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Who's afraid of the fierce wolf?
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Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Plot | 1x1 | Cuentos
Resumen de Plot. Han pasado muchos años desde el rescate de caperucita roja y su abuelita, devoradas por el lobo feroz. Caperucita ya no es tan niña, y ahora se encuentra todavía más sola con la muerte de su abuela. Unos extraños asesinatos a manos de un animal salvaje han despertado los viejos temores de caperucita. Ella culpa de los asesinatos a su viejo enemigo, el lobo feroz, sin embargo todos los habitantes del pueblo ignoran esa posibilidad, el cazador aseguró haberle matado hace ya muchos años. Caperucita verá que sus temores no son infundados, y deberá enfrentarse al pasado ¿Qué pretende el lobo feroz?
Bigby Wolf Desconocida | Lobo | Hugh Jackman | Skaikru | Brooke/Red riding hood 23 | Humana | Amanda Seyfried| Lady_Deadpool |
© by Farah.

Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Skaikru
Medianoche en el pueblo, la luna brillaba con más intensidad de lo normal. Los habitantes del pequeño pueblo ya estaban bien resguardados en sus casas, protegidos del peligro del exterior y las bestias que acechaban.
Un grito de horror resonó en el interior del bosque alarmando a la persona más cercana; Brooke, la famosa Caparucita roja, la niña que se salvó del terrible lobo feroz. Desde la muerte de su amada abuela, vivía en la casa de ésta por nostalgia, además, tenía suficiente edad para vivir por su cuenta sin depender de nadie. La casa de la abuelita está situada en pleno corazón del bosque y ese grito era un muy mal augurio. La rubia se levantó lo más veloz que pudo, colocando su caperucita sobre pijama para protegerse del frío exterior. Entró en la humilde cocina, removiendo los cajones uno por uno; en el último de la izquierda encontró lo que buscaba, un cuchillo. Guardó el arma en el interior de su roja, tomó el farolillo y echó a andar buscando al dueño de aquella voz. El bosque podía resultar un lugar confuso, jugaba con tu mente y si no seguías los senderos te perdías muy fácilmente. Caperucita conocía a la perfección el bosque, después de años merodeando por el, cada atajo y camino quedó grabado en su memoria. Hacia un frío tremendo, los pies y manos de la joven estaban helados pero ese no le importaba en esos momentos. Corrió entre los árboles localizando el lugar de donde provenía el grito, pero pasaban los minutos sin encontrar nada ¿Se había desvanecido en el aire? Se detuvo, contuvo la respiración y agudizó el oído para escuchar sus alrededores.
Se giró nada más escuchar el sonido de la vegetación, esperó unos segundos más y al escuchar de nuevo el mismo sonido corrió hacía el. Se adentraba todavía más en el bosque persiguiendo al responsable de aquellos ruidos ¿Un ciervo? ¿El responsable le estaría llevando por el camino equivocado o al correcto? En el fondo le daba miedo la respuesta, pero era demasiado tarde para retractarse. Llegó a un claro del bosque, sin rastro de quien le había atraído hasta ahí...¿Ahora qué? Avistó a unos metros de ella un bulto en el suelo, y llevada por la curiosidad avanzó cautelosa hacia el; una vez a los pies del misterioso bulto, se agachó para iluminarlo...-¡Dios mío!- Exclamó. El misterioso objeto resultaba ser el destrozado cuerpo de una mujer. Al examinarla detenidamente encontró varias similitudes entre ambas... ¿Por qué se parecían tanto? El estómago se le revolvió, no se acostumbraba a la presencia de cadáveres, a pesar de que en los últimos veces habían aparecido muchos de ellos. Brooke registró a la chica en busca de una pista, la razón por la que estaba allí... pero no encontró nada, solo un fuerte olor a alcohol ¿Se había adentrado en el bosque borracha? Miró los alrededores en busca de más pistas, encontrando huellas... tres diferentes, el de la chica, otro hombre y un animal-¿Qué significa esto?- Murmuró para si misma observando las huellas, las del segundo individuo se tornaban de animal ¿Cómo era posible? El sonido de las hojas otra vez, está vez justo en frente de ella. Con el corazón en el puño, alzó el farolillo para iluminar la zona. La respiración se le agitaba, con cuidado metió la mano en el interior de su prenda, sacando el cuchillo que había guardado antes de salir.-¡¿Quién anda ahí?! ¡Muéstrate!- Su mano se aferró al arma, estaba dispuesta a atacar si era una amenaza.
Un grito
Un grito de horror resonó en el interior del bosque alarmando a la persona más cercana; Brooke, la famosa Caparucita roja, la niña que se salvó del terrible lobo feroz. Desde la muerte de su amada abuela, vivía en la casa de ésta por nostalgia, además, tenía suficiente edad para vivir por su cuenta sin depender de nadie. La casa de la abuelita está situada en pleno corazón del bosque y ese grito era un muy mal augurio. La rubia se levantó lo más veloz que pudo, colocando su caperucita sobre pijama para protegerse del frío exterior. Entró en la humilde cocina, removiendo los cajones uno por uno; en el último de la izquierda encontró lo que buscaba, un cuchillo. Guardó el arma en el interior de su roja, tomó el farolillo y echó a andar buscando al dueño de aquella voz. El bosque podía resultar un lugar confuso, jugaba con tu mente y si no seguías los senderos te perdías muy fácilmente. Caperucita conocía a la perfección el bosque, después de años merodeando por el, cada atajo y camino quedó grabado en su memoria. Hacia un frío tremendo, los pies y manos de la joven estaban helados pero ese no le importaba en esos momentos. Corrió entre los árboles localizando el lugar de donde provenía el grito, pero pasaban los minutos sin encontrar nada ¿Se había desvanecido en el aire? Se detuvo, contuvo la respiración y agudizó el oído para escuchar sus alrededores.
El crujir de unas hojas
Se giró nada más escuchar el sonido de la vegetación, esperó unos segundos más y al escuchar de nuevo el mismo sonido corrió hacía el. Se adentraba todavía más en el bosque persiguiendo al responsable de aquellos ruidos ¿Un ciervo? ¿El responsable le estaría llevando por el camino equivocado o al correcto? En el fondo le daba miedo la respuesta, pero era demasiado tarde para retractarse. Llegó a un claro del bosque, sin rastro de quien le había atraído hasta ahí...¿Ahora qué? Avistó a unos metros de ella un bulto en el suelo, y llevada por la curiosidad avanzó cautelosa hacia el; una vez a los pies del misterioso bulto, se agachó para iluminarlo...-¡Dios mío!- Exclamó. El misterioso objeto resultaba ser el destrozado cuerpo de una mujer. Al examinarla detenidamente encontró varias similitudes entre ambas... ¿Por qué se parecían tanto? El estómago se le revolvió, no se acostumbraba a la presencia de cadáveres, a pesar de que en los últimos veces habían aparecido muchos de ellos. Brooke registró a la chica en busca de una pista, la razón por la que estaba allí... pero no encontró nada, solo un fuerte olor a alcohol ¿Se había adentrado en el bosque borracha? Miró los alrededores en busca de más pistas, encontrando huellas... tres diferentes, el de la chica, otro hombre y un animal-¿Qué significa esto?- Murmuró para si misma observando las huellas, las del segundo individuo se tornaban de animal ¿Cómo era posible? El sonido de las hojas otra vez, está vez justo en frente de ella. Con el corazón en el puño, alzó el farolillo para iluminar la zona. La respiración se le agitaba, con cuidado metió la mano en el interior de su prenda, sacando el cuchillo que había guardado antes de salir.-¡¿Quién anda ahí?! ¡Muéstrate!- Su mano se aferró al arma, estaba dispuesta a atacar si era una amenaza.
© by Farah.

Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Lady_Deadpool
Medianoche, el momento perfecto para cazar. Tras dejar el cadáver en un lugar fácil de encontrar, el lobo se adentró en la espesura y se agazapó, dispuesto a esperar a su presa. Sabía que la chica no tardaría en llegar, pues años atrás ella siempre había sido la primera en aparecer. Agudizó su oído animal y sonrió con malicia al escuchar cómo unos pasos se acercaban al lugar dónde estaba. Aspiró su aroma, tan delicioso y detestable al mismo tiempo y se incorporó cuando la chica encontró el cadáver.
-Sabes lo que significa…Brooke- su voz sonaba suave- Te acuerdas de esto, pero no quieres que sea verdad- se separó del árbol que lo protegía y mostró su silueta. Era imposible ver su rostro, pues estaba de espaldas a la luna y el trasluz impedía reconocer los rasgos- He venido a por ti… Pero no será tan rápido. Oh, no, no- negó con la cabeza- No te lo mereces, no después de hacer que me tiraran al río con un montón de piedras en el estómago- aquel recuerdo le hizo enfurecer- Ten una cosa clara, todos los que mueran… serán por tu culpa- sonrió y al hacerlo mostró sus colmillos- Una chica cada semana, TIC, TOC y cuando la última haya muerto… sabrás que ha llegado tu turno.
Tras decir esas palabras, el lobo se escabulló entre los árboles y con la agilidad que le caracterizaba, huyó de la escena del crimen. Ya había dicho todo lo que tenía que decir… Ahora sólo le quedaba cumplir con su amenaza.
El sol apenas despuntaba en lo alto del cielo, y Bigby acababa de terminar de limpiarse la sangre de las uñas. Era tan delicioso el sabor, que el hombre aprovechó para relamerse la cara. La sangre de la chica, aún fresca, manchaba sus manos y rostro haciéndole parecer una bestia. El lobo sonrió con malicia y con apenas esfuerzo arrastró el cadáver de la desafortunada muchacha hasta la ribera del río, lugar dónde lo lanzó y lo observó flotar unos segundos. Tardarían un par de días en encontrarla, sin duda.
El lobo, ahora con apariencia de hombre, se agachó frente al río y se limpió la sangre de su rostro, manos y ropas. Lo que fue incapaz de limpiar lo terminó arrojando río abajo, junto a su víctima. Cuando su apariencia dejó de ser tan aterradora, el lobo sonrió complacido y dejó el lugar. No tenía, de momento, ningún miedo a que le descubrieran. El lobo feroz que había aterrorizado años atrás a la población estaba muerto en el fondo del río, o eso creían ellos.
Como decía el famoso dicho popular: Mala hierba nunca muere, y Bigby no pensaba dejar a esos pueblerinos abandonados sin más.
El rostro del asesino se deformó en un rictus de maldad al recordar las palabras de Caperucita Roja acusándole de asesino. Por supuesto, nadie le había creído pues su comportamiento en el pueblo era ejemplar, pero aun así tenía que alabar su perspicacia. Ella, entre todos los habitantes del lugar, había sido la persona que había descubierto su existencia dos veces seguidas. Desde luego, aquella chica no era tonta. Disfrutaría jugando con ella.
Bigby se encaminó hacia el pueblo con paso tranquilo, llenó los cubos que había traído desde su casa con agua del río y partió de nuevo a su hogar. Tardó apenas diez minutos en llegar, y lo primero que hizo fue dejar dichos cubos en la casa que ahora ocupaba y cambiarse de ropa. Aquella noche todo el pueblo se reuniría para hablar sobre las chicas asesinadas y él quería estar presentable.
Una vez que estuvo conforme con su aspecto, el lobo salió al exterior y se sentó sobre la banqueta que tenía siempre fuera. Desde allí, observó el ajetreo del pueblo, el ir y venir de sus ciudadanos y la preocupación dibujada en el rostro. El rostro de Bigby mostró una pequeña sonrisa que aumentó de tamaño al ver en su campo de mira a Caperucita. Clavó los ojos en ella, taladrándola con la mirada y aguantó, paciente, a que la muchacha rubia se percatara de su presencia.
-Sabes lo que significa…Brooke- su voz sonaba suave- Te acuerdas de esto, pero no quieres que sea verdad- se separó del árbol que lo protegía y mostró su silueta. Era imposible ver su rostro, pues estaba de espaldas a la luna y el trasluz impedía reconocer los rasgos- He venido a por ti… Pero no será tan rápido. Oh, no, no- negó con la cabeza- No te lo mereces, no después de hacer que me tiraran al río con un montón de piedras en el estómago- aquel recuerdo le hizo enfurecer- Ten una cosa clara, todos los que mueran… serán por tu culpa- sonrió y al hacerlo mostró sus colmillos- Una chica cada semana, TIC, TOC y cuando la última haya muerto… sabrás que ha llegado tu turno.
Tras decir esas palabras, el lobo se escabulló entre los árboles y con la agilidad que le caracterizaba, huyó de la escena del crimen. Ya había dicho todo lo que tenía que decir… Ahora sólo le quedaba cumplir con su amenaza.
…
El sol apenas despuntaba en lo alto del cielo, y Bigby acababa de terminar de limpiarse la sangre de las uñas. Era tan delicioso el sabor, que el hombre aprovechó para relamerse la cara. La sangre de la chica, aún fresca, manchaba sus manos y rostro haciéndole parecer una bestia. El lobo sonrió con malicia y con apenas esfuerzo arrastró el cadáver de la desafortunada muchacha hasta la ribera del río, lugar dónde lo lanzó y lo observó flotar unos segundos. Tardarían un par de días en encontrarla, sin duda.
El lobo, ahora con apariencia de hombre, se agachó frente al río y se limpió la sangre de su rostro, manos y ropas. Lo que fue incapaz de limpiar lo terminó arrojando río abajo, junto a su víctima. Cuando su apariencia dejó de ser tan aterradora, el lobo sonrió complacido y dejó el lugar. No tenía, de momento, ningún miedo a que le descubrieran. El lobo feroz que había aterrorizado años atrás a la población estaba muerto en el fondo del río, o eso creían ellos.
Como decía el famoso dicho popular: Mala hierba nunca muere, y Bigby no pensaba dejar a esos pueblerinos abandonados sin más.
El rostro del asesino se deformó en un rictus de maldad al recordar las palabras de Caperucita Roja acusándole de asesino. Por supuesto, nadie le había creído pues su comportamiento en el pueblo era ejemplar, pero aun así tenía que alabar su perspicacia. Ella, entre todos los habitantes del lugar, había sido la persona que había descubierto su existencia dos veces seguidas. Desde luego, aquella chica no era tonta. Disfrutaría jugando con ella.
Bigby se encaminó hacia el pueblo con paso tranquilo, llenó los cubos que había traído desde su casa con agua del río y partió de nuevo a su hogar. Tardó apenas diez minutos en llegar, y lo primero que hizo fue dejar dichos cubos en la casa que ahora ocupaba y cambiarse de ropa. Aquella noche todo el pueblo se reuniría para hablar sobre las chicas asesinadas y él quería estar presentable.
Una vez que estuvo conforme con su aspecto, el lobo salió al exterior y se sentó sobre la banqueta que tenía siempre fuera. Desde allí, observó el ajetreo del pueblo, el ir y venir de sus ciudadanos y la preocupación dibujada en el rostro. El rostro de Bigby mostró una pequeña sonrisa que aumentó de tamaño al ver en su campo de mira a Caperucita. Clavó los ojos en ella, taladrándola con la mirada y aguantó, paciente, a que la muchacha rubia se percatara de su presencia.
© by Farah.
- Spoiler:

Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Skaikru
Esa voz... ¿Podría ser?
- El lobo feroz...- Susurró aterrorizada la chiquilla. Su cuerpo comenzó a temblar al instante, una presión le golpeó el pecho.-Sabía que eras tu, bestia maldita...- Sus temores habían sido confirmado, la criatura había vuelto y para vengarse.-¿Cómo?- Perdió la fuerza en el momento, el cuchillo se resbaló de sus manos cayendo al suelo. Sus piernas flojearon, haciéndole caer de rodillas frente a la sombra, incapaz de ver su rostro, descubrir la piel que portaba el lobo.- No, por favor, te entrego mi vida pero no mates a nadie más.- Sus suplicas fueron inútiles, como el viento el lobo se había desvanecido en la espesura del bosque, dejando a Brooke completamente sola.
No pudo pegar ojo en toda la noche, la horrible imagen de la chica muerte invadía su mente cada vez que cerraba los ojos, un castigo por su idiotez. La criatura mataría a todas las chicas del pueblo por venganza ¿Y qué haría? Cada muerte recaería en la mente de la rubia. La bestia quería destruirla lentamente, acabar con sus ganas de vivir ¿Llevarla al borde de la locura? Por un momento dudó que el lobo alcanzara su objetivo, muy probablemente se suicidaría antes de llegar ese día. No, ese no debía ser su pensamiento, el lobo no acabaría con ella así.
Esa mañana habría una importante reunión para hablar de las chicas fallecidas, y Brooke no faltaría, era la única que conocía la verdad y su deber era contarlo. Se preparo lo más aprisa que pudo, tomando su acostumbrada cesta y salir de la casa para dirigirse al pueblo. No tardó en ver a los habitantes del pueblo arremolinados hablando y murmullando sobre lo ocurrido anoche, la pobre madre de la chica lloraba desconsoladamente en los brazos del alcalde.-Pobre Sonia, escuché que la vieron salir de la taberna con un hombre ¡Seguro que fue el asesino!- Exclamó una de las mujeres del pueblo, completamente segura.-¿Qué dices mujer? ¿Qué clase de hombre es capaz de despedazar así?- Espetó otro hombre, en completo desacuerdo.-Una bestia lo hizo, el lobo feroz- La gente abrió paso a la chica cuando escuchó su voz.-¿Otra vez vienes con el cuento del lobo? Ja- Se burlo el hombre mirándola con desprecio.-Caperucita encontró el cadáver de Sonia, ella aviso.- Negó la mujer posando la mano en su mejilla.-¿Sabéis lo que opino? Caperucita roja echa de menos ser el centro de atención, la chica que sobrevivió al lobo.- Una de las jóvenes del pueblo habló restando importancia a la rubia.-¿Cómo podéis decir eso? El lobo se apareció ante mi, confesando ser el asesino.- Insistió, mirando a los habitantes del pueblo sin creer lo que escuchaba.-¿Y por qué no te mató? Eres tu quien sobrevivió, iría a por ti.- Los demás habitantes asintieron o susurraron una afirmación.-Debéis creerme, pretende hacerme daño matando a las mujeres del pueblo... ¡Cazador, por favor!- Caperucita acudió a la ayuda de su viejo protector, el hombre que le salvó la vida una vez.-Oh caperucita... - Miró a los cristalinos ojos de Brooke, sintiendo pena por esta.-Se que la muerte de tu abuela es terrible, pero debes seguir adelante, vivir tú vida y olvidar el pasado.- Posó ambas manos en los hombros de la chica, dedicando a esta una sonrisa cariñosa.-El lobo está muerte... acabé con él ¿Recuerdas? Olvida ya el pasado... busca un marido, ten hijos y vive feliz, el peligro pasó ya.- Con esas últimas palabras el cazador dio un zanjado el asunto del lobo.-Algunos hombres y yo peinaremos el bosque en busca del asesino de las chicas, mientras tanto que nadie salga de sus casas a partir de las ocho... eso te incluye, Brooke.- El cazador se despidió con la mirada, alejándose con un grupo de cuatro hombres con el. Los pueblerinos restantes se quedaron allí parados, murmurando y conspirando, tratando de adivinar la identidad del asesino.
Brooke estaba destrozada, ni el cazador creía en su palabra... ¿Qué haría entonces? Él era el único capaz de acabar con la vida del lobo. Los ojos le ardían, luchaba para que las lagrimas no escaparan de sus ojos... y en ese momento la notó, una mirada penetrante. Alzó la vista para cruzarse con los ojos de un hombre, un desconocido para ella... nunca había hablado con el y por su aspecto no parecía importarle la situación. No supo porqué, pero algo le hizo acercarse al hombre, con pasos cautelosos. Desconocía la identidad del hombre, pero lo había visto por el pueblo en más de una ocasión, comprando o trabajando.-Disculpad mi atrevimiento, soy Brooke pero todos me conocen como caperucita roja, quizás hayáis escuchado de mi.- Todos en el pueblo conocían su historia.-¿Usted también cree que estoy loca? Le juro por mi difunta abuela que ese monstruo sigue vive, y ahora porta una piel distinta.- Tenía la esperanza de convencer a una persona, y quizás con eso la gente le tomaría más en serio.
- El lobo feroz...- Susurró aterrorizada la chiquilla. Su cuerpo comenzó a temblar al instante, una presión le golpeó el pecho.-Sabía que eras tu, bestia maldita...- Sus temores habían sido confirmado, la criatura había vuelto y para vengarse.-¿Cómo?- Perdió la fuerza en el momento, el cuchillo se resbaló de sus manos cayendo al suelo. Sus piernas flojearon, haciéndole caer de rodillas frente a la sombra, incapaz de ver su rostro, descubrir la piel que portaba el lobo.- No, por favor, te entrego mi vida pero no mates a nadie más.- Sus suplicas fueron inútiles, como el viento el lobo se había desvanecido en la espesura del bosque, dejando a Brooke completamente sola.
...
No pudo pegar ojo en toda la noche, la horrible imagen de la chica muerte invadía su mente cada vez que cerraba los ojos, un castigo por su idiotez. La criatura mataría a todas las chicas del pueblo por venganza ¿Y qué haría? Cada muerte recaería en la mente de la rubia. La bestia quería destruirla lentamente, acabar con sus ganas de vivir ¿Llevarla al borde de la locura? Por un momento dudó que el lobo alcanzara su objetivo, muy probablemente se suicidaría antes de llegar ese día. No, ese no debía ser su pensamiento, el lobo no acabaría con ella así.
Esa mañana habría una importante reunión para hablar de las chicas fallecidas, y Brooke no faltaría, era la única que conocía la verdad y su deber era contarlo. Se preparo lo más aprisa que pudo, tomando su acostumbrada cesta y salir de la casa para dirigirse al pueblo. No tardó en ver a los habitantes del pueblo arremolinados hablando y murmullando sobre lo ocurrido anoche, la pobre madre de la chica lloraba desconsoladamente en los brazos del alcalde.-Pobre Sonia, escuché que la vieron salir de la taberna con un hombre ¡Seguro que fue el asesino!- Exclamó una de las mujeres del pueblo, completamente segura.-¿Qué dices mujer? ¿Qué clase de hombre es capaz de despedazar así?- Espetó otro hombre, en completo desacuerdo.-Una bestia lo hizo, el lobo feroz- La gente abrió paso a la chica cuando escuchó su voz.-¿Otra vez vienes con el cuento del lobo? Ja- Se burlo el hombre mirándola con desprecio.-Caperucita encontró el cadáver de Sonia, ella aviso.- Negó la mujer posando la mano en su mejilla.-¿Sabéis lo que opino? Caperucita roja echa de menos ser el centro de atención, la chica que sobrevivió al lobo.- Una de las jóvenes del pueblo habló restando importancia a la rubia.-¿Cómo podéis decir eso? El lobo se apareció ante mi, confesando ser el asesino.- Insistió, mirando a los habitantes del pueblo sin creer lo que escuchaba.-¿Y por qué no te mató? Eres tu quien sobrevivió, iría a por ti.- Los demás habitantes asintieron o susurraron una afirmación.-Debéis creerme, pretende hacerme daño matando a las mujeres del pueblo... ¡Cazador, por favor!- Caperucita acudió a la ayuda de su viejo protector, el hombre que le salvó la vida una vez.-Oh caperucita... - Miró a los cristalinos ojos de Brooke, sintiendo pena por esta.-Se que la muerte de tu abuela es terrible, pero debes seguir adelante, vivir tú vida y olvidar el pasado.- Posó ambas manos en los hombros de la chica, dedicando a esta una sonrisa cariñosa.-El lobo está muerte... acabé con él ¿Recuerdas? Olvida ya el pasado... busca un marido, ten hijos y vive feliz, el peligro pasó ya.- Con esas últimas palabras el cazador dio un zanjado el asunto del lobo.-Algunos hombres y yo peinaremos el bosque en busca del asesino de las chicas, mientras tanto que nadie salga de sus casas a partir de las ocho... eso te incluye, Brooke.- El cazador se despidió con la mirada, alejándose con un grupo de cuatro hombres con el. Los pueblerinos restantes se quedaron allí parados, murmurando y conspirando, tratando de adivinar la identidad del asesino.
Brooke estaba destrozada, ni el cazador creía en su palabra... ¿Qué haría entonces? Él era el único capaz de acabar con la vida del lobo. Los ojos le ardían, luchaba para que las lagrimas no escaparan de sus ojos... y en ese momento la notó, una mirada penetrante. Alzó la vista para cruzarse con los ojos de un hombre, un desconocido para ella... nunca había hablado con el y por su aspecto no parecía importarle la situación. No supo porqué, pero algo le hizo acercarse al hombre, con pasos cautelosos. Desconocía la identidad del hombre, pero lo había visto por el pueblo en más de una ocasión, comprando o trabajando.-Disculpad mi atrevimiento, soy Brooke pero todos me conocen como caperucita roja, quizás hayáis escuchado de mi.- Todos en el pueblo conocían su historia.-¿Usted también cree que estoy loca? Le juro por mi difunta abuela que ese monstruo sigue vive, y ahora porta una piel distinta.- Tenía la esperanza de convencer a una persona, y quizás con eso la gente le tomaría más en serio.
© by Farah.

Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Lady_Deadpool
Siguió con la mirada a la chica y pudo ver en primera plana cómo esta luchaba por hacerse comprender. Sus palabras caían en saco roto sobre los habitantes del pueblo, pero Caperucita no cejaba en su intento. Ante tal imagen, el lobo feroz amplió su sonrisa y los ojos le brillaron de interés. Se inclinó hacia delante y agudizó el oído. Sus sentidos, mucho más desarrollados que los de los humanos le permitían oír todo cuanto se hablaban en las calles. No había un dato que se le escapase.
Su diversión aumentó hasta límites insospechados cuando escuchó la conversación del cazador y la niña. Ni siquiera él la creía, iba a tener que esforzarse mucho esta vez para salvar su vida y la del resto de jóvenes del lugar.
Un agradable olor le distrajo momentáneamente, y Bigby ladeó la mirada para observar mejor el origen de dicho aroma. Una jovencita, aparentemente de la edad de Brooke, caminaba distraídamente frente a él. En su rostro no había rastro de miedo, pero el lobo pensaba cambiar eso muy rápido. Acababa de elegir a su tercera víctima. Era perfecta para sus deseos: rubia, ojos grandes y azules, joven, delicada… Casi como Caperucita Roja. Cuando la chica lanzó una mirada hacia su lado, el lobo se inclinó hacia atrás y la saludó cortésmente. Aún era muy pronto para levantar las sospechas del pueblo.
Apartó la mirada de su futura víctima y volvió a centrarse en Brooke, que en aquel momento se dirigía a él con cara afligida. El lobo frunció levemente el ceño y la observó acercarse. ¿Qué querría? ¿Pensaba encontrar en él a un aliado? Si era así, el juego podía ponerse aún más interesante.
-Sé quién eres, Brooke- cambió un poco su tono de voz para que la muchacha no lo reconociera de la noche anterior- Todo el mundo cuenta historias sobre ti, eres la muchacha que salvó el pueblo- sonrió con la boca pero sus ojos no acompañaron dicha sonrisa. Odiaba tantísimo a esa chica que cualquier interacción agradable era un tremendo esfuerzo para él- Yo no creo que estés loca- negó con la cabeza- Puede que tengas razón con lo del lobo pero…- se encogió de hombros- Piénsalo, ¿existe algún animal que pueda sobrevivir a lo que le hicisteis?- redujo el odio al mínimo en su frase y alzó los ojos hacia la chica- Quizás sea un imitador, alguien que quiera volver a sumir a nuestro pueblo en el caos-Utilizó la palabra “nuestro” para ganarse la simpatía de la muchacha e incluirse entre las víctimas. Él era tan inocente como los demás- Ya sé que- se levantó del taburete- apenas me conoces pero… creo en ti. Me uniré a la cuadrilla del cazador- levantó la cabeza para buscar dónde estaba el aludido- intentaré buscar alguna pista que nos indique cuál es el mejor método a seguir, y te informaré en cuanto encuentre algo. ¿Qué te parece?
Su diversión aumentó hasta límites insospechados cuando escuchó la conversación del cazador y la niña. Ni siquiera él la creía, iba a tener que esforzarse mucho esta vez para salvar su vida y la del resto de jóvenes del lugar.
Un agradable olor le distrajo momentáneamente, y Bigby ladeó la mirada para observar mejor el origen de dicho aroma. Una jovencita, aparentemente de la edad de Brooke, caminaba distraídamente frente a él. En su rostro no había rastro de miedo, pero el lobo pensaba cambiar eso muy rápido. Acababa de elegir a su tercera víctima. Era perfecta para sus deseos: rubia, ojos grandes y azules, joven, delicada… Casi como Caperucita Roja. Cuando la chica lanzó una mirada hacia su lado, el lobo se inclinó hacia atrás y la saludó cortésmente. Aún era muy pronto para levantar las sospechas del pueblo.
Apartó la mirada de su futura víctima y volvió a centrarse en Brooke, que en aquel momento se dirigía a él con cara afligida. El lobo frunció levemente el ceño y la observó acercarse. ¿Qué querría? ¿Pensaba encontrar en él a un aliado? Si era así, el juego podía ponerse aún más interesante.
-Sé quién eres, Brooke- cambió un poco su tono de voz para que la muchacha no lo reconociera de la noche anterior- Todo el mundo cuenta historias sobre ti, eres la muchacha que salvó el pueblo- sonrió con la boca pero sus ojos no acompañaron dicha sonrisa. Odiaba tantísimo a esa chica que cualquier interacción agradable era un tremendo esfuerzo para él- Yo no creo que estés loca- negó con la cabeza- Puede que tengas razón con lo del lobo pero…- se encogió de hombros- Piénsalo, ¿existe algún animal que pueda sobrevivir a lo que le hicisteis?- redujo el odio al mínimo en su frase y alzó los ojos hacia la chica- Quizás sea un imitador, alguien que quiera volver a sumir a nuestro pueblo en el caos-Utilizó la palabra “nuestro” para ganarse la simpatía de la muchacha e incluirse entre las víctimas. Él era tan inocente como los demás- Ya sé que- se levantó del taburete- apenas me conoces pero… creo en ti. Me uniré a la cuadrilla del cazador- levantó la cabeza para buscar dónde estaba el aludido- intentaré buscar alguna pista que nos indique cuál es el mejor método a seguir, y te informaré en cuanto encuentre algo. ¿Qué te parece?
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Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Skaikru
Una extraño escalofrío recorrió la espalda de Brooke al escuchar la voz del hombre. No entendió porque, sin embargo su instinto le gritaba que sucedía algo raro. Guardó esos pensamientos para si misma no queriendo alarmar a nadie, todavía menos tras lo ocurrido en la asamblea del pueblo. Instintivamente dedicó una sonrisa al contrario, medianamente satisfecha con la respuesta de este. Esa alegría se evaporó segundos después y su sonrisa se fue borrando lentamente.-Esa criatura no es normal, es capaz de hablar y erguirse a dos patas.... Dios sabrá que más podrá hacer.- Continuaba obstinada con la historia del lobo, hubiera dudado de si misma de no haber sido testigo de la criatura burlándose de ella.-Ese monstruo matará hasta que la últimas de las chicas caiga... entonces vendrá por mi, y lo peor... es que probablemente me lancé a sus fauces.- El cargo de consciente por las muertes de las chicas eran demasiado, cada una de ellas se grabaría en su mente, en sus recuerdos y la acompañaría hasta el final de sus días. Aún con ese dolor en su corazón trataría de hacer entender a la gente del pueblo, lucharía por salvar las vidas de esas mujeres.-Ojala no hubiera sobrevivido, ojala el lobo me hubiera devorado y el cazador nunca me salvara.- De no ser por el hombre del bosque la cosa se sería muy distinta actualmente, quizás el lobo devoraría a menos gente o marchara a otro lugar para cazar.-¿Qué persona es capaz de despedazar personas así? Esas marcas de garras y dientes... ningún ser humano es capaz de hacerlo, solamente un animal de grandes dimensiones... el lobo a vuelto o es algún familiar suyo.- La idea de un posible descendiente del animal no era tan descabellada, diez años eran suficientes para que un animal creciera hasta el tamaño de su progenitor, y teniendo la capacidad de razonar la venganza no sería tan sorprendente, tal vez... - Imposible...
Buscó con la mirada al cazador, que hablaba con unos cuantos hombres del pueblo. Se preparaban para salir de caza en unas horas, a la caía de la noche. Si la bestia rondaba el bosque que un grupo de hombres vagaran por este pintaba de mal asunto, no estarían preparados para enfrentar al lobo... El cazador se había convertido en un padre para ella, actualmente era lo más cercano a un familiar... si algo malo le sucediera ¿Qué haría? Ese pensamiento encogió el alma de Brooke, se cruzó de brazos en un intento de tranquilizarse. Regresó la mirada al hombre y trató de sonreír un poco, pero se notaba que era forzada, no resplandecía como lo hacia normalmente.- Cuide del cazador, por favor... es muy importante para, si le pasara algo se me rompería el corazón.- Acababa de conocer a ese hombre pero la forma en que le hablaba le hizo sentir más tranquila, no la trataba como una loca o la chica en busca de fama... por lo menos se había molestado en escucharla y no burlarse de ella.-Está bien...- Aceptó la propuesta del hombre.-Le agradezco de corazón que me ayude... tenga cuidado, la bestia ronda el bosque y se lo sabe de memoria, deberán ir bien armados porque ninguna arma es lo suficientemente capaz de asesinarlo.- Dijo con una mirada llena de determinación, la bestia no moriría tan facilidad.-Rezaré por ustedes esta noche... si ocurre algo, pasaré la noche en casa de mi abuela, en mitad del bosque y así tendrán un lugar donde esconderse si la bestia os ataca.- Esa noche no dormiría, se la pasaría en vela y alerta, preparada para afrontar el peligro.
Buscó con la mirada al cazador, que hablaba con unos cuantos hombres del pueblo. Se preparaban para salir de caza en unas horas, a la caía de la noche. Si la bestia rondaba el bosque que un grupo de hombres vagaran por este pintaba de mal asunto, no estarían preparados para enfrentar al lobo... El cazador se había convertido en un padre para ella, actualmente era lo más cercano a un familiar... si algo malo le sucediera ¿Qué haría? Ese pensamiento encogió el alma de Brooke, se cruzó de brazos en un intento de tranquilizarse. Regresó la mirada al hombre y trató de sonreír un poco, pero se notaba que era forzada, no resplandecía como lo hacia normalmente.- Cuide del cazador, por favor... es muy importante para, si le pasara algo se me rompería el corazón.- Acababa de conocer a ese hombre pero la forma en que le hablaba le hizo sentir más tranquila, no la trataba como una loca o la chica en busca de fama... por lo menos se había molestado en escucharla y no burlarse de ella.-Está bien...- Aceptó la propuesta del hombre.-Le agradezco de corazón que me ayude... tenga cuidado, la bestia ronda el bosque y se lo sabe de memoria, deberán ir bien armados porque ninguna arma es lo suficientemente capaz de asesinarlo.- Dijo con una mirada llena de determinación, la bestia no moriría tan facilidad.-Rezaré por ustedes esta noche... si ocurre algo, pasaré la noche en casa de mi abuela, en mitad del bosque y así tendrán un lugar donde esconderse si la bestia os ataca.- Esa noche no dormiría, se la pasaría en vela y alerta, preparada para afrontar el peligro.
© by Farah.

Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Lady_Deadpool
Bigby pudo sentir cómo los latidos de la chica aumentaban de ritmo, y mostró una sonrisa algo cruel. Al menos podía darse cuenta de que Brooke tenía el sentido de supervivencia agudizado y de que, de una forma u otra, le tenía por alguien peligroso. El lobo trató de minimizar ese sentimiento, y sonrió abiertamente. Esta vez, la sonrisa incluso llegó a sus ojos, que brillaban divertidos por la expectativa de jugar con aquella chiquilla de nuevo.
-Oh… ¿en serio?- frunció el ceño al escuchar las palabras de la chica e hizo cómo si valorase esa nueva información- Pero eso no es posible, ¿no? Es… magia. ¿Alguna vez te ha hablado o le has visto erguirse?- negó con la cabeza- Si lo que dices es cierto… nos enfrentamos a algo terrible. Brooke- clavó los ojos en los de la chica y siguió con el teatrillo- ¿Por qué te la tiene tan jurada? No fuiste tú sola la que terminó con él… ¿verdad?- señaló con un vago gesto al cazador- Él también tuvo que ver con aquella caza- el odio le hacía palpitar las sienes, y el mal humor le desbordaba, pero se obligó a mantener la compostura- Quizás lo del familiar sea factible… Se reproducen con facilidad, y tienen varias crías por camada. Además… los lobos siempre han sido vengativos, y siempre han protegido a los suyos.
Ahora que hablaba de crías, Bigby se daba cuenta lo útil que habría sido reproducirse y enseñar el arte del asesinato a alguna cría suya. Si hubieran actuado juntos, la aldea se habría sumido en el más absoluto caos. Pero no tenía que arrepentirse ahora, él solo era más que capaz de realizar todo eso. Quizás le llevara más tiempo, pero estaba seguro de que el pueblo desaparecería gracias a sus actos.
-Cuidaré de él…- giró la cabeza para seguir la mirada de Brooke y, en un momento en el que ella no le miraba, aprovechó para esbozar una cruel sonrisa. Le acababa de poner a su última víctima en bandeja. El lobo sabía que el cazador y la niña tenían una relación estrecha, pero verlo con sus propios ojos, le hacía cambiar de planes por completo. El cazador moriría, quizás esa noche no, pero muy pronto-Haré lo que esté en mi mano. Yo…- se encogió de hombros- No soy un excelente luchador, pero sé defenderme. Esta noche me uniré a su cuadrilla, e iré con todas las armas que pueda- asintió con la cabeza- Tú…- ya la tuteaba sin miedo, pues en aquel pueblecito todos se conocían y tenían confianza- Pasa la noche en un lugar seguro. Si el lobo va a por ti, quizás la casa de tu abuela no sea el mejor lugar para ello.
El lobo, tras una última y falsa sonrisa, dejó a la chica donde estaba y se dirigió hacia la cuadrilla. Una vez frente al cazador, le comunicó sus deseos de formar parte de la partida de caza, y cuando fue aceptado en el grupo, Bigby sonrió complacido. En aquella ocasión no tenían ni idea de quién podía ser el asesino. Tras dar las gracias al cazador por aceptarle, el lobo se fue hacia su casa para ultimar los preparativos. Aquella noche iba a haber otra víctima en el pueblo, de eso estaba seguro.
-Oh… ¿en serio?- frunció el ceño al escuchar las palabras de la chica e hizo cómo si valorase esa nueva información- Pero eso no es posible, ¿no? Es… magia. ¿Alguna vez te ha hablado o le has visto erguirse?- negó con la cabeza- Si lo que dices es cierto… nos enfrentamos a algo terrible. Brooke- clavó los ojos en los de la chica y siguió con el teatrillo- ¿Por qué te la tiene tan jurada? No fuiste tú sola la que terminó con él… ¿verdad?- señaló con un vago gesto al cazador- Él también tuvo que ver con aquella caza- el odio le hacía palpitar las sienes, y el mal humor le desbordaba, pero se obligó a mantener la compostura- Quizás lo del familiar sea factible… Se reproducen con facilidad, y tienen varias crías por camada. Además… los lobos siempre han sido vengativos, y siempre han protegido a los suyos.
Ahora que hablaba de crías, Bigby se daba cuenta lo útil que habría sido reproducirse y enseñar el arte del asesinato a alguna cría suya. Si hubieran actuado juntos, la aldea se habría sumido en el más absoluto caos. Pero no tenía que arrepentirse ahora, él solo era más que capaz de realizar todo eso. Quizás le llevara más tiempo, pero estaba seguro de que el pueblo desaparecería gracias a sus actos.
-Cuidaré de él…- giró la cabeza para seguir la mirada de Brooke y, en un momento en el que ella no le miraba, aprovechó para esbozar una cruel sonrisa. Le acababa de poner a su última víctima en bandeja. El lobo sabía que el cazador y la niña tenían una relación estrecha, pero verlo con sus propios ojos, le hacía cambiar de planes por completo. El cazador moriría, quizás esa noche no, pero muy pronto-Haré lo que esté en mi mano. Yo…- se encogió de hombros- No soy un excelente luchador, pero sé defenderme. Esta noche me uniré a su cuadrilla, e iré con todas las armas que pueda- asintió con la cabeza- Tú…- ya la tuteaba sin miedo, pues en aquel pueblecito todos se conocían y tenían confianza- Pasa la noche en un lugar seguro. Si el lobo va a por ti, quizás la casa de tu abuela no sea el mejor lugar para ello.
El lobo, tras una última y falsa sonrisa, dejó a la chica donde estaba y se dirigió hacia la cuadrilla. Una vez frente al cazador, le comunicó sus deseos de formar parte de la partida de caza, y cuando fue aceptado en el grupo, Bigby sonrió complacido. En aquella ocasión no tenían ni idea de quién podía ser el asesino. Tras dar las gracias al cazador por aceptarle, el lobo se fue hacia su casa para ultimar los preparativos. Aquella noche iba a haber otra víctima en el pueblo, de eso estaba seguro.
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- Spoiler:

Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Skaikru
Las palabras del misterioso hombre no sirvieron para serenar el dolido corazón de Brooke. Capercita roja había perdido el miedo a morir tras lo sucedido en la casa de su abuelita. El bosque ya no era un lugar tenebroso o peligroso para ella... más bien su remanso de paz, ya que solamente tres personas conocían el bosque como la palma de su mano, y una de ellas ya estaba muerta. Solamente la voz del lobo fue suficiente para recordarle el significado del miedo, del terror. Hubiera preferido mil veces morir siendo niña que la tortura que soportaba actualmente, sentada a la espera de que el lobo acabase con la vida de las inocentes aldeanas.
Por supuesto, nuestra intrépida y cabezona caperucita roja, haría caso omiso de los consejos del buen señor, no desperdiciando un segundo para abandonar el pueblo para ir a la casa de la abuelita. Dejó la capa en el viejo perchero de madera y se tumbó en el viejo sofá de la abuela. Acurrucada allí, cerró los ojos para estar descansada, dejando paso a una noche más... una noche más llena de muerte.
Despertó con el sonido del búho, quien le daba la bienvenida a la fatídica noche. El bosque cambiaba radicalmente con la llegada del anochecer, tornandolo un lugar más siniestro y peligroso de lo que realmente era. Pero Brooke no temía a la oscuridad, a los árboles con extrañas pintas o los peligrosos depredadores que despertaban con la caída del sol. Preparada para afrontar el peligro, se puso la capa roja, saliendo del interior de la casa acompañada de un farolillo y su cuchillo de plata. Avanzó entre la espesura del bosque con una velocidad inapropiada para una mujer de su complexión, esquivando los baches del camino y las ramas bajas de los árboles que amenazaban con golpearla. No podía apartarse a un lado y dejar al grupo del cazador vagar en el bosque mientras eran vigilados por el lobo. Ella los encontraría primero, y los vigilaría escondida entre los arbusto, preparada para atacar al lobo.
No tardó en encontrar a la cuadrilla de hombres, cargados con farolillos y armas, avanzando en el bosque, cada uno observando una dirección del bosque. Conociendo a ese maldito lobo, no tardarían en encontrar el cuerpo de la última victima... ¿De quién se trataría esa vez? Prefirió no pensar en ello en esos momentos, la prioridad era proteger a esos hombres de su ignorancia. Localizados, apagó la llama de su farolillo para no ser descubierta por ellos, y simplemente se limitó a observar y escuchar.-¿Alguno cree en la palabra de Brooke? ¿Y si tiene razón? El lobo podría estar observandonos en este preciso momento.- El más cobarde de los hombres observaba a su alrededor asustado.-Acabé con esa bestia hace años, y de continuar con vida le volvería a derrotar.- Ahí estaba, la famosa actitud del cazador, el hombre capaz de cazar a la más fiera de las bestias.
Faltaba esperar ¿Qué haría el gran lobo malo esa noche? ¿Se cruzarían?
Por supuesto, nuestra intrépida y cabezona caperucita roja, haría caso omiso de los consejos del buen señor, no desperdiciando un segundo para abandonar el pueblo para ir a la casa de la abuelita. Dejó la capa en el viejo perchero de madera y se tumbó en el viejo sofá de la abuela. Acurrucada allí, cerró los ojos para estar descansada, dejando paso a una noche más... una noche más llena de muerte.
Despertó con el sonido del búho, quien le daba la bienvenida a la fatídica noche. El bosque cambiaba radicalmente con la llegada del anochecer, tornandolo un lugar más siniestro y peligroso de lo que realmente era. Pero Brooke no temía a la oscuridad, a los árboles con extrañas pintas o los peligrosos depredadores que despertaban con la caída del sol. Preparada para afrontar el peligro, se puso la capa roja, saliendo del interior de la casa acompañada de un farolillo y su cuchillo de plata. Avanzó entre la espesura del bosque con una velocidad inapropiada para una mujer de su complexión, esquivando los baches del camino y las ramas bajas de los árboles que amenazaban con golpearla. No podía apartarse a un lado y dejar al grupo del cazador vagar en el bosque mientras eran vigilados por el lobo. Ella los encontraría primero, y los vigilaría escondida entre los arbusto, preparada para atacar al lobo.
No tardó en encontrar a la cuadrilla de hombres, cargados con farolillos y armas, avanzando en el bosque, cada uno observando una dirección del bosque. Conociendo a ese maldito lobo, no tardarían en encontrar el cuerpo de la última victima... ¿De quién se trataría esa vez? Prefirió no pensar en ello en esos momentos, la prioridad era proteger a esos hombres de su ignorancia. Localizados, apagó la llama de su farolillo para no ser descubierta por ellos, y simplemente se limitó a observar y escuchar.-¿Alguno cree en la palabra de Brooke? ¿Y si tiene razón? El lobo podría estar observandonos en este preciso momento.- El más cobarde de los hombres observaba a su alrededor asustado.-Acabé con esa bestia hace años, y de continuar con vida le volvería a derrotar.- Ahí estaba, la famosa actitud del cazador, el hombre capaz de cazar a la más fiera de las bestias.
Faltaba esperar ¿Qué haría el gran lobo malo esa noche? ¿Se cruzarían?
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Re: Who's afraid of the fierce wolf?
Who's afraid of the fierce wolf?
Afueras del pueblo, medianoche | Con Lady_Deadpool
El lobo observó irse a Caperucita con una sonrisa en el rostro, la conocía lo suficiente como para saber que no iba a hacer caso de sus consejos. Pero bueno, allá ella. Él, desde luego, iba a cumplir con su promesa: se uniría a la partida de caza y, además, terminaría con la vida de otra joven. Una a una, todas acabarían cayendo. Y para el final… el premio. Bigby acordó con los cazadores la hora de partida, y volvió a su casa, realmente conforme con la situación.
Se cambió de ropa, cenó un poco de carne para mantener las fuerzas y se echó durante unos minutos en la cama para descansar. Sabía que, de una forma u otra, aquella noche sería larga.
Cuando el sol cayó, el lobo cogió su cuchillo y su rifle, y así armado partió hacia el punto de encuentro. El resto de cazadores ya estaba allí esperándole, así que, en el mismo momento en que él llegó, la partida de caza salió hacia el bosque. La luna brillaba en lo alto del cielo, otorgándole más fuerza que otras noches. No se oía ni un ruido entre los árboles, y lo único que sentía Bigby eran los latidos del corazón del hombre que tenía delante. “Está aterrorizado… Además, huele a miedo. ¿Qué…?” Un olor familiar obligó al lobo a girar la cabeza y fruncir el ceño. La partida de caza no estaba sola en aquel bosque… Vaya, que lástima. Por un minuto, se planteó sacar a la luz la presencia de la chica entre los cazadores, pero luego decidió dejarlo pasar. Quería ver qué hacía exactamente. Por el momento, seguiría con su paripé de cazador y defensor de Brooke y las demás chicas.
-¿Qué hacemos ahora?- el lobo se adelantó hasta el lugar que ocupaba el cazador y comenzó a cuchichear con él- ¿Nos separamos? – Ladeó la cabeza- Hasta ahora las víctimas han sido mujeres jóvenes, nosotros… a no ser que nos lo encontremos de cara, no tendremos problemas. ¿No crees?
Al ver el asentimiento del que era el jefe de la expedición, Bigby se dio la vuelta y se internó junto a otro hombre entre los arbustos. Pasó justo al lado de Brooke, pero hizo como que no la vio, estaba demasiado concentrado tratando de buscar al lobo. No sabía cómo actuar aquella noche, pues con la presencia de Caperucita detrás de él, difícilmente podría apresar a una chica pero… ¿Acaso las cosas complicadas no eran mucho más divertidas? Seguro que algo se le ocurriría, siempre lo hacía.
Y si no pues… siempre estaba bien aparecer como un gran defensor del pueblo. Al menos por una noche.
Se cambió de ropa, cenó un poco de carne para mantener las fuerzas y se echó durante unos minutos en la cama para descansar. Sabía que, de una forma u otra, aquella noche sería larga.
Cuando el sol cayó, el lobo cogió su cuchillo y su rifle, y así armado partió hacia el punto de encuentro. El resto de cazadores ya estaba allí esperándole, así que, en el mismo momento en que él llegó, la partida de caza salió hacia el bosque. La luna brillaba en lo alto del cielo, otorgándole más fuerza que otras noches. No se oía ni un ruido entre los árboles, y lo único que sentía Bigby eran los latidos del corazón del hombre que tenía delante. “Está aterrorizado… Además, huele a miedo. ¿Qué…?” Un olor familiar obligó al lobo a girar la cabeza y fruncir el ceño. La partida de caza no estaba sola en aquel bosque… Vaya, que lástima. Por un minuto, se planteó sacar a la luz la presencia de la chica entre los cazadores, pero luego decidió dejarlo pasar. Quería ver qué hacía exactamente. Por el momento, seguiría con su paripé de cazador y defensor de Brooke y las demás chicas.
-¿Qué hacemos ahora?- el lobo se adelantó hasta el lugar que ocupaba el cazador y comenzó a cuchichear con él- ¿Nos separamos? – Ladeó la cabeza- Hasta ahora las víctimas han sido mujeres jóvenes, nosotros… a no ser que nos lo encontremos de cara, no tendremos problemas. ¿No crees?
Al ver el asentimiento del que era el jefe de la expedición, Bigby se dio la vuelta y se internó junto a otro hombre entre los arbustos. Pasó justo al lado de Brooke, pero hizo como que no la vio, estaba demasiado concentrado tratando de buscar al lobo. No sabía cómo actuar aquella noche, pues con la presencia de Caperucita detrás de él, difícilmente podría apresar a una chica pero… ¿Acaso las cosas complicadas no eran mucho más divertidas? Seguro que algo se le ocurriría, siempre lo hacía.
Y si no pues… siempre estaba bien aparecer como un gran defensor del pueblo. Al menos por una noche.
© by Farah.
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