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He was weak, and I was strong
Skipping Stone :: Zona de rol :: Zona de Rol Libre :: Plots
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He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Si había una cosa que a Gwen le gustaba era sacar de quicio a su madre, la segunda cosa que más le gustaba era salir de fiesta al pueblo de al lado con los sus amigos, en su mayoría chicos. Eso sabía que alteraría a su madre y lo más seguro sería que al día siguiente tendría alguna bronca, pero poco le importaba ¡Era verano! Necesitaba salir, relacionarse, sentir el aire salado en su rostro, tenían una playa a unos pasos y su madre apenas le dejaba pisarla con cualquier excusa. Por eso, ese día después de cenar subió a su dormitorio como cada noche, pero a excepción de que en vez ponerse el pijama y leer un poco se vistió con unos pantalones corto y una camiseta de tirantes blancos, trepo hacia abajo desde la habitación hasta pisar la hierba del jardín trasero, había quedado con sus amigos para ir a una feria cercana y no se lo iba a perder por nada del mundo, por eso decidió escaparse de su casa. La pelirroja siempre se había descrito como un pájaro al que le gustaba la libertad y odiaba estar encerrada, por eso necesitaba salir de aquella casa a la que no sentía como suya propia.
Tardaron poco en llegar al pueblo de al lado, las luces brillaban por todos lados, el olor a algodón de azúcar y a manzana caramelizada. Gwen parecía una niña pequeña mientras se montaban en las atracciones y cenaban perritos calientes en los puestos callejeros, la cerveza hacía ya tiempo que corría por sus venas y apenas se mantenía en pie cuando uno de los chicos le llevaba a casa en su vespa de color rojo. Aparcaron lejos de su casa cuando eran cerca de las siete de la mañana, el sol empezaba a salir detrás de los árboles que cubrían los lados de la carretera que llevaba a su casa. Unos besos tontos y una despedida más y Gwen decidió que ya era hora de volver a casa, su madre aún estaría dormida y podría comer algo antes de meterse en la cama. Se quito los pequeños tacones de color rojo para no hacer ruido sobre el suelo de madera y camino hacía la cocina a oscuras.
Allí encendió una pequeña lámpara que estaba cerca de la nevera. Saco de la panera varias rebanadas de pan y la mantequilla con la mermelada de fresa junto al zumo de naranja, se sirvió un poco en el vaso y unto todo en una rebanada, estaba con la vista perdida y masticando con tranquilidad cuando escuchó un ruido en la entrada principal. Su madre dormía en el piso de arriba y rara vez salía a esa hora. En un intento de valor soltó las tostadas y se levantó, por el pasillo busco algo con que defenderse y lo primero que pilló fue un periódico el cual enrollo en su mano. Con paso torpe y a oscuras entro al salón, al ver aquella figura masculina en el salón sin cortarse ni un pelo se subió a su espalda y empezó a golpearle con el periódico en la cabeza — ¡Fuera de esta casa! — Grito mientras golpeaba sin cesar la cabeza de aquel hombre, esperando también despertar a su madre.
Tardaron poco en llegar al pueblo de al lado, las luces brillaban por todos lados, el olor a algodón de azúcar y a manzana caramelizada. Gwen parecía una niña pequeña mientras se montaban en las atracciones y cenaban perritos calientes en los puestos callejeros, la cerveza hacía ya tiempo que corría por sus venas y apenas se mantenía en pie cuando uno de los chicos le llevaba a casa en su vespa de color rojo. Aparcaron lejos de su casa cuando eran cerca de las siete de la mañana, el sol empezaba a salir detrás de los árboles que cubrían los lados de la carretera que llevaba a su casa. Unos besos tontos y una despedida más y Gwen decidió que ya era hora de volver a casa, su madre aún estaría dormida y podría comer algo antes de meterse en la cama. Se quito los pequeños tacones de color rojo para no hacer ruido sobre el suelo de madera y camino hacía la cocina a oscuras.
Allí encendió una pequeña lámpara que estaba cerca de la nevera. Saco de la panera varias rebanadas de pan y la mantequilla con la mermelada de fresa junto al zumo de naranja, se sirvió un poco en el vaso y unto todo en una rebanada, estaba con la vista perdida y masticando con tranquilidad cuando escuchó un ruido en la entrada principal. Su madre dormía en el piso de arriba y rara vez salía a esa hora. En un intento de valor soltó las tostadas y se levantó, por el pasillo busco algo con que defenderse y lo primero que pilló fue un periódico el cual enrollo en su mano. Con paso torpe y a oscuras entro al salón, al ver aquella figura masculina en el salón sin cortarse ni un pelo se subió a su espalda y empezó a golpearle con el periódico en la cabeza — ¡Fuera de esta casa! — Grito mientras golpeaba sin cesar la cabeza de aquel hombre, esperando también despertar a su madre.

Re: He was weak, and I was strong
En casa con Gwen — 8:00 A.M.

Stephen ocupó su propia llave para abrir la puerta esa mañana. De improviso se le habían adelantado un poco las vacaciones y entre el ajetreo de dejar todo finiquitado con la universidad y empacar, no alcanzó a avisar que llegaría ese día, y al ser tan temprano tampoco quiso molestar llamando; al fin y al cabo era su propiedad y tenía las llaves.
Lo que jamás se esperó con su descuido fue tal ataque, tomado completamente por sorpresa y ante las experiencias previas que a pesar de su ánimo pacífico lo mantenían siempre preparado, su primer instinto le dictó defenderse soltando enseguida las maletas para agarrar al agresor, sin embargo se dio cuenta por el peso y la levedad de los golpes que no era más que la chiquilla de la casa; la hija de su amiga.
—Hey… Hey… Gwen… Soy yo, soy Stephen —reclamó aguantando la risa y sujetandola para que no cayera —enciende la luz... Diablos… No quería despertar a nadie tan temprano…
Se fue callando al darse cuenta que la luz se encendía y no lo había logrado, la madre de la chica bajaba la escalera algo asustada y envuelta en la bata.
Con suavidad dejó que pelirroja se deslizara de su espalda.
—Buenos días, Mary… Lo siento, no alcancé a avisar que venía —se disculpó con la mayor —me hicieron cerrar el semestre antes y decidí aprovechar el tiempo este verano… Como el pasado tuve que viajar a dar esas charlas, casi no tuve vacaciones…
Se movió para agarrar de vuelta el equipaje, cuando al girar vio al fin a la chica que se había mantenido fuera de campo. Fue un instante, no más que el segundo de una exhalación, pero se dio cuenta en ese vistazo rápido que la imagen que conservaba de ella había sido muy alterada por el tiempo y la distancia. A los ojos de su memoria Gwen no era más que una niña inquieta de trenzas cobrizas siempre húmedas por la brisa del mar, y ahora se topaba con la figura de una mujer bastante alta y de curvas evidentes, con muy poca ropa para su opinión moralista (la cual no existía más que para irritar a una que otra colega), y los labios de un carmesí desvanecido.
—...No te preocupes por mí hasta más tarde, ve… Ve a dormir, yo me las arreglo en mi cuarto… Es domingo, Mary, más tarde hablamos… Aunque me alegra verte bien —le sonrió a la madre.
Lo que jamás se esperó con su descuido fue tal ataque, tomado completamente por sorpresa y ante las experiencias previas que a pesar de su ánimo pacífico lo mantenían siempre preparado, su primer instinto le dictó defenderse soltando enseguida las maletas para agarrar al agresor, sin embargo se dio cuenta por el peso y la levedad de los golpes que no era más que la chiquilla de la casa; la hija de su amiga.
—Hey… Hey… Gwen… Soy yo, soy Stephen —reclamó aguantando la risa y sujetandola para que no cayera —enciende la luz... Diablos… No quería despertar a nadie tan temprano…
Se fue callando al darse cuenta que la luz se encendía y no lo había logrado, la madre de la chica bajaba la escalera algo asustada y envuelta en la bata.
Con suavidad dejó que pelirroja se deslizara de su espalda.
—Buenos días, Mary… Lo siento, no alcancé a avisar que venía —se disculpó con la mayor —me hicieron cerrar el semestre antes y decidí aprovechar el tiempo este verano… Como el pasado tuve que viajar a dar esas charlas, casi no tuve vacaciones…
Se movió para agarrar de vuelta el equipaje, cuando al girar vio al fin a la chica que se había mantenido fuera de campo. Fue un instante, no más que el segundo de una exhalación, pero se dio cuenta en ese vistazo rápido que la imagen que conservaba de ella había sido muy alterada por el tiempo y la distancia. A los ojos de su memoria Gwen no era más que una niña inquieta de trenzas cobrizas siempre húmedas por la brisa del mar, y ahora se topaba con la figura de una mujer bastante alta y de curvas evidentes, con muy poca ropa para su opinión moralista (la cual no existía más que para irritar a una que otra colega), y los labios de un carmesí desvanecido.
—...No te preocupes por mí hasta más tarde, ve… Ve a dormir, yo me las arreglo en mi cuarto… Es domingo, Mary, más tarde hablamos… Aunque me alegra verte bien —le sonrió a la madre.
Última edición por Nimloth Eri Elda el Lun 6 Abr - 2:34, editado 3 veces

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
Once was a long time ago... Far far away...
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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

La pelirroja no dejo de patalear hasta que la luz del salón se encendió y se dio cuenta de quien era el supuesto ladrón: el dueño de la casa. Aun así seguía anclada a su espalda hasta que vio la figura de su madre bajar las escaleras, al menos la había escuchado gritar de aquella forma en plena madrugada, bajo de la espalda del profesor con lentitud y se quedo detrás de él, podía sentir la mirada fija de su madre, escudriñando como iba vestida, ella no pudo esbozar una pequeña sonrisa triunfal en sus labios, sabía que estaba enfadada. Menos mal que las palabras del profesor Hudson parecieron tranquilizar a su madre y con un escueto "Vete a la cama y buenos días Señor Hudson" volvió a subir las escaleras que la llevarían a su habitación — Siento el ataque de antes, creían que habían entrado a robar — Se disculpo soltando el rulo del periódico en la mesita de la entrada — No quería agredirte de esta forma, en serio — Llevo sus manos a las puntas de su cabello, intentaba aparentar que estaba sobria y que acababa de levantarse, aunque ella siempre se quedaba hasta tarde y terminaba llamándola su madre por perezosa.
— ¿Quieres un café? Seguro que estas cansado del viaje y yo estaba desayunando en la cocina — Se adelanto y cogió la maleta que tenía en la mano para dejarla en los pies de la escalera, su madre le había dicho que tenía que ser amable con él pues era quien le dejaba quedarse en la casa y si no estarían en la calle o algo peor. Lo que temía Gwen es que ahora que estuviera él allí no las necesitase a ambas y las echase a la calle ¿A donde irían? Su madre no había podido hacerse cargo de su antigua vivienda y la tuvo que malvender y no tenían familia con un lugar en donde quedarse las dos. Aunque si terminaba echándoles Gwen pensó en que sería un buen momento para escaparse a otra ciudad, a Chicago por ejemplo para empezar una nueva vida.
Fue hacia la cocina y dio un bocado a la tostada que había dejado abandonada en la cocina y se limpio la comisura de su labio manchada de mermelada, de la alacena saco el bote donde su madre guardaba el café y lo vertió en la cafetera. No solía ser admiradora del café pero sabía prepararlo antes para su padre y su madre estaba en el trabajo, además siempre lo hacía cuando habían tenido visitas — La verdad es que no te esperábamos tan pronto... — Le miro de reojo con curiosidad, le encontraba un hombre interesante, adoraba su biblioteca la cual había devorado casi la mitad de los libros y releído la otra mitad a escondidas de su madre quien le decía que debía tocar lo menos posible de esa habitación pues era privada del profesor Hudson.
— ¿Quieres un café? Seguro que estas cansado del viaje y yo estaba desayunando en la cocina — Se adelanto y cogió la maleta que tenía en la mano para dejarla en los pies de la escalera, su madre le había dicho que tenía que ser amable con él pues era quien le dejaba quedarse en la casa y si no estarían en la calle o algo peor. Lo que temía Gwen es que ahora que estuviera él allí no las necesitase a ambas y las echase a la calle ¿A donde irían? Su madre no había podido hacerse cargo de su antigua vivienda y la tuvo que malvender y no tenían familia con un lugar en donde quedarse las dos. Aunque si terminaba echándoles Gwen pensó en que sería un buen momento para escaparse a otra ciudad, a Chicago por ejemplo para empezar una nueva vida.
Fue hacia la cocina y dio un bocado a la tostada que había dejado abandonada en la cocina y se limpio la comisura de su labio manchada de mermelada, de la alacena saco el bote donde su madre guardaba el café y lo vertió en la cafetera. No solía ser admiradora del café pero sabía prepararlo antes para su padre y su madre estaba en el trabajo, además siempre lo hacía cuando habían tenido visitas — La verdad es que no te esperábamos tan pronto... — Le miro de reojo con curiosidad, le encontraba un hombre interesante, adoraba su biblioteca la cual había devorado casi la mitad de los libros y releído la otra mitad a escondidas de su madre quien le decía que debía tocar lo menos posible de esa habitación pues era privada del profesor Hudson.

Re: He was weak, and I was strong
En casa con Gwen — 8:00 A.M.

—No hay problema… Comprendo mi error, sé que debí avisar —respondió Stephen mirándola curioso luego que Mary subió la escalera. Tras escucharla y seguirla, llegó a la conclusión que sí era la misma chiquilla de espíritu desenfadado que recordaba, nada más que había ganado altura y algo de curvas; cuando era pequeña había disfrutado bastante alentando su afán inquieto y la confianza en sí, aun en contra de las enseñanzas de su madre quien era mucho más pesimista y pragmática que él, por lo mismo siempre dejó la biblioteca de esa casa completa a su disposición y más de un título lo adquirió sólo por ella.
—Gracias… —añadió luego de acomodarse en la cocina —, sabes que no funciono sin café por la mañana ¿no? —bromeó, acercándose después a tomar una taza el mismo para no ser descortés y cooperar, al pasar al lado de la chica terminó de confirmar otro detalle que notó antes, pero sólo sonrió y se abstuvo de comentarios por el momento más allá de decir —me parece que también necesitas un café…
Sacó dos tazas al final y se quedó al otro lado del mesón esperando, cruzado de brazos.
—Hmm, sí, yo tampoco me lo esperaba, como dije antes fue rápido el cierre de semestre este año y no tenía más trabajo que ese esta vez. Ya estaba necesitando vacaciones de verdad, entonces… Ya van más de dos años que no me tomo completa la estación en esta casa, creo que la última vez que te vi bien me llegabas hasta aquí —hizo el ademán con su mano a la altura de su pecho risueño —¿en que año vas, Gwen? Ya debes estar por salir de la secundaria...
—Gracias… —añadió luego de acomodarse en la cocina —, sabes que no funciono sin café por la mañana ¿no? —bromeó, acercándose después a tomar una taza el mismo para no ser descortés y cooperar, al pasar al lado de la chica terminó de confirmar otro detalle que notó antes, pero sólo sonrió y se abstuvo de comentarios por el momento más allá de decir —me parece que también necesitas un café…
Sacó dos tazas al final y se quedó al otro lado del mesón esperando, cruzado de brazos.
—Hmm, sí, yo tampoco me lo esperaba, como dije antes fue rápido el cierre de semestre este año y no tenía más trabajo que ese esta vez. Ya estaba necesitando vacaciones de verdad, entonces… Ya van más de dos años que no me tomo completa la estación en esta casa, creo que la última vez que te vi bien me llegabas hasta aquí —hizo el ademán con su mano a la altura de su pecho risueño —¿en que año vas, Gwen? Ya debes estar por salir de la secundaria...

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

— En realidad es tu casa, se supone que puedes venir siempre que puedas pero me has dado un susto de muerte. No solemos tener visitas y menos ha esta hora de la mañana — Se encogió de hombros, como si venía a las tres de la noche, a esa hora si que las encontraría durmiendo, bueno a Gwen no. Ella seguramente si no salía se encerraría en la biblioteca y leería una de aquellas novelas que tanto le gustaban. Sonrió al profesor, el zumo no le quitaría la resaca del día siguiente eso seguro, cuando la cafetera pito haciéndoles saber que la cafeína líquida estaba lista para tomar, vertió el café en ambas tazas y tomo la suya — Acabo de llegar de fiesta, no se lo digas a mi madre o terminará por encerrarme en mi habitación cual Cenicienta — Bromeó bebiendo un poco del café, pensaba que le daba igual la edad que tenía que le seguiría tratando como a una niña, odiaba eso. Era una adulta ya, tenía edad para ir a la universidad (aunque su madre no la dejaría ir) y eso decía mucho de ella, sí, salía los sábados noche como cualquier joven pero tampoco hacía las locuras que algunos cometían, no de momento.
Con la taza entre sus manos ocupó la silla de antes y dio un mordisco a su tostada templada ¿Por qué cuando bebía le daba por comer dulce? Menos mal que era un manojo de nervios y no había ni un gramo de grasa en su cuerpo — Así que sigue dando clase en la universidad ¿Cómo es aquello? — Pregunto con curiosidad, recién terminado el instituto había logrado leer algunos panfletos publicitarios de varias universidad, pero su madre se los había quitado y prohibido que entrase en casa con alguno de ellos — Este año a sido mi último de instituto, tenía planeado ir a la universidad pero mi madre ve más económico que busque marido y me case, parece que aún esté anclada en el siglo XIX ¿Tan pequeña era desde la última vez que estuviste aquí? No lo recuerdo, seguro que me pasaba el día en la playa — Se encogió de hombros, de pequeña parecía un cangrejo de mar de lo roja que se ponía por estar al aire libre, le gustaba el mar y la brisa salada, le hacía sentirse libre sin que nadie se lo impidiera, aún seguía pasándose las horas tumbada en la arena hasta que notaba como su espalda ardía tras sentir los rayos de sol sobre su piel.
Carraspeo su garganta y dio un trago al zumo para luego echarse un poco sobre la mesa, como si fuera a contarle un secreto del que nadie pudiera enterarse — Me he leído casi todos los libros de la biblioteca... puedo pasarme horas allí y no darme cuenta de ello ¿Ha traído alguno nuevo? — Pregunto con el brillo de curiosidad en sus ojos, adoraba esos libros que le ayudaban a tele transportarse a otro mundo e incluso otra época sin moverse de su sitio — No le importa ¿verdad? Mi madre dice que no debo abusar de ella, pero no puedo evitarlo es como una adicción, tengo que leer lo que sea a lo largo del día o si no creo que me volveré loca. Uhm, creo que vas a pensar que en realidad lo estoy — Mordió su labio inferior, le supo a la fresa de la mermelada. La biblioteca del señor Hudson era una delicia, esperaba que con él allí pudiera comentar los libros que había leído, había algunos que no entendía y se le escapa el argumento, seguro que él siendo profesor iba a enseñarle muchas cosas y su madre no podría protestar sobre aquello. Hudson.
Con la taza entre sus manos ocupó la silla de antes y dio un mordisco a su tostada templada ¿Por qué cuando bebía le daba por comer dulce? Menos mal que era un manojo de nervios y no había ni un gramo de grasa en su cuerpo — Así que sigue dando clase en la universidad ¿Cómo es aquello? — Pregunto con curiosidad, recién terminado el instituto había logrado leer algunos panfletos publicitarios de varias universidad, pero su madre se los había quitado y prohibido que entrase en casa con alguno de ellos — Este año a sido mi último de instituto, tenía planeado ir a la universidad pero mi madre ve más económico que busque marido y me case, parece que aún esté anclada en el siglo XIX ¿Tan pequeña era desde la última vez que estuviste aquí? No lo recuerdo, seguro que me pasaba el día en la playa — Se encogió de hombros, de pequeña parecía un cangrejo de mar de lo roja que se ponía por estar al aire libre, le gustaba el mar y la brisa salada, le hacía sentirse libre sin que nadie se lo impidiera, aún seguía pasándose las horas tumbada en la arena hasta que notaba como su espalda ardía tras sentir los rayos de sol sobre su piel.
Carraspeo su garganta y dio un trago al zumo para luego echarse un poco sobre la mesa, como si fuera a contarle un secreto del que nadie pudiera enterarse — Me he leído casi todos los libros de la biblioteca... puedo pasarme horas allí y no darme cuenta de ello ¿Ha traído alguno nuevo? — Pregunto con el brillo de curiosidad en sus ojos, adoraba esos libros que le ayudaban a tele transportarse a otro mundo e incluso otra época sin moverse de su sitio — No le importa ¿verdad? Mi madre dice que no debo abusar de ella, pero no puedo evitarlo es como una adicción, tengo que leer lo que sea a lo largo del día o si no creo que me volveré loca. Uhm, creo que vas a pensar que en realidad lo estoy — Mordió su labio inferior, le supo a la fresa de la mermelada. La biblioteca del señor Hudson era una delicia, esperaba que con él allí pudiera comentar los libros que había leído, había algunos que no entendía y se le escapa el argumento, seguro que él siendo profesor iba a enseñarle muchas cosas y su madre no podría protestar sobre aquello. Hudson.

Re: He was weak, and I was strong
En casa con Gwen — 8:00 A.M.

Stephen frunció el ceño un segundo, aunque enseguida sonrió frío y puso un dedo en sus labios como promesa de silencio, asintiendo con la cabeza. No es que desaprobara que la juventud se divirtiera, pero era maestro y veía de primera mano los desatinos que cometían muchos, más los peligros a los que se exponían en especial las chicas, así que al fin y al cabo no era más que una especie de preocupación con dejo paternal.
Tomó la taza que le fue servida y volvió al banquillo alto al otro lado del mesón que dividía la cocina.
—Me gusta dar clases… Hmmm... Lo disfruto bastante quizás porque no lo siento como la carga de solo mostrar lo que yo sé… A los chicos que enseño… Es más como dar y recibir en igual medida, y me encanta la literatura, lo sabes ¿no? —sonrió con imágenes frescas en su memoria de haberle mostrado algo de su amor a los libros cuando era niña —voy a hablar con tu madre por lo mismo… Es una lástima su idea, el mundo se ha ampliado bastante para las mujeres en los últimos años y sería bueno que estudiaras, sé que tienes cabeza para ello, Gwen, recuerdo bien tu ingenio, antes cuando venía más seguido me llenabas de preguntas siempre… Y sí, eras mucho más baja —concluyó riendo un poco y haciendo notar que debía alzar los ojos para verla.
Entonces desvió la mirada al bolso cuando preguntó si había traído algo, seguro que cargaba más de un ejemplar nuevo para la colección de esa casa. Y uno en especial pensando en la chica, Stephen en vez de llevar juguetes o cosas de ese tipo como cortesía para la niña de la casa, siempre prefirió dejar algún libro nuevo en un estante a mano para ella.
—Ya verás luego lo que traje… Y no, no me molesta, cariño… —negó riendo un poco inclinado también —. Dejo esa puerta sin llave sólo por ti, es la idea —se encogió de hombros —los libros son para leerlos, no para que junten polvo…
Sus ojos eran tan vivos, se quedó en ellos un instante, luego pareció sacudirse de alguna idea y tomó de nuevo algo del café, mirando el día fuera a través de la ventana.
Tomó la taza que le fue servida y volvió al banquillo alto al otro lado del mesón que dividía la cocina.
—Me gusta dar clases… Hmmm... Lo disfruto bastante quizás porque no lo siento como la carga de solo mostrar lo que yo sé… A los chicos que enseño… Es más como dar y recibir en igual medida, y me encanta la literatura, lo sabes ¿no? —sonrió con imágenes frescas en su memoria de haberle mostrado algo de su amor a los libros cuando era niña —voy a hablar con tu madre por lo mismo… Es una lástima su idea, el mundo se ha ampliado bastante para las mujeres en los últimos años y sería bueno que estudiaras, sé que tienes cabeza para ello, Gwen, recuerdo bien tu ingenio, antes cuando venía más seguido me llenabas de preguntas siempre… Y sí, eras mucho más baja —concluyó riendo un poco y haciendo notar que debía alzar los ojos para verla.
Entonces desvió la mirada al bolso cuando preguntó si había traído algo, seguro que cargaba más de un ejemplar nuevo para la colección de esa casa. Y uno en especial pensando en la chica, Stephen en vez de llevar juguetes o cosas de ese tipo como cortesía para la niña de la casa, siempre prefirió dejar algún libro nuevo en un estante a mano para ella.
—Ya verás luego lo que traje… Y no, no me molesta, cariño… —negó riendo un poco inclinado también —. Dejo esa puerta sin llave sólo por ti, es la idea —se encogió de hombros —los libros son para leerlos, no para que junten polvo…
Sus ojos eran tan vivos, se quedó en ellos un instante, luego pareció sacudirse de alguna idea y tomó de nuevo algo del café, mirando el día fuera a través de la ventana.

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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

La pelirroja sonrió, quizás si Stephen hablaba con su madre tenía la posibilidad de que fuera finalmente a la universidad, podría ir a la suya, incluso estar en algunas de sus clases. Recordaba cuando empezaba a recomendarle algún libro y se pasaban horas hablando sobre literatura, le gustaba como hablaba, no era como los chicos con los que se juntaba, con él podía hablar de cualquier tema y que saliera algo coherente de la conversación, además de que siempre aprendía algo nuevo, como si fuera su profesor particular — Me das envidia ¿sabes? Poder estar en la universidad sin tener que aguantar a nadie, sería mi paraíso. Creo que me decantaría por la carrera de literatura o de Historia, también la adoro. Hay tantas cosas que quiero estudiar... — Soltó una pequeña risa y negó con su cabeza — El mundo estará cambiando pero mi madre no, parece anclada en el siglo XIX, pero de todas formas te estaría eternamente agradecida si hablaras con ella, no sé, así a lo mejor puedes convencerla. Llevabas mucho tiempo sin venir, he crecido desde entonces pero sigo siendo una preguntona, te gustaba porque siempre me respondías y no me mandabas a mi habitación como haría cualquier otro — Esbozó una pequeña sonrisa, que el Señor Hudson estuviera allí con ellas sería un descanso para ella, no sabía porque pero tenía un efecto en su madre que le aplacaba, como si se olvidase de ella y lo agradecía porque así tenía más libertad para sus cosas.
Desvió su mirada al mismo tiempo que él a su bolso de viaje y sonrió de nuevo, seguro que traía material de sobra, recordaba cuando abría su bolso y ella al lado iba leyendo las portadas de los libros, su madre siempre le regañaba por no dejarle deshacer el equipaje en paz pero él siempre decía que no le importaba — No tengo sueño ahora — Dio un último bocado a la tostada, de tanto hablar se había olvidado de su café y de su desayuno, tenía que comer algo porque sabía que luego moriría de hambre y no aguantaría hasta la comida, además estaba tan emocionada de poder hablar con alguien sobre literatura en lo que quedaba de verano que notaba como la adrenalina corría por sus venas, era una tontería pero es que con su madre solo veía programas de televisión que la dejaban atontada para el resto del día, con Stephen en casa se sentía más abierta, como si pudiera hablar sin miedo.
Mantuvo su mirada hasta que pareció que ambos la desviaron al mismo tiempo, Gwen miro su taza de café y dio un gran trago al líquido ya templado — Me alegra que estés de nuevo aquí, esto era un aburrimiento mortal — Confesó rodando su ojos en blanco, si que salía de fiesta pero las horas muertas las pasaba en casa encerrada sin hacer nada — ¿Quieres ir a tu habitación? Tengo que poner sábanas limpias, así ya te vas instalando — Incluso no le importaba hacer la cama con tal de pasar el tiempo con él, además así su madre no le gritaba tanto como por haber llegado a las tantas de la madrugada ese día.
Desvió su mirada al mismo tiempo que él a su bolso de viaje y sonrió de nuevo, seguro que traía material de sobra, recordaba cuando abría su bolso y ella al lado iba leyendo las portadas de los libros, su madre siempre le regañaba por no dejarle deshacer el equipaje en paz pero él siempre decía que no le importaba — No tengo sueño ahora — Dio un último bocado a la tostada, de tanto hablar se había olvidado de su café y de su desayuno, tenía que comer algo porque sabía que luego moriría de hambre y no aguantaría hasta la comida, además estaba tan emocionada de poder hablar con alguien sobre literatura en lo que quedaba de verano que notaba como la adrenalina corría por sus venas, era una tontería pero es que con su madre solo veía programas de televisión que la dejaban atontada para el resto del día, con Stephen en casa se sentía más abierta, como si pudiera hablar sin miedo.
Mantuvo su mirada hasta que pareció que ambos la desviaron al mismo tiempo, Gwen miro su taza de café y dio un gran trago al líquido ya templado — Me alegra que estés de nuevo aquí, esto era un aburrimiento mortal — Confesó rodando su ojos en blanco, si que salía de fiesta pero las horas muertas las pasaba en casa encerrada sin hacer nada — ¿Quieres ir a tu habitación? Tengo que poner sábanas limpias, así ya te vas instalando — Incluso no le importaba hacer la cama con tal de pasar el tiempo con él, además así su madre no le gritaba tanto como por haber llegado a las tantas de la madrugada ese día.

Re: He was weak, and I was strong
En casa con Gwen — 8:00 A.M.

El profesor volvió a reír cuando Gwen habló de cuanto se aburría y la miró al pasar, yendo por otro sorbo de su taza de café.
—Así que no tienes sueño y me ayudarás con las sábanas —comentó suspicaz, sabiendo que lo más probable es que ya quisiera husmear en sus cosas a ver si efectivamente le había llevado algo. Negó risueño y dejó la taza vacía a un lado, tomando el resto de enseres, los propios y de ella, para dejarlos en el fregadero todos juntos. También fue guardando el pan sobrante y demás alimentos que había sacado la chica.
—Bien... Tampoco tengo sueño la verdad, aunque viajé de madrugada —afirmó un rato después invitándola con un gesto a seguirlo —, pero mas tarde quizás me quieras acompañar a la playa un rato... A tumbarse en la arena y no sé... Dormir una siesta podría ser —sugirió con fingida inocencia saliendo de la cocina con el bolso colgando a un costado. A los pies de la escalera tomó el resto de equipaje y subió los escalones con calma y firmeza. Su andar solía ser así, no apuraba demasiado el paso porque no podía ignorar le rigidez que dejó en su pierna izquierda la herida de guerra, sin embargo siempre iba erguido y evitando cualquier signo de cojera, aún cuando había días que dolía con especial intensidad.
Una vez arriba giró a la derecha y hasta el fondo, a la puerta doble del final del pasillo. Ahí se detuvo y sacó una llave oscura del bolsillo para meterla en la anticuada cerradura, la madre de Gwen también guardaba una para cuando hacía aseo, y aunque Stephen pensaba que tenía poco, o más bien nada, que ocultar, lo mantenían así por costumbre. Luego de abrir, avanzó y depositó la maleta en el suelo, el bolso lo dejó caer en la cama y enseguida su mirada fue hacia la fotografía de su esposa encima de la cajonera. Sonrió con un dejo de amargura, no la quitaba de ahí porque... La verdad no sabía bien porqué, quizás la extrañaba demasiado o quizás sólo era costumbre, al igual que la puerta con llave.
—Entonces... Me daré una ducha mientras —avisó a la chica que seguía sus pasos —puedes cambiar las sábanas a gusto... Oh, y el bolso... Mira en el bolsillo del costado...
Le dedicó una mirada clara de complicidad mientras buscaba toallas y una muda de ropa. Poco después se fue a encerrar al baño dejándola con lo que encontró. Ese verano no eran sólo libros, sino un par de discos de jazz también, ese era un tipo de música que le había llamado bastante la atención, por todo el movimiento que estaba causando al ser promovida fuera de su origen entre la gente joven. Los libros eran relativamente nuevos, uno era de poemas y los otros eran obras con temáticas que le parecieron interesantes. Como buen amante de la historia y las ciencias sociales, Stephen no se mantenía ajeno a los cambios a su alrededor, aunque él no variara casi nada en sus rutinas.
—Así que no tienes sueño y me ayudarás con las sábanas —comentó suspicaz, sabiendo que lo más probable es que ya quisiera husmear en sus cosas a ver si efectivamente le había llevado algo. Negó risueño y dejó la taza vacía a un lado, tomando el resto de enseres, los propios y de ella, para dejarlos en el fregadero todos juntos. También fue guardando el pan sobrante y demás alimentos que había sacado la chica.
—Bien... Tampoco tengo sueño la verdad, aunque viajé de madrugada —afirmó un rato después invitándola con un gesto a seguirlo —, pero mas tarde quizás me quieras acompañar a la playa un rato... A tumbarse en la arena y no sé... Dormir una siesta podría ser —sugirió con fingida inocencia saliendo de la cocina con el bolso colgando a un costado. A los pies de la escalera tomó el resto de equipaje y subió los escalones con calma y firmeza. Su andar solía ser así, no apuraba demasiado el paso porque no podía ignorar le rigidez que dejó en su pierna izquierda la herida de guerra, sin embargo siempre iba erguido y evitando cualquier signo de cojera, aún cuando había días que dolía con especial intensidad.
Una vez arriba giró a la derecha y hasta el fondo, a la puerta doble del final del pasillo. Ahí se detuvo y sacó una llave oscura del bolsillo para meterla en la anticuada cerradura, la madre de Gwen también guardaba una para cuando hacía aseo, y aunque Stephen pensaba que tenía poco, o más bien nada, que ocultar, lo mantenían así por costumbre. Luego de abrir, avanzó y depositó la maleta en el suelo, el bolso lo dejó caer en la cama y enseguida su mirada fue hacia la fotografía de su esposa encima de la cajonera. Sonrió con un dejo de amargura, no la quitaba de ahí porque... La verdad no sabía bien porqué, quizás la extrañaba demasiado o quizás sólo era costumbre, al igual que la puerta con llave.
—Entonces... Me daré una ducha mientras —avisó a la chica que seguía sus pasos —puedes cambiar las sábanas a gusto... Oh, y el bolso... Mira en el bolsillo del costado...
Le dedicó una mirada clara de complicidad mientras buscaba toallas y una muda de ropa. Poco después se fue a encerrar al baño dejándola con lo que encontró. Ese verano no eran sólo libros, sino un par de discos de jazz también, ese era un tipo de música que le había llamado bastante la atención, por todo el movimiento que estaba causando al ser promovida fuera de su origen entre la gente joven. Los libros eran relativamente nuevos, uno era de poemas y los otros eran obras con temáticas que le parecieron interesantes. Como buen amante de la historia y las ciencias sociales, Stephen no se mantenía ajeno a los cambios a su alrededor, aunque él no variara casi nada en sus rutinas.
- algo o alguno de estos:
- —de Gertrude Stein (poeta)
—F. Scott Fitzgerald; El gran Gastby y/o Cuentos de la edad del Jazz
—Tennesse Williams; Un tranvía llamado deseo
—William Faulkner; Requiem por una mujer o Mientras agonizo

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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Le devolvió la sonrisa, le gustaba que estuviera allí con ellas porque siempre estaba sonriendo, a pesar de que todos allí habían perdido a algún familiar o de que habían vivido una de las guerras más crueles. Antes de que él recogiese todo tomo su taza y la puso en el fregadero, llenando la suya y la de él de agua para que no se resecara — Aun puedo estar despierta dos horas más si es contigo — Mordió su labio inferior, tenían demasiadas cosas en común para tener una larga distancia de edades entre ellos, pero Gwen no lo veía como un adulto si no como un amigo más, aunque su madre le había regañado por ello muchas veces, Gwen simplemente hacía oídos sordos a sus palabras — ¿Dormir en la playa? ¿Es que se ha vuelto usted es uno de esos jóvenes hippies que duermen en la intemperie? — Le pregunto utilizando un tono de voz como el de las mujeres mayores de algunas series de televisión, se acerco a él para quitarle una de las maletas — Me encantaría, la verdad — Susurró en uno de sus oídos. Adoraba la playa, iba todos los días sola o con algún amigo — Pero tendrás que darme crema si no quiere que me parezca luego a un cangrejo — Sonrió traviesa, le gustaba provocar y jugar, no había nada de malo ¿no? Sabía que él no se lo iba a tomar a mal, que simplemente pensaría que eran cosas de niñas y se reía en vez de regañarle.
Subió detrás de él a pesar de que sabía donde se encontraba su habitación, pocas veces había entrado y siempre con su madre para hacer limpieza cada semana, casi era la única habitación que respetaba y no entraba en ella para proteger la intimidad de su casero. Una vez dentro soltó la maleta y abrió la cristalera que daba a un pequeño balcón, cuando se dio la vuelta pudo ver como sonreía al retrato de su esposa y se fijo en este, había sido una mujer hermosa y sin duda tuvo buen gusto en el elegir a Stephen como marido, esbozo una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza — Si necesitas algo, dilo. Estaré aquí cambiando las sábanas — Le saco la lengua de manera infantil y espero a que él entrase en el baño para ponerse en movimiento antes que nada fue al armario y saco un juego de sábanas limpio de color blanco, olía a fresco y a jabones que su madre iba dejando por todos los armarios.
Sin dudarlo, fue a mirar en donde él le había señalado y corrió la cremallera descubriendo un pequeño tesoro, unos cuantos libros y par de discos de... ¿jazz? ¿Qué era eso? Arrugo su nariz y miro ambas portadas para luego dejarlos sobre la cama. Sonrió al sacar todos los libros con cuidado y uno le llamo la atención: "El Gran Gatsby" ¿Qué había hecho ese hombre para se grande? La portada era de color negro y las letras doradas, pensando en que le daría tiempo Gwen se tumbo boca arriba dejando que su larga melena pelirroja cayera por el borde de la cama, a ras del cielo, escuchó como la ducha se activaba cuando abrió el libro y el típico olor a libro nuevo inundo sus fosas nasales. Adoraba ese olor, era olor de nuevas aventuras que leer y vivir a través de los personajes de las novelas, solo iba a leer unas dos páginas, se dijo así misma cuando comenzó su lectura.
Subió detrás de él a pesar de que sabía donde se encontraba su habitación, pocas veces había entrado y siempre con su madre para hacer limpieza cada semana, casi era la única habitación que respetaba y no entraba en ella para proteger la intimidad de su casero. Una vez dentro soltó la maleta y abrió la cristalera que daba a un pequeño balcón, cuando se dio la vuelta pudo ver como sonreía al retrato de su esposa y se fijo en este, había sido una mujer hermosa y sin duda tuvo buen gusto en el elegir a Stephen como marido, esbozo una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza — Si necesitas algo, dilo. Estaré aquí cambiando las sábanas — Le saco la lengua de manera infantil y espero a que él entrase en el baño para ponerse en movimiento antes que nada fue al armario y saco un juego de sábanas limpio de color blanco, olía a fresco y a jabones que su madre iba dejando por todos los armarios.
Sin dudarlo, fue a mirar en donde él le había señalado y corrió la cremallera descubriendo un pequeño tesoro, unos cuantos libros y par de discos de... ¿jazz? ¿Qué era eso? Arrugo su nariz y miro ambas portadas para luego dejarlos sobre la cama. Sonrió al sacar todos los libros con cuidado y uno le llamo la atención: "El Gran Gatsby" ¿Qué había hecho ese hombre para se grande? La portada era de color negro y las letras doradas, pensando en que le daría tiempo Gwen se tumbo boca arriba dejando que su larga melena pelirroja cayera por el borde de la cama, a ras del cielo, escuchó como la ducha se activaba cuando abrió el libro y el típico olor a libro nuevo inundo sus fosas nasales. Adoraba ese olor, era olor de nuevas aventuras que leer y vivir a través de los personajes de las novelas, solo iba a leer unas dos páginas, se dijo así misma cuando comenzó su lectura.

Re: He was weak, and I was strong
En casa con Gwen — 8:00 A.M.

Cuando cerró la puerta del baño, aún Stephen negaba con la cabeza divertido de las ocurrencias de la chiquilla y su actitud. Decidió que sí hablaría con Mary para que le permitiera ir a la universidad, sería un desperdicio para su mente dejarla en casa o alentarla sólo a buscar un matrimonio ventajoso, además que no era nada del otro mundo la idea y existían becas si lo que le preocupaba era el dinero, y buenas residencias para señoritas si lo que le preocupaba a la madre era su seguridad. Él mismo podía hacer las gestiones y orientarla.
Se tomó su tiempo en el baño pensando un poco en esos asuntos y otros, a la vez que se relajaba bajo el chorro de agua fresca. Luego se afeitó y cuando salió al rato después, limpio y vestido casual, aunque con el cabello húmedo todavía y una toalla sobre él, no alcanzó a avanzar más de dos pasos y se quedó detenido mirando la escena con una sonrisa enternecida. La leve brisa que batía las cortinas permitía que la luz del sol naciente se colara en rayos ténues, y mientras Gwen yacía con expresion concentrada y la mirada perdida en otro mundo, esa luz intermitente arrancaban destellos encendidos a su cabello largo. Las sábanas limpias continuaban encima de un mueble.
Stephen se acercó con calma a su lado, agachándose junto a la cama.
—Entonces ese fue el que llamó tu atención...—comentó mirando por sobre su hombro el libro —lo sospeché...
Le sonrió y pasado ese segundo de calma en que volvió a notar lo vivo que eran sus ojos, llenos de asombro por cosas nuevas, se puso de pie.
—¿Vistes los discos? —preguntó recogiendo sus cosas desperdigadas por el lecho —, quizás ya hayas oído música así... Se está haciendo bastante popular entre los jóvenes... Con el asunto de la improvisación, la creatividad, la búsqueda de identidad y todo ese discurso que suelen tener los chicos artistas hoy en día... —No quiso sonar burlón aunque igual rió un poco —no sé... Unos alumnos nos invitaron a un club, se presentaban ellos esa noche. Fui con otros colegas y nos pareció atractivo, es algo distinto al ritmo pegajoso del swing... Algo más calmado... Si quieres luego los escuchas...
Había terminado de dejar las cosas a un lado todas juntas y se dio cuenta que aun llevaba la toalla ya sobre los hombros, entonces se la quitó y se pasó una mano por el cabello con descuido.
—¿Vamos? ¿Bajemos un rato? —la invitó tendiendo la mano por si necesitaba ayuda para incorporarse —oh, claro... El libro es tuyo.
Se tomó su tiempo en el baño pensando un poco en esos asuntos y otros, a la vez que se relajaba bajo el chorro de agua fresca. Luego se afeitó y cuando salió al rato después, limpio y vestido casual, aunque con el cabello húmedo todavía y una toalla sobre él, no alcanzó a avanzar más de dos pasos y se quedó detenido mirando la escena con una sonrisa enternecida. La leve brisa que batía las cortinas permitía que la luz del sol naciente se colara en rayos ténues, y mientras Gwen yacía con expresion concentrada y la mirada perdida en otro mundo, esa luz intermitente arrancaban destellos encendidos a su cabello largo. Las sábanas limpias continuaban encima de un mueble.
Stephen se acercó con calma a su lado, agachándose junto a la cama.
—Entonces ese fue el que llamó tu atención...—comentó mirando por sobre su hombro el libro —lo sospeché...
Le sonrió y pasado ese segundo de calma en que volvió a notar lo vivo que eran sus ojos, llenos de asombro por cosas nuevas, se puso de pie.
—¿Vistes los discos? —preguntó recogiendo sus cosas desperdigadas por el lecho —, quizás ya hayas oído música así... Se está haciendo bastante popular entre los jóvenes... Con el asunto de la improvisación, la creatividad, la búsqueda de identidad y todo ese discurso que suelen tener los chicos artistas hoy en día... —No quiso sonar burlón aunque igual rió un poco —no sé... Unos alumnos nos invitaron a un club, se presentaban ellos esa noche. Fui con otros colegas y nos pareció atractivo, es algo distinto al ritmo pegajoso del swing... Algo más calmado... Si quieres luego los escuchas...
Había terminado de dejar las cosas a un lado todas juntas y se dio cuenta que aun llevaba la toalla ya sobre los hombros, entonces se la quitó y se pasó una mano por el cabello con descuido.
—¿Vamos? ¿Bajemos un rato? —la invitó tendiendo la mano por si necesitaba ayuda para incorporarse —oh, claro... El libro es tuyo.

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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Tenía el olor a nuevo entre sus manos que tanto le gustaba a Gwen de un libro, paso sus finos dedos por las letras, como si estuviera pidiendo permiso para leerlo antes de hacerlo, leyó el resumen el tal Señor Gatbsy parecía llevar una vida interesante que llamó su atención, tanto que no se entero de que la puerta del baño se abrió hasta que el profesor le habló, no se sobresalto y le sonrió, ahora si que tenía un aire de vacaciones y relajación, olía a limpio y su rostro parecía algo descansado — Lectura ligera — Señalo el libro y se encogió de hombros, le gustaba leer pero estando en verano su mente estaba más dispersa, prefería libros que no fueran tan intensos que luego le hicieran dar vueltas su cabeza. Asintió con su cabeza — Esto es un pueblo profesor, las cosas tardan en llegar y más si son cosas que hagan a los jóvenes expandir su mente su imaginación — Rodó sus ojos en blanco, era un pueblo anticuado, es más alguno que otro pondría el grito en el cielo porque Gwen estuviera en la habitación con un hombre mayor que ella — Debería venir conmigo algún sábado por la noche, a no ser que tenga miedo de que eso de la improvisación o la creatividad excesiva de los jóvenes le corrompa — Bromeó ¡Por favor! Si solo bailaban y bebían, se divertían lo poco de libertad que les de daban a algunos fuera de sus casas.
— Eso me hubiera gustado verlo, seguro que ni siquiera te atreviste a sacar a alguien a bailar y se quedo con sus compañeros bebiendo una cerveza. Me gusta el swign, tiene que ser algo entre dos no solo de uno. Si uno falla el otro puede estamparse contra el suelo — Cerró la tapa del libro haciendo un ruido sordo dejándolo a un lado, tenía que moverse para poner sábanas limpia a la cama, como le había dicho — Dudo que mi madre siquiera me permitiera estar en la misma habitación de donde suene música del diablo — Que era como llamaba a cualquier tipo de música que escuchase y no conociera, por eso Gwen apenas tenía libros o discos (aunque sabía de sobra que podía escuchar los de su profesor) en la casa, su madre solo le dejaba tener los libros reglamentarios por el colegio y la iglesia porque si, su madre aún vivía en aquella época que todo fuera de lo común era pecado.
— Vaya bajando haré la cama ahora, seguro que mi madre ya esta en la cocina preparándole algún café. No sé puede decirle que me he quedado para arreglar su habitación y así es menos probable que me regañe — De forma perezosa, tomo la mano de su profesor y se levantó, el impulso hizo que su cuerpo chocara contra el suyo — Lo siento — Se disculpo con una sonrisa, fue entonces cuando alzó una ceja sorprendida — ¿En serio? Gracias — Cogió el libro entre sus manos como si fuera un tesoro y como un impulso beso la mejilla de Stephen sin pensarlo para luego separarse y carraspear — Venga, vete y deja que termine esto. Puede ir buscando un protector solar para esta tarde — Giro sobre sus talones no sin antes guiñarle un ojo, no iba a perderse por nada del mundo ir a la playa con él.
— Eso me hubiera gustado verlo, seguro que ni siquiera te atreviste a sacar a alguien a bailar y se quedo con sus compañeros bebiendo una cerveza. Me gusta el swign, tiene que ser algo entre dos no solo de uno. Si uno falla el otro puede estamparse contra el suelo — Cerró la tapa del libro haciendo un ruido sordo dejándolo a un lado, tenía que moverse para poner sábanas limpia a la cama, como le había dicho — Dudo que mi madre siquiera me permitiera estar en la misma habitación de donde suene música del diablo — Que era como llamaba a cualquier tipo de música que escuchase y no conociera, por eso Gwen apenas tenía libros o discos (aunque sabía de sobra que podía escuchar los de su profesor) en la casa, su madre solo le dejaba tener los libros reglamentarios por el colegio y la iglesia porque si, su madre aún vivía en aquella época que todo fuera de lo común era pecado.
— Vaya bajando haré la cama ahora, seguro que mi madre ya esta en la cocina preparándole algún café. No sé puede decirle que me he quedado para arreglar su habitación y así es menos probable que me regañe — De forma perezosa, tomo la mano de su profesor y se levantó, el impulso hizo que su cuerpo chocara contra el suyo — Lo siento — Se disculpo con una sonrisa, fue entonces cuando alzó una ceja sorprendida — ¿En serio? Gracias — Cogió el libro entre sus manos como si fuera un tesoro y como un impulso beso la mejilla de Stephen sin pensarlo para luego separarse y carraspear — Venga, vete y deja que termine esto. Puede ir buscando un protector solar para esta tarde — Giro sobre sus talones no sin antes guiñarle un ojo, no iba a perderse por nada del mundo ir a la playa con él.

Re: He was weak, and I was strong
En casa con Gwen — 10:00 A.M.

Había ido a ese club con otros colegas del medio, francamente no se imaginaba ya lejos de eso en aquel sitio donde iba la chica rodeado de sólo jóvenes; no... Sería algo entre patético y desastroso, así que confirmó su suposición con una mirada y luego sólo negó y rió divertido de la misma burla de la chiquilla.
La chica aceptó su ayuda para ponerse de pie, y aunque no reaccionó ni sorprendido ni reacio a su gesto espontaneo de ternura, se quedó con la leve sensación de esos labios contra su piel largo rato, como un soplo de brisa cálida que era a la vez bienvenido y por otro lado dejaba una inquietud vaga en el espíritu; un anuncio de tormenta.
—Llevaré suficiente protector solar para ambos —señaló aun risueño ya saliendo —y veremos si es que tu madre me dice que no a un poco de música para alegrar la casa más tarde...
Quizás no era correcta tanta confianza, otros la podrían malinterpretar a estas alturas, razonó después cuando ya estaba en la cocina charlando con Mary de cosas livianas y temas domésticos, sin embargo se sacudió rápido de la impresión de la conciencia. La conocía de niña, qué mal podía haber en unas pocas muestras de cariño. Quizás simplemente es que hace mucho no se permitía recibir gratitud inocente de alguien.
Aun así en un momento, inconscientemente se llevó la mano a la cara mientras bebía un vaso de jugo pensativo.
—Gwen me acompañará un rato a la playa... volveremos para el almuerzo —informó a Mary hacia el final de la charla, dejándola con sus quehaceres para volver al cuarto arriba. La subida como siempre fue lenta y constante y al llegar a la habitación se encontró con todo ordenado como había prometido la chiquilla. Entonces sacó el protector solar, la toalla y un libro, y bajó a esperarla.
—¡Ya nos vamos! —la llamó esperando que saliera, viéndola unos instantes antes pasar por la sala, de seguro buscando sus cosas también.
La chica aceptó su ayuda para ponerse de pie, y aunque no reaccionó ni sorprendido ni reacio a su gesto espontaneo de ternura, se quedó con la leve sensación de esos labios contra su piel largo rato, como un soplo de brisa cálida que era a la vez bienvenido y por otro lado dejaba una inquietud vaga en el espíritu; un anuncio de tormenta.
—Llevaré suficiente protector solar para ambos —señaló aun risueño ya saliendo —y veremos si es que tu madre me dice que no a un poco de música para alegrar la casa más tarde...
Quizás no era correcta tanta confianza, otros la podrían malinterpretar a estas alturas, razonó después cuando ya estaba en la cocina charlando con Mary de cosas livianas y temas domésticos, sin embargo se sacudió rápido de la impresión de la conciencia. La conocía de niña, qué mal podía haber en unas pocas muestras de cariño. Quizás simplemente es que hace mucho no se permitía recibir gratitud inocente de alguien.
Aun así en un momento, inconscientemente se llevó la mano a la cara mientras bebía un vaso de jugo pensativo.
—Gwen me acompañará un rato a la playa... volveremos para el almuerzo —informó a Mary hacia el final de la charla, dejándola con sus quehaceres para volver al cuarto arriba. La subida como siempre fue lenta y constante y al llegar a la habitación se encontró con todo ordenado como había prometido la chiquilla. Entonces sacó el protector solar, la toalla y un libro, y bajó a esperarla.
—¡Ya nos vamos! —la llamó esperando que saliera, viéndola unos instantes antes pasar por la sala, de seguro buscando sus cosas también.
Última edición por Nimloth Eri Elda el Lun 20 Abr - 15:52, editado 1 vez

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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Era algo mecánico hacer una cama, no tardo mucho y dejo las sábanas sin usar que habían puesto la última vez al principio de la escalera, escucho como le decía que iría con él a la playa y espero que su madre protestase, pero como no hubo respuesta fue a su habitación: eligió uno de sus bikinis favoritos, la parte de abajo era algo más corta de lo normal pero a Gwen le gustaba provocar y por alguna extraña razón quería ver como reaccionaba su profesor. Después de ponerse un vestido blanco que apenas le llegaba por las rodillas cogió un bolso de mimbre donde guardo unas gafas de sol, su toalla y el libro recién adquirido, se lo colgó de un hombro y recogió las sábanas que antes había dejado en el suelo, bajo las escaleras y negó con la cabeza al llegar a la altura de Stephen — No sea tan impaciente, profesor — Pasó por su lado sacando su lengua y fue a la cocina donde dejo las sábanas en el cesto de la ropa sucia, fue a despedirse de su madre cuando esta le agarro del brazo con fuerza, Gwen se paro en seco — Recuerda que es nuestro casero, no un amigo tuyo con quien puedas pasar la tarde — Pestañeo un par de veces al sentir la voz de su madre cerca de su oído, simplemente asintió con su cabeza y cuando fue soltada respiro hondo.
Dibujo una sonrisa como siempre hacia y salio al encuentro, colocando sus gafas de sol antes de salir a la calle — ¿Vamos? Me muero de ganas de darme un baño, espero que lleve su bañador debajo de esos pantalones— Bromeó cogiendo su toalla del hombro y el libro para guardarlo en su bolso, era de tontos dejarle cargar con ellos cuando tenía espacio de sobra, abrió la puerta y salió al porche de la casa, sintiendo ya la suave brisa del mar golpear su rostro, la casa estaba cerca como para sentir el mar pero no verlo. Cogió la sombrilla y se la tendió a él, no era demasiado peso como para cargar en un paseo de escasos diez minutos si iban a paso lento.
Comenzó a andar por aquel camino de tierra en silencio pensando en las palabras de su madre ¿Qué había de malo en pasar unas horas juntos? No hacían nada inmoral como para poner el grito en el cielo, Gwen no lo hacía a propósito, solo que veía a Stephen Hudson como una de las pocas personas con las que podía hablar sin sentirse una niña o que la tomasen en serio, su madre siempre le decía que era una mujer y como tal debía asentir y callar ante cualquier opinión de un hombre, chasqueo su lengua asqueada, esos pensamientos le ponían de mal humor ¿Si tenía voz porque no podía hablar como cuando hacía con Stephen? ¿Por qué era el único que le tomaba en serio? Esbozo una pequeña sonrisa cuando vio que el camino de tierra termina en arena, una fina y blanca, se descalzo con una mano y camino de nuevo, entrando en la playa la cual estaría casi desierta ya que era rodeada solo por las casas de los vecinos que tenía alrededor suya.
Dibujo una sonrisa como siempre hacia y salio al encuentro, colocando sus gafas de sol antes de salir a la calle — ¿Vamos? Me muero de ganas de darme un baño, espero que lleve su bañador debajo de esos pantalones— Bromeó cogiendo su toalla del hombro y el libro para guardarlo en su bolso, era de tontos dejarle cargar con ellos cuando tenía espacio de sobra, abrió la puerta y salió al porche de la casa, sintiendo ya la suave brisa del mar golpear su rostro, la casa estaba cerca como para sentir el mar pero no verlo. Cogió la sombrilla y se la tendió a él, no era demasiado peso como para cargar en un paseo de escasos diez minutos si iban a paso lento.
Comenzó a andar por aquel camino de tierra en silencio pensando en las palabras de su madre ¿Qué había de malo en pasar unas horas juntos? No hacían nada inmoral como para poner el grito en el cielo, Gwen no lo hacía a propósito, solo que veía a Stephen Hudson como una de las pocas personas con las que podía hablar sin sentirse una niña o que la tomasen en serio, su madre siempre le decía que era una mujer y como tal debía asentir y callar ante cualquier opinión de un hombre, chasqueo su lengua asqueada, esos pensamientos le ponían de mal humor ¿Si tenía voz porque no podía hablar como cuando hacía con Stephen? ¿Por qué era el único que le tomaba en serio? Esbozo una pequeña sonrisa cuando vio que el camino de tierra termina en arena, una fina y blanca, se descalzo con una mano y camino de nuevo, entrando en la playa la cual estaría casi desierta ya que era rodeada solo por las casas de los vecinos que tenía alrededor suya.

Re: He was weak, and I was strong
En la playa con Gwen — 10:00 A.M.

—Sí, hace bastante calor...
¿Bañador? Supuso que sí había olvidado algo, pero más bien a propósito así que sólo sonrió y se hizo el desentendido dejándola cargar sus cosas. Ya no creía estar en condición para andar metiéndose al agua en bañador como los jóvenes, el tiempo pasaba la cuenta y por lo demás, aunque no lo confesara, no le agradaba enseñar sus cicatrices. Podía mojarse un rato el borde de los pantalones recogidos hasta las rodillas.
Caminó junto a la chica llevando la sombrilla y aunque intentó comentar de los pocos cambios que notaba en el escenario con aire despreocupado, no funcionó pues su compañera iba algo ausente. La miró de reojo a momentos ya en silencio igual, admirando sus finos rasgos y sonriendo divertido de sus expresiones que sin duda alumbraban que alguna discusión acaecía en su mente. Por lo demás, el lugar no sufría muchas alteraciones en el tiempo desde que lo frecuentaba ni le interesaban los cotilleos propios de pueblos, así que tampoco había mucho tema de charla por ese lado. Por ello cuando llegaron a instalarse en la playa misma, volvió a hablar de la universidad nada más, inquiriendo de nuevo sobre los gustos de la chiquilla hacia tal o cual carrera y el porqué.
—¿Sabes cuantos libros tendrás que leer si estudias cualquiera de las dos cosas que te gustan? —preguntó risueño mientras enterraba la sombrilla en la arena para darle sombra a los dos —no todos serán novelas emocionantes... Ha! En realidad muchos, muuchos serán tediosos tomos de hace más de cien años...
Riendo de la idea y de las caras infantiles de ella, se quitó los zapatos. De todos modos bien podía rebatir la chica que libros como La Iliada tenían mucho más de cien años y seguían siendo emocionantes de alguna manera.
Dejó que ella sacara las toalla de su bolso para estirar la suya y relajarse al fin, mirando en paz el mar.
¿Bañador? Supuso que sí había olvidado algo, pero más bien a propósito así que sólo sonrió y se hizo el desentendido dejándola cargar sus cosas. Ya no creía estar en condición para andar metiéndose al agua en bañador como los jóvenes, el tiempo pasaba la cuenta y por lo demás, aunque no lo confesara, no le agradaba enseñar sus cicatrices. Podía mojarse un rato el borde de los pantalones recogidos hasta las rodillas.
Caminó junto a la chica llevando la sombrilla y aunque intentó comentar de los pocos cambios que notaba en el escenario con aire despreocupado, no funcionó pues su compañera iba algo ausente. La miró de reojo a momentos ya en silencio igual, admirando sus finos rasgos y sonriendo divertido de sus expresiones que sin duda alumbraban que alguna discusión acaecía en su mente. Por lo demás, el lugar no sufría muchas alteraciones en el tiempo desde que lo frecuentaba ni le interesaban los cotilleos propios de pueblos, así que tampoco había mucho tema de charla por ese lado. Por ello cuando llegaron a instalarse en la playa misma, volvió a hablar de la universidad nada más, inquiriendo de nuevo sobre los gustos de la chiquilla hacia tal o cual carrera y el porqué.
—¿Sabes cuantos libros tendrás que leer si estudias cualquiera de las dos cosas que te gustan? —preguntó risueño mientras enterraba la sombrilla en la arena para darle sombra a los dos —no todos serán novelas emocionantes... Ha! En realidad muchos, muuchos serán tediosos tomos de hace más de cien años...
Riendo de la idea y de las caras infantiles de ella, se quitó los zapatos. De todos modos bien podía rebatir la chica que libros como La Iliada tenían mucho más de cien años y seguían siendo emocionantes de alguna manera.
Dejó que ella sacara las toalla de su bolso para estirar la suya y relajarse al fin, mirando en paz el mar.
Última edición por Nimloth Eri Elda el Miér 22 Abr - 22:56, editado 1 vez

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Sabía que no hablar durante cinco minutos significaba que le ocurría algo, pero las cosas que algunas veces le soltaba su madre le dejaban en mínimos, le gustaba hundirse en la arena, sentir como sus pies le gustaba el calor que desprendía enterrándolos. Sintió su mirada, no le importaba porque no era de las que le incomodaba, como si la estuviera protegiendo de algo, y ojala que pudiera hacer algo con su madre, lo dudaba pero tenía esa esperanza de que ahora con él pudiera mediar entre ellas. Espero a que clavara la sombrilla en la arena y le dio su toalla mientras dejaba el bolso en la arena extendiendo la suya a su lado se quito el vestido para tumbarse solo con el bikini, mirando al mar boca a bajo en la sombra, apoyando su cabeza en sus brazos. El mar le tranquilizaba, era pacifico y ella intentaba apoderarse de esa paz que pocas veces tenía.
Su voz le despertó de su sueño — ¿Estás intentando asustarme? — Le preguntó alzando una de sus cejas, claro que sabía que la universidad no iba a ser un paseo, pero esperaba poder enfrentar ese reto y superarlo, poder estampar su título de graduación a más de uno, a los que creían que no valía para estudiar y que tenía que dedicar a buscar un marido para que la mantuviera y formar una familia. Claro que quería casarse y tener hijos, pero al menos quería estar enamorada del que fuera su marido y traer hijos a los que amar al mundo — Tiene de esos libros en la biblioteca, he empezado a leerlos pero nunca he podido seguirlos, ahora que estas tú podrías leérmelos, como cuando era pequeña ¿te acuerdas? — Recordaba los cuentos de los hermanos Grimm, a ellos dos en el balancín del porche hasta que ella se quedaba dormida, entonces a su madre no le parecía mal que él la llevase a su habitación para acostarla.
— Venga, tiene que echarme el protector para luego no parecer una gamba — Metió su mano en el bolso hasta sacar el bote de la protección que le tendió con una sonrisa, necesitaba distraerse ser la misma de siempre sin esas ideas en la cabeza, luego se daría un baño, le gustaba flotar e imaginarse que estaba en otra dimensión, quizás estaba loca pero era lo que le hacía feliz y más si estaba él a su lado.
Su voz le despertó de su sueño — ¿Estás intentando asustarme? — Le preguntó alzando una de sus cejas, claro que sabía que la universidad no iba a ser un paseo, pero esperaba poder enfrentar ese reto y superarlo, poder estampar su título de graduación a más de uno, a los que creían que no valía para estudiar y que tenía que dedicar a buscar un marido para que la mantuviera y formar una familia. Claro que quería casarse y tener hijos, pero al menos quería estar enamorada del que fuera su marido y traer hijos a los que amar al mundo — Tiene de esos libros en la biblioteca, he empezado a leerlos pero nunca he podido seguirlos, ahora que estas tú podrías leérmelos, como cuando era pequeña ¿te acuerdas? — Recordaba los cuentos de los hermanos Grimm, a ellos dos en el balancín del porche hasta que ella se quedaba dormida, entonces a su madre no le parecía mal que él la llevase a su habitación para acostarla.
— Venga, tiene que echarme el protector para luego no parecer una gamba — Metió su mano en el bolso hasta sacar el bote de la protección que le tendió con una sonrisa, necesitaba distraerse ser la misma de siempre sin esas ideas en la cabeza, luego se daría un baño, le gustaba flotar e imaginarse que estaba en otra dimensión, quizás estaba loca pero era lo que le hacía feliz y más si estaba él a su lado.

Re: He was weak, and I was strong
En la playa con Gwen — 10:00 A.M.

Sonrió ante la acusación de la chiquilla y la contempló de reojo admirando su figura con natural sencillez; ese pequeño bañador dejaba poco para imaginar, y otro se hubiera escandalizado quizás o añadido mucho morbo a su vista, mas no Stepehn, él tan sólo reconoció lo genuinamente hermoso que se estaba volviendo su cuerpo al adquirir sus formas de mujer.
—Si lo recuerdo... Lo recuerdo bien... Me hacías rememorar mi propia infancia teniendo que buscar algo de lectura que fuera buena para ti... Bien pequeña eran cuentos clásicos, luego te fui mostrando otras cosas... —sentado con una pierna recogida y expresión pensativa fue recreando algunas imágenes no tan lejanas.
—De verdad se me hacía extraño que luego te llamara la atención que te leyera algo de la guerra de secesión o de como colonizaron el país... Te conté varias veces sobre como se pobló Virginia —señaló el entorno con una mano —ahora creo que lo que te gustaban eran las partes de los indios y piratas —la acusó ahora él —esta vez si quieres que te lea, no me saltaré las partes aburridas...
Ante su petición la continuó mirando divertido y señaló su cabello bromeando —pero si el rojo te sienta tan bien...
Terminó por coger el envase con la crema que le tendió, y con un gesto le ordenó que girara y se recogiera el cabello para realizar la tarea sin estorbos. Todo fue espontaneo en su actuar ahora, parecía que tras pasada la primera impresión que tuvo del cambio, Stephen volvió a retomar el ritmo de la relación afectuosa que tuvo siempre con ella sin mayor dificultad. Sin embargo bastó que empezara a ser consciente de lo suave que era su piel y lo estrecha que se notaba su cintura al repartir el ungüento por su espalda, para que nuevamente esa inquietud que antes le causó su beso, se volviera a remover en su interior.
—También recuerdo cuando te enamoraste de Shakespeare una temporada, y te dio por andar recitando las líneas de Porcia o Titania —continuó comentando con pausa —tu voz de niña era adorable en su fuerza, mientras repetías las promesas de amor a Basanio —sonrió —o cuando la fuerza se volvía desdén al increpar a Oberón en tus líneas...
—Si lo recuerdo... Lo recuerdo bien... Me hacías rememorar mi propia infancia teniendo que buscar algo de lectura que fuera buena para ti... Bien pequeña eran cuentos clásicos, luego te fui mostrando otras cosas... —sentado con una pierna recogida y expresión pensativa fue recreando algunas imágenes no tan lejanas.
—De verdad se me hacía extraño que luego te llamara la atención que te leyera algo de la guerra de secesión o de como colonizaron el país... Te conté varias veces sobre como se pobló Virginia —señaló el entorno con una mano —ahora creo que lo que te gustaban eran las partes de los indios y piratas —la acusó ahora él —esta vez si quieres que te lea, no me saltaré las partes aburridas...
Ante su petición la continuó mirando divertido y señaló su cabello bromeando —pero si el rojo te sienta tan bien...
Terminó por coger el envase con la crema que le tendió, y con un gesto le ordenó que girara y se recogiera el cabello para realizar la tarea sin estorbos. Todo fue espontaneo en su actuar ahora, parecía que tras pasada la primera impresión que tuvo del cambio, Stephen volvió a retomar el ritmo de la relación afectuosa que tuvo siempre con ella sin mayor dificultad. Sin embargo bastó que empezara a ser consciente de lo suave que era su piel y lo estrecha que se notaba su cintura al repartir el ungüento por su espalda, para que nuevamente esa inquietud que antes le causó su beso, se volviera a remover en su interior.
—También recuerdo cuando te enamoraste de Shakespeare una temporada, y te dio por andar recitando las líneas de Porcia o Titania —continuó comentando con pausa —tu voz de niña era adorable en su fuerza, mientras repetías las promesas de amor a Basanio —sonrió —o cuando la fuerza se volvía desdén al increpar a Oberón en tus líneas...

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
Once was a long time ago... Far far away...
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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Y su madre decía que esos libros no eran para su edad, recordaba que los leían cuando ella descansaba por la tarde o salía a dar una vuelta con sus amigas, esos momentos pequeños de paz en los que con su voz viajaba a otros mundos — Siempre he sentido curiosidad por como se formo Virginia, en el colegio solo lo cuentan por encima— Rodó sus ojos en blancos, quitaban la mejor parte o suprimían parte de la verdad — Eran más interesante, aún me lo parecen, una cultura diferente a la nuestra además esas historias eran más divertida ¿sin censura te refieres? Suena interesante, no creas — Sonrió asintiendo con su cabeza, ella escucharía todo lo que leyese, le gustaba su voz aguda y firme, le gustaría ir a algunas de sus clases solo para escucharle, pero seguro que no sería lo mismo, no le leería a ella sola. En esos términos era egoísta si, pero le gustaba estar más con él a solas y no recibir aquellas miradas curiosas por verlos juntos ¡Qué no hacían nada malo!
Gwen sonrió, su cabello muchas veces llamaba su atención, largo y del color del fuego, heredado de su padre por supuesto. Ahora era la única pelirroja del pueblo, cuando él vivía eran dos, su madre era de color castaño y de ella le agradecía sus ojos verdes, sin duda hasta en su físico era diferente en las chicas de su edad — Natural ¿eh? Es poco común, somos minoría y podrás escuchara las cotillas del pueblo que es el color del demonio — Movió sus dedos con rapidez, incluso bruja le habían contado, algo ridículo. Ella solo aparentaba ser una chica dura, pero era todo lo contrario si la conocías bien.
Se recogió el cabello en una coleta ladea y lo dejo caer hacía un lado mientras se tumbaba boca abajo, cerró los ojos y respiró hondo con tranquilidad, pero cuando noto las manos grande del profesor tuvo que morder su labio inferior, intento dejar su mente en blanco pero no podía porque le gusto su tacto suave que nunca imagino así, le gustaba, era mejor cuando leía, un mundo desconocido pero que le gustaba y eso se veía en su piel erizada. Cuando mencionó lo de Shakespeare no pudo evitar reírse, recordaba como lo admiraba, adoraba su novela romántica, como plasmaba los sentimientos de sus personajes en el papel, podía pasarse horas leyendo sus obras sin inmutarse, se dio la vuelta mirándolo aún tumbada, el contraste del cielo azul con su piel morena le sentaba bien — Oh, estaba descubriendo el romance, era normal aún me acuerdo....
—...Y yo seré tu esposa. Pero sé que te has escabullido del País de las Hadas y, encarnado en Corino, te has pasado el día tocando el flautillo … en verdad, que la esforzada amazona, tu dama cazadora, tu amada guerrera, va a casarse con Teseo y tú pretendes dar al tálamo dichas y venturas? — Recito con los ojos cerrados seguía siendo una de sus novelas de teatro favoritos, romance, naturaleza, hadas ¡Era el mundo perfecto para ella! Abrió los ojos y mordisqueo su labio inferior, cogió la mano de su profesor y la puso sobre su ombligo dudando en si se atrevería a extender la crema en ese lugar.
Gwen sonrió, su cabello muchas veces llamaba su atención, largo y del color del fuego, heredado de su padre por supuesto. Ahora era la única pelirroja del pueblo, cuando él vivía eran dos, su madre era de color castaño y de ella le agradecía sus ojos verdes, sin duda hasta en su físico era diferente en las chicas de su edad — Natural ¿eh? Es poco común, somos minoría y podrás escuchara las cotillas del pueblo que es el color del demonio — Movió sus dedos con rapidez, incluso bruja le habían contado, algo ridículo. Ella solo aparentaba ser una chica dura, pero era todo lo contrario si la conocías bien.
Se recogió el cabello en una coleta ladea y lo dejo caer hacía un lado mientras se tumbaba boca abajo, cerró los ojos y respiró hondo con tranquilidad, pero cuando noto las manos grande del profesor tuvo que morder su labio inferior, intento dejar su mente en blanco pero no podía porque le gusto su tacto suave que nunca imagino así, le gustaba, era mejor cuando leía, un mundo desconocido pero que le gustaba y eso se veía en su piel erizada. Cuando mencionó lo de Shakespeare no pudo evitar reírse, recordaba como lo admiraba, adoraba su novela romántica, como plasmaba los sentimientos de sus personajes en el papel, podía pasarse horas leyendo sus obras sin inmutarse, se dio la vuelta mirándolo aún tumbada, el contraste del cielo azul con su piel morena le sentaba bien — Oh, estaba descubriendo el romance, era normal aún me acuerdo....
—...Y yo seré tu esposa. Pero sé que te has escabullido del País de las Hadas y, encarnado en Corino, te has pasado el día tocando el flautillo … en verdad, que la esforzada amazona, tu dama cazadora, tu amada guerrera, va a casarse con Teseo y tú pretendes dar al tálamo dichas y venturas? — Recito con los ojos cerrados seguía siendo una de sus novelas de teatro favoritos, romance, naturaleza, hadas ¡Era el mundo perfecto para ella! Abrió los ojos y mordisqueo su labio inferior, cogió la mano de su profesor y la puso sobre su ombligo dudando en si se atrevería a extender la crema en ese lugar.

Re: He was weak, and I was strong
En la playa con Gwen — 10:00 A.M.

Una tenue sonrisa, acompañada de una mirada brillante de admiración enternecida, se instaló en rostro del profesor al escuchar a Gwen declamar con claridad un fragmento de los que hablaba. En la mente del hombre resonaron aquellas palabras y otras más del resto del texto, todas más agudas y entre risas de niña. Su voz también había cambiado, ahora lo notaba, aunque seguía conservando la vehemencia romántica de un espíritu soñador.
Su gesto lo sacudió de esas divagaciones y en un ademán casi imperceptible recogió sus dedos, separándolos de aquella piel casi como si quemara. No pasó ni un instante ante que se hubiera compuesto y tomara más crema del frasco para seguir esparciendo.
—Hum... Este bañador es muy pequeño —refunfuñó con tono falsamente severo —deja demasiado expuesto al sol...
La miró con una expresión similar, esperando su reacción de infantil indignación que tanto le divertía.
—Hey... ¿Sabes? Tú memoria me parece admirable de todos modos —continuó alabándola con honestidad poco después —, posees bastantes talentos a cultivar que te ubicarían en una buena posición en la vida por tus propios medios, en serio...
Terminó de untar su estómago de bloqueador solar y lo que quedaba podía hacerlo por si misma, así que puso el frasco en su mano y el último poco que quedó en sus dedos, se acercó a dejarlo en su nariz con afán de molestar en un inicio, aunque luego se animó, y lo esparció con cuidado. Su cara era tan pequeña y suave.
—Y aparte de leer... ¿Has escrito algo por tu cuenta en este último tiempo, Gwen? —preguntó curioso.
Su gesto lo sacudió de esas divagaciones y en un ademán casi imperceptible recogió sus dedos, separándolos de aquella piel casi como si quemara. No pasó ni un instante ante que se hubiera compuesto y tomara más crema del frasco para seguir esparciendo.
—Hum... Este bañador es muy pequeño —refunfuñó con tono falsamente severo —deja demasiado expuesto al sol...
La miró con una expresión similar, esperando su reacción de infantil indignación que tanto le divertía.
—Hey... ¿Sabes? Tú memoria me parece admirable de todos modos —continuó alabándola con honestidad poco después —, posees bastantes talentos a cultivar que te ubicarían en una buena posición en la vida por tus propios medios, en serio...
Terminó de untar su estómago de bloqueador solar y lo que quedaba podía hacerlo por si misma, así que puso el frasco en su mano y el último poco que quedó en sus dedos, se acercó a dejarlo en su nariz con afán de molestar en un inicio, aunque luego se animó, y lo esparció con cuidado. Su cara era tan pequeña y suave.
—Y aparte de leer... ¿Has escrito algo por tu cuenta en este último tiempo, Gwen? —preguntó curioso.
Última edición por Nimloth Eri Elda el Vie 24 Abr - 13:43, editado 1 vez

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
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Re: He was weak, and I was strong
[quote="Mer"]

Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Pensó en que había metido, debía controlarse y no verle como con un amigo con quien tontear... pero era tan atractivo y no hablaba de tonterías como la última Harlye Davison que había salido al mercado o de alguna chaqueta de cuero, hablaba de temas que le importaban y llamaban la atención de Gwen, lo tenía todo salvo la edad, siempre le había visto como un padre salvo ahora. Sonrió ante su queja y cerro por un momento sus ojos — No suene ahora como mi madre, y por si te interesa los tengo más pequeños — Ella misma cortaba las telas, no era tan difícil. Le gustaba, aquél bañador verde le gustaba, lo podía ver en su rostro y ella se dejaba hacer, su ombligo reaccionaba encogiéndose ante su contacto, hasta en eso era diferente, con suavidad y no con dureza como hacían los chicos de su edad, si seguía así, podía jurar que se podía dormir con sus caricias y no se daría cuenta.
Se encogió de hombros, cierto era que sus notas eran inmejorables, había sido la única mujer en ingresar en el cuadro de honor de la escuela, una de las más listas de su graduación — No sé, tampoco es muy complicado. Quiero decir... solo retengo los datos en mi memoria y por ejemplo, cuando estoy en un examen, es como si viera las respuestas pasar por mi mente, como si fuera una fotografía— Arrugo su nariz, apenas le hacía falta estudiar como sus compañeros semanas antes del examen, incluso le era más fácil recordarlo de la pizarra del profesor, nunca se lo había contado a nadie él era el primero que lo sabía — Me acuerdo de todo, de lo datos de fecha de guerra hasta de los motes de personajes históricos, es divertido — Sonrió moviéndose, parecía una niña pequeña pero de ahora en adelante le pediría que siempre fuera él quien le aplicase el protector, se sentía más cercana a él — No creo que a esta sociedad le importe una mujer inteligente — Rodó sus ojos en blanco, estaba cansada de ver como los hombros intentaba anular a la mujer, ella ya estaba peleando por ir a la universidad, al menos iba dando pasos pequeños.
Intento esquivarlo con risas hasta que sus manos se apodero de su rostro, miro a sus ojos y quiso preguntarle porque no se volvió a casar, aún era joven y seguro que a alguien... de su edad le gustaría tenerle como marido, aunque aquello significaría perdelo, suspiro un momento y terminó ella misma de extender bien la crema — ¿Escribir? No, nunca se me ocurrió, ni a los cinco años con el típico diario que todas tenían, podía intentarlo pero no sabría por donde empezar — Tomo el bote y extendió sus piernas en la toalla, creía que pedirle que extendiera la crema por sus piernas ya sería demasiado para él — No te has traído bañador ¿verdad? ¿Aún te duele? — Señalo su pierna herida, de pequeña le veía cojear algunas veces y muy pocas usar bastón, sabía que tenía cicatriz pero eso a ella no le importaba, tampoco quería preguntarle mucho por ello, era un tema delicado y a pesar de lo decía su madre, Gwen sabía cuando parar — Yo que pensaba bañarme contigo... — Bajó su labio inferior haciendo un puchero, no se movería de la toalla para no dejarle solo.
Se encogió de hombros, cierto era que sus notas eran inmejorables, había sido la única mujer en ingresar en el cuadro de honor de la escuela, una de las más listas de su graduación — No sé, tampoco es muy complicado. Quiero decir... solo retengo los datos en mi memoria y por ejemplo, cuando estoy en un examen, es como si viera las respuestas pasar por mi mente, como si fuera una fotografía— Arrugo su nariz, apenas le hacía falta estudiar como sus compañeros semanas antes del examen, incluso le era más fácil recordarlo de la pizarra del profesor, nunca se lo había contado a nadie él era el primero que lo sabía — Me acuerdo de todo, de lo datos de fecha de guerra hasta de los motes de personajes históricos, es divertido — Sonrió moviéndose, parecía una niña pequeña pero de ahora en adelante le pediría que siempre fuera él quien le aplicase el protector, se sentía más cercana a él — No creo que a esta sociedad le importe una mujer inteligente — Rodó sus ojos en blanco, estaba cansada de ver como los hombros intentaba anular a la mujer, ella ya estaba peleando por ir a la universidad, al menos iba dando pasos pequeños.
Intento esquivarlo con risas hasta que sus manos se apodero de su rostro, miro a sus ojos y quiso preguntarle porque no se volvió a casar, aún era joven y seguro que a alguien... de su edad le gustaría tenerle como marido, aunque aquello significaría perdelo, suspiro un momento y terminó ella misma de extender bien la crema — ¿Escribir? No, nunca se me ocurrió, ni a los cinco años con el típico diario que todas tenían, podía intentarlo pero no sabría por donde empezar — Tomo el bote y extendió sus piernas en la toalla, creía que pedirle que extendiera la crema por sus piernas ya sería demasiado para él — No te has traído bañador ¿verdad? ¿Aún te duele? — Señalo su pierna herida, de pequeña le veía cojear algunas veces y muy pocas usar bastón, sabía que tenía cicatriz pero eso a ella no le importaba, tampoco quería preguntarle mucho por ello, era un tema delicado y a pesar de lo decía su madre, Gwen sabía cuando parar — Yo que pensaba bañarme contigo... — Bajó su labio inferior haciendo un puchero, no se movería de la toalla para no dejarle solo.

Re: He was weak, and I was strong
En la playa con Gwen — 10:00 A.M.

De cierta forma le dolió su desilusión tan temprana ante las difcultades que tenía su género para sobresalir en la sociedad, había áreas en las que aun no le perdonaban a las mujeres el poder equipararse a los hombres y eso a él particularmente le parecía absurdo. Así que no mintió bajando el perfil a lo que replicaba, sólo la animó con una sonrisa y se volvió a perder en sus ojos tan vivos y llenos de curiosidad. Podía imaginar miles de preguntas tras ellos.
—De todos modos lo decía con la idea que fueras practicando desde ya el ensayo para la solicitud a Columbia o Harvard... Aunque yo te recomendaría Yale, por la biblioteca... Todas esas están relativamente cerca... Al menos todas en la costa este —explicó riendo, aunque no bromeaba. Volvió al inicio con la crema y terminó dándole un suave golpe en la nariz, enseguida se movió de nuevo a su sitio y la dejó terminar.
Había vuelto a recoger una pierna, sentado en la toalla y contemplando el mar, cuando la pregunta de ella lo tensó un poco. Se quedó en silencio y bajó la mirada con expresión sombría, pero notó el mohín que acompañó el reclamo de Gwen, y ese gesto infantil lo ablandó.
—Ya no me van los bañadores, cariño —respondió acercando una mano a su rostro para elevarlo y que lo mirara —¡vamos! no me hagas sentir culpable y ve al agua... De todos modos no pensaba quedarme todo el rato aquí, luego iré a mojarme un poco caminando por la orilla... ¿Ok?
—De todos modos lo decía con la idea que fueras practicando desde ya el ensayo para la solicitud a Columbia o Harvard... Aunque yo te recomendaría Yale, por la biblioteca... Todas esas están relativamente cerca... Al menos todas en la costa este —explicó riendo, aunque no bromeaba. Volvió al inicio con la crema y terminó dándole un suave golpe en la nariz, enseguida se movió de nuevo a su sitio y la dejó terminar.
Había vuelto a recoger una pierna, sentado en la toalla y contemplando el mar, cuando la pregunta de ella lo tensó un poco. Se quedó en silencio y bajó la mirada con expresión sombría, pero notó el mohín que acompañó el reclamo de Gwen, y ese gesto infantil lo ablandó.
—Ya no me van los bañadores, cariño —respondió acercando una mano a su rostro para elevarlo y que lo mirara —¡vamos! no me hagas sentir culpable y ve al agua... De todos modos no pensaba quedarme todo el rato aquí, luego iré a mojarme un poco caminando por la orilla... ¿Ok?

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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

— ¿Cual era su universidad? — Pregunto con curiosidad, si tenía que echar solicitudes no podía cerrarse a ninguna — ¿Y que se escribe en una carta de solicitud? Porque supongo que no empezará con un Queridos profesores o decanos universitarios... — Rodó sus ojos en blanco, debía mostrase adulta y madura en esa cosa, ambas cualidades de las que tenía poco, no quería crecer, quería seguir siendo un Peter Pan por un poco más de tiempo. Termino de untar sus piernas con la crema y guardo el bote en su bolso, esperaba no quemarse, aún era temprano pero siempre se le pegaba el sol haciendo notar más sus pecas que tenía sobre la nariz dándole un toque más infantil en su rostro.
Le miro de reojo, nunca le había preguntado como se hizo la herida, sabía de sobra que fue soldado igual que su padre pero el tuvo la suerte de vivir. Algunas veces lo echaba en falta y eso que apenas se acordaba de su rostro, pero pensaba que ahora todo sería diferente que su madre sería menos huraña y no tendrían que vivir en una casa prestada — Oh venga ya, esa excusa no me vale. Todavía eres joven, nadie se fijaría, el agua le taparía la pierna. Ni los pocos peces que pueden rondar por la orilla le echarían cuenta — Todavía es joven y atractivo, había pensado Gwen, pero mordió su lengua porque a hasta ella le parecía inapropiado, quizás era demasiado sincera con él y no le agradaba eso, algunas personas parecían querer antes la mentira que la verdad — ¿Estás loco? Si me meto ahora la crema desaparecerá y bueno tengo que admitir que no me importa aprovecharme de manos ajenas pero creo que sería abusar — Sonrió de manera traviesa, podía volver a repetir ese momento, sentir como se erizaba su piel ante su contacto que no se arrepentiría en absoluto, la próxima vez usaría un bikini más pequeño de eso estaba segura.
— Venga vamos, demos ese paseo. Ahora es la mejor hora porque no hay nadie que nos estorbe ¿Recuerdas la cala que estaba como a cinco minutos? Podemos ir allí — Se levanto ayudándose con sus manos y se sacudió la arena de ellas y una de ella la tendió al hombre que aún estaba en la toalla. Era distinto a lo que hacía normalmente con sus amigas o como cuando quedaba con algún chico que había conocido un par de días antes —¡Arriba!
Le miro de reojo, nunca le había preguntado como se hizo la herida, sabía de sobra que fue soldado igual que su padre pero el tuvo la suerte de vivir. Algunas veces lo echaba en falta y eso que apenas se acordaba de su rostro, pero pensaba que ahora todo sería diferente que su madre sería menos huraña y no tendrían que vivir en una casa prestada — Oh venga ya, esa excusa no me vale. Todavía eres joven, nadie se fijaría, el agua le taparía la pierna. Ni los pocos peces que pueden rondar por la orilla le echarían cuenta — Todavía es joven y atractivo, había pensado Gwen, pero mordió su lengua porque a hasta ella le parecía inapropiado, quizás era demasiado sincera con él y no le agradaba eso, algunas personas parecían querer antes la mentira que la verdad — ¿Estás loco? Si me meto ahora la crema desaparecerá y bueno tengo que admitir que no me importa aprovecharme de manos ajenas pero creo que sería abusar — Sonrió de manera traviesa, podía volver a repetir ese momento, sentir como se erizaba su piel ante su contacto que no se arrepentiría en absoluto, la próxima vez usaría un bikini más pequeño de eso estaba segura.
— Venga vamos, demos ese paseo. Ahora es la mejor hora porque no hay nadie que nos estorbe ¿Recuerdas la cala que estaba como a cinco minutos? Podemos ir allí — Se levanto ayudándose con sus manos y se sacudió la arena de ellas y una de ella la tendió al hombre que aún estaba en la toalla. Era distinto a lo que hacía normalmente con sus amigas o como cuando quedaba con algún chico que había conocido un par de días antes —¡Arriba!

Re: He was weak, and I was strong
En la playa con Gwen — 10:00 A.M.

—La de Asheville... En esa enseño —le respondió antes —y la solicitud pues... Es más bien como un ensayo que una carta, hablando de tus logros como estudiante y tus metas a futuro... Aunque de acuerdo a cada universidad hay más o menos datos implicados...
Luego rió con su regaño pero siguió negando, podía tener razón en parte, tampoco es que se sintiera un anciano acabado, sin embargo no iba a ceder fácil en cuanto a mostrar más en público. Y como ella tampoco quería ir al agua enseguida por buenas razones, al final accedió a tomar su mano como ayuda y se puso de pie. Su mano pequeña que se perdió dentro de la propia en ese breve contacto y en la cual realmente no apoyó su peso.
—Sí... Sí la recuerdo... Vamos...
Empezó a andar a su lado con las manos en los bolsillo, primero mirando el mar a medida que se acercaban, iba silencioso aunque al rato empezó a hablar de nuevo.
—Me encanta este lugar... Esta casa... Es tan tranquilo —comentó para quedar mudo de nuevo otro trecho de camino, alcanzaban ya a divisar la pequeña ensenada de la que hablaba la chica donde las olas batían suave lamiendo la arena.
—Recuerdo que ahí te gustaba estar de niña... —señaló el punto en el horizonte —y escuchar historias de piratas... Imagino que era tan mágico para ti el mundo en ese entonces... Supongo que para mí también lo era de cierto modo en esos momentos, ver la realidad a través de tus ojos lo volvía todo más simple y a la vez grandioso... Quizás por eso me terminó gustando tanto este lugar, a pesar de todos las memorias que tenía de antes en él...
Volvió a guardar silencio sumido en sus propios pensamientos sombríos, en el recuerdo de su esposa, en la felicidad fugaz antes de la guerra. A veces se sentía tan solo pero no podía cambiar, hacerlo de otra manera, quizás era su destino seguir así de solo. Con la única persona que al parecer podía abrir su alma y mostrar algo de eso era con quien caminaba a su lado, pero apenas si notaba que lo hacía, además... Seguía siendo una niña. Una niña de ojos soñadores que nada podía hacer más que seguirlo y escucharlo divagar sobre libros y utopías.
Luego rió con su regaño pero siguió negando, podía tener razón en parte, tampoco es que se sintiera un anciano acabado, sin embargo no iba a ceder fácil en cuanto a mostrar más en público. Y como ella tampoco quería ir al agua enseguida por buenas razones, al final accedió a tomar su mano como ayuda y se puso de pie. Su mano pequeña que se perdió dentro de la propia en ese breve contacto y en la cual realmente no apoyó su peso.
—Sí... Sí la recuerdo... Vamos...
Empezó a andar a su lado con las manos en los bolsillo, primero mirando el mar a medida que se acercaban, iba silencioso aunque al rato empezó a hablar de nuevo.
—Me encanta este lugar... Esta casa... Es tan tranquilo —comentó para quedar mudo de nuevo otro trecho de camino, alcanzaban ya a divisar la pequeña ensenada de la que hablaba la chica donde las olas batían suave lamiendo la arena.
—Recuerdo que ahí te gustaba estar de niña... —señaló el punto en el horizonte —y escuchar historias de piratas... Imagino que era tan mágico para ti el mundo en ese entonces... Supongo que para mí también lo era de cierto modo en esos momentos, ver la realidad a través de tus ojos lo volvía todo más simple y a la vez grandioso... Quizás por eso me terminó gustando tanto este lugar, a pesar de todos las memorias que tenía de antes en él...
Volvió a guardar silencio sumido en sus propios pensamientos sombríos, en el recuerdo de su esposa, en la felicidad fugaz antes de la guerra. A veces se sentía tan solo pero no podía cambiar, hacerlo de otra manera, quizás era su destino seguir así de solo. Con la única persona que al parecer podía abrir su alma y mostrar algo de eso era con quien caminaba a su lado, pero apenas si notaba que lo hacía, además... Seguía siendo una niña. Una niña de ojos soñadores que nada podía hacer más que seguirlo y escucharlo divagar sobre libros y utopías.

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Gwen se quedo pensando, logros no tenía ninguno, su instituto no era de muchos medios y no es que se esforzasen con sus alumnos, solo con verles aprobar se conformaban, era una pena la verdad — ¿Se puede calificar como logro vivir sola sin tener que darle cuentas a nadie? — Pregunto arrugando su nariz. Asheville, se quedo con ese nombre, no tenía porque ir a una buena universidad, con ir a una ya se daba por ganada. Sonrió al ver que accedía, le gustaba salirse con la suya y con él era fácil, esa complicidad que siempre había tenido desde niña cuando estaban juntos.
—Deberías venir más a menudo, Semana Santa, Navidades. Aquí todo es tan tranquilo que es un muermo, tiene que ser muy distinto de cuando estas en la universidad — Siempre se había imaginado esos sitios llenos de personas ajetreados por llegar tarde a clase, tumbados en algún césped... Echaría de menos la playa, si, pero ganaba salir de aquel sitio — Además así me reconocerías a la primera y no te atacaría con un paraguas — Bromeó sonriendo recordando el encuentro, no estaba acostumbrada de que nadie entrase en su casa a las seis de la mañana a un desconocido hasta que le vio la cara Sonrió al escucharle, le gustaba pasar tiempo con él por las historias que le contaba (aunque con alguna tuviera luego pesadillas) y con las que soñaba — Otra niña hubiera elegido ser la princesa, pero yo prefería ser un pirata — Se paso una mano por su nuca, moviendo algunos de esos mechones sueltos que tenía sueltos, ya estaba empezando a notar el sol en su espalda.
Ladeó una sonrisa traviesa — Pero ahora no vas a contarme historias ¿A que no te atreves a bañarte conmigo? Nadie nos verá, te lo prometo — Se puso frente a él y alzo su mano como si fuera un juramento, ella no se iba a reír ni nada por el estilo y más sabiendo porque tenía la pierna así. Era capaz de darse la vuelta estando dentro del agua por si no quería que le viera, total la ropa interior era como un bañador, luego tendría que esperar a que se secase y nada, solo quería que se bañara ¿Desde cuando no entraría en el mar? Aquella cala era la excusa perfecta para que nadie los viera, más tranquilo que la propia playa, porque esa cala si tenía movimientos era por la noche y no precisamente para contar historias de piratas.
—Deberías venir más a menudo, Semana Santa, Navidades. Aquí todo es tan tranquilo que es un muermo, tiene que ser muy distinto de cuando estas en la universidad — Siempre se había imaginado esos sitios llenos de personas ajetreados por llegar tarde a clase, tumbados en algún césped... Echaría de menos la playa, si, pero ganaba salir de aquel sitio — Además así me reconocerías a la primera y no te atacaría con un paraguas — Bromeó sonriendo recordando el encuentro, no estaba acostumbrada de que nadie entrase en su casa a las seis de la mañana a un desconocido hasta que le vio la cara Sonrió al escucharle, le gustaba pasar tiempo con él por las historias que le contaba (aunque con alguna tuviera luego pesadillas) y con las que soñaba — Otra niña hubiera elegido ser la princesa, pero yo prefería ser un pirata — Se paso una mano por su nuca, moviendo algunos de esos mechones sueltos que tenía sueltos, ya estaba empezando a notar el sol en su espalda.
Ladeó una sonrisa traviesa — Pero ahora no vas a contarme historias ¿A que no te atreves a bañarte conmigo? Nadie nos verá, te lo prometo — Se puso frente a él y alzo su mano como si fuera un juramento, ella no se iba a reír ni nada por el estilo y más sabiendo porque tenía la pierna así. Era capaz de darse la vuelta estando dentro del agua por si no quería que le viera, total la ropa interior era como un bañador, luego tendría que esperar a que se secase y nada, solo quería que se bañara ¿Desde cuando no entraría en el mar? Aquella cala era la excusa perfecta para que nadie los viera, más tranquilo que la propia playa, porque esa cala si tenía movimientos era por la noche y no precisamente para contar historias de piratas.

Re: He was weak, and I was strong
En la playa con Gwen — 10:00 A.M.

—Eres insufrible ¿verdad? No dejarás de insistir hasta que me veas mojado —respondió con falso enojo y explotando en risas después mientras seguía avanzando y forzándola a ella a seguir más rápido igual. Siguió negando un momento más, pero pronto cambió de parecer.
—Está bien... Está bien... Tú lo pediste —exclamó divertido y se agachó para sujetar a Gwen y levantarla en brazos, y teniéndola así, como cuando era una cría pequeña, la cargó el trecho que quedaba hasta sentir las olas mojando sus pantalones.
—...Harás que nos regañen a los dos... No... No, seguro sólo me regañan a mí nada más, porque como siempre te cubriré, diré que terminé mojado por cualquier excusa tonta... —la bajó entre carcajadas alegres cuando el agua le llegaba cerca de los muslos. Había supuesto un esfuerzo considerable cargarla y caminar en el mar, pero apenas hizo una mueca al agacharse y soltar el aire.
—Bien, ya estamos en el agua, señorita —la miró hacia arriba, estaba un poco agitado y resopló —, y ves... Te dije que ya no estaba para estas cosas...
Se incorporó, dejó las manos en las caderas y contempló el horizonte; apenas si batían unas pocas olas mansas esa zona donde las rocas cerraban la ensenada protegiendola. Era ideal para dejarse llevar por el agua un rato, antes lo hacía seguido, de hecho antes había sido un muy buen nadador que podía bracear en mar abierta sin miedo, ahora sólo lo hacía en la seguridad de la piscina por terapia con su pierna. Lo pensó mejor y volvió los ojos a la chica un segundo sonriéndole, después retrocedió hasta la orilla pero tan sólo para quitarse la camisa y los pantalones con premura, y regresó enseguida al lado de Gwen cubierto solo por la ropa interior que se había puesto esa mañana. Era suerte que la hubiese escogido en azul oscuro, pasaba por bañador.
—Vamos a nadar...
Total ella tenía razón, nadie se acercaba a esa parte de la playa de día porque no tenían muchos vecinos, además qué pecado podía haber en algo tan simple.
—Está bien... Está bien... Tú lo pediste —exclamó divertido y se agachó para sujetar a Gwen y levantarla en brazos, y teniéndola así, como cuando era una cría pequeña, la cargó el trecho que quedaba hasta sentir las olas mojando sus pantalones.
—...Harás que nos regañen a los dos... No... No, seguro sólo me regañan a mí nada más, porque como siempre te cubriré, diré que terminé mojado por cualquier excusa tonta... —la bajó entre carcajadas alegres cuando el agua le llegaba cerca de los muslos. Había supuesto un esfuerzo considerable cargarla y caminar en el mar, pero apenas hizo una mueca al agacharse y soltar el aire.
—Bien, ya estamos en el agua, señorita —la miró hacia arriba, estaba un poco agitado y resopló —, y ves... Te dije que ya no estaba para estas cosas...
Se incorporó, dejó las manos en las caderas y contempló el horizonte; apenas si batían unas pocas olas mansas esa zona donde las rocas cerraban la ensenada protegiendola. Era ideal para dejarse llevar por el agua un rato, antes lo hacía seguido, de hecho antes había sido un muy buen nadador que podía bracear en mar abierta sin miedo, ahora sólo lo hacía en la seguridad de la piscina por terapia con su pierna. Lo pensó mejor y volvió los ojos a la chica un segundo sonriéndole, después retrocedió hasta la orilla pero tan sólo para quitarse la camisa y los pantalones con premura, y regresó enseguida al lado de Gwen cubierto solo por la ropa interior que se había puesto esa mañana. Era suerte que la hubiese escogido en azul oscuro, pasaba por bañador.
—Vamos a nadar...
Total ella tenía razón, nadie se acercaba a esa parte de la playa de día porque no tenían muchos vecinos, además qué pecado podía haber en algo tan simple.

Once she dreamed of romance, once she imagined she lived in a castle. Once she held the world in her hands.
Once was a long time ago... Far far away...
Once was a long time ago... Far far away...
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Re: He was weak, and I was strong
Stephen Hudson — 8:00 A.M.

Sonrió divertida y asintiendo con su cabezota, algunas la tachaban de insufrible, pero ella solo quería conseguir lo que se proponía ¿culpable? Lo más seguro, camino a su paso intentando mantener el equilibrio, era difícil caminar hacía atrás sobre la arena — En realidad eres tú el que te haces de rogar — Le saco la lengua de manera infantil, para luego soltar una carcajada cuando sintió que la levantaba del suelo, dejo sus manos caer por su espalda moviendo sus piernas en el aire — ¡Pero si lo estas deseando! — Se defendió, tirando del elástico de sus pantalones, solo para hacerle rabiar.
Cerro los ojos cuando noto que entraban en el agua cuando varias gotas le salpicaban en el rostro — ¡Joder, que fría! — Se quejo al notar el agua golpear su piel — De eso nada ¿no sabes que yo siempre soy la mala influencia? — Alzo una de sus cejas, no le importaba, al menos el momento que pasaba con él dentro del agua, sin nadie que pudiera molestarlos — A sido divertido, no lo dudes ¿Cuánto hacías que no te bañabas? — Pregunto sonriendo mientras trenzaba la mitad de su cabello para que no le estorbase con el agua — Y no digas tonterías, no eres un vejestorio— Lo diría cada que protestase, era joven y para ella era atractivo... le gustaba su sonrisa o como reía con los ojos. No sabía porque se fijaba ahora tanto en su físico cuando antes no era así, solo le importaba más lo que decía pero ahora... se sentía distinta con él, como si quisiera conocerlo mejor más allá de los libro que leían juntos.
Gwen estiro los brazos al aire, le gustaba respirar ese aroma salado, dio la espalda a la orilla para darle más intimidad al cambiarse, la imagen del mar le tranquilizaba, le hacía sentir libre — Que guapo — Bromeo cuando lo noto a su lado y al verle con la ropa interior, era todo un caso. Rozo primero sus dedos para luego agarrar su mano como un acto espontaneo que esperaba no molestarle por eso, su tacto era suave y su mano era segura para ella. Empezó a entrar en el mar y cuando estuvo a una altura considerable, se zambullo. El agua estaba fría pero no como para sentir que su piel se erizase, salió fuera del agua y sacudió su cabeza, intentando quitarse algunos mechones sueltos — ¿Nadar? ¿Pretendes que haga ejercicio? Tengo resaca por si no lo recuerdas — El agua fría le estaba sentando bien, pero no iba a hacer ningún esfuerzo y menos si estaba de vacaciones, la ley del mínimo esfuerzo le decían.
Cerro los ojos cuando noto que entraban en el agua cuando varias gotas le salpicaban en el rostro — ¡Joder, que fría! — Se quejo al notar el agua golpear su piel — De eso nada ¿no sabes que yo siempre soy la mala influencia? — Alzo una de sus cejas, no le importaba, al menos el momento que pasaba con él dentro del agua, sin nadie que pudiera molestarlos — A sido divertido, no lo dudes ¿Cuánto hacías que no te bañabas? — Pregunto sonriendo mientras trenzaba la mitad de su cabello para que no le estorbase con el agua — Y no digas tonterías, no eres un vejestorio— Lo diría cada que protestase, era joven y para ella era atractivo... le gustaba su sonrisa o como reía con los ojos. No sabía porque se fijaba ahora tanto en su físico cuando antes no era así, solo le importaba más lo que decía pero ahora... se sentía distinta con él, como si quisiera conocerlo mejor más allá de los libro que leían juntos.
Gwen estiro los brazos al aire, le gustaba respirar ese aroma salado, dio la espalda a la orilla para darle más intimidad al cambiarse, la imagen del mar le tranquilizaba, le hacía sentir libre — Que guapo — Bromeo cuando lo noto a su lado y al verle con la ropa interior, era todo un caso. Rozo primero sus dedos para luego agarrar su mano como un acto espontaneo que esperaba no molestarle por eso, su tacto era suave y su mano era segura para ella. Empezó a entrar en el mar y cuando estuvo a una altura considerable, se zambullo. El agua estaba fría pero no como para sentir que su piel se erizase, salió fuera del agua y sacudió su cabeza, intentando quitarse algunos mechones sueltos — ¿Nadar? ¿Pretendes que haga ejercicio? Tengo resaca por si no lo recuerdas — El agua fría le estaba sentando bien, pero no iba a hacer ningún esfuerzo y menos si estaba de vacaciones, la ley del mínimo esfuerzo le decían.

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