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• After the shame
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• After the shame

After the shame
CS Películas | Shame | 1x1
Sissy había intentado suicidarse varias veces a lo largo de su vida, a pesar de disimular ser una chica feliz consigo mismo, por dentro estaba rota. Por eso tomo la decisión de irse a vivir con su hermano mayor, Brandon, quién aunque no lo quisiera admitir, tenía cierto parecido con su hermana pequeña. La relación entre ambos puede describirse como un torbellino de emociones fuertes, Brandon piensa que lo único que quiere ser Sissy en esta vida es ser mantenida por un hombre y Sissy solo cree que su hermano es un frío y calculador ejecutivo enganchado al sexo. Después de tener una fuerte confrontación, Brandon sale de casa para despejarse sin saber que se encontrara a su hermana en el suelo del baño casi sin vida.
Fue eso que le hizo pensar en cambiar, en no sentir tanta mierda dentro de él como sentía normalmente y ayudar a su hermana pequeña. Pero no será fácil para ninguno de los dos ya que el primer paso es la aceptación de cada uno de sus problemas y si algo tienen en común ambos hermanos es el orgullo. Les costará también aceptar que entre ambos no puede haber solo odio y que necesitarán la ayuda del otro para salir del oscuro agujero que son las adicciones y la depresiones que les reprentan.
Fue eso que le hizo pensar en cambiar, en no sentir tanta mierda dentro de él como sentía normalmente y ayudar a su hermana pequeña. Pero no será fácil para ninguno de los dos ya que el primer paso es la aceptación de cada uno de sus problemas y si algo tienen en común ambos hermanos es el orgullo. Les costará también aceptar que entre ambos no puede haber solo odio y que necesitarán la ayuda del otro para salir del oscuro agujero que son las adicciones y la depresiones que les reprentan.
PERSONAJES
Sissy | Carey Mulligan | Snow. | Brandon | Michael Fassbender| Kerouac |
Cronología
[url=URL DEL MENSAJE DONDE EMPIEZA LA PRIMERA ESCENA AQU%C3%8D]TÍTULO AQUÍ[/url]
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A girl has no name
You are Arya of Winterfell, daughter of the North. You told me you could be strong. You have the wolf blood in you
Re: • After the shame
YOU TRAP ME
BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
Su derrumbe había sido emocional y físico. Sus lágrimas se habían fusionado con la lluvia y parecían haberse llevado a su paso toda su vida pasada, sus malos pensamientos. Error. Seguía siendo ese Brandon, pero con una perspectiva de las cosas muy distintas. Ver a su hermana colando de un finísimo hilo de su vida le había hecho recapacitar, darse cuenta de que no todo el mundo giraba alrededor de él, alrededor de su entrepierna. El proceso, sin embargo, era lento y costoso, y no sabía cuándo ni quién sufriría las consecuencias de ello.
Aquel sábado no tenía que trabajar, así que había decidido ordenar un poco su casa y terminar de limpiar el baño, pues la primera sangre que su hermana derramó seguía reseca en los azulejos del suelo y la cerámica de la bañera. Su hermana, que ya habían trasladado a casa, seguía durmiendo, esta vez no en el sofá sino en la cama de Brandon. Cuando terminó de limpiar, ataviado con su característica camiseta blanca y un pantalón largo de chándal, preparó un café y un vaso de zumo para su hermana y entró en el dormitorio. Subió la persiana, gesto que hacía todas las mañanas y cuyo significado era ya tan distinto que se sentía extraño haciéndolo así.
—Sissy, es hora de levantarse —susurró, y acarició uno de sus mechones rubios. La removió un poco, a pesar de que al hacerlo uno de sus brazos se movió para exponer las cicatrices que, al verlas, le dolían al mismo Brandon. Suspiró. La manía que su hermana tenía de adolescente seguía allí—. Te he hecho un café, venga. Tenemos que ir a recoger tus análisis. —. En efecto, antes de darle el alta extrajeron sangre de Sissy para ver si todo estaba en orden, sobre todo por el proceso tan lento de recuperación que sufrió. Y en lo más hondo de su interior seguía sintiéndose invadido; Sissy se encontraba durmiendo en su reino, allí donde tantas noches –y días cuando libraba– había saciado sus deseos más primarios. Su vida estaba completamente descolocada, pero no podía culpar a Sissy antes que a sí mismo. Acarició su hombro, esperando que despertase del todo, sentado en el borde del colchón.
Aquel sábado no tenía que trabajar, así que había decidido ordenar un poco su casa y terminar de limpiar el baño, pues la primera sangre que su hermana derramó seguía reseca en los azulejos del suelo y la cerámica de la bañera. Su hermana, que ya habían trasladado a casa, seguía durmiendo, esta vez no en el sofá sino en la cama de Brandon. Cuando terminó de limpiar, ataviado con su característica camiseta blanca y un pantalón largo de chándal, preparó un café y un vaso de zumo para su hermana y entró en el dormitorio. Subió la persiana, gesto que hacía todas las mañanas y cuyo significado era ya tan distinto que se sentía extraño haciéndolo así.
—Sissy, es hora de levantarse —susurró, y acarició uno de sus mechones rubios. La removió un poco, a pesar de que al hacerlo uno de sus brazos se movió para exponer las cicatrices que, al verlas, le dolían al mismo Brandon. Suspiró. La manía que su hermana tenía de adolescente seguía allí—. Te he hecho un café, venga. Tenemos que ir a recoger tus análisis. —. En efecto, antes de darle el alta extrajeron sangre de Sissy para ver si todo estaba en orden, sobre todo por el proceso tan lento de recuperación que sufrió. Y en lo más hondo de su interior seguía sintiéndose invadido; Sissy se encontraba durmiendo en su reino, allí donde tantas noches –y días cuando libraba– había saciado sus deseos más primarios. Su vida estaba completamente descolocada, pero no podía culpar a Sissy antes que a sí mismo. Acarició su hombro, esperando que despertase del todo, sentado en el borde del colchón.
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Re: • After the shame
YOU TRAP ME
SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
Solo le pareció escuchar a su hermano hablando como si estuviera muy lejano. Era lo único que recordaba después de haber despertado en el hospital con las muñecas otra vez vendadas y no tuvo otra cosa que llamarle gilipollas. Básicamente, porque lo era. Sissy había querido arreglar su relación con él desde un principio pero estaba visto que ninguno de los dos tenía solución.
Gruñó al sentir como su hermano entraba en la habitación y subía la persiana hasta arriba, sabía que dejaba que durmiera ahí por compasión, pero al menos se había librado de unos días en el sofá. Ignoró su comentario, la medicación la mantenía en un estado comatoso y perdía la noción del tiempo, no sabía si era hora de levantarse o de dormir, porque su sueño tampoco era el más recomendable salvo cuando se tomaba las píldoras que le habían recetado el médico y de las que ella abusaba. Gruñó de nuevo cuando su hermano la zarandeo un poco y movió uno de sus brazos para esquivarlo, olvidándose que le había robado una de sus camisetas de manga corta para dormir y que vería de nuevo sus marcas de la vergüenza —Déjame Brandon — Murmuró con la voz amortiguada por la almohada, quería seguir durmiendo, así al menos no pensaba, o no le molestaba. Y si molestaba se iría de nuevo al sofá, que de todas formas era cómodo y ya se había hecho a él.
Intentó dormirse de nuevo pero no pudo y menos cuando nombró que tenían que ir al hospital. Odiaba ese lugar. Era triste y demasiado blanco para su gusto, le hacía sentir mal como si fuera la culpable de todos los enfermos que estaban ahí dentro. Y se sintió extraña cuando noto esa caricia y abrió los ojos de golpes para ver como su hermano seguía allí — No me toques — Movió el hombro de tal manera que esquivase la próxima caricia del pelirrojo, no era suya, no era otra de sus mujeres con las que follaba normalmente. Finalmente suspiró y se sentó en la cama frotándose los ojos como si fuera una niña pequeña para luego salir de la cama y descalza salir hacía al baño. Se paró en la entrada recorriendo la estancia con la mirada, pensando en que su hermano se habría encargado de limpiar todo rastro del desastre que ella misma había provocado, porque aún se recordaba desnudas y con las piernas manchadas de sangre.
Decidió entrar después de desayunar, pues sentía en la nuca los ojos de su hermano como si fuera un vigilante. Caminó descalza hacía la cocina y un atisbo de sonrisa se asomó en sus labios al ver el vaso de zumo de naranja, lo reconocía, solo bebía del brick de zumo para joder a Brandon, dio un trago al zumo para después servirse un café bien cargado, iba a necesitar estar bien despierta para aguantar otro día más — ¿A qué hora tenemos que ir? — Preguntó en voz alta mientras bebía el café caliente, porque aunque no se hubiera dado la vuelta, sabía que Brandon ya estaba ahí, vigilándola como hacía últimamente..
Gruñó al sentir como su hermano entraba en la habitación y subía la persiana hasta arriba, sabía que dejaba que durmiera ahí por compasión, pero al menos se había librado de unos días en el sofá. Ignoró su comentario, la medicación la mantenía en un estado comatoso y perdía la noción del tiempo, no sabía si era hora de levantarse o de dormir, porque su sueño tampoco era el más recomendable salvo cuando se tomaba las píldoras que le habían recetado el médico y de las que ella abusaba. Gruñó de nuevo cuando su hermano la zarandeo un poco y movió uno de sus brazos para esquivarlo, olvidándose que le había robado una de sus camisetas de manga corta para dormir y que vería de nuevo sus marcas de la vergüenza —Déjame Brandon — Murmuró con la voz amortiguada por la almohada, quería seguir durmiendo, así al menos no pensaba, o no le molestaba. Y si molestaba se iría de nuevo al sofá, que de todas formas era cómodo y ya se había hecho a él.
Intentó dormirse de nuevo pero no pudo y menos cuando nombró que tenían que ir al hospital. Odiaba ese lugar. Era triste y demasiado blanco para su gusto, le hacía sentir mal como si fuera la culpable de todos los enfermos que estaban ahí dentro. Y se sintió extraña cuando noto esa caricia y abrió los ojos de golpes para ver como su hermano seguía allí — No me toques — Movió el hombro de tal manera que esquivase la próxima caricia del pelirrojo, no era suya, no era otra de sus mujeres con las que follaba normalmente. Finalmente suspiró y se sentó en la cama frotándose los ojos como si fuera una niña pequeña para luego salir de la cama y descalza salir hacía al baño. Se paró en la entrada recorriendo la estancia con la mirada, pensando en que su hermano se habría encargado de limpiar todo rastro del desastre que ella misma había provocado, porque aún se recordaba desnudas y con las piernas manchadas de sangre.
Decidió entrar después de desayunar, pues sentía en la nuca los ojos de su hermano como si fuera un vigilante. Caminó descalza hacía la cocina y un atisbo de sonrisa se asomó en sus labios al ver el vaso de zumo de naranja, lo reconocía, solo bebía del brick de zumo para joder a Brandon, dio un trago al zumo para después servirse un café bien cargado, iba a necesitar estar bien despierta para aguantar otro día más — ¿A qué hora tenemos que ir? — Preguntó en voz alta mientras bebía el café caliente, porque aunque no se hubiera dado la vuelta, sabía que Brandon ya estaba ahí, vigilándola como hacía últimamente..
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Re: • After the shame
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BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
Un pequeño suspiro escapó de sus labios ante la reacción de su hermana, y bajó la vista hasta que ésta se levantó de la cama y fue al baño. Allí, la observó fijamente, y cuando Sissy se dirigió a la cocina se puso en pie y con pasos silenciosos, descalzo como estaba, la siguió. Había cambiado, o lo estaba intentando, por ella, ¿es que no lo veía? Tras aquel desastroso incidente había quedado con una chica una vez. Nada más. En otra ocasión, el número habría sido mucho más alto y quién sabe si con varias a la vez. Se frotó la frene, observando cómo desayunaba.
—Tenemos que estar con el doctor a las once —respondió apoyándose en el marco de la puerta y cruzando los brazos. En el fondo, en aquel fondo que jamás quería reconocer que existía, entendía a su hermana y sabía por qué estaba así con él. Había sido buena con él, cariñosa, y por su parte, Brandon sólo había contestado con gritos, broncas y reproches. Fue el cuerpo casi muerto de su hermana lo que le hizo ver que era su hermana, no un lastre; aquella con la que creció, no una joven a la que acorralar contra un sofá soportando la ganas de golpearla. Brandon no era violento excepto con su hermana; lo peor es que aún no sabía el porqué—, así que tenemos tiempo. Cogeremos un taxi. Desayuna bien, anda.
A pesar de que la habían hecho una transfusión de sangre, aconsejaron que los días siguientes a su intento de suicidio comiese bien para reponer todas sus fuerzas. Brandon se lo recordaba en cada comida. Él, por su parte, fue a ducharse; una vez en baño, con la ropa que vestiría bajo un brazo, cerró la puerta y echó el cerrojo. Siempre lo hacía, y es que aunque no estuviese masturbándose como la última vez, prefería que su hermana no entrase en un espacio tan íntimo como era el servicio a la vez que él.
El agua le ayudó a despejarse un poco, pero sus dudas y miedos seguían presentes en él. Dudas y miedos que sentía sin saber por qué. Por otra parte, llevaba días sin follarse a nadie y eso, para un obseso del sexo, era muy difícil. Su mano derecha viajó hasta su entrepierna... pero la música que comenzó a retumbar por toda la casa le hizo volver a la realidad, casi con un sobresalto. Sissy y la música. Suspiró y terminó de ducharse, ataviándose luego con un vaquero y una camisa azul, lisa, basante básica.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que los vecinos no tienen por qué oír tu música, Sissy? —exclamó, acercándose al reproductor de vinilos para bajar el volumen tanto que parecía música de ambiente un bar más que música reproducida en unos altavoces—. Si has terminado de desayunar, ve a vestirte y lavarte.
—Tenemos que estar con el doctor a las once —respondió apoyándose en el marco de la puerta y cruzando los brazos. En el fondo, en aquel fondo que jamás quería reconocer que existía, entendía a su hermana y sabía por qué estaba así con él. Había sido buena con él, cariñosa, y por su parte, Brandon sólo había contestado con gritos, broncas y reproches. Fue el cuerpo casi muerto de su hermana lo que le hizo ver que era su hermana, no un lastre; aquella con la que creció, no una joven a la que acorralar contra un sofá soportando la ganas de golpearla. Brandon no era violento excepto con su hermana; lo peor es que aún no sabía el porqué—, así que tenemos tiempo. Cogeremos un taxi. Desayuna bien, anda.
A pesar de que la habían hecho una transfusión de sangre, aconsejaron que los días siguientes a su intento de suicidio comiese bien para reponer todas sus fuerzas. Brandon se lo recordaba en cada comida. Él, por su parte, fue a ducharse; una vez en baño, con la ropa que vestiría bajo un brazo, cerró la puerta y echó el cerrojo. Siempre lo hacía, y es que aunque no estuviese masturbándose como la última vez, prefería que su hermana no entrase en un espacio tan íntimo como era el servicio a la vez que él.
El agua le ayudó a despejarse un poco, pero sus dudas y miedos seguían presentes en él. Dudas y miedos que sentía sin saber por qué. Por otra parte, llevaba días sin follarse a nadie y eso, para un obseso del sexo, era muy difícil. Su mano derecha viajó hasta su entrepierna... pero la música que comenzó a retumbar por toda la casa le hizo volver a la realidad, casi con un sobresalto. Sissy y la música. Suspiró y terminó de ducharse, ataviándose luego con un vaquero y una camisa azul, lisa, basante básica.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que los vecinos no tienen por qué oír tu música, Sissy? —exclamó, acercándose al reproductor de vinilos para bajar el volumen tanto que parecía música de ambiente un bar más que música reproducida en unos altavoces—. Si has terminado de desayunar, ve a vestirte y lavarte.
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Re: • After the shame
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SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
Simplemente asintió con su cabeza mientras le daba un trago al zumo, que pensó que estaría mejor con un poco de whisky. Se relamió los labios notando la acidez de la naranja y esperó a que su hermano se fuera, pues le ponía nerviosa que estuviera pendiente de ella las 24 horas del día, sabía que lo hacía porque se sentía culpable y le dejaba por simple crueldad, ahora le tocaba pagar a él lo que ella había sufrido — Deja de ser como papá — Murmuró soltando un suspiro cansado. Cada vez que le ponía un plato de comida le decía lo mismo, no estaba tan delgada como los médicos parecían creer y haciéndoselo creer a Brandon, estaba en su peso ideal, solo había perdido un poco de grasa tras el accidente y todos pusieron el grito en el cielo. Mordisqueo la esquina de la tostada ya fría y cuando se sintió llena tiró los restos a la basura y terminó de beber el zumo para dejar el vaso en el fregadero.
Cuando escucho el agua correr de la ducha se puso en alerta. Caminó hacía la puerta y pegó la oreja en ella para escuchar a su hermano en el interior. Hace un par de días, por la noche más bien, cuando ella fingió estar dormida le escucho entrar en la ducha, la curiosidad hizo que se levantase y fuera hacia donde estaba en ese instante y escuchó a su hermano gemir y supo que estaba masturbándose, lo hacía a menudo y ambos hacían como que no sabían nada al respexto. Pero lo que él no sabía era que Sissy, al escucharle se sentía excitada. Era extraño, era su hermano y pensaba que quizás se estaba volviendo loca respecto a ese tema, respiró hondo al escuchar solo el agua correr en la bañera y volvió al salón, tenía que distraerse y la música era la única vía de escape que tenía a su alcance. Prendió el tocadiscos de su hermano y las primeras notas de jazz salieron a su encuentro, haciéndola cerrar los ojos y disfrutar del sonido envolvente hasta que escucho la voz de su hermano a su lado.
Enfadada y sin decir ni una palabra desenchufo el equipo, a pesar de todo su hermano seguía siendo un hombre recto y aburrido — No soy una de tus putas para que me des ordenes — Escupió cuando paso por su lado. Estaba cansada de que le tratase como cuando aún tenían cinco años, él siempre mandando y ella aceptando como una sumisa. Se metió en el baño sin cerrar la puerta, le gustaba provocarlo pues sabía que si iba a su dormitorio la vería desnuda antes de entrar a la ducha, eso sonaría triste, pero le hacía sentir deseada. Prendió el agua y se metió en la bañera, no tardo menos de diez minutos en salir del baño con una toalla tapando su cuerpo y dirigiéndose a la habitación que ahora ocupaba, sacando unos leggins negros y un jersey blanco de punto que llegaba hasta sus muslos, cuando estuvo preparada, cogió lo necesario y poniéndose el calzado salió de nuevo al salón.
— Me gustaría ir sola — Dijo en voz alta sin mirar a su hermano, sabía que se negaría, desde que la encontró tras intentar suicidarse, no se separaba de su lado. Y le agobiaba, no podía volver a su vida si seguía teniendo un guarda espaldas a todas horas y no quería que le echara las culpas por haberle echo perder su empleo — No esta muy lejos y puedes venir a recogerme para comer juntos — Quitó del cargador su móvil revisando su correo electrónico, desde hacía tiempo que no tenía ofertas para cantar en un triste escenario y temía que estuvieran olvidándose de ella..
Cuando escucho el agua correr de la ducha se puso en alerta. Caminó hacía la puerta y pegó la oreja en ella para escuchar a su hermano en el interior. Hace un par de días, por la noche más bien, cuando ella fingió estar dormida le escucho entrar en la ducha, la curiosidad hizo que se levantase y fuera hacia donde estaba en ese instante y escuchó a su hermano gemir y supo que estaba masturbándose, lo hacía a menudo y ambos hacían como que no sabían nada al respexto. Pero lo que él no sabía era que Sissy, al escucharle se sentía excitada. Era extraño, era su hermano y pensaba que quizás se estaba volviendo loca respecto a ese tema, respiró hondo al escuchar solo el agua correr en la bañera y volvió al salón, tenía que distraerse y la música era la única vía de escape que tenía a su alcance. Prendió el tocadiscos de su hermano y las primeras notas de jazz salieron a su encuentro, haciéndola cerrar los ojos y disfrutar del sonido envolvente hasta que escucho la voz de su hermano a su lado.
Enfadada y sin decir ni una palabra desenchufo el equipo, a pesar de todo su hermano seguía siendo un hombre recto y aburrido — No soy una de tus putas para que me des ordenes — Escupió cuando paso por su lado. Estaba cansada de que le tratase como cuando aún tenían cinco años, él siempre mandando y ella aceptando como una sumisa. Se metió en el baño sin cerrar la puerta, le gustaba provocarlo pues sabía que si iba a su dormitorio la vería desnuda antes de entrar a la ducha, eso sonaría triste, pero le hacía sentir deseada. Prendió el agua y se metió en la bañera, no tardo menos de diez minutos en salir del baño con una toalla tapando su cuerpo y dirigiéndose a la habitación que ahora ocupaba, sacando unos leggins negros y un jersey blanco de punto que llegaba hasta sus muslos, cuando estuvo preparada, cogió lo necesario y poniéndose el calzado salió de nuevo al salón.
— Me gustaría ir sola — Dijo en voz alta sin mirar a su hermano, sabía que se negaría, desde que la encontró tras intentar suicidarse, no se separaba de su lado. Y le agobiaba, no podía volver a su vida si seguía teniendo un guarda espaldas a todas horas y no quería que le echara las culpas por haberle echo perder su empleo — No esta muy lejos y puedes venir a recogerme para comer juntos — Quitó del cargador su móvil revisando su correo electrónico, desde hacía tiempo que no tenía ofertas para cantar en un triste escenario y temía que estuvieran olvidándose de ella..
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Re: • After the shame
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BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
No, no era como papá y ambos lo sabían, pero Sissy lo decía por el mero hecho de buscarle las cosquillas, de sacarle de sus casillas y hacerle estallar como antaño estallaba. Pero no lo haría. Seguía siendo algo violento con Sissy, la situación entre ambos era tensa, con una ligera capa de deseo que por ahora Brandon desconocía, o se negaba a reconocer incluso en su propia cabeza, pero la quería. Tal vez no lo demostraba bien, pero hacía lo que hacía porque la quería. Recorrió el salón, recogiendo todo lo de Sissy que veía a su paso para bien dejarlo en la mesa, bien hacer un gurruño con ello, sobre todo si era ropa usada.
—Si fueses una de mis putas —contestó alzando la voz y acercándose al baño para que le oyese mejor—, te habría echado de aquí nada más verte en mi ducha, aquella noche, ¿te enteras? —gruñó antes de salir del baño, cerrando de un portazo la puerta. No soportaba verla desnuda, pero lo difícil era que no sabía el porqué, pues hace años le era indiferente, tanto verla a ella desnuda como que le viese a él desnudo. Brandon, por su parte, terminó de vestirse, poniéndose una gabardina gris sobre la ropa y esperando con los brazos cruzados a que Sissy terminase por su parte de vestirse.
Soltó una carcajada ante aquellos comentarios, negando con la cabeza. —No pienso dejarte ir sola, y menos aún si vas a coger el metro —aún recordaba la noche y la mañana en la que fue golpeado tras intentar ligar con una joven, entró en un club homosexual e hizo un trío; la noche en la que se reveló su auténtica naturaleza, destruida y algo perversa. Esa mañana, al coger el metro y ver que éste se detuvo por un accidente en las vías, no pudo evitar relacionar el hecho con su hermana. Algo había hecho click en su mente, y ni borracho la dejaría ir sola al metro—. Como mucho, te esperaré fuera de la consulta. Puedes entrar tú sola, si quieres —ambos sabían que, en casa o en el taxi de vuelta, la obligaría a enseñarle los resultados—, pero te acompaño. No he pedido el día libre en el trabajo para nada.
El trabajo, otro de los hilos de los que colgaba su vida cada vez más fino y tirante. Llegaría un momento en el que se partiría y Brandon se encontraría en paro, desempleado. Y culparía a su hermana, por supuesto. Cabeceó hacia la puerta para que le hiciese caso y salió con ella del apartamento, también cerrando de un portazo. No pudo evitar, antes, mirar que revisaba su teléfono móvil; si no lo preguntaba, estallaría. —¿Aún nada? —ambos sabían que se refería a alguna oferta para cantar. Entró con ella en el ascensor, esperando su respuesta; lo había preguntado de forma suave, realmente preocupándose por ella. Si había algo en lo que jamás interferiría era su trabajo.
—Si fueses una de mis putas —contestó alzando la voz y acercándose al baño para que le oyese mejor—, te habría echado de aquí nada más verte en mi ducha, aquella noche, ¿te enteras? —gruñó antes de salir del baño, cerrando de un portazo la puerta. No soportaba verla desnuda, pero lo difícil era que no sabía el porqué, pues hace años le era indiferente, tanto verla a ella desnuda como que le viese a él desnudo. Brandon, por su parte, terminó de vestirse, poniéndose una gabardina gris sobre la ropa y esperando con los brazos cruzados a que Sissy terminase por su parte de vestirse.
Soltó una carcajada ante aquellos comentarios, negando con la cabeza. —No pienso dejarte ir sola, y menos aún si vas a coger el metro —aún recordaba la noche y la mañana en la que fue golpeado tras intentar ligar con una joven, entró en un club homosexual e hizo un trío; la noche en la que se reveló su auténtica naturaleza, destruida y algo perversa. Esa mañana, al coger el metro y ver que éste se detuvo por un accidente en las vías, no pudo evitar relacionar el hecho con su hermana. Algo había hecho click en su mente, y ni borracho la dejaría ir sola al metro—. Como mucho, te esperaré fuera de la consulta. Puedes entrar tú sola, si quieres —ambos sabían que, en casa o en el taxi de vuelta, la obligaría a enseñarle los resultados—, pero te acompaño. No he pedido el día libre en el trabajo para nada.
El trabajo, otro de los hilos de los que colgaba su vida cada vez más fino y tirante. Llegaría un momento en el que se partiría y Brandon se encontraría en paro, desempleado. Y culparía a su hermana, por supuesto. Cabeceó hacia la puerta para que le hiciese caso y salió con ella del apartamento, también cerrando de un portazo. No pudo evitar, antes, mirar que revisaba su teléfono móvil; si no lo preguntaba, estallaría. —¿Aún nada? —ambos sabían que se refería a alguna oferta para cantar. Entró con ella en el ascensor, esperando su respuesta; lo había preguntado de forma suave, realmente preocupándose por ella. Si había algo en lo que jamás interferiría era su trabajo.
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Re: • After the shame
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No odiaba a su hermano. De hecho, vista la relación desde fuera, daba la impresión de que era Brandon quien odiaba a Sissy, pero a pesar de eso y de saber que él a pesar de mucho que decía que le odiaba, no la echaría de casa. Pensó en echar el pestillo cuando estuviera en la ducha, no quería verlo furioso con un bate de béisbol en su mano tras su primer encuentro, aunque si que la viera desnuda, que notase como sus costillas se clavaban en su piel o los cortes que tenía en ambos brazos, hacerle sentir tan mal como ella se sentía.
Suspiró con pesadez, sentir que su hermano la vigilaba todo el día le resultaba demasiado cargante, no tenía intimidad ya que ni siquiera le dejaba dormir con la puerta cerrada ¿Para ver si respiraba? Porque desde que se tiró a su jefe no había vuelto a tener relaciones sexuales de ningún tipo y eso también lo notaba — Oh vamos, conozco el camino. Y si ya habías pedido el taxi podría ir en el — Alzó una ceja pasando por su lado saliendo por la puerta. Iba a ir al médico, si es que pensaba en que se saltaría la consulta, no lo haría porque terminarían avisándole a él y se enfadaría con ella — No hace falta que estés todo el tiempo conmigo, no quiero que me culpes si te despiden por faltar — Por qué lo haría, le conocía de sobra y no se pondría a él como culpable de la situación por mucho que lo fuera y ella no le había pedido que le cuidase tal y como estaba haciendo, le gustaba pero en pequeñas cantidades.
Guardó su móvil en el bolsillo de su abrigo y miró a su hermano negando con la cabeza — El jazz cada vez esta menos de moda — Respondió entrando en el ascensor y tocando la planta baja en el panel de botones. Apoyó su espalda contra el cristal y miro la puerta cerrarse. Sissy solo sabía cantar y tocar el piano ¿Qué pasaría si no encontraba trabajo? Se moría de ganas por subir de nuevo a un escenario y no acabar de camarera en un restaurante de comida rápida. Respiró hondo y cerró los ojos, el futuro más allá de cuando acabaran sus citas médicas estaba negro, quería irse a vivir sola, dejar de molestar a Brandon y tener un empleo para que él se sintiera orgulloso de ella.
Trago saliva y busco la mano de su hermano, su corazón latía con rapidez y sabía a que se debía. No solía salir mucho a la calle, sentir las miradas sobre ella, la sensación de vigilancia las 24 horas de parte de su hermano, le hacían sentir como una inútil — Brandon no puedo hacerlo, quiero volver a casa — Le suplicó al borde del llanto, empezó a caminar por el estrecho ascensor con los ojos cerrando, quitándose la bufanda que llevaba al cuello, intentaba tranquilizarse, pero imagenes de ella tirada en el suelo rodeada de sangre volvían a su cabeza, su hermano llorando a su lado, el hospital. El problema era ese, no quería volver a ese lugar y sentir desear otra vez estar muerta — Llévame a otro sitio, al que sea — Le pidió parándose en seco, como si le llevaba al barrio más problemático de la ciudad, quizás ahí encajaba y no tenía que fingir quien no era .
Suspiró con pesadez, sentir que su hermano la vigilaba todo el día le resultaba demasiado cargante, no tenía intimidad ya que ni siquiera le dejaba dormir con la puerta cerrada ¿Para ver si respiraba? Porque desde que se tiró a su jefe no había vuelto a tener relaciones sexuales de ningún tipo y eso también lo notaba — Oh vamos, conozco el camino. Y si ya habías pedido el taxi podría ir en el — Alzó una ceja pasando por su lado saliendo por la puerta. Iba a ir al médico, si es que pensaba en que se saltaría la consulta, no lo haría porque terminarían avisándole a él y se enfadaría con ella — No hace falta que estés todo el tiempo conmigo, no quiero que me culpes si te despiden por faltar — Por qué lo haría, le conocía de sobra y no se pondría a él como culpable de la situación por mucho que lo fuera y ella no le había pedido que le cuidase tal y como estaba haciendo, le gustaba pero en pequeñas cantidades.
Guardó su móvil en el bolsillo de su abrigo y miró a su hermano negando con la cabeza — El jazz cada vez esta menos de moda — Respondió entrando en el ascensor y tocando la planta baja en el panel de botones. Apoyó su espalda contra el cristal y miro la puerta cerrarse. Sissy solo sabía cantar y tocar el piano ¿Qué pasaría si no encontraba trabajo? Se moría de ganas por subir de nuevo a un escenario y no acabar de camarera en un restaurante de comida rápida. Respiró hondo y cerró los ojos, el futuro más allá de cuando acabaran sus citas médicas estaba negro, quería irse a vivir sola, dejar de molestar a Brandon y tener un empleo para que él se sintiera orgulloso de ella.
Trago saliva y busco la mano de su hermano, su corazón latía con rapidez y sabía a que se debía. No solía salir mucho a la calle, sentir las miradas sobre ella, la sensación de vigilancia las 24 horas de parte de su hermano, le hacían sentir como una inútil — Brandon no puedo hacerlo, quiero volver a casa — Le suplicó al borde del llanto, empezó a caminar por el estrecho ascensor con los ojos cerrando, quitándose la bufanda que llevaba al cuello, intentaba tranquilizarse, pero imagenes de ella tirada en el suelo rodeada de sangre volvían a su cabeza, su hermano llorando a su lado, el hospital. El problema era ese, no quería volver a ese lugar y sentir desear otra vez estar muerta — Llévame a otro sitio, al que sea — Le pidió parándose en seco, como si le llevaba al barrio más problemático de la ciudad, quizás ahí encajaba y no tenía que fingir quien no era .
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BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
Recibió la mano de su hermana mientras negaba con la cabeza y la miraba con una leve sonrisa. —El jazz está más de moda que nunca, los hipsters adorarían tu voz. —. Tal tono bromista desapareció en cuanto empezó a sentir el agobio de su hermana. El piso en el que vivía era muy alto y aún quedaban muchas plantas para que llegasen a la principal, luego tenía tiempo para calmar a su hermana. Cuando por fin se detuvo tiró de su mano, que no había soltado, y la abrazó por los hombros. No le importaba si ella no quería, no le importaba si eso la agobiaría más; pensó que un abrazo la vendría mejor que una bronca.
—Cálmate, Sissy... sólo vamos a recoger tus análisis, nada más. Lo más probable es que hayas mejorado. Cuando salgamos, te llevaré a donde quieras, y a comer al restaurante que me pidas, ¿vale? —besó su frente antes de apartarse lentamente de ella, pues quedaban pocos pisos para llegar abajo. Cuando las puertas se abrieron, salió primero, tirando con suavidad de la mano de su hermana para que le siguiese—. Si quieres, entro yo a por los resultados, pero tienes que prometerme que me esperarás fuera. O que asomarás la cabeza para que el doctor vea que está bien.
Negó ligeramente con la cabeza mientras salían a la calle; el taxi estaba ante la puerta, esperándoles. Abrió una de las puertas de atrás y dejó que Sissy entrase, dándola un último beso en la frente para consolarla. Él accedió por la puerta contraria y mientras se ponía el cinturón de seguridad le indicó al conductor el hospital al que se dirigían. Ladeó el rostro hacia su hermana, conteniendo las ganas de palmear su rodilla para animarla. Sabía que eso la haría sentir, aunque Brandon no sabía el porqué, como una de las prostitutas con las que se divertía. —Y no te preocupes por mi trabajo —dijo de repente—, hoy me dieron el día libre. Mi jefe conoce tu situación —dijo con algo de pesar antes de fruncir los labios en una línea y suspirar—, así que no le importó darme el día. Cuando volvamos a casa te buscaré un sitio en el que cantar, ¿vale?
Ladeó el rostro, mirando fijamente los ojos de su hermana. Sabía que en algún lugar, por ahí dentro, Sissy no le odiaba.
—Cálmate, Sissy... sólo vamos a recoger tus análisis, nada más. Lo más probable es que hayas mejorado. Cuando salgamos, te llevaré a donde quieras, y a comer al restaurante que me pidas, ¿vale? —besó su frente antes de apartarse lentamente de ella, pues quedaban pocos pisos para llegar abajo. Cuando las puertas se abrieron, salió primero, tirando con suavidad de la mano de su hermana para que le siguiese—. Si quieres, entro yo a por los resultados, pero tienes que prometerme que me esperarás fuera. O que asomarás la cabeza para que el doctor vea que está bien.
Negó ligeramente con la cabeza mientras salían a la calle; el taxi estaba ante la puerta, esperándoles. Abrió una de las puertas de atrás y dejó que Sissy entrase, dándola un último beso en la frente para consolarla. Él accedió por la puerta contraria y mientras se ponía el cinturón de seguridad le indicó al conductor el hospital al que se dirigían. Ladeó el rostro hacia su hermana, conteniendo las ganas de palmear su rodilla para animarla. Sabía que eso la haría sentir, aunque Brandon no sabía el porqué, como una de las prostitutas con las que se divertía. —Y no te preocupes por mi trabajo —dijo de repente—, hoy me dieron el día libre. Mi jefe conoce tu situación —dijo con algo de pesar antes de fruncir los labios en una línea y suspirar—, así que no le importó darme el día. Cuando volvamos a casa te buscaré un sitio en el que cantar, ¿vale?
Ladeó el rostro, mirando fijamente los ojos de su hermana. Sabía que en algún lugar, por ahí dentro, Sissy no le odiaba.
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Re: • After the shame
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SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
Hizo una mueca con sus labios. No quería ser una moda como la típica canción que solo escuchas unas cuantas de veces en veranos y luego te resulta extraño oírla en invierno, quería llegar a ser conocida, no tanto como Nina Simon pero que al menos alguien le parase una vez en la vida para un mísero autógrafo, su hermano no entendía eso, era más mecánico como la mayoría de los miembros de la familia Sullivan, pero Sissy sentía que debía cantar para el mundo o una sala de 120 personas en su defecto.
Se dejo abrazar por su hermano por el simple hecho de que una vez leyó que ese tipo de afecto era buenos recibirlos de vez en cuando y viniendo del pelirrojo el cual mantenía al mínimo cualquier muestra de afecto hacía ello, se lo tomo como un logro — Brandon es demasiado íntimo que leas mis informes ¿no crees? — Se quejo en un murmuro tras cerrar sus ojos. Su hermano olía bien, a after save o alguna colonia, siempre le hacía gracia lo arreglado que iba a todas partes, hasta para acompañarla a ella a una consulta de médico diaria, respiró hondo y se miró al espejo para ver su desastrosa imagen que el reflejo le devolvía, pero no se había querido parar a maquillarse un poco para no hacerlo enfadar. Tomo la mano de su hermano ignorando su sorprendente cambio ¿un beso? ¿qué demonios pretendía? y caminó con él hacía la calle, poniéndose las gafas de sol nada más del portal de viviendas a pesar de que el día estaba algo nublado le ayudaba a ocultarse ante los demás.
No protesto cuando le abrió la puerta y menos cuando recibió otro de sus pequeños besos, aunque ese gesto le hiciera sentir nerviosa ¿sería igual con todas las mujeres? No se molestó en ponerse el cinturón y cuando arrancó el conductor se dedico a mirar por la ventana — Ah ¿y qué le dijiste a tu jefe? — Preguntó con curiosidad ¿seguiría siendo el mismo que se tiró el año pasado? La rubia se quito las gafas de sol para mirar al pelirrojo, si era buena en algo era pillando mentira y en Brandon era demasiado fácil para saber cuando decía la verdad o no — Tengo un par de contactos aún, pero gracias — Mintió. Sissy ya apenas le quedaban amigos, menos iba a quedarle algún contacto como representantes o camareros que podían colarla en alguna actuación.
Suspiró y aparto su mirada del hombre para mirar un momento por la ventana. Con un movimiento, arrastró su trasero sobre el asiento de cuero falso del coche hasta llegar a su hermano y apoyar su cabeza en uno de sus hombros — Al sitio de las hamburguesas — Propuso mirando hacia delante. El taxista quizás estaría pensando que era una buena actriz, o también había descubierto que estaba loca, porque eso pensaba, odiaba hablarle de esa manera a su hermano cuando él no le gritaba, él era el de los gritos, quien se ponía borde. Ella no era así y no se quería convertir en alguien que odiaba y amaba a la vez.
Se dejo abrazar por su hermano por el simple hecho de que una vez leyó que ese tipo de afecto era buenos recibirlos de vez en cuando y viniendo del pelirrojo el cual mantenía al mínimo cualquier muestra de afecto hacía ello, se lo tomo como un logro — Brandon es demasiado íntimo que leas mis informes ¿no crees? — Se quejo en un murmuro tras cerrar sus ojos. Su hermano olía bien, a after save o alguna colonia, siempre le hacía gracia lo arreglado que iba a todas partes, hasta para acompañarla a ella a una consulta de médico diaria, respiró hondo y se miró al espejo para ver su desastrosa imagen que el reflejo le devolvía, pero no se había querido parar a maquillarse un poco para no hacerlo enfadar. Tomo la mano de su hermano ignorando su sorprendente cambio ¿un beso? ¿qué demonios pretendía? y caminó con él hacía la calle, poniéndose las gafas de sol nada más del portal de viviendas a pesar de que el día estaba algo nublado le ayudaba a ocultarse ante los demás.
No protesto cuando le abrió la puerta y menos cuando recibió otro de sus pequeños besos, aunque ese gesto le hiciera sentir nerviosa ¿sería igual con todas las mujeres? No se molestó en ponerse el cinturón y cuando arrancó el conductor se dedico a mirar por la ventana — Ah ¿y qué le dijiste a tu jefe? — Preguntó con curiosidad ¿seguiría siendo el mismo que se tiró el año pasado? La rubia se quito las gafas de sol para mirar al pelirrojo, si era buena en algo era pillando mentira y en Brandon era demasiado fácil para saber cuando decía la verdad o no — Tengo un par de contactos aún, pero gracias — Mintió. Sissy ya apenas le quedaban amigos, menos iba a quedarle algún contacto como representantes o camareros que podían colarla en alguna actuación.
Suspiró y aparto su mirada del hombre para mirar un momento por la ventana. Con un movimiento, arrastró su trasero sobre el asiento de cuero falso del coche hasta llegar a su hermano y apoyar su cabeza en uno de sus hombros — Al sitio de las hamburguesas — Propuso mirando hacia delante. El taxista quizás estaría pensando que era una buena actriz, o también había descubierto que estaba loca, porque eso pensaba, odiaba hablarle de esa manera a su hermano cuando él no le gritaba, él era el de los gritos, quien se ponía borde. Ella no era así y no se quería convertir en alguien que odiaba y amaba a la vez.
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BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
Encogió ligeramente los hombros; ¿que qué le había dicho a su jefe? La verdad. Una verdad maquillada, pero la verdad al fin y al cabo. No se apartó cuando su hermana se recostó sobre él y de hecho pasó uno de sus brazos por sus hombros, como aquella noche en la que acabaron discutiendo en su salón. —Le dije parte de la verdad. Que tenía que acompañarte al hospital por motivos personales que no eran de su incumbencia, y ya está. Te conoce, así que no tuvo problema en aceptar. —. La conocía más de lo que a Brandon le gustaría, pero ya no era quién para evitarlo o remediarlo. Por otra parte, Brandon no quería parecer su padre y limitar lo que Sissy hacía; le molestaba que se acostase con su jefe con todos los hombres que había en Nueva York, ¡en el mundo!, pero prohíbirselo no iba con él. Ni siquiera cuando Sissy había descolocado su mundo por completo.
—Está bien, al sitio de las hamburguesas —sonrió ligeramente antes de seguir—, sospecho que quieres que engorde de repente, y me da miedo el porqué. ¿Quieres destrozarme cuando aún soy joven, o qué? —. Picó su costado con diversión, buscando hacerla cosquillas y que se removiese un poco en su sitio. Miró de reojo al taxista por el espejo retrovisor, que no parecía muy cómodo con ellos dos en tal posición. Brandon frunció ligeramente el ceño, aún mirando al espejo, para que dejase de mirarles así. Sin embargo, en apenas minutos llegaron al hospital. —Vamos, Sissy, ya estamos aquí —dijo para que se apartase de su hombro.
Cuando lo hizo, Brandon pagó el viaje tras quitarse el cinturón y salió del taxi, esperando a que su hermana lo hiciese. Miró el reloj de su muñeca, comprobando que iban bien de tiempo, y caminó con ella hacia la puerta del hospital. No quería que volviese a darle un ataque de nervios así que se detuvo ante ella en el hall. —Última oportunidad, Sissy. Te repito que si no te ves capaz, entraré contigo o entraré por ti, ¿qué prefieres? —claro que podría decidirlo arriba, una vez la llamasen, pero Brandon prefería evitar hacer el ridículo o, pero aún, discutir con ella no sólo delante del médico sino en medio del pasillo y ante todos los pacientes esperando. Mientras aguardaba su respuesta se quitó la bufanda y el abrigo, pues empezaba a sentir que le sobraban con la calefacción del hospital.
—Está bien, al sitio de las hamburguesas —sonrió ligeramente antes de seguir—, sospecho que quieres que engorde de repente, y me da miedo el porqué. ¿Quieres destrozarme cuando aún soy joven, o qué? —. Picó su costado con diversión, buscando hacerla cosquillas y que se removiese un poco en su sitio. Miró de reojo al taxista por el espejo retrovisor, que no parecía muy cómodo con ellos dos en tal posición. Brandon frunció ligeramente el ceño, aún mirando al espejo, para que dejase de mirarles así. Sin embargo, en apenas minutos llegaron al hospital. —Vamos, Sissy, ya estamos aquí —dijo para que se apartase de su hombro.
Cuando lo hizo, Brandon pagó el viaje tras quitarse el cinturón y salió del taxi, esperando a que su hermana lo hiciese. Miró el reloj de su muñeca, comprobando que iban bien de tiempo, y caminó con ella hacia la puerta del hospital. No quería que volviese a darle un ataque de nervios así que se detuvo ante ella en el hall. —Última oportunidad, Sissy. Te repito que si no te ves capaz, entraré contigo o entraré por ti, ¿qué prefieres? —claro que podría decidirlo arriba, una vez la llamasen, pero Brandon prefería evitar hacer el ridículo o, pero aún, discutir con ella no sólo delante del médico sino en medio del pasillo y ante todos los pacientes esperando. Mientras aguardaba su respuesta se quitó la bufanda y el abrigo, pues empezaba a sentir que le sobraban con la calefacción del hospital.
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SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
Se acurrucó entre los brazos de su hermano, si había algo que le gustase era la protección que estos le brindaban, ignoró las miradas constantes del conductor hacia ellos a través del espejo retrovisor ¿qué pasaba? No estaban haciendo nada malo, solo dos hermanos que compartían muestras de cariño en público, le exaltaba que las personas fueran tan puritanas — Ya no me acuesto con él, de hecho hace tiempo que no me acuesto con nadie — Murmuró para que solo su hermano le escuchase, total ¿quién iba a querer a alguien depresivo? Seguramente se echaría a llorar en medio del orgasmo si realmente no le gustaba, por eso Sissy prefería mantenerse alejada de los hombres por un tiempo — Pero no quiero que se enteren en tu trabajo, ni que tú faltes más días por mi culpa, ya es hora de que vaya... haciendo las cosas sola — Aunque sintiera miedo de alzar el vuelo, no viviría por siempre con su hermano, había ido allí para independizarse y poder ganarse la vida como músico y en su casa apenas podía tocar el piano o cantar una estrofa porque según él los vecinos se quejarían por el ruido. Sissy siempre pensó en que era a él a quien molestaba.
Esbozó una pequeña sonrisa y pego un pequeño brinco al sentir las cosquillas en su costado — Si es eso, tus venas se llenaran de colesterol y no podrás salir a correr, perderás tu físico y ya solo te quedaras conmigo — Bromeó soltando una carcajada ¿hablaba en serio? ¿Quería a su hermano para ella? Odiaba cuando salia en plena noche y volvía más tarde, que sus camisas olieran a perfume barato de mujer o estuviera manchado de maquillaje. Ninguna mujer era digna de su hermano salvo ella y era suyo, a pesar de las broncas contiguas y de que ya Brandon apenas salía por las noches y si lo hacía regresaba pronto. Sissy sospechaba que era por el hecho de no dejarla a solas y volverse a encontrarla en su baño cubierta de sangre, llevó sus dedos a sus brazos, finas líneas en formas de cicatrices recorrían su piel, él siempre había llegado a tiempo antes de que la rubia suspirase por última vez.
Hizo caso a su hermano y volvió a ocupar su lugar no sin ante enviar una mirada cargada de odio al taxista para luego salir del vehículo, no espero a su hermano y caminó con lentitud hacia la entrada del hospital con la cabeza agachada. Odiaba esos lugares, sentía malestar general tanto como física y mentalmente, quería terminar cuanto antes y salir de ahí temprano para volver a encerrarse en casa. Alzó su mirada para encontrarse con la cristalina de su hermano — Quiero entrar contigo, así también si yo no me entero bien de algo... estarás tú — Sugirió ladeando su cabeza hacia ambo lados, se sentía más segura a su lado, además él conocía su historial y no tenía miedo de lo que el médico podría decir en su presencia. Como un acto reflejo tomo de nuevo su mano y continuó su camino, era un recorrido que podía hacer con los ojos cerrados, solo tenían que subir en el ascensor hasta la segunda planta y llegar a la consulta once.
Cosa que hicieron en menos de diez minutos, no había nadie en la sala de espera, por eso la puerta de la consulta estaba abierta y el médico salió a recibirlos — Señor Sullivan, esta vez me gustaría hablar con su hermana a solas, pasa Sissy — Confundida le dio el abrigo y el bolso a su hermano y sin mirarle entro en la consulta. Cuando el médico cerró la puerta y se sentaron a la par, dejo caer en el escritorio una carpetilla de cartón, sus análisis estaban listos pero ella no comprendía porque su hermano se había tenido que quedar fuera — Señorita Sullivan esto es algo muy personal, los resultados han mejorado con claridad pero hay algo que los médicos no se atrevieron a decirle debido a su estado — Sissy frunció su ceño, no entendía nada de lo que el médico le estaba diciendo y menos si ocultaba información — Seré conciso: Señorita Sullivan, usted estaba embarazada, pero perdió tanta sangre que tuvo un aborto natural. Si desea ser madre de nuevo quizás le sea algo más complicado....
Dejó que el médico siguiera hablando, le recomendaba ir a terapia, una medicación, intentar tomarse las cosas con calma ¡Qué imbécil era! Echó cuentas y cerró los ojos: el maldito jefe de su hermano. Se habían acostado varias veces más y nunca sin protección, no podía decírselo a Brandon, era como tentar al diablo con un mortal pecando delante de sus narices. Volvió a conectar de nuevo cuando vio que el médico se levantaba y ella hizo lo mismo recogiendo sus notificación y respiró hondo antes de salir al encuentro con su hermano — Me apetece caminar ¿y a ti? — Sugirió mientras le quitaba de sus brazos sus prenda de abrigo, sujetando con fuerza la carpetilla con su brazo libre. No quería que Brandon las leyera ahí mismo y montase en cólera en cuestión de segundos.
Esbozó una pequeña sonrisa y pego un pequeño brinco al sentir las cosquillas en su costado — Si es eso, tus venas se llenaran de colesterol y no podrás salir a correr, perderás tu físico y ya solo te quedaras conmigo — Bromeó soltando una carcajada ¿hablaba en serio? ¿Quería a su hermano para ella? Odiaba cuando salia en plena noche y volvía más tarde, que sus camisas olieran a perfume barato de mujer o estuviera manchado de maquillaje. Ninguna mujer era digna de su hermano salvo ella y era suyo, a pesar de las broncas contiguas y de que ya Brandon apenas salía por las noches y si lo hacía regresaba pronto. Sissy sospechaba que era por el hecho de no dejarla a solas y volverse a encontrarla en su baño cubierta de sangre, llevó sus dedos a sus brazos, finas líneas en formas de cicatrices recorrían su piel, él siempre había llegado a tiempo antes de que la rubia suspirase por última vez.
Hizo caso a su hermano y volvió a ocupar su lugar no sin ante enviar una mirada cargada de odio al taxista para luego salir del vehículo, no espero a su hermano y caminó con lentitud hacia la entrada del hospital con la cabeza agachada. Odiaba esos lugares, sentía malestar general tanto como física y mentalmente, quería terminar cuanto antes y salir de ahí temprano para volver a encerrarse en casa. Alzó su mirada para encontrarse con la cristalina de su hermano — Quiero entrar contigo, así también si yo no me entero bien de algo... estarás tú — Sugirió ladeando su cabeza hacia ambo lados, se sentía más segura a su lado, además él conocía su historial y no tenía miedo de lo que el médico podría decir en su presencia. Como un acto reflejo tomo de nuevo su mano y continuó su camino, era un recorrido que podía hacer con los ojos cerrados, solo tenían que subir en el ascensor hasta la segunda planta y llegar a la consulta once.
Cosa que hicieron en menos de diez minutos, no había nadie en la sala de espera, por eso la puerta de la consulta estaba abierta y el médico salió a recibirlos — Señor Sullivan, esta vez me gustaría hablar con su hermana a solas, pasa Sissy — Confundida le dio el abrigo y el bolso a su hermano y sin mirarle entro en la consulta. Cuando el médico cerró la puerta y se sentaron a la par, dejo caer en el escritorio una carpetilla de cartón, sus análisis estaban listos pero ella no comprendía porque su hermano se había tenido que quedar fuera — Señorita Sullivan esto es algo muy personal, los resultados han mejorado con claridad pero hay algo que los médicos no se atrevieron a decirle debido a su estado — Sissy frunció su ceño, no entendía nada de lo que el médico le estaba diciendo y menos si ocultaba información — Seré conciso: Señorita Sullivan, usted estaba embarazada, pero perdió tanta sangre que tuvo un aborto natural. Si desea ser madre de nuevo quizás le sea algo más complicado....
Dejó que el médico siguiera hablando, le recomendaba ir a terapia, una medicación, intentar tomarse las cosas con calma ¡Qué imbécil era! Echó cuentas y cerró los ojos: el maldito jefe de su hermano. Se habían acostado varias veces más y nunca sin protección, no podía decírselo a Brandon, era como tentar al diablo con un mortal pecando delante de sus narices. Volvió a conectar de nuevo cuando vio que el médico se levantaba y ella hizo lo mismo recogiendo sus notificación y respiró hondo antes de salir al encuentro con su hermano — Me apetece caminar ¿y a ti? — Sugirió mientras le quitaba de sus brazos sus prenda de abrigo, sujetando con fuerza la carpetilla con su brazo libre. No quería que Brandon las leyera ahí mismo y montase en cólera en cuestión de segundos.
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BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
Sissy parecía no entender, o no quería entender adrede, que no le importaba faltar al trabajo. No cuando le daban días libres. Además, podrían haberle echado por cosas peores y no lo habían hecho, pues a la larga resultaba ser un buen empresario. Su jefe no era estúpido y Brandon intuía que sabía que el porno que se consumió con la tarjeta de Brandon de la empresa no fue ningún virus. ¿A quién pretendía engañar? Ambos solían salir de fiesta juntos y quien acababa en los servicios o en la parte trasera de un taxi con una mujer, dos en las mejores de las noches, era Brandon. Salió del taxi siguiendo a su hermana hasta la puerta, ignorando lo ajena que parecía estar en ese instante para con él. Cogió su mano tras asentir con la cabeza y anduvo el camino que tanto se conocía.
Una vez arriba saludó al doctor, y frunció el ceño ante tal aclaración. Miró a Sissy en busca de una explicación, pero ésta sólo le tendía el abrigo y el bolso antes de entrar en la consulta. Los cogió con un suspiro y cuando se cerró la puerta apoyó la frente en ella. Luego apoyó la oreja, pero el no oír nada y el ver a un médico girar una esquina para atravesar tal pasillo le hicieron apartarse y esperar de pie contra la pared, con un pie cruzado sobre todo y los brazos sobre su pecho. ¿Qué sería tan privado? ¿Acaso su estado había empeorado, y prefería darle la noticia a Sissy en privado? ¿Su cáncer había vuelto a hacer acto de presencia, o se había manifestado en otro órgano? ¿O acaso la quedaban días de vida? Suspiró de angustia ante tal idea y tuvo que caminar hasta la ventana más cercana para, observando Nueva York, calmarse. Ya no podía perderla.
Escuchar la puerta le hizo volver donde antes, ofreciendo sus cosas a Sissy y mirando al doctor fijamente. —Soy el único familiar que tiene aquí, ¿sabe? —sus labios apenas se movían, finos como una línea recta trazada con regla, y su ceño estaba algo fruncido, signos de que un enfado empezaba a gestarse en su interior—. No debería ocultarme nada. Sea bueno o sea malo, le advierto que la próxima vez no me dejará fuera —asió la bata del doctor, pero ante la presencia de su hermana, que parecía haberse olvidado momentáneamente de ella, le soltó poco a poco—. Perdone, doctor, pero me preocupo por mi hermana. Soy lo único que tiene. —. Y era la realidad, quisiese o no aeptarlo su hermana.
Aceptó su petición de caminar y cogió su mano de nuevo, como si aquello le diese seguridad no sólo a ella sino a él. Una vez en la calle respiró el aire puro que le rodeó, puro al menos en comparación con el agobiante espacio del hospital. —Iremos andando a donde las hamburguesas, no tenemos prisa —se metió la mano libre en el bolsillo de la gabardina y ladeó el rostro hacia ella—. ¿Y bien? ¿No vas a decirme qué ha ocurrido ahí dentro?
Una vez arriba saludó al doctor, y frunció el ceño ante tal aclaración. Miró a Sissy en busca de una explicación, pero ésta sólo le tendía el abrigo y el bolso antes de entrar en la consulta. Los cogió con un suspiro y cuando se cerró la puerta apoyó la frente en ella. Luego apoyó la oreja, pero el no oír nada y el ver a un médico girar una esquina para atravesar tal pasillo le hicieron apartarse y esperar de pie contra la pared, con un pie cruzado sobre todo y los brazos sobre su pecho. ¿Qué sería tan privado? ¿Acaso su estado había empeorado, y prefería darle la noticia a Sissy en privado? ¿Su cáncer había vuelto a hacer acto de presencia, o se había manifestado en otro órgano? ¿O acaso la quedaban días de vida? Suspiró de angustia ante tal idea y tuvo que caminar hasta la ventana más cercana para, observando Nueva York, calmarse. Ya no podía perderla.
Escuchar la puerta le hizo volver donde antes, ofreciendo sus cosas a Sissy y mirando al doctor fijamente. —Soy el único familiar que tiene aquí, ¿sabe? —sus labios apenas se movían, finos como una línea recta trazada con regla, y su ceño estaba algo fruncido, signos de que un enfado empezaba a gestarse en su interior—. No debería ocultarme nada. Sea bueno o sea malo, le advierto que la próxima vez no me dejará fuera —asió la bata del doctor, pero ante la presencia de su hermana, que parecía haberse olvidado momentáneamente de ella, le soltó poco a poco—. Perdone, doctor, pero me preocupo por mi hermana. Soy lo único que tiene. —. Y era la realidad, quisiese o no aeptarlo su hermana.
Aceptó su petición de caminar y cogió su mano de nuevo, como si aquello le diese seguridad no sólo a ella sino a él. Una vez en la calle respiró el aire puro que le rodeó, puro al menos en comparación con el agobiante espacio del hospital. —Iremos andando a donde las hamburguesas, no tenemos prisa —se metió la mano libre en el bolsillo de la gabardina y ladeó el rostro hacia ella—. ¿Y bien? ¿No vas a decirme qué ha ocurrido ahí dentro?
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SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
No había abierto la boca desde que empezaron a caminar, la amenaza de Brandon al médico no le había gustado nada, a pesar de se había disculpado no lo vio con buenos ojos... Y más cuando hablaron a solas en el interior de la consulta. Aprovechó para colgarse del brazo de su hermano y caminar a su lado, tenía que admitir que cuando se dejaba, le gustaba estar con su hermano, lo peor venía ahora ¿cómo se tomaría esa noticia? ¿Montaría una escena tal y como había hecho unos minutos atrás? Suspiró cansada, los brotes del pelirrojo le agotaban, apagaba las pocas ganas que tenía de salir a la calle y almorzar con él en un sitio público, pero sabía que pronto se iba a enterar y no sería bueno que lo hiciera por terceras personas — Lo de antes a estado mal Brandon ¿Sabes que ya soy mayor de edad y puedo entrar sola a consultas médicas? — Intentó que sonase un tono bromista sin mucho éxito, era pésima en eso.
Se detuvo en mitad de la calle y miró su informe ¿Habría sido una buena madre? ¿Brandon le hubiera ayudado? Muchas otras preguntas golpeaban en su cabeza, pues no se sentía con fuerzas ni para tirar de ella misma — Estoy mejor, o eso dicen — Respondió volviendo a caminar al mismo tiempo guardaba los papeles en el bolso, no era un buen momento para contarle lo demás — Tengo hambre, apenas he desayunado — Añadió intentando esquivar la pregunta de su hermano, las calles estaban abarrotadas, de ejecutivos, turistas y personas que como ellos no trabajaban ese día, contárselo ahí mismo definitivamente no era buena idea... pero no aguantaba más, el nudo de su estomago iba creciendo y le costaba respirar, también notaba como sus pulmones iban descendiendo el ritmo — Estaba embarazada. Cuando intenté quitarme la vida estaba embarazada y no lo sabía — Repitió un par de veces más, como intentando que se escuchase creíble para oídos de su hermano, aunque Sissy no bromearía con esos temas.
Siempre pensó que su familia no era la mejor del mundo, con un padre ausente por el trabajo, una madre ocupada en sus quehaceres y un hermano que no le hacía ningún caso, Sissy siempre tuvo la idea firme en su cabeza que si algún día tenía un hijo no lo pasaría tan mal como ella. Le entregó la carpeta con el informe antes de que él se lo arrebatase y se dio la vuelta sin echar a andar para no seguir viendo su cara — ¿Me hubieras ayudado a seguir adelante? ¿I habrías ido a partir la cara a tu jefe? — Preguntó con curiosidad sin saber muy bien que respuesta le daría, por una parte no quería que perdiera su trabajo por pegarse con su jefe por ella... pero por otra... aún recordaba las promesas falsas de aquel hombre diciéndole que iba a dejar a su mujer por ella, que le ayudaría con su carrera musical porque tenía contactos con Broudway.
Y que inocente había sido ella por creerle a él y no a su hermano.
Se detuvo en mitad de la calle y miró su informe ¿Habría sido una buena madre? ¿Brandon le hubiera ayudado? Muchas otras preguntas golpeaban en su cabeza, pues no se sentía con fuerzas ni para tirar de ella misma — Estoy mejor, o eso dicen — Respondió volviendo a caminar al mismo tiempo guardaba los papeles en el bolso, no era un buen momento para contarle lo demás — Tengo hambre, apenas he desayunado — Añadió intentando esquivar la pregunta de su hermano, las calles estaban abarrotadas, de ejecutivos, turistas y personas que como ellos no trabajaban ese día, contárselo ahí mismo definitivamente no era buena idea... pero no aguantaba más, el nudo de su estomago iba creciendo y le costaba respirar, también notaba como sus pulmones iban descendiendo el ritmo — Estaba embarazada. Cuando intenté quitarme la vida estaba embarazada y no lo sabía — Repitió un par de veces más, como intentando que se escuchase creíble para oídos de su hermano, aunque Sissy no bromearía con esos temas.
Siempre pensó que su familia no era la mejor del mundo, con un padre ausente por el trabajo, una madre ocupada en sus quehaceres y un hermano que no le hacía ningún caso, Sissy siempre tuvo la idea firme en su cabeza que si algún día tenía un hijo no lo pasaría tan mal como ella. Le entregó la carpeta con el informe antes de que él se lo arrebatase y se dio la vuelta sin echar a andar para no seguir viendo su cara — ¿Me hubieras ayudado a seguir adelante? ¿I habrías ido a partir la cara a tu jefe? — Preguntó con curiosidad sin saber muy bien que respuesta le daría, por una parte no quería que perdiera su trabajo por pegarse con su jefe por ella... pero por otra... aún recordaba las promesas falsas de aquel hombre diciéndole que iba a dejar a su mujer por ella, que le ayudaría con su carrera musical porque tenía contactos con Broudway.
Y que inocente había sido ella por creerle a él y no a su hermano.
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BRANDON SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON SISSY |
Se detuvo cuando su hermana lo hizo, ajeno a la gente que chasqueaba la lengua por tal brusco movimiento. Ladeó el rostro con una mueca interrogativa, hasta que su hermana habló. No se creía aquellas declaraciones; tenía que estar tomándole el pelo. Cogió el informe lentamente, dudando entre abrirlo o no. Poco a poco fue abriendo el sobre y sacando las hojas grapadas que había en su interior donde se recogía todo el seguimiento de las revisiones de Sissy. —¿¡Pero qué coño, Sissy!? —preguntó cabreado, si bien era cierto que en su cabeza había un lío de ideas.
Estaba cabreado con su jefe, pero también con Sissy por no darse cuenta antes, por no contárselo antes si es que acaso lo sabía, por suicidarse si lo sabía... y peor aún, por dejarle a su jefe hacerlo sin protección, pues era la única opción que Brandon barajaba más o menos razonable. Aun así, era culpa de ambos, y quizá más aún de su jefe. La sujetó un brazo por el bíceps, para no apretar sus cicatrices, y la obligó a girar. Meneó el informe ante su rostro, cabreado. —¿Sabías esto? Dime, respóndeme con sinceridad, ¿sabías esto? —la zarandeó un poco, provocando alguna que otra mirada hostil de los viandantes. La apartó un poco hasta un portal, donde tenían más cobijo que en mitad de la calle, sin soltarla en todo el camino.
Aquello le dolía, pues estaban teniendo un buen día, dentro de lo que cabe. —Le habría partido la cara y lo que no es la cara, mil veces. Pero también tenías que haberle exigido hacerlo con protección, Sissy, ¡o al menos avisarme, o hacerme caso! Estabais en mi casa, en mi cama, estoy seguro de que pedirme un puto condón no habría supuesto problema alguno. Pero en fin, tú y tu manía de hacer lo que quieres todo el rato. Seguramente ese hijo te habría dado la estabilidad que tanto necesitabas.
Lo más seguro es que Sissy hubiese abortado al no tener con quién criarle, sin contar a Brandon, pero a éste le gustaba hacer que su hermana pensase en las consecuencias de su intento de suicidio. Sí, su jefe había sido un cabrón con tanta promesa, pero Brandon avisó a Sissy de la realidad, que decidió ignorarla. —¿Cuántas veces más le viste? —preguntó sin dejarla tiempo a terminar, con los brazos en jarra y una mueca de enfado. Se pasó una mano entonces por los cabellos, aguardando su respuesta. Con ver también se refería a más cosas, claro.
Estaba cabreado con su jefe, pero también con Sissy por no darse cuenta antes, por no contárselo antes si es que acaso lo sabía, por suicidarse si lo sabía... y peor aún, por dejarle a su jefe hacerlo sin protección, pues era la única opción que Brandon barajaba más o menos razonable. Aun así, era culpa de ambos, y quizá más aún de su jefe. La sujetó un brazo por el bíceps, para no apretar sus cicatrices, y la obligó a girar. Meneó el informe ante su rostro, cabreado. —¿Sabías esto? Dime, respóndeme con sinceridad, ¿sabías esto? —la zarandeó un poco, provocando alguna que otra mirada hostil de los viandantes. La apartó un poco hasta un portal, donde tenían más cobijo que en mitad de la calle, sin soltarla en todo el camino.
Aquello le dolía, pues estaban teniendo un buen día, dentro de lo que cabe. —Le habría partido la cara y lo que no es la cara, mil veces. Pero también tenías que haberle exigido hacerlo con protección, Sissy, ¡o al menos avisarme, o hacerme caso! Estabais en mi casa, en mi cama, estoy seguro de que pedirme un puto condón no habría supuesto problema alguno. Pero en fin, tú y tu manía de hacer lo que quieres todo el rato. Seguramente ese hijo te habría dado la estabilidad que tanto necesitabas.
Lo más seguro es que Sissy hubiese abortado al no tener con quién criarle, sin contar a Brandon, pero a éste le gustaba hacer que su hermana pensase en las consecuencias de su intento de suicidio. Sí, su jefe había sido un cabrón con tanta promesa, pero Brandon avisó a Sissy de la realidad, que decidió ignorarla. —¿Cuántas veces más le viste? —preguntó sin dejarla tiempo a terminar, con los brazos en jarra y una mueca de enfado. Se pasó una mano entonces por los cabellos, aguardando su respuesta. Con ver también se refería a más cosas, claro.
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SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
Se dejo llevar por su hermano apartándose de la calle y miradas hacia ellos que empezaban a ser molestas debido a sus gritos, ahora se arrepentía, tenía que haber esperado al llegar a casa, que hubiera tenido el estomago lleno quizás sus movimientos habrían sido más lentos hacia ella — ¡No! — Se soltó de su agarre y se cruzó de brazos — Por favor Brand, tranquilízate y baja la voz — Le pidió resoplando. Odiaba cuando gritaba, como si ella fuera siempre la culpable de todo lo que le sucedía. Bueno, en parte tenía razón pero el capullo de su jefe había insistido en ir a pelo y como en ese entonces tomaba la píldora, Sissy no había visto problema alguno.
Frunció su ceño ¿pensaba realmente aquello? ¿Que un crío cambiaría su vida? Lo dudaba, no era responsable ¿lo iba a ser con otro ser? —No digas eso, ya nunca lo sabremos— Negó con su cabeza, quizás hubiera sido mejor así, ser una desgraciada ya era conocido para ella. No es que le gustase su vida pero no quería amargar la existencia a otro ser vivo con la suya. Y tampoco veía a Brandon como un buen tío llevando a su sobrino a un partido de béisbol — Tomaba la píldora ¿Vale? No me acuerdo si ese día estaba borracha o no y se me olvidó — Suspiró cansada echando la cabeza hacia atrás, él era el ser más perfecto que conocía, intentaba seguir los pasos de su hermanos pero estaba a años luz de alcanzarle. Nunca se lo había confesado pero envidiaba su vida, una casa, un trabajo, una vida con apariencia estable... añora sentir que era eso, responsable con uno mismo.
Rió divertida ante su hermano, notaba las venas de su cuello a punto de estallar por el cabreo estúpido que se había pillado — ¿Te refieres a cuantas veces más hemos follado? — Preguntó acariciando un par de sus mechones rubios, nerviosa, pues hablar sobre sus relaciones sexuales con él no era como algo que quisiera hacer todos los días — Desde que ocurrió todo. Le vi otra vez, pero me dijo que no dejaría a su mujer por mí, lógico ¿verdad? — Hizo una mueca con sus labios y desvió su mirada, claro que había intentado entablar relación con su jefe, pero este le había dado esquinazo, como todos — Quiero cambiar, Brand, pero parece que cada vez que lo hago meto la pata hasta el fondo — Suspiró acercándose a él, tomando las solapas de la chaqueta entre sus manos — Necesito tu ayuda, no que me grites — Le pidió en un murmuro, intentando tranquilizarlo, pues lo último que quería era perder a su hermano.
Frunció su ceño ¿pensaba realmente aquello? ¿Que un crío cambiaría su vida? Lo dudaba, no era responsable ¿lo iba a ser con otro ser? —No digas eso, ya nunca lo sabremos— Negó con su cabeza, quizás hubiera sido mejor así, ser una desgraciada ya era conocido para ella. No es que le gustase su vida pero no quería amargar la existencia a otro ser vivo con la suya. Y tampoco veía a Brandon como un buen tío llevando a su sobrino a un partido de béisbol — Tomaba la píldora ¿Vale? No me acuerdo si ese día estaba borracha o no y se me olvidó — Suspiró cansada echando la cabeza hacia atrás, él era el ser más perfecto que conocía, intentaba seguir los pasos de su hermanos pero estaba a años luz de alcanzarle. Nunca se lo había confesado pero envidiaba su vida, una casa, un trabajo, una vida con apariencia estable... añora sentir que era eso, responsable con uno mismo.
Rió divertida ante su hermano, notaba las venas de su cuello a punto de estallar por el cabreo estúpido que se había pillado — ¿Te refieres a cuantas veces más hemos follado? — Preguntó acariciando un par de sus mechones rubios, nerviosa, pues hablar sobre sus relaciones sexuales con él no era como algo que quisiera hacer todos los días — Desde que ocurrió todo. Le vi otra vez, pero me dijo que no dejaría a su mujer por mí, lógico ¿verdad? — Hizo una mueca con sus labios y desvió su mirada, claro que había intentado entablar relación con su jefe, pero este le había dado esquinazo, como todos — Quiero cambiar, Brand, pero parece que cada vez que lo hago meto la pata hasta el fondo — Suspiró acercándose a él, tomando las solapas de la chaqueta entre sus manos — Necesito tu ayuda, no que me grites — Le pidió en un murmuro, intentando tranquilizarlo, pues lo último que quería era perder a su hermano.
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Re: • After the shame
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Su piel se había enrojecido a la vez que las venas de su frente y cuello se marcaban más de lo habitual por el enfado que estaba teniendo. Sabía que no era problema de Sissy, pero no tenía nadie más a quien culpar en ese momento a menos que fuese a ver a su jefe, lo cual no le apetecía. No ese día. —¿Y no te parece que deberías haber tomado la píldora del día después, sólo para asegurarte? Eres imbécil, imbécil por dejar que te lo hiciese sin condón, pero más imbécil es él por no tomar seguridad. Mañana pienso partirle la cara, y espérate que no hable con su mujer... —mascullaba, ignorando a su hermana y casi hablando a la vez que ella.
Aquel sentimiento de posesión hacia su hermana no era normal. Respetaba su vida privada y su vida sexual, pero hasta cierto punto. En el fondo no era más que preocupación por ella, pero también sabía que un hermano no solía actuar de tal forma. Pero no le importaba; era su hermana. Sintió las manos y el agarre de su chaqueta y suspiró, frotándose el rostro con ambas manos mientras volvía en sí, asintiendo con la cabeza. Necesitaba controlarse. Ya no existía bebé alguno y quién sabía si su jefe se acordaría de su hermana a menos que se la detallase con claridad. Aun así, no podría volver a mirarle con los mismos ojos; ¿a cuántas jóvenes había dejado embarazadas? La idea le aterraba, pero era mejor ignorarlo.
—Está bien, está bien. Es sólo que... dios, no me esperaba esto. No de él —negó con el rostro, con la mirada perdida en el rostro de Sissy—. Pero... necesito saber una cosa. Y necesito que seas totalmente honesta conmigo. —. Tragó saliva, pues no era fácil arrancar. Miró a ambos lados, como si hubiese alguien espiándoles en el portal en el que entraron, y sujetó sus dos brazos. Lo hizo sin fuerza, posando sus manos cerca de sus hombros, y la miró a los ojos. —¿Habrías intentado suicidarte sabiendo que estabas embarazada, aunque fuese de días? —si para salvar la vida de su hermana hubiese sido necesario un embarazo, Brandon aprobaba esa idea. Al fin y al cabo su hermana le importaba demasiado y jamás se perdonaría la vorágine de sexo en la que se introdujo la misma noche en la que su hermana estuvo a punto de morir.
Aquel sentimiento de posesión hacia su hermana no era normal. Respetaba su vida privada y su vida sexual, pero hasta cierto punto. En el fondo no era más que preocupación por ella, pero también sabía que un hermano no solía actuar de tal forma. Pero no le importaba; era su hermana. Sintió las manos y el agarre de su chaqueta y suspiró, frotándose el rostro con ambas manos mientras volvía en sí, asintiendo con la cabeza. Necesitaba controlarse. Ya no existía bebé alguno y quién sabía si su jefe se acordaría de su hermana a menos que se la detallase con claridad. Aun así, no podría volver a mirarle con los mismos ojos; ¿a cuántas jóvenes había dejado embarazadas? La idea le aterraba, pero era mejor ignorarlo.
—Está bien, está bien. Es sólo que... dios, no me esperaba esto. No de él —negó con el rostro, con la mirada perdida en el rostro de Sissy—. Pero... necesito saber una cosa. Y necesito que seas totalmente honesta conmigo. —. Tragó saliva, pues no era fácil arrancar. Miró a ambos lados, como si hubiese alguien espiándoles en el portal en el que entraron, y sujetó sus dos brazos. Lo hizo sin fuerza, posando sus manos cerca de sus hombros, y la miró a los ojos. —¿Habrías intentado suicidarte sabiendo que estabas embarazada, aunque fuese de días? —si para salvar la vida de su hermana hubiese sido necesario un embarazo, Brandon aprobaba esa idea. Al fin y al cabo su hermana le importaba demasiado y jamás se perdonaría la vorágine de sexo en la que se introdujo la misma noche en la que su hermana estuvo a punto de morir.
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Re: • After the shame
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SISSY SULLIVAN 11:30 – APARTAMENTO DE BRANDON – CON BRANDON |
Tragó saliva y apartó la mirada de su hermano. Apenas se acordaba de la última vez que había mantenido relaciones con su jefe ¿se iba a acordar de si se había tomado la píldora al día siguiente? Seguramente se habían emborrachado y la respuesta hubiera sido que no, que no hubo ninguna píldora de por medio — Ah si, y voy a pedirte un condón a mitad de la noche ¿no? ¡Vamos, Brandon! Ya me imagino tu indignación por eso! No me vendas el cuento del buen samaritano ahora — Le reprochó con enfado, su hermano no era un ángel, hubiera levantado la voz y montado una pelea con su jefe por estar follando a su hermana en su cama. Había veces que no entendía tanta protección si luego solo eran enfados y reproches por su parte, estaba pensando en que podría tener trastornos bipolares porque si no, no encontraba una explicación lógica para sus cambios de personalidad.
— Escúchame ¡Escúchame tú ahora! — Le pidió agarrando su barbilla para que le mirase, como si aún fuera un niño regañado por su madre — Déjalo ¿vale? No vas a partir la boca a nadie, vete a un gimnasio a pegar puñetazos pero no pierdas tú empleo por mí, no seas estúpido — Y más cuando luego no podría soportarle las 24 horas encerrado en casa, terminarían matándose mutuamente por culpa del aburrimiento. Por mucho que digiera Brandon, no sería tan fácil de encontrar trabajo y más después de lo sucedido, Sissy no tenía demasiadas ganas de subir a un escenario y sentirse observada.
Rió con amargura. no se lo esperaba. En eso demostró lo inocente que Brandon podía llegar a ser — No sabes la mitad de como es — Negó con su cabeza, una cosa era mostrarse de una forma en el trabajo y otra era en lo personal, parecía un hombre totalmente distinto. Resopló con tanta fuerza que su flequillo voló por un momento, se estaba agobiando de estar en ese portal desconocido para ella. Apoyó su espalda en la fría pared de mármol y espero a su última pregunta, no le importo que la tocase, últimamente era el único contacto físico que mantenía con alguien ajeno.
Pestañeo un par de veces ante la pregunta y agacho su mirada, apenas se acordaba por que había tomado esa decisión, bueno su hermano siempre tenía algo que ver en el tema, pero no era el verdadero culpable — No lo sé — Murmuró jugando con sus dedos sin sentido alguno debido a los nervios — Quizás hubiera seguido adelante, si. No quiero ser la culpable de amargarle la vida a alguien por mi culpa, no sería buena madre, no sé cuidar de mi, lo sabes de sobra ¿acaso sabría cuidar de un bebé? — Era una pregunta al aire, Sissy siempre había sido la hija irresponsable, la rebelde. Nunca había pensado en tener un hijo para encarrilar su vida y menos tal como estaba, su hermano podría ayudarla si, pero no era el padre del crío y no tenía posibilidad de casarse con el padre del crío, era todo muy rebuscado para que esa criatura hubiera sido feliz.
— Escúchame ¡Escúchame tú ahora! — Le pidió agarrando su barbilla para que le mirase, como si aún fuera un niño regañado por su madre — Déjalo ¿vale? No vas a partir la boca a nadie, vete a un gimnasio a pegar puñetazos pero no pierdas tú empleo por mí, no seas estúpido — Y más cuando luego no podría soportarle las 24 horas encerrado en casa, terminarían matándose mutuamente por culpa del aburrimiento. Por mucho que digiera Brandon, no sería tan fácil de encontrar trabajo y más después de lo sucedido, Sissy no tenía demasiadas ganas de subir a un escenario y sentirse observada.
Rió con amargura. no se lo esperaba. En eso demostró lo inocente que Brandon podía llegar a ser — No sabes la mitad de como es — Negó con su cabeza, una cosa era mostrarse de una forma en el trabajo y otra era en lo personal, parecía un hombre totalmente distinto. Resopló con tanta fuerza que su flequillo voló por un momento, se estaba agobiando de estar en ese portal desconocido para ella. Apoyó su espalda en la fría pared de mármol y espero a su última pregunta, no le importo que la tocase, últimamente era el único contacto físico que mantenía con alguien ajeno.
Pestañeo un par de veces ante la pregunta y agacho su mirada, apenas se acordaba por que había tomado esa decisión, bueno su hermano siempre tenía algo que ver en el tema, pero no era el verdadero culpable — No lo sé — Murmuró jugando con sus dedos sin sentido alguno debido a los nervios — Quizás hubiera seguido adelante, si. No quiero ser la culpable de amargarle la vida a alguien por mi culpa, no sería buena madre, no sé cuidar de mi, lo sabes de sobra ¿acaso sabría cuidar de un bebé? — Era una pregunta al aire, Sissy siempre había sido la hija irresponsable, la rebelde. Nunca había pensado en tener un hijo para encarrilar su vida y menos tal como estaba, su hermano podría ayudarla si, pero no era el padre del crío y no tenía posibilidad de casarse con el padre del crío, era todo muy rebuscado para que esa criatura hubiera sido feliz.
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