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★ Make me say "I love you"
Skipping Stone :: Zona de rol :: Zona de Rol Libre :: Plots
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★ Make me say "I love you"
make me say "I love you"
Plot | 1x1 | Realista ;; Drama, Romance
And I'll be yours. Katsuo está acostumbrado a que todos lo admiren. Las mujeres babean ante su presencia y los hombres se mueren de envidia. No hay para él mayor satisfacción que la de sentir las miradas de todos sobre su ser, los ojos ávidos esperando su atención, o hasta estar en su lugar. Sin embargo, existe una excepción a la regla.
A Natsumi no lo ve nadie: el perfecto ejemplo del alumno invisible, nerd y otaku, callado, difícilmente capta la atención de sus compañeros. Menos del deportista, aunque lo admire muy en el fondo. Y eso a Katsuo lo vuelve loco.
Que un don nadie como Natsumi no esté completamente enamorado de él lo desespera, al punto que su mirada lo sigue por los pasillos, durante las clases de deporte y más.
Ninguno esperaba el día en que sus miradas se crucen, y en ese momento algo dentro de ellos se encendió. Aquello que tanto anhelaban, la mirada del otro, es suyo. Pero no pueden evitar querer más, y día tras día se preguntan: ¿Será esto amor?
A Natsumi no lo ve nadie: el perfecto ejemplo del alumno invisible, nerd y otaku, callado, difícilmente capta la atención de sus compañeros. Menos del deportista, aunque lo admire muy en el fondo. Y eso a Katsuo lo vuelve loco.
Que un don nadie como Natsumi no esté completamente enamorado de él lo desespera, al punto que su mirada lo sigue por los pasillos, durante las clases de deporte y más.
Ninguno esperaba el día en que sus miradas se crucen, y en ese momento algo dentro de ellos se encendió. Aquello que tanto anhelaban, la mirada del otro, es suyo. Pero no pueden evitar querer más, y día tras día se preguntan: ¿Será esto amor?
Natsumi Seritzawa 16 | Nerd & Otaku | Yuuta Togashi | Amantha | Katsuo Harada 17 | Jugador de Básket | Aomine Daiki | Scorpion |
© by Farah.
Monsieur le Corbeau
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Re: ★ Make me say "I love you"
I was lost but...
Natsumi | Partido | Con mi "grupo"
Natsumi suspiró, frustrado, cuando en la pantalla de su Nintendo salió el mensaje de “Game over”. Odiaba, profundamente, perder los juegos que con tanto esfuerzo había adquirido para fomentar un poco su amor por cierto anime. Lo molestaba, porque para él lo normal sería nunca perder pero ahí estaba viendo claramente como el mensaje de Game over se estaba burlando en su cara (sí, en su mente así funcionaba).
Bufó y cerró la consola, rodando los ojos con molestia mientras se levantaba arreglándose la camisa que estaba llevando aquel día. Su madre no le había dejado ponerse su gabardina negra que tanto le gustaba, alegando que “hacía calor”. Así que solo estaba con el uniforme de la escuela, un par de compañeros pasaron por fuera del aula en el que se había encerrado para no hacer vida social y Natsumi se encogió un poco más para que no lo encontrasen. Suspiró aliviado cuando notó que los pasos se alejaban, desgraciadamente cantó victoria demasiado rápido porque pronto los pasos volvieron y la puerta se abrió. Tres pares de ojos, acusadores, lo miraban.
— ¡Seritzawa, dijiste que irías al partido con nosotros!
Claro, “el partido”. Aquel día el equipo de baloncesto tenía un partido y Natsumi había dicho que iría porque todos sus compañeros y compañeras querían ir como un grupo (para que les diesen esa hora como libre, ya que ellos tenían una hora de clases). Por supuesto, tenía que cumplir o a todos los enviarían de vuelta a clases.
— Es que yo…
— ¡Nada, Seritzawa! ¡Andando!
No había más opción, uno de sus compañeros se acercó para asirlo del brazo y llevarlo aunque tuviese que ser arrastrando. Natsumi no quería ir no solo porque no le apetecía la vida social, sino porque sabía que un partido del equipo de baloncesto era un partido de Él. Katsuo. Natsumi seguía poniéndose realmente nervioso cuando recordaba el día que había mirado por curiosidad en su dirección y se había encontrado con que el chico estaba mirándolo. ¿Quién iba a decirle que Harada Katsuo estaría mirándole a él? Un simple don nadie…
Seguía preguntándose por qué, pero más que preguntarse por qué de esa mirada se preguntaba el porqué del sentimiento que nacía en él cuando pensaba en el moreno. No conseguía entender sus propios sentimientos… y, ciertamente, prefería no entenderlos. Suspiró, rendido, y se dejó arrastrar al dichoso partido de cualquier forma. Una vez llegaron ahí, fue obligado por sus compañeros a ir a las gradas que quedaban más a la vista. Cualquiera que viese hacia las gradas le vería… incluido Katsuo.
— ¡Venga, animaremos a Harada-san!
Y el grito de sus compañeras le hizo ponerse nervioso, ¿querían decir que todos animarían?
— ¡Todos juntos!
Sí, querían decir que todos animarían a Katsuo.
Bufó y cerró la consola, rodando los ojos con molestia mientras se levantaba arreglándose la camisa que estaba llevando aquel día. Su madre no le había dejado ponerse su gabardina negra que tanto le gustaba, alegando que “hacía calor”. Así que solo estaba con el uniforme de la escuela, un par de compañeros pasaron por fuera del aula en el que se había encerrado para no hacer vida social y Natsumi se encogió un poco más para que no lo encontrasen. Suspiró aliviado cuando notó que los pasos se alejaban, desgraciadamente cantó victoria demasiado rápido porque pronto los pasos volvieron y la puerta se abrió. Tres pares de ojos, acusadores, lo miraban.
— ¡Seritzawa, dijiste que irías al partido con nosotros!
Claro, “el partido”. Aquel día el equipo de baloncesto tenía un partido y Natsumi había dicho que iría porque todos sus compañeros y compañeras querían ir como un grupo (para que les diesen esa hora como libre, ya que ellos tenían una hora de clases). Por supuesto, tenía que cumplir o a todos los enviarían de vuelta a clases.
— Es que yo…
— ¡Nada, Seritzawa! ¡Andando!
No había más opción, uno de sus compañeros se acercó para asirlo del brazo y llevarlo aunque tuviese que ser arrastrando. Natsumi no quería ir no solo porque no le apetecía la vida social, sino porque sabía que un partido del equipo de baloncesto era un partido de Él. Katsuo. Natsumi seguía poniéndose realmente nervioso cuando recordaba el día que había mirado por curiosidad en su dirección y se había encontrado con que el chico estaba mirándolo. ¿Quién iba a decirle que Harada Katsuo estaría mirándole a él? Un simple don nadie…
Seguía preguntándose por qué, pero más que preguntarse por qué de esa mirada se preguntaba el porqué del sentimiento que nacía en él cuando pensaba en el moreno. No conseguía entender sus propios sentimientos… y, ciertamente, prefería no entenderlos. Suspiró, rendido, y se dejó arrastrar al dichoso partido de cualquier forma. Una vez llegaron ahí, fue obligado por sus compañeros a ir a las gradas que quedaban más a la vista. Cualquiera que viese hacia las gradas le vería… incluido Katsuo.
— ¡Venga, animaremos a Harada-san!
Y el grito de sus compañeras le hizo ponerse nervioso, ¿querían decir que todos animarían?
— ¡Todos juntos!
Sí, querían decir que todos animarían a Katsuo.
WE'LL ALWAYS BE LIKE THIS, WON'T BE?

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Re: ★ Make me say "I love you"
You found me
Katsuo | Partido | En el juego
Sentía los nervios a flor de piel, mucho más que antes de cualquier otro partido. El corazón le latía desbocado, y tenía la necesidad de partir un casillero a la mitad. El capitán ya lo había agarrado a punto de derribar un banco de una patada, advirtiéndole que si no se calmaba no le dejaría jugar. Y eso no se lo podía permitir.
El basketball era casi una terapia a estas alturas. Jugar –más que los entrenamientos– lo distraía. Y ahora más que nunca, necesitaba despejar su mente: esa mirada verde le producía sentimientos nuevos y lo descontrolaba. Nunca había esperado que se diese la vuelta, y a pesar de que en situaciones normales habría sonreído seductor y mandado un saludo, se había quedado de piedra.
Ahora estaba en la cancha, pelota en mano, y en lo único que pensaba era en encestarla. Tenía unos cuarenta minutos para olvidarse del instante en que había querido tirar del brazo de Seritzawa y arrinconarlo, y vete a saber qué hacer con él. Pero todo parecía decirle que no, que no olvidaría esa necesidad de acaparar al chico en toda su vida.
Fue en un gesto distraído que levantó la vista hacia la multitud que gritaba su nombre, y fue tan desafortunado que tuvo que cruzarse nuevamente con esa mirada verde. Y justo lo vio –no oyó, había demasiadas voces– gritar su nombre. Katsuo creyó que se moría. Pero tenía que esconderlo, sería malo para su imagen desconcentarse allí. Simplemente saludó, con esa media sonrisa suya que tanto encantaba a las damas.
—¡Oye, idiota!— Le gritó el capitán. —¡Concéntrate!—. A pesar del llamado de atención, los primeros veinticuatro minutos de juego se desarrollaron sin problema, con el equipo de Katsuo liderando con tranquilidad. Los quince minutos del medio tiempo llegó, y el moreno lo aprovechó para aclararse las ideas. Vagó por los pasillos hasta los baños, sin realmente creer que pudiese causarle ningún daño...
Hasta que lo vio. ¿Lo estaban jodiendo? Que a cualquier lado que iba se encontraba con... Sí, con Natsumi. Su corazón dio un vuelco al ver esa pequeña cuerpo allí, tan despreocupada. Antes de poder detenerse ya lo estaba llamando, rodeando su cuello con el brazo, y apoyándose contra él. La diferencia de tamaño resultaba hasta cómica. —Oye enano. ¿Eres el que estaba en centro del coro de los de segundo verdad? Los vi alentándome.— Se apegó más a él y le susurró al oído. —Tu voz se oía claramente. Me impresiona que tan pequeño cuerpo tenga pulmones tan potentes.— Agregó riendo. Lo soltó para acercarse al urinal. Realmente no sabía como comportarse frente a él.
El basketball era casi una terapia a estas alturas. Jugar –más que los entrenamientos– lo distraía. Y ahora más que nunca, necesitaba despejar su mente: esa mirada verde le producía sentimientos nuevos y lo descontrolaba. Nunca había esperado que se diese la vuelta, y a pesar de que en situaciones normales habría sonreído seductor y mandado un saludo, se había quedado de piedra.
Ahora estaba en la cancha, pelota en mano, y en lo único que pensaba era en encestarla. Tenía unos cuarenta minutos para olvidarse del instante en que había querido tirar del brazo de Seritzawa y arrinconarlo, y vete a saber qué hacer con él. Pero todo parecía decirle que no, que no olvidaría esa necesidad de acaparar al chico en toda su vida.
Fue en un gesto distraído que levantó la vista hacia la multitud que gritaba su nombre, y fue tan desafortunado que tuvo que cruzarse nuevamente con esa mirada verde. Y justo lo vio –no oyó, había demasiadas voces– gritar su nombre. Katsuo creyó que se moría. Pero tenía que esconderlo, sería malo para su imagen desconcentarse allí. Simplemente saludó, con esa media sonrisa suya que tanto encantaba a las damas.
—¡Oye, idiota!— Le gritó el capitán. —¡Concéntrate!—. A pesar del llamado de atención, los primeros veinticuatro minutos de juego se desarrollaron sin problema, con el equipo de Katsuo liderando con tranquilidad. Los quince minutos del medio tiempo llegó, y el moreno lo aprovechó para aclararse las ideas. Vagó por los pasillos hasta los baños, sin realmente creer que pudiese causarle ningún daño...
Hasta que lo vio. ¿Lo estaban jodiendo? Que a cualquier lado que iba se encontraba con... Sí, con Natsumi. Su corazón dio un vuelco al ver esa pequeña cuerpo allí, tan despreocupada. Antes de poder detenerse ya lo estaba llamando, rodeando su cuello con el brazo, y apoyándose contra él. La diferencia de tamaño resultaba hasta cómica. —Oye enano. ¿Eres el que estaba en centro del coro de los de segundo verdad? Los vi alentándome.— Se apegó más a él y le susurró al oído. —Tu voz se oía claramente. Me impresiona que tan pequeño cuerpo tenga pulmones tan potentes.— Agregó riendo. Lo soltó para acercarse al urinal. Realmente no sabía como comportarse frente a él.
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