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The story is upwinding

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The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb Mayo 14, 2016 11:57 pm

The story is upwinding.
Crackship | 1x1 | Romantic plot.

Douwe y Sergey fueron amigos durante muchísimo tiempo. Instituto, universidad, más de ocho años juntos en los que nunca se separaron el uno del otro. No obstante, en uno de los últimos meses de su estancia universitaria, tuvieron una gran discusión. Douwe se había arriesgado y había aceptado su verdadera condición sexual pero nunca aceptó lo que sentía por Sergey. El contrario, no obstante, reaccionó de la manera más violenta posible. Una discusión de tres horas que rompió una amistad que parecía duradera y eterna.

Cinco años después, Douwe se encontraba tocando la guitarra en el metro de Londres. La suerte no le había sonreído y ahora se veía refugiado en la solidaridad de una señora de origen ucraniano que le ofrecía una habitación y tocando en el metro para poder ayudar a dicha mujer. La gente solía ignorar su guitarra y cómo cantaba, era todos los días igual. Tenía un aspecto deleznable y aquella sonrisa que siempre le acompañaba durante la universidad se había marchitado. Aquel día prometía ser igual de monótono y frustrante que los demás, hasta que una voz familiar, que despertaba malos recuerdos, le sorprendió.

Sergey, tras aquella pelea, avanzó hasta ser un empresario de éxito en una de las empresas de su padre. Tanto él como su hermana Polina eran conocidos por la alta sociedad de la ciudad de Londres y siempre estaban en la portada tanto de periódicos como de revistas de actualidad. Tras la universidad, Sergey dejó a su novia de aquel entonces con una gran duda en la cabeza: ¿Y si se hubiera arriesgado? Douwe y él fueron amigos durante mucho tiempo pero el joven siempre esperó algo más. Aquel día, cuando el coche le dejó tirado, no esperó encontrarse a aquel gran fallo de su pasado en el andén, tocando su guitarra como había hecho durante tantos años.

Tanto tiempo separados y sin haber cerrado heridas del pasado... ¿Cómo afectará aquel encuentro casual a los dos? ¿Serán capaces de enfrentarse a un pasado que les golpeó en la frente sin pretenderlo? ¿Qué podrían encontrar, tanto el joven guitarrista como el ahora empresario, en medio del sonido del silencio.

Douwe Williams
27 | Douwe Bob | Winter Wiccan
Sergey Kirkorov
27 | Sergey Lazarev | BatmanWithClaws
Cronología

Chapter 01. Mister, can you help me?

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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Dom Mayo 15, 2016 1:13 am

01. Mister, can you help me?
Londres, aquella ciudad de ensueño que ahora mismo era su perdición. Solo vivía allí para trabajar, día tras días, para intentar demostrar a su padre que era el hijo que siempre había deseado, el verdadero heredero de Kirkorov Enterprises. No quería ser una decepción, como su padre consideraba que su hermana Polina, su mejor amiga también, lo era. Ella también vivía en Londres, pero había sido lo suficientemente valiente como para poder seguir sus sueños. Era la mejor cantante que había tenido el placer de escuchar. Sin embargo, gracias a su madre, la mujer mantenía un puesto de directivo en la empresa. De hecho, era la que más ayudaba a Sergey a tomar sus decisiones en la sucursal de Londres; entre los dos, tenían más del 50% de las acciones.

Como cada mañana, Sergey estaba vestido con uno de sus trajes e iba a coger el Metro. Tenía que mantener una fachada 'popular' solo para que los demás trabajadores de la empresa le aceptara. Sin embargo, al de ascendencia rusa le gustaba. Era el único momento de diversidad en su día. En el metro, siempre encontraba a gente fascinante, gente diferente, gente a la que no le daba miedo ser quiénes eran en el fondo... y él no podía decir lo mismo. Jamás se había aceptado a sí mismo. Y según su hermana, aquello era una pena.

De hecho, la iba a ver aquella noche. Había vuelto de un viaje a lo largo del territorio, dando conciertos. Durante un tiempo, aquel también había sido el sueño de Sergey. Actualmente, solo cantaba en la ducha... y bajito, para que nadie se enterara de lo bien que cantaba. También componía de vez en cuando en secreto, pero desechaba todos los proyectos antes de lograr terminarlos. Una pena.

Distraído, por el metro, empezó a escuchar la melodía de una guitarra que llamó su atención. Le resultaba familiar, en cierto sentido. Y supo la razón en cuanto se paró frente al cantante cuya melodía había logrado atraparle. Su cara de póker se desmoronó al segundo, cuando le reconoció. La garganta se le secó. No sabía si irse o... hablarle. ¿Querría hablarle? La última vez le había dicho cosas horribles. Aún se arrepentía.

Su aspecto era... deplorable. Sergey jamás lo había visto así. Sabía que él no iba a querer su caridad, no después de todo—. Douwe... —Susurró, carraspeando unos segundos después. No quería que se le rompiera la voz, no al principio de la conversación.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Mayo 15, 2016 2:00 am

01. Mister, can you help me?
Como cada día, la gente pasaba por aquel andén del metro sin hacerle mucho caso. Había conseguido un par de libras, más de lo que solía conseguir a primera hora, lo cual le hacía tocar con un poco de esperanza. Tras la universidad intentó una y otra vez probar suerte en el mundo de la música, dándose de bruces contra los despachos de directivos una y otra vez. Le echaron de su apartamento por no poder pagar el alquiler y encontró refugio en casa de una de sus vecinas, que siempre había sentido pena por el chico de ojos azules entrecerrados. Su mirada se perdía observando las vías que estaban ante él. Durante tantos años mantenía la teoría de que, si todo hubiera pasado como debía en una noche, las cosas le irían mejor. Aquella S tatuada en la parte posterior de su rodilla, donde no podía verla jamás pero siempre estaba ahí, le recordaba aquella persona. Nunca existió otra persona, solo él, y cuando le rechazó sintió como el mundo se abría bajo sus pies.

“Anormal, degenerado, me das asco como amigo... Ya ni te mereces que te llame así” Aquel pensamiento volvió a cruzar su mente, como hacía a diario y se vio forzado a parar un momento. Respiró con dificultad, tratando de cesar las lágrimas. Nunca, jamás, se sintió tan dolido como aquella fatídica noche. Sabía que aquello le había marcado tanto porque aún veía su rostro en los periódicos y dudaba si quemarlo o derramar lágrimas inútiles sobre sus fotos.

Calmó sus agitados pensamientos y siguió tocando, tenía que compensar a la economía de aquel refugio de alguna manera. “The taste of love is bittersweet. Who can compite with a memory?” Siguió rasgando las cuerdas de su guitarra, pensando de nuevo en aquella persona. Ojalá, por un solo momento, se hubiera lanzado del todo con él, así le hubiera pegado un puñetazo y aquel encantamiento hubiera desaparecido. “I still believe in us but this is like a hopeless story. I give my everything but always seems to end up lonely. Heartbreak ho...” Fue en ese simple segundo, en medio de la canción que había compuesto, cuando oyó aquella voz. Sus ojos se movieron sin pensarlo hasta que encontraron aquel rostro tan cerca de él. Le odiaba, le odiaba tanto que le dolía su pérdida. Sus manos se cayeron de la guitarra y su rostro en sí era un poema. Era como si una aparición de su pasado hubiera vuelto para tirarle contra las vías. Si no fuera porque era muy temprano, juraría que el whisky le había pasado factura. “...tel” Estaba inmaculado con aquel traje de ejecutivo y ese peinado tan acabado. En comparación, Douwe daba asco. “S-Sergey... Cuánto tiempo” Se obligó a ser fuerte, se obligó a no romper a llorar, se obligó a no mandarle a la mierda y salir corriendo, huyendo de la única persona que le hizo sentir algo hacía tantos años. “Te veo diferente, en los periódicos sales más... S-Será mejor que me calle.”.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Dom Mayo 15, 2016 2:16 am

01. Mister, can you help me?
¿Qué era lo que le había pasado? ¿Cómo había podido acabar así? Lo que merecía Sergey era que le partiera la cara de un puñetazo. Lo sabía perfectamente. Pero Douwe era demasiado bueno como para ello. Incluso le había contestado, después de todo lo que le había dicho. Las palabras sonaban en su cabeza como si las acabara de pronunciar. Y estaba bastante seguro de que el otro también las recordaría perfectamente. ¿Por qué había tenido que ser tan cruel? ¿Por qué no le había dicho que sentía lo mismo? ¿Por qué la sombra de su padre seguía asustándole? Douwe había salido del armario. Su familia lo sabía. Si su padre se enteraba de que le estaba hablando... Pero por suerte, su padre estaba ahora en Rusia, encargándose de unos negocios en la zona este, si no recuerda mal. Seguramente, estaría hablando con las mafias. Eso iba a acabar mal algún día. Sergey lo sabía perfectamente. Solo esperaba que no le salpicara a su hermana, o entonces, tendría que vengarse.

Sergey carraspeó levemente de nuevo, intentando deshacer el nudo de su garganta—. ¿Cómo salgo? —El tono no fue agresivo, ni mucho menos. En realidad, estaba demasiado suave. Quizás porque se arrepentía profundamente de todo lo que le había dicho. También estaba avergonzado. Por eso mismo, tuvo que dejar aquellos ojos azules que aún veía en sus sueños para clavarlos en su guitarra. La recordaba; era la guitarra con la que ambos cantaban cuando eran amigos.

¿Cómo podía arreglar todo lo que había hecho? Volvió a mirarle a los ojos, frunciendo un poco el ceño—. No quiero resultar indiscreto, pero ¿qué te ha pasado? —El ruso estaba interrumpiendo el paso; sabía que debía seguir adelante, pero... decidió quedarse. Sacó su móvil y mandó un mensaje a Polina; le dijo que intentara cubrirle. Luego le explicaría todo lo que había pasado. Como sabía que su hermana iba a intentar indagar, también mencionó que acababa de encontrarse con Douwe. Ella sabía todo lo que había pasado; se lo había contado entre lágrimas minutos después de la discusión. Y ella, como buena hermana, le había increpado lo rematadamente estúpido que había sido. Sin pensarlo más, se apoyó en la pared junto al otro chico, con la cabeza girada para mirarle— Si prefieres contármelo con un café de por medio... vivo cerca. Quiero decir, tengo una de mis viviendas cercas. —A veces, se avergonzaba de ser rematadamente rico, y aquel era uno de esos momentos. Parecía que el que había sido su amigo estaba ahora en quiebra y no quería que sonara como si estuviera chuleando de su dinero. Los ojos de Sergey brillaban, en parte ilusionados, en parte doloridos. Le ofreció una mano, aunque no para dársela, claro. No en público—. Puedo... llevar tu guitarra si quieres. —Aunque primero tendría que recoger el dinero y meterlo en la funda, claro—. Por cierto, bonita canción. Y... bonita voz. De hecho, cantas cada vez mejor. —Intentó no hacer ninguna referencia al pasado; sabía lo que dolería.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Mayo 15, 2016 3:01 am

01. Mister, can you help me?
Se esperaba un puñetazo por aquella última frase, sin embargo, solo recibió una pregunta. Sus ojos mantuvieron el contacto con los de Sergey sin parpadear, temiendo que desapareciera. ¿Por qué había tenido que aparecer? Douwe se esperaba cualquier cosa: que le insultara, que le escupiera, que le tirara a las vías... Pero en su lugar se encontró con aquellos ojos marrones cálidos que recordaba de aquellos tiempos pasados. Su amigo, su hermano, la persona con la que descubrió quién era de verdad, ahora le resultaba un extraño ataviado en un traje de más de mil libras.

Cuando se situó a su lado sintió como la garganta le quemaba. Tenía los pies entumecidos, encharcados por la lluvia, y fijos al suelo como si fuera incapaz de escapar de aquel hombre. Tosió levemente, llevando sus manos de nuevo a su guitarra, como si fuera su bote salvavidas ante aquella situación. “Sales diferente, eso es todo” Debía jugar con pies de polmo si quería salir de ahí sin sufrir algún episodio desagradable. Vio cómo los ojos de su amigo se dirigían a la guitarra. Aquel instrumento les había hecho pasar tantos buenos ratos juntos, los ratos en los que Douwe se enamoró como un gilipollas de aquel joven de sonrisa picaresca y ojos de avellana. Ahora, lo que quedaba de aquello estaba cerrado bajo llave y amenazaba con estallar.

Soltó un suspiro de cansancio cuando escuchó aquella pregunta. Contarle todo lo que le había pasado tras aquella discusión sería echarle en cara todo el daño que le había hecho, pero no pensaba culparle de nada. “No es ser indiscreto, es tener dos ojos” Rió amargamente, apartando la mirada del que, una vez, fue su mejor amigo y confidente. “Lo jodí todo. ¿Te acuerdas de nuestros sueños? Se me ocurrió seguirlos. Después de... Ya sabes. Cogí mis cosas y me fui. Lo probé todo: bares, realities, discográficas... Me di de bruces contra el suelo una y otra vez. Y acabé aquí. Me echaron de mi apartamento y, bueno, el resto es historia." Se mantuvo en silencio durante un momento, considerando aquella propuesta. "No hace falta que me invites a ningún café, estoy bien.” Ahí estaba, dándole pena o asco a una persona con la que un día casi lo compartió todo y fingiendo que no quería ese café, aunque mataría por una bebida caliente, ni estar a su lado, cuando era lo único que había deseado todas las noches en su fría cama.

Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Sergey y, mientras que la ilusión brillaba en los marrones, la desolación oscurecía los azules. Todavía se preguntaba cómo el contrario no se había levantado asqueado como la última vez que se vieron y le había mandado a la mierda, aunque ya estaba en ella metafóricamente. “No hace falta que lleves nada, Sergey.” Respondió, cortante. Era preso de la nostalgia y el pasado, pero su propio orgullo era el carcelero que le impedía aceptar aquella ayuda. No quería volver a sufrir aquel dolor que le hizo sufrir de manera que hasta respirar le costaba. “Gracias, es de lo poco que sé hacer y que me puedo permitir. Bueno... Supongo que tendrás alguna reunión. Saluda a Polina y a Bar de mi parte, hace mucho que no las veo” ...Desde que me dejaste de lado por ser diferente, pensó, completando la frase.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Dom Mayo 15, 2016 3:24 am

01. Mister, can you help me?
Aquella actitud era la que había esperado desde un primer momento. Evidentemente, el chico estaba enfadado con él. Tenía que estar tan dolido como Polina le aseguró que estaba. Tragó algo de saliva en un primer momento, dejando caer su mano. Siempre tenía la opción de irse como si nada hubiera pasado, pero no podía dejarle así, no después de todo lo que le había echado de menos. No creía en el destino, pero estaba seguro de que aquel encuentro fortuito podía acabar en la conversación que había ansiado tener con él desde que le dijo que le daba asco. Quizás la actitud derivaba de eso, de que creía de verdad que le daba asco.

Siguió apoyado en la pared durante unos segundos, sin responder. Tampoco podía imponer su presencia, sobre todo, si Douwe no quería ni verle. Pero quizás podía hacer algo para que se suavizara un poco. Miró hacia el frente, carraspeando levemente. ¿Desde cuándo no cantaba en público? Ni siquiera lo recordaba. No le había cantado ni a Polina desde que se había peleado con Douwe. Tomó algo de aire; su corazón palpitaba a mil por hora. Y no era por tener al otro a su lado, precisamente. ¿Cómo era lo que había estado cantando? Ah, sí—. You better wake up and face the heartache you've felt... You better stay strong when love's gone at the Heartbreak Hotel... —Eligió el estribillo, pero precisamente, porque iba a llamar mucho más la atención. En sus mejillas, había un leve sonrojo, aunque no demasiado notable. Había gente que se le había quedado mirando y tenía bastante vergüenza.

Aquel era el momento en el que tenía que decir algo, algo que llamara la atención del otro para que aceptara su invitación. Giró su cabeza para volver a clavar sus ojos de color avellana en las orbes azules de su ex mejor amigo—. Lo siento. —Eran dos palabras que jamás había pronunciado a lo largo de su vida. Siempre le había costado pedir perdón, pero en aquellos momentos, haría lo que fuera solo para volver a hablar con él, al menos, para tener aquella conversación pendiente de una maldita vez— Sé que me comporté como un jodido gilipollas, pero... el café solo era una excusa. Me gustaría pedirte perdón en condiciones. —Hizo una pequeña mueca al momento, clavando la mirada en el suelo. Se percató de que alguien había dejado caer un billete en la funda de la guitarra, quizás por su estribillo espontáneo. Al menos, nadie les había grabado, o al menos, él no se había dado cuenta.

Sin apartar la mirada del suelo, siguió hablando—. Te echo de menos. —Aquello lo dijo en apenas un murmullo, pero estaba seguro de que el otro había podido oirlo. Tomó algo de aire por la nariz, mirándole de reojo, aunque temiendo lo que podía ver: una cara de póker que le mostrara que el otro ya se había olvidado de él—. Polina está cubriéndome. Puedo tener... todo el día libre. Y Barei y yo cortamos. De hecho, creo que tiene nuevo novio. —Y si no se equivocaba, salía con el heredero de la empresa que mayor competición le podía dar a la suya propia. Aunque Barei no lo había sabido al conocer al chico, por supuesto. De hecho, habían cortado por cómo había tratado a Douwe. La única persona que le había seguido hablando después de ello había sido Polina, y porque era su hermana. Pero también se había enfadado un buen tiempo con Sergey. Y era normal, porque se lo merecía.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Mayo 15, 2016 4:52 am

01. Mister, can you help me?
Una parte de su ser deseaba que Sergey se fuera y no se volvieran a ver; la otra, anclada aún en el pasado, ardía porque el otro se quedara, fuera un terco y le obligara a irse con él. Douwe no dijo nada, ni se dignó a mirar al chico hasta que este empezó a cantar. Se acordaba de aquella canción, la que había compuesto sobre él aunque el segundo no lo supiera. Las manos empezaron a temblarle, por lo que cogió la guitarra con más fuerza. ¿Qué pretendía? ¿Acaso no le había hecho sufrir lo suficiente? Observó como una mujer dejó un billete en la funda con una ligera carcajada. Estaba exponiendo a Sergey delante del metro de Londres.

Todas sus tribulaciones y barreras desaparecieron con dos simples palabras... Qué débil era. Sabía que su antiguo mejor amigo era un testarudo que jamás admitía sus errores. Se mordió el labio, reuniendo fuerzas para no sucumbir ante aquel pedazo de su pasado que quería y no quería que volviera. No quería que le hiciera daño otra vez, porque no lo soportaría. “Te acuerdas de la canción” Dijo, antes de que Sergey admitiera que el café era una excusa. En ese momento, sintió como todo lo que había hecho para mostrar una fachada dura se disolvía en aquel falso café. Quería disculparse, ¿acaso estaba soñando? Douwe siempre había soñado algo así: que volviera a su lado. Le daba igual si era como pareja, altamente improbable, o como amigo, pero sabía que Sergey era el pilar que faltaba en los cimientos de su vida.

Tras admitir su error, ahora admitía que le echaba de menos. Douwe ya no podía más. Un par de lágrimas salieron de los ojos azules del guitarrista. Se mordió tan fuerte el labio que deseó que sangrara para poder excusarse. “Yo también te echo de menos. Mucho... Pero lo que me dijiste me dolió muchísimo. ¿Sabes lo que me jodió que mi mejor amigo no aceptara quién soy?” Su mirada atravesaba aquellos perfectos anillos avellana de su iris, clavándose en su pupila. Cada vez que le veía recordaba el rechazo, pero también había gastado cinco años lamentándose de no tenerle a su lado. El pecho le pesaba como una lápida, más cuando le dijo que había dejado a Bar, con quién Douwe pensaba que se acabaría casando, y que Polina podía cubrirse.

No lo hagas. Es un error. Pensó, pero sus labios fueron incapaces de negarse a aquella persona que estaba ante él. Hacía tiempo que dejó de creer en el destino y la suerte pero en ese momento hubiera jurado que estaba ante una conjunción planetaria o algo por el estilo. “Está bien. Iré contigo” Recogió los billetes que le habían tirado, así como las monedas, y los guardó en su pantalón. Se puso de pie y guardó la guitarra en su funda, esperando que su antiguo compañero hiciera lo mismo.  Quizá todo aquello era una trampa, quizá estaba exagerando la realidad, quizá Douwe, que se había hartado de soñar y lamentarse, deseaba con todo su corazón que todo volviera a como era antes de aquella fatídica noche..
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Dom Mayo 15, 2016 5:17 am

01. Mister, can you help me?
¿Cómo iba a olvidarse de la canción? No podía. Era simplemente imposible, al igual que olvidar todos aquellos momentos que habían pasado juntos desde que se habían conocido cuando eran unos enanos. Habían empezado a vivir juntos; habían crecido el uno con el otro hasta que se convirtieron en adultos. Y entonces era cuando Sergey había fallado a Douwe. Ese era el gran error de su vida, lo tenía bastante claro, sobre todo, porque su padre consideraba que era lo mejor que había podido hacer. Menos mal que tenía a Polina a su lado, o desde que perdió a Douwe, se hubiera transformado en un ser como su padre. Barei estaba viendo vestigios y por eso mismo, prefirió irse. Siempre la había considerado una chica inteligente. Desde que no cayó en sus intentos de flirteos al principio. ¡Se odiaban! Aunque tenía ciertas sospechas de que Douwe, creyendo que le gustaba la chica, habló con ella para que empezara a ser un poco más agradable con él. Había sido un gran amigo en todos aquelllos momentos.

Tragó saliva y asintió con la cabeza para responder a la pregunta. No quería mirarle de nuevo. No quería ver que... ya lo había perdido definitivamente. No confiaba demasiado en su voz. Sabía que ya la fachada de tipo duro se había resquebrajado. Aunque también era verdad que solo alguien que le conociera perfectamente podía llegar a entender que se arrepentía de verdad. Y Douwe era una de esas personas. Ahora, estaba de nuevo nervioso. Mucho más de lo que lo había estado cuando cantó el estribillo.

Cuando levantó la vista, vio que un par de lágrimas corrían por sus mejillas. Sergey quería quitárselas con el pulgar, pero de nuevo se reprimió, incluso aunque fuera bastante difícil. De hecho, cada célula de su cuerpo le instaba a estrecharle en un brazo, pero tenía miedo, miedo no solo de ser rechazado, sino de lo que podía sentir al tenerlo entre sus brazos. ¡Como si no lo estuviera sintiendo ya! Sin embargo, se controló—. Fui el peor amigo que podrías haber tenido. Lo sé. —La voz se le acabó rompiendo en la última sílaba. ¡Mierda! Ni siquiera con autocontrol. Sin embargo, no apartó la mirada de la suya. Sabía que al principio no iba a ser todo bonito. Sabía que tenía que ganarse su confianza de vuelta, costara lo que costara. E iba a empezar aquel mismo día, dejando su vida de lado para dedicársela solo a él.

Y sin embargo, después de pensar lo peor, una sonrisa de esperanza se formó en su rostro. ¡Había aceptado ir! Si no fuera una persona tan estoica y mostrara más sus sentimientos, seguramente se le hubiera escapado una lágrima. Asintió con la cabeza, sin ni siquiera darle una palmada en uno de sus brazos. Imaginaba que ninguno de los dos estaba preparado para el contacto físico, ni siquiera, uno tan leve como aquel—. Sígueme. Está a unos doscientos metros de la boca de metro. Es... el bloque de apartamentos más alto. —Y más lujoso. Se rascó la nuca levemente, dedicándole una última mirada, ilusionada, antes de comenzar a caminar hacia las escaleras del metro. Una vez salió, se percató de que, cómo no, estaba lloviendo. Se quitó la cara chaqueta y la alzó, arrugando un poco la nariz—. Vamos juntos. Así no nos mojamos...
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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Lun Mayo 16, 2016 3:12 am

01. Mister, can you help me?
Pensó si, en algún momento, se había vuelto masoquista. Había aceptado ir al apartamento de la persona que le había hecho más daño en sus 27 años. De no ser por aquellos ojos de cachorro que le nublaban la razón, quién sabe qué habría hecho. Salió del metro, guitarra en medio y observó la lluvia. Cuando Sergey se puso su chaqueta como paraguas negó suavemente con la cabeza, rechazando su oferta. “Me gusta sentir la lluvia. Si quieres, puedes coger la guitarra, pero nada más” Sabía que, cuanto más cerca estuviera de Sergey, más sentiría aquello que le volvió loco en el pasado. Su risa, sus ojos, había pasado tantas horas imaginando un futuro perfecto con él que esos planes no eran más que cal que abrasaba cada centímetro de su piel. Antes, cuando estaba a su lado, sentía cómo una gravedad le llevaba a él pero ahora eso había muerto... Mejor dicho, lo había enterrado para no pasarse todas las noches llorando haberle perdido sin haberle tenido nunca, como hizo durante el primer mes.

Con el tiempo, quiso pensar que si ser él era lo incorrecto, que le daba igual estar mal. Paradójicamente, aquello le alentó a ser él y a aceptar que jamás le tendría a su lado como él deseaba... Pero ahí estaban. Douwe, callado, miraba hacia el frente siguiendo a Sergey hasta encontrar aquel dichoso bloque de apartamentos. Tuvo que levantar la cabeza para ver el piso más alto de aquel bloque. Una gota cayó en su frente en ese momento. Esa era una de las razones por las que le gustaba la lluvia: el cielo “lloraba” igual que él lo hizo en su momento, pero los dos lo hacían por algo que nunca podría ocurrir.

Se adentró en aquel imponente edificio tras Sergey y se vio interceptado por uno de los porteros, que le empujó contra una de las paredes. “¿Qué haces aquí, mugriento?” Le costaba respirar por culpa de aquel orangután que le había colocado el antebrazo frente al cuello. “S-Sergey... A-Ayuda” Consiguió soltar aquellas dos palabras mientras notaba como el aire le faltaba. Se vio zafado del agarre de aquel segurata, respirando con fuerza después. Miró a Sergey como si fuera un cachorro malherido. ¿Acaso aquello era una trampa? Primero el daño emocional y, cuando creía que se estaba recuperando, ¿le iba a dar la paliza que el otro pensaba que se merecía? Cogió el pomo de la puerta, dispuesto a irse, no iba a sufrir más, pero algo en su interior le pedía que le diera una segunda oportunidad a Sergey, aquella que el contrario no le dio.

Desde que se lo encontró hacía, apenas, quince minutos, estaba una y otra vez en la misma encrucijada. Su corazón quería volver a su lado, ser feliz de nuevo; su cerebro sabía que aquello iba a ser imposible. Su mano se tensaba alrededor del pomo. Giró la cabeza y se volvió a encontrar con aquellos ojos de cachorro, aquellas orbes que eran como las hojas del otoño. Idiota, murmuró para si mismo, vas a caer otra vez y vas a sufrir. Quitó la mano del pomo, dándose por vencido. No sabía por qué hacía todo eso, después del daño que le había hecho el contrario. Quizás fuera porque le quiso y le quería demasiado.
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Última edición por Winter Wiccan el Lun Mayo 16, 2016 8:43 am, editado 1 vez
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Lun Mayo 16, 2016 3:35 am

01. Mister, can you help me?
Sergey se tenía que recordar una y otra vez que la confianza de Douwe no se la podía ganar rápido. Iba a tener que trabajárselo lentamente. Su móvil vibraba en uno de los bolsillos de su pantalón, pero había decidido no hacerle caso. Fuera lo que fuera, podía esperar. Aquello no: aún no habían pasado ni diez minutos desde que se habían visto por primera vez en años y aquel primer encuentro era crucial para que lo arruinara por una llamada, que seguramente sería de alguno de la junta de accionistas para preguntarle por qué no había asistido. Ese era un problema que no le interesaba demasiado. Acabó poniéndose de nuevo la chaqueta, pues no iba a dejar que el otro se mojara solo. Eso sí, cogió la funda de la guitarra, aunque al haberlo hecho sin demasiado cuidado, sus manos se rozaron durante un segundo. Ni siquiera le había dado tiempo a tensarse cuando él ya tenía la guitarra.

Pesaba poco la funda con el instrumento dentro, pero aún así, iba a ser mejor llegar cuanto antes, pues imaginaba que tendría bastante tiempo y el material sería débil; si se colaba el agua dentro, el instrumento necesitaría repararse. Por eso mismo, apresuraba el paso. Además. Douwe estaba en silencio y el de ascendencia rusa no sabía cómo sacarle tema de conversación sin que resultara demasiado incómodo. Iba a tener tiempo para pensarlo mientras iba junto a él a su suite; en cinco minutos, ya habían llegado al edificio.

Ni siquiera se le pasó por la cabeza que hubiera podido haber una confrontación allí, por lo que al entrar al vestíbulo y ver cómo uno de los porteros lo empujaba contra la pared, se quedó clavado en el sitio. El violento gesto del gorila enfureció a Sergey, que solo pudo reaccionar cuando Douwe le pidió ayuda—. мудак —Fue lo único que pudo decir en aquel momento. Ni siquiera utilizó la palabra cabrón. Dejó con cuidado la guitarra en el el suelo antes de encararse con el hombretón. Las miradas del que había sido su mejor amigo ya le habían roto el corazón. ¿Qué estaría pensando en aquellos momentos? Ni siquiera se le podía pasar por la cabeza. No debía ser algo demasiado bueno, porque el chico tenía puesta la mano en el pomo de la puerta. Se iba a ir, y no solo físicamente, sino también de su vida. No iba a permitirlo—. Viene conmigo. —Bramó el moreno, entrecerrando los ojos mientras esta vez sí que golpeó al segurata, llamando su atención. Pareció reconocerle, pues de pronto, se le antojaba que estaba bastante asustado. Podía hacer que le despidieran.

Lo primero que hizo cuando le soltó fue acercarse a él, aunque aún sin hacer contacto físico—. ¿Estás bien, Dou? —Ni se dio cuenta de que le había llamado con aquel mote cariñoso que le había dado hacía tantos años—. Pídele perdón. Ahora mismo. —Murmuró en dirección al segurata, que inmediatamente lo hizo. Dejó que Douwe pasara antes, cogiendo la guitarra de nuevo, mientras caminaba con él hasta los ascensoras. Llamó a uno y una vez que se abrió la puerta, se adentró en él, pulsando el botón de la última planta—. Siento lo del... segurata. Debió haberte dejado en paz. —Quizás el universo estaba tratando de decirle que debía dejar a Douwe en paz, que ya la había cagado lo suficiente. Dejó escapar un suspiro, mirando a las puertas del ascensor. Esperaba que aquello no acabara en tragedia.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Lun Mayo 16, 2016 8:55 am

01. Mister, can you help me?
Así que no había sido cosa suya. Douwe sintió en ese momento como se quitaba un peso de encima, descartando momentáneamente la hipótesis de la paliza. “No hace falta que te disculpes. Solo ha tenido un poco de vista y se ha preguntado que hacía un intento de vagabundo como yo con un empresario como tú.” Bajó la mirada al suelo, tratando de calmar a su corazón, que latía desbocado. No entendía la conducta del que fue antaño su mejor amigo, pues parecía como si tratara de enmendar todo el daño causado en un solo día. Douwe cogió su guitarra, rozando de nuevo su piel con la de Sergey, en un contacto que deseó que hubiera durado más tiempo. Sufría una sensación constante de desazón e ira, furia hacia si mismo por haber anhelado un tacto que no era el suyo, sino el del contrario.

Fue en ese momento en el que volvió a extrañar su cercanía cuando se dio cuenta de una cosa: le había llamado Dou. Después de 5 años, escuchó de nuevo ese apelativo cariñoso. Solo Poli y Ser, como él mismo los llamó, se referían a él de esa manera. Tragó en grueso, tratando de disipar falsas esperanzas en su mente. Era un anormal para els eñor Kirkorov, solo le había invitado para limpiar su conciencia o para regodearse en su sufrimiento.

El ascensor se detuvo en la última planta, indicando que habían llegado al apartamento de Sergey. Douwe apretó con fuerza el mástil de su guitarra, siendo incapaz de ver las intenciones de la primera y única persona por la que sintió algo de esa profundidad. Salió de aquel cubículo, esperando que el empresario abriera la puerta. “Ser...” Dijo, antes de que el otro pusiera la llave en la cerradura. “¿Estás seguro de qué quieres que entre?” Por primera vez desde que se encontraron, Douwe preguntó algo que le abrasaba desde hacía muchos años y cuya primera respuesta le destrozó por completo: ¿Me aceptas por cómo soy?

La impotencia se apoderó de él antes de escuchar la respuesta del contrario. Sentía como si cada paso que diera fuera acercarse a una trampa mortal. ¿Qué quedaba de su mejor amigo? ¿Acaso le había conocido bien alguna vez? ¿Y si todo lo que recordaba no eran más que espejismos? Le temblaban las manos y sus pies se agarrotaban más de lo que ya lo estaban. Era como si, en cualquier momento, tuviera que huir lejos de ahí para volver a refugiarse entre andenes del metro. “Ser...” Susurró, invocando al que fue su amigo alguna vez, si es que lo fue de verdad. Tenía miedo, pero no como aquel de esa noche en la que se descubrió, sino un pánico en el que su corazón jugaba su última baza. Otro rechazo y el joven sabía que todo, incluido su ser, sería historia.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Lun Mayo 16, 2016 9:26 am

01. Mister, can you help me?
Sergey no podía contradecir a Douwe; sí que parecía un vagabundo. De hecho, incluso olía como uno. Pero por educación, no le había dicho nada. Esa era una de las cosas que más dolían, en realidad, pues antes podrían haberse dicho cualquier cosa, sabiendo que el otro no se iba a molestar ni un poco. La confianza que ambos tenían en el otro era inquebrantable... a menos que uno de los dos la rompiera y por desgracia, eso es lo que él hizo. Aún seguía sin explicarse por qué Douwe no le odiaba, por qué no le había dado una paliza en cuanto sus ojos se cruzaron por primera vez en cinco años. Se lo merecía, se lo merecía tanto que a veces, había querido golpearse a sí mismo mientras se miraba en el espejo. A veces, se daba asco. ¿Se sinceraría con Douwe al pedir perdón? No lo sabía. Quizás resultara demasiado... violento. Podía malinterpretarse muy fácilmente.

Mejor iba a ser guardarse sus demonios para sí mismos. Si alguna vez aclaraba sus dudas, sabía quién sería a la primera persona a la que querría contárselo... si es que seguía a su lado, claro. Su corazón latía cada segundo con más y más fuerza; estaba cansado de ser... aquel estirado en el que se había convertido. Ojalá las cosas pudieran ser tan fáciles como antes; ojalá pudiera perseguir sus sueños junto a Douwe. Pero sabía que aquelllo ya no iba a ser posible. Al menos, no mientras ninguno de los dos recuperara la fe en sí mismo. Sergey se sentía mal, imaginando todo por lo que habría pasado su ex mejor amigo para acabar como lo había encontrado.

Puede que en parte fuera por su culpa. Eso pensaba cuando salía del ascensor y estaba buscando las llaves en uno de sus bolsillos. Solo algo lo detuvo: la voz de Douwe. Giró la cabeza para volver a penetrar sus ojos con sus orbes avellanadas. Parpadeó durante unos segundos, pensando en qué significaba la pregunta; aquello le volvió a llevar a la conversación que habían tenido hacía tanto tiempo, de la cual aún se arrepentía—. El que se comportó como un... anormal fui yo. —Sacando la mano del bolsillo, con la llave, se dio cuenta de que estaba temblando, de que no podía ni meterla en la cerradura; había comenzado la conversación que más temía... incluso si era fuera de la casa.

No, no se atrevía a volver a mirarle. Apoyó la frente contra la puerta de madera maciza que cerraba su apartamento. Cerró los ojos, solo por intentar abstraerse de la situación, para no perderse en los dolorosos recuerdos... pero la voz de Douwe aún sonaba en su cabeza, susurrando aquel mote que le había dado él, y solo él. Nadie le había llamado así, ni siquiera Polina, cuando se dio cuenta de lo que significaba para Sergey. Cogió aire, dejando caer las llaves sin poder evitarlo. Ahora, todo su cuerpo estaba temblando—. Te dije cosas que no pensaba. Te quise hacer daño aposta para que te alejaras de mí. Solo porque tenía... porque tengo miedo de mi padre, de lo que puede pensar y... —Dio un puñetazo a la puerta, haciéndose daño. Pero en aquellos momentos, le daba igual—. No me das asco. Nunca me diste asco. —Y solo en aquel momento, se atrevió a mirarlo de nuevo. Sentía sus ojos humedecidos, pero sabía que no iba a llorar. Pocas veces lloraba delante de alguien.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Mar Mayo 17, 2016 8:52 am

01. Mister, can you help me?
Ese terror que tenía a que el contrario volviera a increparle todo lo que era desapareció de un plumazo. Casi no podía creer lo que estaba creyendo. ¿Habían pasado cinco años pensando que Sergey le odiaba, cuando solo tenía miedo? Notó como aquellas orbes marrones se cruzaban con las suyas. Sintió un cosquilleo por todo el cuerpo, como si el fuego que trató de apagar de forma inconstante durante tantos meses hubiera resurgido de las brasas. Era como si hubiera chocado contra una pared a una gran velocidad. De no ser porque todo aquello le abrumaba, se hubiera caído al suelo.

Dio un paso al frente, haciendo algo que pensó que jamás volvería a hacer. Tomó la mano de Sergey en la suya, notando aquella electricidad que tanto había extrañado, temblando un poco en el proceso, temiendo que se desvaneciera como si fuera un sueño. Sus ojos se volvieron a encontrar con los del chico de orígenes rusos y una suave sonrisa apareció en sus labios. Sabía que lo había echado de menos, de lo que no era consciente era de lo mucho que lo había hecho. Fue un imbécil por no haberse atrevido a hablar con él o Poli, pues todo podría haber sido diferente si hubiera sido valiente y no se hubiera quedado en su cuarto dos semanas sin salir de ahí. “Si hubo algún momento en el que te perdoné... Ya lo hice” Estaba tan cerca de la persona que más le marcó, que notaba cómo el corazón le iba a salir del pecho. Quizá sus pintas pudieran espantar al empresario, pues sabía de sobra que no estaba en condiciones para mucho pero esperó que no le apartara.

Al estar tan cerca de Sergey, pudo detectar aquel brillo en sus ojos. Estaba al borde de llorar y solo le había visto así un par de veces. Realmente, todo lo que decía salía del fondo de su corazón, y el chico lo sabía muy bien. “Tu padre y tú... Siempre habéis sido muy diferentes” No había conocido demasiado al señor Kirkorov en persona, pero lo que había leído y las historias de Poli y Ser le servían para tener una opinión clara de aquel nefasto hombre. “Ser, eres mucho mejor que él... Siempre lo has sido. Y lo que piense... Si nos guiáramos por lo que la gente piensa de nosotros...” Miró al fondo de aquellos ojos, sabiendo que sabía cómo acababa la frase. Si se hubiera callado, igual hubieran seguido siendo amigos durante esos años, pero Douwe se hubiera vuelto una persona apagada y triste, algo que nunca se hubiera permitido.

El silencio les invadió durante un par de segundos, los más incómodos de la vida de Douwe. No le apartaba, no decía nada, no respondía... “Sabes. A pesar de todo de lo que pasó, de todas las cosas que me dijiste...” Tragó saliva en ese precios instante, cayendo una lágrima solitaria por su rostro. “Me dolió, me dolió durante todos estos años, siempre he pensado que era culpa mía por haber sido un amigo que no te merecía, Ser.” Bajó la mirada un momento de serenarse. No iba a tirarlo todo por la borda. Era una insensatez querer algo más. “Pero siempre has sido mi mejor amigo, nunca he dejado de preocuparme por ti, me importabas más de lo que yo mismo me importaba.” Una risa nerviosa salió de su cuerpo, fruto de su evidente nerviosismo. No fue consciente de que, mientras se confesaba a medias, la mano de Sergey no se había separado de la suya.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Jue Mayo 19, 2016 8:02 am

01. Mister, can you help me?
Sergey pensaba que iba a empezar a llorar en cualquier momento. Ni siquiera sabía cómo se estaba conteniendo. Quizás era porque estaba en shock por habérselo contado, quizás porque no quería que el primer recuerdo nuevo que tuviera Douwe fueran lágrimas. No apartó su mano ni un momento cuando el otro la cogió. Se había hecho daño en ella tras dar un puñetazo a la puerta, enfurecido consigo mismo, aunque tratando de no mostrarse demasiado agresivo. Y como respuesta, Douwe le había tocado. Aquel era la primera muestra de contacto que tenía con él en cinco años. Sin darse cuenta, una lágrima había comenzado a recorrer su mejilla. Estaba demasiado abrumado como para llorar a lágrima viva. Y además, aquella era de felicidad, no de tristeza o frustración. El de ascendencia rusa no podía aguantar más; sentía la necesidad de abrazarlo, pero tenía tanto miedo de lo que podría sentir por Douwe cuando lo hiciera... que no lo hizo. El miedo seguía siendo el guía de su vida, aunque no lo quisiera asumir. A lo mejor, algún día sería capaz de superarlo, pero aquel no era el día. No estaba tenso, por lo menos. Casi ni siquiera se había dado cuenta de que se había puesto a temblar.

Douwe estaba intentando animarle. A él. No se lo merecía. Sabía perfectamente que lo que se merecía era una buena paliza y de momento, no le iba a hacer cambiar de parecer—. Diferente es poco. Él es... homófobo, racista... No le importa qué hacer para destruir a los demás. El odio le consume y... yo fui tan idiota por... Joder, lo siento. —Volvió a repetir mientras soltaba un suspiro, sacudiendo la cabeza hacia los lados. Sabía perfectamente que podría haber hablado con alguna de las amigas de Douwe para que le avisara de lo que podría pasar, para que lo llevaran en secreto unos meses, pero... no lo hizo. De hecho, había visto algunos vídeos en Youtube de Poli, cantando una canción llamada “If love was a crime”. Iba claramente en contra de él; también estaba segurísimo de que ella se había dado cuenta de que en realidad le gustaba Douwe, pero al parecer, no se lo había dicho.

Dejó escapar un nuevo suspiro antes de sacudir la cabeza. No era mejor. Cerró los ojos durante unos segundos, intentando calmarse. Cunado los volvió a abrir, intentó no perderse en aquellos ojos azules, como el cielo. Las lágrimas habían desaparecido de sus ojos, pero sus ojos seguían estando algo húmedos. Se quedó en silencio durante unos segundos, sin saber qué decir. Douwe le había perdonado, pero aún así... sabía que tenía que hacer algo por él.

Y aquellas palabras hicieron que reaccionara por fin. Parpadeó durante unos segundos antes de lanzarse contra él para estrecharlo entre sus brazos, dejando escapar un pequeño suspiro mientras escondía la cabeza en su cuello durante unos segundos—. Eres el mejor amigo que tuve, tengo y tendré en la vida, Douwe. Nunca pienses eso. Nunca más. Fui yo el que se comportó como una mierda contigo. —Intentó no pensar en cómo le estaba latiendo el corazón, volviendo a alejarse. Se agachó a recoger las llaves, abriendo la puerta unos segundos después—. Entra. El baño... está a la derecha, segunda puerta. Ahora te llevo algo de ropa. Primero te vas a dar una ducha y... hablaremos más tranquilamente. Hazlo por mí. —Esperaba que aquellas fueran las palabras mágicas para convencerle.

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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Jue Mayo 19, 2016 10:30 am

01. Mister, can you help me?
No se esperaba todo aquello. En cuestión de menos de una hora, se había encontrado con su mejor amigo, al que no había visto en años, y le había invitado a su casa y se estaban... ¿Se estaban reconciliando? Los ojos del chico brillaron por la posibilidad de volver a pasar tiempo con Sergey. El de ascendencia rusa parecía muy tenso, temblando y bastante afectado por lo que estaban viviendo. ¿Estaba haciendo bien al entrar en su vida de nuevo? Francamente, lo desconocía. Esperaba que el señor Kirkorov ya no fuera una influencia tan importante en su amigo, porque no podría soportar otra discusión como aquella, más cuando ninguno de los dos quería separarse del otro. Tendría que haber vuelto. Haber aparecido en el apartamento de Poli con la cara enrojecida y haberle besado esa noche. Si se iban a despedir, tendría que haberlo hecho por la puerta grande, pero fue un cobarde, tanto como el contrario. Soltó un suave suspiro al pensar en aquello, ya era demasiado tarde, como de costumbre.

Su cuerpo se tensó por completo cuando recibió el abrazo de Sergey y encontró la cara contraria contra su cuello. Su corazón iba a salir disparado de su caja torácica por aquel contacto, todas las sacudidas eléctricas que se sucedían por tenerle tan cerca. Fue un acto tan repentino e inesperado por parte de Sergey que ni le dio tiempo a reaccionar. “No tienes por qué sentir nada. Fue duro pero ya es cosa del pasado. Me alegro de que fuera solo un malentendido.” Mencionó ante aquellas palabras tan duras que expresaba el chico. Tuvo miedo, Douwe también lo tuvo durante todo el tiempo en el que sabía a dónde llevaban aquellos vistazos indiscretos y disimulados hacía cinco años. Le estaba quitando bastante gravedad al asunto, y era consciente de ello, pero no podía hacer que Sergey se culpara por algo que “había superado”. Volvió a encontrarse con los ojos de Sergey, observando el surco que había dejado aquella lágrima. Una lágrima de Sergey Kirkorov era como un rubí del desierto, solo verlo era un regalo. Era el típico hombre que no lloraba, que solo lo hacía cuando algo le importaba... Y Douwe ahora sabía que era parte de ese pequeño grupo selecto.

Cuando el contrario abrió la puerta del apartamento, dejó la guitarra en la pared contigua a la puerta y avanzó con cuidado, tratando de no manchar nada. Estaba bastante sucio, siendo sinceros, en comparación con aquel piso inmaculado. Por esa razón la propuesta de Sergey no se le hizo demasiado extraña. “Vale, gracias.” Dijo y, sin mediar palabra, se metió en aquel cuarto de baño... ¡Era más grande que el piso que compartía con Jami! Abrió los ojos como platos al encontrar aquella enorme ducha. Se desvistió, dejando su desgastada ropa a un lado. No fue hasta que no tuvo los calientes chorros de agua cayendo contra su piel cuando se dio cuenta. Estaba desnudo. En casa de Sergey. Después de cinco años. Por petición del chico. Casi se resbaló y se dio el golpe de su vida... Por suerte tenía cierto equilibrio. Normalizó su respiración bajo el agua caliente, disfrutando por un momento de aquella maravillosa sensación. Hacía mucho tiempo que no se daba una ducha en condiciones. Se enjabonó copiosamente, aprovechando, y empezó a tararear en la ducha. Era algo que le salía solo, natural para él. “If love was a crime, then we would be criminals. Locked down for life, but I'll do the time. If love was a crime, then we would work miracles high above the ground... THEY WOULD NEVER BREAK US DOWN” Usó la alcachofa de la ducha como micrófono, dándose cuenta demasiado tarde del nivel de decibelios que estaban produciendo sus cuerdas vocales. Terminó de aclararse todo el cuerpo, incluido el pelo, y cogió una toalla que había en un armario, esperando que aquello no importunara demasiado a Sergey.

Salió del baño, rojo como un tomate, esperando que Sergey le hubiera dejado la ropa en algún lado... No esperaba encontrárselo en el salón con la ropa en las manos y en toalla. “Eh. Yo. Eh. Si. Yo. Ropa, voy.” Cogió las prendas que llevaba el chico en las manos y salió corriendo, sujetando la toalla como medianamente podía, hasta el servicio para poder vestirse. No se dio cuenta de que el tatuaje de su rodilla se veía perfectamente y que le había ofrecido una imagen en exclusiva a la razón por la cual estaba ahí.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Vie Mayo 20, 2016 7:51 am

01. Mister, can you help me?
Sergey sentía que se habían estado centrando demasiado en él y para él, el importante era Douwe, sin lugar a dudas. Era al que había hecho daño, al que había dejado solo, al que le había ido todo mal, seguramente por el palo que se llevó después de la ruptura de la amistad. ¿Qué hubiera pasado si Sergey hubiera estado ahí cuando se truncaron los sueños de Douwe? No lo sabía. De todas formas, imaginaba que su (¿ex?) mejor amigo podía conseguirlo aún. Polina le había contado que algunos artistas comenzaban así, en la calle, y un ejemplo que siempre ponía era Ed Sheeran. A su hermana le encantaba y había podido enamorarse de algunas canciones debido a ella. Pero por supuesto, una persona seria no escucharía ese tipo de música; de hecho, su padre no escuchaba música. Punto. Por eso, cuando Sergey lo hacía, lo mantenía en secreto, por ese miedo que seguía guiando su vida por senderos que a momentos le hacían más y más infeliz. Si no hubiera sido por Polina, seguramente se hubiera tirado por la ventana; lo había pensado en más de una ocasión.

Por esa misma razón, que Douwe le hubiera perdonado de una manera tan altruista le estaba dando vida de forma literal. No sabía si soportaría de nuevo algo como lo que había vivido hace cinco años. Su vida profesional había sido cada vez más y más exitosa, mientras su vida personal era cada vez más y más pobre: echaba de menos a Douwe cada segundo del día. Primero que había pensado que era por lo que sentía por él, aquello que se estaba despertando nuevamente, pero en realidad, con el tiempo se dio cuenta de que los sentimientos románticos eran los menos importantes: era amistad verdadera lo que había encontrado con él. De todas formas, a él le parecía que las mejores relaciones, las que de verdad duraban, eran las que se basaban en una amistad como aquella. Esas en la que un día mirabas a la otra persona y veías algo más de lo que viste el día anterior, como si se hubiera encendido algo en tu interior de repente. Y la persona que era solo un amigo se convertía en la única persona con la que crees que deberías estar. Esta era la razón de la lágrima; por eso no podía evitar querer estar a su lado a cada momento. Por eso, había hecho cosas que no eran frecuentes en él, como pedir perdón. Le necesitaba a su lado. No podía perderle, no otra vez.

Una vez habían entrado al apartamento, dejó que el otro entrara al baño. ¿Cómo saldría? ¿Como aquel Douwe que había conocido? No. Ahora era otra persona totalmente distinta a quien conocer, al igual que lo era Sergey. Se dirigió hasta su propio cuarto, que estaba a la derecha del baño. Y entonces fue cuando escuchó la preciosa voz del hombre cantando la canción de Poli. No pudo entrar al baño para dejar la ropa. Ni siquiera pudo entrar a decirle dónde estaban las toallas. Cerró los ojos durante un instante. Sabía que la chica lo había hecho con la mejor intención, para que se aceptara. Pero no podía. De momento, no. Sabía que tendría que hacerlo en un futuro si quería ser genuinamente feliz alguna vez.

Pensando en la canción todavía, volvió al salón, donde se sentó en el sofá. Le iba a pedir permiso al otro para poder tirar sus ropas. Estaban rotas, y él podía darles nueva. Incluida ropa interior, aunque aquello le había dado vergüenza: incluso sus calzoncillos eran tan sobrios como el estilo de vida que había comenzado a llevar otra vez. Sentía la garganta seca, por lo que carraspeó. Estaba nervioso; sabía que el chico iba a salir semidesnudo. Sabía que no iba a poder mirar su cuerpo. Sabía que tenía que controlarse.

Entonces fue cuando el otro salió del baño, cuando le dio la ropa y cuando pudo observar el tatuaje. Definitivamente, no había esperado ver una “S” tatuada en su cuerpo. ¿Sería por él? ¿Tanto le había echado de menos? Corrió detrás de él a los pocos segundos, sin saber qué se iba a encontrar en el baño. Llamó a la puerta con los nudillos y abrió como si nada, con los ojos cerrados. Así no podía dedicarle ninguna mirada indiscreta—. ¡Perdón, perdón! —Murmuró en un primer momento, haciendo una pequeña mueca antes de dejar escapar un suspiro—. ¿T-tienes un tatuaje de una S? —La pregunta escapó de sus labios quebrada, porque había temblado al preguntarle. ¿Qué pasaría? ¿Era demasiado egocéntrico o se había tatuado la inicial de su nombre de verdad? Esperaba que Douwe le dijera la verdad—. No quiero que creas que me molesta. Al contrario. Es... curiosidad. Y te queda bien. Siempre te han quedado mejor los tatuajes que a mí. —Aquello ya era hablar de más, pero estaba nervioso; no podía evitarlo.

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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb Mayo 21, 2016 8:38 am

01. Mister, can you help me?
Se quería morir de vergüenza. Hubiera deseado que Sergey hubiera puesto la ropa en el servicio, o en alguna habitación... Pero no que le viera con una toalla. Cerró la puerta del baño y se puso aquella ropa interior lo más rápido posible. Camisa blanca, pantalones negros y ropa interior blanca, clásica pero útil, más cuando era un préstamo temporal. Nada más ponerse los calzoncillos, Sergey apareció por la puerta, con los ojos completamente cerrados. En ese momento se avergonzó de su cuerpo cubierto por la tinta y ahora ruborizado. Se puso los pantalones y la camisa, sentándose en la taza del retrete justo cuando habló de ESE tatuaje. Si antes estaba rojo de vergüenza, ahora lo estaba más. Los cumplidos posteriores tampoco ayudaban a alejar ese sentimiento que le oprimía el pecho. “Puedes abrir los ojos, estoy vestido” Dijo, con un tono de pesar en su voz. ¿Tanto le afectaba a Sergey que estuviera cubierto por solo una toalla? Quizá aquella imagen idílica que tenía de su antiguo mejor amigo no era así del todo.

Cuando el contrario abrió los ojos, pudo ver su rostro cinco años atrás, la noche en la que los dos perdieron demasiado. No había cambiado nada, seguía viendo a Ser en esos ojos. El mismo Ser que siempre veía tan feliz pero tan temeroso de su padre y de lo que dijera la gente... y luego estaba Dou, la persona que nunca le juzgaba a parte de su hermana, Polina. “Si... Tengo una S. Este tatuaje de aquí...” Dijo, señalando a la rosa que adornaba su esternón y sus clavículas. “...No es el único dibujo que tengo por tu culpa” Soltó una sonrisa algo irónica, recordando el momento en el que los dos se hicieron aquel pacto con los tatuajes. Sergey llevaba unas alas en su bíceps, mientras que Douwe presentaba aquella enorme flor. Nunca le preguntó a Ser qué significaba el suyo, pero para Dou la flor significaba aceptar su verdadero ser. Aquello fue una semana antes de su gran discusión y nunca fue capaz de quitárselo. La adicción, aquel sentimiento enfermizo que había profesado durante tanto tiempo y que había corrompido aquella amistad... Douwe sintió muchísima vergüenza por aquel sello sangrante del rechazo de Ser. No obstante, dos años atrás, tratando de separar aquella pieza de arte de sus recuerdos más oscuros, se hizo aquel tatuaje. Nunca lo veía, pero estaba ahí, al igual que Ser. “Fue una época dura. Dejémoslo en eso, ¿vale?” No había despegado su mirada de la contraria, pero en ese momento se centró más en él, esperando que no siguiera por ahí. “Gracias por la ropa” Mencionó, ya que todavía no se lo había agradecido.

¿Tanto habían cambiado? Antes, hablando con Ser, las conversaciones se podían alargar durante horas. Sueños, esperanzas, vida en común, ¿dónde había quedado todo eso? ¿Dónde había quedado aquel brillo esperanzador en los ojos de los dos? “Mentira, tú siempre fuiste el objetivo de todas las chicas del Campus. Además, todos estaban como locos con tu tatuaje y a mi me miraban mal.” Si solo hubieran sido chicas las que se hubieran fijado en él, no estarían en esa situación, meditó el chico sentado en el trono. “Fue divertido. Tu tenías un par de alitas y yo, un rosal enorme en el esternón. Hasta Poli se rió de mis pintas con todos esos vendajes el primer día” Negó con la cabeza, esbozando una sonrisa. Un par de críos hormonados, eso era lo que fueron. Parecía mentira que todo hubiera desaparecido en tan poco tiempo. “Me acuerdo de todo como si fuera ayer... Sé que es precipitado decirlo, pero ojalá pudiera volver a ser como antes
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Sáb Mayo 21, 2016 9:50 am

01. Mister, can you help me?
La visión de Douwe desnudo había sido parte de sus sueños eróticos adolescentes, por lo que de solo pensar que a un escaso metro estaba pasando, Sergey se ponía bastante nervioso. Su corazón palpitaba tan rápido que parecía que se le iba a salir del pecho. Sabía que era una tontería, que ya tenía edad como para pensar que aquello no le afectaría, pero quizás era el hecho notar también el nerviosismo del otro lo que lo tenía tan atacado. ¡Estaba deseando abrir los ojos! Pero sabía perfectamente que no debía, que debía esperar. Tan metido estaba en su mundo que ni se había percatado del tono de pesar que había estado presente en la voz de su ex mejor amigo, aunque le hizo caso y abrió sus ojos; aquella visión tampoco es que le tranquilizara demasiado. La ropa que le había dejado se ajustaba perfectamente a su cuerpo. Tenía por seguro que si aquella ropa acababa oliendo a él, no la iba a tirar. Su padre hubiera pensado que aquel pensamiento era vomitivo, pero por primera vez en mucho tiempo, él no estaba en su mente, sino que la había ocupado enteramente el chico con la S tatuada. Con su inicial tatuada. A veces, él también se había planteado hacerse un tatuaje con la letra de aquella canción que había compuesto Douwe y tanto le gustaba, pero siempre se decidía a no hacerlo. Ya las alas de sus bíceps habían causado bastante revuelo.

Los ojos de Sergey se habían clavado en la rosa y su mente le había llevado de nuevo a aquella sesión de tatuajes en la que ambos se habían empezado a decorar el cuerpo así. Para Sergey, había sido un momento muy importante. Aquellas alas significaban para él esperanza, pues simbolizaban que podía volar fuera del yugo paterno para seguir sus sueños junto a la persona que le había robado el corazón. Sin embargo, había tenido que cagarla siendo un jodido cobarde. Pero no iba a dejar que esto empañara el recuerdo. Nunca. Sus momentos felices con Douwe siempre serían recordados así. Tragó algo de saliva, dando un paso más hacia él, aunque quizás el otro podría sentirse incómodo—. Me gusta cómo te queda. —Tuvo que carraspear para deshacer el nudo de su garganta que le había hecho dejar escapar un gallo cuando le había contestado. Ni siquiera se había dado cuenta de que se había emocionado. Esbozó una leve sonrisa, sacudiendo la cabeza para quitarle importancia al asunto—. No es nada. Incluso te la puedes quedar, si quieres. —Sergey se quitó la mojada chaqueta y la lanzó a un lado, arremangándose la camisa hasta mostrar uno de sus bíceps. Había repasado el tatuaje hacía unas semanas—. Yo no le hice modificaciones. Y ¿sabes qué? Me tatué por ti. Quiero decir, tú... eres esta. —Señaló aquel ala que le había mostrado y después se señaló el otro brazo con la mano del brazo expuesto—. Y esta soy yo. —¿Por qué había dicho algo como aquello' Quizás porque nunca había tenido oportunidad de confesarlo.

Sus ojos se volvieron a clavar en los del otro, frunciendo un poco el ceño—. Nunca entendí eso. Pensaba que todas las chicas iban a querer lamerte la rosa del cuello. —Lo dijo casi sin pensar. Cuando vio cómo le había quedado el tatuaje, era lo que Sergey quería hacer, precisamente. Inspiró, recordando el momento. A él se le notaban mucho más las vendas que a Sergey. Este volvió a dar un paso más hasta Douwe. Ya estaba en frente de él, a una distancia más o menos normal—. Quizás podamos empezar por... una de nuestras tradiciones. ¿Te acuerdas de cuándo Polina nos cubría cuando dormíamos en mi casa hasta el mediodía porque nos habíamos quedando hasta las siete de la mañana hablando de nuestras cosas? —Y lo mejor de todo, es que pocas veces se mencionaban ligues en esas conversaciones. Eran simplemente Sergey y Douwe compartiendo momentos inolvidables—. Si quieres quedarte a dormir, claro. Han pasado cinco años y... tengo mucho que contarte. —Se sentía un poco mal, sobre todo, porque no pensaba confesarle aún las dudas sobre su sexualidad.

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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb Mayo 21, 2016 10:55 am

01. Mister, can you help me?
¿De verdad estaba pasando todo aquello? Douwe había perdido el hilo de la conversación, aproximadamente, seis veces. Seis veces en las que se había quedado absorto por culpa de aquel hombre que tenía frente a él. Su razón para ser valiente, la causa de su caída y el motivo de su resurgir futuro. Esa sonrisa picarona, aquel brazo con ese tatuaje que ahora veía que significaba más de lo que pensó al principio, esos ojos avellana, el momento en el que tiró la americana al suelo del cuarto de baño, cuando se acercó y cuando carraspeó. Definitivamente, Douwe había vuelto a caer en la trampa de aquel ejemplo de figura apolínea que le llevó a la locura. Sacudió con brevedad su cabeza, negando tras aquella insinuación. “Tú eras el favorito de las chicas del campus, no hace falta que disimules. Te habrías llevado a más de una a la cama de no ser por Bar” Trató de calmar su mente recordando la orientación sexual, supuesta, del chico. Estaba en la casa de Sergey, con su ropa, con él a apenas un metro y viendo aquel tatuaje que ahora casi le hacía llorar. Y, para agravar aún más la inestable situación emocional del chico, acababa de proponerle pasar la noche. Definitivamente, había muerto y había ido al cielo. Carraspeó con levedad, tratando que la garganta no le fallara. “No sabía que ese tatuaje fuera tan especial. Gracias...” Pensó en revelarle la razón de la enorme flor que adornaba la parte superior de su pecho, pero prefirió dejarlo para más adelante. “Y creo que antes tendría que llamar a casa para avisar a Jami. Si llego muy tarde un día se preocupa mucho porque piensa que me ha pasado algo. Antes de bueno... Aceptar” Se le iluminó la mirada ante la posibilidad de pasar otra noche en vela. Fue durante aquellas veladas donde solo estaban ellos, la guitarra y la luz de una lámpara o de las estrellas si estaban en la terraza, cuando cayó en la cuenta de que Sergey era algo más que un amigo para él.

“Jami es la mujer que me acogió en su casa, no pienses lo que no es.” Comentó, pensando que la mente de Ser estaría interpretando las cosas como no eran. “Cuando me echaron de mi piso me acogió, es la mejor amiga que he tenido este tiempo. No tenemos mucho y yo echo una mano cuando puedo, trabajando en lo que sea o... En el metro. No me gustaría que se preocupara por mí más de lo que lo hace.” Quizá se había pasado hablando de su amiga de aquella manera, pero quería dejar las cosas claras. Jami era una amiga y una gran confidente, la única persona a la que había contado lo de Sergey una noche en la que le pilló llorando frente a una revista, medio año después de que cortaran su relación de amistad.

Se levantó de la taza del váter, que había utilizado como taburete, para quedar a la misma altura que Sergey. No se dio cuenta de lo cerca que estaban hasta que pudo observar el rostro impoluto del joven. “Ser...” Dijo, notando poco después que le faltaba el aire. “Me encantaría pasar la noche aquí, nada me apetece más.” Concluyó, sonriendo. El corazón se le iba a salir del pecho, como ya había amenazado durante toda aquella mañana.
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Mensaje por BatmanWithClaws el Sáb Mayo 21, 2016 11:18 am

01. Mister, can you help me?
Sergey sintió la tentación de decirle que ni siquiera se había llevado a Barei a la cama estando sobrio. Borracho sí que se había aventurado, pero porque imaginaba que era otra la persona que había entre sus brazos. La chica había creído que simplemente era poco sexual, pero el motivo por su poco apetito no era precisamente ese, sino su sexualidad. Tomó aire por la nariz para soltarlo lentamente por la boca, intentando calmarse. Iba a ser lo mejor. Sus ojos avellenas se clavaron en los del chico de sus sueños, ladeando la cabeza a un lado, como si no hubiera entendido lo que le acababa de decir—. ¿Cómo no iba a ser tan especial si fue algo que hicimos juntos? —Si no la hubiera cagado, Douwe no hubiera dudado eso ni de coña. Sobre todo, porque antes de la pelea, lo hacían todo juntos. De hecho, cuando empezó a salir con Barei, la primera condición fue que amara a Douwe al menos la mitad de lo que lo amaba él. Y la chica lo había conseguido. Se había portado bastante bien con él, y si a Douwe no le hubiera caído bien, seguramente, se habría ido a buscar a otra. Lo que no esperaba es lo que vino después. ¿Jami? ¿Quién es Jami? Era un nombre algo extraño, la verdad. En su cabeza, se dibujó un hombre, de cabellos negros y rasgos del Norte de África. ¿Quizás algún musulmán que había conocido en Londres? Al fin y al cabo, la ciudad era cosmopolita. Ni siquiera se le pasó que pudiera ser una mujer. Su corazón palpitaba errático mientras una sensación de disconformidad se apoderaba de su cuerpo. ¿Qué eran esos? ¿Celos? ¡Pero no podía sentir celos! ¡No era justo! Sin embargo, era egoísta. Menos mal que tenía una buena cara de póker.

Esta cara de póker se transformó en un rostro sorprendido al escuchar lo que comentaba Douwe. ¿Una mujer? ¿En serio? ¡Y era gay! ¡Eso quería decir que no...! Ahora se sentía eufórico y estaba a punto de mandar toda la fachada a la mierda solo por dedicarle una sonrisa, empotrarlo contra la pared y besarle como había deseado desde que se dio cuenta de que de mejor amigo, se había transformado en algo más. Sin embargo, no lo hizo. Sabía perfectamente que aquello tampoco era justo para él. Solo asintió con la cabeza, como aturdido—. Por supuesto, llámala. No quiero que se preocupe más de lo necesario. Si quieres que te venga a buscar mañana, dale la dirección. No hay ningún problema. La puedo poner en la lista de admitidos, como a ti. —Sergey cogió su móvil para mandarle un mensaje a Polina, suspendiendo la reunión de la noche. Seguramente, iba a aparecer de todas formas. Así era su hermana. Entonces, fue cuando le ofreció su móvil al chico, para que hiciera la llamada.

Sergey acabó cogiendo las mejillas de Douwe para juntar su frente con la de él, como solían hacer cuando eran más jóvenes. Era un gesto cariñoso que tenían. Se separó a los segundos, ahora sin contener aquella pequeña sonrisa—. ¿Te acuerdas de nuestros rituales de comida? Podemos pedir algo para que nos lo traigan también. Y... si quieres tomar un café ahora, podría ponerme a hacerlo mientras llamas. —El plan era perfecto. Aquel día, iba a estar dedicado solo a ellos.

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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Mayo 22, 2016 12:16 am

01. Mister, can you help me?
Seguía pensando que estaba en medio de un sueño. Sergey estaba siendo el chico que conocía. Dulce, amable, generoso, no aquella imagen que le dio la última noche, donde fue todo lo que le habían contado del señor Kirkorov, aquel magnate despiadado. Agradecía a lo que fuera que el chico no hubiera cambiado de esa manera en cinco años, se merecía ser alguien feliz, no un desalmado. Cogió el móvil cuando el otro se lo tendió, pensando que Jami empezaría a gritar histérica por el teléfono cuando se lo contara. La mujer que le acogió era uno de los pilares fundamentales de la vida de Douwe y reemplazó, aunque no del todo, lo que suponía Ser: su escudo contra la dureza de la rutina. Ahora, Jamala jamás significaría tanto como él como lo hacía Sergey. Todas esas noches en vela, sus escapadas secretas a tocar la guitarra, habían pasado tanto tiempo juntos que ahora notaba como todo venía a su mente en avalancha.

Se encontró con la frente del chico de ojos avellana frente a la suya y su corazón, tremendamente acelerado, se relajó. Aquel era su remanso de paz, su calma previa a la tormenta. Cada vez que hacían eso, independientemente de los sentimientos, el pasado y el futuro, eran ellos: Sergey y Douwe y nada más importaba. Cerró los ojos por un momento, temblando por la sensación que le embargaba. Hacía tanto tiempo de la última vez que hicieron eso, habían cambiado tanto aunque, en el fondo, sentía como si no hubiera cambiado nada. “Me parece genial, tanto el café como la comida. ¿Qué vas a pedir?” Puesto que, teóricamente, iba a pagar él, no quería obligarle a decir nada. Realmente, cualquier cosa que pidiera le iba a encantar, puesto que los guisos de Jami, aunque nutritivos, sabían casi todos igual. “Gracias por todo, Ser, de verdad.” Los ojos le brillaban ante haber recuperado a su mejor amigo, esperando que aquello durara. El aspecto sentimental, si algún momento era adecuado, lo solucionaría, lo importante es que le volvía a tener a su lado, al menos durante unas cuantas horas.

Muy a su pesar, se separó de Ser, con el móvil en la mano para llamar a Jami. Se salió al balcón, temiendo que los gritos de alegría de su “benefactora” sonaran demasiado fuerte. Con el móvil previamente desbloqueado, llamó a la mujer, que se sorprendió porque no solía llamarla porque no tenía móvil, principalmente. “Jami, verás, es que... Me he encontrado con Sergey, ese Sergey, en el metro y me ha invitado a su casa. Vamos a hablar de los viejos tiempos y voy a pasar la noche aquí. Mañana por la mañana vuelvo a casa, ¿vale?” El grito que profirió su amiga por el auricular casi le dejó sordo. De no ser porque sabía que lo hacía normalmente, lo hubiera perdido. Se separó un poco antes del momento de euforia de la mujer de cabellos morenos, que no paraba de decirle por el teléfono que se lanzara y le comiera la boca. No pudo hacer otra cosa que reírse ante aquel comentario de la que, seguramente, era la persona que más confiaba en que él y Sergey tendrían un futuro juntos. “Cuando entre dos personas hay un vínculo, este puede romperse, pero siempre se arregla. Pajarillo, la manera en la que hablas de él y la manera en la que estabaís juntos. Os podéis engañar, pero yo ya he visto bastante como para saber que ahí hay algo precioso.” Le dijo, meses atrás. Acabaría invitándola a cenar un día con lo poco que sacaba solo para dejara de montar tantos castillos en el aire. Se despidió de la mujer, colgando poco después para volver al salón. En una mesa encontró una foto de los dos en una de sus escapadas veraniegas. Una sonrisa nostálgica adornó su rostro, quizá podrían tener una este verano... o quizá estaba adelantando acontecimientos.

Fue en ese instante cuando el contrario apareció con las dos tazas de café, viéndole con la foto entre sus manos. “Pensé que las habías tirado todas... Esta fue la de Marsella” Habían recorrido gran parte de la costa mediterránea y un pedazo considerable de la adriática en solo cuatro veranos y el último día siempre era igual. “Siempre acababas echándome la bronca por quedarme rojo como una gamba pero luego te reías porque no podía ni ponerme la ropa sin que me doliera.” Añadió, nostálgico.
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Dom Mayo 22, 2016 1:04 am

01. Mister, can you help me?
¿Qué comida solían pedir cuando comían juntos? Siempre era comida basura, a menos que Sergey interara hacerse el cocinita, aunque en realidad, lo único que hacía era cargarse las recetas de su madre. Polina tampoco sabía hacerlas. De hecho, Sergey cocinaba incluso mejor de Polina. Por eso, para ser pareja de su hermana, una de las condiciones imprescindibles era saber cocinar bien. Quizás por eso siempre iba a por los cocineros. Con una pequeña sonrisa, se encogió de hombros, pues aún no lo había decidido—. No me des las gracias, Dou. Y respecto a la comida, lo hablamos después de que llames a Jami. —Así era como la había llamado el chico, ¿no? Aunque dudaba que fuera su nombre completo. Seguramente, sería un mote, como el que se daban ellos. Seguía estando eufórico porque la que le había ayudado fuera una mujer y no un hombre. Sabía que estaba mal, pero le daba exactamente igual. Además, seguramente no hubiera luchado por Douwe si tuviera pareja; solo le hubiera dejado ser feliz con él. De hecho, no sabía siquiera si tenía pareja o no, solo que no vivía con esa persona. Y eso sería una buena señal, ¿no?

Decidió no pensar más en ello, pues se estaba viendo que iba a comerse la cabeza demasiado. Y entonces, el otro se daría cuenta de todo lo que había intentado esconder. Observó cómo, después de haber desbloqueado su móvil, el chico se iba al balcón para hablar con su amiga. Por su parte, Sergey se dirigió hasta la cocina. Sacó algunas cápsulas de café y las metió en la máquina, poniendo una taza debajo y después la otra. Cuando estuvieron llenas, se acercó una para olisquearla. La verdad es que no le había tenido demasiado gusto al café antes, pero poco a poco, se lo había ido cogiendo. Con las tazas en la mano, intentó meter el oído por ver si escuchaba algo, pero no; el ático tenía los cristales demasiado gruesos. Sin embargo, podía salir al salón y llamarle para que entrara. Pero en cuanto lo hizo, se percató de que Douwe ya estaba allí, con una foto entre sus manos.

Con los ojos iluminados por los recuerdos, Sergey posó las tazas sobre la mesa y después se acercó al hombre, poniendo una de sus manos en su hombro, de forma casual, mientras observaba la foto—. En mi habitación tengo más. Bueno, tengo el corcho que teníamos llenos de fotos. No he tocado nada. —Confesó, aunque en realidad, era normal; no había hecho nuevos recuerdos en aquellos cinco años. Al contrario, había destrozado todas las amistades que tenía. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, aguantando una risotada—. ¿Te tengo que recordar quién tenía que ponerte la crema de aloe vera para que te aliviara un poco el dolor? ¡Exagerabas tanto que acababa haciéndome gracia!. —En cambio, Sergey siempre había preferido mantenerse debajo de la sombrilla, para no quemarse. Tenía la piel delicada, pues estaba acostumbrado a aquel clima frío de Londres. Rodó los ojos con aire divertido antes de girar la cabeza para mirarle a los ojos. Estaban demasiado cerca. ¿Y si...? No, mejor no. Su mirada bajó a los labios de Douwe un segundo. No había sido suficiente como para que el otro se diera cuenta, ¿verdad?— ¿Te acuerdas de cuando hicimos el concurso de quién podía beber más? Fue el día de la foto, ¿verdad? Aún recuerdo la resaca del día siguiente. —Otro día que habían pasado juntos todo el tiempo, tomando algún que otro Bloody Mary para que se les pasara el dolor de cabeza.

Volvió a clavar la mirada en la foto, ladeando la cabeza hacia la diestra—. [b]Creo que no debería volver a ese peinado. Es típico de una boyband. —Comentó apesumbrado antes de dejar escapar una pequeña carcajada. Entonces, se percató de que en la esquina de la foto, sobresalía un papel. Sabía perfectamente qué era: una partitura que había escrito para cuando “se confesara” a Douwe. ¡Mierda! Seguro que se daba cuenta. De todas formas, podía poner una excusa convincente... o al menos, eso esperaba.

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Mensaje por Winter Wiccan el Lun Mayo 23, 2016 5:35 am

01. Mister, can you help me?
Soltó una carcajada recordando todo aquello. Recordaba los masajes en la espalda que le hacía el chico, en un tono ciertamente cómico, que para Douwe significaban mucho. “Dios, no me recuerdes es concurso. Estuve abrazado a la taza del baño diez horas” En sus recuerdos más dulces y felices estaba Sergey. Estaba claro que era una de las personas que traía la felicidad con él cuando estaba junto al muchacho de ojos azules. Giró levemente su rostro para ver al contrario. Sus ojos se fueron directamente a sus labios, rectificando ipso facto. Estaba tan cerca, como antes, como quería que fuera después. Notaba aquel tirón fruto de una gravedad paralela que le llevaba hacia Sergey como lo había hecho antes. Ojalá fuera lo bastante valiente como lo fue antes y haberlo tirado todo por la borda. Si quería estar de nuevo al lado de Sergey, tenía que ser por completo, no podía esconderse más. No obstante, se calló, riendo al darse cuenta de aquel nefasto peinado que llevaba en la foto. “Dios. No vuelvas a ponerte ese peinado nunca. Estás peor que Justin Bieber y todos los One Direction juntos”

Soltó una sonora carcajada antes de ver como Ser se tensaba levemente. Le conocía demasiado y sabía cuáles eran sus gestos involuntarios. Siguió el trayecto de su mirada hasta encontrar aquel papel. Con curiosidad, y sin preguntar previamente, lo apartó de la foto. Seven wonders.” Murmuró... Era la letra de una canción. “¿La has escrito tú?” Preguntó, centrándose de nuevo en su amigo. La letra era muy bonita y se notaba que estaba escrita con sentimiento, incluso parecía que había marcas de lápiz forzado contra el papel. Sin esperar una respuesta, cogió su guitarra y se dirigió al pasillo, buscando la habitación de Sergey, que era la única puerta abierta.

La nostalgia le embargó cuando encontró aquel corcho. Los recuerdos de todos los días muertos al lado del chico, los viajes, las fiestas, todo estaba ahí. Ojalá hubiera podido hacer algo así pero lo tenía todo guardado en una caja desvencijada que habría cada tres días para arrepentirse de aquella discusión. Cinco años daban para mucho y aquel tablón lo demostraba. Halloween, Navidades, vacaciones de verano,... Todo estaba ahí. Douwe se sorprendió al verse tan feliz. Sabía que en todas esas fotos estaba contento por estar al lado de Sergey, la persona a la que consideró un hermano y que derivó en algo más. “Madre mía. Son tantas...” Una sonrisa agridulce surgió en su rostro. Si todo hubiera sido diferente... Negó con la cabeza, sentándose en la cama tomándose, quizá, demasiadas confianzas. Leyó de nuevo la letra y sacó la guitarra de la funda. “Ya que estamos siguiendo tradiciones... Espero que no te hayas olvidado de nuestras tardes improvisando.” Sabía que no se había olvidado, ¿cómo hacerlo cuando era su forma favorita de matar las horas? “Esta letra es genial, solo necesita un poco de música de fondo para que quede aún mejor.” Afinó un poco las cuerdas, buscando acordes mentalmente. “Veamos...” Probó un par de acordes, hasta que encontró algo sencillo que casaba. “Tell me, love is nothing wrong. Don't tell me, don't tell me I'm wrong for wanting you. They say, that lovers belong, but I'm waitless, I've waited for long for substitutes” Si no hubiera sido por todas las emociones encontradas en la última hora, se hubiera dado cuenta de lo que significaba el primer párrafo y hubiera soñado con aquello siendo verdad, pero en ese momento solo se centraba en el chico de ojos avellana que llevaba un café a cada mano. “Vamos, es tuya, ¿no te apetece cantarla?”
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Re: The story is upwinding

Mensaje por BatmanWithClaws el Lun Mayo 23, 2016 7:29 am

01. Mister, can you help me?
Aquel momento de tensión se rompió con su cabello; Sergey había tratado de desviar la atención de Douwe. No, no podía mostrarle que sentía algo. No podía hacerle daño. Además, ¡no era recíproco! Seguro que él solo le veía como a un hermano, nada más. Y ahora volvía a tener miedo a perderlo después de haber empezado el camino a una reconciliación completa. ¡No iba a permitir que pasara algo que pudiera destruir de nuevo lo que había entre ellos! Que Sergey, al menos, no podía definirlo. De sus labios escapó una pequeña carcajada, sacudiendo la cabeza—. ¡Era ridículo! No entiendo cómo me dejaste hacerme tal barbaridad. —Susurró divertido, o al menos, fingiendo estarlo, porque segundos después, había visto el papel de la canción y estaba tenso.

Seven Wonders era una canción que había escrito por y para Douwe. Era algo realmente privado y pensaba que estaba escondida en un rincón de su memoria, pero hacía años la había escrito... y escondido allí. Sergey subió una de sus manos para rascarse la nuca, mirando algo avergonzado al suelo. Se le había ocurrido una excusa—. Sí, sí. La escribí hace unos... cinco años. Es muy... —Iba a seguir hablando para tratar de decir que era mala, pero Douwe la estaba leyendo, seriamente. Y precía que le gustaba. Sergey se había quedado embobado mirando su rostro y solo reaccionó cuando cogió su guitarra y fue hasta la habitación del hombre. Parpadeó durante unos segundos. ¡Iba a adivinar que la había escrito sobre él!

Sergey sacudió la cabeza antes de volver a caminar detrás del chico, adentrándose en su habitación. Allí encontró a Douwe mirando el corcho, con todos los recuerdos que habían amasado a lo largo de tantos años de amistad. Ambos estaban en todas las fotos. Al fin y al cabo, ¡siempre estaban juntos! Pocas citas había tenido con Barei cuando salían. Sin embargo, a la fémina no le importaba demasiado porque quería a Douwe también. Y quizás, por eso aguantó todo el período universitario saliendo con ella. Era una buena chica y por eso, ahora se alegraba si por fin había encontrado el amor. Se lo merecía tanto como su hermana Polina, o el propio Dou, aunque le costara reconocerlo—. Son muchas por la obsesión de mi hermana por sacarnos fotos. —Claro, Polina sospechaba lo que sentía su hermano por Dou, aunque jamás lo dijo. Carraspeó levemente mientras le veía afinar los acordes, acercándose a él en un par de zancadas. Su voz era como la de un ángel. Le encantaba.

Carraspeó levemente mientras empujaba a Dou para que se sentara en la cama; estaría más cómodo. Sergey se sentó a su derecha y le hizo un gesto con la cabeza para que siguiera tocando. Entonces, clavando sus orbes marrones en las del otro, comenzó a cantar—. I've been tearing at the wall, tearing at the wall... and I'm breaking through and in the madness of it all, you know that I'll be ready to die for you. —Esbozó una pequeña sonrisa; casi ni se había dado cuenta de que estaba cantando. Le hizo un gesto para que le acompañara en el estribillo; ahora volvía a tener la mirada clavada en sus labios—. Seven wonders of the world, seven wonders of the world, but nothing that compares to you... —Y justo en aquel instante, cuando Sergey estaba inclinándose hacia Dou, se abrió la puerta de su casa—. ¿Ser? ¿Estás ahí? ¡Me has dejado preocupada por el mensaje! ¡Te he cubierto en la empresa, pero....! —Sergey cerró sus ojos, abatido durante un segundo, antes de volver a sentarse. Era Polina, su hermana. Miró a Dou, imaginándose lo que podía pensar antes de esbozar una leve sonrisa para intentar disculparse—. ¡Poli! Ven a mi habitación. Creo que... te llevarás una grata sorpresa. —Puso una mano sobre la de Dou que estaba en el mástil de la guitarra—. Lo siento. No sabía que... no íbamos a estar solos...

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Re: The story is upwinding

Mensaje por Winter Wiccan el Lun Mayo 23, 2016 9:26 am

01. Mister, can you help me?
Le tenía tan cerca. La luz que entraba por la ventana de la habitación hacía que Sergey brillara con luz propia. Era como una aparición, un ser majestuoso que volvía del pasado para traerle la felicidad. Escuchó ensimismado la voz del chico, clavando sus ojos en los contrarios. Había desbloqueado algo en él esa mañana. Volvía a notar esa sensación maravillosa en el pecho mientras el contrario cantara. Era como si una sirena le hubiera hechizado y le hiciera caer en un agujero sin fondo. Se encontró absorto hasta que el contrario le indicó que le siguiera. “Seven wonders of the world, seven wonders of the world, but nothing that compares to you...” Y ahí estaba, adorando de nuevo al hombre que más daño le hizo. Sintió como todo su cuerpo se tensaba e imitaba los movimientos de Ser. Se estaba acercando a él, había cerrado los ojos. Era... No podía ser verdad. Abrió la boca, conteniendo su respiración. Estaba tan cerca, a punto de sentir sus labios contra los contrarios...

Y, de pronto, todo se rompió como el cristal. Aquella atmósfera cálida y culminante se desvaneció por la aparición de Polina. Adoraba a la hermana de Ser y era una de las pocas personas a las que de verdad llegó a apreciar durante la universidad. La chica era como la “tercera rueda” de su amistad, acompañándoles a todos los viajes, cenando con ellos. Era la persona con la que más confianza tenían los dos aparte de con el otro. “¡Poli!” Dijo, aunque la decepción estaba presente en sus ojos. Encontró la mirada de Ser y sonrió tristemente. Había faltado tan poco para poder besarle de una vez por todas que ahora notaba la frustración apoderándose de él. Agarró con fuerza el mástil de la guitarra, preguntándose qué había llevado a Sergey a hacer eso.

La mano de Ser quedó sobre la suya, tranquilizándole. Estaba completamente rojo de vergüenza por lo que estuvo a punto de hacer. Pensó que todo se debía a alguna confusión o algo irreal, algo que no le confirmara que sus sueños a lo mejor no eran solo eso. “No pasa nada... Hace tiempo que no la veo. Ya tendremos tiempo para seguir con... Con la canción.” Y con el beso. Se quedó estático frente al chico de ascendencia rusa, esperando algo que, seguramente, no aparecería con su hermana delante. “¿¡Douwe, eres tú!?” Aquella voz sorprendida precedió a la aparición de la chica rubia que se lanzó como una loca a abrazar al guitarrista. Su amiga no había cambiado en nada, ni siquiera en el peinado. “Me alegro de verte, Poli.” Dijo, envolviendo a su amiga entre sus brazos. “¡Pero bueno! ¡Ser, la próxima vez me lo dices!” La chica, fingiendo el enfado, le dio un pequeño puñetazo al brazo de su hermano. “Me manda un Whatsapp y me dice que no puede ir a la oficina porque se ha encontrado con alguien. ¿¡Cómo iba a saber yo que era contigo!?” Douwe terminó soltando una carcajada algo fría por la sobreactuación de la chica. No había cambiado nada en cinco años. “Bueno, nos hemos encontrado en el metro. Me ha visto tocando y, bueno, supongo que le he dado pena.” La chica abrió los ojos, realmente sorprendida. Seguramente no se esperaba que Douwe fuera un músico ambulante que malvivía de esa manera. Polina lanzó una mirada crítica a Sergey, como si quisiera decirle algo con solo sus gestos, antes de responder. “Vaya... Una pena. Bueno, ya no vas a tocar ahí más, ¿vale? Te echaré un cable donde te haga falta. Eres mi amigo, Douwe. No me puedo creer que no nos dijeras nada... Bueno, si me lo creo.” Douwe trató de no verse demasiado afectado por las palabras de la chica, pero era inútil. Dejó que un par de lágrimas cayeran por su rostro antes de negar con la cabeza levemente. “Gracias, Poli, de verdad, pero no hace falta. Yo me metí en esto y podré salir adelante.” Era muchas cosas, un cobarde entre ellas, pero era orgulloso. Estaba orgulloso de quién era y de qué era. Si alguien debía sacarle de su situación, era él, nadie más.
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