Últimos temas
» I. You make my heart feel like it's summer
Hoy a las 19:44 por Murdock

» Confieso que...
Hoy a las 19:20 por Amantha

» III. Inocence
Hoy a las 18:53 por TinkerB

» I. El lamento de la madre.
Hoy a las 18:15 por Nyadeh

» Bloody sunrise.
Hoy a las 17:07 por Novocaine

» Ausencias y Bajadas de actividad
Hoy a las 16:58 por Calipso

» ─ Mary prays for our broken mind
Hoy a las 16:13 por Aquiver

» II. I have eyes
Hoy a las 15:15 por Reid

» Dados de la suerte
Hoy a las 13:23 por Dice Master

» Buzón se escribe con Z - By Captain_Z
Hoy a las 13:20 por Captain_Z

» Anuncio: ¡Amigo Invisible!
Ayer a las 23:38 por Hellcat

» ¿Quién quiere rolear X? [Ideas]
Ayer a las 23:27 por Amantha

» 2 - About Last Night
Ayer a las 23:06 por Skyeward

» ¿Qué estás escuchando?
Ayer a las 22:16 por Core b

» 2. Busquemos esos Twinkies, ok?
Ayer a las 18:45 por Core b

Afiliados
Directorios
The X project
Créditos
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
Hermanos


Élite
time of Heroes Almos Immortal BelovedHogwarts

1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Página 3 de 4. Precedente  1, 2, 3, 4  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Jue 2 Abr - 11:51

Recuerdo del primer mensaje :

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Hacía dos días que había ocurrido el incidente con Hannibal. Pero seguía sin lograr dormir y si lo hacía era para tener pesadillas. Imágenes del moreno que me atormentaban. Sólo las medicinas que Kylian me daba lograban hacerme descansar, pero empezaba a temer que me volviera adicta a ellas. Tenía su gracia ¿no? Probablemente la única cosa que había decidido voluntariamente no hacer cuando entré en The rising sun era negarme a usar las drogas como válvula de escape. Ser prostituta y yonkie era más de lo que yo podía soportar. Pero ahí estaba, recurriendo a cualquier cosa que alejara los fantasmas. Incluso aunque eso supusiera incumplir lo que un día juré, no haría jamás.

Pero Angy había vuelto a casa y era hora de irnos. De abandonar esa casa que había hecho mi fortaleza. Especialmente tras la nueva tanda de gritos entre los hermanos, de los que yo era la culpable. Suspiré poco antes de poner un pie en la calle, coger el trasportín donde viajaba Thai y pegarme casi al instante al cuerpo de Kylian. Sentía la garganta cerrada por los nervios y la necesidad urgente de ponerme a resguardo, lo que ahora pasaba por el castaño. En estos días había tratado no sólo de superar lo ocurrido, si no de aceptar que Kylian no era él. Que si me tocaba no me haría daño, que sus manos no eran las suyas. Y gran parte del tiempo lo conseguía. Cuando era plenamente consciente de lo que hacía y la luz era tan potente como para apartar los demonios que habitaban en cada sombra.

Una vez más miré al castaño.

-¿Estás seguro de esto? Es tu hermana y yo mejor que nadie entiendo lo que significa la familia. No quiero interponerme entre vosotros-pero por favor, no te eches atrás. Sentirme culpable y a la vez deseando que esto ocurriera era confuso.
AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Dom 24 Mayo - 14:28

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Negué con la cabeza y suspire ante su pregunta. Claro que no había hablado con mi madre sobre lo que había pasado con Hannibal. Lo cierto era que nunca hablaba con ella de mi trabajo o al menos evitaba hacerlo. Cuando alguna marca había decorado grotescamente mi piel, el maquillaje o la manga larga, incluso un pañuelo lo había cubierto. Hasta las gafas de sol habían sido necesarias una vez, cuando ni siquiera la base fue suficiente para cubrir el morado. No era idiota, y sabía que ella se daría cuenta. Pero el silencio y el vacío cómodo sobre ese tema eran mejor que sacarlo sobre la mesa.

-No quiero que se sienta culpable. Ella tiene suficiente con ver a mi padre en el hospital todos los días esperando que muera.-murmuré con un hilo de voz-así que no. Iré cuando no tenga el brazo inmovilizado y pueda -tomé aire-tapar las heridas visibles.- acercarme a él y oler su jabón me reconfortó un poco del malestar que se había asentado de pronto en la boca de mi estómago. Sabía además que Kylian tenía un pasado en el hospital casi tan malo como el mío. Y dado que la relación con su hermana no había mejorado y que de hecho había empeorado por mi culpa y que pese a todo, se ofreciera a acompañarme, me hizo sonreír. No sabía qué había hecho para merecerle pero debía estar agradecida.-Lasaña-repetí. -Supuse que nos vendría bien comer y… bueno.-me encogí con el único hombro que no llevaba en cabestrillo y sonreí cuando hizo mención a mis dotes culinarias con una mano. Aunque la verdad era que no lo tomaba como un cumplido. En mis últimos años había cogido cierta destreza manual, especialmente la implicada sólo con la mano derecha, siendo diestra, claro está. Pero no era algo que tuviera que mencionar ahora, y que tampoco Kylian necesitaba saber.

-La carne picada venía así. El resto es ir con paciencia y poco a poco y…-me sonrojé un poco y me mordí el labio inferior. -usé un poco la otra mano para sujetar las verduras. Pero estoy bien, tranquilo. No hice fuerza ni movimientos bruscos-aseguré, estremeciéndome por el contacto con mi espalda, que me hizo girarme y mirarle unos segundos. -No hay de que-susurré tras el beso, y lamerme distraída el labio. -Kylian, antes de que te vayas, quiero que sepas que soy muy consciente de todo lo que haces por mí y… que parezco una caja negra sin fondo de problemas. Así que.. gracias por estar ahí y no darte por vencido conmigo.-suspiré -Y que no hace falta que me acompañes al hospital. Sé que lo odias y es algo que podré hacer sola y por lo que no necesitas pasar-esperaba al menos-Y ahora ve a saciarte de ese vicio que acabará por matarte y luego vuelve aquí. Voy a necesitarte para meter la bandeja al horno.

AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Lun 25 Mayo - 16:34

✾ Cyanide in Paradise
- Lo de tu padre no ha podido evitarlo, lo tuyo... - lo dejó en el aire porque la continuación no era un "sí", era un " es culpa suya". Puso cara de circunstancias e intento dejarlo correr ofreciéndose a acompañarla al hospital. Le resultaba sorprendente que se hubiera puesto a cocinar nada menos que lasaña teniendo una mano prácticamente inutilizada. La miró cuando indicó que había pensado que les vendría bien comer - ¿Vas a hacerlo sin que tenga que sacar el látigo? - preguntó a modo de broma y sonrió. Aunque Liz había alegado estomago cerrado los primeros días, lo de ingerir alimentos ya no era un problema tan acuciante como al informático le pareció en un principio. La mordió en el cuello con suavidad, a modo de reprimenda nada seria, cuando empezó a quitarse mérito -. La modestia es sólo otro tipo de mentira - murmuró sin acritud.

Como si en realidad estuviese siendo consecuente. Pero lo cierto es que Kylian mantenía ocultas muchas de las cosas que habían pasado la noche que una Liz medicada había pasado en casa de su hermana. Él podría argumentar al momento toda una retahíla de argumentos que sostuvieran su postura, basándose en que ocultar no era lo mismo de mentir. Y sin embargo, sí había sido inexacto con la verdad de forma directa. Aún así, consideraba que era lo mejor para todos. Cerrar el pico y esperar que el peso que llevaba encima desapareciera por si mismo un día u otro. Indicó que iría a fumar, pero ella lo detuvo para empezar a agradecerle cosas. Kylian la miró mordiéndose la lengua para no entrar en las explicaciones de siempre: lo suyo eran los hechos y las palabras eran solí aire vibrante. Supuso que a Liz no le haría demasiado bien escuchar aquellas bases casi fundamentalistas que regían el modo de Kylian de ver el mundo así que se limitó a asentir y amagar una sonrisa cauta.

- No tendría que ser algo que se deba agradecer - comentó deslocalizando el tema. Todo anarquista tiene una parte de utópico y Kylian no era distinto. La gente debería echarse un cable cuando el de al lado lo necesitaba, para él era algo de lógica aplastante -. De todas formas, si prefieres no ir sola al hospital no me importa acompañarte - aseguró terminando por sonreír ensimismado cuando Liz volvió a criticar su hábito de fumar - Yes, Ma'am - respondió con tono socarrón antes de salir a las escaleras del porche.

Sentía cosas por Liz a las que, como siempre en aquellos casos, evitaba poner nombre. Creía que el sentimiento en sí no lo necesitaba. Pero aun con eso, era una persona que valoraba sus momentos de soledad, y verse privado de la misma completamente los últimos diez días también pasaba factura. No era culpa de nadie, tan solo un fallo estructural. Aun así, fumó un cigarro que tiró prácticamente a la mitad - culpabilidad subrepticia quizás - y el café no duró mucho más. Regresó al interior de la cocina, dejando al gato en su taburete favorito bajo la mesa, para lavarse las manos en la pica. Se las secó contra la parte trasera de los pantalones - costumbre de toda la vida - y metió el dedazo en la bechamel para probarla - también algo que llevaba haciendo desde enano -. Miró a Liz.

- ¿Te ayudo con algo?
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Jue 28 Mayo - 1:11

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Tragué saliva al escuchar su frase, pero sobre todo al casi adivinar cómo terminaba aunque no lo pronunciase. Odette ya me lo había dicho en su momento, que su madre no había actuado bien, que nunca debería haberla arrojado a este mundo. Pero yo siempre le había contestado lo mismo, que no había tenido más opción. Que  la vida de mi padre dependía de ello. Y ante mi familia, yo no ponía ninguna cosa, ni siquiera mi bienestar personal, ni mi orgullo. Puede que Kylian no hubiera expresado en alto sus pensamientos pero eso no quitaba para que no sonasen alto. Agradecí que no lo hiciera. Sonreí con su broma sobre el látigo y miré mi brazo negando con la cabeza.

-¿Piensas pegar a una pobre lisiada? Eso seguro que no es de …. -¿Cómo lo había llamado cuando habían -…. Antisistemas, sí, eso era.-asentí, tras lo que me tensé al sentir su mordisco, quedándome helada por un momento. No habíamos tenido contactos tan íntimos desde hacía mucho. Y aunque agradecía que saliera de él y que quizá fuera un indicio de que la cosa iba mejorando, acababa de darme cuenta de algo. Había sido una maldita locura insinuar siquiera que así, en frío, sería capaz de volver a acostarme con nadie. En cuanto a las… “tendencias políticas” de Kylian, no las habíamos vuelto a mencionar desde que me había enterado de su existencia. Pero había tenido mucho tiempo para pensar en ellas. Y en decidir que confiaba en él y que le creía completamente cuando decía que no eran como en los informativos les pintaban. Que su grupo no era el salvaje radical que nos hacían ver. Que lo que hacían lo hacían por el bien común.

Cogí un trozo de la verdura que estaba cortada y se la tiré por su forma de llamarme y que sabía, era ironía y negué con la cabeza. No era quién para pedir que dejase de fumar pero eso no quitaba para que le prefiriera con hábitos menos nocivos. Además, adoraba besarle y el sabor a nicotina no era el mejor. Me acerqué, recogí lo que acababa de tirar y luego lo tiré a la basura para terminar de preparar el bol con la ensalada. Para cuando el chico entró, ya estaba pegándome para terminar la besamel, habiendo dejado la lechuga en segundo plato.

-Sí, no metas el dedo en la comida-le regañé tras darle un pequeño golpe con la cuchara de madera que usaba para darle vueltas a la espesa salsa. -¿Por qué no pones el horno y me ayudas a colocar todo esto? Ya sabes, necesito una bandeja -esperé a que me sacara una y empecé a colocar las láminas de la pasta, la carne y la salsa. -Y ahora al horno. Pero antes…-mojé el dedo en los restos del líquido en la cuchara y se lo pasé por la nariz a Kylian con una sonrisa inocente. Como si nada hubiera pasado, me giré, y seguí poniendo en el bol el resto de los ingredientes de la ensalada. -Había pensado… no sé… quizá a Angie le apeteciera venir a comer…-sugerí. La verdad es que hablar con mi madre había despertado mi lado más familiar. Y ya que yo no podía estar con la mía…-Pensaba haberlo hecho yo misma y que hubiera sido una sorpresa, pero no he tenido tiempo...-me disculpé
AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Dom 31 Mayo - 12:04

✾ Cyanide in Paradise
¿No habíamos quedado en que los antisistema matábamos gatitos y desayunábamos bebés? – continuó su broma antes de morderla con suavidad para notar cómo se tensaba bajo sus manos. Inevitablemente, sintió que había hecho lo correcto al pararla en el pasillo. Después de eso, y de picarla un poco para no dejar que el momento incómodo se hiciera con la situación, salió a las escaleras del porche para echarse el primer cigarro del día y terminarse el café disfrutando de una soledad que había tenido que sacrificar.

No lo prolongó demasiado antes de regresar a la cocina, donde rió cuando ella le regañó golpeándole con la cuchara de madera.

¿Dedo? ¿De qué hablas? – se hizo el loco y arrugó la nariz cuando ella se la manchó, cubriendo la mano con la manga de la sudadera para limpiársela. Le buscó una bandeja en las baldas superiores de las alacenas, porque eran algo que podría jurar que jamás había utilizado aunque había unas cuantas de la época en la que a Angie le había dado por la repostería antes de irse de la casa, y se la tendió antes de encender el horno.

La miró cercano al pánico cuando fue Liz quien mencionó a su hermana, y respiró tranquilo cuando dijo que no se había puesto en contacto con ella. Angie había dejado más que claro que no aprobaba aquello, que la quería fuera de su vida y lejos de ellos. Kylian tenía en su creciente lista de cosas pendientes hablar con ella a solas y llegar a algún tipo de acuerdo, un pacto de mínimos. Hacerla entrar en razón. Sin embargo, con Liz en casa había minimizado sus salidas de la misma y todavía no lo había podido llevar a cabo. Con el genio que tenía su hermana, no quería imaginar lo que le hubiera podido soltar si Liz la hubiera llamado. Y ahora, él se veía en el brete de hacérselo entender a la chica que había colonizado su cocina sin hacerla sentir mal. Bienvenido a un puto nuevo jardín. Arrugó la nariz y negó despacio.

Está en un momento complicado – llevaba años en él, a decir verdad. Y no poder sacarla de ese vórtice era uno de tantos pesos que no lo abandonaban. Otra cosa en la lista de pendientes, posiblemente la primera a pesar de Liz –. No creo que sea buena idea proponérselo, ni siquiera vendría – aquello lo ponía nervioso, porque era complicado de cojones –. Es una yonki, hasta que salga de ahí será volátil con todo lo demás – indicó con pesar, tratando de pasar página. Era un tema privado entre los Kesler, y Kylian era como un perro guardián que evitaba que nadie se metiera ahí. Seguía teniendo la inagotable esperanza de que lograría solucionar aquel contratiempo, incluso cuando razón, lógica y experiencia se empeñaban en lo contrario. Pero no iba a rendirse con Angie, por mucho que ahora tuviera en frente otra de sus preocupaciones. La miró suavizando la expresión que siempre le sacaba el tema de su hermana –. Pero agradezco que te hayas acordado – era sincero.
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Lun 1 Jun - 3:29

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Sonreí por su broma, aunque no la respondí. La verdad era que durante los primeros días después de enterarme, había pensado mucho en ello. Siempre que no pensaba en lo que había ocurrido al menos. En qué pasaría si le pillaban. Qué habría hecho. Si todo lo malo que se les adjudicaba había sido cosa suya o no. Pero finalmente, y quizá llevada por mis sentimientos hacia Kylian, había tomado la decisión que había tomado. La que creía correcta. Porque Kylian no podía hacer daño a la gente inocente. Y punto.

-Del que te morderé si vuelves a meterlo en la comida-le regañé medio en broma. Porque estaba claro que no iba a arrancárselo, y también que quizá no fuese una buena idea que pasara algo así entre nosotros. Por experiencia propia había vivido lo erótico que puede resultar algo como un dedo. Y no, no hablaba de eso como sinónimo de masturbación. -Y por cierto, te quedaba bien la mancha.-me acerqué y le besé en la nariz, allí donde hacía unos momentos lucía un puntito blanco de salsa. Y después algo cambió. Pude notarlo en sus ojos y enseguida supe el por qué.

Al mencionar a Angie sólo había intentado que él hiciera las paces con la única familia que le quedaba. Conocía el tormento del chico por no poder salvarla. Me lo había dicho ese día en la azotea de ese edificio abandonado. El día que prometió que la ayudaría. Y por eso yo me había propuesto, sin ningún resultado hasta el momento, que le echaría una mano para conseguirlo. Esta parecía una buena ocasión para empezar a hacerlo. Pero no había contado por el odio que esa chica sentía por mí. La verdad era que no podía culparla por poner en palabras y en sentimiento lo que yo ya pensaba. Que ponía en peligro a Kylian y que estaría mejor si yo me fuera. Pero era cobarde para hacerlo. Más allá de lo que pasó con Hannibal, le quería. Y le quería tanto que la idea de alejarme dolía más que las heridas físicas.

-Sé que me odia. Sólo esperaba que quizá al hablar con ella pudiéramos solucionar las cosas y que tú pudieras volver a estar bien con ella. - murmuré. Luego suspiré, terminé de montar la lasaña y la señalé-¿Podrías meterla en el horno, por favor?-pedí, apartándome para que tuviera más espacio. Terminé de poner los ingredientes de la ensalada en el bol y por fin terminé mi despliegue culinario. La verdad era que quizá había forzado la mano herida más de lo que debería, y ahora la sentía un poco colorida. También sucia. Así que me lavé, sin quejarme por la molestia. -¿Crees que podrás contarme más sobre lo que hacéis y vuestras no prácticas de comer bebés? En realidad no me hablaste mucho sobre ello y me gustaría saber más cosas. Incluso quizá conocer al dueño de esa camioneta y prometerle una mejor en un futuro -bromeé.  
AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Mar 2 Jun - 21:11

✾ Cyanide in Paradise
Tratar con Kylian el tema de Angie siempre era complicado. Su hermana no era precisamente Miss Simapatía, y más allá de quienes la conocían de antes o de esas personas con las que se juntaba para ponerse fina de caballo o prostituírse, no podía decirse que tuviera mucha más relación. Era algo recíproco, pues al igual que el informático trataba de controlarla, ella hacía lo mismo. Y había necesitado bien poco para echarle la cruz a Liz. Él no recordaba otro momento en el que se hubiera mostrado tan tajante, pues siempre le había demostrado que dando igual quién estuviera en su vida el puesto de Angie no lo ocuparía nadie. Sin embargo, no le quedaba del todo claro por qué tanta animadversión.

Y desde luego, no quería descubrirlo con una invitación a comer que se saldase con su hermana saltando sobre Liz como una leona furibunda a la que le han tocado a los cachorros. Tenía una imagen bastante nítida de cómo podría ser, y sin duda sería esa.

Nosotros vamos y venimos – explicó, reacio a entrar en demasiados detalles sobre su relación fraternal, como era habitual –. No te preocupes, lo acabaremos arreglando – siempre ocurría, y sin embargo, sobre Liz no podía prometer nada dado que Angelica era terca como una mula y sorprendentemente firme en sus decisiones para una yonki.

Asintió y, cubriéndose la mano con la manga de la sudadera, introdujo la lasaña en el horno que desprendía un calor molesto cuando le dio en la cara. Al terminar, ella decidió tocar otro tema que si bien no tan escabroso como el de su hermana, y que ya había iniciado por circunstancias, tampoco era del todo fácil. Quienes estaban dentro de su grupo de antisistemas solían querer mantener su identidad protegida para evitar represalias. Los había como Shanon, dispuestos a tomar ciertos riesgos mostrándose a terceros a la ligera, pero en general todos eran bastante reservados. Aunque a él le daba lo mismo, por respeto tampoco podía dejar a Liz entrar entre ellos como un elefante en una cacharrería o cundiría el caos. Se rascó la frente, justo encima de la nariz, y suspiró.

Hacemos de todo, dentro de lo que podemos hacer – explicó –. Filtramos información a los medios, los amenazamos con que o cambian ciertas cosas que hacen o las haremos públicas, presionamos tanto como podemos y, en ocasiones, va un poco – alerta: eufemismo – más allá del simple menudeo de papeles supuestamente privados – sí, como grabarles la palabra traidor a navajazos en el pecho que era a lo que Kylian mayormente se dedicaba para sacarse parte de la ira. Pero seguía siendo reacio a contárselo –. El caso es que tengan presente que no pueden hacer lo que les de gana y salir indemnes. Sobre lo de conocerles... Supongo que imaginas que no son gente demasiado confiada – esbozó una sonrisa e, inconscientemente, se cruzó de brazos –. Hay muchos que ni siquiera les han contado a sus familias dónde están metidos, es una forma de protegerles y no preocuparles – explicó y frunció el ceño –. Si los conoces alguna vez, no les digas que lo sabes. Deja que sean ellos quienes te lo digan o no. Y la camioneta de Kurt... – rió y negó, antes de mirarla divertido –. Si la hubieses conducido alguna vez sabrías que la policía nunca te para al verte en trasto semejante. Tiene sus cosas buenas.

Se incorporó y echó un vistazo al exterior. No hacía mal día, y Necro seguía correteando por el jardín, seguramente persiguiendo ardillas que era uno de sus entretenimientos favoritos. Solo por detrás de perseguir a Thai.

¿Vamos a fuera mientras eso se termina? – le preguntó –. Ya friego yo luego – que sí, su madre se había encargado de inculcarles que quien cocina no lava los platos. Pero como era una de las cosas que más pereza le daba, siempre tendría a posponerlo.
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Lun 8 Jun - 15:27

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Miré a Kylian meter la que sería nuestra comida en el horno, y tras lavarme las manos, apoyé el culo en la encimera. No había terminado por aclarar demasiado sobre su situación con Angie y yo no podía dejar de sentirme culpable por estar interfiriendo en sus “idas y venidas”. La verdad era que podía adivinar el por qué me odiaba. Dado el historial del castaño, lo último que necesitaba eran más problemas como yo. Especialmente si venía con el bagaje de todo un club obsesionada con ella y una carencia importante de dinero. Cazafortunas era quizá, lo más bonito que cabría esperar de la chica. Y pese a todo, ni siquiera se acercaría un poco a lo que pensaba yo misma sobre mí.

Correspondí a su falta de palabras guardándome el resto de mis opiniones para mí. No ayudarían y tampoco le harían bien escucharlas. Así que permanecí en silencio. Por suerte poco después sí habló de a lo que se dedicaba. O bueno más o menos lo hizo. Su falta de detalles estaba claro que denotaba algo no legal. Y sin embargo no me asustó tanto como supuse que lo haría. Había sido testigo directa muchas veces de lo bien que funcionaba la ley para todos. Jueces recurriendo a los servicios de chicas que no alcanzaban la mayoría de edad, abogados que se drogaban mientras alguna de mis compañeras se la chupaban. Ya… quizá era más gente como ellos los que necesitaba esta ciudad. Gente que cruce la delgada línea entre lo legal y lo ilegal para hacer el bien. Superhéroes. Pero más allá de todo lo que decía, hubo algo que cruzó mi mente. Algo que parecía descabellado y sin embargo muchos de los detalles parecían encajar. ¿Habrían tenido algo que ver con la muerte de Hannibal? ¿Llegarían a asesinar por sus motivos? Arrugué la frente pensativa y desvié la mirada. Y decidí que si era así, no me importaba. El mundo estaba mejor sin gente como él. Giré la mirada hacia él a tiempo de verle sonreír tras escuchar las hazañas del coche. Le devolví la sonrisa.

-Siempre podéis hacerle una renovación interna. Apuesto a que alguno de los vuestros sabe de mecánica-propuse. A decir verdad, me daba un poco de miedo que en algún momento tuvieran que huir en esa cosa. No llegarían lejos antes de pillarles. Asentí a su propuesta y caminé hacia la puerta. Toda mi decisión se escapó corriendo y en lugar de seguirla, me aseguré de mirar a todos lados antes de salir, despacio, y sentarme en las escaleras. Hasta ahí iba a avanzar mi aventura y ni un paso más por el momento. Esperé a que Kylian se acomodase a mi lado para suspirar y recostarme contra él-Me alegra saber que ayudas a las personas-fue todo cuanto dije. -No me importa el como. Te quiero, Batman-sonreí y con la mano buena, busqué la suya para agarrarla. -En cuanto a lo de antes-empecé, sin mirarle-No sé qué me pasó. Lo siento. Creo que me cortocircuitaron las neuronas o algo así.- intenté bromear.

Poco después mi sonrisa se hizo más amplia cuando Sarah salió de su casa, saludó a Kylian con la mano y a mí me hizo una especie de gesto extraño. Aparentemente un pseudosaludo. Pero por supuesto, no se acercó.

-¿Ganaría puntos con ella si la invito a comer y la dejo sentarse a tu lado?


AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Sáb 13 Jun - 12:05

✾ Cyanide in Paradise
Es menos cacharro de lo que parece por fuera — comentó divertido en parte. Aquella catraca tenía que parecer un genuino vehículo de mierda, y sonar como tal. Era esto último lo que más dificultades entrañaba, pero había uno de ellos que se encargaba de mantenerlo tan a punto como era posible. Kylian, por su parte, prefería su moto. Era fácil de aparcar, rápida, le permitía meterse por sitios que no estuvieran asfaltados... A su entender todo eran ventajas.

Salió al porche y se sentó en las tres escaleras de madera apolillada que lo elevaban del jardín. Como siempre en aquel terreno, la hierba estaba descuidada y demasiado alta, comenzando a secarse debido al verano que se aproximaba. Liz no tardó en seguirle, sentándose a su lado. La rodeó con un brazo cuando se apoyó contra él, aunque sin hacer fuerza, y amagó una sonrisa cuando le llamó Batman. Entrelazó los dedos con los de ella y arrugó la nariz.

¿Sabes que Batman siempre me ha parecido un sieso con pretensiones? — comentó distendido. Para empezar, nunca había sido especial amigo de los cómics, pero veía al hombre murciélago como un James Bond de ciencia ficción. Con lo que, dado el vínculo gubernamental, no podía hacer más que despreciarlo. A ojos de Kylian, todo lo que tuviera que ver con cualquier institución estatal estaba más que corrompido y merecía la destrucción más absoluta. De ahí que sus actividades como antisistema le parecieran más un acto de civismo que labor de superhéroe. Negó quitándole hierro cuando ella se disculpó por haberle asaltado en el pasillo —. Supongo que es normal que estés todavía confusa con eso. Lo que te ha pasado no es... fácil.

Seguía envenenándole pensar en eso, por lo que su cerebro actuaba induciéndole una amnesia selectiva a base de correr un estúpido velo. No obstante, no hacía lo mismo en cuanto a la ejecución que él mismo había cometido y que pesaba sobre sus espaldas en una penitencia interna. Era algo que le atormentaba, ya ni siquiera por el hecho en sí sino por las repercusiones que podría tener si su gente cercana lo supiera. Los Antisistema lo habrían entendido, pero no eran ellos quienes le preocupaban. ¿Qué diría Angie, Liz...? Consideraba que sería más feliz en la ignorancia aunque le hiciera más que falta soltar lastre con alguien sobre el tema. Quizás llamara a Sharon un día de aquellos. Saludó a Sarah con un movimiento de cabeza y miró suspicaz a Liz cuando bromeó sobre invitarla a comer.

Con ella no sé, pero conmigo ten claro que no — aseguró. Que apreciaba a sus vecinos pero hacía un par de días aquella chica se había acercado y empezado a contar vete a saber qué historia sobre un chico del instituto y... No. Kylian había pasado algo parecido con Angie, y porque era su hermana. No estaba a favor de repetirlo. En todo caso, no insistió desmitiendo que la chica tuviera cualquier paranoia fantasiosa respecto a él. Algo en lo que no se desmontaba del burro, pero Liz tampoco parecía con trazas de bajarse del columpio, con lo que optaba por evitar entrar en discusión de besugos —. Anda en esa época en la que habla de estupideces como una maldita taladradora. ¿Por qué te crees que su hermano la esquiva, si hasta hace meses no los separabas ni con agua caliente? ¿O que el otro día me metí dos aspirinas después de aguantarla? Suena cruel pero sabes que tengo razón, las tías pasáis una época chunga a esas edades.
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Jue 18 Jun - 14:11

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
-¿Vas a buscarle pegas a todo lo que te llame?-bromeé al escuchar su opinión de Batman. A decir verdad yo no entendía mucho de superhéroes. Mi vida era un caos y nadie había venido a salvarme hasta ahora, así que me parecía una pérdida de mi tiempo soñar con que alguna vez los hombres tendrían superpoderes y los usarían para hacer el bien. Incluso aunque esos superpoderes no fueran fantasiosos como velocidad o invisibilidad. Solamente decisión o buen corazón. En el caso de Kylian además de todo ello no sólo lo había usado para salvarme a mí, sino que lo hacía por los demás también. Y eso me llevaba a quererle un poco más. Era imposible no hacerlo.

-No lo ha sido-dije solamente. Fácil estaba lo último en la lista de calificativos que usaría para definir por lo que había pasado. Humillante, doloroso, destructivo eran los primeros que se me venían a la cabeza. Pero una vez más esto no sólo tenía que ver conmigo. Durante estos días, desde que la muerte de Hannibal se había hecho oficial, había estado pensando en algo. Algo que escuché en casa de Angie pero que en ese momento no había logrado comprender. Y que ahora, más calmada, parecía chirriar en algún sentido, sin descubrir en cuál. El problema es que tampoco sabía cómo sacar la conversación o si debería hacerlo. -Tampoco lo ha sido para ti. Remover el pasado. Viejas heridas.-con el pulgar, acaricié en pequeños círculos el dorso de su mano.

Durante un momento, Sarah distrajo nuestra atención y aplazó la decisión de saber si debía preguntar sobre la discusión que tuvo con Angie el primer día a solas. Me centré en lo que decía y solté una pequeña carcajada.

-La verdad es que no lo sé. Yo nunca fui una chica normal del todo. Los chicos no entraban en mis planes a esa edad-y a decir verdad, quizá seguirían sin entrar de no haber sido por el club-Sólo estudiaba, leía y ayudaba a mi madre con su trabajo. Si alguna vez tengo un hijo, no pienso dejar que pase por lo mismo que yo. Creo que la obligaré a salir y a disfrutar de todo. ¿Alguna vez has pensado en ello? En crear una familia, con tu mujer e hijos. Perro y gato-y por supuesto, iba implícito, que de ser madre, jamás la vendería. Porque preferiría hacerlo yo a que ella sufriera. Y esto no implicaba que culpase a mi madre. Ella actuó lo mejor que supo o pudo y la quiero igual. Pero yo sería más fuerte y estaba convencida que en su situación habría aceptado esa carga. -Pero eso tengo entendido. Pronto empezarán los novios supongo.-sonreí de medio lado. El olor de la comida pronto empezó a salir hasta nosotros-¿Puedo besarte?-tanteé. Dado que ya había hecho puenting sin cuerda no hacía mucho, prefería ir sobre seguro. Especialmente con esa pregunta. Había decidido que aún no la haría.

AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Sáb 20 Jun - 10:45

✾ Cyanide in Paradise
No tan viejas — confesó con una sonrisa resignada cuando Liz aludió a que todo el tema con Hannibal había reabierto heridas en él. Cómo no iba a haberlo hecho el enterarse de que aquel hombre era el culpable de haber dejado a Angie en coma. Eso, desde luego, había sido determinante para precipitar las cosas tal como había ocurrido. No podría haber dicho que se arrepentía de lo que ocurrió, ni siquiera cuando se había plantado allí con un plan y prácticamente dispuesto a sacrificarse por la causa si con eso podía hundir en la mierda a Cohen. El caso era que su hermana y Liz podían estar un poco más tranquilas, porque había un gilipollas menos en Nueva Orleans. El problema de Kylian era que sabía que restaban muchos más del mismo palo, aunque dudaba que peores. Aún con todo eso, e incluyendo sus debates internos sobre si haber traspasado la línea que separa la agresión y el asesinato, de volver atrás no cambiaría nada.

Por suerte, no profundizaron en aquel tema gracias a que Sarah apareció en escena dedicándoles un escueto saludo. Kylian tenía una relación estrecha con la mayoría de sus vecinos, es lo que suele ocurrir en los suburbios. La gente se echa un cable una a la otras, y él había visto crecer a aquella cría, literalmente. Pero que se llevaran bien era una cosa, y que quisiera hacerse cargo en modo alguno de la época vital más turbulenta de su vida era algo bien distinto.

Escuchó a Liz, alzando ambas cejas cuando la escuchó alegar que cuando tuviera un hijo lo obligaría a salir y a disfrutar. Él había sido un adolescente rebelde, con lo que consideraba que las imposiciones no hacían más que fomentar, precisamente, el comportamiento que pretendían coartar. Pero antes de que pudiera comentar nada sobre ello, ella cambió el tema de la conversación hacia otro bien distinto que le hizo mirarla entre divertido y extrañado.

Supongo que no tienes ni idea de esto pero... Ya estuve a punto de ser padre, con dieciséis — se hizo el interesante por un momento —. Te vas a reír, la cómplice necesaria se llamaba Katrina — se carcajeó un poco y miró hacia el jardín. En aquel momento había parecido con la noticia que se acababa el mundo, sin embargo desde el presente no podía hacer otra cosa que consideralo tiempos felices. Toda su familia seguía viva, unida —. Al final tuvo un aborto natural y me libré — le dedicó una mirada expresiva de soslayo —. No he pensado mucho en eso desde entonces — no mentía en absoluto. A pesar de haber tomado responsabilidades como hacerse cargo de Angie, con éxito más que cuestionable, tirar hacia adelante con todo, meterse en los antisistema... Era como si el susto en el cuerpo aún le durase y hubiera relegado aquel tema, porque entre otras muchas cosas, aún superando la treintena, no se veía muy distinto a cuando había alcanzado la mayoría de edad. Eso también explicaba que, aún habiendo tenido alguna relación más o menos estable, como había sido la de Delilah, tampoco hubiera llegado a fantasear con ello. Lo que le aterraba a nivel subconsciente era formar una familia para volver a perderla, como le había ocurrido con la primigenia.

Encogió los hombros cuando Liz indicó que Sarah comenzaría pronto con los novios — tema que, al menos a él con Angie, le había supuesto más de una discusión a voces e innumerables quebraderos de cabeza en su momento —, y la miró cuando le preguntó si podía besarle. Cuando la había parado en el pasillo no buscaba que ella tuviera que coartarse si algo le apetecía, tan solo que no forzara las cosas. Frunció los labios, como si mostrara cierto reparo, y negó arrugando la nariz. Pero justo después, sonrió y se inclinó para besarla él.

Colocó una mano en su mejilla y trató de no acelerarlo todo demasiado, por mucho que sus propios impulsos así se lo solicitaran. No se le quitaba de la cabeza que ella todavía estaba tratando de salir de algo traumático y nada estaba más lejos de sus intenciones que hacer algo que terminase siendo contraproducente. Pero lo cierto, es que había echado de menos besarla, igual que añoraba todo lo demás.
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Jue 2 Jul - 21:21

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Arrugué la frente al escuchar su aclaración, haciéndome sentir aún más culpable. La parte racional de mi cabeza, una pequeña, me gritaba que esto no había sido mi culpa. Que desde el principio otros habían decidido por mí hasta llevarme a esta situación. Empezando por mi madre al venderme, siguiendo por el club al imponerme los clientes. Lo que incluía a Hannibal y soportar lo que tuve que hacer para conseguir el dinero que necesitaba. Sin embargo yo no había sido mucho mejor al imponerle a Kylian mi presencia. No había elegido quererle, pero lo hacía. Y ahora era yo quien no le dejaba opción a alejarse de mí, aunque eso le hiciera daño. Agaché la cabeza y suspiré. Angie, Delilah, y ahora yo. ¿Alguna vez Kylian podría ser feliz?

No tuve tiempo para pensar más en ello. Con Sarah por allí, el ambiente pareció entrar en un stand by que se rompió tan pronto como respondió a mi pregunta y lo hizo de la única forma que jamás habría esperado.

-¿Qué?-le miré sorprendida. Era consciente de que no conocía mucho de la vida del castaño. Pero esto era todo un bombazo. A pesar de que la idea de un Kylian con un pequeño bebé castaño en brazos, o jugando en el jardín con él se me hiciera tierna y me hiciera sonreír de forma idiota, no esperaba que ya tuvo esa posibilidad hace tiempo.-Siento que no fuera bien-aunque tampoco estaba segura de si Kylian lo sintió demasiado. - Porque sé que serías un padre genial.-y ¡Sorpresa! Para ser sincera, si todo esto acababa bien… dios mío sería tan feliz si yo fuera quien pudiera dárselos…

Le miré de reojo y me prohibí seguir fantaseando con todo ese asunto. Porque era bonito, sí, pero también doloroso al saber que quizá nunca llegaría a vivirlo. Como también lo fueron esas milésimas de segundo que duró su negación. ¿Tanto lo había fastidiado esta mañana? El corazón se me encogió y el estómago se me cerró durante ese tiempo corto pero increíblemente largo hasta que sus labios tocaron los míos. Y todo se desvaneció salvo su beso y sus caricias. Mi mano sana subió hasta su mandíbula, acariciándola con el pulgar y despacio, mi lengua tanteaba su boca para introducirse buscando la suya. Porque sí, le había echado de menos incluso aunque no lo hubiese sabido hasta ahora. Sus labios, el roce de su barba, la suavidad de sus manos. Y ahora que estaba empezando a recuperarlo, no quería perderlo de nuevo. Y para ello pensaba alargarlo todo lo que pudiera.

Hasta que el olor de la comida volvió a manifestarse con más intensidad y tuve que separarme de él sonriendo.

-Deberíamos sacar la lasaña antes de que nos quedemos sin comida- recordé

AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Mar 7 Jul - 20:12

✾ Cyanide in Paradise
Yo no — reconoció con una sonrisa un poco culpable cuando Liz lamentó que lo de tener un hijo no hubiera salido adelante —. No habría salido bien a la larga, Kat era... Un cuadro. Y yo por ahí iba. Si hubiéramos tenido un hijo habríamos acabado a palos — casi lo habían hecho sin tenerlo —. Así que fue lo mejor que podía pasar — de hecho, ella había pretendido seguir adelante y Kylian siempre había pensado que lo había hecho en pleno berrinche por fastidiarle. El aborto natural había sido un deus ex machina de lo más oportuno para él. Miró con dudas a la chica que tenía al lado cuando le dijo que sería un padre excelente —. Lo dudo mucho —alegó divertido, pensando más que nada en cuando era adolescente y su prioridad absoluta era ¿por dónde salimos de fiesta hoy?

Le resultó tierno que ella le preguntara si podía besarle, pero no pudo evitar vacilarla un poco al respecto. Claro que solo tardó segundos en pegar sus labios a los de ella y conceder en cada avance que Liz quiso hacer. Lo había echado de menos, claro, y posiblemente aquello le apetecía más que cualquier otra cosa. Pero por otra parte, seguía teniendo en mente que dado lo que ella había pasado recientemente no sería, o al menos no debería de ser, tal como él lo necesitaba lo que complicaba aún más una situación ya intrincada de por si. El beso se prolongó entre caricias taimadas, aumentando en pasión a medida que se alargaba pero fue ella quien lo rompió sonriendo. Ambos lo hacían, como bobos.

Sabe mejor cuando se quema lo de arriba — replicó divertido, dándole un beso rápido antes de ponerse en pie y meter las manos en los bolsillos —. Vamos, anda.

Fue hacia el interior de la casa, y al entrar en la cocina notó cómo el olor a comida se acentuaba. Kylian era de despertares lentos, así que teniendo en cuenta que acababa de desayunar tampoco era como si estuviera muy predispuesto a comer. Solo que también era completamente incapaz de negarse a su comida favorita, así fueran las siete de la tarde y acabase de dar cuenta de un ñu entero.

¿Cocina o salón? — preguntó, pues aunque en la cocina había una mesa, él era de los que solían comer tirado en el sofá. Aquellas sillas habían tenido más bien poco uso.
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Miér 8 Jul - 23:58

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Le escuché atenta hablar un poco sobre su pasado. La verdad era que más allá del Katrina no sabía nada de él. Su hermana en el hospital y su anterior novia con el mismo trabajo ancestral que el mío. La muerte de sus padres y fin. Así que me ilusionaba en cierta manera que hubiéramos alcanzado ese nivel de confianza. Porque sí, yo confiaba plenamente en él y me había abierto en muchos aspectos al chico. Y aunque sabía que él también lo había hecho, también sentía el vacío de que había mucho de él que no conocía. Era pronto, había pasado poco tiempo, lo sabía. Pero también que me moría por descubrir hasta el último de los detalles de su vida. Es eso lo que se hace con las personas a las que quieres ¿no?

-No conocí a ese chico pero te conozco ahora. Y sé que de haber seguido adelante, habrías madurado de golpe. No es lo ideal pero lo habrías hecho-porque en cierto modo lo hizo cuando sus padres murieron y se tuvo que hacer cargo de su hermana. Todo quedó en segundo lugar cuando tras una propuesta tímida, nos besamos. Sellando de esta forma el sentimiento de necesidad de él que no había sabido que tenía hasta ahora. Hannibal me había quitado eso. Y aunque estuviera muerto, le odiaba por ello. Quizá había sido eso lo que había cambiado en mí hoy. Que por fin había dado un paso aunque no sabía muy bien hacia dónde. Que a pesar de que quedaban resquicios de miedo, era más bien odio lo que ahora sentía hacia él.

El beso se me hizo demasiado corto, pero agradecí hasta la última de sus caricias con los labios. Y al separarme había aún algo mejor. Hacía semanas que no le veía sonreír así, y algo en mi estómago se removió. Tranquilidad, alegría, amor. Adoraba su sonrisa. Me levanté tras él y caminé de vuelta a la cocina, buscando los platos mientras él se ocupaba del horno.

-Salón.-decidí mientras dejaba los platos en la encimera para servir la comida y sacaba los cubiertos, los vasos y una jarra con agua, cada uno en un viaje. Después esperé a que Kylian trajera la comida-He estado pensando… que quizá esta tarde te gustaría acompañarme a la azotea. No hay mucho que hacer pero quiero salir de casa y…- y me da miedo aún hacerlo sola-y creo que ahí me sentiré bien-y a salvo. -Pero si tienes planes no importa… -me apresuré a aclarar. Después pinché un trozo de lasaña y me lo llevé a la boca. Hacía bastante que le había enseñado ese sitio al chico. Desde que le había mostrado algo de mí que nadie más sabía. Mi refugio, mi santuario. Y quería volver a visitarlo con Kylian ya que ahora el castaño formaba parte de él. Esperé a que comiera y le miré-¿Te gusta?

AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Necart el Sáb 11 Jul - 18:06

✾ Cyanide in Paradise
O todo lo contrario — indicó sin acritud, pero con convicción. Después de todo, cuando había pasado todo lo del embarazo Kylian se había puesto tan de uñas con la chica que estaba usando eso para joderle vivo que, seguramente, le habría dado la patada a todo incluido al crío. Era realmente sencillo ser inmaduro, vivir la época que tenía que vivir, cuando sus padres estaban para mantener a la familia unida y demás cosas de las que solo en la ausencia de ambos él se había visto obligado a asumir.

Después de besarla, y aunque con queja de por medio, no tardó en ir hacia la cocina. Asintió cuando ella eligió el salón. Terminó sacando del horno la lasaña ayudándose de un trapo — y quemándose el lateral del índice en el proceso porque él el horno lo usaba para recalentar pizzas y poco más — y llevó la fuente hasta el salón donde Liz ya se había encargado de disponer los platos y cubiertos.

¿Hace mucho que no pasas por allí, no? — preguntó como si nada, aunque con un trasfondo divertido en la voz. Hacía un tiempo, relativamente largo, había comprado un sofá resistente a la intemperie y mandado que lo mandasen a aquella misma azotea. Como Liz no había dicho nada al respecto, suponía que todavía no lo había visto. Mientras servía la lasaña, primero en el plato de ella y luego en el de él, la miró extrañado cuando le dijo que si tenía planes no importaba. Le pareció un comentario bastante tonto, después de todo apenas se había movido de casa desde que ella se había instalado allí después de lo de Hannibal, así que ni idea de lo que le hacía pensar que aquella tarde sería distinto —. No tengo nada en mi concurrida agenda para esta tarde — indicó tendiéndole el plato.

Se llevó un trozo de lasaña a la boca y sopló antes de metérselo en la boca. Pero las ansias le habían podido — sí, a Kylian le entraba la gula por el olfato más que por cualquier otro sentido —. Así que justo después de que ella le preguntara si le gustaba, puso cara de hombre torturado y echó mano a la jarra para servirse agua y beberse el vaso de golpe, tomando aire después. Se había abrasado la lengua. Por puto ansias.

Quema — dijo con voz lastimera — y creo que me he quedado sin capacidad de saborear nada por una semana — rió, tenía la lengua tan abrasada como cuando un camarero traicionero al que había pedido café con leche templada decidía servírselo a temperatura magma del Krakatoa. Para no reincidir, se dedicó a cortar el trozos lo que tenía en el plato y a separarlos a ver si así enfriaban todas las capas — ¿Te vale que vayamos en moto o les pido el coche a los Harper? — preguntó, dispuesto a cerrar lo de ir a la azotea antes de que se echara atrás. Era un avance, y prefería que no se fuera por el desagüe —. Supongo que no tendrán problema en dejárnoslo — comentó mientras, a la llegada de Thai que saltó a su regazo más que dispuesto a tirarse de cabeza a la comida, subía la mano en la que tenía el plato para quitarlo del alcance del gato.
Kylian Kesler


DTMK

You cannot ask a scorpion to stop being a scorpion
Beware The Wild Bunch:

AvatarCamposContacto


Mensajes:
876

Edad:
28

Localización:
De cónclave secreto

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 1. Es hora de enfrentarnos a nuestros demonios

Mensaje por Elenear el Mar 14 Jul - 2:34

✾ Cyanide in Paradise
Elizabeth Weiss
Decidí no darle más importancia a eso de su posible paternidad y centrarme en el presente. Lo que pudo haber sido y no fue son sólo hipótesis y gasto de energía y de tiempo. Especialmente porque entraríamos en la misma dinámica de siempre. En la que yo apoyaría un bando, y Kylian el contrario. Exactamente lo mismo que cuando su vecina Sarah salía a coalición.

Suspiré y me tomé mi tiempo para levantarme, preparar lo que sería la mesa y tomar asiento en el sofá. No me había dado cuenta hasta ahora pero tras el café que me había tomado hacía tanto, mi estómago había empezado a quejarse y lanzar pequeños gruñidos. Y girándome en el asiento, no podía dejar de seguir con la mirada al chico. Desde que nos conocíamos habíamos pasado por mucho. Y casi todo había sido malo. Pocas habían sido las buenas noticias o los momentos de verdadera tranquilidad. Por eso le propuse volver al sitio que para mí, significaba eso. Paz. Mi refugio. Donde estaba prohibido ir con problemas. Allí sólo era para descansar y olvidar durante esos minutos absolutamente todo. Ser quien queremos ser. Fantasear. Porque el castaño también significaba eso para mí.

-No he vuelto allí desde que te lo enseñé-esa primera vez donde todo se había precipitado. Donde mi secreto había salido a la luz. Donde mis demonios y los suyos habían hecho aparición por primera vez. Donde todo había estado a  punto de irse al traste pero que sin embargo se había mantenido. -Por eso creo que sería bueno volver. Ya sabes. Por lo que eso significa…-susurré. Y era consciente de que la agenda fuera de casa de Kylian no había sido demasiado ajetreado desde que llegué. Por eso quería empezar a cambiar aquello. A los dos nos vendría bien que nos diera el aire.

No pude evitar reír al ver su gesto tras quemarse y me incliné hacia adelante para dejar el plato en la mesa.

-Saca la lengua-le pedí y esperé a que lo hiciera para soplarle-Mi madre me lo solía hacer cuando me quemaba. A mí me funcionaba. Aunque quizá fuera sólo el efecto placebo-me encogí de hombros y volví a acomodarme en el sofá. Cogí el plato y partí un trozo. Luego soplé y tras enfriarlo, me lo comí. -No creo que sea prudente ir en moto con el brazo así. Pero no quiero meterte en más problemas. Podemos pedir un taxi, que nos deje cerca y después caminar hasta allí. Aunque espero que cuando esté curada me lleves a dar una vuelta en ella. -y diciendo eso, seguí comiendo.

AvatarCamposContacto


Mensajes:
87

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 4. Precedente  1, 2, 3, 4  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.