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— Fire meet gasoline
Skipping Stone :: Zona de rol :: Zona de Rol Libre :: Plots
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— Fire meet gasoline
Fire meet gasoline
plot; realista; 1x1
Los humanos siempre se han atraídos a no estar solos. La mayoría odia la soledad como si de algo horrible se tratase, porque normalmente al estar solos es dar más cabida a pensamientos propios con los cuales te puedes conocer.
Toomas y Kate, eran una pareja de padres por separados. Él con un hijo, ella con una hija, sus caminos no estaban dispuestos a cruzarse, claro que no, pero una coincidencia, una circunstancia de la vida lograron que ambas vidas chocaran en todo sentido de la palabra. Se amaron, obviamente, llegando así a que sus hijos debían conocerse, llevarse bien y armar esa familia que ambos necesitaban, fue así como Svein y Ellie se conocieron a la tierna edad de doce años.
Se llevaban pésimo, se odiaban en el sentido más amplio y mas aplicable, Svein no hablaba inglés y Ellie fue la designada a enseñarle, al principio era imposible, Svein no colaboraba, la muchacha rabiaba y ambos terminaban enojados, lejos el uno del otro, no obstante, Ellie se había impuesto una meta, más que nada por su madre, pero le enseñaría a Svein, y así lo hizo, a base de esfuerzo, de darle al muchacho pequeños zapes, de reír de su rostro de enojo, de sus maldiciones en estonio, de soportar también las bromas que una que otra increíble vez él le jugaba y fue así como lograron llevar una relación de casi hermanos, que incluso con el tiempo se aumentó, llegando a una relación poco sana.
Ambos se gustaban. Solo que ninguno de los dos era reacio a aceptarlo. Sus padres empezaron a sospechar desde que ambos llegaban a dormir juntos cuando la muchacha poseía pesadillas, ambos poseían celos el uno por el otro y ya ambos adolescentes era todo mucho más complicado. Por lo que las cabezas de la familia decidieron mandar a los chicos lejos, él se fue a un internado caro para niños problema, ella a un instituto de élite. Ambos no deseaban separarse, sin embargo, las cartas no eran suficiente entre los dos y después dejaron de venir, por lo que ambos aceptaron el destino de que no podían estar juntos.
Crecieron, él se convirtió en médico especialista en traumatología, ella estudió idiomas, aprendiendo más de cinco de ellos, actuando como profesora en universidades, jefa de carrera o incluso traductora. Ambos ya habían aceptado que estaban mejor juntos, por lo que seguir sus vidas no fue difícil, al menos hasta que la llamada fatídica los golpeó a ambos, como una linea de dominós. Ese día nublado que Ellie tanto amaba, respondió el teléfono, desplomándose al escuchar que sus padres se habían suicidado, llamó entonces, a ese número que estaba pegado con un post-it al refrigerador, con una caligrafía a la rápida en la que resaltaba el nombre de Svein. Ellie marcó, cuando escuchó su voz al otro lado de la linea no pudo más que ponerse a llorar e informar de lo sucedido.
Ambos volvieron a la casa de los progenitores. Verse, envueltos de todo el pasado, de las cosas que aún de niños estaban ahí, sus miradas mucho más maduras, serias. Las historias y marcas que habían detrás, de todo ese tiempo sin contacto. Todo estaba explotando al volver a verse, donde esa química resurgía, de nuevo.
Cronología.
— Escena I
Toomas y Kate, eran una pareja de padres por separados. Él con un hijo, ella con una hija, sus caminos no estaban dispuestos a cruzarse, claro que no, pero una coincidencia, una circunstancia de la vida lograron que ambas vidas chocaran en todo sentido de la palabra. Se amaron, obviamente, llegando así a que sus hijos debían conocerse, llevarse bien y armar esa familia que ambos necesitaban, fue así como Svein y Ellie se conocieron a la tierna edad de doce años.
Se llevaban pésimo, se odiaban en el sentido más amplio y mas aplicable, Svein no hablaba inglés y Ellie fue la designada a enseñarle, al principio era imposible, Svein no colaboraba, la muchacha rabiaba y ambos terminaban enojados, lejos el uno del otro, no obstante, Ellie se había impuesto una meta, más que nada por su madre, pero le enseñaría a Svein, y así lo hizo, a base de esfuerzo, de darle al muchacho pequeños zapes, de reír de su rostro de enojo, de sus maldiciones en estonio, de soportar también las bromas que una que otra increíble vez él le jugaba y fue así como lograron llevar una relación de casi hermanos, que incluso con el tiempo se aumentó, llegando a una relación poco sana.
Ambos se gustaban. Solo que ninguno de los dos era reacio a aceptarlo. Sus padres empezaron a sospechar desde que ambos llegaban a dormir juntos cuando la muchacha poseía pesadillas, ambos poseían celos el uno por el otro y ya ambos adolescentes era todo mucho más complicado. Por lo que las cabezas de la familia decidieron mandar a los chicos lejos, él se fue a un internado caro para niños problema, ella a un instituto de élite. Ambos no deseaban separarse, sin embargo, las cartas no eran suficiente entre los dos y después dejaron de venir, por lo que ambos aceptaron el destino de que no podían estar juntos.
Crecieron, él se convirtió en médico especialista en traumatología, ella estudió idiomas, aprendiendo más de cinco de ellos, actuando como profesora en universidades, jefa de carrera o incluso traductora. Ambos ya habían aceptado que estaban mejor juntos, por lo que seguir sus vidas no fue difícil, al menos hasta que la llamada fatídica los golpeó a ambos, como una linea de dominós. Ese día nublado que Ellie tanto amaba, respondió el teléfono, desplomándose al escuchar que sus padres se habían suicidado, llamó entonces, a ese número que estaba pegado con un post-it al refrigerador, con una caligrafía a la rápida en la que resaltaba el nombre de Svein. Ellie marcó, cuando escuchó su voz al otro lado de la linea no pudo más que ponerse a llorar e informar de lo sucedido.
Ambos volvieron a la casa de los progenitores. Verse, envueltos de todo el pasado, de las cosas que aún de niños estaban ahí, sus miradas mucho más maduras, serias. Las historias y marcas que habían detrás, de todo ese tiempo sin contacto. Todo estaba explotando al volver a verse, donde esa química resurgía, de nuevo.
personajes
Svein R. Kõiv| 24 | Vinnie Woolston | Dauntless Ellie A. Roux | 24 | Àstrid Bergès-Frisbey. | Aquiver |
Cronología.
— Escena I
Última edición por Aquiver el Sáb Sep 26, 2015 5:21 pm, editado 1 vez
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Re: — Fire meet gasoline
Fire meet Gasoline Dauntless con Ellie A. Roux & Svein R. Köiv Temática Realista |
Hospital de Post Falls || 6.30 PM || Ellie
La vida nunca había sido justa para nadie, siempre llena de sorpresas las cuales no poseían necesariamente una característica positiva, de hecho al contrario aquellas impresiones solían ser bastante fatídicas cuando menos las esperaban. Aún así, como todo ser humano debían de sobreponerse a los hechos que tenían a lugar en la realidad, levantarse si es que se habían caído y avanzar hacia una realidad totalmente nueva, puesto que el pasado no tenía nada más que nostalgia para aquellos que solían voltear la mirada hacia atrás.
Svein se encontraba en el Hospital de turno, aún le faltaban al menos 3 horas para terminar y poder marcharse del lugar, debido a los actuales acontecimientos que sucedían en aquel pueblo-desapariciones y muertes inexplicables-el Hospital había duplicado su actividad y vigilia lo cual se traducía directamente en la mayor estadía de los profesionales sanitarios. En aquel momento era el único Médico en todo el establecimiento, por lo cual se encontraba sometido a una constante presión más aún debido a que una gran cantidad de personas había llegado en busca de atención dios sabe porqué; el pasillo se había convertido en su pista de carreras personal, recorriéndoles de un lado a otro cada vez que terminaba con algún paciente, ávido de proseguir y acabar de una vez para marcharse a su hogar, aunque no estaba seguro del todo si era una buena idea encerrarse cuando la única persona capaz de atravesar su coraza estaría esperándole allí.
Los acontecimientos los habían unido a ambos en una extraña situación, tras voltearse en un minuto se encontró de frente con Ellie en Urgencias, ella le buscaba lo cual simplemente terminó por poner toda su realidad de cabeza, ¿Qué hacía allí?. Nervioso por sobre todo, Svein la había tomado de la mano para sacarla de allí, sin pensarlo demasiado la había llevado hacia una sala que ponía en el letrero "Scanner" donde ambos se habían encerrado para tener una pequeña charla, después de todo no podían quedarse en el pasillo como si nada estuviese pasando: Primero que todo Svein estaba trabajando y su presencia era constantemente solicitada, Segundo, Ellie no debería estar allí cuando sabía que no era seguro para ninguno de los dos y Tercero, él no estaba en condiciones de lidiar con lo que sea que había entre ambos, o al menos eso creyó hasta el momento en que lo que se suponía que alguna vez debía de pasar sucedió.
La conversación entre ambos no parecía recaer en ninguna categoría conocida, fluctuando a cada momento dependiendo de las emociones de cada uno, sin embargo, todo cambió en el momento en que Ellie había dado el paso y le había besado, provocando que Svein le siguiera el ritmo por escasos segundos, más suficientes para desatar una especie de discusión entre ambos, por su parte, el castaño se sentía presionado y culpable por lo que sentía, y por otra, Ellie parecía demasiado decidida a hacer algo al respecto, claramente sin importarle las consecuencias de sus actos.
-Me estás pidiendo algo que no te puedo dar, lo sabes muy bien-agregó mirándole, sus iris gélidas como siempre fijándose en ella, en su rostro perfecto y atractivo como siempre-Fue un simple beso, nada más Ellie, por favor..no hagas de esto algo de lo que nos vamos a arrepentir-agregó mirándole, mordiéndose el labio inferior por arrepentimiento y deseo, mezcla poderosa y bastante poco común. Escuchar a la chica decirle que su modelo de hombre ideal era basado en él no podía hacer más que hacer latir su corazón, por su parte jamás había mirado a una chica sin buscar en ella algún rastro de la azabache, ninguna mujer logró despertar tal sentimiento en él como lo había logrado su hermanastra en su juventud, un sentimiento que creía obsoleto, más en aquella situación volvía a salir a flote para torturarle-No tengo ninguna cualidad que sea destacable, mucho menos que te pueda atraer..no seas tonta, yo no soy bueno para ti ni nadie que pueda parecerse a mi, te mereces más, mucho más-comentó mirándole con un terco doblado, empático del dolor que podía ver en ella y conteniéndose a más no poder para abrazarle y decirle que todo estaría bien..más pensaba que mantener la distancia en aquel momento sería lo más lógico, no necesariamente lo mejor.
Le miró y enarcó las cejas, escuchar que ella pudiese utilizar sus palabras en su contra era un golpe bajo, que lejos de ser verdad aún así hacían mella en su interior-Es cierto, está lleno de mujeres, pero ninguna es de mi interés..no estoy en busca de nadie, no necesito a nadie-a nadie más que a ti le hubiese gustado agregar, una verdad que se asomó en lo más profundo de su ser y que luchaba por salir a la luz, más no era algo que se podía permitir, no ahora, no nunca.
En contra de cualquier pensamiento que abundaba en su cabeza, su cuerpo había actuado por si mismo y se había permitido acariciar el rostro de su hermanastra, su piel tersa contra la aspereza de su mano, tan contraria como ellos mismos lo eran, pero que parecía funcionar tan bien que era ridículo-Tú sabes que eres lo más importante para mi..siempre has sido parte de mi y siempre lo serás-comentó mirándole, sin dejar de acariciarle, si bien rehuía de sus sentimientos, no podía callarse del todo lo que sentía, menos viendo como Ellie parecía desmoronarse ante él, eso no se lo podía permitir, prefería morir.
Su mano cayó hasta su hombro y la otra lo acompañó, sujetándole por ambas partes, obligándole a verle directamente a los ojos-Te pido perdón, de antemano, soy un maldito idiota..pero no puedo controlarme cuando te tengo enfrente, cuando estoy contigo-comentó apretando un poco más fuerte sus dedos contra la piel de esta, no lo suficiente para hacerle daño-Mi corazón late más de lo que debería..y eso no es correcto..pero que diablos, no puedo hacer nada-agregó dejando caer sus manos de sus hombros, volviendo a su propio cuerpo, para luego darle la espalda y apoyar la frente contra la puerta que los mantenía encerrados en aquella sala-Pérdoname por ser un maldito idiota, de verdad-comentó golpeándose la frente contra aquella madera, una y otra vez, lo suficiente para producir dolor en su cuerpo, algo físico que realmente no constituía un verdadero castigo.
-No es tu culpa, es mía, por ser como soy..todos lo saben, mi padre siempre lo vio, tu madre igual..tú igual..no finjas que no sabes que soy un desastre-agregó apretando los puños cuando Ellie le pidió que se detuviera, ella no entendía el vacío que existía en su interior y que simplemente se había llenado con una tormenta, furiosa e impredecible. Sintió un peso en su espalda y cómo esta acariciaba sus brazos, enviando electricidad hasta los rincones más ocultos de ser-No, no puedes hacer eso-agregó apretando los dientes con fuerza, quizás había sido bastante bajo pero aún así logró escuchar sus palabras "Quizás lo mejor sería que me vaya de casa", no se lo podía permitir, no ahora que era lo único que tenía..y lo único que siempre había deseado con todas sus fuerzas-Por favor..no, no te vayas-convino susurrando, atormentado y sumamente dolido por la posible pérdida, era un pensamiento demasiado egoísta sin embargo Svein nunca se había caracterizado por ser una buena persona, sino al contrario.
La vida nunca había sido justa para nadie, siempre llena de sorpresas las cuales no poseían necesariamente una característica positiva, de hecho al contrario aquellas impresiones solían ser bastante fatídicas cuando menos las esperaban. Aún así, como todo ser humano debían de sobreponerse a los hechos que tenían a lugar en la realidad, levantarse si es que se habían caído y avanzar hacia una realidad totalmente nueva, puesto que el pasado no tenía nada más que nostalgia para aquellos que solían voltear la mirada hacia atrás.
Svein se encontraba en el Hospital de turno, aún le faltaban al menos 3 horas para terminar y poder marcharse del lugar, debido a los actuales acontecimientos que sucedían en aquel pueblo-desapariciones y muertes inexplicables-el Hospital había duplicado su actividad y vigilia lo cual se traducía directamente en la mayor estadía de los profesionales sanitarios. En aquel momento era el único Médico en todo el establecimiento, por lo cual se encontraba sometido a una constante presión más aún debido a que una gran cantidad de personas había llegado en busca de atención dios sabe porqué; el pasillo se había convertido en su pista de carreras personal, recorriéndoles de un lado a otro cada vez que terminaba con algún paciente, ávido de proseguir y acabar de una vez para marcharse a su hogar, aunque no estaba seguro del todo si era una buena idea encerrarse cuando la única persona capaz de atravesar su coraza estaría esperándole allí.
Los acontecimientos los habían unido a ambos en una extraña situación, tras voltearse en un minuto se encontró de frente con Ellie en Urgencias, ella le buscaba lo cual simplemente terminó por poner toda su realidad de cabeza, ¿Qué hacía allí?. Nervioso por sobre todo, Svein la había tomado de la mano para sacarla de allí, sin pensarlo demasiado la había llevado hacia una sala que ponía en el letrero "Scanner" donde ambos se habían encerrado para tener una pequeña charla, después de todo no podían quedarse en el pasillo como si nada estuviese pasando: Primero que todo Svein estaba trabajando y su presencia era constantemente solicitada, Segundo, Ellie no debería estar allí cuando sabía que no era seguro para ninguno de los dos y Tercero, él no estaba en condiciones de lidiar con lo que sea que había entre ambos, o al menos eso creyó hasta el momento en que lo que se suponía que alguna vez debía de pasar sucedió.
La conversación entre ambos no parecía recaer en ninguna categoría conocida, fluctuando a cada momento dependiendo de las emociones de cada uno, sin embargo, todo cambió en el momento en que Ellie había dado el paso y le había besado, provocando que Svein le siguiera el ritmo por escasos segundos, más suficientes para desatar una especie de discusión entre ambos, por su parte, el castaño se sentía presionado y culpable por lo que sentía, y por otra, Ellie parecía demasiado decidida a hacer algo al respecto, claramente sin importarle las consecuencias de sus actos.
-Me estás pidiendo algo que no te puedo dar, lo sabes muy bien-agregó mirándole, sus iris gélidas como siempre fijándose en ella, en su rostro perfecto y atractivo como siempre-Fue un simple beso, nada más Ellie, por favor..no hagas de esto algo de lo que nos vamos a arrepentir-agregó mirándole, mordiéndose el labio inferior por arrepentimiento y deseo, mezcla poderosa y bastante poco común. Escuchar a la chica decirle que su modelo de hombre ideal era basado en él no podía hacer más que hacer latir su corazón, por su parte jamás había mirado a una chica sin buscar en ella algún rastro de la azabache, ninguna mujer logró despertar tal sentimiento en él como lo había logrado su hermanastra en su juventud, un sentimiento que creía obsoleto, más en aquella situación volvía a salir a flote para torturarle-No tengo ninguna cualidad que sea destacable, mucho menos que te pueda atraer..no seas tonta, yo no soy bueno para ti ni nadie que pueda parecerse a mi, te mereces más, mucho más-comentó mirándole con un terco doblado, empático del dolor que podía ver en ella y conteniéndose a más no poder para abrazarle y decirle que todo estaría bien..más pensaba que mantener la distancia en aquel momento sería lo más lógico, no necesariamente lo mejor.
Le miró y enarcó las cejas, escuchar que ella pudiese utilizar sus palabras en su contra era un golpe bajo, que lejos de ser verdad aún así hacían mella en su interior-Es cierto, está lleno de mujeres, pero ninguna es de mi interés..no estoy en busca de nadie, no necesito a nadie-a nadie más que a ti le hubiese gustado agregar, una verdad que se asomó en lo más profundo de su ser y que luchaba por salir a la luz, más no era algo que se podía permitir, no ahora, no nunca.
En contra de cualquier pensamiento que abundaba en su cabeza, su cuerpo había actuado por si mismo y se había permitido acariciar el rostro de su hermanastra, su piel tersa contra la aspereza de su mano, tan contraria como ellos mismos lo eran, pero que parecía funcionar tan bien que era ridículo-Tú sabes que eres lo más importante para mi..siempre has sido parte de mi y siempre lo serás-comentó mirándole, sin dejar de acariciarle, si bien rehuía de sus sentimientos, no podía callarse del todo lo que sentía, menos viendo como Ellie parecía desmoronarse ante él, eso no se lo podía permitir, prefería morir.
Su mano cayó hasta su hombro y la otra lo acompañó, sujetándole por ambas partes, obligándole a verle directamente a los ojos-Te pido perdón, de antemano, soy un maldito idiota..pero no puedo controlarme cuando te tengo enfrente, cuando estoy contigo-comentó apretando un poco más fuerte sus dedos contra la piel de esta, no lo suficiente para hacerle daño-Mi corazón late más de lo que debería..y eso no es correcto..pero que diablos, no puedo hacer nada-agregó dejando caer sus manos de sus hombros, volviendo a su propio cuerpo, para luego darle la espalda y apoyar la frente contra la puerta que los mantenía encerrados en aquella sala-Pérdoname por ser un maldito idiota, de verdad-comentó golpeándose la frente contra aquella madera, una y otra vez, lo suficiente para producir dolor en su cuerpo, algo físico que realmente no constituía un verdadero castigo.
-No es tu culpa, es mía, por ser como soy..todos lo saben, mi padre siempre lo vio, tu madre igual..tú igual..no finjas que no sabes que soy un desastre-agregó apretando los puños cuando Ellie le pidió que se detuviera, ella no entendía el vacío que existía en su interior y que simplemente se había llenado con una tormenta, furiosa e impredecible. Sintió un peso en su espalda y cómo esta acariciaba sus brazos, enviando electricidad hasta los rincones más ocultos de ser-No, no puedes hacer eso-agregó apretando los dientes con fuerza, quizás había sido bastante bajo pero aún así logró escuchar sus palabras "Quizás lo mejor sería que me vaya de casa", no se lo podía permitir, no ahora que era lo único que tenía..y lo único que siempre había deseado con todas sus fuerzas-Por favor..no, no te vayas-convino susurrando, atormentado y sumamente dolido por la posible pérdida, era un pensamiento demasiado egoísta sin embargo Svein nunca se había caracterizado por ser una buena persona, sino al contrario.
I am the alpha, I am the omega
Re: — Fire meet gasoline
Fire meet Gasoline Aquiver con Ellie A. Roux & Svein R. Köiv Temática Realista |
Hospital de Post Falls || 6.30 PM || Svein
Se seguía maldiciendo por haber reaccionado como adolescente hormonada. Había arruinado de a poco la relación que mantenía con su hermano, con Svein, después de todos esos años ella puso todo a colgar de un hilo, un delgado hilo del que pendía su corazón también, después de todo como podría continuar sabiendo que Svein cambió su amor por ella y no de una manera que Ellie quisiera, después de todo el beso, la confesión, todo fue por lograr que él supiera los sentimientos que mantenía guardados desde que era un adolescente, pero al parecer, las cosas no estaban funcionando como ella quería.
—¡Para con eso, Svein! —exclamó realmente cansada de que se infravalorara de tal manera. No se veía como era en realidad, odiaba que no pudiera ver lo bueno que tenía, la bondad que poseía, la valentía que guardaba, la tenacidad que mostraba. Eran demasiadas cosas que él médico tenía y no veía, a veces Ellie pensaba que hacerle una lista de los atributos más bellos y decirle uno cada día, pero siempre desechaba la idea por si el empezaba a sospechar que a ella le pasaban cosas más fuertes que el amor de familia, pues ya no había nada que ocultar— ¿Un simple beso? —no daba credito a lo que escuchaba y lo encontraba francamente insultante. No había sido un simple beso, fue mucho más, con sentimientos que llevaban años escondidos y se habían decidido a salir— Fue mucho más que eso, Svein. Mucho más —comentó, esperando que él notara la seriedad, la importancia tras ese acto que parecía tan básico, pero que representaba más.
Las lágrimas traicioneras deseaban salir, deseaban explotar. Estaba rota, en pedazos. Se sentía como si fuera de vidrio y Svein hubiera dado un golpe demasiado fuerte, se había despedazado y con cada insulto que él se dirigía a si mismo, el corazón de Ellie se rompía un poco más. Le repitió hasta el cansancio que él era su hombre perfecto ¿tanto costaba entenderlo? ¿tanto costaba entender que era amado? ¿acaso era tan difícil? Negó levemente, estaba tan triste que deseaba irse, escapar de allí, por el bien de ambos, después de todo, si ella se iba muy lejos, sus corazones se acostumbrarían a la perdida.
—Me necesitas a mi, pero no de la manera en que yo te necesito —aseguró, como si tuviera todas las verdades. La voz le sonaba quebrada, como un trozo de vidrio, estaba a punto de mencionar otra cosa cuando sintió el toque de Svein y suspiró, cerrando sus ojos; Una lagrima recorrió la mejilla, mojando levemente la mano del contrario mientras que ella cargaba con cuidado su rostro, casi mostrando la necesidad de cariño que necesitaba de él. Las palabra siguientes le hicieron apretar los parpados, buscando la fortaleza con la que su madre la crío, no podía dejarse en lagrimas ahora. No era el momento, no era el lugar, no era la persona. No quería que él viera la cantidad de llanto que podía sacar y es que el tema de Svein colgaba como una nube en su cabeza, sus orbes siempre se empañaban cuando pensaba en lo complicado de toda la relación que llevaban. Omitió los comentarios por miedo a que su voz saliera como un quejido apesadumbrado, como una queja implícita, una muestra de dolor sincera.
La fuerza de las manos en sus hombros le obligó a abrir los parpados, a sostener la mirada, orbe contra orbe; Miradas intensas, cargadas—No, no... —susurros ahogados, negando una mentira sacada de los labios contrarios, susurros furiosos para parar la demencia del hombre. No podía definirse a si mismo de esa manera. No tenía el derecho— Svein, vive, vivamos. Déjate llevar por lo que sientes, no pienses tanto —pedir eso a su hermanastro era casi como decirle que dejara de respirar, pero él tenía que lanzarse, atreverse a hacer las cosas, no podía quedarse al margen toda la vida.
El sonido de los golpes le hizo salir del trance que ella misma había creado. Se movió con presteza a afirmar a su hermano, a abrazarle, a parar esa auto lesión que se estaba infligiendo—No eres un desastre, tú vida demuestra que no lo eres —trataba de hacerle entender lo que nunca pudo hacer. Él era un tesoro, una persona que Ellie amaba sin parar, que su vida dependía de él de su manera de ser. Ella no estaba enamorada de un desastre.
Por favor...no, no te vayas, su corazón dio un vuelco. ¿Como podía hacer lo correcto? Él le estaba pidiendo que no se fuera, pero también estaba dando las señales inequívocas de que debía hacerse. Ellie no soportaba causarle tanto daño, por lo que se armo de fuerza, se separó de él y tomó una de sus manos, poniendo toda su entereza en separarle de la puerta para llevarle a la camilla, sentándolo en ella.
—Primero, no eres un desastre ni un idiota —tomó el mentón de él y lo alzó con cuidado, manteniendo las miradas juntas— Segundo, tienes muchas cualidades destacables, es decir, eres alguien hermoso—y no lo decía por fuera, si no que por la manera de ser que poseía su hermanastro; Lo observó unos segundos antes de dar rienda suelta a sus impulsos y abrazarle fuerte, con cariño—No más, Svein. No te trates nunca más así, me duele que lo hagas —mencionaba, sintiendo el aroma de él llenarla por completo. Acarició con cuidado el cabello del muchacho, tarareando con cariño, tratando de calmar el huracán que era él chico—Todo va a estar bien, saldremos de esta —no sabía de donde sacaba la fuerza para todo lo que hacía, pero suponía que el amor que sentía por Svein le hacía comportarse así—No sufras por mi culpa —le beso el inició del cabello, mientras le acariciaba con cuidado la cabeza—Tú no tienes la culpa de este amor complicado y doloroso —su voz se quebró nuevamente y ahora las lagrimas salían en caudal, Ellie tarareaba tratando de ocultar los sollozos que la invadían.
Se seguía maldiciendo por haber reaccionado como adolescente hormonada. Había arruinado de a poco la relación que mantenía con su hermano, con Svein, después de todos esos años ella puso todo a colgar de un hilo, un delgado hilo del que pendía su corazón también, después de todo como podría continuar sabiendo que Svein cambió su amor por ella y no de una manera que Ellie quisiera, después de todo el beso, la confesión, todo fue por lograr que él supiera los sentimientos que mantenía guardados desde que era un adolescente, pero al parecer, las cosas no estaban funcionando como ella quería.
—¡Para con eso, Svein! —exclamó realmente cansada de que se infravalorara de tal manera. No se veía como era en realidad, odiaba que no pudiera ver lo bueno que tenía, la bondad que poseía, la valentía que guardaba, la tenacidad que mostraba. Eran demasiadas cosas que él médico tenía y no veía, a veces Ellie pensaba que hacerle una lista de los atributos más bellos y decirle uno cada día, pero siempre desechaba la idea por si el empezaba a sospechar que a ella le pasaban cosas más fuertes que el amor de familia, pues ya no había nada que ocultar— ¿Un simple beso? —no daba credito a lo que escuchaba y lo encontraba francamente insultante. No había sido un simple beso, fue mucho más, con sentimientos que llevaban años escondidos y se habían decidido a salir— Fue mucho más que eso, Svein. Mucho más —comentó, esperando que él notara la seriedad, la importancia tras ese acto que parecía tan básico, pero que representaba más.
Las lágrimas traicioneras deseaban salir, deseaban explotar. Estaba rota, en pedazos. Se sentía como si fuera de vidrio y Svein hubiera dado un golpe demasiado fuerte, se había despedazado y con cada insulto que él se dirigía a si mismo, el corazón de Ellie se rompía un poco más. Le repitió hasta el cansancio que él era su hombre perfecto ¿tanto costaba entenderlo? ¿tanto costaba entender que era amado? ¿acaso era tan difícil? Negó levemente, estaba tan triste que deseaba irse, escapar de allí, por el bien de ambos, después de todo, si ella se iba muy lejos, sus corazones se acostumbrarían a la perdida.
—Me necesitas a mi, pero no de la manera en que yo te necesito —aseguró, como si tuviera todas las verdades. La voz le sonaba quebrada, como un trozo de vidrio, estaba a punto de mencionar otra cosa cuando sintió el toque de Svein y suspiró, cerrando sus ojos; Una lagrima recorrió la mejilla, mojando levemente la mano del contrario mientras que ella cargaba con cuidado su rostro, casi mostrando la necesidad de cariño que necesitaba de él. Las palabra siguientes le hicieron apretar los parpados, buscando la fortaleza con la que su madre la crío, no podía dejarse en lagrimas ahora. No era el momento, no era el lugar, no era la persona. No quería que él viera la cantidad de llanto que podía sacar y es que el tema de Svein colgaba como una nube en su cabeza, sus orbes siempre se empañaban cuando pensaba en lo complicado de toda la relación que llevaban. Omitió los comentarios por miedo a que su voz saliera como un quejido apesadumbrado, como una queja implícita, una muestra de dolor sincera.
La fuerza de las manos en sus hombros le obligó a abrir los parpados, a sostener la mirada, orbe contra orbe; Miradas intensas, cargadas—No, no... —susurros ahogados, negando una mentira sacada de los labios contrarios, susurros furiosos para parar la demencia del hombre. No podía definirse a si mismo de esa manera. No tenía el derecho— Svein, vive, vivamos. Déjate llevar por lo que sientes, no pienses tanto —pedir eso a su hermanastro era casi como decirle que dejara de respirar, pero él tenía que lanzarse, atreverse a hacer las cosas, no podía quedarse al margen toda la vida.
El sonido de los golpes le hizo salir del trance que ella misma había creado. Se movió con presteza a afirmar a su hermano, a abrazarle, a parar esa auto lesión que se estaba infligiendo—No eres un desastre, tú vida demuestra que no lo eres —trataba de hacerle entender lo que nunca pudo hacer. Él era un tesoro, una persona que Ellie amaba sin parar, que su vida dependía de él de su manera de ser. Ella no estaba enamorada de un desastre.
Por favor...no, no te vayas, su corazón dio un vuelco. ¿Como podía hacer lo correcto? Él le estaba pidiendo que no se fuera, pero también estaba dando las señales inequívocas de que debía hacerse. Ellie no soportaba causarle tanto daño, por lo que se armo de fuerza, se separó de él y tomó una de sus manos, poniendo toda su entereza en separarle de la puerta para llevarle a la camilla, sentándolo en ella.
—Primero, no eres un desastre ni un idiota —tomó el mentón de él y lo alzó con cuidado, manteniendo las miradas juntas— Segundo, tienes muchas cualidades destacables, es decir, eres alguien hermoso—y no lo decía por fuera, si no que por la manera de ser que poseía su hermanastro; Lo observó unos segundos antes de dar rienda suelta a sus impulsos y abrazarle fuerte, con cariño—No más, Svein. No te trates nunca más así, me duele que lo hagas —mencionaba, sintiendo el aroma de él llenarla por completo. Acarició con cuidado el cabello del muchacho, tarareando con cariño, tratando de calmar el huracán que era él chico—Todo va a estar bien, saldremos de esta —no sabía de donde sacaba la fuerza para todo lo que hacía, pero suponía que el amor que sentía por Svein le hacía comportarse así—No sufras por mi culpa —le beso el inició del cabello, mientras le acariciaba con cuidado la cabeza—Tú no tienes la culpa de este amor complicado y doloroso —su voz se quebró nuevamente y ahora las lagrimas salían en caudal, Ellie tarareaba tratando de ocultar los sollozos que la invadían.
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Re: — Fire meet gasoline
Fire meet Gasoline Dauntless con Ellie A. Roux & Svein R. Köiv Temática Realista |
Hospital de Post Falls || 6.30 PM || Ellie
Su vida jamás había sido fácil, de hecho aquella palabra no existía en su vocabulario puesto que las vueltas de su propia existencia estaban atadas a fuerzas que desconocía y que nunca tenían un fin afable, al contrario todo parecía ser tan duro y complicado que muchas veces consideró que era un simple desgaste el vivir cuando realmente los obstáculos representaban una insistencia mucho mayor a los beneficios que obtendría de transgredirlos.
-¿Que pare con qué?-arguyó mirándole, no estaba diciendo nada fuera de otro mundo además de que estaba seguro de que tenía la razón en el asunto, él no era bueno para nadie y difícilmente podría llegar a serlo, mucho menos para su hermana que era la mejor mujer que había conocido en su vida. Solía escapar de sus pensamientos y más aún de la mirada de aquella chica, sus ojos eran demasiado penetrantes y estaba casi seguro que ella podía ver a través de él hasta llegar a lo más profundo de él, donde se escondía su corazón y todo lo que a este estuviese unido-No, es sólo eso..un beso y ya, como el que podrías darle a cualquiera-comentó intentando nuevamente restarle la importancia que evidentemente tenía al asunto puesto que no podía aceptar que le había encantado aquello, que se moría por repetirlo hasta cansarse y quedarse sin aire, más la moral en su interior-muy escaza pero existente-le impedía hacerlo, frenando cualquier acto y pensamiento que claramente sería bastante estúpido.
Evitaba mirarla puesto que sabía que estaba llorando y eso no atendía al hecho de querer ignorarla sino al de no unirse a ella y peor aún, terminar de romperse más de lo que siempre había estado..la amaba de una forma intensa como nunca consideró podría hacerlo sin embargo era algo que no podía permitirse, no si quería mantener al menos un ápice de cordura en su constante tormenta personal.
Alejarla siempre había sido la primera línea de defensa para sí mismo sin embargo era demasiado egoísta como para llevarlo a cabo, no podía concebir su existencia sin ella una vez que la tuvo nuevamente para él, ni siquiera el tiempo que había pasado alejado de ella había logrado sacarla de su cabeza y mucho menos de su corazón, al contrario parecía hundirse más y más hasta sujetarle con garras que jamás le dejaría, al menos no durante una existencia terrenal-¿Qué puedes saber tú de mis necesidades?-le interrogó mirándole serio, realmente ella no entendía la magnitud de sus sentimientos y de que si él dependía podría hacerla suya y no dejarla ir jamás pero eso era demasiado egoísta, hasta para él. A pesar de que su tono de voz había sido férreo no podía evitar acariciar su rostro suavemente, aquella faceta tan preciada y delicada como el cristal más fino que debía de cuidarse para no romper, una fría gota se deslizó por su dorso lo cual no hizo más que oprimir su corazón de una dolorosa forma..¿Por qué tenía que ser tan jodidamente maldito y hacerla sufrir?..ah, cierto, él era un desastre y era esperable eso.
-No puedo, debo escuchar a mi cerebro el cual sabe lo que es mejor para mi, por mucho tiempo lo ignoré pero realmente no puedo volver a ser el de antes..no debo-agregó estúpidamente, sin embargo sabía que tenía la razón, el chico que hacía caso de sus sentimientos era peligroso y más ahora que era un adulto, con decisiones y acciones que llevarían a consecuencias de las cuales tendría que arrepentirse toda la vida..era un adulto y debía de comportarse como tal, aunque fuese lo más difícil del mundo.
Le observó en silencio cuando ella le interrumpió sin embargo nada de lo que decía tenía el menor sentido para él, Svein era una especie de muro el cual tenía la capacidad de repeler hasta el más fuerte sermón que le diesen y bien que lo había comprobado durante su época internado donde era el chico más ofensivo que podían encontrar-Oh vamos, ambos sabemos que es verdad..hasta nuestros padres lo sabían, sino no me habrían enviado a aquella Correcional-comentó tajante y exponiendo los hechos tal cual eran, siempre tuvo claro cómo era y el impacto de sus reacciones por lo cual si bien no justificaba el proceder de los mayores tampoco se oponía-al menos no del todo-a un castigo que estaba más que convencido que merecía-Lo dices porque eres mi hermana, y vamos, el rostro un día me traicionará-comentó con evidente pesadez de voz, restándole importancia al asunto.
-Me debe de doler a mi, no a ti, así que por favor hazte un favor y déjate de preocuparte por mi, vamos..sabes que no tengo arreglo, no soy un maldito juguete que pueda ser reparado-agregó con fuerza, mordiéndose el labio inferior con fuerza de la ira que danzaba en su interior, forzándolo a actuar de formas que no debería. Ellie era una chica demasiado buena como para perder su tiempo con él, siempre lo había sabido y por lo mismo se había tragado mil veces su orgullo y sus sentimientos cuando veía que algún idiota la pretendía, ella merecería ser feliz y claramente él no era un candidato, al menos no podía serlo-Siempre tan optimista..¿Qué sugieres entonces?-le observó en busca de respuestas, las que fuesen pero que dijera algo que pudiese brindarle paz, como siempre había logrado hacer.
Curioso era cómo ella parecía ser la más fuerte de los dos cuando Svein siempre había sido el terror donde fuése, aunque lo suyo era más irracional y ella se decantaba por lo contrario-No es tu culpa, es mía..ya te dije, siempre soy yo-balbuceó cuando sintió el beso de ella en su cabello, sus brazos se aferraron con mayor fuerza sobre ella sin el menor deseo de dejarla ir-Si la tengo, no puedes decir que no..sino no estarías llorando, siempre soy el culpable de tú dolor-agregó suspirando y separándose para limpiarle los ojos-Deja de llorar..por favor-rogó con excesiva clemencia, intentando consolarla antes de tener que dejar escapar las migajas de cordura que conservaba.
Su vida jamás había sido fácil, de hecho aquella palabra no existía en su vocabulario puesto que las vueltas de su propia existencia estaban atadas a fuerzas que desconocía y que nunca tenían un fin afable, al contrario todo parecía ser tan duro y complicado que muchas veces consideró que era un simple desgaste el vivir cuando realmente los obstáculos representaban una insistencia mucho mayor a los beneficios que obtendría de transgredirlos.
-¿Que pare con qué?-arguyó mirándole, no estaba diciendo nada fuera de otro mundo además de que estaba seguro de que tenía la razón en el asunto, él no era bueno para nadie y difícilmente podría llegar a serlo, mucho menos para su hermana que era la mejor mujer que había conocido en su vida. Solía escapar de sus pensamientos y más aún de la mirada de aquella chica, sus ojos eran demasiado penetrantes y estaba casi seguro que ella podía ver a través de él hasta llegar a lo más profundo de él, donde se escondía su corazón y todo lo que a este estuviese unido-No, es sólo eso..un beso y ya, como el que podrías darle a cualquiera-comentó intentando nuevamente restarle la importancia que evidentemente tenía al asunto puesto que no podía aceptar que le había encantado aquello, que se moría por repetirlo hasta cansarse y quedarse sin aire, más la moral en su interior-muy escaza pero existente-le impedía hacerlo, frenando cualquier acto y pensamiento que claramente sería bastante estúpido.
Evitaba mirarla puesto que sabía que estaba llorando y eso no atendía al hecho de querer ignorarla sino al de no unirse a ella y peor aún, terminar de romperse más de lo que siempre había estado..la amaba de una forma intensa como nunca consideró podría hacerlo sin embargo era algo que no podía permitirse, no si quería mantener al menos un ápice de cordura en su constante tormenta personal.
Alejarla siempre había sido la primera línea de defensa para sí mismo sin embargo era demasiado egoísta como para llevarlo a cabo, no podía concebir su existencia sin ella una vez que la tuvo nuevamente para él, ni siquiera el tiempo que había pasado alejado de ella había logrado sacarla de su cabeza y mucho menos de su corazón, al contrario parecía hundirse más y más hasta sujetarle con garras que jamás le dejaría, al menos no durante una existencia terrenal-¿Qué puedes saber tú de mis necesidades?-le interrogó mirándole serio, realmente ella no entendía la magnitud de sus sentimientos y de que si él dependía podría hacerla suya y no dejarla ir jamás pero eso era demasiado egoísta, hasta para él. A pesar de que su tono de voz había sido férreo no podía evitar acariciar su rostro suavemente, aquella faceta tan preciada y delicada como el cristal más fino que debía de cuidarse para no romper, una fría gota se deslizó por su dorso lo cual no hizo más que oprimir su corazón de una dolorosa forma..¿Por qué tenía que ser tan jodidamente maldito y hacerla sufrir?..ah, cierto, él era un desastre y era esperable eso.
-No puedo, debo escuchar a mi cerebro el cual sabe lo que es mejor para mi, por mucho tiempo lo ignoré pero realmente no puedo volver a ser el de antes..no debo-agregó estúpidamente, sin embargo sabía que tenía la razón, el chico que hacía caso de sus sentimientos era peligroso y más ahora que era un adulto, con decisiones y acciones que llevarían a consecuencias de las cuales tendría que arrepentirse toda la vida..era un adulto y debía de comportarse como tal, aunque fuese lo más difícil del mundo.
Le observó en silencio cuando ella le interrumpió sin embargo nada de lo que decía tenía el menor sentido para él, Svein era una especie de muro el cual tenía la capacidad de repeler hasta el más fuerte sermón que le diesen y bien que lo había comprobado durante su época internado donde era el chico más ofensivo que podían encontrar-Oh vamos, ambos sabemos que es verdad..hasta nuestros padres lo sabían, sino no me habrían enviado a aquella Correcional-comentó tajante y exponiendo los hechos tal cual eran, siempre tuvo claro cómo era y el impacto de sus reacciones por lo cual si bien no justificaba el proceder de los mayores tampoco se oponía-al menos no del todo-a un castigo que estaba más que convencido que merecía-Lo dices porque eres mi hermana, y vamos, el rostro un día me traicionará-comentó con evidente pesadez de voz, restándole importancia al asunto.
-Me debe de doler a mi, no a ti, así que por favor hazte un favor y déjate de preocuparte por mi, vamos..sabes que no tengo arreglo, no soy un maldito juguete que pueda ser reparado-agregó con fuerza, mordiéndose el labio inferior con fuerza de la ira que danzaba en su interior, forzándolo a actuar de formas que no debería. Ellie era una chica demasiado buena como para perder su tiempo con él, siempre lo había sabido y por lo mismo se había tragado mil veces su orgullo y sus sentimientos cuando veía que algún idiota la pretendía, ella merecería ser feliz y claramente él no era un candidato, al menos no podía serlo-Siempre tan optimista..¿Qué sugieres entonces?-le observó en busca de respuestas, las que fuesen pero que dijera algo que pudiese brindarle paz, como siempre había logrado hacer.
Curioso era cómo ella parecía ser la más fuerte de los dos cuando Svein siempre había sido el terror donde fuése, aunque lo suyo era más irracional y ella se decantaba por lo contrario-No es tu culpa, es mía..ya te dije, siempre soy yo-balbuceó cuando sintió el beso de ella en su cabello, sus brazos se aferraron con mayor fuerza sobre ella sin el menor deseo de dejarla ir-Si la tengo, no puedes decir que no..sino no estarías llorando, siempre soy el culpable de tú dolor-agregó suspirando y separándose para limpiarle los ojos-Deja de llorar..por favor-rogó con excesiva clemencia, intentando consolarla antes de tener que dejar escapar las migajas de cordura que conservaba.
I am the alpha, I am the omega
Re: — Fire meet gasoline
Fire meet Gasoline Aquiver con Ellie A. Roux & Svein R. Köiv Temática Realista |
Un poco de miel, un poco de miel, no basta.
Ser hermanos jamás los había detenido en el pasado, pero, claro, antes solo fueron un par de adolescentes con demasiado aire en el cerebro. Jamás pensaron que lo que pasó en una oscura noche los iba a perseguir por el resto de su vida. Tampoco es que fueran tan viejos, ancianos. Sin embargo, el tipo de cariño que se tenían, era de ese que no puedes evitar por más lejos que estés, por más lejos que te encuentres.
—No uses esos juegos conmigo. Sabes que no funcionan ya —volvió a suspirar, parecía que se tornó en una costumbre para ella—Deja de mirarte en menos —respondió la pregunta, con fuego en la mirada. No creía que Svein le hiciera daño a propósito, más que nada era porque no se daba cuenta, aunque seguía haciéndolo. Como un juego—¿En serio? Entonces no te molestara que salga de aquí y bese al primero que me encuentre ¿Me equivoco? —cuestionó mordazmente con la voz cargada de regaño un tanto maternal que aprendió años atrás de la que era su madre.
¿Como podía frenar las pequeñas y brillantes gotas que emergían de sus orbes? No podía, simplemente no. Desde pequeña tuvo complicaciones a la hora de parar sus sentimientos más profundos y por el amor de Dios, no podía detener los que sentía por Svein.
Una vez más Svein rompió un trocito de su corazón—¿Te atreves a preguntarme eso? Me estas jodiendo, Svein... —el flujo de lágrimas aumentó, haciendo que la pequeña Ellie se viera aún más indefensa—Sé todo sobre tus necesidades, lo sabes —susurró, como la menuda chica que era.
Estaba acostumbrada a que su hermano siempre pusiera lo que decía su cerebro como la mayor ley que se debía seguir. Cansada de aquello, siempre estaba exhausta de esa forma que tenía Svein de traspasar sus sentimientos para seguir la estúpida lógica que poseía—Dime algo ¿fuiste feliz cuando no seguiste tu cerebro? —demandó, como la Roux que era, ella sabía la respuesta a eso, ella fue feliz cuando en algunos momentos robados pudieron ser felices. Fue feliz con ese beso que le entregó.
—Sabes bien que fue por otra cosa. También tienes conocimiento que a mi me enviaron a estudiar lejos por esa misma razón —contra-argumentó, como la muchacha feroz que podía llegar a ser. Ellie Roux, además de frágil como un cristal, era a su forma, una mujer fuerte. Negó con cuidado, acariciando su rostro por un segundo lejano—No me refería a tu rostro, idiota —bromeó suavemente con ese insulto—Habló de ti, de tus sentimientos, de tu forma de ser. Eres hermoso —aunque se lo dijera mil veces, él no lo entendería, incluso si lo obligara de formas extrañas, Svein no se lo creería.
Te vi que llorabas, te vi que llorabas, por él
Pero me duele, quiso responder. Quiso que él fuera alguien que ella pudiera reparar, por más que le costara, por más que ella le doliera. Y es que daría la vida por él—Me duele. Me duele ver esta forma que tienes de tratarte, porque aunque lo creas o no, te amo al nivel de que me afecta como eres contigo mismo. —más lágrimas que apoyaban lo que decía—Si quisieras, Svein. Todo depende de ti y no, no me ''haré un favor'' como dices de forma tan altruista—defendería su idea hasta el final de los tiempos, frente a viento y mareas.
Lo que vengo sugiriendo hace mucho—Que te dejes llevar, eso sugiero —se encogió de hombros, de forma delicada, como era ella. —No todo gira en torno a ti, corazón —mintió, porque por desgracia, en la situación que estaban actualmente, esa era la verdad. De Svein dependía todo. —¡Para esto, en serio! o te golpearé —lloró aún más, con la voz ronca por los sollozos contenidos, por el nudo en su garganta.
Le miró, sintiendo los pulgares de él, secando sus húmedas mejillas. Svein era un eclipse, le cegaba la mirada siempre. La mente se volvía contra ella, recordando los más eternos momentos que disfruto con el perfil de su hermano. Con esa voz ronca, con esas manos suaves. No hay nada mejor que casa.
No podía soportar sentirlo cerca, ver como con clemencia pedía algo que era imposible y todo lo mandó a la mierda. Solo un beso más, solo un toque más, eso necesitaba para dejarlo ir. Se alzó en puntillas, elevando su menuda estatura para alcanzar los labios entreabiertos del contrario. Solo una vez más.
Cerró sus ojos enrojecidos, acercó la boca a la de Svein y las juntó de nuevo, apoyando sus manos en el cuello de él, entrecerrando por detrás, de forma que no se alejara de ella. Sus labios fueron suaves, fueron tiernos, fueron amor. Se movieron con tranquilidad, entregando con cuidado todo lo que sentía en ese ósculo frágil, sus lagrimas volvieron a salir, entregando humedad a los pómulos de su hermano. Se separó de él, besando de forma casta y corta esta vez. Y lo abrazó, se unió a él, apretando de forma cuidadosa, apoyando su cabeza en el pecho contrario, escuchando el corazón de su hermano.
—Por favor, Svein. Quiéreme, ámame, no me dejes — ella estaba pidiendo clemencia esta vez, estaba demandando que él dejara salir sus sentimientos más guardados—No te alejes de mi —.
Ese beso no sería capaz de dejarlo ir. Nada lo sería.
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