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It's my joy to honor you.

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It's my joy to honor you.

Mensaje por Lost Chris el Jue 12 Mayo - 19:15

It's my joy to honor You
Plot — 1x1 — Épocas pasadas/AU — Drama/Romance — +18

En el reino de Arcadia el tiempo parece haberse detenido.
El Rey gobierna sus tierras con mano dura y la vida no es nada fácil para los campesinos y artesanos que habitan en el reino. A cambio de la salvaguarda del rey deben pagar altos tributos que apenas les dejan para comer. El Rey, no contento con eso, obliga a todas las familias a entregar a sus hijas cuando cumplen 21 años para que entren a formar parte, si son escogidas, de la corte real como concubinas de él o de su hijo, el príncipe Ray. Las familias, a cambio, reciben una generosa cantidad de dinero.
Todos lo aceptan y se considera un honor el ser escogida. Al fin y al cabo son un reino poderoso y temido.
Pero se avecinan tiempos de cambio.
Personajes


Ray Villiers | 27 | Principe y Jefe de la Guardia Real| Henry Cavill | Blackie
Información:
Desde que era pequeño, Ray siempre fue un hombre tranquilo y templado. Fue entrenado en el camino de la espada, y con su temple y su habilidad, con el tiempo se convirtió en el mejor de los espadachines de la guardia real. En un hombre culto y letrado, aunque muy a pesar de su padre, disfruta de leer un buen libro, ver obras de teatro o escuchar un buen grupo de músicos. Su madre murió cuando era muy joven, y es su viva imagen. No pasa día que no deseara que su madre siguiera con vida, pero la enfermedad se la llevó hace al menos ahora quince años. Es el príncipe heredero y muchos lo confunden con su padre, pero no es así. Él es amable, tranquilo,  actua con nobleza y templanza. Piensa mucho las cosas que va a hacer, es un gran estratega y pocas cosas despiertan su ira. No hay crueldad en él, pero si fiereza a la hora del combate. Es el polo opuesto de su padre, y muchos opinan que será un gran rey para su pueblo. Pero para eso su padre debía terminar su reinado y Ray debía obedecer. Así, acepta las locas ideas de su padre de ponerle una serie de concubinas para que él se desfogue, las utilice como quiera y sin que ellas pueda opinar. No está de acuerdo con eso, y de alguna manera, se las arregla para no tocarlas ni obligarlas a nada. Pero como hombre apuesto, tiene necesidades y algunas de esas mujeres, están más que dispuestas a satisfacerlo. Sin embargo, él sólo busca una mujer con la que casarse y pasar toda la vida juntos.

Gabrielle | 21 | Campesina | Adelaide Kane | Lost Chris
Información:
Gabrielle era la hija que cualquier padre pudiera desear. Desde muy niña fue la perfecta ayuda para su madre. Mientras la madre se quedaba en casa haciendo las tareas del hogar, ella cargaba con el cesto y salía a hacer la compra. Y aunque, normalmente, el cesto pesaba más que ella, conseguía volver con todo lo necesario y sin gastar más dinero del justo. Era muy lista y no se dejaba engañar. Cuando su madre enfermó y murió ella tenía 15 años. Desde ese momento se encargó de cuidar de su padre y su hermano de 10 años. Los tributos por la cosecha a pagar al Rey eran altos y pocos eran los días en los que se podían permitir hacer más de una comida al día. Las esperanzas de la familia estaban puestas en el día de su 21 cumpleaños. Si el Rey la escogía, su familia dejaría de pasar hambre. Por ello, Gabrielle se pasaba largos ratos mirándose al espejo cuando todos dormían. ¿Sería bastante hermosa? En secreto deseaba no serlo. No quería esa vida tras los muros de palacio. Pero su padre era mayor, y su hermano demasiado pequeño. Era su obligación cuidar de ellos.
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Blackie el Sáb 14 Mayo - 12:37



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Ray.
w/ Gabrielle.
Mediodía
Ray había disentido muchísimas veces en aquellos planes tan extraños que tenía su padre para él. Se había negado muchísimas veces en tener concubinas, además de tantas — ya rondaban las cuatro o cinco mujeres — que vivían acomodadamente en un ala del palacio, que vivían para servirle y satisfacerle como fuese. Sus familias vivían desahogadas de los impuestos de su padre, así que al menos, el príncipe se alegraba de aquello. Nunca había obligado a ninguna a algo que no quisiera hacer, además, por norma general, sólo conversaba con ellas y no mostraba ninguna pretensión más. Si era cierto que algunas se habían ofrecido a él en momentos de necesidad, y él no se había opuesto, pero su padre no había conseguido lo que quería: que eligiera una esposa.

No iba a enamorarse de ninguna de esas mujeres, y Ray quería pasar su vida entera con alguien a quien amara de verdad, no a alguien impuesto. Pensó que, debido a eso, su padre organizó una vez más una reunión de las mujeres más bellas de la ciudad y pueblos cercanos, para así elegir a cualquier chica al azar. Al fin y al cabo le daba igual. Ray creía que, al principio, si había sido por su bien y el encontrar una buena mujer, pero al ver que eso no le gustaba, había continuado sólo para molestar a su hijo.

Aún no alcanzaba a ver como era realmente su padre, pero no le parecía un buen rey, lejos de como se comportara con él. Sabía que hasta que el actual rey no muriese no podría gobernar él, pero veía ese momento muy lejano en el tiempo y en sus deseos. Ray no deseaba convertirse en rey, quería seguir siendo libre, al menos todo lo que le dejaban.

Las mujeres que pertenecían a esa clase de harem occidental que su padre le había formado, lo despertaron temprano en la mañana, para ayudarlo a asearse y a vestirse, para prepararse para aquella ceremonia que apenas y duraría unos minutos. Un discurso bonito, con las ventajas y el honor de la mujer elegida, la elección, y poco más. Ray siempre gustaba de explicar a la mujer después, que no tenía que ser forzada a nada, en ningún momento. Aunque algunas tardaban en confiar en él. A pesar de que Ray era un hombre autosuficiente y sabía lavarse y vestirse por sí mismo, aquel día, dejó hacer a aquellas mujeres, porque realmente no tenía emoción alguna por aquel día, e incluso se podía encontrar cierto mal humor en su persona, siempre tranquila..

Después de unas horas, simplemente se sentó en el asiento a la derecha de su padre y esperó a que la función comenzara. Realmente había asistido mucha gente, pero sólo una de esas chicas tendría "el honor" de servirle
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Lost Chris el Sáb 14 Mayo - 15:24



Mediodía.
Ray.
Gabrielle había estado varios días sin dormir. El día estaba cerca y los nervios se habían apoderado de ella. Pasaba las noches observando a su padre y su hermano dormir. Quería grabar en sus retinas sus expresiones de paz porque, gracias a ella, tenían la posibilidad de vivir así, en paz. Sin preocupaciones. Pero, ¿Y qué pasaba con ella? ¿Dónde estaba su paz y felicidad? ¿Por qué no podía sentir la emoción que sentían sus amigas? Solo había una única cosa que la había mantenido en su lugar, su familia. De no haber sido por ellos hubiera huido. Era una osadía muy arriesgada pero sabía de algunas chicas que habían optado por el destierro para esquivar su destino. Otras, menos atrevidas, habían llegado a descuidar su salud o a autolesionarse para resultar desagradables a la vista. Ella se quería demasiado para llegar a ese extremo. Además, había chicas muy guapas que también cumplían los 21 como ella; por mucho que su padre dijera que era muy bella, ella sabía que era su amor de padre el que hablaba, había chicas mucho más agraciadas que ella. Tenía el corazón dividido por lo que ella deseaba y lo que era mejor.

Algunas familias acompañaban a las chicas hasta el castillo pero Gabrielle no quiso. Prefirió despedirse de su padre y de su hermano en casa. – Si no vuelvo, padre, sed generosos con nuestros amigos. – el buen hombre asintió con lágrimas en los ojos. La joven, entonces, se agachó para hablarle a su hermano. – Y tú, pórtate bien con padre. – el chico se abrazó a ella y sollozando le decía que estaba seguro de que volvería a casa. Que ellos la necesitaban más que ningún Rey ni príncipe. Gabrielle sonrió y le susurró al oído. – Claro que volveré, no ves que soy muy fea. Pero no se lo digas a padre. Será nuestro secreto. – y por primera vez en mucho tiempo, ella misma creyó en sus palabras. No había motivo para estar triste. Se esforzarían más en el campo y conseguirían más cosecha. Además, el pequeño estaba cada vez más alto y fuerte. Y ella sabía coser. Iría al pueblo vecino a vender algunas faldas. Si, todo seguiría como siempre, pero mejor.

Cuando llegó al castillo no sentía ningún pesar en su corazón. Tampoco quedaba rastro de preocupación en su rostro. Se dijo a si misma que había sido una necia por pensar que ella iba a destacar entre tantas chicas. Había chicas tan preciosas que parecían princesas. ¿Lo serían? Se permitió incluso pensar en lo que haría de cena aquella noche. Sabía que, aunque significara seguir luchando contra el hambre, su padre se alegraría mucho por tenerla de vuelta.

Tras hacerlas esperar en una pequeña sala, les anunciaron que la ceremonia iba a empezar. Unas enormes puerta se abrieron y entraron en la sala del trono. Gabrielle abrió la boca asombrada por la belleza que contenía aquel sitio. Unas enormes artefactos parecidos a candelabros con decenas de brazos colgaban del techo pero cuando se fijó vio que no se trataban de velas comunes. Había escuchado historias sobre algo llamado bombillas. ¿Serían esas cosas? También se fijó en las telas que colgaban de las paredes. Y el suelo, brillaba tanto que parecía estar mojado. Iba tan despistada que no se dio cuenta de que la comitiva se había detenido y chocó con la chica que tenía justo delante de ella. Se disculpó enseguida en un susurro. La chica de enfrente soltó un bufido y se sacudió el vestido al tiempo que se apartaba un poco de ella. Tampoco era para ponerse así, pensó. Cuando miró al frente decidida a seguir inspeccionando las maravillas que escondía aquella sala se topó con la figura del rey y su mirada inquisitiva. Se quedó clavada en el suelo. Quiso apartar la mirada y fue a ponerla en la figura que se sentaba justo al lado. ¿El príncipe? Era por muchos conocido que el príncipe no era como su padre. Muchas chicas suspiraban por formar parte de su concubinato pero hacía tiempo que no se dejaba ver en esas celebraciones. Las malas habladurías decían que eso era debido a que prefería pasar su tiempo entre los soldados de sus tropas. Otros decían que se había comprometido con la princesa de un reino amigo y ella le había prohibido hacer uso de esas mujeres.
Gabrielle bajó la cabeza y deseó que aquello terminara cuanto antes.

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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Blackie el Sáb 14 Mayo - 18:52



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Ray.
w/ Gabrielle.
Mediodía
Todas las familias de los pueblos cercanos que tuvieran hijas jóvenes debían de llevarlas ante el rey, en el propio salón del trono, para ser elegidas o no. Debían de ser jóvenes porque era más viable a la hora de concebir los hijos herederos del príncipe, pero a Ray no podía gustarle menos ver a una mujer como un simple objeto para satisfacer y reproducirse. Era una de las múltiples razones por las que estaba en desacuerdo con aquello. El príncipe tampoco sabía qué criterios seguía su padre para elegir a las mujeres que elegía, pero en cualquier caso, no quería ser él el que decidiera el destino de esas chicas.

Ray observaba, recto y educado, sin mostrar indiferencia pero viéndose cierto disgusto en su rostro.  A un anuncio del paje real, cuando todas las chicas estaban bien alineadas, el rey se levantó y comenzó un bonito discurso sobre el honor y el deber de la mujer elegida por conseguir el corazón del joven príncipe y engendrar sus futuros herederos. La mirada de Ray volaba sobre los rostros de las chicas, sin fijarse especialmente en ninguno. Todos siempre mostraban lo mismo; o miedo por un futuro que no querían, o emoción por ser la concubina de un principe o en ocasiones, también la ambición de lo que podrían conseguir.

Los pasos de su padre bajando los escalones que conducían a los tronos resonó en sus oídos y en todo el espacio y el príncipe lo observó divagar entre las chicas, mirando sus cabellos, sus rostros, su piel. Finalmente escogió a una y tomó su mano, llevándola hacia el nacimiento de la escalera. Ray la observó, aunque le era complicado verla a esa distancia. Si distinguió su cabello largo y ondulado, oscuro, y sus ropas simples. Posiblemente sólo fuera una chica de un pueblo cercano, que trabajaba en lo que podía para poder llevar algo de dinero o comida a su familia. Muchas de las otras chicas parecían decepcionadas por no ser elegidas, pero ella no parecía entusiasmada.

Hoy, el destino ha elegido a esta joven mujer para acudir al lado de mi hijo. Espero prosperidad para ella y su familia, y os agradezco a todos el haber acudido hoy aquí.— Tras las palabras del rey, el resto de los comensales aplaudieron y la sala poco a poco se fue vaciando; ahora sólo quedaba una fiesta popular en la gran plaza de la ciudad, con un gran mercado y bailes, donde ambos jóvenes estaban obligados a asistir. El rey le hizo un gesto a su hijo para que bajara de su asiento y acudiera a su lado, y lo único que hizo fue enlazar las manos de los dos cuando estuvieron frente a frente, abandonando después la estancia para acudir a su lugar, dejándole un tiempo a ambos para estar juntos. Ray notó como la mano de la chica era ligeramente áspera por el trabajo, pero eso no le importó. Su propia mano lo era debido al uso de la espada.

La joven agachaba su cabeza y una vez estuvieron solos, Ray abandonó su mano y levantó ligeramente su mentón. Sus ojos, de color miel, estaban algo acongojados y Ray se quedó sin aliento. Definitivamente era bella, pero entendió, por primera vez, la elección de su padre: Sus ojos guardaban mucha similitud a los de su fallecida madre y por primera vez pensó que su padre aún tenía corazón. Un corazón que aún amaba a su difunta esposa. Ray se quedó sin palabras y carraspeó después, dejando su mentón, sin obligarla a mirarlo.

Siento mucho que te veas obligada a esto. No es mi decisión.— Le comunicó él. Esperaba transmitirle la suficiente confianza para que supiera que no iba a hacerle nada.— Vivirás en tu habitación propia, cerca de las otras mujeres que él eligió. Eres libre de ir y venir. De visitar a tu familia.— Le dijo, entendiendo que se abandonaba a una familia que, aunque quedaba con una gran cantidad de dinero, seguía en el corazón y en la mente de aquellas chicas. Aunque seguían sin poder escapar, sin poder ser libres.— ¿Cual es tu nombre?— Preguntó finalmente, mostrándole un rostro amable, aunque no quitaría el peso de ella de la obligación de la que acababa de ser presa.
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Lost Chris el Sáb 14 Mayo - 20:52



Mediodía.
Ray.
La joven campesina temió que sus latidos pudieran escucharse por toda la sala cuando el Rey se levantó de su majestuoso trono y bajó las escaleras, no falto de cierta ceremonia. No osó levantar la mirada del suelo como si así pudiera esconderse de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Se sentía tan pequeña en ese momento y aquel hombre parecía tan grande. Escuchaba los pasos yendo de acá para allá y detenerse de vez en cuando. Podía ver por el rabillo del ojo como algunas de las chicas le sonreían y se mostraban de lo más coquetas. Sintió vergüenza por ellas y por si misma. ¿Era eso lo que debía hacer? Había estado practicándolo frente a su pequeño espejo pero llegado el momento, fue incapaz. Apenas si se acordaba de respirar.
Entonces el suelo frente a ella se vio cubierto por unos pies. Con cierto temor levantó la cabeza y se encontró frente a frente con la mirada del Rey. Trató de sonreír un poco pero no estaba segura de si lo había conseguido o había puesto una cara extraña. Sintió que la cogían de la mano y bajó la mirada hacia allí. La mano del Rey, con su gran anillo de oro tiraba de ella hacia la escalinata. Ella giró la cabeza hacia las demás chicas. Algunas la sonreían y asentían, felices por ella, y otras trataban de matarla con la mirada. Cuando el Rey habló su destino quedó escrito. Quería apartar su mano de la del príncipe pero no debía. Había estado toda esa mañana convenciéndose de que volvería a casa y la realidad la golpeó con tal fuerza que se sintió palidecer.
Ni siquiera fue consciente de que la sala había quedado vacía a excepción del príncipe y ella hasta que éste tomó su mentón y la instó a mirarle. La mirada del hombre era más cálida que la del Rey, había escuchado muchas historias sobre él. Unas serían ciertas y otras no. Supuso que no tardaría en descubrirlo.
Había imaginado muchas veces ese primer encuentro. ¿Qué se dirían? Pero nunca imaginó que lo primero que escucharía de aquel hombre tan importante fuera una disculpa. La siguiente sorpresa vino enseguida, cuando supo que podría ir a visitar a su familia. Su mirada se iluminó de esperanza y sonrió un poco. Y dijo lo que su padre le había recomendado que dijera si era escogida para acompañar al Rey o al Príncipe. – Es un honor para mi, majestad. – A ella le sonaba muy rimbombante pero su padre, por edad, era más sabio que ella.  – Me llamo Gabrielle, majestad. – Y intentó hacer uno de esos saludos que le había enseñado una vecina. Lo había practicado millones de veces pero no contaba con la longitud del vestido que estrenaba hoy y terminó tropezando un poco y haciendo una gesto patoso y raro. Logró mantenerse en pie sujetándose un poco del brazo del príncipe. – Lo siento. – se soltó enseguida. Sus mejillas ardían de vergüenza. Y entonces se imaginó viéndose a si misma en esa situación y lo tonta que habría parecido en ese momento y tuvo que morderse los labios para no reírse de si misma. Gabrielle, pensó, te van a echar antes de empezar. – Estoy un poco nerviosa. – le tranquilizó ver que el hombre no se había molestado por su torpeza.
Alguien irrumpió en la sala en ese momento anunciando que todo estaba listo. Ella no sabía de qué se trataba pero siguió al príncipe cuando este volvió a tomar su mano. Los nervios volvieron a ella pero no se atrevió a preguntar. No era ninguna invitada, era una concubina y no se esperaba de ella que quisiera saber nada. Pero sentía que el miedo volvería a apoderarse de ella y si eso ocurría se quedaría quieta en el sitio y no sería capaz de dar un paso más. Lo que más temía de todo aquello no era servir al príncipe. No le daba pereza ni miedo lavar su ropa, hacerle recados, incluso ayudarle en el baño. Pero yacer en la cama con él por primera vez la aterraba. – ¿Dónde vamos? – preguntó al fin con cierto temor en su voz. Si eso iba a ocurrir ya, quería saberlo y mentalizarse.

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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Blackie el Sáb 14 Mayo - 22:05



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Ray.
w/ Gabrielle.
Mediodía
Ray sonrió, por primera vez, al ver el rostro de la joven, lleno de esperanza e ilusión porque tenía la noticia de que podría ver a su familia. Si él se encontrara en su misma situación, se hubiera sentido demasiado sólo si no pudiera volver a ver a su familia nunca más. Si hubiera podido, hubiera dado la vida de su padre por traer a su madre de vuelta. Pero no creía en la magia, y era de los que pensaban que los muertos estaban mejor en su descanso eterno. No era necesario perturbarlos.

Ray asintió levemente ante aquellas palabras de honor; las había escuchado muchas veces, pero siempre sabía que aunque por una parte pudiera serlo, que esas chicas — quizás no todas — hubieran renunciado a su honor por volver con sus familias. Vivir en paz en su núcleo, rodeadas del amor familiar. Por eso siempre le saba la oportunidad de poder visitarlos y pasar un tiempo con ellos, por muy desagradable que le resultara al rey. El príncipe hizo una ligera reverencia con su cabeza, al escuchar su nombre.

Es un placer para mi, joven Gabrielle.— Le dijo, sinceramente. Por muy extraño que resultara, sus ojos y sus miradas le transportaban a tiempos mejores, donde los cariñosos ojos de su madre lo miraban crecer. Gabrielle intentó hacer una reverencia, como cualquier joven dama de la corte, y aunque no salió como ella esperaba, él lo tomó como un halago. Alcanzó a intentar agarrarla para que no cayera, y ella se sostuvo en su brazo.

Su rostro estaba encendido debido a la verguenza de haber realizado aquello torpemente, pero él simplemente le sonrió, intentando quitarle ese peso. — No tienes que disculparte, con el tiempo te saldrá mejor.— No lo decía porque tuviera que hacerlo cada vez que se vieran, si no porque ante el rey, era algo que todas debían hacer cuando hacia acto de presencia. — Lo comprendo, pero todo irá bien, Gabrielle.— Le susurró, a sabiendas de que alguien entraba en la sala. Les comunicaban que todo estaba preparado y Ray asintió levemente.  Ray tomó la mano de la joven dama, y se dispuso a salir por otra puerta, que daría directamente al lugar donde se sentarían junto al rey.

Estarían situados cerca de una carpa privada, con las demás damas de su concubinato, aunque eran libres de mezclarse con el pueblo y divertirse. — Eres joven y esta es la primera elección a la que asistes, es normal que lo desconozcas.— Le comunicó, mirándola ligeramente.— Después de elegir a una dama se realiza una pequeña festividad en la gran plaza. Bailes, comidas en el mercado, música.— Enumeró, aunque todo era visto por él desde una posición elevada. No estaba demasiado bien visto que el príncipe se mezclara con el pueblo, aunque ellas si que lo hacían.

Deberemos permanecer junto al rey por un tiempo, pero hay una carpa privada para las damas y puedes unirte a los bailes del pueblo si así lo deseas.— Le dijo con una leve sonrisa. Quizás eso haría que ella se relajase un poco más; mezclarse una vez más con el pueblo, ser una más y divertirse, quitarse ese miedo del cuerpo.
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Lost Chris el Dom 15 Mayo - 1:29



Mediodía.
Ray.
Cuando comprendió que esa “dama” de la que hablaba el príncipe era ella no pudo evitar sentirse halagada. Sabía que no era ninguna dama, era una simple campesina, pero le gustó como sonaba. Dama, se repitió a si misma.
Gabrielle nunca había ido a una fiesta y la sola idea de poder asistir a una la llenó de emoción. – ¿Una fiesta? ¿De verdad? – sonrió de oreja a oreja y no se puso a dar saltos porque era muy consciente de donde estaba y no quería parecer una niña pequeña. Había hablado de música y de comida. Dos de las cosas que más le gustaban y de las que podía disfrutar más bien poco.
Asintió cuando supo que tendrían que quedarse un tiempo junto al Rey. Eso la volvió a poner nerviosa. No es que el hombre que tenía ahora junto a ella no la pusiera nerviosa, que también, pero lo del Rey era otro tipo de nerviosismo. Tal vez era algo más parecido al temor. Si bien había escuchado historias sobre el príncipe, más conocida era la forma de gobernar de aquel hombre cuya corona descansaba en su cabeza. Alguien capaz de permitir que su pueblo muriera de hambre y de enfermedades teniendo él medios para impedirlo, qué no podría hacerle a una joven como ella.
Se humedeció los labios que se le habían quedado secos y cruzó la puerta que se abría delante de ellos con toda la decisión con la que fue capaz. Se hizo el silencio y sintió los ojos de los allí presentes sobre ella y estrechó la mano que la sujetaba sin ser consciente de ello. Se fijó en la figura del Rey y en las mujeres que estaban en pie detrás suyo. Todas vestían trajes preciosos y sus cabellos lucían hermosos recogidos adornados con piezas doradas. Ella llevaba puesto su mejor vestido pero a su lado no parecía llevar algo mucho mejor que una camisa de dormir. Le consoló pensar que ellas también debieron pasar por lo mismo. Y ella adoraba su vestido. Era suave y precioso.
La voz del Rey la devolvió a la realidad. Una voz profunda que parecía escarbar en su cabeza. – Sed bienvenidos. – Les invitó a acercarse con un gesto sutil de la mano. – ¿Cuál es tu nombre? – le preguntó.- Ga… Gabrielle. – tartamudeó un poco. – ¿Gagabrielle? ¿Qué nombre más simpático. – a las carcajadas del Rey pronto se unieron las de los demás presentes. – No, su majestad. Tan solo Gabrielle. – las risas cesaron y la expresión del monarca se endureció. – ¿Osas contradecir a tu Rey? – La joven se apresuró a negar y agachó la cabeza. – Bien. Entonces que empiece la fiesta. – añadió acompañando su orden de dos palmadas. Pasó entre los dos y fue a mezclarse con la gente de la corte.
Esperaba quedarse sola y poder escapar a un rincón pero el príncipe no se movió de donde estaba. – Discúlpeme, su majestad. – dijo antes de ser ella la que se alejara de él. Sabía que él le había dicho que debían estar un tiempo junto al Rey pero necesitaba un poco de aire fresco.
Se acercó a una de las ventanas y respiró hondo. Dejó que sus nervios se fueran desvaneciendo al tiempo que la corriente balanceara su melena. Se consideraba una chica fuerte pero el miedo no le estaba dejando sacar su fortaleza a flote. Le frustraba que una simple mirada, una risa, un comentario, la hiciera temblar de pies a cabeza.

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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Blackie el Dom 15 Mayo - 21:46



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Ray.
w/ Gabrielle.
Mediodía
Ray asintió ante sus preguntas, Gabrielle parecía feliz ante esa pequeña fiesta, aunque él no consideraba aquello un motivo de celebración. En la vida de un príncipe, las festividades eran algo tan común, que acababas cansado de todos los modales y las formalidades, aunque Ray encontraba muy animadas y divertidas las fiestas populares. Aunque el pueblo no tenía nada, sabían divertirse; al menos les quedaba eso. Definitivamente, el tener que estar junto a aquel rey, del que circulaban entre los campesinos demasiados rumores – muchísimos ciertos – sería difícil para ella.

Intentaría estar junto a ella en ese tránsito, aunque estaba seguro de que algo saldría mal por mucho que lo intentara planificar. Al salir al aire libre, fueron objeto de muchas miradas, esa presión a la que él ya estaba acostumbrado. Ray apretó ligeramente la unión que hacían la mano de Gabrielle con la suya, al notar como ella la apretaba también. Ray agachó levemente su cabeza, como símbolo de respeto hacia su padre, y pasó junto con Gabrielle hacia un lado, donde estaban los asientos dispuestos para ambos. El rey preguntó por su nombre, y debido a los nervios, un leve tartamudeo apareció en los labios de la joven.  

Ray frunció el ceño ante las risas y las burlas del rey y se colocó, levemente, un poco delante de la joven. – Padre, no es de buen agrado mofarse de vuestros subditos. Os pido que ceséis.– Su voz era seria, y no sentía miedo de mantener la mirada de su padre, firme. Después de las palmadas del rey, se dio paso al inicio de la música y los bailes; así ambos pasaban más desapercibidos. Sin embargo, comprendía que la chica quisiera escapar de allí.

Así que después de unos largos momentos que él le dejó en su soledad, cogió un par de copas de vino y marchó a buscarla. Encontró a Gabrielle apoyada en una de las ventanas, resguardada de las demás miradas. Su cabello oscuro se mecía con la brisa del mediodía y él se acercó, amable y paciente.

Toma, te sentará bien.– Ofreció. Él dio un trago a su copa dorada y miró a través de la ventana, como ella, viendo el ambiente popular.– ¿Estás bien? Siento que mi padre se haya portado así. Suele hacerlo cuando sabe que va a hacer daño.– Comentó, a sabiendas de que su padre sabía de los nervios de la joven y de lo poco que quería destacar entre todos. Él siempre iba al punto débil, aunque no sabía que ganaba con eso.
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Lost Chris el Lun 16 Mayo - 8:59



Mediodía.
Ray.
Desde donde estaba podía escuchar la música que comenzaba a sonar. Se asomó lo justo para comprobar si podía ver algo desde allí. Supuso que en un rato podría bajar. Desde allí la gente no parecías más grandes que pequeñas hormigas. Todo se veía muy distinto desde las alturas. Se preguntó si alguien del castillo sabía realmente cómo vivía la gente a los pies de esos muros.
Localizó el camino por el que había llegado y trató de seguirlo con la mirada buscando su poblado. Pero el sol del mediodía le impidió ver mucho más allá.
La música volvió a llamar su atención. No se parecía a nada que hubiera escuchado antes y le gustó.
Pudo disfrutar de unos momentos de sosiego en los que logró tranquilizarse y quitar importancia al mal rato que había pasado con el Rey. Se dijo a si misma que debía ser fuerte y no hacer caso. Ahora mismo su familia estaría disfrutando de una deliciosa cena y eso la llenaba de felicidad.
Se giró al escuchar la voz del príncipe ofreciéndole una copa de vino. Era una copa preciosa. De hecho, todo en ese lugar le parecía precioso. – Gracias. - La cogió con esmero y bebió un poco. Enseguida notó que le ardía un poco la garganta e hizo una mueca y dio gracias de que el hombre se hubiera asomado a la ventana y no la viera. Le observó apoyado en la repisa mirando al horizonte. Era el hombre más guapo que había visto jamás, aunque tampoco había visto más hombres que los pocos que vivían en su poblado. Por un momento le pareció ver algo de tristeza en su semblante. Pero eso no podía ser, era el hombre más afortunado del mundo, tenía todo lo que pudiera desear y si no lo tenía, estaba segura de que no tardaba en conseguirlo. No solo era el príncipe heredero sino que también era el jefe de la guardia. Tenía que ser un hombre muy valiente, pensó.
Se colocó a su lado y volvió a contemplar el paisaje. – Estoy bien, su majestad. Tan solo fue una broma que me pilló desprevenida. – giró un poco la cabeza para mirarle y sonrió un poco. –Suelo tener mucho sentido del humor, ¿sabe? Pero hoy me siento como pez fuera del agua. Es solo eso. –se quedó un momento en silencio antes de proseguir. – Si me permite decirlo, al ver a las otras mujeres, no imaginé que fuera a ser yo la elegida. Eran muy hermosas. Y no es que yo sea horrible, también soy hermosa, pero no tanto. – se dio cuenta tarde de que tal vez estaba hablando demasiado. – Lo siento, hablo demasiado. Mi padre siempre me lo dice. Gabrielle pareces una cotorra de los mares del Caribe. – parafraseó a su padre cambiando un poco su voz. Ella no tenía muy claro donde estaba eso del Caribe ni qué había en ese lugar a parte de esas cotorras. – Lo siento. – tomó otro poco de vino de su copa. Al menos eso la mantendría callada un momento. El príncipe se llevaría una mala impresión de ella. Pensaría que era una joven bocazas y mal educada. Seguramente la mandaría a casa en un abrir y cerrar de ojos.

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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Blackie el Jue 19 Mayo - 15:46



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Ray.
w/ Gabrielle.
Mediodía
Ray sonrió levemente cuando la joven le dijo aquello. Se alegraba de que no le hubiera afectado demasiado, de que estuviera bien, pero no podía evitar que le resultase divertido el hecho de que lo llamase broma. Ella tendría que ser fuerte y no avergonzarse de nada, si quería vencer las expectativas del rey.  Sin embargo no dijo nada, no quería parecerle sarcástico o en exceso pesado con ese tema. Ray giró su rostro hacia ella, que se había colocado a su lado y algo más cerca. Sus ojos, con los reflejos del sol, se veían más claros, y daban a su claro rostro, más ánimo y alegría. Era diferente a las otras chicas, de eso no tenía duda. El príncipe comprendía su sensación de no encajar, pero creía que todas las mujeres se habían sentido así antes, con el tiempo pasaría.

Sois hermosa, Gabrielle. No desestiméis esa belleza por debajo de las demás.— Le dijo, de forma amable, sonriéndole. Cada una era hermosa a su manera, no tenía por qué decir que era menos hermosa que las demás; estaba seguro que Gabrielle resaltaría en otro aspecto que la haría más hermosa que cualquiera. Sus siguientes palabras lo dejaron ciertamente sorprendido y se echó a reír un poco, de forma sana y divertida. No de la forma cruel e hiriente en que lo hizo su padre.— Eso ha sido muy divertido.— Le dijo, bebiendo un poco de su vino, y volvió a mirar por la ventana. — No es necesario que pidáis disculpas. Podéis hablar conmigo cuanto y de lo que deséis, Gabrielle.— Quería que supiera que no quería que cambiase su forma de ser, no quería que fuera ahogada por las normas y las cortesías. Ninguna persona merecía eso.

Respecto al por qué.. lo supe en cuanto te miré.— Comentó, después de unos momentos de silencio, y se giró para mirarla. Una de sus manos libres se posó suavemente en su mejilla, acariciándola y alzando su rostro un poco para que lo mirase a los ojos.— Tus ojos y tu mirar, son muy parecidos a los de la difunta reina. Mi madre.— Aclaró. Muchos habían querido meter baza con su origen, querían incitar a pensar que él no era el heredero por temas de sangre e infidelidades. Consideraba que podían negar quien era su padre, pero no su madre. Ray apartó su mano y sus caricias del rostro de Gabrielle, después de ese momento de nostalgia.

Eso me lleva a pensar que quizás, aunque sea un poco, mi padre sigue teniendo un corazón que late.— Ray se encogió de hombros y pensó que esa sensación había sido demasiado fugaz, sólo hacía falta ver como la había menospreciado minutos antes. Después de unos momentos en los que ambos observaron el paisaje, él tomó un largo trago de su copa y la apoyó sobre el alfeizar de la ventana.— Gabrielle, quiero que sepáis que aquí no estáis obligada a nada.— Le afirmó, y aunque después el resto de mujeres que conocería le contarían lo que quisieran, sabía que el mayor problema y preocupación que tenían al llegar, era el miedo a no permanecer puras.

Os mantendréis intacta si así lo deseáis.— Terminó por decir, sin querer que ella se sintiera incómoda, pero queriendo darle ese pequeño alivio de que no tendría que entregarse a él esa noche, ni ninguna de las otras.
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Lost Chris el Vie 20 Mayo - 17:54



Mediodía.
Ray.
Gabrielle no podía evitar sonrojarse cuando el príncipe Ray afirmó que era una mujer bella, pero lo que la impresionó de verdad fue el comentario sobre sus ojos. En ese momento se permitió sentirse un poco más especial que el resto. Ella no tenía recuerdos de la reina pero todo el mundo comentaba de ella que había sido una mujer de una belleza asombrosa. También se decía que había sido una gran reina, comprensiva y generosa con el pueblo. Gabrielle no supo que decir ante tal comentario y tan solo asintió para agradecerlo.
Del Rey había escuchado muchas cosas también, pero no tan agradables. No era nadie para juzgar a su Rey, le debía obediencia a cambio de la protección que ofrecía a los poblados de sus territorios. Sin él y su ejército no podrían vivir en paz y hubieran sido invadidos por los bárbaros de los territorios vecinos. Ella tampoco conocía quiénes eran esos bárbaros pero, por las habladurías, se los imaginaba como a hijos del mismo diablo. – Por supuesto que lo tiene. – dijo sonriendo un poco. – La Reina se casó con él. – algo debió verle.

Tras contemplar el paisaje volvió a dirigirse a ella. Pensaba que le diría que era el momento de volver junto al Rey, sin embargo sus palabras no iban encaminadas a eso. Iban encaminadas a algo que la tenía tremendamente preocupada. Y no lo comprendió.  – Pero yo pensaba que…  - le daba una vergüenza tremenda hablar de aquello con cualquiera y la cosa empeoraba si ese cualquiera era el mismísimo príncipe. – Entonces no… – se alivió cuando no le fue necesario terminar la frase. El príncipe negó con la cabeza y añadió que podría mantenerse intacta si era lo que deseaba. En ese momento ella le hubiera abrazado, pero no era lo correcto así que se limitó a asentir – Me alegra mucho escuchar eso, Su Majestad. Estaba bastante preocupada. Pero le prometo que seré una buena mujer. Sé coser, lavar, y bailo muy bien. Y también le puedo ayudar con el baño. – iba enumerando usando sus dedos para llevar el recuento. – Con la cocina soy así, así pero aprendo rápido y me esforzaré mucho. Y sé contar historias. Aunque estoy segura que con lo que habrá visto Su alteza por el mundo, sabrá muchas más que yo. Estaré encantada de escuchar todas y cada una de ellas y aprender sobre el mundo. – se le iba iluminando la cara con cada palabra que salía de su boca. Hasta que se dio cuenta de que volvía a estar hablando demasiado y rió un poco. – También sé estar en silencio. – apretó los labios a posta e hizo un gesto con la cabeza.

Un sirviente se acercó con una bandeja de comida. Gabrielle le miró y se dispuso a coger la bandeja para empezar con su trabajo y servir comida a los invitados pero el sirviente la apartó a tiempo. – ¿Gustan comer algo? – Gabrielle miró al príncipe y de nuevo al sirviente. – ¿Yo también? – El anciano sirviente asintió – Por supuesto. – la joven levantó las cejas y escogió algo de la bandeja. – Muchas gracias. – cuando se sirvieron de comida el anciano se retiró y Gabrielle probó lo que había cogido. Jamás había comido nada tan delicioso. No tenía ni idea de lo que era, pero fuera lo que fuera, se había convertido en su nuevo plato favorito muy por delante de las patatas asadas.

En todo ese tiempo la música no había dejado de sonar y, sintiéndose mucho más tranquila, Gabrielle no podía contener las ganas de unirse al baile. – ¿No bajará su majestad al baile? Será divertido.
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Re: It's my joy to honor you.

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 12:41

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