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♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Dom 8 Mayo - 1:36

You have a sin to confess?
X-Files AU — Sobrenatural — +18

Fox Mulder — Agente del FBI — Demonio — David Duchovny — Nyadeh
Dana Scully — Angente del FBI — Ángel Caído — Gillian Anderson — Hellcat

A ojos de todos Mulder y Scully solo son compañeros dentro del FBI. Los únicos agentes de un departamento prácticamente inútil pero que ellos parecen comprender bastante bien, incluso parece que les gusta creer en todas esas ridículas historias de películas de terror. Cuanta verdad hay en esas películas de terror, cuanta verdad en todos esos archivos y, aún mejor, en ellos mismos.

Un demonio y un ángel trabajando juntos, ambos siendo plenamente consciente de ello pero fingiendo la total ignorancia. Una tortura, una tentación constante para Scully cada vez que la intensa mira de Mulder se posaba en ella, cada vez que sus manos terminaban reposando en la parte baja de su espalda. Pequeños actos que ponían a prueba su entereza, su devoción para con Dios. Para él solo un juego ver cuánto era capaz de aguantar la preciosa angelita antes de sucumbir. Vivir día a día junto a un demonio no era sencillo y, claramente, él no se lo ponía fácil. No tenía que hacerlo.

Curiosamente no sería la mano de Mulder quien haría que Scully cruzase la delgada línea de sus plumas. Su protegida, Melissa, una joven de lo más espiritual, de noble corazón y siempre una sonrisa fue brutalmente asesinada. Un tiro en la cabeza, prácticamente una ejecución. Algo que perdonar, algo que Dana Scully no pudo dejar pasar a pesar de que sabía que esos sentimientos de puro odio y venganza no debían tener cabida en su corazón. Lo buscó, hasta la saciedad. Y encontró la mano ejecutora que se convirtió en el ejecutado, ella quiso aludir a la justicia divina pero no la había. El pecado cometido fue tan grave y doloroso como su caída.

Él la dejó apretar el gatillo, él siempre la dejaría poner un pie en el camino del pecado. De hecho, Mulder solo estaba esperando un pequeño indicio en su pureza para corromper su alma noble, doblegarla bajo sus manos pecadoras y hundirla en el mismísimo Infierno.

El primer descenso es rápido, doloroso. El segundo lento y confuso, la tentación y la provocación golpeando con fuerza la puerta de su última resistencia. Las alas marchitas y el corazón vacío, es fácil. Es una presa fácil. Él lo sabe y se relame, ella lo intuye y ni siquiera saber cómo hui. Magnético, electrico.

Perdóname Padre porque he pecado

Cronología





Última edición por Hellcat el Lun 16 Mayo - 0:49, editado 3 veces


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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Dom 8 Mayo - 3:37

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Apretó el gatillo sin más. El eco del disparo en sus oídos y la sangre bañando el césped. Pólvora en sus manos, invisible pero daría positivo, el pecado de una asesinato en su alma. Ira, venganza, odio. Sentimientos demasiado oscuros para la pureza de su corazón, sentimientos que la ahogaban e inundaron sus ojos de lágrimas en el mismo momento que aquel cuerpo, yermo, chocó contra el suelo. Ella lo había citado en aquel parque desierto, había elegido el arma con la que arrebatar una vida. El ojo por ojo, porque Melissa estaba muerta y ella había decidido hacer justicia. Justicia divina. Estaba haciendo lo correcto, era lo correcto.Soberbia. Al menos creyó estar haciendo lo correcto hasta aquel momento, hasta que sintió los remordimientos y la culpa azotando su espalda con tal fuerza que la hizo temblar. O quizás eran los sollozos involuntarios.

Su castigo no se hizo esperar. No fue ella quien abrió sus alas, pero la obligaron. Blancas, inmensas y preciosas. Plumas inmaculadas enmarcando su cuerpo menudo. Entonces lo vio, o quizás solo lo sintió. Él estaba allí. Su oscura presencia acechándola, como siempre. Cada día desde que habían empezado a trabajar juntos, una constante tentación que había ignorado con éxito. Nada había tenido que ver con aquel suceso, y aún así quería culparlo por llenar sus sangre de sangre. Sangre no tan inocente pero, aún así, un protegido de Dios.

La primera pluma se desprendió, lánguida y decepcionada. Sus ojos implorantes miraron al cielo oscuro de la noche, hasta las estrellas parecían haber dejado de brillar escondiéndose del horror que estaba por ocurrir. La caída de un ángel.—No por favor, no… Padre perdóname, por favor, por fa…—No llegó a terminar sus ruegos pues su garganta se vio colapsada por la necesidad de gritar ante el inmenso dolor que corrió como la pólvora por cada una de sus plumas. Ardían, desaparecían convertidas en oscuras cenizas. Gritó de nuevo en la agonía de su tortura. Sus rodillas fallaron, trémulas, y se doblegó en el suelo abrazándose a sí misma repitiendo una y otra vez el perdón de Dios.

El fuego que todo lo purifica alcanzó su espalda, quemando su blusa hasta dejar la piel desnuda y, presa del dolor, Scully echó la cabeza hacia atrás con un gemido en los labios y un par de gotas de sudor frío corriendo por su sien. Dos largas cicatrices marcando su espalda, la sangre espesa y caliente rodando por su piel, deslizándose hasta tomar los caminos de sus costados dejando distintos surcos, caminos inexplorados por la mano del hombre. Dolía, dolía tanto que Dana habría preferido la muerte. No solo dolía físicamente, sino psíquicamente. Ya no sentía la conexión con el cielo, ya no podía oír las campanitas de los ángeles o los coros celestiales. Por primera vez estaba sola, vacía y castigada por sus actos. Una vergüenza, una paria y todo por su culpa. Había fallado y había caído.

Fue incapaz de moverse, de rodillas sobre el húmedo césped, abrazándose a sí misma para mantener la sedosa tela de su blusa aún sobre sus hombros ligeramente inclinada hacia delante. Los mechones pelirrojos rozando sus mejillas, pegándose a ellas con las lágrimas que no había podido dejar de derramar. Desolación, tanta que olvidó el mundo y el tiempo perdida en el dolor y la amargura.



Pa'tu:


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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Dom 8 Mayo - 20:44

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Resultaba cautivadora, debía concedérselo. Aunque la obra no fuera suya. La cegadora desolación lograba ese efecto en él, latido en el cuello y frenesí en las manos, tinieblas tras las retinas. Siempre se había sentido exaltado por el escarlata y bermellón, la tonalidad de toda senda que conducía al abismo y ella era un ciclón de fulgor aparentemente níveo que se consumía en carmesí, siendo inverosímil rehuir la mirada de las curvilíneas llamaradas. Un ave fénix que no renacería, de ruegos vanos y lágrimas estériles pues el cielo había sido vedado para ella. Mala suerte, pequeña. Él jamás se había arrepentido, porque sabía que sería juzgado mas no indultado. Libre, de ningún modo.

Lo había presagiado ese mismo atardecer, el crepúsculo tras el cristal propagando centelleos de áureo incandescente de la silueta de contornos femeniles, propano infectando su sangre y la hiel floreciendo de los poros de piel impoluta, nebulosa en la mirada. Y la había hostigado, como de costumbre, rastreado —cazador de impurezas— por impertinencia ladina, avidez en las vísceras. Asistente ajeno, podía haber frenado su mano, mas había presenciado su crimen complacido, curioso. Él no había despojado nunca una vida mortal, inducía a que lo hicieran.

Eso no tiene buena pinta. —Sabía más, más de lo que simulaba. Sabía que no sanaría, que las hendiduras no se cerrarían. Sabía que dolía, no solo por el incesante plañido que saturaba sus oídos. Cuanto más abajo, más dolía. Se amoldaría a ello, a descubrir deleite en el dolor, al fango, a la oscuridad.

Emergió de la penumbra, una sombra más con violencia arrojada pese a la impasibilidad de su movimiento. Las rótulas sobre la grava, frente a la figura contraída en su propio busto cuyas convulsiones habían cesado, los dedos bajo el mentón, izando el rostro que no poseía un nervio de resistencia para oponerse a su gesto. —¿La venganza sabe bien, verdad? Hasta los humanos lo afirman. —Las hebras abandonaron toda región de la tez a la que el sudor y las lágrimas habían adherido, gracias a sus dedos ágiles. El anhelo lascivo respirable en el aura, combinado con el azufre de las cenizas. Mas el único regocijo era el propio, no del vacuo azulado de los irises mortecinos—. Venga, no irás a decirme que no lo has disfrutado siquiera un poco. —El restallido de la lengua como una correa y el albor de una sonrisa al inhalar la sangre de ese espíritu celeste ahora carente de resplandeciente halo. Reciente, cálida, tentadora.

La noche silente, salvo por el ocaso del ángel sin alas —belleza etérea en la atrocidad de aquella visión—, vacía y deshabitada. Si cualquier criatura se arriesgara a tropezarse con sus figuras entonces, podría conseguir que se extinguiera, sin embargo se inclinó por hacerlos desaparecer a ellos, impulsándola hacia él para intentar reavivarla. —Vamos a sacarte de aquí.
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Dom 8 Mayo - 22:42

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Podría haberse quedado allí durante una eternidad, durante los angustiosos días que aún le quedasen que serían muchos. Solo le habían prohibido la entrada al cielo, como algunos otros, pero aún no había descendido al averno. Condenada a no encajar en ninguna parte, a elegir su propio camino sin la cálida mano de Dios que la guiase y protegiese de todo mal. Estaba sola, estaba perdida. Como los humanos pero siendo plenamente consciente del peligro y la soledad, de la oscuridad que acechaba en cada esquina del camino preparada para devorarle y escupir sus huesos derretidos por el azufre.

Sin nombrarlo se dejó ver, aunque ella no lo vio, solo lo sintió. Sus dedos corriendo por su piel y el cosquilleo incómodo que provocaba su tacto, su respiración cercana y el calor que irradiaba bajo la yema de los dedos. Ojos enrojecidos, el azul diluido entre amargas lágrimas que pegaban sus largas y oscuras pestañas. Tembló, por el dolor y por su mirada.—No…—Musitó despacio—No me toques—Siseó a continuación tratando de apartase. Torpeza y falta de fuerzas, las heridas de su espalda chillando con cada movimiento al tratar de echarse hacia atrás soltando una mano contra la muñeca del demonio. La blusa cedió, centímetros de piel marmórea expuesta al aire de la fría noche. Una de las mangas cayó hasta su codo y tuvo que ser rápida en aplastar una mano contra su pecho antes de que la tela abandonase por completo su piel. Marcadas clavículas, la firmeza de su piel inmaculada, jamás tocada. Tierra virgen para el hambriento.

Pero la fortaleza no le duró, el rechazo tampoco. Resistió el contacto la primera vez, y cedió ante el calor de sus brazos como una hoja en el otoño. Se inclinó contra su pecho, implorando el cariño y el consuelo que precisamente un demonio no podía darle pero ella era demasiado ingenua, estaba demasiado rota. Solo logró ponerse en pie con su ayuda, o más bien con su fuerza capaz de tirar de su cuerpo. Pequeños gemidos de dolor emergiendo de sus labios con cada movimiento, las heridas quizás no tardarían en cerrarse pues estaba en su naturaleza pero las cicatrices jamás se borrarían. Era el recuerdo constante de lo que había perdido, de lo que no recuperaría por mucho que lo intentase. Sin embargo, la esperanza era algo que un ángel no perdía tan fácilmente.

De pie sus ojos volvieron a posarse en la del cuerpo inerte de aquel mortal y su labio inferior tembló de nuevo. Se soltó de Mulder y trató de andar trastrabillando con sus propios pies sus rodillas volvieron a besar el suelo. Un nuevo golpe que esta vez no dolió en comparación. Despacio sus dedos cerraron los ojos yermos de aquel hombre –sin dejar de sujetar lo que quedaba de su blusa contra su pecho- y dibujó el signo de la cruz sobre su frente. Imploró a Dios su perdón, rezó por su alma y trató de concederle la vida eterna en el cielo. Un indulto, una obra llevada por su mano y la culpa. Esta vez Dios la oyó y le perdonó. El cuerpo se deshizo en una luz cegadora que ascendió al cielo como luciérnagas en la inmensidad.

A pesar de su buena obra, y por primera vez, sintió el corazón encogerse con algo semejante a la envidia, un deseo oscuro que la sobrecogió:¿Por qué a él sí y a mí no? Nuevas lágrimas, la extenuación de su castigo y de su buena acción consumiéndola.



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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Lun 9 Mayo - 1:34

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Podría ser lo que deseara, adueñarse de la forma de todo ente que habitase en el plano terrenal, incorpóreo en esencia, eterno perseguidor de cavidades ajenas en las cuales arraigar raíces entumecidas de tierra pútrida y rocío adulterado. Ansió haber tomado la naturaleza de una bestia de prolongados colmillos que sepultar en la sedosa nitidez de los hombros perlinos, súbitamente revelados ante las flamas titilantes en sus pupilas, codicia de los huesos astillándose bajo la despiadada opresión y el plasma de las arterias colmando su boca insaciable. Bestia no era, mas rugió como una al final de la tráquea, los dedos pétreos en el cuerpo endeble, recién mutilado; menuda figura la cual suspiraba por una caricia que no llegó. Le estremecía su vulnerabilidad, pero no del modo en que un ángel anhelaba ser amado.

No constituyó esfuerzo desmedido elevarla, sostenerla pese al seísmo de sus extremidades, en ruta por los ligamentos, que rehusaban cooperar. El metal aún candente del arma de su compañera reclinado contra la piel de las caderas, retenido en el talle de su ropaje, tambor cargado y seguro sin accionar. El número de serie de un revólver registrado de la Oficina Federal sería buenamente rastreado. A pesar de su temple la irritación se apropió de sus ademanes, insuficiente paciencia que lo instigó a aproximarse a ella, palmaria repulsión sombreada en sus facciones. La claridad deslumbrante le forzó a distanciarse, repelido y desviar los ojos del difunto que desfigurado, mudaba en luceros ascendentes al firmamento. Él no hubiera sido magnánimo, si de sus manos dependiese, el cadáver se desmoronaría devorado en greda y se extinguiría consumido por las larvas, solo vestigios de polvo en la humedad. Pero, de nuevo, él no orientaba a la claridad.

Los dedos incrustados en la cintura femenina, la arrastró a la negrura más gélida e insondable, que no perduró más de exiguas inspiraciones de sus pulmones ateridos. El entarimado de su apartamento jaspeado en sangre, teñida su ropa y asimismo las manos asidas al ángel desfallecido. La paladeó, necesitó hacerlo, el vértice de su lengua rozando las yemas de los dedos impregnados del fluido que rezumaba a ambos costados del espinazo desvestido. Otro rugido que no se opuso, no había sido engendrado para resistirse y las aberturas del iris difusas, sombrías.

Date la vuelta, angelito. —Todas las toallas eran de un blanco tan impecable que evidenciaba la mordacidad encubierta. Macabro lienzo tornasolado en sangre al limpiar el reverso de la silueta semidesnuda, tras deshilachar con uñas veloces la prenda que la escondía, el frente deseable oculto de su mirada. No resultaba grato si ella no era consciente de lo que podía radiar solo con sus ojos, infinidad de espejismos libidinosos modelados tan solo para su mente y en aquella ocasión, la conciencia se esfumaba en cada espiración.

Rechazada la toalla junto al lavabo, se adentró en la profundidad de su ropero seleccionando lo que pudiera acomodarse a sus lesiones. Continuaba de espaldas, no se había removido ni al escucharlo regresar, retuvo sus muñecas y las izó por encima de su cabeza, deslizando la camisa sobre su cuerpo, los dedos ocupados en abrochar los botones y rozar su piel.

Sentía la gravedad que impulsaba ese pecho hacia sus manos insolentes, los pulgares bajo las curvas semejantes y ambos índices acariciando su vientre a la altura del ombligo.  


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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Lun 9 Mayo - 12:09

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Perdida por completo en la marea, como un barco a la deriva. El tiempo y el espacio pasó demasiado rápido ante sus ojos cristalinos y llorosos, o quizás fue demasiado lento. Nunca podría asegurarlo. Supo percibir, como estelas rápidas de luz vistas desde la ventanilla de un coche, momentos. Sus manos sujetando su cintura, el temblor que recorrió su cuerpo bajo su tacto y el vacío en el estómago al desvanecerse. No es que ella no pudiera hacerlo, es que era la primera vez que estaba tan cerca del mal. Las olas seguían golpeando contra su pecho, fuertes y contantes, la sal contra sus mejillas y la sensación de entumecimiento consumiendo sus extremidades por segundos. El dolor seguía presente, pero nublado por el pesar, parte de su piel como una vez fueron sus alas.

Se giró, más como una autómata que como un ente que alguna vez tuvo timón propio. Delicada como una muñeca de porcelana hecha pedazos entre sus fuertes manos. Un grito ahogado quebrando sus labios cuando el frío envolvió su piel desnuda, jirones de su castidad bautizando el suelo de lo que entendió como su apartamento. Brazos de marfil cubriendo su pecho, insegura pero quieta, aún más cuando el demonio siguió los caminos intrincados de la sangre. Quería pedirle que se apartase, que no osara tocarla con las manos del pecado pero la voz no logró abandonar sus carnosos labios. Estática casi esperando, anhelando, la rebeldía de sus dedos corriendo por su espalda. Solo encontró la humedad de aquella toalla y, aún así, volvió a temblar. Ardiente contacto, frenéticos pensamientos que se desbocaron junto a su corazón cuando apresó sus muñecas. Retenida, acorralada. Tan devota del pecado que bien podría haberse saciado con ella, contra ella, si hubiese querido.

La resistencia era algo que Scully parecía haber perdido y la respiración se canceló en sus pulmones, no podía respirar y tampoco podía pensar. El resuello de algo perverso llamando a la puerta y la necesidad de girarse y perderse en su mirada, preguntar por qué estaba siendo delicado, por qué la había sacado de allí y hasta cuando jugaría a consumirla sin terminar de quemarla. La tela cubriendo sus brazos de nuevo, su pecho y su estómago. Comenzó a despertar de su letargo cuando sus dedos rozaron la periferia de piel impoluta. Un jadeo bajo y sorprendio, rompiendo su completo silencio.—Basta Mulder—Su petición se sintió pesada en la lengua, necesitaba en labios resecos. Tragó saliva, los humedeció y repitió la acción. Tomó sus muñecas, despacio, sin aplicar fuerza en sus dígitos al hundirse en su piel. La sentía caliente y atrayente, como siempre pero menos distante, menos repulsiva al tacto. Era la tentación, lo sabía. La conocía. Llevaba evitándolo meses, debía seguir evitándolo.

Apartó sus manos, aunque no soltó sus muñecas. Retenida entre sus fuertes brazos, temerosa de dar un paso atrás y chocar contra su pecho, o uno adelante y perder el calor que tanta falta le hacía—¿Desde cuándo lo sabes?—Preguntó tratando de desvelar los misterios, recuperando los matices de su carácter fuerte y seguro al hablar. Ambos habían convivido, pasado muchas horas juntos y ahora descubría que no había resultado ningún misterio a sus ojos.

Agachó la cabeza, arrepentida. Las hebras de su cabello rojizo abriéndose a la altura de su nuca, envolviendo sus mejillas ya secas como si quiesiera esconderse por completo de él y, a la vez, no dejarlo ir. Sus manos no lo dejaron ir.



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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Lun 9 Mayo - 20:27

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Sedosidad bajo sus dedos condenados, la piel de textura esponjosa a su disposición, dichoso milagro mas atormentador para ella. La perversa tentación de oprimir su carne desnuda sin tregua y poder admirar las íntimas huellas que en esta infligiera, de cárdeno y malva en imprecisos contornos, recordatorio de haber sometido —y en cierto modo, humillado— a un emisario de Dios. Ya no era tal y si bien lastimaba sutilmente su arrogancia saber que no había sido él por quien el ángel había errado, pecador, pese a su incuestionable afán, acrecía asimismo la sensación de dominio y conducta posesiva sobre ella. Estaba sola, allí no había nadie, excepto él.

El primer tiento sin nada que la cubriera, perduró hasta que ella así lo deseó y no hubo oposición en sus manos, indudablemente más firmes, a pesar del hambre avivado en su garganta. Podría haberla forzado, pero qué regocijo había en el orgullo perdido. —¿Pretendías ocultarte? —Risa socarrona en la boca abierta, hálito acariciador sobre la nuca revelada entre cabellos delicados—. Eres demasiado luminosa. —Se había visto cegado por su presencia y el desapacible efecto apaciguador que exhalaba sin excesivo esfuerzo, desde el comienzo—. Es exasperante trabajar contigo, a veces.Casi siempre. Su mentón reposó sobre una de las clavículas definidas bajo la tela, tan solo necesitó un leve desvío para alcanzar la franja superior de su cuello, hueso prominente donde la médula se iniciaba. Inhaló satisfecho la fragancia que transpiraba cada poro de su piel, depravada y sanguinolenta, los labios delineando un impúdico itinerario hasta el nacimiento de su cabellera. —Tu sangre huele bien. —Sabía bien. Toda ella constituía una tentación en sí misma y ni siquiera lo concebía.

No ambicionaba liberar sus muñecas de los dedos gráciles, femeniles y lo advertía. Por ello, fue él quien se distanció, la penumbra de la estancia quebrada por la tenue luz de la lámpara que encendió al reclinarse sobre el sofá, contemplándola aún como su exclusiva presa. No era la primera mujer vestida con su ropa, pero era la primera a la que no había apreciado desnuda. La deseaba y también la detestaba por su condición, de la misma manera que se detestaba a sí mismo.

¿Tengo que llamar a la oficina para excusar tu ausencia mañana entonces, Scully? —Si había creído en la ilusión de obtener consuelo, de su lengua no sería, a menos que consintiera que deambulara sin presteza entre las piernas curvilíneas. Permitir que se encontrara allí, donde solía habitar, era todo lo que podía hacer por ella.

No me hago responsable si alguien piensa que has dormido conmigo. —Las palmas de las manos extendidas, después bajo su cabeza, sosteniéndola. Sonrisa aparentemente inofensiva. Como si conociera lo que era la inocencia—. Era cuestión de tiempo, de todos modos.
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Mar 10 Mayo - 0:37

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Distante e intima a la vez. En la penumbra de aquel apartamento las siluetas se mezclaban, se enredaban en tonos grises que no deberían existir. Toda Scully era ya una gran mancha gris porque ya no podía brillar, no como antes al menos y la sola mención provocó el recuerdo, y el recuerdo la obligación de cerrar los ojos y respirar hondamente. Dolía más en el alma que en la espalda. Solo por sentirse mejor podría haber cerrado los brazos del demonio en torno a su cintura, haberse hundido contra su pecho y haber fingido que su calor podía llenarla, satisfacerla de alguna forma. Eso habría sido egoísta, peligroso teniendo en cuenta la facilidad con la Mulder rodaba por su piel nacarada. Febril, se sentía febril bajo su tacto. Cruzando líneas que no debía y, aunque no la asqueaban, las rechazaba completamente. No era una pieza tan fácil, no sería la muñeca de sus juegos nocturnos por mucho que la llama de sus labios la llamase.

¿Lo intentaste tu siempre acechándome?—Pregunta con pregunta porque no tenía una respuesta. No estaba en su naturaleza mentir o no ser honesta, a pesar de que se veía obligada a hacerlo día a día. Decir que eres un ángel enviado por Dios a la Tierra no quedaba precisamente bien, pero es cierto que con él podría haber sido algo más directa, más tajante de lo que había sido. En su lugar había permanecido a su lado, evitando la tentación, y mirando con curiosidad cada uno de sus pasos, estúpida esperanzas de encontrar un hálito de bondad tras cada una de sus acciones. Era una ingenua.—Es exasperante trabajar contigo, siempre—Corrigió. Le había dado tantos dolores de cabeza, había puesto tantas veces su pequeño mundo de bola de cristal patas arriba que había perdido la cuenta hacía mucho tiempo.

Otro estremecimiento y el intento vacuo de apartarse, de retirar su cabeza para huir del fuego que iba creando—No la vas a catar—Sentenció con toda la seguridad de la que disponía, que no era mucha a decir verdad. Su voz un continuo susurro que se rompía a sílabas dispares.

Liberada y fría, los dedos perdiéndose en las largas mangas de la camisa de su compañero. Tan rara palabra en sus labios para determinar a un demonio. Se giró despacio, la vista aún fija en el suelo y las manos arrugando el final de la camisa, nerviosa. Una niña asustada, rota, frente al feroz lobo que podía hacerla pedazos en cuestión de segundos. Quería, pero no podía, preguntar por qué no estaba aprovechando su obvio momento de debilidad, siempre había pensado que eso era lo que los demonios hacían. Rastreros mentirosos que aprovechaban las oportunidades para salirse con la suya, pero Mulder había puesto distancia entre ellos aún cuando Scully no podría defenderse si decidía devorarla.

No—Diligente y valerosa, noble y de corazón puro. No cedería a sus obligaciones por un castigo bien merecido, aunque pereciese en el dolor de su congoja no se daría el lujo de pasar un día entero auto compadeciéndose en su cristalina bóveda de lágrimas y remordimientos. Tenía que trabajar, debía trabajar para demostrar que podía ganarse el perdón—Eso no va a pasar—Ojos azules, casi desafiantes, alzando al fin el vuelo para encontrarse con la inmensidad aterradora de la mirada de Mulder. Lo había estado evitando todo el tiempo, pero ahora su orgullo mostraba cierto resquemor y rugía despacio, cual gato receloso. Sin embargo, se traicionó a sí misma con su siguiente pregunta—¿Puedo quedarme?—Moverse era un suplicio y temía terminar manchando aquella camisa de sangre. Era tarde y coger un taxi hasta su casa, en su estado, podía ser tan peligroso como quedarse allí. Irse o quedarse, era una difícil decisión pero la pregunta ya había sido formulada.



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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Mar 10 Mayo - 15:24

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Él nunca se había ocultado, ahí radicaba la diferencia, no de ella. Había consentido que se aproximase a la energía degradada que exhalaba, una mariposa de alas nevadas y esencia de polilla, tan cerca de la llama crepitante que no lograba incendiarla. Y cómo hubiera anhelado calcinarla, reducir a plumas y ceniza esa inmaculada figura que no había conocido el dolor, hacerla rogar por un mísero ápice de misericordia. Había permitido que lo observase, excepcionales ojos azules de inmensidad abismal, molesta e inclusive impertinente; el saber que era capaz atisbar la negrura de su halo cuando se dejaba el aliento de los pulmones en susurrarle junto al arco primoroso de su cuello y no huía como podía haber hecho. La había provocado, solo por contemplar el pulso estimulado en las venas de su rostro. Por qué habría de esconderse de su mirada desencantada que lo juzgaba en cada esquina. Ella no podía castigarle, no pertenecían al mismo mundo.

Ah, pero los humanos no te conocen. Creen que eres una de ellos. —Propensos a errar, proclives al pecado. Deshonestos y lujuriosos, cuántos habían cedido a la seducción, cuántos hubieran deseado ceder al ángel y cuántos no se figurasen ya que era él quien ensuciaba su tez de cerámica. No sería una extrañeza que algún día, extirpara con la lengua las protestas de esos labios encarnados—. No son capaces de advertir la pureza bajo... —Atravesarla con la mirada era un hábito placentero, horadando su carne tierna tan solo con la firmeza de las pupilas ávidas. El índice extendido en un indolente ademán—. Si lo supieran, serían aún más complacientes contigo. Es el instinto, hay algo primitivo en el deleite de saber que nadie ha corrompido una belleza como la tuya. —Natural, era esa sensación de dominio que experimentaba hacia ella.

Incluso la entonación de sus voces, resultaba dispar. Él aparentaba solidez, confiado, complacido consigo mismo y el murmullo en cascada de tañido de campanas que de ella provenía, sonaba tan frágil que aguardó en silencio, solo por si lograba contemplar los añicos.

Su solicitud, era algo que no esperaba. Inclinó la cabeza, estudiándola desde diversos ángulos y todos ellos obscenos. —¿Quieres quedarte? ¿Te han arrebatado el sentido común, además de las alas? ¿No temes que pueda quebrar tu inocencia? Estás exquisita, así vestida. —Tan solo debía desabotonar esa prenda y congratularse por lo que guardaba debajo. Deseaba conocer cómo sabía, si era de esencia cándida y almibarada. Si podía conseguir que se tornase en polvo bajo sus labios.

No era su propósito amedrentarla, no obstante, una seña alzada con el mentón y el contraer los hombros como muestra de indiferencia y ya había accedido. —Ahí tienes el dormitorio, no lo uso. Si necesitas una ducha, hay más ropa en el armario. —La noción de que colmara de luz aquel antro apagado del cual había hecho su morada no era apacible, mas ya no se trataba de un ángel, no en materia. Consideraba que podía tolerarlo.  
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Mar 10 Mayo - 17:57

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

No me das miedo—Mentón alzado y ojos brillantes, la arrogancia moral de todo ángel en movimiento con sus pestañas. Perfectos pero no carentes de superioridad, sobre todo cuando se trataba de demonios. Ellos poseían todas las virtudes mientras que los seres del abrasador avernos solo los errores. Imperfectos, pecadores, inferiores. Dana procedía del reino de los cielos, muy por encima de donde la mano de cualquier demonio podía alcanzar y, eso, incluía las manos de Mulder. El desprecio beligerante que Rafael y Miguel inculcaban en sus hermanos. No era la primera vez, pero sí era la primera vez que miraba a la cara al Diablo y lo retaba. Antes solo habían sido juegos de niños. Palabras en el interior de una oficina, de un ascensor o un coche. Ambos representaban un papel de humanidad a la perfección, ahora estaban al desnudo y, de haber podido, Scully habría abierto las alas blancas y relucientes. Todos los ángeles lo hacían, eran orgullosos como pavos reales cada vez que hacían gala de aquello que los caídos habían perdido. Ella lo había perdido, no había orgullo en las heridas de su espalda, solo vergüenza.

Aquella guerra comenzaba en el principio de los tiempos y traería el fin del mundo, los hundiría a todos en la luz y la oscuridad completas arrasando naciones. La civilización devastada por aquellos que juraron protegerla y aquellos que juraron hacerla trizas. Era un equilibrio precario, una promesa absurda. Pero una promesa de la que ella ya había quedado apartada, solo que no se daba cuenta. Plantarle cara a un demonio, aferrarse a la castidad y la paz no la devolvería al reino de los Cielos. Ninguno lo hacía. El castigo era eterno como lo fue el de Judas Iscariote, Adam o Eva. A Scully le costaría aprenderlo a pesar de que había tenido la prueba ante sus ojos, era terca y tenía la peor enfermedad del mundo: Esperanza.

Estoica, etérea en el mismo instante que sus manos dejaron de aferrarse al final de la camisa. Las sombras del apartamento recortándose contra su perfil y el aire filtrándose entre sus labios despacio. La tensión se paladeaba en la punta de la lengua. La mala elección de palabras, un muy mal momento para empezar una disputa, para lanzar un reto. Debía haberse mordido la lengua y haber descansado, pero él no daba las órdenes, él no dictaba la misericordia sobre su alma fragmentada. Brazos yermos a ambos lados de su cuerpo y hombros tensos.



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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Miér 11 Mayo - 0:34

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

¿De verdad?

La ocasión de replegarse, ahora sin majestuosas alas que pudieran cubrirla, se hallaba en la palma de sus manos níveas. A medio camino ocultas entre mangas de camisa almidonada. El reloj de pared enumeró los segundos y él calculó los latidos, sincronizadas las zancadas hacia ella. Supo que no rectificaría, ni tampoco rehuiría su presencia antes incluso de escuchar la inhalación espasmódica de sus labios, henchida de obstinación. —No pretendo despertar tu temor. —No lo había y el yerro, era suyo, desliz que no había sido convenido, desacierto haber exhibido un atisbo de benevolencia. Debió haberla abandonado al azar, consentir que errara en busca de su nuevo destino—. Respeto, quizá. No me vendría mal un poco de eso, podría acostumbrarme. —No lo obtendría, de ningún ser empíreo que se estimara imposible, inalcanzable. Él mismo desdeñaba a aquellos que compartían su condición, mas no hubiera deseado ser como ella en existencia alguna. Solía despreciarse a sí mismo, por lo que había sido engendrado y sin embargo, nada obraba para frenar su naturaleza. Se complacía en el tormento ajeno.

Apenas halló oposición, las manos consolidadas en la angosta órbita de la cintura maleable bajo la exigencia de sus dedos, la elevó por encima de él y acomodó al ángel de complexión menuda sobre el mueble barnizado, inviable de rehusar el capricho de aposentarse entre las piernas flexionadas por las rodillas. —Estás sola, Scully. Aún no lo has comprendido, o no quieres comprenderlo, pero estás sola en esto. —Oprimió los muslos por encima de su vestuario, menos anhelo y más fiereza, procurando que lo mirase, desvelar las nauseabundas incógnitas de ese mundo ante sus ojos ingenuos. La evidencia desarropada, ni una sola huella de clemencia—. No eres el primero de los tuyos con el que he tenido la satisfacción de encontrarme. —El declive en su imagen definitiva, en la apariencia más absoluto. La seducción de contemplar tanta belleza devastada, le hacía desear lamerse los labios, lamerla a ella.

El metal consagrado de la cruz sobre su esternón escocía en la piel, sabedor de que no merecía osar rozarlo, de que no era para él su favor mas no se distanció, resistiendo la mirada, recreándose en voltearlo entre el índice y el pulgar, pretendiendo ignorar el ardor. —No vas a volver, no puedes llegar ahí. Estás demasiado lejos. —Y cada paso, estaba un poco más cerca de él. Se detuvo un instante, las yemas en la garganta del inicio entre su pecho—. No serás perdonada, tienes sangre inocente en las manos. Lo sabes.

El botón de la camisa cedió bajo sus uñas, detonando como pólvora, revelando más de la silueta límpida. Una peca rojiza atrapó su atención y sus labios apresaron dicha mancha. Liviano, suave, opuesto a la letanía que manaba de su boca. —Puedes habituarte al vacío y vivir entre mortales, o supongo que puedes dejar que te consuma. —Agonizar sin lograr escapar de ese eterno estado, la muerte no era una gracia de la que pudieran gozar.   
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Miér 11 Mayo - 1:14

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Su lengua beligerante tendría consecuencias, lo sabía y no las temía. Ella no era un gran ángel guerrero como podría ser Rafael o Miguel, solo era una ángel protector pero con el carácter de una luchadora. Una que esperaba como una igual y no como una presa a que el demonio se acercase, dolorida y cansada, pero aún así lo suficientemente altanera para no bajar el mentón—No puedo respetarte—Siseó. Representaba todo lo contrario a los ángeles, simplemente no podía. Tampoco lo odiaba, eso era un sentimiento demasiado grave y oscuro para un corazón, hasta la fecha, tan noble y puro como el de ella. Había trabajado a su lado, podía hacerlo e incluso sonreír. Brillar como el lucero de su camino, tratar de ver más allá de lo que pudiese ser e imaginar las buenas acciones que podrían modelar su carácter. Quería ver lo mejor, pero no podía respetarlo por lo que era.

Era menuda, quizás demasiado, y sus manos la alzaron en volandas. El suelo despegándose de sus pies y las manos, por inercia, rodeando su cuello con el temor de caer. El mueble bajo su cuerpo, los pies colgando como si de una cría se tratase y su espalda súbitamente contra la pared a pesar del latigazo de dolor que la obligó a batir las pestañas lentamente. Eso fue solo culpa de ella al intentar apartarse de su contacto. Piel bajo sus uñas al apartar las manos y renovada presión contra sus hombros, poniendo una distancia para la que no le quedaban fuerzas. La llama más oscura y primitiva de nuevo encendiéndose, quemaba y dolía. La hacía desconocedora de su propio cuerpo, espectadora externa del movimiento errante de sus manos y la provocación adherida a ellas. Las palabras desgarrando su alma, cuchillas afiladas haciendo girones lo que Dios había querido dejar de ella. Heridas que no se veían pero sangraban con la misma abundancia que su espalda. Estás tú pero era una pensamiento demasiado utópico hasta para ella, por eso lo reprimió en sus labios entre abiertos por la sorpresa y el aire que necesitaba tomar con más fuerza.

Aferró sus manos con firmeza al borde del mueble arqueando la espalda, exponiendo aún más su pecho en un intento de ganar fuerza para flexionar su pierna derecha y clavar el poco tacón de sus zapatos en su cintura, firmemente apoyado sobre su cinturón. Postura poco ortodoxa, fantasía de muchos en el arco que ahora formaba su cuerpo, no de ella que desconocía el arte de la flexibilidad en la cama. Gemido errante que abandonó sus labios, provocación de la piel sensible y ahora húmeda. No era placer lo que escaló por su perlada garganta, sino repulsión y congoja.—Eso no lo sabes, no puedes entenderlo—Gruñó en respuesta. Empujó entonces el pie contra su abdomen, obligándolo a la fuerza a apartarse de su cuerpo. Aquel hombre había sido perdonado. Quería aferrarse a eso, necesitaba aferrarse a eso o caería sin remedio alguno en la desazón. Cruel enfermedad la de la esperanza, mortal cuando la perdías y dolorosa mientras la mantenías. Nadie se salvaba a su mano de acero.

Fatigada por el esfuerzo de apartarlo, de mantenerse intacta tomó aire acelerado corriendo por su tráquea. Cerró la camisa nuevamente, rozando su cruz la yema de los dedos como si temiese que la hubiera desvanecido con su tacto deleznable—No vuelvas a tocarme Mulder, antes moriría en soledad que consumirme hasta ser como tú—De nuevo la cabeza vencida, los mechones pelirrojos cayendo contra sus mejillas pero la mirada alzada, lo justo para no dejar de mirarle. Perdida, consumida sin darse cuenta por sus ojos—Estaré lejos de mis hermanos pero, aún así, a años luz de ti—Nuevamente esa moralidad superior, la altanería ponzoñosa de todo ángel.



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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Jue 12 Mayo - 0:10

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Podría asolar aquello que con recelo conservaba, protectora, bajo siete llaves. Una por cada infierno que no había conocido. Podría devorarla y absorber el tuétano de sus huesos. Justo así. Piel de glaciar bajo los labios procaces, tenso y exquisito el arco de su silueta aguardando por una saeta que impulsar al vacío, esmero de las uñas aguzadas señalando estrías en la carne férrea. Nunca había resultado tan fascinante y podría, podría inclusive haber consentido que fuera ella quien lo devorase. Si hubiera sabido cómo hacerlo. Un atisbo de seda bajo su propia camisa, apagada, de impasible nocturnidad y la sonrisa indómita en los labios. Audaz ironía. —Comprendo más de lo quieres creer. Conozco más de lo que tú misma pareces entender, a juzgar por tu lamentable ingenuidad. —La crueldad la engulliría allí abajo. Una mano bajo su mentón definido y entonces, dos pestañeos cerca de su boca, se vio impulsado hacia atrás preso de la gravedad en su abdomen—. Pensaba que los ángeles erais contrarios a la violencia. —Mas ahora, ahora podía ser lo que deseara, sin compromiso, sin alas.

Pretendía herirlo, lo vislumbraba en la mirada difusa que la respiración conmocionada no lograba disfrazar, mas no hallaría hacerlo de ese modo. Promesas vacuas, frívolas declaraciones. Donde ella guardaba un corazón, él no escondía nada. —Y sin embargo, estás aquí. —Ella misma, había solicitado que le permitiera quedarse, junto a él no, mas sí cerca. Extraviada, descosida y abandonada por su creador, ahora que había defraudado a una raza entera. Arduo era, que consiguiera ser absuelta—. La soledad es atroz, pregunta a los mortales. Imagínala de compañera por toda la eternidad.

Una mano aún descansando en sus piernas, por encima de las rodillas y la sintió estremecerse bajo su palma, la penumbra en las pupilas desorientadas. El dolor. Era el dolor y no el de sus palabras, el que germinaba a lo largo de su espinazo y se propagaba por toda la piel. La recogió a medio camino hacia el desamparo del compacto entarimado, irreflexivo, involuntaria la extensión de sus brazos ceñidos alrededor de ella al advertir su balanceo. Debilitada, desfallecida su fortaleza. —Creo que no había tenido antes este efecto en una mujer. —Burla sutil, las yemas sobre su frente humedecida, de templada a gélida y la mirada indagando a través de la de ella, solo el vacío donde había resguardado el orgullo de su naturaleza mutilada. Sangre y cicatrices. Abismal pesar que no lo conmovió.

Sobrevivirás. —Menos mordaz de lo que hubiera querido, más árido de lo que el ángel hubiese precisado. Cedió al decaimiento de la opresión de sus dedos en torno a su silueta, al alcanzar la cama y forzarla a recostarse sobre ella.   
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Jue 12 Mayo - 0:42

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Palabras que calaban, más hondo de lo que se permitía mostrar. Como dolorosas cuchillas de bordes dentados que entraban y salían de su cuerpo, sal y limón sobre la carne abierta. Ceder al miedo solo sería estar un paso más cerca del abismo y Scully quería luchar, quería enfrentarse al viento huracanado que la empujaba y mantenerse aferrada a la gran roca. A medio camino entre dos mundos era mejor que perderse en las tinieblas, era mejor que terminar con el pecho hueco y la sed de maldad en los ojos.

Se resistía airada a creerle, a hacerle caso. Tanto es así que el ángulo de su mandíbula le prohibió seguir mirándolo, fingiendo que no estaba, fingiendo que no podía oírlo entre la tempestad pero lo oía. Una voz grave y profunda contra su oído, siempre incitándola, siempre cortándola.—Te recuerdo que hay ángeles que llevan siglos luchando contra vosotros, y que soy una agente del FBI—Esa respuesta era mejor que la que se atoraba en su garganta, que el escozor de sus ojos azules. No quería volver a llorar, no debía volver a llorar. La guerra entre el bien y el mal era mucho más cotidiano, mucho más sencillo. Siempre atareados en el cruce de espadas y amenazas, aunque no todos. Scully no lo hacía, y tampoco era la única, ángeles y demonios con menos pretensiones, menos intereses en aquella guerra hasta el final de los días más que vivir, velar y corromper.

De nuevo aquellas palabras hicieron eco en sus oídos: Contigo. Estaba ahí, al igual que él. Estaban juntos de una forma retorcida e incomprensible, completamente irracional para ambos. Toda su relación había sido completamente irracional desde el principio, desde que entró en aquello que llamaba despacho y le tendió la mano. El primer contacto, siempre lo supo. Siempre y no consintió en huir, en apartarlo. Solo estaba ahí, sirviendo el mismo apoyo que serviría a cualquier inocente. Ingenuidad o la estúpida soberbia que, a intervalos, la había llevado a creer que podría cambiarlo. Cruel destino que había terminado cambiándola a ella.

Se bajó de aquel mueble, o lo intentó. Tambaleante, cansada y dolorida. Nublada como una tormenta de verano, la piel le quemaba y la habitación se desdibujaba. Creyó que se precipitaría contra el suelo, que sus rodillas no serían lo suficientemente fuertes para sujetarla pero sus brazos sí. Fuertes, musculosos y bien afianzados alrededor de su cuerpo. Una cercanía que prefería haber evitado y ahora le embriagaba. Su perfume, la loción para después del afeitado, su piel áspera en el segmento de su cuello donde la barba comenzaba a crecer.—Shut up, Mulder!—Había una sonrisa, pequeña y apagada, en sus labios al pronunciar aquellas tres palabras. No era la primera vez que lo mandaba callar con una sonrisa escueta que trataba de ocultar la diversión. A veces, incluso desde su condición, había logrado hacerla reír.

Portada por sus brazos logró alcanzar la cama sin demasiada gloria en sus movimientos pesados, erráticos. Se tumbó de lado, tratando de no apoyar la espalda dolorida contra el colchón. Los zapatos perdidos junto a la cama y los ojos casi cerrados tratando de enfocar la silueta del demonio. Tan oscura como siempre. Perezosa su mano se enganchó a su muñeca, una presión ínfima pero existente—Gracias—Murmuró. No importaban sus motivos, la había ayudado y ella no podía pasar sin agradecérselo, no podía pasar sin que su ingenuidad y cortesía se derramara por sus labios resecos antes de cerrar los ojos. Dormir sería apacible, apostar su confianza a que despertaría tal y como se había dormido era una temeridad, una apuesta que decidió hacer.



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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Lun 16 Mayo - 0:13

1.Burn little angel, burn.

Noche — Parque

Un centenario no resonaba tan remoto como debiera, no en oídos de la inmortalidad. El tiempo se sucedía en un sinfín de ágiles palpitaciones y, con sobrada frecuencia, parecía haber sido despilfarrado. Centena de años atrás podía haber conocido a alguien como ella, ángel desterrado del edén y frente a sus ojos, sería el ayer, justo antes del ocaso. La eterna contienda era imperecedera porque se recordaba su procedencia. En la aversión instintiva esculpida en las retinas, en la emanación de la sangre derramada, en la tiranía secular del mundo terrenal. Él gozaba de la violencia, mas nunca se había considerado agresivo. La violencia era hermosa en su encumbramiento, en toda su gloria, desde un recodo. Contemplarla con las pupilas en llamas, habiendo impulsado una mano inofensiva hacia ella. El ángel aún conservaba pólvora entre los dedos y aquella era su delicadeza tentadora.

Merodeó por su piel un estremecimiento irritante, el pulso acompasado en la horquilla de su muñeca bajo la fricción de las yemas volátiles de bóveda celeste. Aunque se deleitaba en acariciarla, no le complacía asimismo consentir que ella lo hiciera. Como si lo despojara de su naturaleza placentera. —No las des aún. Siempre puedes hacer que me arrepienta. —En un gruñido sordo, anhelo de distanciarse y a su vez someterla, demostrarle que no era ella quien pudiera ejercer opresión sobre él, que no era ella quien debiera hacerlo. La gratitud con la cual había sido brindado no era más que una pantomima, la confusión del mortal cuya inmodestia le imposibilitaba comprender que había sido embaucado por un ser superior. Jamás había deseado nada diferente, así que no lo aceptó.  

No necesitaba suplir las exigencias de cualquier ser humano, aunque ocupase el de uno. Así y todo, intentó descansar en ese sofá poco mullido por tedio. No abandonaría el apartamento en manos de un ángel, por ingenuo que este pareciera.   
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Lun 16 Mayo - 0:48



La sangre tiznaba sus manos, no había nada que pudiese limpiarlas. Rojas, acusadoras. Las risas del cielo, la decepción y la vergüenza. Había fallado a todos, se había deshonrado a sí misma cometiendo un acto tan pueril y mezquino como matar a un humano. La creación más perfecta, la creación más amada. Siglos de protección, siglos de completa dedicación que se habían evaporado con la misma facilidad que había apretado el gatillo y la rapidez de la bala mortal abandonando el cañón. Sin tiempo para la razón pero con toda la eternidad para la lamentación.

Corría descalza por un camino de ortigas, desgarros de ropa y piel a su paso, pero no importaba. Sus dedos de yemas blandas y frías querían alcanzar las alas que le habían robado, que había perdido. Por más que sus pies ignorasen las afiladas púas para seguir corriendo, por más que sus rodillas siguiesen sangrando con cada movimiento no lograba alcanzarlas. No podría alcanzarlas. Y con ese resquemor despertó súbitamente en la cama. Desorientada y asustada, de nuevo la sal húmeda pegada a sus mejillas. Se incorporó despacio barriendo las lágrimas con el dorso de sus manos. La espalda ya no dolía pero la conciencia seguía ardiendo y sangrando a espesos goterones de culpabilidad.

Abandonó el colchón y la habitación descalza, ligera como una bailarina o el ángel que había sido hacia escasas horas. Él dormía y ella no hizo el menor ruido cuando ocupó su cuarto de baño. Fue incapaz de mirarse al espejo mientras se desnudaba abandonando su ropa en el lavabo trató, ingenuamente, de expiar sus pecados bajo el agua caliente. Excesivamente caliente. La piel enrojecida bajo el agua, magullada y demasiado sensible clamaba por la detención de su castigo, por un respiro de agua tibia entre tanto ardor pero Scully no se permitió la ventaja del consuelo. Libre de los pocos restos de sangre salió sintiendo el alivio de los músculos torturados, se secó y volvió a vestirse con aquella camisa.

Sus ojos captaron en el reflejo del cristal semi empañado las dos cicatrices que ahora surcaban su espalda mientras se subía la camisa, feas y evidentes. Gruñó, parpadeó e hizo todo lo posible para no derramar más lágrimas, pero no fue suficiente. Reflejo de una mujer de ojos claros que se reía de ella, le recordaba su crueldad y mal juicio. Los trazos de cabello mojado pegando la camisa a su espalda y parte de su pecho, insinuando más de lo que debía. Culpable de tal provocación.

En un arrebato abrió los cajones del mueble de golpe, sin malgasta un hálito de su respiración en no hacer ruido. Plateadas y brillantes tomó las tijeras, con lágrimas en los ojos cogió el primer mechón de su cabello y lo cortó. No quería que el reflejo del espejo siguiera riéndose, no quería volver a ver a esa mujer nunca más. El ángel caído, el ángel traidor. Como la sangre los mechones pelirrojos bañaron sus pies, la muerte del ser que había sido y el entierro a gritos silenciosos.

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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Lun 16 Mayo - 15:18



Su mirada se trenzó con el resplandor de aquella que el espejo reflectaba, contornos nebulosos y vaho de cristal, transpiración en las sienes a causa de la atmósfera caldeada. El susurro de la ducha percibido al otro lado del alicatado de ribetes bañados, efluvio a café tostado desvelado en la cocina. Comprendió el por qué antes de discernir el ahogo en la garganta de porcelana cuarteada, los dedos como garfios, inmóviles cercando su presa de metal. Desmembramiento de su naturaleza en el cercenar de todo lo que la hubiera identificado. Ninguna voluntad de renacer, tan solo de sepultarse a sí misma. —Scully. —Detentaba aún más firmeza que el ángel desolado y el vértice aguzado de las tijeras le arañó el dorso de una mano, hebra de sangre oscura reptando por su muñeca como el reptil del Génesis, al usurparlas de su presidio. Ella recordaba a un títere decaído sin hilos en las extremidades, botones por ojos y retales en el corazón. Exageradamente menuda sobre pies descalzos, a su lado, pese a compartir él la misma condición. Sus dedos bajo el mentón delimitado, izando el rostro porque había vuelto a esquivar la curiosidad de sus pupilas, persiguiendo los mechones quebrados, mal recortados que se ocultaban, cobardes, detrás de la nuca—. Te estás castigando. ¿No crees que ya ha sido suficiente?

No había inquietud genuina en el matiz de su voz, aunque tolerante. Trataba de despojarle esa velada gasa que habituaba a cubrir sus ojos, ajena a todo aquello que no fuera divino, celestial. Se tensó bajo su roce, al mudar la posición, ambas manos asentadas sobre el torso, por encima del busto que se henchía con cada inhalación trémula. —No voy a tocarte. —Mantuvo la mirada en los pómulos perlados, lágrimas deformando los irises garzos, húmedas en la piel bañada. No descendió del rubor en su cuello, a pesar de presentir que cada botón que apremiaba a ser liberado, exhibía más de su desnudez. El vapor adherido a la prenda era suficientemente revelador. La obligó a girarse, capturada entre el lavabo y él mismo, e hizo que su camisa aflojara con los dedos en el borde del tejido. En el lugar de sus lesiones ya no había hendiduras sino dos prolongadas cicatrices que fruncían la piel allí hasta donde se extendían—. Has dejado de sangrar. Y no creo que vuelva a abrirse. —Una uña serpenteó sobre la estela estriada, violando su promesa. Palabra que no valía nada. Mas no viró más allá, pese a la seducción de la carne inflamada.

Deberíamos ir a tu casa para que te cambies de ropa. No puedes aparecer así en el trabajo. —Sangre y su propia fragancia impregnada en la camisa. Nada había que pudiera —quisiera— hacer por ella, por templar su martirio. De modo que, sencillamente, le ofreció su taza de café, esperando que las manos agitadas la aceptaran cuando se presentó en el marco de la puerta, en la cocina.

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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Lun 16 Mayo - 18:06



Partidos sus labios en un grito que no hizo ruido alguno. La sorpresa derramándose en los ojos cristalinos que olvidaron como dejar caer una lágrima más. Olvidarse de que estaba ahí había sido fácil, recrearse en su propio dolor de forma egoísta. El mundo había desaparecido entre mechones pelirrojos y hojas de brillante acero. Saberse lo suficiente egocéntrica para solo pensar en ella no hizo que se sintiera mejor, solo más recluida en los toscos grilletes que ella misma se había puesto. Desenganchados los dedos de los ojales de las tijeras, ni siquiera batalló por ellas para seguir martirizando lo que antes había sido una larga melena. Ahora las puntas discordantes rozaban el hueso de su mandíbula y dejaban parte de su nuca a la vista de ojos habidos por carne pálida.

Marioneta sin hilos, fácil de mover y fácil de utilizar. Su cuerpo ni siquiera oponía resistencia a la demanda de sus fuertes manos, solo se movía con gracilidad entre sus dedos. Tensos músculos bajo el tacto delator que hacía saltar sus alarmas, miedo salpicando los latidos de su corazón.—He matado a un hombre—Su única respuesta. La justificación de su sufrimiento, de su falta de amor propio. Observó el cuerpo imponente del demonio tras su espalda, lo menuda que parecía frente a la complexión de sus brazos y, por unos segundos, pensó en lo sencillo que sería para él hacerle daño. Alzar las manos por la piel sensible de su espalda y enredar los dedos en su cuello blando para extinguir el aliento de sus labios.

Volvió a la cruel realidad, peor que sus delirios de dolor y muerte, al sentir la ausencia fría del cuerpo del demonio tras el suyo. Jamás lo admitiría en voz alta pero comenzaba a agradarle su cercanía, se sentía menos sola. Era más sencillo no pensar si tenía que preocuparse de dónde terminarían apostadas sus manos o de seguir las direcciones de sus ojos hambrientos. Obligar a su cerebro a dar respuestas, a despegar sus labios y frenar sus lágrimas para no ser el chiste de sus crueles risotadas. Podría haberse encerrado en su pecho hasta consumirse en el fuego de sus músculos. No tuvo esa opción, debía alegrarse de no buscar al demonio pero no lo hacía.

Sintiéndose expuesta, demasiado, Scully no consintió volver a estar en presencia de Mulder sin algo de ropa interior bajo la camisa y sus pantalones. Aún descalza pero más tapada. El bajo del pantalón negro rozando con el suelo y las manos, como las de una cría, perdidas en la tela demasiado larga para sus cortos brazos. El pelo aún húmedo y enmarañado, dejando caer algunas gotas traviesas por el acantilado de su garganta—Gracias—Musitó teniendo que remangarse la camisa para poder tomar la taza entre sus dedos temblorosos, mirada esquiva y pies ligeros a la hora de alejarse de él. Pegó la espalda a la nevera marcando una distancia, temerosa de las acciones de su compañero y de las propias.—Puedo pedir un taxi Mulder, no es necesario que todos piensen que has logrado tus metas—Dormir entre pesadillas no le había devuelto su fuerza, al contrario, se la había extirpado y resultaba imposible levantar la vista del oscuro café mientras soplaba su superficie lentamente.

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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Nyadeh el Mar 17 Mayo - 15:09



Era más que su actitud distante, que el talante envanecido del cual se contorneaba. Mirada de desdén tras las amplias pestañas, suspiro petulante en los labios encarnados. No hubiera podido ofenderlo, aún si no se hallase habituado a estudiarla y descifrar entre el sinfín de sus expresiones. No resultaba tan simple hacerlo. La alusión de que toda finalidad condujera a ella era demasiado inclusive para una criatura empírea, consentida de Dios. No eres el eje de mi universo, angelito. Se le ocurrió que había obrado benévolo con ella, cuando no se encontraba en su naturaleza el hacerlo. Ni tan siquiera había procurado confortarla, mas la acogido, devastada y atormentada y había existido otra alternativa. Abandonarla al azar.

¿Crees que no suponen ya que estamos haciendo algo más que trabajar juntos? —Incrédulo y, sí, enervado consigo mismo—. No puedes ser tan ignorante, nadie puede. Ni siquiera un ángel, o lo que solía ser uno.

Lo que permanecía, cuando era extirpada la esencia. Mordaz crueldad, un alma celestial sin alas.

De pronto, su figura de esplendor despedazado, quebrado en astillas, parecía repugnarle. Porque se escondía bajo su ropa, el efluvio a sangre enmascarado y casi disipado por el aroma de la ducha, templaba su conmoción alrededor de la taza caliente que él le había ofrecido y no había sido forzada a implorar para que le permitiera la entrada a ese apartamento. A su existencia ajena a esa nimia ocupación que los mantenía a ambos dedicados, por hastío y distracción, a una vida que no era la suya.

Los humanos se matan entre sí, constantemente. —A él no le concernía, ni le afectaba, mas ella sí sentía consideración por la vida mortal. Más deferencia de la cual le atribuía a él—. Si no crees ser capaz de superarlo, trata de sacrificarte tú misma. Puede que tengas suerte.

En esta ocasión, no voy a tratar de evitarlo.

No lo manifestó, quebrantando así el silencio. No lo necesitaba. El ángel podía descifrarlo grabado en sus pupilas. Él mismo lograría ejecutarla, quizá, ahora que su creador la había repudiado y había colisionado con la tierra, tras ensangrentarla. Le complacería intentarlo, fracturar sus huesos bajo los dedos de acero, firmar de malva la exquisita curva de su cuello y escuchar el crujido de las vértebras cautivando sus oídos. Era la primera vez que verdaderamente deseaba arrebatarle la vida a alguien.

Vete. Vete y deshazte de esa ropa, olerá a ti cuando te la quites y toda esa inocencia me resulta irritante. —Su mera presencia era desagradable. Y no pretendía brindarle una oportunidad, ni una más. Ni transigir su gratitud en susurros.

2. You won't touch the silence,
but you can hear the screams.
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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Hellcat el Mar 17 Mayo - 17:13



Sabía que otros murmuraban, que todos los miraban no solo por el trabajo que realizaban. Probablemente llamaban la atención más allá de lo humanamente posible porque ninguno de los dos era humano, o simplemente la contraposición de sus siluetas eran capaces de conquistar miradas esquivas. Scully había oído a otros agentes murmurar junto a la máquina del café, las risitas entre dientes y la noticia corriendo como la pólvora. Los humanos sabían muy poco y se entretenían con aún menos. Vivir en las vidas ajenas parecía darles algún tipo de seguridad emocional, de poder para criticar y proclamarse superiores. Justo como los demonios hacían con su ego y los ángeles con su moralidad.

Prefiero no darles más alpiste—Sus labios murieron en el borde de cerámica, degustando el amargo café contra su paladar. En su gusto personal le faltaba azúcar, mucho azúcar, pero no pronunció ni una sola palabra. Era consciente de la –extraña- hospitalidad del demonio y no tensaría la cuerda mostrándose desagradecida. Un sorbo pequeño seguido de otro más. El calor que bajaba por su tráquea y terminaba encendiendo su estómago. Se sentía algo mejor con una bebida caliente en el cuerpo, ligeramente reconfortada en la tormenta en la que se ahogaba sin remedio.

Alzó la vista, sorprendida, casi asustada. Había fantaseado con ello hacía pocos minutos, con la presión perfecta de sus dedos contra su cuello y la expiración de sus pulmones.—Ese sería un pecado aún peor—No podía quitarse ella misma la vida. Sería atentar contra toda la creación, contra el propósito de Dios en sí mismo: Crear vida. Solo de pensarlo supo que obraba mal, ponerlo en palabras llanas fue como un bofetón. Debía dejar de lamentarse, debía dejar de mover sus talones por esos caminos inciertos que solo la empujaban a senderos aún más escabrosos.—No pienso volver a atentar contra la vida—Y había otra verdad en la escueta mirada azulada que le dedicó. No quiero convertirme en algo como tú por supuesto no pronunció ese fragmento de sus pensamientos.

No seas hipócrita Mulder—Masculló dejando la taza, a la mitad, sobre la mesa de la cocina. Apartó la espalda de la nevera y trató de recuperar su aplomo habitual al enfrentar su mirada—Anoche no te molestó, es más cada una de las veces que me has cercado mucho antes de caer no te importó lo más mínimo mi inocencia—Y habían sido muchas veces las que había sentido su aliento rozando su nuca y la curvatura de su mandíbula. Mulder jamás había respetado su espacio y, ahora, no lo hizo ella al acercarse—¿Qué es realmente lo que te molesta?—Una pregunta aparentemente sencilla de pronunciar pero que envolvía tantas dudas y complicaciones que Scully no quiso ni pensar por qué se interesaba por conocer la respuesta.

Esta vez su mentón alzado era solo producto de la necesidad de buscar su mirada desde su tamaño, demasiado menuda al lado de él.

2. You won't touch the silence,
but you can hear the screams.


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YOU WERE MY FRIEND, AND YOU TOLD ME THE TRUTH. EVEN WHEN THE WORLD WAS FALLING APART, YOU WERE MY CONSTANT. MY TOUCHSTONE. — AND YOU WERE MINE

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Re: ♠ You have a sin to confess?

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 2:03

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