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The best secrets are the most twisted
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The best secrets are the most twisted
The best secrets are the most twisted
Realista ৩ Drama/Romance ৩ 27xMrHolmes
Londres, 2016. Jack está determinado a encontrar a sus padres biológicos, empezando por su padre. Sus acciones desencadenarán un drama de tales magnitudes que acabarán siendo publicadas en todos los diarios londinenses, haciendo un eco de escándalo que podría arruinar la vida profesional de Simon Townsend, como la frágil reputación de Scarlett Collins. ¿Cómo terminará este escándalo que llega hasta los límites del Londres hambriento de cotilleos?
Scarlett Collins ৩ 30 años ৩ Gemma Arterton ৩ Veintisiete
La vida para Scarlett Collins nunca había sido sencilla. Hija de una madre soltera que se había sacrificado para darle la mejor vida, dejándola con ese trauma de querer honrar ese sacrificio. Pero el destino quiso que no fuera precisamente de esa manera, pues a sus quince años se cruzó en una fiesta con el chico más popular y guapo, Simon Townsend. Un encuentro de una noche cubierta de hormonas muy alborotadas, dio un embarazo adolescente. Scarlett se sintió condenada con aquello y lejos de decírselo a Simon, se encargó de ocultarlo a toda costa de todo el mundo. Excepto que su madre la descubrió y la echó de su casa. Scarlett sabía que no tenía los medios para criar un bebé, así que se aseguró de darlo en adopción, apenas cumplió dieciséis años. Desde esa edad hasta la actualidad, vivió de su sueldo magro de camarera, de bar en bar, sin estudios terminados, pues abandonó la escuela con el fin de sobrevivir. Jamás creyó que su vida volvería a cambiar de vuelta en cuando su hijo aparezca en escena para alborotar todo.
Simon James Townsend ৩ 32 años ৩ Tom Hiddleston ৩ Mr Holmes
Simon es un ganador. Nacido en una familia de clase media alta, fue criado entre caballos. A muy corta edad, se quedo fascinado con el polo y su padre quien lo presionaba para que fuera bueno y competitivo en todo lo hizo participar en todos los torneos que se cruzaban. De adolescente fue un chico rebelde, que no le duro mucho porque su padre estricto, se la sacaba a golpes. En su adolescencia se acostó con una joven que había tenido en la mira hacia tiempo, la quiso buscar, pero la perdió de vista y tuvo que volver al glamour del polo, donde se hizo famoso, casi como una estrella de cine. Ella le gustaba mucho y algunas veces se había planteado dejar su pasión por ella, pero el dinero y la vida lujosa pudieron mas. Al fin cuando tuvo el suficiente dinero para salir de su casa, se fue a vivir lejos, se caso con una modelo con la cual se llevaba pésimo. Es un joven cambiante, bueno, pero cambiante, a veces suele ser amable, a veces es bruto, pero su corazón esta lleno de buenas intenciones. Actualmente está divorciado de su mujer.
Jack ৩ 14 años ৩ Isaac Hempstead-Wright ৩ Veintisiete
Jack es un adolescente muy curioso. Sin apellido que lo defina de una familia, creció rodeado de muchos niños huérfanos que buscaban ser parte de una familia o esperaban en vano que sus padres biológicos los recuperaran. Nunca fue adoptado, por mucho que la directora del orfanato se esmerara en buscarle familias adecuadas, lo que generó en él una especie de rebeldía e independencia. Hasta que un día, exactamente en su cumpleaños número catorce, se hartó y decidió tomar el toro por los cuernos, empezando por buscar a su padre biológico. Creando una revolución entre sus padres.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Club de Polo ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
Investigar quienes son tus padres es una tarea de por sí imposible si no tienes la información adecuada para localizarlos. Pero eso no detuvo a Jack, un adolescente de catorce años empeñado en encontrar a sus padres biológicos. Empezó por lo más básico: pedirle a la directora toda la poca información que tenía de él, respecto a la mujer que le había dado en adopción. Que no ea mucho, apenas unas iniciales, pero adivinó el hospital con facilidad y de allí comenzó a investigar.
De eso, ya habían pasado seis meses exactos. Con muchos reveses que podrían haber desanimado al más insistente, consiguió lo menos pensado: averiguar la identidad de su padre biológico. Habían una series de razones que lo llevó a encontrar, pero de las que se había olvidado cómo las había conseguido, por la emoción de conocer a su padre. No todos los días ibas a conocer a quien aportó a tu creación.
Lo más interesante de todo era que Simon Townsend era un jugador de polo muy famoso de Inglaterra, y cabía decir que forrado de dinero hasta las cejas. De su madre nada sabía, aquella mujer había conseguido poner un muro muy fuerte en su identidad privada. ¿Sería alguna chica famosa? Era lo que se preguntaba Jack día y noche. Finalmente, un día decidió que reuniría el valor para enfrentarse a su padre y que mejor que hacerlo en el club de polo donde éste practicaba.
Para poder acceder, tuvo que elaborar una mentira sobre hacer un informe escolar y que había elegido escribir sobre el polo y sus jugadores, eligiendo cuidadosamente a Simon como objetivo a entrevistar. Tomó el subte que lo trasladaba desde donde vivía hasta el club, con el corazón latiéndole a toda velocidad. No tardó en llegar a su destino, siendo guiado por uno de los empleados hasta la persona que más deseaba conocer: su padre.
Simon Townsend a primera vista, imponía. Jack tragó saliva y se acomodó las gafas de leer, tratando de demostrar absoluta tranquilidad, aunque por dentro se moría de los nervios.
—Señor Townsend, soy Jack.—se presentó, extendiendo la mano. Tu hijo, pensó en silencio.
De eso, ya habían pasado seis meses exactos. Con muchos reveses que podrían haber desanimado al más insistente, consiguió lo menos pensado: averiguar la identidad de su padre biológico. Habían una series de razones que lo llevó a encontrar, pero de las que se había olvidado cómo las había conseguido, por la emoción de conocer a su padre. No todos los días ibas a conocer a quien aportó a tu creación.
Lo más interesante de todo era que Simon Townsend era un jugador de polo muy famoso de Inglaterra, y cabía decir que forrado de dinero hasta las cejas. De su madre nada sabía, aquella mujer había conseguido poner un muro muy fuerte en su identidad privada. ¿Sería alguna chica famosa? Era lo que se preguntaba Jack día y noche. Finalmente, un día decidió que reuniría el valor para enfrentarse a su padre y que mejor que hacerlo en el club de polo donde éste practicaba.
Para poder acceder, tuvo que elaborar una mentira sobre hacer un informe escolar y que había elegido escribir sobre el polo y sus jugadores, eligiendo cuidadosamente a Simon como objetivo a entrevistar. Tomó el subte que lo trasladaba desde donde vivía hasta el club, con el corazón latiéndole a toda velocidad. No tardó en llegar a su destino, siendo guiado por uno de los empleados hasta la persona que más deseaba conocer: su padre.
Simon Townsend a primera vista, imponía. Jack tragó saliva y se acomodó las gafas de leer, tratando de demostrar absoluta tranquilidad, aunque por dentro se moría de los nervios.
—Señor Townsend, soy Jack.—se presentó, extendiendo la mano. Tu hijo, pensó en silencio.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Club de Polo ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
Miró su reloj de pulsera distraídamente cuando salió de la piscina ese día. Mientras se secaba el torso, las gotas de agua caían de su cabello rubio sin pausa. No hacía demasiado frío ese día y lo hacía ideal para una buena sesión de natación para calmar ansiedades.
Simon, había aceptado ser entrevistado por un chico que decía querer conocerlo. No sabía porque, su vida no era muy entretenida. Es verdad que se codeaba con el jet set, pero a juzgar por la clase de esposa que había conseguido, el jet set no se había codeado con él…si no que le había escupido a su espécimen más burdo y poco sofisticado que tenía. Por suerte, no había pasado a mayores y su esposa por esos escasos seis meses, desapareció sin un euro en el bolsillo.
Cuando entro a los vestidores se cruzó con algunos compañeros con los que hablo de cosas superficiales y rió como si los chistes, realmente fueran graciosos. El teatro de ser famoso, la pantomima de ser un deportista reconocido en el mundo: querido y odiado por todos. Dejó su equipo de polo en su bolso deportivo y se vistió de forma elegante, ya para almorzar. No tenía tiempo de hacerlo en su departamento- que aunque lo deseara, no había comida real para consumir- así que se quedaría en el club para almorzar y de paso, hablar con el jovencito que le había pedido aquella cita.
El joven había sido puntual. Le sonrió de inmediato. Uso esa sonrisa falsa que usaba siempre para la prensa y los fans, apretando su mano con seguridad y señalando el asiento para que lo acompañara. –Un gusto, Jack…-dijo con el aquel tono casual, inventado para enfatizar que era el chico humilde que había tenido un poco de suerte. –Por favor, ponte cómodo. Espero que no te moleste que vaya almorzar contigo, creo que no llegare a mi cita con el abogado, si me detengo a comer más tarde. –Un mesero lo saludo amablemente y le preguntó qué iba a tomar. –Un agua tónica con hielo, John. ¿Tu, jack?..-le pregunto al chico con una sonrisa débil, como si realmente no importara, pero en realidad se trataba de un personaje, de un falsa imagen de la persona que estaba detrás. Un espejo roto.
El estaba un poco más triste y sin ganas de ver a nadie.
Simon, había aceptado ser entrevistado por un chico que decía querer conocerlo. No sabía porque, su vida no era muy entretenida. Es verdad que se codeaba con el jet set, pero a juzgar por la clase de esposa que había conseguido, el jet set no se había codeado con él…si no que le había escupido a su espécimen más burdo y poco sofisticado que tenía. Por suerte, no había pasado a mayores y su esposa por esos escasos seis meses, desapareció sin un euro en el bolsillo.
Cuando entro a los vestidores se cruzó con algunos compañeros con los que hablo de cosas superficiales y rió como si los chistes, realmente fueran graciosos. El teatro de ser famoso, la pantomima de ser un deportista reconocido en el mundo: querido y odiado por todos. Dejó su equipo de polo en su bolso deportivo y se vistió de forma elegante, ya para almorzar. No tenía tiempo de hacerlo en su departamento- que aunque lo deseara, no había comida real para consumir- así que se quedaría en el club para almorzar y de paso, hablar con el jovencito que le había pedido aquella cita.
El joven había sido puntual. Le sonrió de inmediato. Uso esa sonrisa falsa que usaba siempre para la prensa y los fans, apretando su mano con seguridad y señalando el asiento para que lo acompañara. –Un gusto, Jack…-dijo con el aquel tono casual, inventado para enfatizar que era el chico humilde que había tenido un poco de suerte. –Por favor, ponte cómodo. Espero que no te moleste que vaya almorzar contigo, creo que no llegare a mi cita con el abogado, si me detengo a comer más tarde. –Un mesero lo saludo amablemente y le preguntó qué iba a tomar. –Un agua tónica con hielo, John. ¿Tu, jack?..-le pregunto al chico con una sonrisa débil, como si realmente no importara, pero en realidad se trataba de un personaje, de un falsa imagen de la persona que estaba detrás. Un espejo roto.
El estaba un poco más triste y sin ganas de ver a nadie.

Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Club de Polo ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
El restaurante del club de polo exudaba magnificencia en cada rincón, dándole a entender a Jack que allí solo iban los que eran muy ricos y pocas veces personas como él, de un estrato social nulo, eran afortunados de ser invitados. Escuchó al señor Townsend pedir algo para beber de su parte, sin dejar de grabarse en la mente todos los detalles de aquel magnífico lugar y tardó en darse cuenta de que le preguntaban a él, así que carraspeó, mirando al camarero y pidió una Coca Cola.
Se recargó en el asiento, con la mente alborotada de millones de preguntas qué hacerle a aquel hombre que era su padre. Bueno, esperaba que lo fuera, para eso necesitaba la confirmación del ADN en la prueba de paternidad. Si no lo era, se disculparía encarecidamente por haberle causado muchas molestias y que no iba a volver a oír de él. Era una promesa que había tenido que armarse, causándole cierta desazón en el alma. Nadie había querido adoptarlo en una familia amorosa, sus propios padres biológicos se habían desentendido de él. Aquello siempre causaba impacto psicológico en una mente adolescente.
—Bueno, en la escuela tenemos que hacer un trabajo de alguna carrera que nos pareciera interesante y entrevistar a un profesional de aquella carrera.—comenzó, ya lanzando las redes de su elaborada mentira para poder ir investigando sutilmente al hombre, antes de preguntarle porqué lo había abandonado a su suerte en un orfanato.—Y a mí me ha interesado esto del polo, la relación con los caballos y tengo entendido que usted tiene mucho talento en el deporte.—continuó, usando la mejor labia posible para alimentar el ego a aquel hombre famoso. Jack no era tonto, sabía bien que los famosos vivían de que le chuparan las medias y los ensalzaran, vivían de su ego bien alimentado. Y por eso estaba haciendo lo que estaba haciendo para poder decir lo que quería decir.
El camarero había traído las bebidas pedidas, y Jack no tardó en beber varios sorbos de la gaseosa, ya que sus nervios parecían titilar en lo más hondo de su pecho.—Trataré de que las preguntas sean rápidas, para no demorarlo de su reunión próxima.—asintió, en lo que sacaba un pequeño cuaderno con preguntas bastante elaboradas respecto al polo, y al final de estas, rezaba la pregunta clave.—¿Puedo comenzar?—preguntó, pidiendo permiso. Tenía que apelar a la educación en lugares como aquellos, a pesar de que él creció de forma diferente y poco educada.
Se recargó en el asiento, con la mente alborotada de millones de preguntas qué hacerle a aquel hombre que era su padre. Bueno, esperaba que lo fuera, para eso necesitaba la confirmación del ADN en la prueba de paternidad. Si no lo era, se disculparía encarecidamente por haberle causado muchas molestias y que no iba a volver a oír de él. Era una promesa que había tenido que armarse, causándole cierta desazón en el alma. Nadie había querido adoptarlo en una familia amorosa, sus propios padres biológicos se habían desentendido de él. Aquello siempre causaba impacto psicológico en una mente adolescente.
—Bueno, en la escuela tenemos que hacer un trabajo de alguna carrera que nos pareciera interesante y entrevistar a un profesional de aquella carrera.—comenzó, ya lanzando las redes de su elaborada mentira para poder ir investigando sutilmente al hombre, antes de preguntarle porqué lo había abandonado a su suerte en un orfanato.—Y a mí me ha interesado esto del polo, la relación con los caballos y tengo entendido que usted tiene mucho talento en el deporte.—continuó, usando la mejor labia posible para alimentar el ego a aquel hombre famoso. Jack no era tonto, sabía bien que los famosos vivían de que le chuparan las medias y los ensalzaran, vivían de su ego bien alimentado. Y por eso estaba haciendo lo que estaba haciendo para poder decir lo que quería decir.
El camarero había traído las bebidas pedidas, y Jack no tardó en beber varios sorbos de la gaseosa, ya que sus nervios parecían titilar en lo más hondo de su pecho.—Trataré de que las preguntas sean rápidas, para no demorarlo de su reunión próxima.—asintió, en lo que sacaba un pequeño cuaderno con preguntas bastante elaboradas respecto al polo, y al final de estas, rezaba la pregunta clave.—¿Puedo comenzar?—preguntó, pidiendo permiso. Tenía que apelar a la educación en lugares como aquellos, a pesar de que él creció de forma diferente y poco educada.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Club de Polo ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
-Pff talento…Hay mejores que yo en el mundo, Jack. Yo soy el más guapo de todos ellos, pero son mejor que yo en el oficio. –bromeó, el hombre sabía que era uno de los más jóvenes y más guapos jugadores de polo del mundo, pero tenía muy en cuenta que había mejores, por ejemplo el Argentino Adolfo Cambiaso. Mientras Adolfo estaba en el ranking del World Polo Tour como número uno, él iba siendo el séptimo en la lista, después de seis argentinos más. –me alegra saber que hay interesados de tu edad en conocer el polo. Es un gran deporte, porque requiere de mucha concentración. Debes recordar que llevas un ser vivo entre tus piernas y debes controlarlo, además de saber para donde debes manejar la pelota. –Explico, con un poco de altivez y orgullo por el deporte, mostrando sus manos lastimadas de practicar largas horas el deporte que le dio fama y dinero. –Es bueno que haya nueva sangre en el polo y que esta sangre sea británica. Los argentinos son los únicos que lideran las listas desde tiempos inmemoriales. –Le guiño el ojo. Todos esos jugadores eran amigo y jugadores, pero había que decir que le gustaría ver a más jugadores británicos.
Recibió la bebida y tomó un trago de ella, para luego ordenar un sándwich bien cargado con todo lo que tuvieran en la cocina. –Descuida. Hoy es un día particularmente tranquilo para mí y no tengo más que hacer que ir de mi abogado. –Tomo un trago y saludo a alguien que gritó su nombre debajo de la sombrilla- Jack, ten cuidado con quien te casas. Es un consejo de hombre a hombre. Aun eres joven, pero asegúrate que sea una joven interesante... -dijo con un suave tono de amargura- Como sea. Pregunta tranquilo y sácate las dudas que estoy disponible para ti.–Le dijo con total tranquilidad y honestidad. Se cómodo para recibir la primer pregunta y tomó otro trago de la fresca gaseosa que tenía en la mesa de plástico.
-Comienza por favor. –Le hizo un gesto con la mano larga y fina para que empezara con aquella entrevista. –me dijiste que te interesan los caballos. Creo que hay una vacante para ayudante de cuidadores de caballos, pero si lo deseas podemos hacerte entrar. –Dijo amablemente. Simon no era un hombre que lo llevara mucho su ego y si lo conocías era un hombre bastante íntimo, pero no tenía tiempo para ser íntimo, tenía una carrera que ganar.

Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Club de Polo ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
Jack no sabía una mierda de polo, jugadores y rankings, pues su investigación no había llegado a tal nivel para mantener la mentira de la entrevista. Se encogió brevemente de hombros al escuchar hablar al hombre que tenía delante, explicando en qué consistía el deporte y mostrando las pruebas del sacrificio. Al adolescente no le interesaba en absoluto subirse a un animal que te podía tirar al suelo, no gracias. Ya había visto gente desnucarse por culpa de caballos en su breve investigación sobre el polo y no, caballos para él no. Una bicicleta sí o una patineta. Un animal que puede matarte sin previo aviso, no. No firmaría eso ni por un millón de libras esterlinas.
Pero fingió interés, para poder seguir con su plan. Se quedó un poco desconcertado cuando el hombre le dijo que tuviera cuidado con quien se casaba. ¿Se referiría a algún matrimonio fallido con su madre biológica? Asintió sin saber qué decir exactamente respecto a aquel consejo y suspiró, leyendo las preguntas.—¿Qué es lo que le interesó de este deporte? ¿A qué edad comenzó a entrenar? ¿Cual fue el primer equipo en el que participó? ¿Qué premios ha ganado? ¿Cual es su caballo favorito? ¿Porqué usted y mi madre me abandonaron en un orfanato?—soltó todas las preguntas, tomando un tiempo pausada entre cada una, hasta llegar a la que más le importaba.
Bebió de su Coca Cola, esperando la reacción del hombre, con mucha ansiedad en su estómago, que creía que iba a vomitar en cualquier momento. Siguió sosteniendo el cuaderno, con la lapicera, a la espera de las respuestas, manteniendo su actuación de chico colegial que entrevistaba a un polista famoso para un trabajo de escuela. Se acomodó las gafas, notando como los segundos pasaban, sin obtener respuesta. Se estaba poniendo muy nervioso y su pierna comenzó a temblar un poco sin control.
Pero fingió interés, para poder seguir con su plan. Se quedó un poco desconcertado cuando el hombre le dijo que tuviera cuidado con quien se casaba. ¿Se referiría a algún matrimonio fallido con su madre biológica? Asintió sin saber qué decir exactamente respecto a aquel consejo y suspiró, leyendo las preguntas.—¿Qué es lo que le interesó de este deporte? ¿A qué edad comenzó a entrenar? ¿Cual fue el primer equipo en el que participó? ¿Qué premios ha ganado? ¿Cual es su caballo favorito? ¿Porqué usted y mi madre me abandonaron en un orfanato?—soltó todas las preguntas, tomando un tiempo pausada entre cada una, hasta llegar a la que más le importaba.
Bebió de su Coca Cola, esperando la reacción del hombre, con mucha ansiedad en su estómago, que creía que iba a vomitar en cualquier momento. Siguió sosteniendo el cuaderno, con la lapicera, a la espera de las respuestas, manteniendo su actuación de chico colegial que entrevistaba a un polista famoso para un trabajo de escuela. Se acomodó las gafas, notando como los segundos pasaban, sin obtener respuesta. Se estaba poniendo muy nervioso y su pierna comenzó a temblar un poco sin control.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Club de Polo ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
Ese día estaba disponible para esas preguntas y abierto a contestarlas de manera rápida y brillante como siempre. Con su sonrisa perfecta, siendo cautivador, siendo sociable, siendo orgulloso. Escucho las preguntas una a una, pero fue la última que lo hizo fruncir el ceño, hasta que racionalizo lo que se le estaba preguntando. Él no había tenido hijos nunca. ¿El chico sería un loco que lo estaba siguiendo? Pero el niño no tenía cara de loco, tenía cara de ser un joven despierto y receptivo. ¿Cómo? –dijo con una ceja enarcada soltando una risotada de forma incrédula. –Lo siento, pero creo que estás equivocándote de persona, yo no tengo hijos. Ni he tenido hijos nunca. Soy divorciado y mi única mujer es estéril, porque ni para eso servía. –Dijo con la misma amargura- Además…Si tuviera realmente un hijo no lo dejaría en un orfanato. Nunca. –dijo con seriedad.
Se levantó de la mesa. No estaba enojado, pero si se sintió estafado. Era evidente que toda la entrevista era una farsa para verlo a él. –Mira niño, no sé quién eres, pero estoy seguro que no eres mi hijo porque nunca…-de pronto recordó la única vez que no se había cuidado además de su última mujer. Simón había perdido la virginidad a los 17 años con una compañera del colegio. Fue la única chica con la que estuvo una vez…y no se había cuidado. El la quería, la quería…De hecho había estado enamorado de ella en la adolescencia y cuando la tuvo, la perdió.
El chico no debía tener más de 14 años. El mesero se paró a su lado con el sándwich y le preguntó si estaba todo bien. Él le puso una mano en el estómago al mesero para que dejara de hablar y sirviera la comida.
-¿Cuántos años tienes y como se llamaba tu madre?- Preguntó directamente. No había mucho tiempo para la duda ni la historia del huérfano encontrado, ni abrazarlo. Puso sus manos en su cadera y rezó mentalmente para que esto no se supiera. Aunque no podia negar que le gustaría ver a su padre llorar y lamentarse porque alguien le arruinó su carrera, que el realidad no era tan terrible.
Última edición por Mr Holmes el Lun 15 Feb - 21:01, editado 2 veces

Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Club de Polo ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
El adolescente sabía bastante bien que el hombre negaría cualquier paternidad, pues era algo que solían hacer los hombres desde el principio de los tiempos. Así que ya estaba preparado mentalmente para esas circunstancias de negación plausible. Frunció el ceño cuando él le dijo que estaba divorciado y que su ex esposa era estéril.
Jack creía que esa era su madre. Se recargó contra el asiento, con aspecto decaído, porque estaba muy seguro de que la ex esposa de su padre era su madre. Si no era ella, ¿entonces quien? Observó al hombre levantarse de la mesa, con aspecto bastante molesto y mirándolo de una forma que lo hacía empequeñecerse en su asiento. Jack tragó saliva, antes de responder.
—C-creía que mi madre era su ex esposa.—musitó, siendo sincero.—No sé su nombre, es como si hubiese desaparecido.—barbotó, aún sintiéndose pequeño en presencia suya.—Tengo catorce años, nací en septiembre de 2002.—respondió, y quizás por ahí, Simon Townsend supiera quien era su madre. Jack sacó de una carpetita la copia de su partida de nacimiento, donde especificaba la fecha de nacimiento y en el apartado de padres, la madre firmaba como S.C y el padre como Ninguno.—Esto es todo lo que tengo respecto a ella.—lo miró.—Si no es usted, entonces de verdad que le pido muchísimas disculpas por molestarlo, señor Townsend.—dijo con un gran gesto de culpabilidad.
Jack creía que esa era su madre. Se recargó contra el asiento, con aspecto decaído, porque estaba muy seguro de que la ex esposa de su padre era su madre. Si no era ella, ¿entonces quien? Observó al hombre levantarse de la mesa, con aspecto bastante molesto y mirándolo de una forma que lo hacía empequeñecerse en su asiento. Jack tragó saliva, antes de responder.
—C-creía que mi madre era su ex esposa.—musitó, siendo sincero.—No sé su nombre, es como si hubiese desaparecido.—barbotó, aún sintiéndose pequeño en presencia suya.—Tengo catorce años, nací en septiembre de 2002.—respondió, y quizás por ahí, Simon Townsend supiera quien era su madre. Jack sacó de una carpetita la copia de su partida de nacimiento, donde especificaba la fecha de nacimiento y en el apartado de padres, la madre firmaba como S.C y el padre como Ninguno.—Esto es todo lo que tengo respecto a ella.—lo miró.—Si no es usted, entonces de verdad que le pido muchísimas disculpas por molestarlo, señor Townsend.—dijo con un gran gesto de culpabilidad.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Club de Polo ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
-No...- Dijo inmediatamente cuando el joven le dijo que pensaba que había su ex –esposa, la cual odiaba a los niños, era estéril y no deseaba perder la figura por llevar 9 meses a su hijo. Fue una de las tantas razones que Simón encontró para separarse de ella además la infinidad de cuestiones que lo alejaban de alguien tan vano y perjudicial como su ex mujer. Se sentó contando los años y al fin confirmar lo que había pensado antes. Miro la carpeta y al ver las iniciales tuvo la sensación que estaba en el camino correcto. –Estuve casado con esa mujer por exactamente seis meses, Jack. En esos infames seis meses mi esposa me aseguro que no había nada en el mundo que la hiciera considerar tener un hijo conmigo, razón por la cual estamos separados el día de hoy. –Suspiro profundamente y miró al niño con detenimiento y si bien iba a necesitar un examen de ADN había una re semblanza de él mismo, pero más de lo que recordaba de su madre.
-Hubo una mujer. –dijo un tanto más tranquilo. Simón estaba enojado porque si sucedía ser lo que estaba pensando entonces este niño, que era su hijo, había estado sin padre catorce años de su vida y la madre le había mentido a todos. –Mi primera mujer. Si naciste en el 2002, yo era un niño…--contó bajando la cabeza- Scarlett Collins…Coincide con sus iniciales en la carpeta que me has mostrado. –Se peinó la cabeza y miró el sándwich que estaba sobre la mesa de plástico entre ellos, chequeó su reloj y supo que debía irse. Dio una pequeña palmada en la superficie blanca y saco dinero de su bolsillo para pagar las bebidas y la comida.
-¿Tienes donde quedarte?-suspiro y miro al niño. –Vienes conmigo, vamos a hablar con mi abogado. Toma el sándwich, lo comeremos en el camino, aquí no es bueno seguir hablando- Dijo dejando el dinero y tomando el bolso deportivo.

Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Club de Polo ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
Jack era un chico bastante perspicaz, lo cual tendía a traducirse en problemas. Pero le pareció identificar que el hombre que tenía delante suyo quería tener hijos con alguna mujer, formar una familia, y se podía entrever la decepción de él para con su ex esposa, la cual no deseaba cumplirle aquel deseo.
Pero lo siguiente a continuación le detuvo hasta el alma: saber el nombre de su madre. Era bonito que se llamara así, como la actriz Scarlett Johannson, la cual tenía embobado a Jack hasta las trancas. Se quedó mirando al polista hablar de ella como su primera mujer, pero le confundió aquello de que Simon era un niño en esa época. —Perdona, ¿a qué te refieres con que eras un niño?—preguntó, confuso.
Más confuso resultó que le ordenara que se fuera con él a ver al abogado ese y que comerían el sandwich en el camino. Más si tenía lugar para quedarse, comida o ropa. Jack recogió todo, tratando de seguirle el ritmo, con mil preguntas en la cabeza. Cuando salieron al estacionamiento, el hombre se dirigió a un impresionante coche último modelo, marca Jaguar. Jack se quedó con la mandíbula desencajada, admirando ese cochazo de puta madre y se iba a subir a ese lujo del que jamás habría accedido ni en un millón de años. Los asientos de cuero de su interior eran de una suavidad que causarían la envidia de cualquier asiento de autobús. Sus dedos acariciaron el cuero de su asiento y suspiró, en lo que su probablemente padre arrancaba el coche.—Vivo en un orfanato, tengo ropa gracias a las donaciones generosas y no suele faltarme comida.— respondió, poniéndose el cinto de seguridad y maravillándose con la rapidez que tomaba el coche.—Guau...—dijo de forma genuina, mirando por la ventanilla. Ni se atrevió a comer el sandwich en un auto deportivo como ese.—¿Cómo era ella? Mi madre, digo.—preguntó, mirando a Simon.
Pero lo siguiente a continuación le detuvo hasta el alma: saber el nombre de su madre. Era bonito que se llamara así, como la actriz Scarlett Johannson, la cual tenía embobado a Jack hasta las trancas. Se quedó mirando al polista hablar de ella como su primera mujer, pero le confundió aquello de que Simon era un niño en esa época. —Perdona, ¿a qué te refieres con que eras un niño?—preguntó, confuso.
Más confuso resultó que le ordenara que se fuera con él a ver al abogado ese y que comerían el sandwich en el camino. Más si tenía lugar para quedarse, comida o ropa. Jack recogió todo, tratando de seguirle el ritmo, con mil preguntas en la cabeza. Cuando salieron al estacionamiento, el hombre se dirigió a un impresionante coche último modelo, marca Jaguar. Jack se quedó con la mandíbula desencajada, admirando ese cochazo de puta madre y se iba a subir a ese lujo del que jamás habría accedido ni en un millón de años. Los asientos de cuero de su interior eran de una suavidad que causarían la envidia de cualquier asiento de autobús. Sus dedos acariciaron el cuero de su asiento y suspiró, en lo que su probablemente padre arrancaba el coche.—Vivo en un orfanato, tengo ropa gracias a las donaciones generosas y no suele faltarme comida.— respondió, poniéndose el cinto de seguridad y maravillándose con la rapidez que tomaba el coche.—Guau...—dijo de forma genuina, mirando por la ventanilla. Ni se atrevió a comer el sandwich en un auto deportivo como ese.—¿Cómo era ella? Mi madre, digo.—preguntó, mirando a Simon.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Club de Polo ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
Con el fantasma de la estafa en la cabeza, Simon miro al joven mientras salía del club. ¿Ese chico realmente era su hijo? Desde que había cumplido treinta años quería tener una familia pero no había podido tenerla con esa mujer a la que llamaba ex esposa. Le había dado un casamiento fastuoso pero luego de seis meses la mujer no quería saber nada con quedar embarazada. Después de Scarlett siempre se había cuidado meticulosamente y su padre se había encargado de satisfacer sexualmente a su hijo entregándole putas caras, que se cuidaban más que el. Cuando llegó el momento en que pensó que era hora de asentarse y tener una familia, su esposa además de no querer, no podía dárselo, ni hacer el esfuerzo de hacer un tratamiento. Hoy miraba al joven con anteojos a su lado del auto, dejando el bolso con su ropa y dando marcha atrás para salir de la línea de estacionamiento. ¿Y si no era?... ¿qué pasaba?
-Me refiero a que era un niño como lo eres tu cuando estuve con quien parece ser tu madre. Tenía 16 o 17 años. –Dijo mirando el camino por el espejo retrovisor para ir directamente al estudio de su abogado. Era uno de los mejores abogados de Londres. Con él, hizo que su padre se alejara de su fortuna y de su vida y estaba seguro que iba a ayudarlo a resolver este problema.
Cuando el joven le pregunto cómo había sido su primera mujer, Simon se quedó pensando y recordando cómo le había gustado hacerle el amor. Como había disfrutado en besarla y como a través del tiempo había deseado encontrar a la mujer en cada una de las mujeres que pasaron por su cama, sin éxito. -Bien, vamos a hablar despues de eso.
-Tu madre….si es tu madre….era….hermosa. Yo había estado enamorado de ella desde que tenía 15, ella tenía 13…-lo miró sonriendo- Sí, bastante precoz. –Miro el semáforo –Conseguí que estuviera conmigo solo una vez. Era muy bonita, tenía bonitos ojos y una boca preciosa. Si es cierto que yo soy tu padre, vamos a tener que hacernos un ADN espero que estés de acuerdo. Luego…buscare a tu madre. –Había un dejo de esperanza en su corazón. Estaba muy enfadado pero quería volver a verla.

Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Club de Polo ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
La ciudad de Londres iba pasando a toda velocidad, gracias a la potencia de aquel Jaguar. Jack pensaba en sus compañeros de dormitorio del orfanato y en cómo no le iban a creer nada de nada cuando les contara que se subió a un coche deportivo como aquel. Era un chico que apreciaba las pequeñas cosas que obtenía de la vida, atesorándolas, pues sabía bien que su vida no era rica ni abundante y dudaba con realismo que consiguiera el éxito. La escuela a la que iba, una que estaba asociada al orfanato, le sabía a poco dada su extraordinaria inteligencia y las clases les resultaban tan aburridas, que se pasaba cada período sintiendo como su propia vida se desperdiciaba en aquella educación pública.
El hombre al volante del coche respondió su pregunta y Jack volteó la cabeza de forma tan rápida que podría haber crujido varios huesos del cuello. Se quedó mirándolo de hito en hito, en lo que el polista seguía explicando quien era su madre, la edad en las que ambos se conocieron y Jack sintió tristeza. Ahora comprendía las razones por las que su madre lo había entregado en adopción: era apenas una niña y no estaba en la edad adecuada para criarlo. Comenzó a sentir que todo aquello había sido una mala idea y que tan solo había aparecido a joderles las vidas a sus padres biológicos. Dejó de mirar a Simon, para perder su vista en la ciudad que lo había visto nacer, con el rostro compungido.
—Ahora entiendo porque ella me entregó...—musitó más para sí mismo.—Le he arruinado su vida.—pese a todo, seguía siendo un niño y parpadeó para evitar llorar, apretando los labios que amenazaban con temblarle, y trató de disipar ese nudo de angustia en la garganta.—No quisiera arruinarle la suya, señor Townsend, debí haberlo pensado antes...—dijo respecto a la prueba de ADN. Claro que se entregaría voluntariamente a ese estudio, pero ahora sabiendo lo que sabía...no creía que fuera lo correcto de hacer. Las lágrimas se le escaparon y se las secó con brusquedad con la manga de su camisa.
El hombre al volante del coche respondió su pregunta y Jack volteó la cabeza de forma tan rápida que podría haber crujido varios huesos del cuello. Se quedó mirándolo de hito en hito, en lo que el polista seguía explicando quien era su madre, la edad en las que ambos se conocieron y Jack sintió tristeza. Ahora comprendía las razones por las que su madre lo había entregado en adopción: era apenas una niña y no estaba en la edad adecuada para criarlo. Comenzó a sentir que todo aquello había sido una mala idea y que tan solo había aparecido a joderles las vidas a sus padres biológicos. Dejó de mirar a Simon, para perder su vista en la ciudad que lo había visto nacer, con el rostro compungido.
—Ahora entiendo porque ella me entregó...—musitó más para sí mismo.—Le he arruinado su vida.—pese a todo, seguía siendo un niño y parpadeó para evitar llorar, apretando los labios que amenazaban con temblarle, y trató de disipar ese nudo de angustia en la garganta.—No quisiera arruinarle la suya, señor Townsend, debí haberlo pensado antes...—dijo respecto a la prueba de ADN. Claro que se entregaría voluntariamente a ese estudio, pero ahora sabiendo lo que sabía...no creía que fuera lo correcto de hacer. Las lágrimas se le escaparon y se las secó con brusquedad con la manga de su camisa.
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Club de Polo ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
Siguió pensando mientras manejaba en silencio ¿De verdad seria padre? Y si lo fuera ¿sería bueno? .Tuvo un matrimonio desastroso solamente porque deseaba formar una familia, ser padre. Estaba seguro que no sería como el suyo propio, dejaría que su hijo estudiara lo que deseaba estudiar y que pudiera vivir la vida como una persona normal, que tuviera una adolescencia normal y una juventud en una universidad que el deseara. Simon había estudiado arquitectura, pero le había ido tan bien con el polo que no necesito seguir estudiando, su padre no quiso seguir pagando la universidad y dejo en tercer año. Quiso volver cuando cumplió los 21, pero su carrera como polista lo había absorbido tanto que no tenía tiempo para estudiar.
Vio que el chico estaba reflexionando acerca del embarazo de su madre y como había llegado de manera inoportuna.
Estaciono en la puerta del estudio del abogado y apago el motor. –Mira, es cierto que has llegado en un momento inapropiado y quizá, no pudo conservarte porque hubo muchas razones en el medio…una de las cuales es porque los dos éramos muy chicos. Si es cierto que tu eres mi hijo…estaré muy enfadado con ella, pero estoy seguro que si hubiera podido conservarte, te hubiera querido. A veces no somos conscientes de las cosas que nos vienen en la vida pero las aceptamos. –Suspiro y miro el camino, mientras guardaba el móvil en su bolsillo –Si eres mi hijo, la vida de los dos cambiara de forma abismal y no puedo simplemente ignorar esto. –Guardó las llaves y el dinero en su otro bolsillo –Con tu madre, fue especial. Tengo que estar seguro. Si no eres mi hijo…Podrás seguir la búsqueda. –Le sonrió y le puso una mano en la nuca. –Baja del auto, hemos llegado.
Mientras el chico bajaba del auto, puso la alarma, aunque su abogado vivía en un barrio exclusivo en Londres. Un hombre de mediana edad le abrió la puerta y preguntó si su abogado estaba. Tenía que sacarse la duda. Saludo a su abogado con una sonrisa.
-Matt: ¡Simon! ¿Qué puedo hacer por ti?
-Simon: -señalando al chico- Matt, este chico se llama Jack y clama ser mi hijo. Como tú sabes, mi ex es estéril. Pero hay una mujer…Mi primera mujer.
El abogado pareció entender a la perfección y los hizo pasar.
-Matt: A ver Jack, cuéntame un poco tu historia…

Re: The best secrets are the most twisted
Troubles.
Estudio de Abogado ৩ 12.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
La incomodidad se iba anidando en su pecho, creciendo como una bola pesada y suspiró, embargado por la tristeza. Estaba tan ensimismado que le costó darse cuenta que la ciudad se estaba quieta y estaba aparcando en uno de los barrios más top de Londres. El hombre le dijo aquellas palabras que no le hicieron sentir mejor, pero obedeció y bajó del coche, mirando a ambos lados cuidando de que no apareciera un autobús o un ciclista, lo último que necesitaba era arruinar el coche del hombre por una imprudencia suya.
Ya cuando estaba en la acera, sintió la mano de quien podría ser su padre, en su nuca y una corriente eléctrica le atravesó la espina dorsal. Era ese anhelo infantil de una conexión con su padre, pero que la vida no le había brindado por esas razones que estaba descubriendo con dolor. Permaneció en silencio y en segundo plano mientras el polista hablaba con el abogado, hasta que ambos se centraron en su presencia. Jack suspiró largamente, antes de tomar asiento y empezar a relatar su vida.
—Como le dije al señor Townsend, he nacido en septiembre de 2002, en el hospital público, antes de ser entregado por mi madre al orfanato St. Catherine.—comenzó, ajustándose las gafas.—La idea era que alguna familia quisiera adoptarme, pues según la directora era un bebé muy atractivo y denotaba un CI bastante elevado para la edad que tenía, pero pareciera ser que ninguna familia deseaba afrontar gastos elevados en mi educación, así que fui de esos niños que rechazaban una y otra vez.—dijo, encogiéndose de hombros, con resignación.—Estoy inscrito en la escuela Allen, una que está asociada con el orfanato para darles educación básica a los niños.—relató, un poco agobiado.—Así que el día que cumplí catorce, decidí averiguar quienes eran mis padres biológicos.—miró al abogado como a quien se suponía que fuera su padre.—Fue más fácil encontrarlo a él que a mi madre, pues parece que al darme en adopción, le entregó un cheque firmado por James Townsend, y de ahí seguí el rastro hasta él.—señaló a Simon.—Y eso es todo lo que sé de mis padres, supe el nombre de mi madre gracias a él y no sé, pensaba que eran dos personas adultas que no querían hijos, nunca me imaginé que pudieran ser adolescentes y ahora me siento mal porque debería haberlos dejado tranquilos.—musitó al final, esquivando las miradas de los dos adultos.
Ya cuando estaba en la acera, sintió la mano de quien podría ser su padre, en su nuca y una corriente eléctrica le atravesó la espina dorsal. Era ese anhelo infantil de una conexión con su padre, pero que la vida no le había brindado por esas razones que estaba descubriendo con dolor. Permaneció en silencio y en segundo plano mientras el polista hablaba con el abogado, hasta que ambos se centraron en su presencia. Jack suspiró largamente, antes de tomar asiento y empezar a relatar su vida.
—Como le dije al señor Townsend, he nacido en septiembre de 2002, en el hospital público, antes de ser entregado por mi madre al orfanato St. Catherine.—comenzó, ajustándose las gafas.—La idea era que alguna familia quisiera adoptarme, pues según la directora era un bebé muy atractivo y denotaba un CI bastante elevado para la edad que tenía, pero pareciera ser que ninguna familia deseaba afrontar gastos elevados en mi educación, así que fui de esos niños que rechazaban una y otra vez.—dijo, encogiéndose de hombros, con resignación.—Estoy inscrito en la escuela Allen, una que está asociada con el orfanato para darles educación básica a los niños.—relató, un poco agobiado.—Así que el día que cumplí catorce, decidí averiguar quienes eran mis padres biológicos.—miró al abogado como a quien se suponía que fuera su padre.—Fue más fácil encontrarlo a él que a mi madre, pues parece que al darme en adopción, le entregó un cheque firmado por James Townsend, y de ahí seguí el rastro hasta él.—señaló a Simon.—Y eso es todo lo que sé de mis padres, supe el nombre de mi madre gracias a él y no sé, pensaba que eran dos personas adultas que no querían hijos, nunca me imaginé que pudieran ser adolescentes y ahora me siento mal porque debería haberlos dejado tranquilos.—musitó al final, esquivando las miradas de los dos adultos.
Última edición por Veintisiete el Jue 18 Feb - 17:52, editado 1 vez
Re: The best secrets are the most twisted
Troubles
Casa de Abogado ৩ 12:30hs
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
El abogado escuchó atentamente lo que el chico le estaba relatando y no le sorprendió nada que el padre de su mejor cliente hubiera estado involucrado. James Townsend era un verdadero bastardo con su hijo y con su esposa. Escribía concienzudamente, sin perder detalle de cualquier cosa que le pareciera relevante. Por su parte el polista, estaba realmente sin palabras. Su padre incluso desde la tumba estaba martirizándolo, Simón ya no estaba triste de haber perdido a su padre. Su madre, quien ahora era mujer libre era feliz con otro hombre y tenía una vida plena, sin golpes ni abusos.
Escucho al abogado contestar –No, Jack. No está mal que quieras saber tu origen. Todo el mundo tiene derecho a saber de dónde viene, tú también. –Luego se dirigió a Simón, mirando sus notas. Y sentándose en el escritorio –Simón, esto va a causar revuelo si no se mantiene en estricto secreto y puede que; en algún momento tu carrera se vea afectada, aunque no seas uno de los mejores, la asociación de Polo no querrá que su polista estrella tenga un hijo perdido por ahí. Vamos a manejarnos con extrema precaución: Nos haremos un examen de ADN y buscaremos a la madre de este jovencito. ¿Cómo se llama? –El abogado está dispuesto a escribir y Simón se levantó para tomar un trago de whiskey que había pagado el. Regalo para el abogado que lo había hecho liberarse de la última mujer que había compartido su cama. Bebió el trago rápidamente sin mantenerlo en la boca como si fuera un sommelier. –Scarlett Collins…-Soltó fuerte y claro. Hacía mucho que no la veía y tenía tantas cosas que quería decirle. Suspiro y negó sirviéndose otro trago, pero se quedó callado.
-Bien…-dijo su abogado mirando las notas. Y llamó a su secretaria –Lily…dame los procedimientos para los estudios de ADN y llama al juez Brown para que nos extienda una orden judicial para buscar a Scarlett Collins.-Simón miró a su hijo y si había algo de él en el pequeño. Le levanto la cara del niño y sonrió, ¿podía sentir uno cariño paterno por alguien que ni siquiera conocía?
Re: The best secrets are the most twisted
ADN Time.
Estudio de Abogado ৩ 17.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
La prueba de ADN se había hecho tres semanas atrás. Tres semanas en las que Jack aprovechó para localizar a su madre, pero parecía ser que ella sabía como ocultar sus rastros mejor que cualquier espía secreto de la novela que leía día sí, día no. Aún así, pudo investigar de su vida previa a su desaparición tras el parto.
Por lo que se evidenciaba en lo poco que había podido conseguir para investigar, su madre tenía el mismo CI que él o superior, que había entrado con una beca completa al colegio exclusivo que iba su padre en la juventud. Ahí se habían conocido, por lo que sabía de boca de su padre (porque sí, Simon era su padre, estaba convencido). Habían artículos del periódico escolar donde aparecían ellos, pero en sectores diferentes. Su madre era una genio que ganaba premios en ferias escolares y su padre era el deportista popular que toda chica deseaba tener de novio. Parecían tan dispares aquellos dos jóvenes, pero una foto de una fiesta escolar los retrató juntos y Jack podía comprender perfectamente esa mirada de amor que ambos adolescentes se prodigaban uno al otro. En el pie de la foto, ella tenía catorce, él dieciséis. Habían más fotos de ellos en el sector social de la revista escolar y Jack sonreía con ese sabor agridulce, porque por culpa suya sus padres no pudieron seguir juntos. Se notaba muchísimo que los dos estaban enamorados uno del otro.
Recortó una foto de sus padres, abrazados en una fogata escolar, donde su padre besaba con ternura la cabeza de su madre. Ella sonreía con los ojos cerrados. Su fecha era la de su concepción, Jack había sacado las cuentas con rapidez, pues después de aquello, no habían más datos de su madre en el colegio como en la vida real. Tenía esa foto celosamente guardada, pues era la imagen total del amor que se profesaban sus padres y a raíz de eso, él había sido concebido. A Jack no le quedaba ninguna duda de que aquellos adolescentes eran sus padres.
A la tercer semana, el abogado lo contactó para reunirse ese viernes por la tarde, pues ya tendría las pruebas del ADN. Jack había rechazado la amable oferta de Simon de quedarse en su casa, explicando con lógica que no deseaba ser una carga sin tener la prueba suficiente de que era su hijo. Prefería ahorrarle algún tipo de sentimentalismo al polista, en caso de que las pruebas dieran negativo. No tardó en llegar a lo del abogado, gracias a los dos buses que se había tomado. Sentía los nervios a flor de piel y suspiró, tocando el timbre. El señor Matt le hizo entrar al despacho, Simon no había llegado aún.
—¿Quieres algo de beber?—le preguntaron y Jack negó con la cabeza, estaba demasiado nervioso como para beber algo.—En nada llegará Simon.—dijo con voz neutra el abogado y Jack asintió, encogiéndose en el sillón. Pronto sabría la verdad.
Por lo que se evidenciaba en lo poco que había podido conseguir para investigar, su madre tenía el mismo CI que él o superior, que había entrado con una beca completa al colegio exclusivo que iba su padre en la juventud. Ahí se habían conocido, por lo que sabía de boca de su padre (porque sí, Simon era su padre, estaba convencido). Habían artículos del periódico escolar donde aparecían ellos, pero en sectores diferentes. Su madre era una genio que ganaba premios en ferias escolares y su padre era el deportista popular que toda chica deseaba tener de novio. Parecían tan dispares aquellos dos jóvenes, pero una foto de una fiesta escolar los retrató juntos y Jack podía comprender perfectamente esa mirada de amor que ambos adolescentes se prodigaban uno al otro. En el pie de la foto, ella tenía catorce, él dieciséis. Habían más fotos de ellos en el sector social de la revista escolar y Jack sonreía con ese sabor agridulce, porque por culpa suya sus padres no pudieron seguir juntos. Se notaba muchísimo que los dos estaban enamorados uno del otro.
Recortó una foto de sus padres, abrazados en una fogata escolar, donde su padre besaba con ternura la cabeza de su madre. Ella sonreía con los ojos cerrados. Su fecha era la de su concepción, Jack había sacado las cuentas con rapidez, pues después de aquello, no habían más datos de su madre en el colegio como en la vida real. Tenía esa foto celosamente guardada, pues era la imagen total del amor que se profesaban sus padres y a raíz de eso, él había sido concebido. A Jack no le quedaba ninguna duda de que aquellos adolescentes eran sus padres.
A la tercer semana, el abogado lo contactó para reunirse ese viernes por la tarde, pues ya tendría las pruebas del ADN. Jack había rechazado la amable oferta de Simon de quedarse en su casa, explicando con lógica que no deseaba ser una carga sin tener la prueba suficiente de que era su hijo. Prefería ahorrarle algún tipo de sentimentalismo al polista, en caso de que las pruebas dieran negativo. No tardó en llegar a lo del abogado, gracias a los dos buses que se había tomado. Sentía los nervios a flor de piel y suspiró, tocando el timbre. El señor Matt le hizo entrar al despacho, Simon no había llegado aún.
—¿Quieres algo de beber?—le preguntaron y Jack negó con la cabeza, estaba demasiado nervioso como para beber algo.—En nada llegará Simon.—dijo con voz neutra el abogado y Jack asintió, encogiéndose en el sillón. Pronto sabría la verdad.
Re: The best secrets are the most twisted
ADN Time.
Estudio de Abogado ৩ 17.30 pm
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
En las tres semanas que Simón tuvo que esperar para saber si tenía un hijo o no, se ocupó de sus prácticas y de su vida social en general. En un programa de chismes se movió el rumor que había aparecido un hijo suyo, cosa que causó un revuelo no muy positivo más que nada entre las mujeres que solían visitar el campo para verlo a él. Mientras tanto se ocupaba que su supuesto hijo tuviera todo lo que necesitara o que comiera bien. Por consejo de uno de sus amigos, le compro algo de ropa y se aseguro de dejarle algo de dinero por semana hasta que pudiera tener los exámenes, que no eran una confirmación de lo que él sabía en su fuero interno.
Simón sabía que Jack era su hijo.
En un principio estaba asombrado de la inteligencia de su hijo. Recordaba que Scarlett también era una joven brillante en su época, ganaba concursos y era una recurrente en las feria de ciencias. Recordaba de forma patente los besos y las caricias contra las paredes, los besos robados, las ansias de diversión. Simón se convirtió en hombre, suavemente con grácil lentitud, pese a los problemas de la edad. Recordaba ser muy torpe que solía ser más torpe cuando Scarlett estaba a su alrededor.
No le había quedado una sola foto de su época con ella, pero si recordaba cómo había sido la única noche que había pasado con ella. Como habían sido las caricias, como había estado besándola en cada parte de la pequeña anatomía femenina, como siendo un adolescente hormonado, torpe, había tratado con dedicación y ternura al cuerpo que tenía debajo de él.
Antes de entrar al despacho de su abogado, apago el auto y se quedo dentro por algunos momentos. ¿Estaba preparado para asumir que tenía un hijo de catorce años? ¿Tenía idea de lo que sucedería desde ese mismo momento que su vida, como la del chico estaba por cambiar abruptamente? Simón estaba aterrado, temía ser mal padre…solo porque no tenía una mujer estable y una carrera bastante peculiar. No había disfrutado del embarazo con su madre, ni acariciado el vientre donde su hijo había pasado nueves meses. Saco la llave de la ignición del auto y miro la puerta que lo conducía a la verdad.
La secretaria de su abogado lo dejo pasar y le ofreció si quería algo para tomar, el se negó amablemente. –Lo siento, Matt. Se me hizo tarde con la práctica. –Miró al joven y suspiro con una sonrisa, mientras le despeinó el cabello de forma paternal. –Hola, Jack…-Miró a su abogado y se apoyo en la silla- Bien, ¿Somos padre e hijo?...-La pregunta salió de sus labios casi como un deseo, pero con un tono normal y sin afectación.
Última edición por Mr Holmes el Dom 21 Feb - 18:33, editado 2 veces
Re: The best secrets are the most twisted
ADN Time.
Estudio de Abogado ৩ 17.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
Solo en cuando arribó Simon, el corazón de Jack latía con una furia que amenazaba con salírsele del pecho. Y a la vez, percibía como le faltaba el aire en el cerebro, mareándolo ligeramente, más las náuseas de su estómago. Estaba por descubrir la verdad y si resultaba que era todo negativo, era muy probable que se pudiera a llorar como un niño, por culpa del estrés acumulado en su cuerpo.
El abogado les sonrió a ambos, mientras sacaba el sobre con las pruebas contundentes, donde claramente indicaba que ambas personas eran padre e hijo, sus ADN eran demasiados exactos como para ser cuestionados en un juzgado.—Así es, Simon.—respondió con calma.—Jack es tu hijo, en las pruebas coincidís al 99% y eso es irrefutable.—explicó, extendiendo las pruebas a su mejor cliente.—Los dejaré solos, tomen todo el tiempo que deseen para asimilar esto, luego hablaremos en lo que respecta a la madre y los pasos a seguir para que Jack quede bajo tu cargo.—dijo, dando una breve explicación y se retiró pocos segundos después, cerrando la puerta de su despacho, para hablar con su secretaria y agilizar algunos papeles respeto a aquel tema.
Jack no respiraba, por decirlo metafóricamente. El abogado acababa de confirmarle que era indudablemente hijo de Simon Townsend, que tras esos años de abandono y esos meses de búsqueda intensiva, había dado frutos. Miró a su padre, pero sin mirarle, aún no muy consciente de todo lo que estaba pasando. Se quedó en su sitio, procesando toda la información, con todo su cuerpo al borde del desmayo y sin saber si llamarlo papá o abrazarlo o qué.
El abogado les sonrió a ambos, mientras sacaba el sobre con las pruebas contundentes, donde claramente indicaba que ambas personas eran padre e hijo, sus ADN eran demasiados exactos como para ser cuestionados en un juzgado.—Así es, Simon.—respondió con calma.—Jack es tu hijo, en las pruebas coincidís al 99% y eso es irrefutable.—explicó, extendiendo las pruebas a su mejor cliente.—Los dejaré solos, tomen todo el tiempo que deseen para asimilar esto, luego hablaremos en lo que respecta a la madre y los pasos a seguir para que Jack quede bajo tu cargo.—dijo, dando una breve explicación y se retiró pocos segundos después, cerrando la puerta de su despacho, para hablar con su secretaria y agilizar algunos papeles respeto a aquel tema.
Jack no respiraba, por decirlo metafóricamente. El abogado acababa de confirmarle que era indudablemente hijo de Simon Townsend, que tras esos años de abandono y esos meses de búsqueda intensiva, había dado frutos. Miró a su padre, pero sin mirarle, aún no muy consciente de todo lo que estaba pasando. Se quedó en su sitio, procesando toda la información, con todo su cuerpo al borde del desmayo y sin saber si llamarlo papá o abrazarlo o qué.
Re: The best secrets are the most twisted
ADN Time.
Estudio de Abogado ৩ 17.30 pm
Simon TOWNSEND con Jack
Simon TOWNSEND con Jack
Apenas Simon escuchó a su abogado, sintió a su corazón latir con fuerza. Podía oír al musculo que tenía en su pecho latir en su cabeza como si una docena de bombos se hubieran instalado ahí. Bajo la cabeza entendiendo toda la situación, tratando de lidiar con cada uno de los sentimientos que tenía y que pugnaban por salir y manifestarse. Aquella nieve negra de emociones que creía sepultadas y que ahora se precipitaba con intensidad, gracias a este nuevo revés que le daba la vida.
Miró a su “hijo” y solo la palabra lo hizo estremecerse.
Tenía un hijo, el cual había venido a descalibrar aquel mundo pergeñado por su padre para que él fuera rico, famoso y pasara por encima de todos, para que pisoteara a todos los que se ponían delante. Y ahora lo odiaba, odiaba a su padre por haberle ocultado esa verdad y odiaba a la madre del chico, que no lo había buscado, que no había movido cielo y tierra para encontrarlo y decirle que tenían un bebé, estaba enojado consigo mismo por no buscar a la madre del chico. Demasiadas emociones.
Levantó la mano y le acarició la mejilla. El producto de aquel amor que había tenido en la secundaria estaba sentado junto a él. Lo miro fijamente, sus pupilas se movían para mirar con detenimiento aquel rostro que, se parecía mucho a la niña que había amado cuando aún no sabía afeitarse.
Le sonrió – Creo que deberemos aprender entre los dos como ser una familia. –La sonrisa estaba llena de lágrimas que no se atrevía a derramar. La mano bajo a su cuello y apretó ligeramente su nuca. –Cuando terminemos aquí te acompañare a buscar tus cosas al orfanato. –Ahora se había convertido en padre y por alguna razón, se sentía contento.
Re: The best secrets are the most twisted
ADN Time.
Estudio de Abogado ৩ 17.30 pm
Jack con Simon Townsend
Jack con Simon Townsend
Asintió de forma torpe cuando Simon le dijo que ambos debían aprender a saber ser una familia y fue cuando pudo sentir como su corazón se henchía de felicidad dorada por haber encontrado a uno de sus padres, sabiendo que no lo estaban rechazando, sino aceptándolo. Tal como había fantaseado desde que tenía memoria. Solo faltaba su madre para coronar aquello.
Suspiró con una sonrisa de alivio, felicidad y otras mil emociones más, mezcladas. El abogado entró nuevamente, con varios papeles donde Simon debía firmar, reconociendo a su hijo ante la ley y otros trámites que él mismo había acelerado una vez descubrió el parentesco que unía a su cliente con el joven adolescente.—Simon, firma estos documentos donde se oficializará que eres el padre del niño, donde se te darán los poderes de tutor y donde el orfanato accederá a dejar ir al niño bajo tu cargo.—dijo, extendiendo los varios documentos a su cliente y una pluma para sellar su firma. Su secretaria entró para oficializar de testigo de la firma de los documentos.—Para la ley británica, eres responsable de Jack. Si fallas según sus estatutos de ley familiar, pueden quitártelo sin ninguna apelación posible.—le recordó, de forma muy seria. Él haría todo lo posible para ayudar a su cliente a poder estar con su hijo, pero habían leyes que protegían a los niños y no había forma de irrespetar eso.
Mientras su cliente firmaba, el abogado observó al joven adolescente, entiendo el significado para él de haber encontrado a su padre. —Tu madre ha sido más difícil de encontrar, pero finalmente la hemos localizado trabajando en un bar de mala muerte en uno de los peores barrios de Londres.—comentó, mirando a Jack.—He hecho enviar una notificación judicial firmada por el juez del juzgado familiar nº 3, para solicitar su presencia en estas oficinas.—explicó, esta vez mirando a su cliente.—Tendría que llegar en diez minutos, si no se ha atrasado.—dijo, mirando a ambos Townsend, esperando sus reacciones.
A Jack el corazón se le aceleró al saber que podría ver a su madre en diez minutos, y miró a su padre con ansiedad. La secretaria salió, y el adolescente miró a la puerta cerrándose, esperando ver a su madre entrar luego. El abogado atendió el teléfono y asintió, colgando luego.—Está aquí la señorita Collins.—dijo, levantándose del asiento y acercándose a Jack.—Deja que hablen tus padres primero, y luego podrás verla. En estos casos, es mejor de esta manera, jovencito. Acompáñame a la sala de reuniones.—indicó una puerta interna de la oficina que lindaba a la sala de reuniones.—Te dejo esto a ti, Simon.—dijo, antes de cerrar la puerta y dar la orden a la secretaria de hacerla pasar a la señorita Collins a su despacho.
Jack estaba sufriendo de ansiedad, mirando la puerta que lo separaba de conocer a su madre.
Suspiró con una sonrisa de alivio, felicidad y otras mil emociones más, mezcladas. El abogado entró nuevamente, con varios papeles donde Simon debía firmar, reconociendo a su hijo ante la ley y otros trámites que él mismo había acelerado una vez descubrió el parentesco que unía a su cliente con el joven adolescente.—Simon, firma estos documentos donde se oficializará que eres el padre del niño, donde se te darán los poderes de tutor y donde el orfanato accederá a dejar ir al niño bajo tu cargo.—dijo, extendiendo los varios documentos a su cliente y una pluma para sellar su firma. Su secretaria entró para oficializar de testigo de la firma de los documentos.—Para la ley británica, eres responsable de Jack. Si fallas según sus estatutos de ley familiar, pueden quitártelo sin ninguna apelación posible.—le recordó, de forma muy seria. Él haría todo lo posible para ayudar a su cliente a poder estar con su hijo, pero habían leyes que protegían a los niños y no había forma de irrespetar eso.
Mientras su cliente firmaba, el abogado observó al joven adolescente, entiendo el significado para él de haber encontrado a su padre. —Tu madre ha sido más difícil de encontrar, pero finalmente la hemos localizado trabajando en un bar de mala muerte en uno de los peores barrios de Londres.—comentó, mirando a Jack.—He hecho enviar una notificación judicial firmada por el juez del juzgado familiar nº 3, para solicitar su presencia en estas oficinas.—explicó, esta vez mirando a su cliente.—Tendría que llegar en diez minutos, si no se ha atrasado.—dijo, mirando a ambos Townsend, esperando sus reacciones.
A Jack el corazón se le aceleró al saber que podría ver a su madre en diez minutos, y miró a su padre con ansiedad. La secretaria salió, y el adolescente miró a la puerta cerrándose, esperando ver a su madre entrar luego. El abogado atendió el teléfono y asintió, colgando luego.—Está aquí la señorita Collins.—dijo, levantándose del asiento y acercándose a Jack.—Deja que hablen tus padres primero, y luego podrás verla. En estos casos, es mejor de esta manera, jovencito. Acompáñame a la sala de reuniones.—indicó una puerta interna de la oficina que lindaba a la sala de reuniones.—Te dejo esto a ti, Simon.—dijo, antes de cerrar la puerta y dar la orden a la secretaria de hacerla pasar a la señorita Collins a su despacho.
Jack estaba sufriendo de ansiedad, mirando la puerta que lo separaba de conocer a su madre.
Re: The best secrets are the most twisted
Reencuentro.
Estudio de Abogado ৩ 18.00 pm
Scarlett Collins con Simon Townsend
Scarlett Collins con Simon Townsend
Una semana atrás le había llegado una notificación judicial, sumándole más problemas a su inexistente vida. Su jefe naturalmente se burló de ella, diciéndole que sabía que iba a terminar presa o demandada o algo. Scarlett estaba harta de su vida, de cada paso que daba, pues parecía granjearle más problemas que alivios. No sabía si era el maldito karma de una decisión de su pasado el que se dedicaba a arruinarle la existencia a cada paso que daba.
Pasando una semana infernal, finalmente llegó el día en que había sido citada. Con su uniforme de camarera negro, se dirigió caminando hacia las oficinas del abogado ese, preguntándose qué demonios sucedía como para citarla a ella. Se aguantó el dolor de pies de sus tacones, pues su sueldo no le alcanzaba ni para pagarse el autobús. Se tenía que escotar la camisa y subirse la falda para ganarse unas míseras propinas extras y aún así, no ganaba lo suficiente. Vivía en una habitación que seguramente había pertenecido a una prostituta de la época victoriana y aún así, no le alcanzaba el dinero. Vivía etapas de matarse de hambre o de comer meses seguidos ramen, dado que era lo que más podía acceder. Tenía un aspecto de enferma en sus últimos días, que cubría con exceso de máscara para pestañas y labial rojo. Si llegaba a faltar un solo día a su trabajo, quedaba en la calle. Quince años atrapada en ese tugurio de mala muerte, solo para no quedar en la calle, como había quedado luego de que su madre la había echado de su casa tras quedarse embarazada del único novio y amor que había tenido en toda su jodida vida.
Al llegar a las oficinas, sintió ligero alivio por sus pies y la secretaria la hizo pasar al despacho. Había un hombre que le daba la espalda, mirando por la ventana. Supuso que era el abogado, así que carraspeó.—La notificación no fue muy explicativa, señor Holmes.—dijo, sacando el papelito de su bolso, y en el momento que levantó la mirada, se encontró con aquellos ojos azules claros como el mar, mirándola como si conociera todos sus secretos. Reconocería esa mirada a la mínima de segundos y sus piernas le fallaron, haciendo que cayera sentada en un sofá de cuero, por fortuna para ella.—¿Simon...?—dijo, más bien soltó un sonido trabado desde su garganta, de la impresión. El amor de su vida estaba a unos metros de ella, elegantemente vestido, saludable y más guapo de lo que le recordaba.
No podía articular más palabras, su cabeza trabajando a toda velocidad, intentando entender porqué él estaba allí, porqué ella estaba allí y el deseo irrefrenable de entregarse a sus brazos, igual que lo hacía cuando tenía quince años y eran dos novios enamorados uno del otro. Sus ojos comenzaron a humedecerse, para caer en silencio, arruinando el rímel y dejando marcas negras a lo largo de las mejillas.
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Simon TOWNSEND con Scarlett Collins
Simon TOWNSEND con Scarlett Collins
Tenía que conciliar el hecho que pronto se encontraría con la mujer que era la madre de su hijo, aquel que había abandonado catorce años atrás y del que hace tres semanas no tenía noticia alguna. Simon, gracias a los malos tratos y las exigencias de su padre, tenía la piel dura y se jactaba de poder soportar casi cualquier cosa, excepto que ocultaran las cosas. Si tenía que ver con él…él debía saber.
El polista miro a su abogado cuando este le mencionó a su hijo que su madre estaba por llegar y no pudo contener una mirada de decepción y resentimiento, cuando el letrado fijó sus ojos en. Matt era un poco empático y sabía perfectamente cuando Simon estaba tratando de contener emociones que lo vulnerabilizaban más de lo que de verdad estaba dispuesto a admitir, por lo que supo de inmediato que era mejor dejar a su cliente solo con la mujer antes de que su hijo se enfrentara a toda la situación, porque ahora era su padre y era su deber defenderlo ante cualquier cosa que pudiera lastimarlo. Cuando la secretaria anunció su llegada, su hijo estaba en la sala de reuniones con su abogado, que al fin y al cabo era también su amigo.
Se dio vuelta, con los ojos cerrado para parecer más fuerte de lo que se sentía y se dio vuelta cuando la oyó hablar. Ella estaba, parada y su voz era tan dulce como la última vez que la había oído. Le costó respirar, en ese segundo en el que mantenía un duelo de miradas con la única mujer que realmente había amado. Y quiso besarla, violentamente. Arrancarle ese sucio traje de camarera que llevaba puesto y hacerla su mujer de nuevo. Trago saliva y fue él quien rompió con mucho esfuerzo la conexión, levantó ligeramente la barbilla y se cruzó de brazos.
-Hola Scarlett…-contestando a la pregunta, volviendo a contenerse de no gritarle. Tratando de pensar en cada palabra que iba a decir y recordarse que debía ser un caballero con ella. Se acercó con una mano en la cintura y otra mano en el cabello cuando ella empezó a llorar. Las palabras no le salían y su enojo estaba en su punto más álgido, más peligroso. Inspiro y suspiro largando el aire apoyándose en el escritorio de Matt. Las palabras salieron como siseos de su boca, como si en realidad fuera una serpiente a punto de atacar a su presa y nunca se reconoció mientras las pronunciaba -¿Por qué no me dijiste que teníamos un hijo? – No la miro. No pudo mirarla de nuevo porque aun con ese aspecto de enferma, estaba más bella que nunca, madura y con esas curvas que alguna vez lo habían vuelto loco.
Re: The best secrets are the most twisted
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Scarlett Collins con Simon Townsend
Scarlett Collins con Simon Townsend
Del impacto de encontrarse al amor de su vida, Scarlett no notó la frialdad de Simon hasta que él le soltó aquella pregunta y la camarera pudo sentir como el color se le iba de su rostro. ¿Cómo era posible que él supiera algo que ella jamás le había revelado? Todos los malos recuerdos de los enfrentamientos que le había causado el padre de Simon volvieron a su mente, atormentándola. Las amenazas verbales, una vez se tornó física y prometió en ese momento, encogida en su cuerpo maltratado, que jamás buscaría a Simon Townsend.
Aquello había sucedido justamente después de dar a luz a Jack, un bebé regordete de rizos castaños y ojos como los suyos. Sabiendo que no podía darle la vida que su hijo merecía y con las amenazas verbales de aquel viejo de mierda, Scarlett tuvo que tomar la decisión más dolorosa para su corazón: dar en adopción a su bebé, el fruto de su amor con Simon. Porque estaba segura de que su exnovio jamás la habría dejado pasar por eso sola. Habría sido su apoyo en todos los sentidos. Pero no podía ser, no con el viejo Townsend encima de ellos. Recibió un cheque con una suma generosa por su silencio y lo único que pensó ella fue en dárselo a la directora del orfanato, para que se ocupara de Jack.
Tras esa amenaza física y el dolor emocional de haber entregado lo que más amaba, se internó en un bar a trabajar, bajo las órdenes de un ruso con pinta de mafioso. Silenciosa, con ese secreto consumiéndola, rezó por que los dos amores de su vida estuvieran teniendo las vidas que merecían. En un momento de sus años adolescentes, intentó retomar la relación con su madre, pero recibió más bien una puerta en sus narices y fue el primer momento en que sintió que debía morir. Los años pasaron, ahondando ese peso doloroso en su pecho, desgraciándola. Su cuerpo empezó a enfermarse y jamás se recuperaba, dedicándose a cuerpo y alma en su trabajo, con tal de no perder la cordura.
Y ahora, tras quince años de sufrimiento, sucede aquello. Scarlett estaba desbordada de lágrimas, extenuada por cargar ese secreto tras demasiados años. Lloró todo lo que tenía acumulado, completamente rota. Simon lo sabía.
—Tu padre.—respondió, ahogada en un llanto desconsolador.—Me hizo prometer que jamás te diría nada, o habrían consecuencias muy dañinas, y que sería culpa mía totalmente.—su voz se sentía atragantada por la angustia.—No podía hacerme cargo de Jack y no quería que tu padre le hiciera daño a mi bebé.—continuó, ya doblada en sí misma, porque le dolía el pecho de una manera terrible.—Yo quería decírtelo, pero me amenazó y luego me golpeó. Me metió tanto miedo y solo quería huir de ese monstruo, Simon.—terminó de confesar.
Su cuerpo temblaba por el llanto desgarrador, y también por la larga enfermedad que acarreaba desde años atrás.
Re: The best secrets are the most twisted
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Simon TOWNSEND con Scarlett Collins
Simon TOWNSEND con Scarlett Collins
Era la respuesta que estaba esperando y por alguna razón, sintió una mezcla de resentimiento y lastima contra aquella mujer que había sido su amor en la secundaria. No podía simplemente creer que su padre era pintado como un mafioso de caricatura, como un simple matón de pueblo.
Era cierto que, su padre era un bastardo…el no ponía en duda aquello y hasta pensándolo fríamente, pudiera ser que no hubiera nada de falso en aquellas acusaciones, pero Simon no podía creer tanta maldad y violencia en una niña de dieciséis años que no era culpable de nada, solo de amar a su noviecito del colegio. Apretó sus ojos con sus dedos y suspiró mientras la oía. Su voz no había cambiado mucho desde que la oyó por última vez y recordó lo mucho que le gustaba escucharla y mirarla mientras ella le contaba cosas.
Podía sentir su angustia y le dolía profundamente verla así, pero también estaba enojado, porque ella había sido su pareja, ella sabía cómo comunicarse con él…pero al fin y al cabo, Scarlett era una víctima de la situación y su padre el victimario, él era el verdugo de todos: De su madre, de Scarlett y por supuesto de él mismo. No podía saber el alcance de los negocios de su padre a través de los años y aunque tenía personas investigando, todo aquello era sencillamente pesadillesco.
Levantó la mano, deteniendo la ráfaga de palabras y dándose un tiempo para respirar y pensar lo que iba a decir.
Al fin luego de una breve pausa, levantó lentamente la vista y la miró a los ojos. –Scarlett, fuiste mi novia, sabias maneras de contactarme sin teléfono. Pude haber detenido a mi padre, pude haber criado a ese niño y hacerme cargo de él como correspondía hacerlo. –Intentaba detenerse y no gritar o levantar la voz simplemente porque había visto a la madre de su hijo temblar y por dios sabía lo que eso significaba. –Se que estabas asustada, pero dejaste a nuestro hijo en un condenado orfanato. –Apretó el respaldo de una silla con fuerza- Y MIERDA! –bajo la voz bruscamente –Era mi derecho saber que tenía un hijo.- musitó enojado acercándose a ella, señalando la puerta de la sala de reuniones de su abogado. –La mujer que yo conocí, jamás se hubiera amedrentado con las amenazas de mi padre y hubiera hecho lo imposible para buscarme. –Luego que ella desapareció, él la busco…pero era como si la hubiera tragado la tierra. Él tenía los planes que tenía cualquier adolescente de su edad…Se alejo de ella con las manos en la cadera, sin saber qué decir, ni qué hacer.
Última edición por Mr Holmes el Miér 9 Mar - 0:19, editado 1 vez

Re: The best secrets are the most twisted
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Scarlett Collins con Simon Townsend
Scarlett Collins con Simon Townsend
El reclamo que sonaba más a reproche, a demanda, le acrecentó el sentimiento de culpabilidad que acarreaba tras todos esos años de ocultar la verdad a él, a quien era su hijo. Las lágrimas siguieron cayendo sin detenerse, y podía notar el ligero ardor del agua salada en sus mejillas como barbilla, al igual que las gotas cayendo en el escote de su uniforme de camarera. También podía sentir como su corazón volvía a romperse en mil pedazos, dificultándole la respiración. Los sollozos de ella se mezclaban con el reclamo de Simon.
Permaneció sentada en el sofá aquel, demasiado encogida en su propio dolor de haberle fallado a su antiguo novio, al igual que a su hijo. Había convivido con esa decisión de forma solitaria, sin ninguna red de apoyo, ni un hogar estable, pues su madre la había echado a la calle una vez que supo de su embarazo. No es que hubiera dudado de que Simon la hubiese ayudado, pero había experimentado demasiadas cosas juntas, incluyendo la pérdida de la beca escolar por el embarazo. A sus quince años, con aquel combo de cosas, le era muy difícil pedir ayuda al chico que amaba.
—Lo siento...—sollozó, sin poder darle las respuestas que él quería y merecía. Su instinto de protección ante el dolor intenso qe estaba experimentando, le gritaba que huyera de ese despacho, que se alejara de aquel daño a su frágil mente. Pero Scarlett no tenía más fuerza, llevaba demasiado tiempo en la cuerda floja y su cuerpo decidió colapsar. Vio borroso al principio, luego la nada. Su mente se apagó y el dolor dejó de existir.
Volvió a la consciencia, ayudada por unas sales aromáticas y parpadeó, volviendo a mirar de forma borrosa los rostros de preocupación que la miraban. Distinguió dos rostros masculinos y uno femenino. Una voz masculina y gruesa ordenó al rostro femenino que trajera té y unos bizcochos. La voz masculina siguió hablando, pero al otro rostro masculino y luego percibió como desaparecía esa voz de donde fuera que estuviera.
Lentamente, fue captando la claridad de las imágenes, los colores vividos, el sonido del agua verterse en una taza, una voz femenina y luego el silencio absoluto. La taza apareció delante de ella, y Scarlett con manos temblorosas, tomó aquella bebida, recuperando algo de fuerza. Poco a poco, observó el rostro enojado y preocupado de Simon.
—Lo siento mucho.—repitió, casi en un susurro y saboreando la amargura dulce del té. Se había desmayado y ahora se encontraba recostada en el sofá.—Estas en todo tu derecho de odiarme...—murmuró, sin mirarlo. Perdió su vista en el líquido tostado que llenaba la mitad de su taza. No podía volver a mirar aquellos ojos azules que le atravesaban el alma. Verlo después de tanto años, reforzó el amor que le tenía desde que la conquistó a esa temprana edad de trece años.
Cualquier psicólogo diría que los amores adolescentes son de corta duración, pero su caso no parecía ser el mismo, no tras todos esos años. Amaba a Simon Townsend, y no porque fuera un hombre rico, sino por el simple hecho de que le hacía sentir que podía comerse el mundo con papas fritas, sin importar lo que hiciera. En su relación corta, la había hecho sentir que era única en el mundo, a pesar de su fama conocida de nerd en el colegio. El chico popular la había elegido a ella para todo. Incluso recordaba escenas de ellos dos juntos, con las manos entrelazadas y hablando de los diez hijos que iban a tener juntos, de la granja que querían comprar para vivir, de los lugares que querían conocer, siempre y cuando estuvieran juntos.
Y eso no había pasado, sumiendo a Scarlett en una vida muy depresiva, al borde del suicidio. Dejó de mirar el té, para mirarlo a él a los ojos y lloró de nuevo.—No me odies, por favor, no podría soportarlo.—gimió la súplica. En ese momento doloroso para ella, tan solo deseaba que Simon la abrazase, protegiéndola de todo mal.
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