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Mára mesta

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Mára mesta

Mensaje por Volko el Lun 16 Nov - 23:50

Recuerdo del primer mensaje :

Mára mesta
CS multicharacter ৹ El Hobbit + ESDLA

"Mára mesta." Buen viaje.

Todos conocemos las grandes historias, las grandes leyendas de la Tierra Media. Afortunados fueron los que aún se les recordaba por sus grandes hazañas; a pesar de que muchos otros se desvanecieron junto al resto de almas, desconocidos ante las futuras generaciones pero no menos importantes. Guerras, conflictos, el bien, el mal... esos relatos son para la historia.  

Estos relatos serán más humanos. Cercanos a lo que aquellos personajes vivieron en sus propias pieles; a cómo se relacionaron con sus entornos, tan diferentes pero iguales entre sí, con un único destino común. Vivir.

Vivir para contar las grandes historias.

THORIN OAKENSHIELD
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BILBO BAGGINS
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KILI
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FILI
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TAURIEL
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BARDO
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BOROMIR
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FARAMIR
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ÉOWYN
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GRIMA WORMTONGUE
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HISTÓRICO DE TEMAS













Última edición por Volko el Mar 29 Dic - 15:11, editado 7 veces


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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Miér 18 Nov - 21:15

Capítulo 1
Tauriel
Si solamente el resto de su gente tuviera la oportunidad de conocer cómo eran aquellas criaturas; seguramente el resentimiento aglomerado por el pasar de los siglos se desvanecería rápido como el torrente de un río. Los prejuicios eran ciertamente dañinos, siendo los protagonistas a la hora de crear disputas y sembrar el odio, producto de una cosecha emponzoñada, contagiaba la bondad, pudriendo su núcleo hasta arraigarse tanto que simplemente en aquellos términos era muy complicado cortar su germen. Pero no todos tenían aquél fatídico destino; Tauriel, aunque al comienzo podría mostrarse reacia, acabó ganando ante la curiosidad. Una curiosidad que la estaba llevando a admirar al enano de una manera que un elfo jamás admiraría; encontraba una lejana belleza en él. En la manera de contar historias, en aquella barba que cubría parte de su rostro, en la vivacidad de un ser mortal.

Alzó las cejas; atendiendo las respuestas de su interlocutor. Siempre la tomaba desprevenida.

Se puso nerviosa cuando sonrió. Al menos, aún guardaba sus distancias de los barrotes, observándolo con aquella expresión que buscaba profundizar en las mareas del alma de aquél enano. Sus ojos, abiertos, luchaban por mirar más allá de lo que atesoraría tras toda esa angosta y desgastada ropa; buscaba descubrir los secretos más ocultos. Buscaba comprender su forma de ser.  

“Ni una arruga”  

Tauriel, sin darse cuenta; llevó una mano hacia su rostro. Ruborizada. A pesar de ello, se mantuvo recta en una postura no pretendiendo demostrar su sensibilidad. —… ¿De verdad…? — Susurró, acercándose producto de la inercia hacia el recluso. Este mismo rompió a reír, provocando que sonriera, un tanto desconcertada. Un segundo relato usurpó la escena, y la capitana acabó agachándose de cuclillas delante de la celda, prestando atención. —… Es una historia increíble.

“Eso también me lo he inventado”

Llevó una mano hacia su boca; agachando la vista, apartándola de los ojos del enano. Comenzó a reír. — No lo du… — La elfa cortó sus palabras; ¿la llamó por su nombre? — Cómo…— Se le escapó, quebrando las expresiones en su rostro. Alzó la mirada hasta la contraria. Claro que lo sabría; seguramente lo intuyó de algún guarda al referirse a ella. Quién eres tú.¿C-cómo te llamas...? — Preguntó, agitada por un calor interno.

El pedazo fonético se repitió dentro de su memoria; anidando las tonalidades áridas, alimentando las llamas.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Miér 18 Nov - 23:42

Capítulo 1
Kili
Y rieron, cómplices, lijando cualquier diferencia entre ambos.

Pero no lo hicieron con libertad, pues no sólo una puerta los volvía presos de sus propios mundos. También existía la cercanía de las otras celdas, y la posibilidad de que guardias repararan en la pequeña fiesta que parecía estarse llevando a cabo en las mazmorras del Bosque Negro.

El desconcierto encogió tiernamente las pupilas de la elfa cuando el enano acertó su nombre y Kili supo que para poder apreciar ese sutil cambio sus rostros debían de estar cerca. Ridículamente cerca. Parpadeó con rapidez, sintiendo los pómulos atraparse y hacer fuerza contra los barrotes y por inercia hizo retroceder la cabeza. Miró a la elfa acuclillada. La distancia recortada no aliviaba la sensación de que era un tesoro inalcanzable. Y eso que, alargando la mano, habría podido tocarla, de haber querido. De haber querido no: osado.

No me tengas miedo, no soy un mago ni un adivino —murmulló dejando que la sombra de los barrotes se proyectaran sobre su achatada figura—. El elfo estirado te llamó por tu nombre antes. —Caminó siempre con el perfil volteado hacia ella, con lentitud, sin saber si era presa o depredador; ¿Quién estaba expuesto de los dos? Sonrió para sí, enigmático, sabiendo que tenía en sus manos la opción de aventajarse. Aquella vez no quería ir delante.

Había caminos que merecía la pena explorar codo a codo.

Está bien, te diré mi nombre. Así estaremos en igualdad de condiciones —introdujo el enano, volviendo a acercarse a los límites de su encierro para apoyar la frente en aquella puerta forjada, mirando en dirección al rostro pulido de Tauriel—. Kili. —Se ahorró toda la cola de patrónimos. No es que se avergonzara de su linaje, al contrario, pero le pareció irrelevante, como si al decirlo exagerara sus diferencias. Los prefería cercanos.

Es corto, como todo en los enanos. —Le mostró la mano con los cortos dedos extendidos y se encogió, dejándola colgando ligeramente fuera de los barrotes—. Pero es práctico. Ahorramos energía acortando nuestros nombres para poder dedicar la saliva a maldecir a nuestros enemigos. —Sonrió enseñando aquella hilera de dientes bien puestos.

La música y los cantos sonaban lejanos, pero realmente no lo estaban. Simplemente era una melodía suave, delicada. Como todo en los elfos. Kili alzó la mirada hacia el halo de luz que asomaba a donde su vista alcanzaba. No entendía la lengua de los elfos pero su juventud lo hacía desvergonzado, y preguntó.

¿Qué significa lo que cantáis?
Mazmorras del bosque negro× Noche
con la elfa Tauriel


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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Jue 19 Nov - 0:37

Capítulo 1
Tauriel
El término usado para definir a Legolas le robó una sonrisa a Tauriel. Un instante se preguntó cómo luciría el mundo desde el punto de vista de aquél enano... llamado Kili. Kili. Manteniéndose sin esfuerzo aparente sobre sus rodillas, con una mano apoyada contra el frío metal, profundizó el interés sin tener control alguno sobre ello. Una libertad brotaba de cada poro del recluso, a pesar de estar entre aquellas rejas. La elfa creyó por un segundo que quizá era ella en realidad la que vivía tras una celda. Kili no lo hacía.

Su vista fue guiada hacia sus dedos, definidos por las marcas de la aventura, las marcas de un guerrero. Cortos, como bien acababa de confirmar su portador; Tauriel quiso estirar la suya propia, compararla con la de él. Sabía que se verían mucho más finas y lánguidas; más pálidas, más tersas. Ocultó dichoso instinto, salpicada por la vergüenza interna.  

… Es una historia. Tan antigua como este bosque. — Los ojos de Kili se movieron con lentitud hacia los suyos, alejándose de la poca luz proveniente del exterior. — Honran el pasado. — Sus dedos acariciaron los del más pequeño impidiendo que volvieran a aferrarse de uno de los barrotes. Tauriel notó un escalofrío que le llegó hasta el hombro; aguantó la respiración. — Es solamente una; y al mismo tiempo son mil. — Con la mano libre; sacó la piedra acristalada que rescató minutos antes de haber bajado a las mazmorras. — Cantamos porque es la única forma de acercarnos a aquella memoria; de condecorarla. —  La colocó contra la mano de Kili; y después... sus ojos bajaron hasta la joya.  
… Honramos a los que ya no están con nosotros.

Se entristeció.

Eärendil, así es como se llama esta pequeña porción estelar. — Separó su manos de las de Kili, dándole su confianza. Lanzándose hacia la incertidumbre una vez más. Transparente, impoluta; bendecida por la magia ancestral de los de su raza, tintada de la magia proveniente del cielo nocturno, uno podría quedarse hipnotizado ante los destellos que cobraban forma de aquél objeto tan delicado, un universo habitaba dentro de él. Un recuerdo, una memoria. Pura y preciosa. — No puedo sacarte de tu celda para que veas cómo es la fiesta; pero puedo traerte una parte de ella hasta aquí.

¿Cuándo acabó tan cercana a los barrotes? ¿Cómo acabó, también, apoyada contra ellos?

Tauriel no pestañeaba, apenas respiraba; y sus ojos, desorbitados, parecían engullirse los de Kili.

Y su corazón latía desbocado contra su pecho.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Jue 19 Nov - 16:22

Capítulo 1
Kili
En su fuero interno, Kili se sorprendió deseando que la elfa desplegara sus largos dedos y apoyara palma contra palma. No para medirse, sino para tenerla más cerca. Pero con un rápido vistazo a su propia mano desechó la idea viendo el guante mugriento que vestía toda su mano salvo sus dedos. Volvió la vista hacia Tauriel. No se arriesgaría a mancillar tal belleza, tal pulcritud, uniendo sus manos. A nadie le gustaba visualizarse como el culpable de los cráteres de la luna.

Escuchó con devota atención la explicación de la elfa, curioso y acostumbrado a valorar de más a aquellas personas que se tomaban el tiempo de explicarle cosas, contarle historias, abrirle el mundo. Con los ojos brillantes, cautivado, Kili cosió su mirada a los párpados de Tauriel, y la sintió más cerca que nunca a medida que ella hablaba y hablaba, relatándole una historia no muy distinta a las propias. Todos los seres de aquella tierra parecían estar anclados al pasado, y sólo unos pocos tenían el valor o descaro de mirar hacia delante. Aquellos, también, a los que les habían arrebatado todo.

Los cánticos le llenaban los oídos, manteniéndolo con aspecto de animal alerta con aquellas dos grandes orejas asomando a lado y lado de su cabeza. Aquella música era hipnótica, y la cadencia de la voz de Tauriel de algún modo lo hacía sentirse más ligero. Tan ensimismado se encontraba, mirando aquellos labios bailar formando con el aliento invisible pequeñas figuras que sólo el enano podía ver como protagonistas del relato, que se le escapó una exhalación mal contenida al sentir sus manos tocarse. Aquello era lo que debió sentir su antepasado, Thráin I, cuando estampó el pico en la roca y dio con la Piedra del Arca.

El frío tacto de la joya lo hizo bajar la vista y pasaron a segundo plano sus manos superpuestas. Sujetó con ambas manos la piedra, temeroso de que se le cayera, y la acercó a su propio rostro. Los destellos de luz dibujaron galaxias en las pieles de ambos rostros, usando sus dermis como un mapa virgen de constelaciones aún por descubrir. Con una sonrisa de sincera admiración, y algo más, viajó de nuevo con sus ojos hasta ella.

Repentinamente, la cercanía muda entre ellos lucía... apetecible.

Es curioso. Hay algunas piedras para volver y otras para nunca marcharse —murmuró Kili, en tono cálido, sin perder la sonrisa. Llamar a aquella joya piedra no era una falta sino un halago, pues para un enano una piedra, cualquiera, era un tesoro.
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con la elfa Tauriel


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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Jue 19 Nov - 17:49

Capítulo 1
Tauriel
Un tornado se insertó en cada esquina del alma de la elfa, barriendo con poderío la poca desconfianza que quizá algún día tuvo por algún enano. Demolió las murallas de la indiferencia, solo quedaron vastas ruinas de lo que alguna vez anidó la animadversión. El polvo de la prepotencia no tenía cabida alguna en su carácter ; era incapaz de menospreciar a alguien como Kili, puesto que Tauriel lo concebía como a un igual. Solo una conversación abierta, humilde, era capaz de crear aquél milagro en mitad de tanto caos, de tanta oscuridad; de tanta avaricia, de tanto conflicto. Aquella noche no era una noche para la aprensión, era una noche para compartir y respetar.  

Pocos escucharían el por qué de los actos de la Capitana de Guardia partiendo desde el punto en el que había tomado la decisión de brindarle a un enano información tan íntima; por eso Tauriel no estaba atenta al exterior. No necesitaba que nadie más aparte de ellos fueran conscientes. Su corazón se encogió, casi como el tamaño de un átomo, acunado en la membrana creada por el murmullo de Kili. Seducida por su mirar, la elfa se comportó confusa sobre sus propias acciones; perdida en un laberinto sin salida, sola y desamparada. Tomó las manos de Kili, meciéndolas para que atrapara en su totalidad la piedra, eclipsando los destellos sobre esta misma, solo unas meras chispas de aquella luz se vio reflejada entre los yermos metales que los separaban al uno del otro y sus propias pieles.  

Es difícil saber distinguirlas una de otras... — Dijo, ensimismada, en un tono tan suave como el del contrario. — Yo no pude cumplir mi promesa. — Confesó.  

"Por eso quiero que cumplas la tuya"

Los nombres de estas piedras pertenecen a antiguos compañeros... de esta manera, sus almas siempre nos acompañan allí en donde estemos. Nos cuidan, todas las noches, desde las estrellas guían nuestros caminos. Cuando necesitamos respuestas a difíciles preguntas, un buen consejo puede hallarse si miras más allá del cristal. Se alimentan de felicidad... — Tauriel, en aquellos puntos; ya había acabado completamente pegada a las rejas. Lo máximo que podía permitirse: lo máximo que estaba establecido, permitido. — Tienen vida propia.
 
Tembló.

Pero Eärendil, desde hace medio siglo que no brilla de la misma manera.

Apartó sus manos; y se alejó de las celdas, quebrando con la extraña magia creada entre los dos.

Respiró agitada; alzando la mirada hacia la sinuosa melodía de su gente. Antes, Tauriel también cantaba junto a ellos. Acabó extendiendo las manos, admirando las pocas arrugas que tenía en ellas y pensó en Kili. Temió volver a girarse para mirarlo; temió volver a sentir lo que había sentido hasta hacía unos segundos. La inmortalidad de su ser se achicó como la ropa recién secada al sol en apenas un momento.  

¿Qué significaba aquello? ¿Qué definición era la adecuada?
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Vie 20 Nov - 0:48

Capítulo 1
Kili
Siempre había sido un enano de sonrisa fácil, y jamás había necesitado de grandes jarras para avivar el espíritu. Era alguien usualmente jovial, acostumbrado a festejar usos y costumbres sin distinción. Pero, la intimidad de la celda, donde su cautividad debería hacerlo desgraciado y minar su buen humor, Kili se sentía radiante. A más la miraba, a tan corta distancia, más seguro estaba de la belleza de aquella elfa guerrera.

Con un suave temblor en los irises, recordó sonriente el modo en que aquella saeta rojiza lo había enfrentado con la única intención de defenderlo. No había nada como una mujer fuerte para encender las llamas de un corazón de guerrero. Pero ahora, en ese instante, Tauriel no lucía guerrera.

¿Quién fue Eärendil? quiso preguntar el enano. ¿Qué promesa incumplida te entristece? Intentó encontrar sus ojos, pero no lo logró. Tampoco hizo amago de preguntar; Kili sabía que existía algo más hermético que un secreto: una confidencia de mujer.

"Tauriel..."

El intento de susurro murió antes de nacer. Tan pronto sus dedos eclipsaron la mágica luz de la joya como la que irradiaba aquella sonrisa élfica. Borrando la sonrisa de golpe, con la confusión escrita en el rostro, Kili espió lo que había sido abandonado en su posesión. Preocupado, la siguió con la mirada, acercándose todavía más a los firmes barrotes como si su cuerpo le pidiera seguirla. Frustrado, apretó el pecho contra los límites de su encierro. Piensa en algo, Kili, retenla.

Los enanos también cantamos, ¿sabías? —se apuró a decir, a la desesperada. Temeroso de verla partir, se movió cerca de los barrotes como un animal enjaulado. No uno fiero, sino uno asustado—. Principalmente canciones de beber y de ridiculizar elfos—. Pero conozco una que solía cantarme mi madre cuando el miedo no me dejaba dormir—confesó Kili. Omitió la parte en la que el objeto de sus terrores nocturnos había sido la muerte de tantísimos de los suyos a garras y fauces de Smaug el Terrible.

Apretaba con fuerza la joya entre sus dedos mientras buscaba la atención de Tauriel, cuando separó los labios en un último intento, entonando a media voz la canción que había escuchado a Dís en incontables ocasiones.


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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Vie 20 Nov - 11:48

Capítulo 1
Tauriel
Sorprender a Tauriel parecía una costumbre, bastante privilegiada, que estaba aprendiendo Kili conforme dejaban de ser extraños para pasar a una intimidad oculta de todos aquellos ojos curiosos del Bosque Negro. No esperó que el enano entonara una canción; que la enredase entre las cuerdas de la predilección, tirando con más vigor, tanto como para maquetar una ilusión en la que, a cada tirón de aquella cuerda; cada barrote desapareciera de la escena. La cercanía compartida se introdujo en su corazón sin haberse dado cuenta ni haber tratado de impedirlo; y ahora Tauriel, encarándolo nuevamente, enternecida, caminó hipnótica, como en un sueño, hacia él. Kili no soltaba aquellos lazos.

Su rostro no expresó emoción alguna conforme la cruda entonación de aquella canción iba brotando como los primeros rayos de sol tras una tormenta. Toda su atención estaba volcada sobre el enano recluso; tanto como para no darse cuenta que pronto, su turno en la guardia cambiaría. Eso no importaba ahora.

Alzó una mano, ahogada en sus pupilas, y llegó a traspasar los robustos barrotes. Tocó la áspera barba con la punta del índice, la que pronto inició un escalofrío el cual no supo identificar. Nunca antes lo había hecho; tocar una barba. Cayó en la cuenta de que no era desagradable; todo lo contrario. Se dio cuenta que necesitó extender los dedos, acariciando el límite que imponía el vello facial sobre su rostro con la piel desnuda.Su pulgar palpó sin vergüenza.

Tauriel tuvo miedo como nunca antes lo rememoró; ¿cómo fue capaz de cruzar las barreras de su cultura, de hacer política en un acto tan inocente como aquél? Arriesgaba demasiado; y sin embargo, no se arrepentía un ápice.

Hantalë*

Sururró, cuando la canción hubo acabado.

Apartó un mechón de pelo de su rostro con su mano libre.  

... Kili. — Pronunció; por primera vez desde que comenzó su relación con aquél enano, Pero no tuvo tiempo de acabar lo que quería decirle; Tauriel bajó su mano, se enderezó rápidamente y su rostro se giró, con cierto dramatismo, a las escaleras de su derecha. Varios guardas estaban cambiando sus puestos.

Spoiler:
*Gracias
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Vie 20 Nov - 23:14

Capítulo 1
Kili
La canción se apagó paulatinamente, a medida que los dedos de Tauriel le dibujaban el trazo de una esperanza en la mejilla. Agradeció sin una sonrisa pero con un brillo húmedo en la mirada el que ella le retirara un mechón del rostro. Pudo contemplarla en todo su esplendor, y ante esa imagen no pudo sino considerarse ciego. Ciego y estúpido. ¿Quién sino un ciego y un estúpido podría haber considerado cualquier piedra preciosa por encima de ese rostro? Recortadas las distancias, la belleza de Tauriel parecía de otro mundo.

Tembló la voz ante el roce.

Incluso en un tacto inexplorado, movido por una curiosidad infantil como era la que podía llevarla a tocarlo, Tauriel era elegante. Y, su tacto, suave. La caricia llegó no más fuerte de lo que llegaría un golpe de aire. Como una suave brisa luchando a contrapelo en su corta barba. Los ojos de Kili no se descosían de los irises de la elfa mientras sus labios se movían con cadencia pausada. Se sintió ralentizar por completo, bajando el ritmo de pulsaciones durante los instantes en los que ella lo bendijo con una caricia de la que ningún enano sería merecedor.

Entreabrió los labios para decir algo, pero tan pronto como la había tenido a su alcance la vio alejarse como por poco pierde su runa horas antes. Temió que volviera a ser su culpa, pero la presencia inmediata de guardias elfos hizo que Kili endureciera el rostro. Con el pecho henchido, sus prendas apretaban su corazón y le impedían respirar. Resopló como un animal encerrado, sintiendo la cautividad que había olvidado.

La joya en su mano centelleó casi con vida propia, débil.

Ven con nosotros —pidió a la desesperada entre dientes, incauto, apretándose contra los barrotes. Erebor es grande. Kili no se mostró dubitativo ante la idea de su fuga. Era joven y creía en las promesas del destino y los presagios, como creía en la magia que lo aceleraba en presencia de Tauriel—. Sé que tú también lo has sentido —susurró en dirección a la elfa que pretendía su inexistencia, cuadrada ante la cercanía de hermanos de orejas puntiagudas. Kili apretó con fuerza la piedra preciosa.

Tauriel podía fingir no entender, pero lo había visto en su mirar.

Le perdonó la respuesta y apurado por las pisadas, concluyó solo un pacto en el que la elfa podía o no pronunciarse. No le importaba. Entre un hacha, una espada y un arco, Kili había escogido el corazón.

Volveremos a vernos, y cuando lo hagamos, Eärendil brillará como cien lunas de fuego —prometió Kili, pasional. Sin querer esconderlo, y sin saber francamente que lo hacía, proclamó las intenciones de fuga de los suyos. Aulë nos proteja. A los dos.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Vie 20 Nov - 23:40

Capítulo 1
Tauriel
"Ven con nosotros"

Tauriel cerró los ojos. Notó un pinchazo en mitad de su pecho.

"Sé que tú también lo has sentido"

¿El qué...? ¿Qué fue lo que sintió?

¿Qué sentía por él?


Se giró; con los ojos bien abiertos, porque tal vez de esa forma pudiera hallar la respuesta en Kili. Pero solo encontró miedo. Miedo a lo desconocido; miedo a ella misma, a su propio corazón. No estaba lo suficientemente preparada para algo así, no tan rápido. Sus compañeros se acercaban; en un grácil movimiento, recogió la piedra prestada, sincronizada a las últimas palabras del enano. No contestó, a pesar del desbarajuste interno producto de alguien tan pequeño. Tan pequeño pero con un carácter de hierro; alguien tan seguro de sí mismo, alguien que no temía expresar abiertamente sus emociones. No como los elfos.  

Y como tal, Tauriel no pudo ceder.

Encerró la experiencia bajo llave.

El cambio de guardia llegó; y con él, el lado más humano de la elfa se desvaneció bajo sus entrañas, bien escondidas donde nadie pudiera descubrir la vulnerabilidad que portaba como un mártir bajo la fachada de la rigidez. No volvió a mirar a Kili en ningún momento. Desapareció, como si aquello no hubiera sido más que un espejismo, un delirio traicionero, una rareza sin marca que demostrara su credibilidad ante los jueces del Bosque Negro. No habían pruebas algunas; y sin pruebas, dicho encuentro jamás se dio lugar en ningún universo posible; no entre dos razas como las suyas.

Qué estúpida al estar intentando creer en algo así.

La fiesta terminaría pronto; y Tauriel, mirando a las estrellas, sosteniendo a Eärendil entre sus manos; imaginó a Kili. Su voz, su sonrisa, el brillo de su mirada, y sus palabras.

"Volveremos a vernos, y cuando lo hagamos, Eärendil brillará como cien lunas de fuego"


Una lágrima manchó la pulcritd de la joya.

Y con ella; su fulgor se debilitó, un poquito más.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Sáb 21 Nov - 0:14



Capítulo 1
Bilbo
La Piedra del Arca brillaba, altiva, sobre su mano. Bilbo ya había pasado por todo lo innombrable; mil historias y aventuras que relatar, cada una de ellas jamás imaginadas por un hobbit que juró a mil dioses que nunca abandonaría su cómodo hogar como el buen hobbit que era. Pero ahora ahí se encontraba, tomando decisiones demasiado grandes para lo pequeño que se consideró. Guardó la ansiada joya tras su chaqueta de cuero, mirando desorbitado hacia los sonidos huecos que traspasaban las piedras de Erebor. Casi como estar escondiendo un cadáver. Casi.

Él no era un ladrón; o al menos no quería ser oficialmente uno. Se sentía como el peor de lo villanos a cada instante en el que los ojos de Thorin encontraban los propios; y por eso Bilbo se escaqueaba como buenamente podía. Tragó saliva, y suspiró. Suspiró tres veces más mejor dicho; mirando en dirección al cielo, finalizando aquellos exagerados resoplidos a la par que se puso de pie como si le hubieran puesto un resorte bajo los calzones. Lo correcto era devolverle la Piedra al nuevo Rey Bajo La Montaña. Y eso iba a hacer.

Thorin era su amigo.

Su mejor amigo.

Deducir dónde hallar al susodicho no suponía un complicado resquebrajero de cabeza. Cubierto hasta la médula por las riquezas de los enanos, Bilbo descendió vaporoso hasta los confines del oro visualizando abruptamente la espalda de Thorin. Más sigiloso que el polvo, se acercó; levantando una mano y apuntando el índice hacia el norte como si aquellas acciones redujeran el peso de las dificultades a enfrentar. Los labios formaron un "Th-..." sin fonética alguna que acompasaran los movimientos de aquellos músculos.

Aún con el dedo en alto, la boca curvándose hacia el "-orin", una posición de corredor de carreras en el límite de comenzar con su trayecto; se quedó helado. Paralizado tras Escudo de Roble.

Señoras y señoras; Bilbo Baggins dio media vuelta cuando estuvo lo suficientemente cerca del enano abandonado coraje alguno puesto que temía a Thorin Escudo de Roble más que a cualquier goblin, troll, u orco allí donde los hubiera. Y eso era decir mucho miedo, eh.  

Igual hasta le temía un poquito más de lo que llegó a temer a Smaug.

Mala suerte con la huida de todas formas; no pensó en acabar dándose de bruces contra una de las columnas; su dedo meñique fue el primero en sufrir aquella enredadera de torpeza.

Ay, ¡Ay, ay, ay, ay, ay! —Se quejó el hobbit; llevando una mano a su peluda extremidad; ¿cómo era posible que piedra tan dura hubiese podido con pies de similar aguante?  

Supo que ya no tendría escapatoria.

Mu... ¡M-muy buenas tardes!... Digo noches. Si. Noches. Noches mejor. — Enderezó su figura; cogiéndose las manos tras la espalda, intentando (un poco ridículo) disimular la molestia que brotaba desde sus deditos. — ¿Cómo van las cuentas? — Preguntó rápidamente, comiéndose sus anteriores palabras, impidiendo que Thorin contestara el "buenas noches". Alzó las cejas; moviendo sus pupilas de los bienes frente a Thorin, hasta la cara del enano una vez más..

Thorin. Tesoros. Thorin. Tesoros. Thorin. Tesoros.

Mejor tesoros todo el tiempo; lo intimidaba demasiado aquél tipo.

Parecía conocedor de cada uno de sus secretos.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Sáb 21 Nov - 1:14

Capítulo 1
Thorin
Cuando un hombre pasa demasiado tiempo vistiendo pieles de bestia, acaba por confundir su reflejo con el de una.

Aquello era lo que sucedía con Thorin Oakenshield, pues desde hacía demasiadas estaciones, meses, años, había tenido que encargarse de ser la firme roca que presidía aquella procesión de exiliados. Contra aire, nieve, viento y fuego, sobretodo fuego, había seguido avanzando día a día, aprendiendo a blindarse a sí mismo. Sin corona en su cabeza, pero con espada en su cinto, había renunciado a cualquier beneficio de ser líder para lidiar únicamente con sus responsabilidades como tal.

Había sudado, sangrado, sacrificado y renunciado a cada ínfimo placer en su camino con tal de llegar al lugar en el que estaban. ¿Y cómo se lo agradecían ellos? Traicionándolo. Sus propios hermanos de compañía, sus amigos... No, amigos no, su pueblo.

Tiene que estar por aquí —hablaba solo el futuro Rey Bajo la Montaña, apelando a la lejana memoria y a la creencia diluída de que no existía confabulación contra él. Pero, con las manos llenas de monedas, enfriado por el metal que manchaba ya sus manos haciéndolas palidecer, era sencillo sentirse abandonado. Las lanzó con rabia al suelo, dejando que el eco tronara. Y a su espalda su reino de piedra se quejó. No, no fue la montaña.

Master Baggins.

Se volvió con aquella expresión ceñuda, endurecida poco menos que las estatuas de piedra que prometían el fiel parecido de Thorin con sus antepasados. Lo examinó con algo que pudo interpretarse como desprecio, pero no era sino sospecha. Se estaba volviendo loco, y el que aquel montón de oro se hubiera vuelto su guarida -en lugar de la sala del trono-, lo prometía.

Intentó leer aquella mirada esquiva, pero por alguna razón desconocía no osaba sospechar de ese hobbit. Tal vez porque a esas alturas todavía seguía sin verlo capaz de atentar contra su persona. Mirando hacia atrás, era el único que había dado un paso al frente por él. Y aun así seguía subestimándolo.

Alzó la mirada, como si desde esa caverna pudiera ver el cielo. Ya no sabía qué momento del día era, ni qué día era.

El oro, Mr. Baggins. El oro enloquece al cuerdo —declaró, pareciendo detectar la enfermedad que lo estaba marchitando. Pero rápidamente delató que nada más lejos—. Ellos quieren mi oro. —Recortó la distancia hacia él y lo agarró del hombro para hablar bajo, mirando en dirección a las entradas superiores de aquella sala, como si supiera que los observaban. ¿Lo hacían?—. Sé que tienen la Piedra. —Sus ojos se mancharon de rabia.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Sáb 21 Nov - 1:37

Capítulo 1
Bilbo
Una mano robusta se posó sobre su hombro; aunque esta no hiciera fuerza aparente sobre su cuerpo, Bilbo la sintió tan pesada como si llevara mil armaduras sobre ella. Obligado, muy a su pesar, se vio visto a mantenerle el contacto visual; las palabras de Thorin se le metian hasta calarle los huesos, hasta robarle el poco hálito que quedaba en el hobbit; que pronto, si seguía así, se echaría a temblar.  

"Dásela Bilbo, vamos, dásela. Dásela"

Pero no podía hacerlo; ¿de qué sería capaz Thorin si descubría que él cargaba con la Piedra del Arca?

Th-thorin... — Arrugó la frente, pronunciando aquél nombre en una tonalidad semejante a la súplica. — ¿Y-y si aún nadie la ha encontrado...? ¿Y si...? — Los nervios aumentaban; más cuando los ojos perspicaces de aquél enano iban girándose a cámara lenta hasta volver a profundizarlos contra los suyos — ¡Smaug! — Exclamó en voz baja. — ¿¡No has pensado que Smaug se comió la Piedra del Arca!?

Diantres Bilbo; ¿qué desfachateces estás diciendo?

Parecía que no iba a mejorar mucho el panorama visto el rostro de Thorin. Simplemente entrégale la Piedra.

Pero estaba aterrado.

¿De verdad sería capaz de hacerle daño...?

Aquello le dolió demasiado al mediano; tanto como para que en sus expresiones, tan fácilmente de leer, pudiera admirarse la tristeza. Dejó de agarrarse las manos; las tenía apretadas en puños, con los brazos pegados a sus costados, ciertamente afligido. Lo estaba perdiendo; sin saber cómo... ¿y qué podía hacer para solucionarlo?

¿Qué podía hacer para que Thorin volviera a ser Thorin?
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Sáb 21 Nov - 12:15

Capítulo 1
Thorin
Sus dedos se enterraban en el abrigo de su hobbit, no arañando pero sí hundiéndose en él como si quisiera moldear su clavicula a placer. El único modo en el que Thorin concibía el cambio era a la fuerza. La buena voluntad era algo en lo que uno no podía creer. No siempre fue así, pero cuando se rompió la garganta solicitando ayuda al ser los suyos masacrados y nadie respondió a su llamado, algo en su interior quebró: su fe en los demás.

¿Podía estar el mediano en lo cierto?

Miró a su alrededor con los dientes rechinando, consternado, lúgubre como cualquiera podía verse en su situación. Negó con severidad, haciendo que sus hebras trenzadas se balancearan. Buscó lentamente el rostro de aquel hobbit, poco dispuesto a bromear sobre la imaginación de aquellos de la comarca, pero la siguiente hipótesis lo llevó a actuar como el rey loco en el que se estaba convirtiendo. El mismo que había sido su abuelo.

¿Estás insinuando... que dejaste a ese dragón... comerse mi tesoro? —Sus dedos encontraron el cuello de la ropa del hobbit y tiró de aquella pieza hacia arriba, buscando levantarlo del suelo, amenazante. Acercó su rostro rojo al de Bilbo, dejando que este encontrara en sus irises lo mismo que podía haber visto en los de Smaug. Sus labios se entreabrieron mostrando una hilera de perlados dientes encajados. Un temblor se apoderó del agarre.

¿Qué tipo de ladrón se deja robar? Tú y yo teníamos un trat... —Algo interrumpió su propio discurso. Una conclusión precipitada—. Los hombres... —Soportar el peso propio y el ajeno hizo que sus botas se hundieran en aquella montaña de oro. El tintineo de monedas desprendiéndose y rodando montón abajo no hizo sino enfurecer más al Rey Bajo la Montaña.

Aquellos malditos hombres sabían que dentro del dragón había la piedra. Su piedra. En un pensamiento inmediato, que se explicó por sí solo con una mirada perdida pero encendida, fue arrasar con lo que quedara de ellos hasta dar con su tesoro.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Sáb 21 Nov - 14:40

Capítulo 1
Bilbo
Solo podía entreverse la más vasta oscuridad entre las sombras que conformaban el rostro del Rey Bajo la Montaña; arrugada como un dátil seco en mitad del otoño, descompuesta, lo suficiente para que un fiel amigo no reconociera al ser que habitaba allí, oculto, receloso; paranoico. Desconfiado. Y como tal; peligroso. Mucho. Bilbo se arrepintió de haber intentado, con buena fe, haberle entregado lo que con un ansia insana reclamaba Thorin.

N... N-no, no... — Negó con la cabeza varias veces, agitado por la tensión que cargaba el poco espacio que había de separación entre sus dos cuerpos. Tuvo que tragarse la lengua; enredada bajo la garganta a cada centímetro que Bilbo notaba la cara del enano más cercana a la suya y un maléfico hechizo del que no podía escapar; uno proveniente de aquella mirada cargada de violencia. "Thorin, por favor. Por favor, Thorin" No supo qué contestarle. Lo que salía de la boca del Rey se clavaba en él como si mil espadas se trataran.  

"Los hombres"

¿Qué había hecho? ¿De verdad, no podía meter más la pata de lo que la metía?

Encuentra tu coraje, hobbit.


¡OH! —Exclamó súbitamente el mediano; llamando la atención del Rey. — ¡Y-ya sé! —Bilbó llevó sus manos a la del enano; forcejeando inútilmente para que lo soltara. — ¡A-ahora me acuerdo! ¡Smaug no se la comió, la vi con mis propios ojos! ¡T-te contaré la historia en todos sus detalles si me dejas en el suelo, Thorin, p-por favor, no soy un saco de patatas! ¡Soy un hobbit! — Bramó, ciertamente desesperado, a la par que se removía como podía, luchando como una rata atrapada por las pezuñas de un gato.

Bilbo cesó sus esfuerzos; visto lo visto, si Thorin quisiera arrancarle la cabeza en aquellos momentos podría hacerlo; no tenía sentido luchar contra él. Tampoco quería hacerlo. Nunca haría nada para hacerle daño.

... Soy tu amigo.

Lo era, ¿verdad?
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Dom 22 Nov - 2:24

Capítulo 1
Thorin
Trágico era cuanto podía ser el destino de un individuo que ve enemigos incluso entre sus más allegados. El oscuro pájaro de la locura había anidado en un punto ciego del corazón de Thorin y sus graznidos ensordecían hasta apagar la voz del buen líder que había prometido ser. Hombres, elfos, orcos, goblins, e incluso magos. Todos parecían unidos en la empresa de derrocarlo.

Pero Thorin Oakenshield ya conocía la derrota, y era un sabor que junto al del exilio y al de pedir ayuda, no pensaba repetir. 

Lo manipulaba, agarraba y cohibía. Pero no veía a Bilbo.

Sus dedos cargaban con el insignificante peso del hobbit. No era que pesara poco, pero la ira sacaba lo mejor y lo peor de Thorin. Tan futil resultaba la existencia de aquel hobbit mientras el rey nadaba entre oro y viejos rencores. Las heridas pese a estar cerradas ardían bajo sus prendas, haciéndole hervir la sangre.

La palabra 'hobbit' retumbó con un eco seco, pues aquella sala no estaba sólo vacía de humanidad sino también de humedad. Entonces fue cuando Thorin enfocó la mirada en aquella expresión asustada. Aquellos ojos menudos, cansados como los propios, no deberían corresponder a aquella escena. El mediano no debería temerle. No a él. No después de cuanto había hecho.

¿Amistad?

Lo eres —respondió conciso como era Thorin, y descendió a Bilbo hasta que aquellos grandes pies descalzos tocaron el oro.

A diferencia de cualquier otro de la compañía, Bilbo no le debía ningún tipo de servidumbre. Tampoco en Erebor se hallaba su hogar, pese a que con gusto se lo hubiera ofrecido una vez culminado su objetivo. El mediano había actuado en cada situación bajo el peso de algo que Thorin no entendía, pues él no era dado a la moral o la justicia. Era la venganza y el orgullo lo que lo volvía quien era. Bilbo era otra historia. Una en la que, relegado de cualquier obligación, no tenía porqué quedarse.

Salvo por que quiere hacerlo.

Con la mirada perdida, como el que acaba de aterrizar en un lugar, Thorin movió la mano por inercia, casi sin mirar dónde la colocaba, y ajustó la ropa del hobbit con un par de palmadas contra su pecho culminando su magnificencia. Era su modo de disculparse por lo sucedido. Vestido en ropas de rey y no de guerrero: una larga capa de color azul consumido, lo miró.

Sólo un amigo se quedaría, una vez terminado su cometido —admitió volviendo en sí e inclinando la cabeza como sólo un rey sabe hacerlo. Sin embargo, su mirada no estaba limpia, y parecía más consumido—. La compañía, y su rey, agradece tus servicios.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Dom 22 Nov - 2:52

Capítulo 1
Bilbo
El corazón de Bilbo no disminuyó su tamaño; no cuando Thorin le hubiera confirmado los lazos que los mantenían unidos. Ahí estaba. Ahí estaba el Thorin que él había conocido y con el cual compartió la mayor de las aventuras. A punto estuvo de resbalarse con el oro que imitaba el único suelo en aquellas profundidades de Erebor; pero el mediano logró mantener el equilibrio con cierta gracia y humor en sus acciones. Luchó por quedarse estático; pese a que la inercia lo quería arrastrar cuesta abajo del tesoro gracias al poderío con el que Thorin colocaba sus prendas. Supo interpretar aquellas acciones. Bilbo, después de todo lo compartido; sabía leer a aquél por más libro cerrado que llegara a convertirse.

N-no... — Volvió a susurrar; alzando las dos palmas frente al Rey. Intentó decirle que no hacía falta la inclinación; no hacía falta las gracias. Suspiró, apartando la mirada ciertamente nervioso. — Thorin... ¿Por qué no podía darle la Piedra del Arca...? Soy yo. — Admitió. —… el que debería dar las gracias.  

Alzó una mano hasta colocarla contra su brazo. Apretó.

… No me arrepiento de nada de lo que ha pasado hasta ahora. No me arrepiento de haber decidido salir de la Comarca. No te hubiera conocido; ni a ti, ni al resto de la Compañía. Por más peligros y sustos que hayamos enfrentado... nunca quise ser una molestia. —El hobbit bajó su mirada hacia la inmensidad de las reliquias resguardadas, con un deje tímido. — E-echo de menos eso... aún no quiero volver a casa, ¿c-cómo es posible? No me creo ni yo mismo mis palabras

Levantó la mirada, decidido.  

Yo...

Tengo la Piedra del Arca.

Gracias por haberme dado una oportunidad.

Por confiar en mi.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Dom 22 Nov - 13:54

Capítulo 1
Thorin
La palabra amistad jamás había significado mucho para Thorin, el cual tenía demasiadas experiencias propicias a la traición. Pero comprendía sobre lealtades, deberes y por encima de todo, obligaciones. Mirando hacia atrás, se sorprendió recordando cuando sólo era un joven heredero. Jamás se rodeó de muchos enanos jóvenes, y su posición como heredero de Durin lo distanció del segundo en línea de sucesión, Frerin, su hermano.

Así, sabiendo aquella soledad parte de lo que lo volvió el hombre infeliz que era, había puesto especial dedicación y empeño en que sus sobrinos Fili y Kili cuidaran el uno del otro pese a que sólo uno podría suplantarlo llegado el momento.

"Soy yo"

La voz trémula del hobbit lo agarró del mentón para hacerlo bajar la mirada. No era grande la diferencia de altura entre ambos, pero sí la suficiente para que uno de los dos tuviera que alzar o bajar la vista. Thorin volteó a mirarlo, vacío de emoción en el rostro. El oro dibujaba fantasmas en su rostro, y la mano de Bilbo hombro los despertó en su corazón corrupto.

Escuchó el discurso del mediano sin interrumpirlo, con gesto contenido. Su corazón agradeció tales palabras, pero su rostro no. El Rey Bajo la Montaña no era bueno con los sentimientos.

Aprendió bien que las emociones debilitaban al líder, o eso creía, resultando paradójico que fuera la falta de las mismas lo que lo tenía encerrado con su tesoro en lugar de preparando futuras batallas.
 

"Gracias por haberme dado una oportunidad."

No es a mí a quién debes gratitud, Master Baggins —le recordó el soberano, con voz ronca y dura, mimetizándose con el aspecto de la caverna en la que estaban metidos— Fue el mago quién te eligió como nuestro ladrón. —Volvió a mirar a su alrededor, sintiendo que ese era un lugar al que podría llamar hogar de nuevo. Una vez encontrara la Piedra de Arca.

Erebor siempre tendrá las puertas abiertas para los amigos de la Comarca —concluyó sin mirarlo, irguiéndose y cruzando las manos a la espalda con aspecto regio—. Así que siéntete libre que hospedarte aquí hasta que el corazón te pida lo contrario, o se te olviden las comodidades de tu casa. —declaró, majestuoso, apoyando la mano en el hombro de Bilbo de vuelta.

Sin él no habríamos llegado aquí, le recordó una voz interior, pero Thorin la aplastó como se aplasta a un molesto insecto.

Sin mí no habríamos llegado aquí.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Dom 22 Nov - 15:05

Capítulo 1
Bilbo
Suspiró, formando una mueca sobre las inocentes facciones. Había algo que Bilbo esperaba de Thorin y nunca ocurría; aunque sabía que el problema era él mismo. ¿Por qué esperaba nada del Rey? No eran joyas, ni tesoros; le daba igual su parte firmada del contrato, en la que podría escoger lo que quisiera de los bienes de Erebor para llevarse a la Comarca. No necesitaba nada de aquél tesoro puesto que lo que realmente su corazón exigía... no era viable.

Deseaba una sonrisa, una chispa de cariño en los ojos del enano. Si pudiera ser posible; Bilbo solo cogería algún recipiente, delicadamente decorado y fino, donde pudiera guardar el recuerdo impoluto de Thorin para poder revivirlo insaciablemente, en un infinito bucle; para poder dar marcha atrás hacia las memorias que inundaron de calor cada esquina de su pequeño cuerpo. Ese era el tesoro más grande y más difícil de conseguir en todo Erebor; contadas veces fueron las que el mediano llegó a apreciar aquél lado, firmemente enterrado en los adentros del Rey Bajo la Montaña.  

Abrió la boca dispuesto a dar una respuesta. Nada salió de ella. Arrugó el ceño; miró hacia su costado, allí, donde la mano de Thorin descansaba sobre su hombro. Volvió a levantar la vista hacia él.  

Y mi casa está también abierta para mis recientes amigos. — Sonrió. A pesar de no ser la sonrisa sincera que Bilbo llegó a colmar a la Compañía durante su extenso viaje; era una sonrisa nostálgica, triste. — ¿Vendrás a visitarme? — Preguntó, aliviado; la tensión cargada por culpa del tesoro alrededor de ellos pareciera haber amainado. — Entiendo que ahora, seguramente vayas a estar muy ocupado con... c-con todas estas responsabilidades que llevan ser Rey pero, cuando necesites unas vacaciones; espero que consideres mi smial en Baggins. No será tan magnífica como Erebor, pero es humilde; y el sol ilumina cada esquina de ella, a pesar de ser un agujero, durante el día entero. — La expresión de Bilbo cambió; relajándose, dejando que su sonrisa poco a poco iluminara sus ojos. — Los días pasan mucho más lentos, y siempre hay algún hobbit que te trae algún regalo. Creo que cuando llegue estaré contento pero... sentiré como si le faltara algo. — Volvió a bajar su vista; incapaz de aguantar la de Thorin. — Creo que he aprendido que un hogar no es algo físico Thorin. Un hogar lo crean todos aquellos con los que te rodeas. A los que...

"A los que quieres."

... Ellos son el verdadero tesoro. El más difícil y grande de todos.

Cerró los ojos; sin ser capaz de terminar su monólogo. Algo en esa confesión le dolió por dentro. Jugueteó, solo, con los dedos; aún sin mirarle a la cara. Quería suplantar la palabra "ellos" por "ti"

Hay algo que quiero darte.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Dom 22 Nov - 23:54

Capítulo 1
Thorin
La pregunta lo tomó por sorpresa, la misma sorpresa que tuvo muchos años atrás cuando detestó la noticia de que su hermana había tenido al primero de los futuros herederos, dado que Thorin no era conocido por sus parejas. La idea de una criatura era agridulce, y así la creyó hasta que colocaron a ese bebé en sus brazos. Para sorpresa de Thorin, Fili no lloró en sus brazos, sino que suspiró con confianza y se quedó dormido.

Bilbo era una sorpresa parecida, inesperada. El Rey Bajo la Montaña no era amigo de los cambios, de las nuevas compañías. Pero Bilbo había sido un soplo se aire fresco, la clave de un acertijo con el que llevaba demasiado tiempo encallado. Eso había que concedérselo. Y lo hizo, pero no a viva voz.

Siempre tardío, como midiendo bien sus palabras, Thorin separó los labios para responder con la máxima educación cuando Bilbo lo hizo de nuevo. Hablar de más. El moreno frunció el ceño y aquellas pobladas cejas negras quedaron a poco de juntarse como un nubarrón de tormenta en su frente. Pero por vez primera el hobbit no pareció sentirse aplacado por la sordidez de su mirar, sino que siguió hablando con ese brillo que Thorin había creído tener una vez. Antes de que se lo arrebataran.

Con las manos a la espalda y el mentón erguido, lo miró con el cuerpo medio volteado en dirección a la salida pero sin marchar hacia la misma. Negó una única vez, más para sí que para él.

Mucho me temo que llevas poco tiempo fuera de tu agujero, maestro ladrón, pues confundes la compañía con un reino. —Alzó la vista hacia las paredes de aquella inmensa edificación. Él la había visto prácticamente nacer—. Un hogar es algo físico. El mío es éste. —Inspiró profundamente, hablando con voz sobria y dura, buscando un eco que aplaudiera su magnificencia—. Ni la mejor de las compañías podría hacerte sentir entero si supieras arrebatada la Comarca.Créeme. Nada—. Por suerte, y con la ayuda de un hobbit, estamos un paso más cerca de que mi gente se sienta completa. Sólo me falta la piedra, y deshacerme de todos aquellos que quieren hacerse con mi tesoro.

Dejando de divagar, acordándose de algo, volteó el rostro de nuevo a mirarlo.

¿Qué es aquello de lo que quieres hacerme entrega, mi buen amigo? Dámelo, no te hagas de rogar.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Lun 23 Nov - 21:59

Capítulo 1
Bilbo
Bilbo no esperó aquella respuesta; tuvo un atisbo de esperanza, algo que le hizo creer lo imposible. Cogió aire con fuerza; mirando hacia sus peludos pies y metió la mano dentro de su chaqueta. Acarició la tela que guardaba la Piedra del Arca... y allí se quedó. Escondida entre sus ropajes.  
No, no iba a dársela. No después de ese discurso.  

— Frunció el ceño; infló levemente los cachetes y miró a Thorin como si estuviera confundido. —… Oh. — Dijo, como sorprendido; cambiando la postura de su cuerpo y removiendo la mano dentro de las telas como si le faltara algún hueso. — Oh, creo que no está aquí; ¡dónde tendré la cabeza! —Cambio de lugar su mano, indagando en los diversos bolsillos con los que estaba plagado. Acabó encogiéndose de hombros. — Creo... creo recordar que Balin lo cogió; era un obsequio, un objeto que abandonó un elfo en el Bosque Negro antes de que escapáramos por el río. — Mintió. — Pero bueno, supongo que comparado con todo esto no es nada destacable... — Sacó las manos de los bolsillos. — No es nada importante, al fin y al cabo.

Su mirada se reencontró nuevamente con la del enano; gélida. Un vendaval cargado de nieve chocó contra Bilbo, como si fueran dos desconocidos; y tembló ante ello.

… Pero tienes razón. Llevo muy poco tiempo fuera de mi agujero.

"¿De verdad creí que encajaría con él de alguna manera?"

"¿Qué esperabas, necio hobbit?"


… C-creo que es mejor que vuelva... — Comentó; señalando la salida con sus dos manos, moviéndose un tanto torpe hacia ella; rezando para que Thorin lo dejara escapar y no se diera cuenta de que el verdadero ladrón ahí era él. — ti-tienes mucho que contabilizar, que organizar; que buscar, no quiero entorpecer más tú cometido...

Le dio la espalda; dispuesto a salir por donde había venido con los nervios a flor de piel y el movimiento propio de alguien que intentara caminar sobre arenas movedizas. Antes de dar tres pasos; se giró, alzando una mano en un intento de llamar la atención y abrir la boca para acabar añadiendo algo más pero... no dijo nada. Decidió a seguir con su marcha.

¿Qué quería decirle? Eran dos palabras muy concisas, muy directas. Era muy sencillo; pero a veces, lo más sencillo acaba en formarse en lo más complicado. Y ni el mismo Bilbo quería admitir, aún, lo que algo así conllevaría.
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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Dom 29 Nov - 14:21

Capítulo 1
Thorin
La niebla se extendía por su interior, como una humareda tardía que Smaug había dejado en el corazón del Rey Bajo la Montaña. Sus ojos miraba sin ver al hobbit que tenía delante de él, pues el tesoro que los rodeaba a ambos brillaba con un fulgor que no merecía pero que sin embargo cautivaba a su legítimo dueño.

Sus irises, vacíos, se clavaban desnudos en las inquietas manos del mediano. Ciego, irremediablemente ciego, restaba Thorin. Se limitó a asentir con la cabeza al discurso de Bilbo, acallando la única voz interior que quiso escapar del discurso ya repetitivo sobre su tesoro para confirmarle que que estaba equivocando.

Se limitó, retraído, endurecido por el escozor de un sentimiento desconocido y remoto. Thorin Oakenshield jamás había titubeado un instante al ver tropas formando a los pies del reino de sus antepasados, más al verlo alejarse y despertar en él algo desconocido -tal vez misericordia, tal vez odio, tal vez miedo a quedarse solo-, el líder de la compañía se sintió temblar como los cimientos de su montaña al primer rugir de Smaug.

Negó para sí con la cabeza y le concedió el permiso de retirarse de su vista obligándose a sí mismo a profesarle cierto odio. Se agachó a tomar una joya color esmeralda entre los dedos. Ese color era poco frecuente en el interior de la montaña. Se preguntó si habría más como ella, y se la acercó a la vista mientras el sonido de las torpes pisadas se difuminaba.

Vio en el reflejo de aquella pulida superficie la expresión de Biblo al girarse hacia él. Fingió no verlo, indispuesto para los sentimientos.  Si algo le había aprendido de sus vivencias era que todo cuanto besaba con sus labios perecía en el acto.

Así mismo como condenó a muerte aquel tesoro llenándolo de besos fríos, le concedió la vida a Bilbo al dejarlo marchar.

Algún día el mediano lo comprendería.
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Capitulo II / Bilbo

Mensaje por Midori el Dom 29 Nov - 15:47



Capítulo II
Bilbo
Bilbo abrió los ojos.

Todo su cuerpo ardía. Las memorias brotaron agolpándose unas junto a las otras, de golpe, en su cabeza; a una velocidad inimaginable. Le costó ser consiente de en dónde se encontraba y en qué estado. Arrastrándose levemente, logró ponerse de pie entre quejidos; el bramar de la guerra llegaba hasta su posición aunque no hubiera alma alguna a su alrededor. Solo cadáveres. Y gracias al hacedor que entre aquellos cadáveres no estaba el de Thorin.

Thorin.

¿Dónde estaba Thorin?

Como la chispa que enciende un fósforo; aquél nombre fue el mechero, motor en marcha que puso en inmediato movimiento al mediano. Recogió a Dardo y buscó, desesperado, las pistas que lo llevaran hasta el sujeto producto de su angustia. Escaló piedras, gritó su nombre en más de una vez; divisó las figuras de Kili o Dwalin luchando a unos cuantos metros pero no dio con él. En cierto punto un orco se interpuso en su camino, obligando al hobbit a hacer uso de aquél  misterioso anillo mágico. Invisible ante todos aquellos ojos menos el del único (por ahora, en ignorancia de Bilbo) se abrió paso hasta un páramo helado, silencioso y descarnado; espectador de una lucha entre el Rey Bajo la Montaña y Azog el Trasgo.  

Sus pies resbalaban un poco bajo el hielo, a pesar de ello; Bilbo inició una carrera hacia el enemigo, afligido ante la mínima noción de poder perder, para siempre, a su amigo. Thorin esquivaba, malherido, los diversos ataques productos de una maza de hierro, de tamaño desorbitante; plagada de filosas hojas por cada uno de sus extremos y forjada con el más arcaico odio. Pudo leer el gozo tras los ojos de aquella inmunda bestia; que disfrutaba con cada ataque, con cada prueba amenazante que ponía sobre Thorin, con la manera en la que estaba ganando aquella batalla y se regocijaba en la idea de acabar de una vez por todas con el linaje Durin. Aquello provocó que la sangre de Bilbo ardiera. El aire se le escapaba en cada golpe esquivado por el enano y Bilbo solo podía repetirse en sus adentros que esperara por él. "Aguanta un poco más, solo un poco más y quizá podamos estar vivos, juntos, lo suficiente"

Se quitó el anillo; apretó los dientes. Azog estaba a punto de clavarle a Thorin su mano derecha convertida en arma.  

¡¡No!! —Gritó Bilbo, llamándole la atención.

Clavó su espada en la cintura del orco; el cual aulló adolorido.

¡¡No te atrevas a...!! — Un puñetazo directo contra su estómago obligó a Bilbo a tragarse sus palabras; nunca algo le había dolido tanto en la vida. Acabó en el suelo, tosiendo sangre; alzando una mano para intentar recuperar a Dardo, la cual brillaba, clavada en el costado de Azog.

"Estúpido mediano" Escuchó de fondo, en una tonalidad oscura.  
Algo lo cogió del cuello.  

Su vista se nubló; y lo poco que pudo atisbar, fueron los ojos de la más pura maldad.

"¿Creerías que podrías enfrentarte a mi una segunda vez?"

Thorin...

En la batalla× ¿Cuándo acabará todo?
con... Thorin y Azog


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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Dom 29 Nov - 17:15

Capítulo II
Thorin
Los años no perdonaban a nadie, y Thorin sentía en sus huesos el peso no sólo de las estaciones sino de otras cosas que había ido acumulando consigo durante el viaje que allí parecía terminar. Blandía aquella espada élfica con muñeca firme, pero poco uso podía darle cuando el combate se presentaba tan desigual. Sus pies, empapados por el agua que nacía de las brechas de aquel hielo resquebrajado, no lo hacían ser menos ágil cuando se trataba de rodar por el suelo escapando de la ráfaga de golpes que el colosal orco blanco propinaba.

En sus ojos ya no brillaba la avaricia del dragón, ni la altanería que había vestido las últimas noches. Había miedo. No el miedo que tiene un mortal al verse en su piel. Thorin no tenía miedo no de su propia muerte, sino del destino de cuantos le importaban.

"Dori, Nori, Ori, Óin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur,..."

Bloqueó otro golpe con la espada, sintiendo como sus propios huesos crujían, deseosos de ceder. Se le acababa el tiempo, y, atrapado entre el hielo y la maza de aquel coloso, siguió repasando en su cabeza los nombres por los que debía sacar fuerza de donde fuera y no dejarse reunir con sus antepasados.

"Balin, Dwalin, Fili, Kili,..."

Apestas a miedo, como lo apestó antes tu padre, Thorin hijo de Thrain.

La mirada de Thorin se blindó y volvió rabiosa en memoria de la batalla de Moria, donde por primera vez descubrió que las cabezas podían rodar durante demasiados pies. Serró los dientes, con la piel enrojecida por el frío y punzadas de dolor allá donde había sido tocado por el trasgo, y sangraba. Empujó con fuerza, ganando unos centímetros que alejaron su pecho de la espada en la que habían convertido la extremidad que había amputado años atrás. El temblor se apoderó de su pulso.

El sonido de la guerra era ensordecedor pero pronto dejó de parecerle escandaloso. El silencio se apoderó de su cabeza, y sólo en esa quietud mártir pudo encontrar la solución. Comprendió lo que tenía que hacer, y se preparó para librar la que entendió como la última batalla. Exhalando un último aliento, comenzó a retirar su espada cuando lo que punzó su interior no fue el dolor de la maza o aquella prótesis afilada, sino otro muy distinto. Terror.

Bilbo... —en un susurro agotado, casi rendido, el Rey Bajo la Montaña comprendió que no soñaba. El mediano, insensato mediano, estúpido mediano, valiente mediano, había vuelto a por él. Azog hizo lo que mejor se le daba y Thorin se encontró liberado de la amenaza— ¡No! —gritó, tratando de incorporarse. Aquello no era el modo en el que las cosas tenían que acontecer. Bilbo no debía estar allí, sino muy lejos, en su maldita comarca.

Se levantó del hielo, apartándose la melena del rostro sólo para poder buscar con pánico el rostro del hobbit detrás del fornido cuerpo del orco. Y se lanzó a por él con todas las fuerzas restantes, sacándolas incluso de donde no las había. Saltó sujetando el mango con ambas manos por encima de su cabeza, y enterró la hoja en un punto desnudo de la espalda de Azog. Cayeron ambos, y Thorin, negándose a desempuñar el arma, pudo entrever el aparente cadáver inconsciente de su amigo.

¡Bilbo! —lo llamó, sonando a orden. Probó a ordenarle que se levantara, pero Azog volvió a la carga para hacer que enano y orco fueran uno sobre el hielo.
En la batalla× Vengando a mi pueblo
con Azog y Master Bagg... Bilbo


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Re: Mára mesta

Mensaje por Midori el Dom 29 Nov - 18:56

Capítulo II
Bilbo
No era un guerrero. No era un líder, ni un salvador, ni alguien destacable. Era pequeño, un tanto gruñón, considerado un antisocial entre los suyos; un hobbit como cualquier otro que solo tuvo contacto con la bondad, alguien que no podría cambiar el destino. Este se debatía entre vigorosas peleas y las historias que escuchaba o leía entre los libros; nunca tuvo la oportunidad ni quiso tenerla, la oportunidad de influenciar sobre él. Ni se creyó capaz de ese poder. Había momentos que llegó a asimilar en su totalidad las palabras que muchas veces, una profunda voz interna le susurraba. "Solamente estorbas; ¿cómo Gandalf llegó a pensar que valdrías para una experiencia así?"

Pero la realidad era muy diferente, a desconocimiento del hobbit.

A pesar de la poca fe y autoestima en sí mismo; aquél día Bilbo experimentó la fuerza que podría brindar un corazón honesto. Descubrió lo que era el miedo nacido de la entereza; el miedo no por lo que pudiera ocurrirle a su menudo cuerpo sino, el terror de no volver a encontrarse jamás con aquellos a los que quería. ¿Quiénes eran? ¿De dónde sacaba dichoso coraje? ¿Hubiera ocurrido si la víctima fuese otra? No estaba seguro. De lo que si estaba seguro era cómo temblaba su ser entero al visualizar la lanza de Azog ensartando el cuerpo de aquél enano; cómo las entrañas se le encogían hasta el tamaño de una nuez; cómo se le tensaban los nudillos y cómo entonces era capaz de convertirse en alguien que Bilbo Baggins ignoraba. Había tomado la decisión de dar su propia vida.

"Él tiene una familia, un hogar, un objetivo; un valor inmensurable que yo no tengo."

El gigante orco se deshizo rápidamente de él como quien aplasta una mosca. El mediano rodó por el hielo, deslizándose no muy lejos, quejumbroso ante las heridas abiertas y la contusión del golpe; su mirada enfocaba a la espada élfica en una intensidad propia de quien por arte de magia desea mover los objetos a su propia convicción. Esta desapareció para que Escudo de Roble protagonizara la escena, agresivamente incrustado sobre la espalda de Azog.  


"¡Bilbo!"


Quiso contestar pero nada salió de su boca; el frío del hielo y las heridas lo ataban con cadenas de hierro al suelo, unas cadenas que, pesadas, se entrelazaban contra sus rodillas y acallaban sus fuerzas.

Las acallaban hasta que Bilbo logró desvanecer un poco más la nubosidad de su mirada para visualizar cómo Azog se levantaba en una eterna lucha contra el Rey Bajo la Montaña.

Los dedos dentellearon rojizos ante el sobreesfuerzo; el mediano, sin saber cómo, se arrastró cual gusano hasta conseguir que las extremidades respondieran. Los oídos le pitaban; porciones de su cuerpo se hallaban completamente insensibles y cual fantasma llegó con desconocido auge hasta el costado del albino orco; arrancó Dardo, gritando, producto del esfuerzo; el filo de la hoja dejó una marca en dichosa bestia que pronto logró hundirse de manera más profunda contra la carne abierta.  

¡Thor...!  

Las águilas.

Bilbo perdió la mirada hacia el cielo.

Las águilas...

Y gritó.

Lloró y gritó.

El gran filo de Azog resquebrajó su piel; penetrando cerca del estómago.

No, él no era alguien destacable. Era un simple hobbit. Cuando aquella lanza se separó de su propio cuerpo; Bilbo se dejó caer al suelo, mirando aún al cielo. Azog parecía haber perdido la vida; pero él solo podía, inútilmente, intentar señalarle el cielo a Thorin. Pedirle disculpas por todos los momentos en los que llegó a ponerle los nervios a flor de piel y haber metido la pata en la expedición. Haberle dado aquella bellota para que él la plantara; para que él volviera a tener el hogar que siempre había anhelado. Haberle pedido disculpas por lo que hizo con la Piedra del Arca.

¿Por qué el último recuerdo que tenían juntos era ese?

Las lágrimas comenzaron a secarse contra su rostro. No era capaz de discernir entre realidad o sueño, entre vida o muerte. Creyó ver la cara del Rey; y creyó haberle sonreído.

… L-las águilas, Tho... — Tragó con fuerza; el tumulto sombrío que cubría su garganta impidió que Bilbo pronunciara su nombre. Impidió que le dijera todas las cosas que quería decirle y no era capaz de hacerlo.

Y todo, de golpe; se convirtió en un negro tan hondo y profundo como la misma noche.
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con... Thorin y Azog


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Re: Mára mesta

Mensaje por Volko el Vie 4 Dic - 0:15

Capítulo II
Thorin
No... La imagen del hobbit tendido sobre el hielo astillado, inerte, inmóvil como ese mediano de nervios vibrantes jamás había sabido estar, revolvió sus entrañas. Forcejeó bajo el enorme orco blanco, apretando las mandíbulas, incubando una rabia que salió en forma de rugido cuando a mandíbula batiente se dejó vencer por su pesimismo y creyó perdido cuanto le había costado todo un viaje ganar: una amistad, un compañero de viaje, muy por encima de los lazos de sangre o raza.  

El peso de Azog lo asfixiaba, sintiendo cómo la armadura cedía de a poco, aplastándole el pecho bajo el metal con piedras preciosas incrustadas. En ese momento ignoró el propósito de adornar la guerra de aquella manera; considerando por vez primera las bajas que con ella llegaban. Hubiera cambiado la magnificencia de aquella armadura por ver a Bilbo levantarse y hacer bailar la nariz como hacía cuando se sabía en aprietos.

La aparatosidad del forcejeo le impidió ver que no fue otro que el mismo protagonista de sus pensamientos el que volvió a aparecer en escena para facilitarle la tarea de acabar con el rostro de Azog sobre el propio. Cerca, cara a cara, pudo ver la maldad enfriarse, la vida apagarse, y con ese último y hediondo aliento, sólo un cadáver vestía al enano sobre el hielo, como si fuera una manta en invierno.

El eco de un grito familiar sonó en su cabeza, dilatando sus pupilas.

Bilbo...

Apurado, empujó el pesado orco inerte, buscando aquel cuerpo. No lo encontró donde esperaba, y su corazón se aceleró al verlo moverse ligeramente, sobre el hielo. La sangre brotaba de partes inconcretas, rodeándolo, creando un amanecer a su alrededor. Como una montaña, se arrastró hasta su lado y a cada centímetro recortado lo maldijo. Verlo vivo pero tan vencido, tan malherido, causó impacto en el soberano de Erebor.

¿Por qué volviste? Estúpido hobbit... —murmuró entre dientes, tensando los labios para no rendirse al temblor que de a poco se apoderaba de los mismos. Terminó por hundir con ahínco los incisivos en el labio inferior, amoratado del frío y con sangre seca llenando los pliegues—. No tenías que venir, yo...

La voz falló, y no por falta de aliento. Buscó en vano las palabras. Negó mirándolo con la desesperación escrita en aquellos ojos azules, encharcados de dolor—. Yo hubiera podido. —gruñó con voz ronca y grave, poco controlada. Dudando, como si se supiera poco digno de tocarlo, acabó acercando las manos para inspeccionar la herida del mediano una vez abandonó la espada con rabia a un lado. Se sentía el corazón latiendo en la sien, y un único deseo repitiéndose en su cabeza una y otra vez.

No me dejes, no todavía.

Bilbo —llamó su atención, el enano—. Bilbo, mírame —exigió como el rey que era, llevando la mano ensangrentada a aquel rostro para obligarlo a voltear el rostro en su dirección. Pequeños cristales se formaban en las pestañas del hobbit, y Thorin suplicó para sí, al verlo abandonar la vida—. ¡No! ¡No, no, no! ¡Bilbo! —repitió por enésima vez su nombre.

Sorbió, reteniendo las lágrimas por orgullo masculino. Sus dedos siguieron presionando la herida del abdómen ajeno, como si con su sucia carne pudiera bloquear la sangre que manaba a borbotones. Una nube de vapor salió despedida de sus labios mientras buscaba con desesperación la manera de contener la sangre dentro de ese cuerpo, frío por segundos.

¡AYUDA! —clamó alzando la mirada en dirección a aquellas águilas que los sobrevolaban, portadoras de un mensaje de victoria que en ese momento no quiso ni interpretar. Agarró al mediano para seguir presionando la herida con una mano y abrazarlo con la otra contra su pecho, queriendo darle calor. Aguanta—. ¡AYUDA! —gritó de nuevo, alargando el final de la palabra en un rugido de pura rabia.

¿Cómo un cuerpo tan menudo podía escurrírsele de aquella manera? Lo agarró de todas las maneras aprendidas, luchando con todas sus fuerzas por no alejarlo de él ni cuando las garras aterrizaron a su alrededor y otros desmontaron las águilas gigantes. No podía permitir que Bilbo se le escapara. Temía que al hacerlo el comarqueño lo imitara, dejando escapar la poca vida que le quedaba. El silencio a su alrededor prometía el patetismo de la escena, y en primera instancia nadie quiso interrumpir la intimidad de aquel abrazo.

Ya cumpliste con tu cometido, esta no era tu guerra. No alcanzaba a comprender la heroicidad de aquel mediano. Soy yo el que tendría que yacer en tu lugar.

Difuminándose entre murmullos, jadeos y un llanto caliente, se emborronaron los recuerdos de cómo los sacaron de allí.
En la batalla× Vengando a mi pueblo
con Azog y Master Bagg... Bilbo


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Re: Mára mesta

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