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Hold down your horses, almost cowboy

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Hold down your horses, almost cowboy

Mensaje por Fenrir el Jue 28 Abr - 19:50

1x1 | Plot | Histórico/Drama
En plena Guerra Fría, los rusos están maquinando un plan nuevo. Todo lo que se pueda conseguir con tal de tumbar a la potencia norteamericana será aceptable, incluso el usar a científicos cuya cordura es discutible. Nunca se han planteado que sea malo el trabajar en el extremo de la humanidad, con lo que incluso los propios soviéticos ya han calificado como "la peor de las calañas" por su forma de ser, preferencias sexuales y tendencias a no saber cómo socializar. Un escándalo de hombre pero con una mente brillante para las máquinas. Cualquier cosa que no sea humana tiene futuro si está en manos de Mijail.

El problema viene cuando los soviéticos mandan a un hombre para controlar su trabajo y asegurarse de que no se mata antes de terminar por un descuido estúpido, algo que un par de laboratorios en llamas han demostrado ya como defecto fatal. Lo que la inteligencia soviética desconoce es que este agente se trata en realidad de un espía americano que tan solo está esperando el mejor momento para robar los datos y huir al otro lado del telón de acero. Un trabajo que, en el fondo, no debería de ser tan difícil.

Al menos hasta que tu supuesto jefe se enamora de ti. Entonces es cuando la tapadera se vuelve un poco más difícil de mantener porque... ¿qué hacer? ¿Seguirle el juego o arriesgarse a rechazarlo y terminar lejos de ese proyecto? A veces las decisiones más difíciles son de las que más nos arrepentimos con el paso del tiempo.

Richard Grant

49 años

Fenrir
MIJAIL "Misha" NIKOLAEVICH ZAITSEV

Hombre totalmente ido de sus cabales, generalmente siempre tiene algo en la cabeza para un proyecto, ensimismándose y no hablando ni comiendo durante largas horas o incluso días. Muy descuidado con su propio cuerpo, prueba en sí mismo todo lo que crea, se quema accidentalmente trabajando y no se molesta en curarse las heridas siquiera. El dolor no suele perturbarle y la gente tiende a molestarle cuando están encima suya recordándole que debe actuar como un humano.

Socialmente es un inepto, por lo que no es raro que haga preguntas inadecuadas o se pase un poco de la raya con una sinceridad quizás demasiado sincera, arrolladora más bien.
Daniel Gillies

34 años

Lost Chris
Nikolai “Kolya” Sergéevich Ivanov

Kolya es un patriota americano nacido en territorio enemigo. Su vida se rige bajo un estricto sistema de valores. Es un hombre disciplinado, educado y organizado. Tiene mucho temple y es muy difícil sacarle de sus casillas, aunque cuando eso sucede puede llegar a ser peligroso estar cerca de él. Es muy metódico en su trabajo y aunque no tiene una inteligencia especialmente brillante, ha conseguido llegar muy lejos.



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Re: Hold down your horses, almost cowboy

Mensaje por Lost Chris el Sáb 30 Abr - 23:52

HOLD DOWN YOUR HORSES,
ALMOST COWBOY
A los ojos de cualquiera era un hombre de clase alta cualquiera saboreando una taza de café recién hecho y leyendo la última edición del día del periódico en una cafetería cualquiera. Sin embargo, aunque sus ojos fingían deambular por la noticia de forma casual y su lenguaje corporal expresara poco interés por la lectura, nada más lejos de la realidad. Hacía semanas que esperaba recibir la confirmación de su nuevo trabajo y eso era lo que estaba leyendo ahora mismo. Había tardado varios meses en dominar ese nuevo sistema cifrado de comunicación pero ahora era capaz de extraer la información de un solo vistazo. Era como si las letras de unas palabras y otras se redistribuyeran de forma mágica ante sus ojos para permitirle recibir tan buenas noticias. Se permitió celebrarlo con una leve sonrisa, casi imperceptible. Apuró la taza de café, brindando mentalmente por su patria. Recogió su sombrero de la mesa y, mirándose en el reflejo de un espejo, se aseguró de su correcta posición sobre su cabeza. Dobló el periódico y lo colocó bajo el brazo. En cuanto salió de la cafetería lo dejó caer disimuladamente por una alcantarilla.

Esa vez la madre Rusia le había asignado un trabajo peculiar. Iba a ser una experiencia totalmente nueva y no sabía qué esperar. No estaba nervioso. No era una misión peligrosa pero nunca se había visto en la tesitura de convivir con un científico de dudosa cordura mental y de la peor calaña. No eran sus palabras sino las de sus superiores. La información era algo confusa y lo único que consiguió que le dijeran fue que era mejor que lo viera por él mismo. El trabajo del científico era de vital importancia para su país.
Jugar entre dos aguas tenía sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado era útil a ambos bandos y se beneficiaba de ambos si hacía bien su trabajo, pero él creía fervientemente en los ideales americanos y cada vez le costaba más mantener su tapadera en su propio país. Las cosas cada vez se ponían más complicadas así que tras este trabajo, si todo iba bien, dejaría todo eso atrás y pediría asilo en los Estados Unidos. Esa idea podía compensar cualquier locura que tuviera que vivir bajo el techo de Mijail Zaitsev.

Hacía varios días que tenía el equipaje preparado. Los soviéticos habían dado el visto bueno para que se instalara allí pero él no quiso hacerlo hasta saber si los americanos estaban realmente interesados en lo que allí pudiera encontrar. Y lo estaban, el mensaje cifrado del periódico se lo había confirmado. El taxista aparcó el coche frente a la casa de Zaitsev y bajó para dejar su equipaje junto a la puerta. Kolya pagó la carrera más una generosa propina y subió la pequeña escalinata. Buscó el timbre con la mirada pero no logró localizarlo. En su lugar había una pequeña campana ennegrecida por el paso del tiempo y la mugre. En una imaginaria lista anotó un “limpiar la campana”. Con cierta expresión de asco hizo tintinear la campana y esperó, cruzando las manos en la espalda. Ahora su expresión era cordial y relajada. Quería ganarse la simpatía del hombre, si es que eso era posible. Era imprescindible ganarse su confianza.

Escuchó pasos al otro lado y al poco la puerta crujió abriéndose. Al momento le invadió un olor a rancio insoportable y el aire viciado del interior le rodeó. Pero estaba entrenado para aguantar torturas, un olor, por muy desagradable que fuera, no iba a cambiar ese aire elegante que le acompañaba.

- Buenas tardes, soy Nikolai Sergéevich Ivanov. – dijo tendiéndole la mano al hombre que apareció tras la puerta.
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Re: Hold down your horses, almost cowboy

Mensaje por Fenrir el Mar 10 Mayo - 20:37

HOLD DOWN YOUR HORSES,
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¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que se había duchado? Bastante tiempo, ni siquiera recordaba la última vez que había tocado jabón. ¿Y desde que había comido algo? Posiblemente un par de días, aunque tampoco llevaba la cuenta del tiempo que había pasado encerrado en el laboratorio. Apenas una pequeña habitación dentro de su propia casa, aunque sí la más luminosa de todas las de aquella edificación que, en el fondo, ni siquiera era grande. Dos habitaciones, dos baños, cocina, estudio y un pequeño salón. Eso era todo lo que había en la casa. Eso, claro está, si no se sumaba el caos que llevaba de por sí Misha.

Había restos de ropa y comida por todos lados, pasillos incluidos. Lo único limpio era el laboratorio, pero ni siquiera era una sala bien acondicionada. Toda la estructura del edificio había estado cerrada por lo menos por dos semanas sin abrir ni una maldita puerta. Ese era el tiempo que estimaba desde que su último ayudante había huido despavorido de la masa de incomodidad y negligencia social que implicaba trabajar con él. Y tampoco le importaba, siempre había pensado que el joven que estaba a su servicio en el fondo era un pequeño capitalista con aires de grandeza al que poco le importaba la ciencia, portando aires de pedantería y superioridad que no habían terminado de cuajar en el ambiente rancio de la casa. Mientras que él se tiraba el día encerrado trabajando, ese joven había pasado el día fuera, ligando con la primera moza que cruzaba la calle. Un acto de lo más desagradable, sobre todo cuando regresaba a la casa con alguna.

Pero oh, estaban llamando a la puerta de la casa. ¿Quizás habían traído algo de comida? Esperaba que sí, pues ahora que separaba sus ojos, cargados y agotados, notaba que su estómago rugía con fuerza. Puede que hubiera pasado más tiempo sin comer, pues usualmente hasta el tercer día no comenzaba a pedir de aquella forma el alimento indispensable para seguir existiendo. Tenía la garganta seca, además. Se había descuidado bastante en esta ocasión, aunque tampoco le importaba, había conseguido avanzar bastante en ese tiempo que había pasado encerrado. Habría dormido un total de diez horas mal contadas en ese tiempo, pero había merecido la pena, sin dudas.

Y lo repetiría todas las veces que fueran necesarias para avanzar.

Claro que no sabía que acababan de enviarle a una nueva niñera. O niñero, más bien. En cualquier caso, caminó tranquilamente hacia la puerta de la casa, quedándose a un lado del estrecho pasillo tras entreabrirla. Pasaron cinco minutos desde que consiguió apartar toda la mugre del suelo hasta la puerta y abrirla, lo cual a decir verdad, era un record para él. Generalmente se lo tomaba con más calma. Y es que, cuando se daba cuenta de que algo estaba sucio, sentía la necesidad de limpiarlo. Un poco obsesivo con las cosas, sí. Por suerte, generalmente conseguía ignorar las nimiedades para centrarse en lo importante: la ciencia.

Sus ojos, enrojecidos, se clavaron en los del joven que había en la puerta y lo escanearon. No parecía llevar nada de comida así que su gesto fue pronto degradándose hasta mostrar una ligera decepción por aquello.

¿Y por qué estás aquí, Nikolai Sergéevich Ivanov? —Preguntó con la voz ronca, ignorando la mano que le era tendida a modo de saludo. Qué diablos, no pensaba tocarle.



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Re: Hold down your horses, almost cowboy

Mensaje por Lost Chris el Jue 12 Mayo - 20:25

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Se sorprendió un poco por el aspecto del profesor. En demasiadas ocasiones había podido comprobar que la brillantez de los científicos era inversamente proporcional a su concepto de la higiene. Apartó la mano que había quedado tendida en el aire y cruzó las muñecas tras la espalda. Le extrañó que le preguntara por el motivo de su visita, pensaba que habrían informado al hombre de su llegada. – Soy su nuevo ayudante. ¿A caso no le han informado de mi llegada? – llevó una de sus manos al bolsillo interior de su chaqueta y sacó un sobre. En él podía leerse una especie de carta de presentación. No esperó a darle la opción de ignorarla, como había hecho con su saludo, y dio un paso para introducirla en el bolsillo de la bata de laboratorio mugrienta que llevaba puesta. – Con su permiso… – cogió su maleta y pasó junto a él, de nuevo, sin darle opción a negarse. Estaba seguro de que sabía de su llegada y no pensaba dejarse mangonear a las primeras de cambio. Podía ser un brillante científico pero él era un brillante agente.

Si el olor que había salido de la casa era malo, el interior era mucho peor. Los suelos estaban llenos de… llenos. No supo identificar si eran cosas útiles o simplemente basura acumulada. El aire era denso y olía a rancio.  Y apenas entraba luz por las ventanas. No osó en dejar la maleta en el suelo por si se quedaba pegada, tampoco es que pesara demasiado. – Y bien, ¿Dónde puedo instalarme, profesor Zaitsev? – se quedó mirando al esperpento de hombre y, por su cara, dudó en si había sido demasiado atrevido entrando de ese modo en su casa. Temió que se lanzara sobre él y le arrancara un trozo de piel de un bocado. Tenía aspecto de estar un poco loco y ser capaz de eso y mucho más. – Disculpe mi apremio, tengo entendido que va un poco atrasado con su trabajo. Solo pretendo facilitarle un poco las cosas. – miró a su alrededor al decir eso último. No esperaba que tuviera que dedicarse a limpiar, pero viendo esta pequeña parte de la casa e imaginando como podría estar el resto, supo que le iba a llevar varios días convertir ese sitio en algo habitable. No era su trabajo hacer de ama de casa, pero no estaba dispuesto a vivir entre tanta porquería y morir por pillar cualquier enfermedad. Su sueño estaba a rozar de sus dedos y haría todo lo que fuera necesario y si era necesario limpiar y ordenar, lo haría.
Volvió a mirar al profesor. – ¿Y bien?

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Re: Hold down your horses, almost cowboy

Mensaje por Fenrir el Jue 26 Mayo - 16:39

HOLD DOWN YOUR HORSES,
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Las cejas del científico se dispararon hacia arriba cuando escuchó que era su nuevo ayudante, causando que unas arrugas se dibujasen en su frente de forma automática. No, no había recibido información alguna de que fuera a tener un nuevo ayudante. Aunque hasta cierto punto era de esperarse, teniendo en cuenta que los soviéticos nunca le dejaban cinco minutos de respiro sin una niñera. ¡Él podía cuidarse perfectamente solito! No necesitaba a un estúpido que, en el fondo, no sabía lo que hacía en su casa para que le dijera que tenía que comer y ser un humano normal y corriente. Así tan solo le distraían de la auténtica tarea y del conocimiento más allá de esta.

Ya desde el principio, el joven había comenzado cayéndole mal. Esa actitud de superioridad soviética y aquellas palabras... no, no quería un ayudante. Mucho menos uno que era atractivo encima, lo cual distraería aún más a su persona. Tenía que deshacerse de él.

Aunque dejó que pasase al interior de la casa, no había mucho que hacer después de todo, era más corpulento que él y no había comido en un tiempo considerable, pesaba lo equivalente a una pluma. No merecía la pena poner resistencia física. Aquello iba a ser un juego mental de quién resistiría más el tirón. Un juego de desgaste. Estaba seguro de que el menor sería quién se cansaría antes, por lo que cerró la puerta tras de sí y se encogió de hombros brevemente. Escuchó sus palabras con un interés vago, por no decir nulo. Desde luego se iba a deshacer de él, sí señor. Qué problema tenían con enviarle a una mujer, estas solían ser más pesadas con la limpieza, pero no le molestaban tanto si se encerraba. La última había desaparecido a los tres días, ya ni sabía por qué razón.

Las escaleras. El primer cuarto que hay nada más subir. Debe torcer a la derecha y lo tiene. La parte superior debe estar limpia, supongo. Aunque hace tiempo que no voy. Ah y... procure no pisar nada especialmente voluminoso, juraría que antes vi algún ser vivo de naturaleza indefinida. Estamos llegando a las mutaciones del futuro. —Bromeó, más con el interés de asustarlo que de divertirlo. Una leve sonrisa se dibujó en su amarillenta dentadura y luego le señaló las escaleras que había a unos pasos del ayudante nuevo.— En cuanto a mi trabajo... no creo ir tan atrasado como ellos dicen, pero supongo que estás aquí para juzgarlo, ¿no?

Sin esperar una respuesta, pasó de largo para regresar al laboratorio. Estaba agotado, desde luego, pero primero iba a terminar con lo que había empezado. Luego tendría tiempo de dormir.



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Re: Hold down your horses, almost cowboy

Mensaje por Lost Chris el Dom 29 Mayo - 14:58

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Miró hacia arriba cuando el profesor le indicó donde se encontraba su cuarto. Y le creyó cuando dijo en tono gracioso que podía haber alguna criatura viva. Según lo que había visto hasta entonces, arriba podría estar haciendo vida una sociedad entera y el habitante de la planta baja no sería consciente de ello. – No se preocupe, adoro a las mascotas. – si el hombre pensaba que iba a asustarse por cuatro ratas, algunas cucarachas y un par de murciélagos, debería esforzarse más. – En cuanto me instale hablaremos de su trabajo. Estoy ansioso por conocer sus avances. – Dicho lo cual, él y su maleta emprendieron el camino por las escaleras hasta el piso de arriba. Dudó de la estabilidad de los escalones y temió que el suelo se lo tragara de un momento a otro. Pero aun y con los crujidos de la madera, consiguió alcanzar el primer piso sano y salvo. Avanzó hasta el primer cuarto y suspiró antes de coger el pomo y hacerlo girar para abrir. No pudo reprimir su cara de asco. El sitio era una pocilga, como el resto de lo que había visto en la casa. Si bien es cierto que parecía ordenado y no había basura por los rincones, era evidente que hacía tiempo que nadie se tomaba la molestia de quitar el polvo. Dejó la maleta a un lado y se acercó a la ventana. Un poco de luz y aire fresco le venía bien a cualquier habitación. Respiró hondo llenando sus pulmones de aire limpio y se giró apoyándose en el alféizar de la ventana. Recorrió su cuarto con la mirada imaginando como quedaría una vez lo dejara a su gusto. Esperaba no tener que pasar mucho tiempo allí pero merecía la pena el esfuerzo de adecentarlo aunque fuera para unas semanas. Se puso en pie y sacudió el polvo de su pantalón. Se quitó la americana y abrió el armario en busca de una percha donde colgarla. Desbrochó el primer botón de su camisa, así como los botones de los puños, que dobló hasta los codos. Como no había imaginado que la situación higiénica fuera a ser tan catastrófica decidió que luego tomaría las medidas necesarias. Por lo pronto estaba interesado en hablar con el profesor y que le pusiera al corriente de su trabajo.
Cuando volvió al piso de abajo avanzó por el pasillo siguiendo el ruido que escuchaba. Imaginó que sería el profesor ya que en aquella casa no debía vivir nadie más que él, según el informe que había leído.
Le agradó ver que el laboratorio parecía algo más cuidado que el resto de la casa. – Así que es aquí donde hace sus genialidades. – comentó paseándose por la estancia. Se acercó a una pizarra llena de garabatos, números, fórmulas y demás jerga que le era desconocida. – He de confesarle que admiro a los genios como usted. – dijo buscando su mirada antes de volver a girarse hacia la pizarra.- Esa capacidad de darle la vuelta a las cosas. De crear desde la nada. Es fascinante. – se apartó de la pizarra y se acercó al profesor que estaba a lo suyo ignorándole o haciendo que le ignoraba. – ¿Qué está haciendo? – preguntó asomando la cabeza por encima del hombro del profesor. Se fijó en sus dedos huesudos y se preguntó cuanto pesaría ese saco de huesos. ¿Tampoco se acordaba de comer? Ese hombre no necesitaba un ayudante, necesitaba una esposa.
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Re: Hold down your horses, almost cowboy

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