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Metal Brain
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Metal Brain
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Dos mutantes
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Magneto se destaca por ser un mutante inestable que conforme a las situaciones y a sus intenciones va cambiando de un bando a otro, traicionando a Xavier y a los X-Men en cada oportunidad. Tan es así, que al aparecer el villano Stryfe - el cuál quiere convertirse en el próximo gobernante del planeta luego de los acontecimientos de Apocalypse - Magneto se une a su causa,
En cuestión de pocas horas, los nuevos X-Men, liderados por Xavier, deciden encontrarse con Magneto, quién no se opone a seguir las ordenes del villano. El hecho de no poderse comunicar con Erik debido al casco que porta, hace que viajé hasta su ubicación.
En el camino, Xavier empieza a cuestionarse algunas cosas, como por ejemplo, ¿porque está convencido de que Erik no representa una amenaza para el mundo después de todos los eventos que han sucedido? ¿Acaso lo necesita tanto como a un amigo? ¿O es que existen sentimientos encontrados que ni siquiera él se alienta a descubrir?
A través de su convivencia ambos descubrirán cuales son las verdaderas intenciones de sus pensamientos, cosa que posiblemente los haga coincidir en una idea: ambos se necesitan mutuamente en sus vidas.
En cuestión de pocas horas, los nuevos X-Men, liderados por Xavier, deciden encontrarse con Magneto, quién no se opone a seguir las ordenes del villano. El hecho de no poderse comunicar con Erik debido al casco que porta, hace que viajé hasta su ubicación.
En el camino, Xavier empieza a cuestionarse algunas cosas, como por ejemplo, ¿porque está convencido de que Erik no representa una amenaza para el mundo después de todos los eventos que han sucedido? ¿Acaso lo necesita tanto como a un amigo? ¿O es que existen sentimientos encontrados que ni siquiera él se alienta a descubrir?
A través de su convivencia ambos descubrirán cuales son las verdaderas intenciones de sus pensamientos, cosa que posiblemente los haga coincidir en una idea: ambos se necesitan mutuamente en sus vidas.
— personajes —
Charles Xavier • 37 años • James Mcvoy• Sagittarius | Erik Lehnsherr• 39 años • Michael Fassbender• Volko |
phoenix ⚓
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Re: Metal Brain
DON'T interfere, it's for the
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No, Stryfe no era el tipo de líder al que Magneto seguiría. No después de En Sabah Nur, apodado por la prensa como Apocalipsis. Estaba cansado de falsos dioses, de enfrentarse a las moralidades ajenas, de batallar por otros. Por eso mismo, pese a estar al servicio de Stryfe a ojos de cualquiera, en su mente se trazaba un plan muy diferente. Uno que lo convertía en alguien mejor.
Mejor no era sinónimo de más bueno.
Aun así, sus pies se elevaban cuatro metros por encima del suelo de aquel orfanato inglés. Los primeros rayos de luz asomaban entre los tejados de esa residencia apartada y rodeada por una arboleda espesa. Lo suficientemente cerca de la civilización para alertarla de que algo malo sucedía, pero no lo suficiente como para mover los efectivos de la autoridad hasta el destino antes de que hubieran cometido la feroz atrocidad de masacrar un centenar de huérfanos.
¡Son sólo huérfanos, Erik! ¡No lo hagas! hubiera gritado Charles, de no ser porque el mutante vestía un casco especial para aislarse de él.
—Sólo son hombres. Ambos hemos visto de qué son capaces los sólo-hombres. —Habló solo, justo antes de cerrar las manos en puños y doblar las barras de metal que bloquearon al instante cada posible escapatoria de los que allí secretamente se entrenaban de la mano de militares para erradicar a los que eran como él, como Charles.
—No ésta vez.
Mejor no era sinónimo de más bueno.
Aun así, sus pies se elevaban cuatro metros por encima del suelo de aquel orfanato inglés. Los primeros rayos de luz asomaban entre los tejados de esa residencia apartada y rodeada por una arboleda espesa. Lo suficientemente cerca de la civilización para alertarla de que algo malo sucedía, pero no lo suficiente como para mover los efectivos de la autoridad hasta el destino antes de que hubieran cometido la feroz atrocidad de masacrar un centenar de huérfanos.
¡Son sólo huérfanos, Erik! ¡No lo hagas! hubiera gritado Charles, de no ser porque el mutante vestía un casco especial para aislarse de él.
—Sólo son hombres. Ambos hemos visto de qué son capaces los sólo-hombres. —Habló solo, justo antes de cerrar las manos en puños y doblar las barras de metal que bloquearon al instante cada posible escapatoria de los que allí secretamente se entrenaban de la mano de militares para erradicar a los que eran como él, como Charles.
—No ésta vez.
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Re: Metal Brain
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La templanza era una clara cualidad de Xavier, una que solía invadir las mentes de sus allegados a través de tu telepatía, y que ayudaba principalmente a convencer a cualquier persona en que sus acciones eran las correctas. No obstante, solo una persona podía salir fuera del contexto, y desafiar sus poderes de tal manera que solía desesperarse e entristecerle de sobremanera: Erik.
Aquél viejo amigo solía desbalagarse por el camino de la enseñanza, de la moralidad y de la paz, para verse tentado por el poder, la incomprensión y el camino fácil. ¿Quién no había sufrido en esta vida? Para Xavier - que tenía acceso a las mentes de todas las personas gracias a Cerebro - no había persona en el mundo que no hubiera roto sus paradigmas, que no se hubiera dejado invadir por el miedo. Y era justo lo que creía que su viejo amigo solía hacerse nuevamente, dejarse invadir por la más fácil de las salidas, por un ente poderoso que posiblemente le diera una segunda oportunidad como dominador de los humanos, pero ¿acaso valía la pena? ¿No era mejor transmitir ese poder y conocimiento a las nuevas generaciones, quienes tarde o temprano se verían invadidos por los mismos miedos?
La aeronave de los X-Men aterrizó cerca de donde los ciudadanos reportaban haber visto a un hombre volador, específicamente al que había causado destrucción anteriormente en la televisión y posteriormente en El Cairo. "Erik tiene una fama que no se merece" Xavier no se creía que la locura de Erik hubiera llegado a tal punto de asesinar niños. "Son solo huérfanos!!" - hubiera querido decir a través de sus pensamientos, pero sabía que no podría hacerlos presentes en la mente de su viejo conocido, de no ser por ese casco.
- Voy yo solamente.- dio como orden al bajar de la aeronave y empezar a mover su silla de ruedas a través de la mente. Xavier sabia que posiblemente Stryfe pudiera estar cerca, ya que era un ser con capacidades telepáticas, que incluía la proyección astral, crear alucinaciones y control mental. ¿Acaso pudiera ser que Magneto era parte de su alucinación? Xavier quería creer que así era.
- Erik!!! Ven y charla conmigo..Sabes que no queremos lastimarte.- tuvo que gritar, cosa que jamás hacía gracias a sus poderes.
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Re: Metal Brain
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Sus ojos color azul roto chispeaban entornados por un casco que por el contrario no disimulaba su identidad sino que reforzaba aquella imagen casi militar que profesaba. La misma de la que se valía para aterrorizar al mundo. Los medios se habían encargado de venderlo como un villano implacable capaz de destruir líderes políticos, todo tipo de amigos de la humanidad e incluso habían insinuado que eran sus propias manos las manchadas de la sangre de su familia.
Indirectamente, así había sido. Todo ello.
Sus muertes eran su culpa, por haber dudado, creído que su mutación era una maldición, por haber envidiado la cotidianidad de aquellos con los que compartía oxígeno. Había dado alas a aquellas pequeñas e insignificantes hormigas, pero ahora se retractaría y no dudaría en ir una a una arrancándoles no sólo las alas sino sus sueños, sus familias,... Cada. Simple. Esperanza.
Haber sido una pieza decisiva en la erradicación de Apocalipsis no implicaba el perdón hacia la humanidad, y a juzgar por las miradas casi ilusorias de los jóvenes mutantes que lo vieron rondando la Escuela de su Charles todos se habían equivocado con sus intenciones salvo uno. El más importante. Incluso con el casco puesto podía sentir el flujo eléctrico de su presencia, buscándolo sin encontrarlo. No había placer en aquella actitud esquiva, tampoco en el no ser visto por la única persona que le había profesado e infundido un mínimo de respeto.
—No dejas de sorprenderme, Charles —concedió. Suspendido en las alturas volteó su rostro con las manos sujetándolo en aquella posición. Lo encontró con la mirada, y pese a ser casi una mota en la lejanía reconoció cada expresión de su rostro. O tal vez se la imaginó—. No te mentiré, contemplaba la posibilidad de que vinieras hasta aquí —indirectamente había dejado más de una y de dos pistas por el camino— pero no pensé que también traerías de paseo a tus muchachos. —Una ladina sonrisa deformó la sobriedad de su rostro, y sus perlados dientes asomaron.
—Lastimarme —rió él, descendiendo lentamente, confiado en la legalidad de su amigo. No lo veía capaz de tenderle una trampa. Sus botines besaron el suelo, a tres metros de él—. ¿Vienes a detenerme o a lastimarme, Charles? —preguntó. Erik todavía reía entre dientes, con arrogancia.
Indirectamente, así había sido. Todo ello.
Sus muertes eran su culpa, por haber dudado, creído que su mutación era una maldición, por haber envidiado la cotidianidad de aquellos con los que compartía oxígeno. Había dado alas a aquellas pequeñas e insignificantes hormigas, pero ahora se retractaría y no dudaría en ir una a una arrancándoles no sólo las alas sino sus sueños, sus familias,... Cada. Simple. Esperanza.
Haber sido una pieza decisiva en la erradicación de Apocalipsis no implicaba el perdón hacia la humanidad, y a juzgar por las miradas casi ilusorias de los jóvenes mutantes que lo vieron rondando la Escuela de su Charles todos se habían equivocado con sus intenciones salvo uno. El más importante. Incluso con el casco puesto podía sentir el flujo eléctrico de su presencia, buscándolo sin encontrarlo. No había placer en aquella actitud esquiva, tampoco en el no ser visto por la única persona que le había profesado e infundido un mínimo de respeto.
—No dejas de sorprenderme, Charles —concedió. Suspendido en las alturas volteó su rostro con las manos sujetándolo en aquella posición. Lo encontró con la mirada, y pese a ser casi una mota en la lejanía reconoció cada expresión de su rostro. O tal vez se la imaginó—. No te mentiré, contemplaba la posibilidad de que vinieras hasta aquí —indirectamente había dejado más de una y de dos pistas por el camino— pero no pensé que también traerías de paseo a tus muchachos. —Una ladina sonrisa deformó la sobriedad de su rostro, y sus perlados dientes asomaron.
—Lastimarme —rió él, descendiendo lentamente, confiado en la legalidad de su amigo. No lo veía capaz de tenderle una trampa. Sus botines besaron el suelo, a tres metros de él—. ¿Vienes a detenerme o a lastimarme, Charles? —preguntó. Erik todavía reía entre dientes, con arrogancia.
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Re: Metal Brain
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Xavier sabía que la comunicación con Jean, Scott y toda su tripulación no se vería perdida, en todo momento podía darles instrucciones sobre que hacer a raíz de las acciones que Erik pudiera desempeñar. ¿Acaso las sombras del pasado de Magneto habían vuelto a atormentarlo? "Si tan solo me dejara invadir su mente yo podría darle esa paz" - se decía, maldiciendo la propia creación del objeto. Era claro que no podría lavarle el cerebro y crear historias fantásticas de una vida mejor, pero si podía recordarle lo bello que era el vivir en paz, lo hermoso que había sido conocer el amor, la familia, una esposa y una hija a la que amar. Tal vez ese amor le haría reconsiderarlo.
Los medios de comunicación solían hacerlo ver como el villano que volvía a interrumpir sus vidas, pero la verdad era que nadie lo comprendía tanto como Charles. Si, Magneto había fallado no una, si no varias veces; desde los misiles de Cuba, hasta el ataque de Apocalipsis, pero no por eso se volvía una mala persona; tenía un gran corazón, o al menos eso pensaba Xavier.
Las palabras del hombre fueron un duro golpe para él. - Déjalos fuera de esto. Esto es entre tu y yo.- pidió cuando su gente se vio amenazada; sabía que sin duda alguna, todos juntos podrían tratar de detener a Magneto, aunque no quería llegar a usar la fuerza bruta o los dones de sus estudiantes. Poco tiempo había pasado desde que habían derrotado a Apocalipsis, en la cuál fue gracias a Magneto y a Jean Grey, que pudieron derrotarlo; un verdadero trabajo en equipo de mutantes. -¿Que ha cambiado Magneto? ¿Que ha sido ahora? - preguntó, avanzando hacia él gracias a su silla de ruedas.
La ironía en el rostro de su viejo amigo simplemente lo despedazaba, cada vez que trataba de poner el nombre de la Escuela de Mutantes en alto, un ente como Stryfe llegaba a arruinar la gloria. En cuanto Magneto aterrizó, a tan solos unos metros, Xavier no hizo más que seguir avanzando hasta llegar a una distancia decente sin ser peligrosa. - Vengo a convencerte de regresar a casa.- en efecto, la Escuela no era lo mismo sin su buen amigo, y tenían mucho trabajo que hacer para derrotar a Stryfe. - Porque la Escuela sigue siendo tu casa, Erik. Nuestra casa.- quería que se sintiera perteneciente a los X-Men.
Los medios de comunicación solían hacerlo ver como el villano que volvía a interrumpir sus vidas, pero la verdad era que nadie lo comprendía tanto como Charles. Si, Magneto había fallado no una, si no varias veces; desde los misiles de Cuba, hasta el ataque de Apocalipsis, pero no por eso se volvía una mala persona; tenía un gran corazón, o al menos eso pensaba Xavier.
Las palabras del hombre fueron un duro golpe para él. - Déjalos fuera de esto. Esto es entre tu y yo.- pidió cuando su gente se vio amenazada; sabía que sin duda alguna, todos juntos podrían tratar de detener a Magneto, aunque no quería llegar a usar la fuerza bruta o los dones de sus estudiantes. Poco tiempo había pasado desde que habían derrotado a Apocalipsis, en la cuál fue gracias a Magneto y a Jean Grey, que pudieron derrotarlo; un verdadero trabajo en equipo de mutantes. -¿Que ha cambiado Magneto? ¿Que ha sido ahora? - preguntó, avanzando hacia él gracias a su silla de ruedas.
La ironía en el rostro de su viejo amigo simplemente lo despedazaba, cada vez que trataba de poner el nombre de la Escuela de Mutantes en alto, un ente como Stryfe llegaba a arruinar la gloria. En cuanto Magneto aterrizó, a tan solos unos metros, Xavier no hizo más que seguir avanzando hasta llegar a una distancia decente sin ser peligrosa. - Vengo a convencerte de regresar a casa.- en efecto, la Escuela no era lo mismo sin su buen amigo, y tenían mucho trabajo que hacer para derrotar a Stryfe. - Porque la Escuela sigue siendo tu casa, Erik. Nuestra casa.- quería que se sintiera perteneciente a los X-Men.
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Re: Metal Brain
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"Entre tú y yo".
Erik podía comprender el sentimiento de su viejo amigo para con sus pequeños mutantes, pues había experimentado la paternidad en su máxima esencia. Pero eso era diferente. Charles era como una mujer que se siente sola y adopta todos los gatos callejeros que encuentra remoloneando solos por el mundo. Un corazón tan desesperado, grande, afable y bondadoso no podía mantener el orden o capitanear nada. Porque para liderar se precisaban sacrificios, muchas vidas humanas, privilegios. Y Charles se había probado incapaz.
—Cada día que retrasamos nuestra guerra es un día más que la humanidad gana para desarrollar nueva tecnología, armas contra los hermanos mutantes —habló Magneto, borrando la sonrisa de su rostro. Seriedad absoluta, aliñada con una pizca de ira mal contenida. La cercanía de aquel hombre no implicaba felicidad o alivio, sino una sensación amarga y culpable en la boca del estómago—. ¿Crees que después de todo lo que ha pasado han dejado de temernos? —El óxido de una amistad que pese a preservar el nombre olía a podrido. Negó—. No eres tan inocente, Charles.
Lo dejó acercarse sin hacer el gesto propio de recortar más distancia. Erik no era de los que daban, era de los que tomaban. Por las buenas y a la fuerza. Con y sin permiso. Exprimía de forma inhumana cada recurso, humano o material, que llegara a su poder. Una sonrisa se dibujó por la apertura del casco, recortada por la silueta de lo único que mantenía separadas sus mentes.
—No habrá hogar al que volver si no actuamos —Ignoraba si Charles sabía o no lo que en ese orfanato se llevaba a cabo. Escrutó el azul intenso de los ojos ajenos y leyó la pena que le tenía. Borró de nuevo la sonrisa—. No espero que vivas con la conciencia sucia de haberte manchado de sangre, pero entenderás que necesito que te hagas a un lado para que los que sí podemos —Los héroes de verdad— Hagamos lo que debe ser hecho, por el bien mayor.
Erik podía comprender el sentimiento de su viejo amigo para con sus pequeños mutantes, pues había experimentado la paternidad en su máxima esencia. Pero eso era diferente. Charles era como una mujer que se siente sola y adopta todos los gatos callejeros que encuentra remoloneando solos por el mundo. Un corazón tan desesperado, grande, afable y bondadoso no podía mantener el orden o capitanear nada. Porque para liderar se precisaban sacrificios, muchas vidas humanas, privilegios. Y Charles se había probado incapaz.
—Cada día que retrasamos nuestra guerra es un día más que la humanidad gana para desarrollar nueva tecnología, armas contra los hermanos mutantes —habló Magneto, borrando la sonrisa de su rostro. Seriedad absoluta, aliñada con una pizca de ira mal contenida. La cercanía de aquel hombre no implicaba felicidad o alivio, sino una sensación amarga y culpable en la boca del estómago—. ¿Crees que después de todo lo que ha pasado han dejado de temernos? —El óxido de una amistad que pese a preservar el nombre olía a podrido. Negó—. No eres tan inocente, Charles.
Lo dejó acercarse sin hacer el gesto propio de recortar más distancia. Erik no era de los que daban, era de los que tomaban. Por las buenas y a la fuerza. Con y sin permiso. Exprimía de forma inhumana cada recurso, humano o material, que llegara a su poder. Una sonrisa se dibujó por la apertura del casco, recortada por la silueta de lo único que mantenía separadas sus mentes.
—No habrá hogar al que volver si no actuamos —Ignoraba si Charles sabía o no lo que en ese orfanato se llevaba a cabo. Escrutó el azul intenso de los ojos ajenos y leyó la pena que le tenía. Borró de nuevo la sonrisa—. No espero que vivas con la conciencia sucia de haberte manchado de sangre, pero entenderás que necesito que te hagas a un lado para que los que sí podemos —Los héroes de verdad— Hagamos lo que debe ser hecho, por el bien mayor.
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Re: Metal Brain
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El mutante pensaba simplemente que lo mejor era que platicaran a solas, en un lugar donde cualquier movimiento no se pudiera malinterpretar, más aún sabiendo que varios de los Gobiernos cercanos tendrían ya una alerta para asistir al lugar de los eventos y deshacerse de Magneto. -"O tratar de hacerlo".- sabía que el mutante era poderoso, y que una vez que hubiera una batalla entre el Gobierno y él, nada lo detendría. El simple hecho de pensar en enfrentarse a él le ponía mal.
- No tiene porque existir una guerra Erik. Tu y yo hemos pasado por tanto.- acotó, tratando de enseñarle en su mente, pero el casco impedía toda acción. - Por favor. Recuerda lo que sucedió después de la Crisis de los Misiles...logramos reunir poderosos mutantes, hacerlos sentir en una familia; somos lo único que tenemos. No le des al Gobierno lo que quiere: una excusa para acabar con nosotros. Los necesitamos, y ellos a nosotros.- explicó escuchando a lo lejos, a kilómetros de distancia, las hélices de un helicóptero. Le había pedido a Grey que se encargara de desviar a cualquier humano que se entrometiera en el ambiente, por lo que la chica, a lo lejos, usó sus poderes telepáticos para hacer cambiar de opinión a los soldados en el interior del vehículo, alejándolo en el proceso.
- ¿Y porque crees que estén haciendo armas? ¿Porque crees que no nos han dejado de temer? Piensan que somos peligrosos, por acciones como esta. Necesitamos hacerles ver que nos necesitan, ayudarlos en desastres naturales, en la medicina, en la psicología, en todo lo que podamos.- no necesitaba sus poderes para darse cuenta de lo que albergaba el interior de Magneto: Maldad pura; una que se reflejaba en su rostro y en cada una de sus acciones. Xavier era un hombre de palabras, de acciones nobles que trataban de hacer controlar a cualquier amenaza; era su vocación, su don, se sentía identificado con cada uno de los mutantes, él mismo había vivido en carne propia las mismas sensaciones. - Vamos a hablar. A solas, no aquí. Vamos a donde tu quieras Erik. - los chicos a su mando estaban bastante impacientes, y Xavier trataba de evitar que sus pensamientos de rabia sobre Magneto los llevara a cometer alguna locura. - Habrá un hogar si derrotamos a Stryfe, juntos. - no sabía muy bien porque hacía tanto hincapié en esa palabra, ni siquiera si lo efectuaba de manera consciente, a veces la propia mente de Xavier se desconocía.
No necesitaba saber que era lo que se desarrollaba al interior del Orfanato porque no le competía saber los errores humanos que existían. Podía saberlo, simplemente usando su don, pero para empezar a confiar en los humanos, tenía que empezar a dejar a inmiscuirse en su mente cada que vez que pudiera. - Podemos resolver esto Erik. Vamos. Confía en mí, esto nos llevará a tener peores consecuencias. - tuvo que dejar de darle vueltas a sus palabras para soltar aquellas palabras tan complicadas. - Hazlo por mí. - no lo hacía como chantaje, de ninguna manera, tan solo quería saber, que tanto cariño le tenía a su persona.
- No tiene porque existir una guerra Erik. Tu y yo hemos pasado por tanto.- acotó, tratando de enseñarle en su mente, pero el casco impedía toda acción. - Por favor. Recuerda lo que sucedió después de la Crisis de los Misiles...logramos reunir poderosos mutantes, hacerlos sentir en una familia; somos lo único que tenemos. No le des al Gobierno lo que quiere: una excusa para acabar con nosotros. Los necesitamos, y ellos a nosotros.- explicó escuchando a lo lejos, a kilómetros de distancia, las hélices de un helicóptero. Le había pedido a Grey que se encargara de desviar a cualquier humano que se entrometiera en el ambiente, por lo que la chica, a lo lejos, usó sus poderes telepáticos para hacer cambiar de opinión a los soldados en el interior del vehículo, alejándolo en el proceso.
- ¿Y porque crees que estén haciendo armas? ¿Porque crees que no nos han dejado de temer? Piensan que somos peligrosos, por acciones como esta. Necesitamos hacerles ver que nos necesitan, ayudarlos en desastres naturales, en la medicina, en la psicología, en todo lo que podamos.- no necesitaba sus poderes para darse cuenta de lo que albergaba el interior de Magneto: Maldad pura; una que se reflejaba en su rostro y en cada una de sus acciones. Xavier era un hombre de palabras, de acciones nobles que trataban de hacer controlar a cualquier amenaza; era su vocación, su don, se sentía identificado con cada uno de los mutantes, él mismo había vivido en carne propia las mismas sensaciones. - Vamos a hablar. A solas, no aquí. Vamos a donde tu quieras Erik. - los chicos a su mando estaban bastante impacientes, y Xavier trataba de evitar que sus pensamientos de rabia sobre Magneto los llevara a cometer alguna locura. - Habrá un hogar si derrotamos a Stryfe, juntos. - no sabía muy bien porque hacía tanto hincapié en esa palabra, ni siquiera si lo efectuaba de manera consciente, a veces la propia mente de Xavier se desconocía.
No necesitaba saber que era lo que se desarrollaba al interior del Orfanato porque no le competía saber los errores humanos que existían. Podía saberlo, simplemente usando su don, pero para empezar a confiar en los humanos, tenía que empezar a dejar a inmiscuirse en su mente cada que vez que pudiera. - Podemos resolver esto Erik. Vamos. Confía en mí, esto nos llevará a tener peores consecuencias. - tuvo que dejar de darle vueltas a sus palabras para soltar aquellas palabras tan complicadas. - Hazlo por mí. - no lo hacía como chantaje, de ninguna manera, tan solo quería saber, que tanto cariño le tenía a su persona.
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