ordenador, todo era luz de sol y árboles y hierba alta agitándose al son del viento, parecía increíble que solo unos minutos atrás los hubiera perseguido por allí aquel monstruo.- ¿Crees que se habrá marchado? –la boca todavía le sabía un poco a barro cuando hablaba y, aunque lo intentaba, notaba el resto del barro pegajoso pegado a su cuerpo. Se sentía repugnada por sí misma, pero al menos estaba viva. Quizás el chico no era tan tonto y había tenido razón con lo del barro.
Laurel Watkins no estaba preparada para algo como eso. Ella era una chica de ciudad, podía enfrentarse a un embudo de tránsito, a un móvil sin batería o a un restaurante de reservas llenas. Ella era la heroína de esa clase de situaciones, ella siempre sabía qué hacer o qué decir para arreglar los problemas, además llevaba en su bolso todo lo necesario para arreglar algo cuando solo con palabras no bastase. Nunca había tenido que tocar un bicho, ni si quiera en clase de ciencias cuando le tocó hacer la disección a un gusano. Así que, que ahora esa cosa asquerosa y monstruosa, pues eso no tenía el tamaño de un gusano normal, le tocara la piel desnuda de la pierna era, simplemente, inconcebible.
Nunca lo diría en voz alta, pero estuvo más que agradecida cuando él apartó la cosa con el pie. No lo quería ni remotamente cerca.
- ¡Tenemos que salir de aquí! –susurró todo lo alto que pudo, como si jamás hubiese dado el alarido anterior con el que probablemente ya hubiera alertado a su cazador de su posición.- No pienso quedarme en este agujero infestado de bichos esperando a que esa cosa me coma! –porque si había un gusano seguramente habría muchos más y Laurel no tenía ninguna gana de conocerlos.- ¡Sal y mira si esa cosa está ahí fuera! ¡Vamos! –ladró órdenes de nuevo y lo volvió a empujar, pero esta vez, ya fuera queriendo o sin querer, ella salió tras él. No pensaba quedarse en aquel agujero asqueroso infestado de bichos ella sola. Así que, agarrada a la tela trasera de la camiseta del chico, como si fueran niños de preescolar haciendo el tren, lo instó a salir.
- ¿Lo ves por alguna parte? –ella no, la pradera estaba en calma, como el fondo de pantalla de un ordenador, todo era luz de sol y árboles y hierba alta agitándose al son del viento, parecía increíble que solo unos minutos atrás los hubiera perseguido por allí aquel monstruo.- ¿Crees que se habrá marchado? –la boca todavía le sabía un poco a barro cuando hablaba y, aunque lo intentaba, notaba el resto del barro pegajoso pegado a su cuerpo. Se sentía repugnada por sí misma, pero al menos estaba viva. Quizás el chico no era tan tonto y había tenido razón con lo del barro.
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Agujero oscuro ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan aún tenía en mente aquél bicho pegajoso y asqueroso por lo que reaccionar no reaccionó hasta que Laurel comenzó a empujarle hacia la salida del lugar, sabía que si el dinosaurio aún seguía por ahí los habría escuchado porque, para ser sinceros, habían entrado ambos en pánico y no habían hecho otra cosa que chillar como niños pequeños ante la idea de tener un monstruo bajo la cama. Intentó calmarse, al menos lo mejor que pudo, puesto que estar siendo empujado hacia la boca del lobo era una situación que le superaba de sobremanera, realmente todo aquello le superaba y a pesar de intentar pensar no podía hacerlo con bastante claridad, sólo el hecho de que el sol le golpeaba la cara hizo que espabilara un poco.
Comenzó a mirar hacia todas partes, escuchar el sonido que había alrededor y cualquier cosa fuera de lo normal teniendo en cuenta que estaban en una zona de valle. Escuchaba el río más allá y creía escuchar el sonido del viento empujar las ramas de los árboles más cercanos. Aspiró — parece que no está... pero vamos a mantener la calma y el tono de voz bajo, por si las moscas ¿vale? — preguntó más por inercia que por otra cosa.
Divagó unos instantes para después pasar ambas manos por su cabello — ¿y si volvemos dentro y nos ponemos a limpiar eso? no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí... quizá lo mejor es acondicionar eso, es una base estratégica y... está medio escondida al ojo, mira, sólo se ve un hueco y el edificio completo está cubierto por árboles y cosas de esas... — tenía el tono demasiado bajo pero dada la proximidad de su compañera sabía que le había escuchado perfectamente, lo que no quería era empezar una guerra de quien tenía la mejor idea porque esos minutos perdidos podían suponer una gran diferencia.
Comenzó a mirar hacia todas partes, escuchar el sonido que había alrededor y cualquier cosa fuera de lo normal teniendo en cuenta que estaban en una zona de valle. Escuchaba el río más allá y creía escuchar el sonido del viento empujar las ramas de los árboles más cercanos. Aspiró — parece que no está... pero vamos a mantener la calma y el tono de voz bajo, por si las moscas ¿vale? — preguntó más por inercia que por otra cosa.
Divagó unos instantes para después pasar ambas manos por su cabello — ¿y si volvemos dentro y nos ponemos a limpiar eso? no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí... quizá lo mejor es acondicionar eso, es una base estratégica y... está medio escondida al ojo, mira, sólo se ve un hueco y el edificio completo está cubierto por árboles y cosas de esas... — tenía el tono demasiado bajo pero dada la proximidad de su compañera sabía que le había escuchado perfectamente, lo que no quería era empezar una guerra de quien tenía la mejor idea porque esos minutos perdidos podían suponer una gran diferencia.
i solemnly swear that I am up to
no good
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Agujero asqueroso ৩ Mañana
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Laurel Watkins con Jonathan Vera
Aunque escuchó su plan en silencio no lo hizo ante la idea de que fuera un plan magnífico, si no por la sorpresa. Ni si quiera sabía por dónde empezar para hacerle entender lo estúpido que resultaba lo que acababa de decir. Lo que tenían que hacer era volver a la zona residencial del parque, con las personas y los guardias uniformados y armados hasta los dientes donde ella podría conseguir un teléfono con el que llamar a casa y hacer que vinieran a buscarla en el Air Force one si hacía falta.
- Mírame bien, chico, mírame. –se señaló sus propios ojos para asegurarse que él entendía a dónde tenía que mirar.- No pienso meterme otra en ese agujero asqueroso lleno de bichos.-aunque la verdad, visto su atuendo bien podría ser ese su lugar ideal.- Lo que tenemos que hacer es ir a buscar a la gente… –calló un momento, la cabeza empezaba a picarle conforme el barro se secaba y tiraba del cuero cabelludo.- Bueno, quizás primero tenemos que encontrar algo de agua para estar presentable y después buscar a la gente. No vamos a meternos en ningún edificio raro y abandonado que parece que se va a desplomar en cualquier momento. Me niego.
Pero entonces el rugido se alzó de nuevo y por mucho que Laurel giró la cabeza en todas direcciones ignorando incluso el dolor que asaltó su cuello no vio nada. El sonido se escuchaba lejano, pero estaba por allí y podía volver en cualquier momento. La verdad es que no era el ambiente ideal para empezar una caminata, ni si quiera sabía hacia qué dirección debía ir. ¿Dónde estaba salida de aquel jardín-jaula gigante? Gruñó al darse cuenta de que había perdido, pero no queriendo demostrarlo, ni tampoco el miedo que la carcomía ante la idea de volver a enfrentarse a aquella cosa, cedió con orgullo. Quizás si esperaban simplemente apareciese alguien, al fin y al cabo no estaban lejos de la destrozada bola de hámster.
- Vale, entremos ahí, pero hay que encontrar otra entrada. –la única no podía ser una infestada de bichos.- Eso no tiene pinta de puerta si quiera. ¿Por el otro lado quizás? –insegura señalo pero esperó a que él empezara a caminar primera.
- Mírame bien, chico, mírame. –se señaló sus propios ojos para asegurarse que él entendía a dónde tenía que mirar.- No pienso meterme otra en ese agujero asqueroso lleno de bichos.-aunque la verdad, visto su atuendo bien podría ser ese su lugar ideal.- Lo que tenemos que hacer es ir a buscar a la gente… –calló un momento, la cabeza empezaba a picarle conforme el barro se secaba y tiraba del cuero cabelludo.- Bueno, quizás primero tenemos que encontrar algo de agua para estar presentable y después buscar a la gente. No vamos a meternos en ningún edificio raro y abandonado que parece que se va a desplomar en cualquier momento. Me niego.
Pero entonces el rugido se alzó de nuevo y por mucho que Laurel giró la cabeza en todas direcciones ignorando incluso el dolor que asaltó su cuello no vio nada. El sonido se escuchaba lejano, pero estaba por allí y podía volver en cualquier momento. La verdad es que no era el ambiente ideal para empezar una caminata, ni si quiera sabía hacia qué dirección debía ir. ¿Dónde estaba salida de aquel jardín-jaula gigante? Gruñó al darse cuenta de que había perdido, pero no queriendo demostrarlo, ni tampoco el miedo que la carcomía ante la idea de volver a enfrentarse a aquella cosa, cedió con orgullo. Quizás si esperaban simplemente apareciese alguien, al fin y al cabo no estaban lejos de la destrozada bola de hámster.
- Vale, entremos ahí, pero hay que encontrar otra entrada. –la única no podía ser una infestada de bichos.- Eso no tiene pinta de puerta si quiera. ¿Por el otro lado quizás? –insegura señalo pero esperó a que él empezara a caminar primera.
AvatarCamposContacto
Re: Jurassic World isn't funny
Plastic pressure
Agujero oscuro ৩ Mañana
Jonathan Vera con Laurel Watkins
Jonathan Vera con Laurel Watkins
El muchacho la miró como ella pedía pero pronto empezó a rodar los ojos en blanco, no podía creer lo que decía, ni siquiera tenía pies lo que decía, con el dinosaurio suelto lo mejor era esperar o trazar un buen plan de escape y eso no se hacía en dos segundos.
El rugido hizo que los nervios del joven se pusieran a flor de piel, dejó de prestar atención a la muchacha y miró en todas direcciones, aunque el sonido parecía lejano él intuía que eso daba igual, la bestia no se rendiría tan fácil.
Aún con el miedo a flor de piel asintió, Laurel había dado en el clavo, tendría que haber otra entrada por alguna parte- Emprendió el paso lentamente observando hacia todas partes — si escuchamos algo volvemos al agujero, métete sin pensarlo — pestañeó y se pasó la mano por la frente, el barro se estaba secando y empezaba a picarle, quizá lo de buscar agua no era tan mala idea como le parecía al principio.
No anduvieron mucho hasta dar con una puerta doble de cristal, una de ellas estaba hecha añicos pero era posible pasar sin cortarse, el problema eran todos esos guijarros en el suelo, apuntó mentalmente la tarea de encontrar algo con lo que pudiera barrer todo eso más tarde.
— Vamos, a ver a dónde nos lleva — el interior estaba oscuro por las hojas de los árboles que tapaban las ventanas, si hubieran estado en otra situación todo el edificio se le hubiera antojado increíble.
El rugido hizo que los nervios del joven se pusieran a flor de piel, dejó de prestar atención a la muchacha y miró en todas direcciones, aunque el sonido parecía lejano él intuía que eso daba igual, la bestia no se rendiría tan fácil.
Aún con el miedo a flor de piel asintió, Laurel había dado en el clavo, tendría que haber otra entrada por alguna parte- Emprendió el paso lentamente observando hacia todas partes — si escuchamos algo volvemos al agujero, métete sin pensarlo — pestañeó y se pasó la mano por la frente, el barro se estaba secando y empezaba a picarle, quizá lo de buscar agua no era tan mala idea como le parecía al principio.
No anduvieron mucho hasta dar con una puerta doble de cristal, una de ellas estaba hecha añicos pero era posible pasar sin cortarse, el problema eran todos esos guijarros en el suelo, apuntó mentalmente la tarea de encontrar algo con lo que pudiera barrer todo eso más tarde.
— Vamos, a ver a dónde nos lleva — el interior estaba oscuro por las hojas de los árboles que tapaban las ventanas, si hubieran estado en otra situación todo el edificio se le hubiera antojado increíble.
i solemnly swear that I am up to
no good
Temas similares» Fifa World Player
» ¿Habéis conseguido meter algún jugador en el Fifa World Player?
» One Piece Strong World
» Mundial de Copenhague 2011 (UCI Road World Championships) ITT
» Mundial de Copenhague 2011 (UCI Road World Championships) Road
» ¿Habéis conseguido meter algún jugador en el Fifa World Player?
» One Piece Strong World
» Mundial de Copenhague 2011 (UCI Road World Championships) ITT
» Mundial de Copenhague 2011 (UCI Road World Championships) Road
Página 1 de 1.
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.






































































» ∆ Ready if you are
» Hell of a ride.
» ✩ Taking Over Midnight
» III. Dificult to explain.
» Learning practicing, second round~
» ✫ The universe is in our veins
» — I should have chosen you »
» Ni hem piao liang.
» ✿ Amstel & Bourbon
» ✿ Pull the Trigger
» Confieso que...
» Deal [+18]
» ❃ Surrender to Me
» — Oceans between you and me »