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Tant de haine qui brûle en moi
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Tant de haine qui brûle en moi
Tant de haine qui brûle en moi
35 DBY৩ Finalizer ৩ Star Wars
Tras una compleja operación, la Primera Orden había logrado, por fin, encontrar el paradero de la nueva base de la Resistencia que, una vez más, se había asentado en Yavin.
La eficiencia de las tropas de la Primera Orden, bajo el mando del General Hux y guiadas por Kylo Ren, facilitó que el ataque a la base fuera tan rápido como letal. La gran mayoría de los simpatizantes con la Resistencia, la única organización que se oponía al dominio absoluto de la galaxia de la Primera Orden, cayeron fulminados bajo los rayos láser de los blaster de las tropas de asalto, o se encontraron, antes de darse cuenta, atravesados por la espada láser del Caballero de Ren.
Los pocos supervivientes fueron cogidos como prisioneros, entre ellos la General Organa, que fue llevada a la sala de interrogatorios del Finalizer. Pese a que habían ganado la batalla contra la Resistencia, aún quedaba una amenaza: Luke Skywalker. El hermano de la General Organa aún seguía vivo, al igual que la que debía ser su aprendiz, Rey, y la Primera Orden debía acabar con todo aquello que pudiera representar un peligro para sus planes de dominación. El Imperio había caído por no preocuparse en acabar con los hijos de Vader, la Orden no cometería el mismo error.
La eficiencia de las tropas de la Primera Orden, bajo el mando del General Hux y guiadas por Kylo Ren, facilitó que el ataque a la base fuera tan rápido como letal. La gran mayoría de los simpatizantes con la Resistencia, la única organización que se oponía al dominio absoluto de la galaxia de la Primera Orden, cayeron fulminados bajo los rayos láser de los blaster de las tropas de asalto, o se encontraron, antes de darse cuenta, atravesados por la espada láser del Caballero de Ren.
Los pocos supervivientes fueron cogidos como prisioneros, entre ellos la General Organa, que fue llevada a la sala de interrogatorios del Finalizer. Pese a que habían ganado la batalla contra la Resistencia, aún quedaba una amenaza: Luke Skywalker. El hermano de la General Organa aún seguía vivo, al igual que la que debía ser su aprendiz, Rey, y la Primera Orden debía acabar con todo aquello que pudiera representar un peligro para sus planes de dominación. El Imperio había caído por no preocuparse en acabar con los hijos de Vader, la Orden no cometería el mismo error.
Kylo Ren৩ 30৩ Adam Driver ৩ Mozart
Hijo de la General Organa y Han Solo. Pese a que empezó su entrenamiento como jedi, corrompido por el Lado Oscuro masacró a sus compañeros en la Academia y se convirtió en un Caballero de Ren al servicio del líder Supremo Snoke, que le enconmendó acabar con la Resistencia y encontrar a Skywalker, colaborando con el General Hux.
General Hux৩ 34 ৩Domhnall Gleeson ৩ L'Assasymphonie
Hijo del Comandante Brendol Hux, creció escuchando las gloriosas historias sobre el Imperio y convencido de que había que acabar con la República que había instaurado el caos en la Galaxia.
Gracias al terror tecnológico, Hux logró convertirse en General, construyendo la base Starkiller que acabó con la República y que, posteriormente, fue destruida por las fuerzas de la Resistencia.
Gracias al terror tecnológico, Hux logró convertirse en General, construyendo la base Starkiller que acabó con la República y que, posteriormente, fue destruida por las fuerzas de la Resistencia.

Re: Tant de haine qui brûle en moi
You still want to kill me
35 DBY
Kylo Ren con General Hux
Kylo Ren con General Hux
Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder, pues cuenta el letrado que el poder es capaz de desnudar hasta las más disimuladas y lóbregas pretensiones. Es, también, un explosivo: o se maneja con cuidado o estalla frente a vuestras fauces. Y es así como el portador se corrompe, no logrando gobernar con prudencia la carga de la cual ha sido provisto. El comedimiento se desvanece sin conseguir pronosticarlo, mas aquello es lo que menos importancia posee, ya que el juicio se ve calcinado bajo el fulgor de la llama que la pasión ígnea confiere: el dominio, la supremacía.
El poder es un mal extraordinario, pero, al mismo tiempo, un maravilloso obsequio. Incluso el más noble de los individuos puede verse pulverizado bajo su existencia una vez que ha sido dotado con semejante fantasía. Imaginario es el antídoto pese a las creencias y los ejemplos en pretérito, pese a los deseos de una madre que con resignación ha optado por jugar el juego de la indiferencia que él mismo ha interpuesto entre ellos.
La Fuerza que corre por sus venas lo envenena, oscurece cualquier vestigio de nobleza que, con escaeces, alberga en su organismo. Sin embargo, en limitadas ocasiones cree que aún conserva un fragmento de cordura que no cesa las protestas sobre lo erróneo de sus acciones : su consciencia. Es después del interrogatorio suscitado en la base enemiga que vuelve a sentirlo: el llamado, la debilidad, el patético asalto de sus más repugnantes cualidades innatas. La ira toma lugar, y Kylo Ren lo permite, porque si no fuese por ella, su fe atentaría con desvanecerse como el marchitar de una rosa.
Qué más da si la decepciona. Qué más da si esos ojos marrones que lo aprecian con esperanza terminan siendo inundados de decepción. Después de todo, jamás podrá negar su realidad y siempre será conocedor de su antagónica posición.
Bajo su mano cayó su padre, quien algún día fuese el hombre que, sin ocultarlo, amara sobremanera. ¿Esta vez? Sería inútil acabar con la única persona que en vida aún tiene el poder de terminar con su suplicio. Matar a Leia Organa no era, mientras tanto, una opción. Escasos fueron los datos que hubo conseguido en pro de obtener la ubicación exacta del último Jedi, por lo que resultó en extremo importante mantener ilesa a la General Resistente. Ajustando su casco se presentó ante el hombre que aguardaba de pie en medio de un recuadro digno de ser llamado caótico. Los rastros de la tempestad originada bajo su mando se veían esparcidos por doquier, convirtiendo la escena en una reproducción fidedigna de la palabra desastre.
– Ella no será de ayuda –estipuló seguro de sí mismo, sin importar las miradas incrédulas que recibiera por parte de aquellos que rastreaban el interior y limpiaban la zona. Un ligero hedor a putrefacción comenzaba a mezclarse con el oxígeno debido a la cantidad de horas que habían transcurrido desde el ataque– Se ha rehusado. Sin embargo, la chica está en busca de Skywalker. A estas alturas ya deben estar juntos –a pesar de que su máscara ocultaba sus facciones, la rabia cociéndose a fuego lento debajo de su apariencia calmada era palpable.
El poder es un mal extraordinario, pero, al mismo tiempo, un maravilloso obsequio. Incluso el más noble de los individuos puede verse pulverizado bajo su existencia una vez que ha sido dotado con semejante fantasía. Imaginario es el antídoto pese a las creencias y los ejemplos en pretérito, pese a los deseos de una madre que con resignación ha optado por jugar el juego de la indiferencia que él mismo ha interpuesto entre ellos.
La Fuerza que corre por sus venas lo envenena, oscurece cualquier vestigio de nobleza que, con escaeces, alberga en su organismo. Sin embargo, en limitadas ocasiones cree que aún conserva un fragmento de cordura que no cesa las protestas sobre lo erróneo de sus acciones : su consciencia. Es después del interrogatorio suscitado en la base enemiga que vuelve a sentirlo: el llamado, la debilidad, el patético asalto de sus más repugnantes cualidades innatas. La ira toma lugar, y Kylo Ren lo permite, porque si no fuese por ella, su fe atentaría con desvanecerse como el marchitar de una rosa.
Qué más da si la decepciona. Qué más da si esos ojos marrones que lo aprecian con esperanza terminan siendo inundados de decepción. Después de todo, jamás podrá negar su realidad y siempre será conocedor de su antagónica posición.
Bajo su mano cayó su padre, quien algún día fuese el hombre que, sin ocultarlo, amara sobremanera. ¿Esta vez? Sería inútil acabar con la única persona que en vida aún tiene el poder de terminar con su suplicio. Matar a Leia Organa no era, mientras tanto, una opción. Escasos fueron los datos que hubo conseguido en pro de obtener la ubicación exacta del último Jedi, por lo que resultó en extremo importante mantener ilesa a la General Resistente. Ajustando su casco se presentó ante el hombre que aguardaba de pie en medio de un recuadro digno de ser llamado caótico. Los rastros de la tempestad originada bajo su mando se veían esparcidos por doquier, convirtiendo la escena en una reproducción fidedigna de la palabra desastre.
– Ella no será de ayuda –estipuló seguro de sí mismo, sin importar las miradas incrédulas que recibiera por parte de aquellos que rastreaban el interior y limpiaban la zona. Un ligero hedor a putrefacción comenzaba a mezclarse con el oxígeno debido a la cantidad de horas que habían transcurrido desde el ataque– Se ha rehusado. Sin embargo, la chica está en busca de Skywalker. A estas alturas ya deben estar juntos –a pesar de que su máscara ocultaba sus facciones, la rabia cociéndose a fuego lento debajo de su apariencia calmada era palpable.
Re: Tant de haine qui brûle en moi
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35 DBY
Kylo Ren con General Hux
Kylo Ren con General Hux
La operación había sido un éxito. La Resistencia había caído bajo el poder de la Primera Orden. La único que amenazaba la instauración del orden en la galaxia, finalmente, había dejado de existir, y Hux no podía evitar sentirse orgulloso de ello. La pérdida de la base Starkiller había sido demoledora, y Hux había temido que aquello acabara con toda su carrera militar, o, incluso, con su vida. Afortunadamente, no había sido así, y había logrado redimir sus errores del pasado.
Lo único que que quedaba era Skywalker. El último jedi, la única cosa que se interponía entre el dominio total de la galaxia y la Primera Orden. Sin embargo, habían capturado a Organa, la cual debía saber dónde se encontraba su hermano. En cuanto obtuvieran aquella información, acabar con Skywalker sería cuestión de semanas. Por ello, en cuanto se enteró de que la general ya estaba siendo interrogada, acudió con presteza a la habitación donde se desarrollaba el interrogatorio. Mientras antes averiguaran el paradero del jedi, antes podrían empezar a orquestar la operación que acabaría con la vida de éste. No tenían tiempo que perder.
Finalmente, las puertas se abrieron, y por ella salió Kylo Ren, dejando tras de sí el rastro de uno de sus ataques de ira, de modo que Hux no necesitaba escuchar su respuesta para saber que no había tenido éxito, que la victoria total tendría que esperar.
Por supuesto, se excusó. Hux no esperaba menos. El Caballero de Ren siempre había sido incapaz de dar de lado su orgullo y reconocer la realidad, y sus errores. Hux dudaba que "ella no fuera de ayuda", teniendo en cuenta que era la mejor pista que tenían para encontrar a Skywalker, y, desde luego, sabía que "se ha rehusado" no era más que un "no he podido". Porque toda la gente que se sometía al interrogatorio de Kylo rehusaba de colaborar, nadie quería dar de lado sus ideales, nadie accedía voluntariamente a compartir información que podría beneficiar a sus enemigos. El problema no era la General Organa, el problema era Ren. Aunque los prisioneros se negaran a confesar, era su deber extraer la información de sus mentes mediante la Fuerza.
Pero había fallado. Y trataba de compensar su error con información que ya conocían. Estaba claro que la chica ya estaría con Skywalker, al fin y al cabo, gracias a su ineptitud dejando al droide y capturando a la chica, la Resistencia se había hecho con el mapa para llegar a Skywalker. Por eso debían averiguar donde estaba el jedi, antes de que pudiera entrenar a la joven y convertirla en otro jedi. Por eso debían sacarle la información a Organa.
─ Quizás el Líder Supremo quiera entrevistarse con la General Organa. ─ respondió, mirando impasible aquella máscara que sin duda escondía un rostro consumido por la furia.
Sabía que recordarle a Ren que había fracasado y que probablemente Snoke fuera capaz de hacer lo que él no había podido no era una buena idea, no cuando el hombre que tenía delante estaba consumido por la ira. Pero, como había dicho, la chica estaba con Skywalker y no tenían tiempo para delicadezas. Debían encontrar a Skywalker antes de que éste representara una amenaza real y para lograrlo tenían que averiguar su paradero que, sin duda, se escondía en la mente de la hermana del jedi. Si ésta verdaderamente resultaba no ser de ayuda, Hux ordenaría su muerte antes de que pudiera escapar y unirse a su hermano, pero el general confiaba en que viva les era de más utilidad.
Lo único que que quedaba era Skywalker. El último jedi, la única cosa que se interponía entre el dominio total de la galaxia y la Primera Orden. Sin embargo, habían capturado a Organa, la cual debía saber dónde se encontraba su hermano. En cuanto obtuvieran aquella información, acabar con Skywalker sería cuestión de semanas. Por ello, en cuanto se enteró de que la general ya estaba siendo interrogada, acudió con presteza a la habitación donde se desarrollaba el interrogatorio. Mientras antes averiguaran el paradero del jedi, antes podrían empezar a orquestar la operación que acabaría con la vida de éste. No tenían tiempo que perder.
Finalmente, las puertas se abrieron, y por ella salió Kylo Ren, dejando tras de sí el rastro de uno de sus ataques de ira, de modo que Hux no necesitaba escuchar su respuesta para saber que no había tenido éxito, que la victoria total tendría que esperar.
Por supuesto, se excusó. Hux no esperaba menos. El Caballero de Ren siempre había sido incapaz de dar de lado su orgullo y reconocer la realidad, y sus errores. Hux dudaba que "ella no fuera de ayuda", teniendo en cuenta que era la mejor pista que tenían para encontrar a Skywalker, y, desde luego, sabía que "se ha rehusado" no era más que un "no he podido". Porque toda la gente que se sometía al interrogatorio de Kylo rehusaba de colaborar, nadie quería dar de lado sus ideales, nadie accedía voluntariamente a compartir información que podría beneficiar a sus enemigos. El problema no era la General Organa, el problema era Ren. Aunque los prisioneros se negaran a confesar, era su deber extraer la información de sus mentes mediante la Fuerza.
Pero había fallado. Y trataba de compensar su error con información que ya conocían. Estaba claro que la chica ya estaría con Skywalker, al fin y al cabo, gracias a su ineptitud dejando al droide y capturando a la chica, la Resistencia se había hecho con el mapa para llegar a Skywalker. Por eso debían averiguar donde estaba el jedi, antes de que pudiera entrenar a la joven y convertirla en otro jedi. Por eso debían sacarle la información a Organa.
─ Quizás el Líder Supremo quiera entrevistarse con la General Organa. ─ respondió, mirando impasible aquella máscara que sin duda escondía un rostro consumido por la furia.
Sabía que recordarle a Ren que había fracasado y que probablemente Snoke fuera capaz de hacer lo que él no había podido no era una buena idea, no cuando el hombre que tenía delante estaba consumido por la ira. Pero, como había dicho, la chica estaba con Skywalker y no tenían tiempo para delicadezas. Debían encontrar a Skywalker antes de que éste representara una amenaza real y para lograrlo tenían que averiguar su paradero que, sin duda, se escondía en la mente de la hermana del jedi. Si ésta verdaderamente resultaba no ser de ayuda, Hux ordenaría su muerte antes de que pudiera escapar y unirse a su hermano, pero el general confiaba en que viva les era de más utilidad.

Re: Tant de haine qui brûle en moi
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35 DBY
Kylo Ren con General Hux
Kylo Ren con General Hux
No fue difícil percibir la súbita ola de nerviosismo que azotó la estancia una vez que aquella frase retadora surcó la atmósfera. Un silencio prolongado se hizo presente, tan aterrador por el carácter impredecible de lo subsecuente que pudo haber dejado en cenizas el recuerdo de la masacre originada hace tan sólo unas horas. La sala entera se sumió en lo que fuese lo más cercano al preludio de una catástrofe, como si cada uno de los presentes estuviese de antemano sopesando lo venidero y preparándose psicológicamente para ello. Y, no obstante, el Caballero de Ren sabía que los soldados hubiesen estallado en clamores de no ser porque apreciaban su vida más que a un momento de insensata sinceridad.
El General de la Primera Orden poseía una cualidad que muchos de sus hombres no sólo envidiaban, sino que también anhelaban. Se trataba de un arrojo que no se molestaba en refrenar, ni siquiera frente al hombre más fuerte de los presentes. Dicha valentía hacía gala una vez más al desafiar impasiblemente las conclusiones que Ren había ofrecido. Incluso la frialdad en su mirada atentaba contra la naturaleza humana de luchar por su supervivencia. Por un momento que se antojó eterno, se permitió perderse en el fuego de sus pupilas; fuego que no admitía sometimiento alguno y que al mismo tiempo no reflejaba más que un vacío al cual Kylo Ren sólo podía a aspirar en sus sueños más distantes. Una virtud que, en ocasiones, lo hacía mucho más letal que el mismísimo poseedor de la Fuerza. Pero, de nuevo entonces, era algo que no admitiría en voz alta, y que sin duda lo irritaba sobremanera.
En medio del mutismo avanzó certeros pasos hacia el hombre, permaneciendo a una distancia que carecía de prudencia. La mayoría de las veces aquel irrespetuoso e invasor hábito solía amedrentar a los más débiles.
— Quizás –comenzó con aquella distorsionada y cuasi inhumana modulación—, General, sería más sensato que fuese usted quien dialogara con ella. Al parecer sois bastante parecidos en cuanto a petulantes aseveraciones se trata —ladeó el rostro, enfatizando el carácter engreído de su interlocutor y contraatacando con cierto humor agridulce– Hágame saber si necesita algunos aperitivos —su cuerpo se ladeó un poco como si le estuviera concediendo el paso. Por supuesto, no era ninguna invitación real. Si él no fue capaz de sacar a la luz la verdad sobre el paradero de Skywalker, difícilmente el General lo lograría pese a sus incuestionables dotes de palabra.
El General de la Primera Orden poseía una cualidad que muchos de sus hombres no sólo envidiaban, sino que también anhelaban. Se trataba de un arrojo que no se molestaba en refrenar, ni siquiera frente al hombre más fuerte de los presentes. Dicha valentía hacía gala una vez más al desafiar impasiblemente las conclusiones que Ren había ofrecido. Incluso la frialdad en su mirada atentaba contra la naturaleza humana de luchar por su supervivencia. Por un momento que se antojó eterno, se permitió perderse en el fuego de sus pupilas; fuego que no admitía sometimiento alguno y que al mismo tiempo no reflejaba más que un vacío al cual Kylo Ren sólo podía a aspirar en sus sueños más distantes. Una virtud que, en ocasiones, lo hacía mucho más letal que el mismísimo poseedor de la Fuerza. Pero, de nuevo entonces, era algo que no admitiría en voz alta, y que sin duda lo irritaba sobremanera.
En medio del mutismo avanzó certeros pasos hacia el hombre, permaneciendo a una distancia que carecía de prudencia. La mayoría de las veces aquel irrespetuoso e invasor hábito solía amedrentar a los más débiles.
— Quizás –comenzó con aquella distorsionada y cuasi inhumana modulación—, General, sería más sensato que fuese usted quien dialogara con ella. Al parecer sois bastante parecidos en cuanto a petulantes aseveraciones se trata —ladeó el rostro, enfatizando el carácter engreído de su interlocutor y contraatacando con cierto humor agridulce– Hágame saber si necesita algunos aperitivos —su cuerpo se ladeó un poco como si le estuviera concediendo el paso. Por supuesto, no era ninguna invitación real. Si él no fue capaz de sacar a la luz la verdad sobre el paradero de Skywalker, difícilmente el General lo lograría pese a sus incuestionables dotes de palabra.
Última edición por Mozart el Vie Mar 25, 2016 1:54 am, editado 3 veces
Re: Tant de haine qui brûle en moi
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35 DBY
Kylo Ren con General Hux
Kylo Ren con General Hux
Su intervención obtuvo la reacción que había predicho, aunque no fuera la deseada por Hux. La tensión a su alrededor era palpable, y Hux sabía que en cualquier momento podía estallar. Sin embargo, no se permitió amilanarse, ni retroceder cuando Ren se acercó a él, aunque no pudiera evitar temer un hipotético arrebato de furia que le costara más que unos ordenadores. Aún así, se mantuvo, firme, clavando la mirada en los ojos de la máscara y mostrándose, con suerte, sereno.
Por supuesto, no estaba tan tranquilo como le gustaría, ya que sabía que el hombre que tenía delante era lo suficientemente inestable como para tener un ataque de ira que podía costarle la vida. Sin embargo, Hux confiaba en que pudiera controlarse y anteponer los objetivos y el bien de la Orden a sus propias emociones. De nada servía el orgullo en aquella situación, el orgullo no iba a encontrar a Skywalker ni a acabar con cualquier amenaza que este fuera a representar en el futuro. Lo que necesitaban era pragmatismo. Por desgracia, Ren nunca había parecido entender aquel concepto. Era demasiado egocéntrico, creía que todo giraba a su alrededor, y no era así. El objetivo de la Primera Orden no era complacer a un hombre, sino acabar con el caos en la galaxia de una vez por todas. El egoísmo de Ren era algo que nunca había soportado, y probablemente eso se notara en el odio que brillaba en sus ojos.
─ Ambos sabemos que si ella no desea colaborar, yo no obtendré nada salvo una pérdida de tiempo que no aportará nada a la Orden. ─ respondió, aguantando la mirada, tratando de mantener un tono de voz lo más impersonal posible.
Si bien Hux no era alguien a quien le gustara aquella Fuerza que usaba Ren, pues creía que la tecnología pronto la superaría, no podía negar que, en ocasiones, era útil. Y, sin duda, como método para interrogar prisioneros, lo era. Él, desde luego, no tenía nada que ver con la Fuerza, de modo que no conseguiría sacarle nada a la General Organa. Además, a diferencia del Caballero de Ren, él podía dar de lado a su orgullo cuando la situación lo precisaba y reconocer su incapacidad de hacer algo. Dicho aquello, comenzó a andar, pero no hacia la sala de interrogatorios, si no en la direción opuesta, saliendo de aquel lugar.
─ Está terminantemente prohibido hablar con la prisionera bajo pena de muerte─ declaró, parándose y girando la cabeza para mirar a los guardias que estaban apostados en la puerta. ─ La prisionera no saldrá de su... celda hasta que Lord Ren o yo mismo la saquemos personalmente de ahí. ─Continuó, asegurándose de que quedaba claro. No pensaba permitir los errores del pasado. Tras aquello, comenzó a andar hacia la sala de mandos. ─ Daré las órdenes pertinentes y escoltaremos a la prisionera hasta el Líder Supremo. ─ finalizó, alzando la voz para que Kylo lo escuchara.
Por supuesto, no estaba tan tranquilo como le gustaría, ya que sabía que el hombre que tenía delante era lo suficientemente inestable como para tener un ataque de ira que podía costarle la vida. Sin embargo, Hux confiaba en que pudiera controlarse y anteponer los objetivos y el bien de la Orden a sus propias emociones. De nada servía el orgullo en aquella situación, el orgullo no iba a encontrar a Skywalker ni a acabar con cualquier amenaza que este fuera a representar en el futuro. Lo que necesitaban era pragmatismo. Por desgracia, Ren nunca había parecido entender aquel concepto. Era demasiado egocéntrico, creía que todo giraba a su alrededor, y no era así. El objetivo de la Primera Orden no era complacer a un hombre, sino acabar con el caos en la galaxia de una vez por todas. El egoísmo de Ren era algo que nunca había soportado, y probablemente eso se notara en el odio que brillaba en sus ojos.
─ Ambos sabemos que si ella no desea colaborar, yo no obtendré nada salvo una pérdida de tiempo que no aportará nada a la Orden. ─ respondió, aguantando la mirada, tratando de mantener un tono de voz lo más impersonal posible.
Si bien Hux no era alguien a quien le gustara aquella Fuerza que usaba Ren, pues creía que la tecnología pronto la superaría, no podía negar que, en ocasiones, era útil. Y, sin duda, como método para interrogar prisioneros, lo era. Él, desde luego, no tenía nada que ver con la Fuerza, de modo que no conseguiría sacarle nada a la General Organa. Además, a diferencia del Caballero de Ren, él podía dar de lado a su orgullo cuando la situación lo precisaba y reconocer su incapacidad de hacer algo. Dicho aquello, comenzó a andar, pero no hacia la sala de interrogatorios, si no en la direción opuesta, saliendo de aquel lugar.
─ Está terminantemente prohibido hablar con la prisionera bajo pena de muerte─ declaró, parándose y girando la cabeza para mirar a los guardias que estaban apostados en la puerta. ─ La prisionera no saldrá de su... celda hasta que Lord Ren o yo mismo la saquemos personalmente de ahí. ─Continuó, asegurándose de que quedaba claro. No pensaba permitir los errores del pasado. Tras aquello, comenzó a andar hacia la sala de mandos. ─ Daré las órdenes pertinentes y escoltaremos a la prisionera hasta el Líder Supremo. ─ finalizó, alzando la voz para que Kylo lo escuchara.

Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Kylo Ren con General Hux
Kylo Ren con General Hux
El General se encontró destilando más osadía de la que Kylo Ren había supuesto. Sabía que, después de todo, en las manos del militar recaía todo el control de la Orden, y que sus decisiones debían ser enteramente concebidas en beneficio de la causa. Estaba también consciente de que se trataba de un hombre excesivamente capacitado para fungir con la correcta labor por la cual habían de luchar con fervor. Además reconocía sus capacidades y celebraba la incuestionable devoción que profesaba hacia la iniciativa, diferenciándolo del resto. Ambos tenían en claro que el propósito de sus acciones correspondía únicamente a condecorar el anhelo de una galaxia despojada de anarquismo y devuelta a la estabilidad.
No obstante, el despotismo mostrado —en conjunto con sus implicaciones— no sirvió para mermar el venenoso borbotar de su sangre. Se encontró a sí mismo queriendo rebatir lo expuesto luego de su intervención. Sin importar el título, el antagonismo buscó expresarse como de costumbre. Agraciado sería el día en que dejasen a un lado sus diferencias, pues lejos de formar un equipo formidable, la disimilitud entre opiniones solía entorpecer la toma de decisiones. En esta ocasión la razón era simple.
Estaba siendo juzgado por su presumible incapacidad por extraer la información necesaria de Leia Organa y, por si el sólo hecho no fuera suficiente para encender en él la mecha de su irritación, también percibió un residuo de amenaza flotando en la estela de sus palabras. Era evidente que Organa era una mujer sensible a la Fuerza, por lo que comprender la falta de resultados como una negligencia resultaba vejatorio. Sus aserciones jamás fueron producto de ningún atentado de excusa : la mujer se oponía a través de la Fuerza, bloqueando su mente. No es como si se tratase de un piloto cualquiera, ni tampoco se debía a que la fémina poseía mucho más carácter que él... O, al menos, eso era lo que se decía.
En cuanto el hombre de gestos rígidos y pómulos pronunciados dio la orden, atentando con retirarse, Kylo Ren experimentó lo más cercano a la desesperación. De inmediato alzó una de sus extremidades y, con un invisible campo de fuerza que viajó hasta los troopers que se encontraban desperdigados frente al transitar del General, hizo que se levantaran en armas y apuntaran de frente hacia su impoluto superior.
—No avance más.
—No avance más.
—Dispararemos.
—Dispararemos.
— Es fácil adentrarse en la mente de un débil cuando se es uno con la Fuerza —por fin habló, desbordando serenidad— Si tus hombres de verdad estuvieran bien entrenados, no se encontrarían a punto de disparar en cuanto se los ordene —devolvió el ataque; aquel ataque en el que Hux lo implicó como un inepto, y que no sólo se trató de banales palabras, sino de una amenaza latente. El hecho de que quisiera dejar en las manos de Snoke lo que a él le concernía, era un evidente desafío. Kylo no podía permitir que se presentase otro fallo más frente a su líder, así que haría hasta lo improbable para detenerlo— Cualquier oficial es prescindible cuando se trata de sublevación y errores —la arrogancia que el ser el aprendiz más capacitado de Snoke le confería se hizo presente— Te aconsejo que reconsideres tu percepción de las cosas. Organa seguirá concerniéndome, sin importar la técnica.
Aguardó entonces, esperando la respuesta que podía significar el parteaguas de la ocasión.
No obstante, el despotismo mostrado —en conjunto con sus implicaciones— no sirvió para mermar el venenoso borbotar de su sangre. Se encontró a sí mismo queriendo rebatir lo expuesto luego de su intervención. Sin importar el título, el antagonismo buscó expresarse como de costumbre. Agraciado sería el día en que dejasen a un lado sus diferencias, pues lejos de formar un equipo formidable, la disimilitud entre opiniones solía entorpecer la toma de decisiones. En esta ocasión la razón era simple.
Estaba siendo juzgado por su presumible incapacidad por extraer la información necesaria de Leia Organa y, por si el sólo hecho no fuera suficiente para encender en él la mecha de su irritación, también percibió un residuo de amenaza flotando en la estela de sus palabras. Era evidente que Organa era una mujer sensible a la Fuerza, por lo que comprender la falta de resultados como una negligencia resultaba vejatorio. Sus aserciones jamás fueron producto de ningún atentado de excusa : la mujer se oponía a través de la Fuerza, bloqueando su mente. No es como si se tratase de un piloto cualquiera, ni tampoco se debía a que la fémina poseía mucho más carácter que él... O, al menos, eso era lo que se decía.
En cuanto el hombre de gestos rígidos y pómulos pronunciados dio la orden, atentando con retirarse, Kylo Ren experimentó lo más cercano a la desesperación. De inmediato alzó una de sus extremidades y, con un invisible campo de fuerza que viajó hasta los troopers que se encontraban desperdigados frente al transitar del General, hizo que se levantaran en armas y apuntaran de frente hacia su impoluto superior.
—No avance más.
—No avance más.
—Dispararemos.
—Dispararemos.
— Es fácil adentrarse en la mente de un débil cuando se es uno con la Fuerza —por fin habló, desbordando serenidad— Si tus hombres de verdad estuvieran bien entrenados, no se encontrarían a punto de disparar en cuanto se los ordene —devolvió el ataque; aquel ataque en el que Hux lo implicó como un inepto, y que no sólo se trató de banales palabras, sino de una amenaza latente. El hecho de que quisiera dejar en las manos de Snoke lo que a él le concernía, era un evidente desafío. Kylo no podía permitir que se presentase otro fallo más frente a su líder, así que haría hasta lo improbable para detenerlo— Cualquier oficial es prescindible cuando se trata de sublevación y errores —la arrogancia que el ser el aprendiz más capacitado de Snoke le confería se hizo presente— Te aconsejo que reconsideres tu percepción de las cosas. Organa seguirá concerniéndome, sin importar la técnica.
Aguardó entonces, esperando la respuesta que podía significar el parteaguas de la ocasión.
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Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Kylo Ren con General Hux
Kylo Ren con General Hux
Hux se giró hacia Kylo con los ojos llameando con furia y odio cuando sus propios soldados alzaron sus armas contra él. ¿Cómo se atrevía? Una vez más, Kylo Ren había demostrado ser un completo y absoluto egoísta que anteponía su orgullo al bien común. Y eso lo enfurecía. Le era completamente indiferente, dentro de lo que cabe, que Ren fuera capaz o no de interrogar a la prisionera. En su lista de prioridades estaba antes el obtener la información y acabar con Skywalker fuera de la forma que fuese que burlarse de la ineptitud del Caballero de Ren.
Como era de esperar, en la de éste era más importante devolver los golpes y herir su orgullo que los objetivos de la Primera Orden. Hux era consciente de los fallos de sus soldados, al fin y al cabo los había creado él. Estaba claro que no podían hacer mucho contra la Fuerza, pero aquello se debía a que no estaban diseñados para acabar con los jedi, aquello debería ser tarea del resto de usuarios de la Fuerza, aquellos que estaban del lado de la Orden. Por desgracia, parecían (al menos Kylo) más interesado en sí mismos que en cumplir su tarea y en lugar de estar buscando a Skywalker, prefería empezar aquel juego sobre quién tenía más poder, quién era más incompetente... Un juego tan ridículo como estúpido que solo los perjudicaba.
Hux avanzó hacia Ren hasta ponerse a su altura, con grandes zancadas que expresaban el enfado que sentía en aquellos momentos, incapaz de ocultarlo.
─ Criticar mis métodos no ayudará a encontrar a Skywalker ─ le espetó, tratando de sonar más calmado de lo que realmente estaba. ─ Muy bien. ¿Qué propones? ─ acabó preguntando, consciente de que probablemente no tuviera una respuesta, pero también de que no le dejaría hacer lo que tenía que hacer.
Una vez más, pese a ser uno de los cargos más altos de la Primera Orden, se veía sujeto a los caprichos infantiles de aquel hombre que, aunque técnicamente estaba al mismo nivel jerárquico, podía controlarlo sin problemas. Y una vez más, no podía evitar odiar aquella situación tanto como al causante de ella.
Como era de esperar, en la de éste era más importante devolver los golpes y herir su orgullo que los objetivos de la Primera Orden. Hux era consciente de los fallos de sus soldados, al fin y al cabo los había creado él. Estaba claro que no podían hacer mucho contra la Fuerza, pero aquello se debía a que no estaban diseñados para acabar con los jedi, aquello debería ser tarea del resto de usuarios de la Fuerza, aquellos que estaban del lado de la Orden. Por desgracia, parecían (al menos Kylo) más interesado en sí mismos que en cumplir su tarea y en lugar de estar buscando a Skywalker, prefería empezar aquel juego sobre quién tenía más poder, quién era más incompetente... Un juego tan ridículo como estúpido que solo los perjudicaba.
Hux avanzó hacia Ren hasta ponerse a su altura, con grandes zancadas que expresaban el enfado que sentía en aquellos momentos, incapaz de ocultarlo.
─ Criticar mis métodos no ayudará a encontrar a Skywalker ─ le espetó, tratando de sonar más calmado de lo que realmente estaba. ─ Muy bien. ¿Qué propones? ─ acabó preguntando, consciente de que probablemente no tuviera una respuesta, pero también de que no le dejaría hacer lo que tenía que hacer.
Una vez más, pese a ser uno de los cargos más altos de la Primera Orden, se veía sujeto a los caprichos infantiles de aquel hombre que, aunque técnicamente estaba al mismo nivel jerárquico, podía controlarlo sin problemas. Y una vez más, no podía evitar odiar aquella situación tanto como al causante de ella.

Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Kylo Ren con General Hux
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Su sed de sangre se acrecentó en cuanto el hombre se acercó más y más a él. El Caballero tuvo que luchar contra su necesidad de tenerlo cerca y destruirlo. Ren sabía que el General sería lo suficientemente sensato para aceptar sus condiciones ya que la amenaza arrojada traía consigo un considerable peso de autenticidad inequívoca. Sin rechistar, la orden de disparo sería despedida hacia los soldados, demostrando así el punto de su blandura. Poca empatía podía sentir hacia su compañero, poseyendo la perversidad necesaria para acabar con su vida si es que se deducía inevitable.
Quería pensar que sus acciones eran, sin importar el nivel de brutalidad, únicamente en beneficio de la Orden; que gracias a él la galaxia experimentaría nuevamente la sensación de conciliación, de paz, disfrutando de los privilegios que el orden confería. Por ende sus actos no le suponían una peligrosa excentricidad, ni mucho menos un arrebato de egocentrismo.
Quería pensar que todo era en pro de una victoria común, aunque por dentro poseía el discernimiento suficiente para ser capaz de comprender cuán nocivos sus sentimientos podían llegar a ser, y cuán aventajados también. Por un parte, si se dejaba guiar por las sensaciones equivocadas, se desataría un gran desastre en el que no sólo su integridad y su camino estarían involucrados, sino también el futuro de la sociedad galáctica.
Tras un minuto de entero silencio e ignorando por completo el furor expedido a través de las pupilas ajenas, mitigó el imponente anhelo por ceder a la iniquidad y contempló en voz alta el resultado de su breve meditación— Yo no toleraré que subestimes mis habilidades —refutó— Arribaremos en el sistema abandonado más cercano. Manda una orden para contactar de inmediato con los Resistentes desperdigados que lograron escapar. Quiero a su mejor piloto en esta nave —apuntó, manteniendo la firmeza a través del material que conformaba su casco— Si ella no quiere hablar, quizás él sea más razonable —se mofó a sabiendas de que sus tácticas en Dameron sí surtían efecto—En caso de organizar un ataque, sólo encontrarán una emboscada. Mientras tanto, ella es mía.
Quería pensar que sus acciones eran, sin importar el nivel de brutalidad, únicamente en beneficio de la Orden; que gracias a él la galaxia experimentaría nuevamente la sensación de conciliación, de paz, disfrutando de los privilegios que el orden confería. Por ende sus actos no le suponían una peligrosa excentricidad, ni mucho menos un arrebato de egocentrismo.
Quería pensar que todo era en pro de una victoria común, aunque por dentro poseía el discernimiento suficiente para ser capaz de comprender cuán nocivos sus sentimientos podían llegar a ser, y cuán aventajados también. Por un parte, si se dejaba guiar por las sensaciones equivocadas, se desataría un gran desastre en el que no sólo su integridad y su camino estarían involucrados, sino también el futuro de la sociedad galáctica.
Tras un minuto de entero silencio e ignorando por completo el furor expedido a través de las pupilas ajenas, mitigó el imponente anhelo por ceder a la iniquidad y contempló en voz alta el resultado de su breve meditación— Yo no toleraré que subestimes mis habilidades —refutó— Arribaremos en el sistema abandonado más cercano. Manda una orden para contactar de inmediato con los Resistentes desperdigados que lograron escapar. Quiero a su mejor piloto en esta nave —apuntó, manteniendo la firmeza a través del material que conformaba su casco— Si ella no quiere hablar, quizás él sea más razonable —se mofó a sabiendas de que sus tácticas en Dameron sí surtían efecto—En caso de organizar un ataque, sólo encontrarán una emboscada. Mientras tanto, ella es mía.
Última edición por Mozart el Vie Mar 25, 2016 1:55 am, editado 2 veces
Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Kylo Ren con General Hux
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Para subestimar algo, se precisa que las habilidades de uno fueran superiores a lo que se pensaba, por lo que Hux no consideraba que en ningún momento hubiera subestimado las habilidades de Kylo Ren, simplemente había aceptado que no podía hacerlo. No estaba infravalorando nada, era simplemente un hecho que el propio Caballero de Ren había demostrado, aunque no fuera a reconocerlo, lamentablemente. Estaba claro que el orgullo de Ren no iba a llevarles a ningún lado, salvo a atrasar todo.
El general escuchó la propuesta de Ren, que no dejaba de ser... una pérdida de tiempo. Hux opinaba que podrían encargarse del resto de miembros de la Resistencia con poca importancia una vez que se hubieran librado de la principal amenaza. Su prioridad debería ser acabar con Skywalker, y, como tal, enfocar todas sus acciones a llevar ésto a cabo. Ren podía camuflarlo como quisiera, pero su plan no era, en absoluto, pragmático. El piloto y sus amigos podrían pensar que era una trampa y no acudir, y, mientras tanto, Skywalker estaría entrenando a la chica. Por no hablar del hecho de que Organa, si no aportaba información, no les servía, de modo que lo apropiado sería matarla. La hermana de Skywalker era también una amenaza y, pese no haber sido entrenada como jedi, sin duda se guardaría algún as en la manga. Mantenerla con vida era tan innecesario como imprudente.
Por desgracia, llegados a ese punto, Hux era consciente de que dijera lo que dijera, no iba a lograr convencer a Kylo Ren de que su plan era absurdo. En realidad, probablemente fuera consciente de ello, pero no iba a dar su brazo a torcer porque jamás reconocería sus errores. Hux sentía cómo la furia le llenaba, causada por la impotencia. Era ridículo que, pese a ser general y estar, teóricamente, al mando, tuviera que obedecer la voluntad de alguien que claramente anteponía sus intereses personales a los de la Orden.
─ Bien ─ respondió, tratando de controlar el odio, al menos al hablar, aunque no podía evitar sentirlo, no al ver cómo debía ceder a aquel plan que les iba a perjudicar. ─Espero que tu plan salga bien, Ren. No podemos permitirnos más errores.
Tras decir aquello, se dio media vuelta para salir de allí y dar las órdenes pertinentes. No quería seguir discutiendo con Ren, no si no iba a servir para nada.
El general escuchó la propuesta de Ren, que no dejaba de ser... una pérdida de tiempo. Hux opinaba que podrían encargarse del resto de miembros de la Resistencia con poca importancia una vez que se hubieran librado de la principal amenaza. Su prioridad debería ser acabar con Skywalker, y, como tal, enfocar todas sus acciones a llevar ésto a cabo. Ren podía camuflarlo como quisiera, pero su plan no era, en absoluto, pragmático. El piloto y sus amigos podrían pensar que era una trampa y no acudir, y, mientras tanto, Skywalker estaría entrenando a la chica. Por no hablar del hecho de que Organa, si no aportaba información, no les servía, de modo que lo apropiado sería matarla. La hermana de Skywalker era también una amenaza y, pese no haber sido entrenada como jedi, sin duda se guardaría algún as en la manga. Mantenerla con vida era tan innecesario como imprudente.
Por desgracia, llegados a ese punto, Hux era consciente de que dijera lo que dijera, no iba a lograr convencer a Kylo Ren de que su plan era absurdo. En realidad, probablemente fuera consciente de ello, pero no iba a dar su brazo a torcer porque jamás reconocería sus errores. Hux sentía cómo la furia le llenaba, causada por la impotencia. Era ridículo que, pese a ser general y estar, teóricamente, al mando, tuviera que obedecer la voluntad de alguien que claramente anteponía sus intereses personales a los de la Orden.
─ Bien ─ respondió, tratando de controlar el odio, al menos al hablar, aunque no podía evitar sentirlo, no al ver cómo debía ceder a aquel plan que les iba a perjudicar. ─Espero que tu plan salga bien, Ren. No podemos permitirnos más errores.
Tras decir aquello, se dio media vuelta para salir de allí y dar las órdenes pertinentes. No quería seguir discutiendo con Ren, no si no iba a servir para nada.

Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Lo que prosiguió al fantasma de su presencia fue un silencio abrumador, mas no para él, sino para quienes le rodeaban. Todos y cada uno de los soldados tensaron sus cuerpos, conscientes de la posición estática que el Caballero de Ren había adoptado y, temerosos, ninguno fue lo suficientemente valiente como para dejarse llevar siquiera por un reflejo. Cualquier movimiento en vano podría significar su perdición, teniendo que recurrir al mismo sigilo de una presa que no quiere ser vista por su depredador. No necesitaban ser sensibles a la Fuerza ni esperar el estallido del volcán para advertir que éste se trataba de un verdadero peligro.
«Más errores» fueron los residuos de inquinia que el general había dejado a su paso, plantándolos cual simiente en sus sentidos y recordándole aquello que con su plan estaba intentando eludir. Sabía más que nadie lo valioso que el tiempo era y cuán escaso se disponía, es por eso que el mínimo fallo podría significar una fatalidad. Sin duda, si alguien detestaba prolongar los acontecimientos era él. No obstante, mantenía la idea de que conservando a la Resistencia en la mira y con Dameron poseyendo a diferencia de antes las coordenadas del mapa, grabadas en su memoria, todo sería más fácil de controlar.
Con un atisbo de rabia contenida salió del lugar dando zancadas amenazadoras, apresurándose bajo la influencia de la ansiedad hacia sus propios cuarteles. Esta vez no desquitó su furia contra ningún trabajador, tampoco los aspectos materiales se vieron dañados, pero, si todo salía mal, ¿por cuánto tiempo más duraría aquella súbita y atípica retención? Era una bomba de tiempo.
( ... )
Tras haber practicado con su sable láser por aproximadamente una hora, la inquietud, lejos de disiparse gracias a la oxigenación, se acrecentó todavía más. Ren tuvo que interrumpir la última parte de su entrenamiento debido al ataque que se originó en la base enemiga y, estando Leia Organa involucrada, era su deber hacerle frente, superando así otro reto propio de su evolución en el Lado Oscuro. Probablemente resultaba lo más frustrante, pero estaba dispuesto a erradicar cualquier vacilación; sobre todo después de haber asesinado a Han Solo. Esto, definitivamente, no lo detendría.
Sin embargo no podía seguir esperando más, la situación era apremiante. Ninguna noticia había sido remitida y para ese entonces los enemigos ya deberían haber arribado al dichoso sistema abandonado. Estar en acción formaba parte de sus más grandes necesidades, por lo que se vio cruzando nuevamente la cámara de tortura en donde Leia Organa aguardaba ligeramente drogada. Las cámaras de vigilancia estaban activadas, mas poca importancia le otorgó. En cambio, apreció su rostro infeliz y cansado, lucía patética. Ningún rastro de desprecio había en sus facciones.
— ¿Solitaria?
— Ben...
— Ahora sabes cómo se siente.
( ... )
Nuevamente el intento resultó un fracaso.
— General Hux —habló al arribar al puente de control, dirigiéndose hacia él— Qué tan seguro está de haber enviado el mensaje correctamente—retó. Habiendo transcurrido tres horas desde la última toma de decisiones, y a juzgar por la falta de operación, resultaba evidente que habían fallado.
Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Kylo Ren con General Hux
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Como era de esperar, el plan de Ren no daba resultados. No tan inmediatos como éste había esperado, al menos. Era ridículo pensar que acudirían sin más, sin trazar un plan que pudiera darles la victoria. La Resistencia podía ser caótica, pero no era estúpida. Hux no gustaba de subestimar a sus enemigos porque aquello solo representaba una desventaja. Era mejor sorprenderse por la ineptitud ajena que por ver que el otro bando era mejor de lo que esperaba y descubrir que no tenía con qué hacerle frente. Por su parte... Ren solía subestimar a los demás, o sobrestimarse a sí mismo. Fuera como fuese, la frustración de Hux crecía, pero no podía hacer nada que no fuera esperar, tratando de convencerse de que había esperado años, podía esperar algo más. De nada serviría perder la pacienci en esos momentos, Ren no parecía estar dispuesto a dar su brazo a torcer y el Líder Supremo no parecía tener intenciones de comunicarse con ellos aún.
Habían pasado tres horas y todo seguía igual. Los radares funcionaban perfectamente y no detectaban ningún movimiento externo que pudiera avisar de la llegada del bando enemigo. Tampoco ninguna respuesta al mensaje que habían mandado. Nada. Hux incluso ignoraba si el mensaje habría llegado a la Resistencia, al fin y al cabo no conocían la posición de los supervivientes, por lo que solo podían esperar que captaran la frecuencia de alguna forma, o se enteraran por el boca a boca, donde quieran que estuvieran. Aquel estúpido plan no tenía ningún sentido, pero era lo único que podía hacer. Eso y esperar, seguir esperando.
La aparente tranquilidad que le rodeaba, que no era más que tensión que podía estallar en cualquier momento, se vio interrumpida, una vez más, por las palabras del Caballero de Ren. Hux se giró para observarlo, sin ocultar el odio en sus facciones. Por supuesto, no era suficiente con haber frustrado sus planes y haberle obligado a hacer una cosa que él no apoyaba, sino que se atrevía a echarle a él la culpa de que su plan no surtiera efecto. Típico de Ren. Egocéntrico, egoísta e incapaz de ver sus propios errores.
─ Lo he hecho tal y como sugeriste. ─ respondió, con sequedad. ─ La Resistencia debe estar planeando cómo salir victoriosa, se tarda más de tres horas en preparar una buena estrategia.
Desde luego, eso era algo que Ren debería saber pero que, probablemente, hubiera olvidado. Entre sus muchos defectos, destacaba ser demasiado impulsivo. Por eso estaban allí. Por eso y por su orgullo. Hux apretó los puños, con rabia e impotencia, pero no añadió nada más.
Habían pasado tres horas y todo seguía igual. Los radares funcionaban perfectamente y no detectaban ningún movimiento externo que pudiera avisar de la llegada del bando enemigo. Tampoco ninguna respuesta al mensaje que habían mandado. Nada. Hux incluso ignoraba si el mensaje habría llegado a la Resistencia, al fin y al cabo no conocían la posición de los supervivientes, por lo que solo podían esperar que captaran la frecuencia de alguna forma, o se enteraran por el boca a boca, donde quieran que estuvieran. Aquel estúpido plan no tenía ningún sentido, pero era lo único que podía hacer. Eso y esperar, seguir esperando.
La aparente tranquilidad que le rodeaba, que no era más que tensión que podía estallar en cualquier momento, se vio interrumpida, una vez más, por las palabras del Caballero de Ren. Hux se giró para observarlo, sin ocultar el odio en sus facciones. Por supuesto, no era suficiente con haber frustrado sus planes y haberle obligado a hacer una cosa que él no apoyaba, sino que se atrevía a echarle a él la culpa de que su plan no surtiera efecto. Típico de Ren. Egocéntrico, egoísta e incapaz de ver sus propios errores.
─ Lo he hecho tal y como sugeriste. ─ respondió, con sequedad. ─ La Resistencia debe estar planeando cómo salir victoriosa, se tarda más de tres horas en preparar una buena estrategia.
Desde luego, eso era algo que Ren debería saber pero que, probablemente, hubiera olvidado. Entre sus muchos defectos, destacaba ser demasiado impulsivo. Por eso estaban allí. Por eso y por su orgullo. Hux apretó los puños, con rabia e impotencia, pero no añadió nada más.

Re: Tant de haine qui brûle en moi
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Kylo Ren con General Hux
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Nuevamente la situación se tiñó de gris, y lo que en algún momento fue considerada —al menos por él— una opción viable, un camino posiblemente fructífero, dejó a su paso un sabor agridulce que estremeció sus sentidos. No le fue difícil percibir la rabia despedida por cada poro de la piel ajena, siendo su expresión facial la que delatara aquel estado de ánimo adverso (no la Fuerza per sé). Ningún truco de magia era necesario para traslucir que en ambos recaía el peso de las malas decisiones, asimismo una furia procedente de la falta de recursos. Consumo innecesario de tiempo por dondequiera que se viera.
No obstante, Kylo Ren no le otorgó importancia al fastidio enrojecido que tensaba los hombros del General en una rígida y dolorosa línea. Si fuese por él, se desharía en ese preciso instante de su presencia; lo despojaría de cualquier título y prescindiría por completo de sus labores. Si fuese por él, la mirada acusatoria del General habría de desaparecer junto a su manifiesto ingenio para infravalorar sus decisiones.
El sólo hecho de pensar en las infinitas posibilidades que existían en su contra, así como dejar los minutos correr, lo hacían más consciente de que el haberse negado a contactar con el Líder Supremo no era más que una fatídica equivocación. Y aunque el conflicto era protagonista en su debate interno, no lo manifestó por medio de ningún centelleo. Emuló la serenidad contraria al hacer uso de sus palabras, mas no contuvo la necesidad de moverse, aunque lento, de un lado a otro hasta quedar de frente a los ventanales que daban cara a un inmenso estanque de vacío en donde ningún raudal de luz atentaba con escabullirse.
Durante algunos segundos de lánguido silencio contempló la posibilidad de reconocer que debían dirigirse hacia donde Snoke se encontraba. Y, entre más lo sopesaba, más certero se encontraba de no poseer ninguna otra opción. Una vez más la balanza se inclinaba hacia el hombre que detrás suyo aguardaba pese a sus propios menesteres. Ren no degustó con placer la marea de celos que lo hizo estremecer hasta experimentar una opresión lastimera en el pecho.
Sin girarse siquiera, incendiándose con el fuego de su vesania, expresó su descontento— Estás excediendo los límites —admitir que Hux llevaba la razón sería alimentar su arrogancia y, ¿por qué no?, aceptarse a sí mismo como un ser débil y sin valor. Uno de sus puños cortó la circulación de su sangre debido a la considerable fuerza que utilizó. Cuando se dio la media vuelta, la distorsión en su voz se mantuvo fría e imperturbable, cercenando el oxígeno a su rededor—. Tu presunción me repugna. Si tienes algo que decir, dilo sin artificios —retó a que expresara lo que verdaderamente quería decir detrás de las resignadas y poco auténticas pleitesías.
No obstante, Kylo Ren no le otorgó importancia al fastidio enrojecido que tensaba los hombros del General en una rígida y dolorosa línea. Si fuese por él, se desharía en ese preciso instante de su presencia; lo despojaría de cualquier título y prescindiría por completo de sus labores. Si fuese por él, la mirada acusatoria del General habría de desaparecer junto a su manifiesto ingenio para infravalorar sus decisiones.
El sólo hecho de pensar en las infinitas posibilidades que existían en su contra, así como dejar los minutos correr, lo hacían más consciente de que el haberse negado a contactar con el Líder Supremo no era más que una fatídica equivocación. Y aunque el conflicto era protagonista en su debate interno, no lo manifestó por medio de ningún centelleo. Emuló la serenidad contraria al hacer uso de sus palabras, mas no contuvo la necesidad de moverse, aunque lento, de un lado a otro hasta quedar de frente a los ventanales que daban cara a un inmenso estanque de vacío en donde ningún raudal de luz atentaba con escabullirse.
Durante algunos segundos de lánguido silencio contempló la posibilidad de reconocer que debían dirigirse hacia donde Snoke se encontraba. Y, entre más lo sopesaba, más certero se encontraba de no poseer ninguna otra opción. Una vez más la balanza se inclinaba hacia el hombre que detrás suyo aguardaba pese a sus propios menesteres. Ren no degustó con placer la marea de celos que lo hizo estremecer hasta experimentar una opresión lastimera en el pecho.
Sin girarse siquiera, incendiándose con el fuego de su vesania, expresó su descontento— Estás excediendo los límites —admitir que Hux llevaba la razón sería alimentar su arrogancia y, ¿por qué no?, aceptarse a sí mismo como un ser débil y sin valor. Uno de sus puños cortó la circulación de su sangre debido a la considerable fuerza que utilizó. Cuando se dio la media vuelta, la distorsión en su voz se mantuvo fría e imperturbable, cercenando el oxígeno a su rededor—. Tu presunción me repugna. Si tienes algo que decir, dilo sin artificios —retó a que expresara lo que verdaderamente quería decir detrás de las resignadas y poco auténticas pleitesías.
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