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—No music, no life

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—No music, no life

Mensaje por Strawberry el Lun Mayo 30, 2016 5:38 pm

Recuerdo del primer mensaje :


No music, no life
Plot | Sobrenatural, drama | 2x4
Una famosa banda conformada por cuatro amigos tenía un secreto que no podía exponer ante nadie, principalmente frente a sus seguidores. Hacerlo implicaría un riesgo enorme dada su exposición.

Ellos eran los únicos conocedores y habían hecho un pacto para mantenerlo en las sombras. Sin embargo, una criatura que empezó a acercarse a ellos podría dar vuelta las fichas del tablero. ¿Cómo lidiarían con esa nueva amenaza que ponía en peligro a la banda y su propia amistad?
PERSONAJES

Eiden O'malley | 23 aparentes | Vampiro | Vocalista, guitarra | Sasuke Uchiha | Cherry Blossom
Cedric Felton | 23 aparentes | Vampiro | Batería | Naruto Uzumaki | Cherry Blossom
Lance Henderson | 23 aparentes | Vampiro | Teclado | Saitou Hajime | Strawberry
Ryan Sanders | 23 aparentes | Vampiro | Bajo | Okita Souji | Strawberry
Cronología
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Última edición por Strawberry el Jue Jun 09, 2016 5:47 am, editado 2 veces


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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Mar Jun 07, 2016 9:31 pm


To love is to destroy
EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Locura o no, era algo que, al fin de cuentas, debía hacer. Si el estúpido que tenía por primo no  pretendía entrar en razón alguna, entonces bien.  No iba a decir nada más. Si al fin de cuentas su cabeza ya estaba embarrada de pelos por culpa de esa pulgosa y maldita perra. Tener ese pensamiento no hizo más que conseguir sonsacarle una arrogante sonrisa ladeada, no encontraba una mejor manera que explicase la situación que con su radiante elocuencia. Después de todo ella sería una fría perra desalmada por generar que parte de su familia se desmoronara a pedazos. Ya sentía a leguas el sollozo que pegaría su tía cuando comprobase el patético acto de amor que el destino deparaba en la vida de su progenie.

Por una idea lunática iba a tirar a la mierda el prestigio de su clan, algo que no podía permitirle ni siquiera a él. El orgullo del mismo se mantenía desde tiempos remotos y que su misma sangre corriera por las venas de ese ser tan despreciable conseguía el mayor de los resentimientos. La culpa era exclusiva del deseo hacia una mujer. Tal vez debió ser un poco más gentil con él presentándole alguna de las mujeres que desechaba, así el rubio tendría un platillo principal al secar sus lágrimas mientras que él podría concentrarse en la siguiente de su lista semanal. Pero no. Tanto como orgulloso, arrogante la avaricia podía más consigo mismo volviéndolo reticente a aceptar algo como aquello… pero ahora creía que esa idea podría haber sido la más efectiva en otro momento porque ahora el muy idiota ya estaba ena… ena-algo. Ni siquiera sabía cómo rayos se pronunciaba esa horrible palabra.

Cerró los ojos, intentando perderse del murmullo a su alrededor. Sus palabras habían sido expresadas, y al parecer no significaban absolutamente nada por lo que no iba a utilizar las pocas ganas de discutir por algo tan insignificante, todo sabía mejor si utilizaba aquello en algo mucho más placentero que pudiese gemir su nombre. El cigarro se tambaleó entre sus labios, la abstinencia comenzaba a alterarlo un poco por lo que simplemente se dedicó a encenderlo con el encendedor que extrajo de su bolsillo trasero. Al demonio la prohibición por parte de su grupo con no ingerir nicotina allí dentro, si todo era un completo caos, lo que menos parecía era una sala de ensayo.

Tch —chasqueó la lengua—. Te equivocas Cedric —caminó para alejarse del tacto ajeno, frenó sus pasos al llegar al lado de su primo, colocándose hombro con hombro sin si quiera tener el mínimo descaro por mirarlo. El poco respeto que mantenía orgullosamente escondido en su interior acababa de desvanecerse por completo—. La única persona por la cual me preocupo, de la que estoy enamorado es de mí mismo. El resto son pura escoria insignificante que no merecen ser algo primordial por lo que deba regalarles mi vida para anteponer su seguridad —escupió con asco, sintiéndose más liberado. Lo cierto es que, por más que lo negara de una manera tan vil para hacer un último intento por recuperar a su primo, obviaba un gran detalle. Tanto su madre como su hermano eran dos personas a las cuales podía expresar ese sentimiento tan platónico, pero claro, nunca lo admitiría por su orgullo. Eso lo volvía tan niña que imaginarlo le causó escalofríos.

. Haz lo que quieras, véndele tu alma al diablo o a los perros sarnosos —dio una pitada a su cigarro mientras se encamina a tomar el maltrecho bajo rojizo, lo alzó cual princesa para regresar sus pasos a la salida— . Tal vez Ryan tenga razón —su carcajada resonó en el lugar—. Vaya, esto es toda una sorpresa, segunda vez en el día que le doy la razón a este idiota pero no te acostumbres a ello; tal vez debí quedarme más tiempo divirtiéndome, haciendo gemir a los gatitos para que implorasen por un poco más de leche —su sonrisa arrogante se plasmó en su rostro cuando las carcajadas cesaron. Un humor nada apropiado con todo el reinado de tensión, sin si quiera importarle lo burdo que podía quedar por el doble sentido explícito que intentaba expresar con tal frase. Llegó a la puerta, tomó el pomo y antes de abrirla se giró por última vez para observar la desolada habitación, pasando por cada uno de ellos—. Lance, siempre supe que en la banda seríamos tú y yo —luego de soltar semejante bomba, la puerta se estrelló tras sus espaldas. Dando por hecho que no movería ni un dedo por hacer algo y claro, que el tema quedaba zanjado para siempre, comenzando con una nueva etapa en su larga existencia.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Miér Jun 08, 2016 2:47 am


To love is to destroy
Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Lance no creía que en el estado de ceguera temporal que tenía Cedric, a causa de ese peligro con patas y pulgas, pudiera interpretar las palabras de Eiden de la mejor forma. Muy por el contrario, terminaría estallando peor de lo que lo hizo con anterioridad. Ya todos eran conscientes del orgullo del moreno, por lo que no existía nada que los sorprendiera; sin embargo, sin importar las críticas y los intentos de lecciones de vida, el rubio no quería abrir los ojos. Era casi tan terco y orgulloso como Eiden. Esas características debían estar arraigadas a su sangre, aunque el rubio había demostrado ser más zopenco de lo que pensaba.

Suspiró con pesar. Parecía que lo único que hacía desde que entró en la sala era eso. Si no era por Ryan, era por Cedric y toda la pelea que se había desencadenado por su estúpida decisión. Necesitaba descargar tensión de alguna forma sin romper las pocas cosas sanas que quedaban, pero sí, quería patear todo cuanto tuviera frente a él, razón por la cual se había mantenido sentado en el sofá. Era indignante que Cedric no pudiera ver lo que tenía frente a sus ojos. Cualquiera querría darle algunos golpes o zarandearlo hasta que se despierte de su sueño sin sentido, porque eso era, un sueño del que debería despertar si quería evitar los problemas que se avecinaban.

Tanto Eiden como Ryan se habían agotado de razonar con Cedric. Lance, por otra parte, lo había hecho tiempo atrás cuando escuchó la confesión del joven. Aún así, no desistió de intentarlo aunque sabía, en el fondo, que era una pérdida de tiempo. ¿En qué idioma debían decírselo para que entienda? La actitud y las palabras de los tres amigos iban más allá de la relación que el rubio tuviese con la loba. Sí, se trataba de una relación prohibida; un tabú que debió evitar, pero eso no justificaba que no viera los problemas que causaba por su capricho de adolescente. Al final, resultó ser que el más adulto de los dos era Ryan.

¿Esa es tu decisión final? —le cuestionó al rubio. Sabía que así lo era, pero prefirió preguntar. Era como la última oportunidad que se le daba—. Me decepcionaste, Cedric —admitió con el ceño fruncido, antes de dejar escapar un suspiro. Lance se comportaba como si fuese el padre de los más rebeldes de la banda; era de esperarse que dijese algo así. ¿Qué diría el verdadero progenitor del rubio? Quizás hasta le daría un cachetazo por haber pisoteado el honor de su familia y de su clan por haberse metido con una licántropa y haber iniciado esa guerra en el proceso. Pero nunca imaginó que por una criatura así dejaría todo—. Espero que encuentres la paz, aunque dejes un tormenta detrás de la que seguro ni te preocuparás —sentenció con ojos acusadores. Luego sus orbes se posaron en el moreno y en sus labios se dibujó una media sonrisa—. Tal parece que así será, Eiden. Claro, si Ryan planea huir también —alzó una ceja y contempló al castaño por el rabillo del ojo—. Supongo que tendremos que limpiar el desastre que dejará el tornado —suspiró con pesar—. ¡Qué fastidio! —cerró los ojos y se dedicó a masajear su frente con los dedos.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Miér Jun 08, 2016 3:42 am


To love is to destroy
cedric | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
No, quien está decepcionado de ustedes soy yo —sentenció sin remordimiento alguno. Ellos seguían sin comprender su punto y tampoco presentaban un quiebre para proponer un diálogo más ameno al respecto de su amor prohibido.  Ni él como el resto del grupo estaban dispuestos disminuir sus puntos de vista para considerar llegar a un punto intermedio, que no hiciese escapar a Cedric y que una guerra ancestral se llevase a cabo tarde o temprano. Cada uno estaba tan sumido en sus propios ideales que serenarse y ver a su par era algo totalmente imperdonable. Tal vez Eiden no era el único muchachito arrogante de entre ese cuarteto de amigos.

El rubio se había encargado de dar su más sincero discurso, hablar con el corazón lo llamaba su madre, pero ni aun así sirvió para derribar esas inmensos muros que esos tres tenían custodiando sus oxidados corazones. Ya quisiese ver cuando una mujer golpease a la puerta de cada uno de ellos y los volviese literalmente locos por la necesidad de rosar su piel en profundas y  delicadas caricias… una verdadera lástima que debiese marcharse antes de ver aquello, porque estaba seguro que reírse eso sería la mejor manera de demostrarles que sus palabras a cerca del amor eran ciertas.

Tal vez todos tenían un punto importante y digno para cada quien, aun así renunciar al amor de su vida sería imposible. Discutir y volver a exponer sus ideales no tenía más sentido, todo estaba dicho ya. ¿Qué podía agregar que hiciese cambiar de opinión a los dos que todavía permanecían en el recinto? Nada. Suspiró resignado y por primera vez descubrió el verdadero lío que se escondía entre las paredes de lo que en algún momento consideró como su segundo hogar.

. Como mi última actividad en la banda, ayudaré a limpiar y recoger todo… después de todo es mi culpa así que —rascó su nuca levemente abochornado. Guardó las baquetas en el bolsillo trasero de su pantalón y se agachó para comenzar a tomar las cosas que yacían regadas por el suelo, cosas que no descubrió a simple vista tras ingresar. En verdad que el daño no se observaba tan atroz, seguramente porque su diminuta cabeza permanecía ocupada con otras cosas más divertidas que pensar en ello. Pero ahora no, debía preocuparse por ellos al menos una última vez, compraría y repondría cada uno de los elementos daños. Compraría un nuevo bajo para Eiden inclusive, a pesar de saber que ni con eso tendría su perdón.

Pero antes de olvidarse de sus rostros para siempre, lo que quería hacer es reparar parte del daño generado por un ferviente deseo descontrolado que las malditas hormonas jugaron en su contra. Ahora lo único que le quedaba era intentar de reparar algo de todo ello para desaparecer junto con ella y no regresar nunca más. Y como que se llamaba Cedric Felton mantendría firme cada una de sus palabras.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Miér Jun 08, 2016 9:06 am


To love is to destroy
Ryan | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
La tensión aumentaba a ritmo alarmante con cada palabra que los más serios del grupo pronunciaban. Ya hacía un largo tiempo que tenía ganas de salir corriendo de allí y buscar un sitio donde descansar. Su idea principal e inocente; aquella que cruzó por su mente cuando llegó, impuntual, al punto de encuentro, se derrumbó en cuanto vio el desastre en el que se había transformado la sala de ensayos. Aún así, trató de tomarse las cosas con humor, ejemplo que los demás no siguieron. O tal vez sí. Cedric fue el único que lo hizo hasta que confesó ser la causa de esa venganza.

Respiró profundo. No tenía sentido seguir discutiendo. Sabía perfectamente que si no guardaban silencio, terminarían los tres a los golpes, y eso le preocupaba. Sí, precisamente a él que era uno de los que había irritado al azabache. La diferencia era la intención. Ryan sólo pretendía jugar y calmar las aguas, por más que no hubiese logrado precisamente ese efecto. Muy a su pesar, tuvo que dejar las bromas de lado, al menos las que se relacionaban con el ojo de la tormenta, pero ya no podía soportarlo más. Un sonido gutural, una especie de gruñido de toda la furia y tensión contenida se exteriorizó cuando sus cuerdas vocales vibraron. Ni siquiera abrió la boca, sólo apretó los dientes.

¡Ya basta! —protestó enfadado. Odiaba que todo se haya vuelto tan serio, que Cedric haya presentado su renuncia y que no pudiera intervenir de ninguna forma para calmar las aguas. Estaba sumamente frustrado. Sí, Cedric tenía la culpa por haberse dejado engañar por una falda y, encima de todo, no escuchar lo que los tres trataron de expresar en todo ese tiempo. Ni siquiera comprendió cuando Lance hizo mención a la limpieza. El problema no era el caos de la habitación, las letras perdidas y los instrumentos destruidos; el problema central era la tormenta que los lobos traerían a sus tranquilas vidas (si así podía llamarla dada su fama) mientras el rubio disfrutaba de unas vacaciones con la pulgosa. No podía creer cuán ciego podía estar—. ¡Ya es suficiente! Tú, Eiden, deja de intentar echarme de la banda. Lo siento por ti, pero seguiré aquí sólo para fastidiarte —una mueca pícara se curvó en sus labios—. ¡Vamos, Eiden! No lo niegues. Admite que extrañarás a Cedric. Seguro que cuando llegues a tu casa y nadie te vea, llorarás en tu cuarto por su partida —empezó a reír al imaginar esa imagen. El azabache podía hacerse el tonto, pero estaba seguro que dentro de su orgulloso corazón se escondía nostalgia y dolor por lo que sucedía con su primo, más allá del enojo y la decepción—. Y tú, Lance, deja de comportarte como un padre. O como un abuelo. En fin, no me iré, amargados —afiló por unos segundos la mirada—. Y tú, Cedric... Gracias por dejarme sólo con estos dos vejestorios —hizo una seña con su cabeza—. Sin ti no será lo mismo. ¿Quién me ayudará a fastidiarlos? —suspiró—. Espero que tu princesa pulgosa no esté jugando contigo porque sino... Créeme que por más que sea una mujer, le romperé el cuello —en su sonrisa se vislumbraron los colmillos, que se hallaban expuestos. Él estaba completamente seguro de lo que decía, pero prefirió dejarlo así. Sí, su amigo le preocupaba hasta ese punto. No había nada que pudieran hacer para retenerlo, sólo se daría cuenta de las cosas cuando fuese demasiado tarde. En ese momento, volvería llorando y con su nariz llena de agua.

Se dispuso a colaborar con la limpieza. Quizás lo mejor sería recoger las cosas que valiosas de la banda, como las letras y las composiciones y dejarle el resto al personal de limpieza. No obstante, al considerarlo por unos segundos, recordó que eso podría levantar sospechas. La información podría filtrarse y llegar a oídos de la prensa. Sería un grave problema si eso sucedía.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Miér Jun 08, 2016 9:49 pm


I can't escape it now
EIDEN | con la banda | pent house de Eiden | medianoche
El sudor caía en picada por su frente recorriendo todo el espacio de su, ahora, rojizo rostro. Fatigado por la batalla que se ejecutaba en ese lugar tan estrecho y diminuto, las maldiciones era moneda corriente, gracias a que no tenía demasiado sitio para intentar doblegar a su rival en la incansable pelea entre dos.

Jadeo soltando la frustración una vez más por no ser capaz de acariciar el punto clave, ese lugar tan especial que haría que la magia brillase con un salpicadero de chispas, brindándole el mayor de los placeres que sus ojos pudiesen ser capaz de visualizado jamás. La delicadeza era un punto clave en su tarea, desarmarla entre cada leve roce y caricia conseguiría que la perfección sorprendiese todavía más su placer. Calando hondo en él. Ni si quiera se atrevía a utilizar esos objetos absurdos que pretendían robarle la tersa y perfecta silueta que denotaba para su propio orgullo, irguiéndose imponente ante aquello tan solo pudo sonreír.

Esos estorbos artefactos que intentaban regalar un estruendo en la figura bajo a sus manos, nada que él mismo no fuese capaz de generar, no tenía intención alguna  de torturarla, a menos claro que fuese estrictamente necesario, sin embargo y a juzgar por su jugada de último minuto dudaba que debiese utilizar algo tan molesto. Además que algo tan impuro, tan antinatural tocase su figura le provocaba repulsión. Siempre lo más efectivo era utilizar su propio cuerpo.

Tch… Mierda —escupió descontrolándose en el mismo instante en que el sonido de un timbre resonaba en la habitación. Lamió su labio reseco, se pasó el antebrazo por la frente, pretendiendo disminuir el sudor, su intento era verse presentable pero en tan lamentable estado sería prácticamente imposible. A regañadientes dejó su lugar para forzarse a cortarle la cabeza a quien quiera que fuese la persona que lo interrumpiese en tan acción primordial para su vida.

Traspasó el marco de la puerta para tomar el pomo y tirar hacia así, al ver aquellos rostros tan familiares no pudo más que soltar un bufido, más que nada por uno de ellos en particular. ¿Cómo no estar enfadado si intentaba batallar arduamente, y tanto Lance como Ryan se encargaban de joderle la vida cortando su tan deseado momento?

El pent house de Eiden destellaba pulcritud, casi tanto que uno podía ver su propio reflejo en el suelo gracias a lo lustrados y espejados que se contemplaban. Por lo que resaltar cierto desorden en la gran mesa del comedor pondría en alerta a cualquiera, o se trataba de una batalla por algún maleante o ese tipo de tonterías o es que la batalla se catalogaba un tanto mucho más amena para él. Solo que en esta ocasión los papales de su reciente investigación yacían regados por toda ese campo de guerras en el que escasos segundos atrás permanecía.

Por un instante se había olvidado que fue él mismo quien se encargó de citarlos allí puesto que tenía algo que comentarles, algo que el muy desertor de su primo no tendría la suerte de conocer porque en cuanto tuviese su rubia cabeza se encargaría él mismo de rebanarlo por su estupidez, conocer aquello fue la gota que rebalsó el vaso.

Podía actuar frío y demostrar su nula capacidad de preocupación por ese sopenco que tenía la mala suerte de llevar su propia sangre, pero no permitiría jamás que manchase el nombre de su clan, eso ya era demasiado. Como también lo era no poder terminar con sus obligaciones, con sus necesidades básicas. ¿Es que no iba a poder reparar su fiel bajo sin que decidiesen molestarlo?
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Jue Jun 09, 2016 5:42 am


I can't escape it now
Lance | con la banda | penthouse de Eiden | medianoche
Después del día en el que la vida de los miembros de la banda se puso de cabezas, Lance había decidido tomarse un pequeño descanso. Lo necesitaba y, afortunadamente, podía contar con sus hermanos para repartirse el trabajo y así poder descansar su mente atormentada. No había dejado de pensar en todo lo que había sucedido con Cedric y había dedicado su tiempo a buscarle algún tipo de solución, pero ninguna era positiva.

Pasaba casi todo el tiempo en su casa y, ese estado inerte, lo ponía ansioso. Era un workaholic, un adicto al trabajo. No podía pasar tiempo haciendo nada porque la culpa y la frustración lo atacaban. Por más que fuese de vida o muerte. Sus hermanos habían sido los que le prepararon las pequeñas vacaciones. Sabían que no estaba bien porque lo notaban y, luego de varias veces en las que lo notaron fuera de sí, prácticamente lo obligaron a tomarse un descanso. Algo que, muy a regañadientes, terminó por aceptar.

No tenían la sala de ensayos, que se hallaba en reparaciones, y lo único que lograba entretenerlo era componer y tratar de reconstruir las canciones perdidas por el incidente. Así habían pasado algunos días hasta que un llamado imprevisto lo guió hasta la puerta del penthouse de Eiden. ¿Qué era aquello tan urgente que debía decirles?

Con tanto tiempo libre, pudo arrastrar a Ryan al sitio de encuentro así que, por primera vez en la vida del castaño, había logrado que llegase a tiempo a una reunión. Nunca se imaginó que quien no estaba listo para la reunión concertada era el mismo anfitrión que, cuando abrió la puerta mostró vestigios de lo que había estado haciendo.

Lance afiló la mirada y suspiró luego. Al final, parecía que él era el único que no perdía tiempo persiguiendo faldas y, no era que no le gustasen las féminas, muy por el contrario, pero tenía ocupaciones y responsabilidades que le impedían perder el tiempo de esa forma.

¿Está todo bien? —cuestionó luego de mirar su reloj para cerciorarse de que habían llegado a la hora pactada—. Si así lo prefieres, volveremos luego —alzó una ceja al ver cuán desordenada estaba la habitación. No era difícil saber qué había sucedido allí con solo ver la escena. Era más que obvio que el moreno había olvidado su propia petición y, seguramente, estaría de malhumor por no poder continuar con sus juegos. Tal parecía que le había hecho caso a la sugerencia que le dio Ryan tiempo atrás.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Jue Jun 09, 2016 6:49 pm


I can't escape it now
cedric | con ella | suburbios | medianoche
Desde que la había conocido perdió su cabeza por ella en el mismísimo instante en que la vio, luego de ello su vida calló en picada absoluta, ya nada le interesaba. Sus obligaciones, los ensayos con la banda, cualquier regla que el clan impusiese parecían perderse en el aire sin que pudiese recordarla. Nada. Todo por culpa de ella, esa belleza que fue capaz de robarle el corazón en un abrir y cerrar de ojos, esa misma que se encargaba de hacerlo flotar en un limbo de calma y tranquilidad, sin que pudiera importarle las diferencias entre sus razas. Irónicamente sería la misma que lo arrojaría al infierno, a tomar decisiones impensables. Todo por y para ella.

Como en esos mismos instantes. Sintiendo la calidez de la mano femenina entre las suyas, en un gentil gesto de protección, protegerla era su mayor propósito en su existencia. No dejaría que la arrancasen de su lado, ya no más. Si eso sucedería iba a perder la cabeza, pero no se trataba de un sentido romántico, claro que no, todo lo contrario. La tranquilidad con la que se lo caracterizaba a Cedric se perdería para siempre, traería muerte y destrucción al responsable de su distanciamiento. Si se descontrolaba perdería la pureza, que irónicamente un ser demoníaco como él mantenía en su interior. Ella era su mal que le hacía bien.

Los estaban persiguiendo, mientras que ellos jugaban a ser los amantes malditos dispuestos a todo por proteger su insipiente amor juvenil. No estaba dispuesto a entregárselas, antes pasarían por sobre su cadáver. Cumpliría su palabra a como diera lugar.

Nadie podría obligarla a marcharse de su lado, ni siquiera ese estúpido perro que mantenía una obsesión ferviente hacia su curvilíneo cuerpo. Al ingresar a un callejón oscuro la empujo con gentileza para que quedase tras sus espaldas, la protegería a cualquier costo. Irguiéndose, mostrando su posición de batalla advertía a esos cuchos pulgosos que la disposición a saltarle a la yugular sucedería cuando se descuidaran, algo que sucedió cuando ella trastabilló perdiendo la aparente calma. El ruido generó un caos que ellos no vieron venir siendo la perfecta distracción para tomar la vida de esos seres peludos.

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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Jue Jun 09, 2016 10:15 pm


I can’t escape it now
Ryan | con la banda | penthouse de Eiden | medianoche
Su día había sido tan aburrido que no valía la pena relatar el minuto a minuto. Lo más interesante vendría después, lo supo en cuanto recibió la inesperada invitación de Eiden. Seguramente no fue el único que se preguntó qué podía querer. Tal vez se trataba de las prácticas de la banda, pero dudaba que sus vecinos se alegraran del alboroto que armarían con los instrumentos nuevos que habían adquirido recientemente. Por más que tuviesen los medios para producir su música, les faltaba un sitio donde componer. La sala seguía en reparaciones, por lo que nadie había vuelto a poner un pie en ese lugar.

Lance llegó como un rayo a su apartamento. Era más que evidente que tenía tiempo de sobra porque no estaba yendo a la oficina. Ryan creyó que quizás así estaría más relajado y alegre —si es que esa palabra entraba en el vocabulario del hombre de azulado cabello—, pero se equivocó: estaba mucho más ansioso e inquieto que de costumbre. Era toda una escena entretenida de la que luego sacaría provecho. Lance se había tomado las molestias incluso de ir a buscarlo. Y si bien él podía llegar por sus propios medios, la presencia de su amigo era un claro indicio de que quería asegurarse de que cumpliera con las reglas a rajatabla. ¿Qué más podía esperarse del Señor Perfecto?

Quien no había mostrado su mejor cara, como siempre lo hacía, era Eiden. Tenía el cabello revuelto, igual que las pertenencias que decoraban el suelo de su humilde morada, y estaba cubierto en sudor. Por su expresión de hastío podía decir que se había olvidado de la reunión que él mismo convocó y se vio obligado a terminar antes de lo planeado con sus juegos. Ryan que había estado hasta ese momento tarareando alegremente mientras esperaba que el moreno abriera la puerta, mostró una sonrisa pícara en cuanto vio sus fachas. ¿Quién era el tonto ahora? Hasta podía casi afirmar que la víctima del vampiro seguía oculta a medio vestir en algún lugar.

¿Planeabas divertirte solo? Podrías habernos llamado antes —comentó con una sonrisa sugerente—. O será que... ¿Por eso nos has hecho venir? —fingió sorprenderse—. ¿Dónde tienes escondida a la ricura que lleva ese perfume floral? —cuestionó relamiéndose los labios—. No he comido nada. La compartirás, ¿verdad? —guiñó su ojo y revisó la habitación con la mirada.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Jue Jun 09, 2016 11:33 pm


I can't escape it now
EIDEN | con la banda | penthouse de Eiden | medianoche
Lo primero que cruzó su cabeza al ver a sus amigos frente a él fue lo estúpidos que se veían. ¿A qué venía esa extraña pregunta? Si él procuró llamarlos para tratar de mantener una conversación amena y seria, aunque agregar serio y Ryan en una misma oración no funcionaría por más presión que ejerciera para concluir la idea. Simplemente ése imbécil se jactaría de sus órdenes demostrando, inconscientemente, que sus afirmaciones eran correctas. El muy terco no cambiaría más ni en la situación deplorable que se hallaban.

Enarcó una ceja molesto al no entender el juguito que esos dos se montaban— Para algo los llamé, si tuviese asuntos más importantes… —sus palabras cayeron brindándole una clara idea certera de lo que sucedía haciéndolo sonreír socarrón. Así que ellos dos se creían que él… Una lástima, no es como si no quisiese aquello que insinuaban, pero en esos momentos prefería tener entre sus manos la perfección de su bajo. Además ese día ya había tenido suficiente acción mucho antes de que ellos se dignasen a venir.

Se observó las pintas y, efectivamente, deban a pensar cualquier cosa. Ropa de entre casa, molestia típica al atenderlos como si le interrumpiesen en una tarea primordial —y arreglar a su bajo así era—, sudor por tanto ajetreo y el desorden de los papeles en el suelo. Producto de un mal momento por no ser lo suficiente eficiente al reparar una pieza clave en su nena. Su pecho de infló de orgullo, porque no se trataba de un revolcón como suponían, sino que arreglar esa perfecta curvatura le generaba más placer del que jamás pensó, volver a tenerla entre sus manos sería su mayor anhelo y cuando pudiese tocar sus cuerdas generando música nuevamente su ya engrandecido orgullo resplandecería aún más si era posible por saberse ganador de tal fiera batalla. Una simple rotura no lo separaría jamás de ella.

. Ya déjense de tonterías, no los llamé para que me hagan perder el tiempo — se movió de la puerta para dejarlos pasar. Rascó su cabeza tomando cada uno de los papeles de su propia investigación, algo de lo que verdaderamente necesitaba conversar con ellos. Gruñó molesto ante las palabras de Ryan—. Primero, nunca jamás compartiría algo contigo, no quiero que me pegues tu estupidez y mucho menos a mis víctimas, perderían su esencia —sonrió socarrón una vez más, volteándose a verlo —. Y segundo; más te vale retractarte imbécil —olfateó el aire en el ambiente, no recordaba haber traido a ninguna chica al menos no con tal olor a flores porque esa simpleza la detestaba, odiaba ese colorido natural y rosagante de esas peculiares y delicadas florecillas, algo que contrarrestaba bastante consigo mismo. Por lo que simplemente ése particular aroma era de una sola persona. Frunció el ceño y en un santiamén se acercó a Ryan para tomarlo por el cuello de la camisa—. Detesto las flores… pero te repito, espero una disculpa, no permitiré que ofendas a mi madre de tal modo. Así que anda, dilo o me encargaré de ti con mis propias manos — escupió molesto.

Su madre había estado allí unas cuantas horas antes para saber de su pequeño hijo y claro, llevarle unas cuantas cosas además de hablarle cobre una linda jovencita que tenía pensado presentársela para que su aburrida existencia tuviese un camino correcto por el cual seguir. Una tontería pero si era el deseo de su madre estaba dispuesto a seguirlo con tal de verla feliz, además no mencionó el hecho de que debía tener algo más que simple sexo casual por lo que ambos podían salir ganando. Ante el recuerdo una sonrisa tétrica salió a relucir, para después lanzarle las hojas a Lance, alguien quien si sería de mejor ayuda en todo el asunto—. He investigado, y el estúpido de Cedric nos ha metido en más líos de los que creíamos. Esa maldita zorra está ligada a un alfa — comentó con simpleza, manteniendo aún al inepto de Ryan, no lo soltaría hasta no escuchar una disculpa.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Sáb Jun 11, 2016 10:31 pm


I can’t escape it now
Lance | con la banda | penthouse de Eiden | medianoche
¿Se habían equivocado acaso? Tal parecía que Ryan comprendió lo mismo que él y no era de extrañarse dada la apariencia que tenía. ¿Qué lo llevó a estar así? Diría que no quería admitir lo que Ryan insinuaba. Eiden podía estar ocultando a una joven y negarlo hasta el final. No podía prejuzgarlo, pero no le resultaba extraño que algo semejante fuera a suceder. Eiden era un joven que disfrutaba de la buena vida y eso incluía, principalmente, a las féminas que le revoloteaban. ¿Cuántas veces lo habrán visto rodeado de fans que le ofrecían sus números de teléfono para concordar alguna cita especial? Miles. Y podía ser que ese día no fuese la excepción, ¿o sí? De serlo, se merecería un aplauso.

¿Los dejaría pasar como lo hizo si escondía a una mujer? Lance estaba convencido de que la respuesta era negativa. El malhumor que crecería en el moreno, si llegaban a interrumpirlo, sería el desencadenante de una serie de protestas y un posterior portazo en sus caras. Sí, Eiden era así; no aceptaría que nadie interrumpa su momento de gozo y le corte las alas. ¿Cuántos enemigos se habría ganado por su personalidad complicada?

Sin decir nada, cuando el anfitrión se hizo a un lado, Lance ingresó en el apartamento. Echó un rápido vistazo a la habitación, antes de dirigir sus orbes a sus dos amigos que continuaban con sus juegos rutinarios. Un juego que se volvió, por demás, violento cuando Eiden apresó la camisa de Ryan entre las manos y gruñó por las bromas y comentarios sugerentes que el segundo había pronunciado. Al comienzo, no tenía ni la más mínima intención de meterse. Era una pérdida de tiempo. Ambos debían aprender una lección por sí mismos: Ryan debía contener su filosa y pícara lengua, y Eiden tenía que ser más paciente y controlar su mal genio. Ser así no lo ayudaba en nada porque sólo conseguiría que Ryan busque más bromas para hacerle aunque al final fuese la ruina para el castaño provocador.

No obstante, cuando escuchó poco después que el perfume le pertenecía a la madre de Eiden, alzó una ceja y, mientras Eiden lo tomaba por la camisa, Lance extendió la mano para darle un correctivo a palma abierta en la parte trasera de la cabeza del castaño. Se había pasado con ese error. No era algo que pudiese saber, pero siendo la madre del moreno, le debía respeto, aunque se viera joven y radiante como ellos mismos.

Poco después de la pequeña pena impuesta a Ryan por su error, sintió el golpe en el pecho de un puñado de hojas que Eiden le había arrojado. Sorprendido, bajó la mirada al texto y se le desencajó la boca al ver las imágenes y las palabras contenidas en los papeles. Luego de eso, alzó los orbes azulinos hacia los otros dos vampiros.

¿Cómo puede ser posible! —exclamó, pasando la mano libre por su cabello—. Y no es cualquier alfa. Es uno de los más fuertes de la región y el más retorcido. Tiene un gran número de seguidores —la enemistad entre ambas especies era palpable, pero ese lobo, a pesar de ser uno de los nuevos, se ganó el respeto de muchos por haber podido vencer a muchos vampiros prestigiosos—. Ese idiota... —masculló con el ceño fruncido. Se creía que iba a poder vencerlo solo, a ese lobo y a su enorme séquito de mafiosos, porque eran precisamente eso mismo. Esos licántropos no eran trigo limpio.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Sáb Jun 11, 2016 11:13 pm


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cedric | con ella | suburbios | medianoche
No existían dudas, eso se trataba de una muy mala broma del destino. Una redada de muy mal gusto. Alguien había sido capaz de vender sus cabezas con tal de impedir su escapada romántica. Y lo más triste es que funcionó. Ahora ambos jóvenes yacían atrapados en un lúgubre callejón friolento, atrapado por dos lobos pulgosos. Pero claro, él no descartaba el hecho de que más de esa misma manada permanecieran regados por el resto de la ciudad, comunicándose gracias a sus poderes de cuchos sucios para mantenerlos atrapados, sin posibilidad de escape. Quizá la única que pudiese marcharse de allí con vida era ella, ¿pero qué vida podía ser esa si la obligarían a hacer algo que no estaba de acuerdo? Una muy mediocre y patética.

Esa misma vida que él se negaba a bridarle, porque juntos podrían ser realmente felices. El gruñido bestial de su oponente logró volverlo a centrar en su batalla. No tuvo ningún tipo de miramientos por contenerse ni ser apacible contra ellos, si estaba seguro que buscaban arrancarle la cabeza entonces él tendría el mismo objetivo con la única diferencia que luego de ello seguía el paso de huir a toda costa.

Se había lanzado contra uno de ellos, con tanta fiereza y habilidad que no se percató que mientras lo hacía el otro se lanzaba contra ella en un intento por capturarla. Sin embargo el rubio rugió, como si aquella bestia que dormía en su interior despertaba en ese mismo instante por haber osado poner sus sucias manos sobre tal delicada flor de su propio delicado jardín. Sus orbes se transformaron fúricos, se lanzó hacia la yugular destrozándola en fracción de segundo mientras los gritos de auxilio llegaban con pánico a sus oídos provocando que sus acciones fuesen todavía más violentas terminando por completo con uno de ellos para, posteriormente, lanzarse al otro criminal que pretendía llevársela.

Arremetió contra el desgraciado sin distinción alguna. Lo que provocó que la fémina se soltase y cayera al suelo con un grito de pavor al ver a su hombre peleando para salvarle la vida. Un puñetazo que luego sería devuelto por su contrincante, quien parecía divertirse al limpiarse el labio inferior, como si aquel golpe se lo propinase un simple crío. Uno y otro y otro más. Esa batalla parecía no tener final, ni siquiera que se dedicara a enseñarle gentilmente de qué forma estaba realizado el pavimento. Nada servía. A pesar de tan maltrecho estado, ése sujeto seguía con la misma fuerza e intensidad que siempre.

Nuevamente el grito femenino lo alertó perdiendo el control, apagando cualquier rastro de luz en su mirada. Estaba acabado.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry Ayer a las 6:20 am


I can’t escape it now
Ryan | con la banda | penthouse de Eiden | medianoche
¿Estupidez? Pero ¿qué dices, Eiden? No soy ningún estúpido y lo sabes —comentó con una expresión de orgullo reflejada en su rostro y en toda su postura—. Tranquilo, lo único que pueden pegarse son las pulgas —mencionó, haciendo referencia a la situación vivida con Cedric que había desaparecido después de que destruyeron la sala de ensayos—. Tus gatitas están a salvo. Bueno, "tuyas"... —resaltó haciendo la seña con el índice y medio de ambas manos.

Desde que había llegado, nunca imaginó que los eventos desencadenarían de esa forma, ¿o sí? Él siempre terminaba ganándose algún tipo de castigo por su forma de bromar. ¿Por qué no podían entenderlo y seguirle el juego? Sería mucho más agradable si así lo hicieran. Al menos, de esa forma, todos reirían al finalizar el día. Pero no, estaba con dos ancianos aburridos que se la pasaban protestando cuando había una pequeña emoción o cambio en sus rutinarias vidas. Eran cascarrabias y, por esa simple razón, no podía evitar molestarlos. Lo malo de todo era que estaba solo contra esos dos vejestorios. ¡Condenado fuera Cedric que lo había abandonado! ¡Maldita sea la perra que metió las pulgas en su cerebro y en su cama! Le daban escalofríos de sólo pensarlo.

¿Cómo terminaron sus piezas jugadas? En silencio y sorpresa. Los ojos de Ryan se abrieron como platos cuando le oyó decir que el perfume era de su madre. Sí, la señora O'Malley era hermosa y jovial, incluso más que su avejentado hijo, pero nunca se fijaría en ella de esa forma. ¿Lo creía capaz de aquello? Y ¡por el amor del cielo! ¿Lance también se le unía? Ese día sería recordado con el nombre de "todos péguenle a Ryan".

¡Hey! —protestó con dramatismo al sentir el golpe en su cabeza. Segundos después frunció levemente el entrecejo—. ¿Cómo iba a saber que era de ella? Lo siento. Nunca me metería ni diría algo irrespetuoso a tu madre —masculló entre dientes tras apartar las manos de Eiden de su camisa de un manotazo. Se había ofendido por el hecho de que Eiden era consciente de que no sería capaz de hacer algo así y, sin embargo, se había atrevido a amenazarlo por eso. ¿Realmente lo sabía o era tan estúpido que no se daba cuenta? Era evidente que su egocentrismo y orgullo estaban causando estragos en su cerebro—. No es mi culpa que Eiden se vea tan desalineado. Quizás anduvo con una estilista que no se preocupó en cuidar su vestimenta. Espera... Si es una estilista, ¿no debería peinarlo en vez de lo contrario? —fingió analizar su propia pregunta. No era tan tonto como para realmente creer que eso hubiese sucedido, le creía a Eiden, pero no podía evitar salir con una de sus payasadas.

Dejando los juegos de lado, por mucho que le pesara, el comentario posterior de Eiden y Lacen le hicieron borrar la expresión divertida de su semblante.

¿De qué hablan? —cuestionó descreído de todo—. No creo que sea lo demasiado tonto como para... —se vio sumido en silencio por unos segundos—. ¡Rayos! ¿Por qué demonios no se echó antipulgas? —sí, sus palabras tenían un tinte de broma y diversión, pero no la expresión de su rostro. Tenía el ceño fruncido y una mueca caída—. Quiero creer que no conoce ese dato. Quizás la zorra esa, perra o lo que sea, no se lo haya dicho —recorrió la habitación con las manos en los bolsillos, sorteando las cosas que yacían en el suelo—. Cada vez me convenzo más de que cayó en algún tipo de trampa. Porque... ¡Vamos! ¡Una loba y un vampiro! Pf... —dejó escapar el aire por su boca.

Se detuvo luego en una pequeña biblioteca y notó algo peculiar que se veía fuera de lugar. Sobre los libros finamente acomodados, había un manojo grande de hojas. Las tomó y empezó a revisarlas. Eran composiciones y letras de la banda. ¿Podría ser una copia de las que habían perdido? Pasó una por una hasta que se detuvo en una imagen que le hizo sonreír divertido.

Eh... Eiden, no sabía que tenías estos gustos —dejó las composiciones en la biblioteca y exhibió la revista Playboy que tenía a una mujer de negros cabellos y con una delantera protuberante. ¡Quién lo diría! Eiden ocultaba ese tipo de gustos. Una mueca burlona de satisfacción se había dibujado en su rostro. Había encontrado una debilidad de la cual podría sacar provecho para molestarlo.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom Ayer a las 7:04 pm


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EIDEN | con la banda | penthouse de Eiden | medianoche
Qué fastidio, ¿es que Ryan no podía comportarse correctamente dejando de lado sus boberías una vez en la vida? Ya va, él también era muy pretencioso, pedía peras al olmo. ¿Cómo no lo vio venir antes? La respuesta siempre estuvo ahí, frente a sus ojos. Ese castaño no cambiaría jamás, su mente achicharrada peor que una pasa no reviviría con simpleza, aunque a juzgar por los hechos dudaba si quiera que alguna vez pudiese decir algo decente sin tener que meterse en problemas con el mismo Eiden.

Suspiró, cerró los ojos y con simpleza soltó la prenda ajena para dejarlo en libertad. Tampoco valía la pena que siguiese con ello, los citó para algo más serio, algo que no estaba dispuesto a que sucediese. Nuevamente sería él quien salvase el día gracias a las estupideces innecesarias del imbécil de su primo— Lo sé, por eso mismo los he citado aquí —sentenció con voz firme. Podía desenfrenarse por los burdos e inapropiados comentarios del castaño, sin embrago y por esta única vez debía dejarlo al margen aunque sea por un tiempo, ya más tarde se encargaría de cobrarse todas y cada una de sus tonterías, pero ese momento estaba destinado a solucionar algo más serio. No permitiría que le faltase el respeto a su madre, por eso lo dejó bien en claro sin si quiera importarle tener que dar las explicaciones pertinentes de la repentina visita de su jovial madre, no lo dejaría pasar. Ahora debía centrarse en la importancia de su clan, si ése chucho pulgoso era el más poderoso de todos entonces su clan peligraba, no es como si tuviese miedo.

¿Eiden O’malley con miedo? Por favor, ni en los peores sueños o más bien pesadillas. Definitivamente lo que padecía era el hecho de que su clan descendiera en desprestigio, y claro, que su familia pagase un riesgo innecesario que por imprudencia del rubio debían pagar. Demostraría quién era el que mandaba, qué raza se imponía sobre la otra dando por vencidos a esos pulgosos vitoreándose su soberanía sobre ellos. Volteó mirando a Lance, sin inmutar su seriedad—. Creo que entiendes la gravedad del asunto ahora… Sé que dije no me metería en sus asuntos, ya no más — alzó los hombros con la intensión de restarle importancia—, pero comprenderás que esto supera mis términos, no dejaré que su amor platónico se lleve la vida de mi familia y ponga en peligro el prestigio y dignidad de un clan públicamente reconocido entre los podios vampíricos —colocó sus manos en sus bolsillos. Cómo le costaba hacer aquello, arruinando su perfección y orgullo lo estaba pisoteando sin más con el único propósito de pedir ayuda. Claramente cuando su primo volviese a casa su cabeza rodaría sin piedad alguna pero sería él mismo quien se encargase de eso, ya luego se disculparía con su tía por su atrevimiento bestial, pero al menos le ahorraba la humillación al saberse traicionada por su progenie a sentirse atraído por la raza enemiga.

Tan empeñado se encontraba en su patético pedido de ayuda que, increíblemente, dejó hacer y deshacer a su antojo a Ryan, tan libre por su casa, toqueteando cada cosa. Nota mental, quemar todo a su paso si no quería contagiarse de su enfermedad mental y volverse estúpido como él. Ante ese chiste personal soltó una carcajada muda, que murió en cuanto volteó a observarlo. Enarcó una ceja sin saber a qué se refería pero al ver el contenía que se hallaba entre sus pálidas manos no hizo más que sonreír con picardía, hizo un además con la cabeza—. Para tu información no las necesito y lo sabes tan bien como yo. Eso pertenece a Cedirc, el estúpido creyó que el mejor lugar para guardar sus porquerías y no tener que soportar los alborotos de su madre sería aquí y que yo no me daría cuenta —se encogió de hombros—. Pero como él ya tiene diversión, tal vez podrías quedártela y comprender mejor de lo que es divertirse, tal vez te ayude a conseguir una mujer con la que puedas estrenar tu cama sin que te propine un buen golpe. Admítelo te hace mucha falta — ahí estaba, otra vez su cinismo como siempre cada que se trataba de Ryan atacaba con su armamento, a pesar de que no fuese su más potente misil, era mejor resguardarse mejor para más adelante. Por favor, Eiden nunca se rebajaría a tal atrocidad, autosatisfacerse era la peor de las humillaciones, no por nada contaba con un bonito rostro que ponía a todas las féminas a sus pies doblegadas a lo que él quisiese hacer para con ellas… sin importarles nada, ni su propia vida. Es un hecho que todo el mundo conocía a la perfección.
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Re: —No music, no life

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