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The Dragon Has Three Heads

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The Dragon Has Three Heads

Mensaje por CaptainZ el Mar Dic 29, 2015 4:02 pm

The Dragon Has Three Heads



From this day forth there would be but one king in Westeros

Ese mensaje fue enviado a todos los rincones de Poniente, advirtiendo así a señores y reyes por igual de una gran verdad; Aegon de la Casa Targaryen se convertiría en rey. En un plazo de dos años, Lordragón y sus dos hermanas-esposas surcaron los cielos del continente a lomos de sus dragones, devastando fuego y sangre a todo aquel que oso hacerles frente. Ya fuera de por el uso de las armas o por la diplomacia, casi por extensión se hicieron reyes de los Siete Reinos. Dorne, única excepción, permaneció indemne de la gloria de los tres hermanos, más no fue olvidado y pronto sus miradas violáceas tornarían a las tierras sureñas.

Tras la coronación de Aegon en Antigua como legitimo soberano, junto a sus esposas Visenya y Rhaenys retornan a Fuerte Aegon, el puesto de avanzadilla y pequeño fortín amurallado en que conviven actualmente. Desde allí, y cuando no desde Rocadragón, comenzaran los primeros pasos de todo un linaje que continuará a lo largo de casi trescientos años. Más, a día de hoy, deben sobrevivir los unos a los otros, a las rencillas bélicas contra Dorne y a hacerle frente al gobierno de los Siete Reinos, un paraje lleno de tradiciones y conflictos propios, diferentes entre si, pero que ahora están unidos bajo el dragón tricéfalo.

Visenya Targaryen
Reina | Emilia Fox | Captain_Z
Aegon Targaryen
Rey | Travis Fimmel | Red  
Rhaenys Targaryen
Reina | Katheryn Winnick  | Captain_Z
ZRL – CS – Juego de Tronos | Red & Captain_Z
© RED FOR SS




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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por Red el Vie Ene 01, 2016 2:14 pm

Aquella fue la primera vez que Aegon Targaryen cruzó las puertas de Fuerte Aegon ya como un verdadero rey, también fue la primera vez que lo vio como la pila destartalada de madera y piedra que realmente era. La ciudad de Desembarco del Rey crecía a ritmo desigual entorno al fuerte, desordenada y bulliciosa, llena de vida como un pequeño reflejo de lo que, estaba seguro, sería algún día la mayor ciudad de Poniente. Con Fuegoscuro colgada al cinto y tras de sí sus dos reinas junto a sus soldados las puertas del fuerte se abrieron para dar la bienvenida al rey. Balerion sobrevolaba el cielo, una mota oscura en la distancia que aun así bastaba para crear formas atroces sobre la ciudad.

Fueron recibidos entre reverencias y vítores de aquellos que no habían podido acudir a la coronación en Antigua. De la estancia que hacía las veces de salón ya pendían sus sigilos, largas telas negras como la noche donde el dragón tricéfalo que los representaría a él y a sus hermanas de ahí en adelante refulgía con el fuerte color rojo de la sangre. Todavía no habían ganado la guerra, aunque fueran con clara ventaja, pero mucho quedaba todavía por hacer y no podían dormirse en los laureles. Sin embargo, por un día, por una vez, Aegon se permitió relajarse y disfrutar un poco de lo ganado, se permitió descansar.

- Que alguien prepare comida para los dragones. –ordenó en cuanto uno de los sirvientes se acercó lo suficiente.-Siguen hambrientos. –acabó por acotar con una sonrisa que, tal vez, podría ser bromista mas con Lordragón uno nunca podía estar seguro.

Sobre las mesas ya habían dispuesto comida y vino para recibirlos, mucha más de lo que podrían comer, pero al ostentación era una parte más de ser rey, incluso en un acto tan pequeño como la presentación de la mesa uno demostraba su poder. En el patio los caballeros se afanaban por enlistarlo todo, llevaban a los caballos a las cuadras, desmontaban carros y lanzas y armas para guardarlos en la armería, se deshacían de las partes más pesadas de sus armaduras… Los señores no se preocuparon por tales tareas, ellos entraron siguiendo al rey, deseosos de poder comer tras el largo viaje. Música empezó a sonar y casi sin darse cuenta el improvisado banquete inicio.

-Siempre se acuerdan de ti, Rhaenys. –los músicos no podían ser si no para agradar a la menor de sus hermanas.- ¿Son de tu agrado? –la predilección de Aegon por una de sus esposas era más que evidente y él tampoco hacía nada por esconderlo. Era más frecuente que se acercase a Rhaenys para pasar su tiempo libre que a Visenya, mas había ocasiones en que debía repartir su tiempo por igual entre las dos.- ¿Y a ti, Visenya?

Aegon | Fuerte Aegon | Rhaenys & Visenya



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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por CaptainZ el Miér Ene 06, 2016 8:46 am



Tras dos guerrilleros años, dónde el fuego y la sangre habían corrido por los páramos de Poniente, recogieron los frutos. Con la segunda coronación – pues la primera hubo sido realizada nada más desembarcar, a manos de ambas hermanas-esposas – en Antigua, Aegon era conocido final y oficialmente como Aegon I, rey de los Siete Reinos. Y las dos mujeres, como sus reinas.

La llegada a Fuerte Aegon, pequeño fortín improvisado dónde se había decidido levantar la nueva capital de Poniente, fue todo lujos y esplendor. Hubo vitoreos y festejos, gentes de todas partes que los acompañaban o que los aguardaban en el lugar para poder estar al lado de los tres. Por términos generales, junto a Aegon iban los caballeros y señores, los ilustrados y maestres. Rhaenys, que era apasionada de las artes, siempre se veía rodeada de sus damas y doncellas, pequeños coperos, apuestos caballeros, divertidos bufones, exquisitos costureros e ingeniosos bardos. Visenya siempre solía ser la más aislada y solitaria, prefiriendo solamente verse cercana con  aquellos dignos de su grandeza.

Meraxes y Vhagar sobrevolaban los cielos – para envidia de Rhaenys, que hubiera preferido realizar el camino de retorno sobre la montura del dragón y no a caballo – que ocupaban la nueva capital. Iban no a mucha distancia del Terror Negro, si bien no eran tan grandes como esté, tampoco eran precisamente unas crías. Meraxes era un dragón de cuerpo escamoso plateado y ojos dorados, mientras que Vhagar era verde y de ojos oscuros. Se decía – y bien la guerra lo demostró – que Meraxes era capaz de tragarse a caballo y jinete al mismo tiempo, mientras que Vhagar era el más pequeño de las tres bestias que sirvieron a los Targaryen hacerse con el dominio de los Siete Reinos, pero también poseía un fuego temido por aquellos que vieron como sus compañeros y familiares eran calcinados desde dentro de sus armaduras.

― Y cuidado con Vhagar, o probaréis mi acero. ―

Advirtió Visenya tras el culmine de palabras de su hermano-esposo, adentrándose detrás de él al interior del fortín. Rhaenys fue detrás de ellos, lanzando una última mirada hacía Meraxes. Los hermanos finalmente tomaron sus asiento correspondientes, encabezando la mesa el mismísimo rey y a cada lado se encontraron cada una de sus reinas. Frente a ellos, a una distancia lo suficientemente considerable para no ser escuchados si hablaban entre sí, otras mesas se encontraban más no desocupadas. Caballeros, señores, señoras y damas se hallaban allí, bebiendo y festejando a la salud del soberano del continente. El banquete tuvo lugar en aquella misma sala, más cuando la melodiosa voz de uno de los bardos dio su inicio, también lo hizo la charla entre las tres cabezas de dragón.

La reina Rhaenys se mostró satisfecha, sonriente como siempre. Era la más joven de los hermanos, teniendo dos años menos que el propio Aegon – que era el mediano –. Por otro lado, también era la más hermosa, esbelta y delgada de las dos esposas que éste poseía, teniendo un carácter muy diferente al de Visenya. Era más coqueta, risueña y amigable, mucho más flexible pero no por ello carente de inteligencia. No era una guerrera, pero ello no la impedía manejar armas si la ocasión lo requería – como en la guerra – y sin duda era mejor jinete que sus dos hermanos – pues pasaba más tiempo cabalgando que ellos –. Su estima y fama era grande, así como sus virtudes, haciéndola prontamente querida por el pueblo.

― Claro que me satisfacen, Aegon. Más, no solo por su canto me son agradables, sino por lo que entonan. Las hazañas de la guerra deben recorrer los Siete Reinos, para elevar nuestras virtudes y hacer retroceder cualquier posible revuelta. ―

― ¿Hazañas como la de Dorne, Rhaenys? Los bardos son inútiles, solo nuestro fuego y la sangre vertida les hará recordar quienes somos y las consecuencias que habrá en caso de osar rebelarse contra nosotros. ―

La reina Visenya no tardó en interrumpir a su hermana quién, viéndose humillada se silencio y cerró uno de los puños con fuerza. Esta reina era muy diferente, física y en actitud, a la menor anteriormente citada. Era la primogénita de Aenar Targaryen, teniendo dos años más que su hermano-esposo Aegon y, por lo tanto, cuatro más que Rhaenys. Una guerrera de armas tomar, tan temida en el campo de batalla como lo fuese el propio Aegon I. Por derecho propio, portaba con ni más ni menos que con Hermana Oscura, la segunda espada de acero valyrio de la Casa Targaryen. Su carácter era más severo y soberbio, fuerte y contundente, pero también mostraba ser más apasionada y con un lado oscuro e implacable, sea contra sus enemigos como para sus propias artes. Ella era quién, por derecho, hubo de haber sido la única esposa de Lordragon, más tuvo que compartir ese rol con la menor.

Ellas eran las esposas-hermanas que el rey Aegon I poseía, tan diferentes como el día y la noche, más el sino del destino tenia para ambas reservado sus propias historias y hazañas . . . Y para empezar, serían recordadas como dos de las cabezas del dragón que alcanzaron la victoria en la unificación y conquista de los Siete Reinos.



Rhaenys habla en Rojo
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Reinas Visenya & Rhaenys Targaryen | En el Fuerte Aegon | Rey Aegon Targaryen I




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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por Red el Sáb Ene 23, 2016 11:31 am

No fue extraño que ambas hermanas hicieran gala de opiniones tan contrarias. De hecho, lo extraño no hubiese sido si no lo inverso. Hacía mucho tiempo desde la última vez que Aegon pudiera recordar que Rhaenys y Visenya estuvieron verdaderamente de acuerdo en algo. Recordaba que, cuando eran pequeñas, habían sido muy cercanas, cuando él había sido demasiado mayor para jugar con Rhaenys y había preferido en cambio la compañía de otros chicos como Orys para “jugar” con las espadas. Recordaba verlas juntas riendo, la pequeña Rhaenys con su risa de terciopelo y su melena casi blanca al sol junto a Visenya con su rostro adusto y su sonrisa casi tímida. Él se había sentido apartado, casi celoso por aquella cercanía entre las dos hermanas a la que él no estaba invitado.

Ahora ya no deseaba estar en medio, pero era justo su lugar.

- Basta.-sentenció con voz clara antes de que la riña fuera a más. Rhaenys era más prudente y Aegon sabía que no respondería a la puya de inmediato, pero a Visenya le encantaba batallar, ya fuera con una espada o con la palabra, ganar era lo que le daba fuerzas y si no lo paraba pronto la mayor no tardaría en hacer un nuevo y desdeñoso comentario a la menor.- Lo sucedido en Dorne ha desbaratado algo nuestros planes, pero lo importante no es ganar todas las batallas si no la guerra. Dorne se someterá a nuestro yugo, como todo territorio de Poniente que todavía quede por doblegar. –proclamarse rey de los siete reinos no era solo n decir, Aegon estaba tan seguro de conseguir el control absoluto de todo Poniente que no creía necesario esperar a tenerlo para proclamarse vencedor. Iba a serlo pues, ¿de qué otro modo si no iba a acabar? Muchos eran ya los que habían intentado frenan su avance y habían caído rápido ante sus ejércitos y el fuego de sus dragones. Cada ve eran más los que no querían intentarlo y doblegaban la rodilla sin presentar batalla.

- Hoy es un día para celebrar, mañana lo será para batallar. –tomó una copa de vino de uno de los coperos que rápidamente se acercó a ellos al ver los gestos de Aegon.- No te vendría mal disfrutar de vez en cuando, Visenya. –sus labios compusieron una sonrisa educada y, por demás, estudiada hasta la saciedad.- Bebe, disfruta por una vez. –tan conocida era la predilección de Aegon por Rhaenys como las discusiones continuas con Visenya.

Aegon | Fuerte Aegon | Rhaenys & Visenya



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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por CaptainZ el Lun Feb 01, 2016 1:40 pm



Si Rhaenys tuvo alguna intención de defenderse y Visenya de continuar atacando, eso fue algo que nunca pudo haber sido sabido. Aegon las hizo silenciarse a ambas, de forma temporal por su puesto, con aquella orden que fue ejecutada. Ambas se miraron entre sí durante una fracción de segundo, antes de desviar las miradas a cualquier foco que no fueran ellas. No se llevaban demasiado bien, al menos no en aquellos tiempos, y sólo había una causa con nombre y apellido que justificaba semejante desprecio entre ambas; Aegon Targaryen. Aquel mismo que las unía, era el mismo que las hubo separado años atrás. Visenya nunca perdonaría a su hermano-esposo haber tenido que ser compartida con la menor, cuando por derecho sólo ella debería de ser su esposa. Además, los múltiples desplantes recibidos, eran una vergüenza ante la cual el tiempo pondría en su lugar su venganza hacía los descendientes de sus hermanos. La historia, prueba de ello sería. Rhaenys, por otro lado, no profesaba odio o reclamos hacía Aegon, junto a él había podido ser mujer y todo sin tener que compartir su lecho con un extraño, además fue coronada reina y era evidentemente su favorita. Sin embargo, cuando alababan a Visenya por las artes de batalla siempre había un resquemor interno, una chispa encendida de envidia.

Cada una se marcó entonces un destino, semejante en cierta medida, pero la menor de las reinas con un reampunte adicional; Ambas gobernarían, ambas serían recordadas por la historia, ambas conquistarían, ambas tendrían a Aegon . . . Pero solo Rhaenys pensó en ser la primera en otorgar un heredero al rey. Visenya aún estaba muy lejos de querer ser madre, su vida era la cota de malla y sus aventuras estaban con la espada. Con ese propósito en mente, la más joven fue la primera en volver la vista hacía sus hermanos, después de posarla durante algunos minutos en los bardos y juglares situados entre la multitud. Mostró una sonrisa, radiante y aparentemente inocente, más ella también era un dragón, tal vez el más pequeño de los tres, pero sus garras y colmillos estaban tan afilados como los de cualquiera.

Alzó una copa en favor a la petición de su hermano-esposo, aunque a diferencia de él, la suya estaba llena. Bebió un sorbo y retomó la palabra.

― Mientras escuchaba a los bardos se me ha ocurrido algo. ―

Comenzó a decir, pero no le otorgó tiempo a su hermana mayor a rebatir esas palabras. Igual, que tampoco se lo otorgaría para las siguientes mencionadas. Aún cuando estás fueron cargadas de fuego muy bien disimulado.

Era su venganza particular por lo escupido con anterioridad, El Valle y Punta Zarpa habían sido juego de niños a diferencia de Dorne o Tierras de Tormenta – en está última Rhaenys participó ayudando a Orys –. “ Un niño emocionado y un montón de pescadores, esa fue tú conquista, Visenya

― Poniente ha estado dividido por mucho tiempo, territorios aislados entre sí incluso. Nosotros los hemos conquistado, pero no están del todo unificados. ¿Y si pactamos matrimonios entre los diferentes antiguos reinos y sus Casas? Sin ir más lejos, Lord Stark posee varias hijas doncellas, una de ellas podría contraer nupcias con el pequeño Lord Arryn, ese joven niño-rey que fue fácilmente vencido solo con un vuelo de dragón. ―

Con ese último comentario, diezmaba la hazaña del Valle producida por su hermana. Visenya no tardó en darse cuenta, pero la sutileza inocente de Rhaenys difícilmente sería vista por Aegon. Eso pensó la mayor, pues lo dejó correr y no comentó nada al respeto.



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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por Red el Jue Feb 11, 2016 8:30 am

Aegon bebió de su copa mientras sus ojos viajaban por la sala e intercambiaba cortos saludos, meras inclinaciones de cabeza, con algunos de los conocidos allí congregados. Aunque sabía que no lo encontraría en la sala, los ojos morados buscaron de punta a punta la cabellera morena de el que bien podía ser llamado su mejor, y tal vez único, amigo, Orys. Habría deseado que estuviera allí, pero habían tenido que despedirse días atrás en mitad del camino de vuelta, Orys debió partir hacia Bastión de Tormentas, su nuevo hogar, para cumplir con tal vez la más difícil de las misiones: convencer a la testaruda hija del fallecido rey tormenta de contraer matrimonio con él. A Aegon le habría gustado contemplar el intento, también le habría gustado que su amigo estuviese allí, pero su sueño de gobernar Poniente incluía muchos sacrificios.

Escuchó a Rhaenys sin prestar demasiada atención, sumergido en sus propias cavilaciones. Sin embargo notó pronto el silencio impuesto en el que se esperaba una respuesta por su parte. Asintió, despacio, reflexionando por primera vez en la idea dada por la menor de sus hermanas-esposas, no tardó en decidir que sería buena idea.

- Podría servir para acercar un poco más al norte a nosotros. –en el Valle se había recibido mejor la noticia de la rendición de sus señores ante los dragones que en El Norte. El Norte era una tierra lejana, enorme y fría de gente orgullosa e igual de fría que su tiempo. Pese a la rendición del Rey del Invierno Aegon se temía que algunos  de sus súbditos poco contentos con tal rendición se alzasen contra su señor e implicase pues una nueva lucha.- Se consideran muy distintos al resto de reinos, demasiado tal vez. –tanto que quizás podía ser peligroso.

- Tal vez también deberíamos hacer algo con los Tully. –les había dado a estos el control de las tierras de los Ríos, pero un buen enlace todavía los ataría más a ellos.- Lord Edmyn tiene varias hijas y Quenton necesita una esposa. –el antiguo maestro de armas de Rocadragón, convertido en señor de Harrenhal, necesitaba una buena esposa que lo ayudase a asentar su nueva casa en aquellas tierras en las que n o era más que un desconocido.

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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por CaptainZ el Dom Feb 14, 2016 9:52 am



Visenya no soportaba el tema de los matrimonios, aún cuando se trataban de alianzas políticas y militares. Todos le hacían recordar el propio, con las rencillas correspondientes. Debía de compartir no solo el título con su hermana menor, sino también el lecho e incluso el tiempo. Por derecho, le correspondía sólo a ella, pero Aegon fue caprichoso y se excedió en sus deseos. Deseo, precisamente eso le perdió. No quiso ni imaginar que pudo haber hecho Rhaenys para conseguir aquella nupcias, pero tonta no era y podía intuirlo demasiado bien. Lo engatuso con su picardia y juventud. Asqueada con el amargo recuerdo y la conversación en sí misma, cortó un trozo de venado y lo llevó al plato. Sin levantar la mirada hacía ninguno de sus hermanos, pero tampoco disponiendo está sobre la comida servida, fue su turno para hacerse nuevamente participe en la conversación.

― El Norte se arrodilló ante ti Aegon, no presentó batalla ni recogiste sus espadas como si hiciste con otros. . . Su sangre y costumbres son diferentes al resto de los Siete Reinos, incluso sus Dioses son más salvajes y desconocidos para nosotros que la fé de los Siete . . . No dudes que, algún día, se alzarán en nuestra contra. ―

Ellos no habían visto lo que los dragones podrían hacer, tampoco padecido sus males y consecuencias. Sólo en la distancia, no en carne. Las probabilidades que alguien así se revelase, en tal vez dos o tres generaciones, se incrementaba en exceso. Dudó que los matrimonios que pretendía arreglar Rhaenys, y ahora Aegon unido a su idea, pudieran cambiar eso. Visenya era belicosa por naturaleza, siempre adelantada a cualquier conflicto. El tiempo demostraría que estaba errada en esa conclusión, pues faltarían más de doscientos años para que el Norte se alzase en contra de un Targaryen.

― Con intentarlo no perdemos nada. Y en caso de que se alcen en nuestra contra, siempre tendremos a los dragones. ―

Refutó la menor de las hermanas. Rara era la ocasión en la que estaban de acuerdo en algo, como lo hubieron estado cuando Sharra Arryn osó mandar un retrato de su persona y se ofreció para ser la tercera esposa de Aegon. Ambas decidieron que, de haber aceptado la oferta, a dicha dama no le quedaría mucho tiempo de vida. Eran posesivas, hasta cierto punto, podían aceptarse la una a la otra, pero no a ninguna otra. Afortunamente, su hermano-esposo les era fiel y no buscaba más calor o satisfacción que en el lecho de las dos.

Pero Rhaenys también erró, al igual que Visenya: No siempre tendrían a los dragones para servirles de ayuda y mantener en vilo a todo Poniente, en poco más de cien años el último de ellos perecería. . . Una idea que, para alguien que nació con ellos, era impensable.

― Quenton seguro que se sentirá gustoso de tomar una esposa, sobretodo una dama noble como la hija de Lord Tully. Lo hemos convertido en señor del Tridente ¿Qué menos que ayudar a cimentar la casa Qoherys en las Tierras de los Ríos? Tan pronto pasen algunas lunas, para que se asienten los cambios, podemos enviar los cuervos. ―  

Aceptó entonces la susodicha reina, entusiasmada con la posibilidad y también por haber conseguio que Aegon aceptase la sugerencia. No era mala a fin de cuentas, acercaba los territorios ahora unificados. Era obvio que traería algunas rencillas iniciales, pero con el tiempo era bueno para todas las partes. Sobretodo, para ellos. La joven Rhaenys deslizó entonces la mirada una vez más, pues no solo quería que el oído se deleitase con las canciones del bardo, sino también la vista.



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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por Red el Dom Mar 06, 2016 11:51 am

Complacer a Rhaenys siempre lo complacía un poco también a él. Aegon fijó sus ojos violáceos en el rostro de finas facciones de la menor de sus hermanas-esposas. Rhaenys no necesitaba sonreír para que él supiera que era feliz, la felicidad relucía en sus ojos y la hacía todavía más bonita. A Aegon le gustaba contemplarla, ya fuera en momentos como aquel o en la soledad de sus aposentos con la piel blanca bañada por la luz anaranjada del fuego y los cabellos plateados y dorados revueltos sobre las almohadas. Ya de pequeño le gustaba mirarla, primero cuando jugaba con Visenya, después prefirió que jugase solo con él. Un motivo mudo más por el que la hostilidad entre él y Visenya se había agrandado, aunque nunca estuvo seguro de si fue por preferir a Rhaenys o por quitársela.

- En el caso de que los norteños vuelvan a alzarse contra nosotros, presentaremos batalla y les recordaremos porque se arrodillaron en su día.

Pero, por el momento, lo mejor era intentarlo por vías más pacíficas, pues entre tanta lucha y tanta muerte, al final, a penas quedaría nadie en el continente al que pudieran gobernar como reyes. Necesitaban súbditos, necesitaban congraciarse con todos los que ahora eran su pueblo, la derrota en el campo de batalla era probablemente la manera más rápida, pero no la mejor.

- Tus dotes como guerrera no se marchitarán, así que no temas, Visenya, todavía quedan batallas en las que luchar y gobernantes a los que doblegar.

Hizo clara referencia a Dorne, más solo lo dejó caer entre líneas no queriendo formar una nueva escena que pudiera avergonzar a Rhaenys o a los tres mismos si alguien acababa escuchándolos. Alargó la mano y tomó de nuevo la copa de vino para darle un sorbo mientras empezaba ya a comer algo. Cortó un buen trozo del mismo venado que Visenya había escogido escasos minutos atrás, la carne, sabrosa, propició satisfacción en el hambriento rey, mas se contuvo en sus formas y comió poco a poco. Ningún signo de debilidad podía ser mostrado por un rey, ni siquiera uno tan insignificante como el hambre.

- Como he dicho, mañana habrá tiempo de tratar esa clase de asuntos de estado, por hoy dediquémonos a disfrutar de lo que hemos conseguido.

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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por CaptainZ el Lun Mar 21, 2016 7:51 am



Sentir la mirada de Aegon sobre sí misma era como la expulsión del fuego valyrio de un dragón. Ambas eran más que notorias, además de ardientes. Rhaenys supo, por mucho que él hubiera intentado disimular, que sus orbes violáceos del nuevo rey estaban fijos en ella. Más, tomó cartas en el asunto. No quiso que se percatará de que sus atenciones estaban para con el apuesto bardo cuya voz se extendía a lo largo y ancho de la sala, glorificando las acciones bélicas de los tres hermanos-esposos como ella reafirmó momentos atrás. Así pues, aún con el dulce cantor en sus oídos, deslizó suavemente la cabeza para poder captar la atención y mirada devuelta hacía Aegon. Alzó su propia copa en dirección de este, indicando que “lo había notado”, y mientras condujo la misma bebida hacía sus delicados labios, emitió un guiño en el ojo que era claramente intencional.

Ajena a aquellas circunstancias estaba la reina Visenya quién pronto se concentró no solo en la comida servida, sino en el resto de argumentos que el soberano les presentó a ambas. Tuvo que contener la risa, pues no era en su personalidad un rasgo común, cuando comprendió el grado de referencia a la falta de victoria por parte de la menor de las Targaryen´s. No haría otra escena como antes, pero por supuesto no dejaría pasar la oportunidad en la conversación.

― A no ser que nuevamente tengas en mente meterte en los asuntos de Essos, como lo hiciste cuando Tyrosh fue atacada por Volantis y acudiste en su auxilio, dudo mucho que encontremos grandes batallas. Oh bueno . . . Al sur del continente, ahí si. ―

Rhaenys hizo oídos sordos a las traicioneras menciones de sus hermanos, pero también apartó la mirada de Aegon como castigo por el agravio que acababa de recibir de su parte. A diferencia de ellos dos, la más joven de los hijos de Lord Aenar se decantó por el marisco que había sido extraído de la Bahía de los Cangrejos. Tal vez porque quería marcar lo indiferente o lo contraria que estaba a las actitudes de ambos, o incluso porque era afrodisiaco y bien sabía como acabaría la noche. En cualquier caso, mientras se servía de una porción de cangrejo cocido con especias picantes y orientales, atinó ella a retomar la charla y marcar un nuevo curso en la conversación que habían mantenido hasta entonces.

Con suerte, hasta a desviarlo. Así, como su jovialidad habitual, añadió:

― Y dejando de lado los asuntos de estado . . . ¿Cómo creéis que le irá a Ory-- No, Lord Orys con la Durrandon? ―



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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por Red el Jue Abr 07, 2016 11:06 am

El único arte del que Aegon era amante no era otro que el de la guerra, peor sabia que divertimentos tales como la música y los bardos eran algo que complacía a Rhaenys. Los toleraba pues, fingía que le agradaban también, Aegon era un experto en el arte del fingimiento, a la gente le costaba averiguar qué pesanba realmente de algo, él lo sabía y lo usaba a su favor en todo momento. No dejó entrever, pues, por completo sus sentimientos sobre la derrota en Dorne. Había una frágil paz entre los tres, pese a lo mucho que pudiera desagradarle, Rhaenyra había aprendido a aceptar su predilección hacia Rhaenys. Decantarse esta vez hacia la mayor demasiado abiertamente podría dar resultados peligrosos que no tenía ahora no tenía tiempo para calibrar ni para enfrentarse.

El cambio de tema, pese a ser algo abrupto, fue agradecido, pues era menos peligroso y más ameno por el mero echo de no involucrarles directamente a ninguno de los tres. Tras tragar un gran y suculento trozo de carne, el Rey dejó ir una carcajada al pensar en Orys y su cautiva.

- Oh, Lord Orys temo que está en serios problemas.

Aegon todavía no había visto a lady Argella Durrandon en persona, pero si el retrato que su padre le enviara hacía justicia a la realidad la muchacha era muy bonita un punto a su favor y, por lo que Orys le había contado, tal vez el único. Desde que tomasen Bastión de Tormentas la joven Durrandon se había convertido en la prisionera de Orys pero este tenía otros planes para ella que la muchacha se negaba a aceptar. Aegon no entendía porqué Orys insistía tanto en convertirla en su esposa, podía ser un movimiento útil, ciertamente, pero no creía que valiese la pena desperdiciar tanto tiempo en ello. Debería haber escogido ya a otramujer de alguna de las casas nobles que se sometieron a ellos de buena gana o, simplemente, obligarla a casarse con él sin más miramientos.

- Está decidido a convertirla en su esposa, pero quiere que ella acepte voluntariamente y la muchacha no pone de su parte. He apostado con él a que no logra que le dé el sí de buena gana en menos de una luna.

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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por CaptainZ el Jue Abr 14, 2016 7:32 am




Desde que ambas contrajeron matrimonio con Aegon, Visenya y Rhaenys en pocas ocasiones se habían puesto de acuerdo en algo. Una de ellas, cuando la reina Sharra del Valle mandó el retrato al esposo de estas en busca de ser su tercera mujer. Ambas se impusieron ahí, solo recargado sobre el dragón una mirada que lo decía todo; Lo compartían entre ellas, pero no lo harían con ninguna otra. En aquella ocasión, y con el pasar de los años, el Conquistador demostraría su extrema fidelidad a sus hermanos-esposos. Sin embargo, cuando este mismo mencionó que Orys debería de obligar a Argella a ser su esposa, dejaron sus pendientes para dirigir las cabezas en dirección de la central, así las tres cabezas de dragón clavaron nuevamente sus llamativos orbes entre sí.

― No negaré la utilidad estratégica y política de Lady Argella, pero si queremos que Lord Orys se mantenga con vida y no sea asesinado mientras duerme . . . Más nos vale que ella acepté por voluntad propia. ―

― Exacto, además no es lo mismo pactar matrimonios como hemos estado haciendo que someter y obligar, tú no nos amenazaste para que contrajeramos nupcias contigo. ―

Y es que las dos hermanas eran defensoras del papel de la mujer, evento que demostrarían también con el pasar de los años al modificar ciertas leyes – sin convertir los 7 Reinos en un Dorne – que velarían por la población femenina del continente. Con aquellas pequeñas pullas lanzadas contra el coronado rey, cada una dio su visión sobre el tema a considerar.

―  Yo diré que necesitará el año completo para convencerla, tiene tanto arrojo como su difunto y arrogante padre, es orgullosa y nos odia como la que más. No cederá sin dar batalla, eso si consigue al final hacerlo . . . ―

Visenya no creía en esa posibilidad, aunque si Argella resultaba tener algún tipo de luz en su cerebro, terminaría por aceptar a su medio hermano como esposo. No sería princesa, menos aún reina, pero volvería a ser señora y estaría emparentada con la realeza a través de las nupcias. No era tan mal arreglo.

Rhaenys llevó la decisión contraria a la de sus hermanos, pues más joven e inocente – hasta cierto punto – era, además solamente por ganarles la apuesta a ellos sería capaz de meter baza por si misma. Sobretodo, si el objeto de las palabras mencionadas, eran un matrimonio. Ella había anunciado que se encargaría de arreglar algunos por Poniente, uniendo territorios de la forma más amable que le era posible – a diferencia de Visenya, que solo conocía el fuego del dragón y el acero de Hermana Oscura – por lo que encargarse de los Baratheon también formaría parte de sus funciones.

Y si conseguía algo más de eso – aparte de demostrar su buena capacidad – mejor aún.

― Veo vuestras apuestas y las sumo, yo digo que conseguiremos al menos un compromiso entre ellos en menos de una luna. Puede que la boda se alargue algo más, por conflictos en las fronteras o lo que sea, pero un anuncio oficial de compromiso para entonces. ―

La mayor de las hermanas alzó una ceja al escuchar a la joven y con sarcasmo añadió.

― ¿Y que pretendes apostar? Veo muy poco probable ello, por lo que espero que no desperdicies tus arcas y lindas joyas. ―

Rhaenys no respondió, no hubo necesidad de eso. La sonrisa que asomó por la comisura de los labios fue todo lo que necesitó, una que dedicó a Aegon y que era intencional; A él. O mejor aún, al primer vástago del rey.


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No os ofendáis, todos aquellos que habéis administrado habéis pensado lo mismo en alguna ocasión. ¡Admitidlo!  tuu

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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por Red Ayer a las 7:36 am

La opinión de sus hermanas-esposas no lo sorprendió en absoluto era, de hecho, lo que se esperaba que dijeran. Él también sabía que la mejor opción era que lady Argella diera el sí por voluntad propia. Pese a que habían conquistado Tierras de Tormentas y Orys era ahora su señor, Aegon temía que el pueblo no lo aceptara de tan buena gana como lo habían hecho los nobles que quedaron para servirles, al fin y al cabo la nobleza siempre podía ganar algo haciéndole la pelota a su nuevo señor, pero el pueblo era otro cantar. Argilac había sido un buen rey para su gente, probablemente no el mejor que hubieran podido tener, pero no había sido un rey horrble. Ahora, pero, debían demostrarles que Orys sería un gran señor y él un gran rey, pero para hacerlo necesitaban tiempo que la boda de Orys y la joven Durrandon podría proporcionarles.

- Lo sé, que acepte por voluntad propia es la mejor opción, yo no he dicho lo contrario. Pero tampoco podemos estar esperando por siempre.

Orys debía aposentarse mejor en su nuevo hogar y título y para ello necesitaba a una buena esposa de dicho territorio que le hiciera parecer menos extranjero frente a las gentes de Tierras de Tormenta. Siguió comiendo trozo de carne tras trozo de carne y bebiendo entre medias algo de suculento vino del Rejo.

-Yo me posicionaré entonces entre medio de ambas, ni un año entero ni menos de una luna.

Él siempre estaba entre ambas de hecho, por lo que no era tampoco de extrañar que esta vez volviera a encontrarse allí. Visenya y Rhaenys eran tan distintas como el día y la noche, Aegon había tenido que aprender a comprender y manejar a ambas hasta lograr aquella paz en la que ahora vivían.

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Re: The Dragon Has Three Heads

Mensaje por  Hoy a las 8:28 pm

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