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40. The fury of the wind [Misión]
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40. The fury of the wind [Misión]
- Normas:
- Igual que en las demás misiones, un post de cada uno y la ronda reinicia con mi narración. No mováis otros personajes ni npc ni nada. Limitaos a vuestras propias acciones y demás.
Cuando tengáis que combatir, os pondré el sistema de combate xDD
¡Suerte!
Dos misiones en un día. Quirón estaba que no daba abasto. Puede parecer poca cosa, pero en realidad el centauro se preocupaba mucho por los campistas, y cuando el Señor D salió al centro del campamento para ir a buscaros, personalmente, creyó que todo se le venía encima. Era evidente que había discutido con el Dios, pero también parecía que al Dios le daba exactamente igual ese detalle, porque seguía en sus trece. Con un berrido os hizo salir de vuestras respectivas cabañas, y no esperó a que estuvieseis suficientemente cerca de él como para hacer o decir nada. Sencillamente escupió las palabras, como si le ofendiese estar haciendo el trabajo que debería estar haciendo Hermes, por ejemplo.
— Diosecillos— usó el típico término despectivo hacia los héroes, como si él jamás hubiese formado parte de ese mundo—, mi padre, el Rey de los Dioses, me ha pedido de forma poco amable que os diga algo— miró al cielo, como si esperase que alguien lo evitase—. En fin. Tenéis una misión. Al parecer cuatro de sus siervos… empleados, lo que sea, se han peleado. Y alguien tiene que hacer algo. Y como para eso estáis vosotros… pues ya está. Cerrad los ojos si no queréis morir. A mí me da igual— y acto seguido, desapareció. Evidentemente, vosotros cerrasteis los ojos justo a tiempo—.
Quirón se acercó a vosotros a paso lento. Posó su mano sobre el hombro de Dawn y esperó un instante. Estaba pensando en cómo deciros lo que estaba a punto de pasar, aunque en su rostro había algo de pena.
— Como sabéis, los dioses de los vientos, Boreas, Céfiro, Noto y Auster son conocidos por su… ¿Cómo decirlo? Emotividad sería una palabra… casi acertada— se aclaró la garganta levemente—. La principal dificultad será encontrar a los dioses de los vientos, aunque debería ser más o menos sencillo si seguís el curso de Céfiro… ya que estamos a principios de verano— Sabíais que se refería a que el viento mandante en esa época del año era Céfiro, que venía del Oeste, es decir, tendríais que viajar como vuestros compañeros en aquella dirección, sin embargo, no podríais saber cuánto tiempo tendríais que ir hacia allí—. Quizás os vendría bien ir algo norte, aunque no estoy seguro de si esto es completamente cierto.
Os acompañó en dirección a la parada de autobuses, aunque antes os permitió coger vuestro equipo. Evidentemente, Quirón no salió del campamento, sino que esperó junto al pino de Thalia, acompañado por el vellocino de oro y el dragón que lo protegía. Os lanzó una última mirada de ánimos, esperando que volvieseis con vida.

¡Gracias a Oswald por el pack!
Re: 40. The fury of the wind [Misión]
Por fin llegó la hora de hacer algo útil en aquel campamento infernal. Las misiones eran peligrosas, difíciles y agotadoras, pero le proporcionaban un objetivo y la oportunidad de contribuir al bienestar del mundo, tan corrupto y destructivo en gran parte por culpa de los propios dioses. Era un lugar horrible en el que vivir, pero no iba a continuar así. No iba a quedarse mirando mientras se contaminaba más y más. Sus poderes eran a la vez una maldición y una bendición, y si podía actuar lo haría. No tenía libertad de elección, la misión le había sido impuesta, pero aunque ese no hubiese sido el caso se habría presentado voluntario. Porque era su deber. ¿Pero tendrían sus compañeras una voluntad similar?
No tuvo que esperar mucho tiempo para comprobarlo. Leanne, su querida compañera de cabaña, se encontraba en el punto de reunión con el Señor D. No hizo ningún esfuerzo en fingir su cara de repugnancia por tener que realizar la misión con ella. No había más que ver su mirada altiva y su sonrisa de hiena para saber que no se iba a tomar la misión en serio, más bien iba a suponer una molestia. Por qué. ¿Era esta también una broma de los dioses? Pues no le hacía ninguna gracia. Aunque, para ser sinceros, pocas bromas lo hacían. A la otra chica no la conocía. Si no recordaba mal tenía una gemela, pero no creía haber interactuado jamás con ella. Esperaba que tuviese sentido común y sobre todo sentido del deber. Si no era así estarían perdidos.
Escuchó atentamente las palabras del Señor D. Aunque de poco le sirvió, daba tan pocos detalles como siempre. ¿Se pensaba que estaba hablando con los hijos de algún dios de la adivinación y la improvisación? Su confusión y molestia era evidente, pero jamás se atrevería a decir nada. Estaba ante un dios al fin y al cabo, y le tenía respeto y miedo. Así que cuando les mandó cerrar los ojos no tardó ni un segundo en acatar la orden. Cuando los volvió a abrir el Señor D había desaparecido, así que soltó un resoplido de alivio. Quirón se aproximó a ellos y procedió a explicarles algunos detalles más de la misión, pero les daba tan poco que era como conseguir unos cuantos ladrillos más para construir un palacio. En fin, tendrían que buscarse la vida. Pero quería terminar la misión cuanto antes, no quería pasarse una semana con Leanne perdido por a saber donde, y no se lo estaban poniendo nada fácil. Y a saber como sería la otra chica. Igual era hasta peor que Leanne. Su cara se volvió morada solo de pensarlo. Nah, eso era imposible.
Después de volver a la cabaña para coger su bastón y preparar su mochila, se dirigió hacia el pino de Thalia y esperó a sus compañeras. Cuando estuvieron todos listos se acercó a la chica cuyo nombre desconocía e ignoró deliberadamente a Leanne.
-Hola, soy Nolan Vanetti, de la cabaña 11- dijo con gesto serio pero voz apacible mientras le ofrecía la mano para estrechársela.-Espero que la misión siga su curso sin ningún problema. Tendremos que esforzarnos todos para ello-. Al decir esto último miró de reojo a Leanne, para ver si se daba por aludida.
Re: 40. The fury of the wind [Misión]
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Quienes dicen que no hay nada peor que el silencio y la soledad claramente no habían tenido que lidiar con el imbécil del Capitán Pescanova, también conocido como el "idiota de Vanetti" "por favor, deja de hablar que me pones enferma" y por desgracia, "su compañero de cabaña". Por suerte o desgracia, Leanne permanecía la gran parte del año en su apartamento londinense, irónicamente, estando posicionada en la zona céntrica de la capital, aquel lugar le permitía limitar el socializar con gente indeseable. Eso si no contabas con los agentes de su padre y el peso de tener que mantener la empresa a su nombre, claro está, vamos , los típicos problemas de adolescentes. ¿Quién quería preocuparse de qué ponerse para la próxima fiesta, babear con el chico guapo de clase cuando podía estar cubriendo la misteriosa desaparición de su padre? A veces pensaba que sería mucho mas sencillo si pudiese dejarlo todo atrás y trasladarse a la "paz" que le ofrecía un lugar tan alejado del escenario que protagonizaba todas sus pesadillas. Pero a veces tenía que soportar a gente como Jay y Vanetti y se le pasaba. Desde luego, sentía aprecio por las tecnologías, una vida medianamente normal y lo más importante: el control. Un control que resultaba mas inexistente cada día que pasaba en el cabaña de Hermes: "Bienvenidos a la casa de los objetos perdidos". Muchos de sus compañeros regresaban al Campamento Mestizo cada año encontrando en el una sensación de hogar y una familia a la que pertenecer. Consideraban que su herencia divina les destinaba a hacer grandes cosas, les otorgaba una misión en la vida: la de honrar a los dioses. La pelirroja, como de costumbre, no compartía ningún aspecto de aquel "espíritu" que les intentaban inculcar. Sus poderes no eran un don sino una maldición y la ilusión de que ella pudiese encajar tanto en el mundo real como aquella caseta putrefacta no era mas que eso, una ilusión, porque nunca lo haría y todos lo sabían. Tenía a Andromeda, Illya y otros amigos, pero no era lo mismo, al final del día todos formaban parte de algo...Algo...No sé, mucho mas grande.
Leanne había estado regresando a su cabaña tras un entrenamiento cuando se encontró al dios gritando "Lyanna" y "Nathan" a la entrada. ¿Pero qué? No sabía ni si debía darse por aludida o si todavía estaba a tiempo para dar media vuelta porque no sentía el menor interés en lo que fuese que la querían involucrar. Seguro que la hija de puto había vuelto a hacer de la suyas y había conseguido echarle las culpas, otra vez. Si se pensaban que iban a lograr que volviese a limpiar el anfiteatro como castigo por un crimen que no había cometido, lo tenía muy claro. -Leanne.- Corrigió a Mr.D, conocía la incapacidad del ya-no-tan-borracho en aprenderse los nombres pero su orgullo le impidió morderse la lengua. Le estaba haciendo el favor de contar con su presencia, lo menos que podía hacer era el esfuerzo de fingir que se preocupaba por sus "protegidos". Evidentemente , fue ignorada porque ya sabéis las ventajas de un ser divino es que podías enviar a críos en misiones suicidas sin escrúpulos, ¿Por que a quién le importan unos adolescentes que han nacido con una sentencia de caos y muerte segura?¡Si sólo son peones! ¡Eso es, sacrifiquemos a nuestros peones! Le frustraba no poder expresar sus quejas y sentía como cada músculo de su cuerpo se tensaba o congelaba a medida que sus superiores iban explicando la misión. Que os den. Esa habría sido la respuesta que habría deseado proporcionarles ante su petición pero no era una ignorante, conocía muchas leyendas de las consecuencias que conllevaba la ira de los dioses por lo que se limitó a forzar una sonrisa mientras les deseaba la muerte a toda su familia y por ende, la suya propia.
Leanne agradeció que la visita de Dioniso fuese breve, sin embargo fueron los detalles que Quirón iba comentado lo que lograron empalidecer (incluso mas) a la "princesa de de las nieves". Los vientos. Eran conocidos como dioses menores pero ella los conocía a todos perfectamente por nombre. No la estaban encomendando una misión de negociación-como habían tenido la cortesía de decorar- tan solo con pensarlo ya casi deseaba tener que enfrentarse con cualquier monstruo en lugar del objetivo que les había sido confiado, el de entrometerse en una drama familiar, no había nada mas terrorífico. Especialmente si no conocías a dicha familia o si contabas con la posibilidad de encontrarte con tu "querida" madre. Por unos instantes, a Leya se le olvidó respirar pero pronto se recuperó tomando una bocanada de aire y mantuvo su expresión de muerta del asco haciendo el esfuerzo por no delatar sus dudas al respecto.
"No estoy seguro de si esto es completamente cierto." Las palabras del pony se repetían una y otra vez en su mente a la vez que preparaba su mochila con lo esencial para la misión: prendas extras, vendas (que por suerte la parte de "aplicar hielo" siempre la tenía cubierta sin necesidad de cargar equipaje extra), dagas gemelas con las que había aprendido a luchar gracias al entrenamiento por parte del hijo de Ares, provisiones... Tenía todo listo. Había nacido lista. Lo mejor de todo es que solo había empacado por guardar las apariencias. ¿Les querían asignar directores de pacotilla sacados de las páginas amarillas? Adelante. El borracho y el my little pony parecían un remake bochornosamente cutre de "un dios y medio" que podían estar o no seguros de las cosas cuando la vida de otros dependían de ellos. Pues Leanne estaba MUY segura de una cosa: Ni de coña iba a emprender aquella misión. Además, la compañía que le tocaba aguantar tampoco le servía de mucho incentivo, el sirenito y la Hulk pelirroja podían hacerle el favor de morirse sin su ayuda.
Se dirigió al punto de encuentro para darles las buenas noticias. El pino de Thalia. La hija de Khione adoptó un repentino interés por el árbol con tal de no tener que dirigirse a Nolan mientras esperaban a Dawn. Se le escapó un bufido. Resultaba irónico, ¿No creéis? El hecho de que alguien había hecho algo mas heroico por solo morirse (ya veis el esfuerzo que eso requiere...) que todo lo que Leya podría hacer en toda una vida. Ella no era una heroína, es más, se clasificaba mas a sí misma como una de las mil posibles amenazas contra las cuales entrenaban a diario. Si en realidad le estaba haciendo un favor y todo. -Hola, Dawn.- Saludó con un gesto de mano antes de cruzarse de brazos y rodar los ojos cada vez que Nolan emitía sonidos pretenciosos. Claro que se dio aludida por su comentario, la pelirroja siempre buscaba el mínimo ataque contra su persona para sacar sus garras y dejarle por los suelos, es más, en aquella situación le resultó hasta divertido y lejos de sentirse ofendida, esbozó una sonrisa ladeada. -Vanetti, ya sabemos que a ti todo te cuesta mas.-Dejó caer burlesca.-Pero tranquilo, no te juzgaremos.- Mucho.Prometió llevándose la mano al pecho parodiando una"palabra de scout" acompañado de un guiño para hacerle rabia incluso mas, conocía perfectamente poco que le agradaba al chico y como Leanne era Leanne siempre aprovechaba molestarle todo lo posible. -Nada de problemas.- Repitió dándole la razón como a los tontos, el trato que merecía por ser portador de semejante título. -Como líder de esta misión, decreto que...- Le daba igual si se había autoproclamado o no aquella posición, tampoco es que los otros hubiesen luchado por el puesto y si se pensaban que ella iba a acatar las órdenes de otros le daría un ataque de risa allí mismo. -No tendréis que contar conmigo, así que eso, sin problemas. Os deseo mucha suerte y una buena muerte.- Anunció con una amplia sonrisa, dándoles una palmadita a cada uno en la espalda, antes de colocarse bien la mochila sobre el hombro y dar media vuelta para regresar a su habitación.- ¡Hasta nunca! -Se despidió de ellos apartando dos dedos juntos desde la frente al estilo vaquero. Pringados. Técnicamente no era una profecía sino un capricho de los dioses así que técnicamente podían sustituirla con cualquiera sin causar otro apocalipsis por lo que llegó a la conclusión de que técnicamente no era su problema. No era nadie. No era nada. Pero por una vez se alegraba de no ser "la elegida". Si, la profecía de "no es mi asunto, no contéis conmigo" que se había montado en pocos segundos le resultaba mucho mas atractiva.
Quienes dicen que no hay nada peor que el silencio y la soledad claramente no habían tenido que lidiar con el imbécil del Capitán Pescanova, también conocido como el "idiota de Vanetti" "por favor, deja de hablar que me pones enferma" y por desgracia, "su compañero de cabaña". Por suerte o desgracia, Leanne permanecía la gran parte del año en su apartamento londinense, irónicamente, estando posicionada en la zona céntrica de la capital, aquel lugar le permitía limitar el socializar con gente indeseable. Eso si no contabas con los agentes de su padre y el peso de tener que mantener la empresa a su nombre, claro está, vamos , los típicos problemas de adolescentes. ¿Quién quería preocuparse de qué ponerse para la próxima fiesta, babear con el chico guapo de clase cuando podía estar cubriendo la misteriosa desaparición de su padre? A veces pensaba que sería mucho mas sencillo si pudiese dejarlo todo atrás y trasladarse a la "paz" que le ofrecía un lugar tan alejado del escenario que protagonizaba todas sus pesadillas. Pero a veces tenía que soportar a gente como Jay y Vanetti y se le pasaba. Desde luego, sentía aprecio por las tecnologías, una vida medianamente normal y lo más importante: el control. Un control que resultaba mas inexistente cada día que pasaba en el cabaña de Hermes: "Bienvenidos a la casa de los objetos perdidos". Muchos de sus compañeros regresaban al Campamento Mestizo cada año encontrando en el una sensación de hogar y una familia a la que pertenecer. Consideraban que su herencia divina les destinaba a hacer grandes cosas, les otorgaba una misión en la vida: la de honrar a los dioses. La pelirroja, como de costumbre, no compartía ningún aspecto de aquel "espíritu" que les intentaban inculcar. Sus poderes no eran un don sino una maldición y la ilusión de que ella pudiese encajar tanto en el mundo real como aquella caseta putrefacta no era mas que eso, una ilusión, porque nunca lo haría y todos lo sabían. Tenía a Andromeda, Illya y otros amigos, pero no era lo mismo, al final del día todos formaban parte de algo...Algo...No sé, mucho mas grande.
Leanne había estado regresando a su cabaña tras un entrenamiento cuando se encontró al dios gritando "Lyanna" y "Nathan" a la entrada. ¿Pero qué? No sabía ni si debía darse por aludida o si todavía estaba a tiempo para dar media vuelta porque no sentía el menor interés en lo que fuese que la querían involucrar. Seguro que la hija de puto había vuelto a hacer de la suyas y había conseguido echarle las culpas, otra vez. Si se pensaban que iban a lograr que volviese a limpiar el anfiteatro como castigo por un crimen que no había cometido, lo tenía muy claro. -Leanne.- Corrigió a Mr.D, conocía la incapacidad del ya-no-tan-borracho en aprenderse los nombres pero su orgullo le impidió morderse la lengua. Le estaba haciendo el favor de contar con su presencia, lo menos que podía hacer era el esfuerzo de fingir que se preocupaba por sus "protegidos". Evidentemente , fue ignorada porque ya sabéis las ventajas de un ser divino es que podías enviar a críos en misiones suicidas sin escrúpulos, ¿Por que a quién le importan unos adolescentes que han nacido con una sentencia de caos y muerte segura?¡Si sólo son peones! ¡Eso es, sacrifiquemos a nuestros peones! Le frustraba no poder expresar sus quejas y sentía como cada músculo de su cuerpo se tensaba o congelaba a medida que sus superiores iban explicando la misión. Que os den. Esa habría sido la respuesta que habría deseado proporcionarles ante su petición pero no era una ignorante, conocía muchas leyendas de las consecuencias que conllevaba la ira de los dioses por lo que se limitó a forzar una sonrisa mientras les deseaba la muerte a toda su familia y por ende, la suya propia.
Leanne agradeció que la visita de Dioniso fuese breve, sin embargo fueron los detalles que Quirón iba comentado lo que lograron empalidecer (incluso mas) a la "princesa de de las nieves". Los vientos. Eran conocidos como dioses menores pero ella los conocía a todos perfectamente por nombre. No la estaban encomendando una misión de negociación-como habían tenido la cortesía de decorar- tan solo con pensarlo ya casi deseaba tener que enfrentarse con cualquier monstruo en lugar del objetivo que les había sido confiado, el de entrometerse en una drama familiar, no había nada mas terrorífico. Especialmente si no conocías a dicha familia o si contabas con la posibilidad de encontrarte con tu "querida" madre. Por unos instantes, a Leya se le olvidó respirar pero pronto se recuperó tomando una bocanada de aire y mantuvo su expresión de muerta del asco haciendo el esfuerzo por no delatar sus dudas al respecto.
"No estoy seguro de si esto es completamente cierto." Las palabras del pony se repetían una y otra vez en su mente a la vez que preparaba su mochila con lo esencial para la misión: prendas extras, vendas (que por suerte la parte de "aplicar hielo" siempre la tenía cubierta sin necesidad de cargar equipaje extra), dagas gemelas con las que había aprendido a luchar gracias al entrenamiento por parte del hijo de Ares, provisiones... Tenía todo listo. Había nacido lista. Lo mejor de todo es que solo había empacado por guardar las apariencias. ¿Les querían asignar directores de pacotilla sacados de las páginas amarillas? Adelante. El borracho y el my little pony parecían un remake bochornosamente cutre de "un dios y medio" que podían estar o no seguros de las cosas cuando la vida de otros dependían de ellos. Pues Leanne estaba MUY segura de una cosa: Ni de coña iba a emprender aquella misión. Además, la compañía que le tocaba aguantar tampoco le servía de mucho incentivo, el sirenito y la Hulk pelirroja podían hacerle el favor de morirse sin su ayuda.
Se dirigió al punto de encuentro para darles las buenas noticias. El pino de Thalia. La hija de Khione adoptó un repentino interés por el árbol con tal de no tener que dirigirse a Nolan mientras esperaban a Dawn. Se le escapó un bufido. Resultaba irónico, ¿No creéis? El hecho de que alguien había hecho algo mas heroico por solo morirse (ya veis el esfuerzo que eso requiere...) que todo lo que Leya podría hacer en toda una vida. Ella no era una heroína, es más, se clasificaba mas a sí misma como una de las mil posibles amenazas contra las cuales entrenaban a diario. Si en realidad le estaba haciendo un favor y todo. -Hola, Dawn.- Saludó con un gesto de mano antes de cruzarse de brazos y rodar los ojos cada vez que Nolan emitía sonidos pretenciosos. Claro que se dio aludida por su comentario, la pelirroja siempre buscaba el mínimo ataque contra su persona para sacar sus garras y dejarle por los suelos, es más, en aquella situación le resultó hasta divertido y lejos de sentirse ofendida, esbozó una sonrisa ladeada. -Vanetti, ya sabemos que a ti todo te cuesta mas.-Dejó caer burlesca.-Pero tranquilo, no te juzgaremos.- Mucho.Prometió llevándose la mano al pecho parodiando una"palabra de scout" acompañado de un guiño para hacerle rabia incluso mas, conocía perfectamente poco que le agradaba al chico y como Leanne era Leanne siempre aprovechaba molestarle todo lo posible. -Nada de problemas.- Repitió dándole la razón como a los tontos, el trato que merecía por ser portador de semejante título. -Como líder de esta misión, decreto que...- Le daba igual si se había autoproclamado o no aquella posición, tampoco es que los otros hubiesen luchado por el puesto y si se pensaban que ella iba a acatar las órdenes de otros le daría un ataque de risa allí mismo. -No tendréis que contar conmigo, así que eso, sin problemas. Os deseo mucha suerte y una buena muerte.- Anunció con una amplia sonrisa, dándoles una palmadita a cada uno en la espalda, antes de colocarse bien la mochila sobre el hombro y dar media vuelta para regresar a su habitación.- ¡Hasta nunca! -Se despidió de ellos apartando dos dedos juntos desde la frente al estilo vaquero. Pringados. Técnicamente no era una profecía sino un capricho de los dioses así que técnicamente podían sustituirla con cualquiera sin causar otro apocalipsis por lo que llegó a la conclusión de que técnicamente no era su problema. No era nadie. No era nada. Pero por una vez se alegraba de no ser "la elegida". Si, la profecía de "no es mi asunto, no contéis conmigo" que se había montado en pocos segundos le resultaba mucho mas atractiva.
Última edición por Calypso el 8/5/2016, 01:22, editado 1 vez

- Down the rabbit hole:

Mafia Pingüina <3
Fanart de la firma by Viria.- welcome to the jungle:
Merci Oswald <3
Re: 40. The fury of the wind [Misión]
Dawn nunca había estado alejada de su hermana, ni siquiera durante el año que había pasado en el Campamento de Júpiter. Sí, habían estado en diferentes cohortes pero aun así se veían casi todos los días pero ahora… La pelirroja sabía que algo malo iba a ocurrir incluso antes de ver a Quirón y al señor D. El dios del vino no solía dejar su cabaña e iba a buscar a los campistas sin ningún motivo. Alguna misión tenía para ellos, y esta vez, al parecer, iría sin su gemela.
La chica escuchó al señor D con el ceño fruncido y cerró los ojos cuando este desapareció. Su malestar, por supuesto, siguió allí, pero poco podía hacer por evitarlo. Al parecer su misión consistía en hablar con los dioses de los vientos y arreglar unos problemillas familiares, pero ¡eh!, ahí no acababa de diversión, al parecer iría acompañada del chico creepy y la reina del hielo. MARAVILLOSO. Llevaba muchísimos años en el campamento, y nunca había hablado con ninguno de los dos… Iban a ser unos días muy entretenidos.
-Pero… ¿seguir a Céfiro?- Dawn alzó los ojos hacia el centauro y suspiró de frustración. ¿Por qué no era invierno? Así Leanne (o cómo se llamara) podía ir a ver a su abuelo para pedirle ayuda- Haremos lo que podamos… Si eso, improvisamos, claro- la pelirroja se obligó a sonreír y salió corriendo hacia su cabaña.
Allí se encontró con Marie, a la cual contó todo lo relacionado con la misión y le prometió ponerse en contacto con ella siempre que pudiera. Luego, cogió su mochila del campamento y la llenó con néctar, ambrosía y un par de cuchillos de bronce. Eran su arma favorita y los manejaba con soltura. Dawn se despidió del resto de sus hermanos y partió hacia el límite del campamento. Junto al árbol de Thalía ya estaban el resto de su equipo esperando, y la pelirroja no pudo evitar darse cuenta de la tensión que había entre los otros dos campistas. “Genial, encima seré yo la única que mantenga la calma” Ese pensamiento la hizo sonreír, pues Dawn no se caracterizaba por controlar su ira.
-Encantada, Nolan. Yo soy Dawn- estrechó la mano que le tendía al chico y sonrió- Y tú eres Leanne, ¿verdad?- giró la cabeza hacia la chica, haciendo caso omiso de las pullitas que se estaban lanzando en ese momento- ¿Líder de esta misión?- Dawn abrió los ojos como platos al ver que la pelirroja hacía ademán de marcharse y usando sus poderes se colocó junto enfrente de ella- ¡Serás estúpida! No te caeremos bien, pero nos han encomendado esta misión a los tres. Este campamento ha sido nuestro hogar durante años, y tú…- Dawn había perdido todo el autocontrol que tenía y temblaba de ira- en cuánto te piden algo que supone un poco de esfuerzo te…- negó con la cabeza- marchas, huyendo como una cobarde.
Se cruzó de brazos y se movió a la velocidad de la luz para colocarse justo al lado de Nolan. Siempre le había parecido un tipo raro, pero desde luego, en aquel momento, le caía mejor que la reina del hielo. “Será estúpida”
-Bueno, si la princesita- escupió todo el desprecio que sentía- no quiere venir… Allá ella- giró la cara hacia el semidiós- Seguro que entre nosotros cumplimos antes con la misión, sin necesidad de aguantar más chorradas.
- Spoiler:


Re: 40. The fury of the wind [Misión]
- Normas:
- Bueno, creo que os he dejado claro lo que tenéis que hacer, ahora, si cierta señorita no se ve capaz de hacer caso a los dioses, veremos (?)
Casi nada más encontraros fuera del campamento empezáis a notar algo extraño, sin embargo no es hasta mitad de la discusión que os dais cuenta precisamente de ese detalle, de qué está pasando realmente. Algo en el ambiente está raro, y quizás solo se deba al hecho de que estáis fuera del campamento en pleno verano, quizás sea el principio, pero si algo habéis aprendido en el campamento es que los mestizos en solitario no duran mucho tiempo vivos incluso cuando no hay monstruos.
Tardáis unos segundos en percataros por completo de lo que está pasando, pero a medida que Leanne se aleja todos lo notáis. El viento comienza a azotar con fuerza, una fuerza que jamás habíais notado, no en el campamento Mestizo. Las ramas de los árboles se balancean con fuerza, golpeándose unas a otras y haciendo que cientos de pájaros salgan despavoridos. Veis como la mayoría de los árboles se doblan en ángulos imposibles hasta conseguir que pensáis que se van a caer. ¿Cómo se podría haber levantado un viento tan fuerte de repente? Si no supieseis cuál es vuestra misión os parecería una locura, sin embargo, ahí está.
El pino de Thalia, por otro lado, se mantiene inmutable. Se trata del tronco más fuerte de las inmediaciones, sin embargo sabéis que se debe más a otro motivo bastante más mágico. En el Campamento mestizo el viento se mantiene completamente normal, lo que os indica que, en realidad, es una ráfaga de viento que os empuja tan solo a vosotros.
A ti, Leanne, te cuesta avanzar en la dirección en la que pretendes ir, alejándote de tus compañeros, mientras que a vosotros, Nolan y Dawn, os fuerza a seguir la dirección contraria, es decir, dirección hacia el oeste. Justo la dirección que Quirón os había encargado. Quizás la pista o sea suficiente para vosotros, sin embargo cuando oís el cielo tronar os queda claro que el Rey de los Dioses ha encargado algo y que debe ser ejecutado, sin rechistar.

¡Gracias a Oswald por el pack!
Re: 40. The fury of the wind [Misión]
Dawn. Bonito nombre, y además educada. Quizás las cosas no irían tan mal...Pero aquel bonito pensamiento se fue tan rápido como llegó, tras una puñalada de la rata del ártico.
-¿Perdona? No creo haber tenido graves errores de comprensión jamás. Tú, por otro lado, pareces estar algo perdida en lo que respecta a esta misión. Los detalles son escasos pero si tan preparada te ves adelante, resuelve este dilema- respondió a Leanne, con un tono claramente irritado. Odiaba dejar ver hasta qué punto le molestaba esta chica, porque suponía una victoria para ella, pero no podía evitarlo. Le sacaba de sus casillas. Ugh. Pero por si aquella pullita no era suficiente, la Bitch!Elsa decidió autoproclamarse líder. Ella que no tenía ni idea de lo que era la responsabilidad, de cumplir objetivos, de hacer el bien. Pero no, por supuesto, no quería ser líder para conseguir todo aquello. Noo, lo que quería era volverse al campamento. ¿Pero dónde se cree que está? ¿En un camping de verano de pacotilla? Sabía que era una inepta, egocéntrica, amoral, vil y patética, pero aquello era ya demasiado. Se sacó su pañuelo mágico del bolsillo y empezó a restregárselo por toda la cara, para calmar todos los sentimientos oscuros que se estaban multiplicando por todo su cuerpo. Poco a poco fue calmándose, la llama interior que hasta hace unos segundos bailaba violentamente se había reducido. Pero todavía seguía muy viva, al igual que su desprecio hacia Leanne. Sin embargo, mientras que él había podido controlarse Dawn fue incapaz, y se puso a echarle la bronca a la impresentable. Si no estuviese tan aturdido y asqueado seguramente habría sonreído ante tal situación. Pero desgraciadamente solo sentía rabia.
-Vete, huye de tus responsabilidades, se una cría y una inútil para siempre.- Sus palabras eran muy duras pero así era él. La suavidad no era lo suyo y tendía a expresar todo lo que pensaba. Dio la espalda a Leanne y se centró en Dawn. -Diría que es algo positivo, un escollo menos en el camino, pero no me siento así. Más le vale recapacitar y darse cuenta de todo lo que está haciendo mal.- Pero al parecer no habían sido los únicos molestos con su actitud. Una fuerte ráfaga de viento se levantó de pronto, atizando su espalda y empujándole hacia delante. Tardó unos segundos en atar los cabos. No podía ser un viento normal, había sido un día bastante calmado. Tenía que ser obra del rey de los dioses. Todo su cuerpo se irguió ante aquel pensamiento. El dios de los cielos estaba observándoles , esperando un buen trabajo, y allí estaban ellos, discutiendo como niños de guardería. Quería que le tragase la tierra. Se giró de golpe y dirigió su mirada hacia Leanne. Una mirada llena de rabia. Más le valía darse la vuelta y volver con ellos. Más le valía. Pero no podía desviarse de su rumbo, al contrario que su amiguita él no iría en contra del viento, del camino establecido. La rebeldía no era una cualidad apropiada para un soldado. Y eso es lo que eran, fieles servidores de sus divinos padres. Luchar y morir por ellos era su destino. Cuanto antes lo comprendiesen mejor.
Caminó unos metros hasta la parada de bus. Si tenían que ir hacia el oeste y quizás ligeramente hacia el norte tendrían que coger un bus hasta Manhattan. -Dawn, creo que deberíamos coger el bus hacia Manhattan, ya que si trazásemos una línea recta hacia el oeste desde Long Island deberíamos acabar allí. Pero no sabemos si Céfiro estará más allá. Nuestra única guía es el viento y dentro del bus no podremos sentirlo. Lo ideal sería poder localizar la posición exacta de Céfiro. ¿Tienes alguna idea para dar con él?- El bus apareció enseguida y no tuvo tiempo de esperar a la respuesta de Dawn. La escucharía una vez dentro. Así que cuando se abrieron las puertas del vehículo entró, sin mirar hacia atrás para comprobar si Leanne había decidido acompañarles o no. Una pequeña parte de él esperaba que se hubiese quedado en el campamento, pero sabía que ella era una de las semidiosas más poderosas, si no la más, y la iban a necesitar. Y también tenía la esperanza de que dentro de toda esa escarcha hubiese algo de responsabilidad, aunque solo proviniese de su orgullo. Le dolía admitirlo pero Leanne tenía mucho potencial. ¿Lo emplearía para el bien o lo desperdiciaría por su egoísmo? .
Re: 40. The fury of the wind [Misión]
Al colocarse junto a Nolan, los nervios de Dawn estaban prácticamente controlados. Apenas llevaban cinco minutos de misión y ella ya había perdido completamente el control, intentaría esforzarse la próxima vez, pero aquella pelirroja conseguía sacarla de sus casillas. ¿De dónde había sacado esa actitud de diva? El sitio que le había salvado la vida le estaba pidiendo ayuda, y allí estaba ella, tan fría y estirada que ni siquiera podía intentarlo. Dawn bufó ante aquellos pensamientos y se obligó a serenarse. De nada servía aquello. Tendrían que partir los dos solos de misión.
La chica miró a su compañero por el rabillo del ojo y se sorprendió al ver que sostenía un pañuelo entre las manos. ¿Cuándo lo había sacado? ¿Y para qué iba a serles útil aquel elemento? A no ser que pudiera llamar a los vientos… poca utilidad le veía Dawn.
Cuando estaba a punto de abrir la boca y escupir, de nuevo, toda su ira hacia Leanne, los vientos cambiaron de dirección y de fuerza, dejándoles un mensaje muy claro: los dioses estaban vigilándolos y querían que cumplieran con su cometido.
-Vaya Leanne- mostró una sonrisa cruel y se cruzó de brazos- Creo que la señal está clara… tendrás que venir con nosotros y arriesgarte a mancharte- negó con la cabeza, y articuló una falsa mueca de tristeza- Pobrecita, seguro que no podrás soportarlo- se giró y siguió a Nolan hasta la parada de bus- ¿Alguna idea? Mmmmm- estaba tan enfadada que no podía pensar con claridad- Por el momento, sigamos la línea de bus hasta Manhattan, como tú has dicho. Una vez allí pues…- se encogió de hombros- Dejemos que los problemas nos encuentren. Eso siempre suele funcionar.
Se subió en el bus al tiempo que formulaba su respuesta, sin girar e ningún momento la cabeza para mirar atrás. Leanne tenía que acompañarlos, era un deseo de los dioses, pero ella no pensaba exteriorizar ningún tipo de emoción ante su decisión. Si venía, bien, un viaje más “divertido”, con muchas más discusiones y si no… pues, contarían con un poder y un par de manos menos para defenderse.
-Mandar un mensaje Iris no es posible- la pelirroja seguía cavilando, sin prestar atención a lo que hacía el tercer miembro de su equipo- No podríamos contactar con los dioses. Y mi madre…- negó con la cabeza- No creo que esté dispuesta a ayudar.
- Spoiler:


Re: 40. The fury of the wind [Misión]
l
Ya empezamos.Leya entornó los ojos exasperada. ¿Cuándo iban a comprender de una vez por todas que sus insultos no eran mas que un desperdicio de aliento? -Exacto.-Emitió con sequedad para no defraudar a sus fans, nada de lo que dijeran conseguiría hacerla cambiar de parecer. -Soy todo eso y mas, si necesitáis ayuda para ampliar vuestro repertorio podéis acudir a Lady Gaga.- Sugirió entre dientes, refiriéndose a la platino teñida de Jay. ¿Pretendían herir su ego? La época en la que le importaba de la opinión de la gente había quedado en el pasado, ellos ya se habían montado una percepción de quién era ella y sinceramente, a Leanne le resultaba mas sencillo darles la razón porque no le debía explicaciones a nadie. -¡Eso haré, con mucho gusto!- Gritó orgullosa a medida que se iba alejando. Prefería ser una egoísta que un soldado de una guerra en la que ella no había escogido participar que consistía en hacer el trabajo sucio de los dioses. -Nuestros padres huyen de sus responsabilidades y vosotros seguís sus órdenes como idiotas.- Les espetó, recalcando toda la hipocresía de la situación.-Y no os veo llamándome diosa.¡Bravo!¡Enhorabuena!- Chasqueó la lengua, incluso haciendo el esfuerzo de dedicarles unos burlescos aplausos.Dicho esto volvió a darles la espalda e intentó olvidarse de ellos.
¡Y lo habría conseguido de no ser por su "querido" abuelo! Los árboles creepys cerrándole el paso no parecían servirle de indirecta suficiente, claaaaro que no. El rey de los dioses parecía tomarla por tonta, Leanne habría preferido que su abuelo le ofreciese un caramelo o el típico cuento antes de dormir que el "Huracán Metenéistodoshastalos***" a que casi la hiciese volar como una de sus muñecas Skydancers de cuando era pequeña (afortunadamente, no había nadie cerca a quién dejar sin ojos) -Está bien. ¡ESTÁ BIEN!- Gritó a los cielos aferrándose a una de las ramas.- ¡Ya lo he pillado!- Gruñó.- Misión. Aguantar idiotas. Forstått.- resopló resignada, como cuando le piden a un adolescente que friegue los platos o limpie su habitación.¿Contento? Sus gritos parecieron contentar al dios y la presión del aire que la empujaba en dirección contraria cesó. Zeus estaba ganándose a ser el equivalente a un insulto en su vocabulario.
Con desganas, se apresuró para alcanzar el bus en el que había visto subir a sus rivales con derecho a ser compañeros de misión obligatoria. ¿Ese término existe, verdad? De haber sido avisados con tiempo, Leya habría recurrido a uno de sus chófers para el viaje, sin embargo sus acompañantes eran impulsivos y la habían condenado a permanecer horas encerrada en el apestoso transporte público, una experiencia novedosa para la pelirroja. Se subió al vehículo y caminó hacia la parte de atrás evitando el contacto visual con los otros dos, tener que regresar a ellos sí que le había herido el orgullo y no quería darles el placer de regodearse por su imprevisto cambio de planes. Sin embargo, el único asiento libre era el situado detrás de ellos dos. ¿Dónde estaba la cámara oculta y cuándo iban a saltar y anunciar que todo se trataba de una broma pesada? Su vida si que era una broma pesada. Dejando la mochila a un lado enfurruñada, Leanne se apoyó contra la ventana y sacó un espejo de mano de su bolsillo para colocarse bien el pelo que había sufrido daños tras el numerito de Mary Poppins, escuchando inevitablemente la conversación que mantenían los de enfrente, quienes se giraron sobre sus asientos y posaron la mirada sobre ella al percatarse de su presencia.
-¿Qué?- Preguntó desafiante antes de que tuvieran tiempo a hacer ningún comentario respecto a ella. Alzó ambas cejas retándoles a que se atrevieran a decir algo.-Todos sabemos que no duraríais ni un solo día sin mi.- Con un suave gesto de mano cerró el espejo y volvió a meterlo en su bolsillo. ¿Qué? No tenía la mínima intención de disculparse. Iría con ellos para cumplir su "parte" y ya, cuanto más rápido cumpliesen la misión, antes se libraría de ellos. -Y claro que hay una manera para contactar con los dioses.- Se dirigió a Dawn quien había anunciado lo contrario. ¿Los dioses quedaban prendados de humanos , no? Tenían la capacidad de seducir y secuestrar en forma de vaca, pollo o a saber qué, eran los stalkers por excelencia pero la chica no expresó su opinión en voz alta para evitar otra confrontación con los dioses. El caso es que estaba segura de que siempre estaban vigilados y que si no daban señales de vida es porque no les daba la gana. -Tengo una idea.-Anunció abriendo su mochila, sacando una libreta y empezó a escribir en ella.- Creo que podría funcionar.- Hace muchos años, había visto a su padre hacerlo para intentar contactar con su madre cuando Leanne había comenzado a mostrar sus poderes. Arrancó la página decorada por su letra cursiva dedicada a Céfiro: "¿Dónde podemos encontraros? Tenemos que hablar. -Leanne, Nolan y Dawn." y la transformó en un pequeño avión de papel -Hacerselo llegar, por favor.- Le susurró a las ninfas del aire que trabajaban para sus familiares (que con suerte la escucharían) y lanzó la avioneta por la ventanilla superior que se hallaba entreabierta.-Y ahora esperamos. No hace falta que os sorprendáis tanto.- Comentó molesta al ver unas reacciones que no sabía si clasificar como asombro o desconfianza o planteándose si encerrarla en un psiquiátrico. Sabía lo que estaba haciendo, o eso quería creer.
Ya empezamos.Leya entornó los ojos exasperada. ¿Cuándo iban a comprender de una vez por todas que sus insultos no eran mas que un desperdicio de aliento? -Exacto.-Emitió con sequedad para no defraudar a sus fans, nada de lo que dijeran conseguiría hacerla cambiar de parecer. -Soy todo eso y mas, si necesitáis ayuda para ampliar vuestro repertorio podéis acudir a Lady Gaga.- Sugirió entre dientes, refiriéndose a la platino teñida de Jay. ¿Pretendían herir su ego? La época en la que le importaba de la opinión de la gente había quedado en el pasado, ellos ya se habían montado una percepción de quién era ella y sinceramente, a Leanne le resultaba mas sencillo darles la razón porque no le debía explicaciones a nadie. -¡Eso haré, con mucho gusto!- Gritó orgullosa a medida que se iba alejando. Prefería ser una egoísta que un soldado de una guerra en la que ella no había escogido participar que consistía en hacer el trabajo sucio de los dioses. -Nuestros padres huyen de sus responsabilidades y vosotros seguís sus órdenes como idiotas.- Les espetó, recalcando toda la hipocresía de la situación.-Y no os veo llamándome diosa.¡Bravo!¡Enhorabuena!- Chasqueó la lengua, incluso haciendo el esfuerzo de dedicarles unos burlescos aplausos.Dicho esto volvió a darles la espalda e intentó olvidarse de ellos.
¡Y lo habría conseguido de no ser por su "querido" abuelo! Los árboles creepys cerrándole el paso no parecían servirle de indirecta suficiente, claaaaro que no. El rey de los dioses parecía tomarla por tonta, Leanne habría preferido que su abuelo le ofreciese un caramelo o el típico cuento antes de dormir que el "Huracán Metenéistodoshastalos***" a que casi la hiciese volar como una de sus muñecas Skydancers de cuando era pequeña
Con desganas, se apresuró para alcanzar el bus en el que había visto subir a sus rivales con derecho a ser compañeros de misión obligatoria. ¿Ese término existe, verdad? De haber sido avisados con tiempo, Leya habría recurrido a uno de sus chófers para el viaje, sin embargo sus acompañantes eran impulsivos y la habían condenado a permanecer horas encerrada en el apestoso transporte público, una experiencia novedosa para la pelirroja. Se subió al vehículo y caminó hacia la parte de atrás evitando el contacto visual con los otros dos, tener que regresar a ellos sí que le había herido el orgullo y no quería darles el placer de regodearse por su imprevisto cambio de planes. Sin embargo, el único asiento libre era el situado detrás de ellos dos. ¿Dónde estaba la cámara oculta y cuándo iban a saltar y anunciar que todo se trataba de una broma pesada? Su vida si que era una broma pesada. Dejando la mochila a un lado enfurruñada, Leanne se apoyó contra la ventana y sacó un espejo de mano de su bolsillo para colocarse bien el pelo que había sufrido daños tras el numerito de Mary Poppins, escuchando inevitablemente la conversación que mantenían los de enfrente, quienes se giraron sobre sus asientos y posaron la mirada sobre ella al percatarse de su presencia.
-¿Qué?- Preguntó desafiante antes de que tuvieran tiempo a hacer ningún comentario respecto a ella. Alzó ambas cejas retándoles a que se atrevieran a decir algo.-Todos sabemos que no duraríais ni un solo día sin mi.- Con un suave gesto de mano cerró el espejo y volvió a meterlo en su bolsillo. ¿Qué? No tenía la mínima intención de disculparse. Iría con ellos para cumplir su "parte" y ya, cuanto más rápido cumpliesen la misión, antes se libraría de ellos. -Y claro que hay una manera para contactar con los dioses.- Se dirigió a Dawn quien había anunciado lo contrario. ¿Los dioses quedaban prendados de humanos , no? Tenían la capacidad de seducir y secuestrar en forma de vaca, pollo o a saber qué, eran los stalkers por excelencia pero la chica no expresó su opinión en voz alta para evitar otra confrontación con los dioses. El caso es que estaba segura de que siempre estaban vigilados y que si no daban señales de vida es porque no les daba la gana. -Tengo una idea.-Anunció abriendo su mochila, sacando una libreta y empezó a escribir en ella.- Creo que podría funcionar.- Hace muchos años, había visto a su padre hacerlo para intentar contactar con su madre cuando Leanne había comenzado a mostrar sus poderes. Arrancó la página decorada por su letra cursiva dedicada a Céfiro: "¿Dónde podemos encontraros? Tenemos que hablar. -Leanne, Nolan y Dawn." y la transformó en un pequeño avión de papel -Hacerselo llegar, por favor.- Le susurró a las ninfas del aire que trabajaban para sus familiares (que con suerte la escucharían) y lanzó la avioneta por la ventanilla superior que se hallaba entreabierta.-Y ahora esperamos. No hace falta que os sorprendáis tanto.- Comentó molesta al ver unas reacciones que no sabía si clasificar como asombro o desconfianza o planteándose si encerrarla en un psiquiátrico. Sabía lo que estaba haciendo, o eso quería creer.

- Down the rabbit hole:

Mafia Pingüina <3
Fanart de la firma by Viria.- welcome to the jungle:
Merci Oswald <3
Re: 40. The fury of the wind [Misión]
El traqueteo del autobús llegó completamente ajeno a la situación que os rodeaba. Tenía alguna que otra hoja enganchada en el limpiaparabrisas, y también parecía más sucio de lo que debería, pero cuando subisteis nadie parecía especialmente extrañado por culpa de la ventolera, incluso parecía una situación bastante normal. Por supuesto, el conductor os cobró los tres billetes y os pidió que os sentaseis donde vieseis bien, porque no tenía ningún problema en llevaros hasta Nueva York… Desafortunadamente para vosotros, no era tan fácil: había muy pocos asientos y tuvisteis que acabar ligeramente separados. Por suerte, era espacio suficiente como para hablar de vuestras cosas.
No os llamó mucho la atención nadie, sin embargo Leanne pudo percibir cómo unos cuantos mortales se quedaban mirándola mientras atravesaba el autobús, como si percibiesen su enfado, o el desprecio, o los sentimientos de ira que despegaba por cada parte de su cuerpo. Quizás fuera eso o quizás sencillamente fuese que tenía ramitas de los árboles que el viento había agitado entre las hebras pelirrojas del pelo. Como fuese, nadie mantuvo la mirada mucho rato en vosotros, sino que, más bien, fueron miradas sutiles, fortuitas o muy mal disimuladas. Lo que estaba claro es que la gente os miraba, aunque no os pareció que fuese de forma especialmente agresiva, ni inquisitiva.
El autobús caminaba a una velocidad pasmosa. Sentíais que no llegaríais nunca a vuestro destino, y aunque el avioncito había echado a volar por la ventana, estabais bastante seguros de que no había llegado muy lejos. ¿Quién sabe? Quizás resultaba que el avión se había caído pocos metros después, o quizás había encontrado a su destinatario. ¿Estarían las ninfas de suficiente buen humor como para haceros el favor de ayudaros?
Justo en el asiento al lado de Leanne separado por el pasillo había una mujer que os dirigió una mirada desgarradora. Algo en ella os hacía revolveros en vuestros asientos. Era una influencia muy sutil, pero ahí estaba. Tenía una melena negra como el carbón que llegaba hasta su cadera y se meneaba de forma anárquica y casi aleatoria cada vez que se movía, y se movía mucho. Estaba haciendo algo con las manos, algo que no acababais de reconocer. Su piel estaba tostada por el sol, aunque no en exceso. Llevaba un top negro que dejaba muy poco a la imaginación y unos vaqueros asombrosamente ceñidos, bastante rotos, pero que se notaban nuevos… Pero lo más llamativo eran sus gafas de sol marca Ray-ban.
Cuando os habló, notasteis que os azuzaba a golpearos los unos a los otros. — Y ni si quiera había llegado a vuestras vidas— soltó una risa de pura diversión, totalmente… desinhibida. Sí, eso era lo que habíais sentido. Estaba totalmente desinhibida—. Vais a necesitar mucha ayuda, diosecillos.

¡Gracias a Oswald por el pack!
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