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Behold the demons that I freed
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Behold the demons that I freed
Behold the demons that I freed
SOBRENATURAL | 1 x 1 | MEDIEVAL | + 18
Aprovechando el descontento de los siervos contra su anterior señor y gobernador, Jurian consiguió despertar un levantamiento que acabó con la cabeza del hombre en una pica. Ahora él es el nuevo propietario de las tierras del oeste, junto con su fortaleza, sus riquezas y sus hombres. Lo único que tuvo que hacer fue prometer una simple cosa: menos impuestos sobre las recolectas y los productos de la ganadería. Sencillo.
Sin embargo, el nuevo gobernador no es lo que sus nuevos siervos creen que es. Detrás de los gruesos muros de su castillo, se esconden secretos que horrorizarían a todas aquellas inocentes personas: es un demonio y, como tal, tiene gustos realmente retorcidos y oscuros.
Aquello puso sobre alerta a alguien por ahí arriba, en el cielo, que creyó que tal vez era una buena idea mandar a un único ángel para que investigara la situación. Desde luego, seguro que no esperaba lo que estaba por encontrar en la Tierra.
Sin embargo, el nuevo gobernador no es lo que sus nuevos siervos creen que es. Detrás de los gruesos muros de su castillo, se esconden secretos que horrorizarían a todas aquellas inocentes personas: es un demonio y, como tal, tiene gustos realmente retorcidos y oscuros.
Aquello puso sobre alerta a alguien por ahí arriba, en el cielo, que creyó que tal vez era una buena idea mandar a un único ángel para que investigara la situación. Desde luego, seguro que no esperaba lo que estaba por encontrar en la Tierra.
Personajes
Nathan | Sebastian Stan | Ángel | Fenrir | Jurian | Henry Cavill | Demonio | Novocaine |
Última edición por Novocaine el Vie Jun 03, 2016 10:45 pm, editado 1 vez
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Re: Behold the demons that I freed
1. What the hell is this? Nathaniel — Iglesia — 12:54h |
Las diferencias entre un lugar y otro eran abismales a la par que terroríficas. Por primera vez, Nathaniel había desplegado sus alas para volar hasta la tierra de los humanos, terreno mortal y extraño. Era un ángel joven, que había nacido después del pecado de Adán y Eva, por lo que para él, aquellas criaturas siempre habían vivido en pecado. Eso tan solo le daba la razón en cuando al pensamiento que tenía de que aquellos que ya habían traicionado a Dios una vez, volverían a hacerlo sin el más mínimo remordimiento. Era fácil dejarse tentar por los demonios que rondaban la tierra, así que su sorpresa apenas fue grande cuando le comentaron los sucesos en aquel extraño poblado.
Lo que sí le sorprendió fue que le enviasen a él. Quizás un castigo por su prepotencia por aquellos pensamientos. Definitivamente un castigo por aquellos pensamientos.
Con un suspiro, aterrizó en la tierra y plegó sus alas, níveas y con una deslumbrante aura de divinidad que tan solo podía explicarse viendo el lugar del que provenía la joven criatura. Sin siquiera plantearse que quizás sería muy extraño ir con un par de alas a su espalda y mucho menos el ir tan solo con una fina túnica blanca que cubría su torso y a penas su entrepierna, comenzó a caminar por las calles de la aldea.
Lo primero que se planteó hacer fue una visita a la iglesia del pueblo. Después de todo era el mejor lugar para comenzar a tratar con los fieles directamente. Si es que quedaba alguno ahí, porque tenía la impresión de que el pueblo estaba totalmente vacío. No había ni un alma por las calles, lo cual era extraño e ilógico. Poco comprendía él de los humanos, pero sabía que a esas horas, normalmente había gente en el mercado, por las calles, charlando o sencillamente trabajando. Y ahí no había nadie más que él.
Ignorando las calles vacías, se dirigió al edificio más alto sin fijarse en el cambio de posición que había sufrido la cruz en la cumbre. Embelesado en sus pensamientos de lo preciosa que era la naturaleza alrededor del pueblo y la tranquilidad que se disfrutaba ahí, llegó hasta el gran pórtico de madera frente a él. Las puertas estaban cerradas, aunque no parecía haber ningún candado que le prohibiera el paso. Sencillamente unas puertas que podría abrir con facilidad. Apoyó las palmas de las manos en estas antes de ejercer una ligera presión con su inhumana fuerza que las abrió de golpe, permitiendo que la luz entrase repentinamente en la gran nave que se abría ante él.
Alrededor de una centena de cuerpos desnudos chocaban y soltaban unos extraños sonidos frente a él. Sin comprender lo que sucedía, el ángel frunció ligeramente el ceño y dio un paso en el interior, cubriéndose la nariz y boca ante el hedor repentino que lo inundó. No entendía qué estaba pasando, pero tenía muy claro que no era nada bueno.
Sus ojos se abrieron de forma desmesurada al darse cuenta de la realidad frente a él: ni más ni menos que puro y animal deseo carnal.
Última edición por Fenrir el Mar Abr 12, 2016 12:07 am, editado 4 veces
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Re: Behold the demons that I freed
1. What the hell is this? Nathaniel — Iglesia — 12:54h |
Jurian estaba profundamente dormido cuando cuatro golpes de puño en su puerta lo sobresaltaron. Todo el mundo sabía que, hasta que él no saliera por la puerta de sus aposentos, nadie había de molestarle. Aquella norma únicamente era ignorada en casos de extrema necesidad, o cuando se le tuviera que comunicar algo realmente importante. Por ello, decidió no ignorar al aviso y se levantó lentamente de la cama, dejando a sus dos acompañantes la una cara a la otra. Ya verían ellas qué hacían cuando despertaran solas. Por su parte, él se puso una pesada túnica roja encima y abrió.
Ante él, se alzaba un crío de no más de doce años. De la aldea, suponía.
— Qué pasa —. Inquirió como una orden para que el renacuajo le explicara el motivo de su presencia allí. Su respuesta, desde luego, no lo dejó indiferente: habían avistado a un ángel paseándose por la villa más cercana. Sí, esa que aquellas horas debía continuar totalmente vacía después de la gran fiesta que había tenido lugar la noche anterior.
¿Es que a alguien en el cielo le estaban molestando sus jueguecitos en la Tierra? Era probable, pero igualmente le seguía importando una mierda. Aun así, Jurian llevaba algo así como cuatrocientos años sin ver a un ángel, de modo que no se quiso perder aquel espectáculo. Seguramente, había venido para pedirle que cesara en sus malos hábitos, pero no tenía la más mínima intención de hacerlo, de modo que tampoco le importaba en absoluto ser víctima de cualquier regañina. Eso sí, como el cabrón alado se pusiera más pesado de la cuenta, se haría un caldo de pollo con sus plumas.
El demonio se volvió a meter en sus aposentos y se vistió para estar apunto antes de que el otro llegase a la fortaleza. Tendría que recibirlo con un poco de dignidad, después de todo. Dado que fuera todavía hacía un frío que él detestaba, se puso por encima la pesada túnica rojiza que su predecesor había utilizado para darse aires de grandeza. A él, si se le permitía decirlo, le quedaba como cincuenta veces mejor. No solo era más joven sino que también era el triple de atractivo. Además, los lujos siempre habían realzado su aura demoníaca.
Cuando estuvo listo, se llenó una copa de oro con vino sobrante de la noche anterior y salió a la luz del día, esperando al otro lado del patio a que el intruso decidiera entrar. Seguramente, el espectáculo que tenía delante, lograría escandalizarlo. Se podría decir que había llegado en el momento más indicado, puesto que aquel tipo de fiestas únicamente las celebraba cada luna llena y no eran el pan de cada día, claramente.
Con el sonido de la puerta cerrándose de nuevo, Jurian comenzó a pasear con aire confiado por el pórtico, esquivando todos los carnales obstáculos que había en su camino. En una situación normal, se habría quedado simplemente a mirar, pero en aquella ocasión todavía tenía algo más interesante que atender. Cuando sus ojos se posaron sobre el ángel, una amplia sonrisa de dibujó en sus labios, la cual no se borró hasta que no alcanzó del todo su posición.
— Buenos días —. Saludó con una voz ronroneante —. Por favor, decidme en qué puedo complaceros —. Después de aquello, se llevó la copa a los labios y bebió otro trago del dulce líquido especiado. Sin poderlo evitar, y tampoco sin ningún pudor, alzó la mano que tenía libre para intentar tocar su ala izquierda. Debía reconocerlo, aquellas jodidas criaturas eran hermosas como ninguna otra que hubiera visto. Tratar de tocar aquellas plumas que tenían una presencia tan suave, fue algo simplemente inevitable.
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Re: Behold the demons that I freed
1. What the hell is this? Nathaniel — Iglesia — 12:54h |
Estaba ¿aterrorizado?, ¿cautivado? O quizás incluso extrañado. Lo cierto es que no tenía muy claro cómo se sentía con respecto a lo que sus ojos estaban presenciando. Era, después de todo, una visión que distaba de ser común para él. Pero le despertaba curiosidad por saber cómo podían los humanos estar tan juntos, al tiempo que causaba aversión al tratarse de uno de los pecados capitales: la lujuria, puede que hasta en cierto sentido, gula y orgullo. Orgullo de mostrar su cuerpo desnudo ante un mundo que no deseaba aquello.
Un escalofrío recorrió su espalda y sacudió sus alas unos segundos antes de que los ojos azules-grisáceos del ángel se clavasen en la figura que se acercaba. Vestía ostentosas ropas, al contrario que él. Y parecía bien habituado a lo que estaba presenciando, por lo que no podía ser alguien nuevo en el lugar como él. Además, había algo en él que le hacía sentirse alerta, un aura extraña. Nunca había visto nada semejante, pues obviamente no se trataba de un ángel. Pero tampoco era un ser humano. Era imposible que un ser humano tuviera ese porte y desparpajo a la hora de andar, y mucho menos esa presencia que se imponía en toda la sala.
No había que ser un genio para saber qué era y eso le provocó que hasta las plumas de sus alas se erizasen ante el peligro inminente que implicaba estar en presencia de un demonio. Era el primero que veía en su corta existencia y debía de decir que nunca se los habría imaginado así. Era... parecía increíblemente frágil y humano. Relajado, desde luego; y para nada impresionado con su presencia ahí. Ni siquiera amedrentado por lo que podría haber traído ahí al ángel. Aunque siendo lógicos, su razón de visita era algo obvio, no podía decir que fuera inesperado en el fondo. Hasta él lo había visto venir cuando no prestaba atención a aquella historia.
Al escuchar la dulce voz del hombre arqueó una ceja, aunque no apartó la mano que cubría sus facciones. Sencillamente permaneció una estatua. Al menos hasta que vio aquella mano acercarse a su ala izquierda. El movimiento era lento y previsible, por lo que le resultó fácil darle un golpetazo en la mano con el codo para apartarla mientras desplegaba las alas con indignación.
—¿Cómo te atreves a intentar hacer eso con tus sucias manos? —Masculló con el ceño fruncido, moviéndose hacia el lado opuesto al lugar donde estaba el demonio para estar lejos de su alcance. Respiró hondo, aguantándose los bufidos de gato acorralado que pugnaban por salir de entre sus labios. No podía ponerse así solo por la presencia inquietante de la otra criatura. Debía mantener la compostura.— De hecho sí, puedes hacer algo por complacerme. —Dijo rápidamente, ignorando por completo la fórmula de cortesía humana por dos razones:
1) Él no era humano.
2) Un demonio no merecía cortesía alguna.
Plegó sus alas lentamente, tan pronto como llegó a la conclusión de que el otro no iba a volver a intentar alcanzarla por el momento. Entonces regresó igualmente la vista al espectáculo mortal que había frente a él, chasqueando con la lengua con desagrado antes de señalarlos.
—Deten esto. Vete de aquí y no regreses a este pueblo. Tu presencia va a provocar que sean enviados al purgatorio. Ellos eran fieles del Señor y tú les has desviado del camino correcto.
Última edición por Fenrir el Mar Abr 12, 2016 12:07 am, editado 1 vez
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Re: Behold the demons that I freed
1. What the hell is this? Nathaniel — Iglesia — 12:54h |
La actitud del ángel dibujó en los ojos de Jurian una expresión divertida y socarrona. Evidentemente, no se había tomado en serio ni una sola de sus palabras. No tenía nada en contra de él, pero debía de ser garrafalmente estúpido si creía que le iba a hacer el más mínimo caso en nada. Le había costado su esfuerzo conseguir aquello, y no iba a irse de allí simplemente porque un imbécil alado viniera a tocarle las narices con una charla moral.
— Yo los he desviado del camino correcto —. Canturreó —. No. No —. El demonio chasqueó la lengua y dio un par de zancadas hacia el ángel para acortar del todo la distancia entre ellos. Su rostro, quedó a escasos centímetros del ajeno —. Ellos están aquí porque así lo han querido. Nadie les ha obligado. Nadie les ha dicho que lo hicieran. Yo les abrí las puertas del placer y ellos acudieron como pequeños corderitos a su pasto —. Jurian se lamió el labio inferior a la par que una inmensa sonrisa de formaba en sus labios —. No serían tan fieles a su señor cuando lo vendieron por un simple trozo de carne... O unos cuantos.
Sin dar una sola muestra previa de lo que iba a hacer, llevó su mano derecha a la parte baja de la túnica del otro, esperando encontrar algo allí. Cómo no. Sus ojos brillaron con sorna cuando sus dedos se toparon con la nada. Claro. Los ángeles eran eunucos. Pobres criaturas. Debían vivir verdaderamente amargadas, y la cara del otro bien lo demostraba.
— Iba a preguntarte si tu también venías a por un poco de esto pero... Ya veo que solo puedes optar a mirar —. Rio con suavidad y apartó del todo su mano para dar unos cuantos pasos más, de aquella manera obligaría al otro a retroceder hasta que el enorme pilar de piedra que tenía detrás se lo impidiera. Joder, hacía demasiados años que no se topaba con un ángel, casi se le había podido olvidar lo sumamente estúpidos que podían llegar a ser.
El aura de aquella criatura estaba tan limpia, era tan brillante y tan cegadora... Por todos los infiernos, simplemente era tentador ensuciarla de todas las maneras posibles. Quería ser testigo de cómo poco a poco se marchitaba toda aquella belleza, claro que él jamás había visto a un ángel caer. No sabía cómo se sentía. No sabía qué era lo que verdaderamente sucedía en aquellos casos desesperados.
— Te daré tu última oportunidad de pirarte y no volver nunca más —. Tras aquellas palabras, dejó escapar un pequeño siseo, como el de un gato erizado a punto de atacar pero, al mismo tiempo, remotamente sugerente. Al fin y al cabo, aquello era en lo que él era mejor.
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Re: Behold the demons that I freed
1. What the hell is this? Nathaniel — Iglesia — 12:54h |
—Les abriste las puertas a su perdición. No eres más que una despreciable alimaña. —Escupió con total repulsión, pues el aura del demonio le hacía no solo sentirse incómodo, sino que despertaba en él una sensación de deseo de lucha y exterminio por completo del otro. Quería hacerle daño, que desapareciera para siempre y dejara de tentar a los mortales. Total, tampoco era como si el universo se perdiera demasiado si aquel demonio moría.— Oh... ¿de verdad piensas eso, demonio? La fe humana es débil, precisamente por eso estamos aquí. Hay que recordarles que el castigo es algo presente por pecar en vida.
El cuerpo del ángel se tensó cuando una mano bajó a su entrepierna, pero no se movió. Después de todo, realmente era una parte más de su cuerpo que no tenía importancia. Pero el contacto físico con el demonio verdaderamente le asqueaba. Y eso le quedó bien claro cuando este comenzó a buscar en él algo que... bueno, era propio de mortales, no de criaturas divinas como él. Permaneció en silencio ante la burla del demonio por su falta de pene, vagina o testítculos, pues supuso que eso era lo que buscaba en su cuerpo. Al igual que tampoco se movió cuando trató de avanzar unos pasos. Sencillamente alzó sus alas con orgullo y permaneció estoico en el sitio, completamente hierático incluso en su expresión facial.
—Mi última oportunidad... —Repitió, ignorando por completo el bufido del demonio. Tenía muy claro que era una criatura inferior a él, por lo que no tenía razón alguna para temerla. Antes de que el otro pudiera decir más, levantó una mano, con la cual rodeó su cuello y lo empujó, cambiando las posiciones de forma que acabó estampando el cuerpo del más alto sobre la columna que previamente había estado a su espalda.— No vengo en son de paz, demonio. Si tengo que eliminarte, no dudaré en hacerlo. Y ya que precisas de mi participación en tu basura, creéme cuando te digo que no tendré el más mínimo reparo en clavarte una espada por el lugar que más desees. —Siseó, frunciendo el ceño.
Odiaba estar tocando a aquella sucia criatura, le producía una sensación terrible. Pero lo peor no era eso, sino los sentimientos que provocaban en una mente que, en principio, debía de permanecer tranquila frente a cualquier adversidad. Mientras presionaba un poco más su mano derecha sobre el cuello del otro para mantenerlo quieto, en su cintura apareció algo que antes había pasado totalmente desapercibido y que sacó de su funda con la otra mano.
Una espalda de empuñadura dorada y hoja de un acero blanco que brillaba en el mismo tono que las alas del ángel, como si fuera una extensión de su cuerpo. La acercó al cuello del otro, colocando la punta bajo su propia mano antes de volver a clavar una gélida mirada en él.
—¿Y bien?
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Re: Behold the demons that I freed
1. What the hell is this? Nathaniel — Iglesia — 12:54h |
— Pecado. Pecado. Castigo —. Lo imitó, en una clara burla. Aquel ángel era simplemente patético. ¿De verdad creía que le importaba una mierda lo que pasara con las almas de aquellos simples humanos? Él les había dado placer a sus cuerpos, sus espíritus ya no eran cosa suya. Que su asqueroso Dios le librara de ello. Castigo. Los ángeles siempre solían llenarse sus inmundas bocas con palabras como aquella, generalmente para hacer creer a las demás criaturas que ellos eran superiores. Que eran mejores moralmente. Que no pecaban. Que no tenían debilidades humanas. Pero precisamente por eso, ellos no entendían lo que era caer en el pecado. Querer algo que sabes que está prohibido. ¿Con qué asquerosa potestad juzgaban ellos a los mortales, si no tenían la más mínima de su funcionamiento? En aquel aspecto, Jurian odiaba hasta la saciedad a los ángeles.
Pero aquel era el que más asco le daba de todos y con diferencia. Aun así, no dejó que ni un solo ápice de incomodad reluciera en sus rasgos. ¿Darle ese placer? Ni hablar. Antes muerto. En su lugar, simplemente se dejó empotrar contra la pared y miró directamente a los ojos del otro ser. Rabia. Sí... Era rabia. Estaba siendo consumido por ella y ni siquiera se daba cuenta de ello. Oh, dulce Virgen María. Qué delicia le había preparado para aquel día, y eso que ni siquiera se lo había pedido. Solo tenía que empujar un poco más, ser un poco más molesto... Y lo tenía.
En vez de quejarse, ronroneó con placer tan pronto como apretó sus dedos contra su cuello. Lo estaba dejando sin aire, pero eso no era ni de lejos un motivo de muerte para un demonio. Solo un poco de sufrimiento, pero nada más.
— Hablando de clavar espadas... —. Su voz salió sugerente, como si le estuviera hablando a un amante justo antes de metérsela. Sabía que aquello asquería hasta la saciedad a aquel jodido ángel— ... ¿Seguro que no quieres probar? Vamos, te aseguro que se te quitarían todos esos males que llevas encima. Te la clavaré... Donde tú quieras —. Después de aquello, una leve carcajada escapó directamente de su garganta. Había salido áspera a causa del agarre y de la sequedad que comenzaba a formarse dentro de su boca, pero le daba igual.
— Ah. Ah. Ah —. Añadió cuando su espada se materializó en el aire —. Ve con cuidado, encanto. No me gustaría que te hicieras daño con eso. Ya estás suficientemente mutilado como para perder algún otro miembro importante, ¿uhm? —. Podría haberse defendido, sí. Él también sabía jugar a aquello. Podría haber hecho aparecer sus dagas enjoyadas justo delante de sus ojos, o directamente en sus manos. ¿Pero qué habría tenido eso de divertido? Nada. Absolutamente nada.
Siglos y siglos de experiencia lo habían hecho un maestro en el manejo de sus cuchillos, y sabía de sobra que aquellas pequeñas y traicioneras armas eran mucho más útiles en la lucha cuerpo a cuerpo que aquella gigantesca espada. Probablemente podría haberle abierto un buen tajo en aquellas preciosas alas incluso antes de que se diera cuenta de que estaba armado. Pero no. No. Aquel no era su plan. De una herida como esa podría curarse. De la que le estaba intentando infringir... Sería un poquito más complicado.
— La única conclusión clara que he sacado hasta ahora es que estás en la posición perfecta para arrodillarte y chupármela un rato.
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