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1. The accident
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1. The accident
Salió de casa y bajó toda la calle hasta llegar a la avenida principal. Se restregó los ojos y bostezó. Había dormido poco. La noche anterior había tenido turno hasta las diez y media de la noche y en media hora volvía a entrar. Si no fueran tan exigentes con la hora de fichar hubiera llegado media hora tarde pero Rania no se arriesgaba ni a llegar 5 minutos tarde. Suficiente había apurado hoy.
Se sentó en la parada del autobús mientras veía algunos coches pasar a toda velocidad. Las calles estaban prácticamente vacías. Había algún que otro viandante que se dirigía a trabajar o se iba a dormir después de una noche de desenfreno en algún punto del barrio. Suspiró y apoyó la cabeza contra el cristal de la marquesina. Esperaba que no se retrasara mucho o llegaría tarde. O peor, se quedaría dormida.
Pero un ruido a lo lejos la despejó. Parecía que alguien se estaba peleando con alguien. Eso la puso alerta. No era de esas chicas que tenían miedo de ir solas, había aprendido a que no le quedaba más remedio. Tener miedo era algo que no se podía permitir pero tampoco era una inconsciente que no se pusiera alerta si algo no cuadraba. Un par más de coche pasaron sin respetar el límite de velocidad pero ella seguía pendiente de los ruidos intermitentes a un par de calles de allí.
Se sentó en la parada del autobús mientras veía algunos coches pasar a toda velocidad. Las calles estaban prácticamente vacías. Había algún que otro viandante que se dirigía a trabajar o se iba a dormir después de una noche de desenfreno en algún punto del barrio. Suspiró y apoyó la cabeza contra el cristal de la marquesina. Esperaba que no se retrasara mucho o llegaría tarde. O peor, se quedaría dormida.
Pero un ruido a lo lejos la despejó. Parecía que alguien se estaba peleando con alguien. Eso la puso alerta. No era de esas chicas que tenían miedo de ir solas, había aprendido a que no le quedaba más remedio. Tener miedo era algo que no se podía permitir pero tampoco era una inconsciente que no se pusiera alerta si algo no cuadraba. Un par más de coche pasaron sin respetar el límite de velocidad pero ella seguía pendiente de los ruidos intermitentes a un par de calles de allí.
avenida principal, 5:25h de la mañana

Re: 1. The accident
—¿Quién te ha dicho que podías salir de tu jaula, negro de mierda? —Tras años militando en una organización nazi, había aprendido que en las calles no se temía al más fuerte, sino al que más lejos pareciera estar dispuesto a llegar, enalteciendo la locura sobre cualquier otro atributo. En aquel momento, Dax estaba solo contra dos, y la única carta que le quedaba por jugar era, precisamente, esa: demostrar que el desnivel en fuerza no le importaba, que él tenía los cables cruzados desde hacía demasiado tiempo.
Huir no era una opción. Ambos jóvenes le tenían fichado de anteriores ocasiones y, aún así, sus pintas le delataban. A ojos de una persona cualquiera vestía como un chico más del montón, pero quienes sufrían el racismo en sus carnes a diario sabían que el pelo rapado, un polo, unos pantalones ajustados y unas botas militares sólo podían significar una cosa: nazi a la vista. Porque los skinheads antifascistas no abundaban por aquella zona, y Dax, además, no temía en absoluto demostrar lo que era.
Mostrar valentía era la única solución; salir corriendo no estaba en sus planes. Siempre había preferido una paliza a que la fama de corredor se extendiera por la zona, y mantuvo una vez más su postura cuando el primer puñetazo se estrelló contra su mandíbula. Por dentro de su cabeza retumbó el crujir de los huesos y dientes, y el sabor de la sangre no tardó en inundar su boca. Escupió, pero el segundo golpe ya estaba en su estómago antes de poder incorporarse.
Consiguió acertar un golpe en la pierna de uno de ellos, lo que le dio cierto margen, pero el frontal que recibió segundos después terminó por dejarle desconcertado unos segundos. Las sirenas de la policía se escucharon a lo lejos, y los dos jóvenes salieron corriendo de allí en cuanto pudieron. Dax intentó esconderse pegado a la pared, sintiendo cómo el vómito ascendía por su garganta, pero se contuvo hasta que las luces del coche de guardia pasaron de largo.
Huir no era una opción. Ambos jóvenes le tenían fichado de anteriores ocasiones y, aún así, sus pintas le delataban. A ojos de una persona cualquiera vestía como un chico más del montón, pero quienes sufrían el racismo en sus carnes a diario sabían que el pelo rapado, un polo, unos pantalones ajustados y unas botas militares sólo podían significar una cosa: nazi a la vista. Porque los skinheads antifascistas no abundaban por aquella zona, y Dax, además, no temía en absoluto demostrar lo que era.
Mostrar valentía era la única solución; salir corriendo no estaba en sus planes. Siempre había preferido una paliza a que la fama de corredor se extendiera por la zona, y mantuvo una vez más su postura cuando el primer puñetazo se estrelló contra su mandíbula. Por dentro de su cabeza retumbó el crujir de los huesos y dientes, y el sabor de la sangre no tardó en inundar su boca. Escupió, pero el segundo golpe ya estaba en su estómago antes de poder incorporarse.
Consiguió acertar un golpe en la pierna de uno de ellos, lo que le dio cierto margen, pero el frontal que recibió segundos después terminó por dejarle desconcertado unos segundos. Las sirenas de la policía se escucharon a lo lejos, y los dos jóvenes salieron corriendo de allí en cuanto pudieron. Dax intentó esconderse pegado a la pared, sintiendo cómo el vómito ascendía por su garganta, pero se contuvo hasta que las luces del coche de guardia pasaron de largo.
avenida principal, 5:25h de la mañana
I’d take a drag from last nights cigarette
Down a little something and then be on my way
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