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❃ Love is not a Victory March
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❃ Love is not a Victory March
Recuerdo del primer mensaje :


1x1 - The Hunger Games - Romántico/Drama
Él ganó los Juegos y mataron a su familia después de eso. Ella es una ciudadana del capitolio que creció viendo los Juegos como un concurso más. Ambos pertenecen a mundos diferentes, ambos tienen ideales diferentes. Pero tendrán que trabajar juntos para poder hacer que sus 'niños' salgan victoriosos ¿Podrá Effie dejar de ver el mundo de color de rosa y ver lo injusto de él? ¿Sabrá Haymitch ver más allá del odio y la desdicha y ver en ella algo más?
Bienvenidos a las aventuras y desventuras que ocurrieron pre, durante y post lo que ya nos contaron. Donde Katniss y Peeta no son los protagonistas.
Bienvenidos a las aventuras y desventuras que ocurrieron pre, durante y post lo que ya nos contaron. Donde Katniss y Peeta no son los protagonistas.
© RED FOR SS
Última edición por MeryWeee el Dom 10 Abr - 16:46, editado 9 veces
Re: ❃ Love is not a Victory March

De nuevo en su cama y, a medida que sus dedos comenzaron a jugar por su piel de forma tan suave, tan distinta a la urgencia que habían empleado aquella noche, su enfado comenzó a disiparse. Al menos dejó de fruncir el ceño aunque estaba muy lejos de ceder porque no solo era el hecho de sus dibujos, sino despertar sola en su cama. Por supuesto no podía decirle nada, no tenía derecho a ello así que guardaría silencio pero le había molestado. Mucho, quizás era solo un capricho, el egoísmo de la niña rica—Has entrado y te has metido con mis dibujos—Refunfuñó de forma infantil, sus dedos recorriendo su rostro. Rodando por su mandíbula despacio antes de apartar la mano y posarla sobre la del mentor deteniéndola sobre su piel—Vuelves a hacerme cosquillas—Murmuró dejando escapar un leve suspiro.
Estaban allí, la casa estaba vacía, los Juegos podían oírse de fondo pero nada que pudiese llamar su atención y las dudas volvieron a agolparse de golpe en su cabeza. Tan ensortijadas como los mechones dorados que descansaban de forma desordenada sobre el colchón entre carboncillo y las sábanas blancas—Deberíamos, eso, irnos a la ducha—Por supuesto se refería por separado, librarse de las manchas de carbón que estaban cubriendo ahora su piel. Podía soportarlo en sus dedos, estaba acostumbrada a ello. Eran muchos años pintando, sin embargo, las manchas no era algo que fuese con ella.
No se movió, solo cazó su mirada y volvió a morderse el labio inferior. Su pulgar acariciando el dorso de su mano, el calor inundando su pecho y su corazón acelerándose bajo la palma de su mano. Quizás debería decirle que se marchase, admitir que todo había sido un error desde el principio y las cosas no debían repetirse pero, no quería o, más bien, no podía. Le gustaba estar a su lado, increíblemente con lo desagradable que resultaba, y se sentía protegida. En un mundo más cruel pero también más real.
Estaban allí, la casa estaba vacía, los Juegos podían oírse de fondo pero nada que pudiese llamar su atención y las dudas volvieron a agolparse de golpe en su cabeza. Tan ensortijadas como los mechones dorados que descansaban de forma desordenada sobre el colchón entre carboncillo y las sábanas blancas—Deberíamos, eso, irnos a la ducha—Por supuesto se refería por separado, librarse de las manchas de carbón que estaban cubriendo ahora su piel. Podía soportarlo en sus dedos, estaba acostumbrada a ello. Eran muchos años pintando, sin embargo, las manchas no era algo que fuese con ella.
No se movió, solo cazó su mirada y volvió a morderse el labio inferior. Su pulgar acariciando el dorso de su mano, el calor inundando su pecho y su corazón acelerándose bajo la palma de su mano. Quizás debería decirle que se marchase, admitir que todo había sido un error desde el principio y las cosas no debían repetirse pero, no quería o, más bien, no podía. Le gustaba estar a su lado, increíblemente con lo desagradable que resultaba, y se sentía protegida. En un mundo más cruel pero también más real.
Colors in the wind
Noche — Habitación de Effie
Re: ❃ Love is not a Victory March

La piel de la escort se sentía bien bajo sus toscos dedos, pero mejor se sentían los dedos finos de ella acariciando su rostro, haciendo que los vellos de su nunca se erizasen con el leve contacto. — No me he metido con tus dibujos... Tus dibujos son bastante buenos, de hecho. Me he metido con uno de ellos nada más. — Y el motivo no era porque fuese un dibujo malo. Sinceramente Haymitch pensaba que había captado la cara de soplapollas de Crane a la perfección. Pero aún así la presencia de ese idiota en las páginas del bloc le indignaba. Más incluso que la de Snow, por muy extraño que le pudiese parecer.
Su mano fue detenida y el mentor pudo ver en los ojos de la mujer algo más que su acostumbrada molestia cada vez que él estaba presente. Dudas, confusión y ¿rechazo? No supo ni qué pensar ni qué decir. Porque si él en un inicio había tenido dudas, ahora éstas se habían multiplicado por 100 ¿Qué era lo que Effie quería? ¿Se arrepentía de lo que había pasado aquella noche? ¿Pensaba que había sido un error y que no debían volverlo a hacer? ¿Debían volver a su anterior relación llena de comentarios sarcásticos y duras miradas? ¿Qué mierdas pensaba él al respecto? Dudas, demasiadas dudas. Abernathy se había arrepentido de muchas de sus acciones durante toda su vida, la de ganar los Juegos siendo la principal, pero de haber compartido su cuerpo con el de la capitolina no era una de éstas.
Fue evidente la sorpresa en el rostro del vencedor ante la propuesta de Trinket, mal interpretando sus palabas. — Uhm... Ookay... — Respondió de forma tentativa porque le había quedado bastante claro que después de haber parado sus caricias había estado a punto de echarlo y no de proponerle compartir una ducha. Igualmente, se apartó de ella poniéndose de pie y saliendo de la habitación sin decir nada más, yendo a coger un par de cosas. Estaba seguro que Effie tenía otra toalla como todas las habitaciones la tenían, de recambio, pero él tenía su propio albornoz con el que estaba infinitamente más cómodo tras la ducha.
Su mano fue detenida y el mentor pudo ver en los ojos de la mujer algo más que su acostumbrada molestia cada vez que él estaba presente. Dudas, confusión y ¿rechazo? No supo ni qué pensar ni qué decir. Porque si él en un inicio había tenido dudas, ahora éstas se habían multiplicado por 100 ¿Qué era lo que Effie quería? ¿Se arrepentía de lo que había pasado aquella noche? ¿Pensaba que había sido un error y que no debían volverlo a hacer? ¿Debían volver a su anterior relación llena de comentarios sarcásticos y duras miradas? ¿Qué mierdas pensaba él al respecto? Dudas, demasiadas dudas. Abernathy se había arrepentido de muchas de sus acciones durante toda su vida, la de ganar los Juegos siendo la principal, pero de haber compartido su cuerpo con el de la capitolina no era una de éstas.
Fue evidente la sorpresa en el rostro del vencedor ante la propuesta de Trinket, mal interpretando sus palabas. — Uhm... Ookay... — Respondió de forma tentativa porque le había quedado bastante claro que después de haber parado sus caricias había estado a punto de echarlo y no de proponerle compartir una ducha. Igualmente, se apartó de ella poniéndose de pie y saliendo de la habitación sin decir nada más, yendo a coger un par de cosas. Estaba seguro que Effie tenía otra toalla como todas las habitaciones la tenían, de recambio, pero él tenía su propio albornoz con el que estaba infinitamente más cómodo tras la ducha.
Colors in the wind
Noche — Habitación de Effie
Re: ❃ Love is not a Victory March

Había dicho cosas horribles, más sobre ella que sobre los dibujos en realidad. La había vuelto a creer participe de aquella crueldad, que lo era y además era la primera vez que lo pensaba como una crueldad, dibujando algo tan horrible como mutos o niños fallecidos. Salir duramente herida de las discusiones con Haymitch ya era de lo más habitual, sin embargo, también había descubierto que se sentía bastante reconfortada bajo sus caricias así que sus labios permanecieron sellados mientras lo veía levantarse de su cuerpo y salir de la habitación sin dar si quiere las buenas noche. Muy en el estilo de Haymitch patear las normas de cortesía y educación.
Resopló y se incorporó impulsándose con los codos. Su cama había quedado hecha un completo desastre y tuvo que invertir al menos dos minutos completos en recoger los carboncillos, aquellos que no se habían roto, para volver a colocarlos en su maletín por perfecto orden cromático. Junto con el cuaderno volvió a guardarlo todo en el cajón del que habían salido y sacudió un poco las sábanas, había borrones de distintos colores en diferentes lugares pero era demasiado tarde para pedirle a los avox que lo arreglase. Un nuevo suspiro, tendría que dormir allí aquella noche. No le quedaba otra.
Abandonó su bata en la cama y prosiguió su camino hacia la ducha dejando la puerta abierta, total estaba sola. Dejó caer los pantalones cortos hasta el suelo y con una pequeña risita les dio un ligero puntapié fuera del baño. Podía permitirse ser levemente desordenada por una vez. La parte de arriba no tardó en seguir aquellos pantalones y, de espaldas a la puerta, abrió el agua caliente. Por supuesto Effie no se duchaba con simple agua caliente, sino con aroma a jazmín. Algo que, por supuesto, solo existía en el Capitolio. Pronto el baño se inundó de vapor de agua y se giró, aun manteniendo su última prenda de vestir, para coger un par de toallas sin esperarse ver allí a Haymitch de nuevo. Sus labios vocalizaron su nombre pero no salió un solo sonido de ellos, por no reaccionar ni siquiera intentó ocultar su pecho desnudo.
Resopló y se incorporó impulsándose con los codos. Su cama había quedado hecha un completo desastre y tuvo que invertir al menos dos minutos completos en recoger los carboncillos, aquellos que no se habían roto, para volver a colocarlos en su maletín por perfecto orden cromático. Junto con el cuaderno volvió a guardarlo todo en el cajón del que habían salido y sacudió un poco las sábanas, había borrones de distintos colores en diferentes lugares pero era demasiado tarde para pedirle a los avox que lo arreglase. Un nuevo suspiro, tendría que dormir allí aquella noche. No le quedaba otra.
Abandonó su bata en la cama y prosiguió su camino hacia la ducha dejando la puerta abierta, total estaba sola. Dejó caer los pantalones cortos hasta el suelo y con una pequeña risita les dio un ligero puntapié fuera del baño. Podía permitirse ser levemente desordenada por una vez. La parte de arriba no tardó en seguir aquellos pantalones y, de espaldas a la puerta, abrió el agua caliente. Por supuesto Effie no se duchaba con simple agua caliente, sino con aroma a jazmín. Algo que, por supuesto, solo existía en el Capitolio. Pronto el baño se inundó de vapor de agua y se giró, aun manteniendo su última prenda de vestir, para coger un par de toallas sin esperarse ver allí a Haymitch de nuevo. Sus labios vocalizaron su nombre pero no salió un solo sonido de ellos, por no reaccionar ni siquiera intentó ocultar su pecho desnudo.
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Re: ❃ Love is not a Victory March

Le tomó un tiempo encontrar su albornoz. Su habitación, como muchas veces había mencionado Effie, era una cochinera. Botellas de alcohol vacía se podían ver aquí y allá, ocultas entre ropa sucia e incluso ropa que había descartado en el suelo sin siquiera ponerse. Los Avox tenían casi prohibida la entrada en su habitación, aunque sabía que la escort los obligaba a entrar y recoger de vez en cuando, sobretodo cuando él no estaba allí para negarse. Más de una vez había vuelto de alguna fiesta con Chaff y se había encontrado su habitación tan impecable como el primer día de los Juegos. Lo peor de todo, siempre que pasaba aquello nunca encontraba alcohol en su cuarto. Culpa de Trinket todo.
Pudo comprobar que estaba tan ansioso como la noche que había acabado por romper las barreras de la extraña amistad que habían estado manteniendo hasta ahora y los había arrojado a ambos por la borda. Había sido una experiencia impresionante que el mentor había tenido problemas para olvidar. Por fortuna, Katniss le había dado suficientes dolores de cabeza como para centrarse en lo que importaba y no en lo que sus deseos querían.
Ya con su albornoz en la mano, entró en la habitación de ella, tomando la visión de su pijama en el suelo como una invitación a hacer lo mismo. Así que cuando entró en el baño, estaba tan desnudo como lo estaba la capitolina, solo sus boxers azules oscuro cubriréndole. Sin embargo, al ver el rostro de ella supo de inmediato que algo fallaba. — ¿Quieres que me vaya? — Preguntó de forma incierta y, por primera vez, queriendo escuchar lo que ella quería. Tal vez, tal y como él había pensado esa noche, ella se había visto incapaz de decirle que no. Tal vez, sin saberlo, Haymitch había impuesto sus necesidades a las de ella.
Pudo comprobar que estaba tan ansioso como la noche que había acabado por romper las barreras de la extraña amistad que habían estado manteniendo hasta ahora y los había arrojado a ambos por la borda. Había sido una experiencia impresionante que el mentor había tenido problemas para olvidar. Por fortuna, Katniss le había dado suficientes dolores de cabeza como para centrarse en lo que importaba y no en lo que sus deseos querían.
Ya con su albornoz en la mano, entró en la habitación de ella, tomando la visión de su pijama en el suelo como una invitación a hacer lo mismo. Así que cuando entró en el baño, estaba tan desnudo como lo estaba la capitolina, solo sus boxers azules oscuro cubriréndole. Sin embargo, al ver el rostro de ella supo de inmediato que algo fallaba. — ¿Quieres que me vaya? — Preguntó de forma incierta y, por primera vez, queriendo escuchar lo que ella quería. Tal vez, tal y como él había pensado esa noche, ella se había visto incapaz de decirle que no. Tal vez, sin saberlo, Haymitch había impuesto sus necesidades a las de ella.
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Noche — Habitación de Effie
Re: ❃ Love is not a Victory March

Tardó en reaccionar y, encima, su primera reacción fue clavar la vista en el suelo. Insegura, no de su presencia sino de ella misma. No era tan sencillo olvidar el adoctrinamiento de toda una vida. Las palabras que había oído una y otra vez: Se estridente, nadie destaca siendo simple, el rubio es común y no se lleva, tienes las pestañas muy cortas. Despacio cruzó un brazo sobre su pecho y se permitió unos segundos más de reflexión al escuchar su pregunta. La respuesta le llegó más clara que la confianza en sí misma así que dio varios pasos hasta acercarse a él y alzó la mirada.
—Quédate, solo si prometes no volver a meterte con mis dibujos he tenido suficiente de eso con mi madre durante años—Pidió estirando los brazos, algo dudosa, hasta rodear su cuello y pegarse a él. Una exhalación separando sus labios al encontrar el calor de su torso desnudo contra su pecho. Ascendió los dedos por su cabello, arañando su nuca en el proceso y se alzó sobre la punta de sus pies para dejar un beso dulce en la comisura de sus labios—Y ni una sola grosería—Advirtió señalándolo con un dedo, empleando la misma expresión de reproche que había usado un millar de veces con Katniss.
Cierto que estaba molesta por como se habían sucedido los acontecimientos, por el hecho de que se hubiese ido en mitad de la noche pero, al final, él había vuelto a su habitación. Quizás solo buscaba lo obvio o, como había dicho al entrar nada en concreto. Dejándole un mordisco suave en la mandíbula, apenas la marca de sus dientes contra su piel sentenció aquella invitación que no había pensado como tal. Pero de verdad quería sentir aquella dosis de realidad, de verdad quería volver a aquella sensación de plenitud descansando entre sus fuertes brazos.
—Quédate, solo si prometes no volver a meterte con mis dibujos he tenido suficiente de eso con mi madre durante años—Pidió estirando los brazos, algo dudosa, hasta rodear su cuello y pegarse a él. Una exhalación separando sus labios al encontrar el calor de su torso desnudo contra su pecho. Ascendió los dedos por su cabello, arañando su nuca en el proceso y se alzó sobre la punta de sus pies para dejar un beso dulce en la comisura de sus labios—Y ni una sola grosería—Advirtió señalándolo con un dedo, empleando la misma expresión de reproche que había usado un millar de veces con Katniss.
Cierto que estaba molesta por como se habían sucedido los acontecimientos, por el hecho de que se hubiese ido en mitad de la noche pero, al final, él había vuelto a su habitación. Quizás solo buscaba lo obvio o, como había dicho al entrar nada en concreto. Dejándole un mordisco suave en la mandíbula, apenas la marca de sus dientes contra su piel sentenció aquella invitación que no había pensado como tal. Pero de verdad quería sentir aquella dosis de realidad, de verdad quería volver a aquella sensación de plenitud descansando entre sus fuertes brazos.
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Re: ❃ Love is not a Victory March

Se sintió ridículo estando allí. De pie y sin hacer nada. Esperando la respuesta de ella que parecía nunca iba a llegar. De hecho estuvo a punto de tomarse su silencio como una invitación a marcharse, más aún cuando ella cubrió su pecho desnudo, cuando la vio acercarse a él hasta que pudo sentir el calor de su cuerpo cerca del suyo aún sin tocarse.
Haymitch suspiró. Supo entonces que se había pasado con sus hirientes palabras aquella vez, por mucho que sus víctimas no hubiesen sido sus dibujos, sino Crane. — No me he metido con tus dibujos— Insistió, pasando un brazo por la cintura de ella y pegándola más a su cuerpo. Deleitándose profundamente al sentirse piel contra piel. — Son buenos. Me sorprende saber que dibujas... No es muy capitolino de tu parte, princesa. — Y eso le gustaba. Le hacía parecer más persona y menos muñeca del Capitolio.
Ronroneó cual gatito gigante al sentir sus uñas sobre su nuca, fascinado por lo fácil que su cuerpo se rendía ante ella como simple masilla. Aquella mujer tenía el poder en sus manos y parecía saberlo y utilizarlo en su contra, para manejarlo. El mentor muy felizmente se dejaba manejar, por supuesto. — A ti todo te parece una grosería. — Se quejó, bajando su mano a su trasero y manoseándola sin cuidado alguno, solo por molestarla y, porque además, tenía un buen culo para qué negarlo.
— Puedo quedarme aquí manoseándote todo el rato, pero pensaba que nos íbamos a duchar. — Además empezaba a agobiarse con el humo de olor jazmín que los rodeaba. Su cabeza registrando en ese momento que iba a acabar oliendo a dicha flor cuando saliese de allí. Merecía la pena.
Haymitch suspiró. Supo entonces que se había pasado con sus hirientes palabras aquella vez, por mucho que sus víctimas no hubiesen sido sus dibujos, sino Crane. — No me he metido con tus dibujos— Insistió, pasando un brazo por la cintura de ella y pegándola más a su cuerpo. Deleitándose profundamente al sentirse piel contra piel. — Son buenos. Me sorprende saber que dibujas... No es muy capitolino de tu parte, princesa. — Y eso le gustaba. Le hacía parecer más persona y menos muñeca del Capitolio.
Ronroneó cual gatito gigante al sentir sus uñas sobre su nuca, fascinado por lo fácil que su cuerpo se rendía ante ella como simple masilla. Aquella mujer tenía el poder en sus manos y parecía saberlo y utilizarlo en su contra, para manejarlo. El mentor muy felizmente se dejaba manejar, por supuesto. — A ti todo te parece una grosería. — Se quejó, bajando su mano a su trasero y manoseándola sin cuidado alguno, solo por molestarla y, porque además, tenía un buen culo para qué negarlo.
— Puedo quedarme aquí manoseándote todo el rato, pero pensaba que nos íbamos a duchar. — Además empezaba a agobiarse con el humo de olor jazmín que los rodeaba. Su cabeza registrando en ese momento que iba a acabar oliendo a dicha flor cuando saliese de allí. Merecía la pena.
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Noche — Habitación de Effie
Última edición por MeryWeee el Vie 15 Abr - 17:26, editado 1 vez
Re: ❃ Love is not a Victory March

«Princesa»
Una palabra que no le había agradado desde el primer momento que salió del los labios del mentor. Siempre pronunciada con tanto desdén y burla que, al final, más que un cumplido solo lograba que la capitolina pusiera los ojos en blanco. Esta vez, y por primera vez, fue diferente. La hizo sonreír, amplia y luminosamente. O quizás era el hecho de haberlo sorprendido, o que no la considerase tan como el resto de los capitolinos ¿Desde cuándo no quería ser como el resto? Las cosas estaban cambiando en su concepción del mundo más rápido de lo que pensaba, peor ni siquiera lo estaba pensando.
—No es verdad, es tu cul—Ni siquiera terminó la frase, o más bien la terminó con un pequeño grito agudo y un salto que tan solo la ciñó aún más contra su cuerpo. Puso los ojos en blanco y negó con la cabeza, pero esta vez no había reproche alguno más bien diversión—Y vamos—Indicó cazando la mano que tenía contra su trasero para entrelazar sus dedos y dar un leve tirón hacia el interior del baño. Por desgracia no llegó a dar dos pasos cuando un grito asustado resonó en todo el apartamento.
Venía de la televisión y, pocos segundos después, la inconfundible voz de Caesar anunciaba las novedades en la Arena. Un incidente nocturno y totalmente inesperado. Effie se quedó petrificada en el sitio, incapaz de reaccionar de inmediato, rápidamente buscó la mirada del mentor con una mezcla de miedo y horror—Katniss y Peeta—Murmuró perdiendo de golpe todas las ganas de ducharse o de estar en cualquier otro lugar que no fuese frente la televisión, por duro que pudiese ser. Soltó su mano y se metió en el baño solo para cerrar el grifo que se había dejado abierto. Camino del salón recogió la parte superior de su pijama y el batín azul que, al menos, cubriría la mitad de sus muslos.
Una palabra que no le había agradado desde el primer momento que salió del los labios del mentor. Siempre pronunciada con tanto desdén y burla que, al final, más que un cumplido solo lograba que la capitolina pusiera los ojos en blanco. Esta vez, y por primera vez, fue diferente. La hizo sonreír, amplia y luminosamente. O quizás era el hecho de haberlo sorprendido, o que no la considerase tan como el resto de los capitolinos ¿Desde cuándo no quería ser como el resto? Las cosas estaban cambiando en su concepción del mundo más rápido de lo que pensaba, peor ni siquiera lo estaba pensando.
—No es verdad, es tu cul—Ni siquiera terminó la frase, o más bien la terminó con un pequeño grito agudo y un salto que tan solo la ciñó aún más contra su cuerpo. Puso los ojos en blanco y negó con la cabeza, pero esta vez no había reproche alguno más bien diversión—Y vamos—Indicó cazando la mano que tenía contra su trasero para entrelazar sus dedos y dar un leve tirón hacia el interior del baño. Por desgracia no llegó a dar dos pasos cuando un grito asustado resonó en todo el apartamento.
Venía de la televisión y, pocos segundos después, la inconfundible voz de Caesar anunciaba las novedades en la Arena. Un incidente nocturno y totalmente inesperado. Effie se quedó petrificada en el sitio, incapaz de reaccionar de inmediato, rápidamente buscó la mirada del mentor con una mezcla de miedo y horror—Katniss y Peeta—Murmuró perdiendo de golpe todas las ganas de ducharse o de estar en cualquier otro lugar que no fuese frente la televisión, por duro que pudiese ser. Soltó su mano y se metió en el baño solo para cerrar el grifo que se había dejado abierto. Camino del salón recogió la parte superior de su pijama y el batín azul que, al menos, cubriría la mitad de sus muslos.
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Re: ❃ Love is not a Victory March

Aquel juego entre ellos era diferente. Durante años mentor y escort habían jugado al gato y al ratón tratando de ver quién ganaba a quién en las discusiones. Haymitch admitía que muchas veces había pagado su rabia con ella y otras que simplemente había discutido por aburrimiento. Trinket había resultado ser un pasatiempo entretenido. Pero el Juego al que ahora jugaban era diferente. El ratón ya no tenía peligro de ser asesinado sino más bien de acabar entre las garras del gato de otra forma algo más deliciosa para ambos. Le gustaba aquel cambio en la relación de ambos, aquella forma diferente de distraer sus oscuros pensamientos del horrible día a día que resultaban ser los Juegos del Hambre. No podía ponerle nombre, porque hacerlo implicaba hacerlo oficial y, a decir verdad, el ex-tributo del 12 tenía miedo a las cosas oficiales. Si alguien se enterase, si Snow supiese...
Sus pensamientos, que no habían debido ser conducidos por aquellos caminos mientras Effie seguía desnuda y con obvias intenciones ahora de compartir una ducha con él, fueron interrumpidos por el ruido de la televisión que él había dejado encendida a propósito. No había tenido intención de dormir mucho, tal vez por eso había acabado en la habitación de la capitolina, en busca de algo con lo que distraer su agonía. Algo que no fuese aquel alcohol que básicamente tenía prohibido. — Mierda... — Gruñó. Olvidando automáticamente las ganas que había tenido de volver a tener a la mujer en sus brazos.
Nada más ella susurró el nombre de los niños, Haymitch soltó su mano y se marchó, dejando que ella se encargase del baño y de adecentarse un poco. Por el contrario, el mentor se limitó a ponerse su albornoz y tomar asiento frente al televisor, tenso y completamente fuera del mundo. No siendo consciente ni siquiera cuando ella le hizo compañía en el sofá. Sus ojos apenas parpadeaban, observando serio y horrorizado como el fuego amenazaba con alcanzar a Katniss si le daba por relajarse. Unos segundos de vacilación y podía acabar consumida por éste.
Sus pensamientos, que no habían debido ser conducidos por aquellos caminos mientras Effie seguía desnuda y con obvias intenciones ahora de compartir una ducha con él, fueron interrumpidos por el ruido de la televisión que él había dejado encendida a propósito. No había tenido intención de dormir mucho, tal vez por eso había acabado en la habitación de la capitolina, en busca de algo con lo que distraer su agonía. Algo que no fuese aquel alcohol que básicamente tenía prohibido. — Mierda... — Gruñó. Olvidando automáticamente las ganas que había tenido de volver a tener a la mujer en sus brazos.
Nada más ella susurró el nombre de los niños, Haymitch soltó su mano y se marchó, dejando que ella se encargase del baño y de adecentarse un poco. Por el contrario, el mentor se limitó a ponerse su albornoz y tomar asiento frente al televisor, tenso y completamente fuera del mundo. No siendo consciente ni siquiera cuando ella le hizo compañía en el sofá. Sus ojos apenas parpadeaban, observando serio y horrorizado como el fuego amenazaba con alcanzar a Katniss si le daba por relajarse. Unos segundos de vacilación y podía acabar consumida por éste.
Colors in the wind
Noche — Habitación de Effie
Re: ❃ Love is not a Victory March

Los pasos de la capitolina quedaron pegados al suelo en cuanto fue capaz de ver la televisión. El color anaranjado de las llamas grabándose en sus pupilas, el temblor de sus dedos sofocando un grito de horror en sus labios. Sus niños estaban separados, pero lo estaban haciendo bien. Katniss era muy inteligente y parecía que la supervivencia se le daba realmente bien, algo innato en ella. Aquello era lo peor que podía pasarle, un completo revés de mala suerte porque, claro, en la cabeza de Effie no entraba la idea de que alguien pudiese aprovechar el sueño de una joven tributo para prenderle fuego. Era algo demasiado inhumano para que la capitolina pudiese digerirlo.
Pasados los primeros segundos de horror, mientras la tributo trataba de huir de las llamas y salvarse, Effie rodeó el sofá dejándose caer junto al mentor. Tan cerca que poco le faltó para sentarse encima. Estaba embargada por la emoción y el miedo. Tanto que no se preocupó por la forma correcta de sentarse sobre el sofá, se limitó a plegar las piernas bajo su propio cuerpo y apoyar su hombro contra el de Haymitch. Algo le decía que sin un apoyo terminaría por caer. Cada año le costaba más ver aquellas imágenes, ver a sus tributos rebatiéndose entre la vida y la muerte como la castaña estaba haciendo. Las llamas la cercaban sin darle tregua.
—No puedo verlo—Murmuró con voz temblorosa y rota. Se aferró con una mano al borde del albornoz del ex tributo y enterró el rostro contra su hombro. Ver a una niña de 16 años ser quemada viva no era algo para lo que Effie Trinket tuviese estómago ni corazón. Sollozó sin lágrimas contra su hombro y agudizó el oído esperando no tener que oír un grito más de Katniss y, finalmente, el dichoso cañón. No podían hacer nada por ella, solo mirar impotentes lo que ocurría.
Pasados los primeros segundos de horror, mientras la tributo trataba de huir de las llamas y salvarse, Effie rodeó el sofá dejándose caer junto al mentor. Tan cerca que poco le faltó para sentarse encima. Estaba embargada por la emoción y el miedo. Tanto que no se preocupó por la forma correcta de sentarse sobre el sofá, se limitó a plegar las piernas bajo su propio cuerpo y apoyar su hombro contra el de Haymitch. Algo le decía que sin un apoyo terminaría por caer. Cada año le costaba más ver aquellas imágenes, ver a sus tributos rebatiéndose entre la vida y la muerte como la castaña estaba haciendo. Las llamas la cercaban sin darle tregua.
—No puedo verlo—Murmuró con voz temblorosa y rota. Se aferró con una mano al borde del albornoz del ex tributo y enterró el rostro contra su hombro. Ver a una niña de 16 años ser quemada viva no era algo para lo que Effie Trinket tuviese estómago ni corazón. Sollozó sin lágrimas contra su hombro y agudizó el oído esperando no tener que oír un grito más de Katniss y, finalmente, el dichoso cañón. No podían hacer nada por ella, solo mirar impotentes lo que ocurría.
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Re: ❃ Love is not a Victory March

El mentor apenas fue consciente de la presencia de Trinket en un inicio. Sus ojos estaban pegados a la pantalla, sus manos clavadas en sus rodillas con tal fuerza que sus nudillos estaban blancos. En esos momentos, el rostro de Haymitch era una mezcla entre horror y rabia. Horror por lo que estaba presenciando. Rabia porque era muy consciente de por qué estaban haciendo aquello. Los Juegos llevaban algo aburridos desde hacía un par de días, los Profesionales hacia tiempo que no mataban y los demás estaban dispersados por entre las amplias hectáreas de la Arena. El fuego no era mas que una maniobra para juntarlos, para obligar un enfrentamiento. Para darle al publico sediento de sangre un poco de acción.
La voz de la escort no logró distraerlo tampoco, sino más bien fue el sentirla pegada a él. Desvió la mirada hacia ella de forma rápida y, sin decir nada, se movió lo suficiente para poder colocar un brazo sobre sus hombros y pegarla mejor a su cuerpo. Sus ojos volvieron entonces a la pantalla, tratando de pensar en una solución en caso de que Katniss saliese viva de aquello. Había medicinas para las quemaduras, aunque por lo que podía ver, ella aún no parecía sufrir de ninguna. Con suerte, cosa que normalmente no tenía, podría salvarse.
— El incendio se ha terminado. — Le informó a su acompañante, aún quedaba el denso humo del que la tributo se estaba protegiendo con su camisa, pero solo eso. Sin embargo, fue entonces cuando escucho el primer silbido y la consiguiente bola de fuego que lo siguió y que le pasó por el lado a la chica. Por instinto, apretó mas a Effie contra sí en un estúpido intento de protegerla ¿De que? Ni idea. — Joder... — ¿La estaban intentando quema viva? Everdeen pareció comprender el peligro y, a pesar del cansancio que imaginaba que debía tener, siguió corriendo, esquivando las bolas que le lanzaban. Hasta cuando pareció no haber más. Esta vez fue Flickerman el que anunció lo que iba pasar. La última bola de fuego que, pese a que la tributo trató de esquivar, no fue lo suficiente a tiempo y se estrelló contra el muslo de ésta. La broma de Caesar, 'La chica en llamas está literalmente en llamas, señores!', lo hizo sisear por lo bajo. — Capullo. — Sin duda alguna, tendría que encontrarle una crema para esa quemadura que no pintaba nada bien. — Katniss está bien, princesa. — Su mano subió por el brazo de ella, acariciándola en un intento por calmarla. — Pero me temo que tendré un día ocupado hoy. — Tendría que buscar más de un patrocinador para lograrse pagar el coste de la medicina. Solo esperaba que la chica sobreviviese un día más.
La voz de la escort no logró distraerlo tampoco, sino más bien fue el sentirla pegada a él. Desvió la mirada hacia ella de forma rápida y, sin decir nada, se movió lo suficiente para poder colocar un brazo sobre sus hombros y pegarla mejor a su cuerpo. Sus ojos volvieron entonces a la pantalla, tratando de pensar en una solución en caso de que Katniss saliese viva de aquello. Había medicinas para las quemaduras, aunque por lo que podía ver, ella aún no parecía sufrir de ninguna. Con suerte, cosa que normalmente no tenía, podría salvarse.
— El incendio se ha terminado. — Le informó a su acompañante, aún quedaba el denso humo del que la tributo se estaba protegiendo con su camisa, pero solo eso. Sin embargo, fue entonces cuando escucho el primer silbido y la consiguiente bola de fuego que lo siguió y que le pasó por el lado a la chica. Por instinto, apretó mas a Effie contra sí en un estúpido intento de protegerla ¿De que? Ni idea. — Joder... — ¿La estaban intentando quema viva? Everdeen pareció comprender el peligro y, a pesar del cansancio que imaginaba que debía tener, siguió corriendo, esquivando las bolas que le lanzaban. Hasta cuando pareció no haber más. Esta vez fue Flickerman el que anunció lo que iba pasar. La última bola de fuego que, pese a que la tributo trató de esquivar, no fue lo suficiente a tiempo y se estrelló contra el muslo de ésta. La broma de Caesar, 'La chica en llamas está literalmente en llamas, señores!', lo hizo sisear por lo bajo. — Capullo. — Sin duda alguna, tendría que encontrarle una crema para esa quemadura que no pintaba nada bien. — Katniss está bien, princesa. — Su mano subió por el brazo de ella, acariciándola en un intento por calmarla. — Pero me temo que tendré un día ocupado hoy. — Tendría que buscar más de un patrocinador para lograrse pagar el coste de la medicina. Solo esperaba que la chica sobreviviese un día más.
Colors in the wind
Noche — Habitación de Effie
Re: ❃ Love is not a Victory March

Se le hizo un nudo en la garganta. Aunque no echó un solo vistazo a la enorme pantalla de plasma sí podía oír perfectamente los esfuerzos de Katniss por sobrevivir, sentir la ansiedad y furia en la tensión de los músculos del mentor. Aquello no era bueno. Si la chica caía Effie no tenía demasiadas esperanzas en que Peeta ganase. Era un chico fuerte, por supuesto, e inteligente, pero la noticia de perder a la chica de sus sueños probablemente lo desmoralizaría y estaba en medio de una jauría de lobos que lo despedazarían en cuanto vieran en él un segundo de debilidad.
Solo cuando Haymitch le confirmó el final de aquel horror Effie se atrevió a girar el rostro, aún apoyada contra su hombro, y mirar la pantalla. Katniss parecía bien, parecía que saldría de aquel incendio que, al parecer no estaba tan acabado. Un grito agudo entre sus labios y, nuevamente, enterró el rostro contra su hombro con más fuerza si cabía. No podía verlo, de verdad que no podía. Incluso con sus malos modales le había cogido cariño, incluso sin cogerle cariño Effie Trinket ya estaba demasiado atada a los Juegos para no sentir cada latido en sus sienes. El miedo y la ansiedad. Era más que la pérdida de un personaje casi ficticio.
Por primera vez la capitolina no corrigió ni una sola vez lo que en otra situación habría considerado fuera de lugar, seguía considerándolo pero la voz no quería salir de su garganta. Nada parecía reaccionar a su cerebro a decir verdad. Solo estaba ahí, aferrada al ex tributo como si fuese su mayor salvación. Murmuró algo que ni ella supo entender, más bien no quiso entender que habría pronunciado odio y Juegos en la misma frase amortiguada. Tampoco fue una frase, un gruñido amortiguado por la tela.
Echó un nuevo vistazo a la televisión, la herida de Katniss desde diversos ángulos de las cámaras parecía aún más horrible y cuando su vista volvió al mentor había una pregunta que no quiso dejar sus labios: ¿Por cuánto más?
Tragó saliva y asintió despacio—Deberías irte a dormir entonces—Aconsejó tratando de recuperar el control de la situación. Ella nunca perdía su camino, siempre indicando a cada segundo cómo y dónde debía estar todo su equipo. Aferrarse al trabajo quizás le proporcionase algo de paz.
Solo cuando Haymitch le confirmó el final de aquel horror Effie se atrevió a girar el rostro, aún apoyada contra su hombro, y mirar la pantalla. Katniss parecía bien, parecía que saldría de aquel incendio que, al parecer no estaba tan acabado. Un grito agudo entre sus labios y, nuevamente, enterró el rostro contra su hombro con más fuerza si cabía. No podía verlo, de verdad que no podía. Incluso con sus malos modales le había cogido cariño, incluso sin cogerle cariño Effie Trinket ya estaba demasiado atada a los Juegos para no sentir cada latido en sus sienes. El miedo y la ansiedad. Era más que la pérdida de un personaje casi ficticio.
Por primera vez la capitolina no corrigió ni una sola vez lo que en otra situación habría considerado fuera de lugar, seguía considerándolo pero la voz no quería salir de su garganta. Nada parecía reaccionar a su cerebro a decir verdad. Solo estaba ahí, aferrada al ex tributo como si fuese su mayor salvación. Murmuró algo que ni ella supo entender, más bien no quiso entender que habría pronunciado odio y Juegos en la misma frase amortiguada. Tampoco fue una frase, un gruñido amortiguado por la tela.
Echó un nuevo vistazo a la televisión, la herida de Katniss desde diversos ángulos de las cámaras parecía aún más horrible y cuando su vista volvió al mentor había una pregunta que no quiso dejar sus labios: ¿Por cuánto más?
Tragó saliva y asintió despacio—Deberías irte a dormir entonces—Aconsejó tratando de recuperar el control de la situación. Ella nunca perdía su camino, siempre indicando a cada segundo cómo y dónde debía estar todo su equipo. Aferrarse al trabajo quizás le proporcionase algo de paz.
Colors in the wind
Noche — Habitación de Effie
Re: ❃ Love is not a Victory March

Sus azul mirada se desvió hacia la ventana del salón donde, los colores del cielo anunciaban el comienzo del amanecer. Ni siquiera si hubiese sido más temprano podría haberse dormido. Su cabeza burbujeaba de ideas, maneras de conseguir lo que quería sin pagar un precio demasiado alto. Algunos sponsors pedían algo más que fama, pedían cosas que Haymitch nunca había estado dispuesto a pagar, no como Finnick, aunque claro el chico había tenido sus motivos. Una cita en privado había sido lo mucho que él había aceptado, y la última vez que lo había hecho -con Opal- no había salido demasiado bien. Había otras maneras, había otras promesas. Katniss era querida por los sponsors, podía conseguir mucho si sabía camelárselos.
— No puedo... Tengo mucho que hacer. — Dijo negando con la cabeza. Tenía varias horas para darse una ducha, ponerse sus mejores galas para alegrarle la vista al Capitolio y meterse lo mejor que podía en el papel de vencedor al que le agradaba la ciudad y sus lujos y, sobretodo, los Juegos. Todo por una chica que esperaba que valiese la pena. — Tú descansa... — Con cierta reticencia, la separó de él y se levantó del sofá, caminando hacia el cabinete de bebidas y sirviendose un par de dedos de whisky. Su mano temblaba como hacía tiempo que no lo hacía. La necesidad de nadar en whisky y olvidarse de sus responsabilidades volviéndose cada vez más abrumadora.
— Deberías sentirte orgullosa, sweetheart. Voy a hacer mi trabajo por primera vez en décadas... Y voluntariamente! — Bromeo, tratando de aligerar un poco la tensión y el drama que los había envuelto mientras la televisión seguía proyectando las imágenes de otros tributos.
— No puedo... Tengo mucho que hacer. — Dijo negando con la cabeza. Tenía varias horas para darse una ducha, ponerse sus mejores galas para alegrarle la vista al Capitolio y meterse lo mejor que podía en el papel de vencedor al que le agradaba la ciudad y sus lujos y, sobretodo, los Juegos. Todo por una chica que esperaba que valiese la pena. — Tú descansa... — Con cierta reticencia, la separó de él y se levantó del sofá, caminando hacia el cabinete de bebidas y sirviendose un par de dedos de whisky. Su mano temblaba como hacía tiempo que no lo hacía. La necesidad de nadar en whisky y olvidarse de sus responsabilidades volviéndose cada vez más abrumadora.
— Deberías sentirte orgullosa, sweetheart. Voy a hacer mi trabajo por primera vez en décadas... Y voluntariamente! — Bromeo, tratando de aligerar un poco la tensión y el drama que los había envuelto mientras la televisión seguía proyectando las imágenes de otros tributos.
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