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Mensaje por Psychonaut el Mar Mayo 24, 2016 10:40 pm

Is it right?
PLOT, 1x1, realista, psychonaut & mistletoe

Bienvenidos a Mónaco, un país que hace frontera con Francia, Italia y el mar Mediterráneo, y que a pesar de ser pequeño posee una enorme riqueza. Su sistema sigue ostentando una familia real cuyos eventos políticos son meramente diplomáticos, y si embargo, siguen estando en lo más alto de la cadena social. Siguen teniendo el poder y siguen teniendo que aparentar una imagen al resto del pueblo monegasco.

Dentro de las paredes de La Realeza no todo es lo que parece, o al menos está a punto de dejar de serlo.

Charlotte y Thylane se conocen de toda la vida, desde que nacieron, siendo del mismo año, una de principios y otra de no tanto. Los padres de Charlotte son nada más ni nada menos que los Reyes de Mónaco. Los padres de Thylane, por su parte, Duques de Saint-Romain, han sido los mejores amigos de los Reyes, también prácticamente toda su vida. Las chicas han crecido juntas, han ido a los mismos colegios, y traspasando todas esas barreras de modales y compostura, han sabido ser amigas de verdad y apoyarse y entenderse la una a la otra.

Ahora, que están a meses de acabar el Instituto y comenzar la época universitaria, siguen más unidas que nunca. Lo que no se espera ninguna de las dos es que las razones por las que su unión es así se van a ver puestas a prueba, se van a ver modificadas, y se van a enterar de algo que siempre estuvo junto a ellas, salvo que oculto hasta este mismo momento.

Cronología.


Chapter 1
Chapter 2.
Chapter 3.

Charlotte
17, monegasca, luca hollestelle, Mistletoe
Ingenua pero inteligente, de corazón noble y a veces demasiado confiada. Prefiere un buen libro en soledad a las innumerables fiestas y eventos de palacio. La frivolidades no son de su agrado, mas a veces no tiene más opción que sucumbir a la superficialidad. Ha intentado constantemente gustar y agradar a todos cuantos la rodean, tanto que a veces no sabe ni quién es. Debe aprender que no es posible contentar a todo el mundo con una forma de ser de uno o con las decisiones que se toman. Quizá le da demasiada importancia a lo que piensan y opinan de ella, por eso le da miedo salir de lo ordinario, de lo que marca el protocolo y la disciplina y la educación recibidas durante su vida. Se apoya en sus amistades más cercanas, pero  sobre todo en su amiga más especial, aquella con la que ha compartido tantos y tantos momentos, la que mejor la conoce y la única con la que Charlotte no se cansa de estar.
Thylane
18, monegasca, giza lagarce, Psychonaut
¿Cómo defines a alguien que es perfectamente consciente que de que se ha criado en un mundo lleno de apariencias y puro teatro? Thylane nunca se ha fiado de nada ni de nadie. Siendo la mediana de cinco hermanos, está acostumbrada a sentirse invisible por parte de sus padre. Se lleva mal con dos de sus restantes cuatro hermanos, y medianamente bien con los otros dos, pero siempre ha tenido que mirar por sí misma. Es curiosa y despierta, y aunque puede aparentar ser la perfecta señorita debido a la educación recibida, esconde una personalidad directa y con un humor un poco ácido. La única persona en la que confía es en Charlotte, pues es el único ser humano que se ha mostrado digno de su confianza. No es por que sea la hija del rey, porque estuviera destinadas a ser amigas, es que de verdad ha encontrado en ella la única persona con la que puede ser ella misma. Adora viajar.
✲ PSYCHONAUT


Última edición por Psychonaut el Miér Mayo 25, 2016 12:52 pm, editado 1 vez
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Re: — Is it right?

Mensaje por Mistletoe el Miér Mayo 25, 2016 12:47 pm

Is it right?
Sería un domingo como cualquier otro si no fuera por la pila de libros y apuntes que desde la mesa la llamaban sin descanso. Su conciencia no estaba tranquila si las horas transcurrían muertas, perdidas, sin ser debidamente aprovechadas. Ya era lo suficientemente mayor como para organizarse ella misma el tiempo, y aunque ya hacía años que Leslie había dejado de controlar su tiempo y actividades, a veces echaba de menos tener a alguien pegada al cogote que la instara y en cierta manera la obligara a no separar la cabeza del libro.

Apenas eran las once de la mañana. Se había levantado temprano, como cada día, pero hoy para asistir a la misa de las nueve de la mañana. Los domingos requerían eso; visita a la iglesia con la familia, olvidándose por un momento de todo lo demás y dedicando unos minutos a sus creencias y su fe. El padre Emiliano era un hombre bueno, atento y siempre preocupado por los demás. Charlotte iba de vez en cuando para aportar ropa o zapatos que ya no utilizaba. Le gustaban las obras de caridad.

Durante la celebración de la eucaristía había observado, por el rabillo del ojo, a Thylane con su familia. Apenas los separaban dos bancos de por medio. Hacía casi una semana que no la veía (más allá de las horas de clase), y es que la época de exámenes no pasaba desapercibida para nadie. Aprovechó la ocasión, una vez finalizada la misa, para saludar a los prestigiosos Duques de Saint-Romain y a sus hijos, especialmente a la muchacha de pelo oscuro que apenas le llevaba unos meses de diferencia en cuanto a la edad. Habían conversado y reído no más de veinte minutos, que fue lo que duró el encuentro entre las familias. Tenían quehaceres que resolver y no podían entretenerse demasiado. Charlotte convenció a los Duques para que dejaran a Thylane visitarla ese mismo día, alegando que los domingos estaban hechos para hacer unión y familia, no para estudiar. Una excusa poco fundamentada, que sacó algunas sonrisas pero que también convenció a más de uno. Thylane volvería a casa para cambiarse y luego la llevarían a palacio. Tenían el resto del día para estar juntas.

La infanta estaba preparada para recibir a su invitada, aunque esta había pasado tanto tiempo entre las altas paredes y los amplios pasillos del palacio que más que una invitada parecía un miembro más de la familia. "Parecen hermanas", decían a veces los duques y los reyes. No iban tan mal encaminados. Para Charlotte lo que hacía hermano a alguien no era exactamente la sangre que corriera por sus venas, sino el afecto, el apoyo y la protección que profesara. Y con Thylane, ese afecto, ese apoyo y esa protección estaban a la orden del día, siempre activos y de una ejemplar reciprocidad.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Psychonaut el Miér Mayo 25, 2016 5:22 pm

1. Amen, lord
De domingo a domingo los criados levantaban a Thylane a las siete de la mañana. El horario de la futura duquesa era muy estricto. Sus padres, los Duques de Saint-Romain, apellidados De Sauvetere, siempre habían sido muy estrictos con los horarios de la joven, y sin embargo nunca estaban presentes para ver por sí mismos los progresos de su hija, tan ocupados. Eran los criados, sirvientes e institutrices los que se encargaban de pasarle el parte evolutivo de la mediana de cinco hijos, la segunda de niñas.

Los domingos eran mañanas especiales, ya que a mitad de ésta su horario habitual se congelaba para reunirse con sus padres y demás hermanos y asistir a misa. Un total y absoluto asco. Cierto era que Thylane, después de tantos años de adoctrinamiento, creía en Dios. Pero su retorcida mente le decía que él estaría en cualquier parte menos en esa misa aburrida y ostentosa. Además, los exámenes finales se acercaban y el ingreso a la universidad lo tenía encima, además de varias entrevistas. Tenía cosas más importantes en las cuales pensar.

Pero allí estaba, en la catedral, sin poder decir una palabra durante una hora y media realmente asfixiante y sólo pudiendo observar a Charlotte a ratos, y por el rabillo del ojo. Allí estaba ella, cumpliendo con su cometido al igual que su amiga, sólo que junto a sus padres, los reyes de Mónaco. Toda la pomposidad máxima del mundo concentradas allí dentro, y Thylane sólo pensaba en escapar lejos, por lo menos cuando estaba en misa. El suplicio finalmente acabó, y lo que comenzó como un simple saludo entre familias que se conocían desde siempre, acabó siendo una invitación a palacio para pasar la tarde con Charlotte.

Ella era su amiga, su única verdadera familia. Y tenía muchas ganas de estar con ella. Últimamente no se habían visto mucho debido a la cercanía de los exámenes finales, pero eso no importaba en aquél momento, porque aquella tarde la iba a pasar con ella. Por eso se cambió lo más rápido que pudo y mandó a llamar al coche enseguida para ir hasta palacio. No vivía muy lejos, por lo que el camino de ida no era gran cosa. Finalmente llegó, y buscó a Charlotte por los enormes pasillos de Palacio, hasta que la encontró.

— ¡Char! — Corrió hacia ella y la abrazó. Con esa chica no existían las etiquetas. — Al fin un rato de libertad. — Comentó, con una sonrisa de oreja a oreja, revolviéndole el pelo a la infanta por unos instantes y luego separándose de ella, aún con esa sonrisa en los labios. Estaba realmente contenta de estar allí.
Domingo. Palacio. Con Charlotte.


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Re: — Is it right?

Mensaje por Mistletoe el Miér Mayo 25, 2016 7:12 pm

Is it right?
Fue mala idea pensar que mientras Thylane llegaba a casa, ella aprovecharía el tiempo para repasar lo que ya llevaba estudiado. Se había pasado la mayor parte del tiempo de la silla a la ventana y viceversa. Desde allí se veía muy bien cuando alguien llegaba al palacio. Quizá no había transcurrido tanto tiempo, pero para Charlotte parecía haber estado esperando durante horas. La otra pequeña parte del tiempo había estado más pendiente de manosear un mechón de su cabello que de pasar las páginas de los libros de texto. No había aprovechado nada, y eso era una verdad que debía asumir sin ningún tipo de regate.

Un coche la disuadió de sus pensamientos e hizo que se levantara de un bote para comprobar que, efectivamente, se trataba de Thylane. Corrió como una loca alrededor de la mesa para dejar más o menos organizada la tabla de madera y guardar los libros antes de que la otra subiera las escaleras y la encontrase. Pero solo pudo guardar unos cuantos. ¿Qué más daba? Con ella no tenía que fingir que todo estaba perfecto y resplandeciente. ¿Quién no desordenaba la habitación cuando tenía que estudiar miles de asignaturas?

Thylane irrumpió en la estancia tan enérgica como de costumbre. No estaba mal después de haberse levantado temprano para degustar una misa que muy probablemente le había parecido, paradójicamente, un infierno. Como si de un imán se tratara, se adhirió a su cuerpo para devolverle el amistoso abrazo. "Un momento de libertad". Curiosa frase. ¿Tenían de eso los hijos de reyes y de nobles? A veces, aunque los demás habitantes del mundo no lo creyesen, podía ser un auténtico engorro ser miembro de una familia tan famosa e importante. Todos te miraban con lupa, todos encontraban la forma de dar con defectos y de criticar sin razón, sin saber. — No sabes cuánto me alegra que estés aquí —. Elevó las manos al techo con ademán de exasperación. — Temo volverme loca de aquí a que termine el curso. No quiero hablar de apuntes, de exámenes, clases o libros. Juro que me arrojaré por la ventana. Además, ya tengo a "mi niñera" que me lo recuerda constantemente. — Expuso una expresión cómica al mencionar la palabra niñera, aunque no estaba precisamente contenta al mencionarla, sino más bien indignada y harta.

En fin, siéntante. Ya sabes que estás en tu casa.— Dicho eso se acomodó sobre la mesa, aunque no llegaba a estar sentada, sino más bien apoyada con el trasero. —¿Viste con qué sutileza convencí a tus padres para que te dejaran venir?— Ensanchó una sonrisa traviesa y aniñada y emitió una leve risilla. —Por cierto, guapa, ya podrías disimular que detestas las mañanas eclesiásticas.— Su voz fue irónica, pero en ningún momento recriminaba nada. —Anda que si llega a durar veinte minutos más...— Negó con la cabeza y finalmente se rió, mirando a Thy directamente a los ojos.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Psychonaut el Miér Mayo 25, 2016 10:02 pm

1. Amen, lord
Al final la encontró en su habitación, como en parte era de esperar. Se conocía su habitación y gran parte de aquél enorme palacio porque en realidad había pasado toda la vida allí, aunque no fuese su residencia legal. Eso no importaba. Extrañamente, en el lugar más seguro y vigilado de todo Mónaco era donde ella, al fin y al cabo, se sentía más libre que en ningún otro lugar, aunque esa opción no fuese posible para ella, probablemente, jamás en ningún momento de su vida. Pero era mejor no pensar en cosas como aquella. No en ese momento, pues había cosas más importantes. Como disfrutarlo, por ejemplo.

— Pues se acabó, hoy no existen. — Todas esas redacciones para historia y filosofía, más los cinco idiomas avanzados que debía saberse antes de entrar en la universidad. Para estudiar Derecho o Ciencias Políticas cuando ella quería ser Médico...una conversación que tenía pendiente con sus padres y que no debía demorar más si quería alguna oportunidad de estudiar lo que realmente quería. — Hay un millón de cosas más importantes en el mundo. — Aunque cierto era que para la morena, los estudios sí eran importante, pues no había mejor manera de cultivarse que aprender y leer, y eso sólo lo podías hacer de dos maneras, por tu propias cuenta o mediante la enseñanza. Y ella podría ir a la mejor universidad del mundo si quería, así que no iba a desaprovechar la oportunidad.

Con una sonrisita hizo caso de su amiga y se sentó en uno de los sillones que había en la enorme habitación de la infanta, sin perder de vista a su mejor amiga. — Desde luego lo de la unión familiar les ha encantado. — Irónicamente, teniendo en cuenta el poco tiempo que pasaban con su familia. Pero no podían resistirse a aparentar que aquello no era así. Tuvo que rodar los ojos ante las palabras de la pelirroja. — Emiliano hace un papel excelente pero el hábito no hace al monje, y... — Suspiró. — Como tú bien has dicho, los domingos son un día familiar, y Dios estará con Jesucristo y María dando un agraciado paseo por el edén, ¿no crees?. — No sabía si aquello podía considerarse blasfemar, pero si lo era no le importaba en absoluto.

— Bueno, y ahora vamos a lo importante. — Esbozó una enorme sonrisa y frotó sus manos para crear expectación. — Dime que puedes venir a California conmigo dentro de un mes. — En muy extrañas ocasiones habían dejado los reyes de Mónaco que su hija menor viajara a otro país con Thylane, pero si ya lo habían conseguido con anterioridad, podían planear una buena estrategia para este viaje, del que ya le había comentado a su amiga, sólo que muy por encima, gracias a redes sociales como WhatsApp.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Mistletoe el Jue Mayo 26, 2016 12:39 am

Is it right?
No era la primera vez que Thylane hacía comentarios semejantes. La infanta estaba acostumbrada, pero tenía que reconocer que cada vez que hablaba despectivamente sobre el tema, rezaba para que su madre, la reina, no se enterara. Ella era una ferviente creyente, defensora de la iglesia y de todo lo que esta representaba. Charlotte no era tan radical, pero sí había heredado ese respeto y esa familiaridad con la fe y el catolicismo. Tener una familia devota y dedicada más haber estudiado en colegios de monjas durante toda su vida debía influir más de lo que pensaba. Abrió los ojos como platos en dirección a su amiga y se llevó un dedo a los labios para indicar que se callara y dejara de decir esas cosas. Fue hasta la puerta y la cerró, asegurándose además de echar la llave. Nadie tenía porqué molestarlas, no en aquel momento en el que tenían que ponerse al día de muchas cosas y charlar como las buenas amigas que eran.

El cambio de tema fue radical. La ilusión se reflejaba en su cara, y estaba segura de que cualquier persona que la viera se daría cuenta de ello. La infanta era muy expresiva y tenía grandes dificultades a la hora de camuflar sus emociones. —¡Sí!— Alzó la voz y dio una palmada de júbilo. —He conseguido que me dejen, aunque...— se mordió el labio inferior. La condición que le habían puesto era dura. —Me exigen que obtenga matrícula de honor este curso.— Los reyes eran rigurosos cuando se trataba de la educación y formación de sus hijos. Durante unos segundos analizó la expresión de Thylane, posiblemente intentando leer en ella lo que esta pudiera estar pensando al respecto. —Así que depende solo de mí.— Suspiró con resignación y juntó las palmas de sus manos sobre su pecho. —Te prometo que haré todo lo que pueda para obtener ese reconocimiento académico y poder acompañarte. ¿Te lo imaginas? ¡Lo pasaríamos en grande! De vez en cuando viene bien salir de aquí.— A veces el palacio era una jaula de oro.

Fue hacia el sillón donde reposaba Thylane y se sentó sobre uno de los brazos de este. —Cuenta, cuenta ¿qué te gustaría hacer en California? ¿Qué visitarías?— Ya podía imaginarse cómo preparaban las maletas y viajaban juntas, felices y con ganas de pasarlo en grande. Unas vacaciones nunca venían mal, y en aquella ocasión serían más que merecidas. —Pienso que deberíamos ir de compras cuando tengamos un poco más de tiempo libre, así podremos llevárnoslo a California. Quiero zapatos, un par de vestidos, sombreros y algunas...— Vale, debía parar el carro puesto que se estaba adelantando demasiado a los acontecimientos. Aún ni siquiera estaba asegurado que la dejasen ir. Siempre había sacado buenas notas y su conducta, comportamiento y actitud habían sido motivo de felicitaciones por parte del director y de las monjas docentes. ¿Por qué no iba a conseguirlo en aquella ocasión? —Bueno, quizá deberíamos esperar a tener las notas antes de hacer algún plan. No quiero ser aguafiestas, pero tampoco quisiera crear ilusiones para nada...— Mientras había estado hablando, su atención se había centrado en el cabello liso y brillante de Thylane, así que sin pensarlo mucho más llevó sus manos hasta él para agarrarlo suavemente y entrelazarlo con sus dedos. Por norma general había dos tipos de personas, los que adoraban que les acariciasen el pelo y la cabeza, y quienes lo detestaban. Para Charlotte era un verdadero placer, tal vez por eso creía estar haciendo bien en palpar el cabello de Thylane. Olía bien.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Psychonaut el Jue Mayo 26, 2016 11:59 am

1. Amen, lord
Escuchar aquella afirmativa tan enérgica llenó de alegría por dentro a Thylane durante unos instantes. Lo único mejor que viajar a California, era hacerlo con Charlotte, sin duda alguna. Y cuando escuchó la imposición que le habían puesto a su amiga pecosa, casi quiso reírse, pues le parecía un chiste. Como si las notas de Charlotte no hubiesen sido impecables en algún momento de su vida, algo que no se había visto aún. Así que sabía perfectamente que el viaje ya estaba hecho, sólo había que ultimar detalles, elegir lugares que visitar, en los que quedarse, y donde comprar, comprar mucho. Y ahora que Char las había cerrado para gozar de privacidad podían ponerse a hablar abiertamente de ello.

— ¡Lo tienes hecho!. — Asintió con la cabeza, segura de sus palabras. — La matrícula es tuya y lo sabes. Si quieres, para asegurarnos, nos saltamos las meriendas de los miércoles este mes, así añades un poco más de tiempo en el que puedas estudiar. — Comentó. No le gustaba nada no poner ver a Charlotte los miércoles para merendar con ella, pues se lo pasaba en grande, pero haría lo que hiciera falta con tal de que ella no se perdiera el viaje. Si eso significaba renunciar al café de palacio un día de la semana durante un mes, estaba más que dispuesta a ello.

Thylane observó a su amiga acercase hasta ella y acomodó en el mismo sillón para poder observarla mejor. Qué alegría más tonta la que sentía en aquellos momentos. — ¡A los famosos! Por supuesto. Tenemos que ir a Los Ángeles. San Francisco da más para viaje de invierno. — Y había muchas cuestas en esa ciudad que a Thylane no le apetecía mucho corretearse de arriba a abajo y viceversa. No pudo hacer otra que reírse ante las repentinas ganas de su amiga de comprar medio Mónaco en equivalente de ropa y llevó su mano a una de las piernas de Charlotte durante unos segundos en un gesto de calma. — Oye...y si en vez de eso, no llevamos una maleta vacía para allá...¿y nos dedicamos a comprar ropa californiana en cuanto aterricemos?. — Así, aunque allí ya estuviesen acostumbrados a ver ese tipo de ropa, las chicas podrían llegar a Mónaco marcando nuevas tendencias.

En el momento en que Charlotte puso las manos sobre su pelo, Thylane se quedó como en una especie de trance. Le encantaba que le tocaran el pelo así, de alguna manera le hacía dormirse. Medio cerró los ojos y por sus labios salió algo parecido a un gemido a causa del contacto con su pelo. — No te preocupes por tus notas...son impecables desde siempre. — Reafirmó. — Y si necesitas ayuda con biología o química...ya sabes. — Claramente Thylane no podía ser mejor que ninguna de las institutrices privadas que tuviese Charlotte, aunque tal vez la pelirroja sí estaba dispuesta a escucharla con más atención, y aquellas, que eran sus asignaturas favoritas, era donde mejor podía ayudarla.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Mistletoe el Jue Mayo 26, 2016 1:53 pm

Is it right?
Confiaba en ella y en su capacidad para sacar una matrícula de honor sin problema. Eso significaba mucho para la infanta, que por regla general le importaba demasiado lo que la gente pensara o esperara de ella, aún más le preocupaba si se trataba de Thylane. Muchas veces le habían aconsejado que no le diera tanta importancia a la opinión de los demás, pero es que no era sencillo cuando te criticaban solo por respirar más de la cuenta. Intentaba ser respetuosa con todos, pero reconocía sentir cierta inquina hacia los periodistas y los programas de corazón. Suponían una soga al cuello para la familia real, una soga que se adheriría a su piel en cuanto alguno bajara la guardia y cometiera lo que a su juicio fuera una falta o un error garrafal. Ya podía imaginarse en la portada de todas las revistas con Thylane cuando fueran a California. No es que las criticaran, sino que les serviría para meter las narices en sus asuntos y romper, una vez más, con su derecho a la intimidad y el anonimato. —¡Puff! Qué rollo.— Renunciar a la merienda era una auténtica putada, sin embargo, en el fondo coincidía en que era lo más sensato si no querían llevarse un chasco. Lo único que faltaba es que Thylane tuviera que ir sola o incluso que cancelara su viaje. —Pero sí, será lo mejor. Ya tendremos tiempo en California de recuperar el tiempo que nos han quitado los dichosos exámenes.

Famosos. Sí, era una buena opción. Con un poco de suerte las cámaras y los flashes estaban tan ocupados con la celibridades que se olvidaban un rato de ellas. —Está bien, está bien.— Rió ante el entusiasmo de Thylane. Parecían dos niñas pequeñas en aquel momento. Ambas ilusionadas y fantaseando con ese deseado viaje que parecía estar a años luz. Un mes era demasiado tiempo. —¡Vaya, pues no lo había pensado! Has tenido una idea fantástica. En vez de comprarnos los nuevos modelitos aquí, los compramos durante el viaje. Me encanta visitar las tiendas, sobre todo en el extranjero. Todo me parece muy curioso y me entran ganas de comprar todo lo que veo. Confío en ti para que me controles y que eso no ocurra.— Ensanchó aún más la sonrisa. —Oh ¡y nada de maleta vacía! Eso también lo compramos allí.— Eso era lo bueno de no tener que preocuparse del dinero, que uno podía hacer lo que le diera la gana.

El plan iba tomando forma y cada vez tenía más y más ganas de que transcurriera el mes y pudiera irse con su amiga. Lo conseguirían, tenía que ser así. —Sí, por favor. Así al menos nos veremos un rato aunque no sea para merendar y sea para estudiar. No me gusta que estemos tanto tiempo sin vernos y sin conversar. Eres la única persona del planeta que me entiende y me acepta tal como soy.— Hubo un momento de sinceridad absoluta. Thylane sabía sus puntos fuertes y los débiles, sus virtudes y sus defectos, y además era la única persona que nunca la juzgaba. —Gírate un poco, voy a tranzar tu cabello.— La sujetó por ambos brazos para que le diera la espalda al completo. Ella se colocó justo detrás, con las rodillas hacia arriba y dejando hueco suficiente entre sus piernas para ser momentáneamente la peluquera personal de Thylane. —Te lo he dicho mil veces, pero ¡qué envidia me da tu cabello negro! El mío parece zanahoria.— Típico, a cada cual le gustaba lo que no tenía. Las altas admiraban a las bajas, las bajas a las altas, las de pelo liso a las de pelo rizado, las de pelo rizado a las de pelo liso y así sucesivamente en un mundo en el que nunca se estaba cien por cien contento. —¿Sabes ya que peinado te harás para el baile de graduación?— El baile tenía lugar justo después del último examen. Ese año les tocaba a ellas celebrarlo y obtener el título y pasar a un nivel superior. —Si te soy sincera no tengo demasiado ilusión por asistir. Todos me pelotearán constantemente por ser la hija de los reyes. Incluso Melanie me habló ayer por Whatsapp para preguntarme si ya tenía mi vestido. Nunca le he caído muy bien, ni siquiera sé porqué pierde el tiempo fingiendo ser mi amiga.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Psychonaut el Jue Mayo 26, 2016 11:32 pm

1. Amen, lord
— Lo aprovecharemos por dos, en Los Ángeles hay muchas cosas que ver. — No estaba segura de cuantas serían esas cosas pero suponía que más incluso de las que se podía imaginar en ese preciso momento. Quería visitar Hollywood y por supuesto Beverly Hills, aunque había unos cuantos barrios de aquella ciudad que le parecían encantadores, y en unos pocos días, de hecho, ni si quiera les iba a dar tiempo de ver la mitad de cosas que tenían que ver. Lo que era una verdadera pena, por que era una ciudad que le llamaba la atención desde hacía ya algún tiempo.

— Por supuesto. — ¿Cómo no se le había ocurrido a ella lo de la maleta? Si precisamente estaba diciendo aquellas cosas sobre la misma ropa. Un buen descuido. — Así no tendremos que medir cuanta ropa compramos desde el principio. — Una tentativa que a la pelirroja le podía parecer demasiado suculenta, temió la chica de pelo oscuro en el momento en el que escuchó aquellas palabras salir de sus labios. Pero no importaba, si la pelirroja era feliz siendo incapaz de salir de un centro de tiendas llevando al menos tres cuartos de su peso en ropa, Thylane no tenía nada que objetar al respecto. Además, ella también pensaba comprarse todo lo que le entrara por los ojos. — Me parece Char que eso va a ser una misión imposible. — Comentó al escucharla precisamente pedirle un control que Thylane no estaba segura de poder darle.

Se imaginó la cara de sus padres ante la nueva idea que había tenido y no pudo evitar soltar una pequeña risita por lo bajo. — Ya verás. Mis padres y sus majestades van a flipar, literalmente, cuando nos vean cara a los libros en vez de estar montando a caballo o buscando un lugar al que hacer nuestro próximo viaje. — Comentó divertida. La verdad es que con Charlotte era la persona con la que más cosas había hecho de todas las personas que había en el mundo, pero estudiar había sido una actividad poco utilizada por las chicas. Pero así sus progenitores verían que cuando querían algo luchaban por ello y se tomaban las cosas muy en serio.

Sin rechistar ante la petición de su amiga, se giró del todo y se colocó entre las piernas de la pelirroja para dejarle toda su cabeza a su merced. Rodó los ojos ante el comentario de su amiga. — ¿Estás de broma? Tu pelo es un don, deberías adorarlo. — El porcentaje de pelirrojas naturales en el mundo era escaso y su amiga había tenido la suerte de nacer como tal, algo que Thylane realmente envidiaba. — Y deberías empezar a creértelo ya, porque es verdad. — Comentó, casi como si ella fuese Dios y su palabra fuese a misa. — Últimamente he pensado en cortármelo...¿te lo imaginas? Mi madre me mataría. — De hecho, no la dejarían ni en un millón de años, y odiaba no ser dueña ni del destino de su propio pelo.

Pero el tema cambió, y fue a otra cosa que tampoco le hacía ilusión, al igual que no poder decidir sobre su vida: el baile de graduación. Iba a negar con la cabeza pero recordó que era importante que se estuviera quieta por el bien de la trenza. — Uf, no lo sé. Igual para eso sí que habría que ir de compras. — Sobraba decir que lo aborrecía, Charlotte ya lo sabía demasiado bien, así como ella sabía que por mucho que quisiera no se podría librar. — Como no, ahora a final de curso quieren su minuto de gloria. ¿Puedes ignorar a alguien con clase?. — Preguntó, aunque más bien lo que estaba haciendo era una sugerencia. — A mí Antuan no para de repetirme que vaya con él...pesado. — Aquél compañero llevaba siglos detrás de Thylane y ella jamás había sido capaz de fijarse en él. De hecho, tampoco se había fijado en ningún otro chico a lo largo de su adolescencia.
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Re: — Is it right?

Mensaje por Mistletoe el Vie Mayo 27, 2016 3:46 pm

Is it right?
Sí, sí que sería divertido cuando sus respectivos progenitores comprobaran el ahínco que mostraban para aprobar y sacar las notas deseadas. Los reyes debían imaginar lo mucho que ansiaba su hija ese viaje, así que habían sido lo suficientemente listos como para poner una condición que haría felices a todos; ellos estarían orgullosos por las notas de su hija (pese a que algunos listillos chismorrearan que la matrícula de honor no había sido debidamente ganada, sino que la había recibido por llevar la sangre de quienes la llevaba) y Charlotte emprendería una nueva aventura lejos de casa. Nadie perdía si ella cumplía con lo pactado.

No había esperado que Thylane piropeara su cabello rojizo, de hecho no había sido esa su intención cuando ella empezó hablando del suyo, lacio y oscuro como la noche. Pero que su amiga resaltara lo mucho que le gustaba su pelo anaranjado la llenó de satisfacción. Para muchos el pelirrojo representaba algo novedoso y curioso, llamativo, diferente, algo posiblemente denominado "guay", pero a ella solo le interesaba la opinión que tuviera la hija de los duques. —Si a ti te gusta, entonces a mí también.— Hubiera alzado las palmas de sus manos en señal de resignación y acuerdo, pero las tenía ocupadas elaborando una trenza. Solo pararon en su quehacer cuando Thylane soltó una burrada que la pelirroja no podía pasar por alto. —¡¿Estás loca?!— Echó hacia delante la parte superior de su cuerpo para, desde un lateral del cuello de Thylane, mirarla con incredulidad y cierto atisbo de acusación. —Tu madre te mataría, sí. Y después iría yo a rematarte por si acaso.— Retrocedió para volver a su posición inicial y proseguir en su tarea. Ahora murmuraba por lo bajo. —Mira que pensar en cortarse esta melena tan bonita. Está como una cabra.— Desde luego. Y en ese caso no podría hacerle esa trenza tan larga y esmerada.

Muchos, sobre todo las niñas, estaban ansiosos por que llegara la fecha del baile de graduación, pero por más que Charlotte intentaba contagiarse de ese espíritu, no lo conseguía. Las chicas competirían en secreto para ver quién llevaba el vestido más caro y hermoso, casi podía verlo sin ni siquiera estar allí. —Bah, paso de ella. No me interesa su compañía ni su opinión.— No quería ser borde, pero había gente no deseable para Charlotte, gente que prefería mantener lejos y por buenas razones. La falsedad no la soportaba, así como tampoco soportaba la gente interesada que jugabas las cartas según su conveniencia y sin importar a quien llevarse por delante.
Oír el nombre de Antuan no ayudó a suavizar la conversación. Sintió un pequeño e involuntario sobresalto en el estómago. El tal Antuan era el ser humano más cansino que uno podía echarse a la cara. Malcriado, mimado, prepotente y con un elevado amor propio que le hacía pensar que nada estaba fuera de su alcance, que todo se compraba con dinero. Le había dado la tabarra a Thylane desde hacía mucho tiempo, y algo le decía a Charlotte que jamás desistiría en su empeño, especialmente porque era un chico que no soportaba perder, que tenía que salirse con la suya siempre, le pesara a quien le pesara. Solo de imaginar a Thylane toda la noche bailando con él y riéndole las gracias le revolvía las entrañas. La infanta era de esas personas que creían en la perseverancia, en la lucha constante, en no rendirse, en ese dicho que decía "quien la sigue, la consigue", pero en esa ocasión esperaba y deseaba que nunca se cumpliera.
Charlotte se dio cuenta que había dejado de trenzar el cabello. Lo retomó como si nada hubiera pasado. —¡Dios! Ese tío es lo más plasta que existe en el mundo. No se cansa, eh. ¿Qué le has dado para que te persiga como un obseso? Mándale a freír espárragos para que te deje en paz de una vez.— Lanzó un bufido de desgana, la verdad es que le ponía de mal humor. Thylane era suficientemente mayorcita para decidir qué hacer y qué no, pero su deber de amiga, no, de MEJOR amiga, era el de proteger y aconsejar a la morena en todo momento.

¡Listo! Ya tienes tu trenza hecha. Quizá esté mínimamente torcida, pero eso solo lo aprecian los ojos expertos.— Emitió una carcajada sin dejar de observar el resultado. Por lo demás había quedado perfecta. El cabello de Thylane brillaba bajo el foco de luz que emitía la lámpara. Volvió a inundar sus fosas nasales el olor de su champú. Sintió la necesidad de acercar su rostro un poco más para inhalar desde ahí el aroma.—Qué bien hueles, Thy.
En palacio con Thylane.




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