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1 - Everybody wants to Rule (+18)
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1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody
wants to Rule
the world ||| Skye Daisy Johnson
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Era el momento de brillar en una fiesta como aquella, donde ricos y pobres andarían juntos en una de las más famosas fiestas de la compañía de los Ward. Skye era la primera vez que asistía algo así pero a pesar de no tener dinero ni ser una ricachona, sabía lo que ponerse en cada momento. No dudó en aparecer con unos pantalones negros ajustados, tacones y una camiseta del mismo color a conjunto, con un escote impresionante y luciendo unos collares finos que destacaban su buen porte. Iba elegante pero a la vez siendo un poco provocativa, no lo hacía con intención de llegar a acostarse con alguien, sino que era su estilo y se sentía cómoda luciendo esas prendas. Además, estaba segura que habría muchísimas chicas más guapas y sensuales que ella, pues Skye se consideraba una más del montón y no el tipo de chica que solía destacar por su belleza. Tenía autoestima pero era sencillamente realista.
Esto no debe de ser tan complicado, pensó una vez que se encontró en medio de toda aquella gente y habiendo cogido una copa de champagne, sus pasos se dirigieron hacia una de las mesas donde cogió un palito con fresas y las bañó en la fuente de chocolate, con los ojos totalmente luminosos, su chocolate era su perdición. Empezó a comer mirando a la gente pero la mayoría eran todos desconocidos y snobs, aun ni siquiera conocía a su jefe y ya le habían dicho que no iba a asistir a la fiesta. ¿Qué se supone que deba hacer ahora? ¿Hacer amigos? Pensó fijándose en las personas de aquel sitio, se sentía fuera de lugar pero al menos intentaría adaptarse a ese mundo tan diferente al suyo.
Cuando terminó de comer las fresas, dejó el palito en una bandeja y siguió bebiendo champagne a medida que se paseaba por todo el recinto, aquello estaba siendo una fiesta de lo más grande y cuando quiso darse cuenta, se encontró en la zona de los jardines. Como no había nadie por ahí, Skye decidió dar una vuelta y sentarse en el borde de una fuente con la figura de una escultura de dos amantes besándose, se le ocurrió que para aliviar sus pies adoloridos por los tacones, podría meter sus pies desnudos en el agua. Y así lo hizo.
— Oh dios, qué alivio — exclamó de forma exagerada mientras cerraba los ojos y se acomodaba, pensando que nadie la iba a encontrar haciendo tal cosa.
Esto no debe de ser tan complicado, pensó una vez que se encontró en medio de toda aquella gente y habiendo cogido una copa de champagne, sus pasos se dirigieron hacia una de las mesas donde cogió un palito con fresas y las bañó en la fuente de chocolate, con los ojos totalmente luminosos, su chocolate era su perdición. Empezó a comer mirando a la gente pero la mayoría eran todos desconocidos y snobs, aun ni siquiera conocía a su jefe y ya le habían dicho que no iba a asistir a la fiesta. ¿Qué se supone que deba hacer ahora? ¿Hacer amigos? Pensó fijándose en las personas de aquel sitio, se sentía fuera de lugar pero al menos intentaría adaptarse a ese mundo tan diferente al suyo.
Cuando terminó de comer las fresas, dejó el palito en una bandeja y siguió bebiendo champagne a medida que se paseaba por todo el recinto, aquello estaba siendo una fiesta de lo más grande y cuando quiso darse cuenta, se encontró en la zona de los jardines. Como no había nadie por ahí, Skye decidió dar una vuelta y sentarse en el borde de una fuente con la figura de una escultura de dos amantes besándose, se le ocurrió que para aliviar sus pies adoloridos por los tacones, podría meter sus pies desnudos en el agua. Y así lo hizo.
— Oh dios, qué alivio — exclamó de forma exagerada mientras cerraba los ojos y se acomodaba, pensando que nadie la iba a encontrar haciendo tal cosa.
♥ I remember how you lost me.
✘ Los finales felices no existen porque las buenas historias nunca terminan.“You are not the last dream of my soul. You are the first dream, the only dream I ever was unable to stop myself from dreaming. You are the first dream of my soul, and from that dream I hope will come all other dreams, a lifetime’s worth.”
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Grant Ward
Él mismo había sido quien se había encargado de correr la voz en aquella fiesta de que no iba a asistir, y había sido fácil, solo tuvo que hablar con un par de mujeres que (supone) son sus empleadas, comentándoles que había escuchado decir a alguien (a quien le había dicho alguien mas) que el nuevo CEO no tenía intenciones de aparecer por allí, y estas mismas se habían encargado de esparcir aquel rumor a todos los presentes en menos de cinco minutos. ¿Si ven? Pan comido. Si es caso, no había tenido intención alguna de ir allí, no le gustan aquel tipo de fiestas, y mucho menos convertirse en el centro de atención durante estas, y es por eso que se había tomado la molestia de hacer creer a todo el mundo que no iba a estar allí, así sería solamente un invitado mas.
Con agilidad se movió por entre los presentes, hasta el momento había hablado con un hombre de avanzada edad que le había comentado sobre la importancia de sabrá-Dios-que-producto que ayuda a recuperar la población capilar, y con una mujer de cabello platinado y de curvas impresionantes, la cual le había coqueteado sin ningún tipo de pudor. Nada mal. Sonrió al pasar por entre unas mujeres que susurraban entre ellas, y se permitió agarrar la copa de vino que un mesero le ofrecía, antes de encaminarse hacia los jardines del lugar, pues necesitaba un poco de aire fresco para organizar sus ideas.
El día anterior se había reunido con John Garrett -el director general de la empresa con la que planeaban fusionarse -y se había fijado una fecha específica para que la última parte de aquel acuerdo se llevase a cabo: su matrimonio con la hija de aquel hombre. Era una locura aquello, es decir, el hecho que tuviese marcado en su calendario el día en que terminaría su soltería, sin si quiera haber conocido aún a la que sería su esposa, pues esta se encontraba en ese momento viajando por Europa con sus amistades, y poco se había interesado en el hecho que su padre la estuviese vendiendo como parte de un negocio. Eso dice mucho de una persona. Pero Grant no quiere pensar en eso, no aún, pues todavía faltan meses para la fecha de corte -de su soltería, si. -y quiere aprovecharlos al máximo dentro de sus posibilidades, cosa que no logrará si mantiene la mente en ello hasta en una fiesta como aquella.
Con agilidad se llevó la copa de vino a sus labios, bebiendo de esta, cuando se encontró a si mismo caminando por entre los jardines. El ambiente de allí era muy diferente al que había en la fiesta, pudo observar, pues mientras allí dentro reinaban los acordes de una banda de jazz que había sido contratada para la ocasión, allí fuera eran los grillos los que armonizaban el ambiente. Era un ambiente bastante pacífico, y eso le agradaba.
Entonces algo llamó su atención: una mujer, la cual vestía bastante elegante, y en ese momento se dirigía hacia una de las fuentes ubicadas en el jardín. Era menuda, pero aquel vestido entallado revelaba unas curvas que no daban lugar a que él apartase sus ojos de su cuerpo. La vio sentarse en el borde de la fuente, y aguardó mientras ella se quitaba los tacones y hundía sus pies en el agua. Una leve risa se escapó de los labios de él ante aquello, intensificándose al escucharla expresar su alivio, pues aunque tiene completamente claro que los tacones incrementan en cierto grado la sensualidad de la mujer, sabe que son una tortura para quienes los usan. Es su risa la que delata su presencia ante la chica, por lo que en cuanto sus miradas se encuentran, él da unos pasos para acercarse a ella. -Por eso es que nosotros los hombres no usamos tacones, no somos tan masoquistas. -comenta, como quien solo habla del estado del clima.
Con agilidad se movió por entre los presentes, hasta el momento había hablado con un hombre de avanzada edad que le había comentado sobre la importancia de sabrá-Dios-que-producto que ayuda a recuperar la población capilar, y con una mujer de cabello platinado y de curvas impresionantes, la cual le había coqueteado sin ningún tipo de pudor. Nada mal. Sonrió al pasar por entre unas mujeres que susurraban entre ellas, y se permitió agarrar la copa de vino que un mesero le ofrecía, antes de encaminarse hacia los jardines del lugar, pues necesitaba un poco de aire fresco para organizar sus ideas.
El día anterior se había reunido con John Garrett -el director general de la empresa con la que planeaban fusionarse -y se había fijado una fecha específica para que la última parte de aquel acuerdo se llevase a cabo: su matrimonio con la hija de aquel hombre. Era una locura aquello, es decir, el hecho que tuviese marcado en su calendario el día en que terminaría su soltería, sin si quiera haber conocido aún a la que sería su esposa, pues esta se encontraba en ese momento viajando por Europa con sus amistades, y poco se había interesado en el hecho que su padre la estuviese vendiendo como parte de un negocio. Eso dice mucho de una persona. Pero Grant no quiere pensar en eso, no aún, pues todavía faltan meses para la fecha de corte -de su soltería, si. -y quiere aprovecharlos al máximo dentro de sus posibilidades, cosa que no logrará si mantiene la mente en ello hasta en una fiesta como aquella.
Con agilidad se llevó la copa de vino a sus labios, bebiendo de esta, cuando se encontró a si mismo caminando por entre los jardines. El ambiente de allí era muy diferente al que había en la fiesta, pudo observar, pues mientras allí dentro reinaban los acordes de una banda de jazz que había sido contratada para la ocasión, allí fuera eran los grillos los que armonizaban el ambiente. Era un ambiente bastante pacífico, y eso le agradaba.
Entonces algo llamó su atención: una mujer, la cual vestía bastante elegante, y en ese momento se dirigía hacia una de las fuentes ubicadas en el jardín. Era menuda, pero aquel vestido entallado revelaba unas curvas que no daban lugar a que él apartase sus ojos de su cuerpo. La vio sentarse en el borde de la fuente, y aguardó mientras ella se quitaba los tacones y hundía sus pies en el agua. Una leve risa se escapó de los labios de él ante aquello, intensificándose al escucharla expresar su alivio, pues aunque tiene completamente claro que los tacones incrementan en cierto grado la sensualidad de la mujer, sabe que son una tortura para quienes los usan. Es su risa la que delata su presencia ante la chica, por lo que en cuanto sus miradas se encuentran, él da unos pasos para acercarse a ella. -Por eso es que nosotros los hombres no usamos tacones, no somos tan masoquistas. -comenta, como quien solo habla del estado del clima.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Skye Daisy Leverton
Skye se estaba relajándose por varios minutos, el dolor de pies estaba desapareciendo y sabía que debía de volver a la fiesta para volver a intentar hablar con alguien. No lo deseaba, más bien deseaba otra copa de champagne y otro surtido de deliciosas fresas bañadas en chocolate, solo por eso había aceptado ir a la fiesta y aprovecharse de la buena calidad de las cosas. ¿Cómo iba hacer amistad con toda esa gente? Incluso alguno de los empleados parecían tan pijos como las personas de más alto cargo. Necesito intentarlo, necesito este empleo, pensó ella mientras cerraba los ojos, si quería algo debía de esforzarse e intentar conseguirlo. — Oooahh — exclamó colocándose de pie por puro instinto al escuchar una voz masculina
Mierda, joder, que mala pata. Sin embargo cuando se giró quedó totalmente impresionada por aquel hombre y su atractivo. — Son los malditos tacones, son nuevos y me han costado más de cien dólares, todo para agradar a toda esta panda de… — Skye cállate, cállate. Se calló y soltó una carcajada. — Lo siento, no he querido decir nada…raro, odio llevar tacones. — dijo finalmente mientras se sentaba para el otro lado y se inclinaba para colocárselos.
No caminaba mal con ellos pero el dolor era horrible, y ahora que iba a ser la secretaria del mismo director, debía de aprender a llevarlos en todo momento. Una vez que se los hubo puesto volvió a ponerse con sumo cuidado de pie, se encamino hacia el hombre perfectamente trajeado, sin despegar su mirada divertida. Poco le importaba que ese chico apuesto se escandalizase con sus palabras, total, no era el jefe.
— Igual sería divertido verle andar con uno de estos...sería gracioso de ver — Comentó sin vergüenza alguna y con una sonrisa de lo más divertida, le encantaba bromear y se pasaba la mayoría de las veces sonriendo, aquel hombre pensaría que era una maleducada pero no le importó. ¿Qué podía hacer un trabajador en aquella fiesta? ¿Decirle a su jefe que no había asistido, que ella había puesto los pies dentro de una fuente? No iban a despedirla por eso.
Skye no podía dejar de mirar al hombre, era demasiado guapo y su mirada era una de las cosas más bonitas que hubiese visto en muchísimo tiempo. — Soy Skye, por cierto — dijo cuando extendió su mano para presentarse, al menos ya había conseguido hablar con alguien…aunque fuera en esas circunstancias.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Grant Ward
Una sonrisa ladina repta por el rostro de él, al ver como ella salía disparada hasta quedar de pie tras la sorpresa, y luego se volvía a verle con cara de querer que se la tragara la tierra. De cerca es mucho mas guapa, incluso, que desde la distancia: tiene unas facciones bastante marcadas e imponentes, pero que no dejaban de lado cierto grado de ternura juvenil, y sus labios... se quedó un instante mirándolos, y su sonrisa se ensanchó. Eran de esos que incitaban a ser besados. Al escucharla hablar, cual como si se hubiese despertado de algún tipo de estado de ensoñación, él rápidamente espabiló, y desplazó su mirada hacia los ojos de ella, dejando de lado los pensamientos de lo que podría hacer con sus labios para otro momento.
-¿Panda de...? -preguntó con una expresión casi divertida, imaginándose la palabra que venía después de esto, ya que algo le decía que si supiese quien era él en realidad, se hubiese frenado desde antes. Él seguramente hacía parte de ese grupo. Rió, y luego negó con la cabeza. -No es necesario que te disculpes. ¿tacones de cien dolares, y que aparte son asesinos de pies? Yo de ti solicitaba reembolso. -comenta, con un encogimiento de hombros, mientras la ve tomar asiento y colocarse aquel calzado endemoniado que, a pesar de todo, le quedaba demasiado bien. Si sirve de algo, él no entiende esa afición de las mujeres por los zapatos de tacón, ya que había tenido durante su vida varias... ¿como llamarles? amigas, que podían gastarse gran parte de su capital en estos accesorios, hasta el punto de no saber que hacer con ellos. ¿Aquella chica que tenía en frente sería igual? lo dudaba, mas que nada por la forma despectiva en la que se refería a estos.
Aguardó con calma hasta que vio que ella volvía ponerse en pie, tomándose la libertad de beber un poco de su copa mientras la veía acercarse, y riendo ante el comentario que la afilada lengua femenina lanzó en su dirección. -Hmm, la propuesta suena tentadora, pero dudo que sean mi estilo, o que me queden la mitad de bien que a ti. -le responde, con una sonrisa ladina, y elevando ambas cejas en su dirección, en una clara invitación a continuar con comentarios por el estilo, si eso deseaba, pues a él no le molestaba que los hiciera.
Entonces ella extendió su mano en su dirección, presentándose como Skye, y él tomó su mano para estrecharla sin dudarlo ni un segundo, y le sonrió. -Un placer conocerte, Skye. Yo soy Douglas -se presenta usando su segundo nombre, como había hecho con todas las personas presentes en dicha fiesta, para evitar que de alguna forma le reconocieran como su nuevo jefe. -Me imagino que te lo habrán dicho bastante, pero tienes un nombre bastante interesante. -dice, y aunque suene como la frase mas trinada para conquistar, él lo está diciendo completamente en serio, de hecho le causa curiosidad de donde lo han sacado sus padres, pero decide no preguntar al respecto. -En todo caso, me disculpo por haberte interrumpido en tu sesión de relajación de pies, salí a tomar un poco de aire... estas fiestas son bastantes abrumadoras, y sorpresivamente me encontré con una chica guapa que metía sus pies en una fuente, habría sido estúpido de mi parte no acercarme a conocerla. -agrega, con la diversión marcada en su rostro.
-¿Panda de...? -preguntó con una expresión casi divertida, imaginándose la palabra que venía después de esto, ya que algo le decía que si supiese quien era él en realidad, se hubiese frenado desde antes. Él seguramente hacía parte de ese grupo. Rió, y luego negó con la cabeza. -No es necesario que te disculpes. ¿tacones de cien dolares, y que aparte son asesinos de pies? Yo de ti solicitaba reembolso. -comenta, con un encogimiento de hombros, mientras la ve tomar asiento y colocarse aquel calzado endemoniado que, a pesar de todo, le quedaba demasiado bien. Si sirve de algo, él no entiende esa afición de las mujeres por los zapatos de tacón, ya que había tenido durante su vida varias... ¿como llamarles? amigas, que podían gastarse gran parte de su capital en estos accesorios, hasta el punto de no saber que hacer con ellos. ¿Aquella chica que tenía en frente sería igual? lo dudaba, mas que nada por la forma despectiva en la que se refería a estos.
Aguardó con calma hasta que vio que ella volvía ponerse en pie, tomándose la libertad de beber un poco de su copa mientras la veía acercarse, y riendo ante el comentario que la afilada lengua femenina lanzó en su dirección. -Hmm, la propuesta suena tentadora, pero dudo que sean mi estilo, o que me queden la mitad de bien que a ti. -le responde, con una sonrisa ladina, y elevando ambas cejas en su dirección, en una clara invitación a continuar con comentarios por el estilo, si eso deseaba, pues a él no le molestaba que los hiciera.
Entonces ella extendió su mano en su dirección, presentándose como Skye, y él tomó su mano para estrecharla sin dudarlo ni un segundo, y le sonrió. -Un placer conocerte, Skye. Yo soy Douglas -se presenta usando su segundo nombre, como había hecho con todas las personas presentes en dicha fiesta, para evitar que de alguna forma le reconocieran como su nuevo jefe. -Me imagino que te lo habrán dicho bastante, pero tienes un nombre bastante interesante. -dice, y aunque suene como la frase mas trinada para conquistar, él lo está diciendo completamente en serio, de hecho le causa curiosidad de donde lo han sacado sus padres, pero decide no preguntar al respecto. -En todo caso, me disculpo por haberte interrumpido en tu sesión de relajación de pies, salí a tomar un poco de aire... estas fiestas son bastantes abrumadoras, y sorpresivamente me encontré con una chica guapa que metía sus pies en una fuente, habría sido estúpido de mi parte no acercarme a conocerla. -agrega, con la diversión marcada en su rostro.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Skye Daisy
Skye juró que por un instante el hombre se le había quedado mirando sus labios y ahora era ella cuando pareció quedarse empanada observando su atractivo, pensando quién sería este tio tan bueno. “Mejor ni pregunto” pensó mientras sentía sus pies mojados y resbaladizos dentro de su zapato, con la esperanza de no tropezarse, si ya de por sí caminaba como una tortuga con ellos, no quería imaginar lo difícil que sería el andar con la piel resbaladiza en sus plantillas. — Mejor no te lo digo — sonrió traviesa, aunque aquel hombre no parecía ser el jefe y eso le alivió un montón, como broma debía suponer que era otro empleado más y bastante agradable, por cierto. — Me los he tenido que comprar para la fiesta y el trabajo, estos negros pegan con todo… — dice con un tono de voz fastidiado, si por ella fuera iría con bailarinas, la comodidad en ella lo era todo. — Lo que una debe de hacer para conservar el puesto de trabajo….necesite tres días para aprender andar con ellos — se queja y finalmente camina con cuidado, no se fia mucho de la hierba del jardín.
Skye sigue su sonrisa divertida, por fin puede decir que la noche se vuelve interesante con la presencia de aquel hombre sencillo y amigable, no le resulta igual como las otras personas que ha conocido en la fiesta, aunque hubiera muchisima gente. — Sí, creo que a ti te vendrían pequeños y terminarías al suelo antes que yo — Skye se relame los labios volviendo a tener sed, su copa de champagne se la había terminado antes y piensa en regresar en la fiesta a por otra copa, con la compañía del hombre.
— Así es como me llaman mis amigos. ¿Puedo llamarte Doug? — había decidido no presentarse como Daisy…aunque Daisy fuera su verdadero nombre, para los conocidos o amigos siempre era Skye. ¿Por qué no habría usado su primer nombre como tal? Ni ella misma lo supo pero ya estaba dicho y no creyó que fuera importante. Ella se ríe ante aquello, lo atributa como un coqueteo pues no es la primera vez que le dicen algo parecido. — Bueno tengo más de un nombre pero ese es el cual me conocen todos __ termina confesando sin dejar su sonrisa ni un momento, menos cuando escucha sus siguientes palabras que le hace sacar un sonrojo. No piensa perder la oportunidad de pasar una buena noche y como impulsiva que es, le sigue el juego. — En este caso, agradezco la intromisión de un chico guapo y simpático lleno de una fiesta de aburridos con caras mustias, quién sabe, quizás quiera invitarme a una copa? — su mirada brilla delante de la suya sin despegarla ni un momento, Doug es jodidamente sexy y tiene una mirada arrebatadora capaz de quitarle el aliento.
Esta noche tendría que terminar en su cama o en la suya.
Skye sigue su sonrisa divertida, por fin puede decir que la noche se vuelve interesante con la presencia de aquel hombre sencillo y amigable, no le resulta igual como las otras personas que ha conocido en la fiesta, aunque hubiera muchisima gente. — Sí, creo que a ti te vendrían pequeños y terminarías al suelo antes que yo — Skye se relame los labios volviendo a tener sed, su copa de champagne se la había terminado antes y piensa en regresar en la fiesta a por otra copa, con la compañía del hombre.
— Así es como me llaman mis amigos. ¿Puedo llamarte Doug? — había decidido no presentarse como Daisy…aunque Daisy fuera su verdadero nombre, para los conocidos o amigos siempre era Skye. ¿Por qué no habría usado su primer nombre como tal? Ni ella misma lo supo pero ya estaba dicho y no creyó que fuera importante. Ella se ríe ante aquello, lo atributa como un coqueteo pues no es la primera vez que le dicen algo parecido. — Bueno tengo más de un nombre pero ese es el cual me conocen todos __ termina confesando sin dejar su sonrisa ni un momento, menos cuando escucha sus siguientes palabras que le hace sacar un sonrojo. No piensa perder la oportunidad de pasar una buena noche y como impulsiva que es, le sigue el juego. — En este caso, agradezco la intromisión de un chico guapo y simpático lleno de una fiesta de aburridos con caras mustias, quién sabe, quizás quiera invitarme a una copa? — su mirada brilla delante de la suya sin despegarla ni un momento, Doug es jodidamente sexy y tiene una mirada arrebatadora capaz de quitarle el aliento.
Esta noche tendría que terminar en su cama o en la suya.
♥ I remember how you lost me.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Grant Ward
-¿Tres días para aprender a usar un calzado? Insisto: las mujeres son masoquistas. -comenta, con el humor marcado en cada una de sus palabras, antes de reír levemente. Pero entiende la razón por la cual es necesario que, en el ámbito de una oficina, las mujeres usen aquel instrumento de tortura, pues al parecer este brinda cierta postura y elegancia al cuerpo, y esas son dos cosas que pueden llevar a elevar la imagen corporativa de la compañía. Además, desde su punto de vista, puede que no sean prácticos, pero joder, no se puede negar que aportan puntos de sensualidad a las mujeres que los lleva puestos.
El comentario de la chica le hace sonreír, ciertamente ha tomado una excelente decisión al acercarse a ella, pues parece tener buen sentido del humor. Desde ese instante, la fiesta ha dejado de ser aburrida para él. -Estoy seguro de que no me vendrían, son demasiado pequeños. -responde, ella era tan menuda, que no podía calzar un número muy grande, y él... bueno, ¿Sería inapropiado en ese momento hacer aquel comentario de que el tamaño del calzado también aplica para algo mas? Por si las moscas, se lo reserva para si mismo. -Pero lo de que si me caería: no sé, me han dicho que tengo buen balance. -agrega, con una sonrisa gamberra en sus labios. Solo esperaba que aquel comentario no terminara en él llevando tacones en algún momento de la noche, tendría que estar muy borracho para ello.
-No veo razón por la cual no lo hagas, Skye. -le responde cuando ella le pregunta si puede llamarle Doug. Siendo sincero, le es raro que alguien le llame de aquella forma, le había costado acostumbrarse a ello durante la fiesta, pues la única persona que usa el Douglas para referirse a él es su abuela, y que todas las personas empiecen a hacerlo de repente, es bastante abrumador. Ahora, que usen dicho diminutivo, lo hace mucho mas extraño. Pero es él quien ha decidido pretender no haber ido a aquella fiesta, por lo que se atiene a ello, a pesar de eso.
Ríe cuando ella le dice que tiene mas de un nombre, y brinda en el aire con su copa a punto de vaciarse. -Bueno, no eres la única con nombres compuestos, muchos padres no son capaces de decidirse por uno solo. -le dice, sincerándose, aunque estaba mas que seguro que, de ella solicitarle el otro nombre, se negaría a dárselo, pues eso dañaría su velada encubierto. Le sorprende, de buena manera, el sonrojo en el rostro de ella tras escuchar susutil coqueteo con ella, pero no le sorprenden las palabras que le proceden, pues ciertamente tenía la esperanza de que ella le siguiera el juego. Así pues, eleva sus cejas al unísono, suelta una leve risa antes de acabar por completo su copa. -Me parece un buen plan, ya que también me he quedado sin bebida. -dice, mostrándole el vidrio vacío, antes de ofrecerle el brazo, para que se tomase de este para ir hacia el interior de la fiesta, pues supone que sus pies húmedos deben dificultar el manejar los tacones.
Caminan hasta el interior de la fiesta, allí hay unas cuantas parejas bailando entre sí, y se han formado varios grupos de conversación, que discuten airadamente uno u otro tema, mientras algunos individuos se han quedado en las mesas mirando fijamente sus copas y sin hacer algún tipo de movimiento. Por el rabillo del ojo vio que a la rubia platinada que había estado coqueteándole anteriormente hacía una mueca y se unía a un grupo al verlo llegar con Skye, y sonrió por ello.
Se acercó a la mesa donde estaban las bebidas y tomó dos copas, tendiéndole una a la castaña, y conservando una para si mismo. -Su copa, madame. -le dice, con exagerada caballerosidad, dedicándole una sonrisa que indicaba que solo intentaba bromear al ser tan estirado. -Una reunión bastante animada, ciertamente. -comentó, siendo totalmente sarcástico, antes de soltar una leve risa. -Dan ganas de robar alguna botella, e ir a armar una fiesta privada en un lugar mas privado ¿no crees? -le pregunta, antes de llevar la copa a sus labios y mirarla elevando sus cejas. Si, era una insinuación en toda la regla, era su forma de preguntarle a ella que sería capaz de hacer esa noche, y estaba preparado para cualquier tipo de respuesta, aunque tenía la esperanza de que esta llevase a que uno de los dos no durmiese en su propia cama aquella noche.
El comentario de la chica le hace sonreír, ciertamente ha tomado una excelente decisión al acercarse a ella, pues parece tener buen sentido del humor. Desde ese instante, la fiesta ha dejado de ser aburrida para él. -Estoy seguro de que no me vendrían, son demasiado pequeños. -responde, ella era tan menuda, que no podía calzar un número muy grande, y él... bueno, ¿Sería inapropiado en ese momento hacer aquel comentario de que el tamaño del calzado también aplica para algo mas? Por si las moscas, se lo reserva para si mismo. -Pero lo de que si me caería: no sé, me han dicho que tengo buen balance. -agrega, con una sonrisa gamberra en sus labios. Solo esperaba que aquel comentario no terminara en él llevando tacones en algún momento de la noche, tendría que estar muy borracho para ello.
-No veo razón por la cual no lo hagas, Skye. -le responde cuando ella le pregunta si puede llamarle Doug. Siendo sincero, le es raro que alguien le llame de aquella forma, le había costado acostumbrarse a ello durante la fiesta, pues la única persona que usa el Douglas para referirse a él es su abuela, y que todas las personas empiecen a hacerlo de repente, es bastante abrumador. Ahora, que usen dicho diminutivo, lo hace mucho mas extraño. Pero es él quien ha decidido pretender no haber ido a aquella fiesta, por lo que se atiene a ello, a pesar de eso.
Ríe cuando ella le dice que tiene mas de un nombre, y brinda en el aire con su copa a punto de vaciarse. -Bueno, no eres la única con nombres compuestos, muchos padres no son capaces de decidirse por uno solo. -le dice, sincerándose, aunque estaba mas que seguro que, de ella solicitarle el otro nombre, se negaría a dárselo, pues eso dañaría su velada encubierto. Le sorprende, de buena manera, el sonrojo en el rostro de ella tras escuchar su
Caminan hasta el interior de la fiesta, allí hay unas cuantas parejas bailando entre sí, y se han formado varios grupos de conversación, que discuten airadamente uno u otro tema, mientras algunos individuos se han quedado en las mesas mirando fijamente sus copas y sin hacer algún tipo de movimiento. Por el rabillo del ojo vio que a la rubia platinada que había estado coqueteándole anteriormente hacía una mueca y se unía a un grupo al verlo llegar con Skye, y sonrió por ello.
Se acercó a la mesa donde estaban las bebidas y tomó dos copas, tendiéndole una a la castaña, y conservando una para si mismo. -Su copa, madame. -le dice, con exagerada caballerosidad, dedicándole una sonrisa que indicaba que solo intentaba bromear al ser tan estirado. -Una reunión bastante animada, ciertamente. -comentó, siendo totalmente sarcástico, antes de soltar una leve risa. -Dan ganas de robar alguna botella, e ir a armar una fiesta privada en un lugar mas privado ¿no crees? -le pregunta, antes de llevar la copa a sus labios y mirarla elevando sus cejas. Si, era una insinuación en toda la regla, era su forma de preguntarle a ella que sería capaz de hacer esa noche, y estaba preparado para cualquier tipo de respuesta, aunque tenía la esperanza de que esta llevase a que uno de los dos no durmiese en su propia cama aquella noche.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Skye Daisy
La verdad es que lo somos, sabemos que algo no nos conviene y aun así caemos repetidas veces — comenta la castaña no solo refiriendose a los zapatos sino en todo en general. En esta ocasión si quería ganar un buen sueldo tenía que aparentar ser una persona madura, correcta y elegante, pues entre todas las candidatas para ser la nueva secretaria de aquel pez gordo director iba a tener que aparentar ser alguien que no estaba acostumbrada a ser, pero las pruebas no le habían ido nada mal y que supiese bastante de informatica le había ayudado. Aunque tenía cierto temor por si llegaba a cagarla…sabía lo impulsiva que podía llegar a ser a veces. Skye miro un momento hacia sus zapatos y se le vino la mente todos esos trajes que se había tenido que comprar de segunda mano para ir a la oficina, trajes ajustados que se le marcaban el culo y en los cuales se sentía apretadísima.
Imaginarse a Doug con sus zapatos le era una escena divertida en su cabeza, parecía ser uno de esos jefes responsables trajeados y verlos de esas maneras…se río ante la imagen en su cabeza formada y ante sus comentarios, dejando pasar sus comentarios finalizando el tema de los zapatos, no iba suficiente borracha como para instarle a que lo hiciese. — Esta bien…entonces Doug — dijo sin apartar su sonrisa ni su mirada de los ojos del moreno, cada vez tiene pensamientos más “picantes” sobre lo que querría hacer con esa boca. Su mirada era atrayente, seductiva, brillante…su sonrisa arrebatadora. Necesitaba una copa pero a la de ya. Padres…el asunto era delicado para Skye, pero prefirio no decir que era huerfana o que nunca había conocido a sus padres, no quería ir por ese tema cuando la noche se la estaba presentando más que interesante con aquel guapo y atractivo trabajador de la empresa de los Ward.
Pues vamos allá — Se deja guiar por sus pasos, confiada y mirando al resto de personas un poco más animada desde cuando hubo llegado, estar ahí no encajaba pero ahora que había hecho un nuevo “amigo” la noche empezaba a ser interesante. Al igual que Doug, Skye se queda mirando a las personas de su alrededor para ver lo deprimente que estaba todo, ¿sería así las fiestas de los pijos siempre? Hasta la música era aburrida, a pesar que de aquello no se trataba de un baile o una gala, pero esas cosas no le iban demasiado y la gente tampoco hacia mucho, cuando había intentado entablar conversación y decir que era nueva…la habían mirado con algo de desdén al comprobar que no era de su mismos status. No todos eran ricos pero hacían todo lo posible por aparentar ser alguien y la gente así no le iba mucho.
Se separó del castaño cuando llegaron a la mesa y agarro la copa que le tendía, riéndose ante su exageración. — Gracias, lord Doug — respondió siguiendole el rollo y chocando su copa con suavidad con la suya, antes de beber un poco y notar que era vodka con lima. ¡Justo lo que esperaba, alcohol de verdad! Sus ojos volvieron hacia el ambiente cuando Doug le dijo lo que precisamente estaba pensando. — No puedo estar más de acuerdo — tanto como para su indirecta, si el no se iba a andar con rodeos, Skye tampoco. Con mucho morro, se termino su copa de golpe a pesar de que le subiría más rápido y agarro la primera botella que encontró, una nada más ni menos que tequila. Su mirada traviesa y con cierta malicia, observó a Doug y sin decir más lo agarro de la corbata para salir por la puerta de aquella fiesta. — Vamos a divertirnos de verdad — dijo decidida y alejandose del gentío hasta quedar parada en la puerta del ascensor donde toco para que bajase o subiese. Mientras que esperaba a que se abrieran las puertas, la castaña se inclino hacia él colocando una de sus manos encima de sus hombros, aproximandose un poco. — Dime, donde sugieres que vayamos? He venido con mi furgo — en ese momento se rio un poco de forma auténtica, no era el transporte normal para alguien que vestía de etiqueta pero menos una mujer. Definitivamente ella no era como cualquier otra. Pero bien orgullosa que estaba de su furgoneta, ahí es donde había vivido sus primeros años de independencia tras salir del orfanato. Las puertas del ascensor se abrieron y Skye lo arrastró consigo.
Imaginarse a Doug con sus zapatos le era una escena divertida en su cabeza, parecía ser uno de esos jefes responsables trajeados y verlos de esas maneras…se río ante la imagen en su cabeza formada y ante sus comentarios, dejando pasar sus comentarios finalizando el tema de los zapatos, no iba suficiente borracha como para instarle a que lo hiciese. — Esta bien…entonces Doug — dijo sin apartar su sonrisa ni su mirada de los ojos del moreno, cada vez tiene pensamientos más “picantes” sobre lo que querría hacer con esa boca. Su mirada era atrayente, seductiva, brillante…su sonrisa arrebatadora. Necesitaba una copa pero a la de ya. Padres…el asunto era delicado para Skye, pero prefirio no decir que era huerfana o que nunca había conocido a sus padres, no quería ir por ese tema cuando la noche se la estaba presentando más que interesante con aquel guapo y atractivo trabajador de la empresa de los Ward.
Pues vamos allá — Se deja guiar por sus pasos, confiada y mirando al resto de personas un poco más animada desde cuando hubo llegado, estar ahí no encajaba pero ahora que había hecho un nuevo “amigo” la noche empezaba a ser interesante. Al igual que Doug, Skye se queda mirando a las personas de su alrededor para ver lo deprimente que estaba todo, ¿sería así las fiestas de los pijos siempre? Hasta la música era aburrida, a pesar que de aquello no se trataba de un baile o una gala, pero esas cosas no le iban demasiado y la gente tampoco hacia mucho, cuando había intentado entablar conversación y decir que era nueva…la habían mirado con algo de desdén al comprobar que no era de su mismos status. No todos eran ricos pero hacían todo lo posible por aparentar ser alguien y la gente así no le iba mucho.
Se separó del castaño cuando llegaron a la mesa y agarro la copa que le tendía, riéndose ante su exageración. — Gracias, lord Doug — respondió siguiendole el rollo y chocando su copa con suavidad con la suya, antes de beber un poco y notar que era vodka con lima. ¡Justo lo que esperaba, alcohol de verdad! Sus ojos volvieron hacia el ambiente cuando Doug le dijo lo que precisamente estaba pensando. — No puedo estar más de acuerdo — tanto como para su indirecta, si el no se iba a andar con rodeos, Skye tampoco. Con mucho morro, se termino su copa de golpe a pesar de que le subiría más rápido y agarro la primera botella que encontró, una nada más ni menos que tequila. Su mirada traviesa y con cierta malicia, observó a Doug y sin decir más lo agarro de la corbata para salir por la puerta de aquella fiesta. — Vamos a divertirnos de verdad — dijo decidida y alejandose del gentío hasta quedar parada en la puerta del ascensor donde toco para que bajase o subiese. Mientras que esperaba a que se abrieran las puertas, la castaña se inclino hacia él colocando una de sus manos encima de sus hombros, aproximandose un poco. — Dime, donde sugieres que vayamos? He venido con mi furgo — en ese momento se rio un poco de forma auténtica, no era el transporte normal para alguien que vestía de etiqueta pero menos una mujer. Definitivamente ella no era como cualquier otra. Pero bien orgullosa que estaba de su furgoneta, ahí es donde había vivido sus primeros años de independencia tras salir del orfanato. Las puertas del ascensor se abrieron y Skye lo arrastró consigo.
♥ I remember how you lost me.
✘ Los finales felices no existen porque las buenas historias nunca terminan.“You are not the last dream of my soul. You are the first dream, the only dream I ever was unable to stop myself from dreaming. You are the first dream of my soul, and from that dream I hope will come all other dreams, a lifetime’s worth.”
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Grant Ward
Aquel exagerado lord Doug salido de los labios de la castaña arrancaron una risa de los labios del heredero de los Ward, la cual no atrajo mas atención hacia ellos, por el mero hecho que la música que les rodeaba permitía mitigar su estridencia. Esa mujer le gustaba, tanto en el sentido físico, que era mas que lógico, como en esa personalidad tan auténtica y divertida que, ciertamente, le estaba haciendo la noche. Mira que seguirle a él el tono de sus bromas no era una labor sencilla, muchos lo habían intentado, y pocos habían sido los que lo habían conseguido. Esos eran los que aún conservaba como amigos, y eso ya es contar demasiado.
Ella concuerda con él en el hecho que la fiesta se encuentra rayando en lo aburrida, por lo que hace nota mental de hablar con su padre para cambiar a la persona que se encarga de la organización de dichos eventos, pues bajo su mando quiere que la compañía cambie, que vaya hacia adelante, aún cuando su padre se encargó de mantenerla como en una burbuja de tiempo. Y no solo estuvo de acuerdo con él en ello, sino también en aquella pequeña sugerencia / prueba que le había hecho, aprobándola con un diez perfecto. Se terminó el contenido de su copa al tiempo de ella, aunque ciertamente no sería la mejor idea en dichos casos, y luego vio con cierto grado de admiración en su expresión, como ella robaba una botella de tequila (de entre todas las que había allí), y se acercaba a él con aquella expresión de picardía que invadía su rostro.
Se dejó jalar por ella de la corbata hacia el exterior de la fiesta, no encontró (ni quería encontrar) motivo alguno por el cual no hacerlo, y rió por su comentario, demostrando que le importaba un demonio continuar en aquel lugar. -De eso estoy seguro. -concuerda con ella, justo en el momento en el cual se plantan frente al ascensor, y ella se acerca a él. Ella le pregunta donde quiere que vayan, y él se lo piensa por un instante, pero antes se permite soltar una leve risa por el hecho que ella condujera una furgoneta. -¿Una furgoneta? ¿En serio? -no lo dijo en tono de malicia, ya que de hecho, le parecía interesante subir a una de estas.
No podían ir al departamento de él, en este habían fotografías donde salía con sus hermanos y sus padres, y menciones de honor y diplomas que rezaban su nombre, por lo que lo descartó de inmediato. Un hotel... no, no le llamaba suficiente aquella opción, por lo que decidió dejar que ella lo decidiera. Entonces, antes de que pudiese hablar, las puertas del ascensor se abrieron, y ambos entraron a este, aunque ella seguía guiándole con la corbata. Su mirada escaneó el ascensor, ese en el que estaban solos, y sonrió. No habían cámaras, por lo que se giró hacia ella, y tomándola de la cintura, la pegó a él. -Bueno, sugiero que al haber sido yo quien diese la idea de escapar de la fiesta, y al ser tu la dueña de nuestro modo de transporte, seas tú quien defina nuestro paradero. -dice, sonriente, bajando el rostro hasta el punto que sus alientos se entremezclasen, y mirándola directamente a los ojos.
Cuanto daría por poder detener al ascensor y besar esos labios como había fantaseado hace unos instantes, pero las puertas no demoran en abrir, y a regañadientes él se separa de ella, y camina a su lado fuera del edificio, donde de inmediato logra ver a Fitz plantado al lado de su auto, y dispuesto a acercarse a ellos. Mierda, mierda. pasa el brazo por encima de los hombros de ella, y la estrecha para que queden frente a frente, mientras que con una mano, y sin que ella se diese cuenta, le indicaba a su chofer y amigo que se largara. No vaya a ser que se le diese por acercarse y llamarlo por su apellido en frente de ella. -¿Y bien? ¿donde se te ocurre ir? -le pregunta a Skye, mientras por el rabillo del ojo ve que su chofer le ha obedecido, y que en ese momento se subía al auto para irse de allí.
Ella concuerda con él en el hecho que la fiesta se encuentra rayando en lo aburrida, por lo que hace nota mental de hablar con su padre para cambiar a la persona que se encarga de la organización de dichos eventos, pues bajo su mando quiere que la compañía cambie, que vaya hacia adelante, aún cuando su padre se encargó de mantenerla como en una burbuja de tiempo. Y no solo estuvo de acuerdo con él en ello, sino también en aquella pequeña sugerencia / prueba que le había hecho, aprobándola con un diez perfecto. Se terminó el contenido de su copa al tiempo de ella, aunque ciertamente no sería la mejor idea en dichos casos, y luego vio con cierto grado de admiración en su expresión, como ella robaba una botella de tequila (de entre todas las que había allí), y se acercaba a él con aquella expresión de picardía que invadía su rostro.
Se dejó jalar por ella de la corbata hacia el exterior de la fiesta, no encontró (ni quería encontrar) motivo alguno por el cual no hacerlo, y rió por su comentario, demostrando que le importaba un demonio continuar en aquel lugar. -De eso estoy seguro. -concuerda con ella, justo en el momento en el cual se plantan frente al ascensor, y ella se acerca a él. Ella le pregunta donde quiere que vayan, y él se lo piensa por un instante, pero antes se permite soltar una leve risa por el hecho que ella condujera una furgoneta. -¿Una furgoneta? ¿En serio? -no lo dijo en tono de malicia, ya que de hecho, le parecía interesante subir a una de estas.
No podían ir al departamento de él, en este habían fotografías donde salía con sus hermanos y sus padres, y menciones de honor y diplomas que rezaban su nombre, por lo que lo descartó de inmediato. Un hotel... no, no le llamaba suficiente aquella opción, por lo que decidió dejar que ella lo decidiera. Entonces, antes de que pudiese hablar, las puertas del ascensor se abrieron, y ambos entraron a este, aunque ella seguía guiándole con la corbata. Su mirada escaneó el ascensor, ese en el que estaban solos, y sonrió. No habían cámaras, por lo que se giró hacia ella, y tomándola de la cintura, la pegó a él. -Bueno, sugiero que al haber sido yo quien diese la idea de escapar de la fiesta, y al ser tu la dueña de nuestro modo de transporte, seas tú quien defina nuestro paradero. -dice, sonriente, bajando el rostro hasta el punto que sus alientos se entremezclasen, y mirándola directamente a los ojos.
Cuanto daría por poder detener al ascensor y besar esos labios como había fantaseado hace unos instantes, pero las puertas no demoran en abrir, y a regañadientes él se separa de ella, y camina a su lado fuera del edificio, donde de inmediato logra ver a Fitz plantado al lado de su auto, y dispuesto a acercarse a ellos. Mierda, mierda. pasa el brazo por encima de los hombros de ella, y la estrecha para que queden frente a frente, mientras que con una mano, y sin que ella se diese cuenta, le indicaba a su chofer y amigo que se largara. No vaya a ser que se le diese por acercarse y llamarlo por su apellido en frente de ella. -¿Y bien? ¿donde se te ocurre ir? -le pregunta a Skye, mientras por el rabillo del ojo ve que su chofer le ha obedecido, y que en ese momento se subía al auto para irse de allí.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Skye Daisy
Totalmente enserio, la tengo mucho cariño — debido al alcohol en su cuerpo no le hace medir lo que va diciendo, si estuviera sobria evitaría hacer esos comentarios con gente de esa empresa que no la conocían de nada y que bien podían ser amigos o jefes del director general con poder de que pudieran decirle algo en su contra y terminar de patitas en la calle. Pero aquel tío era enrollado, no era estirado como los demás y aparte de estar buenísimo, parecía que le había agradado con su charla en el jardín, ni siquiera se había escandalizad por haber puesto los pies en la fuente. Y para que mentir, sentía una química con él imposible de negar así como la atracción inmediata en cuanto lo hubo conocido. Con las manos aun en su corbata, tiró de él cuando las puertas del ascensor se abrieron y entraron dentro, donde ella se apoyo al lado del panel de botones. Poco le duro el apoyarse pues el agarre improvisto del hombre contra su cuerpo había sido inmediato, su mirada fue a parar a la suya y sintió como su cuerpo aumentaba de temperatura. Era jodidamente caliente. Maldita aquella mirada. Aguanto un suspiro que amenazaba con salir de sus labios en cuanto sintió su aliento rozar con el suyo. Si por ella fuera detendría el ascensor ahí mismo para devorar sus labios, pero si quería que aquello durase toda una noche tendría que ser paciente. — Iremos a mi casa entonces, no hay mucho — susurró en bajo y cuando iba a dar un primer beso las puertas del ascensor se abrieron.
Tras salir del ascensor, Skye se fija en los coches caros y lujosos de su alrededor, muchos seguramente eran de los altos cargos y como los trabajadores como ella, eran de los más normalitos. Pero como era la única que usaba una furgoneta, había aparcado a la otra punta para evitar chismes, seguramente tendría que aparcar lejos cada vez que viniese al trabajo o incluso en otro lado para que no se extrañasen o la preguntasen porqué una furgoneta y no un coche. Sintió el brazo de Doug rodearla los hombros y ella hizo lo mismo pasando una mano en su cintura, con total confianza y naturalidad, como si fueran una pareja. No vio que allí había un chófer y se centró en la zona de aparcamiento. — Mira es esa — señala con un gesto de cabeza al destacar entre todos los coches normales, el color era de un violeta fuerte. — Me la compre con mi primer sueldo a los dieciocho años — dice totalmente orgullosa, pues lo está, nadie le ha tenido que pagarle nada. Se separa de Doug y rodea el coche con cuidado de no caerse por los tacones, si al final terminará acostumbrándose a pesar del dolor que conlleva usarlos. Abre las puertas y se sienta cerrando la puerta de un golpe suave, coloca su cinturón de seguridad y le tiende la botella de tequila al castaño. — Reza para que no nos encontremos con ningún control de tráfico — dice riéndose al referirse a ello debido a que han bebido, sobretodo ella. Skye no tenía intención de haberse tomado un vodka pero así estaba, el plan de la noche había sido inesperado.
Se puso en marcha rápidamente, intentando estar lo más serena posible y puso un poco de música para animar el ambiente dentro del coche. — Por mí puedes empezarla — dijo sin dejar su sonrisa traviesa al fijarse en cómo miraba la botella de tequila. Se adentro por la autopista sin ir muy rápido, en pocos minutos ya entraría por la ciudad, Chicago. Pronto estarían en su apartamiento haciendo cosas muy malas y calientes. Se río para sí misma de forma silenciosa y se mordió el labio inferior, sin perder el control de los volantes, murmurando la canción de lady gaga que sonaba en ese momento con marcha.
Tras salir del ascensor, Skye se fija en los coches caros y lujosos de su alrededor, muchos seguramente eran de los altos cargos y como los trabajadores como ella, eran de los más normalitos. Pero como era la única que usaba una furgoneta, había aparcado a la otra punta para evitar chismes, seguramente tendría que aparcar lejos cada vez que viniese al trabajo o incluso en otro lado para que no se extrañasen o la preguntasen porqué una furgoneta y no un coche. Sintió el brazo de Doug rodearla los hombros y ella hizo lo mismo pasando una mano en su cintura, con total confianza y naturalidad, como si fueran una pareja. No vio que allí había un chófer y se centró en la zona de aparcamiento. — Mira es esa — señala con un gesto de cabeza al destacar entre todos los coches normales, el color era de un violeta fuerte. — Me la compre con mi primer sueldo a los dieciocho años — dice totalmente orgullosa, pues lo está, nadie le ha tenido que pagarle nada. Se separa de Doug y rodea el coche con cuidado de no caerse por los tacones, si al final terminará acostumbrándose a pesar del dolor que conlleva usarlos. Abre las puertas y se sienta cerrando la puerta de un golpe suave, coloca su cinturón de seguridad y le tiende la botella de tequila al castaño. — Reza para que no nos encontremos con ningún control de tráfico — dice riéndose al referirse a ello debido a que han bebido, sobretodo ella. Skye no tenía intención de haberse tomado un vodka pero así estaba, el plan de la noche había sido inesperado.
Se puso en marcha rápidamente, intentando estar lo más serena posible y puso un poco de música para animar el ambiente dentro del coche. — Por mí puedes empezarla — dijo sin dejar su sonrisa traviesa al fijarse en cómo miraba la botella de tequila. Se adentro por la autopista sin ir muy rápido, en pocos minutos ya entraría por la ciudad, Chicago. Pronto estarían en su apartamiento haciendo cosas muy malas y calientes. Se río para sí misma de forma silenciosa y se mordió el labio inferior, sin perder el control de los volantes, murmurando la canción de lady gaga que sonaba en ese momento con marcha.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Grant Ward
Ella dice que irán a su casa, y él sonríe complacido por ello, incluso a pesar que aquella afirmación viniese acompañada de un sincero no hay mucho de parte de ella, pues él no es quien para juzgar las viviendas de los demás, o sus estilos de vida, no era como su hermano: el gran senador Christian Ward, que veía a todos por encima del hombro, como si él fuese superior. Haber vivido lejos había contribuido en ello, supone, sus viajes por África y el oriente medio habían sido de todo menos llenos de glamour y lujos, e incluso cuando andaba por Europa, decidió quedarse en muchas ocasiones en pequeños hostales para mochileros, en vez de reconocidos hoteles. Había ido allí para conocer cada rincón de la tierra, no para quedarse encerrado en costosos cuartos de hotel, o para pasarse de fiesta en fiesta, saliendo en todos los tabloides del país, siendo reconocido como el hijo fiestero de la familia Ward.
Complacido vio como Fitz conducía su automóvil lejos de ellos, y luego se encargo de prestarle atención a la castaña que, ciertamente, encajaba muy bien en su cuerpo. -¿Hmm? -pregunta, quizás con la mente aún en el asunto de haber espantado a su chofer de allí, antes de girarse a ver hacia donde ella le señalaba, y ver la furgoneta que allí se encontraba aparcada. Bueno, por si quedaba alguna duda, ella hablaba totalmente en serio al respecto de esta. Sonríe. -Pues seguramente ha hecho valer cada peso desde entonces ¿no? -pregunta, con una leve risa bailando en sus labios, antes de verla ir hacia la furgoneta, y seguirle hasta ella, subiéndose al puesto de co-piloto, y ajustándose el cinturón de seguridad, estaba mas que claro que lo iba a necesitar.
Toma la botella de tequila en su mano cuando ella se la tiende, y aguarda con calma mientras ella pone en marcha la maquina, recordando que alguna vez se había subido a una furgoneta, pero había sido en la india, y no había sido con una chica guapa, sino con un grupo de turistas que iban hacia una de las impresionantes construcciones que allí se elevan. Este viaje, ciertamente, pinta mucho mejor. Sin ánimos de desmeritar la arquitectura hindú, por supuesto. -Rezar no es lo mío, pero supongo que puedo hacer una excepción. -responde al comentario de ella, con una sonrisa que indica que va en broma, mientras toman la avenida.
Aquella noche le parece realmente interesante, las cosas habían cambiado del cielo a la tierra, y de asistir a una de las aburridas fiesta de la compañía de su familia (de la que ahora él era el CEO, cabe destacar) había pasado a estar en una furgoneta de una desconocida, con destino a la vivienda de esta, llevando una botella de tequila en su mano, y escuchando una canción de Lady Gaga. Ese pensamiento, y que ella le dijese que podía empezar con la botella, le hicieron reír mientras se aflojaba un poco la corbata. Por primera vez, desde que había regresado a casa, se sentía vivo. Abrió la botella sin dudarlo ni un solo instante, y tras esto se la empinó para beber un poco de esta, no eran necesaria las copitas en momentos como este. -¿Cantas bien, o ya se me ha subido el alcohol a la cabeza? -le pregunta a ella, en tono de broma, al escucharla murmurar la canción.
Complacido vio como Fitz conducía su automóvil lejos de ellos, y luego se encargo de prestarle atención a la castaña que, ciertamente, encajaba muy bien en su cuerpo. -¿Hmm? -pregunta, quizás con la mente aún en el asunto de haber espantado a su chofer de allí, antes de girarse a ver hacia donde ella le señalaba, y ver la furgoneta que allí se encontraba aparcada. Bueno, por si quedaba alguna duda, ella hablaba totalmente en serio al respecto de esta. Sonríe. -Pues seguramente ha hecho valer cada peso desde entonces ¿no? -pregunta, con una leve risa bailando en sus labios, antes de verla ir hacia la furgoneta, y seguirle hasta ella, subiéndose al puesto de co-piloto, y ajustándose el cinturón de seguridad, estaba mas que claro que lo iba a necesitar.
Toma la botella de tequila en su mano cuando ella se la tiende, y aguarda con calma mientras ella pone en marcha la maquina, recordando que alguna vez se había subido a una furgoneta, pero había sido en la india, y no había sido con una chica guapa, sino con un grupo de turistas que iban hacia una de las impresionantes construcciones que allí se elevan. Este viaje, ciertamente, pinta mucho mejor. Sin ánimos de desmeritar la arquitectura hindú, por supuesto. -Rezar no es lo mío, pero supongo que puedo hacer una excepción. -responde al comentario de ella, con una sonrisa que indica que va en broma, mientras toman la avenida.
Aquella noche le parece realmente interesante, las cosas habían cambiado del cielo a la tierra, y de asistir a una de las aburridas fiesta de la compañía de su familia (de la que ahora él era el CEO, cabe destacar) había pasado a estar en una furgoneta de una desconocida, con destino a la vivienda de esta, llevando una botella de tequila en su mano, y escuchando una canción de Lady Gaga. Ese pensamiento, y que ella le dijese que podía empezar con la botella, le hicieron reír mientras se aflojaba un poco la corbata. Por primera vez, desde que había regresado a casa, se sentía vivo. Abrió la botella sin dudarlo ni un solo instante, y tras esto se la empinó para beber un poco de esta, no eran necesaria las copitas en momentos como este. -¿Cantas bien, o ya se me ha subido el alcohol a la cabeza? -le pregunta a ella, en tono de broma, al escucharla murmurar la canción.
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Re: 1 - Everybody wants to Rule (+18)
Everybody wants to rule | Skye Daisy
Asiente con lo que dice de su furgoneta y añade por último. — Y tengo muy buenos recuerdos en ella — sonríe sin poder desprenderse de su sonrisa, en ese instante un poco más amplia debido a los recuerdos que ha vivido en ella. Interiormente sabe que no todo ha sido bueno pues había tenido sus cosas malas como cuando vivía en su interior, cuando le tocaba vivir en los callejones de las ciudades por las noches y tenía que ahuyentar a los maleantes que querían robarla. No le interesa contar las cosas negativas esa noche ni tampoco contar sus problemas a Doug o pensaría que era una plasta. Nunca se debía de aburrir en las primeras citas con asuntos personales, aunque esto no era precisamente una cita y no más que diversión, Skye no apartaba la idea de conocer a Doug más adelante si el interés era mutuo.
Una vez que se encuentra en la autopista, escucha la libre risa de Doug y ve como empieza a beber de la botella tequila que ha mangado. Hace un puchero en su dirección como indicando que también quiere. Terminando la canción de Gaga entona un poco más la voz bastante animada, no puede evitarlo que cuando una canción que le gusta en la radio empiece a cantar, claro que eso lo hacía cuando estaba sola o acompañada de su mejor amiga, pero en estos casos de tener alcohol en las venas también ayudaba a desmelarse. Río ante lo que dijo Doug. — ¡Se te ha subido el alcohol! No has escuchado el último gallo? Nah, no lo hago bien — sí lo hacia bien solo que Daisy apenas se lo notaba, cantaba lo normal con los intentos de no hacer gallos con su voz. La siguiente canción sonó, una de Fort Minor, la de Remember the name. Y no pudo evitarlo, con cuidado empezó a bailar al ritmo de la canción haciendo movimientos sensuales, usando su cintura así como los movimientos en los hombres. — Esta es la clase de música que necesitaría la fiesta, todos deberían de bailar y disfrutar como dios manda, no crees? Y no esas habladurías de donde es tu vestido. ¿A quién cojones le importa? Por qué a mí no me interesa saber que se han gastado mil dólares en un bolso solo para aparentar, pufff. No soporto a la gente rica — dice con sinceridad porque bueno, ella tiene una imagen muy clara de ellos. Solo quieren poder y dinero, a los pobres que les den por culo. En la empresa de los Ward ya era lo que se esperaba, no era la primera vez que se encontraba a una persona con dinero.
Skye se salió de la autopista para entrar a Chicago, pronto se adentro en calles y semáforos donde la noche era vacía, siendo un jueves por la noche no había mucho ambiente dado que al día siguiente había que trabajar. Eso le hizo recordar que debía de poner el despertador del móvil para no llegar tarde al día siguiente….madremía, mañana iba a estar como un zombie. Entró en su calle y se adentro al parking del recinto, era una comunidad pequeña donde todos se conocían y aparcó en su sitio. La bola de disco que tenía en el espejo arriba seguía moviéndose por el movimiento de la furgo. — Pues ya hemos llegado — le robo la botella con unas pequeñas carcajadas como indicando que ya era su momento. Dio un profundo sorbo sintiendo el tequila quemar su garganta, tras eso se salió del coche maldiciendo una vez más los tacones. Cerró la furgo con las llaves y se acercó a Doug que ya estaba de pie frente a ella.
Siguiendo con la broma de antes, lo agarró de la corbata y lo llevo de ese modo hacia al ascensor, donde Skye tocó el botón de ático y el ascensor se puso en marcha. Se apoyo en la pared jugueteando con la corbata y tirando de esta para que Doug se acercase, sin despegar la mirada de sus ojos. No podía apartarlo de ellos, eran tan electrizantes.... —Me disculpo de ante mano lo desastre que pueda estar mi apartamento..mmm
Una vez que se encuentra en la autopista, escucha la libre risa de Doug y ve como empieza a beber de la botella tequila que ha mangado. Hace un puchero en su dirección como indicando que también quiere. Terminando la canción de Gaga entona un poco más la voz bastante animada, no puede evitarlo que cuando una canción que le gusta en la radio empiece a cantar, claro que eso lo hacía cuando estaba sola o acompañada de su mejor amiga, pero en estos casos de tener alcohol en las venas también ayudaba a desmelarse. Río ante lo que dijo Doug. — ¡Se te ha subido el alcohol! No has escuchado el último gallo? Nah, no lo hago bien — sí lo hacia bien solo que Daisy apenas se lo notaba, cantaba lo normal con los intentos de no hacer gallos con su voz. La siguiente canción sonó, una de Fort Minor, la de Remember the name. Y no pudo evitarlo, con cuidado empezó a bailar al ritmo de la canción haciendo movimientos sensuales, usando su cintura así como los movimientos en los hombres. — Esta es la clase de música que necesitaría la fiesta, todos deberían de bailar y disfrutar como dios manda, no crees? Y no esas habladurías de donde es tu vestido. ¿A quién cojones le importa? Por qué a mí no me interesa saber que se han gastado mil dólares en un bolso solo para aparentar, pufff. No soporto a la gente rica — dice con sinceridad porque bueno, ella tiene una imagen muy clara de ellos. Solo quieren poder y dinero, a los pobres que les den por culo. En la empresa de los Ward ya era lo que se esperaba, no era la primera vez que se encontraba a una persona con dinero.
Skye se salió de la autopista para entrar a Chicago, pronto se adentro en calles y semáforos donde la noche era vacía, siendo un jueves por la noche no había mucho ambiente dado que al día siguiente había que trabajar. Eso le hizo recordar que debía de poner el despertador del móvil para no llegar tarde al día siguiente….madremía, mañana iba a estar como un zombie. Entró en su calle y se adentro al parking del recinto, era una comunidad pequeña donde todos se conocían y aparcó en su sitio. La bola de disco que tenía en el espejo arriba seguía moviéndose por el movimiento de la furgo. — Pues ya hemos llegado — le robo la botella con unas pequeñas carcajadas como indicando que ya era su momento. Dio un profundo sorbo sintiendo el tequila quemar su garganta, tras eso se salió del coche maldiciendo una vez más los tacones. Cerró la furgo con las llaves y se acercó a Doug que ya estaba de pie frente a ella.
Siguiendo con la broma de antes, lo agarró de la corbata y lo llevo de ese modo hacia al ascensor, donde Skye tocó el botón de ático y el ascensor se puso en marcha. Se apoyo en la pared jugueteando con la corbata y tirando de esta para que Doug se acercase, sin despegar la mirada de sus ojos. No podía apartarlo de ellos, eran tan electrizantes.... —Me disculpo de ante mano lo desastre que pueda estar mi apartamento..mmm
♥ I remember how you lost me.
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